
PRIMERA LAMENTACI\u00d3N{/}

{1}1{/}

{I}1_{/}Ay, qu\u00e9 solitaria 
qued\u00f3 Jerusal\u00e9n,
la ciudad tan poblada.
Como una viuda qued\u00f3
la grande entre las 
naciones.
La ciudad que dominaba 
las provincias
tiene ahora que pagar 
impuestos.
{I}2_{/}Llora durante las 
noches,
las l\u00e1grimas corren por 
sus mejillas.
Entre todos sus amantes
nadie hay que la 
consuele.
La traicionaron todos sus 
amigos,
\u00a1y se convirtieron en sus 
enemigos!
{I}3_{/}El pueblo de Jud\u00e1 ha 
sido desterrado;
sufre atropellos y dura 
servidumbre.
Vive en medio de pueblos 
extranjeros
y no encuentra descanso;
sus enemigos lo 
persiguieron
y le dieron alcance.
{I}4_{/}Los caminos de Si\u00f3n 
est\u00e1n de luto,
pues nadie va a sus 
fiestas.
Todas sus puertas est\u00e1n 
destruidas,
gimen sus sacerdotes,
sus doncellas est\u00e1n 
llenas de tristeza,
\u00a1Jerusal\u00e9n est\u00e1 llena de 
amargura!
{I}5_{/}Sus adversarios la 
vencieron
y ahora se sienten 
felices,
pues Yav\u00e9 la castig\u00f3
por sus muchos pecados;
sus ni\u00f1os marcharon al 
destierro
empujados por el enemigo.
{I}6_{/}Ha perdido la hija de 
Si\u00f3n toda su gloria,
sus jefes parec\u00edan 
carneros
que no encuentran pasto,
iban caminando sin 
fuerzas
delante del que los 
arreaba.
{I}7_{/}En sus d\u00edas de 
miseria y destierro
Jerusal\u00e9n recuerda
cuando ca\u00eda en manos del 
enemigo
sin que ninguno la 
socorriera;
sus enemigos la miraban
y se burlaban de su 
ruina.
{I}8_{/}Gravemente pec\u00f3 
Jerusal\u00e9n
y se hizo impura.
Los que la alababan, la 
desprecian,
porque la vieron desnuda.
Y ella gime
y esconde el rostro.
{I}9_{/}Su impureza manchaba 
su vestido,
pero no pensaba que 
tendr\u00eda este fin.
\u00a1Se hundi\u00f3 profundamente!
\u00a1Nadie la consuela!
\u00a1Mira, oh Yav\u00e9, mi dolor,
\u00a1c\u00f3mo se pone orgulloso 
el enemigo!
{I}10_{/}El invasor tom\u00f3
todos sus tesoros;
ella vio entrar
a los paganos en su 
santuario;
a quienes t\u00fa hab\u00edas 
prohibido
entraron en tus 
asambleas.
{I}11_{/}Todo su pueblo gime
y busca pan.
Entregan sus joyas a 
cambio de comida,
para conservar la vida.
"Mira, \u00a1oh Yav\u00e9!, y 
observa
a qu\u00e9 humillaci\u00f3n he 
llegado."
{I}12_{/}Todos ustedes que 
pasan por el camino,
miren y observen
si hay dolor semejante
al que me atormenta,
con el que Yav\u00e9 me ha 
herido
en el d\u00eda de su ardiente 
c\u00f3lera.
{I}13_{/}El fuego que lanz\u00f3 
de lo alto
baj\u00f3 hasta mis huesos;
tendi\u00f3 una red a mis pies
y me hizo caer de 
espaldas.
Me dej\u00f3 abandonada
y siempre doliente.
{I}14_{/}Vigil\u00f3 mis cr\u00edmenes,
los junt\u00f3 y los at\u00f3;
est\u00e1n en su mano.
Su yugo pesa sobre mi 
cuello
ha hecho flaquear mi 
fuerza;
Yav\u00e9 me ha entregado
en manos que no puedo 
resistir.
{I}15_{/}Derrib\u00f3 Yav\u00e9 a los 
valientes
que cuidaban mis 
ciudades.
Reuni\u00f3 un consejo contra 
m\u00ed
para sacrificar a mis 
j\u00f3venes.
El Se\u00f1or ha pisado en el 
lagar
a la virgen, Hija de 
Jud\u00e1.
{I}16_{/}Por eso, lloro yo,
mis ojos se deshacen en 
l\u00e1grimas
porque est\u00e1 lejos el 
consolador
que reanime mi alma.
Mis hijos est\u00e1n desolados
porque sus enemigos 
triunfan.
{I}17_{/}Si\u00f3n tiende sus 
manos,
y no hay qui\u00e9n la 
consuele.
Yav\u00e9 mand\u00f3 contra Jacob
adversarios de todas 
partes;
Jerusal\u00e9n se ha hecho
ejemplo de horror para 
ellos.
{I}18_{/}Es justo Yav\u00e9,
porque fui rebelde a sus 
\u00f3rdenes.
Escuchen, pues, pueblos 
todos,
y miren mi dolor.
Mis v\u00edrgenes y mis 
j\u00f3venes
han ido al cautiverio.
{I}19_{/}Llam\u00e9 a mis amigos,
pero me traicionaron.
Mis sacerdotes y mis 
ancianos
han muerto en la ciudad,
mientras se buscaban 
alimento
para reanimarse.
{I}20_{/}Mira, Yav\u00e9, que 
estoy en angustias,
me hierven las entra\u00f1as.
Dentro se me retuerce el 
coraz\u00f3n,
porque he sido muy 
rebelde.
Afuera la espada acaba 
con los hijos,
y dentro de la ciudad, la 
muerte.
{I}21_{/}Oye c\u00f3mo gimo,
y no hay qui\u00e9n me 
consuele.
Mis enemigos conocieron 
mi desgracia
y se alegran de lo que me 
has hecho.
\u00a1Que venga el d\u00eda que 
tienes anunciado!
\u00a1Que ellos est\u00e9n como yo 
estoy!
{I}22_{/}\u00a1Que toda su maldad 
llegue ante ti,
y tr\u00e1talos como me 
trataste a m\u00ed
por todas mis rebeld\u00edas!,
porque mis gemidos son 
muchos
y languidece mi coraz\u00f3n.
SEGUNDA LAMENTACI\u00d3N{/}

{1}2{/}

{I}1_{/}Ay, \u00a1c\u00f3mo ha 
oscurecido, en su 
c\u00f3lera,
el Se\u00f1or a la Hija de 
Si\u00f3n!
Ha derribado del cielo a 
la tierra
la gloria de Israel;
en su enojo no se acord\u00f3 
de su Templo,
en que descansaron sus 
pies.
{I}2_{/}El Se\u00f1or ha destruido 
sin piedad

todas las moradas de 
Jacob;
ha destruido, en su 
furor,
las fortalezas de la Hija 
de Jud\u00e1;
ha echado por tierra, ha 
profanado
al reino y a sus 
pr\u00edncipes.
{I}3_{/}En el ardor de su 
c\u00f3lera ha quebrado
toda la fuerza de Israel,
ha retirado la protecci\u00f3n 
de su brazo frente al 
enemigo,
ha prendido en Jacob como 
fuego llameante
que devora por todas 
partes.
{I}4_{/}Como un enemigo, ha 
preparado su arco,
ha afirmado su derecha,
como un adversario ha 
matado
todo lo que encanta los 
ojos;
en la casa de la Hija de 
Si\u00f3n
ha vertido su furor como 
fuego.
{I}5_{/}El Se\u00f1or se ha 
portado como enemigo;
ha destruido a Israel:
ha destruido todos sus 
palacios,
y derribado sus 
fortalezas,
no le dej\u00f3 a la Hija de 
Jud\u00e1
sino llantos y lamentos.
{I}6_{/}Ha forzado sus 
murallas como un huerto,
ha destruido su lugar de 
reuni\u00f3n.
Yav\u00e9 ha hecho olvidar en 
Si\u00f3n
solemnidades y s\u00e1bados;
en el ardor de su c\u00f3lera
ha desechado al rey y al 
sacerdote.
{I}7_{/}El Se\u00f1or ha rechazado 
su altar,
ha despreciado su 
santuario;
ha dejado a merced del 
enemigo
los muros de sus 
palacios;
en la Casa de Yav\u00e9 se 
oyeron gritos
como en d\u00eda de fiesta.
{I}8_{/}Yav\u00e9 resolvi\u00f3 
destruir
la muralla de la Hija de 
Si\u00f3n.
Decidi\u00f3 la destrucci\u00f3n
y no retir\u00f3 su mano
antes que se cumpliera;
quiso acabar con el 
antemural y la muralla,
que juntos se 
desmoronaron.
{I}9_{/}Sus puertas se han 
hundido en tierra,
\u00e9l ha roto sus cerrojos;
su rey y sus pr\u00edncipes 
est\u00e1n entre extranjeros;
ya no hay Ley y tampoco 
sus profetas

consiguen visiones de 
Yav\u00e9.
{I}10_{/}Los ancianos de la 
Hija de Si\u00f3n,
en silencio, est\u00e1n 
sentados en tierra;
se echaron ceniza en la 
cabeza,
se vistieron de saco.
Las j\u00f3venes de Jerusal\u00e9n
inclinan hasta el suelo 
la cabeza.
{I}11_{/}Mis ojos se agotan 
de llorar
y arden mis entra\u00f1as,
mi h\u00edgado se derrama por 
tierra
por el desastre de la 
Hija de mi pueblo,
mientras desfallecen 
ni\u00f1os y lactantes
en las plazas de la 
ciudad.
{I}12_{/}Ellos dec\u00edan a sus 
madres:
\u00bfD\u00f3nde hay pan?,
mientras ca\u00edan 
desfallecidos
en las plazas de la 
ciudad
y derramaban su alma
en el regazo de sus 
madres.
{I}13_{/}\u00bfA qui\u00e9n te 
comparar\u00e9 y asemejar\u00e9,
Hija de Jerusal\u00e9n?
\u00bfA qui\u00e9n podr\u00e1s mirar 
para tu consuelo,
oh virgen, Hija de Si\u00f3n?
Tu quebranto es inmenso 
como el mar.
\u00bfQui\u00e9n te sanar\u00e1?
{I}14_{/}Tus profetas 
anunciaron para ti
falsedad y tonter\u00edas.
No te descubrieron tu 
culpa
para ahorrarte el 
cautiverio.
Tuvieron para ti 
presagios
de falsedad y de ilusi\u00f3n.
{I}15_{/}Baten palmas sobre 
ti
todos los que pasan;
silban y menean la cabeza 
sobre la Hija de 
Jerusal\u00e9n.
\u00bfEsa era el modelo de 
hermosura,
la alegr\u00eda de toda la 
tierra?
{I}16_{/}Abren su boca contra 
ti todos tus enemigos;
silban y crujen los 
dientes,
dicen: La devoramos.
Este es el d\u00eda que 
esper\u00e1bamos,
ya lo alcanzamos, ya lo 
vimos.
{I}17_{/}Yav\u00e9 cumpli\u00f3 lo que 
ten\u00eda resuelto,
cumpli\u00f3 su palabra,
lo que hab\u00eda decretado 
desde antiguo;
destruy\u00f3 sin compasi\u00f3n;
hizo alegrarse por tu 
destino al enemigo,
fortaleci\u00f3 el poder de 
tus adversarios.
{I}18_{/}Hija de Si\u00f3n, gime, 
clama al Se\u00f1or;
deja correr a torrentes 
tus l\u00e1grimas
d\u00eda y noche, no te des 
descanso,
no cesen las fuentes de 
tus ojos.
{I}19_{/}En pie, clama en la 
noche,
cuando comienza la ronda;
derrama como agua tu 
coraz\u00f3n
ante el rostro del Se\u00f1or,
alza tus manos hacia \u00e9l 
por la vida de tus 
hijitos
que desfallecen de hambre
en la esquina de todas 
las calles.
{I}20_{/}Mira, Yav\u00e9, y 
piensa:
\u00bfa qui\u00e9n has tratado as\u00ed?
Las madres tuvieron que 
comer a sus hijos,
a sus ni\u00f1os de pecho.
Fueron asesinados en el 
santuario de Yav\u00e9
sacerdote y profeta.
{I}21_{/}Por tierra yacen en 
las calles
ni\u00f1os y ancianos;
mis v\u00edrgenes y mis 
j\u00f3venes
cayeron a cuchillo;
mataste en el d\u00eda de tu 
c\u00f3lera,
mataste sin compasi\u00f3n.
{I}22_{/}Como para una fiesta 
invitaste
a todos los terrores 
juntos;
en el d\u00eda de tu enojo
no hubo qui\u00e9n se salvara 
o sobreviviera.
Los que yo cri\u00e9 y 
mantuve,
mi enemigo los extermin\u00f3.
TERCERA LAMENTACI\u00d3N{/}

{1}3{/}

{I}1_{/}Yo soy el hombre que 
ha visto la miseria
bajo el l\u00e1tigo del furor 
de Dios.
{I}2_{/}El me llev\u00f3 y me 
oblig\u00f3 a caminar
en tinieblas y oscuridad.
{I}3_{/}Vuelve y revuelve 
todo el d\u00eda
su mano contra m\u00ed solo.
{I}4_{/}Consumi\u00f3 mi carne y 
mi piel
y quebr\u00f3 mis huesos.
{I}5_{/}Edific\u00f3 contra m\u00ed un 
muro,
me cerc\u00f3 de veneno y de 
dolor.
{I}6_{/}Me mand\u00f3 vivir en las 
tinieblas,
como los muertos de 
anta\u00f1o.
{I}7_{/}Me encarcel\u00f3 y no 
puedo salir,
me puso pesadas cadenas.
{I}8_{/}Por m\u00e1s que grito y 
pido auxilio
\u00e9l sofoca mi s\u00faplica.
{I}9_{/}Cerc\u00f3 mi camino con 
piedras enormes,
confundi\u00f3 mis senderos.
{I}10_{/}Ha sido para m\u00ed como 
oso en acecho
y le\u00f3n en escondite.
{I}11_{/}Complicando mis 
caminos me destroz\u00f3,
me dej\u00f3 hecho un horror.
{I}12_{/}Prepar\u00f3 su arco, y 
me puso
como blanco de sus 
flechas.
{I}13_{/}Clav\u00f3 en mi espalda
sus dardos sacados de la 
caja.
{I}14_{/}Me hizo burla de 
todo mi pueblo,
la cantinela todo el d\u00eda.
{I}15_{/}Me colm\u00f3 de 
amargura,
me dio a beber ajenjo.
{I}16_{/}Quebr\u00f3 mis dientes 
con una piedra,
me revolc\u00f3 en la ceniza.
{I}17_{/}Mi alma est\u00e1 alejada 
de la paz
y ha olvidado la dicha.
{I}18_{/}Dije: Mi esperanza 
se perdi\u00f3
igual que mi confianza en 
Yav\u00e9.
{I}19_{/}Acu\u00e9rdate de mi 
miseria y mi vida 
errante, 
de mi ajenjo y amargor.
{I}20_{/}Mi alma recuerda, 
s\u00ed, y se me hunde.
{I}21_{/}Esto reflexiono en 
mi coraz\u00f3n,
y por ello esperar\u00e9.
{I}22_{/}El amor de Yav\u00e9 no 
se ha acabado,
ni se han agotado sus 
misericordias;
{I}23_{/}se renuevan cada 
ma\u00f1ana.
S\u00ed, tu fidelidad es 
grande.
{I}24_{/}Dice mi alma: "Yav\u00e9 
es mi parte,
por eso en \u00e9l esperar\u00e9."
{I}25_{/}Bueno es Yav\u00e9 para 
los que esperan en \u00e9l,
para el alma que lo 
busca.
{I}26_{/}Bueno es esperar en 
silencio
la salvaci\u00f3n de Yav\u00e9.
{I}27_{/}Bueno es para el 
hombre
soportar el yugo desde su 
juventud.
{I}28_{/}Que se siente 
solitario y silencioso
cuando Dios se lo impone;
{I}29_{/}que ponga su boca en 
el polvo;
quiz\u00e1 tenga esperanza,
{I}30_{/}que tienda la 
mejilla al que lo hiere,
que se llene de 
humillaciones.
{I}31_{/}Porque el Se\u00f1or no 
desecha
al hombre para siempre.
{I}32_{/}Si llega a afligir, 
luego se compadece,
seg\u00fan su inmenso amor;
{I}33_{/}\u00e9l no se alegra en 
humillar
y afligir a los hombres.
{I}34_{/}Cuando se aplasta 
con el pie
a todos los cautivos de 
un pa\u00eds,
{I}35_{/}cuando se niega el 
derecho de un hombre
ante la cara de Dios,
{I}36_{/}cuando se falsea la 
justicia,
\u00bfno lo ve el Se\u00f1or?
{I}37_{/}\u00bfQui\u00e9n habl\u00f3 y 
realiz\u00f3?
\u00bfNo es el Se\u00f1or el que 
decidi\u00f3?
{I}38_{/}\u00bfNo salen de la boca 
del Alt\u00edsimo
los males y los bienes?
{I}39_{/}Pues, \u00bfde qu\u00e9 se 
queja el hombre,
el hombre que vive a 
pesar de sus pecados?
{I}40_{/}Examinemos nuestros 
caminos, 
estudi\u00e9moslos
y convirt\u00e1monos a Yav\u00e9.
{I}41_{/}Alcemos nuestro 
coraz\u00f3n y nuestras manos
al Dios que est\u00e1 en los 
cielos.
{I}42_{/}Nosotros hemos sido 
rebeldes y traidores
y t\u00fa no has perdonado.
{I}43_{/}Te has vestido de 
c\u00f3lera
y nos has perseguido.
{I}44_{/}Has matado sin 
piedad;
te encerraste en tu nube
para que no pasara la 
oraci\u00f3n;
{I}45_{/}nos hiciste basura y 
vileza
en medio de los pueblos.
{I}46_{/}Abren su boca contra 
nosotros
todos nuestros enemigos.
{I}47_{/}Nuestro destino es 
el terror,
sepulcro, desolaci\u00f3n y 
ruina.
{I}48_{/}Torrentes de agua 
derraman mis ojos
por la ruina de la Hija 
de mi pueblo.
{I}49_{/}Mis ojos lloran sin 
cesar,
ya que no hay alivio,
{I}50_{/}hasta que Yav\u00e9 desde 
los cielos mire y vea.
{I}51_{/}Me duelen los ojos
al ver a las hijas de mi 
ciudad.
{I}52_{/}Me cazaron como a un 
p\u00e1jaro
mis enemigos sin motivo.
{I}53_{/}Ahogaron mi vida en 
un sepulcro
y echaron piedras sobre 
m\u00ed.
{I}54_{/}Cubrieron las aguas 
mi cabeza,
dije: Estoy perdido.
{I}55_{/}Invoqu\u00e9 tu nombre, 
Yav\u00e9,
desde lo profundo del 
sepulcro.
{I}56_{/}Oye mi grito:
no cierres tu o\u00eddo a mi 
oraci\u00f3n.
{I}57_{/}Te acercaste el d\u00eda 
que te invocaba
y dijiste: "No temas."
{I}58_{/}Se\u00f1or, t\u00fa defendiste 
mi causa,
rescataste mi vida.
{I}59_{/}Yav\u00e9, viste la 
injusticia que me hac\u00edan.
\u00a1Defiende t\u00fa mi juicio!
{I}60_{/}T\u00fa ves c\u00f3mo se 
vengan de m\u00ed
todos los que intrigaron 
contra m\u00ed.
{I}61_{/}Yav\u00e9, o\u00edste sus 
insultos,
todas sus maniobras 
contra m\u00ed.
{I}62_{/}Sus palabras y sus 
pensamientos

todo el d\u00eda se dirigen 
contra m\u00ed.
{I}63_{/}Est\u00e9n sentados o en 
pie, mira:
yo soy risa para ellos.
{I}64_{/}Yav\u00e9, t\u00fa les 
pagar\u00e1s,
seg\u00fan la obra de sus 
manos.
{I}65_{/}Haz que se obcequen 
en su maldad,
que \u00e9sta sea su 
maldici\u00f3n.
{I}66_{/}T\u00fa entonces los 
perseguir\u00e1s y barrer\u00e1s
debajo de los cielos.
CUARTA LAMENTACI\u00d3N{/}

{1}4{/}

{I}1_{/}\u00bfC\u00f3mo se ha empa\u00f1ado 
y deteriorado el oro m\u00e1s 
puro?
\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n 
desparramadas las piedras 
sagradas
por las esquinas de todas 
las calles?
{I}2_{/}Los hijos de Si\u00f3n, 
valiosos
y preciados como el oro 
fino,
\u00a1ay!, son considerados 
como vasos de arcilla,
obra del alfarero.
{I}3_{/}Hasta los chacales 
descubren el pez\u00f3n
y dan de mamar a sus 
cachorros;
la Hija de mi pueblo se 
ha vuelto tan cruel
como los avestruces del 
desierto.
{I}4_{/}La lengua del ni\u00f1o de 
pecho se pega de sed al 
paladar;
los ni\u00f1os piden pan,
pero no hay qui\u00e9n lo 
reparta.
{I}5_{/}Los que com\u00edan 
manjares deliciosos
desfallecen por las 
calles;
los que se criaban entre 
sedas
se quedan en basurales.
{I}6_{/}La culpa de la Hija 
de mi pueblo
supera el pecado de 
Sodoma,
que fue aniquilada en un 
momento
sin que manos humanas
se volvieran contra ella.
{I}7_{/}Sus nazireos eran m\u00e1s 
puros que la nieve,
m\u00e1s blancos que la leche,
de cuerpo m\u00e1s rojo que 
corales;
su cara, un zafiro.
{I}8_{/}Su semblante ahora es 
m\u00e1s oscuro que carb\u00f3n,
ya no se los reconoce por 
las calles.
Su piel est\u00e1 pegada a sus 
huesos,
seca como madera.
{I}9_{/}M\u00e1s dichosos fueron 
los muertos a cuchillo
que los muertos de 
hambre,
que mueren extenuados
por falta de los frutos 
de los campos.
{I}10_{/}Las mismas manos de 
tiernas mujeres
cocieron a sus hijos,
los sirvieron como comida
en la ruina de la Hija de 
mi pueblo.
{I}11_{/}Yav\u00e9 descarg\u00f3 su 
furor,
derram\u00f3 el ardor de su 
c\u00f3lera;
encendi\u00f3 fuego en Si\u00f3n,
que devor\u00f3 sus cimientos.
{I}12_{/}Nunca creyeron los 
reyes de la tierra,
ni cuantos viven en el 
mundo,
que adversarios y 
enemigos entrar\u00edan
por las puertas de 
Jerusal\u00e9n.
{I}13_{/}Fue por los pecados 
de sus profetas,
por las culpas de sus 
sacerdotes,
que en medio de ellos 
derramaron sangre de 
justos.
{I}14_{/}Vagaban ellos como 
ciegos por las calles,
manchados estaban de 
sangre;
por lo que nadie pod\u00eda 
tocar sus vestiduras.
{I}15_{/}Les gritaban: 
\u00a1Ap\u00e1rtense, un impuro!
\u00a1Ap\u00e1rtense, no lo toquen!
Y cuando hu\u00edan y vagaban,
se dec\u00eda entre las 
naciones:
\u00a1Aqu\u00ed no seguir\u00e1n como 
hu\u00e9spedes!
{I}16_{/}El rostro de Yav\u00e9 
los dispers\u00f3,
ya no vuelve a mirarlos.
No respetaron a los 
sacerdotes
ni tuvieron piedad de los 
profetas.
{I}17_{/}Y todav\u00eda nos 
cans\u00e1bamos
esperando el socorro. 
\u00a1Ilusi\u00f3n!
Desde nuestros cerros no 
vimos llegar a Egipto,
incapaz de salvarnos.
{I}18_{/}Vigilaban nuestros 
pasos
para que no anduvi\u00e9ramos 
por nuestras plazas.
{I}19_{/}Nuestro fin estaba 
cercano
y, cumplidos nuestros 
d\u00edas, ha llegado.
{I}20_{/}Nuestros 
perseguidores eran 
veloces,
m\u00e1s que las \u00e1guilas del 
cielo,
nos persegu\u00edan por los 
montes,
en el desierto nos 
armaban trampas.
Nuestro rey, el ungido de 
Yav\u00e9,
del que est\u00e1bamos 
pendientes,
qued\u00f3 preso en sus redes;
aqu\u00e9l de quien dec\u00edamos: 
A su sombra viviremos 
entre las naciones.
{I}21_{/}\u00a1Regoc\u00edjate, 
al\u00e9grate, Hija de Edom,
que habitas en el pa\u00eds de 
Us!
Tambi\u00e9n a ti te llegar\u00e1 
la copa:
te embriagar\u00e1s y te 
desnudar\u00e1s.
{I}22_{/}\u00a1Hija de Si\u00f3n, se ha 
borrado tu culpa,
\u00e9l no volver\u00e1 a 
desterrarte!
En cambio, Hija de Edom, 
Yav\u00e9 castigar\u00e1 tu culpa
y pondr\u00e1 al desnudo tus 
pecados.
QUINTA LAMENTACI\u00d3N{/}

{1}5{/}

{I}1_{/}Yav\u00e9, acu\u00e9rdate de lo 
que nos ha pasado, mira y 
ve nuestra humillaci\u00f3n.
{I}2_{/}Nuestra herencia pas\u00f3 
a extranjeros, nuestras 
casas a extra\u00f1os.
{I}3_{/}Somos hu\u00e9rfanos, sin 
padre; nuestras madres, 
viudas.
{I}4_{/}A precio de plata 
bebemos nuestra agua, 
nuestra le\u00f1a nos llega 
por dinero.
{I}5_{/}Con el yugo al cuello 
andamos acosados; estamos 
agotados, no nos dan 
respiro.
{I}6_{/}Tendimos a Egipto 
nuestra mano, y a Asur, 
para calmar el hambre.
{I}7_{/}Nuestros padres, que 
pecaron, ya no existen, y 
nosotros cargamos con sus 
culpas.
{I}8_{/}Esclavos nos dominan 
y no hay quien nos libre 
de su poder.
{I}9_{/}Con riesgo de la vida 
trajimos nuestro pan, 
enfrentando los peligros 
del desierto.
{I}10_{/}Nuestra piel abrasa 
como un horno, por el 
ardor del hambre.
{I}11_{/}Violaron a las 
mujeres en Si\u00f3n; a las 
j\u00f3venes en las ciudades 
de Jud\u00e1.
{I}12_{/}Colgaron a los 
pr\u00edncipes y no respetaron 
al resto de los ancianos.
{I}13_{/}Los muchachos 
arrastraron la piedra de 
moler, bajo la carga de 
le\u00f1a se han encorvado las 
ni\u00f1as.
{I}14_{/}Los ancianos dejaron 
de acudir a la puerta, 
los muchachos dejaron de 
cantar.
{I}15_{/}Ces\u00f3 nuestra 
alegr\u00eda, se cambi\u00f3 en 
duelo nuestro baile.
{I}16_{/}Cay\u00f3 la corona de 
nuestra cabeza. \u00a1Pobres 
de nosotros, que pecamos!
{I}17_{/}Por eso, est\u00e1 
podrido nuestro coraz\u00f3n y 
se nos nublan los ojos
{I}18_{/}pensando en tu cerro 
desolado, donde merodean 
las fieras.
{I}19_{/}Pero t\u00fa, Yav\u00e9, 
reinas para siempre, tu 
trono permanece firme de 
generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.
{I}20_{/}\u00bfPor qu\u00e9 te olvidas 
siempre de nosotros?, 
\u00bfpor qu\u00e9 nos abandonas?
{I}21_{/}Haz que volvamos a 
ti, Yav\u00e9, y volveremos; 
haz que seamos de nuevo 
lo que fuimos antes.
{I}22_{/}\u00bfNos has desechado 
totalmente? \u00bfEst\u00e1s 
irritado sin medida con 
nosotros?
