
{1}1{/}

[\u0095]_{R}_{I}1_{/}Josu\u00e9 hab\u00eda muerto. Los israelitas consultaron a Yav\u00e9: "\u00bfQui\u00e9n de nosotros, dijeron, subir\u00e1 primero a atacar a los cananeos?" {R}_{I}2_{/}Yav\u00e9 respondi\u00f3: "Jud\u00e1 ser\u00e1 quien subir\u00e1, pues he puesto el pa\u00eds en sus manos". {R}_{I}3_{/}Los de Jud\u00e1 dijeron a sus hermanos de Sime\u00f3n: "Vengan a ayudarnos contra los cananeos en la parte que nos corresponde, y nosotros los ayudaremos en la de ustedes". Y los de Sime\u00f3n fueron a ayudarlos.
{R}_{I}4_{/}Subi\u00f3 pues Jud\u00e1 y Yav\u00e9 puso en sus manos a los cananeos y a los fereceos en Besec: derrotaron a diez mil hombres. {R}_{I}5_{/}En Besec se encontraron con Adoni-Besec; se trabaron en combate y derrotaron a los cananeos y a los fereceos. {I}6_{/}Adoni-Besec emprendi\u00f3 la fuga y lo persiguieron. Lo apresaron y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies. {R}_{I}7_{/}Adoni-Besec dijo entonces: "Setenta reyes, con los pulgares de las manos y de los pies cortados, recog\u00edan las migas debajo de mi mesa, hoy Dios me devuelve lo que hice". Lo llevaron a Jerusal\u00e9n y all\u00ed muri\u00f3.
{R}_{I}8_{/}La gente de Jud\u00e1 atac\u00f3 Jerusal\u00e9n. Se apoderaron de ella, la pasaron a cuchillo e incendiaron la ciudad. {R}_{I}9_{/}Despu\u00e9s de esto, bajaron para atacar a los cananeos que viv\u00edan en la Monta\u00f1a, en el Negueb y en la Tierra Baja. {R}_{I}10_{/}Jud\u00e1 atac\u00f3 despu\u00e9s a los cananeos que viv\u00edan en Hebr\u00f3n (Hebr\u00f3n se llamaba antes Quiriat-Arba); derrotaron a Sesai, Ajim\u00e1n y Talmai. {I}11_{/}De all\u00ed se dirigieron para pelear con los habitantes de Debir (Debir se llamaba antes Quiriat-Sefer). {R}_{I}12_{/}Caleb dijo entonces: "Dar\u00e9 como esposa a mi hija Acsa a quien ataque a Quiriat-Sefer y se apodere de ella". {R}_{I}13_{/}Otoniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb, se apoder\u00f3 de ella y Caleb le dio su hija Acsa. {R}_{I}14_{/}En cuanto ella lleg\u00f3, la impuls\u00f3 a que pidiera a su padre un campo. Al verla que bajaba de su burro, Caleb dijo: "\u00bfQu\u00e9 quieres?" {R}_{I}15_{/}Respondi\u00f3: "Hazme un favor; ya que me enviaste a esta zona del Negueb, dame al menos manantiales". Caleb le dio pues las Fuentes de Arriba y las Fuentes de Abajo.
[=]_{R}_{I}16_{/}Los hijos de Hobab el quenita, cu\u00f1ado de Mois\u00e9s, subieron con los hijos de Jud\u00e1, desde la Ciudad de las Palmeras hasta el desierto de Jud\u00e1, al sur de Arad. All\u00ed se establecieron en medio del pueblo de Israel. {R}_{I}17_{/}Los de Jud\u00e1 salieron despu\u00e9s con sus hermanos de Sime\u00f3n. Derrotaron a los cananeos que viv\u00edan en Sefat y los condenaron al anatema, por eso la ciudad se llama Jorm\u00e1. {R}_{I}18_{/}Jud\u00e1 no se apoder\u00f3 de Gaza y su territorio ni de Asquel\u00f3n y su territorio ni de Ecr\u00f3n y su territorio. {R}_{I}19_{/}Jud\u00e1 se adue\u00f1\u00f3 de la monta\u00f1a con ayuda de Yav\u00e9, pero no pudo expulsar a los habitantes de la llanura, porque ten\u00edan carros de hierro.
[=]_{R}_{I}20_{/}Tal como lo hab\u00eda ordenado Mois\u00e9s, dieron Hebr\u00f3n a Caleb; expuls\u00f3 a los tres hijos de Anac. {R}_{I}21_{/}En cuanto a los jebuseos que viv\u00edan en Jerusal\u00e9n, los hijos de Benjam\u00edn no los expulsaron, y por eso hasta hoy d\u00eda los jebuseos viven en Jerusal\u00e9n junto con los hijos de Benjam\u00edn.
{R}_{I}22_{/}La gente de la casa de Jos\u00e9 emprendi\u00f3 una expedici\u00f3n contra Betel y Yav\u00e9 estuvo con ellos. [=]_{R}_{I}23_{/}Instalaron su campamento frente a Betel (la ciudad se llamaba antes Luz). {R}_{I}24_{/}Los esp\u00edas vieron a un hombre que sal\u00eda de la ciudad y le dijeron: "Mu\u00e9stranos por donde se puede entrar a la ciudad y te perdonaremos la vida". {R}_{I}25_{/}Les mostr\u00f3 entonces c\u00f3mo entrar en la ciudad. La pasaron a cuchillo, pero dejaron libre a ese hombre con toda su familia. {R}_{I}26_{/}El hombre se fue al territorio de los hititas y all\u00ed construy\u00f3 una ciudad que se llam\u00f3 Luz (y ese es el nombre que tiene todav\u00eda hoy).
{R}_{I}27_{/}Manas\u00e9s no pudo apoderarse de la ciudad de Bet-Se\u00e1n ni de sus dependencias, ni tampoco de Tanac, de Dor, de Jibleam y de Meguido; los cananeos se mantuvieron firmes en ese territorio. {R}_{I}28_{/}Pero cuando Israel fue m\u00e1s fuerte, redujo a servidumbre a los cananeos, sin empero eliminarlos. {R}_{I}29_{/}Efra\u00edn tampoco expuls\u00f3 a los cananeos que viv\u00edan en Guezer; los cananeos siguieron pues viviendo all\u00ed con \u00e9l.
{R}_{I}30_{/}Zabul\u00f3n no expuls\u00f3 a los habitantes de Quitr\u00f3n ni a los de Nahalol; as\u00ed fue como los cananeos continuaron en medio de Zabul\u00f3n pero fueron reducidos a servidumbre. {R}_{I}31_{/}Aser no expuls\u00f3 a los habitantes de Acco ni a los de Sid\u00f3n, de Majaleb, de Aczib, de Jelba, de Afec y de Rejov. {R}_{I}32_{/}La gente de Aser sigui\u00f3 pues viviendo en medio de los cananeos que poblaban la regi\u00f3n, pues no los hab\u00edan expulsado.
{R}_{I}33_{/}Neftal\u00ed no ech\u00f3 a los habitantes de Bet-Se\u00e1n ni a los de Bet-Anat: vivi\u00f3 pues en medio de los cananeos que habitan en la regi\u00f3n, pero impuso trabajos forzados a los habitantes de Bet-Sem\u00e9s y de Bet-Anat. {R}_{I}34_{/}Los amoreos hicieron retroceder hasta la monta\u00f1a a los hijos de Dan y les impidieron que bajaran a la llanura. {R}_{I}35_{/}Los amoreos se quedaron en Har-Jer\u00e9s, en Ayal\u00f3n y Saalbim, pero cuando la casa de Jos\u00e9 adquiri\u00f3 fuerza, fueron tambi\u00e9n reducidos a servidumbre. {R}_{I}36_{/}(El territorio de los edomitas se extiende de la Subida de los Escorpiones hasta la Roca y contin\u00faa luego subiendo).

{1}2{/}

[\u0095]_{R}_{I}1_{/}El \u00e1ngel de Yav\u00e9 subi\u00f3 de Guilgal a Boquim. "Los he hecho subir de Egipto, dijo, y los he tra\u00eddo a este pa\u00eds que promet\u00ed con juramento a sus padres. Yo hab\u00eda dicho: No romper\u00e9 nunca mi alianza con ustedes, [=]_{I}2_{/}y por su parte ustedes no har\u00e1n alianza con los habitantes de este pa\u00eds sino que derribar\u00e1n sus altares. Pero ustedes no me han hecho caso. \u00bfQu\u00e9 es lo que han hecho? [=]_{I}3_{/}Pues bien, esto he decidido yo: \u00a1No expulsar\u00e9 a esa gente delante de ustedes! Estar\u00e1n continuamente a su lado y sus dioses ser\u00e1n para ustedes una trampa". {R}_{I}4_{/}Cuando el \u00e1ngel de Yav\u00e9 hubo hablado as\u00ed a todo Israel, el pueblo lanz\u00f3 alaridos y se puso a llorar. {I}5_{/}Por eso llamaron a aquel lugar Boquim y ofrecieron all\u00ed sacrificios a Yav\u00e9.
{R}_{I}6_{/}Cuando Josu\u00e9 hab\u00eda despedido al pueblo, los israelitas hab\u00edan vuelto cada uno a su parte de herencia, procurando conquistar el pa\u00eds. [=]_{R}_{I}7_{/}El pueblo sirvi\u00f3 a Yav\u00e9 durante toda la vida de Josu\u00e9 y durante toda la vida de los ancianos que le sucedieron, pues hab\u00edan visto los prodigios que hab\u00eda realizado Yav\u00e9 en favor de Israel. {R}_{I}8_{/}Al morir Josu\u00e9 hijo de Nun, servidor de Yav\u00e9, a la edad de ciento diez a\u00f1os, {R}_{I}9_{/}lo enterraron en el territorio que hab\u00eda recibido como herencia en Timnat-Her\u00e9s, en la monta\u00f1a de Efra\u00edn, al norte del monte Gaas. {R}_{I}10_{/}Cuando esa generaci\u00f3n a su vez fue a reunirse con sus padres, le sigui\u00f3 otra generaci\u00f3n que no conoc\u00eda a Yav\u00e9 ni sab\u00eda lo que \u00e9ste hab\u00eda hecho por Israel.

{N}LA MORAL DEL LIBRO{/}
[\u0095]_{R}_{I}11_{/}Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos de Yav\u00e9 y sirvieron a los Baales. {R}_{I}12_{/}Abandonaron a Yav\u00e9, al Dios de sus padres que los hab\u00eda sacado del pa\u00eds de Egipto y siguieron a otros dioses. Se postraron ante los dioses de los pueblos que los rodeaban, y atrajeron sobre ellos la c\u00f3lera de Yav\u00e9. {R}_{I}13_{/}En cuanto abandonaron a Yav\u00e9 para servir a los Baales y a las Astart\u00e9s, estall\u00f3 la c\u00f3lera de Yav\u00e9 contra Israel. {I}14_{/}Los entreg\u00f3 en manos de salteadores que los despojaron, los vendi\u00f3 a sus enemigos de todo el contorno: ya no opon\u00edan m\u00e1s resistencia a sus enemigos. {I}15_{/}Cada vez que iban a la guerra, la mano de Yav\u00e9 se alzaba en su contra para su desgracia, tal como Yav\u00e9 se lo hab\u00eda dicho y jurado: estaban en una situaci\u00f3n desastrosa.
{R}_{I}16_{/}Entonces Yav\u00e9 les dio jueces que los salvaron de las manos de los que los asaltaban. [=]_{R}_{I}17_{/}Pero tampoco escucharon a sus jueces. Se prostituyeron siguiendo a otros dioses y se postraron ante ellos. Bien pronto se apartaron del camino por donde hab\u00edan andado sus padres cuando \u00e9stos hac\u00edan caso a los mandamientos de Yav\u00e9. Ellos, en cambio, hicieron todo lo contrario.
{R}_{I}18_{/}Cuando Yav\u00e9 les envi\u00f3 jueces, Yav\u00e9 estaba con el juez, y durante toda la vida del juez los libraba de las manos de sus enemigos. Pues Yav\u00e9 ten\u00eda piedad de ellos cuando escuchaba sus lamentos bajo la opresi\u00f3n y la persecuci\u00f3n. {I}19_{/}Pero apenas mor\u00eda el juez, volv\u00edan a hacer el mal, peor que sus padres. Segu\u00edan tras otros dioses, los serv\u00edan y se postraban ante ellos. No quer\u00edan renunciar a sus malas acciones y se empecinaban en su camino.
{R}_{I}20_{/}Estall\u00f3 pues la c\u00f3lera de Yav\u00e9 contra Israel y declar\u00f3: "Ya que esta naci\u00f3n viol\u00f3 mi alianza que hab\u00eda hecho con sus padres y ya que no me escuchan, {R}_{I}21_{/}yo tampoco expulsar\u00e9 delante de ellos ni al m\u00e1s insignificante de los pueblos que Josu\u00e9 dej\u00f3 al morir. {R}_{I}22_{/}De este modo probar\u00e9 a Israel: tal vez as\u00ed quieran seguir los caminos de Yav\u00e9, tal como lo hicieron sus padres".
{R}_{I}23_{/}Yav\u00e9 dej\u00f3 pues en paz a esas naciones que no hab\u00eda puesto en manos de Josu\u00e9 y no se apresur\u00f3 en expulsarlas.

{1}3{/}

{R}_{I}1_{/}Estas fueron las naciones que Yav\u00e9 dej\u00f3 en paz para probar a Israel, es decir, a los israelitas que no hab\u00edan conocido las guerras de Cana\u00e1n. {R}_{I}2_{/}Quer\u00eda que la juventud de Israel aprendiera a pelear, pues aqu\u00e9llos no hab\u00edan conocido la guerra. {R}_{I}3_{/}As\u00ed fue como quedaron los cinco pr\u00edncipes de los filisteos, todos los cananeos y los sidonios, y tambi\u00e9n los jeveos que viven en la monta\u00f1a del L\u00edbano, desde la monta\u00f1a de Baal-Herm\u00f3n hasta la Entrada de Hamat.
{R}_{I}4_{/}Yav\u00e9 quiso pues poner a prueba a Israel y ver si obedecer\u00eda sus mandamientos, los que Mois\u00e9s hab\u00eda dado a sus padres. {R}_{I}5_{/}Los israelitas vivieron en medio de los cananeos, de los hititas, de los amoreos, de los fereceos, de los jeveos y de los jebuseos. {I}6_{/}Se casaron con sus hijas, dieron sus propias hijas a los hijos de aquellos, y sirvieron a sus dioses.

{N}OTONIEL, EHUD Y SAMGAR{/}
[\u0095]_{R}_{I}7_{/}Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos de Yav\u00e9. Se olvidaron de Yav\u00e9 su Dios y sirvieron a los Baales y a los Aser\u00e1s. {R}_{I}8_{/}Entonces estall\u00f3 contra Israel la c\u00f3lera de Yav\u00e9. Los dej\u00f3 caer en las manos de Cus\u00e1n-Riseataim, rey de Edom, y los israelitas estuvieron sometidos a Cus\u00e1n-Riseataim por ocho a\u00f1os. [=]_{R}_{I}9_{/}Los israelitas clamaron a Yav\u00e9 y Yav\u00e9 hizo que surgiera para ellos un salvador que los libr\u00f3: fue Otoniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb. [=]_{R}_{I}10_{/}El esp\u00edritu de Yav\u00e9 se pos\u00f3 sobre \u00e9l y se desempe\u00f1\u00f3 como juez en Israel. Sali\u00f3 a guerrear y Yav\u00e9 puso entre sus manos a Cus\u00e1n-Riseataim, rey de Edom: derrot\u00f3 a Cus\u00e1n-Riseataim. [=]_{R}_{I}11_{/}El pa\u00eds estuvo en paz durante cuarenta a\u00f1os; luego Otoniel, hijo de Quenaz, muri\u00f3.
{R}_{I}12_{/}Una vez m\u00e1s los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos de Yav\u00e9, y \u00e9l volvi\u00f3 a Egl\u00f3n rey de Moab mucho m\u00e1s fuerte que Israel, sencillamente porque hac\u00edan lo que desagrada a Yav\u00e9. {R}_{I}13_{/}Los moabitas se aliaron con los amonitas y con los amalecitas para luchar contra Israel, y se apoderaron de la Ciudad de las Palmeras. {R}_{I}14_{/}Los israelitas estuvieron sometidos a Egl\u00f3n, rey de Moab, durante dieciocho a\u00f1os.
{R}_{I}15_{/}Los israelitas clamaron entonces a Yav\u00e9, y Yav\u00e9 hizo que les surgiera un salvador, Ehud, hijo de Guera, un hombre de Benjam\u00edn que era zurdo. Los israelitas le encargaron que llevara el tributo a Egl\u00f3n, rey de Moab.
{I}16_{/}Ehud se hizo un pu\u00f1al de doble filo, y de hoja corta, que se puso bajo su ropa pegado a su muslo derecho. {R}_{I}17_{/}Luego fue a ofrecer el tributo a Egl\u00f3n, rey de Moab, (Egl\u00f3n era un hombre muy gordo). {I}18_{/}De regreso, cuando estaban en los Idolos de Guilgal, Ehud orden\u00f3 que se fuera a la gente que hab\u00eda venido con \u00e9l para presentar el tributo.
{R}_{I}19_{/}El hizo el camino de vuelta y dijo: "\u00a1Oh rey! Tengo para ti un mensaje secreto". El rey respondi\u00f3: "\u00a1Silencio!" Y todos los que estaban a su alrededor se retiraron. {R}_{I}20_{/}Entonces Ehud se acerc\u00f3 a \u00e9l, mientras estaba sentado en la pieza alta, tomando el fresco en sus departamentos privados. Ehud dijo: "Es un mensaje de Dios que tengo para ti". Entonces el rey se levant\u00f3 de su silla. {I}21_{/}Ehud extendi\u00f3 su mano izquierda, agarr\u00f3 el pu\u00f1al que ten\u00eda sobre su muslo derecho y se lo hundi\u00f3 en el vientre. {I}22_{/}El pu\u00f1o entr\u00f3 junto con la hoja y la grasa se cerr\u00f3 por encima de la hoja, pues no se la sac\u00f3 del vientre, y salieron los excrementos. {I}23_{/}Ehud escap\u00f3 por detr\u00e1s, cerr\u00f3 tras \u00e9l las puertas de la pieza superior y le ech\u00f3 el cerrojo.
{I}24_{/}Despu\u00e9s que sali\u00f3, llegaron los sirvientes, y al ver con cerrojo la puerta de la pieza superior, se dijeron: "Sin duda que est\u00e1 haciendo sus necesidades en sus departamentos privados". {R}_{I}25_{/}Esperaron tanto que tuvieron verg\u00fcenza, pero las puertas de la pieza superior no se abr\u00edan. Entonces tomaron la llave y abrieron: \u00a1su patr\u00f3n yac\u00eda por tierra, muerto!
{I}26_{/}Mientras ellos aguardaban, Ehud se hab\u00eda puesto a resguardo. Pas\u00f3 por los Idolos y se puso a salvo en Ha-Seira. {R}_{I}27_{/}Apenas lleg\u00f3, toc\u00f3 el cuerno en la monta\u00f1a de Efra\u00edn y los israelitas bajaron de la monta\u00f1a sigui\u00e9ndole. {R}_{I}28_{/}Les dijo: "S\u00edganme porque Yav\u00e9 ha puesto a sus enemigos, los moabitas, en nuestras manos". Todos bajaron tras \u00e9l, cortaron los vados del Jord\u00e1n en direcci\u00f3n a Moab y no dejaron escapar a ning\u00fan hombre. {I}29_{/}En aquella ocasi\u00f3n derrotaron a diez mil hombres de Moab, todos robustos y entrenados: no escap\u00f3 ni uno solo. {R}_{I}30_{/}Aquel d\u00eda Moab qued\u00f3 sometido a Israel y el pa\u00eds qued\u00f3 en paz por ochenta a\u00f1os.
{R}_{I}31_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l surgi\u00f3 Samgar, hijo de Anat. Venci\u00f3 a seiscientos hombres de los filisteos con una picana de bueyes; \u00e9l tambi\u00e9n fue un libertador de Israel.

{N}D\u00c9BORA Y BARAC{/}
{1}4{/}

[\u0095]_{R}_{I}1_{/}De nuevo, despu\u00e9s de la muerte de Ehud, los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos de Yav\u00e9, {R}_{I}2_{/}y Yav\u00e9 los puso bajo las manos de Yab\u00edn, rey de Cana\u00e1n, que reinaba en Hasor. S\u00edsera era el jefe de su ej\u00e9rcito y viv\u00eda en Haroset-ha-Goyim. {I}3_{/}Los israelitas clamaron a Yav\u00e9, porque Yab\u00edn ten\u00eda novecientos carros de hierro y oprim\u00eda duramente a los israelitas hac\u00eda veinte a\u00f1os.
[=]_{R}_{I}4_{/}En aquel tiempo, la profetisa D\u00e9bora, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel. [=]_{R}_{I}5_{/}Se sentaba bajo la Palmera de D\u00e9bora, entre Rama y Betel, en la monta\u00f1a de Efra\u00edn, y los israelitas sub\u00edan donde ella para obtener justicia. {R}_{I}6_{/}Mand\u00f3 a buscar a Barac, hijo de Abinoam, de Cad\u00e9s en Neftal\u00ed. Le mand\u00f3 a decir: "Esta es la orden de Yav\u00e9, el Dios de Israel: Dir\u00edgete al monte Tabor y recluta a diez mil hombres entre los hijos de Neftal\u00ed y los hijos de Zabul\u00f3n. {I}7_{/}Yo atraer\u00e9 hacia ti en el torrente de Quis\u00f3n a S\u00edsera, jefe del ej\u00e9rcito de Yab\u00edn, junto con sus carros y todos sus hombres, y lo pondr\u00e9 en tus manos".
{I}8_{/}Barac le respondi\u00f3: "Si vienes conmigo ir\u00e9, pero si no vienes no ir\u00e9". {R}_{I}9_{/}Ella le dijo: "Muy bien, ir\u00e9 contigo, pero est\u00e1s empezando mal, y la gloria de esta expedici\u00f3n no ser\u00e1 para ti; Yav\u00e9 pondr\u00e1 a S\u00edsera en manos de una mujer". Se levant\u00f3 pues D\u00e9bora y Barac parti\u00f3 con ella rumbo a Cad\u00e9s. {R}_{I}10_{/}En Cad\u00e9s Barac reuni\u00f3 a Zabul\u00f3n y a Neftal\u00ed, y lo siguieron diez mil hombres. D\u00e9bora iba con \u00e9l.
{R}_{I}12_{/}Le avisaron a S\u00edsera que Barac, hijo de Abinoam, se hab\u00eda dirigido al monte Tabor. {I}13_{/}S\u00edsera reuni\u00f3 entonces a todos sus carros de hierro que llegaban a novecientos, como tambi\u00e9n a sus tropas, y vinieron de Haroset-ha-Goyim hasta el torrente de Quis\u00f3n. {R}_{I}14_{/}D\u00e9bora dijo entonces a Barac: "Ha llegado el momento, hoy mismo Yav\u00e9 pondr\u00e1 a S\u00edsera en tus manos. \u00bfNo marcha Yav\u00e9 delante de ti?"
Barac baj\u00f3 del monte Tabor seguido de sus diez mil hombres, {I}15_{/}y Yav\u00e9 hizo que derrotara a S\u00edsera, a todos sus carros y todo su ej\u00e9rcito; el mismo S\u00edsera se baj\u00f3 de su carro y huy\u00f3 a pie. {I}16_{/}Barac sali\u00f3 en persecuci\u00f3n de los carros y del ej\u00e9rcito hasta Haroset-ha-Goyim, y todo el ej\u00e9rcito de S\u00edsera cay\u00f3 bajo el filo de la espada; nadie escap\u00f3.
{R}_{I}17_{/}S\u00edsera hab\u00eda huido a pie hasta la tienda de Yael, mujer de Jeber el quenita, porque reinaba la paz entre Yabin, rey de Hasor, y Jeber el quenita. {I}11_{/}Este Jeber acampaba cerca de la Encina de Saananim, al lado de Cad\u00e9s, despu\u00e9s de separarse de los otros quenitas descendientes de Jobab, cu\u00f1ado de Mois\u00e9s.
{I}18_{/}Yael sali\u00f3 al encuentro de S\u00edsera y le dijo: "\u00a1Ven para ac\u00e1, se\u00f1or. Ven para ac\u00e1, no tengas miedo!" Fue donde ella, entr\u00f3 en su tienda y ella lo tap\u00f3 con una manta. {R}_{I}19_{/}El le dijo: "Dame un poco de agua para beber porque tengo sed". Ella tom\u00f3 un tiesto con leche y le dio de beber, luego lo volvi\u00f3 a tapar. {I}20_{/}El le dijo: "Qu\u00e9date a la entrada de la tienda, y si alguien te pregunta si hay aqu\u00ed alguna persona, resp\u00f3ndele que nadie".
{I}21_{/}Pero Yael, mujer de Jeber, tom\u00f3 una de las estacas de la tienda junto con un martillo, y acerc\u00e1ndose suavemente por detr\u00e1s de \u00e9l le enterr\u00f3 la estaca en la sien con tal fuerza que se clav\u00f3 en la tierra. El dorm\u00eda profundamente porque estaba muy cansado, y as\u00ed fue como muri\u00f3. {R}_{I}22_{/}Cuando lleg\u00f3 Barac persiguiendo a S\u00edsera, Yael sali\u00f3 a su encuentro y le dijo: "Entra que te voy a mostrar al hombre que buscas". Entr\u00f3 y vio a S\u00edsera muerto, tendido en el suelo con la estaca en la sien.
{R}_{I}23_{/}Ese d\u00eda Dios humill\u00f3 a Yab\u00edn, rey de Cana\u00e1n, ante los israelitas. {R}_{I}24_{/}La mano de los israelitas se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s pesada para Yab\u00edn, rey de Cana\u00e1n, hasta que lograron deshacerse de \u00e9l.

{N}EL C\u00c1NTICO DE D\u00c9BORA{/}
{1}5{/}

[\u0095]_{R}_{I}1_{/}Aquel d\u00eda, D\u00e9bora y Barac, hijo de Abinoam, entonaron este c\u00e1ntico:
{R}_{I}2_{/}En Israel los guerreros dejaron sus cabellos sueltos, del pueblo salieron voluntarios. \u00a1Bendigan a Yav\u00e9!
{R}_{I}3_{/}\u00a1Escuchen reyes, soberanos presten atenci\u00f3n, a Yav\u00e9 le quiero cantar! \u00a1Cantar\u00e9 para Yav\u00e9, para el Dios de Israel!
[=]_{R}_{I}4_{/}\u00a1Oh Yav\u00e9! Cuando saliste de Seir, atravesando los campos de Edom, tembl\u00f3 la tierra, los cielos se deshicieron, las nubes se convirtieron en agua. {R}_{I}5_{/}Los montes se estremecieron al paso de Yav\u00e9, al paso de Yav\u00e9, el Dios de Israel.
{I}6_{/}En tiempos de Samgar, hijo de Anat, en tiempos de Yael, las caravanas no viajaban, los viajeros tomaban caminos apartados.
{R}_{I}7_{/}Las aldeas estaban desiertas, estaban desiertas en Israel hasta el d\u00eda en que yo, D\u00e9bora, me levant\u00e9, yo que fui una madre para Israel.
{R}_{I}8_{/}Segu\u00edan a dioses nuevos, que antes no se veneraban, y los cuarenta mil hombres de Israel no ten\u00edan escudo ni lanza.
{R}_{I}9_{/}Mi coraz\u00f3n se vuelve a los jefes de Israel, a los voluntarios del pueblo: \u00a1bendigan a Yav\u00e9!
{I}10_{/}\u00a1Ustedes que van montados en blancas burras, que se sientan en sus alfombras, ustedes que van por los caminos, canten! {R}_{I}11_{/}Cerca de los abrevaderos el pastor canta las liberaciones de Yav\u00e9, sus liberaciones y su bondad para con Israel.
El pueblo de Yav\u00e9 ha bajado a la frontera,
{R}_{I}12_{/}\u00a1despi\u00e9rtate, despi\u00e9rtate, D\u00e9bora!
\u00a1Despi\u00e9rtate y despierta a tu pueblo!
\u00a1Lev\u00e1ntate, Barac, y somete a los que te somet\u00edan,
hijo de Abinoam!
{I}13_{/}Que los que no cuentan venzan a los poderosos,
el pueblo de Yav\u00e9 se mostr\u00f3 valiente y venci\u00f3.
{R}_{I}14_{/}Los jefes de Efra\u00edn bajaron al valle. Benjam\u00edn va tras de ti entre tus tropas. Han bajado jefes desde Maquir, y de Zabul\u00f3n los que llevan el cetro. {R}_{I}15_{/}Los jefes de Isacar est\u00e1n con D\u00e9bora, Isacar est\u00e1 al lado de Barac, y en la llanura marcha tras sus huellas.
Pero junto a los arroyos de Rub\u00e9n no hay m\u00e1s que palabrer\u00eda. {I}16_{/}\u00bfPor qu\u00e9 te quedaste en tus potreros, oyendo la flauta de tus pastores? Junto a los arroyos de Rub\u00e9n se contentan con palabrer\u00eda.
{R}_{I}17_{/}Galaad se qued\u00f3 a la otra orilla del Jord\u00e1n, Dan estaba en sus barcos, y Aser a la orilla del mar, tranquilo en sus puertos.
{I}18_{/}Pero Zabul\u00f3n es un pueblo que arriesga su vida, igual que Neftal\u00ed, en los campos de batalla.
{R}_{I}19_{/}Llegaron los reyes y combatieron. En Tanac, cerca de las aguas de Meguido, combatieron los reyes de Cana\u00e1n, pero no recogieron bot\u00edn.
{I}20_{/}De lo alto de los cielos combatieron las estrellas, desde sus caminos pelearon con S\u00edsera. {R}_{I}21_{/}El torrente de Quis\u00f3n los arrastr\u00f3, el torrente de los tiempos antiguos, el torrente de Quis\u00f3n. \u00a1Oh alma m\u00eda, avanza sin miedo!
{I}22_{/}\u00a1Qu\u00e9 martilleo de cascos de caballos, de caballos a todo galope!
{I}23_{/}Maldigan a Meroz, dijo el \u00e1ngel de Yav\u00e9, maldigan, maldigan a sus habitantes que no estuvieron all\u00ed para ayudar a Yav\u00e9, para ayudar a Yav\u00e9 con los valientes.
[=]_{I}24_{/}\u00a1Bendita sea Yael, la mujer de Jeber el quenita, bendita sea entre las mujeres! Bendita sea entre las mujeres que viven en tiendas.
{R}_{I}25_{/}El pidi\u00f3 agua, ella le dio leche; le ofreci\u00f3 leche cremosa en su mejor copa. {I}26_{/}Con una mano toma la estaca, y con su derecha el martillo del obrero. Golpea a S\u00edsera y le rompe la cabeza, le rompe y traspasa su sien. {R}_{I}27_{/}Se desploma a sus pies, cae, est\u00e1 all\u00ed tendido. Cay\u00f3 a sus pies, all\u00ed donde se desplom\u00f3 est\u00e1 muerto.
{I}28_{/}La madre de S\u00edsera se asoma a la ventana, observa a trav\u00e9s de la celos\u00eda: "\u00bfPor qu\u00e9, dice, tarda tanto en volver su carro? \u00a1Qu\u00e9 lentos son sus carros para volver!"
{I}29_{/}La m\u00e1s viva de sus mujeres le responde y ella misma se lo repite: {I}30_{/}"Se est\u00e1n repartiendo el bot\u00edn: una cautiva, dos cautivas para cada guerrero, pa\u00f1os de color para S\u00edsera, bordados para su cuello".
[=]_{I}31_{/}\u00a1Oh Yav\u00e9, que as\u00ed perezcan tus enemigos! Y da a los que te aman el resplandor del sol.
El pa\u00eds estuvo despu\u00e9s tranquilo por cuarenta a\u00f1os.

{N}GEDE\u00d3N{/}
{1}6{/}

{I}1_{/}Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos de Yav\u00e9, y Yav\u00e9 los entreg\u00f3 por siete a\u00f1os en manos de Madi\u00e1n. {R}_{I}2_{/}La opresi\u00f3n de Madi\u00e1n fue dura para Israel, y debido a Madi\u00e1n los israelitas habitaron las hendiduras de las monta\u00f1as, las grutas y los refugios.
{R}_{I}3_{/}Cuando Israel sembraba, Madi\u00e1n hac\u00eda una incursi\u00f3n junto con Amalec y los hijos de Oriente. {R}_{I}4_{/}Se instalaban en su tierra y devastaban todos los campos hasta los alrededores de Gaza; nada le quedaba a Israel para comer, ni corderos ni bueyes ni burros. {I}5_{/}Sus reba\u00f1os y sus tiendas eran tan numerosos como las langostas; no se los pod\u00eda contar ni a ellos ni a sus camellos cuando llegaban al pa\u00eds para arrasar con todo. {R}_{I}6_{/}Israel estaba en la miseria por culpa de Madi\u00e1n, y los israelitas clamaron a Yav\u00e9.
{I}7_{/}Entonces ( ) {R}_{I}8_{/}Yav\u00e9 mand\u00f3 un profeta que les dijo: "Esto dice Yav\u00e9, el Dios de Israel: Yo fui quien los hizo subir de Egipto, quien los hizo salir de la casa de la esclavitud. {I}9_{/}As\u00ed como los libr\u00e9 de la mano de los egipcios, as\u00ed los he librado de todos aquellos que los oprim\u00edan. Los expuls\u00e9 ante ustedes y les di a ustedes su pa\u00eds. {R}_{I}10_{/}Entonces les dije: Yo soy Yav\u00e9 su Dios, no tomen en cuenta a los dioses de los amoreos en cuyo pa\u00eds viven. Pero ustedes no me hicieron caso".

{N}DIOS LLAMA A GEDE\u00d3N{/}
[\u0095]_[=]_{R}_{I}11_{/}El \u00e1ngel de Yav\u00e9 se fue a sentar bajo el terebinto que est\u00e1 en Ofra y que pertenec\u00eda a Joas, del clan de Abiezer. Gede\u00f3n, su hijo, estaba trillando el trigo en el lagar para esconderlo de los madianitas. [=]_{I}12_{/}El \u00e1ngel de Yav\u00e9 se le apareci\u00f3 y le dijo: "\u00a1Yav\u00e9 est\u00e1 contigo, valiente guerrero!". {R}_{I}13_{/}Gede\u00f3n respondi\u00f3: "Perdona, se\u00f1or, pero si Yav\u00e9 est\u00e1 con nosotros, \u00bfpor qu\u00e9 nos pasa todo esto? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n todos esos prodigios que nos contaron nuestros padres, cuando nos dec\u00edan: Yav\u00e9 nos hizo subir de Egipto? Lo que es ahora, Yav\u00e9 nos ha dejado caer y nos ha entregado en las manos de Madi\u00e1n".
{R}_{I}14_{/}Entonces Yav\u00e9 se volvi\u00f3 hacia \u00e9l y le dijo: "\u00a1Anda! T\u00fa eres capaz de librar a Israel de la mano de Madi\u00e1n: yo soy quien te env\u00eda!" [=]_{R}_{I}15_{/}Pero \u00e9l respondi\u00f3: "Disculpa, se\u00f1or, pero \u00bfc\u00f3mo salvar\u00e9 a Israel? Pues mi clan es el m\u00e1s peque\u00f1o de la tribu de Manas\u00e9s y yo soy el m\u00e1s chico en la familia de mi padre". [=]_{R}_{I}16_{/}Yav\u00e9 le dijo: "Yo estar\u00e9 contigo y t\u00fa derrotar\u00e1s a Madi\u00e1n como un solo hombre".
[=]_{I}17_{/}Respondi\u00f3: "Si realmente te he ca\u00eddo en gracia, hazme ver una se\u00f1al y as\u00ed sabr\u00e9 que eres t\u00fa quien me habla. {I}18_{/}No te alejes de aqu\u00ed hasta que vuelva con una ofrenda que depositar\u00e9 ante ti". Yav\u00e9 respondi\u00f3: "Me quedar\u00e9 aqu\u00ed hasta que vuelvas". {R}_{I}19_{/}Se fue pues Gede\u00f3n; prepar\u00f3 un cabrito y con una medida de harina hizo panes sin levadura. Puso la carne en una canasta y el caldo en un una olla y lo llev\u00f3 todo para ofrec\u00e9rselo bajo el terebinto. {R}_{I}20_{/}El \u00e1ngel de Dios le dijo entonces: "Toma la carne y los panes sin levadura, depos\u00edtalos en esa roca y derrama el caldo". Y as\u00ed lo hizo.
[=]_{I}21_{/}Entonces el \u00e1ngel de Yav\u00e9 extendi\u00f3 su bast\u00f3n y con la punta toc\u00f3 la carne y los panes sin levadura: sali\u00f3 fuego de la roca y consumi\u00f3 la carne y los panes sin levadura; el \u00e1ngel de Yav\u00e9 mientras tanto hab\u00eda desaparecido de su vista.
[=]_{R}_{I}22_{/}Gede\u00f3n comprendi\u00f3 que era el \u00e1ngel de Yav\u00e9 y dijo: "\u00a1Ay de m\u00ed, se\u00f1or Yav\u00e9, porque realmente vi al Angel de Yav\u00e9 cara a cara!" {I}23_{/}Pero Yav\u00e9 le dijo: "No tengas miedo, porque no morir\u00e1s". {R}_{I}24_{/}Gede\u00f3n construy\u00f3 en ese lugar un altar para Yav\u00e9, al que llam\u00f3: Yav\u00e9-Paz. A\u00fan existe actualmente en Ofra, en las tierras de Abiezer.
{R}_{I}25_{/}Esa misma noche le dijo Yav\u00e9: "Toma el novillo de tu padre. Demoler\u00e1s el altar de Baal que pertenece a tu padre y derribar\u00e1s el poste sagrado que est\u00e1 al lado. {R}_{I}26_{/}Luego construir\u00e1s un altar a Yav\u00e9 tu Dios, en la cumbre de esta colina fortificada, y me sacrificar\u00e1s el novillo, quem\u00e1ndolo con la le\u00f1a del poste sagrado".
{R}_{I}27_{/}Gede\u00f3n tom\u00f3 a diez de sus sirvientes e hizo lo que Yav\u00e9 le hab\u00eda ordenado. Pero no lo hizo de d\u00eda porque tem\u00eda a la familia de su padre y a los hombres de la ciudad; por eso lo hizo de noche. {R}_{I}28_{/}Cuando los hombres de la ciudad se levantaron a la ma\u00f1ana siguiente, vieron que el altar de Baal hab\u00eda sido derribado, que el poste sagrado que estaba al lado hab\u00eda sido cortado, y que un novillo hab\u00eda sido ofrecido en holocausto en el nuevo altar. {R}_{I}29_{/}Se preguntaban unos a otros qui\u00e9n habr\u00eda hecho eso. Se pusieron a investigar, a preguntar y se les dijo: "Gede\u00f3n, hijo de Jo\u00e1s, fue quien lo hizo".
{R}_{I}30_{/}Los hombres de la ciudad dijeron a Jo\u00e1s: "\u00a1Entr\u00e9ganos a tu hijo para que muera! Pues \u00e9l fue quien demoli\u00f3 el altar de Baal y derrib\u00f3 el poste que estaba al lado". [=]_{R}_{I}31_{/}Pero Jo\u00e1s respondi\u00f3 a la gente que lo amenazaba: "\u00bfAs\u00ed que ahora defienden a Baal? \u00bfAs\u00ed que quieren salvarlo? ( ) Si Baal es Dios que se defienda por s\u00ed solo, ya que le han demolido su altar". {R}_{I}32_{/}Ese d\u00eda pusieron a Gede\u00f3n el sobrenombre de Jerubaal, porque dec\u00edan: "Que Baal se defienda de \u00e9l ya que le destruy\u00f3 su altar".
{R}_{I}33_{/}Se reunieron todos los madianitas, los amalecitas y los hijos de Oriente; atravesaron el Jord\u00e1n y acamparon en la llanura de Jezrael. [=]_{R}_{I}34_{/}Entonces se apoder\u00f3 de Gede\u00f3n el esp\u00edritu de Yav\u00e9. Toc\u00f3 el cuerno y se puso tras \u00e9l todo el clan de Abiezer. {R}_{I}35_{/}Mand\u00f3 mensajeros a todo el territorio de Manas\u00e9s, quien tambi\u00e9n se junt\u00f3 tras \u00e9l. Mand\u00f3 tambi\u00e9n mensajeros a Aser, Zabul\u00f3n y Neftal\u00ed, y vinieron a su encuentro.
{R}_{I}36_{/}Gede\u00f3n dijo a Dios: "Si realmente quieres salvar a Israel por mi mano, como lo has dicho, conc\u00e9deme esta se\u00f1al: {R}_{I}37_{/}Pondr\u00e9 un vell\u00f3n de lana en la era. Si solamente el vell\u00f3n est\u00e1 con roc\u00edo, siendo que todo el suelo del derredor est\u00e1 seco, sabr\u00e9 que t\u00fa quieres librar a Israel por mi mano, como lo has dicho". {I}38_{/}Y as\u00ed sucedi\u00f3. Cuando se levant\u00f3 muy de ma\u00f1ana, tom\u00f3 el vell\u00f3n, lo estruj\u00f3 y con el roc\u00edo llen\u00f3 una copa. [=]_{R}_{I}39_{/}Gede\u00f3n dijo entonces a Dios: "No te enojes conmigo si vuelvo a hablar: dame otra prueba con el vell\u00f3n y que s\u00f3lo quede seco el vell\u00f3n mientras todo el suelo del derredor queda cubierto de roc\u00edo". {I}40_{/}As\u00ed hizo Yav\u00e9 que fuera esa noche, y el vell\u00f3n qued\u00f3 seco mientras que el roc\u00edo cubri\u00f3 el suelo.

{1}7{/}

{R}_{I}1_{/}Jerubaal (es decir Gede\u00f3n) se levant\u00f3 de madrugada y se fue a acampar con todo el pueblo que lo acompa\u00f1aba encima de En-Jarod. El campamento de Madi\u00e1n estaba al norte del de Gede\u00f3n, en la llanura, al pie del monte Mor\u00e9.
{R}_{I}2_{/}Yav\u00e9 dijo a Gede\u00f3n: "El pueblo que te acompa\u00f1a es demasiado. Si entregara a Madi\u00e1n en tus manos, Israel podr\u00eda vanagloriarse a costa m\u00eda. Dir\u00eda: Yo mismo me he librado. [=]_{R}_{I}3_{/}Vas pues a proclamar esto ante todo el pueblo: Cualquiera que tenga miedo o est\u00e9 temblando, que se retire". Y Gede\u00f3n se lo plante\u00f3. Se retiraron veintid\u00f3s mil hombres del pueblo y quedaron diez mil.
[\u0095]_{R}_{I}4_{/}Yav\u00e9 dijo a Gede\u00f3n: "Todav\u00eda el pueblo es demasiado numeroso. Haz que bajen al agua y all\u00ed har\u00e9 la selecci\u00f3n. Si te digo por alguien: Que vaya contigo; ir\u00e1 contigo. Pero si te digo por otro: Que no vaya contigo; no ir\u00e1 contigo". {R}_{I}5_{/}Se dispuso pues que el pueblo bajara al agua, y Yav\u00e9 dijo a Gede\u00f3n: "A los que laman el agua como lo hace el perro los separar\u00e1s de los que se arrodillen para beber". {R}_{I}6_{/}Los que lamieron el agua con su mano llev\u00e1ndosela a la boca, fueron trescientos, porque todo el resto del pueblo se arrodill\u00f3 para beber.
{R}_{I}7_{/}Yav\u00e9 dijo entonces a Gede\u00f3n: "Los salvar\u00e9 y pondr\u00e9 a Madi\u00e1n en las manos de ustedes con esos trescientos hombres que lamieron el agua. Que todo el resto del pueblo se vuelva a su casa". {R}_{I}8_{/}Se juntaron los v\u00edveres del pueblo y sus cuernos, despu\u00e9s de lo cual Gede\u00f3n los despidi\u00f3 para su casa y se qued\u00f3 con los trescientos hombres. El campamento de los madianitas estaba debajo de \u00e9l, en la llanura.
{R}_{I}9_{/}Esa noche Yav\u00e9 dijo a Gede\u00f3n: "Baja al campamento de los madianitas, nada tienes que temer de ellos. {I}10_{/}Si te da miedo bajar all\u00e1, baja con tu sirviente Pur\u00e1. {I}11_{/}Escuchar\u00e1s lo que digan y eso te dar\u00e1 valor para ir a atacar su campamento". Baj\u00f3 pues con su sirviente Pur\u00e1 hasta los primeros puestos de los madianitas. {R}_{I}12_{/}Estos se hab\u00edan instalado en toda la llanura junto con Amalec y todos los hijos de Oriente. Hormigueaban como las langostas y sus camellos eran tan numerosos como la arena de la orilla del mar.
{R}_{I}13_{/}Gede\u00f3n, pues, baj\u00f3 al campamento. Un hombre estaba contando un sue\u00f1o a su compa\u00f1ero: "Tuve un sue\u00f1o: un pan de cebada saltaba por el campamento de Madi\u00e1n, hasta que lleg\u00f3 a la Tienda, choc\u00f3 con ella y \u00e9sta se derrumb\u00f3". {R}_{I}14_{/}Su compa\u00f1ero le respondi\u00f3: "Eso no puede ser otra cosa que la espada de Gede\u00f3n, hijo de Jo\u00e1s, el israelita. Ciertamente Dios puso todo el campamento de Madi\u00e1n en sus manos".
{R}_{I}15_{/}Cuando Gede\u00f3n oy\u00f3 el relato del sue\u00f1o y su interpretaci\u00f3n, se postr\u00f3. Regres\u00f3 al campamento de Israel y dijo: "\u00a1Lev\u00e1ntense! Yav\u00e9 ha puesto el campamento de Madi\u00e1n en nuestras manos".
{I}16_{/}Dividi\u00f3 a los trescientos hombres en tres grupos. A todos les pas\u00f3 cuernos y c\u00e1ntaros vac\u00edos con antorchas dentro. {I}17_{/}Luego les dijo: "F\u00edjense bien y hagan lo mismo que yo. Apenas llegue cerca del campamento de los madianitas, har\u00e1n como yo. {R}_{I}18_{/}Cuando yo, junto con los que est\u00e9n conmigo, toquemos el cuerno, ustedes tambi\u00e9n tocar\u00e1n el cuerno alrededor de todo el campamento y gritar\u00e1n: "\u00a1Por Yav\u00e9 y por Gede\u00f3n!"
{R}_{I}19_{/}Gede\u00f3n y los cien hombres que lo acompa\u00f1aban llegaron cerca del campamento de Madi\u00e1n al filo de la medianoche, cuando se acababa de hacer el relevo de los centinelas. Tocaron el cuerno y rompieron los c\u00e1ntaros que llevaban en la mano. {R}_{I}20_{/}Inmediatamente los tres grupos tocaron el cuerno y rompieron los c\u00e1ntaros. Tomaron las antorchas con la mano izquierda sin dejar de tocar el cuerno que sosten\u00edan en la mano derecha, y gritaban: "\u00a1Espada para Yav\u00e9 y Gede\u00f3n!" {I}21_{/}Pero cada uno permaneci\u00f3 en su sitio alrededor del campamento.
En el campamento todos se pusieron a correr, a gritar y a huir. {I}22_{/}Mientras segu\u00edan tocando el cuerno, Yav\u00e9 hizo que en el campamento cada uno dirigiera su espada contra su hermano. Huyeron todos hasta Bet-ha-sita, para el lado de Sart\u00e1n, y hasta la orilla de Abel Mejola frente a Tabat.
{R}_{I}23_{/}Los hombres de Israel que hab\u00edan venido de Neftal\u00ed, de Aser y de todo Manas\u00e9s, se reagruparon y persiguieron a los madianitas. {R}_{I}24_{/}Gede\u00f3n mand\u00f3 entonces mensajeros por toda la monta\u00f1a de Efra\u00edn: "Bajen al encuentro de los madianitas, y antes que lleguen ocupen los vados hasta Bet-Bar\u00e1 a lo largo del Jord\u00e1n". {R}_{I}25_{/}Hicieron prisioneros a los dos jefes de Madi\u00e1n, Oreb y Zeeb, mataron a Oreb en la Roca de Oreb y a Zeeb en el Lagar de Zeeb. De vuelta de la persecuci\u00f3n a los madianitas, entregaron a Gede\u00f3n, al otro lado del Jord\u00e1n, las cabezas de Oreb y de Zeeb.

{N}SEGUNDA CAMPA\u00d1A DE GEDE\u00d3N{/}
{1}8{/}

{R}_{I}1_{/}Los hombres de Efra\u00edn dijeron a Gede\u00f3n: "\u00bfQu\u00e9 nos hiciste? \u00a1Ni siquiera nos convocaste cuando saliste a pelear con los madianitas!" Y estaban muy enojados con \u00e9l. {R}_{I}2_{/}Pero Gede\u00f3n les respondi\u00f3: "Toda la vendimia de Abiezer no vale lo que Efra\u00edn rebusc\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l. {I}3_{/}\u00bfNo puso Yav\u00e9 en las manos de ustedes a los jefes de Madi\u00e1n Oreb y Zeeb? Lo que hice es nada en comparaci\u00f3n con eso". Cuando les hubo hablado as\u00ed, se apacigu\u00f3 su c\u00f3lera.
{R}_{I}4_{/}Cuando llegaron al Jord\u00e1n, Gede\u00f3n lo atraves\u00f3 con los trescientos hombres que lo acompa\u00f1aban, pero estaban agotados por la persecuci\u00f3n. {R}_{I}5_{/}Por eso dijeron a la gente de Sucot: "Den, por favor, raciones de pan a la tropa que me acompa\u00f1a porque mi gente est\u00e1 rendida. Estamos persiguiendo a Zebaj y a Salmuna, los reyes de Madi\u00e1n". {I}6_{/}Pero los ancianos de Sucot le respondieron: "\u00bfYa les has atado las manos a Zebaj y a Salmuna? \u00bfC\u00f3mo quieres que demos pan a tus hombres?" {R}_{I}7_{/}Gede\u00f3n les respondi\u00f3: "\u00a1Muy bien! Apenas Yav\u00e9 ponga en mis manos a Zebaj y a Salmuna, les arrancar\u00e9 a ustedes la piel con las espinas y cardos del desierto".
{R}_{I}8_{/}De all\u00ed parti\u00f3 para Penuel y dirigi\u00f3 las mismas palabras a la gente de Penuel. Estos respondieron tal como lo hab\u00edan hecho los de Sucot. {R}_{I}9_{/}Les replic\u00f3 a la gente de Penuel: "Cuando vuelva como vencedor, derribar\u00e9 esa torre".
{I}10_{/}Zebaj y Salmuna estaban en Carcor con un ej\u00e9rcito de alrededor de quince mil hombres (eran los sobrevivientes del gran ej\u00e9rcito de los hijos de Oriente, pues ya hab\u00edan ca\u00eddo ciento veinte mil). {R}_{I}11_{/}Gede\u00f3n subi\u00f3 por el camino de los N\u00f3mades, al este de Nobaj y de Yogboha, y arras\u00f3 con ese ej\u00e9rcito que se sent\u00eda seguro. {R}_{I}12_{/}Zebaj y Salmuna huyeron, pero los persigui\u00f3, y apres\u00f3 a los dos reyes de Madi\u00e1n, Zebaj y Salmuna, en tanto que su ej\u00e9rcito era completamente derrotado.
{R}_{I}13_{/}Despu\u00e9s de la batalla, Gede\u00f3n, hijo de Jo\u00e1s, regres\u00f3 por la subida de Jar\u00e9s. {I}14_{/}All\u00ed detuvo a un joven de Sucot y lo interrog\u00f3. Este le dio por escrito los nombres de los jefes de Sucot y de los ancianos; en total llegaban a setenta y siete. {R}_{I}15_{/}Gede\u00f3n fue a ver a la gente de Sucot y les dijo: "Aqu\u00ed est\u00e1n Zebaj y Salmuna por cuya causa ustedes se rieron de m\u00ed. Ustedes dijeron: "Cuando Zebaj y Salmuna caigan en tus manos, daremos pan a tus hombres fatigados". {R}_{I}16_{/}Entonces junt\u00f3 a los ancianos de la ciudad, y mand\u00f3 buscar espinas y cardos del desierto, con los que desgarr\u00f3 a la gente de Sucot.
{R}_{I}17_{/}Gede\u00f3n derrib\u00f3 la torre de Penuel y masacr\u00f3 a los habitantes de la ciudad. {R}_{I}18_{/}Luego dijo a Zebaj y Salmuna: "\u00bfC\u00f3mo eran esos hombres a los que ustedes mataron en el Tabor?" Respondieron: "Se parec\u00edan a ti, cada uno ten\u00eda el aspecto de un hijo de rey". {R}_{I}19_{/}Gede\u00f3n respondi\u00f3: "\u00a1Eran mis hermanos, los hijos de mi madre! Tan cierto como que Yav\u00e9 vive que si ustedes los hubieran dejado con vida, yo no los matar\u00eda". {I}20_{/}Entonces orden\u00f3 a Jeter, su hijo mayor: "\u00a1Anda y m\u00e1talos!" Pero el joven no sac\u00f3 su espada porque ten\u00eda miedo, pues era muy joven. {R}_{I}21_{/}Entonces Zebaj y Salmuna le dijeron: "\u00a1Ven tu mismo y m\u00e1tanos! A ver si eres hombre y te atreves". Gede\u00f3n mat\u00f3 a Zebaj y Salmuna y tom\u00f3 los adornos en forma de media luna que ten\u00edan sus camellos en el cogote.

{N}ESTA FUE LA TRAMPA EN QUE CAY\u00d3 GEDE\u00d3N{/}
[\u0095]_[=]_{R}_{I}22_{/}Los israelitas dijeron a Gede\u00f3n: "Ya que nos libraste de la mano de los madianitas, t\u00fa ser\u00e1s nuestro rey, y despu\u00e9s de ti, tu hijo y tu nieto". {R}_{I}23_{/}Gede\u00f3n les respondi\u00f3: "Ni yo ni mi hijo reinaremos sobre ustedes: Yav\u00e9 ser\u00e1 su rey". [=]_{R}_{I}24_{/}Gede\u00f3n a\u00f1adi\u00f3: "Lo \u00fanico que les pido es que cada uno de ustedes me d\u00e9 un anillo de su bot\u00edn (los vencidos eran Ismaelitas y ten\u00edan anillos de oro)".
{I}25_{/}Le dijeron: "Por supuesto que te lo daremos". Extendieron un manto en el suelo y cada uno ech\u00f3 all\u00ed un anillo de su bot\u00edn. {R}_{I}26_{/}El peso de los anillos de oro fue de mil setecientos siclos, sin contar los prendedores, los aros y los trajes de p\u00farpura que llevaban los reyes de Madi\u00e1n; y sin contar tampoco los collares que pend\u00edan del cogote de sus camellos. {R}_{I}27_{/}Con todo eso Gede\u00f3n se hizo un efod que puso en su ciudad en Ofra. Todos los israelitas iban all\u00ed a venderse; eso fue una trampa para Gede\u00f3n y su familia.
{R}_{I}28_{/}En cuanto a los madianitas, quedaron en adelante sometidos a los israelitas y no volvieron a levantar cabeza. El pa\u00eds estuvo en paz cuarenta a\u00f1os, el tiempo que vivi\u00f3 Gede\u00f3n. {I}29_{/}Jerubaal, hijo de Jo\u00e1s, regres\u00f3 a su casa y residi\u00f3 en ella.
{R}_{I}30_{/}Gede\u00f3n tuvo setenta hijos, todos engendrados por \u00e9l pues tuvo muchas mujeres. {R}_{I}31_{/}En Siquem ten\u00eda una concubina que tambi\u00e9n le dio un hijo, al que llam\u00f3 Abimelec. {R}_{I}32_{/}Gede\u00f3n, hijo de Jo\u00e1s, muri\u00f3 en una feliz ancianidad. Lo enterraron en la tumba de su padre Jo\u00e1s, en Ofra, en el territorio de Abiezer.
{R}_{I}33_{/}Despu\u00e9s de la muerte de Gede\u00f3n, los israelitas volvieron a prostituirse siguiendo a los Baales: se dieron como dios a Baal-Berit. {R}_{I}34_{/}As\u00ed fue como los israelitas se olvidaron de Yav\u00e9 su Dios, el que los hab\u00eda librado de todos sus enemigos vecinos. {R}_{I}35_{/}Ya no reconocieron m\u00e1s a la familia de Jerubaal-Gede\u00f3n todo lo bueno que hab\u00eda hecho por Israel.

{N}ABIMELEC, HIJO DE GEDE\u00d3N{/}
{1}9{/}

{R}_{I}1_{/}Abimelec, hijo de Jerubaal, fue a ver a los hermanos de su madre en Siquem. Y les dijo, como tambi\u00e9n a toda la familia de su abuelo materno: {R}_{I}2_{/}"Hagan esta pregunta a los se\u00f1ores de Siquem: "\u00bfPrefieren ser gobernados por setenta hombres, todos hijos de Jerubaal, o tener un solo patr\u00f3n? Acu\u00e9rdense que yo soy de su sangre".
{R}_{I}3_{/}Los hermanos de su madre transmitieron todas estas palabras a los se\u00f1ores de Siquem, quienes se decidieron en favor de Abimelec, pues se dec\u00edan: "Es nuestro hermano". {R}_{I}4_{/}Le entregaron setenta siclos de plata que tomaron del templo de Baal-Berit, y con este dinero Abimelec contrat\u00f3 a granujas y aventureros que se pusieron a su servicio.
[=]_{I}5_{/}Se dirigi\u00f3 luego a Ofra, a la casa de su padre, y masacr\u00f3 a sus hermanos, los hijos de Jerubaal: los setenta fueron ejecutados en la misma roca. El menor de los hijos de Jerubaal, Yotam, se hab\u00eda escondido y escap\u00f3. {R}_{I}6_{/}Entonces todos los notables de Siquem y de Bet-Mill\u00f3 se reunieron y proclamaron rey a Abimelec, cerca de la Encina de la Estela, que est\u00e1 en Siquem.
[\u0095]_{R}_{I}7_{/}Le comunicaron la noticia a Yotam. Este subi\u00f3 a la cima del monte Garizim y desde all\u00ed grit\u00f3 con todas sus fuerzas: "\u00a1Esc\u00fachenme, notables de Siquem y Dios los escuche! {R}_{I}8_{/}Un d\u00eda salieron los \u00e1rboles en busca de un rey. Dijeron al olivo: \u00a1S\u00e9 t\u00fa nuestro rey! {I}9_{/}Pero el olivo les respondi\u00f3: \u00bfTendr\u00e9 que dejar mi aceite, tan apreciada por los dioses y los hombres, para ir a balancearme por encima de los dem\u00e1s \u00e1rboles?
{R}_{I}10_{/}Los \u00e1rboles se dirigieron entonces a la higuera: \u00a1Ven, t\u00fa ser\u00e1s nuestro rey! {I}11_{/}La higuera les respondi\u00f3: \u00bfTendr\u00e9 que renunciar al dulzor de mi fruta tan apreciada para ir a balancearme por encima de los dem\u00e1s \u00e1rboles?
{R}_{I}12_{/}Luego los \u00e1rboles fueron donde la vid: \u00a1Ven, t\u00fa ser\u00e1s nuestro rey! {I}13_{/}Pero la vid les respondi\u00f3: \u00bfTendr\u00e9 que renunciar a mi uva, que tanto alegra a los dioses y a los hombres, para ir a balancearme por encima de los \u00e1rboles?
{R}_{I}14_{/}Entonces los \u00e1rboles fueron a buscar a la zarza espinosa: \u00a1Ven, t\u00fa ser\u00e1s nuestro rey! {R}_{I}15_{/}Y la zarza espinosa respondi\u00f3 a los \u00e1rboles: "Si realmente quieren hacerme rey y que los mande, vengan y qu\u00e9dense bajo mi sombra. Si no, saldr\u00e1 fuego de la zarza espinosa y devorar\u00e1 hasta el cedro del L\u00edbano.
{R}_{I}16_{/}Pues bien, \u00bfhan actuado ustedes con lealtad y honradez al hacer rey a Abimelec? \u00bfSe han portado bien con Jerubaal y su familia? \u00bfLa han tratado como corresponde? {I}17_{/}\u00bfNo combati\u00f3 mi padre por ustedes? \u00bfNo arriesg\u00f3 su vida por ustedes? \u00bfNo los libr\u00f3 acaso de manos de los madianitas?
{R}_{I}18_{/}Sin embargo, ustedes se han alzado ahora contra la familia de mi padre, han dado muerte a sus hijos, a los setenta en una misma roca. Y han convertido a Abimelec, el hijo de una esclava, en rey de los se\u00f1ores de Siquem, porque es de su sangre. {I}19_{/}Pues bien, si ustedes se han mostrado ahora fieles y leales a Jerubaal y a su casa, les deseo que Abimelec sea su dicha y ustedes la de \u00e9l. {R}_{I}20_{/}Pero si no, que salga un fuego de Abimelec y devore a la gente de Siquem y de Bet-Mill\u00f3, y que salga un fuego de la gente de Siquem y de Bet-Mill\u00f3 y devore a Abimelec".
{I}21_{/}En seguida Yotam se dio a la fuga y se refugi\u00f3 en Beer; all\u00ed se qued\u00f3 porque ten\u00eda miedo de su hermano Abimelec.
{R}_{I}22_{/}Abimelec gobern\u00f3 a Israel tres a\u00f1os. [=]_{R}_{I}23_{/}Pero Dios envi\u00f3 un esp\u00edritu de discordia entre Abimelec y los habitantes de Siquem, y \u00e9stos traicionaron a Abimelec. {R}_{I}24_{/}As\u00ed fue como iba a ser vengado el crimen cometido con los setenta hijos de Jerubaal; su sangre recay\u00f3 sobre Abimelec, su hermano, que los hab\u00eda asesinado y sobre la gente de Siquem que lo hab\u00eda ayudado a matar a sus hermanos.
{R}_{I}25_{/}Para perjudicarlo, la gente de Siquem preparaba emboscadas en los desfiladeros de la monta\u00f1a, de hombres que asaltaban a todos los que pasaban por all\u00ed cerca; se lo contaron a Abimelec.
{R}_{I}26_{/}Lleg\u00f3 entonces Gaal, hijo de Obed, con sus hermanos. Se establecieron en Siquem y se ganaron la confianza de la gente de Siquem. {R}_{I}27_{/}Fueron al campo a hacer la vendimia de sus vi\u00f1as, pisaron las uvas y prepararon una fiesta. Luego entraron en el templo de sus dioses, comieron y tomaron, y maldijeron a Abimelec. [=]_{R}_{I}28_{/}Gaal, hijo de Obed, dijo entonces: "\u00bfQui\u00e9n es ese Abimelec y qu\u00e9 es Siquem para que estemos a su servicio? Este hijo de Jerubaal y su segund\u00f3n Zebul serv\u00edan a los hombres de Hamor, padre de Siquem, \u00bfy nosotros ahora le servir\u00edamos? {I}29_{/}\u00a1Ojal\u00e1 fuera yo el jefe de este pueblo! Echar\u00eda a Abimelec y le dir\u00eda: "\u00a1Abimelec, ven para ac\u00e1 con todo tu ej\u00e9rcito!"
{I}30_{/}Las palabras de Gaal, hijo de Obed, irritaron a Zebul, gobernador de la ciudad. {R}_{I}31_{/}Envi\u00f3 secretamente mensajeros a Abimelec para decirle: "Gaal, hijo de Obed, acaba de llegar a Siquem con sus hermanos y han sublevado la ciudad en contra tuya. {I}32_{/}Lev\u00e1ntate pues de noche junto con el pueblo que te acompa\u00f1a y esc\u00f3ndete en el campo. {I}33_{/}Ma\u00f1ana, cuando salga el sol, lev\u00e1ntate y ataca la ciudad. Y cuando Gaal y los que est\u00e1n con \u00e9l salgan a enfrentarte, act\u00faa como lo permitan las circunstancias".
{R}_{I}34_{/}Pues bien, Abimelec y todos los que estaban con \u00e9l se levantaron de noche, y se pusieron al acecho alrededor de Siquem, repartidos en cuatro grupos. {I}35_{/}Cuando Gaal, hijo de Obed, vino a apostarse a la entrada de la ciudad, Abimelec y todos los que estaban con \u00e9l salieron de su escondite. {I}36_{/}Al ver esa tropa, Gaal dijo a Zebul: "Veo gente que baja de lo alto de la monta\u00f1a". Zebul le respondi\u00f3: "Tomas por hombres una sombra de la monta\u00f1a". {I}37_{/}De nuevo tom\u00f3 la palabra Gaal y le dijo: "Distingo a una tropa que baja de tierra adentro. Y otro grupo viene por el camino de la Encina de los Astr\u00f3logos".
{I}38_{/}Entonces Zebul le replic\u00f3: "\u00bfSe te perdi\u00f3 ya esa lengua con la que dec\u00edas: \u00bfqui\u00e9n es Abimelec para que le sirvamos? All\u00ed est\u00e1 esa gente que menospreciaste. \u00a1Sal ahora y pelea con \u00e9l!" {R}_{I}39_{/}Sali\u00f3 pues Gaal a la cabeza de la gente de Siquem y se puso a combatir con Abimelec. {I}40_{/}Pero Abimelec lo persigui\u00f3 y Gaal huy\u00f3 delante de \u00e9l: muchos perecieron antes de llegar a la puerta. {R}_{I}41_{/}Abimelec se qued\u00f3 entonces en Aruma. Zebul por su parte expuls\u00f3 a Gaal y a sus hermanos y les prohibi\u00f3 volver a Siquem.

{N}LA DESTRUCCI\u00d3N DE SIQUEM{/}
{I}42_{/}Al d\u00eda siguiente, el pueblo sali\u00f3 al campo. Se lo comunicaron a Abimelec. {I}43_{/}Reuni\u00f3 a sus hombres y los reparti\u00f3 en tres grupos, luego tendieron una emboscada en el campo. Apenas vio que la gente sal\u00eda de la ciudad, se lanz\u00f3 sobre ellos. {I}44_{/}Abimelec con sus hombres corrieron para ubicarse a la entrada de la ciudad. Los otros dos destacamentos mientras tanto se lanzaban contra todos los que estaban en el campo y los mataban. {I}45_{/}Abimelec llev\u00f3 a cabo el asalto de la ciudad durante todo ese d\u00eda, se apoder\u00f3 de ella y masacr\u00f3 a todos sus habitantes. Luego arras\u00f3 la ciudad y desparram\u00f3 sal.
{R}_{I}46_{/}Al saber eso, toda la gente de la Torre de Siquem se refugiaron en la cripta del templo de El-Berit. {R}_{I}47_{/}Cuando avisaron a Abimelec que toda la gente de la Torre de Siquem se hab\u00eda congregado all\u00ed, {I}48_{/}tom\u00f3 un hacha de doble filo con la que cort\u00f3 un \u00e1rbol, lo levant\u00f3 y se lo puso al hombro. Luego dijo a los que lo acompa\u00f1aban: "Vieron lo que hice, apres\u00farense en hacer lo mismo que yo". {R}_{I}49_{/}Cada uno de sus hombres cort\u00f3 entonces una rama. Salieron caminando tras Abimelec y pusieron las ramas sobre la cripta, luego le prendieron fuego y quemaron la cripta. As\u00ed muri\u00f3 toda esa gente de la Torre de Siquem: cerca de mil hombres y mujeres.

{N}LA MUERTE DE ABIMELEC{/}
{I}50_{/}Abimelec se dirigi\u00f3 a Teb\u00e9s; la siti\u00f3 y se apoder\u00f3 de ella. {I}51_{/}Pero hab\u00eda dentro de la ciudad una torre fortificada en la que se refugiaron hombres y mujeres, toda la gente noble de la ciudad. Cerraron la puerta tras ellos y se subieron a la terraza de la torre.
{I}52_{/}Abimelec se acerc\u00f3 al pie de la torre para atacarla y avanz\u00f3 hasta la puerta de la torre para prenderle fuego. {I}53_{/}Pero una mujer dej\u00f3 caer sobre su cabeza una piedra de molino, que le parti\u00f3 el cr\u00e1neo. [=]_{I}54_{/}Inmediatamente llam\u00f3 a su escudero y le dijo: "\u00a1Saca tu espada y m\u00e1tame! No quiero que digan de m\u00ed: Lo mat\u00f3 una mujer". Su escudero entonces lo traspas\u00f3 y muri\u00f3. {R}_{I}55_{/}Al ver los israelitas que hab\u00eda muerto Abimelec, se volvieron cada cual a su casa.
{R}_{I}56_{/}As\u00ed fue como Dios devolvi\u00f3 a Abimelec el mal que \u00e9ste hab\u00eda hecho a su padre asesinando a sus setenta hermanos, {R}_{I}57_{/}y Dios hizo que recayera sobre los hombres de Siquem toda su maldad. As\u00ed se cumpli\u00f3 en ellos la maldici\u00f3n de Yotam, hijo de Jerubaal.

{N}TOLA, YA\u00cdR Y JEFT\u00c9{/}
{1}10{/}

[\u0095]_{R}_{I}1_{/}Despu\u00e9s de Abimelec surgi\u00f3 Tola, hijo de Pu\u00e1, hijo de Dod\u00f3, para librar a Israel. Era de la tribu de Isacar y viv\u00eda en Samir, en la monta\u00f1a de Efra\u00edn. {R}_{I}2_{/}Fue juez de Israel durante veinte a\u00f1os, despu\u00e9s muri\u00f3 y lo enterraron en Samir.
{R}_{I}3_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l surgi\u00f3 Ya\u00edr de Galaad. Fue juez de Israel veintid\u00f3s a\u00f1os. {I}4_{/}Ten\u00eda treinta hijos que andaban en treinta burros, y pose\u00eda treinta ciudades que todav\u00eda se llaman las aldeas de Ya\u00edr, en el territorio de Galaad. {I}5_{/}Cuando Ya\u00edr muri\u00f3, lo enterraron en Cam\u00f3n.
{R}_{I}6_{/}De nuevo hicieron los israelitas lo que es malo a los ojos de Yav\u00e9. Sirvieron a los Baales y a las Astart\u00e9s como tambi\u00e9n a los dioses de Aram, de Sid\u00f3n, de Moab, de los amonitas y de los filisteos. Abandonaron a Yav\u00e9 y no le sirvieron m\u00e1s. {R}_{I}7_{/}Por eso estall\u00f3 contra Israel la c\u00f3lera de Yav\u00e9, quien lo entreg\u00f3 en manos de los filisteos y de los amonitas. {R}_{I}8_{/}A partir de ese a\u00f1o aplastaron y maltrataron a todos los israelitas que viv\u00edan al otro lado del Jord\u00e1n, en territorio amoreo, en Galaad, y esto dur\u00f3 dieciocho a\u00f1os. {R}_{I}9_{/}Los amonitas atravesaron incluso el Jord\u00e1n para atacar a Jud\u00e1, Benjam\u00edn y la casa de Efra\u00edn: Israel se hallaba en una situaci\u00f3n muy grave.
{R}_{I}10_{/}Los israelitas clamaron entonces a Yav\u00e9: "Hemos pecado contra ti, le dijeron, hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los Baales". {R}_{I}11_{/}Yav\u00e9 les respondi\u00f3: "Cuando ustedes eran oprimidos por los egipcios, los amoreos, los amonitas, los filisteos, {I}12_{/}los sidonios, los amalecitas o los madianitas y me clamaban, \u00bfno los libr\u00e9 de sus manos? {I}13_{/}Pero ustedes me han abandonado y han servido a otros dioses, por eso ya no los salvar\u00e9 m\u00e1s. {I}14_{/}Vayan ahora a gritar a los dioses que se eligieron, \u00a1que ellos los libren ahora que las cosas se dan mal para ustedes!"
{I}15_{/}Los israelitas dijeron a Yav\u00e9: "Hemos pecado, tr\u00e1tanos como mejor te parezca, pero por lo menos s\u00e1lvanos ahora". {R}_{I}16_{/}Hicieron desaparecer de sus casas los dioses extranjeros y sirvieron a Yav\u00e9. Entonces Yav\u00e9 no aguant\u00f3 m\u00e1s el sufrimiento de Israel.
{I}17_{/}Los amonitas se reunieron e instalaron su campamento en Galaad. Los israelitas tambi\u00e9n se reunieron e instalaron su campamento en Misp\u00e1. [=]_{I}18_{/}El pueblo y los jefes de Galaad se dec\u00edan unos a otros: "\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 nuestro jefe para atacar a los amonitas? A ese lo pondremos a la cabeza de todos los habitantes de Galaad."

{1}11{/}

[\u0095]_{I}1_{/}Jeft\u00e9 de Galaad era un valiente guerrero. Era hijo de una prostituta, pero su padre era Galaad. [=]_{I}2_{/}La mujer de Galaad le hab\u00eda dado hijos, y cuando \u00e9stos fueron grandes echaron a Jeft\u00e9. Le dijeron: "T\u00fa no heredar\u00e1s nada de la casa de nuestro padre, pues no eres m\u00e1s que el hijo de una extranjera". {I}3_{/}Jeft\u00e9 se alej\u00f3 entonces de sus hermanos y se instal\u00f3 en el territorio de Tob. Se le juntaron aventureros que hac\u00edan incursiones con \u00e9l.
{R}_{I}4_{/}Fue en ese momento cuando los amonitas atacaron a Israel. {I}5_{/}Los ancianos de Galaad fueron a buscar a Jeft\u00e9 en el pa\u00eds de Tob {I}6_{/}y le dijeron: "\u00a1Ven! T\u00fa ser\u00e1s nuestro jefe y nosotros lucharemos con los amonitas". {I}7_{/}Pero Jeft\u00e9 respondi\u00f3 a los ancianos de Galaad: "\u00bfNo fueron ustedes los que me despreciaron y me echaron de la casa de mi padre? \u00a1Y vienen ahora a buscarme porque est\u00e1n en peligro!"
{I}8_{/}Los ancianos de Galaad dijeron a Jeft\u00e9: "Precisamente por eso nos hemos dirigido a ti ahora, para que marches al frente de nosotros y combatas a los amonitas; queremos hacerte jefe de todos los habitantes de Galaad". {I}9_{/}Jeft\u00e9 respondi\u00f3 a los ancianos de Galaad: "Si me hacen volver para combatir a los amonitas y si Yav\u00e9 los pone en mis manos, ser\u00e9 el jefe de ustedes". {I}10_{/}Los ancianos de Galaad dijeron a Jeft\u00e9: "Que Yav\u00e9 sea testigo en contra nuestra si no actuamos como acabas de decir".
{I}11_{/}Jeft\u00e9 parti\u00f3 con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo puso al frente de ellos como su jefe y general. Luego en Misp\u00e1, en presencia de Yav\u00e9, Jeft\u00e9 repiti\u00f3 todas sus condiciones.
[=]_{R}_{I}12_{/}Jeft\u00e9 envi\u00f3 unos hombres al rey de los amonitas con este mensaje: "\u00bfPor qu\u00e9 vienes a meterte en mis asuntos y a hacerme la guerra en mi pa\u00eds?" {R}_{I}13_{/}El rey de los amonitas respondi\u00f3 a los mensajeros de Jeft\u00e9: "Bien sabes que los israelitas se apoderaron de mi territorio desde el Arn\u00f3n hasta el Yaboc y el Jord\u00e1n cuando llegaron de Egipto. Ahora, devu\u00e9lvemelo por las buenas".
{R}_{I}14_{/}Jeft\u00e9 despach\u00f3 otra vez mensajeros al rey de los amonitas. {R}_{I}15_{/}Le mand\u00f3 a decir: "Israel no se apoder\u00f3 del territorio de Moab ni del de los amonitas. {R}_{I}16_{/}Cuando los israelitas subieron de Egipto, caminaron por el desierto hasta el Mar de los Juncos y llegaron a Cad\u00e9s. {R}_{I}17_{/}Entonces Israel envi\u00f3 mensajeros al rey de Edom para que le dijeran: D\u00e9jame atravesar tu pa\u00eds. Pero el rey de Edom no quiso. Mand\u00f3 asimismo mensajeros al rey de Moab quien tambi\u00e9n se neg\u00f3. Entonces Israel se qued\u00f3 en Cad\u00e9s.
{R}_{I}18_{/}Despu\u00e9s avanz\u00f3 por el desierto, rode\u00f3 el territorio de Edom y el de Moab y lleg\u00f3 por el este del territorio de Moab. No entr\u00f3 en el territorio de Moab sino que instal\u00f3 su campamento al otro lado del Arn\u00f3n, ya que el Arn\u00f3n era la frontera de Moab.
{R}_{I}19_{/}Luego Israel mand\u00f3 mensajeros a Sij\u00f3n, rey de los amoreos, que reinaba en Jesb\u00f3n. Israel le dijo: D\u00e9jame atravesar tu territorio hasta el lugar adonde voy. {R}_{I}20_{/}Pero Sij\u00f3n no quiso que Israel atravesara su territorio. M\u00e1s todav\u00eda, Sij\u00f3n reuni\u00f3 a toda su gente, llevaron su campamento a Yahas y atacaron a Israel. {R}_{I}21_{/}Yav\u00e9, el Dios de Israel, puso a Sij\u00f3n y a todo su ej\u00e9rcito en manos de Israel quien los aniquil\u00f3. Y as\u00ed se apoder\u00f3 Israel de todo el territorio de los amoreos que viv\u00edan en esa regi\u00f3n. {R}_{I}22_{/}Despu\u00e9s conquist\u00f3 todo el territorio de los amoreos desde el Arn\u00f3n hasta el Yaboc, y desde el desierto al Jord\u00e1n.
{R}_{I}23_{/}\u00bfY ahora que Yav\u00e9, el Dios de Israel, desposey\u00f3 a los amoreos para favorecer a su pueblo, quieres t\u00fa a tu vez desposeer a Israel? {R}_{I}24_{/}Si consideras tuyo lo que Quem\u00f3s, tu dios, te dio, \u00bfpor qu\u00e9 quieres arrebatarnos lo que Yav\u00e9 nuestro Dios nos ha dado? {R}_{I}25_{/}\u00bfTe crees m\u00e1s poderoso que Balac, hijo de Sipor, rey de Moab? \u00bfPudo \u00e9l oponer resistencia a Israel? \u00bfPudo vencerlo? {R}_{I}26_{/}Hace ya m\u00e1s de trescientos a\u00f1os que Israel vive en Jesb\u00f3n y en sus dependencias, en Aroer y en sus dependencias, y en todas las ciudades que est\u00e1n a orillas del Arn\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 no las liberaron durante todo ese tiempo? {I}27_{/}Yo no te he perjudicado, as\u00ed que act\u00faas mal conmigo haci\u00e9ndome la guerra. Que Yav\u00e9, el Juez, juzgue ahora entre los israelitas y los amonitas".
{R}_{I}28_{/}Pero el rey de los amonitas no hizo caso de las palabras que le dirigi\u00f3 Jeft\u00e9.

{N}JEFT\u00c9 Y SU HIJA{/}
[\u0095]_[=]_{R}_{I}29_{/}El esp\u00edritu de Yav\u00e9 se apoder\u00f3 de Jeft\u00e9. Atraves\u00f3 Galaad y Manas\u00e9s, luego pas\u00f3 por Misp\u00e1 de Galaad y de Misp\u00e1 de Galaad se fue donde los amonitas. {R}_{I}30_{/}Hizo esta promesa a Yav\u00e9: "Si entregas en mis manos a los amonitas, [=]_{I}31_{/}el primero que atraviese la puerta de mi casa para salir a saludarme despu\u00e9s de mi victoria sobre los amonitas, ser\u00e1 para Yav\u00e9 y lo sacrificar\u00e9 por el fuego".
{I}32_{/}Jeft\u00e9 pas\u00f3 entonces al territorio de los amonitas para atacarlos, y Yav\u00e9 los puso en sus manos. {R}_{I}33_{/}Los persigui\u00f3 desde Aroer hasta los alrededores de Minit, apoder\u00e1ndose de veinte pueblos, y hasta Abel-Queramim. Los amonitas sufrieron una derrota muy grande y en adelante quedaron sometidos a los israelitas.
{I}34_{/}Ahora bien, cuando Jeft\u00e9 regresaba a su casa en Misp\u00e1, sali\u00f3 a saludarlo su hija con tamboriles y coros. Era su \u00fanica hija; fuera de ella no ten\u00eda hijos ni hijas. {R}_{I}35_{/}Cuando la vio, rasg\u00f3 su ropa y dijo: "\u00a1Ay, hija m\u00eda, me has destrozado! \u00a1T\u00fa llegas para traerme la desgracia! Pues hice una promesa a Yav\u00e9, y ahora no puedo echarme atr\u00e1s".
[=]_{I}36_{/}Ella le respondi\u00f3: "Padre m\u00edo, ya que Yav\u00e9 hizo que te desquitaras de tus enemigos, los amonitas, aunque te hayas comprometido con Yav\u00e9 a la ligera, debes actuar conmigo de acuerdo a la palabra que sali\u00f3 de tu boca". {R}_{I}37_{/}Y dijo a su padre: "Conc\u00e9deme s\u00f3lo esto: Dame un plazo de dos meses para que vaya por los montes junto con mis compa\u00f1eras y pueda llorar esa muerte siendo todav\u00eda virgen". {R}_{I}38_{/}El le respondi\u00f3: "\u00a1Anda!" y le permiti\u00f3 que se fuera por dos meses.
Ella se fue pues con sus compa\u00f1eras para llorar por los montes esa muerte siendo virgen todav\u00eda. {R}_{I}39_{/}Al cabo de dos meses volvi\u00f3 donde su padre y cumpli\u00f3 con ella la promesa que hab\u00eda hecho. No hab\u00eda conocido var\u00f3n. Desde entonces es costumbre en Israel {R}_{I}40_{/}que cada a\u00f1o las j\u00f3venes de Israel salgan a lamentarse por la hija de Jeft\u00e9 de Galaad.

{1}12{/}

{R}_{I}1_{/}Los hombres de Efra\u00edn se juntaron y atravesaron el Jord\u00e1n a la altura de Saf\u00f3n. Le dijeron a Jeft\u00e9: "\u00bfPor qu\u00e9 te fuiste a pelear con los amonitas y no nos invitaste para que fu\u00e9ramos contigo? Vamos a quemarte junto con tu casa". {I}2_{/}Pero Jeft\u00e9 respondi\u00f3: "Yo y mi pueblo ten\u00edamos un conflicto pendiente con los amonitas. Los llam\u00e9 a ustedes, pero no me libraron de las manos de aquellos. {I}3_{/}Cuando vi que no ven\u00edan a librarme, arriesgu\u00e9 mi vida. Tuve una batalla con los amonitas y Yav\u00e9 los puso en mis manos. \u00bfEs eso un motivo para que vengan a atacarme?
{R}_{I}4_{/}Jeft\u00e9 reuni\u00f3 a todos los hombres de Galaad y se trab\u00f3 en combate con Efra\u00edn. Los hombres de Galaad aplastaron a los de Efra\u00edn que dec\u00edan: "Ustedes, gente de Galaad, no son m\u00e1s que desertores de Efra\u00edn, ustedes se pasaron de Efra\u00edn a Manas\u00e9s".
{R}_{I}5_{/}Galaad se apoder\u00f3 de los vados del Jord\u00e1n por donde se pasa a Efra\u00edn, y cuando los fugitivos de Efra\u00edn dec\u00edan: "Quiero atravesar", los hombres de Galaad le dec\u00edan: "\u00bfEres de Efra\u00edn?" Si respond\u00edan: "No", {R}_{I}6_{/}entonces le dec\u00edan: "\u00a1Di Chibolet!" y si pronunciaba "Sibolet" (porque no pod\u00edan pronunciar correctamente) lo tomaban y lo degollaban en el vado del Jord\u00e1n. Cuarenta y dos mil hombres de Efra\u00edn fueron muertos ese d\u00eda.
{R}_{I}7_{/}Jeft\u00e9 juzg\u00f3 a Israel seis a\u00f1os. Luego Jeft\u00e9 de Galaad muri\u00f3 y fue enterrado en su ciudad, en Galaad.
{R}_{I}8_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l juzg\u00f3 a Israel Ibs\u00e1n de Bel\u00e9n. {R}_{I}9_{/}Tuvo treinta hijos y treinta hijas, cas\u00f3 a sus hijas con gente de fuera e hizo venir de fuera muchachas para sus hijos. Juzg\u00f3 a Israel siete a\u00f1os. {R}_{I}10_{/}Ibs\u00e1n muri\u00f3 y lo enterraron en Bel\u00e9n.
{R}_{I}11_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l juzg\u00f3 a Israel El\u00f3n de Zabul\u00f3n. Juzg\u00f3 a Israel diez a\u00f1os. {I}12_{/}Luego muri\u00f3 El\u00f3n de Zabul\u00f3n y lo enterraron en Ayal\u00f3n, en el territorio de Zabul\u00f3n.
{R}_{I}13_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l fue Abd\u00f3n, hijo de Hillel, de Pireat\u00f3n quien juzg\u00f3 a Israel. {R}_{I}14_{/}Tuvo cuarenta hijos y treinta nietos que andaban en setenta burros. Juzg\u00f3 a Israel ocho a\u00f1os. {R}_{I}15_{/}Cuando muri\u00f3 Abd\u00f3n, hijo de Hillel, de Pireat\u00f3n, lo enterraron en Pireat\u00f3n en territorio de Efra\u00edn, en la monta\u00f1a del Amalecita.

{N}EL NACIMIENTO DE SANS\u00d3N{/}
{1}13{/}

[\u0095]_{R}_{I}1_{/}Los israelitas volvieron a hacer lo que es malo a los ojos de Yav\u00e9, quien los entreg\u00f3 en manos de los filisteos durante cuarenta a\u00f1os.
[=]_{R}_{I}2_{/}Hab\u00eda un hombre de Sorea, de la tribu de Dan, que se llamaba Manoa. Su mujer era est\u00e9ril y no hab\u00eda tenido hijos. [=]_{I}3_{/}El \u00e1ngel de Yav\u00e9 se apareci\u00f3 a la mujer y le dijo: "Hasta ahora has sido est\u00e9ril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y dar\u00e1s a luz un hijo. [=]_{I}4_{/}Ahora f\u00edjate bien en no beber vino ni bebida alcoh\u00f3lica y en no comer nada impuro debido a ese hijo que vas a concebir y dar a luz. [=]_{R}_{I}5_{/} Porque desde el vientre de su madre el muchacho estar\u00e1 consagrado a Dios: no pasar\u00e1 por su cabeza la navaja, pues \u00e9l ser\u00e1 quien comenzar\u00e1 a librar a Israel de manos de los filisteos".
{R}_{I}6_{/}Al volver a su casa, la mujer convers\u00f3 con su marido y le dijo: "Un hombre de Dios vino a verme. Era tan majestuoso como un \u00e1ngel de Dios, pero no le pregunt\u00e9 de d\u00f3nde ven\u00eda y no me dijo su nombre. {R}_{I}7_{/}Pero me dijo esto: Vas a concebir y dar a luz un hijo. Por eso, desde ahora no bebas vino ni bebida alcoh\u00f3lica y no comas nada impuro, porque el ni\u00f1o estar\u00e1 consagrado a Dios desde el vientre de su madre y hasta el d\u00eda de su muerte".
{R}_{I}8_{/}Entonces Manoa le suplic\u00f3 a Yav\u00e9: "\u00a1Por favor, Se\u00f1or! Que el hombre de Dios que enviaste venga de nuevo a vernos para decirnos c\u00f3mo hay que actuar con el ni\u00f1o que va a nacer". {R}_{I}9_{/}Dios oy\u00f3 la voz de Manoa y el \u00e1ngel de Dios vino otra vez donde la mujer, cuando estaba sentada en el campo. Pero su marido Manoa no estaba con ella. {R}_{I}10_{/}La mujer corri\u00f3 inmediatamente a avisar a su marido: "Acabo de ver al hombre que vino a visitarme el otro d\u00eda".
{R}_{I}11_{/}Manoa se levant\u00f3 y sigui\u00f3 a su mujer. Lleg\u00f3 donde estaba el hombre y le pregunt\u00f3: "\u00bfEres t\u00fa el hombre que habl\u00f3 con esta mujer?" El respondi\u00f3: "S\u00ed, yo soy". {I}12_{/}Manoa le dijo: "Si lo que has dicho sucede, \u00bfqu\u00e9 norma seguiremos con este ni\u00f1o, qu\u00e9 tendr\u00e1 que hacer \u00e9l?"
{I}13_{/}El \u00e1ngel de Yav\u00e9 respondi\u00f3 a Manoa: "La mujer deber\u00e1 abstenerse de todo lo que he dicho. {I}14_{/}No probar\u00e1 ning\u00fan producto de la vid, no beber\u00e1 vino ni bebida alcoh\u00f3lica, no comer\u00e1 nada impuro: tendr\u00e1 que cumplir con todo lo que le he mandado". {I}15_{/}Manoa dijo al \u00e1ngel de Yav\u00e9: "Perm\u00edtenos que te retengamos un poco mientras preparamos un cabrito". {I}16_{/}Pero el \u00e1ngel de Yav\u00e9 le respondi\u00f3: "Aunque me quede, no comer\u00e9 de tu pan. Sin embargo, si quieres ofrecer un holocausto a Yav\u00e9, ofr\u00e9ceselo". En realidad Manoa no sab\u00eda que era el \u00e1ngel de Yav\u00e9.
{I}17_{/}Entonces Manoa dijo al \u00e1ngel de Yav\u00e9: "\u00bfCu\u00e1l es tu nombre? Quisi\u00e9ramos poder agradecerte cuando se cumplan tus palabras". [=]_{I}18_{/}El \u00e1ngel de Yav\u00e9 le dijo: "\u00bfPor qu\u00e9 me preguntas el nombre? Es misterioso". {I}19_{/}Manoa tom\u00f3 el cabrito y una ofrenda y los puso en una roca en honor de Yav\u00e9 y de ese personaje misterioso al que pod\u00edan ver Manoa y su mujer.
[=]_{R}_{I}20_{/}Ahora bien, en cuanto se levant\u00f3 a los cielos la llama del altar, sucedi\u00f3 que el \u00e1ngel se elev\u00f3 junto con la llama del altar. Al ver eso, Manoa y su mujer cayeron con el rostro en tierra. {I}21_{/}El \u00e1ngel, mientras tanto, desapareci\u00f3 de la vista de Manoa y de su mujer. Entonces comprendi\u00f3 Manoa que era el \u00e1ngel de Yav\u00e9.
{R}_{I}22_{/}Manoa dijo a su mujer: "Vamos a morir porque vimos a Dios". [=]_{I}23_{/}Pero su mujer le respondi\u00f3: "Si Yav\u00e9 hubiera querido que muri\u00e9ramos, no habr\u00eda aceptado nuestro holocausto y nuestra ofrenda. \u00bfNos habr\u00eda mostrado todo eso y m\u00e1s a\u00fan prometido lo que acabamos de escuchar?"
{R}_{I}24_{/}As\u00ed fue como la mujer dio a luz un hijo al que puso por nombre Sans\u00f3n. El ni\u00f1o creci\u00f3 y Yav\u00e9 lo bendijo; {R}_{I}25_{/}el esp\u00edritu de Yav\u00e9 comenz\u00f3 a apoderarse de \u00e9l en el Campamento de Dan, entre Sorea y Estaol.

{N}HISTORIA DE SANS\u00d3N{/}
{1}14{/}

{R}_{I}1_{/}Sans\u00f3n baj\u00f3 a Timn\u00e1 y all\u00ed se encontr\u00f3 una mujer entre las ni\u00f1as filisteas. {R}_{I}2_{/}Subi\u00f3 para comunic\u00e1rselo a su padre y a su madre: "He visto a una mujer en Timn\u00e1, les dijo, una ni\u00f1a filistea. \u00a1Cons\u00edganmela como esposa!" {R}_{I}3_{/}Su padre y su madre le dijeron: "\u00bfAcaso no hay suficientes j\u00f3venes en nuestro clan y en todo nuestro pueblo para que vayas a buscarte una entre los incircuncisos, entre los filisteos?"
Pero Sans\u00f3n respondi\u00f3 a su padre "Cons\u00edguemela porque me gusta". {R}_{I}4_{/}Su padre y su madre no sab\u00edan que eso ven\u00eda de Yav\u00e9, quien quer\u00eda crear problemas con los filisteos (en ese tiempo Israel estaba sometido a los filisteos).
{R}_{I}5_{/}Baj\u00f3 pues Sans\u00f3n a Timn\u00e1 con su padre y su madre. Cuando ven\u00eda por las vi\u00f1as de Timn\u00e1, le sali\u00f3 al paso un le\u00f3n joven. {R}_{I}6_{/}En ese momento se apoder\u00f3 de \u00e9l el esp\u00edritu de Yav\u00e9, desgarr\u00f3 al leoncito como se desgarra a un cabrito, siendo que nada ten\u00eda en las manos. No cont\u00f3 nada de esa haza\u00f1a ni a su padre ni a su madre. {I}7_{/}En seguida baj\u00f3 y habl\u00f3 con la mujer que le gustaba.
{R}_{I}8_{/}Al cabo de un tiempo volvi\u00f3 a Timn\u00e1 para llev\u00e1rsela. Dio un rodeo para ver el cad\u00e1ver del le\u00f3n: en el cuerpo del le\u00f3n hab\u00eda un enjambre de abejas con miel. {I}9_{/}Lo tom\u00f3 en sus manos y se fue chup\u00e1ndolo por el camino. Cuando lleg\u00f3 a su casa, le convid\u00f3 miel a su padre y a su madre, quienes comieron, pero no les dijo que hab\u00eda encontrado esa miel en el cad\u00e1ver de un le\u00f3n.
{R}_{I}10_{/}Cuando el padre de Sans\u00f3n baj\u00f3 a la casa de la mujer, Sans\u00f3n ofreci\u00f3 un gran banquete seg\u00fan la costumbre de los j\u00f3venes. {I}11_{/}Como le ten\u00edan miedo, le hab\u00edan buscado treinta j\u00f3venes para que lo acompa\u00f1aran. {R}_{I}12_{/}Sans\u00f3n les dijo: "Les voy a proponer una adivinanza. Les doy los siete d\u00edas del banquete para que la resuelvan, y si la adivinan les dar\u00e9 treinta t\u00fanicas y treinta trajes para cambiarse. {I}13_{/}Pero si no adivinan, me dar\u00e1n treinta t\u00fanicas y treinta mudas". Le respondieron: "Dinos la adivinanza, te escuchamos". {R}_{I}14_{/}Sans\u00f3n les dijo: "Del que come sali\u00f3 lo que se come, y del m\u00e1s fuerte sali\u00f3 lo dulce".
Durante tres d\u00edas no pudieron resolver la adivinanza. {R}_{I}15_{/}Entonces, al cuarto d\u00eda, dijeron a la mujer de Sans\u00f3n: "Hazle arrumacos a tu marido para que te explique la adivinanza, o si no te quemaremos a ti y a la familia de tu padre; \u00bfo es que nos invitaste para robarnos?"
{R}_{I}16_{/}La mujer de Sans\u00f3n se puso a llorar a su lado: "T\u00fa s\u00f3lo me odias, le dec\u00eda, t\u00fa no me quieres. Ni siquiera me has explicado esa adivinanza que propusiste a los j\u00f3venes de mi pueblo". Le respondi\u00f3: "Ni siquiera se la he explicado a mi padre y a mi madre, \u00bfy quieres que te la explique?" {I}17_{/}Ella sigui\u00f3 as\u00ed llorando los siete d\u00edas que dur\u00f3 el banquete, y al s\u00e9ptimo d\u00eda, como \u00e9l estaba cansado con eso, le dio la soluci\u00f3n.
Ella, inmediatamente, se la dio a los de su pueblo, {R}_{I}18_{/}y al s\u00e9ptimo d\u00eda antes de la puesta del sol, la gente de la ciudad dijo a Sans\u00f3n: "\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s dulce que la miel y qu\u00e9 m\u00e1s fuerte que un le\u00f3n?" Les respondi\u00f3 : "Si no hubiesen arado con mi vaquilla, no habr\u00edan acertado con mi adivinanza".
{R}_{I}19_{/}El esp\u00edritu de Yav\u00e9 se apoder\u00f3 de \u00e9l y baj\u00f3 a Ascal\u00f3n. All\u00ed dio muerte a treinta hombres, les quit\u00f3 la ropa y se la dio a los que hab\u00edan explicado la adivinanza. Luego, muy enojado, se volvi\u00f3 a la casa de su padre. {R}_{I}20_{/}En vista de eso dieron la mujer de Sans\u00f3n a uno de los j\u00f3venes que lo hab\u00edan acompa\u00f1ado.

{1}15{/}

{R}_{I}1_{/}Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, en la \u00e9poca de la cosecha del trigo, Sans\u00f3n fue a ver a su mujer llev\u00e1ndole un cabrito. Dijo: "Quisiera estar con mi mujer en su pieza". Pero su suegro le impidi\u00f3 pasar. Le dijo: {I}2_{/}"Como pens\u00e9 que t\u00fa ya no la quer\u00edas, se la di a tu compa\u00f1ero. Su hermana menor es m\u00e1s hermosa, \u00e9sta ser\u00e1 tu esposa en vez de aqu\u00e9lla". {R}_{I}3_{/}Entonces Sans\u00f3n les dijo a todos: "Esta vez, si hago alg\u00fan perjuicio a los filisteos, no les deber\u00e9 nada".
{R}_{I}4_{/}Se fue Sans\u00f3n y atrap\u00f3 trescientos zorros. Tom\u00f3 unas antorchas y at\u00f3 a los zorros de a dos por la cola poniendo una antorcha entremedio. {R}_{I}5_{/}Luego encendi\u00f3 las antorchas y solt\u00f3 a los zorros en los campos de los filisteos. As\u00ed quem\u00f3 todo: los atados, el trigo en pie y hasta las vi\u00f1as y los olivares. {R}_{I}6_{/}Los filisteos preguntaron: "\u00bfQui\u00e9n hizo eso?" Les respondieron: "Sans\u00f3n, el yerno del hombre de Timn\u00e1, porque este \u00faltimo le quit\u00f3 a su mujer y se la dio a su camarada". Subieron entonces los filisteos y quemaron la mujer junto con su padre. {R}_{I}7_{/}Sans\u00f3n les dijo: "Ya que ustedes actuaron as\u00ed, no me detendr\u00e9 hasta que no me haya vengado de ustedes". {I}8_{/}Les dio una tremenda paliza y despu\u00e9s baj\u00f3 a vivir en una cueva de los Roquer\u00edos de Etam.
{R}_{I}9_{/}Los filisteos hicieron una incursi\u00f3n. Acamparon en el territorio de Jud\u00e1 y se infiltraron por el lado de Lehi. {R}_{I}10_{/}Los hombres de Jud\u00e1 les dijeron: "\u00bfPor qu\u00e9 han subido hasta ac\u00e1?" Les respondieron: "Subimos para apresar a Sans\u00f3n y tratarlo como nos trat\u00f3". {R}_{I}11_{/}Tres mil hombres de Jud\u00e1 bajaron a la caverna de los Roquer\u00edos de Etam para decir a Sans\u00f3n: "\u00bfNo sabes que los filisteos son nuestros amos? \u00bfQu\u00e9 hiciste?" Les respondi\u00f3: "Los trat\u00e9 como me trataron". {R}_{I}12_{/}Los hombres de Jud\u00e1 le dijeron: "Hemos bajado para apresarte y entregarte a los filisteos". Sans\u00f3n les dijo: "\u00a1J\u00farenme que no me matar\u00e1n!" {I}13_{/}Ellos respondieron: "No, s\u00f3lo vamos a apresarte y a entregarte a ellos; pero no te mataremos". Lo amarraron entonces con dos cuerdas nuevas y lo sacaron de los Roquer\u00edos de Etam.
{R}_{I}14_{/}Cuando estaba ya cerca de Lehi, salieron a su encuentro los filisteos lanzando gritos de alegr\u00eda. Entonces se apoder\u00f3 de \u00e9l el esp\u00edritu de Yav\u00e9. Las cuerdas que amarraban sus brazos se volvieron para \u00e9l como hilos de lino quemado, y se deshicieron las ataduras de sus manos. {R}_{I}15_{/}Encontr\u00f3 una quijada de burro todav\u00eda fresca, la tom\u00f3 y mat\u00f3 a golpes a mil filisteos. {R}_{I}16_{/}Luego Sans\u00f3n exclam\u00f3: "Con una quijada de burro los desparram\u00e9; con una quijada de burro mat\u00e9 a golpes a mil". {I}17_{/}Cuando termin\u00f3 de hablar tir\u00f3 la quijada y llam\u00f3 a aquel lugar Ramat-Lehi.
{I}18_{/}Como tuviese mucha sed, invoc\u00f3 a Yav\u00e9 y le dijo: "Concediste a tu servidor una gran victoria, pero ves que me muero de sed y que voy a caer en manos de los incircuncisos". {R}_{I}19_{/}Entonces Dios parti\u00f3 la caverna que hay en Lehi; sali\u00f3 de all\u00ed agua y bebi\u00f3. Se reanim\u00f3 y recuper\u00f3 sus fuerzas. Por eso pusieron a ese manantial el nombre de En-Ha-Cor\u00e9; todav\u00eda se lo ve en Lehi.
{R}_{I}20_{/}Juzg\u00f3 a Israel veinte a\u00f1os, en la \u00e9poca de los filisteos.

{1}16{/}

{R}_{I}1_{/}Sans\u00f3n baj\u00f3 a Gaza. All\u00ed se encontr\u00f3 con una prostituta y entr\u00f3 en su casa. {R}_{I}2_{/}Le dijeron a la gente de Gaza: "\u00a1Sans\u00f3n vino para ac\u00e1!" Organizaron rondas y se quedaron de guardia toda la noche a la puerta de la ciudad. No se movieron en toda la noche porque dec\u00edan: "Esper\u00e9moslo hasta la ma\u00f1ana y entonces lo mataremos". {R}_{I}3_{/}Sans\u00f3n estuvo acostado hasta la medianoche. Se levant\u00f3 a medianoche, tom\u00f3 las puertas de la ciudad con su marco y las arranc\u00f3 junto con su tranca. Se las ech\u00f3 a la espalda y se las llev\u00f3 a la cumbre de la monta\u00f1a que est\u00e1 frente a Hebr\u00f3n.

{N}SANS\u00d3N Y DALILA{/}
[\u0095]_{I}4_{/}Despu\u00e9s de eso se junt\u00f3 con una mujer del valle de Sorec que se llamaba Dalila. {R}_{I}5_{/}Los jefes de los filisteos fueron a verla y le dijeron: "Sed\u00facelo con tus encantos y trata de averiguar de d\u00f3nde le viene esa fuerza tan grande y c\u00f3mo podr\u00edamos dominarlo, amarrarlo y domarlo. Cada uno de nosotros te dar\u00e1 mil cien siclos de plata".
{R}_{I}6_{/}Dalila pregunt\u00f3 a Sans\u00f3n: "Dime, te lo ruego, de d\u00f3nde proviene tu fuerza extraordinaria. \u00bfC\u00f3mo se podr\u00eda amarrarte y domarte?" {R}_{I}7_{/}Sans\u00f3n le dijo: "Si me ataran con siete cuerdas nuevas que todav\u00eda no est\u00e9n secas, perder\u00eda mi fuerza y ser\u00eda como un hombre cualquiera".
{R}_{I}8_{/}Los jefes de los filisteos le entregaron siete cuerdas nuevas que no se hab\u00edan secado todav\u00eda y ella lo amarr\u00f3; {R}_{I}9_{/}hab\u00eda escondido a unos hombres en su pieza. Le grit\u00f3: "\u00a1Sans\u00f3n, los filisteos te atacan!" Rompi\u00f3 de un golpe las cuerdas como se rompe la mecha de estopa cuando se la quema: no descubrieron el secreto de su fuerza.
{R}_{I}10_{/}Dalila dijo a Sans\u00f3n: "Te burlaste de m\u00ed y me contaste mentiras. Dime con qu\u00e9 hay que amarrarte". {R}_{I}11_{/}Le dijo: "Si me atan con cuerdas nuevas que nunca hayan sido usadas, perder\u00e9 mi fuerza y ser\u00e9 como un hombre cualquiera". {R}_{I}12_{/}Dalila lo amarr\u00f3 con cuerdas nuevas; luego dijo: "\u00a1Sans\u00f3n, los filisteos te atacan!" Le hab\u00edan preparado una emboscada en su pieza, pero \u00e9l rompi\u00f3 las cuerdas como si fueran hilo.
{R}_{I}13_{/}Dalila dijo a Sans\u00f3n: "\u00bfCu\u00e1ntas veces m\u00e1s me contar\u00e1s mentiras? Dime con qu\u00e9 habr\u00eda que atarte". Respondi\u00f3: "Si t\u00fa entretejieras las siete trenzas de mi cabellera en la urdimbre de un telar, si las apretaras con un peine de tejedor, perder\u00eda mi fuerza y ser\u00eda como un hombre cualquiera". {R}_{I}14_{/}Ella lo durmi\u00f3, entreteji\u00f3 las siete trenzas de su cabellera con la urdimbre de un telar, las apret\u00f3 con un peine de tejedor y le dijo: "\u00a1Sans\u00f3n, los filisteos te atacan!" Se despert\u00f3 de su sue\u00f1o y arranc\u00f3 el peine, la lanzadera y la urdimbre.
{I}15_{/}Entonces ella le dijo: "\u00bfC\u00f3mo puedes decirme que me amas? Tu coraz\u00f3n no est\u00e1 conmigo, ya que tres veces te has burlado de m\u00ed y no me has dicho de d\u00f3nde proviene tu enorme fuerza".
{I}16{/} Como siguiera molest\u00e1ndolo y acos\u00e1ndolo todos los d\u00edas con la misma pregunta, crey\u00f3 que se iba a morir. {R}_{I}17_{/}Entonces le abri\u00f3 su coraz\u00f3n. Le dijo: "Estoy consagrado a Dios desde el vientre de mi madre y nunca ha pasado la navaja por mi cabeza. Si me raparan, se me ir\u00eda la fuerza y quedar\u00eda tan d\u00e9bil como cualquiera".
{R}_{I}18_{/}Dalila vio que esta vez le hab\u00eda revelado su secreto. Mand\u00f3 a buscar a los jefes de los filisteos y les dijo: "Vengan ahora porque me ha revelado lo m\u00e1s secreto de su coraz\u00f3n". Los jefes de los filisteos fueron a su casa llevando el dinero en la mano.
{R}_{I}19_{/}Despu\u00e9s de haber hecho dormir a Sans\u00f3n en sus rodillas, llam\u00f3 a un hombre para que le cortara las siete trenzas de su cabellera y comenz\u00f3 a perder sus fuerzas: su fuerza se le hab\u00eda ido. {R}_{I}20_{/}Entonces ella dijo: "\u00a1Sans\u00f3n, los filisteos te atacan!" El se despert\u00f3 de su sue\u00f1o y pens\u00f3: "Me desatar\u00e9 como las otras veces y me librar\u00e9". Pero no sab\u00eda que Yav\u00e9 se hab\u00eda retirado lejos de \u00e9l. {R}_{I}21_{/}Los filisteos lo apresaron y le sacaron los ojos. Lo hicieron bajar a Gaza, lo ataron con una cadena doble de bronce y lo pusieron a dar vueltas a la piedra de un molino en la prisi\u00f3n.

{N}LA MUERTE DE SANS\u00d3N{/}
{I}22_{/}Sin embargo, despu\u00e9s que le cortaron el pelo, su cabellera volvi\u00f3 a crecer. {R}_{I}23_{/}Los jefes de los filisteos se juntaron para ofrecer un gran sacrificio a Dag\u00f3n su dios, e hicieron una fiesta. Dec\u00edan: "Nuestro dios puso en nuestras manos a nuestro enemigo Sans\u00f3n". {I}24_{/}La gente del pueblo lo vio y alababan a su dios diciendo: "Nuestro dios puso en nuestras manos a nuestro enemigo, que desolaba el pa\u00eds y dejaba tantos muertos entre nosotros".
{R}_{I}25_{/}Cuando todos se sintieron bien contentos, dijeron: "\u00a1Llamen a Sans\u00f3n para que nos entretenga!" Fueron a buscar a Sans\u00f3n a la prisi\u00f3n y \u00e9l dio varias vueltas a la vista de todos, luego lo pusieron entre las columnas. {R}_{I}26_{/}Sans\u00f3n dijo entonces al joven que lo llevaba de la mano: "T\u00fa gu\u00edame, ay\u00fadame a tocar las columnas que sustentan el templo para que pueda apoyarme en ellas".
{R}_{I}27_{/}El templo estaba lleno de hombres y mujeres. All\u00ed estaban todos los jefes de los filisteos, y en la terraza hab\u00eda como tres mil hombres y mujeres que se divert\u00edan mirando a Sans\u00f3n. {R}_{I}28_{/}Entonces Sans\u00f3n invoc\u00f3 a Yav\u00e9 y le dijo: "\u00a1Por favor, Se\u00f1or Yav\u00e9! Acu\u00e9rdate de m\u00ed y dame fuerza por \u00faltima vez. \u00a1Quisiera hacerles pagar a los filisteos mis dos ojos de un solo golpe!"
{R}_{I}29_{/}Sans\u00f3n toc\u00f3 las dos columnas centrales en las que se sosten\u00eda el templo y se apoy\u00f3 en ellas: su brazo derecho en una y su brazo izquierdo en otra. {R}_{I}30_{/}Luego Sans\u00f3n exclam\u00f3: "\u00a1Que muera yo con todos los filisteos!" Se estir\u00f3 con todas sus fuerzas y se derrumb\u00f3 el templo encima de los jefes y de todo el pueblo que estaba all\u00ed. Los que arrastr\u00f3 consigo a la muerte fueron m\u00e1s numerosos que aquellos a los que hab\u00eda dado muerte durante toda su vida.
{R}_{I}31_{/}Los hermanos y toda la familia de su padre bajaron y se lo llevaron. Subieron y lo enterraron entre Sorea y Estaol en la tumba de Manoa su padre. Hab\u00eda sido juez de Israel veinte a\u00f1os.

{N}LA HISTORIA DE MIC\u00c1{/}
{1}17{/}

[\u0095]_{R}_{I}1_{/}Viv\u00eda en la monta\u00f1a de Efra\u00edn un hombre que se llamaba Mic\u00e1. [=]_{I}2_{/}Dijo a su madre: "Las mil cien monedas de plata que te hab\u00edan robado y a prop\u00f3sito de las cuales hab\u00edas pronunciado una maldici\u00f3n, maldici\u00f3n que o\u00ed con mis propios o\u00eddos, pues bien, esa plata la tengo yo: yo la hab\u00eda tomado". Su madre dijo inmediatamente: "\u00a1Yav\u00e9 bendiga a mi hijo!" {R}_{I}3_{/}El le devolvi\u00f3 las mil cien monedas de plata. Pero su madre dijo: "Yo misma hab\u00eda dedicado este dinero a Yav\u00e9 por mi hijo, para que hiciera un \u00eddolo y una estatua de bronce; te puedes quedar con \u00e9l". {R}_{I}4_{/}El, sin embargo, entreg\u00f3 el dinero a su madre. Ella sac\u00f3 doscientas monedas y se las dio a un orfebre. Con ellas hizo un \u00eddolo y una estatua de bronce que quedaron en la casa de Mic\u00e1.
{R}_{I}5_{/}Ese hombre, Mic\u00e1, se hizo un peque\u00f1o santuario dom\u00e9stico. Ten\u00eda un efod, terafim, y luego consagr\u00f3 a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. [=]_{R}_{I}6_{/}En ese tiempo no hab\u00eda rey en Israel y cada uno hac\u00eda lo que le parec\u00eda bueno.
[=]_{R}_{I}7_{/}Hab\u00eda entonces en Bel\u00e9n de Jud\u00e1 un joven levita que viv\u00eda como hu\u00e9sped en ese clan de Jud\u00e1. {R}_{I}8_{/}Un d\u00eda dej\u00f3 Bel\u00e9n de Jud\u00e1 esperando que alguien lo adoptara donde fuera. Caminando lleg\u00f3 a la casa de Mic\u00e1 en la monta\u00f1a de Efra\u00edn.
{R}_{I}9_{/}Mic\u00e1 le dijo: "\u00bfDe d\u00f3nde vienes?" Respondi\u00f3: "Soy un levita de Bel\u00e9n de Jud\u00e1 y busco quedarme como hu\u00e9sped donde encuentre". {I}10_{/}Mic\u00e1 le dijo: "Qu\u00e9date conmigo, ser\u00e1s para m\u00ed un padre y un sacerdote". Te dar\u00e9 diez monedas de plata al a\u00f1o y adem\u00e1s alojamiento y comida". {R}_{I}11_{/}El levita acept\u00f3 quedarse en la casa de ese hombre y ser para \u00e9l como uno de sus hijos. {I}12_{/}Mic\u00e1 consagr\u00f3 al levita y el joven pas\u00f3 a ser su sacerdote, y prestaba servicios en la casa de Mic\u00e1. {I}13_{/}Entonces Mic\u00e1 pens\u00f3: "Ahora s\u00e9 que Yav\u00e9 me favorecer\u00e1 porque tengo como sacerdote a un levita".

{1}18{/}

{R}_{I}1_{/}En ese tiempo no hab\u00eda rey en Israel. Fue entonces cuando la tribu de Dan busc\u00f3 un territorio donde instalarse porque hasta ese d\u00eda no hab\u00eda recibido su parte en medio de las tribus de Israel. {R}_{I}2_{/}La gente de Dan envi\u00f3 a cinco hombres de los suyos para que recorrieran el pa\u00eds y lo exploraran. Les dijeron: "Vayan a inspeccionar el pa\u00eds". Estos llegaron pues a los montes de Efra\u00edn, cerca de la casa de Mic\u00e1, y all\u00ed pasaron la noche.
{I}3_{/}Como estaban muy cerca de la casa de Mic\u00e1 oyeron la voz del joven levita y salieron a dar una vuelta. Le preguntaron: "\u00bfQui\u00e9n te trajo para ac\u00e1? \u00bfQu\u00e9 haces en este lugar? \u00bfPor qu\u00e9 te quedaste aqu\u00ed?" {I}4_{/}Les respondi\u00f3: "Mic\u00e1 hizo esto y eso por m\u00ed, me paga y yo le sirvo como sacerdote". {I}5_{/}Le dijeron: "Consulta a Yav\u00e9 para que sepamos si resultar\u00e1 este viaje que estamos haciendo". {R}_{I}6_{/}El sacerdote les dijo: "\u00a1Vayan en paz! Su viaje est\u00e1 bajo la protecci\u00f3n de Dios".
{R}_{I}7_{/}Partieron despu\u00e9s los cinco hombres y llegaron a Lais. Vieron que sus habitantes viv\u00edan sin temor, seg\u00fan la costumbre de los sidonios, que la ciudad era tranquila y confiada, sin rey que la gobernara, que estaban lejos de los sidonios y que no ten\u00edan vinculaci\u00f3n con nadie.
{I}8_{/}Cuando regresaron donde sus hermanos en Sorea y Estaol, estos les preguntaron: "\u00a1A ver, d\u00edgannos! \u00bfQu\u00e9 noticias traen?" {I}9_{/}Respondieron: "\u00a1De pie! \u00a1Vamos! \u00a1Vimos una tierra magn\u00edfica! Pero, \u00bfpor qu\u00e9 se quedan ah\u00ed parados? \u00a1Vamos, tenemos que apoderarnos de esa regi\u00f3n! {R}_{I}10_{/}Hallar\u00e1n all\u00ed un pueblo sin desconfianza. Su territorio es largo y ancho, Dios lo ha puesto en nuestras manos. All\u00ed nada falta de lo que puede hallarse en la tierra".

{N}LA MIGRACI\u00d3N DE LOS DANITAS{/}
{I}11_{/}Salieron pues los danitas de Sorea y Estaol, completando un n\u00famero de seiscientos hombres equipados para la guerra. {R}_{I}12_{/}Subieron a Quiriat-Yearim en Jud\u00e1, donde acamparon. Por eso ese lugar se llam\u00f3 Campamento de Dan hasta el d\u00eda de hoy: est\u00e1 al oeste de Quiriat-Yearim. {R}_{I}13_{/}De all\u00ed se dirigieron a la monta\u00f1a de Efra\u00edn y llegaron cerca de la casa de Mic\u00e1.
{R}_{I}14_{/}Entonces los cinco hombres que hab\u00edan recorrido el territorio hasta Lais tomaron la palabra y dijeron a sus hermanos: "\u00bfSaben que en una de esas casas hay un efod y terafim, un \u00eddolo y una estatua de bronce? Piensen un poco lo que deber\u00edan hacer". {I}15_{/}Dieron una vuelta y entraron en la casa de Mic\u00e1. All\u00ed estaba el joven levita a quien saludaron. {I}16_{/}Mientras tanto los seiscientos danitas armados estaban parados frente a la puerta.
{R}_{I}17_{/}Los cinco hombres que hab\u00edan ido a explorar el territorio subieron, entraron en la casa, tomaron el \u00eddolo, el efod, los terafim y la estatua de bronce. El sacerdote estaba en la puerta de la casa con los seiscientos hombres armados. {R}_{I}18_{/}Al ver a los cinco hombres que entraban en la casa de Mic\u00e1, y que tomaban el \u00eddolo, el efod, los terafim y la estatua de bronce, el sacerdote les dijo: "\u00bfQu\u00e9 hacen?" {R}_{I}19_{/}Le respondieron: "\u00a1C\u00e1llate! Ponte la mano en tu boca y ven con nosotros: ser\u00e1s para nosotros un padre y un sacerdote. \u00bfQu\u00e9 es mejor para ti, ser el sacerdote de un solo hombre en su casa, o ser el sacerdote de toda una tribu, de todo un clan de Israel?"
{R}_{I}20_{/}El sacerdote se sinti\u00f3 muy feliz. Tom\u00f3 el efod, los terafim, el \u00eddolo y la estatua de bronce y se fue con todos esos hombres. {I}21_{/}Al reiniciar la marcha, pusieron en la vanguardia a los ni\u00f1os, el ganado y el equipaje. {I}22_{/}Cuando ya estaban lejos de la casa, los vecinos de Mic\u00e1 se juntaron y se lanzaron en persecuci\u00f3n de los danitas, {I}23_{/}gritando detr\u00e1s de ellos.
Los danitas se dieron vuelta y dijeron a Mic\u00e1: "\u00bfQu\u00e9 significa ese tropel?" {I}24_{/}Les respondi\u00f3: "\u00a1Ustedes me quitaron los dioses que me hab\u00eda hecho, tomaron a mi sacerdote y se fueron! \u00a1No me queda nada! Y todav\u00eda me preguntan \u00bfqu\u00e9 pasa?" {I}25_{/}Los danitas le dijeron: "\u00a1D\u00e9jate de gritarnos, pues algunos de nuestros hombres podr\u00edan enojarse y abalanzarse sobre ustedes; y t\u00fa y tu familia podr\u00edan dejar aqu\u00ed su pellejo!" {I}26_{/}Los danitas prosiguieron su camino y Mic\u00e1, al ver que ellos ten\u00edan m\u00e1s fuerza, dio media vuelta y regres\u00f3 a su casa.
{I}27_{/}Los danitas se llevaron todo lo que se hab\u00eda hecho Mic\u00e1 junto con el sacerdote que estaba en su casa, y se dejaron caer en Lais sobre una poblaci\u00f3n tranquila y confiada. Pasaron a cuchillo a todo el mundo y quemaron la ciudad. {I}28_{/}No hubo nadie que la socorriera pues Sid\u00f3n quedaba lejos y no ten\u00edan relaci\u00f3n con nadie. La ciudad efectivamente se encuentra en la llanura en direcci\u00f3n a Bet-Rejob. La reconstruyeron y se instalaron all\u00ed. {R}_{I}29_{/}Pusieron a la ciudad el nombre de Dan, en memoria de su padre Dan, hijo de Israel; pero antes la ciudad se llamaba Lais.
[=]_{R}_{I}30_{/}Los danitas instalaron all\u00ed al \u00eddolo por su cuenta, y Yonat\u00e1n, hijo de Guers\u00f3n, hijo de Mois\u00e9s, y sus hijos, fueron sacerdotes para la tribu de Dan hasta el d\u00eda de la deportaci\u00f3n. {R}_{I}31_{/}Instalaron en medio de ellos al \u00eddolo que Mic\u00e1 hab\u00eda hecho y esto dur\u00f3 tanto como la casa de Dios en Silo.

{N}EL CRIMEN DE GUIBEA{/}
{1}19{/}

[\u0095]_{R}_{I}1_{/}En ese tiempo no hab\u00eda rey en Israel. Un levita que viv\u00eda en el extremo de la monta\u00f1a de Efra\u00edn tom\u00f3 como concubina a una mujer de Bel\u00e9n de Jud\u00e1. {R}_{I}2_{/}Su concubina le fue infiel y lo abandon\u00f3 volvi\u00e9ndose a la casa de su padre, en Bel\u00e9n de Jud\u00e1, donde permaneci\u00f3 m\u00e1s o menos cuatro meses. {I}3_{/}Su marido se puso en camino para ir a buscarla, hablarle al coraz\u00f3n y traerla de vuelta; con \u00e9l iban su sirviente y dos burros.
Ella lo hizo entrar en la casa de su padre, y apenas el padre de la joven lo vio, sali\u00f3 feliz a encontrarlo. {I}4_{/}Su suegro, padre de la joven, lo retuvo y se qued\u00f3 tres d\u00edas con \u00e9l. Comieron, bebieron y pasaron la noche en ese lugar.
{I}5_{/}Al cuarto d\u00eda se levantaron de madrugada y el levita se dispuso a partir. Pero el padre de la joven dijo a su yerno: "Rep\u00f3n tus fuerzas, c\u00f3mete un pedazo de pan; luego te ir\u00e1s". {I}6_{/}Se sentaron, comieron y bebieron los dos. Entonces el padre de la joven dijo a su marido: "\u00a1Qu\u00e9date todav\u00eda una noche, disfruta un poco m\u00e1s!" {R}_{I}7_{/}El hombre estaba listo para partir, pero su suegro le insisti\u00f3 tanto que cedi\u00f3 y pas\u00f3 la noche en ese lugar.
{I}8_{/}Al quinto d\u00eda, como se levantara muy temprano para irse, el padre de la joven le dijo: "Rep\u00f3n tus fuerzas, espera la ca\u00edda de la tarde". Comieron los dos juntos. {I}9_{/}Cuando el marido se dispon\u00eda a partir junto con su concubina y su sirviente, su suegro, el padre de la joven le dijo: "\u00a1Mira! Ya es tarde, no tardar\u00e1 en anochecer, qu\u00e9dense aqu\u00ed esta noche. Disfruta un poco m\u00e1s; ma\u00f1ana lev\u00e1ntense temprano y partan para tu tienda".
{R}_{I}10_{/}Pero el marido no quiso quedarse una noche m\u00e1s. Parti\u00f3 con sus dos burros cargados y su concubina rumbo a Jebus (es decir Jerusal\u00e9n). {R}_{I}11_{/}Cuando estuvieron cerca de Jebus, como ya atardec\u00eda, el sirviente dijo a su patr\u00f3n: "T\u00fa debieras dejar el camino y entrar en esa ciudad de los jebuseos, nosotros pasaremos aqu\u00ed la noche". {I}12_{/}Pero su patr\u00f3n le respondi\u00f3: "No entraremos en una ciudad extranjera: esa gente no es israelita. Sigamos mejor hasta Guibea". {I}13_{/}Y a\u00f1adi\u00f3: "Apresur\u00e9monos en alcanzar una de esas ciudades, Guibea o Ram\u00e1, para pasar all\u00ed la noche". {I}14_{/}Pasaron de largo, siguieron caminando y llegaron cerca de Guibea de Benjam\u00edn cuando el sol ya se pon\u00eda. {I}15_{/}Saliendo del camino, entraron en Guibea para pasar all\u00ed la noche. El levita fue a sentarse a la plaza, pero nadie lo invit\u00f3 a alojarse en su casa.
[=]_{R}_{I}16_{/}Un anciano volv\u00eda al final de la jornada de su trabajo en el campo. Ese hombre era de la monta\u00f1a de Efra\u00edn, pero viv\u00eda en Guibea cuyos habitantes pertenec\u00edan a la tribu de Benjam\u00edn. {R}_{I}17_{/}Al levantar la vista, divis\u00f3 al hombre de paso que estaba sentado en la plaza de la ciudad.
El anciano dijo al levita: "\u00bfA d\u00f3nde vas y de d\u00f3nde vienes?" {R}_{I}18_{/}Este respondi\u00f3: "Venimos de Bel\u00e9n de Jud\u00e1 y vamos a los confines de la monta\u00f1a de Efra\u00edn, porque yo soy de all\u00e1. Fui hasta Bel\u00e9n de Jud\u00e1 y me vuelvo a mi casa, pero nadie me ha recibido en la suya. {I}19_{/}Tengo sin embargo paja y forraje para nuestros burros, pan y vino para m\u00ed, para mi mujer y para mi sirviente. No nos falta nada".
{I}20_{/}El anciano le dijo entonces: "No te preocupes, yo te dar\u00e9 lo que necesites, pero no pases la noche en la plaza. {I}21_{/}Lo invit\u00f3 a su casa y dio forraje a los burros mientras los viajeros se lavaban los pies. Comieron y bebieron. {I}22_{/}Todo parec\u00eda ir muy bien hasta que los hombres de la ciudad, verdaderos depravados, rodearon la casa y golpearon la puerta. Le dijeron al anciano, due\u00f1o de la casa: "Di a ese hombre que est\u00e1 en tu casa que salga para que abusemos de \u00e9l".
{R}_{I}23_{/}Sali\u00f3 el due\u00f1o de la casa a hablarles y les dijo: "\u00a1No, mis hermanos, por favor! No se comporten mal. Ustedes ven que este hombre est\u00e1 ahora bajo mi techo, no cometan una cosa as\u00ed. [=]_{R}_{I}24_{/}Tengo una hija que es todav\u00eda virgen y \u00e9l tiene tambi\u00e9n su concubina. Se las entregar\u00e9, pueden violarlas y tratarlas como quieran, pero no cometan una cosa tan fea con ese hombre". {I}25_{/}Los otros no quisieron hacerle caso. Entonces el levita tom\u00f3 a su concubina y la sac\u00f3 para afuera. La violaron y abusaron de ella toda la noche hasta el amanecer; al alba la dejaron irse.
{I}26_{/}La mujer regres\u00f3 al amanecer y se derrumb\u00f3 delante de la puerta de la casa donde se alojaba su marido. All\u00ed permaneci\u00f3 hasta que fue de d\u00eda. {I}27_{/}Se levant\u00f3 entonces su marido, abri\u00f3 la puerta de la casa y sali\u00f3 para continuar su viaje. Su concubina estaba tirada frente a la puerta de la casa con las manos en el escal\u00f3n. {R}_{I}28_{/}Le dijo: "P\u00e1rate para que nos vayamos". Pero no hubo respuesta. El hombre la carg\u00f3 sobre su burro y retom\u00f3 el camino para regresar a su casa.
[=]_{R}_{I}29_{/}Al llegar a su casa, tom\u00f3 un cuchillo, agarr\u00f3 el cuerpo de su concubina y lo despedaz\u00f3, hueso por hueso, en doce trozos que despach\u00f3 a trav\u00e9s de todo el territorio de Israel. A los hombres que hab\u00eda enviado les hab\u00eda dado esta orden: "Pregunten en todo Israel: \u00bfSe ha visto algo semejante desde que los israelitas salieron de Egipto hasta hoy d\u00eda? Reflexionen, deliberen y den su opini\u00f3n". {R}_{I}30_{/}Todos los que ve\u00edan eso dec\u00edan: "Nunca se ha visto algo semejante desde que los hijos de Israel salieron de Egipto hasta este d\u00eda".

{1}20{/}

{R}_{I}1_{/}Salieron de sus casas todos los israelitas, desde Dan hasta Berseba, y la comunidad se reuni\u00f3 como un solo hombre junto a Yav\u00e9 en Misp\u00e1. Hasta la gente de Galaad se hizo presente. {R}_{I}2_{/}Participaron en esta asamblea del pueblo de Dios los jefes del pueblo y todas las tribus de Israel: eran como cuatrocientos mil hombres que sab\u00edan manejar la espada. {I}3_{/}Los hijos de Benjam\u00edn supieron que los israelitas hab\u00edan subido a Misp\u00e1.
Los israelitas dijeron: "\u00a1Cu\u00e9ntennos c\u00f3mo se cometi\u00f3 ese crimen!" {I}4_{/}Entonces el levita, el marido de la mujer asesinada, tom\u00f3 la palabra y dijo: "Hab\u00eda yo entrado en Guibea de Benjam\u00edn junto con mi concubina para pasar all\u00ed la noche, {I}5_{/}y los vecinos de Guibea decidieron hacerme da\u00f1o. Durante toda la noche rodearon la casa donde yo estaba con la intenci\u00f3n de matarme; violaron a mi concubina de tal manera que ella muri\u00f3. {R}_{I}6_{/}Entonces tom\u00e9 a mi concubina, la cort\u00e9 en pedazos y los mand\u00e9 por todos los territorios que pertenecen a Israel, porque cometieron una infamia en Israel. {R}_{I}7_{/}Ya que han venido aqu\u00ed todos ustedes, todo Israel, estudien el asunto y decidan aqu\u00ed mismo".
{R}_{I}8_{/}Todo el pueblo se levant\u00f3 como un solo hombre y dijo: "\u00a1Que ninguno de nosotros se retire a su tienda, que nadie regrese a su casa! {I}9_{/}Vamos a actuar con Guibea de esta manera: Vamos a sortear {R}_{I}10_{/}diez hombres de cien en todas las tribus de Israel, o cien de mil, o mil de diez mil. Ir\u00e1n a buscar v\u00edveres para los que partir\u00e1n a Guibea de Benjam\u00edn a fin de tratarla como se lo merece despu\u00e9s del crimen que cometi\u00f3 en Israel. {R}_{I}11_{/}As\u00ed fue como se reunieron los israelitas como un solo hombre frente a la ciudad.
{R}_{I}12_{/}Las tribus de Israel mandaron hombres por todo el territorio de Benjam\u00edn para decirles: "\u00bfQu\u00e9 crimen es ese que se cometi\u00f3 entre ustedes? [=]_{R}_{I}13_{/}Entr\u00e9guennos a esos criminales de Guibea para que los matemos, porque hay que eliminar el mal de Israel". Pero la gente de Benjam\u00edn no quiso o\u00edr la voz de sus hermanos israelitas.
{I}14_{/}Los benjaminitas llegaron de sus ciudades y se reunieron en Guibea para pelear con los israelitas. {I}15_{/}Ese d\u00eda se hizo el censo de los benjaminitas que hab\u00edan venido de sus ciudades: veintis\u00e9is mil hombres de guerra. Se los cens\u00f3 sin contar a los habitantes de Guibea. {I}16_{/}Hab\u00eda en ese ej\u00e9rcito setecientos hombres de \u00e9lite, zurdos que pod\u00edan con su honda dar en el blanco con una piedra sin errar un cabello.
{I}17_{/}Tambi\u00e9n se hizo el censo de los israelitas sin la gente de Benjam\u00edn: cuatrocientos mil hombres que sab\u00edan manejar la espada, todos hombres de guerra. {R}_{I}18_{/}Se levantaron y subieron a Betel para consultar a Dios. Los israelitas preguntaron: "\u00bfQui\u00e9n de nosotros subir\u00e1 primero para atacar a la gente de Benjam\u00edn?" Yav\u00e9 dijo: "Jud\u00e1 ser\u00e1 el primero". {I}19_{/}Los israelitas se levantaron muy temprano e instalaron su campamento frente a Guibea. {R}_{I}20_{/}Los de Israel tomaron la iniciativa y se pusieron en fila para atacar a los de Benjam\u00edn que estaban en Guibea. {R}_{I}21_{/}Sali\u00f3 entonces de Guibea la gente de Benjam\u00edn y masacr\u00f3 ese d\u00eda a veintid\u00f3s mil hombres de Israel.
{R}_{I}23_{/}Los israelitas subieron despu\u00e9s a Betel y se lamentaron delante de Yav\u00e9 hasta el atardecer. Luego consultaron a Yav\u00e9 en estos t\u00e9rminos: "\u00bfDebemos atacar de nuevo a nuestros hermanos de Benjam\u00edn?" Yav\u00e9 dijo: "\u00a1At\u00e1quenlos!" {I}22_{/}El ej\u00e9rcito de Israel se reanim\u00f3 y de nuevo se puso en fila en el mismo lugar que el primer d\u00eda. {I}24_{/}Los israelitas atacaron a los benjaminitas, {I}25_{/}pero esa segunda vez salieron de Guibea los de Benjam\u00edn para enfrentarlos y mataron entre los israelitas a dieciocho mil hombres que sab\u00edan manejar la espada.
{R}_{I}26_{/}Todos los israelitas y todo el pueblo subieron de nuevo a Betel. All\u00ed, sentados delante de Yav\u00e9, lloraron y ayunaron todo el d\u00eda hasta el atardecer, luego ofrecieron a Yav\u00e9 holocaustos y sacrificios de comuni\u00f3n. {R}_{I}27_{/}Los israelitas consultaron a Yav\u00e9 ese d\u00eda, pues el Arca de la Alianza de Dios estaba en ese lugar, {I}28_{/}y Finj\u00e1s, hijo de Eleazar, hijo de Aar\u00f3n la ten\u00eda a su cargo. Los israelitas preguntaron: "\u00bfDebemos atacar una vez m\u00e1s a nuestros hermanos de Benjam\u00edn o tenemos que renunciar a ello?" Yav\u00e9 respondi\u00f3: "Suban, porque ma\u00f1ana los pondr\u00e9 en sus manos".
[=]_{R}_{I}29_{/}Israel puso gente emboscada alrededor de Guibea. {I}30_{/}Cuando los israelitas subieron para atacar por tercera vez a los de Benjam\u00edn, se pusieron en fila delante de Guibea como las otras veces. {R}_{I}31_{/}Los benjaminitas hicieron entonces una salida para enfrentar al ej\u00e9rcito y se alejaron de la ciudad. Igual que las veces anteriores comenzaron a masacrar a los hombres del ej\u00e9rcito de Israel (mataron alrededor de treinta en los caminos que van a Betel y a Guibea por el campo).
{I}32_{/}Los benjaminitas pensaban: "Se sienten derrotados ante nosotros igual que las otras veces". Pero los israelitas se hab\u00edan dicho: "Emprenderemos la fuga para atraerlos a los caminos que est\u00e1n lejos de la ciudad". {I}33_{/}Todos los israelitas se reagruparon y se les enfrentaron en Baal-Tamar, en el mismo momento en que los de la emboscada sal\u00edan del lugar donde se hab\u00edan ocultado al oeste de Guibea. {R}_{I}34_{/}Eran diez mil hombres de \u00e9lite del ej\u00e9rcito de Israel que avanzaron contra Guibea. La batalla fue tremenda y los benjaminitas no sab\u00edan que les iba a tocar la desgracia. {R}_{I}35_{/}Porque Yav\u00e9 hab\u00eda decidido la derrota de Benjam\u00edn ante Israel y, ese d\u00eda, los israelitas iban a matar veinticinco mil cien hombres de Benjam\u00edn, todos h\u00e1biles en el manejo de la espada.
{I}36_{/}Los benjaminitas se dieron cuenta que estaban vencidos. Los israelitas les hab\u00edan cedido el terreno s\u00f3lo porque contaban con los emboscados que hab\u00edan puesto para atacar a Guibea. {I}37_{/}La gente de la emboscada en efecto se lanz\u00f3 contra Guibea, la tomaron y pasaron a cuchillo a toda la ciudad.
{I}38_{/}Los israelitas hab\u00edan convenido en una se\u00f1al con los de la emboscada: estos \u00faltimos har\u00edan que subiera de la ciudad una nube de humo. {R}_{I}39_{/}Cuando los benjaminitas hab\u00edan dado muerte a una treintena de hombres se dec\u00edan: "Ya est\u00e1n derrotados como la \u00faltima vez", pero, en ese mismo momento los israelitas se volvieron contra ellos. {I}40_{/}De la ciudad se elevaba la se\u00f1al de humo, y Benjam\u00edn, d\u00e1ndose vuelta, divis\u00f3 la hoguera que sub\u00eda a los cielos: toda la ciudad ard\u00eda en llamas. {R}_{I}41_{/}Los hombres de Israel atacaron y cundi\u00f3 el p\u00e1nico entre los benjaminitas; comprendieron que les hab\u00eda ca\u00eddo encima la desgracia.
{R}_{I}42_{/}Al intentar huir ante los israelitas por los caminos del desierto, la batalla se les ech\u00f3 encima y los que bajaban de la ciudad los masacraron. {I}43_{/}Benjam\u00edn fue cercado, hostigado, aplastado hasta el oriente de Guibea. {I}44_{/}Cayeron dieciocho mil hombres de Benjam\u00edn, todos valientes guerreros. {R}_{I}45_{/}Los que pudieron escapar llegaron hasta el desierto hacia la cuesta de Rim\u00f3n. Fueron cinco mil los que cayeron en los caminos, y dos mil m\u00e1s perecieron cuando los persegu\u00edan hasta Guide\u00f3n.
{I}46_{/}El total de la gente de Benjam\u00edn que cay\u00f3 ese d\u00eda fue de veinticinco mil hombres que sab\u00edan manejar la espada, todos valientes guerreros. {R}_{I}47_{/}S\u00f3lo seiscientos hombres escaparon, huyendo al desierto hacia la Cuesta de Rim\u00f3n; permanecieron all\u00ed cuatro meses. {R}_{I}48_{/}Mientras tanto los israelitas destruyeron todos los pueblos de Benjam\u00edn con los hombres, el ganado y todo lo que all\u00ed hab\u00eda. Luego prendieron fuego a todos los pueblos que encontraron.

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[\u0095]_{I}1_{/}Los israelitas hab\u00edan hecho este juramento en Misp\u00e1: "Ninguno de nosotros dar\u00e1 su hija en matrimonio a alguien de Benjam\u00edn". {R}_{I}2_{/}Se reunieron en Betel y permanecieron ante Yav\u00e9 hasta la tarde con gritos y grandes lamentaciones. Dec\u00edan: {R}_{I}3_{/}"\u00a1Yav\u00e9, Dios nuestro, mira lo que ha pasado en Israel! \u00a1Ahora falta una tribu! {R}_{I}4_{/}Al d\u00eda siguiente, se levant\u00f3 el pueblo muy temprano; construyeron un altar y ofrecieron holocaustos y sacrificios de comuni\u00f3n.
{R}_{I}5_{/}Luego dijeron los israelitas: "\u00bfNo hay ninguna entre todas las tribus de Israel que no haya venido a la asamblea en presencia de Yav\u00e9?" Porque hab\u00edan hecho un juramento solemne: Si alguien no sube a Misp\u00e1 para comparecer ante Yav\u00e9, ser\u00e1 condenado a muerte. {R}_{I}6_{/}Los israelitas estaban muy afligidos a causa de Benjam\u00edn su hermano; se dec\u00edan: "Hoy una tribu de Israel ha sido tronchada. {I}7_{/}\u00bfQu\u00e9 podemos hacer para que los que quedan de ellos tengan mujeres, ya que juramos ante Yav\u00e9 que no les dar\u00edamos nuestras hijas en matrimonio?" {R}_{I}8_{/}Por esto preguntaron: "\u00bfHay alguien entre todas las tribus de Israel que no haya subido hasta Yav\u00e9 en Misp\u00e1?"
Vieron que nadie de Yab\u00e9s en Galaad hab\u00eda ido a la asamblea. {I}9_{/}Efectivamente, se hab\u00eda hecho el censo de toda la poblaci\u00f3n y no hab\u00eda nadie de Yab\u00e9s en Galaad. {I}10_{/}La comunidad mand\u00f3 all\u00e1 abajo a doce mil hombres, todos fuertes guerreros, con esta orden: "\u00a1Vayan y pasen a cuchillo a los habitantes de Yab\u00e9s en Galaad como tambi\u00e9n a las mujeres y a los ni\u00f1os: {R}_{I}11_{/}todo var\u00f3n y toda mujer que haya tenido relaciones con un hombre ser\u00e1n condenados al anatema, pero dejar\u00e1n con vida a las que son v\u00edrgenes". As\u00ed lo hicieron. {R}_{I}12_{/}Encontraron en la poblaci\u00f3n de Yab\u00e9s en Galaad cuatrocientas muchachas que no hab\u00edan tenido relaciones con hombre, y las llevaron al campamento instalado en Silo, en el pa\u00eds de Cana\u00e1n. {I}13_{/}Entonces la comunidad mand\u00f3 a avisar a la gente de Benjam\u00edn que estaba en la Cuesta de Rim\u00f3n e hicieron la paz. {I}14_{/}Volvieron pues los benjaminitas y les dieron las mujeres de Yab\u00e9s de Galaad que hab\u00edan dejado con vida. Pero no hab\u00eda para todos.
{R}_{I}15_{/}De nuevo el pueblo se compadeci\u00f3 de Benjam\u00edn, porque Yav\u00e9 hab\u00eda dejado una brecha entre las tribus de Israel. {I}16_{/}Los ancianos de la comunidad dijeron: "\u00bfQu\u00e9 podemos hacer por aquellos a los que todav\u00eda les falta una mujer, ya que las mujeres de Benjam\u00edn fueron masacradas?" {R}_{I}17_{/}Decidieron esto: "Los sobrevivientes conservar\u00e1n toda la tierra que pertenece a Benjam\u00edn para que as\u00ed ninguna tribu sea tronchada de Israel. {I}18_{/}Sin embargo no podemos darles nuestras hijas en matrimonio ya que los israelitas hicieron este juramento: "Sea maldito el que d\u00e9 su hija a Benjam\u00edn".
{R}_{I}19_{/}Entonces pensaron: "Pronto es la fiesta de Yav\u00e9, que tiene lugar cada a\u00f1o en Silo, (Silo est\u00e1 al norte de Betel, al este del camino que va desde Betel a Siquem y al sur de Lebona)". {I}20_{/}Y propusieron lo siguiente a los benjaminitas: "Vayan a esconderse entre las parras. {I}21_{/}Cuando vean a las j\u00f3venes de Silo que salgan para bailar en coro, ustedes saldr\u00e1n de entre las parras, tomar\u00e1 cada uno a una joven de Silo y se ir\u00e1n al territorio de Benjam\u00edn. {I}22_{/}Si sus padres o sus hermanos vinieran a quejarse ante nosotros, les diremos: "D\u00e9jenlos tranquilos, ustedes ven que no pudimos tomar una mujer para cada uno de ellos durante la guerra. No fueron ustedes los que se las dieron, de manera que no fueron infieles a su juramento".
{I}23_{/}Los benjaminitas hicieron como se les hab\u00eda dicho para tomar el n\u00famero de mujeres que correspond\u00eda al de ellos. Las tomaron de entre las que hab\u00edan salido a bailar. Luego se fueron y regresaron a sus tierras. All\u00ed reconstruyeron las ciudades y se instalaron en ellas. {I}24_{/}Entonces, los israelitas dejaron esos lugares y se volvieron cada uno a su tribu y a su propio clan, en sus propias tierras.
{R}_{I}25_{/}En ese tiempo no hab\u00eda rey en Israel y cada uno hac\u00eda lo que se le antojaba.

