{N}1,{/}1: Este cap\u00edtulo nos muestra a Cristo superior a los \u00e1ngeles, porque es el Hijo de Dios. V\u00e9ase la misma pol\u00e9mica en Col 1,15-20 y en Ef 1,2-23. Antes del nacimiento de Jes\u00fas, el Hijo estaba en Dios, {C}resplandor de la Gloria{/} del Padre, Dios de Dios, luz de luz, \u00abimagen\u00bb invisible del Dios invisible, \u00abPalabra\u00bb, o Expresi\u00f3n del ser secreto de Dios (Jn 1,1-14).
Esta comparaci\u00f3n de Jes\u00fas con los \u00e1ngeles puede tal vez sorprendernos (como en Ef 1 y en Col 1). Pero para los creyentes de ese tiempo bastaba con contemplar la naturaleza para sentir, adem\u00e1s de la armon\u00eda y del esplendor de la creaci\u00f3n, la presencia activa de seres c\u00f3smicos que se llamaban \u00e1ngeles, que repart\u00edan las riquezas divinas. En la misma medida en que todo el Antiguo Testamento hab\u00eda luchado en contra de los dioses de la naturaleza, Dios hab\u00eda sido puesto por encima, muy en alto y hasta se absten\u00edan de pronunciar su nombre. Hab\u00eda, pues, como un vacio entre Dios y ellos, y los esp\u00edritus celestes ocupaban este espacio, haci\u00e9ndose los agentes de las continuas manifestaciones de la providencia divina en favor nuestro.
Incluso cuando se recordaba el pasado de Israel se les atribu\u00edan muchas cosas, como que hab\u00eda sido un \u00e1ngel el que hab\u00eda llamado a Mois\u00e9s y no Dios directamente (v\u00e9ase 2,2). Los jud\u00edos, pues, hac\u00edan lo mismo que hacen hoy muchas personas que buscan alg\u00fan contacto con poderes espirituales, a un nivel un poco inferior -en realidad totalmente inferior- al de Dios. Se fijaban mucho en los seres celestiales, y era necesario reafirmar que Jes\u00fas, que no es un \u00e1ngel, sino que ha sido uno de nosotros, los supera a todos ellos.
{C}T\u00fa, Se\u00f1or...{/} (10). Pongamos atenci\u00f3n en la manera de discutir; desde el comienzo de la Iglesia, los ap\u00f3stoles atribuyeron a Cristo todos los textos de la Biblia en que se dice {C}Se\u00f1or. {/}De hecho, la palabra \u00abSe\u00f1or\u00bb que le\u00edan en el texto griego, era la traducci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abYahv\u00e9\u00bb del texto hebreo; pero atribu\u00edan conscientemente a Cristo un gran n\u00famero de palabras que se dirig\u00edan a Yahv\u00e9-Dios. Esto bastar\u00eda para destruir lo que algunos dicen hoy, que solamente con el tiempo se consider\u00f3 a Jes\u00fas como el Hijo de Dios y plenamente Dios, y que los ap\u00f3stoles al comienzo s\u00f3lo lo ve\u00edan como un Mes\u00edas y salvador.

{N}2,{/}5: El autor acaba de reafirmar la divinidad de Cristo, pero inmediatamente va a tomar otros textos del Antiguo Testamento que hablan del hombre, del \u00abhijo del hombre\u00bb, como se dice en hebreo, y una vez m\u00e1s los aplica a Cristo. Es que, en el designio de Dios, el Hombre y Cristo son una sola realidad, y estamos llamados a compartir todo lo que \u00e9l ha sido, y la gloria adonde ha llegado.
{C}El mundo nuevo{/} (5). En realidad, el texto dice: el mundo por venir. Pero no se trata del porvenir o del fin del mundo, sino que es el tiempo que esperaban los profetas y que ha comenzado con la resurrecci\u00f3n de Cristo. Es llamado \u00ablos \u00faltimos tiempos\u00bb en Tim 4,1. El mundo nuevo es aquel en el que se encuentra Cristo resucitado, y ya est\u00e1 a nuestro alcance; por eso, el creyente que vive seg\u00fan el esp\u00edritu, experimenta constantemente realidades que no son de esta tierra, aunque al comienzo no haya sido consciente de ello.
Toda la historia de Jes\u00fas es, pues, la suya y la nuestra a la vez. {C} Le pareci\u00f3 bien hacer perfecto por medio del sufrimiento al que se hac\u00eda cargo de la salvaci\u00f3n de todos{/} (10). No hay otro camino fuera del camino de la cruz para liberar a los hombres; por eso, los que quieran liberar a sus hermanos tienen que ser probados. No hay tampoco otro camino para madurar, sea que se trate de personas o de pueblos.
En la cruz es donde debemos descubrir el amor del Padre por su Hijo, pues no lo conden\u00f3 a sufrir en medio de los hombres, sino que lo llam\u00f3 a ser, por el sufrimiento, el Salvador y el modelo de todos los hombres.
{C}Experiment\u00f3 esta misma condici\u00f3n{/} (14). Dios se sirve de la solidaridad humana para salvarnos. Cristo nos salva compartiendo {C}la carne y la sangre,{/} y el destino de los hombres. De igual modo, somos salvados cuando aceptamos esta dependencia y solidaridad. Trabajar codo a codo con los dem\u00e1s, sufrir y regocijarnos con ellos es la condici\u00f3n para salvarnos. Todos so\u00f1amos con escapar de esta condici\u00f3n humana, de esta dependencia que es tan fuerte en muchos barrios urbanos, pues tenemos la impresi\u00f3n de que, cuanto m\u00e1s independientes seamos, tanto m\u00e1s se desarrollar\u00e1 nuestra personalidad. Pero eso es s\u00f3lo una ilusi\u00f3n; la dependencia en los detalles de la vida cotidiana es el medio por el que Dios desea que \u00abnos hagamos cargo de la raza humana\u00bb.

{N}3,{/}1: Era muy normal comparar a Jes\u00fas con Mois\u00e9s, pues en todo el Antiguo Testamento no hubo nadie m\u00e1s grande que \u00e9l. El autor, sin embargo, no se detiene m\u00e1s que en la experiencia vivida por el pueblo de Mois\u00e9s. Recuerda que los Hebreos hab\u00edan recorrido el desierto en busca de la tierra prometida y que muchos no hab\u00edan soportado esa prueba.
Por medio de Mois\u00e9s Dios los invit\u00f3 a entrar en un mundo nuevo. Pero no vieron que deb\u00edan superarse para conseguirlo. En cuanto disminu\u00edan las dificultades, dejaban de desear la tierra prometida. Los creyentes de hoy est\u00e1n tambi\u00e9n en marcha y tienden al reposo que Dios nos ofrece. La primera vez fue Mois\u00e9s, el servidor de Dios, quien gui\u00f3 a su pueblo como responsable de su casa. Ahora es el Hijo. Aquellos pensaban encontrar el descanso en una tierra que les pertenecer\u00eda. Pero el verdadero descanso es la comuni\u00f3n con Dios, al que alcanzamos por la fe, con la entrada en la comunidad cristiana.
Esta carta recordar\u00e1 muchas veces la advertencia hecha a los emigrantes hebreos en el desierto: {C}\u00a1Ojal\u00e1 escuchen hoy la voz del Se\u00f1or!{/} El camino es largo, y debemos seguir sostenidos por la palabra de Dios, esperando lo que Dios ha prometido, pero que para nosotros permanece invisible.
El relato de la creaci\u00f3n hablaba del descanso de Dios despu\u00e9s de crear el mundo. Este descanso significa que el universo y la historia llegar\u00e1n a un t\u00e9rmino, y que todo retornar\u00e1 a Dios. La pena y el descanso del hombre lo conducen a su descanso, que no ser\u00e1 otra cosa que compartir la dicha de Dios.

{N}4,{/}14: El sumo sacerdote era para los jud\u00edos, fueran los que fuesen sus defectos personales, la persona consagrada que proteg\u00eda al pueblo del castigo merecido por sus pecados. El pueblo necesitaba no s\u00f3lo jefes que lo gobernaran, sino tambi\u00e9n abogados ante Dios; y la Biblia dec\u00eda que Aar\u00f3n, el hermano de Mois\u00e9s y el primer sacerdote de los jud\u00edos, hab\u00eda sido uno de sus abogados. Sus sucesores, los sumos sacerdotes, desempe\u00f1aban la misma funci\u00f3n.
Esta es la idea desarrollada aqu\u00ed. El sumo sacerdote, siendo el representante de los hombres ante Dios, debe conocer por experiencia su debilidad, pero tambi\u00e9n tiene que ser aceptado por Dios. Olvidar que Cristo es hombre en medio de los hombres ser\u00eda tan grave para la fe como olvidar que es el Hijo de Dios.
Es bueno contemplar la funci\u00f3n de Cristo, el Sumo Sacerdote, en momentos en que la Iglesia nos recuerda que todos los fieles est\u00e1n asociados a la funci\u00f3n sacerdotal de Cristo. Debemos representar a la humanidad delante de Dios, y por eso estamos consagrados a Dios. En la eucarist\u00eda damos gracias a Dios en nombre de todos, y en la vida de cada d\u00eda debemos ser los instrumentos de la gracia de Dios para los que viven y trabajan con nosotros.

{N}5,{/}7:{C} Este fue su sacrificio, con grandes clamores y l\u00e1grimas{/}. En la Biblia estos t\u00e9rminos designan la oraci\u00f3n ferviente de los hijos de Dios oprimidos; gritan tan fuerte al Se\u00f1or que \u00e9l los escucha. Y as\u00ed, en la v\u00edspera de su muerte, Jes\u00fas se identific\u00f3 con todos los que sufren y que no quieren morir.

{N}5,{/}11:{C} Ustedes deber\u00edan ser maestros.{/} Hay diferentes etapas en el desarrollo de la fe. No se puede volver a dar los primeros pasos. Formar parte de la Iglesia durante a\u00f1os, sin que progresen nuestra fe y nuestra experiencia de Dios, es envejecer y hacerse incapaces de progresar.

{N}6,{/}1: En pocas palabras (vv. 1-3) este p\u00e1rrafo nos recuerda las bases de la ense\u00f1anza cristiana en ese tiempo:
{C}Doctrina referente a los bautismos.{/} Tal vez era una exposici\u00f3n de los diferentes caminos que se le ofrec\u00edan al hombre que andaba en busca de una religi\u00f3n. Hab\u00eda bautismos jud\u00edos, el bautismo de Juan y tambi\u00e9n el bautismo cristiano. Pero, a lo mejor, era tambi\u00e9n una instrucci\u00f3n sobre el bautismo y el don del Esp\u00edritu. Para nosotros ordinariamente las cosas son claras, ya que hay un bautismo y luego, en la confirmaci\u00f3n, recibimos de un modo m\u00e1s especial los dones del Esp\u00edritu. Pero en esa \u00e9poca las cosas no eran tan evidentes y se hablaba f\u00e1cilmente de varios bautismos, del bautismo de agua, del bautismo del Esp\u00edritu.
{C}La imposici\u00f3n de las manos.{/} Era el nombre primitivo de la confirmaci\u00f3n.
Estas primeras lecciones ponen de relieve el car\u00e1cter dram\u00e1tico de la vida humana: no hay m\u00e1s que dos caminos opuestos que acabar\u00e1n en el juicio. Si alguien no se decide por el camino que lleva a Cristo, pierde su vida.
{C}A los que ya fueron iluminados{/} (4). En la Iglesia primitiva el bautismo recib\u00eda a menudo el nombre de \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb. No s\u00f3lo porque los catec\u00famenos hab\u00edan sido instruidos en la fe, sino tambi\u00e9n porque esa fe acogida hab\u00eda renovado su percepci\u00f3n del mundo e incluso su personalidad. Por otra parte, el Se\u00f1or concede a menudo una experiencia tangible de su presencia al que se bautiza despu\u00e9s de haber entrado en un verdadero camino de conversi\u00f3n. Esta experiencia, que ser\u00e1 evocada a trav\u00e9s de figuras grandiosas en 12, 18-24, se puede dar tambi\u00e9n en los retiros espirituales.
{C}Que probaron el don sobrenatural{/}. A prop\u00f3sito de este t\u00e9rmino, recordemos que hasta estos \u00faltimos siglos, todo el mundo cre\u00eda que la tierra era el centro del universo. Para nuestros antepasados, el cielo formaba como una b\u00f3veda por encima de la tierra, y m\u00e1s all\u00e1 de esa b\u00f3veda se encontraba el mundo celestial en que Dios resid\u00eda.
De este modo las cosas supracelestes eran tambi\u00e9n sobrenaturales, en el sentido actual de esta palabra, es decir, divinas. Nuestra traducci\u00f3n dice \u00absobrenatural\u00bb cuando en la carta se dice \u00absupracelestial\u00bb (3,1; 8,5; 9,23; 11,16), porque se trata de realidades divinas cuya experiencia ya vivimos en la tierra.
{C}Un ancla que se fij\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la cortina{/} (19). En el Templo de Jerusal\u00e9n, \u00fanicamente el sumo sacerdote entraba en el \u00absanto de los santos\u00bb o lugar sant\u00edsimo, separado de la sala anterior por una cortina. Es la imagen del cielo, del aut\u00e9ntico \u00absanto de los santos\u00bb, donde \u00fanicamente Jes\u00fas ha entrado. Pero mientras estamos al otro lado, nuestra esperanza est\u00e1 ya en el cielo; este ardiente deseo no es ilusi\u00f3n humana, sino que viene de Dios quien no nos puede enga\u00f1ar. Llegaremos pues con toda seguridad all\u00e1 donde hemos puesto nuestra esperanza.

{N}7,{/}1: Por tres veces el autor ha citado anteriormente el vers\u00edculo del Salmo 110 en que se menciona a Melquisedec, y ahora nos va a interpretar lo que se dice de ese hombre legendario: toda esa historia profetiza una reforma radical del sacerdocio. No olvidemos que esta carta estaba dirigida a sacerdotes jud\u00edos, descendientes de Aar\u00f3n; para ellos el sacerdocio se trasmit\u00eda de padres a hijos y pensaban que ese privilegio durar\u00eda para siempre. Pero el autor les dice que ya la misma Escritura anunci\u00f3 su reemplazo.
Podemos s\u00f3lo admirar la manera de c\u00f3mo ese episodio de Melquisedec, que en la Biblia ocupa tan poco espacio (G\u00e9n 14,18 y Salmo 110,4), es aqu\u00ed desmenuzado para probar con una l\u00f3gica irrefutable que Cristo deb\u00eda cambiar toda la religi\u00f3n de Israel. En la Introducci\u00f3n a esta carta dijimos que Apolo, un evangelizador de la Iglesia primitiva, era sin duda el autor. Sus dones de profeta son aqu\u00ed evidentes.
Al comienzo la Iglesia no ten\u00eda otra Biblia fuera del Antiguo Testamento. Ese libro sin embargo no parec\u00eda tener mucha relaci\u00f3n con la obra de Jes\u00fas. La tarea de los profetas cristianos fue demostrar de qu\u00e9 manera la Biblia conduc\u00eda a Cristo. No s\u00f3lo refutaban los argumentos de los jud\u00edos, sino que adem\u00e1s creaban, con la ayuda del Esp\u00edritu, la interpretaci\u00f3n cristiana del Antiguo Testamento.
Cuando los cristianos leen el Antiguo Testamento ahora, no pueden ya considerarlo como los jud\u00edos, que ven en \u00e9l su propia historia en la tierra de Palestina y que aguardan una forma de realizarse que Jes\u00fas descart\u00f3. Para nosotros la verdad del Antiguo Testamento tiene su clave en la persona de Jes\u00fas; sin \u00e9l el libro ya no se identifica con el mensaje de Dios.
Melquisedec est\u00e1 realmente en la Biblia, pero \u00bfc\u00f3mo lleg\u00f3 a ella? En realidad los textos que lo mencionan son tard\u00edos, y es casi seguro que fueron escritos un siglo y medio antes de Jes\u00fas para servir a la causa de los Macabeos. No se les perdonaba a aquellos gobernantes que hubieran usurpado el cargo de sumos sacerdotes, siendo como eran de una familia sacerdotal ordinaria. La historia de Melquisedec quer\u00eda justificar a un soberano que, como \u00e9l, era rey y sacerdote a la vez. Aqu\u00ed, pues, tenemos textos escritos para justificar una dictadura; pero de hecho, y no sabemos c\u00f3mo, han aterrizado en la Biblia y han sido recibidos como palabra de Dios; y luego la Carta a los Hebreos descubre en ellos aquello para lo cual no hab\u00edan sido pensados: \u00a1esta es una de las iron\u00edas de la Palabra de Dios!

{N}8,{/}1: En el pueblo de Israel, la instituci\u00f3n de los sacerdotes -y en especial del sumo sacerdote- estaba ligada a la alianza de Dios con su pueblo de tal manera que no se pod\u00eda cuestionar a los sacerdotes sin hacer otro tanto con la misma alianza de Dios con Israel. Y nadie se hubiera atrevido a hacerlo. Sin embargo, el autor cita un texto capital de Jerem\u00edas que anuncia una nueva alianza con su pueblo. Cuando hablamos de \u00abalianza\u00bb, hablamos de la manera como Dios nos trata y de la manera como nosotros lo tratamos. Y precisamente Jerem\u00edas hab\u00eda dicho que Dios se dar\u00eda a conocer a los creyentes de una manera personal: ya no ser\u00eda para ellos una obligaci\u00f3n amarle porque lo tendr\u00e1n presente en todo momento. Si bien se conoc\u00edan estas palabras de Jerem\u00edas, se les prestaba poca atenci\u00f3n; \u00bfno habr\u00eda tal vez hablado para m\u00e1s tarde, para mucho m\u00e1s tarde? Pero aqu\u00ed el autor dice: Con Jes\u00fas tenemos esta nueva alianza.
{C}Jes\u00fas tiene que ofrecer alg\u00fan sacrificio.{/} El p\u00e1rrafo 1-5 atrae nuestra atenci\u00f3n sobre el sacerdocio que Cristo ejerce ahora en el mundo de Dios. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tiene este sacerdocio con las eucarist\u00edas que celebramos cada d\u00eda o cada domingo?
En 1 Cor 11,23-26, Pablo une estrechamente las eucarist\u00edas de hoy con la muerte de Jes\u00fas, que aparece verdaderamente como \u00abel\u00bb sacrificio. De ese modo \u00e9l mismo da la orientaci\u00f3n que ha prevalecido en toda la Iglesia de Occidente: para nosotros la misa est\u00e1 ligada principalmente al crucifijo que est\u00e1 sobre el altar. Aqu\u00ed, en cambio, somos invitados a mirar hacia ese \u00abculto celestial\u00bb que Cristo celebra en la gloria, donde se junta el mundo de la eternidad con todos los elegidos reunidos en Dios, con el mundo del tiempo en que las generaciones se van sucediendo. El Apocalipsis de Juan nos invitar\u00e1 tambi\u00e9n a mirar hacia esa liturgia celestial, y ese es el pensamiento que orienta la liturgia de la Iglesia oriental. No se trata de oponer, sino m\u00e1s bien de descubrir las m\u00faltiples riquezas de la fe.
{C}Jes\u00fas celebra una liturg\u00eda muy superior.{/} (6) Nuestro servicio lit\u00fargico en la tierra es glorioso en la medida en que tratemos de asociarnos a la perfecta alabanza de Dios en su \u00abcielo\u00bb. Aquella celebraci\u00f3n es el sol de nuestra semana, pero, salvo el caso de un carisma especial, no es lo esencial de la vida cristiana en la tierra. Aqu\u00ed abajo debemos seguir los pasos de Jes\u00fas, que no envidi\u00f3 a los sacerdotes de su tiempo, sino que desgast\u00f3 sus fuerzas y muri\u00f3 para reconciliar a los hombres entre s\u00ed y con Dios. Su bautismo fue una muerte real, y lo mismo su eucarist\u00eda; su vida real fue mucho m\u00e1s all\u00e1 de una bella liturgia en la que nadie ciertamente arriesga su vida.

{N}9,{/}1: El cap\u00edtulo 8 ha establecido que Jes\u00fas reemplaza a los sacerdotes del pueblo de Dios y que su \u00absacerdocio\u00bb ha cambiado nuestra relaci\u00f3n con Dios. El cap\u00edtulo 9 compara el culto celebrado en el templo de Jerusal\u00e9n con el nuevo culto celebrado por Cristo sacerdote.
El sacrificio ofrecido por Cristo no fue, como los antiguos sacrificios, para apaciguar la c\u00f3lera de Dios. Su muerte fue su testimonio final y su manera de sembrar entre los hombres lo que \u00e9stos no hab\u00edan querido recibir; fue dando testimonio de c\u00f3mo \u00e9l se entreg\u00f3 en manos de su Padre.
Sabiendo qui\u00e9n fue el autor de esta carta y a qui\u00e9nes iba dirigida, comprendemos que quiera establecer una relaci\u00f3n entre la sangre de Jes\u00fas y la de las v\u00edctimas ofrecidas en el Templo, pues para ellos estas cosas eran muy importantes. Pero hoy en d\u00eda tenemos derecho a ligar la sangre y la muerte de Cristo con la muerte de todos esos inocentes que son asesinados a causa de su testimonio por la verdad, como fue el caso de Jes\u00fas (Mt 23,35): su sangre tambi\u00e9n es sagrada (Ap 6,9).
{C}EL SACERDOTE UNICO Y LOS \u00abSACERDOTES\u00bb{/}
Jes\u00fas es el \u00fanico sacerdote, y sin embargo, hablamos de sacerdotes en la Iglesia. Debemos tener las cosas claras al respecto, sobre todo al considerar que casi en todo el mundo el sacerdocio est\u00e1 en crisis. Exist\u00eda en lat\u00edn una palabra que designaba tanto a los grupos de sacerdotes al servicio de los dioses romanos como a los sacerdotes del pueblo jud\u00edo, y \u00e9sta era \u00absacerdos\u00bb. Solamente Cristo era \u00absacerdos\u00bb y la Iglesia no ten\u00eda m\u00e1s que \u00abpresb\u00edteros\u00bb, es decir, ancianos, el mismo t\u00edtulo que los jud\u00edos utilizaban para los responsables de sus comunidades.
Ahora bien, hoy en d\u00eda, en vez de presb\u00edtero se usa el t\u00e9rmino sacerdote, y esta palabra ha retomado el sentido del antiguo \u00absacerdos\u00bb que se hab\u00eda dejado de lado...
Esto no ha sido por casualidad. Desde el siglo cuarto la Iglesia comenz\u00f3 a usar por su cuenta este t\u00e9rmino de \u00absacerdos\u00bb, el hombre de lo sagrado y el hombre consagrado. En un primer tiempo lo aplicaba s\u00f3lo a los obispos. \u00bfA qu\u00e9 se debi\u00f3 esta vuelta al pasado?
Por una parte, los tiempos hab\u00edan cambiado: se hab\u00eda pasado de una Iglesia de las catacumbas a un cristianismo reconocido por las autoridades, con \u00abpueblos cristianos\u00bb dirigidos por un clero organizado (v\u00e9ase el comentario a N\u00fameros 4).
Pero hab\u00eda razones m\u00e1s profundas. Se sab\u00eda que la Iglesia no es una sociedad humana y que su organizaci\u00f3n debe reflejar el mismo orden que hay en Dios. Los obispos deb\u00edan, pues, encarnar las autoridad de los ap\u00f3stoles elegidos por Jes\u00fas. Ellos, a su vez, eran los testigos oficiales de Cristo y guiaban a la Iglesia sin tener que plegarse a la voluntad de la mayor\u00eda; en esto manten\u00edan en la Iglesia el principio de la paternidad (v\u00e9ase comentario a Ef 3,14). Adem\u00e1s, la Iglesia consideraba la ordenaci\u00f3n de los presb\u00edteros y obispos como un sacramento: no eran funcionarios que asum\u00edan un servicio por un tiempo y por una parte de su vida, conservando para s\u00ed mismos la otra parte, como podr\u00eda darlo a entender el t\u00e9rmino \u00abministros\u00bb. Su responsabilidad en la Iglesia era inseparable de una dedicaci\u00f3n y de una consagraci\u00f3n definitiva de su persona a Cristo.
Los ministros, sucesores de los ap\u00f3stoles eran, pues, sacerdotes en cierto sentido; pero era dif\u00edcil que se juntaran armoniosamente t\u00e9rminos tan opuestos entre s\u00ed. Deb\u00edan ejercer una autoridad espiritual y no aceptar que \u00e9sta se destacara por marcas exteriores, que ni Jes\u00fas ni sus ap\u00f3stoles hab\u00edan aceptado. Deb\u00edan estar atentos para que su autoridad reconocida no sirviera a nuestra aspiraci\u00f3n innata de tener la \u00faltima palabra, o de distinguirnos de los dem\u00e1s, o de tenerlos a nuestro servicio. Ten\u00edan que ser maestros de la fe, pero no decidir por los dem\u00e1s; ser entrenadores, pero no los intermediarios obligados entre Dios y los bautizados. Todo eso ser\u00eda como pedir algo imposible, si no fuera mediante la imitaci\u00f3n de Cristo sacerdote: la renuncia a s\u00ed mismo hasta la muerte.
Estos cap\u00edtulos ponen ante nuestros ojos lo que ha sido el \u00fanico sacerdote, tan lejos de las liturgias de la tierra. Por lo mismo nos ayudan a reconocer el sacerdocio de Cristo en todos los bautizados que \u00abno celebran la misa\u00bb, en la medida en que se comprometen con la vida de la Iglesia, ya sea en el apostolado, la predicaci\u00f3n, el servicio al pr\u00f3jimo, o sencillamente en una vida silenciosa o en el sufrimiento.

{N}10,{/}1: Toda la insistencia en estos p\u00e1rrafos (10,1-18) estar\u00e1 puesta en el paso de una religi\u00f3n en que todo tiene que ser siempre recomenzado, a un nuevo estado en el que se est\u00e1 en lo definitivo. Este es un aspecto de la fe cristiana que no es f\u00e1cil de aceptar. \u00bfSomos los creyentes en Cristo los \u00fanicos que viven en lo definitivo, mientras tantas otras religiones pretenden estar en la verdad? \u00bfEstamos en lo definitivo cuando todos los d\u00edas volvemos a cometer las mismas faltas? \u00bfEstamos en lo definitivo cuando el testimonio cristiano en el mundo est\u00e1 tan lejos de convencer? Nadie podr\u00eda responder a todas esas dudas; s\u00f3lo acabaremos con ellas cuando personalmente entremos en lo profundo de la experiencia cristiana.
{C}De otro modo quedar\u00edan puros de una vez{/} (2). Si se multiplicaban los sacrificios por el perd\u00f3n, esto demuestra que ninguno los liberaba del pecado. Pero nosotros, \u00bfno recibimos tambi\u00e9n muchas veces el sacramento del perd\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo, pues, afirmamos que el sacrificio de Cristo nos ha liberado?
Hay que decir que todos los sacramentos que recibimos -y tambi\u00e9n el perd\u00f3n recibido en la Iglesia- no son m\u00e1s que la aplicaci\u00f3n en el momento presente de lo que ya se hizo de una vez para siempre. Para el bautizado no hay ning\u00fan rito, compromiso, nuevo bautismo (bautismo con agua, bautismo \u00abdel Esp\u00edritu\u00bb...) que pueda darle lo que todav\u00eda no tuviera: todo lo tiene en Jes\u00fas. Juan no vacila en decir que el que est\u00e1 en Cristo no peca (1 Jn 3,6); no comete el pecado que conduce a la muerte (1 Jn 5,17). Solamente los pecados que producen una ruptura total con Cristo y con nuestros compromisos, -lo que ser\u00eda echar al tacho nuestro ideal-, son los que nos hacen volver a nuestra antigua situaci\u00f3n de muerte. No vayamos pues a pensar que un cristiano pasa continuamente del pecado mortal a la gracia.

{N}10,{/}19: Los p\u00e1rrafos de los vers. 19-39 sacan la conclusi\u00f3n de cuanto se acaba de decir: si hemos entrado en lo definitivo, cuidado con el verdadero pecado que ser\u00eda perder la esperanza. El verdadero pecado es perder el gusto de aquello que ya hemos probado; el \u00fanico remedio es avanzar. Acord\u00e9monos de las palabras de San Gregorio: Uno desea los contentos de este mundo mientras no los tiene, y cuando los tiene, se cansa de ellos; no se desean las alegr\u00edas espirituales hasta que uno no las tenga, pero cuanto m\u00e1s las tiene, m\u00e1s las desea.
{C}No abandonen las asambleas {/}(25). Nuestra esperanza es muy d\u00e9bil y por eso hallamos motivos para faltar a la celebraci\u00f3n dominical o a las asambleas de la comunidad a la que pertenecemos. Si eso se generaliza, la comunidad cristiana se desintegra. No somos \u00e1ngeles, y \u00bfc\u00f3mo, pues, vamos a vivir de Cristo si no tenemos comunidad? Sin ella, por m\u00e1s que participemos en actividades comunitarias de todo tipo, nos faltar\u00e1 lo esencial para ser, entre los que no han entrado, testigos de lo que no conocen.
{C}Dentro de poco, muy poquito tiempo{/} (37). La cita es de Habacuc 2,3; el juicio de Dios est\u00e1 cerca. Tal vez el autor de la carta quiso aludir a la crisis que pronto iba a destruir a la naci\u00f3n jud\u00eda.

{N}11,{/}1: Las dudas se apoderan de quien se aisla. \u00bfPor qu\u00e9 no mirar a los que nos han precedido, no a uno o a otro, sino a toda esa masa de testimonios? Todo no puede ser ilusi\u00f3n.
{C}La fe es como aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se pueden ver.{/} Los ejemplos escogidos demuestran que la fe no puede quedar a un nivel de convicciones \u00edntimas. Lo importante es actuar seg\u00fan la fe y tomar decisiones inspiradas en la fe. Este cap\u00edtulo presenta una lista de ejemplos b\u00edblicos de hombres y de mujeres que lo arriesgaron todo por la fe. Sin la fe no comprendemos la obediencia de Abrah\u00e1n y su confianza en Dios contra toda esperanza, ni tampoco a Mois\u00e9s que abandona un porvenir c\u00f3modo por la tarea imposible de guiar a un pueblo rebelde. Su fe lo hizo actuar en el presente como si viera lo invisible (27).
No es tan sencillo decir lo que la fe cree, lo que espera y lo que desea, y los ejemplos aportados muestran cu\u00e1ntas actitudes muy diferentes pueden ser frutos de la fe. Henoc busc\u00f3 a Dios; No\u00e9 prepar\u00f3 el porvenir del mundo en v\u00edsperas de una cat\u00e1strofe; unos vivieron en la tierra sin tratar de instalarse en ella; otros dieron su vida por defender una patria terrena. Pero siempre exist\u00eda la certeza de que Dios quer\u00eda hacer algo con ellos, y sus vidas ser\u00edan fecundas de la manera que fuese. Se notar\u00e1 el contraste en el vers\u00edculo 35: algunos gracias a la fe, obtuvieron de Dios la resurrecci\u00f3n de un hijo muerto (1 Re 17,23); pero otros tuvieron fe para elegir en este mundo la tortura y la muerte, para as\u00ed tener derecho -m\u00e1s tarde- a una resurrecci\u00f3n.
Esta selecci\u00f3n de h\u00e9roes de la fe pone en primer lugar a jefes, a hombres valientes que quisieron liberar y servir a su pueblo. Al hacer esto estaban, tal vez inconscientemente, en busca de la verdadera patria. \u00a1Cu\u00e1ntas personas hoy d\u00eda, tal vez mal creyentes y no pertenecientes a ninguna Iglesia, est\u00e1n efectivamente en el camino de la {C}ciudad de Dios{/} cuando se sacrifican por el porvenir del mundo! Estos son los Hebreos del mundo moderno y {C}Dios no se averg\u00fcenza de llamarse su Dios{/} (16).
Estos h\u00e9roes de la fe murieron sin haber visto lo que Dios promet\u00eda; muchos dieron la impresi\u00f3n de haber fracasado, pero sus sucesores pudieron comprobar que fueron los actores de la historia. El autor se dirige a cristianos y les dice: {C}salvaremos nuestras almas.{/} Esto significa que realizaremos plenamente todo lo que est\u00e1 en nosotros, y alcanzaremos lo que Dios nos ha reservado en su eternidad.

{N}12,{/}1: Tres consideraciones para permanecer firmes en la prueba:
- Pensar en Jes\u00fas y en sus sufrimientos.
- Pensar en la comuni\u00f3n de los santos.
- Pensar que la prueba nos viene del Padre.
{C}Al Padre de los esp\u00edritus{/} (9). En N\u00fameros 16,22, Mois\u00e9s ora al \u00abDios de los esp\u00edritus de todos los hombres\u00bb. Con esto recuerda que Dios conoce a los hombres en profundidad, y por tanto conoce su miseria; no puede castigarlos con demasiada severidad.

{N}12,{/}14: Desp\u00faes de esta larga invitaci\u00f3n a vivir de la fe, el autor parece que quisiera pasar a cosas m\u00e1s pr\u00e1cticas (vs. 14-15), pero inmediatamente vuelve a ensalzar el don excepcional que es la fe en Cristo. Recuerda a sus lectores la experiencia que han vivido cuando fueron bautizados y recibieron los dones del Esp\u00edritu.
{C}Ustedes se han acercado al cerro de Si\u00f3n{/} (22). Esa monta\u00f1a, sobre la que estaba construida Jerusal\u00e9n, era para los jud\u00edos la imagen de la ciudad celestial. Pero justamente en el momento de su bautismo los creyentes han vivido en diferentes grados una experiencia aut\u00e9nticamente \u00abcelestial\u00bb. Y la han vivido en un contexto comunitario en el que han tomado conciencia de lo que es la Iglesia santa. Han entrado en la familia de Dios, de los santos y de los \u00e1ngeles. Tal vez supieron algo de ese centro misterioso en el que se decide el destino del mundo y donde se encuentra Jes\u00fas en persona. No habr\u00e1 que olvidar, m\u00e1s tarde, las experiencias que se vivieron en tiempos de luz.

{N}13,{/}1: La fe es algo grande, pero se vive en los detalles de la vida diaria. Los perseguidos, a quienes iba dirigida esta carta, no ten\u00edan necesidad de emprender nuevas tareas. Les bastaba con aceptar su situaci\u00f3n de marginalidad, compartiendo las humillaciones de Jes\u00fas.
{C}Jes\u00fas sali\u00f3 de la ciudad santa{/} (12). El texto dice: \u00abfuera del campamento\u00bb, expresi\u00f3n que recordaba la estad\u00eda en el desierto, pero que designaba, en realidad, el Templo y la ciudad santa. La Biblia exig\u00eda que las v\u00edctimas ofrecidas en el gran d\u00eda del Perd\u00f3n fueran quemadas fuera del recinto sagrado (Num 19,1-3); eso era como decir que los pecados del pueblo se transfer\u00edan a las v\u00edctimas, y hab\u00eda que expulsarlas para quitar el mal y el pecado del pueblo. Este ritual anunciaba ya lo que iba a pasar con Jes\u00fas, quien fue primero expulsado de la comunidad, y luego muri\u00f3 fuera de los muros de Jerusal\u00e9n.
Se puede sacar otra lecci\u00f3n y es que los fieles deben dejar el lugar sagrado, es decir, una vida c\u00f3moda y bien considerada para buscar el reino de justicia tan desamparado. El creyente no se entrega al mundo presente; \u00e9l no es de este mundo, y reh\u00fasa aprovecharse de este mundo como si fuese la patria definitiva.

