{N}1,{/}1: {C}Fe, caridad, esperanza{/} (3). Aqu\u00ed la esperanza tiene una doble dimensi\u00f3n:
- Los que esperan soportan las pruebas y las persecuciones con paciencia y perseverancia. Por eso Pablo dice a veces: fe, constancia y amor. As\u00ed, como en el Evangelio, la esperanza no es un optimismo f\u00e1cil sino que es la capacidad de no desfallecer frente a las pruebas.
- Los que esperan aguardan la venida gloriosa de Cristo que juzgar\u00e1 al mundo y nos instalar\u00e1 en el otro. {C}El que nos libera del castigo que se acerca.{/} En esa \u00e9poca, los creyentes pensaban que el juicio era inminente y que ser\u00edan testigos de la venida de Cristo.
{C}El Evangelio que les llevamos no se qued\u00f3 s\u00f3lo en palabras {/}(5). Se hab\u00edan dado en Tesal\u00f3nica numerosas se\u00f1ales, milagros y otras manifestaciones que Dios hab\u00eda multiplicado, en previsi\u00f3n tal vez de las persecuciones, porque pronto iban a faltar las personas capaces de asegurar una formaci\u00f3n. Pero, de hecho, no se puede proclamar el Evangelio sin que Dios haga algo para confirmarlo. Si bien Jes\u00fas criticaba a los que lo buscaban porque quer\u00edan ver milagros, no obstante los realiz\u00f3 a lo largo de todo su ministerio. No digamos que no necesitamos milagros para creer. Pues, siendo el hombre tal como es, tendremos un entusiasmo muy distinto si vemos que Dios est\u00e1 ah\u00ed, a nuestro lado, haciendo lo incre\u00edble para apoyar su palabra.

{N}2,{/}1: Todos los cristianos del tiempo de Pablo sab\u00edan que la Iglesia de Jerusal\u00e9n habia sido perseguida la primera. Era un honor para los Tesalonicenses haberse mantenido firmes frente a la persecuci\u00f3n. Algunas personas encontrar\u00e1n que las palabras de Pablo respecto a los jud\u00edos son duras y excesivas. Pero s\u00f3lo expresan su propia experiencia (ver Hechos, cap. 15-28).
{C}Invitando a la madre que juega con su criatura {/}(7), as\u00ed era la ternura de Pablo. Luego Pablo recuerda su trabajo y la energ\u00eda que ha gastado para convencerlos, form\u00e1ndolos y reprendi\u00e9ndolos individualmente. La conversi\u00f3n de una sola persona exige mucha perseverancia y esfuerzos de parte del ap\u00f3stol.

{N}3,{/}1:{C} Que el Se\u00f1or los haga crecer m\u00e1s y m\u00e1s en el amor que se tienen unos a otros y en el amor para con todos{/} (12). El amor se manifiesta en primer lugar dentro de la comunidad y luego puede extenderse a los dem\u00e1s.
Tambi\u00e9n se notar\u00e1 la constante preocupaci\u00f3n de Pablo. Su misi\u00f3n como ap\u00f3stol no le permit\u00eda detenerse en una comunidad, y siempre iba dejando tr\u00e1s s\u00ed la tarea inconclusa. Por eso debi\u00f3 confiar los nuevos bautizados a la gracia de Dios, que no suprime la libertad de los convertidos ni la obra del tentador en el mundo.

{N}4,{/}1: Si nos hemos entregado a Cristo, eso debe hacer nuestra vida diferente a la anterior. Los jud\u00edos que se hac\u00edan bautizar ten\u00edan una base moral s\u00f3lida con las leyes del Antiguo Testamento. En cambio los paganos s\u00f3lo ten\u00edan como reglas morales las que estaban vigentes en su sociedad. La castidad, por ejemplo, les era totalmente extra\u00f1a. Para ellos las relaciones sexuales ocasionales correspond\u00edan a una necesidad de la naturaleza y no ten\u00edan nada que ver con las exigencias de la conciencia.
Pablo reacciona fuertemente: {C}La voluntad de Dios es que se hagan santos.{/} Frente a lo que los hombres consideran como exigencias de su naturaleza, hay otras exigencias que se deben al hecho de que Dios nos ha llamado y nos ha puesto en un camino de divinizaci\u00f3n (Pablo habla de {C}santidad{/} en los vv. 3 y 7). Pablo retomar\u00e1 el argumento en otros t\u00e9rminos en 1 Cor 6,12-20. Aqu\u00ed, en 4-8, Pablo se refiere, sin duda, al adulterio y a las relaciones con prostitutas. No incluyamos las relaciones prematrimoniales en el contexto social de entonces, pero s\u00ed la libertad sexual entre los j\u00f3venes.
Pablo no se cansa de decir que somos libres respecto a la Ley, pero reafirma algunas leyes morales. Pasa por encima de las reglas lit\u00fargicas, las costumbres del pueblo jud\u00edo, los recuerdos del pasado, en una palabra, de todo lo que es propio de una sociedad religiosa determinada. Pero, reafirma algunas reglas morales fundamentales de dicha ley que son valederas para todos los tiempos, y m\u00e1s todav\u00eda cuando se ha entrado con el Evangelio en la edad adulta de la vida espiritual.
Luego Pablo da una advertencia, sobre la cual volver\u00e1: Que todos trabajen. La comunidad estaba perturbada por algunos creyentes que estaban m\u00e1s inclinados a mostrar su fe entusiasta que a trabajar. Viv\u00edan a costa de los hermanos, junto a los cuales se instalaban con su palabrer\u00eda; as\u00ed desacreditaban a la Iglesia ante los paganos. Pablo, como todo buen jud\u00edo y fariseo, estaba en condiciones de ganarse la vida con el trabajo de sus manos. No pod\u00eda, pues, aceptar que un creyente no tuviera un oficio cualificado y que no fuera capaz de encontrar trabajo, aunque fuera mal considerado y mal pagado.

{N}4,{/}13: {C}No deben afligirse como hacen los dem\u00e1s.{/} Los cristianos de Tesal\u00f3nica eran reci\u00e9n convertidos y con poca experiencia. Durante a\u00f1os aceptaron un destino en el que todo terminaba con la muerte; ahora, en cambio, se despiertan cada ma\u00f1ana con la esperanza de escapar de la muerte, pues Cristo volver\u00e1 pronto y los llevar\u00e1 al Reino del cielo. Se inquietan, pues, por aquellos que de entre ellos ya han muerto y que Cristo no podr\u00e1 por lo tanto llevarse con \u00e9l.
{C}Los que ya descansan.{/} Los que murieron, en realidad no est\u00e1n muertos sino dormidos, y aguardan el regreso de Cristo y la resurrecci\u00f3n.
{C}Nos reuniremos con ellos, llevados en las nubes.{/} Pablo supone que tanto \u00e9l como sus lectores estar\u00e1n vivos cuando regrese Cristo, y por eso describe el acontecimiento seg\u00fan los esquemas culturales de la \u00e9poca. No olvidemos que hasta los tiempos de Cop\u00e9rnico, poco antes de Galileo, todos los hombres pensaban que el cielo era un lugar en el universo, muy arriba por encima de nosotros, y que Dios, aunque es esp\u00edritu, estaba all\u00ed de alguna manera.
{C}Estaremos con el Se\u00f1or para siempre.{/} Esto es lo esencial, y que es siempre verdadero, aun cuando se haya renunciado a ver a Jes\u00fas descendiendo en una hermosa nube, al son de trompetas celestiales. Tenemos ya alguna experiencia de la presencia del Se\u00f1or en nuestra vida terrena, pero entonces no habr\u00e1 m\u00e1s que esa presencia y esa alegr\u00eda.
Este breve mensaje de esperanza deja en la sombra algunos interrogantes esenciales sobre la resurrecci\u00f3n de los muertos. Pablo volver\u00e1 m\u00e1s tarde y con mucha mayor amplitud sobre este punto en 1 Cor 15. All\u00ed demostrar\u00e1 que la resurrecci\u00f3n es, en primer lugar, una transformaci\u00f3n de todo nuestro ser por medio de las energ\u00edas que emanan de Cristo resucitado.
{C}Conf\u00f3rtense unos a otros.{/} La manera de celebrar los funerales en la Iglesia debe reconfortar a la familia del difunto y reafirmar la fe en la resurrecci\u00f3n. No hay pues lugar para expresiones de desesperanza, que fueron desaprobadas por el mismo Jes\u00fas (v\u00e9ase Mc 5,40), y que son comprensibles s\u00f3lo en los que consideran la separaci\u00f3n como definitiva. Una misa de funeral sin nada de espectacular, donde se sienta la ferviente oraci\u00f3n de la comunidad y de una familia en paz, produce siempre un gran impacto en los que no creen.

{N}5,{/}1: Cristo viene de noche, y los creyentes son hijos de la luz. Hay, a este prop\u00f3sito, toda una par\u00e1bola. Los que siguen sus malos instintos pertenecen a las tinieblas y se esconden para hacer el mal. En cambio, los hijos de la luz son irreprochables, transparentes ante Dios y no tienen nada que ocultar. El no creyente duerme sin prever, mientras que el creyente vigila; por eso le gusta orar de noche, como si aguardara con el d\u00eda la venida de Cristo.
En cuanto a los que murieron, no est\u00e1n realmente muertos sino que {C}descansan{/} (10), listos para levantarse cuando el Se\u00f1or venga.
{C}An\u00edmense mutuamente y edif\u00edquense juntos{/} (11). La Iglesia es la comunidad verdadera que el creyente necesita para crecer en la fe y para superar las pruebas. La ayuda de los hermanos ser\u00e1, en las dificultades, una se\u00f1al del amor de Dios y de Cristo que nunca falta.
Seg\u00fan el vers\u00edculo 12, despu\u00e9s de apenas tres meses de evangelizaci\u00f3n, esta comunidad ya ten\u00eda sus responsables. \u00bfY las nuestras?

{N}5,{/}19:{C} No apaguen el Esp\u00edritu{/}. Una comunidad como \u00e9sta, con tan pocas tradiciones y ense\u00f1anzas escritas, estaba pendiente de las intervenciones del Esp\u00edritu. Algunos de esos cristianos debieron haber tenido el carisma de profetas y haber recibido comunicaciones durante las asambleas eucar\u00edsticas. Por eso Pablo pide que se aprovechen tales mensajes espirituales, pero no sin antes haberlos examinado, como lo recordar\u00e1 en 1 Cor 14. Hay en esto un juego complejo, pues por un lado la comunidad se somete al Esp\u00edritu que habla por medio del profeta, y por otro debe -y tambi\u00e9n sus dirigentes- juzgar si realmente es el Esp\u00edritu de Dios.
{C}Que se digne guardarlos sin reproche, en su esp\u00edritu, su alma y su cuerpo{/} (23). Ni los jud\u00edos, ni la mayor parte de los griegos coincid\u00edan en nuestra definici\u00f3n del hombre como cuerpo y alma. Hablaban a la vez del \u00abalma\u00bb, que da la vida al cuerpo y se ocupa de las actividades materiales, y del \u00abesp\u00edritu\u00bb, que vive de la verdad y de la justicia.
La manera de hablar de Pablo, as\u00ed como tambi\u00e9n la de los grandes espirituales cristianos, confirma esta concepci\u00f3n. Cuando Pablo habla de la vida profunda de los creyentes, no emplea el t\u00e9rmino \u00abalma\u00bb sino \u00abesp\u00edritu\u00bb. Y si bien cuerpo y alma son nuestros, el esp\u00edritu nuestro, en cambio, seg\u00fan el lenguaje b\u00edblico, es a la vez nuestro y de Dios: el aliento de Dios en nosotros. No es una parte de nosotros, sino que es m\u00e1s bien nuestra abertura a Dios. El hombre no est\u00e1 frente a Dios como ante un interlocutor que lo mira desde fuera; para comprender esta relaci\u00f3n habr\u00eda que partir de la que une a seres que se aman y que, de alguna manera, viven el uno para el otro.
Nuestra alma se expresa de diversas maneras, en el sue\u00f1o por ejemplo. En cambio, descubrimos nuestro esp\u00edritu a trav\u00e9s de nuestra experiencia de Dios. S\u00f3lo cuando veamos a Dios sabremos qui\u00e9nes somos.

