{N}1,{/}3: Esta primera p\u00e1gina de la carta a los Efesios es, en la Biblia, la mejor expresi\u00f3n global del misterio cristiano. Complementa, en cierta manera, la gran exposici\u00f3n de Pablo a los Romanos, presentaci\u00f3n que parec\u00eda centrar demasiado la obra de Dios sobre la tragedia del hombre pecador. La carta a los Efesios, al igual que el Evangelio de Juan, habla de una re-creaci\u00f3n del mundo, mientras que la carta a los Romanos utiliza t\u00e9rminos m\u00e1s jur\u00eddicos, como deuda y reparaci\u00f3n del pecado.
{C}\u00a1Bendito sea Dios!{/} Por lo general Pablo comienza sus cartas con una f\u00f3rmula de alabanza y de acci\u00f3n de gracias. Pero aqu\u00ed la oraci\u00f3n se prolonga en una proclamaci\u00f3n del plan de Dios, tal como \u00e9l lo ha comprendido en una revelaci\u00f3n (3,3).
{C}Este proyecto misterioso suyo{/} (9). Pablo dice: su \u00abmisterio\u00bb, t\u00e9rmino que designaba entonces una decisi\u00f3n o una doctrina secreta. Aqu\u00ed Pablo nos habla del designio de Dios creador, que se arraiga en el misterio de las tres Personas divinas.
Sabemos que el Hijo y el Esp\u00edritu proceden de Dios Padre y que de El reciben su propia divinidad, siendo los tres un solo Dios. Pero adem\u00e1s de esa comunicaci\u00f3n y efusi\u00f3n de vida en Dios mismo, {C}antes de la creaci\u00f3n del mundo,{/} Dios Padre quiso comunicar sus riquezas fuera de El, a seres creados. De all\u00ed sali\u00f3 toda la aventura humana. Dios quiso que {C}hijos suyos{/} (5) se multiplicaran en torno a su Hijo \u00fanico, y que fueran capaces de recibir su Esp\u00edritu y de devolv\u00e9rselo. Volver\u00edan a El al fin de la historia, unidos en un solo Cuerpo (10).
{C}En Cristo Dios nos eligi\u00f3{/} (4). Notemos la expresi\u00f3n {C}en Cristo,{/} que ya fue comentada en 1 Cor 1,4. Toda criatura viene de Dios a trav\u00e9s de ese Hijo en quien Dios contempla su riqueza y al que colma de todo su amor. Somos tal como Dios nos ha amado en \u00e9l, y estamos en \u00e9l, en cierta manera, desde el comienzo.
Pero al crearnos libres, Dios tambi\u00e9n sabe que nuestra libertad es fr\u00e1gil, que nos cuesta darle una respuesta filial. \u00bfC\u00f3mo volver a Dios, al coraz\u00f3n de su misterio, sin morir a uno mismo? Toda la historia no ser\u00e1 m\u00e1s que muerte y resurrecci\u00f3n, tanto para los pueblos como para las personas. Pero la Sabidur\u00eda divina previ\u00f3 que el Hijo viniera a nosotros con su cruz y su resurrecci\u00f3n, a fin de manifestarnos el amor del Padre que nos ha llamado (5). Y donde llega el Hijo, tambi\u00e9n se comunica el Esp\u00edritu (vv. 7 y 13).
{C}Fuimos rescatados por su sangre{/} (7). Eso no quiere decir que Cristo derrama su sangre para satisfacer y pagar a su Padre ofendido por el pecado; Pablo se refiere aqu\u00ed a una ley b\u00edblica, a saber, que el {C}rescate{/} de un esclavo se firmaba con la sangre (Ex 21,6).
{C}Sellados con el Esp\u00edritu {/} (13). Los jud\u00edos eran marcados en la carne como con un \u00absello\u00bb por la circuncisi\u00f3n. Este rito certificaba su consagraci\u00f3n a Dios. Por su parte, los cristianos reciben el Esp\u00edritu que act\u00faa en ellos; de \u00e9l vienen la fe, la esperanza y el amor, las diversas formas de servicio, el don del conocimiento, los milagros y las curaciones. Estos dones son la prueba m\u00e1s evidente de que hemos llegado a ser hijos de Dios. Estos dones son tambi\u00e9n un anticipo de todas las maravillas que Dios nos tiene reservadas.
Pablo distingue dos momentos: el plan de Dios en la eternidad (1-10) y su realizaci\u00f3n en el tiempo (11-14). Las dos \u00faltimas estrofas corresponden a dos etapas de la historia santa:
-_{C}Fuimos elegidos{/} (11). Pablo habla en su nombre y en el del pueblo jud\u00edo elegido para ser el pueblo de Dios.
{C}-_Tambi\u00e9n ustedes...{/} (13). Pablo se refiere a los cristianos de origen griego (y pagano), que eran ya numerosos en esas comunidades de Efeso. El tiempo de la plenitud ha llegado, es decir, el momento en que el Evangelio sea proclamado a todos los hombres para que todos reciban los dones del Esp\u00edritu.
Esta p\u00e1gina precisa algunos puntos esenciales de la fe.
{C}Nos destin\u00f3 de antemano{/} (5). Es el equivalente de lo que leemos en Romanos 8,29-30. No podemos soslayar el t\u00e9rmino \u00abpredestinaci\u00f3n\u00bb. Muchos han utilizado en el pasado ese t\u00e9rmino de manera distinta a Pablo. Mientras Pablo presenta una decisi\u00f3n del Padre destinada a comunicar a otros el amor infinito que se vive en Dios, se ha llegado despu\u00e9s a hablar de un Dios severo y fr\u00edo que decide friamente a qui\u00e9n quiere salvar y a qui\u00e9nes no. V\u00e9ase al respecto los comentarios de Rom 8,28 y Rom 9,14.
Nos es imposible comprender c\u00f3mo es que somos libres si Dios nos conoce desde la eternidad. No debemos, sin embargo, compartir las dudas y la angustia de los que se creen sometidos a un destino o a una \u00abvoluntad\u00bb terrible de Dios. En realidad estamos \u00absometidos\u00bb a un amor y a bendiciones que s\u00f3lo esperan nuestra respuesta (v\u00e9ase com. de Rom 9).
Pablo no habla de condenaci\u00f3n para nadie; s\u00f3lo afirma que Dios da prueba de un amor especial para con aquellos que llama a ser miembros de Cristo. La Biblia habla poco del amor de Dios para con los no creyentes, pero debemos entenderlo a la luz del amor que nos ha mostrado al conducirnos hasta Cristo.
Muchos cristianos se molestan cuando se les dice que han recibido m\u00e1s que los dem\u00e1s, que la verdad se les ha dado como en ninguna otra parte, pues, seg\u00fan ellos, \u00bfno ser\u00eda m\u00e1s honrado y m\u00e1s humilde pensar que todas las religiones tienen su verdad? En un cierto sentido todas tienen una verdad, pero dudar de esa gracia \u00fanica que es el conocimiento de Dios en Cristo es renegar de toda la revelaci\u00f3n de la Biblia.
Dios {C}nos eligi\u00f3 en Cristo{/} (4). Muchos autores cristianos han hablado como si al comienzo Dios hubiese creado al hombre sin prever su ca\u00edda, y despu\u00e9s Cristo habr\u00eda sido enviado para salvar al pecador perdido. Pero eso no es lo que dice Pablo aqu\u00ed: desde el principio la venida de Cristo y el don del Esp\u00edritu, as\u00ed como las leyes de la vida y el curso de la historia, estaban misteriosamente ligados al orden que existe en Dios mismo.
{C}El Bien Amado{/} (6) es siempre el primero para Dios y lo mismo debiera ser para nosotros; de ah\u00ed que la preocupaci\u00f3n de \u00absalvarnos\u00bb no puede ser la base de nuestra fe. El Hijo nos ha revelado la Gloria del Padre, y c\u00f3mo \u00e9l mismo hab\u00eda de volver al Padre. Quiso sacarnos de nuestro egoismo, incluso del egoismo religioso: Jn 17 y Fil 2,9.

{N}1,{/}15: {C}He sabido c\u00f3mo viven la fe y el amor para con todos los santos.{/} Pablo se regocija de la fe de los Efesios, pero ora adem\u00e1s para que tengan esperanza, que ser\u00e1 la fuente de su dinamismo. Describe los pasos de la esperanza: {C}conocer al Padre, apreciar la herencia reservada a los santos, comprender con qu\u00e9 fuerza Dios act\u00faa{/} para llevarnos a la realizaci\u00f3n de esa esperanza.
Esa esperanza hizo tambalear el inmovilismo de las sociedades antiguas. Pablo viv\u00eda en un mundo donde la esperanza era considerada como una enfermedad. Cualquier proyecto de transformar a los hombres pasaba por una ilusi\u00f3n, y as\u00ed se explica c\u00f3mo las esperanzas de la naciente ciencia fueron entonces prontamente ahogadas. Los creyentes, en cambio, experimentaban en sus vidas una verdadera resurrecci\u00f3n. En los pa\u00edses cristianos naci\u00f3 la certeza de un destino com\u00fan de la humanidad (la palabra \u00abhumanidad\u00bb no exist\u00eda en ese entonces). Se comenz\u00f3 a ver personas que eran tales de una manera m\u00e1s verdadera, y eso puso en marcha la historia para no detenerse m\u00e1s. \u00a1Extra\u00f1a mucho ver en nuestro mundo a tantos cristianos que creen, pero que tienen tan poca esperanza y que no saben que llevan consigo la esperanza del mundo!
{C}Est\u00e1 muy por encima de todo Poder y Autoridad{/} (21). En tiempos de Pablo, ni jud\u00edos ni cristianos pon\u00edan en duda que el mundo era gobernado por poderes sobrenaturales, los \u00ab\u00e1ngeles\u00bb. Los denominaban: Dominios, Autoridades, Poderes, y Pablo nos dice aqu\u00ed que todos esos poderes son inferiores a Cristo. Ahora nos expresamos de otra forma; pero vemos el universo sometido a las leyes de la naturaleza, a las fuerzas de la vida, -sin olvidar los inconscientes y los prejuicios colectivos ni a los agentes invisibles del mal-. Hasta la venida de Cristo esas fuerzas gobernaban el mundo, impidiendo que el hombre alcanzara su verdadera dimensi\u00f3n (v\u00e9ase G\u00e1l 3,23).
{C}Dios coloc\u00f3 todo bajo sus pies{/} (22). Eso quiere decir que al resucitar, el Hombre-Dios pas\u00f3 a ser el centro del universo. Nuestro Credo lo dice con palabras muy antiguas: \u00abJes\u00fas est\u00e1 sentado a la derecha de Dios\u00bb.
\u00abTodo bajo sus pies\u00bb, menos la humanidad, pues Pablo agrega inmediatamente: lo constituy\u00f3 {C}cabeza de la Iglesia.{/} Cristo act\u00faa en dos dominios: en el mundo, donde est\u00e1 el centro invisible pero eficaz de nuestra historia; y en la Iglesia, cuya cabeza es, y donde puede desplegar todas las riquezas de Dios en el Esp\u00edritu.

{N}2,{/}1: El camino de los hombres sin Cristo lleva a la muerte.
{C}Ibamos directamente al castigo{/} (3): no hay que buscar una afirmaci\u00f3n m\u00e1s clara de lo que llamamos pecado original. No se trata de una falta cometida antes de nuestros pecados personales y que se a\u00f1adir\u00eda a esos pecados de los que somos responsables. Esta expresi\u00f3n es como un balance, un juicio sobre el conjunto de nuestros actos y la condici\u00f3n humana; es el pasivo de nuestra vida mientras Dios no nos retoma en sus manos. El G\u00e9nesis (caps. 2-3) coloca en el pasado un relato del pecado original, as\u00ed como pone en el pasado un relato de la creaci\u00f3n; es una manera de expresarse que corresponde a la cultura de esos lejanos tiempos. Pero, en realidad, tanto nuestra creaci\u00f3n por Dios (10) como nuestra rebeli\u00f3n contra El, forman parte de nuestra realidad cotidiana.
{C}Nos resucit\u00f3 en Cristo{/} (6). En un primer sentido, nuestra conversi\u00f3n personal debi\u00f3 de ser como un volver a vivir. Pero Pablo expresa tambi\u00e9n que nada podr\u00e1 detener el plan del amor del Padre que ve m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y que ya nos ha resucitado en Cristo. Si ya estamos \u00absentados en el cielo con \u00e9l\u00bb, quiere decir que estamos seguros de triunfar.

{N}2,{/}11: Aqu\u00ed tenemos otro aspecto de la condici\u00f3n humana sin Cristo: la muerte va junto con las divisiones. Antes de Cristo los hombres estaban divididos y no conoc\u00edan a nuestro Padre com\u00fan. Como no estaban maduros para una uni\u00f3n r\u00e1pida en la verdadera fe, Dios lo tuvo en cuenta cuando prepar\u00f3 la venida de Cristo. Eligi\u00f3 un pueblo y, para evitar que los errores de los paganos contaminaran a los suyos, los separ\u00f3 por una ley que les prohib\u00eda cohabitar con otros pueblos: ver al respecto Mc 7,14 y He 10,1.
Por eso, en el templo de Jerusal\u00e9n, {C}lejos{/} del santuario hab\u00eda un patio abierto para los paganos, y {C}cerca{/} del Santuario otro reservado a los jud\u00edos, con un {C}muro{/} entre el uno y el otro. Esta l\u00ednea divisoria era la imagen de todas las barreras que Cristo iba a quitar.
Jes\u00fas ense\u00f1a la coexistencia hasta entonces prohibida. Crucificado por jud\u00edos y paganos, supera el odio de todos con su amor que perdona y, una vez resucitado, los junta a todos en \u00e9l. As\u00ed como la cruz est\u00e1 hecha de dos barras, una vertical hacia el cielo y otra horizontal hacia la tierra, del mismo modo la paz se extiende en dos direcciones: hacia Dios y hacia los hombres. {C}Habiendo reunido a los dos pueblos, los reconcili\u00f3 con Dios{/}. Son dos aspectos de una misma realidad: la violencia entre los hombres y nuestra indiferencia con Dios.
Cristo ya los ha reunido; quer\u00e1moslo o no, el Evangelio destruir\u00e1 todas las diferencies entre los hombres. Y aunque se vean surgir sociedades que separan, sus leyes y sus instituciones se derrumbar\u00e1n. Ser\u00e1n destruidas tal vez en forma violenta, pero m\u00e1s seguramente las desacreditar\u00e1 el sacrificio de sus v\u00edctimas.
{C}En un mismo Esp\u00edritu.{/} S\u00f3lo el Esp\u00edritu permite que cada uno se realice en la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s.
La unidad en la Iglesia no es uniformidad: los creyentes no son puestos en un mismo molde. No se trata de tener las mismas opciones sobre los problemas humanos; adem\u00e1s tenemos el derecho de no pensar la fe de la misma manera, con tal de que aceptemos todo lo que dice el Credo. El Esp\u00edritu concede a cada uno el ser aut\u00e9ntico, con tal de que est\u00e9 \u00aben comuni\u00f3n\u00bb con los dem\u00e1s creyentes. As\u00ed nace \u00abel hombre nuevo\u00bb, que no es el producto de una pol\u00edtica o de una ideolog\u00eda, sino que es la obra de Dios.
{C}Ustedes son de la casa de Dios{/} (19), es decir que son de la familia de Dios. De ah\u00ed pasa Pablo a otra imagen: ustedes son{C} la casa{/} de Dios, y la comunidad de los creyentes se convierte en un templo de Dios.
Esta insistencia en el valor \u00fanico de la comunidad cristiana extra\u00f1ar\u00e1, tal vez, a muchos cristianos de hoy que se preocupan m\u00e1s por sus responsabilidades con respecto al mundo en que viven. Pero no ser\u00e1n portadores del Esp\u00edritu ni har\u00e1n la obra de Dios, si no tienen una comunidad que los apoye. La solidaridad con los que tienen las mismas opciones que nosotros y la misma cultura, no puede reemplazar la participaci\u00f3n en la comunidad cristiana. Y aunque muchas cosas en esa comunidad nos parecieran extra\u00f1as, ser\u00eda una mala se\u00f1al que no pudi\u00e9ramos reconocer en ella la verdad que falta a nuestros amigos incr\u00e9dulos y sin la cual perder\u00edamos nuestra raz\u00f3n de vivir.

{N}3,{/}1: {C}Prisionero de Cristo.{/} Pablo escribe esta carta desde su prisi\u00f3n en Roma, pero no dice: prisionero a causa de Cristo, sino que es el prisionero de Cristo, pues no puede escapar a su continuo dominio ni al apostolado que Dios ha inscrito en su destino (1 Cor 9,16).
Pablo vuelve sobre lo que ha meditado en prisi\u00f3n, sobre lo que le parece m\u00e1s novedoso en la obra de Cristo: el \u00abmisterio\u00bb o plan de Dios que llama a todos los hombres a ser un solo cuerpo, sin distinci\u00f3n de razas. Jes\u00fas hab\u00eda proclamado esta igualdad (Mt 20), pero fueron necesarias varias intervenciones divinas para convencer a sus primeros disc\u00edpulos (He 10).
{C}Los poderes y autoridades del mundo de arriba{/} (10): v\u00e9ase el comentario de G\u00e1l 3,23 y Ef 1,21. No ser\u00eda deformar el pensamiento de Pablo decir que los pueblos de las m\u00e1s diversas culturas, con sus gobernantes y los grandes de este mundo han descubierto, gracias a la Iglesia, el rostro de Dios que manifiesta su gloria en sus pobres y en sus santos (2 Tes 1,10). Pero mejor a\u00fan hablar\u00edamos po\u00e9ticamente del asombro de la naturaleza entera, cuando descubra en qu\u00e9 acaba su trabajo gigantesco, despu\u00e9s de millones de a\u00f1os. Pablo se ve muy cerca del t\u00e9rmino, y nosotros m\u00e1s todav\u00eda, en este siglo en que se precipitan las tomas de conciencia a nivel de toda la humanidad.

{N}3,{/}14: {C}Doblo las rodillas... {/}Pablo pasa con toda naturalidad de su exposici\u00f3n a la plegaria. Tal es el camino del hombre interior (16) que no se contenta con pensar en Dios o hablar de El como si fuera un objeto. El Esp\u00edritu preserva en \u00e9l la conciencia de esa presencia que le da la vida. Como dec\u00eda santa Teresa: \u00abLlevo por todas partes el coraz\u00f3n de mi Dios y al Dios de mi coraz\u00f3n\u00bb.
{C}El Padre al que se refiere toda patria en la tierra...{/} (15). Nuestra sociedad ha desvalorizado mucho \u00abal padre\u00bb, como tambi\u00e9n a la patria, con la obsesi\u00f3n de una autoridad que sofocar\u00eda la personalidad de sus hijos. Pablo no comparte esa idea, sino que se maravilla ante el Unico sin origen. El Padre es la fuente del ser divino, de \u00e9l emanan el orden y el misterio de las Personas divinas. De El obtiene sus riquezas el universo, y Pablo, que acaba de evocar el destino com\u00fan de todos los pueblos, recuerda que cada uno (dice exactamente \u00abcada familia\u00bb) ha recibido de \u00e9l \u00absu nombre\u00bb, es decir, su identidad y su dignidad.
Hay que reconocer que la palabra \u00abPadre\u00bb ya no tiene el sentido que ten\u00eda en tiempos de Pablo, cuando el padre se tomaba la mayor parte de la autoridad y del respeto. Despu\u00e9s de que la mujer encontr\u00f3 su pleno lugar en la familia y en la sociedad, podr\u00edamos estar tentados a hablar m\u00e1s bien de padres que de padre. Sin embargo no fue por azar que Dios se revel\u00f3 en una cultura, la de los Hebreos, en la que Dios era una figura masculina. Es cierto que ellos hab\u00edan ya pasado esa etapa de la cultura en la que la mujer era el centro de la familia y, por consecuencia, la religi\u00f3n pon\u00eda en la cumbre a una divinidad femenina, la Gran Madre. Pero en todos los pueblos a su alrededor se asociaban las diosas y los dioses, y Dios podr\u00eda haberles mostrado diferentes rostros; \u00bfno dice la Biblia que Dios re\u00fane en \u00e9l todas las riquezas del amor paternal y maternal (Is 49,14)? La Biblia, sin embargo, se mantuvo en la palabra \u00abPadre\u00bb. Al hacerlo, realza la libertad y la iniciativa de Dios en todo lo que hace; el universo y nosotros mismos no hemos salido de Dios como una \u00abemanaci\u00f3n\u00bb, como producidos en forma inconsciente en el seno de la Omnipotencia divina, sino que todo ha sido una decisi\u00f3n l\u00facida y creativa.
{C}El amor de Cristo que supera todo conocimiento{/} (19). Pablo ciertamente piensa en el amor que Cristo le ha manifestado y que le contin\u00faa manifestando personalmente seg\u00fan la misma medida de sus pruebas. El conocimiento y la experiencia de ese amor superan todo lo que jam\u00e1s se pudo pensar. Pero no se llega a \u00e9l por el estudio, por los libros o por las disciplinas de meditaci\u00f3n, sino que nos ser\u00e1 dado gratuitamente por iniciativa de Dios, en el camino del amor, cuyo modelo y centro es Cristo.

{N}4,{/}1: Pablo vuelve aqu\u00ed sobre un problema importante para comunidades cuyo estilo era todav\u00eda muy libre, o en otras palabras, muy carism\u00e1tico, pues se contaba mucho con la acci\u00f3n imprevisible del Esp\u00edritu a trav\u00e9s de los carismas de los diversos miembros. Es necesario que cada uno, con su propia vocaci\u00f3n, trabaje en la construcci\u00f3n del cuerpo \u00fanico. Y Pablo enumera con entusiasmo todo lo que tenemos en com\u00fan, gracias a Cristo y a la acci\u00f3n de su Esp\u00edritu. Lo que se construye no es \u00fanicamente un templo (2, 19-22), sino que es el {C}Cuerpo de Cristo,{/} o {C}el Hombre Perfecto,{/} formado por millones de miembros presentes y futuros de la humanidad.
Jes\u00fas de Nazaret vivi\u00f3 solamente una vez su vida de obediencia hasta la muerte. Pero habiendo llegado a ser por su resurrecci\u00f3n Cabeza de la humanidad, sufre en todos los lugares; trabaja en todos los dominios de la actividad humana; da su vida de todas las formas posibles; re\u00fane en \u00e9l todas las formas del amor y vive en sus miembros toda la diversidad de la existencia humana. En \u00e9l es Dios mismo quien hace, como lo hab\u00eda deseado, su experiencia de la vida de criatura.
{C}Entonces no seremos ya ni\u00f1os{/} (14). Pablo da a entender que los efesios son todav\u00eda ni\u00f1os, o al menos lo son de vez en cuando, al dejarse llevar por cualquier corriente de opini\u00f3n. Los invita a convertirse en una comunidad s\u00f3lida, capaz de dirigirse seg\u00fan la verdad y de construirse por medio del amor. Nosotros tambi\u00e9n debemos preguntarnos en qu\u00e9 medida hemos pasado la edad en que los \u00abfieles\u00bb esperan constantemente que se piense por ellos, que se los gu\u00ede y que se los empuje.

{N}4,{/}17: El {C}hombre viejo{/} y el {C}hombre nuevo.{/} Esta imagen de Pablo opone dos maneras de vivir que coexisten en toda sociedad, y en cierto sentido, en cada uno de nosotros. La conversi\u00f3n no nos ha instalado en un estado de perfecci\u00f3n, pues aunque estemos en paz con Dios, en un sentido muy real (Rom 5,1), a\u00fan no se ha logrado la unidad en nosotros. Experimentamos tentaciones y luchas; nuestras decisiones grandes o peque\u00f1as nos llevan en dos direcciones, ya sea el hombre viejo, arruinado, sin esperanza y esclavo de su egoismo, ya sea una persona transfigurada por el amor.
{C}El hombre seg\u00fan Dios.{/} Si Dios cre\u00f3 al hombre a su imagen, quien verdaderamente es tal imagen es Cristo resucitado, vencedor del pecado y de la muerte. Aqu\u00ed, al igual que en otras partes de la Biblia, el Hombre es a la vez Cristo y la humanidad, y es cada uno de nosotros, con su lugar en el \u00abCuerpo\u00bb. Todo lo que admiramos en Cristo, tambi\u00e9n es para nosotros.
La vestidura blanca que se ponen los adultos en el bautismo significa el cambio de vida que han inaugurado.
Pablo indica inmediatamente algunas exigencias morales de esta renovaci\u00f3n cotidiana: franqueza, sobriedad, limpieza de lenguaje y de imaginaci\u00f3n. La fe cristiana no nos permite vivir despreocupados como en esas religiones orientales del tiempo de Pablo, en que se hablaba de renacimiento y de conocimiento de los misterios, pero nada se dec\u00eda de la esclavitud del sexo y de la corrupci\u00f3n en la vida social.
{C}Hombre viejo, hombre nuevo,{/} se corresponde con otras f\u00f3rmulas de Pablo, como vivir \u00abseg\u00fan la carne\u00bb o \u00abseg\u00fan el Esp\u00edritu\u00bb (Rom 8,5); hijos \u00abde las tinieblas\u00bb o \u00abde la luz\u00bb (Ef 5,8); \u00abesclavo del pecado\u00bb o \u00abpersona libre\u00bb en Cristo (G\u00e1l 5,1).
{C}No entristezcan al Esp\u00edritu{/} (30). Esta expresi\u00f3n se comprende f\u00e1cilmente si pensamos en la tristeza que sentimos cada vez que rechazamos una buena idea o un deseo de actuar mejor. Es una tristeza tanto del esp\u00edritu \u00abSanto\u00bb que nos la sugiri\u00f3 como de nuestro esp\u00edritu, que sabe lo que hemos perdido.

{N}5,{/}1: Aqu\u00ed encontramos algunos elementos de un nuevo g\u00e9nero de vida, como ya se hablaba en el p\u00e1rrafo anterior.
{C}Imitar a Dios{/} (Rom 5, 6-11) que ama a los buenos y a los malos (Mt 5,48). Tenemos un modelo a\u00fan m\u00e1s visible en el Hijo, que se hizo camino, luz y vida por nuestro amor.
Rechazar todo lo que nos averg\u00fcenza y que s\u00f3lo se hace en la oscuridad. Es cierto que bastantes cosas que daban verg\u00fcenza han venido a ser normales hoy d\u00eda para mucha gente; pero \u00bflo ser\u00e1n tambi\u00e9n para el que busca a menudo la luz y la mira de frente, en Cristo? El testimonio de un solo cristiano que vive en la luz, y con mayor raz\u00f3n el de una comunidad, basta para condenar lo que pasaba por normal (13).
Ser m\u00e1s razonables y responsables en nuestra vida. {C}Estos tiempos son malos{/} (16), o sea, que si no sabemos juzgar y elegir, la corriente de las preocupaciones cotidianas nos mantendr\u00e1 en la mediocridad o nos llevar\u00e1 al mal. Todo cambia cuando un creyente, una pareja, un grupo \u00abse despiertan\u00bb y consagran cada d\u00eda o cada semana un momento para descubrir la voluntad de Dios sobre ellos, a trav\u00e9s de sus propias vidas.
{C}No se emborrachen{/} (18). Necesitamos estimulantes; no es malo experimentar estados parox\u00edsticos donde uno se siente alegre, liberado de s\u00ed mismo, en que se rompe el hielo y se suelta la lengua, pues hasta la Biblia hace el elogio del vino. Pero es imposible experimentar al mismo tiempo la embriaguez que nos viene del Esp\u00edritu y la que proviene del alcohol, de las drogas o de las diversiones peligrosas. Tenemos que elegir en cada momento.
{C}Intercambien salmos, himnos...{/} (19). Sientan el consuelo del Esp\u00edritu, encu\u00e9ntrenlo en una experiencia comunitaria.

{N}5,{/}23: En el pasaje 5,21-6,9, Pablo repite casi lo mismo que hab\u00eda escrito en la carta a los Colosenses (3,18-4,1). Pero aqu\u00ed tiene de tal manera en mente el rol de Cristo como cabeza del \u00abcuerpo\u00bb, de la humanidad salvada, que va a desarrollar de forma inesperada el sentido del matrimonio, del cual s\u00f3lo hab\u00eda dicho unas palabras en Col 3,18.
{C}Como al Se\u00f1or...{/} (22). No es Pablo quien, de parte de Dios, pide a la mujer que se someta, sino que se lo exig\u00eda la sociedad de la \u00e9poca. Y Pablo le dice: \u00abSom\u00e9tete como al Se\u00f1or\u00bb, ya que acaba de pedir de manera general (21) que vivamos nuestra obediencia o lo que sea, como un homenaje que se rinde a Cristo.
As\u00ed, pues, aunque la manera de expresarse de Pablo refleja la cultura de su tiempo respecto al matrimonio, no por eso podemos despreciar su ense\u00f1anza en nombre del feminismo. Ha habido y hay modelos culturales diferentes en lo que se refiere a la relaci\u00f3n del hombre y de la mujer en el matrimonio. En nuestros d\u00edas los modelos son diferentes para los pa\u00edses econ\u00f3micamente desarrollados y para los del tercer mundo, para la clase media y para la clase popular. Todav\u00eda m\u00e1s, cada pareja es la que debe descubrir su equilibrio y decidir c\u00f3mo tomar las iniciativas seg\u00fan la autoridad natural y las capacidades de cada uno.
Pero en todo caso, ya sea que se tome la decisi\u00f3n o se la siga, nadie se sentir\u00e1 por eso superior o inferior, ya que el ideal de cada uno es hacerse servidor: Mc 9,35. Pablo dice que {C}el hombre es cabeza,{/} pero ser cabeza no es lo mismo que ser jefe. Si bien es cierto que Cristo tiene autoridad por el hecho de ser la Verdad de Dios (lo que el marido no es para su mujer), Pablo, sin embargo, prefiere mostrar que Cristo se hizo el salvador de su pareja, la humanidad bautizada.
Pablo indica lo que es esencial en el amor conyugal al recordar la palabra de la Escritura:{C} dejar\u00e1 el hombre{/}... (31), y aplica esta palabra a la uni\u00f3n de Dios y de la humanidad en Cristo, el \u00abBien amado\u00bb (Mc 2,19). As\u00ed nos hace ver que el matrimonio contiene un {C}misterio,{/} es decir, un tesoro divino que no era comprensible antes de la venida de Cristo. Cuando decimos que el matrimonio es un sacramento, no nos referimos solamente a que se celebra en la iglesia, sino que, a trav\u00e9s del matrimonio y de las parejas que viven el amor \u00abseg\u00fan Cristo\u00bb, el misterio del amor de Dios se manifiesta entre los hombres. El matrimonio es, en medio de nosotros, la se\u00f1al de la alianza que Dios ha concluido con la humanidad, como el esposo con su esposa, una alianza de amor, de fidelidad y de fecundidad.
{C}Como Cristo am\u00f3 a la Iglesia{/} (25). Nos hall\u00f3 pecadores y tom\u00f3 sobre s\u00ed nuestro pecado hasta las \u00faltimas consecuencias, dando su vida{C} para purificarnos.{/} Aqu\u00ed se manifiesta la primera cualidad del amor cristiano, la fidelidad. El don rec\u00edproco de los esposos es definitivo, y a partir de ah\u00ed cada uno har\u00e1 lo que m\u00e1s pueda para salvar al otro y para ayudarlo a crecer y a ser mejor. La pareja perfecta no es la que vive sin problemas en una mediocridad com\u00fan, sino aquella pareja en la que cada uno incita al otro a dar lo mejor de s\u00ed mismo.
{C}Despu\u00e9s de ba\u00f1arla en el agua y la Palabra{/}... (v\u00e9ase Stgo 1,18-21 y Jn 15,3). Aunque el agua derramada sea necesaria, es m\u00e1s importante a\u00fan para nosotros acoger la Palabra de Dios que nos comunica la vida.
Muchos j\u00f3venes huyen del matrimonio, en parte por miedo al riesgo (pues la fidelidad total es una manera de \u00abperder su vida\u00bb: Mc 8,35), y en parte porque consideran que su amor s\u00f3lo les interesa a ellos. Pablo nos muestra que el amor de Cristo por nosotros, por muy personal que sea, no olvida jam\u00e1s su amor por todos los que forman parte de su cuerpo. Invita, pues, a los casados a ocupar su lugar en la transformaci\u00f3n del mundo, irradiando su amor y comprometi\u00e9ndose en el servicio a los dem\u00e1s.

{N}6,{/}1: Pablo recuerda a los hijos que Dios les pide la obediencia, y a los padres que no deben descuidar sus deberes de educadores (ver Sirac 30, 1-2). Los padres tienen la dif\u00edcil misi\u00f3n de encaminar a sus hijos hacia la verdadera libertad, ense\u00f1\u00e1ndoles primero a obedecer a una ley, a servir y a no ser servidos, a compartir en vez de reclamar. Luego les mostrar\u00e1n c\u00f3mo se deben seguir los llamados del Esp\u00edritu, mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que el ambiente considera como bueno o malo.
Y recuerda a los esclavos su nobleza, es decir, que el primer paso hacia una liberaci\u00f3n aut\u00e9ntica es vivir seg\u00fan su conciencia y no bajo el ojo del capataz.

{N}6,{/}10: Pablo ha dicho lo que ten\u00eda que decir; \u00bfqu\u00e9 significa, pues, esa invitaci\u00f3n a que sean fuertes, usando im\u00e1genes de la vida militar? \u00bfSer\u00eda porque los cristianos de la provincia de Efeso no le parec\u00edan ser tan fuertes? V\u00e9anse los vers\u00edculos 18-20: Pablo los invita, sin dec\u00edrselo, a que comparen su situaci\u00f3n con la de \u00e9l. Libres o esclavos, ellos eran t\u00edpicos del pueblo de las ciudades cercanas a Efeso. Sometidos desde hac\u00eda mucho tiempo al Imperio romano que les hab\u00eda impuesto su paz, no ten\u00edan grandes problemas. No eran ricos, pero se contentaban con poco. Bajo el cielo mediterr\u00e1neo, la luz era hermosa y la naturaleza amiga. Hab\u00edan llegado a la fe en un momento en que costaba poco hacerlo, pero \u00bfqu\u00e9 har\u00edan el d\u00eda que el Imperio se pusiera en contra y de repente pasaran a ser el grupo de los malos, responsables de todo lo malo que sucediera?
Por eso Pablo les advierte: la paz es s\u00f3lo provisoria, pues el demonio est\u00e1 aguardando su hora (vv. 11 y 16). Ese demonio no es \u00fanicamente el que se insin\u00faa en las conciencias, sino que est\u00e1 metido en las fuerzas activas en el mundo (v. 12: v\u00e9ase 1,20 y 3,10). Es el {C}diablo{/} cuyas estrategias ser\u00e1n desenmascaradas en el Apocalipsis. Y Pablo les pide que oren con perseverancia, pues contra el mal s\u00f3lo son eficaces las armas que nos dej\u00f3 Cristo, esto es, la verdad, la justicia, la fe y la Palabra de Dios... Y si realmente creen que han conseguido la salvaci\u00f3n, que se preocupen un poco m\u00e1s de evangelizar (15).

