{N}1,{/}1:{C} Pablo, escogido para el Evangelio de Dios.{/} En esa \u00e9poca, el t\u00e9rmino Evangelio, que significa buena nueva, ten\u00eda sentido de victoria. Pablo se presenta como el pregonero del mensaje liberador destinado a toda la humanidad.
\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la Buena Nueva? Pablo lo resume en los versos que siguen: El Hijo de Dios vino a la tierra, y despu\u00e9s de compartir la condici\u00f3n com\u00fan a todos los hombres, entr\u00f3 por su resurrecci\u00f3n en la gloria que le correspond\u00eda.
{C}Ha sido designado Hijo de Dios{/} (v. 4). Tambi\u00e9n se podr\u00eda traducir por  o  como el Hijo de Dios. Eso no significa que Jes\u00fas no haya sido el Hijo de Dios antes de su resurrecci\u00f3n, sino que entonces era . Quiso despojarse de su gloria divina para no ser entre los hombres m\u00e1s que un  descendiente de David. El d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n, el Esp\u00edritu de Dios invadi\u00f3 su naturaleza humana de tal manera que en adelante estar\u00e1 presente y actuando en nuestra historia como el Hijo de Dios.
Por lo general, Pablo reserva el t\u00e9rmino {C}Dios{/} para el Padre, fuente del ser divino y de todas las iniciativas divinas; con el Hijo y el Esp\u00edritu se cumple todo el misterio de la vida divina, y en esa vida se arraiga la vocaci\u00f3n del cristiano. Pablo menciona constantemente los nombres de las tres personas divinas.
{C}Ap\u00f3stol por un llamado de Dios.{/} Los doce ap\u00f3stoles hab\u00edan sido elegidos y llamados por Jes\u00fas, y el Esp\u00edritu Santo los hab\u00eda confirmado en su misi\u00f3n el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Pablo es tan ap\u00f3stol como ellos, pues fue llamado por el mismo Jes\u00fas en el camino de Damasco.
{C}Nos animaremos mutuamente {/}(12){C}.{/} Al igual que cualquier otro creyente, el ap\u00f3stol necesita compartir sus inquietudes, sus esperanzas y su fe, pues la Iglesia es una comuni\u00f3n y nadie de nosotros crece derecho sin esa comuni\u00f3n con nuestros hermanos.

{N}1,{/}16: {C}No me averg\u00fcenzo...{/} El salvador proclamado por Pablo es un jud\u00edo crucificado, un carpintero desconocido. \u00a1Cu\u00e1ntas veces la gente se burl\u00f3 de Pablo, cuando les hablaba de ese condenado que hab\u00eda salido del sepulcro para ser juez de toda la humanidad!
{C}Es una fuerza de Dios..{/}. Si bien la proclamaci\u00f3n del evangelio va acompa\u00f1ada de milagros, \u00e9stos no son m\u00e1s que signos. Dios interviene de una manera mucho m\u00e1s poderosa para transformar a los hombres y la historia doquiera se proclame el Evangelio.
{C}Justificar... justicia... justo... reformar{/} (17). La palabra  o  aparecer\u00e1 muchas veces en esta carta. En el Antiguo Testamento, el{C} justo{/} era el que cumplir\u00eda la ley de Dios. Esta palabra significa tanto justicia como rectitud. El Evangelio enfatiza el aspecto interior de la justicia (ver el comentario de Mt 5); el justo es el que ha sido perdonado y que vive en gracia de Dios (Lc 18,14). Al hablar de justificaci\u00f3n, Pablo quiere expresar que la rectitud a la que somos llamados va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que podemos construir con nuestros esfuerzos. Para nosotros se trata primero de renunciar a construir solos nuestra vida, y de ponernos en manos de Dios mediante la fe. Entonces Dios nos tiene por {C}justos,{/} porque, en realidad, ha establecido en nosotros un orden nuevo. Pablo hablar\u00e1 de {C}la justicia de Dios{/} para designar el orden nuevo que \u00e9l quiere establecer en la humanidad. El {C}justo{/} es un poco un santo, tal como lo entendemos hoy, o para ser m\u00e1s modesto, el que es  a los ojos de Dios. Por eso, seg\u00fan el contexto, vamos a traducir  por  o . Y en vez de , diremos, seg\u00fan los pasajes, reformados, o justos y santos, o tales como Dios nos quiere.
Los jud\u00edos pensaban, como muchos otros, que el hombre se hace justo por sus propios esfuerzos. Pablo replica que la justicia (o rectitud) que interesa a Dios es algo muy distinto, pues va m\u00e1s all\u00e1 de lo que el hombre puede por s\u00ed mismo. Nunca seremos tal como \u00e9l nos quiere, hasta que Dios no nos acerque a \u00e9l y nos santifique.
Los ap\u00f3stoles proclamaban el Evangelio a dos categor\u00edas de personas:
-_a los jud\u00edos, a quienes Dios hab\u00eda preparado para recibir un salvador, y
-_a los {C}griegos {/}(es decir, a los que hablaban griego). Para un jud\u00edo todas los dem\u00e1s s\u00fabditos del Imperio Romano eran griegos. Esos pueblos no conoc\u00edan la palabra de Dios ni esperaban nada de \u00e9l.
Pero Pablo demuestra que todos, incluso los jud\u00edos, necesitan el Evangelio, pues todos viven en el pecado.

{N}1,{/}18: En estos p\u00e1rrafos Pablo se dirige al mundo de los griegos, es decir a esa gran mayor\u00eda de hombres que no han recibido la palabra de Dios. En realidad, Dios no ha estado ausente de su conciencia, y durante siglos de civilizaci\u00f3n y de b\u00fasqueda religiosa, han tratado de conocer a Dios y la verdad. Pero Pablo demuestra el fracaso de tal esfuerzo humano, pues la ignorancia y la inmoralidad eran m\u00e1s abundantes en los pa\u00edses donde Dios no hab\u00eda hablado como lo hab\u00eda hecho con los jud\u00edos.
{C}A pesar de que conoc\u00edan a Dios, no le rendieron honores{/}. Hay que comparar este texto con otro de la Sabidur\u00eda (cap. 13) y con el discurso de Pablo en Hechos 17,27-29. En ellos se nos dice que todos pueden conocer a Dios. Quien contempla el mundo o reflexiona sobre la existencia, puede encontrar en ellos signos de la presencia de Dios. Pero cuando se vive en el pecado, {C}se ahoga la verdad con el mal.{/}
Los hombres han adorado siempre a Dios, pero lo conoc\u00edan con muchas oscuridades. Todo error sobre Dios es causa de errores con respecto a la persona humana y a la civilizaci\u00f3n. La fe no es una materia opcional o un lujo, como si se pudiera vivir muy bien sin ella. Si se retirara todo lo que viene de la fe en nuestra cultura y en nuestra vida, el mundo morir\u00eda falto de esperanza, como ha sido el caso de los pueblos y de las ideolog\u00edas que han renegado de ella.
{C}Por eso Dios dej\u00f3 que fueran presa de pasiones vergonzosas {/}(26){C}.{/} Pablo se fija especialmente en las relaciones homosexuales que, en el mundo griego eran aceptadas e incluso alabadas por los grandes fil\u00f3sofos. Pablo dice que esto no es se\u00f1al de un esp\u00edritu m\u00e1s abierto, sino una prueba de la ignorancia de Dios.
Esta condenaci\u00f3n, que no hace m\u00e1s que reproducir las del Antiguo Testamento (Lev 20,13), hoy parece anticuada en pa\u00edses cuya verdadera religi\u00f3n es el liberalismo. Pues all\u00ed todo est\u00e1 permitido, todo es bueno, con tal de que se tenga dinero y salud para eso. El sexo ya no tiene responsabilidad alguna y la conveniencia mutua es una justificaci\u00f3n sin apelaci\u00f3n. Cuando creaturas, animales o cosas fabricadas han tomado el lugar de Dios, hasta habr\u00e1 cristianos que digan que a Dios le gusta as\u00ed, por el solo hecho de que a ellos les gusta; es que se ignora la Gloria de Dios, y {C}la conciencia se convirti\u00f3 en tinieblas...{/}
De hecho, las relaciones homosexuales son una forma de idolatrar el propio cuerpo; no se trata aqu\u00ed, por supuesto, de condenar a los que se sienten inclinados a la homosexualidad, ya sea por naturaleza o, lo m\u00e1s frecuente, por deformaci\u00f3n cultural.

{N}2,{/}1: {C}Por lo tanto ya no tienes disculpa... {/}Pablo se dirige a los jud\u00edos que aguardaban el juicio de Dios, convencidos de que no ser\u00edan condenados, por el hecho de ser el pueblo de Dios. Pablo les recuerda que mientras m\u00e1s conocimientos religiosos haya, m\u00e1s argumentos habr\u00e1 para justificar las propias faltas.
{C}La gloria, el honor y la paz, ser\u00e1n...{/} (10). Pablo acaba de denunciar la injusticia y el mal del mundo pagano. Reconoce ahora que muchos viven de manera correcta aunque no conozcan la Ley de Dios. Afirma dos cosas en ese p\u00e1rrafo:
-_Dios juzgar\u00e1 a cada uno seg\u00fan los criterios de que disponga, y nuestra misma conciencia se sentir\u00e1 interpretada por ese juicio de Dios respecto a nosotros.
-_Dios tambi\u00e9n tiene hijos e hijas entre las personas que no son creyentes; de ah\u00ed que los juzgar\u00e1 de igual manera que a nosotros, teniendo en cuenta el camino en que los puso.
Pablo opone en diversos pasajes {C}letra{/} a {C}esp\u00edritu{/} (vv. 27-29). La letra designa los mandamientos escritos que el jud\u00edo se esforzaba en observar, pero que le eran impuestos desde afuera; esos mandamientos ten\u00edan por fin llevarlo a una conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, que era {C}el esp\u00edritu{/} de la Ley. Dos familias de palabras se contraponen en las cartas de Pablo: por una parte carne, antigua alianza, mandamientos, ley, letra... y, por otra: esp\u00edritu, nueva alianza, promesa...

{N}3,{/}1: {C}Acabamos de demostrar que todos est\u00e1n bajo el dominio del pecado {/}(9). Es la frase central del p\u00e1rrafo. Igual que los otros, los jud\u00edos deben adoptar una actitud de fe y convertirse. Pero eso es precisamente lo que les cuesta entender, ya que fueron instruidos por Dios y han sido siempre creyentes.
\u00bf{C}Cu\u00e1l es la ventaja de ser jud\u00edo?...{/} Era la pregunta que los jud\u00edos hac\u00edan a Pablo cuando hablaba de una salvaci\u00f3n ofrecida a los que no conoc\u00edan la Ley de Dios. Es la misma pregunta que se han hecho los cristianos de los tiempos modernos desde el momento en que han dejado de creer que todos los que viv\u00edan sin Cristo y sin Iglesia ir\u00edan al infierno. No se puede responder a esa pregunta mientras s\u00f3lo se piense en m\u00e9ritos y derechos, como si uno dijera: si yo he seguido una religi\u00f3n verdadera y m\u00e1s exigente, debo ser recompensado. Pero Pablo dice: si t\u00fa has sido llamado a un conocimiento m\u00e1s verdadero de Dios, no te queda m\u00e1s que dar gracias. \u00a1Qu\u00e9 honor para ti! \u00a1Haz que eso les sirva a los dem\u00e1s!
As\u00ed es pues como nuestro bautismo nos integra en una minor\u00eda llamada , a quien Dios conf\u00eda una misi\u00f3n en el mundo, al lado de muchos otros que van hacia Dios sin conocer sus secretos ni tampoco a su Cristo. El bautismo no es un seguro que nos da el derecho de sentirnos mejores.
{C}La Ley nos hace conscientes del pecado{/} (20). La Ley jud\u00eda, la ley de Mois\u00e9s, designaba el conjunto de leyes religiosas, lit\u00fargicas, morales y sociales que gobernaban al pueblo de Israel (v\u00e9ase 7,4). Pero tambi\u00e9n, en las cartas de Pablo, la Ley designa unas veces la Biblia y otras, a la religi\u00f3n jud\u00eda. Numerosos jud\u00edos cre\u00edan que merec\u00edan la salvaci\u00f3n porque observaban la Ley, pero Pablo dice que no llegaremos a ser justos, esto es, tal como Dios nos quiere, por nuestros propios esfuerzos; hay pues que renunciar a la idea de una recompensa que se nos debe.

{N}3,{/}21: Hasta aqu\u00ed Pablo ha desarrollado dos temas: todo el mundo est\u00e1 sometido al pecado; y, observar la Ley no basta para obtener la salvaci\u00f3n. Ahora presenta la Buena Nueva, a saber, que Dios ha venido a salvarnos por medio de Cristo.
{C}Todos est\u00e1n faltos de la gloria de Dios.{/} Dios nos llama a compartir su Gloria, es decir, su profundidad, todo lo que lo hace misterioso, grande, feliz y eterno. Dios nos ha creado para que entremos en comuni\u00f3n con \u00e9l; y como El es inalcanzable, nos tiende la mano y nos hace justos (21). Ya hemos dicho (1,17) que  significa rectos y rehechos como Dios lo quiere.
Le cost\u00f3 a Pablo expresar el misterio de la salvaci\u00f3n en los t\u00e9rminos religiosos, los cuales a menudo no se liberan de las im\u00e1genes de un Dios violento. Acaba de hablar de la justicia de Dios, pero esa justicia consiste principalmente en poner en orden la persona humana. Habl\u00f3 de la{C} c\u00f3lera{/} (1,18) de Dios, de su indignaci\u00f3n ante el mal, pero el resultado de esta c\u00f3lera es la venida del Salvador. Nos dice que Dios ha hecho de Cristo{C} la v\u00edctima {/}(26) que nosotros necesit\u00e1bamos para reparar nuestros pecados. Pero no hay que pensar que Dios, enojado, exija el sufrimiento de un inocente; pues Dios da la v\u00edctima, y la venida de Jes\u00fas expresa la inmensidad del amor del Padre. Pablo, pues, da a esos t\u00e9rminos un sentido radicalmente nuevo: la salvaci\u00f3n cristiana es algo que no conoc\u00edan las religiones. Dios obtendr\u00e1 la justicia, el orden nuevo, no condenando, sino salvando. Dios triunfa sobre el mal por el amor, y los que no conoc\u00edan el amor ser\u00e1n salvados.
Muchos jud\u00edos convertidos a Cristo pensaban que deb\u00edan continuar observando las pr\u00e1cticas de la Biblia, tales como la circuncisi\u00f3n, la observancia del s\u00e1bado, las purificaciones, etc. (Col 2,16) y quer\u00edan que tambi\u00e9n las observaran los creyentes de origen pagano. Pablo se opone a ello porque la Ley tiene dos dimensiones.
Por una parte, entregaba las bases de la vida humana, como conocer a Dios, no matar, etc. y por otra, era la ley del pueblo jud\u00edo con sus ceremonias, ritos y costumbres, diferentes de los de las otras naciones. Si Dios es {C}el Dios de todas las naciones{/} (29), no puede forzarlas a abandonar su propia cultura y a vivir como los jud\u00edos.

{N}4,{/}1: Pablo pide entonces a sus hermanos jud\u00edos que se remonten a las fuentes de la revelaci\u00f3n: mucho antes de la Ley de Mois\u00e9s existi\u00f3 la fe de Abrah\u00e1n. Esto significa que la fe es algo mucho m\u00e1s fundamental, m\u00e1s universal, mientras que la Ley es una forma de religi\u00f3n propia de los jud\u00edos y que s\u00f3lo val\u00eda para un per\u00edodo de su historia.
Pablo pregunta: \u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 Abrah\u00e1n a ser el amigo de Dios? \u00bfPorque crey\u00f3 en las promesas de Dios, o porque fue circuncidado? Es como preguntarle a un cristiano: \u00bfQu\u00e9 es lo importante, creer en Cristo o ser bautizado?
La respuesta es clara, pues llegamos a ser los amigos de Dios al creer en sus promesas. El rito del bautismo confirma el don de Dios y la respuesta de nuestra fe. Y lo mismo se podr\u00eda decir de los dem\u00e1s sacramentos, que son signos de nuestra vida de fe en Cristo. La comuni\u00f3n, por ejemplo, no tiene sentido si no vivimos en la unidad, compartiendo la vida de la Iglesia.
{C}No vacil\u00f3 en su fe...{/} {C}olvid\u00e1ndo que su cuerpo ya no pod\u00eda dar vida{/} (19). La fe de Abrah\u00e1n era ya la del cristiano: fe en un Dios que resucita a los muertos y para quien nada es imposible.

{N}5,{/}1: En este p\u00e1rrafo, Pablo se apoya en su propia experiencia para ayudarnos a descubrir lo que cambia en nuestra vida desde el momento en que hemos superado la Ley, es decir, que ya no tratamos a Dios como el que pide pr\u00e1cticas para despu\u00e9s premiar o castigar.
En primer lugar, un sentimiento de paz: {C}estamos en paz con Dios{/} (1). A lo mejor nos sent\u00edamos muy bien antes, no ten\u00edamos conciencia de pecado. Pero la paz que descubrimos ahora nos revela el vac\u00edo, o la agresividad, que habitaba en nosotros, y que inconscientemente nos cerraba a Dios. S\u00f3lo entonces hemos tomado conciencia de esto. \u00bfEn qu\u00e9 creemos? Creemos en el amor personal de Dios para con nosotros y lo vemos en Jes\u00fas muerto y resucitado por nosotros.
{C}Por \u00e9l hemos tenido acceso a un estado de gracia{/} (2). La expresi\u00f3n  a la que estamos acostumbrados es la traducci\u00f3n casi exacta de las palabras que Pablo emplea. No es necesario sentirlo para encontrarse en \u00e9l, y ser\u00eda un error ir en busca de un grupo donde  a Dios, pues esa es una manera de satisfacerse a s\u00ed mismo, y no es el camino de los verdaderos amigos de Dios. No se trata de ver o de sentir, sino de creer lo que Dios hace. Sin embargo, en m\u00faltiples ocasiones, llegamos a ser conscientes de esta presencia de Dios en nosotros.
{C}Inluso hacemos alarde de esperar la misma Gloria de Dios{/} (2). Es la gran esperanza cristiana, ignorada por los que no han encontrado a Cristo. Es la certeza de un fin que supera todo lo que han pensado, esperado y experimentado los m\u00e1s grandes sabios y m\u00edsticos: la comuni\u00f3n total con Dios mismo.
{C}La esperanza no quedar\u00e1 frustrada{/} (5). A diferencia del pueblo del Antiguo Testamento, que se qued\u00f3 siempre en lo provisorio aguardando la verdad y la justicia definitivas, nosotros ya tenemos (o podemos tener) la experiencia de lo que viviremos un d\u00eda plenamente. Un anticipo o un perfume de la divinidad ha sido {C}derramado en nuestro coraz\u00f3n, {/}y es la paz que Dios nos da cuando su Esp\u00edritu viene a nosotros.
{C}Cristo muri\u00f3 por nosotros cuando todav\u00eda \u00e9ramos pecadores{/} (8). Si bien sabemos que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, sin embargo eso casi no nos conmueve, porque su sacrificio parece muy lejano y poco real. Pero cuando, por gracia de Dios, lo comprendemos, entonces se produce la verdadera conversi\u00f3n, que quiere corresponder al amor con amor.
\u00bfEra necesaria {C}la sangre de Cristo?{/} A prop\u00f3sito de 3,25, dijimos que Pablo depend\u00eda del vocabulario religioso de su tiempo, y en ese entonces el perd\u00f3n de las faltas se obten\u00eda por la sangre de las v\u00edctimas sacrificadas. Ya los profetas hab\u00edan dicho que los arroyos de sangre del Templo nada val\u00edan sin la obediencia a Dios. Luego, algunos hab\u00edan entendido que el sacrificio que reconcilia al mundo eran los sufrimientos y las humillaciones de la minor\u00eda fiel del pueblo de Dios (Is 52,14). Sea cual fuere la explicaci\u00f3n que se d\u00e9, lo cierto es que la salvaci\u00f3n del mundo pasa por los sufrimientos y la muerte de los inocentes, y el pueblo de Dios debe aceptar formar parte de estas v\u00edctimas de la violencia. As\u00ed pues, la muerte violenta y la sangre derramada por Jes\u00fas forman parte tanto del lenguaje de Dios como de la propia experiencia humana. Pablo, que hab\u00eda participado en la muerte de Esteban (He 22,20), lo sab\u00eda muy bien.

{N}5,{/}12: Tratemos de seguir el pensamiento de Pablo, pues se lanza aqu\u00ed tras una nueva pista.
En los dos primeros cap\u00edtulos demostr\u00f3 que sin la fe en Cristo los hombres viv\u00edan en el pecado, incluidos los jud\u00edos que hab\u00edan recibido la palabra de Dios. Luego afirm\u00f3 que la salvaci\u00f3n no se encuentra en la obediencia a una ley, sino en la fe. S\u00f3lo as\u00ed somos reconciliados con Dios y entramos en una relaci\u00f3n de amistad con \u00e9l que nos encamina hacia el fin de toda vida humana, fin que consiste en participar de la  de Dios, de su vida eterna.
Pero ahora Pablo ampl\u00eda el horizonte. Jes\u00fas vino no s\u00f3lo a reconciliar a los pecadores, a muchos pecadores, sino a salvar a la humanidad como a un todo. En t\u00e9rminos modernos se dir\u00eda que vino a salvar a la historia humana. En t\u00e9rminos b\u00edblicos, vino a salvar a .
Para Pablo, como para los jud\u00edos de su tiempo, Ad\u00e1n es tanto el primer hombre creado por Dios como la humanidad entera. Los  forman una sola cosa con aquel cuyo nombre llevan (o al que se le llam\u00f3 "Hombre", como a ellos). Desde el comienzo de la humanidad hasta nuestros d\u00edas es el mismo Ad\u00e1n desconfiado, rebelde y violento.
{C}Un solo hombre hizo entrar el pecado en el mundo.{/} Pablo se refiere al relato del G\u00e9nesis, pero no es para insistir, como lo han hecho otros despu\u00e9s de \u00e9l, en la importancia de un pecado cometido por el primer hombre. Jes\u00fas se olvid\u00f3 de hablarnos de esa falta que nos conducir\u00eda al infierno, y lo que dec\u00eda la Biblia antes de El era muy matizado (ver Sab. 10,1; Sir 49,16). Pablo trata de demostrar aqu\u00ed que estamos atrapados por una doble solidaridad: en Ad\u00e1n todos los hombres son pecadores; en Cristo, todos son reconciliados. Dios cre\u00f3 el mundo y lo visit\u00f3 para salvar a la raza humana como un solo todo, unida a Cristo. Es por esto que Pablo contrapone el primer padre de los relatos antiguos con el que es el primero en el plan de Dios.
Pero a\u00fan cuando el rol del primer antepasado quede muy en el misterio, Pablo nos dice claramente que la humanidad naturalmente no est\u00e1 en paz con Dios, y que ella no puede conseguir su fin si no es salvada por Cristo. No digamos que es mala, pues la cre\u00f3 Dios. Tal vez habr\u00eda que recordar que la historia de Occidente estuvo profundamente marcada, en los siglo 16 y 17, por las discusiones sobre el pecado y la gracia. Se dijeron entonces tales barbaridades (como que Dios habr\u00eda condenado a todos los hombres al infierno debido al pecado de Ad\u00e1n), que vino la reacci\u00f3n en forma de un ate\u00edsmo agresivo, que quiso librarse de un Dios tan caprichoso y agresivo. Y fue entonces cuando se sostuvo que el hombre era bueno y \u00fanicamente la sociedad lo volv\u00eda malo.
Los ap\u00f3stoles afirmaron que la humanidad est\u00e1 en un estado de enajenaci\u00f3n. Para hablarnos de ello, Juan se sirve de dos expresiones:  y , que es el demonio (v\u00e9ase com. a Jn. 3,16 y 1 Jn 2,15). Pablo, por su parte, nos va a hablar del . En esos p\u00e1rrafos, el {C}Pecado{/} significa el conjunto de las fuerzas que aprisionan a una humanidad que es conducida al mal. No somos totalmente responsables de pecados que cometemos muchas veces sin quererlos realmente (7,16-24), y esa es la prueba de nuestra esclavitud o alienaci\u00f3n. Y el Pecado ya se encuentra en nuestra dificultad para reconocer la verdad y para juzgar seg\u00fan la verdad: no somos hijos de Dios por nacimiento.
{C}Otro Ad\u00e1n superior a \u00e9ste hab\u00eda de venir...{/} (14). Pablo opone otra imagen a la visi\u00f3n del destino humano que nos propone el G\u00e9nesis (caps. 2 y 3): la de Cristo crucificado. A la escena del pecado junto al \u00e1rbol prohibido, Pablo opone la de la redenci\u00f3n que se cumpli\u00f3 en el \u00e1rbol de la cruz. En la primera escena hab\u00eda tres personajes: el hombre (Ad\u00e1n), el pecado (la serpiente) y la muerte. En la segunda hay cuatro: el hombre (Cristo), el pecado, la muerte y la justicia (o la vida reordenada por Dios).
{C}La gracia de Dios se multiplica m\u00e1s todav\u00eda{/} (15). Los efectos del pecado aumentan m\u00e1s y m\u00e1s. Hoy nos sentimos aplastados e impotentes ante las heridas de nuestra sociedad, ante las zonas de violencia. Pero Pablo ve la grandeza del don de Dios, pues mientras la humanidad crece y el pecado dispone de medios cada vez m\u00e1s poderosos para imponerse, Dios llama a m\u00e1s y m\u00e1s personas a librarse de la servidumbre del mal.
Hay a\u00fan m\u00e1s en ese p\u00e1rrafo tan complicado; Pablo afirma que la redenci\u00f3n de Cristo no se limita a corregir nuestras faltas. Dios no se contenta con ayudarnos a salir del mal, sino que nos llama a El y, al mismo tiempo que levanta a los hombres, los invita a{C} reinar,{/} es decir, a compartir su propia Gloria.
{C}El derroche de los dones de Dios {/}para los que han de reinar (17). Cristo nos re\u00fane por su sacrificio y viene a ser el nuevo jefe de la humanidad. Pablo pensaba ante todo en la salvaci\u00f3n de los que escuchan el evangelio y creen en Cristo y en su Iglesia. Pero si Cristo es el nuevo Ad\u00e1n, y si salva a un mundo de pecadores, no es s\u00f3lo el jefe de los creyentes, sino de toda la humanidad. Todos siguen siendo arrastrados por la corriente del mal, pero todos son salvados en conjunto por Cristo, en la medida en que se hacen solidarios con su obra. Quien no toma parte en esta tarea de levantar a sus hermanos pierde la salvaci\u00f3n, porque no se trata de  salvaci\u00f3n, sino de la salvaci\u00f3n de Ad\u00e1n.
{C}Al sobrevenir la Ley, el pecado tuvo m\u00e1s auge{/} (20). Era un error no fijarse m\u00e1s que en la Ley, como si fuera el gran regalo de Dios (\u00a1aunque lo dijera el Antiguo Testamento!). O digamos m\u00e1s bien que merced a ella los jud\u00edos descubrieron mucho m\u00e1s pronto que los dem\u00e1s pueblos hasta qu\u00e9 punto necesitaban ser salvados. El primer resultado de la Ley fue multiplicar los pecados, porque en adelante ya sab\u00edan cual era su deber y no lo cumpl\u00edan.

{N}6,{/}1: {C}Hemos muerto al pecado{/}. Cuando decimos que al llegar el Evangelio la Ley ha sido superada, corremos siempre el riesgo de ser mal comprendidos. Eso no significa que en adelante cada uno seguir\u00e1 sus instintos. Decimos m\u00e1s bien que hemos sido liberados de una situaci\u00f3n en la que la Ley parec\u00eda regirlo todo, pero de hecho el pecado encontraba una complicidad en nosotros. Y la raz\u00f3n de esto era que todav\u00eda no conoc\u00edamos a Dios como el Padre de Jes\u00fas, y nos faltaba la confianza con \u00e9l. {C}Muertos al pecado{/} quiere decir que \u00e9ste ya no encuentra en nosotros una respuesta.  es la palabra precisa, pues ese ha sido un paso definitivo y ese paso est\u00e1 \u00edntimamente ligado a la muerte de Cristo. Morir con \u00e9l para resucitar con \u00e9l; eso es lo que significa el bautismo.
En la Iglesia de los primeros tiempos se bautizaba sobre todo a adultos que hab\u00edan sido evangelizados y que se compromet\u00edan con la comunidad del pueblo santo de Dios. El bautismo iba, pues, acompa\u00f1ado de una conversi\u00f3n. Cuando Pablo dice , hay que entender por tal todo el camino de la conversi\u00f3n, incluido el catecismo, la iniciaci\u00f3n a la vida cristiana... Si no, el bautismo s\u00f3lo ser\u00eda un rito.
{C}Hemos sido sumergidos en su muerte{/} (3). El bautizado se ha unido al sacrificio de Cristo para beneficiarse de su entrada en la vida; es como aceptar un cambio total de vida.
{C}Ustedes deben considerarse a s\u00ed mismos muertos para el pecado{/} (11). Es evidente que el bautismo, aunque se reciba con fe, no nos hace inmediatamente perfectos. \u00bfVamos, pues, a seguir pendientes de los mandamientos? \u00bfNos va a paralizar el miedo a las tentaciones y a los pecados cotidianos? \u00a1Cuidado con los escr\u00fapulos y complejos de culpabilidad! Pablo nos propone otro camino y es el de creer que el pecado no tiene poder alguno sobre nosotros. Debemos tener los ojos fijos en Cristo, sabiendo que le pertenecemos y que es El quien nos transforma. Esta actitud de uni\u00f3n, aparentemente indiferente, es m\u00e1s eficaz que el nerviosismo. Ese era el camino que suger\u00eda Santa Teresita de Lisieux a los que se sent\u00edan incapaces de grandes cosas.
{C}No dejen que el pecado tenga poder sobre este cuerpo{/} (12). Aunque son conscientes de pertenecer a Cristo, los fieles cometen pecados todos los d\u00edas. Pero sus pecados no los privan de lo esencial, la confianza en el Padre, y por eso se levantan despu\u00e9s de cada falta (J 2,1). Saben que son y que seguir\u00e1n siendo pecadores a quienes Dios perdona, pidi\u00e9ndoles solamente que traten de ser mejores. En un comienzo nos parecer\u00e1 que vamos conquistando poco a poco nuestra libertad, someti\u00e9ndonos de buen grado a las exigencias de una vida mejor. Luego descubriremos que esta libertad misma es un don de Dios, y no crece sino al ritmo que \u00e9l ha decidido.
15. En la \u00e9poca de Pablo hab\u00eda esclavos que pasaban de un due\u00f1o a otro. Adem\u00e1s, una persona libre endeudada pod\u00eda ser vendida a su acreedor para pagar sus deudas. Pablo se sirve de esta imagen para ense\u00f1arnos a ser d\u00f3ciles al Esp\u00edritu como si fu\u00e9ramos esclavos que no son due\u00f1os de su suerte. Tratemos de discernir qu\u00e9 nos aconseja el Esp\u00edritu antes de tomar una decisi\u00f3n.
Vista desde fuera, la vida del cristiano puede parecer una esclavitud, pero el cristiano, en realidad, se siente libre y sabe que lo es. Podr\u00eda citarse como ejemplo el de una madre que no deja a su ni\u00f1o enfermo, y sin embargo es muy libre, ya que no tiene otra ley m\u00e1s que el amor.
Muchos podr\u00e1n pensar que Pablo se expresa en forma muy te\u00f3rica y bien poco clara en esos cap\u00edtulos 6 y 7. En realidad, quer\u00eda que sinti\u00e9ramos ese algo extraordinariamente nuevo que hay en la vida cristiana, pero tambi\u00e9n ve\u00eda que muchos de los que lo escuchaban no eran capaces de sentir lo que \u00e9l sent\u00eda, porque no hab\u00edan tenido las mismas experiencias de vida . Para ellos era dif\u00edcil entender lo que es esa vida donde ya no hay obligaciones, pero donde tampoco tiene lugar el pecado. En el vers\u00edculo 19, Pablo dice graciosamente: Uso estas comparaciones para ayudarles, porque ustedes no son todav\u00eda muy espirituales y esto se les escapa, pero sin embargo es as\u00ed; aspiren pues a su verdadera libertad.

{N}7,{/}1: El cap\u00edtulo anterior nos mostraba como Cristo nos libera y pasa a ser nuestro \u00fanico due\u00f1o. Ahora dice: {C}Ustedes han muerto a la Ley{/} (4). El creyente de origen jud\u00edo pod\u00eda entonces preguntarse: \u00bfAcaso la Antigua Alianza ya no tiene valor, sabiendo que fue Dios quien la orden\u00f3?
La Ley fue algo provisorio, y el tiempo de la Ley termin\u00f3 con la muerte de Cristo. Encontramos aqu\u00ed una de las grandes intuiciones de Pablo. A pesar de que la muerte de Jes\u00fas no tuvo aparentemente grandes consecuencias en la historia tan perturbada del pueblo jud\u00edo bajo la ocupaci\u00f3n romana, es, sin embargo, una ruptura en la historia del mundo.
A partir de la Resurrecci\u00f3n el Evangelio act\u00faa en el mundo como una fuerza capaz de echar abajo los principios, prejuicios y barreras que paralizaban el crecimiento de la humanidad (ver Gal 4,4). La muerte de Jes\u00fas es la muerte de la historia antigua. En ese sentido, la manera cristiana de contar los a\u00f1os a partir de Cristo no es una elecci\u00f3n posible entre muchas, sino que responde a una realidad.
{C}Hemos muerto a lo que nos ten\u00eda aprisionados{/} (6). La Ley de Mois\u00e9s, el gran don de Dios a Israel, era propia de un tiempo en que los hombres no eran completamente libres. Hoy el cristiano ve en las leyes una indicaci\u00f3n de la voluntad de Dios, pero se reserva el derecho de actuar seg\u00fan los criterios de la fe. Ninguna ley, ni siquiera religiosa, puede prevalecer sobre las exigencias de una conciencia bien formada: .
V\u00e9ase el mismo tema en 2 Cor 5,14. muri\u00f3 por todos, entonces todos murieron.
As\u00ed, pues, los jud\u00edos bautizados ya no est\u00e1n obligados a seguir todos los mandamientos de esa Ley que hab\u00eda sido la autoridad suprema. Evidentemente que en numerosos mandamientos se habla de la justicia y de la misericordia: no hay pues que descuidarlos. Pero incluso en este caso, los cristianos no siguen apegados a una religi\u00f3n de mandamientos, sino que la fe en Jesucristo, el \u00fanico Salvador, es lo que inspira sus pasos.
{C}Hubo un tiempo en que no hab\u00eda ley, y yo viv\u00eda{/} (9). Ser\u00eda un error pensar que Pablo nos habla de s\u00ed mismo, sino que se presenta en la escena hablando en nombre de la humanidad; v\u00e9ase el comentario de 5,12-14. Los otros actores del drama son el pecado, la Ley y la muerte.
Para los jud\u00edos la conclusi\u00f3n deb\u00eda de ser evidente: que la Ley y sus mandamientos ya no ten\u00edan poder para renovar a las personas.

{N}7,{/}14: Pablo se pone en la situaci\u00f3n de alguien que conoce los mandamientos de Dios, pero que desconoce el Evangelio. Tal persona no es libre, sino que est\u00e1 dividida, pues se oponen en ella dos fuerzas. Por una parte la Ley que le dicta su deber, y por otra, la ley inscrita , es decir en su naturaleza, y a la cual est\u00e1 sometida.
En el cap\u00edtulo siguiente hablar\u00e1 de la oposici\u00f3n entre el esp\u00edritu y la carne en los que creen. Para ellos los conflictos tienen soluci\u00f3n y viven en paz. Por eso Pablo terminar\u00e1 exclamando: \u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1?... \u00a1Gracias sean dadas a Dios!
El hombre tiene en s\u00ed mismo una parte bien dispuesta, que es el  y otra que es la  (ver Mc 14,38). La carne no quiere decir el cuerpo; ese t\u00e9rmino designa lo que es d\u00e9bil en nosotros ante el deber y que resiste a los llamados de Dios. Ver el comentario de 8,5.
Nuestra libertad es impotente frente al pecado -es decir, frente a las fuerzas que impiden a la humanidad responder a Dios y coincidir con sus puntos de vista-. En cada uno de nosotros la  se hace c\u00f3mplice del mal, pues si bien podemos condenar las drogas, la irresponsabilidad, la corrupci\u00f3n..., todo eso, sin embargo, tiene ra\u00edces en nosotros mismos.

{N}8,{/}1: Despu\u00e9s de haber mostrado las limitaciones de una ley religiosa, o m\u00e1s bien, de cualquier religi\u00f3n que valorice la observancia de las pr\u00e1cticas, Pablo nos va a hablar de la vida en el Esp\u00edritu. Pues la vida cristiana es eso para \u00e9l en primer lugar. Pareciera que todo lo que sigue fuera una larga discusi\u00f3n teol\u00f3gica; lo es hasta cierto punto, y Pablo argumentar\u00e1 como hab\u00eda aprendido a hacerlo en las escuelas rab\u00ednicas. Pero si lo miramos m\u00e1s de cerca, no es el desarrollo de una tesis, sino que m\u00e1s bien Pablo trata de participarnos su propia experiencia espiritual.
Un cristiano no cree que haya recibido el Esp\u00edritu de Dios simplemente porque se le dijo que lo recibi\u00f3 en la confirmaci\u00f3n. Si hay una experiencia caracter\u00edstica en la vida cristiana, esa es la del Esp\u00edritu actuando en nosotros. Y si bien lo importante no es sentir las cosas de Dios, sino creer en su palabra, es imposible sin embargo que un creyente no tenga una experiencia de Dios: ver com. de Hechos 21,5.
Pablo, por su parte, sabe lo que es una vida conducida en forma permanente por el Esp\u00edritu, pues ha escapado a la situaci\u00f3n del pecador dividido entre su conciencia y sus malas costumbres, y se ha unificado, quedando disponible para Dios. Hablar\u00e1, pues, sin vacilar de una total transformaci\u00f3n de los que creen en Cristo, aunque en seguida reconozca que para sus lectores se trata, tal vez, de algo que se debe conseguir, m\u00e1s bien que de algo ya hecho.
{C}Dios quiso que su propio Hijo{/}... (3) \u00bfHabr\u00e1 enviado Dios a su Hijo \u00fanicamente para que nos hable, nos d\u00e9 leyes, o nos entregue grandes ejemplos del amor divino? No, pues la salvaci\u00f3n que Dios nos da es algo muy distinto. Veamos lo que ocurre cuando queremos ayudar a otros: nos gusta dar y ayudar, pero ellos no ser\u00e1n nunca responsables si no afrontan por s\u00ed mismos sus problemas.
Esto Dios lo sab\u00eda. No es \u00e9l quien tiene piedad de los pecadores y se dice: . Para Dios no se trata de disfrazar la realidad, sino de re-crear la humanidad. Era necesario, pues, que un miembro de la raza humana venciera al pecado, a esa fuerza de muerte que mantiene a la humanidad paralizada, y que le diera acceso a la Gloria de Dios (3,23; 5,2).
Quiso que llevara{C} esa carne pecadora{/} (3). Jes\u00fas, que nunca cometi\u00f3 pecado, toma sobre si los pecados de los hombres (He 2,14 y 4,15). Despu\u00e9s del sacrificio de Jes\u00fas, su Esp\u00edritu les permitir\u00e1 vencer a la muerte.
Dios ha creado un mundo nuevo por medio del amor y del perd\u00f3n, donde no hay ni rencor ni deseo de venganza, ni remordimientos ocultos en la conciencia. Estamos en paz con El y en paz los unos con los otros.
5. La vida humana de Cristo prepar\u00f3, pues, la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu para los que deb\u00edan ser adoptados, y luego divinizados. Primero vino Cristo, y despu\u00e9s el Esp\u00edritu. Pablo nos habl\u00f3 primero de la obra de salvaci\u00f3n de Cristo (caps. 5 y 6) y ahora nos habla del Esp\u00edritu.
{C}Los que viven seg\u00fan la carne{/} (5). Dijimos ya algunas palabras sobre el sentido de esa palabra , cuando nos referimos a 7,14. Pablo tiene aqu\u00ed muy presentes los conflictos interiores de cada uno de nosotros, y {C}la carne{/} designa una realidad animal cuyo peso sentimos. Pero esta carne que llevamos encima no puede llamarse sin m\u00e1s , pues la naturaleza del hombre del siglo veinte, sus deseos instintivos, sus fantasmas, aquello a lo que le parece imposible sobreponerse, dependen en gran medida de nuestra educaci\u00f3n y de nuestra cultura. La tensi\u00f3n que experimentamos entre la carne y el esp\u00edritu, es en parte la tensi\u00f3n entre nuestra cultura (que ahora es la cultura liberal, con una b\u00fasqueda desenfrenada del placer y de lo siempre novedoso) y el esp\u00edritu de Cristo que s\u00f3lo busca servir al Padre. En ese contexto, no nos asombremos por las  de libertad sexual de algunos grupos que se dicen cristianos; hablan siempre de derechos, como si un cristiano tuviera otros derechos con respecto al Padre que el de ser servidor como lo fue Jes\u00fas, y renunciar a s\u00ed mismo.
En el vers\u00edculo 5 tradujimos: {C}van a lo que es de la carne;{/} el verbo griego designa lo que uno tiene en mente, lo que se desea y se proyecta; la misma palabra reaparece en los vv. 6 y 7 donde pusimos  y luego . Es, pues, tanto lo que desea instintivamente nuestra naturaleza como lo que proyectamos cuando seguimos sin m\u00e1s las aspiraciones de nuestros contempor\u00e1neos.
{C}No hay sino muerte en lo que ans\u00eda la carne{/}...; {C}los proyectos de la carne est\u00e1n en contra de Dios...{/} Estas son afirmaciones muy chocantes para los que vivimos en un mundo ajeno a la fe, y en el cual, sin embargo, se hacen tantas cosas buenas. Digamos simplemente que el Esp\u00edritu de Dios trabaja incluso all\u00ed donde no se lo nombra. Pero s\u00f3lo hay vida donde se cuestionan las verdades ya establecidas. Para agradar a Dios habr\u00e1 que estar siempre, lo mismo que Abrah\u00e1n, al margen del mundo, es decir, en guardia contra la carne.
{C}Los que viven seg\u00fan el Esp\u00edritu{/} (5). \u00bfDebemos escribir  o ? En la cultura b\u00edblica, el esp\u00edritu es a la vez nuestro y de Dios. El esp\u00edritu es lo que Dios env\u00eda al hombre; es tambi\u00e9n nuestra apertura a la acci\u00f3n de Dios. En este p\u00e1rrafo conviene decir a veces , nuestro esp\u00edritu visitado por Dios; otras, convendr\u00e1 decir , una manera de actuar de Dios en nosotros; y otras, , es decir, Dios que se comunica.
Aqu\u00ed Pablo no est\u00e1 haciendo la teor\u00eda de lo que debe pasar , sino que se refiere directamente a su experiencia. Habitualmente, s\u00f3lo una parte de Pablo, su esp\u00edritu, se deja totalmente llevar por el Esp\u00edritu. El resto, lo que \u00e9l llama la carne (habr\u00eda que decir la realidad viviente, todo el resto de su psique) contin\u00faa siendo lo que es. Tal vez se desbanda m\u00e1s libremente ahora, porque no est\u00e1 todo el tiempo ocupado en reprimirla para someterla a la Ley, como trataba de hacerlo antes (7,15-25). No puede ser sometida, y fuera de una gracia especial de Dios, s\u00f3lo desea descanso y comida, so\u00f1ar con sexo y pasarlo bien.
Pero Pablo contempla esos deseos de la carne como desde fuera, pues est\u00e1 s\u00f3lidamente en {C}el esp\u00edritu{/}. Este esp\u00edritu est\u00e1 ahora bajo la influencia del Esp\u00edritu y conoce la alegr\u00eda de dejarse llevar. Pablo contin\u00faa viendo y sintiendo en \u00e9l contradicciones (2 Cor 12,7), pero ya no es como antes una lucha que lo dejaba herido, sino que est\u00e1 presenciando en \u00e9l una victoria del Esp\u00edritu.
Pablo no olvida que otros no est\u00e1n tan avanzados como \u00e9l y que deben todav\u00eda conquistar penosamente su libertad. No les dice que la carne es mala, sino que deben{C} hacer morir las obras del cuerpo{/} (13), y a eso llamamos mortificaci\u00f3n.
{C}Esp\u00edritu de hijos {/}(15). El texto griego se puede traducir por , pero tambi\u00e9n por  (en alg\u00fan modo como entre nosotros el hijo mayor: G\u00e1l 4,5). Pablo no quiere subrayar sin duda la diferencia que nosotros hacemos con frecuencia al decir: . Hablando as\u00ed, levantamos una barrera, todo lo fr\u00e1gil que se quiera, entre Dios y nosotros, cosa contraria al Evangelio, dado que hemos reconocido al Padre.
{C}El Esp\u00edritu asegura a nuestro esp\u00edritu que somos hijos de Dios{/} (16). El que vive seg\u00fan el esp\u00edritu vive en la luz, y es consciente de ello. Mientras guardamos la ense\u00f1anza de Cristo y participamos de la vida de la Iglesia, el Esp\u00edritu nos da un conocimiento y una alegr\u00eda de las cosas de Dios. Cada d\u00eda el Esp\u00edritu nos gu\u00eda y nos inspira la manera de agradar a Dios.

{N}8,{/}18: El Esp\u00edritu es mucho m\u00e1s que el  de los creyentes, pues \u00e9l lleva toda la creaci\u00f3n a Dios. El creyente ir\u00e1 descubriendo que la transformaci\u00f3n comenzada en \u00e9l afecta a todo el mundo.
{C}La Gloria que ha de manifestarse.{/} Aunque la presencia del Esp\u00edritu en nosotros es muy discreta, nosotros esperamos la transformaci\u00f3n de todo nuestro ser. Por ahora, aunque tengamos la paz de Cristo, el sufrimiento y las tentaciones impiden que gocemos de la Gloria y seamos completamente libres. Mediante la transformaci\u00f3n de nuestro ser (Pablo dice: {C}la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo{/}) alcanzaremos la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Es imposible considerar al hombre separado del universo del cual forma parte. \u00bfAcaso existen en otra parte del universo otros seres inteligentes? La Biblia no nos habla de ello, s\u00f3lo nos dice que toda la creaci\u00f3n est\u00e1 guiada por el mismo misterio de muerte y de resurrecci\u00f3n que marca nuestro destino y que el Hijo de Dios vino a asumir.
{C}Aquel que le impuso este destino {/}(20){C}.{/} \u00bfEs Dios o el hombre? Eso aqu\u00ed no cambia casi el sentido. Pablo nos muestra que el pecado destruy\u00f3 el orden de la naturaleza; algunos textos del Antiguo Testamento muestran la naturaleza sufriendo por culpa del hombre (Jer 14, Jon 3,7 y 4,11). Es evidente que la humanidad se ha desarrollado en la agresividad y la violencia; de ah\u00ed la dominaci\u00f3n de las mujeres por los hombres y el esp\u00edritu masculino belicoso. De ah\u00ed tambi\u00e9n el desarrollo de una ciencia de s\u00f3lo conquista. \u00bfEl pecado de Ad\u00e1n no fue, acaso, de querer apoderarse del conocimiento?
El hombre no puede olvidar que es hermano y solidario con todo lo que vive. La Biblia no nos invita a so\u00f1ar con una naturaleza vuelta al estado de un para\u00edso terrenal, del que podr\u00edan gozar algunos ricos. Ni nos pide que miremos a los animales como a personas que tienen derechos. El amor verdadero respeta el orden de la creaci\u00f3n.
La naturaleza entera ha sido confiada al hombre para que \u00e9l la devuelva a Dios, para que la utilice y para que ella, a su vez, lo ayude a ser ofrenda para Dios (Rom 12,1 y 15,7). Ese es el sentido de los sacrificios de animales en el Antiguo Testamento. La reciente toma de conciencia ecol\u00f3gica nos abre los ojos sobre un aspecto del pecado, pero tambi\u00e9n nos obliga a preguntarnos a d\u00f3nde va nuestra historia.
{C}La creaci\u00f3n gime y sufre dolores de parto{/} (22). Vemos en el mundo m\u00e1s contradicciones y tensiones que progreso tranquilo. En efecto, esta tierra no es la morada permanente de los hijos de Dios; el tiempo de las luchas y de la fe oscura nos prepara para lo que esperamos de Dios, {C}nuestros derechos de hijos{/}.
La naturaleza participa con nosotros de este {C}parto{/} (v. 22), cuyo signo es la pasi\u00f3n de Jes\u00fas. Pero tambi\u00e9n participar\u00e1 de la libertad y de la gloria de los hijos de Dios, pues es dif\u00edcil pensar que personas resucitadas no est\u00e9n tambi\u00e9n situadas en un mundo espiritualizado y transfigurado.

{N}8,{/}24: {C}No sabemos c\u00f3mo pedir, ni qu\u00e9 pedir.{/} A menudo pensamos que s\u00f3lo oramos cuando decimos algo o cuando pedimos algo. Pero Pablo nos recuerda que las palabras no son lo importante, pues la oraci\u00f3n est\u00e1 en el profundo y ardiente deseo del Esp\u00edritu de Dios en nosotros.
{C}El Esp\u00edritu lo pide por nosotros.{/} Es bueno presentar a Dios nuestros problemas e inquietudes con las palabras que nos inspira el Esp\u00edritu. Pero es mejor a\u00fan cuando el Esp\u00edritu nos invita a una oraci\u00f3n en silencio en que Dios nos comunica su paz.

{N}8,{/}28: Pablo describi\u00f3 en las p\u00e1ginas precedentes la acci\u00f3n de Dios en nosotros por medio del Esp\u00edritu. Su providencia, en realidad, abarca todos los acontecimientos de nuestra vida. Nada acontece en el mundo, en nuestra familia o en nuestra vida, simplemente por casualidad o porque as\u00ed estaba escrito que iba a suceder.
{C}A los que de antemano conoci\u00f3...{/} Pablo destaca la atenci\u00f3n permanente del Padre para con cada uno de nosotros. Dios nos conoce en Cristo desde el principio del mundo: somos hijos conocidos antes de que naci\u00e9ramos, y destinados tambi\u00e9n para ocupar un lugar \u00fanico en la creaci\u00f3n.
{C}Los llam\u00f3.{/} Cualquiera que sea la manera de c\u00f3mo conocimos a Cristo, Dios fue el que nos llam\u00f3 a la fe.
{C}Los hizo justos y santos.{/} Deber\u00edamos traducir: . Eso es mucho m\u00e1s que enrielar en el plano moral a personas que no andaban muy derechas, e incluso esa puesta en orden no nos garantiza que vamos a andar siempre derechos. Pero algo m\u00e1s profundo ha tenido lugar en nosotros, y es nuestra apertura al misterio de Dios. Algo se ha sembrado en el mundo, y ya durante nuestra vida o en algunos siglos despu\u00e9s, aparecer\u00e1 en la humanidad una nueva conciencia a ra\u00edz de esas innumerables puestas en orden, cuyos portadores somos.
{C}Tambi\u00e9n los predestin\u00f3.{/} La palabra es impresionante. De ah\u00ed que algunos hayan concluido que no son realmente libres. Seg\u00fan ellos, los que han sido escogidos o rechazados por Dios est\u00e1n autom\u00e1ticamente salvados o condenados. Pero el texto no dice que algunos son elegidos para la salvaci\u00f3n y que otros no ser\u00e1n salvados. Pablo dice \u00fanicamente que han sido elegidos para que conozcan a Cristo y reciban la salvaci\u00f3n que El anunci\u00f3, lo que no es igual a ir al cielo.
El Reino de Dios se extiende m\u00e1s all\u00e1 de la Iglesia. Si bien la mayor\u00eda de los hombres no conoce a Cristo ni el Evangelio, Dios sabe guiarlos y salvarlos: el sacrificio de Cristo salva a todos los hombres. Pero aqu\u00ed Pablo se dirige a los creyentes y les recuerda que su fe en Cristo les viene de un llamado de Dios. Por lo tanto, no se deben desanimar.
V\u00e9ase tambi\u00e9n el comentario de 9,14.
{C}\u00bfQui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros?{/} Pablo piensa en el mal que nos rodea y que a menudo nos arrastra. Piensa en el d\u00eda del juicio en que el , el esp\u00edritu del mal, nos va a recordar todas las faltas que hayamos cometido. Piensa en los remordimientos que perturban nuestra conciencia. Nada de todo eso es m\u00e1s fuerte que el amor y el perd\u00f3n de Cristo. El creyente no debe, ni temer que se repitan sus faltas, ni dudar del amor de Dios, sino esforzarse en vivir seg\u00fan la verdad.

{N}9,{/}1: Pablo acaba de afirmar que Dios mueve todo lo que sea necesario para el bien de sus elegidos. Sin embargo tiene que reconocer una realidad particularmente dolorosa para \u00e9l que es jud\u00edo: que el pueblo jud\u00edo no reconoci\u00f3 a su Salvador. Si era la naci\u00f3n elegida, \u00bfpor qu\u00e9 tan pocos fueron ?
Es la misma inquietud de las familias cat\u00f3licas cuando ven que sus hijos no van a la iglesia o cuando los adolescentes declaran que han perdido la fe.
Pero lo que ocurre es que la fe no se transmite de padres a hijos como una herencia. Hubo, es cierto, tiempos y sistemas culturales en los que todo un pueblo ten\u00eda la misma religi\u00f3n y compart\u00eda aparentemente la misma fe. El libro de los Hechos nos muestra en varias ocasiones c\u00f3mo la conversi\u00f3n del padre de familia implicaba el bautismo de toda su casa: He 11,14; 16,33. Pero eso no impide que la fe sea siempre una gracia de Dios, y cuando personas que han adquirido su plena autonom\u00eda viven en un mundo con m\u00faltiples creencias, la fe no puede seguir siendo un bien de familia.

{N}9,{/}14: En este p\u00e1rrafo Pablo se adelanta a la objeci\u00f3n: \u00bfSi Dios llama al que quiere, nosotros somos realmente libres para creer?
Esto es y ser\u00e1 siempre un misterio. Pablo no pretende explicarlo, s\u00f3lo se contenta con reafirmar que Dios concede a quien \u00e9l quiere la gracia de llegar a Cristo (v\u00e9ase Jn 6,44). Pero la experiencia de su propia conversi\u00f3n, en la que Dios se apoder\u00f3 a la fuerza de su libertad, as\u00ed como lo hizo con los grandes profetas, lo lleva a utilizar palabras muy fuertes y que parecen negar nuestra libertad, sobre todo el v. 22, que podr\u00eda traducirse de un modo a\u00fan m\u00e1s duro del que hemos empleado: Dios soport\u00f3 vasos merecedores de castigo, preparados para ser destruidos.
Al respecto se pueden hacer dos acotaciones:
Primera: Pablo utiliza textos del Antiguo Testamento, en los que Dios habla de salvar o destruir al pueblo de Israel (27), de amar a Israel d\u00e1ndole una hermosa tierra, y de dar una tierra mala al pueblo de Esa\u00fa o Edom (13), de endurecer la postura del Fara\u00f3n para llevarlo al desastre. Son problemas de fracaso o de \u00e9xito hist\u00f3ricos, y Pablo se sirve de esos textos para aclarar un hecho hist\u00f3rico, a saber, que el pueblo jud\u00edo en su conjunto no reconoci\u00f3 a Cristo. De aqu\u00ed no se pueden sacar r\u00e1pidamente conclusiones respecto a la responsabilidad de los que creen o no creen. Y s\u00f3lo contribuir\u00eda a aumentar la confusi\u00f3n, querer aplicar el texto a los que ir\u00e1n al cielo o a los que ser\u00e1n condenados, tal como lo hicieron algunos. Con toda seguridad Pablo no ten\u00eda esto en mente. Conocer a Cristo es una gracia que Dios da a quien \u00e9l quiere, pero evidentemente otorga otras para que los hombres se salven aun sin conocer a Cristo. Y de hecho ha sido el error de muchos buscar aqu\u00ed luces sobre el futuro que a cada cual nos espera, mientras Pablo trataba de aclarar otra cosa muy misteriosa: \u00bfpor qu\u00e9, en cierta \u00e9poca, unos pueblos se convierten a la fe, y despu\u00e9s, los hijos de los creyentes abandonan masivamente el camino de Cristo?
Segunda acotaci\u00f3n: Todos los oradores, incluso Pablo, forzar\u00e1n a veces sus expresiones para enfatizar un punto, pero las van a rectificar en otro momento, mostrando otros aspectos de la realidad. As\u00ed que debemos considerar tambi\u00e9n otras palabras de la Escritura que restablecen el equilibrio. Si Dios nos llama a relaciones de amor y de fidelidad con \u00e9l (Os 2,21), es justamente porque somos libres y responsables (Si 15,14). Si Dios hubiera destinado a alguien al infierno, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda llamarlo y pedirle que lleve una vida santa? Ser\u00eda la m\u00e1s cruel de las bromas.
{C}LA PREDESTINACION{/}
No hay que confundir dos ideas muy diferentes sobre la {C}Predestinaci\u00f3n.{/}
Cuando Pablo habla de predestinaci\u00f3n, habla de un plan de Dios {C}desde el comienzo.{/} Fue entonces cuando Dios decidi\u00f3 hacer recaer sobre nosotros las riquezas del amor que ten\u00eda para su Hijo. V\u00e9ase el comentario a Ef 1,5.
Era muy distinto en el siglo 16 para Lutero, Calvino y con ellos para muchos te\u00f3logos cat\u00f3licos. Pensaban que Dios hab\u00eda creado al hombre sin inquietarse por su posible pecado y sin prever la venida de Cristo. Como consecuencia de la ca\u00edda de Ad\u00e1n, a la Justicia de Dios no le quedaba m\u00e1s que condenar al infierno a sus descendientes. Pero entonces hab\u00eda intervenido la Misericordia de Dios para salvar a algunos, enviando a Jes\u00fas. Se trataba de una predestinaci\u00f3n {C}despu\u00e9s del pecado de Ad\u00e1n,{/} a la que nadie pod\u00eda escapar, ya fuera para salvarse o condenarse.
Cuando Pablo habla de predestinaci\u00f3n, se vuelve hacia Dios para darle gracias. Ellos, en cambio, se replegaban sobre s\u00ed mismos, dudando de su propia salvaci\u00f3n. \u00bfLos habr\u00eda destinado Dios tal vez al infierno? Y Lutero trataba de escapar de esas angustias oponiendo al Dios terrible el Jes\u00fas misericordioso. No es pura casualidad que en la misma \u00e9poca, frente a una religi\u00f3n desesperada y desesperante, el Se\u00f1or Jes\u00fas se haya manifestado repetidas veces para pedir que se honrara a su Sagrado Coraz\u00f3n, recordando as\u00ed que en El todo es amor para nosotros. El Dios que nos ama no es s\u00f3lo Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n el Padre, quien nos ha predestinado, y que es tanto amor como su Hijo.
Precisemos, pues, lo que significa para un cristiano la predestinaci\u00f3n:
-_Para Dios, que est\u00e1 fuera del tiempo, no hay ni pasado ni futuro. El ve y determina al mismo tiempo el comienzo y el fin de cada uno de nosotros. Ninguna vida fracasa por negligencia de Dios (Rom 8,28), ni menos a\u00fan porque su amor no sea sincero (St 1,13). Nadie puede impedir que se cumpla su plan de salvaci\u00f3n (Rom 8,37).
-_La \u00fanica raz\u00f3n por la cual Dios nos ha creado ha sido su deseo de colmarnos de todo su amor y de todas sus riquezas, haci\u00e9ndonos sus hijos adoptivos: ver Ef 2,7; 1 Cor 2,9; 1 J 3,21 y los comentarios de Ef 1.
-_Nuestra salvaci\u00f3n es un don de Dios. Nadie puede creer si no es llamado: Rom 11,5. Nadie puede agradar a Dios si no es por gracia de Dios: Fil 2,13. Nadie puede vanagloriarse de sus m\u00e9ritos o exigir una recompensa de Dios: Ef 2,9; Fil 3,9.
-_Dios nos provee de todo para que estemos abiertos a su acci\u00f3n. Los que se niegan a ser receptivos son los \u00fanicos responsables de su condenaci\u00f3n. La Iglesia habla, pues, de predestinaci\u00f3n para referirse a esta obra de salvaci\u00f3n, pero nunca ha hablado de predestinaci\u00f3n refiri\u00e9ndose al infierno. Comp\u00e1rese Mt 25,34: el reino preparado  y 25,41: .
{C}Un resto se salvar\u00e1.{/} En vez de quejarse, los jud\u00edos que han cre\u00eddo en Jes\u00fas deber\u00edan agradecer a Dios el haber sido llamados. Dios salva al mundo sirvi\u00e9ndose de minor\u00edas, e incluso en el seno de la Iglesia, son bien pocos los que son totalmente consecuentes con el Evangelio, porque eso es tambi\u00e9n una gracia de Dios.
Pablo explica ahora por qu\u00e9 los jud\u00edos no alcanzaron la finalidad de la Ley (31): porque quisieron que se les reconociera sus propios m\u00e9ritos. Y en esto los imitamos a menudo, sinti\u00e9ndonos seguros de nuestras buenas acciones y satisfechos de nuestra vida. Esta presunci\u00f3n nos impide reconocernos pecadores.
{C}Se empe\u00f1an en construir su propia rectitud{/} (10,3). De igual modo muchos cristianos querr\u00edan acercarse a Dios con las manos llenas, cuando en realidad Cristo s\u00f3lo los invita a recibir. As\u00ed, pues, venimos a los sacramentos, no porque seamos dignos de ellos, sino con las manos abiertas como mendigos.
{C}La roca que hace caer{/} (9,33): v\u00e9ase Is 8,14 y 28,16.

{N}10,{/}1: Pablo contin\u00faa desarrollando el mismo tema de la incredulidad de Israel, utilizando el m\u00e9todo de discusi\u00f3n de los jud\u00edos de su tiempo. Pablo distingue en la Biblia varias l\u00edneas de pensamiento. Es muy cierto que muchos textos del Antiguo Testamento no hablaban m\u00e1s que de la fidelidad en poner en pr\u00e1ctica los mandamientos, pero otros en cambio valorizaban ya la gratuidad del don de Dios. Pablo, pues, nos muestra una vez m\u00e1s que no hay  religi\u00f3n de la Biblia y que no basta con tomar en forma aislada cualquier cosa que leemos en la Biblia (lo que se llama ). La Biblia nos da una serie de ejemplos en los que reconocemos un camino y una pedagog\u00eda de Dios. A lo largo de los siglos y en culturas diferentes, ya sea jud\u00eda o griega, El va encaminando a su pueblo a la plena verdad.

{N}11,{/}11: Estamos quiz\u00e1s acostumbrados a una visi\u00f3n  de la historia, un poco como si todo tuviera que desarrollarse o irradiar a partir de lo que existe. Sin embargo, Jes\u00fas hab\u00eda dicho que los tiempos se siguen y no se parecen. Si hay progreso, y es evidente en un sentido, se realiza a trav\u00e9s de perturbaciones y transformaciones de perspectivas. Los cambios ocurridos en este siglo nos invitan a desechar la idea de una Iglesia que, partiendo de la cristiandad occidental, se extendiera poco a poco a trav\u00e9s de las misiones por el resto del mundo. Pablo muestra a sus lectores que la corriente de la gracia puede abandonar zonas que hab\u00eda vuelto ricas, para hacer producir frutos en otras tierras. Pero sostiene que en eso no hay un capricho de Dios, sino que se trata para \u00e9l de hacer madurar a toda la humanidad y s\u00f3lo \u00e9l sabe los caminos. Notemos, sin embargo, c\u00f3mo defiende el rol privilegiado del pueblo jud\u00edo.

{N}11,{/}25:{C} EL DESTINO DEL PUEBLO JUDIO{/}
Los dos p\u00e1rrafos 11,11 y 11,25-32 hablan del destino del pueblo jud\u00edo. Como lo hab\u00eda anunciado Jes\u00fas, los jud\u00edos fueron dispersados por todo el mundo, pasando a ser un pueblo sin tierra, unido solamente por su Ley, sus tradiciones y la certeza de ser el pueblo elegido por Dios.
En tiempos en que se ignoraba todav\u00eda el respeto por los que tienen otra religi\u00f3n, un gran n\u00famero de ellos formaron minor\u00edas en los pa\u00edses cristianos. Ya recordamos (Esther 9) que las personas y los grupos que creen ser los \u00fanicos fieles del Dios \u00fanico, se vuelven muy naturalmente pesados para los dem\u00e1s. Los jud\u00edos, pues, tuvieron que sufrir de parte de los cristianos el mismo fanatismo que llevaban consigo. Los cristianos no ve\u00edan que su fe condenaba precisamente su fanatismo. M\u00e1s bien pensaban que Israel recib\u00eda as\u00ed el castigo del crimen cometido por sus antepasados que condenaron a Jes\u00fas; ve\u00edan en la tragedia de Israel, as\u00ed como en su sobrevivencia, un signo de Dios.
Los cristianos han dado un gran paso en este siglo, al tomar conciencia del car\u00e1cter no violento del Evangelio, y al mismo tiempo descubrieron que su vocaci\u00f3n era la de ser una minor\u00eda en el mundo. Es pues el momento de revalorizar el rol del pueblo jud\u00edo, otra minor\u00eda puesta por Dios en la historia. No han dejado de ser activos en el mundo, para decir a menudo lo que deb\u00edamos decir y no lo dijimos.
Parece que Dios quiso esta emulaci\u00f3n entre jud\u00edos y cristianos, como Pablo lo subentiende. Pero Pablo afirma claramente que al fin del mundo Israel se reconciliar\u00e1 con Cristo y que jud\u00edos y cristianos reconocer\u00e1n que sus historias separadas no eran m\u00e1s que una.

{N}12,{/}1: Pablo comienza aqu\u00ed la segunda parte de su carta; al igual que en las otras cartas, \u00e9sta quiere ser m\u00e1s pr\u00e1ctica que la primera.
{C}Ofrezcan a Dios su propia persona.{/} No s\u00f3lo el domingo pertenece a Dios, aunque la eucarist\u00eda semanal es esencial para la vida cristiana. Ni s\u00f3lo tenemos que cumplir tareas precisas, pues Dios quiere todo lo que brota de nuestra persona.
{C}No sigan la corriente del mundo en que vivimos {/}(2){C}.{/} Nos invaden las propagandas, las modas, la t\u00e9cnica, sin contar el peso de nuestras viejas y queridas costumbres. Todo eso es el mundo, que nos aprieta con sus l\u00f3gicas y sus pretendidas necesidades. \u00a1Y pensar que deb\u00edamos ser libres para que el coraz\u00f3n fuera s\u00f3lo para Dios! Uno siempre se acostumbra a lo que hace todo el mundo y sobre todo a la  esclavitud del dinero. Sin ser agresivo ni pesimista, el cristiano estar\u00e1 siempre en una actitud cr\u00edtica frente a la vida.
{C}Transf\u00f3rmense a partir de una renovaci\u00f3n interior{/}. Antes de adoptar una regla de vida, hay que tener su esp\u00edritu; no se imita a San Francisco poni\u00e9ndose un sayal. La renovaci\u00f3n cristiana se opera a partir de criterios nuevos, de una nueva visi\u00f3n de la existencia, del mundo moderno y de nuestra libertad. El bautismo, que nos hace criaturas nuevas, inaugura una renovaci\u00f3n de nuestro esp\u00edritu iluminado por Dios (V\u00e9ase Ef 4,3).
{C}As\u00ed sabr\u00e1n distinguir cu\u00e1l es la voluntad de Dios.{/} No basta la pr\u00e1ctica de reglas mejores, sino que debemos esforzarnos constantemente por descubrir, meditar y comprender la voluntad de Dios en todos los acontecimientos de nuestra vida.
Donde los cristianos son minoria, cuentan ordinariamente mucho con su comunidad, y \u00e9sta toma mucho de su tiempo. Pablo ten\u00eda en vista esta vida de Iglesia. Indica que cada uno tiene su funci\u00f3n especial en la Iglesia; estamos, pues, muy lejos de la pr\u00e1ctica religiosa en que uno se conforma con .

{N}12,{/}4: {C}Miren cu\u00e1ntas partes tiene nuestro cuerpo.{/} Ver 1 Cor 12.
La manera en que Pablo habla de la comunidad cristiana nos deja ver que la Iglesia no estaba entonces organizada como lo est\u00e1 ahora. En la Iglesia primitiva, no depend\u00eda todo de sacerdotes formados aparte y enviados desde el exterior a las comunidades cristianas. Como ya lo dijimos a prop\u00f3sito de Hechos 13,1, la comunidad ten\u00eda un consejo de {C}Ancianos,{/} aprobados por los ap\u00f3stoles. Entre ellos, los profetas eran particularmente respetados. Los Ancianos que gobernaban la Iglesia presid\u00edan la eucarist\u00eda.
La comunidad sab\u00eda que pod\u00eda contar con los dones de cada uno de sus miembros, y los ministerios y servicios que aqu\u00e9llos aseguraban en la Iglesia eran considerados tambi\u00e9n como dones de Dios. Ver Ef 4,11 y los comentarios de 1 Tim 4,14. En el curso de la historia, la Iglesia ha debido renovar constantemente sus estructuras y adaptarse tanto a las nuevas realidades sociales como al desarrollo cultural.
{C}Si te corresponde la asistencia {/}(8){C}.{/} Pablo pasa del buen ejercicio de los ministerios al ministerio del amor al pr\u00f3jimo.

{N}12,{/}9: El texto del 9 al 13 presenta un programa de vida cristiana. Pablo indica actitudes y disposiciones interiores, m\u00e1s que recomendar acciones precisas.
{C}No devuelvan a nadie mal por mal{/}: es la exigencia del perd\u00f3n, tan a menudo formulada por Jes\u00fas. Una {C}falsa sabidur\u00eda{/} (16) aconseja devolver mal por mal, mezquindad por mezquindad. Tambi\u00e9n es una falsa sabidur\u00eda tratar de hacernos valer adoptando las costumbres de una clase m\u00e1s rica, o so\u00f1ar con una vida sin problemas materiales, o tener en m\u00e1s estima a quienes se presentan bien.

{N}13,{/}1: En el mundo en que viv\u00eda Pablo, muchas personas buscaban en la religi\u00f3n una evasi\u00f3n de sus obligaciones familiares y de sus deberes sociales (ver 2 Tes 3,6-12). Pablo insiste en el aspecto  de la vida cristiana, pero de ning\u00fan modo quiere una tal evasi\u00f3n, tan contraria a toda su formaci\u00f3n b\u00edblica. Va pues a insistir en la obediencia c\u00edvica, en el contexto de una sociedad que estaba muy lejos de nuestras actuales democracias.
Este texto ha sido desfigurado a menudo por los reg\u00edmenes autoritarios que, habiendo impuesto su ley por la violencia, quer\u00edan luego que se les obedeciera como si fueran los servidores obligados de Dios y del bien p\u00fablico. A\u00fan hoy se lo desfigura en muchos pa\u00edses, colonias no declaradas de grandes pa\u00edses imperialistas; servicios todopoderosos se encargan de enviar a predicadores para que inviten a los cristianos a callarse ante la injusticia y el pillaje econ\u00f3mico, bas\u00e1ndose en este p\u00e1rrafo. Es muy cierto que, en cierto sentido, los servicios p\u00fablicos son agentes de Dios y tienen de El la autoridad. Pero \u00bfno se dice tambi\u00e9n en la Biblia que el diablo da el poder a los que le sirven? (Lc 4,5-7, Ap 13,1-9; Jn 12,31 y 14,30).
Pablo y sus lectores viv\u00edan en un mundo donde casi nadie pon\u00eda en duda la legitimidad de la autoridad romana. Y como no existe ni bien com\u00fan ni paz sin autoridad y obediencia, Pablo declara que la obediencia a las autoridades establecidas viene de Dios. Cuando habla de los que resisten a la autoridad, piensa en los que quieren imponer sus intereses o el inter\u00e9s de su grupo. Y condena las actitudes antisociales. La primera carta de Pedro 2,13 (ver Ti 3,1), recordar\u00e1 este punto cuando las autoridades comiencen a desconfiar de los cristianos.
Nadie puede utilizar estas palabras para condenar a los que se resisten por motivos de conciencia. De cualquier forma, el cristiano somete su conciencia \u00fanicamente a Cristo. Cuando las autoridades exigen algo que va contra la verdad y la justicia, los cristianos resisten como se lo sugiere su conciencia, dispuestos a sufrir la represi\u00f3n prevista por las leyes humanas e, incluso, a dar su vida. La mayor\u00eda de los m\u00e1rtires que hoy son honrados por la Iglesia, fueron condenados en su \u00e9poca como subversivos y enemigos del orden social.
{C}Han recibido de Dios la misi\u00f3n de llevarte al bien{/} (4). Debemos pues preguntarnos si las leyes y las autoridades nos conducen al bien o favorecen a minor\u00edas; acord\u00e9monos de Isa\u00edas 5,8; 7; 10,1-3; Am 5,7-12. El creyente reconoce s\u00f3lo a un Se\u00f1or; no aceptar\u00e1 que algunos magnates se conviertan en verdaderos , capaces de eliminar a los que se oponen a su poder absoluto.
Jes\u00fas se neg\u00f3 a participar en pol\u00edtica (Mc 12,3), pero no habl\u00f3 en contra de los pol\u00edticos. Fue lo suficientemente libre como para denunciar a la autoridad y para no seguir las leyes, a\u00fan las m\u00e1s sagradas, cuando se tornaban opresoras.
A lo largo de este siglo, la Iglesia nos ha recordado a menudo que ninguna autoridad puede privar a un hombre de sus derechos, y que todos deben preocuparse de elegir a los que sirvan a los dem\u00e1s (Gaudium et spes 93-98).

{N}13,{/}11: {C}Comprendan que ya es hora de despertar.{/} Pablo acaba apenas de recordar los deberes del cristiano en este mundo, y se vuelve en direcci\u00f3n opuesta: no se trata de instalarse en este mundo, pues un cristiano est\u00e1 siempre a la espera de la venida de Cristo.
Durante los treinta primeros a\u00f1os de la Iglesia, todos esperaban el regreso inminente de Jes\u00fas. Luego, cuando qued\u00f3 claro que la historia se prolongar\u00eda, la espera para cada uno se orient\u00f3 al \u00faltimo d\u00eda, en que todos se encontrar\u00edan con Cristo.
Sabemos, sin embargo, que la historia est\u00e1 en marcha. No s\u00f3lo debemos estar preparados para nuestra \u00faltima hora, sino que adem\u00e1s debemos trabajar en la evangelizaci\u00f3n del mundo. Directa o indirectamente el Evangelio es la fuerza que conduce la historia a su madurez; viviendo, pues, de una manera santa y responsable, apresuramos la venida del Reino de Dios.

{N}14,{/}1: Los auditores de Pablo, \u00bferan realmente tan distintos de nosotros? Despu\u00e9s de haber o\u00eddo verdades tan grandes, \u00bfser\u00edan capaces de limar las asperezas que hac\u00edan tan pesada la vida en comunidad?
{C}Sean comprensivos con el que no tiene segura su fe.{/} Los cristianos de Roma se reclutaban principalmente entre los extranjeros. Jud\u00edos o griegos, ven\u00edan de diferentes culturas y religiones y no hab\u00edan abandonado en bloque sus antiguas costumbres. Si los jud\u00edos quer\u00edan comidas especiales, los vegetarianos ven\u00edan a complicar el problema. Si los jud\u00edos ten\u00edan su s\u00e1bado, otros ten\u00edan sus d\u00edas  y los de mal augurio. El primer d\u00eda, a lo mejor, fueron corteses unos con otros, pero luego no falt\u00f3 quien provocara a su pr\u00f3jimo .
Pablo nos recuerda lo que Jes\u00fas hab\u00eda ense\u00f1ado (Mc 7,19): que no hay alimentos o bebidas prohibidas. Pero rechaza las discusiones al respecto.
{C}\u00bfPor qu\u00e9 criticas t\u00fa a tu hermano?{/} (10). Quien ha superado los prejuicios debe respetar la conciencia del otro. Cada uno sacrificar\u00e1 su propio gusto cuando sea necesario para el bien com\u00fan. Las mismas dificultades se presentan hoy cuando deben convivir cristianos de diferentes culturas y razas. En otras comunidades, la diversidad pol\u00edtica produce las mismas tensiones que causaban {C}las verduras{/} (2) en tiempo de Pablo. Es el momento de respetarse unos a otros.
{C}Todo lo que uno hace en contra de su convicci\u00f3n es pecado{/} (23). Afirmaci\u00f3n capital sobre la libertad de conciencia, que ha sido olvidada muchas veces. El mismo Santo Tom\u00e1s lo record\u00f3: ninguna ley o autoridad religiosa debe ser seguida en contra de la propia conciencia. La contrapartida es que debemos formar nuestra conciencia, que siempre corre el peligro de deslizarse al error. Nuestros puntos de referencia se precisar\u00e1n a trav\u00e9s de la lectura, las conversaciones, la meditaci\u00f3n b\u00edblica, pues el Esp\u00edritu est\u00e1 presente en la Iglesia.

{N}15,{/}14: Aqu\u00ed constatamos la delicadeza de Pablo. Si bien ten\u00eda la autoridad de un ap\u00f3stol de Cristo, ten\u00eda mucho cuidado en no provocar divisiones o rivalidades, y muestra un gran respeto a los fundadores y dirigentes de la comunidad romana.
{C}He pasado a ser sacerdote del Evangelio de Dios{/} (16). No pensemos que Pablo se considera sacerdote en el sentido que la palabra tiene ahora en la Iglesia. Los primeros cristianos no usaban el t\u00e9rmino  para designar a sus ministros, pues \u00e9stos nada ten\u00edan que ver con los sacerdotes jud\u00edos o paganos, intermediarios necesarios entre Dios y la gente com\u00fan. Jes\u00fas es el sacerdote y el intermediario (v\u00e9ase Hebreos 9 y 10), y como los bautizados estaban todos consagrados a Dios, no ten\u00edan necesidad de otros intermediarios.
Pero Pablo se compara aqu\u00ed a esos sacerdotes que presentan v\u00edctimas a Dios; su ofrenda son los paganos, a los que reconcilia con Dios. Tal es el culto nuevo y espiritual (12,9) que los ap\u00f3stoles ofrecen a Dios.
Hoy tambi\u00e9n este sacerdocio es a veces desconocido. Existe el peligro de conceder demasiada importancia a las celebraciones lit\u00fargicas y de olvidar la tarea dif\u00edcil -y muchas veces calumniada- de reconciliar a hombres liberados y dignificados.

{N}15,{/}22: Viajar a Espa\u00f1a significaba ir m\u00e1s all\u00e1 de Roma, que era el centro del mundo conocido de la \u00e9poca. Eso nos da una idea del celo de Pablo por crear nuevas comunidades por todo el mundo, sin esperar que las reci\u00e9n fundadas fueran perfectas. Actualmente la misi\u00f3n no est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de Roma o de los mares, sino que toda comunidad cristiana debe buscar r\u00e1pidamente m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del medio  en que se encuentra. Entonces, a lo mejor, va a descubrir a esos millones de personas que viven a su lado y que, sin embargo, est\u00e1n muy lejos.
{C}Me dirijo a Jerusal\u00e9n para asistir a esa comunidad.{/} Los intentos de la comunidad de Jerusal\u00e9n para poner los bienes en com\u00fan (He 2,45) hab\u00edan terminado en un fracaso. Pablo organiz\u00f3 entonces una colecta entre todas las comunidades griegas para ayudarlos. Esperaba con esta asistencia fraterna reforzar los lazos entre los cristianos de origen griego y los cristianos jud\u00edos.
A lo largo de su historia, la Iglesia tomar\u00e1 iniciativas parecidas, esperando que la ayuda mutua, la obra del amor, ponga de acuerdo los corazones, cuando los esp\u00edritus no pueden comprenderse.

{N}16,{/}17: Estos saludos y recados nos dejan entrever la vitalidad y la multiplicidad de las comunidades, de las Iglesias que se re\u00fanen en casas acogedoras. Pero todas dan el testimonio de que son la \u00fanica Iglesia de Jes\u00fas. Nunca fue f\u00e1cil mantener la unidad, y por eso casi no hay carta de Pablo que no ponga en guardia contra los causantes de divisiones y los que {C}se{/} {C}salen de la doctrina. {/}La doctrina de la Iglesia es la doctrina de los ap\u00f3stoles, testigos de Jes\u00fas. Hay una jerarqu\u00eda, un orden establecido, y Pablo exige la obediencia en todo lo relativo a la fe.
La \u00faltima frase es una oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias. Se parece a otra oraci\u00f3n m\u00e1s amplia, con que comienza la carta a los Efesios.

