{N}1,{/}1: {C}En el principio era la Palabra.{/} El verdadero principio no es la creaci\u00f3n del universo. Este comienzo del tiempo, del espacio, de la materia y de los seres vivos no explica nada, sino que por el contrario requiere una explicaci\u00f3n. El verdadero comienzo est\u00e1 fuera del tiempo. Juan no dice que \u00aben el principio era Dios\u00bb, pues esto lo sabemos, sino que nos habla de {C}la Palabra.{/} El t\u00e9rmino que Juan emplea, y que muchas veces es traducido por \u00abel Verbo\u00bb, dice m\u00e1s que \u00abla Palabra\u00bb: es a la vez el pensamiento y la palabra que expresa lo que uno lleva en s\u00ed, y tal vez deber\u00edamos traducir por \u00abla Expresi\u00f3n\u00bb de Dios.
Hablar de esta Palabra o Expresi\u00f3n del Padre, es la misma cosa que hablar de su Hijo. En otros lugares ser\u00e1 llamado {C}resplandor{/} (Heb 1,1) e {C}imagen{/} (Col 1,15) del Padre. El Hijo no es algo del Padre y tampoco es otro Dios, puesto que no tiene nada que sea suyo, sino que todo lo que es el Padre tambi\u00e9n es suyo: (Jn 16,15).
Juan nos dir\u00e1 m\u00e1s abajo que {C}nadie ha visto a Dios jam\u00e1s{/} (18). El Padre, de quien procede la existencia de todos y por quien todos llegaron a ser, no tiene por su parte origen alguno, y su propio surgimiento no es conocido sino por \u00e9l. Pero aqu\u00ed Juan nos dice que para \u00e9l \u00abser\u00bb es al mismo tiempo decir lo que es, o sea expresarse y darse a s\u00ed mismo. Dios dice lo que es en una Palabra \u00fanica que en el sentido m\u00e1s estricto es su \u00abHijo\u00bb; y mediante esta Palabra \u00fanica, no creada, que lo expresa plenamente, crea un universo que es otra manera de decir lo que est\u00e1 en Dios.
Pero no con esto queda satisfecho todav\u00eda el deseo de Dios de darse a s\u00ed mismo. Como ya lo anunciaban algunos textos del Antiguo Testamento (Pro 8,22 y Sab 7,22), Dios ha entrado en la historia humana mediante su Palabra. Esta es la que profer\u00edan todos los portadores de la Palabra, tanto los profetas de la Biblia como los de las otras religiones. La Palabra presente en el universo (4){C} era luz{/} para todos los hombres, incluso para los que no conoc\u00edan a Dios. Ella se hac\u00eda la conciencia de los \u00abjustos\u00bb de todas las razas y todos los tiempos. M\u00e1s todav\u00eda, esta Palabra o Hijo del Padre vino un d\u00eda para darnos la \u00faltima palabra a trav\u00e9s de su propia existencia, haci\u00e9ndose uno m\u00e1s entre nosotros.
{C}Lo que fue hecho ten\u00eda vida en ella {/}(4). Es caracter\u00edstico de la vida desarrollarse, a partir de sus propios recursos, hasta llegar a la madurez. Este desarrollo se notar\u00e1 a lo largo de la historia: la Palabra se hace presente entre los hombres como un lenguaje de Dios que se va desarrollando, d\u00e1ndoles {C}luz y vida{/}.
Sea que estudiemos la historia de nuestra raza desde sus or\u00edgenes o leamos el Antiguo Testamento, vemos c\u00f3mo el lenguaje de Dios ha tomado forma entre los hombres. Nunca dej\u00f3 de ser lenguaje de hombres, pero habitado por el Esp\u00edritu de Dios, de tal manera que tambi\u00e9n era palabra de Dios, en especial en el pueblo de Israel. Ahora bien, nos dice Juan, vamos a encontrar esta palabra viva en Aquel que es el Hijo hecho hombre, Jes\u00fas. Pero tal vez nos va a desconcertar, pues el Hijo tiene su propio misterio: es realmente Dios, tal como lo es el Padre, pero habi\u00e9ndolo recibido todo, est\u00e1 en una actitud de ofrenda, y su vida entre los hombres nos mostrar\u00e1 c\u00f3mo \u00e9l se vac\u00eda de s\u00ed mismo hasta que el Padre lo exalte y lo vuelva a glorificar.
{C}Vino un hombre, enviado por Dios {/}(6). En las estrofas 6-8 y 15, Juan, el autor del evangelio, nos habla de Juan Bautista, el precursor de Jes\u00fas. \u00abLa Palabra\u00bb sigui\u00f3 fiel a s\u00ed misma, hasta en la persona de Jes\u00fas. No vino con aparato, sino que se hizo presentar por una palabra que ven\u00eda de ella, pero que quedaba humana, la de Juan Bautista. Era f\u00e1cil ignorar este testimonio, y, de hecho, {C}vino a su propia casa,{/} que era el pueblo de Israel, {C}y los suyos no lo recibieron.{/}
{C}Y la Palabra se hizo carne{/} (14). Juan usa la palabra {C}carne{/} para subrayar el rebajamiento de Dios que, a pesar de ser esp\u00edritu, se hizo criatura con cuerpo mortal. Juan dice: {C}se hizo{/} y no: \u00abtom\u00f3 la apariencia de hombre\u00bb. Porque el Hijo de Dios se hizo hombre verdadero.
{C}Puso su tienda entre nosotros.{/} Con esto alude a la tienda sagrada que serv\u00eda de santuario a los hebreos en el desierto: all\u00ed estaba Dios presente al lado de ellos (Ex 33,7-11). En realidad, el Hijo de Dios hecho hombre, Jes\u00fas, es el verdadero Templo de Dios entre los hombres (Jn 2,21), templo tan humilde y aparentemente fr\u00e1gil como era la tienda del desierto; sin embargo, {C}en \u00e9l est\u00e1 la plenitud{/} de Dios. Los ap\u00f3stoles {C}vieron su gloria{/} en ciertos momentos de su vida mortal (Jn 2,11 y Lc 9,32). Y mejor todav\u00eda la vieron en su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n.
\u00bfC\u00f3mo el Verbo vino a salvarnos? Para Juan no se trata tanto de que Jes\u00fas nos saque del abismo del pecado; lo importante es que nos permite alcanzar una situaci\u00f3n totalmente inesperada y fuera de nuestro alcance: nos {C}dio capacidad para ser hijos de Dios.{/} Somos hechos hijos de Dios junto a El cuando {C}creemos en su Nombre,{/} o sea, en su personalidad divina.
{C}En El todo era don amoroso y Verdad.{/} La Biblia nos dice que el {C}amor{/} (o el {C}favor{/}) y la {C}fidelidad{/} son las dos cualidades principales de Dios (Ex 34,6-7). Estas palabras vienen como un refr\u00e1n a lo largo del salmo 89. Juan, pues, quiere decir que ha reconocido en Jes\u00fas la plenitud de la divinidad (Col 2,9).
{C}Por medio de Mois\u00e9s hemos recibido la Ley.{/} La historia b\u00edblica, al recordar los pecados de Israel, anunciaba el tiempo en que ya no ser\u00eda necesaria una Ley grabada en piedras o en libros (Jer 31,31). Alg\u00fan d\u00eda Dios cambiar\u00eda el coraz\u00f3n pecador (Ez 36,26) para que empezaran relaciones de amor y fidelidad mutua entre \u00e9l y los hombres (Os 2,21-22). Juan afirma que {C}nos lleg\u00f3{/} {C}por medio de Jesucristo{/} ese tiempo del amor y la fidelidad, o sea, de la religi\u00f3n perfecta (Jn 4,24).

{N}1,{/}19: Las autoridades de la capital se preguntan: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es \u00e9se que se ha puesto a predicar por iniciativa propia?\u00bb En aquel tiempo varios grupos jud\u00edos \u00abbautizaban\u00bb, o sea, ba\u00f1aban, como una manera de purificarse y de apresurar la venida del Mes\u00edas.
Respecto a la predicaci\u00f3n y al bautismo de Juan Bautista, ver Lucas, 3,10.
{C}Yo no soy digno..{/}. (27). Estas palabras de Juan significaban que \u00e9l no era digno de bautizar a Jes\u00fas. Ver com. de Lc 3,16.
En cuanto a la predicaci\u00f3n de Juan, ver Lc 3,16.
{C}El Mes\u00edas{/} es el nombre que los jud\u00edos daban al Salvador esperado. Tambi\u00e9n hablaban de la venida del{C} Profeta,{/} pero no se ve\u00eda claramente si \u00e9ste ser\u00eda distinto del Mes\u00edas. Se cre\u00eda tambi\u00e9n que antes de su llegada reaparecer\u00eda el profeta {C}El\u00edas{/} (Mc 9,11).
{C}Ah\u00ed viene el Cordero de Dios.{/} En el idioma de los jud\u00edos se usaba la misma palabra para significar siervo y cordero. Jes\u00fas es el Siervo de Dios, anunciado por los profetas, el que deb\u00eda sacrificarse por sus hermanos. Tambi\u00e9n es el verdadero Cordero que reemplaza al Cordero pascual (Mc 14,12).
{C}Detr\u00e1s de m\u00ed viene...{/} (30). Jes\u00fas se presenta en la historia despu\u00e9s de Juan, pero siendo la Palabra de Dios, {C}exist\u00eda antes{/} que todos; y tambi\u00e9n {C}est\u00e1 delante{/} de todos, como el que trae la verdad definitiva.

{N}1,{/}35:{C} DESCUBRIENDO A JESUS{/}
Este Evangelio es la obra de Juan el Evangelista, que no hay que confundir con Juan Bautista. Era uno de los que siguieron a Jes\u00fas (39).
Juan, preocupado por darnos a entender el significado profundo de las actuaciones de Jes\u00fas, se fija en detalles que a veces no nos llaman la atenci\u00f3n. Por ejemplo, al ver que la Biblia empezaba con una presentaci\u00f3n de la obra de Dios, distribuida en siete d\u00edas, \u00e9l tambi\u00e9n consider\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00eda venido para una nueva creaci\u00f3n del mundo y relat\u00f3 esta primera semana de Jes\u00fas contando los d\u00edas (vers 29,35,43).
El primer d\u00eda Juan Bautista afirmaba: {C}En medio de ustedes hay uno a quien ustedes no conocen.{/} Y durante la semana vemos c\u00f3mo Juan Bautista primero y luego Juan, Andr\u00e9s, Sim\u00f3n... descubren a Jes\u00fas. El \u00faltimo d\u00eda ser\u00e1 el de las bodas de Can\u00e1: ese d\u00eda Jes\u00fas, a su vez,{C} les descubrir\u00e1 su gloria.{/}
{C}\u00bfQu\u00e9 buscan?{/} (38). Juan no olvid\u00f3 esta primera palabra que Jes\u00fas les dirigi\u00f3. Queremos saber qui\u00e9n es Jes\u00fas, y \u00e9l nos pregunta sobre lo que llevamos dentro; porque de nada sirve encontrarlo si estamos sin deseos.
Estos hombres han empezado a convivir con Jes\u00fas. Con el tiempo descubrir\u00e1n que es {C}el Maestro, el Mes\u00edas, el Hijo de Dios.{/} As\u00ed nosotros, mientras vamos caminando, progresamos en el conocimiento de Jesucristo.
Juan Bautista no ten\u00eda nada de celoso: hab\u00eda invitado a sus disc\u00edpulos a que fueran a Jes\u00fas, y despu\u00e9s estos dos primeros trajeron a los dem\u00e1s. As\u00ed tambi\u00e9n nosotros encontramos a Jes\u00fas porque alguna otra persona nos habl\u00f3 de \u00e9l o nos comprometi\u00f3 en una tarea marcada por su esp\u00edritu.
Estos dos disc\u00edpulos reconocieron a Jes\u00fas. Ser\u00eda m\u00e1s exacto decir que Jes\u00fas ha reconocido a los que el Padre hab\u00eda puesto en su camino. As\u00ed reconoce a Natanael cuando est\u00e1{C} bajo la higuera.{/} Entre los jud\u00edos esta expresi\u00f3n se refer\u00eda a un maestro de la Ley ocupado en ense\u00f1ar la religi\u00f3n, pues ordinariamente lo hac\u00edan a la sombra de un \u00e1rbol. As\u00ed reconoce Jes\u00fas a Sim\u00f3n, a quien el Padre eligi\u00f3 para ser la primera Piedra de la Iglesia (Mt 16,13).
{C}Ver\u00e1n los cielos abiertos {/}(51). Ver G\u00e9n 28,12. Jes\u00fas es el puente que une a Dios y a la humanidad. A trav\u00e9s de \u00e9l Dios entra en relaci\u00f3n con nosotros.

{N}2,{/}1:{C} LAS SE\u00d1ALES DE JESUS{/}
La semana del descubrimiento termina con las bodas de Can\u00e1. \u00a1S\u00ed, Jes\u00fas estuvo en la boda, entre cantos y bailes! Parece que viniera a santificar con su presencia tanto nuestras fiestas y convivencias como la uni\u00f3n conyugal.
Jes\u00fas fue {C}con sus disc\u00edpulos{/}. Manuscritos muy antiguos a\u00f1aden : {C}y con{/} {C}sus hermanos,{/} como leemos tambi\u00e9n en el v.12. En esos primeros tiempos, Jes\u00fas contin\u00faa con un grupo de parientes y paisanos a los que el evangelio llama sus {C}hermanos{/}: ver el comentario de Mc 3,31.
Los disc\u00edpulos empezaban a conocer a Jes\u00fas, pero hab\u00eda alguien que lo comprend\u00eda y cre\u00eda en \u00e9l: Mar\u00eda, su madre. \u00bfC\u00f3mo se le ocurri\u00f3 pedirle un milagro? \u00bfY c\u00f3mo sab\u00eda que Jes\u00fas har\u00eda milagros? Mar\u00eda no ped\u00eda la conversi\u00f3n de los pecadores, ni pan para los hambrientos; solamente quer\u00eda un milagro o algo por el estilo para sacar de apuros al novio.
{C}\u00bfPor qu\u00e9 te metes en mis asuntos?{/} (4). Es el sentido habitual de la expresi\u00f3n hebrea: \u00bfQu\u00e9 hay entre ti y yo? Jes\u00fas contesta con una frase que, dirigida a una extra\u00f1a, podr\u00eda ser un reproche, pero que dicha a su madre tiene un tono diferente y demuestra familiaridad y una comprensi\u00f3n mutua que va m\u00e1s all\u00e1 de las palabras. Aparentemente Jes\u00fas no pensaba empezar de esta forma ni en este momento, pero su esp\u00edritu reconoci\u00f3 al Esp\u00edritu que hablaba por su madre, y le concedi\u00f3 esta primera {C}se\u00f1al milagrosa.{/}
Recordemos que Juan relata solamente siete milagros de Jes\u00fas, y los llama unas veces {C}obras{/} y otras veces{C} se\u00f1ales.{/} Son obras del Hijo de Dios, en las que manifiesta su poder. Son se\u00f1ales, es decir, cosas visibles hechas a nuestra medida, con las que nos da a entender su verdadera obra, que consiste en dar la vida y renovar al mundo.
Y de paso Juan anota algunos detalles de este asunto que anuncian realidades espirituales. Jes\u00fas participa en una{C} boda,{/} pero \u00bfqu\u00e9 pretend\u00eda, sino preparar las otras bodas de Dios con la humanidad? Jes\u00fas habla de su {C}hora{/} que a\u00fan no ha llegado, pero en realidad su hora ser\u00eda la de su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n, cuando nos reconciliar\u00eda con Dios.
Juan agrega que Jes\u00fas se sirvi\u00f3 del agua que los jud\u00edos usaban para purificarse. Los jud\u00edos viv\u00edan obsesionados por la preocupaci\u00f3n de no mancharse, y su religi\u00f3n multiplicaba los{C} ritos de purificaci\u00f3n.{/} \u00a1Pero Jes\u00fas cambi\u00f3 en vino el agua bendita! Es que la religi\u00f3n verdadera no se confunde con el temor al pecado; lo importante es recibir de Jes\u00fas el Esp\u00edritu que, semejante a un vino generoso, nos hace romper las normas establecidas y la estrechez de nuestra propia sabidur\u00eda. El agua cambiada en vino: Jes\u00fas entra en nuestra casa para transfigurar nuestra vida diaria, sus rutinas y sus quehaceres.
As\u00ed Jes\u00fas{C} manifest\u00f3 su gloria{/} a los que empezaban a descubrirlo. Mar\u00eda hab\u00eda llevado la gracia a Juan Bautista (Lc 1,39); de nuevo interven\u00eda para apresurar los comienzos del Evangelio; ya no hablar\u00eda m\u00e1s en el Evangelio, y sus \u00faltimas palabras son: {C}Hagan todo lo que \u00e9l les diga.{/}

{N}2,{/}13: Con las bodas de Can\u00e1 termina la primera parte del evangelio, que hemos llamado la Semana del Descubrimiento. Aqu\u00ed empieza una nueva secci\u00f3n con la subida de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n con ocasi\u00f3n de la Pascua (ver la Introducci\u00f3n). Pareciera que Juan se propuso reunir en esta secci\u00f3n hechos y palabras que nos muestran a Jes\u00fas como el nuevo Templo de los creyentes.
Jes\u00fas no ha empezado todav\u00eda su predicaci\u00f3n; se dirige al Templo de Jerusal\u00e9n, que es como el coraz\u00f3n de la naci\u00f3n jud\u00eda. El pueblo necesita de los sacerdotes para ofrecer sus sacrificios, y el Templo es el lugar en el que afluyen las ofrendas y los dones de la comunidad. Por esta raz\u00f3n en todo tiempo y lugar "el templo" ha despertado muchas ambiciones (Esd 4,1; 2M 1,13; 2M 4,7). Los profetas hab\u00edan denunciado los abusos (como estos vendedores en los patios sagrados que pagaban tasas a los sacerdotes) y Zacar\u00edas hab\u00eda anunciado esta purificaci\u00f3n que Jes\u00fas realiza a su manera (Za 14,21).
{C}Me devora el celo por tu casa, los insultos de los que te insultan cayeron sobre m\u00ed:{/} esto estaba escrito en el Salmo 69. Y en realidad, el odio de los jefes de los sacerdotes llevar\u00e1 a Jes\u00fas a la muerte.
En ese tiempo los ap\u00f3stoles no pod\u00edan comprender estas palabras, pues para ellos no hab\u00eda nada m\u00e1s sagrado que el Templo y la Biblia ({C}la Escritura{/}). Pero alg\u00fan d\u00eda sabr\u00edan que la m\u00e1s insignificante palabra de Jes\u00fas tiene tanto peso como toda la Escritura. Y tambi\u00e9n comprender\u00e1n que{C} Jes\u00fas{/} es el verdadero{C} Templo.{/} Hasta entonces los hombres se constru\u00edan templos y buscaban lugares donde encontrar a Dios y conseguir sus favores. Pero ahora Dios se hace presente en Jes\u00fas; \u00e9l es el que nos entrega todas las riquezas de Dios (1,16).

{N}3,{/}1:{C} UN NUEVO NACIMIENTO{/}
Nicodemo era un hombre religioso preocupado por conocer las cosas de Dios, y fue a Jes\u00fas como a un Maestro en religi\u00f3n. Pero lo que necesitaba no era tanto recibir ense\u00f1anzas nuevas, cuanto que se produjera un cambio en \u00e9l. Y eso mismo necesitamos nosotros. Debemos reconocer nuestra impotencia para echar abajo las barreras que nos separan de una vida m\u00e1s aut\u00e9ntica. Por m\u00e1s que hayamos acumulado experiencia y sabidur\u00eda, y tal vez a causa de ellas, somos personas {C}envejecidas,{/} al igual que Nicodemo.
Jes\u00fas dice que debemos nacer{C} de nuevo{/} y nacer{C} de arriba;{/} el t\u00e9rmino que se lee aqu\u00ed en el evangelio puede significar tanto lo uno como lo otro. Nadie se da a luz a s\u00ed mismo, y as\u00ed como recibimos de otros la vida {C}seg\u00fan la carne,{/} as\u00ed tambi\u00e9n recibimos del Esp\u00edritu la vida de los hijos de Dios.
Nadie duda de su propia existencia, pues algo se mueve en \u00e9l: piensa, hace proyectos y goza la vida. Pero esto puede ser tan s\u00f3lo vida seg\u00fan la carne, o sea, vida del hombre que no ha despertado todav\u00eda.
La otra vida, que procede del Esp\u00edritu, es m\u00e1s misteriosa, porque el Esp\u00edritu act\u00faa en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser. Todo lo vemos desde fuera; las apariencias del hombre y sus actos exteriores nos llaman la atenci\u00f3n, pero no vemos lo que Dios est\u00e1 obrando en \u00e9l. Sin embargo, el creyente despierto y d\u00f3cil a la actuaci\u00f3n del Esp\u00edritu, descubre poco a poco que sus razones de actuar y sus ambiciones ya no son las mismas de antes. Se siente a gusto con Dios y sin temor. Comprueba que su vida no la orienta tanto \u00e9l mismo como otro que vive en \u00e9l, aunque en realidad no sabr\u00eda decir bien lo que vive.
Por eso Jes\u00fas compara la actuaci\u00f3n del Esp\u00edritu con el paso del {C}viento,{/} al que sentimos, pero no lo vemos ni lo estrechamos. Notemos adem\u00e1s que, en el idioma de Jes\u00fas, la palabra {C}soplo{/} significa tanto esp\u00edritu como viento.
Debemos renacer {C}del agua y del esp\u00edritu:{/} \u00e9sta es una alusi\u00f3n al bautismo. No pensemos que con el solo hecho de recibir el agua del bautismo uno empieza a vivir seg\u00fan el Esp\u00edritu, sino que normalmente uno se bautiza porque ya tiene alguna idea de lo que es la vida por el Esp\u00edritu. Las palabras del Evangelio se refieren a los adultos que se convierten a la fe cristiana; diferente es el caso de los ni\u00f1os, cuyos padres los llevan al bautismo. Seguramente el bautismo obra en ellos, pero deber\u00e1n un d\u00eda aceptar la Palabra y desprenderse de s\u00ed mismos para ser guiados por el Esp\u00edritu.
Nicodemo era un hombre religioso y creyente y hab\u00eda muchos como \u00e9l en Israel. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 vino {C}de noche{/}? Posiblemente porque no quer\u00eda arriesgar su reputaci\u00f3n o no pod\u00eda mezclarse con la gente com\u00fan que rodeaba a Jes\u00fas. Esta actitud no corresponde a quienes han nacido de nuevo; \u00e9stos se han liberado de muchas cosas que tienen paralizados a los dem\u00e1s hombres, y con gusto encuentran a Jes\u00fas en una Iglesia de pobres.

{N}3,{/}11:{C} JESUS REVELA EL PLAN DE DIOS{/}
El Evangelio de Juan no se parece a los otros tres. A menudo, despu\u00e9s de contar algunas palabras de Jes\u00fas, Juan toma pie de ellas para empezar una presentaci\u00f3n de la fe, apoy\u00e1ndose en declaraciones que Jes\u00fas hizo en otras oportunidades. Es lo que ocurre en este lugar.
{C}\u00bfC\u00f3mo puede ser eso{/}?, preguntaba Nicodemo. Para entrar en la vida del Esp\u00edritu, necesitamos conocer el plan de Dios respecto de nosotros. Pero nadie puede hablar en forma debida de estas cosas sino s\u00f3lo el Hijo de Dios. El ha visto{C} las cosas del cielo,{/} es decir, la vida \u00edntima de Dios, y tambi\u00e9n habla de {C}las cosas de la tierra,{/} es decir, del Reino de Dios que nos trae. Muchos oyentes de Jes\u00fas no aceptar\u00e1n que el Reino de Dios sea lo que \u00e9l dice; menos a\u00fan tomar\u00e1n en cuenta lo que \u00e9l nos revela del misterio de Dios. Jes\u00fas nos revela, o sea, nos descubre lo que no podemos saber por nosotros mismos. As\u00ed que un cristiano no es el que \u00abcree en Dios\u00bb sin m\u00e1s; somos cristianos por cuanto creemos en el {C}testimonio{/} de Jes\u00fas (11) respecto de Dios y de su plan de salvaci\u00f3n.
En este plan hab\u00eda un punto dif\u00edcil de aceptar: el Hijo del Hombre deb\u00eda morir en la cruz y resucitar ({C}ser levantado{/} significa tanto lo uno como lo otro). Jes\u00fas recuerda el episodio de la {C}serpiente en el desierto.{/} Este episodio de la Biblia (N\u00fameros 21) prefiguraba de antemano la suerte de Jes\u00fas, pero por supuesto que los jud\u00edos no hab\u00edan penetrado en el sentido de este mensaje; en realidad pasaban al lado de todos los anuncios del sufrimiento de su salvador sin entenderlos.
Hab\u00eda tambi\u00e9n otro punto sobre el cual deb\u00edan modificar sus ideas. Esperaban una venida de Dios para condenar al mundo y castigar a los malos. Dios, en cambio, enviaba a su propio Hijo a la cruz {C}para salvar al mundo.{/}
En otras p\u00e1ginas del Nuevo Testamento se dice que no debemos amar al mundo; esto parece contradecir lo que acabamos de leer: {C}Dios ama al mundo.{/} La raz\u00f3n de esta dificultad est\u00e1 en que la palabra {C}mundo{/} tiene varios sentidos en este evangelio.
En un primer sentido, {C}el mundo{/} significa la creaci\u00f3n, que es buena, puesto que es obra de Dios. Pero el centro de la obra divina es el hombre, el cual se ha hecho esclavo del Demonio (8,34 y 44), y por esta raz\u00f3n Juan nos hablaba de{C} tinieblas{/} en el mundo en 1,5. Todo lo que produce el hombre pecador, riquezas, cultura, vida social, es influenciado, desfigurado y utilizado por el Maligno. Por eso Dios {C}env\u00eda a su Hijo para que se salve el mundo.{/}
Ahora bien, a pesar de que la resurrecci\u00f3n de Cristo inici\u00f3 su poder invencible sobre la historia, una corriente poderosa sigue arrastrando a todos los que no quieren definirse frente a la verdad. Ser\u00eda m\u00e1s acertado decir: los que se dejan arrastrar por la l\u00f3gica aparente de las cosas, que viene en parte del demonio, el Gobernador de este mundo. Juan a veces llama a esta corriente mala {C}el mundo.{/} Ver al respecto en Jn 15,19: {C}Ustedes no son del mundo.{/}
Ver tambi\u00e9n otras significaciones de \u00abel mundo\u00bb en 1 Jn 2,15.

{N}3,{/}22: El Evangelio deja constancia de que numerosos disc\u00edpulos de Juan Bautista no reconocieron a Jes\u00fas. Les impresionaba el ejemplo de su maestro, hombre rudo y muy franco en sus palabras, sacrificado en la comida y la bebida. Se quedaron esperando una \u00abverdadera\u00bb justicia de Dios y el castigo ejemplar de los malos. Estos seguidores de Juan ten\u00edan un defecto muy com\u00fan entre los defensores de cualquier causa buena: estaban demasiado apegados a su modelo como para acoger otra cosa. Para ser disc\u00edpulos de Cristo, debemos muchas veces adelantarnos a nuestros profetas.
{C}Es necesario que \u00e9l crezca y que yo disminuya,{/} dice el m\u00e1s grande de los profetas (30). Pues s\u00f3lo Jes\u00fas viene de lo alto y llena por completo el coraz\u00f3n humano. En \u00e9l no se pierde nada de lo bueno, pues \u00e9l lo encierra todo.
Respecto a la comparaci\u00f3n del novio y la novia, ver Mt 22.
36. {C}Se queda con el Dios que condena.{/} Los que no reconocen al Hijo de Dios permanecen en la situaci\u00f3n en que estaba la humanidad expulsada del para\u00edso. Mientras no sepan recibir el testimonio de Dios-hijo, el que est\u00e1 en el seno del Padre, no podr\u00e1n solucionar las contradicciones de su vida ni tener paz en Dios.

{N}4,{/}1:{C} RIOS DE AGUA VIVA{/}
Los jud\u00edos odiaban a los samaritanos. Por otra parte, era muy mal visto entablar conversaci\u00f3n con una mujer en un lugar p\u00fablico. Jes\u00fas, sin embargo, supera los prejuicios de raza y las conveniencias sociales y empieza a conversar con la samaritana. En la persona de esta mujer acoge a la gente com\u00fan de Palestina. Es verdad que no era jud\u00eda, sino samaritana, es decir, que era de una provincia diferente, con una religi\u00f3n rival de la de los jud\u00edos. Pero tanto samaritanos como jud\u00edos cre\u00edan en las promesas de Dios y esperaban un Salvador.
Primera inquietud de la mujer: calmar su sed. Los antepasados del pueblo jud\u00edo andaban errantes con sus reba\u00f1os de una fuente a otra. Los m\u00e1s famosos (como Jacob) hab\u00edan cavado pozos, en torno a los cuales el desierto empezaba a revivir. As\u00ed son los hombres: buscan por todas partes algo para calmar la sed y est\u00e1n condenados a no encontrar m\u00e1s que aguas dormidas o hacerse estanques agrietados (ver G\u00e9n 26). Jes\u00fas, en cambio, trae el {C}agua viva,{/} que es el {C}don de Dios,{/} a sus hijos e hijas y que significa el Esp\u00edritu Santo (7,37).
Cuando hay agua en el desierto, aunque no aflore en la superficie, se nota por la vegetaci\u00f3n m\u00e1s tupida. Lo mismo pasa con los que vivimos: nuestros actos se hacen mejores, nuestras decisiones m\u00e1s libres, nuestros pensamientos m\u00e1s ordenados hacia lo esencial. Pero no se ve el agua viva de la que proceden estos frutos; \u00e9sa es la vida eterna contra la cual la muerte no puede nada.
Segunda inquietud de la mujer: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la verdad? Jes\u00fas le dice: {C}Has tenido cinco maridos...{/} En esto expresa el destino com\u00fan de la gran mayor\u00eda de la humanidad, que ha vivido sirviendo a muchos due\u00f1os o maridos y, finalmente, no tienen a quien poder reconocer por su Se\u00f1or. Y, para empezar, \u00bfcu\u00e1l es la verdadera religi\u00f3n?
Los samaritanos ten\u00edan su Biblia, algo diferente de la de los jud\u00edos. Adem\u00e1s, all\u00ed mismo, a algunos kil\u00f3metros del {C}pozo de Sicar,{/} estaba su Templo, que hab\u00eda rivalizado con el de Jerusal\u00e9n. Jes\u00fas sostiene que la religi\u00f3n jud\u00eda es la verdadera: {C}la salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos.{/} En esto no comparte la posici\u00f3n de los que dicen: \u00abPoco importa la Iglesia a la cual pertenecemos, pues Dios es el mismo para todos.\u00bb Sin embargo, aun cuando se tenga la suerte de estar en la verdadera religi\u00f3n, es preciso que llegue al conocimiento espiritual de Dios (23). El {C}Esp\u00edritu,{/} que recibimos de su Hijo, nos hace posible conocerlo y servirlo {C}seg\u00fan la verdad.{/} El Padre quiere adoradores que busquen un contacto personal con \u00e9l.
24. {C}En esp\u00edritu y en verdad{/}. Dios no necesita nuestros rezos, sino la sencillez y la nobleza de nuestro esp\u00edritu. Debemos, pues, buscar m\u00e1s all\u00e1 de los ritos, las f\u00f3rmulas, los tiempos de oraci\u00f3n, y dar a Dios lo m\u00e1s profundo nuestro, el esp\u00edritu y el coraz\u00f3n del que surgen todos los deseos. Ver el comentario de Mt 8,4.
El Esp\u00edritu de Dios no puede ser comunicado sino a quienes buscan la verdad y que hacen la verdad en un mundo de mentiras.
Visto desde un \u00e1ngulo diferente, este encuentro en el pozo de Jacob es la historia de nuestro propio encuentro con Jes\u00fas; los caminos por los que Jes\u00fas lleva a esa mujer a reconocerlo y a amarlo son los caminos por los que lleva a cabo nuestra conversi\u00f3n paso a paso. Al final la mujer se hace disc\u00edpula de Jes\u00fas, y por su propia experiencia se hace tambi\u00e9n su ap\u00f3stol (39). El conocimiento de Jes\u00fas es la fuente del apostolado. Evangelizar es compartir nuestra experiencia con otros.
35. {C}Dentro de cuatro meses{/}. La mies que est\u00e1 madurando es figura de la maduraci\u00f3n del pueblo que sigue a Jes\u00fas. {C}El segador ya recibe su paga:{/} Jes\u00fas lanza una afirmaci\u00f3n que tiene un sentido muy amplio. Tal vez en el vers\u00edculo 36 hay que entender la alegr\u00eda compartida del Padre que ha sembrado y del Hijo que cosechar\u00e1. En otro sentido, en el vers\u00edculo 37, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos no han trabajado in\u00fatilmente. En el 38,{C} donde otros han trabajado,{/} Jes\u00fas alude a quienes vinieron antes que \u00e9l: los profetas y en especial Juan Bautista.

{N}4,{/}46: {C}Si ustedes no ven prodigios, no creen {/}(48). El reproche de Jes\u00fas se dirige, no al funcionario que luego demostrar\u00e1 tanta fe, sino a los jud\u00edos y a nosotros. Jes\u00fas hace milagros que lo confirman en su misi\u00f3n, pero al mismo tiempo recalca que deber\u00edamos reconocerlo con s\u00f3lo verlo y o\u00edrlo. Los que se aman, \u00bfexigen acaso milagros para confiarse el uno al otro? Los que se entusiasman con alg\u00fan l\u00edder, \u00bfreclaman pruebas irrefutables? Si somos hijos de la verdad, debemos reconocerla cuando se nos presenta.
Un detalle de historia: en esos precisos a\u00f1os Cafarna\u00fan depend\u00eda del rey Herodes. Esta situaci\u00f3n no dur\u00f3 m\u00e1s que algunos a\u00f1os, y ya se hab\u00eda olvidado cuando se escribieron los otros evangelios. Por eso ya no hablan de un funcionario real, sino de un capit\u00e1n romano (Lc 7,1).

{N}5,{/}1: En este nuevo cap\u00edtulo Jes\u00fas proclama{C} la obra{/} para la cual ha venido a este mundo; su Padre lo ha enviado para juzgar y para dar vida.
\u00bfPor qu\u00e9 fue Jes\u00fas a la piscina de Betesda? Pues se sabe ahora que dicha piscina era un lugar pagano, dedicado a Esculapio, el dios de la salud. Corr\u00edan rumores de que all\u00ed se sanaban de cuando en cuando los enfermos. Los jud\u00edos piadosos, escandalizados al ver estas curaciones realizadas en un lugar pagano, afirmaban que no eran sanados por Esculapio, sino por{C} un \u00e1ngel del Se\u00f1or:{/} en los vv. 3-4 la frase puesta entre par\u00e9ntesis, que falta en los antiguos manuscritos, nos recuerda estos comentarios. All\u00ed, pues, iban hombres poco escrupulosos en su fe, que buscaban la salud aun por medios prohibidos por Dios. Y Jes\u00fas tambi\u00e9n fue all\u00ed en busca del pecador que quer\u00eda salvar.
N\u00f3tese la primera respuesta del enfermo. En este lugar milagroso, muchos eran los que esperaban y pocos los que sanaban. El hombre solo {C}-no tengo a nadie-,{/} no se puede salvar por s\u00ed mismo. Necesita un Salvador, Jes\u00fas.
Jes\u00fas desaparece despu\u00e9s del milagro, pues pod\u00edan equivocarse con respecto a \u00e9l, decir que reconoc\u00eda a los dioses paganos y pensar que sanaba a los enfermos en nombre de esos dioses. Jes\u00fas se dar\u00e1 a conocer en el Templo del Dios verdadero, su Padre.
Los jud\u00edos atacan a Jes\u00fas porque hab\u00eda hecho un \u00abtrabajo\u00bb en d\u00eda s\u00e1bado. Examinemos m\u00e1s de cerca la respuesta de Jes\u00fas: {C}Mi Padre sigue trabajando.{/} Jes\u00fas quiere decir que, si bien los hombres descansan en homenaje a Dios, \u00e9l no descansa ni est\u00e1 ausente del mundo; \u00e9l da vida a los hombres. Jes\u00fas, por ser Dios-Hijo, debe imitar a Dios-Padre en vez de descansar como lo hacen los hombres. Sus adversarios, al escucharlo, no se equivocaron sobre sus pretensiones: {C}se hac\u00eda a s\u00ed mismo igual a Dios,{/} {C}al llamarlo su propio Padre{/} (18).
14.{C} No vuelvas a pecar...{/} Jes\u00fas recuerda al enfermo su falta de fe que lo condujo al santuario pagano, donde esper\u00f3 in\u00fatilmente treinta y ocho a\u00f1os, igual que, en tiempos pasados, los israelitas quedaron recluidos treinta y ocho a\u00f1os en el oasis de Cad\u00e9s en el desierto, sin poder entrar en la Tierra prometida. Juan not\u00f3 esta coincidencia. Comprendi\u00f3 tambi\u00e9n que la curaci\u00f3n en la piscina era la figura de lo que nos sucede cuando nos bautizamos. La advertencia de Jes\u00fas al hombre sanado vale tambi\u00e9n para los que nos convertimos y nos bautizamos: No vuelvas a pecar.
A continuaci\u00f3n de este relato viene una nueva presentaci\u00f3n de la fe cristiana (ver el comentario de Jn 3,11), que ocupa las dos p\u00e1ginas que siguen.
Digamos tambi\u00e9n que, en estos \u00abdiscursos\u00bb del evangelista Juan, le gust\u00f3 repetir siete veces la o las palabras claves del discurso. Aqu\u00ed, por ejemplo, encontramos siete veces {C}s\u00e1bado,{/} siete veces {C}Jes\u00fas,{/} siete veces {C}Mois\u00e9s,{/} catorce veces {C}el Padre.{/} Es que quiere oponer la antigua religi\u00f3n de los jud\u00edos, instituida por Mois\u00e9s y cuyo mayor precepto era el descanso del s\u00e1bado, a los tiempos nuevos que Jes\u00fas vino a inaugurar, d\u00e1ndonos a conocer al Padre.

{N}5,{/}19:{C} EL HIJO Y EL PADRE. LA RESURRECCION{/}
Los opositores de Jes\u00fas se asombran al ver c\u00f3mo viola la ley del descanso sagrado; sin embargo \u00e9sta no es m\u00e1s que la {C}primera intervenci\u00f3n{/} de Jes\u00fas (7,21). Porque pretende mucho m\u00e1s que reformar la religi\u00f3n, ha venido para renovar la creaci\u00f3n entera.
Los libros del Antiguo Testamento hablaban de Dios como de uno solo. Pero ahora Jes\u00fas nos muestra una nueva cara de Dios: es Padre y ha enviado a su Hijo para llevar a cabo su obra. Dios procura darnos vida en todo lo que hace, y la mayor de sus obras es {C}la resurrecci\u00f3n.{/}
Ya dijimos que resucitar no significa volver a vivir, sino levantarse para empezar una vida nueva y transformada. Resucitar\u00e1n los muertos, por supuesto, como se recuerda en 5,28, pero desde ya se puede hablar de resurrecci\u00f3n para los que empiezan a creer. La palabra de Jes\u00fas, recibida con fe, nos da vida; se arraiga en nosotros y nos va transformando. Esta resurrecci\u00f3n es obra com\u00fan del Padre y del Hijo; el amor de Dios, que genera la vida, nos llega por {C}la voz{/} de Cristo (25).
Jes\u00fas, pues, no es un hombre como nosotros, sino que, siendo hombre, es tambi\u00e9n la otra cara de Dios. Jes\u00fas quiere sacar de nuestra mente tanto la figura del Dios celoso como la del Dios paternalista. Esto va de acuerdo con la psicolog\u00eda moderna, que muestra c\u00f3mo una persona no es aut\u00e9nticamente adulta hasta que no se libera de la autoridad de sus padres. El mundo moderno no acepta a un Dios paternalista. El Evangelio, justamente, muestra al Padre entregando toda su autoridad a un hombre, a Cristo.
En numerosas oportunidades Jes\u00fas se llam\u00f3 a s\u00ed mismo {C}el Hijo del Hombre{/} (ver la explicaci\u00f3n de esto en Mc 8,27). Pero aqu\u00ed Juan dice:{C} hijo de hombre{/} (27), y \u00e9se es un modismo de los jud\u00edos para decir: {C}un ser humano.{/} Por ser humano, Jes\u00fas salva a la humanidad desde adentro.
Al presentarse como {C}el Hijo,{/} Jes\u00fas une estas dos afirmaciones:
-_todo lo que hace el Padre, lo hago yo; todo lo que tiene el Padre, lo tengo yo.
-_y esta otra: yo no puedo hacer nada por cuenta m\u00eda.
Y al decir esto, Jes\u00fas se da en ejemplo a los hijos e hijas de Dios, pues nosotros tambi\u00e9n debemos estar en comuni\u00f3n con Dios para que \u00e9l nos pueda ense\u00f1ar sus obras. No hay vida cristiana sin una relaci\u00f3n personal con Dios, llamemos esto oraci\u00f3n o no.

{N}5,{/}30:{C} EL TESTIMONIO{/}
No podemos orientarnos en la vida sin conocer al mundo y a los hombres, para lo que en parte recurrimos a la ciencia, pero mucho m\u00e1s todav\u00eda al testimonio. Si bien la ciencia es la que nos permite actuar sobre el mundo, el testimonio de nuestros semejantes es m\u00e1s decisivo para nuestras opciones.
Testimonio, o sea, sus palabras, su actitud, la atracci\u00f3n de su persona. As\u00ed es como se descubren los enamorados, como se acogen los amigos, como se decide una carrera, como se toma un compromiso religioso o pol\u00edtico. Es as\u00ed tambi\u00e9n como se descubre a Dios viviendo entre nosotros. Por eso Jes\u00fas habla de los testimonios que lo acreditan:
-_sus obras, o sea, sus milagros;
-_el testimonio de Juan Bautista, que lo present\u00f3 como el Salvador;
-_las palabras de la Biblia que se refer\u00edan a \u00e9l.
Ciertas personas dicen que les basta que la Biblia sea palabra de Dios y que no necesitan nada m\u00e1s para guiarse. Pero eso es como decir que Dios ya no habla. Si Dios habl\u00f3 mediante los acontecimientos y los profetas de la historia sagrada, sigue haci\u00e9ndolo en la actualidad. Si no estamos abiertos a esta manera de hablar de Dios, veamos c\u00f3mo Jes\u00fas reprendi\u00f3 a los que cre\u00edan {C}tener la palabra{/} de Dios (38), pero no cre\u00edan {C}al que Dios les enviaba.{/}
Dios nos instruye a su manera. Dispone en nuestra vida y en la de los pueblos, llamados e indicaciones que sabremos escuchar o interpretar si estamos dispuestos a que otro nos ense\u00f1e. Luego nos gu\u00eda por medio de una comunidad cristiana, la Iglesia, y dentro de ella nos hace encontrar a ciertas personas que viven seg\u00fan su Esp\u00edritu, al lado de otras que solamente tienen cara de personas religiosas y correctas.
Pero, \u00bfc\u00f3mo distinguir lo verdadero de lo falso? \u00bfC\u00f3mo reconocer a los que hablan de los caminos de Dios porque tienen experiencia? Jes\u00fas da a entender que quienes aman la verdad reconocen a los que dicen la verdad. Pues cada cual valoriza el testimonio de sus iguales. Para reconocer a los mensajeros de Dios, debemos ser gente que no vive pendiente {C}de las alabanzas que se dan unos a otros,{/} en lo cual uno se hace esclavo de valores falsos. El que busca la verdad y la misericordia reconocer\u00e1 {C}la gloria de Dios{/} en las palabras y los actos de sus m\u00e1s humildes servidores.
A Dios le agrada que reconozcamos a sus testigos y, con esto, lo honremos. M\u00e1s a\u00fan, quiere que todos {C}honren{/} al Hijo tanto como a su Padre. Al creer en su Hijo nos hacemos dignos de su confianza y pasamos a ser hijos para \u00e9l.

{N}7,{/}19: Ponemos al final del cap\u00edtulo 5 el trozo 7,19-24, que es la conclusi\u00f3n de este discurso y que, por alguna raz\u00f3n que no conocemos, fue colocado posteriormente a continuaci\u00f3n del cap\u00edtulo 6,

{N}6,{/}1: Ver Marcos 6,35.

{N}6,{/}22: En las p\u00e1ginas que siguen, Juan desarrolla palabras que Jes\u00fas pronunci\u00f3 en la sinagoga de Cafarna\u00fan. A lo mejor Jes\u00fas no dijo con tanta precisi\u00f3n en ese d\u00eda lo que se refiere a la Eucarist\u00eda (vers. 48-58). Sin embargo, no podemos dudar de que Jes\u00fas se expres\u00f3 en forma escandalosa para sus oyentes. Y \u00bfqu\u00e9 dijo, sino precisamente afirmar que debemos ir a \u00e9l como a nuestro pan verdadero y recibir por medio de su persona la vida eterna que nos hace falta?
En todo tiempo la mayor parte de la humanidad ha trabajado por su alimento, y su primera preocupaci\u00f3n es asegurarlo para el ma\u00f1ana, porque si no come dejar\u00e1 de vivir. El hombre no tiene {C}en s\u00ed mismo{/} la vida (53), y debe sacar constantemente de lo exterior lo necesario para mantenerla. Pero a pesar de todo, alg\u00fan d\u00eda la vida se le escapar\u00e1, porque no ha encontrado {C}la comida que permanece{/} (27).
En realidad el hombre necesita mucho m\u00e1s que pan; al comer y beber busca algo que remedie su indigencia como criatura. Teniendo el alimento, multiplicar\u00e1 los objetos de su deseo sin conseguir algo que lo deje colmado, y tendremos que esperar la resurrecci\u00f3n, pues es en la asamblea de Todos los Santos donde habr\u00e1 paz y unidad total y perfecta. Esa ser\u00e1 precisamente {C}la Obra del Hijo del Hombre.{/}
El discurso empieza con una pregunta de los jud\u00edos: \u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer para trabajar en{C} las obras de Dios?{/} Y Jes\u00fas responde: {C}La obra de Dios{/} es \u00e9sta: creer. El Padre no exige \u00abobras\u00bb, o sea, las pr\u00e1cticas de una ley religiosa, sino m\u00e1s bien la fe en su Hijo. En el cap\u00edtulo anterior, Jes\u00fas afirm\u00f3 que su obra consist\u00eda en resucitarnos. Aqu\u00ed indica la obra nuestra: creer en el Enviado del Padre.
La palabra clave del discurso es {C}el pan.{/} Por eso Juan la repite siete veces en cada secci\u00f3n de este cap\u00edtulo. Y siete veces aparecer\u00e1 la expresi\u00f3n: {C}que ha bajado del cielo.{/}

{N}6,{/}28: Aqu\u00ed viene la primera parte del discurso: Jes\u00fas se hace nuestro pan cuando creemos en \u00e9l.
En el pasado Dios hab\u00eda facilitado a los israelitas un alimento providencial, {C}el man\u00e1,{/} cuando les faltaba todo en el desierto. Pero si Dios se conforma con ser nuestro bienhechor y nosotros vamos a \u00e9l en busca de favores, terminamos por fijarnos solamente en las cosas que Dios nos proporciona; casi no se las agradecemos, y luego nos volvemos a quejar. Y as\u00ed pas\u00f3 con los israelitas que, despu\u00e9s de recibir el man\u00e1, se rebelaron contra Dios y {C}murieron en el desierto.{/} Es que las cosas, aunque vengan del cielo, no nos hacen mejores ni nos confieren la vida verdadera.
Por eso ahora Dios propone algo nuevo.{C} El pan que baja del cielo{/} no es una cosa, sino Alguien. Ese pan verdadero nos comunica la vida eterna, pero para recibirlo se necesita dar un paso, o sea, creer en Cristo.
{C}Todo lo que el Padre me ha dado vendr\u00e1 a m\u00ed{/} (37). S\u00f3lo vendr\u00e1n a Cristo los que el Padre conoce. En la misma Iglesia, que abarca a gente de toda clase, solamente aquellos a quienes el Padre concede esta gracia encontrar\u00e1n los caminos de Cristo discutido y humilde. Cuando hayamos dicho todo lo que conviene decir sobre la importancia de los sacramentos o de las obras buenas, habr\u00e1 que volver tambi\u00e9n a esta afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas: ninguna diligencia nuestra puede sustituir la elecci\u00f3n del Padre que nos llama a conocer a su Hijo seg\u00fan la verdad.
{C}No es sino Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9{/} (42). Los oyentes de Jes\u00fas son todos jud\u00edos que creen en Dios y en la Biblia. Pero una cosa es creer en los profetas del pasado, celebrados despu\u00e9s de su muerte, y otra reconocer a esos enviados de Dios mientras viven y son discutidos, especialmente cuando el{C} Enviado de Dios{/} es un simple carpintero. Hoy todav\u00eda tendremos que superar las mismas dudas y escuchar a los enviados de Dios que nos ense\u00f1an una misi\u00f3n concreta en el mundo de hoy. Son muchos los que creen en la Biblia o en Cristo, y no quieren escuchar en la Iglesia las voces que llaman a la pobreza y al rechazo de los \u00eddolos.
{C}No murmuren.{/} La Biblia usa este mismo verbo{C} murmurar{/} en el Exodo; en el desierto, los israelitas desconfiaban de Dios y criticaban a cada momento las decisiones de Mois\u00e9s (Ex 15,24; 16,2; 17,3).
{C}Ser\u00e1n todos ense\u00f1ados por Dios{/} (45). Unos textos de los profetas mostraban por qu\u00e9 camino se iba a superar la religi\u00f3n jud\u00eda. Despu\u00e9s de la alianza de Dios con Israel en el Sina\u00ed, con sus leyes y sus ritos destinados a educar a este pueblo, deb\u00edan abrirse tiempos nuevos en que Dios se comunicar\u00eda con cada uno de sus fieles, de la misma manera que hab\u00eda hecho con los grandes profetas (Is 54,13; Jer 31,34; Jl 3,1). Jes\u00fas recuerda estas promesas, pero a\u00f1ade una precisi\u00f3n. No se trata de que cada cual reciba revelaciones y luego pueda creer que todo lo ha escuchado de Dios, sino que recibimos del Padre una inclinaci\u00f3n a buscarlo todo en Jes\u00fas. En Jes\u00fas, como en el perfecto espejo de Dios, descubrimos la voluntad del Padre sobre nosotros. Jes\u00fas es \u00abla\u00bb Palabra de Dios; en \u00e9l el Padre lo ha dicho todo, y las revelaciones m\u00e1s aut\u00e9nticas no pueden sino devolvernos a \u00e9l.

{N}6,{/}48:{C} LA COMUNION - LOS SACRAMENTOS{/}
Segunda parte del discurso: Jes\u00fas se hace nuestro pan cuando {C}comemos su carne{/} en el sacramento de la Eucarist\u00eda. Esta \u00abCena del Se\u00f1or\u00bb es la expresi\u00f3n m\u00e1s fuerte de nuestra uni\u00f3n con Dios en Cristo.
{C} \u00bfC\u00f3mo puede \u00e9ste darnos a comer carne?{/} Seg\u00fan los manuscritos m\u00e1s antiguos, Juan escribi\u00f3 \u00abcarne\u00bb, y no \u00absu carne\u00bb, citando las mismas palabras de los israelitas que desconfiaban de Dios en el desierto (N\u00fam 11,4 y 18). Pero Juan, al que le gusta jugar con las palabras, les da aqu\u00ed un sentido diferente: \u00bfC\u00f3mo un enviado del cielo dar\u00eda carne al mundo, si lo que necesitamos es lo espiritual? Jes\u00fas contestar\u00e1 en el vers\u00edculo 63: eso de {C}comer carne,{/} que parece cosa muy terrenal, solamente se justifica porque esa carne es la de Cristo resucitado y transformado {C}por el Esp\u00edritu,{/} y por eso {C}da vida{/} (6.63).
Mediante un gesto visible, el creyente participa de una realidad que no ve: entra en comuni\u00f3n de vida con Cristo resucitado. Acostumbramos a hablar de sacramento para designar estos gestos que figuran y contienen una realidad espiritual. En la Cena del Se\u00f1or o misa, nuestra fe nos lleva a recibir como cuerpo y sangre de Cristo algo que todav\u00eda no parece ser m\u00e1s que pan y vino. Pero con esto Cristo resucitado se hace para nosotros alimento de vida.
Jes\u00fas es el pan vivo, o sea, activo. Nuestro cuerpo transforma el pan y lo asimila, es decir, lo hace cosa suya: el pan no act\u00faa. Cristo, por el contrario, act\u00faa y, al comerlo, es \u00e9l quien nos transforma, quien nos hace cosa suya: Quien me come {C}tendr\u00e1 de m\u00ed la vida.{/}
{C}Carne y sangre{/}. En la cultura hebraica, carne y sangre designan a todo el hombre en su condici\u00f3n natural. Jes\u00fas quiere que hagamos nuestro todo su ser humano en su condici\u00f3n humilde y mortal, y \u00e9l nos comunica su divinidad. Es evidente que la comuni\u00f3n s\u00f3lo capta todo su sentido si se hace bajo las dos especies de pan y de vino; y aunque habitualmente no se haga as\u00ed por razones pr\u00e1cticas, s\u00f3lo hay eucarist\u00eda si el celebrante por lo menos comulga bajo las dos especies.
Una vez m\u00e1s Jes\u00fas va a \u00abcumplir\u00bb lo que conten\u00eda la Antigua Alianza: cumplir, es decir, dar la realidad all\u00ed donde no hab\u00eda a\u00fan m\u00e1s que sombra. Entre los diversos sacrificios que se ofrec\u00edan en el Templo, estaban los llamados de comuni\u00f3n; los fieles com\u00edan durante un banquete una parte de la v\u00edctima. La com\u00edan \u00abdelante\u00bb de Dios (Dt 12,18), uni\u00e9ndose as\u00ed a su Dios, a quien estaba consagrada la mejor parte de la v\u00edctima.
Jes\u00fas, el verdadero cordero (Jn 1,36), se ofrece en sacrificio por el pecado del mundo y as\u00ed lleva a su cumplimiento todos los sacrificios por el pecado del Antiguo Testamento (Heb 10,5-6). Al hacer de su persona resucitada el alimento de su pueblo, realiza la uni\u00f3n perfecta del Nuevo Pueblo de Dios con su Padre.
A pesar de todo, no nos dejamos f\u00e1cilmente convencer, pues hemos comprobado que no basta comulgar para ser perfectos, y que no todos los que comulgan viven del Esp\u00edritu de Cristo. Por eso nos asombra la palabra de Jes\u00fas: {C}el que come mi carne tiene la vida, quien no come...{/} Pero el don de Dios, ya sea su palabra o el cuerpo de Cristo, es una semilla muy peque\u00f1a que se pierde en muchos casos, y que no da frutos m\u00e1s que en los que perseveran.
Los sacramentos que recibimos hacen madurar en nosotros la vida de Dios, pero lo hacen actuando en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser. Mientras tanto, nos fijamos solamente en que, a pesar de recibir los sacramentos, nos quedamos con muchos defectos, y no comprendemos que la verdadera transformaci\u00f3n de nuestra persona es algo que no se puede notar a simple vista.

{N}6,{/}59: {C}Este lenguaje es muy duro.{/} \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan creer los oyentes de Jes\u00fas que el \u00abhijo de Jos\u00e9\u00bb hab\u00eda venido de Dios? \u00bfY c\u00f3mo creeremos nosotros ahora que necesitamos la Eucarist\u00eda? Jes\u00fas entonces nos ense\u00f1a en dos palabras el sentido de su venida: el Hijo de Dios ha bajado a nosotros para luego {C}subir al lugar donde estaba antes.{/} De Dios ha venido el que nos comunica la vida misma de Dios y que nos llevar\u00e1 de vuelta hasta el seno del Padre (Jn 14,12).
Entendamos que nuestro mundo ha sido renovado por la resurecci\u00f3n de Cristo. El Hijo de Dios {C}ha subido al lugar donde estaba antes,{/} revestido de su carne transfigurada por el Esp\u00edritu. El Hijo de Dios ha subido, revestido de nuestra humanidad: el primero de nuestra raza ha llegado hasta Dios. Cuando el Hijo del Hombre entr\u00f3 en la Gloria de su Padre, llevaba en sus hombros la creaci\u00f3n entera que quer\u00eda renovar y consagrar.
A pesar de que, seg\u00fan las apariencias, la vida sigue igual que antes, otro mundo, que es el verdadero, se hizo presente. Ahora el Esp\u00edritu est\u00e1 actuando dentro de los gigantescos remolinos que agitan y revuelven la masa humana. Cristo va consagrando este mundo invisiblemente, o sea, va haciendo que la humanidad llegue a su madurez mediante un sinn\u00famero de crisis y de muertes que preparan una resurrecci\u00f3n.
Los oyentes de Jes\u00fas no pod\u00edan comprender (6,61) el misterio del Hijo de Dios, que quiso humillarse y desprenderse de su gloria divina, llegando a ser hombre y muriendo como un esclavo (ver Jn 1,14 y Fil 2,6), para que luego el Padre lo hiciera {C}subir al lugar donde estaba antes.{/} Asimismo a nosotros nos cuesta creer en la obra divina que prosigue entre nosotros: esta humanidad tan irresponsable a la que Dios ama; esta Iglesia tan indigna, con la que Dios realiza sus designios; esta historia tan desesperante que, sin embargo, prepara el banquete del Reino.
{C}La carne no sirve para nada{/}. Si Jes\u00fas habla de darnos su carne, esto no se debe entender como la continuaci\u00f3n de la religi\u00f3n jud\u00eda, en que se com\u00edan carnes de animales sacrificados. {C}Carne y sangre{/} designan, en la cultura hebrea, ese mundo de abajo en que se mueven los hombres y que no puede captar el misterio de Dios. La eucarist\u00eda, en cambio, contiene el cuerpo, o la carne, de Cristo resucitado. Es realidad transformada por el Esp\u00edritu y que act\u00faa en forma espiritual.
{C}Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n ir\u00edamos?{/} Mientras muchos seguidores de Jes\u00fas se alejan, Pedro expresa su fidelidad en nombre de los que se quedan, en t\u00e9rminos muy parecidos a como figura en Mateo 16,13.

{N}7,{/}1: Jes\u00fas obliga a la gente a que se pregunte respecto a \u00e9l. Lo peor es pertenecer al grupo de quienes no se plantean interrogantes, pues creen que ya lo conocen: as\u00ed son{C} los hermanos de Jes\u00fas.{/}
{C}Date a conocer al mundo {/}(4). Esos {C}hermanos{/} de Jes\u00fas son los familiares y los paisanos de Nazaret (ver Mc 3,31). Ellos, que deb\u00edan entrar en la Iglesia despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y que se creer\u00edan con derechos por ser sus parientes, estaban todav\u00eda muy lejos de comprenderlo. Quer\u00edan que Jes\u00fas se diera a conocer por sus milagros, mientras que \u00e9l estaba ense\u00f1ando el misterio de muerte que lleva a la gloria.
{C}Todav\u00eda no ha llegado mi tiempo...{/} (6). Notemos aqu\u00ed dos conductas opuestas: una, la de los que viven seg\u00fan sus propios planes, y otra, la de los que se dejan guiar por el Esp\u00edritu. Los primeros {C}no tienen hora,{/} o sea, act\u00faan como y cuando les parece, porque no conocen los llamados de Dios. En cambio, el que se gu\u00eda por el Esp\u00edritu espera signos de que \u00e9ste es el tiempo de Dios. Lo que emprende en ese momento resultar\u00e1 para gloria de Dios.
{C}Los jud\u00edos...{/} (v.13, 15, 35). Juan era jud\u00edo, como Jes\u00fas, y estaba rodeado de jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo. Por tanto, ser\u00eda un error pensar que designa aqu\u00ed al conjunto de sus compatriotas. Juan habla de {C}los jud\u00edos {/}refiri\u00e9ndose al mundo social y pol\u00edtico que no reconoci\u00f3 a Jes\u00fas e hizo todo para paralizar su misi\u00f3n. Aqu\u00ed encontramos otra vez los contrastes del pueblo de Dios en la tierra: es a la vez la morada de la verdad y el lugar del Esp\u00edritu, y tambi\u00e9n el pueblo que mata a los profetas.
Esos jud\u00edos estaban apegados a un orden social determinado y a cierta manera de comprender la vida y la religi\u00f3n, propia de su tiempo. Eso era lo importante para ellos, y Dios les interesaba en la medida en que lo hab\u00edan hecho el defensor de tales cosas (Mt 23,29).
El trozo 19-24 est\u00e1 puesto a continuaci\u00f3n del cap\u00edtulo 5, Ver nota al final de 5,47.

{N}7,{/}25: {C}LA SALVACION - BUSCAR LA VERDAD{/}
\u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas? Es de suma importancia que lo sepamos, pues Jes\u00fas nos ofrece nada menos que compartir la vida de Dios. \u00bfQu\u00e9 valor tendr\u00eda esta promesa si Jes\u00fas no viniera de Dios?
Debemos, pues, descubrir por nosotros mismos qui\u00e9n es Jes\u00fas y, en la medida en que lo vayamos descubriendo, iremos tambi\u00e9n progresando en el camino de nuestra salvaci\u00f3n.
La persona de Jes\u00fas nos atrae, pero sus palabras nos chocan. Cuando afirma que el mundo ya est\u00e1 salvado, que ya hemos resucitado y somos hijos de Dios, pensamos que son figuras de estilo, pues aparentemente la realidad es muy diferente. Se necesita tiempo, experiencia y sufrimiento para modificar nuestra manera de ver y para subir hasta el lugar desde el cual descubrimos el mundo y a los hombres tal como \u00e9l los describe. Llegados a ese punto, reconocemos que \u00e9l es el Salvador, y tambi\u00e9n tenemos la salvaci\u00f3n porque, al recorrer este camino, hemos adquirido la capacidad de ver las cosas a la luz de Dios.
Por eso, cuando procuramos que otros lleguen a la fe, hay momentos en que es mejor evitar los discursos religiosos. Son ellos los que deben alcanzar la verdad que les hace falta. Son ellos los que deben cavar en s\u00ed mismos para descubrir el agua; no progresar\u00e1n en el conocimiento de Cristo sin progresar en el conocimiento de su propia realidad.
{C}Este sabemos de d\u00f3nde viene {/}(27){C}.{/} Esos jud\u00edos creen que conocen las Escrituras, pero \u00e9stas siempre tienen algo para desconcertarnos si no sabemos escuchar. Frente a ellos, Jes\u00fas se presenta como el Enviado de Dios. No lo hace como quien se vale de un t\u00edtulo para imponerse, sino que m\u00e1s bien subraya su total dependencia del Padre y el conocimiento que tiene de \u00e9l.
{C}Ustedes me buscar\u00e1n, pero no me encontrar\u00e1n {/}(34). Es la misma advertencia que hac\u00eda Dios por medio de sus profetas (Jer 13,16). Una vez m\u00e1s, Jes\u00fas se aplica a s\u00ed mismo las palabras y prerrogativas que la Biblia reservaba a Dios.

{N}7,{/}37:{C} LA COMUNICACION DEL ESPIRITU{/}
En la fiesta de las Tiendas, en el d\u00eda en que iban en procesi\u00f3n para sacar agua de la piscina de Silo\u00e9, Jes\u00fas anuncia otra vez el don (4,10), el agua viva: ese es el Esp\u00edritu.
Y antes de que viniera Cristo, un libro de la Biblia dec\u00eda: \u00abEl Esp\u00edritu de Dios llena el universo\u00bb (Sabidur\u00eda 1,7). Pues nunca dej\u00f3 Dios de comunicarse; su Esp\u00edritu se desliza en el esp\u00edritu del hombre, al que despierta, anima y empuja. En todo tiempo ha actuado en los artistas, los pensadores y los h\u00e9roes; y ha estado tambi\u00e9n en el esp\u00edritu de los hombres de recto coraz\u00f3n. Aqu\u00ed, sin embargo, Juan precisa que los tiempos del Esp\u00edritu no pod\u00edan ser antes de que Jes\u00fas {C}hubiera entrado en su gloria{/} por su muerte y su resurrecci\u00f3n.
Porque el Esp\u00edritu es Persona divina, y no es otro que \u00abDios-que-se-comunica\u00bb. Ya dijimos que el don del Esp\u00edritu sigue a la venida del Hijo y est\u00e1 en nosotros en la medida en que hemos acogido la Palabra o Sabidur\u00eda de Dios, que es su Hijo. Lo mismo que la Palabra visita a todos los hombres (1,4 y 9), tambi\u00e9n participan ellos del Esp\u00edrtu de Dios (ver Jue 11,29). Pero con esto estamos muy lejos de la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu a los que han acogido a Cristo. Los dones del Esp\u00edritu son diferentes y m\u00e1s abundantes en la Iglesia.
{C}Todav\u00eda no se comunicaba el Esp\u00edritu {/}(39). Esto se podr\u00eda traducir tambi\u00e9n: {C}no hab\u00eda esp\u00edritu.{/} Varios manuscritos antiguos han arreglado un poco esta sentencia: {C}el Esp\u00edritu no se comunicaba. {/}Juan quiere decir que no se hab\u00eda entrado todav\u00eda en la \u00abera\u00bb del Esp\u00edritu y de los dones del esp\u00edritu que abundan en forma muy especial en la Iglesia.
{C}De \u00e9l saldr\u00e1n r\u00edos de agua viva. {/}Muchos cortan la frase con el v.38, y luego traducen: El que cree en m\u00ed, r\u00edos saldr\u00e1n de \u00e9l como dice la Escritura... Esto se refirir\u00eda entonces a textos como Is 58,11. Pero no se armoniza con lo que sigue. Juan nos llama la atenci\u00f3n sobre textos prof\u00e9ticos que apuntaban al Mes\u00edas, fuente del agua viva. Recordemos el agua que sale de la roca en Ex 17, N\u00fam 20,8, y el r\u00edo que sale del Nuevo Templo en Ez 47,1. Pues Jes\u00fas era a la vez la Roca y el Templo.

{N}8,{/}1: El trozo 8,1-11 falta en los manuscritos m\u00e1s antiguos del evangelio de Juan, y por eso muchas personas piensan que es de otra procedencia. Pero tambi\u00e9n puede ser que haya pertenecido al evangelio redactado por Juan y que despu\u00e9s fuera suprimido en muchos lugares porque la indulgencia de Jes\u00fas con la mujer ad\u00faltera pod\u00eda ser mal interpretada.
En realidad, si Jes\u00fas demuestra tanto respeto a la pecadora y se niega a condenarla como hacen los seres humanos, \u00bfser\u00e1 porque considera que la falta no es grave? Digamos m\u00e1s bien que Dios usa medios diversos de los que usan los hombres para llevar al pecador al arrepentimiento y para que se purifique con el sufrimiento de culpas que no son de pura ignorancia.
Algunas p\u00e1ginas del evangelio de Juan parece que est\u00e1n fuera de lugar. Ya dijimos que el trozo 7,19-24 deb\u00eda leerse a continuaci\u00f3n del cap\u00edtulo 5. Tambi\u00e9n el discurso 8,12-29 parece ser la continuaci\u00f3n del milagro contado en el cap\u00edtulo 9; despu\u00e9s de sanar al ciego y de comprobar la ceguera espiritual de los fariseos, Jes\u00fas declara: {C}Yo soy la luz.{/} Y al afirmar:{C} Por eso acabo de decirles que morir\u00e1n en sus pecados{/} (8,24), recuerda lo dicho en 9,41.

{N}8,{/}12: {C}LA LUZ{/}
Jes\u00fas es la luz para todos los hombres de todos los tiempos. Dios se hab\u00eda hecho gu\u00eda de los hebreos en el desierto por medio de una nube luminosa. De igual modo, el que sigue a Jes\u00fas {C}no caminar\u00e1 en tinieblas.{/}
La luz es s\u00edmbolo de muchas cosas buenas. Luz que brilla al amanecer, despu\u00e9s de una noche de espera; luz que permite vivir y trabajar en casa mientras afuera reina la noche; luz encendida en las calles, alegr\u00eda para los ojos, y que llega a todos, a pobres y a ricos; luz que triunfa sobre las fuerzas oscuras del mal y de la ignorancia. Cristo es todo eso y mucho m\u00e1s para el que lo sigue. Por esta luz vivimos en plenitud; nos permite atribuir a las cosas y a los quehaceres humanos el lugar y la importancia que les corresponden.
Mediante esa luz logramos tambi\u00e9n triunfar sobre todo lo oscuro que cada uno lleva en s\u00ed mismo. Solamente somos conscientes de una peque\u00f1a parte de nuestro interior y, a cada momento, nuestros actos obedecen a impulsos que no controlamos y que provienen de nuestro temperamento y de nuestra naturaleza. Nos animan buenas intenciones y tenemos el coraz\u00f3n limpio (por lo menos as\u00ed lo creemos), y no vemos que en realidad obedecemos a los llamados de \u00abla carne y la sangre\u00bb, como expresa la Biblia. Pero si vivimos en la luz, la luz invadir\u00e1 poco a poco hasta los \u00faltimos rincones de nuestro ser.
{C}YO SOY{/}
En este discurso Jes\u00fas se hace el testigo de su propia divinidad. Da a entender que en \u00e9l hay un secreto, algo misterioso en cuanto a su origen. En esta p\u00e1gina leemos siete veces la expresi\u00f3n {C}Yo soy;{/} con esto Juan nos da a entender que es la palabra clave del discurso.
{C}Yo Soy:{/} As\u00ed se design\u00f3 Dios a s\u00ed mismo hablando a Mois\u00e9s. {C}Yo soy{/} es el nombre que s\u00f3lo a Dios le conviene; y sabemos que los jud\u00edos llamaban a Dios {C}Yav\u00e9,{/} o sea, El que es, El que hace existir. Pero Jes\u00fas declara: \u00abYo soy\u00bb, y reivindica para s\u00ed el Nombre que no se deb\u00eda comunicar a criatura alguna. De este modo se coartan los argumentos de aquellos \u00abcristianos\u00bb, Arrianos en siglos pasados, o Testigos de Jehov\u00e1 en el tiempo presente, que quieren rebajar a Cristo. Sabiendo que Dios es uno solo, no quieren pensar que en \u00e9l haya vida compartida en tres personas. Y aunque siguen llamando a Cristo \u00abHijo de Dios\u00bb, niegan que sea Dios nacido de Dios. Jes\u00fas, sin embargo, {C}Es{/} como el Padre y no se confunde con \u00e9l, pues dice:{C} El Padre me envi\u00f3,{/} y tambi\u00e9n: {C}El testimonio de dos personas es digno de fe.{/}
{C}Morir\u00e1n en su pecado {/}(24){C}.{/} El pecado no est\u00e1 solamente en hacer algo malo; tambi\u00e9n es pecado cuando nos encerramos en nuestros peque\u00f1os problemas, nuestros criterios de sabidur\u00eda humana, sin abrirnos a los horizontes de Dios.
Aqu\u00ed se dividen los hombres, entre {C}los de arriba,{/} que sienten las cosas de Dios, y {C}los de abajo.{/} El pecado es negarse a nacer de arriba, como Jes\u00fas dec\u00eda a Nicodemo (3,3). Esos jud\u00edos no cre\u00edan en Jes\u00fas, porque su modo de vivir y su mensaje revelaban un m\u00e1s all\u00e1 de este mundo que no los atra\u00eda. Jes\u00fas habr\u00eda perdido el tiempo discutiendo con ellos. La sabidur\u00eda de Dios se manifestar\u00e1 mejor que con palabras cuando \u00e9l muera en la cruz (28).

{N}8,{/}30:{C} LA VERDAD - LA LIBERTAD - EL PECADO
Jes\u00fas dec\u00eda a los jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo en \u00e9l.{/} Esos jud\u00edos cre\u00edan en Jes\u00fas a su manera y se parec\u00edan mucho a los que Pablo combate en G\u00e1l 3-4. Estas discusiones con los que ostentaban de estar en la verdadera religi\u00f3n, nos dan a entender cu\u00e1l ser\u00eda el enfrentamiento de Jes\u00fas con muchos que se precian de \u00abcat\u00f3licos\u00bb, si hoy pasara entre nosotros.
Jes\u00fas no nos reprochar\u00eda tanto por nuestros pecados como por seguir viviendo en e{C}l pecado.{/} Pues los pecados son actos malos que a veces tienen disculpas, y a menudo nos arrepentimos apenas los hemos cometido. Estar en el pecado, en cambio, es vivir en la falsedad, es guardar porfiadamente un orgullo, un apego a nuestros criterios y a nuestros derechos. Esta actitud no nos permite entrar en los caminos de Dios, aun cuando llevemos una vida exteriormente correcta y proclamemos nuestra fe.
Jes\u00fas no es la bandera de un grupo social llamado cat\u00f3lico o de cualquier otro nombre, con la cual ir\u00edamos a pelear con otros grupos. Ha venido como rey en el reino de {C}la verdad.{/} Suyos son quienes buscan la verdad, sean cuales fueren sus ideas. Y m\u00e1s a\u00fan son suyos quienes {C}viven en la verdad.{/}
Para los jud\u00edos, el mundo se divid\u00eda en dos bandos:{C} los hijos de Abrah\u00e1n,{/} es decir, ellos, y {C}los dem\u00e1s.{/} Se gloriaban de su antepasado y olvidaban que a los ojos de Dios, cada uno vale por lo que es. Jes\u00fas se presenta a ellos como el testigo de la verdad, el que por su sola presencia obliga a todos a que se examinen a s\u00ed mismos.
La verdad de la que Jes\u00fas habla, no designa una doctrina que deba ser impuesta a la fuerza por sus partidarios. No necesita propagandistas pertrechados con argumentos y con citas b\u00edblicas, sino testigos que hablen de su experiencia. Jes\u00fas dice: {C}la verdad los har\u00e1 libres,{/} y{C} el Hijo los har\u00e1 libres{/} (v. 32 y 36). Porque muestra verdad consiste en vivir conforme a nuestra vocaci\u00f3n de hijos de Dios.
El creyente que sabe que es amado por Dios y a consecuencia de esto se esfuerza por ser aut\u00e9ntico, ya est\u00e1 en la verdad, aun cuando contin\u00fae siendo v\u00edctima de muchos prejuicios de su ambiente o siga manteniendo inconscientemente en su vida varias mentiras e ilusiones.
Jes\u00fas habla tambi\u00e9n de {C}libertad;{/} la verdad y la libertad van juntas. Hombres y pueblos no escatiman sus esfuerzos para romper sus cadenas. Pero los que acaban por liberarse no demoran en caer en otras formas de sujeci\u00f3n, porque tenemos dentro la ra\u00edz de toda esclavitud. Al hacer el mal, uno se hace c\u00f3mplice del{C} Diablo{/} y sin quererlo cae en sus redes. Ya no podr\u00e1 rechazar los espejismos y las influencias mal\u00e9ficas con las que {C}el Padre de la Mentira{/} tiene sometido el mundo a su poder (44).
Mientras nos agitamos despreocupados por nuestra realidad, no somos m\u00e1s que esclavos, aun cuando luzcamos dinero, conocimientos y rango; constituimos el mundo {C}de abajo,{/} que es inestable. Se suceden generaciones de esclavos, que pasan como las olas del mar; los esclavos son gente que {C}no se quedan en la casa para siempre{/} (34). En cambio, Cristo nos hace entrar desde ahora en otro mundo, {C}el mundo de arriba,{/} en el que todo {C}permanece{/} (35). Desde el d\u00eda en que somos hijos, todo lo que hacemos da frutos para la eternidad.
{C}Abrah\u00e1n se alegr\u00f3 pensando ver mi d\u00eda. Lo vio {/}(56){C}. {/}Ciertamente Abrah\u00e1n no vio a Jes\u00fas hombre, que nacer\u00eda siglos despu\u00e9s, sino solamente el nacimiento de su hijo Isaac. Pero ya ten\u00eda con este ni\u00f1o un signo de las promesas de Dios; ya lo estaba visitando la Sabidur\u00eda o Palabra de Dios, a la cual le gusta convivir con los hombres (Pro 8,31). No hab\u00eda nacido todav\u00eda el hombre Jes\u00fas, pero ya estaba la Palabra eterna que alg\u00fan d\u00eda \u00abse har\u00eda carne\u00bb.
La palabra \u00abyo soy\u00bb aparece por s\u00e9ptima vez en este discurso, y esta vez debemos tomarla en el sentido estricto, el que s\u00f3lo conviene a Dios tal como fue revelado a Mois\u00e9s.

{N}9,{/}1: Jes\u00fas es la luz: el ciego va a recibir la luz. Jes\u00fas es la luz (Lc 2,32), pero los hombres se dividen respecto a \u00e9l: unos se abren a la luz, o sea a la fe; otros se alejan cegados, pues prefieren quedarse con sus luces antes que creer en ese enviado de Dios.
Se notar\u00e1: el ciego que entiende inmediatamente el significado de su curaci\u00f3n; los padres temerosos y oportunistas; los fariseos que no saben m\u00e1s que juzgar y no se dan cuenta de que se condenan a s\u00ed mismos.
Pero tambi\u00e9n notemos esta presentaci\u00f3n del creyente como el que capta la luz verdadera (en especial v. 4 y 39-41).
{C}Maestro, \u00bfqui\u00e9n ha pecado...?{/} Jes\u00fas se niega a ver en toda desgracia un castigo de Dios: Lc 13,2.
La curaci\u00f3n del ciego se hizo en d\u00eda s\u00e1bado: \u00bfestar\u00e1 Dios de parte de la ley divina que proh\u00edbe actuar, o de parte del que obr\u00f3 tan buena obra? Los fariseos defienden la Ley, y no es para asombrarse, puesto que ellos se sienten m\u00e1s comprometidos con la palabra escrita y se quedan m\u00e1s alejados de la miseria humana.
{C}Ustedes no entienden de d\u00f3nde viene el hombre que me abri\u00f3 los ojos.{/} Pero, \u00bfqui\u00e9nes viven en un mundo abierto a Dios? Con toda l\u00f3gica, los fariseos expulsan al ciego, porque la fe en Jes\u00fas separa irremediablamente al creyente de aquellos que no reconocen la manera de actuar de Dios.
Muchos piensan que la fe es una ilusi\u00f3n y que es como un velo que se pone encima a la realidad, pues para ellos, s\u00f3lo son reales las cosas que se pueden ver, contar y medir. Pero la realidad es otra; el que cree ve lo mismo que ven los dem\u00e1s, pero capta, adem\u00e1s, algo que a ellos se les escapa, porque se necesitan otros ojos para ver m\u00e1s all\u00e1.
La fe cristiana no se confunde con la creencia de que hay un Dios por encima de nosotros. La fe es una capacidad de descubrir lo verdadero a la luz de Cristo, ya sea en los fines o en los medios. Y por esto mismo no debemos pensar que creer en Cristo o no creer es cosa de poca importancia en las luchas de la vida. Y aunque unos y otros tomen las mismas opciones, no se juntar\u00e1n en lo que m\u00e1s importa.
Con la venida de Cristo ha empezado un {C}juicio{/} (39), y la palabra que usa el evangelio significa tambi\u00e9n: \u00abcrisis\u00bb. Los pueblos se dividir\u00e1n en cuanto se vean obligados a definirse respecto a \u00e9l. Jes\u00fas juzga a los hombres, o m\u00e1s bien somos nosotros los que nos juzgamos a nosotros mismos, cuando lo recibimos o lo despreciamos.
{C}Esa es la prueba de su pecado {/}(41){C}.{/} Aqu\u00ed, como en 3,36 y 15,22, Jes\u00fas se refiere a una frase de N\u00fam. 15,30-31, que condena el pecado voluntario.

{N}10,{/}1:{C} PATRIA SIN FRONTERAS{/}
Gracias a la comparaci\u00f3n de Jes\u00fas, podemos imaginarnos uno de esos corrales en que se juntan los reba\u00f1os de varios pastores bajo la vigilancia de un cuidador para pasar la noche. Al amanecer, cada pastor llama a sus ovejas y parte al frente de ellas.
La Biblia anunciaba el d\u00eda que Dios, el Pastor, vendr\u00eda a reunir las ovejas dispersas de su pueblo, para que vivieran seguras en su tierra. Jes\u00fas es {C}el Pastor,{/} y ha venido para cumplir lo anunciado; pero no lo har\u00e1 en la forma esperada. Los jud\u00edos pensaban que el Pastor les devolver\u00eda su antigua prosperidad y ser\u00edan una naci\u00f3n privilegiada en medio de las dem\u00e1s naciones.
Jes\u00fas, en cambio, dice claramente que su pueblo no se confunde con la naci\u00f3n jud\u00eda. Suyos son los que creen, y solamente ellos. Va a sacar de entre los jud\u00edos a los que son suyos; de igual modo sacar\u00e1 a sus ovejas {C}de otros corrales{/} (16), es decir, de otras naciones fuera de la jud\u00eda. Entonces las encabezar\u00e1 a todas. No pretende juntarlas en un nuevo corral, es decir en una sociedad semejante a las de este mundo, sino que guiar\u00e1 a este pueblo sin fronteras hacia donde \u00e9l sabe. {C}El \u00fanico reba\u00f1o,{/} o sea, la \u00fanica Iglesia, camina a lo largo de la historia y no identifica su destino con el de ning\u00fan pueblo o civilizaci\u00f3n, como tampoco se encierra en sus propias instituciones.
Los pastores del pueblo jud\u00edo pensaban lograr la unidad favoreciendo el orgullo nacional, los privilegios de las castas m\u00e1s concientizadas, el rencor contra los extranjeros. Jes\u00fas, en cambio, re\u00fane a su pueblo con la sola atracci\u00f3n de su persona: es suyo quien da cr\u00e9dito a su palabra y {C}reconoce su voz.{/}
Los hombres suelen agruparse en torno a grandes figuras, sean l\u00edderes o santos. Pero la presencia de un pastor se hace m\u00e1s necesaria todav\u00eda cuando un pueblo no tiene fronteras, ni armas, ni idioma, ni leyes que lo defiendan contra los ataques del exterior y las disensiones internas. La fe en Jes\u00fas es la que nos une, m\u00e1s que la fidelidad a las tradiciones del pasado, o la solidaridad entre correligionarios.
El pueblo de Cristo no es una masa; no es la Humanidad con may\u00fascula. Est\u00e1 compuesto de personas que valen cada una por s\u00ed misma y que han empezado con \u00e9l una aventura hecha de confianza y de amor mutuo: {C}Yo las conozco y ellas escuchar\u00e1n mi voz{/} (v. 14 y 16).
Al hablar de {C}pastor,{/} la Biblia designaba, a veces a Dios mismo, \u00fanico Rey de Israel; a veces pensaba en el rey-Mes\u00edas enviado por Dios. Ahora bien, Jes\u00fas no habla sino de un solo pastor. Pues, siendo otro distinto al Padre, no hace sino {C} uno solo con \u00e9l.{/}
Varios textos del Antiguo Testamento llaman {C}hijos de Dios{/} a los \u00e1ngeles, y Jes\u00fas recuerda que tambi\u00e9n los dirigentes son llamados {C}dioses{/} en unos pocos lugares, en el sentido de personeros divinos. Por esta misma raz\u00f3n Jes\u00fas no se proclamaba Hijo de Dios, para evitar confusiones. Pero se define con mucha m\u00e1s fuerza diciendo:{C} el Padre est\u00e1 en m\u00ed y yo en el Padre{/} (38). Pero al mismo tiempo que recalca su poder divino (vers. 15,18,27,38), mantiene su total dependencia del Padre: en esto reconocemos a Dios-Hijo.

{N}11,{/}1: Este es el s\u00e9ptimo y \u00faltimo milagro de Jes\u00fas en el evangelio de Juan. Con toda intenci\u00f3n, las primeras palabras son para presentar {C}al hombre enfermo:{/} L\u00e1zaro personifica al hombre, herido por el pecado, que camina a la muerte, a no ser que Cristo lo llame a la vida.
\u00a1L\u00e1zaro vuelve a la vida! No nos quedemos maravillados porque L\u00e1zaro tuvo la suerte de vivir algunos a\u00f1os m\u00e1s y la mala suerte de tener que morir otra vez. Este milagro es solamente el anuncio de la verdadera resurrecci\u00f3n, que no consiste en una prolongaci\u00f3n de la vida, sino en la transformaci\u00f3n de nuestra persona. La resurrecci\u00f3n es ante todo espiritual, a pesar de que afecta a toda nuestra persona. Empieza desde el primer momento en que la fe nos hace salir de nuestra mezquina manera de vivir, para abrirnos a la vida de Dios.
Los jud\u00edos cre\u00edan en la resurrecci\u00f3n de los muertos en el \u00faltimo d\u00eda, como lo expresa Marta (24); pero pensaban en una fuerza divina que vendr\u00eda a sacudir el universo y abrir las tumbas para hacer salir a los muertos. En realidad, la resurrecci\u00f3n de los muertos procede del Hijo de Dios, que tiene en s\u00ed todas las energ\u00edas necesarias para resucitar a las personas y transfigurar la creaci\u00f3n. El que se ha entregado a Cristo{C} ya ha pasado de la muerte a la vida{/} (5,24) y, por eso, {C}nunca morir\u00e1{/} (11,26).
Siete veces en este relato se llama {C}Se\u00f1or{/} a Jes\u00fas. Aunque en realidad todos los personajes de este relato llamaban a Jes\u00fas, Maestro, Juan pone de prop\u00f3sito en sus labios la palabra Se\u00f1or, para ense\u00f1arnos que este milagro de L\u00e1zaro devuelto a la vida anuncia la gloriosa resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, {C}el Se\u00f1or.{/}
Los jud\u00edos {C}quer\u00edan matar{/} a Jes\u00fas, pero les era dif\u00edcil tomarlo preso legalmente. Solamente podr\u00edan hacerlo donde sus comunidades religiosas y su organizaci\u00f3n pol\u00edtica fueran m\u00e1s fuertes, es decir, en la provincia de Jerusal\u00e9n. Jes\u00fas, qued\u00e1ndose al otro lado del Jord\u00e1n, estaba al seguro. La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro fue la ocasi\u00f3n para que se precipitara la muerte y la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas.
{C}Las doce horas...{/} (9). Jes\u00fas cumplir\u00e1 las doce horas de la jornada, o sea, de la misi\u00f3n que su Padre le encarg\u00f3, sin fijarse en los riesgos. Los que, como \u00e9l, caminan {C}de d\u00eda,{/} o sea, de acuerdo con el plan divino, no tropezar\u00e1n; Cristo ser\u00e1 para ellos{C} la luz que alumbra al mundo{/} (Jn 9,5).
{C}Yo creo que t\u00fa eres el Cristo{/} (27). \u00a1Qu\u00e9 profesi\u00f3n de fe tan extraordinaria la de Marta! Es la misma de Pedro (Mt 16,16). Y ser\u00e1 Mar\u00eda la que, dentro de poco, anunciar\u00e1 la resurrecci\u00f3n a los mismos ap\u00f3stoles. Realmente el Evangelio no es machista, ni tampoco pone en un trono a la jerarqu\u00eda.
{C}Te doy gracias, Padre{/} (41). Esta acci\u00f3n de gracias es la \u00fanica que leemos en Juan, fuera de la larga oraci\u00f3n del cap\u00edtulo 17 que, por cierto, se presenta como una petici\u00f3n, pero sin decirlo, est\u00e1 llena de alabanzas al Padre. Leemos otra en Lc 10,21 (Mt 11,25). Todo esto es poco, especialmente si recordamos que la acci\u00f3n de gracias es actitud esencial del cristiano. Pero, antes que usar palabras, Jes\u00fas expres\u00f3 su acci\u00f3n de gracias mediante todos sus actos, pues durante su existencia mortal, no hizo m\u00e1s que desprenderse de s\u00ed mismo y de su propia voluntad para que el Padre se sirviera de \u00e9l para mayor gloria suya (Jn 12,27-28).
{C}Des\u00e1tenlo{/}... (44). Los jud\u00edos enterraban a sus muertos vendados con lienzos. Pero la palabra \u00abdesatar\u00bb se usaba adem\u00e1s en la Iglesia primitiva para hablar del perd\u00f3n de los pecados. Al igual que L\u00e1zaro, el que recibe el perd\u00f3n vuelve a vivir y puede caminar.

{N}11,{/}45:{C} LA IGLESIA CATOLICA{/}
Las palabras de Caif\u00e1s se cumplieron, pero no en el sentido en que las dijo. Jes\u00fas iba a morir para {C}reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos{/} (52). El plan de Dios contemplaba, en un primer tiempo, la dispersi\u00f3n de los hombres por toda la tierra; luego su congregaci\u00f3n ser\u00eda el efecto de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. El mismo dijo: \u00abCuando haya sido levantado en alto, atraer\u00e9 todo a m\u00ed\u00bb. La cruz y la resurrecci\u00f3n son la fuente de toda comuni\u00f3n y fraternidad.
La Iglesia re\u00fane creyentes de todas las razas y culturas, y la llamamos {C}cat\u00f3lica,{/} o sea, universal. Esto, sin embargo, no es m\u00e1s que un comienzo y una figura de lo que se lograr\u00e1 al final de los tiempos, cuando toda la humanidad se re\u00fana en Cristo.
En muchos paises, todav\u00eda, la opresi\u00f3n de las masas campesinas y urbanas impide que los hombres se agrupen y tomen conciencia de su realidad. Esta violencia no confesada se opone a la unidad. Los cristianos deben ser los primeros en darse cuenta de que vivimos un tiempo excepcional en que, por primera vez, todos los pueblos participan de una misma historia y, por la raz\u00f3n o la fuerza, deben aceptar un destino com\u00fan. Y con esta certeza les corresponde mirar, reflexionar sobre la realidad humana, y descubrir metas para el esfuerzo com\u00fan. No pueden invertir todas sus fuerzas en programas de asistencia a los pobres.

{N}12,{/}1: Mateo y Marcos cuentan tambi\u00e9n esta cena en que Mar\u00eda demostr\u00f3 a Jes\u00fas su amor apasionado. Lo amaba con todas sus fuerzas, y su amor, lejos de volverla ciega, la llevaba a sentir y a respetar la misteriosa personalidad de Cristo.
No todos los ap\u00f3stoles comprendieron su gesto, porque todav\u00eda ten\u00edan mucho que aprender sobre el amor a Cristo.
Nosotros a menudo hablamos como Judas de {C}dar a los pobres,{/} a pesar de que el Se\u00f1or no nos pide primeramente {C}dar{/} sino {C}amar{/}. Y amar al pobre es anunciarle el llamado que Dios le hace y ayudarle a crecer como persona, superando debilidades y divisiones; es ense\u00f1arle a cumplir la misi\u00f3n que Dios le confi\u00f3. \u00bfY c\u00f3mo se puede amar a los pobres sin tener un amor apasionado por Cristo? Cuando falta esto... hablamos de {C}dar.{/}
{C}Seis d\u00edas antes de la Pascua.{/} Marcos y Mateo dan la impresi\u00f3n de que esta cena ocurri\u00f3 dos d\u00edas antes de la Pascua (Mt 26,2). Tal vez esto se deba a que Mateo vuelve atr\u00e1s en 26,6, despu\u00e9s de lo dicho en el p\u00e1rrafo anterior.
Hay otros desacuerdos entre los evangelistas respecto a la fecha de la Pascua. Mientras Juan afirma que Jes\u00fas muri\u00f3 en v\u00edsperas de la Pascua (Jn 19,14), los otros tres dicen que la \u00faltima Cena tuvo lugar el mismo d\u00eda en que los jud\u00edos celebraban la Pascua. Seg\u00fan una tradici\u00f3n muy antigua que se conserv\u00f3 en varias iglesias de Oriente, Jes\u00fas habr\u00eda celebrado la \u00faltima Cena, no el jueves, sino el martes; con esto su proceso se habr\u00eda prolongado por dos d\u00edas, mi\u00e9rcoles y jueves (lo que parece mucho m\u00e1s probable que colocar todas las sesiones del doble proceso de Jes\u00fas en la sola ma\u00f1ana del viernes). Y habr\u00eda muerto el viernes, como lo afirman todos los textos.
La explicaci\u00f3n de estos desacuerdos surgi\u00f3 en estos \u00faltimos a\u00f1os del estudio de los famosos{C} manuscritos de Qumr\u00e1n.{/} En aquel tiempo compet\u00edan dos calendarios: en el m\u00e1s antiguo la Pascua se celebraba siempre el martes; el nuevo la fijaba en el {C}14 de Nis\u00e1n{/} (Ex 12,6) cualquiera fuera el d\u00eda. Jes\u00fas se conform\u00f3 al calendario tradicional, y los fariseos comieron la Pascua el viernes por la noche.

{N}12,{/}20: Algunos extranjeros (los llamaban {C}griegos{/} a causa de su idioma), se hab\u00edan convertido a la fe de los jud\u00edos. Sin tener los mismos derechos que los jud\u00edos observantes, eran aceptados en el Templo de Jerusal\u00e9n, donde les estaba reservado un patio separado del de los jud\u00edos. El inter\u00e9s manifestado por esos griegos da a Jes\u00fas la oportunidad para anunciar que su reino se extender\u00e1 a toda la tierra, cuando haya sido levantado en la cruz.
{C}Si el grano de trigo no cae en tierra y muere.{/} Jes\u00fas va a morir y nacer\u00e1 la Iglesia universal. Jes\u00fas deja que su cuerpo sin vida sea depositado en el sepulcro; cuando se levante de la sepultura, su mismo cuerpo, ya glorificado, abarcar\u00e1 tambi\u00e9n a los creyentes unidos a \u00e9l.
{C}Si el grano no muere:{/} es la ley de toda vida que quiere ser fecunda (Mc 8,34). Ya los primeros creyentes dec\u00edan: \u00abLa sangre de los m\u00e1rtires es una semilla.\u00bb

{N}12,{/}27: Esta p\u00e1gina de Juan recuerda, a la vez, la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (Mc 9,1) y su agon\u00eda en Getseman\u00ed (Mc 14,26).
{C}Entonces se oy\u00f3 una voz{/} (28). Mientras Jes\u00fas pasa entre los gritos de la gente alborotada, algo se escucha: \u00bfmensaje del cielo o simple ruido? Este hecho tan insignificante es como la presencia fugaz del mundo verdadero en el escenario ilusorio donde se agitan los hombres. Poco importa c\u00f3mo esa gente comprende el mensaje de Jes\u00fas; poco importa que luego lo entreguen a sus gobernantes. Jes\u00fas mira m\u00e1s all\u00e1. Sabe que no puede salvar a su naci\u00f3n de un fracaso hist\u00f3rico, pero su muerte va a cambiar el rumbo del mundo; \u00e9l vencer\u00e1 ah\u00ed donde se juega el destino de la humanidad.
Desde los comienzos de nuestra historia, {C}el que gobierna este mundo,{/} el Esp\u00edritu del Mal, ha oscurecido en nosotros la capacidad de reconocer a Dios. Dios hab\u00eda dispuesto toda la creaci\u00f3n como una progresi\u00f3n hasta una madurez, llegando al parto del hombre nuevo. Pero ahora el parto se ha hecho sufrimientos, derroche y esclavitud. El \u00fanico camino para salvarnos es volver a la obediencia, no \u00aba Dios\u00bb, sino {C}al Padre,{/} y Cristo nos ha abierto este camino con su sacrificio: {C}he llegado a esta hora para enfrentarme con todo esto {/}(27).
Muy com\u00fanmente se olvida que la meta de nuestra vida es {C}glorificar{/} a Dios. Esto no se logra principalmente construyendo templos o cantando: \u00a1Gloria a Dios!, sino aceptando ser nosotros mismos sacrificios agradables a Dios. Un obispo y un m\u00e1rtir de la Iglesia primitiva, san Ireneo, escrib\u00eda: \u00abDios es glorificado cuando vive el hombre; pero, para el hombre, vivir es ver a Dios.\u00bb
Nuestro sacrificio es aceptar que Dios nos d\u00e9 la vida, que nos haga semejantes a \u00e9l y nos prepare para reflejar su propia gloria. Esto s\u00ed que es un sacrificio, porque Dios nos har\u00e1 pasar por una muerte. Dios es glorificado cuando sus hijos llegan a la gloria, es decir, a su propia perfecci\u00f3n y a su perfecta remodelaci\u00f3n por obra del fuego y del Esp\u00edritu Santo.

{N}12,{/}37: {C}UNA DECISION IRREPARABLE{/}
Aqu\u00ed viene la conclusi\u00f3n de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. A Juan se le hace dif\u00edcil aceptar que el pueblo elegido por Dios haya permanecido ciego frente a su Mes\u00edas. Y trata de aclarar ese rechazo con dos textos de los profetas.
El primero encabeza en la Biblia un largo poema dedicado al Servidor de Yav\u00e9, v\u00edctima voluntaria en favor de sus hermanos (Is 53,1). Dice lo dif\u00edcil que es para los hombres aceptar un Salvador humillado.
El segundo afirma que el rechazo de Cristo no tiene por qu\u00e9 extra\u00f1arnos. Pues tampoco se les hizo caso a los anteriores profetas mientras viv\u00edan; y en eso se cumple un plan misterioso de Dios.
Juan recalca el pecado de la mayor\u00eda que no se comprometi\u00f3 con Cristo, aunque lo respetara interiormente. Muchos sospechaban que Jes\u00fas ven\u00eda de Dios, pero otra cosa era creer lo que dec\u00eda y tomarlo por lo que pretend\u00eda ser.
Para nosotros tambi\u00e9n, creer en el Evangelio significa asumir un compromiso. No podemos hacer el quite a su Iglesia, a pesar de que est\u00e1 muy lejos de ser trasparente. Su palabra nos encuentra sumidos en muchas preocupaciones y, las m\u00e1s de las veces, no nos sentimos obligados a dar inmediatamente nuestra respuesta: \u00abYo avisar\u00e9 en seguida.\u00bb No nos sentimos muy culpables por esa palabra rechazada, a pesar de que, de hecho, hemos rechazado a Dios mismo, y no se nos dar\u00e1 tal vez otra oportunidad.
En la Biblia no hay lugar para la creencia de que tendremos vidas sucesivas y que, en la pr\u00f3xima, podremos arreglar lo que fall\u00f3 en la vida presente. Toda la eternidad se decide hoy.

{N}13,{/}1: Aqu\u00ed empieza la segunda parte del Evangelio de Juan.
En la primera, las se\u00f1ales de Cristo y sus discursos anunciaban la obra que iba a realizar en el mundo, y la gloria que le corresponder\u00eda despu\u00e9s de que fuera \u00ablevantado en alto\u00bb. Ahora \u00abha llegado la hora de Jes\u00fas\u00bb, en que va a realizar todo lo anunciado.
Esta segunda parte empieza con los discursos de despedida de Jes\u00fas despu\u00e9s de su \u00faltima Cena.
As\u00ed como en los cap\u00edtulos anteriores cada discurso de Jes\u00fas tomaba pie de un milagro, tambi\u00e9n los discursos de despedida, que ocupan los cap\u00edtulos 14-17, tienen su punto de partida en un hecho sorprendente, que es el \u00ablavatorio de los pies\u00bb. Este gesto encierra dos ense\u00f1anzas:
-_C\u00f3mo debemos purificarnos antes de participar en la Cena del Se\u00f1or.
-_C\u00f3mo se debe poner en pr\u00e1ctica el mandato del amor.

{N}13,{/}2:{C} EL RITO PENITENCIAL{/}
Juan, al contar la \u00faltima Cena, no hace alusi\u00f3n a la Eucarist\u00eda (Mc 14,12), pero narra y explicita el gesto de Jes\u00fas en que lav\u00f3 los pies a sus ap\u00f3stoles.
{C}Se puso a lavar los pies de los disc\u00edpulos.{/} Los jud\u00edos pobres andaban descalzos, y los otros con sandalias. Un gesto tradicional de buena acogida era ordenar a un sirviente que lavara los pies del caminante (ver G\u00e9n 18,4). A pesar de que dicha costumbre no exist\u00eda entre los ap\u00f3stoles, pues no ten\u00edan sirvientes, Jes\u00fas quiso ser aquella noche el sirviente de todos.
No lo hizo para procurarles limpieza y bienestar corporal, sino como un acto sagrado destinado a purificarlos, como sucede en el bautismo. Los ap\u00f3stoles estaban en gracia de Dios:{C} la palabra de Jes\u00fas{/} que hab\u00edan acogido {C}los hab\u00eda purificado{/} (15,3). Sin embargo, les hac\u00eda falta una preparaci\u00f3n antes de compartir el pan de vida en la mesa de su Se\u00f1or. No existe religi\u00f3n alguna que entregue las cosas sagradas de buenas a primeras, y los mismos jud\u00edos acud\u00edan a ritos de purificaci\u00f3n antes de participar en el banquete pascual.
Jes\u00fas no fue menos exigente: \u00e9l mismo limpi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles. No les pidi\u00f3 una confesi\u00f3n previa de sus pecados; solamente debieron aceptar humildemente que su Se\u00f1or les lavara los pies.
Este acto nos recuerda el sacramento del Bautismo, pero tambi\u00e9n el de la Penitencia: en \u00e9l se unen lazos de humildad y de misericordia, tanto del que purifica como de los que son purificados. En adelante los ap\u00f3stoles {C}har\u00e1n lo que su Se\u00f1or hab\u00eda hecho{/} primero, pues {C}\u00e9l los env\u00eda{/} en su nombre para eso. No actuar\u00e1n como jerarcas o jueces que conceden el perd\u00f3n a culpables; ser\u00e1n los que dar\u00e1n el primer paso para purificar a quienes se acercan a la Cena del Se\u00f1or.
En este cap\u00edtulo aparece siete veces la palabra {C}Se\u00f1or.{/} Comprendemos, pues, que al lavar los pies, Jes\u00fas hizo un gesto destinado a ense\u00f1arnos, mejor que cualquier otro, c\u00f3mo es nuestro Se\u00f1or y Dios.

{N}13,{/}33: {C}EL AMOR CRISTIANO
Les doy un mandamiento nuevo.{/} Es decir, un mandamiento propio de los tiempos nuevos que empiezan. La Biblia hablaba de fidelidad interior a Dios y de amor al pr\u00f3jimo. Este mensaje, sin embargo, quedaba oculto por la mara\u00f1a de los formulismos. Adem\u00e1s, son muchas las maneras de amar; hasta el fanatismo religioso puede encubrirse tras el amor a Dios. Aqu\u00ed, en cambio, el amor es la \u00fanica ley, y los ejemplos que nos dio el Se\u00f1or en su vida terrena nos se\u00f1alan el camino del amor.
Mientras vamos profundizando el misterio del amor divino que se nos manifiesta en Jes\u00fas, nuestro amor se va identificando con el mismo Amor eterno de Dios que, al fin, actuar\u00e1 libremente a trav\u00e9s de nosotros. El amor aut\u00e9ntico procede de Dios y hace que todos volvamos a la unidad en Dios. El amor seg\u00fan Dios es el que libera al pr\u00f3jimo y lo incita a desarrollar plenamente los dones que el Se\u00f1or le entreg\u00f3. El amor que se inspira en el de Cristo respeta el misterio del otro y lo ayuda a ser lo que Dios quiso que fuera, pasando por muerte y resurrecci\u00f3n.

{N}14,{/}1:{C} LA VIDA ESPIRITUAL{/}
A continuaci\u00f3n del lavado de los pies, Juan pone tres discursos de despedida de Jes\u00fas a sus ap\u00f3stoles. Estos, que convivieron con \u00e9l durante varios meses, deben dar ahora un paso para descubrir otra manera de convivir con Jes\u00fas resucitado y presente, pero invisible. Yo estaba {C}con{/} ustedes, dice Jes\u00fas, y, en adelante, yo estar\u00e9 {C}en{/} ustedes. El primero de estos discursos ocupa el cap\u00edtulo 14.
Al subir Jes\u00fas donde el Padre, no realiza una haza\u00f1a individual, sino que nos abre el camino a nuestra Casa, que no se sit\u00faa muy por encima de nosotros, sino en Dios. Hay {C}muchas mansiones,{/} es decir, que hay lugar tambi\u00e9n para nosotros. La{C} mansi\u00f3n{/} propia no significa la soledad del propietario encerrado en lo suyo, sino que en cada una de ellas Dios se da totalmente: {C}vendremos a \u00e9l{/} (23). Todo lo tendremos en Dios, y su irradiaci\u00f3n sacar\u00e1 a cada uno de nosotros la resonancia \u00fanica que s\u00f3lo \u00e9l puede dar. Cada uno estar\u00e1 en su propia mansi\u00f3n, estando en comuni\u00f3n con todos.
Ahora bien, sabiendo cu\u00e1l es el t\u00e9rmino, debemos encaminarnos hacia esa comuni\u00f3n definitiva. {C}Yo soy el camino,{/} dice Jes\u00fas. Se hizo hombre precisamente para que vi\u00e9ramos en \u00e9l al Padre. Sigui\u00f3 su camino, tan desconcertante para nosotros, para que, al meditar sus actos, fu\u00e9ramos progresando hacia la verdad. Pues, aunque al comienzo no entendemos bien sus prop\u00f3sitos, con el tiempo descubrimos al Se\u00f1or y comprendemos que su camino es el nuestro. Pasando por la cruz y la muerte, conquistaremos nuestra propia {C}verdad{/} y llegaremos a la{C} vida.{/}
{C}Yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en m\u00ed y ustedes est\u00e1n en m\u00ed{/} (v. 11 y 20). Cristo nos hace entrar a la familia divina. No hablemos, pues, de acercarnos a Dios, como si estuviera lejos de nosotros. Entramos \u00aben\u00bb la vida misteriosa de las personas divinas que comparten todo y son un \u00fanico Dios. Las cosas materiales y los cuerpos no se pueden compenetrar; pero no es as\u00ed en el mundo espiritual: Cristo est\u00e1{C} en el Padre{/} y el Padre{C} en \u00e9l,{/} y {C}ponen su morada en nosotros.{/}
Al empezar el evangelio, Juan dijo que toda la actuaci\u00f3n de Dios en el mundo se debe comprender a la luz de la relaci\u00f3n \u00edntima del Padre y del Hijo. Ahora agrega que la presencia de Dios en nosotros se debe a otra persona, que es el Esp\u00edritu Santo. Ni el Padre solo, al que nadie ha visto, ni el Hijo que se ha manifestado, pueden hacerse uno con nosotros, pero s\u00ed lo pueden por el Esp\u00edritu, al que deber\u00edamos llamar: {C}Dios que se comunica.{/} Por eso llamamos {C}vida espiritual{/} a todo lo que se refiere a nuestras relaciones con Dios.
El presente cap\u00edtulo expone los tres pasos de la vida espiritual:
{C}Guardar las palabras{/} de Jes\u00fas: meditarlas, ponerlas en pr\u00e1ctica y dejar que echen ra\u00edces en nuestra alma.
-_Luego, instruidos por el Esp\u00edritu sobre lo que debemos {C}pedir en nombre de Cristo,{/} pedimos con toda confianza aquellas cosas que \u00e9l mismo desea.
-_Al final,{C} hacemos las mismas cosas{/} que \u00e9l hizo. No multiplic\u00f3 las obras buenas, sino que llev\u00f3 a cabo lo que el Padre le ped\u00eda, aun cuando su obediencia pareciera un sacrificio vano.
{C}Les dar\u00e1 otro Protector{/} (16). Jes\u00fas se refiere al Esp\u00edritu Santo, y lo llama el \u00abParacletos\u00bb{C}.{/} Esta palabra griega tiene varios sentidos. Aqu\u00ed pusimos {C}Protector. {/}Protector: el Esp\u00edritu gu\u00eda a los creyentes e inspira su oraci\u00f3n para que sea escuchada.
{C}Les dar\u00e1 otro Int\u00e9rprete{/} (26). Este es otro sentido de la palabra \u00abParacletos\u00bb. El Esp\u00edritu nos hace comprender e interpretar para cada tiempo las palabras de Jes\u00fas.
{C}Judas le pregunt\u00f3...{/} (22). Estas tres intervenciones de los ap\u00f3stoles son un artificio de Juan para dar vida al discurso de Jes\u00fas. Se le hacen preguntas desatinadas que le dan la oportunidad de precisar lo que acaba de decir, un poco como pas\u00f3 con la samaritana (pero de hecho, basta leer Mc 8,16 para estar seguro de que no faltaron las preguntas tontas por parte de los ap\u00f3stoles).
{C}\u00bfPor qu\u00e9 hablas de mostrarte a nosotros y no al mundo?{/} Judas ha cre\u00eddo que Jes\u00fas los citar\u00eda para encuentros secretos. No se trata de eso; Jes\u00fas quiso decir que se {C}mostrar\u00eda{/} a ellos, o sea, se dar\u00eda a conocer mediante su Esp\u00edritu, ense\u00f1\u00e1ndoles y d\u00e1ndoles la paz.
{C}El Padre es m\u00e1s grande que yo{/} (28). Esto no contradice lo que Juan nos ense\u00f1a respecto de la divinidad de Cristo a lo largo de su evangelio. Debemos leer estas palabras junto con lo dicho por Jes\u00fas en 5,18; 10,30; 16,15, para entender algo del misterio de Cristo, Dios verdadero (Rom 9,5; Ti 2,13; 1 Jn 5,20). Ya en el siglo IV, el gran obispo y defensor de la fe, san Hilario, escrib\u00eda: \u00abEl Padre es m\u00e1s grande por ser el que da, pero si da al Hijo su propio ser Unico, el Hijo ya no es menos que el Padre.\u00bb Adem\u00e1s, lo propio del Hijo es sacrificarse por amor al Padre, hasta que \u00e9ste \u00able devuelva su gloria de antes\u00bb (17,5 y 6,62). Por eso los ap\u00f3stoles, que lo vieron hombre entre los hombres en el tiempo de su humillaci\u00f3n voluntaria, deben alegrarse de su partida.
{C}El Esp\u00edritu que el Padre les va a enviar...{/} (26): comparar con 15,26. El {C}Esp\u00edritu Santo{/} procede del Padre que es la fuente \u00fanica, pero el Hijo no nos lo da como si s\u00f3lo transmitiera algo recibido: es su propio Esp\u00edritu.

{N}15,{/}1: En este segundo discurso de despedida, Jes\u00fas nos invita a seguir firmes en medio del mundo. Se compone de cuatro partes:
-_La par\u00e1bola de la vid: los he puesto para que produzcan frutos.
-_El mundo los odiar\u00e1.
-_La obra del Esp\u00edritu Santo.
-_En un poco de tiempo m\u00e1s me volver\u00e1n a ver.
La presente p\u00e1gina desarrolla la par\u00e1bola de la vid. Jes\u00fas retoma una figura b\u00edblica, pero le cambia su sentido original, como ya lo hizo hablando del buen Pastor (Jn 10,1). La vi\u00f1a era figura del pueblo de Israel. Plantada con cepas escogidas, cuidada por el Se\u00f1or, deb\u00eda producir frutos de justicia (Mc 12,1). Pero Jes\u00fas, al venir, pone fin a esta etapa de la historia en que el Reino de Dios se identificaba con el pueblo jud\u00edo.
Ahora ech\u00f3 sus ra\u00edces la {C}vid verdadera.{/} Cristo es el tronco del que salen {C}las ramas,{/} es decir, todos nosotros que vivimos por \u00e9l. Pero tambi\u00e9n \u00e9l es la planta entera, tronco y ramas juntos: los cristianos son realmente el cuerpo de Cristo.
La vi\u00f1a era el pueblo de Israel, y lo que entonces parec\u00eda m\u00e1s importante era que la comunidad, en su conjunto, respondiera a Dios. Ahora Jes\u00fas no dice: La comunidad cristiana es la vid y ustedes son las ramas, sino:{C} Yo soy la vid.{/} Lo importante, pues, es que cada uno de nosotros est\u00e9 vinculado con \u00e9l por la fe, la oraci\u00f3n y el culto a su palabra. Cada uno debe {C}producir frutos.{/} Como en el cap\u00edtulo 10, las personas son las que cuentan.
Jes\u00fas no indica cu\u00e1les ser\u00e1n esos frutos: servicio, comprensi\u00f3n, justicia social o vida consagrada a Dios en el silencio. Se\u00f1ala solamente que esos frutos deben brotar de su Esp\u00edritu y llevar su sello propio. El \u00e9xito de la Iglesia no se mide por sus realizaciones, sino por el progreso de las personas que en ella van interiorizando el misterio de Cristo, compartiendo su cruz y su resurrecci\u00f3n.
Despu\u00e9s de aclarar que dependemos totalmente de \u00e9l, Jes\u00fas vuelve a expresar {C}su mandamiento:{/} el amor. Es que hay un orden en la construcci\u00f3n de la vida cristiana. Si decimos de entrada: \u00abDebemos amar al pr\u00f3jimo, pues \u00e9sta es la \u00fanica ley\u00bb, no logramos nada. Porque cada uno entiende el amor a su manera, hasta que no haya interiorizado el sentir de Cristo. El nos pide primero compartir su pensamiento; es lo que significaba la expresi\u00f3n:{C} Guarden mis mandatos.{/} Entonces pasaremos a ser {C}sus amigos,{/} al tenerlo como persona que nos ama y que act\u00faa en nosotros. Y luego {C}produciremos el fruto{/} aut\u00e9ntico del amor, del que Cristo es el \u00e1rbol.

{N}15,{/}18: A pesar de que Jes\u00fas vuelve a su Padre para iniciar una presencia m\u00e1s eficaz y m\u00e1s universal entre los hombres, Satan\u00e1s sigue actuando con su poder usurpado. Dirige contra los creyentes y contra la Iglesia el odio de los que, inconscientemente las m\u00e1s de las veces, son sus instrumentos. Estos son a los que el evangelio de Juan llama {C}el mundo.{/}
{C}Si ustedes fueran del mundo,{/} (19) es decir: si ustedes fueran un producto del mundo, si ustedes fueran de su partido.
El destino de los creyentes es {C}ser odiados por el mundo{/}. Muchas veces basta que uno empiece una vida m\u00e1s cristiana y responsable para que le vengan oposiciones y odios de sus mismos familiares. Es un odio del que nadie podr\u00eda decir el motivo; pero el demonio, que hace todo para desanimarnos, lo sabe.
Hasta en la misma Iglesia no faltan quienes son del mundo y {C}creen servir a Dios{/} (16,2), cuando persiguen a los imitadores de Cristo. \u00ab\u00a1Ay de ustedes cuando hablen bien de ustedes!\u00bb Jes\u00fas lo dijo tal vez pensando en esos cristianos que saben conciliarse la alabanza de los poderosos y conquistar los puestos de mando dentro de su misma Iglesia.
Cuando nuestra esperanza no viene de Dios, la prueba nos desanima; pero si la esperanza es de Dios, la prueba la fortalece y nos mantenemos firmes. En la par\u00e1bola de la vid, Jes\u00fas dijo: \u00abMi padre limpia toda rama que da frutos para que produzca m\u00e1s.\u00bb

{N}15,{/}26:{C} EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU SANTO{/}
Jes\u00fas, al hacernos hijos de su Padre, nos descubre el misterio \u00edntimo de Dios. En Dios hay comuni\u00f3n entre las tres personas: el Padre, el Hijo y su com\u00fan Esp\u00edritu.
Hablamos de su com\u00fan Esp\u00edritu, porque Jes\u00fas dijo en igual forma: \u00abEl Padre les dar\u00e1 otro Protector\u00bb (14,16) y \u00abYo les enviar\u00e9 desde el Padre al Protector\u00bb (15,26). Y ahora expresa:{C} El tomar\u00e1 de lo m\u00edo para revel\u00e1rselo a ustedes... Todo lo que tiene el Padre es m\u00edo{/} (16,15).
El Esp\u00edritu no es una figura po\u00e9tica: Juan, como Pablo, nos habla de \u00e9l como de un tercer Nombre, o, en nuestro lenguaje, una tercera persona en Dios, y que no hace sino uno con \u00e9l. Esto ya fue comentado (Jn 7,37; Jn 14,1). Juan no da a entender su papel en los vers\u00edculos 7-11 que son dif\u00edciles de traducir claramente. Esto quiere decir:
A partir del d\u00eda de Pentecost\u00e9s, el Esp\u00edritu empez\u00f3 a actuar en la Iglesia, demostrando as\u00ed que era el Esp\u00edritu de Cristo. Los jud\u00edos que no hab\u00edan cre\u00eddo en \u00e9l pensaban que Dios estaba con ellos, pero su Esp\u00edritu no actuaba en igual forma entre ellos. As\u00ed qued\u00f3 al descubierto que no ten\u00edan raz\u00f3n sino que {C}eran pecadores{/} (16,9) al no creer en Cristo.
{C}\u00bfQu\u00e9 camino de justicia?{/} Entendamos \u00abjusticia\u00bb y \u00abjusto\u00bb en el sentido b\u00edblico: se refieren al que sigue el camino aut\u00e9ntico y en el que Dios se complace. El justo es Cristo y el camino de justicia se manifiesta plenamente cuando \u00e9l es resucitado y exaltado por su Padre.
El libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos recuerda la actuaci\u00f3n del Esp\u00edritu entre los primeros disc\u00edpulos de Jes\u00fas.
El Esp\u00edritu gu\u00eda a los misioneros, les da fuerza y carismas; da a los convertidos el conocimiento de Dios, capacidades nuevas para obrar, sanar, servir y remecer a un mundo entorpecido; m\u00e1s que todo nos da de mil maneras esa certeza \u00edntima de que Jes\u00fas ha resucitado y est\u00e1 en medio de nosotros.
A lo largo de la historia el Esp\u00edritu har\u00e1 surgir hombres de fe, m\u00e1rtires, profetas, y por medio de ellos transformar\u00e1 el mundo. De esta manera har\u00e1 justicia al Salvador aparentemente vencido; y se har\u00e1 patente que el perdedor es Satan\u00e1s, que{C} ya ha sido sentenciado{/} (11). El esp\u00edritu malo, gran director de orquesta de la comedia humana, es desplazado y ve limitada su influencia. En cambio, una nueva fuerza orienta la historia y nos gu\u00eda hacia la verdad total.

{N}16,{/}16: Jes\u00fas est\u00e1 en medio de nosotros y nosotros podemos ser conscientes de su presencia aun cuando esto no haga arder nuestros sentimientos.
El mismo dijo: \u00abUstedes me ver\u00e1n porque viven y tambi\u00e9n yo vivo\u00bb (14,19). Lo importante, pues, no es sentir su presencia, sino perseverar en sus caminos. Pues para que lleguemos a una fe plenamente desarrollada, es necesario que se nos quite el consuelo de su presencia durante tiempos m\u00e1s o menos prolongados: {C}dentro de poco ya no me ver\u00e1n.{/}
Esto se verific\u00f3 por primera vez para sus disc\u00edpulos en el momento en que muri\u00f3; luego {C}lo vieron{/} resucitado. Esto se verificar\u00e1 tambi\u00e9n al final de los tiempos, cuando descubramos a Cristo glorioso despu\u00e9s de haberlo esperado en la fe. Esto se verifica tambi\u00e9n en la vida del creyente. Que ninguno, pues, se crea demasiado seguro en los momentos en que Cristo deja sentir su presencia, como por ejemplo, despu\u00e9s de una conversi\u00f3n, en que todo nos parece f\u00e1cil; no despreciemos a nuestros hermanos a los que, aparentemente, el Se\u00f1or no concede los mismos favores. {C}Dentro de poco,{/} tal vez, el Se\u00f1or nos ponga en la noche.
Despu\u00e9s de que Jes\u00fas haya resucitado, una verdadera convivencia se establecer\u00e1 entre \u00e9l y sus disc\u00edpulos: \u00e9l les hablar\u00e1 claramente del Padre; ellos pedir\u00e1n en su nombre.
{C}Les hablar\u00e9 claramente...{/} La respuesta desatinada de los ap\u00f3stoles en el v. 29 subraya por contraste lo que expres\u00f3 Jes\u00fas en el v. 25. No quiso decir que volver\u00eda en forma visible para ense\u00f1ar, esta vez, sin par\u00e1bolas. Jes\u00fas se refer\u00eda m\u00e1s bien al conocimiento espiritual de \u00e9l y de sus palabras que los disc\u00edpulos recibir\u00edan del Esp\u00edritu.
{C}Ustedes pedir\u00e1n en mi Nombre{/} (26). Entendamos Nombre en el sentido b\u00edblico (ver com. de Mc 16,15): es la fuerza que irradiar\u00e1 de Cristo resucitado, es el Nombre y el poder divino que \u00e9l comparte con el Padre. Teniendo un conocimiento espiritual de Jes\u00fas, los creyentes sabr\u00e1n lo que han de pedirle, y \u00e9l se lo dar\u00e1. De igual manera sabr\u00e1n lo que Dios no quiere dar, por lo cual ni lo desear\u00e1n ni lo pedir\u00e1n.

{N}17,{/}1:{C} UNA Y SANTA{/}
Muchos llaman {C}Oraci\u00f3n sacerdotal{/} a esta oraci\u00f3n en que Cristo, antes de morir, ofrece en sacrificio su propia vida; sacerdote y v\u00edctima a la vez (vers. 19). La palabra {C}santificar{/} ten\u00eda entonces dos usos: el sacerdote se santificaba, o sea, se preparaba para ser digno de ofrecer el sacrificio, y tambi\u00e9n santificaba (hac\u00eda santa) la v\u00edctima al sacrificarla.
Jes\u00fas cierra el culto del Antiguo Testamento que los jud\u00edos rindieron a Dios en el Templo durante siglos. (Heb 8,13; 10,9). Ese pueblo era {C}santo,{/} es decir, que hab\u00eda sido escogido para ser entre las naciones el servidor de Dios, al que conoc\u00eda en forma especial.
Jes\u00fas ruega por los suyos y por todos los que se le juntar\u00e1n viniendo de todas las naciones, para que sean el nuevo pueblo santo, o sea, consagrado a Dios {C}en la verdad{/} (17). Pues \u00e9l va a derramar sobre ellos el Esp\u00edritu de la verdad que hab\u00eda sido prometido a Israel, y este Esp\u00edritu los instruir\u00e1 interiormente.
{C}Guardalos en tu Nombre{/} (11), es decir, guardalos en la irradiaci\u00f3n de tu propia santidad, en la que abrazas a tu Hijo. Este es el momento en que Cristo ruega por su Iglesia, y le encarga su propia misi\u00f3n. El deber principal de la Iglesia ser\u00e1 conocer a Dios. La palabra {C}conocer{/} es repetida siete veces, como prueba de que este conocimiento est\u00e1 en el centro de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. Bien corto ser\u00eda un cristianismo que s\u00f3lo supiera decir: \u00a1Amor! \u00a1Amor! Sea cual fuere la situaci\u00f3n de la Iglesia, su misi\u00f3n propia e irreemplazable ser\u00e1 la de conservar y proclamar el verdadero conocimiento del Padre y el mandato de su Hijo.
Jes\u00fas quiere tambi\u00e9n que cada uno de los suyos conozca a Dios. Esto exige interiorizaci\u00f3n de la palabra de Dios, oraci\u00f3n perseverante, celebraciones comunitarias. Para eso tendremos la ayuda del Esp\u00edritu Santo, del que vienen los dones de conocimiento y de sabidur\u00eda (Col 1,9). Del conocimiento brotan las obras y el amor; \u00e9ste es el comienzo de {C}la vida eterna{/} (3), en que veremos a Dios tal como es (1 Jn 2,3).
Cristo pidi\u00f3 que su Iglesia fuera una, es decir, que fuera se\u00f1al de unidad en un mundo desunido. No basta con que se predique a Cristo: es necesario que todos vean en medio de ellos la Iglesia \u00fanica y unida.
Iglesia {C}cat\u00f3lica,{/} es decir, {C}universal,{/} donde ninguno se sienta extra\u00f1o. Iglesia una, por un mismo esp\u00edritu y por la uni\u00f3n visible de sus miembros.
La historia de la Iglesia parece desmentir la oraci\u00f3n de Jes\u00fas y su voluntad de edificar su Iglesia sobre la comunidad de los Doce, haciendo de Pedro la cabeza visible del grupo apost\u00f3lico y de toda la Iglesia. Y es que se requiere mucho amor y comprensi\u00f3n para mantener la unidad entre personas de temperamentos diversos y entre pueblos de culturas diferentes.
Desde los primeros a\u00f1os no faltaron quienes rechazaban la fe tal como la ense\u00f1aban los ap\u00f3stoles; de ah\u00ed nacieron varios grupos o sectas.
M\u00e1s tarde, por razones hist\u00f3ricas, los pa\u00edses del mundo romano se dividieron en dos grandes bloques: uno en oriente, en el que segu\u00eda la civilizaci\u00f3n griega; otro en occidente (Europa occidental), en el que, despu\u00e9s de las invasiones de los pueblos b\u00e1rbaros, surgi\u00f3 la cultura medieval. Las relaciones entre los cristianos de estas dos partes se hicieron cada vez m\u00e1s dif\u00edciles. Y porque viv\u00edan la misma fe con tradiciones y usos religiosos diferentes, empezaron a considerarse como que no ten\u00edan la misma religi\u00f3n. Fue as\u00ed como las Iglesias orientales, o sea, ortodoxas, se apartaron de la Iglesia romana.
Tiempo despu\u00e9s, el descuido de la jerarqu\u00eda por atenerse en todo a la palabra de Dios, as\u00ed como tambi\u00e9n la oposici\u00f3n impresionante entre el peso social de las instituciones de la Iglesia y los llamados prof\u00e9ticos del Evangelio, llevaron a los protestantes o evang\u00e9licos a rebelarse, primero en nombre de una Palabra encadenada, y luego a fundar otras iglesias reformadas. Esta separaci\u00f3n, sin embargo, ten\u00eda motivaciones muy complejas. Las crisis cultural por la que atravesaba la cristiandad obligaba a los cristianos a revisar su actitud frente a la Biblia, frente a la filosof\u00eda y la conciencia nacional. Seg\u00fan cual fuera la opci\u00f3n que uno tomaba frente a esos problemas, se un\u00eda a los protestantes o a los cat\u00f3licos.
En estos a\u00f1os se est\u00e1n aclarando las dificultades venidas del pasado. Cat\u00f3licos, ortodoxos y protestantes multiplican los esfuerzos para reunir a los creyentes. Sin embargo, al mismo tiempo, se advierten nuevas grietas en el interior de cada Iglesia. Pues frente a los problemas candentes de hoy, los cristianos no solamente se ubican en diversas opciones pol\u00edticas, sino que no est\u00e1n de acuerdo en su manera de comprender a Cristo y de entregar su mensaje. Y la falta de esp\u00edritu misionero en las grandes Iglesias ha favorecido la multiplicaci\u00f3n de Iglesias populares o espontaneas y de sectas.
Por eso el ecumenismo, o sea, el esfuerzo de acercamiento y de reconciliaci\u00f3n de las Iglesias, nos exige tambi\u00e9n que superemos las nuevas disensiones y que juntos busquemos {C}conocer{/} a Dios {C}en la verdad{/}. No hay otro camino para que se realice la unidad de los cristianos como Cristo la quiere, y por los medios que \u00e9l quiere.

{N}18,{/}28:{C} CRISTO REY
Mi realeza no procede de este mundo.{/} Conviene recordar lo dicho en Lc 8,10: con una misma palabra, en el Evangelio, se designa el {C}reino,{/} o sea, el pa\u00eds que gobierna el rey; el {C}reinado,{/} o sea, el gobierno del rey; la {C}realeza,{/} o sea, la dignidad y el poder del rey.
En este encuentro de Jes\u00fas con Pilato debemos hablar, no de reino, sino m\u00e1s bien de realeza. Aqu\u00ed, al usar el Evangelio tres veces la misma palabra, pusimos la primera vez: {C}realeza;{/} la segunda: {C}si fuera rey como;{/} y la tercera: {C}mi reinado.{/}
En todo caso, ser\u00eda un error interpretar las palabras de Jes\u00fas as\u00ed: \u00abMi reino no es de este mundo, o sea, que no me interesan los problemas sociales y pol\u00edticos de este mundo y me conformo con dar una salvaci\u00f3n espiritual, en forma individual, a las almas creyentes.\u00bb
Asimismo ser\u00eda un error entender la frase:{C} no tendr\u00edas ning\u00fan poder sobre m\u00ed si no lo hubieras recibido de lo Alto,{/} como la afirmaci\u00f3n de que las autoridades tienen su poder directamente de Dios y no tenemos el derecho de reemplazarlas por otras menos corrompidas, o m\u00e1s capaces. Ver el comentario de Rom 13,1.
Jes\u00fas, atado de manos, act\u00faa como rey frente al gobernador Pilato, prisionero de su cargo y de sus propias ambiciones. Jes\u00fas no es rey {C}como los de este mundo,{/} porque no tiene el poder que somete a los hombres. Jes\u00fas, {C}rey de los jud\u00edos,{/} no ha venido a resucitar el reino y la naci\u00f3n independiente de los jud\u00edos, sino a introducirlos en el {C}Reino de la verdad,{/} patria sin fronteras y familia espiritual que Dios les hab\u00eda prometido desde siglos. Pues bien, la verdad no progresa con las armas, sino gracias al testimonio de quienes la han reconocido; puede ocurrir que los testigos de la verdad sean perseguidos: no son ellos los que persiguen.
{C}Mi realeza no procede de este mundo.{/} Jes\u00fas recalca que su autoridad la debe solamente al padre que lo envi\u00f3. En esto difiere de las otras autoridades que se han establecido por la fuerza o gan\u00e1ndose el sufragio de sus compatriotas.
A Pilato lo hab\u00eda nombrado el emperador de Roma, y deb\u00eda su carrera a varias protecciones. \u00bfC\u00f3mo un hombre as\u00ed {C}tendr\u00eda poder sobre el Hijo de Dios{/} y lo crucificar\u00eda por miedo al pueblo, si no fuera para cumplir un decreto {C}de lo Alto?{/} Pues ni siquiera un p\u00e1jaro cae a tierra sin que lo permita el Padre.
Dios no acepta que el destino de sus hijos sea destruido por criaturas humanas, por temibles que \u00e9stas sean. El cuida de cada uno de nosotros en forma tal que aun la injusticia que se comete en contra nuestra sirve para sus planes, para bien nuestro. Y porque nuestra suerte depende a la vez del Padre y de las autoridades humanas, debemos creer que \u00e9l las gu\u00eda en muchas oportunidades, aun cuando su poder sea {C}de este mundo,{/} es decir, de una legitimidad muy discutible.

{N}19,{/}1: Pilato era culpable al condenar a Jes\u00fas, pues, habiendo oprimido y explotado sin verg\u00fcenza a los jud\u00edos, tem\u00eda las denuncias que se hicieran al C\u00e9sar en su contra. La condenaci\u00f3n de Jes\u00fas, sin embargo, significaba para \u00e9l solamente la muerte de un jud\u00edo m\u00e1s; no cargaba con toda la culpa, pues ese tipo de justicia era la consecuencia del sistema colonial romano. El sumo sacerdote Caif\u00e1s, en cambio, {C}hab\u00eda entregado{/} a Jes\u00fas con toda lucidez, despu\u00e9s de condenar sus palabras y sus actos, y por eso, {C}ten\u00eda mayor pecado{/} (11).
{C}No tenemos m\u00e1s rey que el C\u00e9sar{/} (15). As\u00ed vocifer\u00f3 la muchedumbre impulsada por sus jefes, aunque odiaban a los romanos y a su emperador. (en este texto el nombre de {C}C\u00e9sar{/} no designa al que la historia recuerda como Julio C\u00e9sar, muerto antes que Jes\u00fas; el \u00abC\u00e9sar\u00bb, o sea emperador de aquel tiempo, era Tiberio, como en Lc 3,1). Juan ve algo pr\u00f3fetico en estos gritos del pueblo, pues algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde los jud\u00edos no tendr\u00edan m\u00e1s rey que el C\u00e9sar, y ser\u00edan exterminados por \u00e9l, despu\u00e9s de haber rechazado a su verdadero Rey y Salvador. Pilato pensaba salvar la vida de su preso al presentarlo desfigurado, pero, al presentarles un rey humillado, ofend\u00eda al pueblo oprimido y no pod\u00edan m\u00e1s que rebelarse.

{N}19,{/}25:{C} LA MADRE DE LOS CREYENTES{/}
En el momento de la ca\u00edda del hombre, junto a Ad\u00e1n estaba Eva. Ahora, en el momento de la restauraci\u00f3n, o sea, de la segunda creaci\u00f3n, otra mujer est\u00e1 junto al Hijo del Hombre, el Ad\u00e1n verdadero (Rom 5,14). Mar\u00eda no tiene esposo ni hijos que la puedan acoger y, para los jud\u00edos, es como una maldici\u00f3n para una mujer el que se quede sola. Jes\u00fas conf\u00eda Mar\u00eda a Juan, y tambi\u00e9n Juan a Mar\u00eda. As\u00ed lo entiende Juan, que atestigua haber o\u00eddo ambas frases. N\u00f3tese que escribe:{C} Jes\u00fas dijo a la Madre,{/} y no: a {C}su{/} madre. Es \u00e9ste un nuevo gesto simb\u00f3lico de Jes\u00fas. Mar\u00eda ser\u00e1 la madre de los creyentes.
En efecto, en esta \u00faltima actuaci\u00f3n de Jes\u00fas, la Iglesia descubri\u00f3 algo del misterio de la vida cristiana. El creyente es miembro de una familia espiritual; y como para crecer normalmente el ni\u00f1o necesita de un padre y de una madre, as\u00ed el creyente precisa de Mar\u00eda y del Padre celestial. Esta es una doctrina constante de la Iglesia, que no pretende con ello nivelar a la criatura con el Creador.
Dios ten\u00eda sus motivos cuando nos dio una madre; si es una desgracia para un hijo no haber conocido a su madre, lo mismo es para un creyente cuando su religi\u00f3n s\u00f3lo se expresa en t\u00e9rminos masculinos.
El creyente que {C}recibe a Mar\u00eda en su casa,{/} al igual que Juan, no ser\u00e1 un fan\u00e1tico ni un hombre razonador en su fe. Hay una forma de humildad, de paz interior y de devoci\u00f3n sana y sencilla, propia de los que viven en la Iglesia cat\u00f3lica y que han sabido abrir sus puertas a Mar\u00eda, sin que eso implique echar fuera a Cristo.

{N}19,{/}28: {C}Tengo sed.{/} Jes\u00fas es torturado por la sed. Pero tambi\u00e9n tiene sed de que se realice en el mundo el Reino de su Padre. Tiene sed del amor desinteresado de los que tratar\u00e1n de compartir sus sentimientos y ansias \u00edntimas, y que ser\u00e1n capaces de seguirlo hasta el Calvario.
{C}Todo est\u00e1 cumplido.{/} Jes\u00fas tom\u00f3 hasta la \u00faltima gota la copa de dolor y de humillaci\u00f3n que el Padre hab\u00eda puesto en sus manos para que fuera el Salvador que necesitamos. Est\u00e1 cumplida la obra del Hijo de Dios de paso en la tierra, que no deb\u00eda ser menos que una nueva creaci\u00f3n del mundo. Est\u00e1 cumplida la existencia terrenal del Hijo de Dios hecho hombre y, de su semilla plantada en la tierra, va a surgir el hombre nuevo.
Est\u00e1n cumplidos los tiempos de la religi\u00f3n jud\u00eda, religi\u00f3n provisoria en que la Ley de Dios ocupaba el primer lugar y nunca se perd\u00eda el temor, debido a los pecados no perdonados. Est\u00e1 cumplida una etapa de la historia, en que la humanidad se dejaba arrastrar por sus temores, consciente de una fatalidad que era como sin\u00f3nimo de su dependencia del esp\u00edritu malo.
Ahora empieza una nueva etapa de la historia, los tiempos de la nueva alianza de Dios con la humanidad. El Esp\u00edritu va a ser comunicado a la Iglesia y por eso Juan dice: {C}Jes\u00fas entreg\u00f3 el esp\u00edritu,{/} palabra que tambi\u00e9n significa el don de su Esp\u00edritu.

{N}19,{/}31:{C} EL SAGRADO CORAZON{/}
Tanto en la muerte de Jes\u00fas como en su vida, hay muchos detalles que permiten comprender mejor su sacrificio, si los leemos a la luz del Antiguo Testamento.
La lanzada es la ocasi\u00f3n de que se verifiquen al pie de la letra las palabras del profeta Zacar\u00edas referentes al Salvador: {C}Contemplar\u00e1n al que traspasaron.{/} (Za 12-10). Tambi\u00e9n Juan recuerda una prescripci\u00f3n de la Ley referente al cordero que los jud\u00edos sacrificaban para la Pascua: {C}No le quebrar\u00e1n ni un solo hueso{/} (Ex 12,46). Esa se cumpli\u00f3 en la muerte de Jes\u00fas, el cual es la verdadera v\u00edctima que reemplaza al cordero pascual.
Juan ha presentado a Jes\u00fas como el nuevo Templo de los cristianos (cap 2), y luego como el pan verdadero (cap. 6). Jes\u00fas es tambi\u00e9n el verdadero cordero{C} {/}pascual cuyo sacrificio consigue la liberaci\u00f3n del pueblo de Dios. Este tema ser\u00e1 marcado muy fuertemente en el Apocalipsis de Juan. Tambi\u00e9n est\u00e1 presente en los discursos y cartas de los ap\u00f3stoles.{C}
Al instante sali\u00f3 sangre y agua.{/} Los jud\u00edos pensaban que s\u00f3lo con la sangre de sus v\u00edctimas pod\u00edan conseguir el perd\u00f3n de Dios. Hablando en forma po\u00e9tica, Juan primero, y la Iglesia despu\u00e9s, consideran que del costado abierto de Cristo han salido los sacramentos del bautismo y de la eucarist\u00eda: agua y sangre. De la cruz brota para nosotros el perd\u00f3n y la vida nueva.
El coraz\u00f3n abierto nos invita a descubrir el amor poderoso y secreto que inspir\u00f3 toda la vida de Jes\u00fas. Los que lo rodearon y convivieron con \u00e9l ver\u00e1n diluirse y esfumarse con el tiempo sus recuerdos y emociones, pero descubrir\u00e1n, en cambio, que no hubo palabra, gesto e incluso silencio que no fuera en Jes\u00fas expresi\u00f3n del amor de Dios. El coraz\u00f3n abierto origina la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. No debemos perdernos en consideraciones y palabras que expliquen o interpreten la fe; m\u00e1s bien debemos contemplar su amor y dejar que nos transforme, haci\u00e9ndonos semejantes a \u00e9l.

{N}19,{/}38: Jes\u00fas acaba de morir entre dos ladrones, y son dos fariseos los que se preocupan por sepultarlo dignamente. {C}Jos\u00e9 de Arimatea se present\u00f3 a Pilato:{/} porque los disc\u00edpulos no ten\u00edan medios para acercarse al gobernador romano. Jos\u00e9 y Nicodemo son disc\u00edpulos {C}en secreto,{/} pues al ubicarse Jes\u00fas entre la gente del pueblo, a los de mejor posici\u00f3n social se les hac\u00eda dif\u00edcil integrarse a su grupo. Aqu\u00ed tenemos una muestra de las consecuencias inevitables de una evangelizaci\u00f3n preferencial de los pobres.
{C}Hab\u00eda un huerto.{/} Junto a las murallas de Jerusal\u00e9n estaba el terreno de las ejecuciones. Este lugar era el de una antigua cantera. En los cantos se hab\u00edan cavado tumbas, mientras el fondo se rellenaba y pasaba a ser huertos. En el medio sobresal\u00eda una roca de unos seis metros de altura, llamada el {C}golgotha,{/} (el calvario, en latin), que significa \u00abel cr\u00e1neo\u00bb. All\u00ed se alzaban las cruces.

{N}20,{/}1: Dos d\u00edas despu\u00e9s de la sepultura se comprueba que Cristo ha salido vivo del sepulcro. La resurrecci\u00f3n tiene lugar el primer d\u00eda de la semana que, en adelante, se llamara d\u00eda del Se\u00f1or, o sea, Domingo.
En el evangelio de Lucas Jes\u00fas ayudaba a sus disc\u00edpulos a resucitar su fe y su esperanza. Aqu\u00ed, en cambio, vemos a creyentes que contemplan silenciosamente al Se\u00f1or resucitado. Cristo se aparece a Mar\u00eda como un desconocido y, cuando se presenta en medio de los disc\u00edpulos, le es necesario mostrar sus llagas para probar que es \u00e9l, el mismo que muri\u00f3. Jes\u00fas est\u00e1 entre ellos a trav\u00e9s de otras apariencias y, en su cuerpo espiritualizado, resplandece la victoria sobre el pecado.
{C}Pedro lleg\u00f3 detr\u00e1s.{/} Varios textos recuerdan que Pedro fue a la vez testigo del sepulcro vac\u00edo y de Jes\u00fas resucitado (Lc 24,12 y 24,44; 1 Co 15,5). Es que nuestra fe se apoya primeramente en el testimonio de los ap\u00f3stoles y, en especial, del que fue cabeza de ellos.
{C}Vio los lienzos extendidos{/}. Los{C} lienzos{/} designan la s\u00e1bana, de unos cuatro metros de largo, tendida debajo del cuerpo, de los pies a la cabeza y, luego, por encima de \u00e9l, de la cabeza a los pies; tambi\u00e9n designan las fajas que ataban las dos caras de la s\u00e1bana. El {C}sudario{/} envolv\u00eda el rostro, pasando por debajo de la barba y sobre la cabeza.
La s\u00e1bana y las fajas est\u00e1n en su mismo lugar, pero extendidas, pues el cuerpo se ha desmaterializado, dejando en la s\u00e1bana vac\u00eda la impresi\u00f3n extraordinaria que todav\u00eda hoy se observa en la reliquia venerada en Tur\u00edn. El sudario, enrollado en la otra direcci\u00f3n, se ha mantenido como estaba.
Estos detalles nos muestran mejor lo que fue la resurrecci\u00f3n. No se trata de que Jes\u00fas se haya levantado con su mismo cuerpo terrenal vuelto a la vida; pareciera que \u00e9ste se ha desmaterializado en el nacimiento del Hombre Nuevo. Cuando hablamos del cuerpo resucitado de Jes\u00fas, nos referimos a algo que no podemos ver ni imaginar mientras estamos en la tierra. Los que tienen sue\u00f1os y visiones de Jes\u00fas solamente ven figuras, pero a \u00e9l no lo han visto sino uno que otro de los m\u00e1s eminentes entre los santos, como fue el caso de Pablo.

{N}20,{/}11: Jes\u00fas es ahora el Resucitado y, si bien acepta mostrarse durante algunos d\u00edas a sus disc\u00edpulos, ellos deben desprenderse de esta presencia f\u00edsica de su persona con la que se sent\u00edan tan seguros.
{C}Su\u00e9ltame, pues a\u00fan no he subido al Padre{/} (17). Jes\u00fas, poco antes de su muerte, no hab\u00eda encontrado mala la actitud apasionada de Mar\u00eda (Jn 12,1). Pero ya no conviene este gesto familiar de la mujer que quisiera adue\u00f1arse del Maestro querido. En adelante los creyentes y los amantes de Cristo lo estrechar\u00e1n de un modo secreto y maravilloso a la vez, mientras se adentren en la fe y en la oraci\u00f3n. Es entonces cuando el alma contemplativa, figurada aqu\u00ed por Mar\u00eda, tendr\u00e1 a todo Cristo para s\u00ed sola: ver Cantar 3,4.
{C}A\u00fan no he subido al Padre.{/} Jes\u00fas nos revela la gran pasi\u00f3n que llen\u00f3 su vida. El ha venido de Dios y ha de volver al Padre. Este es \u00abel amor m\u00e1s grande del mundo\u00bb. Todo el amor de Jes\u00fas por nosotros no es m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n de \u00e9ste, pues el Padre es la fuente y la meta de todo amor.

{N}20,{/}19: As\u00ed como en la primera creaci\u00f3n el aliento de Dios infundi\u00f3 la vida al hombre, as\u00ed tambi\u00e9n el soplo de Jes\u00fas comunica la vida a la nueva creaci\u00f3n espiritual. Cristo, que muri\u00f3 para quitar el pecado del mundo, ya resucitado, deja a los suyos el poder de perdonar.
As\u00ed se realiza la esperanza del pueblo de la Biblia. Dios lo hab\u00eda educado de modo que sintiera la presencia universal del pecado. En el Templo se ofrec\u00edan animales en forma ininterrumpida para aplacar a Dios, pero ese r\u00edo de sangre no lograba destruir el pecado, y los mismos sacerdotes deb\u00edan ofrecer sacrificios por sus propios pecados antes de rogar a Dios por los dem\u00e1s (Heb 10,1). Es que \u00abel\u00bb pecado estaba y sigue vinculado con la violencia, que est\u00e1 tan arraigada en la naturaleza humana, que ni siquiera la religi\u00f3n jud\u00eda la hab\u00eda denunciado. Las ceremonias y los ritos no limpiaban el coraz\u00f3n ni daban el Esp\u00edritu. Pero ahora, en la persona de Jes\u00fas, sacrificado y resucitado (Ap 5,6), ha llegado un mundo nuevo.
Los que progresan en la vida espiritual sufren, antes que nada, por no estar todav\u00eda liberados del pecado, y para ellos el perd\u00f3n de los pecados es el gran regalo de Dios a su Iglesia. El pecado es algo mucho m\u00e1s profundo que nuestras faltas diarias, en que siempre entra una gran parte de error y de debilidad. Es una negativa o un temor a perdernos en Dios, con lo que llegar\u00edamos a la vida totalmente despojada y totalmente colmada. Al perdonar el pecado, Dios nos hace perdernos en \u00e9l.
Asimismo, la capacidad de perdonar es la \u00fanica fuerza que permite solucionar las grandes tensiones de la humanidad. Si bien penetra dif\u00edcilmente en los corazones, no deja de ser un secreto precioso, y la Iglesia debe considerarla como bien suyo propio. Quien no sabe perdonar no sabe amar.

{N}21,{/}1: Nuevamente se manifiesta Jes\u00fas, esta vez junto al lago de Tiber\u00edades. Este relato, que sugiere m\u00e1s de lo que dice, est\u00e1 lleno de la presencia de Cristo Resucitado, ya presente en la orilla desierta, a la luz del amanecer. Juan, el vidente, adivina a Cristo en ese desconocido.
Los ap\u00f3stoles arrastran en sus redes {C}153 peces{/} grandes; ahora bien, en ese tiempo esta cifra ten\u00eda un valor simb\u00f3lico y expresaba plenitud y universalidad. As\u00ed ser\u00e1 la acci\u00f3n de la Iglesia; los pastores de la Iglesia llevar\u00e1n en sus redes hacia Cristo a todas las naciones de la tierra.
La triple interrogaci\u00f3n de Jes\u00fas se contrapone a la triple negaci\u00f3n de Pedro. El tambi\u00e9n, siendo el pastor de los pastores de la Iglesia, es un pecador perdonado. Jes\u00fas le conf\u00eda toda su Iglesia, lo mismo que en Mateo 16,18. {C}\u00bfMe amas?{/} Esta es la primera condici\u00f3n para ser pastor en la Iglesia.
A cada uno, sin duda, Jes\u00fas nos pregunta si lo amamos de una manera especial y exclusiva:{C} \u00bfMe amas m\u00e1s que \u00e9stos?{/} Al igual que Pedro respondemos "s\u00ed" a pesar de nuestras debilidades; entonces Jes\u00fas nos invita de nuevo a seguirlo por amor (22) y a compartir con \u00e9l, de una u otra manera, la responsabilidad del pueblo de Dios. No hay mejor manera de seguir a Jes\u00fas que renunciar a nuestra vida por su misi\u00f3n.
Jes\u00fas ordena a Pedro que apaciente a la Iglesia y, con esto, nos ordena que obedezcamos. Obedecemos libremente, no porque los pastores sean siempre capaces e infalibles, sino porque desempe\u00f1an una funci\u00f3n de autoridad necesaria. Creemos que son hist\u00f3ricamente los sucesores de los ap\u00f3stoles y que, por esa raz\u00f3n, han recibido de Dios la misi\u00f3n de apacentar el reba\u00f1o.
El evangelio de Juan anuncia al final la distinta suerte que correr\u00e1n Pedro y Juan. Pedro muri\u00f3 m\u00e1rtir en Roma en el a\u00f1o 66 \u00f3 67. Juan todav\u00eda viv\u00eda en el a\u00f1o 90. Era el \u00faltimo de los testigos de Cristo, y varios pensaban que no iba a morir hasta que volviera el Se\u00f1or; por esto mismo Juan recuerda a sus lectores que Jes\u00fas no hab\u00eda hecho tal promesa.
El \u00faltimo p\u00e1rrafo fue puesto como conclusi\u00f3n por los que rodeaban a Juan cuando muri\u00f3.

