{N}2,{/}1: Nabucodonosor, rey de N\u00ednive, da una ley por la cual hay que reconocerlo como \u00fanico Dios; los pueblos se resisten. Manda sus ej\u00e9rcitos para obligarlos a obedecer; es el vencedor del poderoso rey de los medos, pero el pueblo jud\u00edo es el \u00fanico entre todos que se niega a somet\u00e9rsele.

{N}7,{/}19: Cuando una comunidad comienza a mirar solamente lo malo, las desgracias, pierde la fe en el futuro y olvida los medios que tiene para salir de su situaci\u00f3n.
{C}Dios nos ha abandonado en manos de los asirios {/}(25). Los habitantes de Betulia se declaran de antemano derrotados porque ven solamente el lado humano de la situaci\u00f3n, la parte desagradable, y no recuerdan la promesa que tienen de Dios (Lev 26 y Deut 28). Han rezado y hecho penitencias, y, a pesar de todo, Dios no atiende sus s\u00faplicas. La conclusi\u00f3n es clara: \u00abEstamos perdidos.\u00bb
Los desanimados ven s\u00f3lo su necesidad y no miden las consecuencias de lo que est\u00e1n haciendo. No piensan que entregarse a Holofernes es renegar de Dios, para reconocer a Nabucodonosor como tal, sino que es mejor vivir como esclavos que morir.

{N}8,{/}4: Yav\u00e9 realiza sus planes vali\u00e9ndose de los humildes; es a los peque\u00f1os humildes a quienes revela sus misterios (Mt 11,25-30). Esta manera de actuar de Yav\u00e9 la vemos continuamente en la Biblia; por ejemplo, la elecci\u00f3n de David (1 Sam 16), lo mismo se hace resaltar en 1 Macabeos 3,18-22. Judit, a pesar de sus riquezas, es una mujer insignificante ante el poder\u00edo militar de Holofernes.
{C}\u00bfQui\u00e9nes son ustedes para poner a Dios a prueba?{/} (12). La actitud del que es fiel a Dios resalta en el discurso de Judit ante los dirigentes de la ciudad. Los reprende por querer poner plazo a Dios, para que \u00e9l realice sus planes humanos. Muchos cristianos de hoy hacen lo mismo con sus mandas cuando pretenden obligar a Dios para que les haga un favor determinado.
{C}Porque si de hecho se apoderan de nosotros, caer\u00e1 toda Judea{/} (21). El que tiene problemas no debe pensar s\u00f3lo en sus propios intereses, sino en los de los dem\u00e1s. Judit les hace pensar en el resto de la naci\u00f3n y no \u00fanicamente en la ciudad de Betulia. La solidaridad nacional los obliga a resistir. \u00bfQu\u00e9 les dir\u00eda Judit a tantos hombres que nunca piensan en la solidaridad con todo el mundo de los que sufren?

{N}12,{/}10: En los di\u00e1logos de Judit con Holofernes habr\u00e1 que notar como Judit dice \u00abmi se\u00f1or\u00bb con un doble sentido. No miente en sus respuestas, pues si bien lo dice para que Holofernes crea que \u00e9l es el \u00abse\u00f1or\u00bb, ella en realidad se est\u00e1 refiriendo a su Se\u00f1or.

{N}13,{/}1: Todo el relato que sigue quiere poner de relieve el amor vigilante de Dios que sabe intervenir cuando es necesario y que lleva a buen t\u00e9rmino nuestras empresas, aunque aparentemente est\u00e9n condenadas al fracaso, cuando lo arriesgamos todo para salvar a nuestros hermanos. En ese sentido, est\u00e1 totalmente acertado.
Hay que notar, sin embargo, que la astucia de Judit y la sorprendente derrota de los asirios despu\u00e9s de la muerte de Holofernes no son m\u00e1s que un sue\u00f1o de impotencia infantil. Este relato fue compuesto mucho m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de la \u00e9poca de los Macabeos, en comunidades de jud\u00edos emigrados que hab\u00edan perdido el gusto y la capacidad para una lucha armada. El viejo sue\u00f1o renace de un recurso m\u00e1gico, en este caso, una intervenci\u00f3n milagrosa de Dios, capaz de dar vuelta a toda la situaci\u00f3n y de aplastar el mal para siempre.
Es f\u00e1cil ver que aqu\u00ed se mezclan lo humano y lo divino, la confianza sin l\u00edmites en Dios y los sue\u00f1os desmesurados del ni\u00f1o. En este punto la cruz de Jes\u00fas y su resurrecci\u00f3n, tan fuerte como discretamente, nos pondr\u00e1n en la verdad.
El relato es tambi\u00e9n verdadero desde el momento en que el triunfo inaudito de Judit reduce a muy poca cosa el prestigio y la venerabilidad de los hombres, ancianos o sacerdotes que pasaban por jefes del pueblo de Dios. Es un acto de reparaci\u00f3n a la mujer en una sociedad terriblemente machista: Dios no pens\u00f3 en todos esos hombres valientes u honrados; no tienen m\u00e1s que aplaudir a una mujer sin t\u00edtulos.

{N}13,{/}18: {C}Que Dios Alt\u00edsimo te bendiga m\u00e1s que a todas las mujeres{/}. Lucas recordar\u00e1 estas palabras y las ajustar\u00e1 para Mar\u00eda (Lc 1, 42). Despu\u00e9s de \u00e9l reconocemos f\u00e1cilmente en la victoria de Judit una figura de otra victoria en que Mar\u00eda, inmune de todo pecado, \u00abmachac\u00f3 la cabeza de la serpiente\u00bb, seg\u00fan hab\u00eda anunciado la Biblia (G\u00e9n 3,15), y recibi\u00f3 al Salvador en nombre de toda la humanidad. A ella mejor que a Judit le corresponde el himno de 15,9: {C}T\u00fa eres la gloria de Jerusal\u00e9n.{/}


