{N}1,{/}8: A veces las observancias de la Ley parecen pesadas a los creyentes, especialmente cuando viven entre personas que no comparten su fe. \u00bfNo son menos libres que sus compa\u00f1eros? Este texto nos hace ver con claridad y sencillez que los mandatos divinos son fuente de vida y de fuerza para quien los observa.
Por su fidelidad, Daniel lograr\u00e1, no solamente la cultura humana, sino tambi\u00e9n el conocimiento de las cosas divinas, que demostrar\u00e1 a continuaci\u00f3n. 
Este don de Dios no se consigue sino con fidelidad y sacrificios.

{N}2,{/}1: Los sabios de Caldea mezclaban la ciencia con la magia para prestigiarse ante sus compatriotas, muy dados a la superstici\u00f3n. Quien dec\u00eda caldeo dec\u00eda sabio, mago o brujo. Al jud\u00edo, la Ley de Mois\u00e9s le prohib\u00eda tales pr\u00e1cticas (Deut 18,9).
Aqu\u00ed hay una burla de los magos caldeos. Ellos pretenden descubrir el futuro, pero no saben decir cu\u00e1l fue el sue\u00f1o del rey antes de que \u00e9l lo cuente.

{N}2,{/}27: Varios literatos de aquel tiempo pensaban que la historia traer\u00eda una sucesi\u00f3n de cuatro imperios. Siendo pesimistas, pensaban que, desde la creaci\u00f3n del mundo, todo hab\u00eda ido empeorando y seguir\u00eda empeorando. Lo expresaban poniendo al principio la edad de oro y, al final, el reino del hierro, o sea, de las armas.
En el presente libro, los cuatro reinados sucesivos son el de Nabucodonosor, el de los medos, el de los persas y el del conquistador Alejandro de Macedonia (reinado de hierro). De este \u00faltimo nace el reinado Persa-sirio, que ser\u00e1 destruido por una intervenci\u00f3n extraordinaria de Dios.
Esta es la ense\u00f1anza del sue\u00f1o: los hombres no pueden enderezar la historia de los pueblos, que va siempre empeorando. Pero Dios intervendr\u00e1 y fundar\u00e1 su propio Reino universal.

{N}3,{/}8: Para un jud\u00edo creyente, ser funcionario de un rey pagano trae riesgos. A veces estos soberanos son prepotentes o fantasiosos y quieren imponer actitudes que la Ley de Dios condena. En un caso as\u00ed, el creyente, por elevado que sea su puesto, deber\u00e1 sacrificar su carrera y aun su vida para mantenerse fiel a su Dios.
En 3,7-18, Daniel indica la actitud del creyente: cuenta con la ayuda de Dios, que todo lo puede; sabe sin embargo que \u00e9ste no est\u00e1 obligado a salvarlo milagrosamente.
Ir\u00f3nicamente se subrayan las fallas de los que no conocen al Dios verdadero: adoran cosas muertas. El oro les sirve de dios (una estatua de 30 metros costar\u00eda la riqueza del mundo, pero est\u00e1 totalmente sin vida). Son dioses mudos y sin alma y, sin embargo, hombres inteligentes se arrodillan frente a ellos. A diferencia del Dios vivo, que oye a sus fieles y los salva, los \u00eddolos ni conocen al que los venera ni lo pueden ayudar (la llama del fuego mata a los soldados caldeos).

{N}3,{/}28: La oraci\u00f3n de Daniel ense\u00f1a a los jud\u00edos perseguidos lo que tienen que decir a Dios: \u00abSe\u00f1or, acu\u00e9rdate de tus promesas y no de nuestros pecados. Ten compasi\u00f3n de tu pueblo humillado y ven a salvarnos.\u00bb

{N}3,{/}46: Aunque en este relato Dios hace un milagro, los conocedores de la historia saben que muchos m\u00e1rtires no fueron librados de la muerte. Seg\u00fan dice la carta a los Hebreos 11,39, esos m\u00e1rtires no vieron que Dios cumpliera sus promesas: Dios les reservaba una suerte mejor despu\u00e9s de muertos. Por eso, Daniel es como el modelo de los creyentes cuando, en ciertos momentos, se encuentran solos frente a una muchedumbre hostil o enfrentados al poder tir\u00e1nico. Daniel se niega a hacer lo que Dios condena, aunque por esto corra peligro su vida.

{N}5,{/}1: Esta historia podr\u00eda llamarse: el castigo de los sacrilegios.
Las tres palabras indican la suerte de los que se burlan de Dios:
- viene un fin que ellos no pueden aplazar;
- Se pone de manifiesto que no hicieron durante la vida nada que sirva.
- Desaparecen y su obra con ellos.
La Biblia sabe que Dios se da a conocer no solamente por sucesos que demuestran su bondad, sino tambi\u00e9n por otros que son signos evidentes de que hay un Dios que hace justicia. A los que se burlan de \u00e9l, muchas veces les tocan desdichas que vienen como respuesta a su insolencia.
El autor de estos cap\u00edtulos no se preocupa mucho por la realidad hist\u00f3rica del tiempo en que se mueven sus personajes; en realidad, Ciro es el que tom\u00f3 Babilonia, pereciendo Belsasar, y Dar\u00edo lo sucedi\u00f3.

{N}7,{/}9: La visi\u00f3n que a continuaci\u00f3n se detalla tiene el mismo contenido y la misma significaci\u00f3n que la de la estatua de Nabucodonosor (c. 2).
Se muestran, simbolizados por bestias, los cuatro imperios que dominaron el pa\u00eds jud\u00edo hasta el momento de la gran persecuci\u00f3n. Los versos 23-25 precisan que la cuarta bestia es el imperio sirio y {C}el cuerno{/} que insulta a Dios, el rey Ant\u00edoco Ep\u00edfanes. Lo mismo que en 2,34 y 44 se anunciaba una intervenci\u00f3n de Dios para quebrar la fuerza del perseguidor e instaurar su propio Reino, aqu\u00ed, en 7,11 y 7,26 se anuncia el juicio del perseguidor. En 2,34, la{C} piedra{/} daba a entender el poder de Dios. Aqu\u00ed, en 7,13, el {C}hijo de hombre{/} representa el pueblo de Israel, servidor de Dios, presente en los planes de Dios desde los comienzos del mundo, que, al tiempo fijado, recibe el poder sobre todas las naciones: 7,27.
Ser\u00eda un error buscar en este p\u00e1rrafo una referencia a los acontecimientos del tiempo de Jes\u00fas, como hicieron algunos. Menos todav\u00eda debemos aplicarlo a nuestro tiempo, como si fu\u00e9ramos nosotros el centro de todo. El autor, escribiendo en el peor momento de la persecuci\u00f3n del tiempo de los Macabeos, anuncia a la vez el fin de la persecuci\u00f3n de Ant\u00edoco (1 Mac 5,55-60) y la llegada del Reino de Dios. Esta manera de juntar en una misma descripci\u00f3n un acontecimiento cercano, como es una gran liberaci\u00f3n, y la \u00faltima liberaci\u00f3n, que ser\u00e1 el fin de nuestra historia, es propia de los libros prof\u00e9ticos. Jes\u00fas hizo lo mismo hablando del fin de Jerusal\u00e9n (Mc 13).
{C}En las nubes del cielo{/} (13). La nube es signo de la presencia divina.
El {C}Anciano{/}: \u00e9ste es Dios, y su pelo blanco es signo de majestuosidad. Ojal\u00e1 no olvidemos que, en realidad, Dios no tiene edad sino que vive en un \u00fanico momento, en un presente que no se deshace.
{C}Uno como hijo de hombre{/} (13), o sea, un hombre: este personaje misterioso figuraba en un principio a todo el pueblo de Dios (v. 27). Pero, si bien Dios quer\u00eda entregar su Reino a los hombres, lo entregar\u00eda de hecho en forma personal al que es el modelo, el salvador y la cabeza de todos los hombres y de toda la humanidad. Jes\u00fas es el {C}Hombre{/} (Jn 19,5), o, seg\u00fan el modo de hablar de los jud\u00edos, el hijo de hombre.
El hijo del hombre viene de las nubes divinas. Por eso, Jes\u00fas se aplic\u00f3 esta profec\u00eda para resaltar su origen divino en el momento en que sus acusadores lo ve\u00edan en la debilidad de su condici\u00f3n humana (Mt 26,64).

{N}7,{/}23: Los jud\u00edos de los a\u00f1os 170-160 no pod\u00edan equivocarse con esta designaci\u00f3n oculta del rey Ant\u00edoco, {C}el rey que derrib\u00f3 a otros tres, que insulta al Alt\u00edsimo y persigue a los santos{/}.
{C}Por un tiempo, y dos tiempos y mitad de un tiempo{/} (25), significa tres y medio. Es una manera figurada de esa \u00e9poca para designar el tiempo de los malos (tres y medio es la mitad de siete, que es la cifra perfecta).
{C}Los santos{/} son los que Dios se reserv\u00f3 de entre los hombres para que fueran suyos. El pueblo jud\u00edo, desde Mois\u00e9s, ten\u00eda conciencia de ser un pueblo santo por estar consagrado al Dios Santo.
Pero a partir del tiempo de Daniel, \u00ablos santos\u00bb pasan a designar al nuevo pueblo de Dios que empezar\u00e1 con el reino del Mes\u00edas. Los primeros cristianos ten\u00edan conciencia de ser este nuevo pueblo de Dios y por eso se llamaban a s\u00ed mismos \u00ablos santos\u00bb (ver He 9,32).

{N}8,{/}1: En los cap\u00edtulos que vienen a continuaci\u00f3n se repite el mismo mensaje. Dios vendr\u00e1 en el tiempo m\u00e1s cr\u00edtico de la persecuci\u00f3n. Solamente se dan m\u00e1s y m\u00e1s detalles para dar a los jud\u00edos la seguridad de que todos los acontecimientos que ellos han presenciado ya los conoc\u00eda Dios de antemano; mientras suceden, \u00e9l tiene se\u00f1alado el tiempo en que vendr\u00e1 a salvar.

{N}9,{/}1: Daniel est\u00e1 meditando la profec\u00eda de Jerem\u00edas (25,11) sobre los setenta a\u00f1os del destierro de los jud\u00edos a Babilonia. El \u00e1ngel Gabriel le entrega otro mensaje que se refiere a setenta semanas de a\u00f1os. Este mensaje es una de las profec\u00edas m\u00e1s famosas del libro de Daniel.

{N}9,{/}24: Gabriel empieza diciendo unas palabras enigm\u00e1ticas (v. 24) y despu\u00e9s da una explicaci\u00f3n.
{C}Poner fin a la perversidad, terminar con el pecado, borrar la ofensa, instaurar la justicia y cumplir las profec\u00edas (24).{/} As\u00ed se anuncia claramente la venida del reino de Dios. Se ungir\u00e1 el Sant\u00edsimo: se trata del Lugar Sant\u00edsimo, es decir, el Templo. Despu\u00e9s de haber sido profanado por los paganos vencedores, ser\u00e1 renovado para ser la morada definitiva de Dios en medio de su pueblo.
Ahora viene una explicaci\u00f3n dada por el mismo Gabriel, que precisa que todo esto va a suceder pronto. Las setenta semanas son una cifra simb\u00f3lica de semanas de a\u00f1os, y no se pueden tomar al pie de la letra sino las siete primeras semanas: \u00e9stas son las que hab\u00edan transcurrido entre la destrucci\u00f3n del Templo de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 587 y el edicto de liberaci\u00f3n de Ciro, llamado Ungido de Dios en Isa\u00edas 45, en el a\u00f1o 538.
Viene despu\u00e9s un per\u00edodo no precisado, representado por las sesenta y dos semanas de a\u00f1os, que llega hasta el comienzo de la persecuci\u00f3n de Ant\u00edoco en el a\u00f1o 171. En ese a\u00f1o fue asesinado el sumo sacerdote On\u00edas: {C}un ungido ser\u00e1 muerto (26).{/} Despu\u00e9s el perseguidor hizo cesar el culto del Templo de Jerusal\u00e9n e incluso edific\u00f3 sobre el altar de los holocaustos otro altar consagrado a Baal Samen: es la {C}abominaci\u00f3n{/} (o \u00eddolo) {C}del devastador{/}. Esta es la semana de persecuci\u00f3n durante la cual fue escrita la presente profec\u00eda; para el fin de la semana se anuncia una intervenci\u00f3n victoriosa de Dios.
La intervenci\u00f3n divina se manifest\u00f3 en la paz inesperada que los jud\u00edos consiguieron en ese momento (1 Mac 6,55). Pero \u00e9sta no fue la llegada del Reino de Dios, sino solamente un signo precursor. Solamente en Cristo se cumplir\u00eda lo anunciado referente a la justicia eterna.
En todo caso las cifras puestas por el autor se refieren al tiempo de los Macabeos. Si no se verific\u00f3 entonces el fin de la historia, es in\u00fatil manipular las cifras para calcular cu\u00e1ndo ser\u00e1: Dios no quiso darla a conocer (Mc 13,32).
Al final del siglo pasado, el fundador de los Testigos de Jehov\u00e1 construy\u00f3 toda su interpretaci\u00f3n de la Biblia sobre esta profec\u00eda de Daniel. Sus c\u00e1lculos extravagantes demostraban que, despu\u00e9s del reino de Dios en Israel, con David y Salom\u00f3n, terminado en tiempos de Daniel, empezaba el nuevo Reino de Dios, el cual terminar\u00eda en el a\u00f1o 1914, con el fin del mundo. Como no sucedi\u00f3, rectificaron sus c\u00e1lculos.
No es el lugar para discutir sus teor\u00edas. Basta notar que para ellos las dos fechas claves de la salvaci\u00f3n son la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el siglo VI antes de Cristo, y el a\u00f1o 1914. En cambio, la venida de Jes\u00fas, su muerte y su resurrecci\u00f3n no tienen ninguna importancia para la venida del Reino de Dios. Con esto se verifica el error de los que se apoyan en textos confusos de la Biblia para cuestionar las verdades m\u00e1s seguras, en vez de partir de las bases m\u00e1s firmes de la fe para tratar de aclarar los textos confusos.

{N}10,{/}1: Todos los acontecimientos a los que se refieren los cap\u00edtulos 10-11 eran para el autor hechos pasados; son los mismos que nos cuenta el libro segundo de los Macabeos. Pero aqu\u00ed se cuentan como si los hubiera anunciado en forma velada un tal Daniel, con cuatro siglos de anticipaci\u00f3n. Esto no es m\u00e1s que una figura de estilo. En realidad, lo \u00fanico que al autor le importa es el final del relato, que destacamos en 12,1-3. Quiere ense\u00f1ar a sus contempor\u00e1neos perseguidos, que acaban de vivir todos estos sucesos, que sus pruebas desembocan en una pronta venida del Reino esperado de Dios y en el d\u00eda de la resurrecci\u00f3n.

{N}12,{/}1: Muy importante es este texto, en que por primera vez se habla de la Resurrecci\u00f3n.
Los jud\u00edos cre\u00edan que despu\u00e9s de la muerte tendr\u00edan solamente una vida disminuida, debajo de la tierra. No ten\u00edan esperanza de resurrecci\u00f3n o de premio para cada cual en particular, sino solamente para su naci\u00f3n. Si se portaban bien, Dios bendecir\u00eda o resucitar\u00eda a \u00e9sta (ver Ez 37).
Las persecuciones del tiempo de los Macabeos y la reflexi\u00f3n sobre la suerte de los m\u00e1rtires llevaron a la convicci\u00f3n de que los que hab\u00edan muerto tendr\u00edan su parte de felicidad en el Reino de Dios, que deb\u00edan resucitar. Encontramos esta misma esperanza en el segundo libro de los Macabeos (cc. 7,9 y 12,43). Tambi\u00e9n la leemos en los cap\u00edtulos 2-5 del libro de la Sabidur\u00eda. Estos textos, fruto de la fe y de las pruebas del pueblo jud\u00edo en los dos \u00faltimos siglos antes de Jes\u00fas, prepararon lo que \u00e9l mismo deb\u00eda ense\u00f1ar sobre la resurrecci\u00f3n (Mc 12,18).
{C}Miguel, el \u00e1ngel de ustedes{/} (del pueblo jud\u00edo) 10,13 y 10,21. El libro de Daniel est\u00e1 lleno de visiones, a veces bien enredadas, igual que varios otros libros llamados apocal\u00edpticos, que se escribieron en el pueblo jud\u00edo entre el a\u00f1o 200 antes de Cristo y el a\u00f1o 100 despu\u00e9s de \u00e9l.
Estos libros apocal\u00edpticos (o revelaciones) fueron escritos por sabios de ese tiempo para recordar el dominio de Dios sobre la historia. Todos usan, al igual que el presente libro, visiones complicadas, cifras simb\u00f3licas, mensajes transmitidos por \u00e1ngeles. Era una manera para captar al oyente, nada m\u00e1s. En 9,1 el \u00e1ngel Gabriel explica la visi\u00f3n. Aqu\u00ed se trata de otro \u00e1ngel, Miguel. Se describe la historia como si los acontecimientos estuvieran determinados de antemano, escritos en el libro de Dios. A veces, en el cielo hay luchas de \u00e1ngeles, que son los abanderados de tal o cual naci\u00f3n. As\u00ed Miguel, para el pueblo jud\u00edo; as\u00ed tambi\u00e9n en 10,3, otro \u00e1ngel llamado \u00abpr\u00edncipe del reino de los persas\u00bb.
En el final de este cap\u00edtulo 12 hay una nueva cuenta con cifras simb\u00f3licas. No contiene m\u00e1s que las precedentes: la persecuci\u00f3n que prosigue desde el tiempo en que se interrumpi\u00f3 el culto tiene que acabarse y, poco despu\u00e9s, vendr\u00e1 el fin.
{C}\u00bfPOR QUE SE ANUNCIO COMO INMINENTE UN REINADO DE DIOS QUE LLEGO MAS TARDE?{/}
Los diversos or\u00e1culos del libro de Daniel anuncian, junto con el fin de la persecuci\u00f3n de los Ant\u00edocos, la venida definitiva de Dios con su reinado universal. Sin embargo, Cristo vino m\u00e1s de cien a\u00f1os despu\u00e9s. Aqu\u00ed vale lo que se dijo respecto de los anuncios de los profetas (ver Is 9,1).
Cuando un hombre emprende con su hijo una marcha muy larga y el hijo empieza a cansarse, su padre no le dice todo lo que le queda por recorrer. Le fija una meta pr\u00f3xima: vayamos hasta ese \u00e1rbol que vemos a lo lejos. Despu\u00e9s le dice: lleguemos hasta tal casa, hasta la cumbre de este cerro..., y por una serie de etapas le alienta la esperanza. As\u00ed, en la historia sagrada, cada vez que Dios invita a su pueblo a que d\u00e9 un paso, le hace brillar todo el porvenir feliz que reserva a la humanidad, como si estuviera a su alcance. Siempre se gana algo, pero lo mejor queda m\u00e1s adelante, y hasta el \u00faltimo d\u00eda los hombres vivir\u00e1n de esperanza.
Dios no habla para contentar nuestra curiosidad, sino para llamarnos a que actuemos. Cuando, en el a\u00f1o 165 antes de Cristo, un maestro de la Ley escrib\u00eda el presente libro para alentar a sus conciudadanos perseguidos, y anunciar una pronta liberaci\u00f3n que, seg\u00fan \u00e9l cre\u00eda, ser\u00eda la \u00faltima, Dios no le revel\u00f3 la fecha del fin del mundo. Para los jud\u00edos de su tiempo el fin inesperado de la persecuci\u00f3n de Ant\u00edoco y la paz lograda deb\u00edan ser un signo bastante claro del dominio de Dios sobre la historia.

{N}13,{/}1: Tres historias m\u00e1s en el libro de Daniel:
- La primera, para mostrar c\u00f3mo Dios defiende al inocente desamparado. Denuncia con mucha fuerza la corrupci\u00f3n que reina entre los jueces. Conviene que recordemos aqu\u00ed las palabras de Jes\u00fas, relatadas en Mateo 5,28: \u00abQuien mira con malos deseos a una mujer, ya cometi\u00f3 adulterio en su coraz\u00f3n.\u00bb
La segunda, para burlarse de los sacerdotes de los \u00eddolos.
- La tercera, para mostrar (lo mismo que en los cc. 3 y 6) la ayuda de Dios a sus testigos.
No despreciemos estos relatos diciendo que son historias para ni\u00f1os. Como las par\u00e1bolas de Jes\u00fas, nos sugieren muchas lecciones.

