{N}2,{/}12: {C}Vuelvan a m\u00ed con todo coraz\u00f3n.{/} Invitaci\u00f3n a la penitencia. En tiempos de prueba se ordenaban ayunos p\u00fablicos en Israel. La gente se vest\u00eda de duelo, o sustitu\u00eda sus ropas por sacos, no se peinaba el cabello y se echaba ceniza en la cara. Jes\u00fas en el Evangelio no declarar\u00e1 in\u00fatiles los gestos de penitencia corporal, como el ayuno, para expresar el arrepentimiento y acompa\u00f1ar la oraci\u00f3n (Mt 4,1 y Mc 2,20). Pero precisar\u00e1 que esta penitencia exterior no es todo, ni lo principal.

{N}3,{/}1: Joel anuncia el {C}d\u00eda de Yav\u00e9 {/}(4), t\u00e9rmino que indica a la vez: venida de Dios, juicio y salvaci\u00f3n de los elegidos.
{C}Derramar\u00e9 mi Esp\u00edritu sobre cualquier mortal{/}. Ya en los tiempos del Antiguo Testamento Dios comunicaba su Esp\u00edritu a los profetas y a los salvadores (ver Is 11,1 y Jue 11,1). Pero aqu\u00ed se da como un signo decisivo el que el Esp\u00edritu se comunique a los creyentes de toda condici\u00f3n. {C}Tendr\u00e1n sue\u00f1os y visiones{/}. En aquellos tiempos lejanos, \u00e9stos eran medios comunes de la comunicaci\u00f3n prof\u00e9tica. Con estas palabras, Joel anuncia lo mismo que Isa\u00edas cuando dice: \u00abTodos tus hijos ser\u00e1n ense\u00f1ados por Dios\u00bb (Is 54,13 y Jer 31,31).
{C}Dar\u00e9 a ver se\u00f1ales en el cielo {/}(3). La ola de profetismo acompa\u00f1ar\u00e1 se\u00f1ales de toda clase indicando una crisis grave en el mundo. La figura del sol cambiado en tinieblas expresa a la vez desorden en la naturaleza y situaciones imposibles en la vida de la humanidad.
{C}Entonces ser\u00e1n salvados {/}(5). Este ser\u00e1 un momento en que los hombres no podr\u00e1n sustraerse a una opci\u00f3n decisiva: aferrarse a su anterior modo de vivir o invocar el Nombre de Yav\u00e9, lo que equivale a entregarle su vida y sus esperanzas, confiando en su poderosa intervenci\u00f3n.
Estos tres elementos parece que estuvieron reunidos para el pueblo jud\u00edo en los a\u00f1os que siguieron a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, antes de que fuera destruida su naci\u00f3n. Por eso Pedro cita este texto el d\u00eda de Pentecost\u00e9s (He 2,17). En este fin del siglo XX, lo mismo podr\u00eda estarse verificando una vez m\u00e1s a escala mundial.
Para Pedro, en Pentecost\u00e9s, el Nombre del Se\u00f1or (aqu\u00ed es el de Yav\u00e9 Dios), no es otro que el de Jes\u00fas.

{N}4,{/}1: El comentario de Zacar\u00edas 12-14 vale para este cap\u00edtulo, que muy posiblemente se a\u00f1adi\u00f3 mucho m\u00e1s tarde en el libro de Joel. El profeta aprovecha una crisis en que los jud\u00edos fueron duramente oprimidos, para recalcar que Dios es Se\u00f1or de la historia.

