{N}1,{/}4: Es poco lo que revela Jerem\u00edas de su vocaci\u00f3n. Ninguna manifestaci\u00f3n fulgurante de Dios. Las dos visiones de la rama de vigilante (es el almendro) y de la olla hirviente parecen bien vulgares para una misi\u00f3n tan trascendental. Es la prueba de que lo esencial fue algo interior.
{C}Pongo mis palabras en tu boca (9){/}. Jerem\u00edas es hecho profeta. En adelante, dir\u00e1 la palabra de Dios. Eso no significa que siempre Dios le dictar\u00e1 lo que debe anunciar; m\u00e1s bien, porque ahora piensa y siente como Yav\u00e9, cada vez que hable podr\u00e1 decir verdaderamente \u00abpalabra de Yav\u00e9\u00bb. Si nos fijamos bien en los textos, ser\u00e1 f\u00e1cil ver muchas veces que una palabra breve, la \u00abpalabra que Yav\u00e9 le manda\u00bb, es seguida por un discurso que la desarrolla; en \u00e9ste se expresa m\u00e1s libremente el profeta.
{C}Ir\u00e1s a donde quiera que te env\u00ede (7). {/}Jerem\u00edas, en adelante, ser\u00e1 dirigido por la fuerza del Esp\u00edritu; los miedos de su naturaleza tendr\u00e1n que someterse.
{C}No temas enfrentarlos, porque yo tambi\u00e9n podr\u00eda asustarte delante de ellos (17).{/} No es una vida f\u00e1cil la del profeta; la prueba mayor no es la hostilidad de los hombres, sino el aprendizaje diario de la convivencia con Dios: \u00bfc\u00f3mo hacer camino juntos si Dios es el Santo y el Celoso? (ver Dt 6,15).
{C}Estar\u00e9 contigo para ampararte (19).{/} Ver lo mismo en los llamados de Dios a Mois\u00e9s (Ex 3,12), y a Pablo (He 26,17). Jerem\u00edas tiene, adem\u00e1s, la seguridad de que Yav\u00e9 lo destin\u00f3 a esta misi\u00f3n, en que nunca hab\u00eda pensado, y que lo asusta: {C}Antes de que tu nacieras, yo te consagr\u00e9 (5){/}. Pablo recordar\u00e1 esas palabras al hablar de su propia vocaci\u00f3n: {C}te llam\u00e9 desde el seno de tu madre{/} (G\u00e1l 1,15), y el evangelio las aplicar\u00e1 a Juan Baptista (Lc 1,15), y a Jes\u00fas (ver Is 49).
Las palabras dichas a Jerem\u00edas valen tambi\u00e9n para cada uno de nosotros, a la medida de la misi\u00f3n que le toca. No somos producto del azar. En Efesios 1 Pablo alaba esta presciencia de Dios que desde la eternidad nos llam\u00f3. En su plan eterno, Dios ha visto en forma especial, junto a Cristo, aquellos a los que encarga una misi\u00f3n m\u00e1s trascendental, y les ser\u00eda dif\u00edcil escaparse de la llamada divina.
Parece como que Dios forzara la libertad de Jerem\u00edas, pero esa impresi\u00f3n nuestra se debe a que tal vez no tenemos experiencia de esa libertad a la que alcanzaron profetas y amigos de Dios.
{C}Te encargo los pueblos; arrancar\u00e1s y derribar\u00e1s{/} (10). Jerem\u00edas, en adelante, lleva la palabra creadora de Yav\u00e9. En los primeros a\u00f1os \u00e9sta se manifiesta m\u00e1s bien como destructora. Jerem\u00edas expresa el juicio de Dios que, poco despu\u00e9s, se realizar\u00e1.
La misi\u00f3n de Jerem\u00edas, \u00abarrancar y destruir, edificar y plantar\u00bb, ser\u00e1 la de cualquier obrero de la vi\u00f1a del Se\u00f1or. No puede haber compromiso entre las apariencias de vida cristiana y la fe verdadera; el verdadero ap\u00f3stol deber\u00e1 destruir para edificar.

{N}2,{/}1: Los cap\u00edtulos 2-6, fuera del p\u00e1rrafo 3,6-18, contienen la predicaci\u00f3n de Jerem\u00edas en los primeros a\u00f1os que siguieron a su vocaci\u00f3n. Despu\u00e9s de los reyes imp\u00edos Manas\u00e9s y Am\u00f3n era bien poca la inquietud religiosa; Jerem\u00edas se levanta en forma atrevida contra la indiferencia com\u00fan. Su lenguaje se parece al de Oseas que, un siglo antes, en el reino del norte, hab\u00eda hablado en circunstancias semejantes. Para los israelitas, Yav\u00e9 es Dios o un Dios, pero no alguien que vive. Para Jerem\u00edas es el Padre y el Esposo.
{C}A\u00fan me acuerdo de la pasi\u00f3n de tu juventud.{/} Se notar\u00e1 la a\u00f1oranza del tiempo del desierto, con Mois\u00e9s o antes de \u00e9l. El pueblo iba errante y pobre, pero confiado en Yav\u00e9 y socorrido por \u00e9l. Al construir su casa, al plantar su vi\u00f1a y tener familia, el israelita se hace rico y olvida a su bienhechor. \u00abUno no puede servir a dos patrones.\u00bb Yav\u00e9 se presenta como el Esposo celoso: esos hombres, tan pronto satisfechos, no han descubierto su amor apasionado.
{C}Mi pueblo cambia a su Dios glorioso por algo que no sirve{/} (11). Jerem\u00edas piensa en sus contempor\u00e1neos, que se han dejado conquistar por las promesas de vida f\u00e1cil de los cananeos o de los asirios; se sienten seguros con dioses pintados que no hablan de justicia; son \u00e1vidos de predicciones, y corren tras cualquier novedad.
{C}Me han abandonado a m\u00ed..., manantial de aguas vivas{/}. El abandono de Yav\u00e9 reviste tres formas:
-Los dirigentes dejaron de buscar su voluntad, tanto ellos como sus jefes. Se nombran las tres clases de autoridades de Jud\u00e1: sacerdotes, pastores (o sea, gobernantes) y profetas.
{C}-Restablecieron los cultos de los falsos dioses,{/} a los que se hacen sacrificios y votos para tener buenas cosechas.
-Se aliaron con pueblos poderosos, como Asiria o Egipto, pensando asegurar as\u00ed su existencia, y sin ver que tales alianzas los llevaban a ser un pueblo como todos los dem\u00e1s. Su vocaci\u00f3n era permanecer confiados en Yav\u00e9, sabiendo que, si realizaban la justicia en el pueblo, \u00e9l nunca los abandonar\u00eda. Ver comentario de Isa\u00edas 30,22.
{C}Reconoce y comprueba cu\u00e1n malo y amargo resulta abandonar a Yav\u00e9, tu Dios (19){/}. Puede ser que Jerem\u00edas y los profetas hayan tenido una visi\u00f3n demasiado simple de la justicia de Dios en este mundo. Sabemos que prosperidad o desgracia no son pruebas seguras de que vivamos bien o mal. Sin embargo, el que reflexiona sobre su vida y sobre la historia, comprueba la palabra de Jerem\u00edas: el pecado trae siempre su castigo. Casi todos los sufrimientos que han tenido nuestros pueblos, los tienen bien merecidos.
{C}Mira tus manos manchadas con sangre de inocentes (34). {/}En muchos lugares de la Biblia se habla de los ni\u00f1os sacrificados a los \u00eddolos.

{N}3,{/}1: Aqu\u00ed empieza un poema que seguir\u00e1 en 3,19-4,2.
{C}Si un hombre despide a su esposa{/}. No se puede comprender el pecado si no se ha conocido el amor. Jerem\u00edas afirma que este pueblo duro de coraz\u00f3n es \u00abla esposa\u00bb de Yav\u00e9, y que se ha portado como una prostituta, mujer ad\u00faltera que abandon\u00f3 a su esposo y sacrific\u00f3 a sus hijos para ir detr\u00e1s de otros hombres.
El esposo abandonado, al rev\u00e9s de lo que pasa ordinariamente, busca a la culpable. Jud\u00e1 no merece que Yav\u00e9 vuelva a \u00e9l, y no puede quejarse cuando caen sobre \u00e9l las desgracias. Pero Yav\u00e9 ama bastante como para buscar al infiel.

{N}3,{/}6: El poema empezado en 3,1 es interrumpido por dos p\u00e1rrafos posteriores.
6-13. Estos versos fueron escritos cuando Jos\u00edas reconquist\u00f3 una parte del reino del norte (Reino de Israel). Ver comentario de 2 Reyes 23,15. Despu\u00e9s de tantas amenazas, nunca se pierde la esperanza de la conversi\u00f3n.
15-18. Estas palabras fueron dichas por Jerem\u00edas despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n final de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 587, y contienen promesas de restauraci\u00f3n. Fueron colocadas aqu\u00ed en el libro para moderar la impresi\u00f3n pesimista que resulta de tantas condenaciones. En realidad, estas amenazas de castigo tuvieron que realizarse por completo antes de que Dios presentara nuevas esperanzas.

{N}5,{/}1: En 4,9 empez\u00f3 este poema referente a una invasi\u00f3n venida del norte.
{C}Busquen por las plazas a ver si encuentran a un hombre que practique la justicia{/}. Como en G\u00e9nesis 18, Yav\u00e9 aceptar\u00eda perdonar a todos si s\u00f3lo hubiera un \u00abjusto\u00bb. Pero Jerem\u00edas busca en vano a uno que entienda. Esta invasi\u00f3n (despu\u00e9s de muchas otras) es un toque de alarma que anuncia la destrucci\u00f3n final. Pero as\u00ed son de sordos el hombre y las naciones, hasta que perecen. En el Nuevo Testamento, Juan Bautista y luego Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles tratar\u00e1n de despertar a sus paisanos y repetir\u00e1n este mismo llamado: convi\u00e9rtanse ya, que se acerca el juicio.

{N}7,{/}1: Los jud\u00edos, al ver c\u00f3mo desde hace cuatro siglos Yav\u00e9 protege a Jerusal\u00e9n, est\u00e1n convencidos que hay una bendici\u00f3n para ellos y para el Templo, que es la Casa de Yav\u00e9, donde est\u00e1 presente, y desde donde bendice a su pueblo.
{C}\u00a1Miren el templo de Yav\u00e9!, Templo de Yav\u00e9!{/} Ah\u00ed acuden y, confiados en los dones de Yav\u00e9, piensan que no necesitan cambiar de vida. Pero, \u00bfsi no hay cambio de conducta, \u00bfde qu\u00e9 valen esos ritos?
{C}Lo que hice en Silo, tambi\u00e9n lo har\u00e9 con esta Casa{/} (14). Dios destruy\u00f3 sucesivamente los objetos sagrados y las instituciones que hab\u00eda dado a su pueblo. Esto es porque los hombres siempre reemplazan a Dios por los medios que llevan a Dios, ya sean objetos sagrados o personas que representan a Dios. Huimos siempre del encuentro personal, ya sea con Dios o con el pr\u00f3jimo, porque nos da miedo, y nos refugiamos en el bazar de la religi\u00f3n.
Todo lo que Dios da es por un tiempo, para hacernos superar una etapa. Dios les dio reyes y luego se los suprimi\u00f3; pidi\u00f3 sacrificios y luego destruy\u00f3 el templo y lo reemplaz\u00f3; dio la Ley pero luego mostr\u00f3 su ineficacia. Les dio sacerdotes, y luego los reemplaz\u00f3 por Cristo. \u00b4Todo esto, seguramente, da para pensar a la misma Iglesia. Si bien ella tiene las promesas de la eternidad, ha sido borrada de muchos pa\u00edses en que floreci\u00f3 durante siglos, y hoy todav\u00eda, podr\u00edan desaparecer instituciones grandes y prestigiosas en las que se confi\u00f3 demasiado, en vez de dejarse instruir por la Palabra de Dios y llevar por la creatividad del Esp\u00edritu.
Aqu\u00ed Jerem\u00edas habla del Templo. Tambi\u00e9n en 3,16 habla del Arca de la Alianza: ya no tendr\u00e1n importancia para quienes hayan entrado en la Nueva Alianza. Tambi\u00e9n, en 4,4, habla de la circuncisi\u00f3n: ya no servir\u00e1 en un mundo de verdad: Romanos 2,25-30.
Despu\u00e9s de ese texto, vienen tres m\u00e1s, relacionados con el culto:
- se reprende al pueblo de Dios por mantener a la vez el culto de Yav\u00e9 y el de otros dioses;
- practican el culto, pero no se preocupan por reconocer la palabra de Dios y conocer lo que le agrada.
\u00a1Cu\u00e1ntos hay que creen que porque son cat\u00f3licos pueden permanecer indiferentes a la palabra de Dios y no convertirse de su vida materialista lejos de cualquier comunidad cristiana!

{N}7,{/}21: Jerem\u00edas repite las advertencias del Deuteronomio, que se acababa de descubrir (2 Re 22): el pueblo elegido s\u00f3lo tendr\u00e1 paz si escucha la palabra de su Dios. Jerem\u00edas habla como un profeta: s\u00f3lo encontraremos a Dios si sabemos ir m\u00e1s all\u00e1 de las pr\u00e1cticas religiosas.

{N}8,{/}1: En los cap\u00edtulos 8-10 se reunieron discursos que Jerem\u00edas pronunci\u00f3 en el tiempo del rey Joaquim.
En aquel tiempo no exist\u00eda todav\u00eda nuestra Biblia. Las partes de ella que ya se ten\u00edan escritas no sal\u00edan de la biblioteca del Templo o del palacio. Para el pueblo, eran palabra de Dios las tradiciones conservadas por los sacerdotes, y sus decisiones que aplicaban la Ley de Dios; tambi\u00e9n lo eran las palabras de los profetas que transmit\u00edan respuestas de Dios para un determinado momento.
Pero estas dos fuentes de la fe se han corrompido: ya no se puede conocer el sentido de los acontecimientos que vive la naci\u00f3n.
El trozo 8,10-12 reproduce lo dicho en 6,12-15.
En 8,21 y 8,13 notamos la sensibilidad de Jerem\u00edas ante las desgracias de su pueblo.

{N}9,{/}11: Como dijimos respecto de 8,8, la sabidur\u00eda del creyente no es como una regla de vida individual que todos leer\u00edan igual en la Biblia y seguir\u00edan sin importar los lugares y el tiempo. La sabidur\u00eda est\u00e1 en comprender los acontecimientos: el pueblo de Dios debe responder al desaf\u00edo que Dios presenta a los hombres mediante las circunstancias de este momento.
Por eso, ahora no nos basta conocer la letra de la Biblia, necesitamos que comunidades y personas con vocaci\u00f3n prof\u00e9tica actualicen la Palabra para el tiempo que vivimos.

{N}9,{/}22: Muchos padres sacrifican la vida entera para que su hijo siga sus estudios, y sienten orgullo si llega a la universidad. Jerem\u00edas nos recuerda que esto no basta para dar la verdadera sabidur\u00eda: \u00a1qu\u00e9 distancia, muchas veces, entre nuestra educaci\u00f3n t\u00e9cnica y nuestros conocimientos, o m\u00e1s bien nuestra ignorancia en lo que toca a la fe! Deber\u00edamos sentir verg\u00fcenza al comparar el tiempo que perdemos en charlas interminables, o frente a programas de TV superficiales, con el que consagramos a conocer a Dios y escuchar su Palabra.
{C}Conocer a Yav\u00e9, que tiene compasi\u00f3n, que hace justicia en la tierra y la gobierna seg\u00fan el derecho,{/} es el medio para mantenerse firme frente al mal; tambi\u00e9n es lo que nos dar\u00e1 deseos de imitar a Dios y dedicarnos a llevar bondad, derecho y justicia a la tierra.

{N}10,{/}23: {C}Corr\u00edgenos, Yav\u00e9, pero con prudencia.{/} Ah\u00ed, de repente, se manifiesta el coraz\u00f3n de Jerem\u00edas. No olvida que es israelita y pide a Dios que castigue a esas naciones poderosas que vienen a destruir a Jud\u00e1 cuando les da la gana. Despu\u00e9s de repetir tantas veces que esos enemigos son enviados por el propio Yav\u00e9 en contra de Jud\u00e1, ahora se rebela.

{N}11,{/}1: Este cap\u00edtulo es uno de los pocos que nos presentan la predicaci\u00f3n de Jerem\u00edas en los a\u00f1os siguientes al \u00abdescubrimiento de la Ley\u00bb y a la reforma de Jos\u00edas (ver 2 Re 22). Por un tiempo, el rey Jos\u00edas, deseoso de hacer todo lo posible en servicio de Yav\u00e9, despert\u00f3 un fervor nuevo. Sin embargo, al leer lo que aqu\u00ed dice Jerem\u00edas, se comprueba que no fue ni pod\u00eda ser una conversi\u00f3n profunda. Un pueblo no se hace m\u00e1s responsable sin que Dios lo haya hecho pasar por el crisol.

{N}12,{/}1: Por primera vez Jerem\u00edas pregunta sobre la prosperidad de los malos. Lo mismo har\u00e1n los salmos 73 y 49 y, sobre todo, el libro de Job. Jerem\u00edas no pregunta sin motivo: es diariamente perseguido.
{C}Si te cansa correr con los de a pie, \u00bfc\u00f3mo competir\u00e1s con los de a caballo?{/} (5). La respuesta de Yav\u00e9 parece dura: solamente anuncia a Jerem\u00edas otras pruebas m\u00e1s crueles (es lo que significa ese refr\u00e1n). Cuando sus verdaderos amigos vacilan, Dios no les ofrece alivio, sino que m\u00e1s bien les propone nuevos sacrificios.
El vers\u00edculo 12,6 tiene su lugar en 11,18.

{N}12,{/}14: Este p\u00e1rrafo no es de Jerem\u00edas, sino que lo insertaron aqu\u00ed despu\u00e9s que los jud\u00edos volvieron del Exilio.

{N}13,{/}12: A los que no quieren ver, Dios los vuelve ciegos (Jn 9,39). A los que lo desprecian, Dios hace que se deshonren a s\u00ed mismos por sus vicios (Rom 1,24). A los que prefieren seguir un camino de locos, Dios les embriagar\u00e1 para que se pierdan por su propia locura.

{N}14,{/}1: El poema que empieza aqu\u00ed se termina en 15,4. Jerem\u00edas se presenta ante Yav\u00e9 como los sacerdotes sol\u00edan hacerlo en el Templo para confesar p\u00fablicamente los pecados del pueblo, esperando el momento en que pudieran dar una respuesta alentadora en nombre del Dios que perdona. Jerem\u00edas se presenta como solidario del pueblo: \u00abnosotros\u00bb; pero Dios no lo quiere escuchar.
\u00a1{C}Oh Yav\u00e9, no nos desampares!{/} (9) Jerem\u00edas est\u00e1 atormentado por la suerte de su pueblo. \u00bfAcaso Dios no puede perdonar?, \u00bfno puede salvar? Aqu\u00ed el hombre se enfrenta con el misterio de Dios. Jerem\u00edas no obtiene respuesta; Dios tampoco contesta a Job; y Jes\u00fas no obtiene respuesta en su agon\u00eda del huerto de Getseman\u00ed.
{C}Mira c\u00f3mo los profetas andan diciendo: Ustedes no ver\u00e1n la espada{/} (13). No faltan los falsos profetas que dan seguridades a una sociedad aferrada a falsos principios. Frente a ellos, Jerem\u00edas pasa por un amargado.

{N}15,{/}10: Texto impresionante en el que Jerem\u00edas confiesa una crisis personal.
No es nada f\u00e1cil ser profeta. La palabra de Dios no es bien recibida. El que lucha por la verdad pocas veces es comprendido, hasta en su propia casa. El profeta lleva en s\u00ed como una quemadura las palabras de Dios que lo hicieron diferente a los dem\u00e1s, y ya no puede compartir la alegr\u00eda f\u00e1cil y las peque\u00f1eces con las que sus paisanos se conforman.
{C}Tus palabras eran para m\u00ed gozo y alegr\u00eda{/} (16){C}.{/} La palabra de Dios trae consigo el sabor de la verdad y da algo de la presencia del mismo Dios. El precio de esta alegr\u00eda es estar condenado a vivir solo. Por ahora, la palabra de Dios se impone al profeta, pero bien pronto tal vez ser\u00e1 dejado solo: \u00bfy si Dios ma\u00f1ana no estuviere con \u00e9l?
{C}Separa el oro de la escoria (19),{/} es decir, deja hablar lo bueno y noble que hay en ti, y acalla estos temores y quejas que provienen de la naturaleza d\u00e9bil.

{N}16,{/}1: {C}No te busques esposa (2){/}. Yav\u00e9 es el Esposo verdadero; el amor apasionado y fiel de Dios para con su pueblo es el modelo del amor conyugal. Ya que los profetas llegaron a ser como la boca y los representantes de Dios, todo lo que hacen tiene valor de signo. No pueden buscar un matrimonio feliz mientras Israel, esposa de Yav\u00e9, le vuelva la espalda a su Dios.
Por eso, antes de Jerem\u00edas, otro profeta, Oseas, conoci\u00f3 el sufrimiento del esposo traicionado (Os 3,1). Ezequiel ve morir de repente a su esposa (Ez 24,15). Jerem\u00edas no tendr\u00e1 esposa ni hijos: no le corresponde casarse en el momento en que se destruye la primera alianza. M\u00e1s tarde, ni Juan Bautista, ni el ap\u00f3stol Juan, ni Pablo se casar\u00e1n: eso ser\u00e1 un signo. As\u00ed dar\u00e1n a entender que ya no viven sino para la pr\u00f3xima boda de Cristo y de su Iglesia, de la cual el matrimonio es solamente una imagen.

{N}16,{/}10: Vienen a continuaci\u00f3n trozos de discursos que Jerem\u00edas pronunci\u00f3 en tiempos muy diferentes.
Se notar\u00e1 17,5-11, cuyo contenido se encuentra en varios salmos, especialmente en el salmo 1.

{N}17,{/}19: {C}Cuiden de no llevar carga el d\u00eda s\u00e1bado (21){/}. Jerem\u00edas denunci\u00f3 las pr\u00e1cticas religiosas que no van acompa\u00f1adas por una vida recta; pero no por eso menosprecia el respeto a las leyes de Dios.
La ley del descanso (es lo que significa en hebreo la palabra {C}s\u00e1bado{/}) es para el hombre la manera de dejar en su existencia un lugar para Dios. Parar las faenas ese d\u00eda es como afirmar que no seremos m\u00e1s felices con esclavizarnos a nuestros trabajos; y damos a Dios algo que \u00e9l nos devolver\u00e1 al ciento por uno (ver G\u00e9n 2,3; Ex 20,8; Lev 25,20).

{N}18,{/}1: En varios lugares de la Biblia, la comparaci\u00f3n del alfarero se us\u00f3 para expresar que Dios es due\u00f1o absoluto y conduce a su voluntad la vida de todos: individuos y naciones (ver Is 29,16 y Rom 9,30). Aqu\u00ed, la misma comparaci\u00f3n sirve para dar otra ense\u00f1anza que completa la primera: que el hombre es libre.
{C}Si ellos cambian su proceder..., yo tambi\u00e9n cambio mis proyectos (8){/}. A cada momento, uno puede convertirse, y Dios actuar\u00e1 como corresponde. No hay un plan de Dios escrito de antemano, de manera que estemos obligados a cumplirlo, empujados al bien o al mal por alg\u00fan destino fatal. Dios nos crea a cada momento y ejecuta su plan sobre el mundo recreando cada d\u00eda la relaci\u00f3n libre que mantiene con nosotros. La Biblia mantiene esas dos afirmaciones: que a Dios nada se le escapa, y que al mismo tiempo somos libres.

{N}19,{/}14: Jerem\u00edas profetiza solo. Aparentemente no le ayudan ni seguidores, ni grupos religiosos. Algunos se cansan de o\u00edrlo siempre amenazando.

{N}20,{/}7: Esta \u00abconfesi\u00f3n\u00bb recuerda la del cap\u00edtulo 15. El portador de la verdad es rechazado y burlado, sencillamente porque habla en nombre de una certeza que ellos no recibieron. No olvidemos que Jerem\u00edas vivi\u00f3 seis siglos antes de Jes\u00fas y mucho tiempo antes de que se supiera del m\u00e1s all\u00e1, y entenderemos mejor sus llamados a la justicia divina.
{C}Me tomastes a la fuerza.{/} \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s comprensible si Dios es el amor?
{C}Pero sent\u00eda en m\u00ed algo as\u00ed como un fuego ardiente{/} (9). Fuerza irresistible de la palabra de Dios. Cuesta m\u00e1s callarla que enfrentar la oposici\u00f3n de los hombres. Pablo dir\u00e1, en forma algo semejante, que no puede sustraerse a la obligaci\u00f3n de predicar el Evangelio (1 Cor 9,16). Aqu\u00ed debemos revisar las ideas demasiado simples que tal vez tenemos respecto de nuestra libertad.
{C}Decid\u00ed no recordar m\u00e1s a Yav\u00e9{/}. Pero, cuando se trate de pasar a los actos, la fidelidad impondr\u00e1 la decisi\u00f3n. La maldici\u00f3n que sigue, en los vers\u00edculos 14-18, ser\u00e1 recogida y desarrollada en el cap\u00edtulo 3 de Job.

{N}22,{/}1: El poema 21,1-10 se refiere al segundo bloqueo de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 588. En cambio, en 21,11-22,30 se re\u00fanen or\u00e1culos en contra de la familia real, antes del primer sitio, en los a\u00f1os 605-598. Sobre esos reyes, ver 2 Reyes 22,38-47.
En esos a\u00f1os, nobles y funcionarios de Jerusal\u00e9n viven como lo han hecho siempre, sin preocuparse ya por las continuas crisis del reino. Antes de mucho, sin embargo, todos ser\u00e1n muertos o desterrados.

{N}23,{/}1: {C}\u00a1Ay de esos pastores que pierden y dispersan!{/} Este nuevo ataque contra los malos gobernantes da la partida a unas palabras de esperanza.
{C}Voy a reunir el resto de mis ovejas (3){/}. La destrucci\u00f3n del Israel \u00abcarnal\u00bb prepara la venida del Israel \u00abespiritual\u00bb. Los hombres se han acostumbrado a ver jefes que abusaban de su poder, a gobernantes que se enriquec\u00edan. Pero Dios prepara para su pueblo un pastor que cuidar\u00e1 de las ovejas.
{C}Este es el nombre que le dar\u00e1n: \u00abYav\u00e9-nuestra-justicia\u00bb{/}; \u00e9sa es una manera de contraponerlo al rey del momento, que se llama Sedec\u00edas, o sea, \u00abYav\u00e9-mi-justicia\u00bb.
{C}Pondr\u00e9 al frente de ellas pastores que las cuiden (4).{/} Al lado del rey justo, Jerem\u00edas contempla a otros pastores; al lado del \u00fanico Pastor, Cristo, hay lugar para quienes se hagan responsables de sus hermanos.
{C}Nunca m\u00e1s temer\u00e1n o ser\u00e1n asustadas (4).{/} Dios promete la paz definitiva. El nuevo pueblo ser\u00e1 m\u00e1s que una continuaci\u00f3n del antiguo reino de Israel, y el nuevo rey ser\u00e1 m\u00e1s que los reyes de la tierra (ver c\u00f3mo Jes\u00fas desarrolla este punto en Juan 10).
La humanidad espera su unidad en la paz, y la misi\u00f3n de la Iglesia es presentar, desde ahora, una imagen de los diversos pueblos reunidos en Cristo; pero la realidad solamente se alcanzar\u00e1 en la Jerusal\u00e9n celestial (Apoc 21,22).
En otros lugares, Jerem\u00edas expresa la misma esperanza, especialmente en 33,15-18. En Ezequiel 34 se usa la misma comparaci\u00f3n del buen pastor, preparando lo que Jes\u00fas dir\u00e1 en Juan 10, Lucas 15,4 y Mateo 9,36.

{N}23,{/}9: Respecto de los falsos profetas, ver tambi\u00e9n Deuteronomio 13,6 y 18,22 y Jerem\u00edas 28.
Las personas poco instruidas en la fe se maravillan ante visiones y sue\u00f1os, y no comprenden que tales cosas, de un modo especial los sue\u00f1os, son productos de lo que en nosotros es inconsciente: im\u00e1genes se han formado, pero \u00bfcu\u00e1les fuerzas las han movido?

{N}24,{/}1: En el a\u00f1o 598 hubo un primer sitio de Jerusal\u00e9n, la capitulaci\u00f3n del rey Joaquim, y un primer destierro. En los diez a\u00f1os que siguieron, tanto el nuevo rey Sedec\u00edas como los que quedaron, obraron como si no hubiera pasado nada. Aunque vencidos y pobres, los de Jerusal\u00e9n pensaron luego que no les hab\u00eda tocado la peor parte y que solamente ten\u00edan que lamentar la suerte de los desterrados. Jerem\u00edas rechaza esta opini\u00f3n. Dios se interesa por los desterrados; son ellos el comienzo del futuro pueblo renovado. En cambio, a los de Jerusal\u00e9n les espera algo peor.

{N}25,{/}1: El presente cap\u00edtulo re\u00fane:
1-13. una introducci\u00f3n que debi\u00f3 preceder las profec\u00edas pronunciadas por Jerem\u00edas contra el pueblo de Jud\u00e1 y que ahora forman los cap\u00edtulos 1-24 de su libro. En este trozo se notar\u00e1 la profec\u00eda sobre los setenta a\u00f1os que deb\u00eda durar el destierro de los jud\u00edos en Babilonia. Es una cifra simb\u00f3lica, ya que hubo dos destierros, en los a\u00f1os 598 y 587, y muchas salidas despu\u00e9s del a\u00f1o 538.
14-38. Una introducci\u00f3n que deb\u00eda preceder las profec\u00edas contra las naciones extranjeras reunidas en los cap\u00edtulos 46-51.

{N}26,{/}1: Se le\u00eda en 7,1-15 el discurso contra los que conf\u00edan en el Templo. Aqu\u00ed, el secretario de Jerem\u00edas, Baruc, del que se hablar\u00e1 m\u00e1s adelante, resume este discurso y dice cu\u00e1l fue su impacto.
- El pueblo defiende a Jerem\u00edas contra los sacerdotes y profetas.
- Jerem\u00edas permanece firme en su posici\u00f3n: no puede mostrar ni pruebas, ni milagros para confirmar lo que dice. Lo salva un movimiento de conversi\u00f3n del pueblo: ellos han reconocido la voz de la verdad.
- Se recuerdan las palabras del profeta Miqueas 3,12 en el siglo precedente.
Al fin del cap\u00edtulo se menciona a la familia de Saf\u00e1n, secretario del rey, que hab\u00eda favorecido la reforma religiosa del rey Jos\u00edas (ver 2 Re 22,8). El y los suyos proteger\u00e1n a Jerem\u00edas en varias oportunidades.
Este enfrentamiento de Jerem\u00edas con los sacerdotes no es casual. Muchas veces los que guardaban la Palabra de Dios se han opuesto a los profetas de su tiempo. Juan Bautista fue desconocido por los sacerdotes, y Jes\u00fas, condenado por ellos. Es porque con frecuencia los ministros del culto piensan primero en preservar las instituciones y el sistema del que son guardianes y que los mantiene, mientras que los profetas recuerdan lo esencial y nos invitan a caminar hacia adelante.

{N}28,{/}1: Como vimos en 22,1, los diez a\u00f1os que transcurrieron entre los dos sitios de Jerusal\u00e9n, de los a\u00f1os 598 a 588, fueron tiempos de locura y de falsas ilusiones. En cualquier momento hab\u00eda gente que predec\u00eda la ca\u00edda del imperio de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la vuelta de los desterrados. Con mucha valent\u00eda Jerem\u00edas se levanta en contra de esta falsa esperanza, y predica la sumisi\u00f3n a Nabucodonosor, por lo que es considerado por los jefes jud\u00edos como enemigo de la naci\u00f3n.
Jerem\u00edas se enfrenta con los falsos profetas. Cuando los profetas no est\u00e1n de acuerdo, \u00bfc\u00f3mo se reconocer\u00e1 al verdadero? Ver al respecto Deuteronomio 13,6 y 18,22.
{C}Un profeta que anuncia la paz no ser\u00e1 reconocido como verdadero profeta... mientras no se realice lo que \u00e9l anunci\u00f3 (9){/}. Jerem\u00edas dice algo m\u00e1s que el Deuteronomio. Desde el tiempo de El\u00edas (ver 1 Re 19,18), la misi\u00f3n de los profetas fue la de interpretar la progresiva ca\u00edda del reino de Israel, y de anunciar un juicio de Dios. Predijeron algunos \u00e9xitos, pero en medio de un continuo retroceso. Por eso, hab\u00eda que desconfiar m\u00e1s de Anan\u00edas, que anunciaba la prosperidad, que de Jerem\u00edas, que recalcaba las amenazas de Yav\u00e9.
Cuando se vive en la injusticia, hay que desconfiar de los que prometen la prosperidad.

{N}29,{/}1: En esos a\u00f1os 598-587, mientras los de Jerusal\u00e9n se vuelven cada d\u00eda m\u00e1s ciegos, Jerem\u00edas quiere orientar a los desterrados. Para ellos tambi\u00e9n existe la tentaci\u00f3n de creer que las cosas pueden volver atr\u00e1s. Incluso hay profetas entre ellos que mantienen ilusiones acerca de una pronta derrota de Babilonia. Uno de ellos manda cartas a Jerusal\u00e9n para hacer encarcelar a Jerem\u00edas (24-28).
En realidad, deben aceptar la derrota, darse cuenta de su infidelidad a Yav\u00e9, que es causa de la presente humillaci\u00f3n, y reordenar su vida. En ese mismo momento, en Babilonia, otro profeta, verdadero \u00e9ste, Ezequiel, habla en forma semejante. Una transformaci\u00f3n lenta se va a producir en los sacerdotes, nobles, artesanos y funcionarios que fueron desterrados, y sus hijos, pasados los setenta a\u00f1os de destierro, volver\u00e1n a Jerusal\u00e9n como \u00ablos pobres que buscan a Yav\u00e9\u00bb.

{N}30,{/}1: Los cap\u00edtulos 30 y 31 nos hacen volver atr\u00e1s, a los felices a\u00f1os del rey Jos\u00edas. Este, adem\u00e1s de promover la renovaci\u00f3n de la fe y del culto a Yav\u00e9, logr\u00f3 conquistar una parte de lo que hab\u00eda sido el reino de Israel y ahora era una provincia asiria, despu\u00e9s de la ruina de Samaria.
{C}Se acerca el tiempo, en que cambiar\u00e9 la suerte de mi pueblo Israel{/} (3){C}.{/} Los israelitas hab\u00edan sido expulsados de esta tierra y dispersados. Ahora no est\u00e1n para o\u00edr a Jerem\u00edas, pero \u00e9ste se dirige a ellos a trav\u00e9s del espacio y del tiempo. Lo que les dice vale tambi\u00e9n para Jud\u00e1, que a su vez va a ser destruido y dispersado.
Esta vez, Yav\u00e9 habla como el Padre al hijo pr\u00f3digo. Recuerda los pecados del pasado que lo obligaron a castigar, y promete que har\u00e1 volver a sus hijos dispersos. Semejantes promesas se leen en Oseas 14 y en los cap\u00edtulos 40-55 del libro de Isa\u00edas.

{N}31,{/}31: Aqu\u00ed se debe destacar el p\u00e1rrafo 31,31-34, en que Jerem\u00edas entrega la m\u00e1s c\u00e9lebre de sus profec\u00edas. En horas tan amargas como las que conoce el pueblo jud\u00edo, Dios revela, y Jerem\u00edas anuncia, la nueva y definitiva alianza -comprendamos: la nueva relaci\u00f3n- que existir\u00e1 entre Dios y los hombres.
{C}Yo pactar\u00e9 una nueva alianza (31).{/} Esto es como decir que la alianza del Sina\u00ed, que hac\u00eda de Israel el pueblo de Dios, ha pasado a ser anticuada. Dios se hab\u00eda ligado con el pueblo de Mois\u00e9s, y sus promesas eran para la colectividad m\u00e1s que para los individuos. La expresi\u00f3n del Profeta: {C}una alianza nueva{/} no significa que Dios olvide sus promesas pasadas. M\u00e1s bien da a entender el car\u00e1cter propio de la alianza que Dios quiere establecer con los hombres por medio de Israel. Esta novedad es la del amor de Dios, pues el amor verdadero siempre es nuevo. Yaunque el pueblo haya roto la alianza, Dios, siempre fiel, responder\u00e1 con un don, el de su Hijo, nacido de Mar\u00eda.
{C}Ellos quebraron la alianza (32).{/} Esta alianza celebrada entre Yav\u00e9 e Israel en el Sina\u00ed ha fallado, no por culpa de Yav\u00e9, siempre fiel, sino por la de Israel. Pero no se trata de renovarla, como lo hab\u00edan hecho tantas veces Josu\u00e9, Samuel, Ezequ\u00edas, Jos\u00edas. Tampoco es el caso de celebrar otra semejante, pues ya queda comprobada la insuficiencia de toda alianza de este tipo basada en deberes y derechos: el hombre es pecador e incapaz de salir de su pecado. M\u00e1s a\u00fan: no hay leyes, ni solidaridad humana ni forma de educaci\u00f3n que puedan poner a una colectividad en la gracia de Dios o mantener un pueblo en la fe. O sea, que no habr\u00e1 creyente verdadero sin un llamado personal de Dios y una acogida de su verdad, la que es una realidad viva, y tambi\u00e9n es esp\u00edritu.
El pueblo de Dios, pues, no podr\u00e1 confundirse con ning\u00fan pueblo o comunidad humana, sino que a \u00e9l llegar\u00e1n hombres renacidos.
{C}Pondr\u00e9 mi Ley en su interior (33){/}. Ahora bien, Jerem\u00edas conoce el secreto de la alianza nueva, porque sabe qu\u00e9 cambio se produjo en \u00e9l cuando Yav\u00e9 le hizo profeta. Descubri\u00f3 entonces una relaci\u00f3n personal con Dios que difiere de todas las actitudes \u00abreligiosas\u00bb, por sinceras que sean \u00e9stas. {C}Yo pactar\u00e9 con Israel esta otra alianza{/}. La ley estar\u00e1 en sus corazones, y la mano de Yav\u00e9 los mantendr\u00e1 en el camino recto, como con Jerem\u00edas cuando \u00e9ste vacilaba.
{C}Yo entonces habr\u00e9 perdonado su culpa (34){/}. La nueva alianza se realizar\u00e1 por la Muerte de Cristo en la Cruz, para perd\u00f3n de los pecados. Al celebrar Jes\u00fas la \u00faltima Cena, dice: \u00abEsta copa es la nueva alianza en mi sangre\u00bb (Lc 22,20). El autor de la Carta a los Hebreos desarrollar\u00e1 el significado de la alianza nueva (ver Heb 8,8 y 10,16).
Tambi\u00e9n el Evangelio de Juan 6,45 precisa lo de {C}me conocer\u00e1n todos{/}: en la fe cristiana, no todos reciben revelaciones personales, pero todos son conducidos por el Padre hacia Cristo, en quien est\u00e1n todos los tesoros del conocimiento y de la sabidur\u00eda.
Esa revelaci\u00f3n arroja una luz decisiva sobre la historia del pueblo de Israel, a pesar de que tal vez el mismo Jerem\u00edas no vio todas las consecuencias de lo que afirmaba. Comprendemos que la ense\u00f1anza de Dios, su manera de conducir e instruir a su pueblo a trav\u00e9s de los acontecimientos eran una pedagog\u00eda, el encaminamiento hacia una verdad definitiva que s\u00f3lo ser\u00eda dada en Cristo y por medio del don del Esp\u00edritu.
Se entiende por qu\u00e9 Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles hayan apelado tan a menudo al mensaje de los profetas para justificar la revoluci\u00f3n del Evangelio y el nacimiento de la Iglesia a partir del pueblo jud\u00edo pero sin depender ya de su historia nacional en que la fe y la religi\u00f3n estaban \u00edntimamente ligadas a la existencia del pueblo de Israel en Palestina.

{N}32,{/}1: Durante el segundo sitio y antes de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, Jerem\u00edas compra un campo como para probar que la tierra no ha perdido su valor; alg\u00fan d\u00eda se levantar\u00e1 la naci\u00f3n ca\u00edda. El final del cap\u00edtulo (32,37) renueva para Jud\u00e1 la misma promesa de la alianza nueva que hab\u00eda predicho para Israel algunos a\u00f1os antes (en 31,31). Pero aqu\u00ed falta lo esencial del anuncio anterior.

{N}34,{/}1: El presente cap\u00edtulo re\u00fane dos sucesos del segundo sitio de Jerusal\u00e9n:
1-7. Jerem\u00edas invita a Sedec\u00edas a rendirse a los caldeos como lo hab\u00eda hecho Joaquim en el primer sitio. Esta entrevista est\u00e1 relatada en forma muy parecida en 21,1-7.
9-22. Lo de la liberaci\u00f3n de los esclavos. La Biblia no acepta que ning\u00fan miembro del pueblo de Dios pierda definitivamente su libertad. Si, por raz\u00f3n de deudas, uno deb\u00eda venderse y pasar a servir al acreedor, esto no deb\u00eda durar m\u00e1s de siete a\u00f1os. Cada siete a\u00f1os se proclamaba el a\u00f1o sab\u00e1tico (ver Dt 15,12), en que los esclavos de raza hebrea deb\u00edan recobrar su libertad.
En realidad, las leyes sociales eran poco observadas en ese tiempo. Por eso, ante las amanazas del sitio, los medios m\u00e1s creyentes de Jerusal\u00e9n se dan cuenta que la mejor manera de atraer la bendici\u00f3n de Dios ser\u00eda observar las leyes sociales de la Biblia y devolver la libertad a sus esclavos.
Yav\u00e9 se levanta en favor del oprimido; destruir\u00e1 su propio pa\u00eds, si eso es necesario, para castigar a los que tratan con tal desprecio a sus hermanos.

{N}36,{/}1: Los cap\u00edtulos 36-44 podr\u00edan llamarse \u00ablos sufrimientos de Jerem\u00edas\u00bb. Nos dicen lo que fue la suerte del profeta durante los sitios de 598 y 587 y despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de la ciudad. Son las \u00faltimas horas del reino de Jud\u00e1. Los acontecimientos contados brevemente en el final del segundo libro de los Reyes, revisten aqu\u00ed una significaci\u00f3n nueva porque alguien los vive con mucha lucidez. En medio de la masa que sufre sin comprender, Jerem\u00edas sabe cu\u00e1les son los designios de Dios. Este pueblo, que no cree ni obedece a Yav\u00e9, debe perder sus ilusiones materiales para que los mejores de sus hijos accedan a una fe m\u00e1s profunda. Sin embargo, Jerem\u00edas es quebrantado por el desastre de su pueblo. Despu\u00e9s de sufrir por culpa de ellos, sufre con ellos y pasa a ser la figura del Salvador sufrido.
Baruc, hijo de Ner\u00edas, era secretario (36,26), algo como canciller del rey. Tambi\u00e9n fue secretario de Jerem\u00edas y posiblemente redact\u00f3 estos cap\u00edtulos.
36. Lo del rollo quemado se ubica en el primer bloqueo. Recordemos que en ese tiempo se escrib\u00eda sobre una tira de pergamino, o sea cuero de oveja, que se enrollaba.
37. Sedec\u00edas tiene cierto respeto a Jerem\u00edas. En realidad es prisionero de sus oficiales. Aqu\u00ed, como en la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas, los gobernantes no dirigen, sino que siguen la corriente mayoritaria.
{C}JEREMIAS, \u00bfTRAIDOR?{/}
\u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1a la actitud de Jerem\u00edas durante esta guerra en que los jud\u00edos defienden hasta la muerte su independencia! Jerem\u00edas acusa a su pueblo y no a los caldeos, en los que ve solamente un instrumento de Dios. Jerem\u00edas aconseja rendirse y someterse al poder extranjero. Incluso invita a los jud\u00edos desterrados a que cooperen a la prosperidad de sus vencedores.
Y no podemos decir que fueron faltas o errores del profeta, ya que su actitud es inseparable de su mensaje. Dos consideraciones aclaran la posici\u00f3n de Jerem\u00edas:
Por una parte, los nacionalistas jud\u00edos no saben lo que Dios quiere hacer con Israel en el futuro. Ven solamente derrota y esclavitud y prefieren luchar hasta la muerte. En cambio, Jerem\u00edas conoce el porvenir extraordinario que Yav\u00e9 reserva a Israel. Israel porta en s\u00ed las esperanzas del mundo venidero y, por tanto, no debe desaparecer en una lucha sin esperanza.
Por otra parte, los jefes jud\u00edos solamente se fijan en las apariencias de la libertad y del patriotismo. Todo les parece perdido si se someten a una autoridad extranjera. Al contrario, Jerem\u00edas se fija en lo interior del hombre. Ser jud\u00edo es mantener los ideales y las razones de vivir de Israel; ser libre es servir s\u00f3lo a Yav\u00e9. Por eso, le importa much\u00edsimo que sus compatriotas no se dejen contaminar con los dioses y los valores falsos de los caldeos; en comparaci\u00f3n, someterse al yugo de un due\u00f1o caldeo le parece de menor importancia. Adem\u00e1s, Jerem\u00edas comparte las ideas que se expresan especialmente en el libro de los Jueces: si Israel mantiene su fe y observa la Ley de Yav\u00e9, m\u00e1s o menos tarde recobrar\u00e1 su independencia y volver\u00e1 a su tierra.
En t\u00e9rminos modernos, la actitud de Jerem\u00edas contiene dos ense\u00f1anzas:
No empe\u00f1arse en luchar por causas o instituciones que ya no corresponden a un mundo que pas\u00f3 por cambios irreversibles, y en el que Dios nos llama a una misi\u00f3n diferente.
Saber que la verdadera independencia de un pueblo es su independencia moral y cultural. Lo m\u00e1s grave para \u00e9l ser\u00eda que sus hijos, deslumbrados por un modo de vivir extranjero, sacrifiquen sus valores morales tradicionales, o que adopten servilmente normas y m\u00e9todos de desarrollo que les impongan de afuera.

{N}39,{/}15: Como Jes\u00fas en su pasi\u00f3n, Jerem\u00edas tiene algo que retribuir a los que tuvieron compasi\u00f3n de \u00e9l.

{N}40,{/}7: Los caldeos han hecho de Jud\u00e1 una provincia de su imperio. Establecen como gobernador de ella a un jud\u00edo, Godol\u00edas, perteneciente a la familia de Saf\u00e1n, que siempre favoreci\u00f3 a Jerem\u00edas. El partido de la resistencia lo asesina y, con ello, consigue solamente una nueva dispersi\u00f3n de los jud\u00edos.
Los cap\u00edtulos 42-44 nos muestran por \u00faltima vez a Jerem\u00edas peleando con los de su pueblo. Al profeta no le escucha m\u00e1s un partido que el otro. Tanto los partidarios de la resistencia a los caldeos como los de la sumisi\u00f3n act\u00faan seg\u00fan sus propios deseos y se niegan a obedecer a Yav\u00e9.

{N}46,{/}1: En Jerem\u00edas, como en otros profetas, se leen profec\u00edas contra las naciones extranjeras. Los profetas vivieron en un tiempo bien determinado y su misi\u00f3n fue sembrar una nueva raza de hombres m\u00e1s l\u00facidos, m\u00e1s responsables, m\u00e1s interiorizados de fe, en un mundo que se iba desmoronando. Las civilizaciones prestigiosas de Egipto y Babilonia ten\u00edan encerradas a las personas y no les permit\u00edan descubrir nuevos valores; el particularismo de los pueblos peque\u00f1os los llevaba a desaparecer. No era solamente Israel el que deb\u00eda pasar por la muerte, sino todos ellos; pero solamente Israel resucitar\u00eda para un destino m\u00e1s grande.
Es bueno saber que muchos de esos \u00abor\u00e1culos de Jerem\u00edas\u00bb son, en realidad, poes\u00edas populares que se hicieron despu\u00e9s que dichos pueblos vecinos fueron humillados o destruidos; y se introdujeron posteriormente en los libros de los profetas. Algunas de \u00e9stas se encuentran casi id\u00e9nticas en otros libros prof\u00e9ticos.

{N}50,{/}1: Los cap\u00edtulos 50 y 51 contienen los or\u00e1culos contra Babilonia. Son varios discursos que se desarrollan en torno a la ca\u00edda de Babilonia y la vuelta de los desterrados.
{C}Yo te us\u00e9 como un martillo{/} (cap. 51,20). Un siglo antes, Isa\u00edas ve\u00eda en Asur la vara con que Dios castiga a las naciones. Pero Asur fue destruido por Babilonia. Esta fue entonces el martillo con que Yav\u00e9 golpeaba las naciones y las destru\u00eda. Tambi\u00e9n Babilonia, despu\u00e9s de cumplir ciegamente la voluntad de Dios contra Jud\u00e1, corre a su ca\u00edda: cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00e1 destruida por los persas.
Jerem\u00edas nos invita a no temblar ante las grandes potencias del mundo de hoy. Naciones grandes han surgido para echar abajo una cristiandad aburguesada y adormecida; las revoluciones y persecuciones han derribado las fr\u00e1giles construcciones en que confiaban los cristianos. Pero, ante la generaci\u00f3n siguiente, aparece otro gigante que supera al primero, mientras la Iglesia, aparentemente despojada, m\u00e1s pobre, se levanta con fuerzas nuevas.
Al terminar la lectura de Jerem\u00edas, podemos pasar al cap\u00edtulo 40 de Isa\u00edas: el peque\u00f1o pa\u00eds de Jud\u00e1 volver\u00e1 a vivir, pero los grandes imperios -Asiria, Babilonia- no dejar\u00e1n sino ruinas.

