{N}1,{/}1: Para comprender este cap\u00edtulo, sera \u00fatil leer la Introducci\u00f3n al libro.
Notemos que s\u00f3lo ser\u00e1n repatriados los que acepten \u00abser liberados\u00bb; no hay ninguna liberaci\u00f3n o ayuda exterior que valga para los indiferentes. Vuelven aquellos a quienes {C}Dios hab\u00eda despertado el esp\u00edritu.{/}

{N}3,{/}1: El decreto de Ciro no hab\u00eda modificado la situaci\u00f3n pol\u00edtica de Palestina, que hab\u00eda pasado a ser una provincia del Imperio. Jerusal\u00e9n sigue bajo la autoridad de Samaria desde un punto de vista administrativo y la aristocracia samaritana no quiere ser pasada a llevar por los notables de Jud\u00e1 que regresan al pa\u00eds despu\u00e9s de cincuenta a\u00f1os de exilio. Esto explica los conflictos entre jud\u00edos y samaritanos, los que jam\u00e1s se apaciguar\u00edan.
La restauraci\u00f3n del Templo fue para los jud\u00edos una oportunidad para descubrir de nuevo lo que hac\u00eda su originalidad entre todas las naciones: ser los servidores del Dios \u00fanico. Tambi\u00e9n les permiti\u00f3 afirmar su existencia entre los habitantes del pa\u00eds, pues trabajando juntos se forja la unidad.
Se notar\u00e1 que los repatriados al llegar hab\u00edan ofrecido con generosidad lo necesario para la construcci\u00f3n del Templo (2,68). Sin embargo, pasar\u00e1n veinte a\u00f1os y ser\u00e1 necesaria la intervenci\u00f3n de los profetas Ageo y Zacar\u00edas para que se concreten los proyectos acordados en el entusiasmo del regreso.

{N}4,{/}1: Apoyados por el profeta Ageo (Ag 2,10), los jud\u00edos rechazan la cooperaci\u00f3n samaritana para la construcci\u00f3n del Templo. No quer\u00edan mezclar lo impuro en esta obra religiosa. Para decirlo con otras palabras, estaban decididos a construir una comunidad cuya base fuera la pr\u00e1ctica de la Ley, y no pod\u00edan aceptar que gente no convertida tuviera derechos sobre el Templo.
Lo mismo hoy, por muy deseosos que estemos de acoger a todos, no podemos entregar las cosas santas ni la direcci\u00f3n de las comunidades a los que no se han convertido, y tampoco aceptar para la Iglesia apoyos pol\u00edticos que comprometan su libertad.
El relato empezado en 4,1-5 sigue en los cap\u00edtulos 5 y 6. Los jud\u00edos se mantienen firmes y la Providencia los ayuda. Los favorece Tatenai, intendente persa de la provincia de Transeufratina, que abarca toda Palestina con Samaria por capital.

{N}4,{/}6: La carta copiada en 4,6-23 corresponde a una intervenci\u00f3n posterior de los notables de Samaria, cuando, a\u00f1os m\u00e1s tarde, los jud\u00edos trataron de construir las murallas de Jerusal\u00e9n.

{N}7,{/}1: Entre la Pascua del a\u00f1o 515 relatada en el cap\u00edtulo 6, y esta misi\u00f3n de Esdras, han transcurrido cerca de sesenta a\u00f1os. Posiblemente Esdras vino en el a\u00f1o 458. Pero tambi\u00e9n es posible que haya venido en el a\u00f1o 427, despu\u00e9s de la primera misi\u00f3n de Nehem\u00edas. Entonces estos cap\u00edtulos 7-10 deber\u00edan leerse despu\u00e9s del cap\u00edtulo 6 de Nehem\u00edas.
Esdras estaba en la provincia persa de Babilonia como encargado de los asuntos religiosos jud\u00edos. Era sacerdote y pertenec\u00eda a los grupos que, animados por Ezequiel, hab\u00edan profundizado la Ley de Mois\u00e9s. Hab\u00edan reunido los varios textos y, muy posiblemente, son ellos los que dieron su forma definitiva a los libros de la Biblia que componen \u00abla Ley\u00bb, es decir, del G\u00e9nesis al Deuteronomio. Estos sacerdotes han entendido que Israel empieza una nueva etapa de su historia. Los jud\u00edos que han vuelto del Destierro deben dirigirse por la Ley de Dios. Esta Ley, que separa jud\u00edos y no jud\u00edos, y rige todos los detalles de la existencia, ser\u00e1 el cimiento de una comunidad religiosa -y luego pol\u00edtica-, haciendo de ellos un pueblo unido.
Al llegar a Jerusal\u00e9n con misi\u00f3n oficial, Esdras pretende imponer la Ley de Mois\u00e9s redactada en forma definitiva: el pueblo jud\u00edo renace como pueblo de la Ley.
La Ley har\u00e1 del pueblo jud\u00edo un pueblo m\u00e1s cumplidor y responsable, servidor de Dios en todos los detalles. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 el riesgo de confundir la fe verdadera con las pr\u00e1cticas exteriores. Los que solamente ven el servicio de Dios en el culto del Templo y las pr\u00e1cticas religiosas pueden quedar indiferentes a lo m\u00e1s importante de la vida.

{N}8,{/}21: N\u00f3tese esta p\u00e1gina en que el muy estricto maestro de la Ley, Esdras, se presenta con rasgos m\u00e1s humanos y simp\u00e1ticos.

{N}9,{/}1: Los jud\u00edos est\u00e1n mezclados con los que no comparten su religi\u00f3n. Esdras piensa que la comunidad jud\u00eda ser\u00e1 m\u00e1s fuerte y consciente de su originalidad si se aparta de toda convivencia con las dem\u00e1s. Y para evitar la influencia de las dem\u00e1s religiones, se proh\u00edben los matrimonios con los que no son \u00abhebreos\u00bb, es decir, de familia jud\u00eda.
Pero Esdras, sin darse cuenta, favorece la exclusi\u00f3n de aquello y de aquellos que no son jud\u00edos. La observaci\u00f3n estricta de las leyes es, al comienzo, una protecci\u00f3n contra los paganos, pero, con el tiempo, un muro de desconfianza y de odios rec\u00edprocos ir\u00e1 aislando a los jud\u00edos de los dem\u00e1s pueblos.
Las barreras levantadas por Esdras resultaron ser muy eficaces, y en esto podemos ver una voluntad de Dios. Pues el pueblo jud\u00edo resisti\u00f3 a persecuciones dur\u00edsimas (ver Mac). Luego, despu\u00e9s de la venida de Cristo, fueron dispersados y tuvieron que vivir durante poco menos de veinte siglos en medio de pa\u00edses oficialmente cristianos que, habitualmente, los persiguieron o trataron de convertirlos a la fe cristiana por todos los medios. Y, sin embargo, ha permanecido el pueblo jud\u00edo, hecho \u00fanico en la historia, gracias, en parte, a su fidelidad a la Ley.
Tambi\u00e9n ahora los cristianos pueden sacar de ah\u00ed una lecci\u00f3n. Si bien nos corresponde ser el fermento en la masa, conviviendo sin prejuicios con hombres de todas las creencias, tambi\u00e9n se precisan exigencias y pr\u00e1cticas exteriores, aceptadas por todos los que ingresan en la comunidad.
Ver al respecto lo dicho respecto a Nehem\u00edas 13.

