{N}1,{/}1: Todo empieza con una pareja humilde que vive su drama familiar en un pueblo monta\u00f1\u00e9s.
Una mujer, afligida por su esterilidad, se queja a Yav\u00e9: no se resigna a una vida aparentemente perdida. Yav\u00e9 escucha a los afligidos y su respuesta va siempre m\u00e1s all\u00e1 de lo que piden: no solamente da un hijo a Ana, sino tambi\u00e9n un profeta a su pueblo.
A Dios le gusta escoger sus servidores precisamente en estas familias sin esperanza de tener hijos. Es el Dios que da la vida a los muertos y la esperanza a los que no la tienen. Ver casos semejantes en el nacimiento de Isaac y en el de Juan Bautista (Lc 1,5). Ver el poema de Isa\u00edas: \u00abGrita de j\u00fabilo, oh t\u00fa que eras est\u00e9ril\u00bb (Is 54,1).
Tenemos aqu\u00ed una escena de la vida religiosa de aquel tiempo. En Silo est\u00e1 la tienda de campa\u00f1a que cobija el Arca. Todav\u00eda no hay templo. Los peregrinos traen los animales para sacrificarlos. El padre de familia es el que sacrifica, cerca del santuario, las v\u00edctimas ofrecidas. Solamente a partir de David, los sacerdotes de la tribu de Lev\u00ed pasar\u00e1n a ser los intermediarios entre Yav\u00e9 y su pueblo.
Se ve tambi\u00e9n que la mujer, en situaci\u00f3n inferior como lo ser\u00e1 siempre en Israel, s\u00f3lo vale por los hijos que da. Cada uno tiene las esposas que puede alimentar.

{N}2,{/}1: En su canto de gratitud, Ana se hace int\u00e9rprete de todos los despreciados de su pueblo y del mundo.
Yav\u00e9 es el Dios que salva a los desamparados. Rechaza a los que conf\u00edan en {C}su brazo,{/} en {C}su arco,{/} en el pan asegurado para su casa, es decir, en lo que son y en lo que tienen. Pone su gloria en invertir las diferencias que existen entre los hombres (como en la par\u00e1bola del rico y de L\u00e1zaro, Lc 16,25). Este texto condena al que construye su vida con la sola ambici\u00f3n de asegurar el porvenir de su familia. Grandes cambios se est\u00e1n produciendo en el mundo, y solamente el que hace causa com\u00fan con los d\u00e9biles \u00abse salva\u00bb, o sea que construye el mundo que lo rodea y se construye a s\u00ed mismo junto con Dios.
{C}Es Yav\u00e9 quien da muerte y vida{/} (6). Esta f\u00f3rmula abrupta, que nos choca hoy en d\u00eda, expresa en un lenguaje diferente al nuestro que la vida del hombre est\u00e1 en las manos de Dios.
El creyente sabe que los pobres y los hambrientos contribuyen a la salvaci\u00f3n del mundo; porque les es m\u00e1s f\u00e1cil comprender que no hay otro mundo digno del hombre sino aquel en el que haya pan y dignidad para todos.

{N}3,{/}1: Dios llama a Samuel en forma personal. La respuesta de Samuel, todav\u00eda ni\u00f1o, lo prepara para la misi\u00f3n prof\u00e9tica que se le encargar\u00e1.
Esta es una de las p\u00e1ginas graciosas de la Biblia y que hoy todav\u00eda sigue conmovi\u00e9ndonos. Dios tiene muchos recursos para llamarnos, m\u00e1s o menos abiertamente, con mayor o menor profundidad. Lo que graba en la mente es m\u00e1s seguro que las palabras que s\u00f3lo al o\u00eddo le llegan. La Carta a los Hebreos (12,18), nos recordar\u00e1 que no hay iniciaci\u00f3n cristiana sin una experiencia de Dios. Llamada de Dios a la que sigui\u00f3 una respuesta: de all\u00ed procede la alegr\u00eda de la Anunciaci\u00f3n. Al que no haya recibido una misi\u00f3n, tarde o temprano se le presentar\u00e1 la duda: \u00bfpara que sirvo yo?
Samuel, pues, \u00abha recibido\u00bb la palabra de Dios; este don le permitir\u00e1 intervenir eficazmente en la vida de su pueblo.
Aqu\u00ed la Biblia denuncia la falta de aquellos que no quieren reprender a sus hijos y corregirlos cuando cabe hacerlo. La futura libertad del adolescente y del adulto se prepara con la disciplina de una \u00abley\u00bb que pone en su lugar a los caprichos y los instintos (ver Sir 30 y G\u00e1l 4).

{N}4,{/}1: En su guerra contra los filisteos, los israelitas desean la protecci\u00f3n de Yav\u00e9. Van a buscar el Arca, pensando que con esto Yav\u00e9 est\u00e1 obligado a darles la victoria. As\u00ed es como, muchas veces, creemos ganarnos los favores de Dios con amuletos y pr\u00e1cticas, bien sean sagrados o supersticiosos.
Pero a Dios poco le importa el Arca, y tampoco est\u00e1 al servicio de un pueblo irresponsable. S\u00f3lo le importa educar a su pueblo, dej\u00e1ndole que pague el precio de su infidelidad.

{N}7,{/}2: Se repite la misma experiencia de los Jueces. Samuel convence a Israel que vuelva a Yav\u00e9, y \u00e9ste, fiel a su Alianza, concede la victoria.

{N}8,{/}1: Una profunda transformaci\u00f3n ha tenido lugar en la vida de los antiguos n\u00f3madas. Se han vuelto agricultores y habitan en aldeas y ciudades igual que los dem\u00e1s habitantes del pa\u00eds. Sus antiguas estructuras sociales, bien adaptadas en otros tiempos a la vida del desierto, ya no sirven; es lo que nos muestra constantemente tanto la historia de los pueblos como la de la Iglesia. Aparecen cambios de mentalidad, impulsados por los acontecimientos y por la evoluci\u00f3n de las t\u00e9cnicas, que revelan la inadaptaci\u00f3n de las antiguas estructuras a las nuevas situaciones. Siendo el hombre un ser vivo que no cesa de evolucionar, de interrogarse, de descubrir y de llevar a cabo cosas, se da una permanente tensi\u00f3n entre la vida y las instituciones.
Por otra parte, las instituciones tienen por fin esencial canalizar, ordenar y organizar esa vida siempre bullente. Sin creatividad, el hombre es un cad\u00e1ver ambulante; sin instituci\u00f3n, cualquier sociedad cae en la anarqu\u00eda. La tensi\u00f3n entre la vida y las instituciones aparece m\u00e1s claramente en determinados momentos, que son los per\u00edodos de crisis de una sociedad. Entonces se enfrentan corrientes conservadoras y corrientes innovadoras. Mientras las primeras consideran la vuelta firme e intransigente al pasado como el medio para restablecer el orden de las cosas, las segundas, conscientes de la necesidad de inventar estructuras nuevas, olvidan muy r\u00e1pidamente lo ya adquirido y la experiencia del pasado.
Los cap\u00edtulos 8 al 12 del Primer libro de Samuel nos ponen en presencia de una de esas crisis y de las tensiones que se crearon. El pueblo se da cuenta de la debilidad que crean la divisi\u00f3n y la anarqu\u00eda, y no basta el poder pasajero de los \u00abjueces\u00bb. Samuel, por su parte, es un defensor del pasado y sus advertencis est\u00e1n marcadas por su desconfianza personal. No reconoce el progreso que constituye un gobierno m\u00e1s fuerte, sino que denuncia los abusos del poder absoluto. El pueblo prefiere que otros se hagan responsables de su destino, pero el rey, representante de Dios en la teor\u00eda, ser\u00e1 de hecho el opresor de la naci\u00f3n. Ya en aquel tiempo los grandes jefes sab\u00edan bastante de propaganda para convencer al pueblo de que eran indispensables.

{N}9,{/}1: La continuaci\u00f3n del cap\u00edtulo 8 est\u00e1 en 10,17.
Sa\u00fal sali\u00f3 a buscar las burras de su padre, y encontr\u00f3 en el camino algo que no esperaba.

{N}9,{/}11: El joven Sa\u00fal est\u00e1 en busca de un {C}vidente{/}. Ello no debe extra\u00f1arnos. Pues en todo tiempo los hombres han buscado a quienes puedan captar los secretos de su destino. As\u00ed, en los comienzos de la historia de Israel, el profeta casi no se distingue de los adivinos, astr\u00f3logos y dem\u00e1s personajes que pretenden conocer lo que los hombres comunes no pueden saber; se lo va a consultar como lo hace Sa\u00fal para cualquier cosa. Pero luego el profetismo tomar\u00e1 en Israel una orientaci\u00f3n completamente original: el profeta ser\u00e1 el portavoz de Dios, el que revela el misterio de Dios y que llama a los hombres a la conversi\u00f3n. Ya se habr\u00e1 hecho el traspaso cuando se redacte este cap\u00edtulo, y el v._9 precisar\u00e1 bien que antes se dec\u00eda {C}vidente{/} y que ahora se dice {C}profeta{/}.
Samuel consagra a Sa\u00fal con una unci\u00f3n de aceite (ver comentario de Lev 8).

{N}10,{/}17: Aqu\u00ed viene la continuaci\u00f3n l\u00f3gica del cap\u00edtulo 8, y es otro relato de la elecci\u00f3n de Sa\u00fal. Este cap\u00edtulo no se opone al anterior en forma demasiado chocante, pues en aquel Samuel consagraba a Sa\u00fal en forma secreta, y aqu\u00ed el sorteo pone de manifiesto al elegido de Dios.
La Biblia nos presenta el mismo acontecimiento contado por dos hombres de convicciones opuestas. El primero ve\u00eda en la instituci\u00f3n de reyes una cosa buena y conforme a los planes de Dios (cap. 9-10); el segundo ve\u00eda en \u00e9sta una novedad peligrosa que Dios solamente toleraba. Al yuxtaponer los dos relatos, la Biblia nos da a entender que toda decisi\u00f3n pol\u00edtica es discutible y que, habitualmente, los que defienden posiciones contrarias tienen cada uno parte de la verdad.
{C}Est\u00e1 escondido en medio de los equipajes{/} (22). Aqu\u00ed empieza la tragedia de Sa\u00fal, rey a pesar suyo. Los israelitas ped\u00edan un rey a causa del peligro exterior (los filisteos), pero, en sus convicciones profundas, repudiaban toda autoridad. El mismo Sa\u00fal no se sent\u00eda hecho para gobernar. A pesar de que se destacaba por su buena presencia ({C}sobresal\u00eda de los hombros arriba{/}) y por su valent\u00eda, como lo muestra el cap\u00edtulo 11, no era de los que se arriesgan. Era un hombre porfiado, apegado a las ideas de su tiempo (ver c. 25). Sa\u00fal, hombre modesto, no ten\u00eda la humildad que a Dios le gusta y que permite emprender cosas nuevas y grandes sin temor al posible fracaso.
{C}Todos aclamaron: \u00a1Viva el rey!{/} (24). Hemos presenciado muchos congresos entusiastas como \u00e9ste y que no llevaron a ning\u00fan resultado positivo. Como pasa a muchos dirigentes, Sa\u00fal, al d\u00eda siguiente, se encuentra solo en medio de un pueblo que cree haberlo solucionado todo porque se llev\u00f3 a cabo una elecci\u00f3n.

{N}11,{/}1: Se reanuda aqu\u00ed el relato interrumpido en 10,16.
Los hombres de Jab\u00e9s est\u00e1n dispuestos a aceptar la paz. Israel llora y grita, pero Sa\u00fal es quien decide que esto no se puede tolerar. Su valent\u00eda compromete a Dios.
{C}\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los que preguntaron si Sa\u00fal iba a reinar?{/} (12). No hay vida pol\u00edtica sin partidos. Desde el principio Sa\u00fal tiene sus partidarios y adversarios; pero sobre todo debe poner atenci\u00f3n en el \u00abtribalismo\u00bb de los israelitas, en particular en la rivalidad entre las tribus de Efra\u00edm y de Benjam\u00edn por el norte y la tribu de Jud\u00e1 por el sur.. En cuanto a los hombres de Jab\u00e9s, le ser\u00e1n fieles hasta despu\u00e9s de su muerte (ver 1 Sam 31,11).

{N}12,{/}1: Le cuesta a Samuel retirarse para dejarle el lugar a Sa\u00fal, asemej\u00e1ndose as\u00ed a muchos fundadores o responsables que no saben dejar a otros, m\u00e1s j\u00f3venes o m\u00e1s competentes, el cuidado de prolongar y de desarrollar la obra que crearon.
Samuel aprovecha la oportunidad para recordar que ninguna autoridad puede sustraerse a la ley de Dios, m\u00e1s a\u00fan cuando esa autoridad est\u00e1 encargada de llevar a la pr\u00e1ctica esa ley.
{C}Ojal\u00e1 que ustedes y el rey que reine sobre ustedes lo sigan{/}... (14) Para Samuel el rey al igual que sus s\u00fabditos deber\u00e1 obedecer fielmente las exigencias de la Alianza; pero la historia nos mostrar\u00e1 que muy pronto los reyes de Israel se creyeron dispensados de esa fidelidad. Apenas ascendido al trono, Salom\u00f3n dejar\u00e1 el palacio de su padre David, construido en la ciudad baja en medio de las casas del pueblo, e ir\u00e1 a instalarse al lado del templo de Yav\u00e9. En adelante, en la parte baja estar\u00e1 el pueblo y en la monta\u00f1a santa Dios y el rey. \u00a1Todo un s\u00edmbolo! Incluso en la Iglesia se podr\u00e1 ver a responsables que se comportan como \u00abpr\u00edncipes de la Iglesia\u00bb y confunden responsabilidad con abuso de autoridad. \u00abEl Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida...\u00bb
Pablo retomar\u00e1 palabras de este discurso en Hechos 20,33.

{N}13,{/}1: Sa\u00fal no pens\u00f3 en dejar su pueblo de Gueb\u00e1 y construir una capital de la nueva naci\u00f3n de Israel. Pero s\u00ed cre\u00f3, poco a poco, un ej\u00e9rcito permanente (ver 14,52) en vez de contar solamente con los voluntarios que se presentaban en cada momento de tensi\u00f3n m\u00e1s fuerte con los enemigos. Durante a\u00f1os luch\u00f3 perseverantemente para rechazar las incursiones de los filisteos.

{N}13,{/}5: Aqu\u00ed nos cuentan con dos ejemplos (ver tambi\u00e9n el c. 15), que Sa\u00fal vacil\u00f3 entre la fidelidad a Dios y lo que le parec\u00eda m\u00e1s razonable, tanto que, al final, prefiri\u00f3 actuar seg\u00fan sus propios criterios.
{C}Yav\u00e9 habr\u00eda asegurado tu reino sobre Israel_(13).{/} Yav\u00e9 exige m\u00e1s de aquel hombre con quien quiere establecer un pacto duradero; para recibir de Yav\u00e9 promesas que van m\u00e1s all\u00e1 de un destino com\u00fan y corriente, Sa\u00fal debe demostrar una fidelidad total, incluso cuando parece que Dios se demora o se equivoca. En esto fue probado Abraham, y en esto falla Sa\u00fal.
Debemos sin embargo advertir que los vers\u00edculos 7 al 15 son un agregado tard\u00edo al texto primitivo; con mucha probabilidad son obra de los sacerdotes que al regreso del cautiverio rehicieron los textos m\u00e1s antiguos. Estos vers\u00edculos son la alabanza a Samuel, el portavoz de Dios. Podemos dar esta interpretaci\u00f3n de los sucesos, tal como nos la presentan dichos sacerdotes, pero al mismo tiempo podemos advertir de qu\u00e9 manera Samuel se atribuye una especie de autoridad de derecho divino. \u00bfEn nombre de qu\u00e9 autoridad soberana se permite Samuel faltar a su palabra, no llegando en los plazos establecidos?
Como muchos otros jefes, Samuel se cree dispensado de rendir cuentas a quienquiera que sea. \u00bfDesde cu\u00e1ndo Sa\u00fal es el \u00fanico responsable de la falta ritual que cometi\u00f3? \u00bfY c\u00f3mo puede condenar a Sa\u00fal si \u00e9ste actu\u00f3 seg\u00fan su conciencia? La Tradici\u00f3n cristiana nos dice que uno debe seguir siempre su conciencia si ha hecho lo posible por esclarecerla, y esto incluso si al actuar as\u00ed desobedece a altas autoridades o a leyes muy sagradas. Sin negar los grandes m\u00e9ritos de Samuel, habr\u00eda que decir que fue \u00e9l quien destruy\u00f3 a Sa\u00fal.

{N}14,{/}1: El cap\u00edtulo 14 nos muestra de manera muy concreta la situaci\u00f3n de los israelitas que estaban bloqueados en las colinas del interior por los filisteos, que ocupaban las llanuras costeras y ven\u00edan peri\u00f3dicamente a reafirmar su control.
El suceso del juramento de Sa\u00fal demuestra el nivel muy primitivo del conocimiento religioso de ese tiempo, como en el caso de Jeft\u00e9 (Jue 11,30):
-_Juramento con amenazas de muerte.
-_Importancia del delito de quien \u00abcome la carne encima de la sangre\u00bb (v 33).
-_Costumbre de echar suertes para tener una \u00abrespuesta de Yav\u00e9\u00bb.

{N}16,{/}1: \u00bfCu\u00e1l es aqu\u00ed la parte de historia y la parte de leyenda? \u00bfPues el libro ha guardado tres tradiciones referentes a la ascensi\u00f3n de David: 16,1; 16,14; 17,17. Este p\u00e1rrafo quiere sacar a la luz la raz\u00f3n profunda de su excepcional destino.
Samuel viene a Bel\u00e9n para encontrar al que Dios se eligi\u00f3. Betlehem, o Bel\u00e9n, ser\u00e1 en adelante \u00abla ciudad de David\u00bb. Ah\u00ed nacer\u00e1 Jes\u00fas diez siglos m\u00e1s tarde.
El {C}hijo de Jes\u00e9{/} (habr\u00e1 que recordar este apodo), est\u00e1 cuidando el reba\u00f1o cuando lo van a buscar: en la Biblia, el {C}pastor{/} es la imagen del rey perfecto que atiende a las personas y las sirve (ver Ez 34 y Jn 10).
{C}El hombre mira las apariencias, pero Yav\u00e9 mira el coraz\u00f3n{/} (7){C}.{/} Estas palabras no significan solamente que Dios juzga mejor que nosotros. Tambi\u00e9n entendemos que, con o sin la intervenci\u00f3n de un profeta como Samuel, los acontecimientos van al encuentro de aquellos que Dios \u00abconoci\u00f3 de antemano\u00bb (Jer 1,5; Rom 8,29) y que design\u00f3 para una misi\u00f3n que supera con mucho sus m\u00e9ritos y capacidades. Las Cartas de Pablo, que no fue menos elegido que David, retomar\u00e1n esta oposici\u00f3n entre{C} las apariencias{/} y {C}el coraz\u00f3n{/} (1_Co 1,28; 2 Co 3,1; 11,16).
En cualquier grupo humano, hay que descubrir los valores profundos de cada uno y no dejarse influenciar por las apariencias. Es de mucha importancia para las comunidades cristianas que sus responsables sepan \u00abver el coraz\u00f3n\u00bb, tanto de los que callan como de los que demuestran mucho celo. Entonces no faltar\u00e1 mucho tiempo para que se encuentren personas que realmente valen.

{N}16,{/}14: {C}Un esp\u00edritu malo mandado por Yav\u00e9:{/} es una manera antigua para decir que Dios hab\u00eda permitido que Sa\u00fal tuviera des\u00f3rdenes psicol\u00f3gicos.

{N}17,{/}4: El combate de David encant\u00f3 a los israelitas a trav\u00e9s de los siglos y todav\u00eda hoy nos encanta a nosotros. Por eso no hay que extra\u00f1arse de que los redactores hayan desarrollado, con lujo de detalles, el combate de David con \u00abel filisteo\u00bb, al que m\u00e1s tarde se llam\u00f3 Goliat (ver 1 Cr\u00f3n 20,5).
Los que redactaron esos libros estaban inspirados por Dios; comprendieron que el combate de David con Goliat figuraba el combate del bien con el mal.
{C}T\u00fa vienes a pelear conmigo armado de jabalina y espada; yo, en cambio, te ataco en nombre de Yav\u00e9 {/}(45). En el mundo, la victoria no ser\u00e1 del fuerte, ni del superarmado. No podr\u00e1 durar mucho si insulta al pueblo de Dios y a los humildes.
La victoria ser\u00e1 del d\u00e9bil, que conf\u00eda en la ayuda de Dios. El vencedor es un jovencito y personifica a los que permanecen j\u00f3venes de coraz\u00f3n y mantienen limpia su conciencia.
Algunos invitan a David a que se asegure con la coraza y las armas de Sa\u00fal. David comprende que si usa armas como las del filisteo no las sabr\u00e1 usar y \u00e9ste lo vencer\u00e1.
F\u00e1cilmente se puede comparar el combate de David al combate de la Iglesia. Deja la coraza de Sa\u00fal cuando conf\u00eda menos en sus instituciones, con menos preocupaciones econ\u00f3micas por sus obras y sus templos, cuando se independiza de los apoyos pol\u00edticos y de los bancos. Entonces se hace m\u00e1s libre y m\u00e1s joven y, como David, va a la pelea confiada {C}en el nombre de Yav\u00e9, Dios de los ej\u00e9rcitos de Israel{/}.

{N}18,{/}1: Despu\u00e9s de su victoria, David es el hombre famoso del reino.
Jonat\u00e1n se encari\u00f1a con David. La Biblia nos describe como un don de Dios esta amistad profunda y fiel de los j\u00f3venes, por encima de las oposiciones de sus padres. Dio a David su propio manto, su espada, su arco y su cintur\u00f3n..., espontaneidad, frescura y amor desinteresado.{C}
Tuvo miedo de David {/}(12). Los cap\u00edtulos que siguen nos descubren, al mismo tiempo que la ascensi\u00f3n de David, los estragos que producen los celos y la envidia en la mente de Sa\u00fal. Sa\u00fal es culpable, nos dice el libro, pues se apart\u00f3 del camino de la obediencia a Dios. Pero su culpa es la de much\u00edsimos dirigentes y semejante es su castigo: se ve preso de su cargo, al que no puede ni sabe renunciar. Presiente que David es el hombre de Dios, pero no puede compartir con este joven y se ve obligado a eliminarlo.

{N}19,{/}1: Los cap\u00edtulos 19-25 nos cuentan la vida de David pr\u00f3fugo. Va a ser jefe de una banda de gente menos que regular y vivir\u00e1 con ellos en los sectores aislados del pa\u00eds.
David no es un \u00absanto\u00bb, como se podr\u00eda imaginar actualmente. Es el amigo de Dios, tal como uno pod\u00eda serlo en la sociedad de aquellos tiempos. A pesar de sus defectos, permanece como el modelo de lo que Dios puede hacer con un hombre que se deja guiar por El.
La Biblia destaca el alma magn\u00edfica de David y su generosidad en medio de una vida de guerrillas, con todo lo que eso supone. David vive consciente de su misi\u00f3n, enfrenta con serenidad los peligros y demuestra ser un maestro de sus guerreros. Es un hombre de intuiciones prof\u00e9ticas.
Cuando Dios quiere confiar a alguien una misi\u00f3n trascendental, lo aparta un tiempo de su ambiente, como a Mois\u00e9s; David tambi\u00e9n va al desierto.

{N}19,{/}18: Israel vive su fe cantando, bailando y celebrando el recuerdo de las haza\u00f1as de Yav\u00e9 en el pasado. Por eso necesita de esos grupos de profetas. Aqu\u00ed se mencionan por primera vez en la Biblia; son hombres que se excitan hasta provocar manifestaciones extra\u00f1as muy semejantes a crisis hist\u00e9ricas. En aquel tiempo, sin embargo, esas manifestaciones eran consideradas como obra del Esp\u00edritu de Yav\u00e9, que hace que el hombre salga de s\u00ed mismo.
En esos primeros tiempos, los profetas de Israel no eran muy diferentes a los \u00abprofetas\u00bb de otros pueblos vecinos y paganos (ver el comentario de 9,11).
Es bueno comparar estas actuaciones prof\u00e9ticas con otras que se manifestaron en la Iglesia primitiva (ver He 21) y leer lo que dice Pablo respecto a las manifestaciones del Esp\u00edritu en 1 Cor 12-14. Una manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu no es nunca obra s\u00f3lo del Esp\u00edritu de Dios, sino que depende mucho de las capacidades de aquellos en que act\u00faa el Esp\u00edritu, lo mismo que la luz del sol toma el color del cristal que atraviesa. En los grupos de gente sencilla y poco instruida, el Esp\u00edritu de Dios actuaba (y act\u00faa todav\u00eda) suscitando manifestaciones ext\u00e1ticas que se notan tambi\u00e9n en otras religiones nada cristianas. Pero eran cosas que a ellos los fortalec\u00edan en su fe.

{N}20,{/}12: Siguen los recuerdos de la amistad de David y Jonat\u00e1n. En la continuaci\u00f3n del libro el autor querr\u00e1 demostrar que David nunca olvid\u00f3 a Jonat\u00e1n a pesar de los acontecimientos tr\u00e1gicos recordados en 2 Sam 21.

{N}21,{/}1: Los panes de la presencia representaban las doce tribus de Israel. Eran ofrecidos cada s\u00e1bado y permanec\u00edan sobre el altar durante toda la semana, manifestando as\u00ed la fidelidad del pueblo a Yav\u00e9. Estaban reservados a los sacerdotes y s\u00f3lo ellos los pod\u00edan comer (Lev 24,5-9).
Jes\u00fas usar\u00e1 ese texto como un ejemplo cuando acusen a sus disc\u00edpulos de no respetar el d\u00eda s\u00e1bado (Mc 2,13). El hecho pod\u00eda parecer insignificante en s\u00ed mismo, \u00bfy no ten\u00eda David, el rey legendario el derecho de hacer lo que est\u00e1 prohibido a las personas comunes? Pero Jes\u00fas afirma que debemos actuar con la misma libertad, porque en realidad todas estas leyes sagradas, bien sean del tiempo de Abiatar o del nuestro, han sido forjadas por hombres. Valen por cuanto mantienen un orden religioso que necesitamos, pero tambi\u00e9n necesitamos otras cosas, y a veces debemos dejarlas a un lado con todo respeto para cumplir con otros deberes.

{N}21,{/}11: David tiene que hacer el loco. La Biblia nota c\u00f3mo ese elegido de Yav\u00e9 fue humillado antes de ocupar su trono, anunciando as\u00ed misteriosamente las humillaciones de Cristo. El nos am\u00f3 hasta la locura cuando se humill\u00f3 hasta la condici\u00f3n de siervo y hasta la ignominiosa y dura muerte en cruz (ver Fil 2,7-9).

{N}22,{/}1: Este cap\u00edtulo no disimula que vinieron a David los que se encontraban en apuros, con deudas o amargados (22,2). Las guerras que permitieron al pueblo de Dios vivir y progresar no fueron el hecho de puros santos. En esto se parecen a las luchas que se llevan en cualquier lugar del mundo en pro de las causas m\u00e1s justas. Felices cuando sus l\u00edderes tienen, como David, un sentido muy elevado de su misi\u00f3n y se sienten realmente solidarios de su pueblo.
Aqu\u00ed se habla de consultas a Yav\u00e9 con el efod, una cajita que conten\u00eda las suertes. Era una pr\u00e1ctica antigua, reservada al sumo sacerdote (N\u00fam 27,21), y que desapareci\u00f3 despu\u00e9s. Esta pr\u00e1ctica que pod\u00eda llevar a verdaderos cr\u00edmenes (2 Sam 21,1) era un medio para el trato familiar de David con Yav\u00e9. Lo mismo ahora, algunos piden signos, o bien esperan una respuesta de Dios al abrir su Biblia al azar. Dios no se comprometi\u00f3 a dar signos y respuestas, pero puede darlas a sus amigos en ciertas ocasiones.

{N}24,{/}1: El respeto de David al {C}ungido de Yav\u00e9{/} (pues Sa\u00fal hab\u00eda sido ungido por Samuel), es una expresi\u00f3n de su fe. Pues el conductor de un pueblo comparte con Dios obligaciones y poderes que superan las capacidades y derechos del ser humano. El deber que a nosotros nos corresponde de criticar o de reemplazar a los dirigentes malos o incapaces nunca nos impedir\u00e1 respetar su persona y la tremenda responsabilidad que Dios dej\u00f3 en sus manos.
{C}El me har\u00e1 justicia{/} (12). No es la queja rencorosa del que no se atrevi\u00f3 a defenderse, sino la certeza del que, luchando por lo que le parece ser justo, reconoce que s\u00f3lo Dios es due\u00f1o de la historia. Y, en determinados casos, prefiere abstenerse como una manera de demostrar a Dios su total confianza.

{N}25,{/}1: El hecho que leemos opone dos hombres y dos mentalidades: el propietario con sus derechos no sale ganando frente al aventurero; ello quiere decir que la riqueza ha de compartirse. Se destaca el papel de la mujer, cuya sabidur\u00eda sabe alejar una desgracia provocada por los hombres.

{N}26,{/}1: Esta es otra manera de contar lo que ya le\u00edmos en el cap\u00edtulo 24.

{N}28,{/}1: En ning\u00fan lugar Sa\u00fal nos parece m\u00e1s cercano a nosotros y tan profundamente humano. Mientras David, confiado en Yav\u00e9 y querido de todos, juega con los peligros, y juega un juego pol\u00edtico muy dudoso, Sa\u00fal lleva solo el peso de su angustia. Ya no est\u00e1 Samuel, el adversario con el cual pod\u00eda, por lo menos, discutir y pelear; y Dios no habla para Sa\u00fal. El hombre se queda solo frente a un mundo hostil y torturado por sus propias dudas y angustias.
Sa\u00fal quiso arrancar a Dios una respuesta favorable. Viene una respuesta de muerte y Sa\u00fal se retira apaciguado, pues lo que le pesaba no era tanto el miedo a la muerte cuanto la soledad, que fue su parte mientras ejerci\u00f3 el poder. El que \u00absobresal\u00eda de los hombros arriba sobre todos los dem\u00e1s\u00bb ha vuelto a ser un hombre como los dem\u00e1s, y recibe la ayuda de una mujer pobre, pecadora ante la ley de Dios, pero llena de comprensi\u00f3n.

{N}30,{/}1: David parece aniquilado, pero lo levanta su total confianza en Dios (6).
{C}Tendr\u00e1n igual parte los que combaten y los que cuidan el equipaje {/}(24){C}.{/} David propugna la solidaridad entre los combatientes: todos compartir\u00e1n el bot\u00edn, en vez de pagar a cada uno seg\u00fan el resultado de sus esfuerzos. No acepta la divisi\u00f3n que se hace a veces entre nosotros, entre los que sirven y \u00ablos que no sirven\u00bb. Este concepto de solidaridad social es el mismo que anima toda la legislaci\u00f3n del Deuteronomio.

{N}31,{/}1: Ya no se hablar\u00e1 m\u00e1s de Sa\u00fal en la Biblia: no deb\u00eda hacerle la competencia a David. Pero se trata de un silencio respetuoso. Todo su pueblo compart\u00eda la responsabilidad de su derrota por haberlo sostenido tan poco, y \u00bfpod\u00edan condenarlo sin acusar a Dios y a Samuel?

