{N}1.1:{/} {N}INTERPRETACIONES DE LA ESCRITURA {/}[G\u00e9n_3,1]
{N}FUNDAMENTALISMO{/}
La interpretaci\u00f3n que damos de los cap\u00edtulos 1-3 del Genesis es muy diferente de la que pod\u00eda darse en el siglo pasado, cuando todos consideraban esas p\u00e1ginas como una descripci\u00f3n de c\u00f3mo Dios cre\u00f3 al mundo y, en especial, al hombre. Y tambi\u00e9n ser\u00e1 diferente la interpretaci\u00f3n del pecado de Ad\u00e1n. Esto nos invita a decir aqu\u00ed algunas palabras sobre estas interpretaciones divergentes de la Escritura y sobre la Inspiraci\u00f3n de los Libros Sagrados.
La divergencia se debe a las varias respuestas que uno puede dar a la pregunta siguiente:  Siendo las Escrituras a la vez Palabra de Dios valedera para todos los tiempos, y palabra humana acondicionada por  el temperamento de su autor, por su cultura y las necesidades de su tiempo, \u00bfc\u00f3mo distinguir la parte de estas dos componentes para alcanzar el mensaje que a nosotros se refiere?
Una primera respuesta la dan los {C}fundamentalistas{/}. Este vocablo se aplica hoy a muchos movimientos, cristianos, nocristianos, pol\u00edticos... , pero en un comienzo se trataba de cristianos que se negaban a regatear las verdades de la fe en nombre de la modernidad. Una de las cinco verdadeds que defend\u00edan era la interpretaci\u00f3n literal de la Escritura. Insist\u00edan en especial en que se deb\u00eda tomar al pie de la letra los relatos de la creaci\u00f3n; pues pensaban que toda otra interpretaci\u00f3n llevaba agua al molino de los darwinistas y preparaba la negaci\u00f3n a la vez del pecado original y de la redenci\u00f3n. En esto hab\u00eda un doble error:
- primero, porque no tiene sentido eso de interpretar un texto sin preguntarse lo que su autor quer\u00eda decir no tiene sentido; y no hay duda de que hubo un autor humano que se dirig\u00eda a una audiencia determinada.
- segundo porque, al no leer el texto en el contexto de su tiempo, se pierde una dimensi\u00f3n importante de la Escritura, la cual es a la vez una historia y una pedagog\u00eda. 
El que no ubica los textos en su tiempo pierde una dimensi\u00f3n importante de la Escritura que es la pedagog\u00eda de Dios. Pues desde los comienzos y, desde el tiempo de los Patriarcas hasta la venida de Jes\u00fas y el tiempo de los ap\u00f3stoles, toda la Historia Sagrada ha sido un largo proceso en que les esfuerzos humanos, la influencia de los profetas y las conyunturas internacionales se han unido a la continua presi\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios para hacer crecer y madurar en Israel la revelaci\u00f3n destinada al mundo. El que desconoce esta pedagog\u00eda o manera de actuar de Dios dentro de la vida de su pueblo hablar\u00e1, por supuesto, de Historia Sagrada, pero \u00e9sta se limitar\u00e1 para \u00e9l a una serie de guerras y pruebas del pueblo de Israel en las que constantemente el pueblo demostr\u00f3 ser poco fiel, y Dios, en cambio, manifest\u00f3 su justicia y su misericordia. Mucho se le escapar\u00e1, tanto m\u00e1s que, al no tomar en cuenta el tiempo en que se escribieron cada uno de los libros, no ver\u00e1 c\u00f3mo la manera propia de cada cual para enfocar esta historia depende del nivel de maduraci\u00f3n religiosa de la comunidad religiosa en el tiempo que escribi\u00f3.
El error de interpretaci\u00f3n del fundamentalista es mayor todav\u00eda en el caso de los primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis. Prefiere ignorar todo lo que la historia del Eden debe a los relatos mitol\u00f3gicos del Medio Oriente, e interpreta estas p\u00e1ginas de la Biblia como si Dios hubiera dictado al autor sagrado sus propios apuntes acerca de lo que hizo en el comienzo : S\u00ed, tom\u00f3 la arcilla (a pesar de que no tiene manos), y sopl\u00f3 (a pesar de que no tiene boca), y dijo al primer hombre (\u00bfen qu\u00e9 idioma si entonces no exist\u00edan?), y lo llam\u00f3 Ad\u00e1n (un nombre que tendr\u00e1 una significaci\u00f3n solamente muchos siglos despu\u00e9s cuando se formar\u00e1 el idioma hebreo), y vino una serpiente que hablaba, y a la mujer no le caus\u00f3 sorpresa que una serpiente le hablara... Partiendo de sus certitudes el fundamentalista negar\u00e1 que Dios haya preparado la venida de su Hijo y de la especie humana desde el principio de la creaci\u00f3n mediante la subida laboriosa de los seres vivos. Deber\u00e1 negar los hechos reconocidos por la ciencia (no hablamos de las teor\u00edas propuestas por cient\u00edficos, ya sean la darwinista o cualquier otra hip\u00f3tesis m\u00e1s actual). Si interpreta del mismo modo el cap\u00edtulo 5 de la Carta a los Romanos, se volver\u00e1 ciego al designio de Dios que quiere salvar a todos los hombres y mandar\u00e1 al infierno a todos aquellos que no encontraron el mensaje de la fe.
En realidad, no podemos condenar en forma tan absoluta el fundamentalismo, pues tanto los jud\u00edos, como el propio Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles interpretaban hasta un cierto punto la Escritura como lo hacen hoy los fundamentalistas. Esto se debe a que no ten\u00edan, ni la visi\u00f3n de la historia que ahora tenemos, ni la cultura que de ella se deriva. Para dar ejemplos, se les escapaba que los libros dichos "de Mois\u00e9s" hab\u00edan sido escritos varios siglos despu\u00e9s de \u00e9l, e incluso posteriormente a los libros de los profetas. Lo mismo estaban convencidos que el conjunto de los Salmos ten\u00eda a David por autor. Los efectos de esta ignorancia, sin embargo, eran limitados por el hecho de que se ba\u00f1aban en la cultura hebrea que hab\u00eda producido todos esos libros; m\u00e1s todav\u00eda, la tradici\u00f3n de la sin\u00e1goga se encargaba de limitar los excesos que pod\u00edan resultar de una interpretaci\u00f3n de tal o cual libro fuera del conjunto de la Escritura. Para dar otro ejemplo, si nos referimos a los cap\u00edtulos del Jard\u00edn de Eden, el nombre de Ad\u00e1n significaba a la vez para ellos el padre de la raza y la raza misma - igual como cada pueblo n\u00f3made llamaba por su nombre al antepasado m\u00edtico de la comunidad. Y se absten\u00edan de concluir del pecado de Ad\u00e1n que su falta hubiera tenido m\u00e1s importancia que cualquier otra rebeli\u00f3n de la colectividad. En cambio, a lo largo de los siglos que siguieron, mientras la cristiandad se alejaba de sus ra\u00edces culturales hebr\u00e1icas, los te\u00f3logos que entend\u00edan al pie de la letra toda la historia de Ad\u00e1n llegaron a pensar que se trataba de un solo pecado del primer hombre, el que era castigado por la muerte y el infierno para toda la humanidad. La Iglesia no ha terminado de pagar un error tan monstruoso.
Si bien el fundamentalismo limitado de Jes\u00fas y de los ap\u00f3stoles (que nos perdonen esta expresi\u00f3n) no les permit\u00eda verificar en los textos b\u00edblicos una pedagog\u00eda de Dios de la que no dudaban, el da\u00f1o no era mucho porque viv\u00edan en tiempos en que cambios pol\u00edticos de mayor trascendencia no alteraban la cultura religiosa y los valores de la vida diaria. Mientras la fe la transmit\u00edan la comunidad y la familia, esa fe ped\u00eda antes que nada la observancia de conductas probadas e indiscutidas. Las opciones eran sencillas: seguir la Ley o ser un rebelde. Y la Ley ordenaba tanto las relaciones de los creyentes con los no jud\u00edos, como las normas de conducta en las diferentes \u00e1reas de la existencia. Era de menor importancia para los creyentes que vieran la historia como una pedagog\u00eda de Dios y que leyeran tambi\u00e9n los acontecimientos vividos como dispuestos por Dios que nos va guiando e instruyendo (ver sin embargo [Mt_16,2]). 
Las revoluciones culturales de nuestro siglo y, m\u00e1s especialmente, de la segunda mitad de \u00e9ste, nos han vuelto a poner en un camino de b\u00fasqueda. Ya tengamos que apreciar lo que es transitorio en la doctrina de la Iglesia y lo que no puede cambiar, o queramos entender la evoluci\u00f3n r\u00e1pida de las comunidades eclesiales, necesitamos profundizar los cambios atestiguados por la Escritura, en el campo de la fe vivida. Y es ah\u00ed donde una visi\u00f3n fundamentalista nos puede paralizar, pues \u00e9sta busca transformar los testimonios tan diversos y a veces opuestos que componen las Escrituras en "una" religi\u00f3n codificada por Dios mismo. Entonces la Palabra de Dios no demora en cederle el paso a un catecismo, el cual por supuesto se apoya en la Escritura, pero no por eso es sacramento de la Palabra o es capaz de dar vida.

{N}1.2:{/} {N}COMO SE ESCOGIERON LOS LIBROS SAGRADOS{/} [Esd_7,1]
En el presente cap\u00edtulo Esdras es llamado varias veces {C}escriba{/}, o {C}maestro{/} {C}en la Ley. Ley de Yav\u00e9{/}, seg\u00fan los jud\u00edos{C}; Ley del Dios de los Cielos {/}en la carta oficial del gobierno perso que identificaba a Yav\u00e9 con el Dios de los Cielos{C}. {/}Se considera habitualmente que Esdras junt\u00f3 les libros que compon\u00edan el primer n\u00facleo de nuestra Biblia. Los libros de Mois\u00e9s llamados la Ley eran la parte esencial de ella.
Es entonces cuando la Ley de Dios empieza a ser identificada con un conjunto de libros tenidos por sagrados: ver al respecto [2Mac_2,13] que atribuye esta iniciativa a Nehem\u00edas. 
Es aqu\u00ed, pues, donde conviene preguntarnos c\u00f3mo se reconocen los libros sagrados. Et que compra una Biblia no duda de que contiene los libros inspirados, que es el libro de la Palabra de Dios... Pero \u00bfqui\u00e9n decidi\u00f3, y con qu\u00e9 criterios, cu\u00e1les eran los libros sagrados? Esta pregunta es fundamental pues, bien seamos cat\u00f3licos o protestantes, cualquiera fuere la iglesia a la que pertenecemos, toda nuestra fe se basa en esas Escrituras. Si no existe alguna autoridad capaz de decidir cu\u00e1les son los libros inspirados y qu\u00e9 cr\u00e9dito podemos atribuirles, no habr\u00e1 fe cristiana. \u00bfEn qu\u00e9 difieren esos libros de los otros escritos procedentes de sabios, o de santas personas o de profetas? \u00bfEn qu\u00e9 medida nos entregan \u00e9stos la verdad \u00fanica y eterna que no es sino el propio Dios con su misterio?
{N}EL CANON DE LAS ESCRITURAS{/}
Es llamada \u00abcanon\u00bb (una palabra de origen griego que significa {C}regla{/}, o {C}derecho como una regla{/}) la lista oficial de los libros sagrados que son y siempre ser\u00e1n normativos de la fe. Digamos en pocas palabras que la seguridad de la fe descansa en la seguridad de que Dios ha dado a los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas, y mediante ellos a la Iglesia, una asistancia especial de su Esp\u00edritu para que determine sin error cu\u00e1les son los libros sagrados. Volveremos en este punto a prop\u00f3sito de los llamados libros deutero-can\u00f3nicos.
Y para empezar, tratemos de ver c\u00f3mo esos libros sagrados llegaron a ser reconocidos, por la comunidad israelita primero, luego por la Iglesia.
El punto de partida de cada uno de ellos es un escrito redactado por un profeta, o por el disc\u00edpulo de un profeta, o por un sabio acostumbrado a ense\u00f1ar la ley de Dios. A veces este autor estaba consciente de ser inspirado, tanto en lo que escrib\u00eda como en lo que proclamaba. Otras veces quiso ense\u00f1ar o comentar la Ley de Dios o descubrir c\u00f3mo se verificaba en los acontecimientos, y lo hizo con fe y convicci\u00f3n de que estaba expresando la fe de Israel, o la de la Iglesia, pero sin por eso pensar que su libro era palabra de Dios.
Luego ha habido los azares de la vida y los da\u00f1os del tiempo: libros quemados, olvidados. El libro depositado en una biblioteca rudimentaria como pod\u00eda ser entonces cae despu\u00e9s de generaciones en manos de un sacerdote o de un letrado que lo encuentra bueno, pero no adaptado a los tiempos nuevos. Toma parte de \u00e9l o lo toma entero, pero le a\u00f1ade p\u00e1rrafos y p\u00e1ginas. Puede ser que el libro sea copiado y difundido y que muchas personas lo memoricen - pues muy pocos ten\u00edan un ejemplar. Pero tambi\u00e9n puede ser que el libro caiga en el olvido.
Luego se llega al momento en que la comunidad religiosa, ya sea la comunidad jud\u00eda o la Iglesia, se preocupa por juntar sus libros sagrados. Entonces las autoridades religiosas buscan los libros existentes en las varias comunidades, aprecian el inter\u00e9s que se tiene por ellos y notan los que la gran mayor\u00eda de los creyentes tienen por inspirados. Y finalmente deciden en nombre de Dios cu\u00e1les son los libros que ellas reconocen, los que ser\u00e1n considerados en adelante como portadores de la Palabra de Dios.
A partir de ese momento, sabiendo que la Iglesia goza de la asistencia del Esp\u00edritu de Dios, los creyentes hacen un acto de fe y reconocen estos libros como inspirados por Dios. Saben que si bien la mayor\u00eda de esos libros pasaron por varias manos, son en su estado final una parte del mensaje que Dios quiere dejar a su pueblo para todos los lugares y todos los tiempos. 
Como se ve, en todo este proceso la actuaci\u00f3n de Dios ha sido muy discreta, como lo es en la historia presente de la Iglesia o en nuestras vidas. Estuvo con el autor; estuvo con el sacerdote o el secretario que revis\u00f3 y tal vez desfigur\u00f3 el texto original; estuvo en el incendio que destruy\u00f3 ciertos libros tenidos por sagrados como en los lectores que se encari\u00f1aron con tal o cual escrito y lo salvaron del olvido. De alguna manera la cosa puede parecerse a un juego de azar, pero Dios siempre tiene la carta maestra y se lleva su libro, o m\u00e1s bien nos lo deja estampado. 
Cuanto acabamos de decir vale para todos los libros que componen la Biblia: fue la comunidad religiosa, jud\u00eda primero y cristiana despu\u00e9s, la que los eligi\u00f3 y los reconoci\u00f3 y en esto se nos pide un acto de fe sin el cual no tendr\u00edamos m\u00e1s Libro Sagrado. La fe es una decisi\u00f3n en la que reconocemos y elegimos al mismo tiempo al Pueblo y a su Libro. No sabemos ni lo sabremos nunca por qu\u00e9 camino tal o cual libro entr\u00f3 en ese Canon o Regla de las Escrituras, pero el hecho es que entr\u00f3 y que la comunidad, jud\u00eda o cristiana, nunca reneg\u00f3 de \u00e9l.
{N}DESPU\u00c9S DE ESDRAS{/}
Parece que el primer n\u00facleo de la Biblia conformado por Esdr\u00e1s ordenaba ya los libros seg\u00fan dos categor\u00edas: La Ley y los Profetas. La Ley, es decir, los cinco libros atribuidos a Mois\u00e9s; los Profetas, es decir, tanto los libros hist\u00f3ricos de inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica como los escritos de los profetas. Fue sin duda un poco m\u00e1s tarde cuando apareci\u00f3 la tercera categor\u00eda, la de los Escritos, a medida que se iban reuniendo  esos libros de car\u00e1cter diverso pero que pod\u00edan habitualmente ser considerados como una "literatura de sabidur\u00eda". El pr\u00f3logo del libro de Sirac es el testimonio de una \u00e9poca, un siglo y medio antes de Cristo, en la que se hab\u00eda impuesto esa estructura.
El hecho de considerar a esos libros como libros sagrados no les impidi\u00f3 a algunos que se cre\u00edan autorizados a hacer ediciones revisadas de ellos o a a\u00f1adirles nuevos escritos, como fue el caso de Qumr\u00e1n. Puesto que se ve\u00eda en esas Escrituras la expresi\u00f3n de la fe del pueblo de Dios, hab\u00eda algunos que se consideraban como los int\u00e9rpretes aut\u00e9nticos de esa fe. Se a\u00f1adieron pues otros libros, ya sea a la colecci\u00f3n hebrea ya sea a la Biblia griega de los Setenta: no hab\u00eda pues un tabique divisorio entre las dos, por el hecho de que hasta en Palestina se usaba la de los Setenta.
Pero esa situaci\u00f3n no pod\u00eda perdurar por siempre: era necesario que alg\u00fan d\u00eda las autoridades tomaran una posici\u00f3n y fijaran un solo canon de los libros sagrados. Era necesario adem\u00e1s que decidieran si el libro estaba terminado o si permanec\u00eda abierto a nuevos escritos. La venida de Jes\u00fas y la constituci\u00f3n de la Iglesia iban a precipitar esa nueva etapa.
{N}EL CANON JUD\u00cdO FIJADO EN JAMNIA{/}
Despu\u00e9s de la ruina de Jerusal\u00e9n y de la destrucci\u00f3n del Templo que termin\u00f3 con la rebeli\u00f3n y la guerra jud\u00eda contra los ej\u00e9rcitos romanos, los fariseos, la \u00fanica fuerza viva sobreviviente entre los partidos o "sectas" que hab\u00edan dividido a la comunidad jud\u00eda, hicieron lo que m\u00e1s pudieron para restaurar las instituciones religiosas. Fue en la Escuela sinagoga de Jamnia, en los a\u00f1os 80 a 100 de nuestra era, donde se estableci\u00f3 una lista de los libros considerados como necesarios y cuyo car\u00e1cter sagrado exig\u00eda que uno se purificara despu\u00e9s de haberlos tocado. El primer criterio para elegirlos fue la aceptaci\u00f3n general de esos libros y su uso en la liturgia. Se conserv\u00f3 la versi\u00f3n hebr\u00e1ica de Ester a la que los esenios de Qumr\u00e1n rechazaban por su falta de esp\u00edritu religioso, se acept\u00f3 a Daniel y a las Cr\u00f3nicas y se rechaz\u00f3 la totalidad de los libros que s\u00f3lo  figuraban en la Biblia griega, aun cuando varios de ellos no eran m\u00e1s que traducciones de un original hebreo (como 1 Macabeos, Sirac, Judit).
Ese Canon no fue propuesto en forma de ley, pero se impuso, y desde ese momento se estim\u00f3 que el libro estaba terminado. Bajo el nombre de la Ley, los Profetas y los Escritos, o sea: Torah, Nebiim y Ketubim (abreviado TaNak), la Biblia hebrea alcanz\u00f3 su forma definitiva.
{N}EL CANON DE LA IGLESIA{/}
La Iglesia no estaba todav\u00eda preparada para una tal determinaci\u00f3n; se contentaba con utilizar la Biblia griega sin discutir el valor de sus libros. Su atenci\u00f3n se fue concentrando en el uso de los escritos nuevos que comenzaban a multiplicarse mientras la Iglesia se iba extendiendo a nuevos pa\u00edses y tambi\u00e9n iban desapareciendo uno tras otro los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas que hab\u00edan sido los testigos oficiales y la autoridad suprema de la fe. Las tradiciones orales que conten\u00edan hechos y gestos de Jes\u00fas se agregaban a un cierto n\u00famero de cartas enviadas por los ap\u00f3stoles o que hab\u00edan sido escritas bajo su nombre. Eran frecuentes las relaciones entre los diversos pa\u00edses ribere\u00f1os del Mediterr\u00e1neo y pon\u00edan en com\u00fan su riqueza. Roma ten\u00eda el evangelio de Marcos, las grandes cartas de Pablo, los Hechos. Siria, probablemente, entreg\u00f3 Mateo y la carta de Santiago. Asia Menor y las ciudades griegas aportaron su contribuci\u00f3n. Una frase de la segunda carta de Pedro, escrita hacia el a\u00f1o 125, nos muestra que ya por esa \u00e9poca las cartas de Pablo eran consideradas como textos inspirados, "igual como las otras Escrituras", sin duda los libros del Antiguo Testamento.
{N}COMO SE ESCOGIERON LOS LIBROS SAGRADOS{/} [2Pe_3,16]
No todo fue recibido con la misma consideraci\u00f3n. A lo largo del segundo siglo de nuestra era se descartaron Evangelios o Hechos, de hecho m\u00e1s tard\u00edos que los nuestros, que parec\u00edan apartarse de la fe apost\u00f3lica o revelar fantas\u00eda. Tal o cual de ellos, como el {C}Evangelio de Tom\u00e1s{/}, pudo sin embargo haber conservado palabras aut\u00e9nticas de Jes\u00fas que no nos llegaron de otra manera. Igual que para el canon jud\u00edo, el criterio principal parece haber sido la aceptaci\u00f3n general del texto y su uso lit\u00fargico; pero tambi\u00e9n quer\u00edan que ese escrito proviniera de un ap\u00f3stol o de su entorno directo. Eso explica que las Ep\u00edstolas llamadas Cat\u00f3licas, escritas en su mayor parte en las dos generaciones siguientes, se presentaran como cartas de Pedro, de Judas, de Santiago.
Aun cuando haya que esperar hasta fines del siglo cuarto para encontrar  concilios y documentos que autorizan la lista de los libros del Nuevo Testamento tal como la tenemos hoy en d\u00eda, desde fines del siglo segundo se hab\u00eda ya llegado pr\u00e1cticamente a un acuerdo sobre el conjunto. No quedaban m\u00e1s que dos libros en discusi\u00f3n, y por razones parecidas: los orientales no aceptaban la carta a los Hebreos porque ve\u00edan bien que no era de Pablo, y los romanos no quer\u00edan reconocer al Apocalipsis, ya que estaban convencidos de que no era del ap\u00f3stol Juan.

{N}1.3:{/} {N}ESCRITURA INSPIRADA POR DIOS{/} [2Tim_3,16]
{C}Toda Escritura est\u00e1 inspirada por Dios{/}. Esta frase puede tambi\u00e9n ser entendida y traducida en la forma siguiente: Toda Escritura inspirada por Dios es \u00fatil para...
Posiblemente la traducci\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s exacta si tom\u00e1ramos la libertad de modificarla un poco: "Toda Escritura (es) portadora del Esp\u00edritu de Dios". Porque no basta con decir que la Biblia ha sido escrita bajo el impulso del Esp\u00edritu; debemos a\u00f1adir que los textos son para nosotros Palabra de Dios s\u00f3lo en la medida en que permanecemos en el terreno del Esp\u00edritu. Se sabe que la Biblia no es en primer lugar un libro culto, pero ser\u00eda tambi\u00e9n poco decir que es un texto religioso. Este texto es {C}\u00fatil para ense\u00f1ar, para rebatir, para corregir{/} s\u00f3lo en la medida en que le hayamos reservado un puesto al Esp\u00edritu. La liturgia oriental de San Juan Cris\u00f3stomo es muy elocuente al respecto: el libro de los Evangelios es depositado junto con el pan y el vino en la mesa de las ofrendas y llevado al altar rodeado de los mismos ritos. Toda la liturgia muestra que los dos sacramentos, el de la Palabra y el de la Eucarist\u00eda est\u00e1n en el mismo plano, y se invoca al Esp\u00edritu tanto sobre el pan y el vino para que sean cuerpo y sangre de Cristo como sobre el libro para que sea portador del soplo de Dios.
{N}LA INSPIRACI\u00d3N DE LA ESCRITURA{/}
Quien quiere interiorizar o reafirmar la fe de la Iglesia en la inspiraci\u00f3n divina de los textos b\u00edblicos tiene que volver a un texto de la segunda Carta a Timoteo [2Tim_3,16]: {C}Toda Escritura (est\u00e1) inspirada por Dios{/}. Esta frase puede tambi\u00e9n ser entendida y traducida en la forma siguiente: Toda Escritura inspirada por Dios es \u00fatil para...
Posiblemente la traducci\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s exacta si tom\u00e1ramos la libertad de modificarla un poco: "Toda Escritura (es) portadora del Esp\u00edritu de Dios". Porque no basta con decir que la Biblia ha sido escrita bajo el impulso del Esp\u00edritu; debemos a\u00f1adir que los textos son para nosotros Palabra de Dios s\u00f3lo en la medida en que permanecemos en el terreno del Esp\u00edritu. Se sabe que la Biblia no es en primer lugar un libro culto, pero ser\u00eda tambi\u00e9n poco decir que es un texto religioso. Este texto es {C}\u00fatil para ense\u00f1ar, para rebatir, para corregir{/} s\u00f3lo en la medida en que le hayamos reservado un puesto al Esp\u00edritu. La liturgia oriental de San Juan Cris\u00f3stomo es muy elocuente al respecto: el libro de los Evangelios es depositado junto con el pan y el vino en la mesa de las ofrendas y llevado al altar rodeado de los mismos ritos. Toda la liturgia muestra que los dos sacramentos, el de la Palabra y el de la Eucarist\u00eda, est\u00e1n en el mismo plano, y se invoca al Esp\u00edritu tanto sobre el pan y el vino para que sean cuerpo y sangre de Cristo, como sobre el libro para que sea portador del soplo de Dios.
Muchos en el pasado creyeron que Dios hab\u00eda dictado los textos sagrados: muchos pintores representaron al evangelista, con una pluma en la mano, prestando el o\u00eddo a un angelito que, detr\u00e1s de \u00e9l, le sugiere la palabra que conviene. M\u00e1s a menudo se dijo que los escritores sagrados hab\u00edan sido los instrumentos de Dios, pero se debe precisar lo que entend\u00edan al decirlo: los autores hab\u00edan actuado no como unas m\u00e1quinas, sino como instrumentos libres y responsables.
Creemos que el libro sagrado es totalmente obra tanto de Dios como del que lo ha redactado. El autor se puso a trabajar, sin saber tal vez la promoci\u00f3n que Dios iba a dar a su obra, creyendo s\u00f3lo que estaba haciendo algo \u00fatil, y se dedic\u00f3 a eso tanto con sus preocupaciones como con las limitaciones de su cultura. Dios, por su parte, ha ordenado, o planificado,  tanto la escritura como los posteriores avatares del libro (v\u00e9ase la nota sobre {C}el Canon de los libros sagrados{/}). El, que se ha revelado de mil maneras a lo largo de la historia, quiso que aquel libro tuviera un valor especial, no si se toma aparte, sino dentro del conjunto de la Biblia. Porque la Biblia no hace sino una sola cosa con Cristo, Palabra de Dios.
Para nosotros que intentamos saber c\u00f3mo dichos libros han sido escritos y c\u00f3mo fueron reconocidos como Palabra de Dios, bastantes problemas salen a la luz, y nos pareciera a veces que la carrera sin obst\u00e1culos que los condujo hasta la canonizaci\u00f3n tiene mucho de azar: \u00bfPor qu\u00e9 se retuvo tal libro en vez de ese otro? \u00bfEra necesario contar con Abd\u00edas, Ester o la carta de Judas? Pero si miramos desde el punto de vista de Dios, no hay ning\u00fan azar: para Dios estaba primero la meta que alcanzar, y la meta precede los acontecimientos que la llevan a cabo seg\u00fan caminos que ning\u00fan observador humano habr\u00eda podido prever. En el plan de Dios estuvo primero la salvaci\u00f3n que traer\u00eda Cristo; asimismo quiso dejarnos una revelaci\u00f3n escrita de la que el sentido pleno apareciera cuando el Esp\u00edritu fuera derramado sobre el pueblo de Dios. Con esto entendemos que Dios quiso la Biblia como un instrumento de la que su Esp\u00edritu pudiera valerse.
Si lo tomamos as\u00ed, nos libramos del dilema insolube con el cual se han topado muchos y el que se podr\u00eda expresar esquem\u00e1ticamente en estos t\u00e9rminos: O bien todas las palabras son inspiradas, pero entonces \u00bfse deben a Dios todos los errores y debilidades del libro? O bien s\u00f3lo el sentido del mensaje es inspirado, y las debilidades del relato se deben al escritor, pero entonces, \u00bfqui\u00e9n reconocer\u00e1 el mensaje divino si no est\u00e1 en las palabras? Algunas personas dar\u00e1n una respuesta que tiene su valor, pero queda insuficiente: la inspiraci\u00f3n, dicen, garantiza el mensaje religioso, pero deja correr los errores con respecto a puntos hist\u00f3ricos o cient\u00edficos. Eso, en cierta medida, es cierto, pero si miramos c\u00f3mo los mismos autores sagrados han usado los textos que le\u00edan en su Biblia, vemos que para ellos todas las palabras ten\u00edan un sentido: v\u00e9anse las discusiones de Pablo en [Gal_3,1], en especial lo que se refiere a {C}los descendientes{/}y {C}el descendiente{/}. Y adem\u00e1s, si la inspiraci\u00f3n s\u00f3lo cubre el mensaje religioso, \u00bfqui\u00e9n dir\u00e1 lo que es y lo que no es parte del mensaje religioso? Y \u00bfes la Biblia en primer lugar un mensaje?
Debemos pues sostener que todo el texto es inspirado, pero lo entendemos en un sentido muy diferente a como los musulmanes entienden, por ejemplo, la inspiraci\u00f3n del Cor\u00e1n. Para ellos el texto y todas las palabras del texto han sido dadas por Dios en \u00e1rabe, y ese es el texto inspirado: no deber\u00eda ni siquiera traducirse. Para un cristiano, en cambio, el texto b\u00edblico es un sacramento y por eso el Esp\u00edritu no est\u00e1 nunca encadenado a la letra del original: Dios no habla hebreo, pero El se revel\u00f3 a gente que hablaba hebreo o griego. De all\u00ed se desprenden dos consecuencias:
1. Si descubrimos errores o, digamos mejor: descalces del texto con respecto a nuestra cultura, no nos desconcertar\u00e1n: este texto es un instrumento tanto perfecto como imperfecto del cual el Esp\u00edritu quiere sacar partido y sabr\u00e1, sin duda, sacar partido. El Evangelio podr\u00e1 expresarse y producir sus frutos en otras culturas; los ejemplos pasados no se opondr\u00e1n a la b\u00fasqueda de un estilo nuevo de vida: est\u00e1 dicho claramente en [Jn_16,12] - [Jn_16,13].
2. La inspiraci\u00f3n del texto original se encontrar\u00e1 tambi\u00e9n en las traducciones de la Escritura, aun cuando se sepa, como dice un proverbio, que una traducci\u00f3n es siempre un poco de traici\u00f3n.
{N}LAS TRADUCCIONES DE LA BIBLIA{/}
Es un hecho que la inmensa mayor\u00eda de los creyentes, incluso cuando la Iglesia (o las iglesias) los han presionado a leer la Biblia, s\u00f3lo han conocido sus traducciones. Eso ocurr\u00eda ya en la comunidad jud\u00eda. En tiempos de Jes\u00fas, seg\u00fan c\u00e1lculos estimativos, el 8% de la poblaci\u00f3n del imperio romano, o sea unos seis millones, correspond\u00eda a jud\u00edos. Por esa misma fecha, los de Palestina no eran m\u00e1s de medio mill\u00f3n. La Biblia griega, es decir la de los Setenta, era pues sin ninguna comparaci\u00f3n la m\u00e1s usada. Si hasta era usada en la misma Palestina, en el coraz\u00f3n del pa\u00eds "hebreo" por varias comunidades, y ella es la que citan los escritos del Nuevo Testamento. Esto es suficiente para hacer comprender la situaci\u00f3n falsa de cierta tendencia elitista que, hasta dentro de la misma Iglesia, mira con menosprecio a quien no tenga por lo menos una tintura de hebreo.
Los ap\u00f3stoles, las comunidades cristianas, los escritos mismos del Nuevo Testamento s\u00f3lo conocieron como palabra de Dios a la traducci\u00f3n de los Setenta. Ahora bien, esa traducci\u00f3n, muy fiel para el Pentateuco, lo es mucho menos para los dem\u00e1s libros y navega a veces a la deriva en los textos prof\u00e9ticos. \u00bfSignifica eso que la Iglesia que se apoy\u00f3 en ella estuvo privada de esa parte enajenable de la Palabra de Dios que es el Antiguo Testamento? El cap\u00edtulo 15 de los Hechos presenta al respecto un caso muy interesante: el ap\u00f3stol Santiago justifica su posici\u00f3n con un texto de Am\u00f3s que cita seg\u00fan la traducci\u00f3n griega [Am_15,17]. Pues bien, \u00e9sta es muy diferente del texto original. De lo expuesto se desprende que desde los comienzos de la Iglesia haya habido muchos que consideraban la versi\u00f3n de los Setenta tan inspirada como el texto hebreo.
A fines del siglo tercero, la Iglesia romana se adapta a la evoluci\u00f3n de la lengua y pasa del griego al lat\u00edn; un siglo despu\u00e9s San Jer\u00f3nimo lleva a cabo la versi\u00f3n latina de la Vulgata que ser\u00e1 la Biblia oficial de la Iglesia Cat\u00f3lica hasta mediados del siglo 20. Jer\u00f3nimo, siguiendo al respecto el punto de vista de Or\u00edgenes, le daba la prioridad al texto hebreo, y ese fue el texto que tradujo. Pero se sabe que fuera de su ciencia y de sus m\u00e9ritos, la traducci\u00f3n conten\u00eda varios errores. Y sin embargo, ese fue el texto que fue predicado, comentado, y cuyas palabras a veces err\u00f3neas inspiraron muchas aproximaciones entre un texto y otro, abriendo as\u00ed perspectivas a la vida espiritual. 
Esta es pues una realidad que se ignora muy f\u00e1cilmente cuando se discute sobre la inspiraci\u00f3n o la no inspiraci\u00f3n del texto; a fin de cuentas son las traducciones las que traen al esp\u00edritu del cual vive el pueblo de Dios. \u00bfNo habr\u00e1 que decir simplemente que el Esp\u00edritu que act\u00faa por el texto original inspirado, act\u00faa tambi\u00e9n muy libremente por medio de las traducciones, con sus m\u00e1s o sus menos seg\u00fan que sean bastardas o excelentes, pero reservando siempre su libertad?
{N}TRADUCCIONES PRECISAS Y VERSIONES PASTORALES{/}
Lo que acabamos de decir para las grandes versiones griega y latina vale tambi\u00e9n para las versiones modernas. El traductor, ya que trabaja para un auditorio determinado, procurar\u00e1 darle en otra lengua, todo lo que pueda entregarle del texto original. Al que se dirija a estudiantes, ya familiarizados con las lenguas y la historia antigua, se le permitir\u00e1 emplear palabras rebuscadas o raras que calcan bien con las palabras hebreas; ni tampoco tendr\u00e1 dificultad en forzar la frase castellana para adecuarla a los per\u00edodos de una carta de San Pablo en donde una sola oraci\u00f3n puede extenderse por m\u00e1s de diez l\u00edneas. Tratar\u00e1 de que el conocimiento del texto b\u00edblico se inscriba, intelectual y sensiblemente, entre los conocimientos que tenga el lector de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica.
El que se dirija en cambio a un p\u00fablico menos preparado pondr\u00e1 m\u00e1s atenci\u00f3n en los acentos del texto, en lo que debe ocupar el lugar preponderante de la oraci\u00f3n, aun cuando para eso tenga que cambiar el orden de las palabras, porque no se ordena de la misma manera lo que es importante y lo que no lo es en hebreo, en griego y en castellano. Sabiendo que la mayor parte de los escritores sagrados hablaban un lenguaje bastante comprensible para sus auditores, evitar\u00e1 todo lo que haga de su traducci\u00f3n un "lenguaje erudito"; no har\u00e1 de los ap\u00f3strofes de Pablo un discurso acad\u00e9mico. Aun cuando sepa que todo el texto es inspirado, no vacilar\u00e1 en reemplazar dos palabras griegas por una sola castellana que dice lo mismo, o poner dos palabras castellanas all\u00ed donde una sola no bastar\u00eda para expresar la palabra hebrea. Har\u00e1 pues lo que hace todo traductor: el que quisiera hacer una traducci\u00f3n palabra por palabra y poner un art\u00edculo en castellano cada vez que lo encuentra en ingl\u00e9s o no ponerlo cuando no est\u00e1 en ingl\u00e9s, no har\u00eda m\u00e1s que un mal trabajo.
Se conoce la gran se\u00f1al de Pentecost\u00e9s y de la venida del Esp\u00edritu. Los auditores de Pedro escuchan las alabanzas de Dios en todas las lenguas, no s\u00f3lo en hebreo, la lengua sagrada, sino cada cual en la lengua de sus padres. La diversidad de lenguas ser\u00e1 pues una necesidad en la Iglesia y en las traducciones de la Biblia. No se puede decir que una traducci\u00f3n es m\u00e1s verdadera que otra mientras uno no se ponga en la perspectiva propia de cada una de ellas.
{N}EL USO DE LOS TEXTOS INSPIRADOS {/}[2Pe_1,21] 
Ese texto viene a completar lo que dice [2Tim_3,16] sobre el uso de los textos b\u00edblicos. El autor se opone a los innovadores que se apoyan en una interpretaci\u00f3n in\u00e9dita de algunos textos para cuestionar la fe tradicional. Este p\u00e1rrafo da por entendido que la verdad es dada por Dios a su pueblo y que ella es guardada en el interior del pueblo de Dios. La Escritura, nacida de sus experiencias y proclamada bajo el impulso del Esp\u00edritu, entrega su verdad s\u00f3lo a los que comparten el sentir de ese pueblo y que viven de su esp\u00edritu. Ese texto justifica la intervenci\u00f3n de la jerarqu\u00eda para defender la herencia de la fe y la interpretaci\u00f3n tradicional de un texto en la medida en que la fe dependa de esa interpretaci\u00f3n. Se sabe sin embargo que m\u00e1s de una vez la jerarqu\u00eda ha querido apoyarse en textos b\u00edblicos para justificar concepciones leg\u00edtimas pero discutibles que confund\u00eda indebidamente con la fe.
En realidad nuestro texto va m\u00e1s all\u00e1 de ese problema. Si la jerarqu\u00eda puede y debe intervenir frente a interpretaciones personales que amenazan la fe, no es porque ella sola sepa leer las Escrituras, sino porque ella es parte del juego del Esp\u00edritu y tiene las llaves. Ella tuvo su parte en la formaci\u00f3n de los libros santos, al lado de los profetas, de los sabios y de los responsables de la comunidad humana, y a veces en conflicto con ellos; y de igual modo ella tiene su parte en la interpretaci\u00f3n de las Escrituras, la que en primer lugar es obra del Esp\u00edritu. Ser\u00eda un error creer que la llave de las Escrituras est\u00e1 en manos de los especialistas que estudian la Biblia a partir de disciplinas humanas tales como la historia, la ling\u00fc\u00edstica o la sociolog\u00eda. Sus estudios dan un conocimiento m\u00e1s exacto del texto, pero la experiencia espiritual y los nuevos pasos de la acci\u00f3n misionera son los terrenos decisivos en que el Esp\u00edritu act\u00faa para refrescar el mensaje y darle su sentido. Es entonces cuando el "maestro de religi\u00f3n instruido del Reino de Dios" saca cosas nuevas de sus reservas [Mt_13,52].
As\u00ed se entiende entonces que un mismo texto puede dar lugar a comentarios de esp\u00edritu muy diverso. Para un comentarista carism\u00e1tico o amante de la poes\u00eda la elecci\u00f3n de las palabras es muy importante porque dirige en parte las resonancias que se buscar\u00e1 en otros pasajes inspirados. En cambio, para el que ense\u00f1a o es ense\u00f1ado, es esencial la sencillez del lenguaje. Para el que reprende el texto es la base de una advertencia que golpea directamente a las personas y denuncia los actos en las circunstancias presentes. De ah\u00ed que la comprensi\u00f3n de la Biblia dependa principalmente, no de alg\u00fan matiz hebreo o griego sino de los dones de conocimiento de que nos habla Pablo en muchos lugares, y que son la condici\u00f3n de todo apostolado eficiente ([Rom_10,2]; [Ef_1,17]; [Flp_1,9]; [Col_1,9]; [Col_3,10]) y el Evangelio de Juan en el cap\u00edtulo 17.

{N}1.4:{/} {N}AUSENCIA DE ERRORES EN LA BIBLIA{/} [Jn_10,35]
{C}No se puede cambiar la Escritura{/}. Con esa r\u00e9plica que deja muy sorprendidos a sus auditores,  Jes\u00fas nos invita a mirar m\u00e1s de cerca muchos textos b\u00edblicos que menospreciamos y que no sabemos profundizar porque no cuadran con nuestra manera de pensar y con nuestras propias convicciones religiosas. Los auditores de Jes\u00fas sab\u00edan que el Nombre del Dios \u00fanico no se puede comunicar a criatura alguna, pero, \u00bfera preciso excluir toda comuni\u00f3n del hombre con Dios para salvar esta certeza y esta fe? \u00bfNo se pod\u00eda decir que Dios se hace presente dentro de la misma humanidad? Y precisamente todo el Evangelio de Juan pone de relieve, junto con la divinidad del Enviado de Diso, la voluntad de Dios de divinizarnos a nosotros, mientras que los adversarios de Jes\u00fas se quedaban en el plano de los preceptos y de las tradiciones que hab\u00eda que observar para ser catalogado entre los buenos.
Pero tambi\u00e9n es un hecho que esa afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas toca el tema de la ausencia de errores en la Escritura, y sabemos que desde ya un siglo o dos el car\u00e1cter de verdad divina que se atribuye a los libros sagrados ha sido objetado con argumentos procedentes de lados muy diversos.
{N}ERRORES EN LA BIBLIA: EL ABOGADO DEL DIABLO{/}
Para un creyente la ausencia de error en la Palabra de Dios es innegable, pero a\u00fan as\u00ed es necesario precisar qu\u00e9 tipo de verdad esperamos de esa palabra. Basta por ejemplo con comparar dos relatos del mismo hecho en los diferentes evangelios para ver que las contradicciones en los detalles son numerosas. Comp\u00e1rese, por ejemplo, [Mt_20,30] y [Mc_10,46]; [Mt_18,1] - [Mt_18,3] y [Mc_9,33] - [Mc_9,35]. Debemos por tanto admitir que Dios no dict\u00f3 a los autores de los libros sagrados un acta oficial de lo que sucedi\u00f3. Los testimonios y la manera de transmitirlos oralmente hasta el momento en que fueron puestos por escrito obedecieron a la regla general: los mejores testimonios dependen siempre en parte de la persona que ve y que sin quererlo da ya una cierta interpretaci\u00f3n de lo que vio.
Pero a medida que se ha desarrollado la civilizaci\u00f3n moderna, se han ido presentando dificultades a\u00fan mayores. Las primeras las trajo el desarrollo de las ciencias; hubo mucha molestia por la oposici\u00f3n que se notaba entre la visi\u00f3n del mundo y de los or\u00edgenes del hombre que daba la ciencia y la que ten\u00edan los autores de la Biblia, en particular en los primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis. Entonces los cristianos se han dividido. Mientras los fundamentalistas se aten\u00edan a la letra del relato, llegando a negar los hechos cient\u00edficos m\u00e1s establecidos, los otros tuvieron que reconocer que la verdad del relato b\u00edblico no estaba en la descripci\u00f3n de nuestros or\u00edgenes, sino en el lugar que esas p\u00e1ginas atribu\u00edan a las criaturas y al hombre en el plan de Dios. V\u00e9ase al respecto la nota puesta en [G\u00e9n_1,1].
Luego surgieron las dificultades hist\u00f3ricas. Hubo que reconocer que los autores de la Biblia no dispon\u00edan de nuestros medios para investigar el pasado, pero que en cambio ve\u00edan en la historia una ilustraci\u00f3n de la acci\u00f3n de Dios en la historia: el cuadro era verdadero aunque no todos los hechos se pudieran verificar. A partir del momento en que el lector entraba en esa perspectiva, pod\u00eda aceptar sin miedo que no se puede dudar de la Escritura.
En seguida vino la evoluci\u00f3n de la moral. Muchas leyes morales heredadas de la Biblia y consideradas hasta entonces como obligatorias para toda persona de buena fe, han dejado de ser evidentes para nuestros contempor\u00e1neos. \u00bfNo se deb\u00edan relativizar las prohibiciones sexuales de la Biblia? V\u00e9ase al respecto el comentario a [1Cor_7,1].
El movimiento de emancipaci\u00f3n feminista ha suscitado a su vez una objeci\u00f3n terrible: la Biblia entera fue escrita en el marco de una cultura patriarcal. Las experiencias religiosas que cuenta fueron en su inmensa mayor\u00eda vividas, interpretadas y contadas por hombres, en circunstancias que las mujeres no ten\u00edan los medios para expresarse ni para manifestar su propia identidad. \u00bfCu\u00e1nto vale la imagen de un Dios macho, guerrero y dominador que resalta en tantas p\u00e1ginas de la Biblia? Y la inferioridad proclamada de la mujer [1Tim_2,11] - [1Tim_2,15] \u00bfno arroja un manto de duda sobre todo el mensaje humano de la Biblia?
Un \u00faltimo ataque proviene de una mirada m\u00e1s imparcial con respecto a las dem\u00e1s religiones. A partir del momento en que se ha admitido que Dios previ\u00f3 efectivamente la salvaci\u00f3n de todos los hombres y no s\u00f3lo de los que creen y son bautizados, \u00bfde qu\u00e9 sirven tantos discursos del Nuevo Testamento en especial que parecen decir que sin el Evangelio, sin el bautismo, sin la fe de Cristo no hay salvaci\u00f3n? V\u00e9ase al respecto las notas puestas en [Mc_16,15] y [Ap_22,3].
As\u00ed que debemos dicir algunas palabras sobre la Ausencia de errores en la Escritura.
{N}LA AUSENCIA DE ERRORES: EL SACRAMENTO DE LA PALABRA{/}
El libro sagrado es totalmente obra de Dios y totalmente obra de un autor humano, tal como se dijo en la nota sobre {C}la Inspiraci\u00f3n{/}, a prop\u00f3sito de [2Tim_3,16]. Dios no lo dict\u00f3. Tampoco presion\u00f3 al autor para que dijera lo que nunca pens\u00f3 decir y para que lo dijera a contrapelo de su propia cultura. La obra del Esp\u00edritu ha sido m\u00e1s discreta porque el Esp\u00edritu sabe hacerse nuestro esp\u00edritu. Dios y el hombre: el hombre ha aportado su experiencia religiosa y la de su comunidad, cada una con sus limitaciones; Dios ha hecho que ese libro ocupara su lugar en un conjunto donde deb\u00eda inscribirse toda la revelaci\u00f3n necesaria para todos aquellos que El quisiera llamar para que conocieran a su Hijo Unico. S\u00f3lo a partir de ese doble proyecto, de Dios y del hombre, se puede hablar de errores o de ausencia de errores en la Escritura.
Hay que confesar que el uso habitual del t\u00e9rmino {C}ausencia de errores{/} para referirse a este tema es bastante infeliz, pues de partida uno se pone en una posici\u00f3n defensiva. El adversario ataca: \u00a1Su Biblia contiene errores! Y se le responde como se pueda. El fundamentalista se mantiene en sus trece; adaptando la historia contada por Di Melo, el arque\u00f3logo le dice: Se acaban de encontrar unos huesos en un terreno que tiene 30.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad; \u00a1su creaci\u00f3n del hombre hace s\u00f3lo 5.000 a\u00f1os es una f\u00e1bula!. Un momento, responde el fundamentalista, lo que pasa es que Dios puso esos huesos en ese lugar para probar nuestra fe. La inmensa mayor\u00eda de los creyentes responder\u00e1 simplemente que si bien la inspiraci\u00f3n del autor garantiza la verdad del mensaje religioso, no lo libera de sus l\u00edmites humanos ni de las caracter\u00edsticas de su cultura. Pero sin duda ser\u00eda mejor recordar que la Verdad es Dios.
Dios se revela y se comunica, pero siempre lo que busca es ponernos en la verdad, jam\u00e1s darnos verdades de las que podr\u00edamos hacer un peque\u00f1o tratado, el cual bastar\u00eda con mirarlo para tener siempre la buena respuesta. M\u00e1s que defender la Biblia y hablar de ausencia de errores de manera general, en abstracto, deber\u00edamos preguntarnos si a veces la Biblia nos ha inducido al error, o si nos ha llevado a tomar una decisi\u00f3n mala. Seguramente descubriremos m\u00e1s de una vez ciertos prejuicios del autor y las limitaciones de su mirada: eso es propio de cualquier cultura y cualquier obra humana. Pero si abordamos el texto con la mirada de la fe, siempre se desprender\u00e1 la certeza de haber tocado la verdad. La p\u00e1gina, le\u00edda con fe y puesta nuevamente en el conjunto de la Biblia, no nos enga\u00f1ar\u00e1. Se descubrir\u00e1 que todo el Antiguo Testamento es una larga pedagog\u00eda de Dios, que muchas verdades fueron surgiendo poco a poco y que algunas incluso se consolidaron s\u00f3lo con la venida de Jes\u00fas. Pero si se necesita una clave para interpretar ese largo caminar del pueblo de Dios, e incluso si se quiere reintroducir a algunos actores muy ausentes o muy menospreciados (como lo fueron las mujeres) se la hallar\u00e1 en la persona del Hijo de Dios hecho hombre; Dios orden\u00f3 toda la revelaci\u00f3n de tal manera que condujera a El, y es en El donde ella se acaba.
En el texto de Juan que hemos citado, Jes\u00fas se apoy\u00f3 en una frase y en una palabra precisa. El lector moderno tiene pues el derecho a preguntar si \u00e9l puede tambi\u00e9n apoyarse con la misma certeza en las palabras que encuentre. Pero tal vez se equivoca uno si busca criterios simples, de f\u00e1cil aplicaci\u00f3n, que nos permitieran leer sin error las palabras inspiradas. \u00bfPor qu\u00e9 queremos saber si cada palabra es necesaria e infalible? La historia nos ense\u00f1a que las discusiones religiosas entre adversarios igualmente convencidos de la ausencia de errores en la Biblia bien pocas veces llevaron a una reconciliaci\u00f3n. Y cuando tenemos que tomar una decisi\u00f3n, cu\u00e1ntas veces nos hemos preguntado sobre el m\u00e1s o menos de confianza que merec\u00eda tal o cual palabra del b\u00edblica?  El problema est\u00e1 en otra parte.
El uso de la palabra de Dios es como un juego que compromete a toda la persona; sus reglas permanecen ocultas para el que mira la Biblia desde afuera (como lo hace el demonio en la Tentaci\u00f3n de Jes\u00fas). El creyente que recibe la Biblia como una revelaci\u00f3n de la Sabidur\u00eda divina, la misma que se ha manifestado plenamente en Jesucristo, sabr\u00e1 discernir cuando sea necesario. Pero a\u00fan as\u00ed habr\u00e1 cabida para nuestros propios errores, porque nuestra cultura y nuestra experiencia religiosa no est\u00e1n m\u00e1s aseguradas que las de los siglos pasados.

{N}1.5: LA ESCRITURA Y EL LIBRO EN TIEMPOS BIBLICOS {/}[Jer_36,18] 
{N}LA ESCRITURA{/}
Cuando Abrah\u00e1n recorr\u00eda las tierras desoladas de Palestina, contorneando las ciudades de Cana\u00e1n o del delta del Nilo, hac\u00eda ya doce o quince siglos que hab\u00eda sido inventada la escritura; eso no quiere decir, por cierto, que n\u00f3mades como Abrah\u00e1n tuvieran conocimiento de ella. En las dos extremidades de la "f\u00e9rtil medialuna", en Babilonia y en Egipto, las necesidades del comercio hab\u00edan acelerado la invenci\u00f3n de sistemas gr\u00e1ficos. En Egipto se hab\u00edan inventado los jeroglifos{N} {/}(pinturas sagradas), un sistema de dibujos esquematizados que correspond\u00edan cada uno a objetos o a s\u00edlabas. En Mesopotamia, la escritura cuneiforme{N} {/}(en forma de cu\u00f1as), cuyos trazos de la ca\u00f1a en la arcilla correspond\u00edan principalmente a s\u00edlabas. La escritura egipcia estaba muy ligada a esa lengua, lo que dificultaba su adaptaci\u00f3n a otras. La escritura cuneiforme, en cambio, fue adoptada por todos los pueblos de Mesopotamia, de Siria y de Cana\u00e1n.
La escritura se hab\u00eda hecho indispensable para la diplomacia, el comercio y la administraci\u00f3n. Cuando Mois\u00e9s conduc\u00eda su tropa fuera de Egipto, evit\u00f3 el camino de los fortines donde hab\u00eda un oficial que anotaba cada d\u00eda las entradas y las salidas. Por esos mismos a\u00f1os, los egipcios de la ciudad real del fara\u00f3n Akhenat\u00f3n utilizaban un diccionario egipcio-babil\u00f3nico para sus traducciones. Hab\u00eda circulaci\u00f3n de libros y se han encontrado en las excavaciones de Palestina y de Siria tanto los jeroglifos egipcios como la literatura babil\u00f3nica escrita en cuneiformes.
{N}EL ALFABETO{/}
Cuando en el siglo d\u00e9cimo antes de Cristo, Salom\u00f3n reuni\u00f3 a los primeros letrados de Israel, se acababa de entrar en la era del alfabeto. Hac\u00eda ya veinte siglos que exist\u00eda la escritura, pero cada vez se estaba m\u00e1s insatisfecho con los sistemas de escritura, que exig\u00edan demasiados esfuerzos para aprender tanto a leer como a escribir. Despu\u00e9s de muchos ensayos, estaba a punto de imponerse una novedad, el alfabeto de veinticinco a treinta letras, con su distinci\u00f3n de vocales y de consonantes, un instrumento que pod\u00eda adaptarse a cualquier lengua. Fue en Fenicia, en las tierras de Biblos, de Tiro y de Sid\u00f3n, donde las necesidades del comercio estimularon la investigaci\u00f3n y \u00e9sta dio resultados. El alfabeto -o uno de los alfabetos fenicios- fue pronto adoptado en todas partes menos en Egipto y principalmente en los principados del pa\u00eds de Cana\u00e1n. De \u00e9l derivan todas las escrituras occidentales o sem\u00edticas (como el \u00e1rabe o el hebreo).
Los textos b\u00edblicos fueron pues escritos a partir de esa \u00e9poca en sociedad donde la mayor\u00eda no sabia leer, pero en que la administraci\u00f3n y el Templo no habr\u00edan podido estar sin textos escritos. En tiempos de los reyes cualquier puesto militar ten\u00eda al menos a un oficial capaz de recibir y de enviar mensajes. Por lo que toca la Biblia, despu\u00e9s de nueve siglos de tradici\u00f3n oral (para la historia de Abrah\u00e1n), y despu\u00e9s de tres siglos de tradici\u00f3n mucho m\u00e1s oral que escrita (para Mois\u00e9s), se estaba entrando en la era del libro.
{N}EL LADRILLO Y EL PAPIRO{/}
\u00bfEn qu\u00e9 se escrib\u00eda? Se escrib\u00eda en cualquier cosa, en todo lo que se ten\u00eda a mano: el bronce, la piedra, el revoque de yeso de los santuarios, los restos de cer\u00e1mica, etc. Pero desde los comienzos, es decir, desde el siglo treinta antes de Cristo, aparecieron dos grandes soportes de la escritura: el ladrillo y el papiro.
Los pueblos de Mesopotamia eran grandes consumidores de ladrillos de arcilla cocida [G\u00e9n_11,3]. Veinte siglos antes de Cristo no hab\u00eda nada mejor para redactar en ellos tanto poemas como cheques que los ladrillos. El sabio procedimiento del contrato escrito y sellado en un ladrillo que se envolv\u00eda en una nueva capa de arcilla en la que se repet\u00eda la escritura, despu\u00e9s de lo cual se dejaba que todo se secara lentamente, hac\u00eda el fraude imposible. As\u00ed pues tanto los anales de los reyes como los grandes textos religiosos estaban grabados para la eternidad; en el siglo octavo antes de Cristo se hab\u00edan clasificado en los anaqueles de la gran biblioteca de Asurbanipal m\u00e1s ladrillos documentos que los que se necesitar\u00edan para construir los muros.
Los egipcios, por su parte, hab\u00edan utilizado un material m\u00e1s manejable, el papiro. A partir del siglo treinta antes de Cristo se descortezaba un tipo de ca\u00f1a del Nilo y con las bandas de la corteza, se confeccionaban hojas cuyo formato pod\u00eda alcanzar entre 40 a 50 cms. Cada hoja estaba compuesta de dos capas: en la primera las bandas de corteza eran horizontales, y en la segunda, verticales. La primera formaba el lado derecho de la hoja, m\u00e1s f\u00e1cil de escribir ya que se escrib\u00eda en l\u00edneas horizontales, de derecha a izquierda, -lo que revela un esp\u00edritu conservador-, y de arriba abajo: era el interior del rollo. Pero tambi\u00e9n se pod\u00eda escribir en el otro lado: el rollo estaba pues escrito por dentro y por fuera [Ez_2,10]. El rollo normal estaba compuesto de veinte hojas pegadas una al lado de la otra, cuya altura era la mitad del tama\u00f1o original, lo que daba un ancho de 20 cm. y un largo de alrededor de siete metros.
El \u00fanico inconveniente del papiro, pero que no es peque\u00f1o, es que se deteriora r\u00e1pidamente con la humedad. Casi no se ha conservado fuera de Egipto, y en \u00e9ste s\u00f3lo se lo ha encontrado en las regiones muy secas. Pero entonces la sequedad lo hace muy quebradizo (como es el caso de los papiros conservados en los museos), siendo que es firme cuando est\u00e1 fresco. Se pod\u00eda lavar la tinta y escribir un nuevo texto, tal como se hac\u00eda con el cuero. En las excavaciones de Palestina se ha encontrado con frecuencia un sello de arcilla que serv\u00eda para asemblar un legajo de papiros, pero los papiros desaparecieron hace mucho tiempo.
Se escrib\u00eda con tinta [Jer_36,18]; [3Jn_13,1] hecha de holl\u00edn y de goma, igual como lo hac\u00edan nuestros abuelos con la tinta de China; se ten\u00eda un pan de tinta duro que se dilu\u00eda en el momento de usarla. Para los t\u00edtulos y las notas marginales se ten\u00eda una tinta roja. Se escrib\u00eda con una ca\u00f1a cortada cuya punta se hab\u00eda mascado. El escriba llegaba pues con su material [Ez_9,2], el cual inclu\u00eda la paleta en la que escrib\u00eda, los panes de tinta y las ca\u00f1as-plumas. Normalmente escrib\u00eda sentado como un sastre o de rodillas, hasta el tiempo en que, como en Qumr\u00e1n, se prefer\u00eda sentarse delante de largas mesas.
{N}EL PERGAMINO{/}
El cuero era poco utilizado. Se llamaba entonces pergamino [2Tm_4,13], del nombre de la ciudad de P\u00e9rgamo especializada en la preparaci\u00f3n de pieles para ese uso. Su empleo se desarroll\u00f3 durante la era cristiana, desde el momento en que la exportaci\u00f3n de papiro a occidente se dificult\u00f3 hasta el momento en que se comenz\u00f3 a fabricar el papel, inventado hac\u00eda ya mucho tiempo por los chinos y que fue dado a conocer por los \u00e1rabes. El pergamino pod\u00eda utilizarse en rollos, y los jud\u00edos hab\u00edan conservado ese uso. El libro hecho de hojas cosidas s\u00f3lo se usaba para las necesidades del comercio y para tomar notas. El libro, hecho de hojas de papiro o de pergamino plegadas, cortadas y pegadas, era entonces llamado codex, del nombre de las plaquetas de madera con que se hac\u00eda la cubierta. Los cristianos, a diferencia de los jud\u00edos, recurrieron r\u00e1pidamente a \u00e9ste para los textos b\u00edblicos; sin duda hay que ver all\u00ed la marca del medio social al que pertenec\u00edan muchos de ellos, gente de clase media y del comercio, no iletrados, pero s\u00ed m\u00e1s interesados por el aspecto pr\u00e1ctico que cohibidos por escr\u00fapulos art\u00edsticos o literarios.
En cuanto a nuestros textos b\u00edblicos, la gran mayor\u00eda de los documentos a trav\u00e9s de los cuales nos ha llegado el texto original son {C}c\u00f3dices{/} (plural de codex), y \u00e9stos eran pergaminos. Casi \u00fanicamente en Egipto se han encontrado textos del Nuevo Testamento escritos en papiros, ya sean rollos o fragmentos. Y estos papiros son a menudo mucho m\u00e1s antiguos que nuestros m\u00e1s antiguos pergaminos.
{N}LOS ESCRIBAS{/}
El uso del papiro, material perecible, exig\u00eda que se recurriera a muchos escribas para recopiar los libros y otros documentos importantes. En los pa\u00edses del Medio Oriente el escriba era un personaje letrado, altamente considerado, a menudo un funcionario, como Baruc, el secretario -secretario y ministro del rey- que se hizo el secretario de Jerem\u00edas [Jer_32,1]; [Jer_35,1]; [Jer_43,1].
La cosa era muy distinta en el mundo romano; las tareas culturales eran all\u00ed com\u00fanmente encargadas a gente oscura, a veces esclavos griegos que ten\u00edan tras ellos toda una tradici\u00f3n. Despu\u00e9s de las invasiones b\u00e1rbaras, el trabajo del escriba fue principalmente una actividad de los monjes; \u00e9stos se preocuparon de conservar las riquezas del pensamiento antiguo y ese trabajo que exig\u00eda tanto cuidado como paciencia conven\u00eda muy bien a su estado. De all\u00ed se deriva la expresi\u00f3n: un trabajo de benedictino.
Siempre era posible que el escriba cometiese errores. Por eso, desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad, se hab\u00edan establecido controles; as\u00ed por ejemplo, se pon\u00eda una se\u00f1al cada diez l\u00edneas, y al final del libro se anotaba el n\u00famero exacto de l\u00edneas. Esas reglas alcanzaron su m\u00e1ximo de rigurosidad cuando en tiempos de Jes\u00fas los masoretas reforzaron los controles para cualquier copia de un texto b\u00edblico. Entonces se contaban todas las letras del libro y se indicaba cu\u00e1l era la letra que quedaba en el medio. Eso explica que aun cuando, despu\u00e9s de siglos, haya manuscritos que contengan errores, esos errores alteraron muy raramente el sentido del texto.
Las diferencias m\u00e1s notables entre las copias de que disponemos y sus originales son a menudo las explicaciones o glosas, a\u00f1adidas por alg\u00fan escriba para precisar el sentido de una palabra o de una frase que a \u00e9l le parec\u00eda dif\u00edcil de comprender por el lector. Y no es raro que la explicaci\u00f3n fuese err\u00f3nea. Com\u00fanmente los escribas mostraban un gran respeto por el texto, pero a veces pon\u00edan en el margen ya fuera una nota explicativa de alguna expresi\u00f3n, ya fuera la correcci\u00f3n de un error que hab\u00edan cometido: un ejemplo claro de ello es [1Cor_4,6]. En el caso de los libros del Antiguo Testamento es mucho m\u00e1s dif\u00edcil hablar de glosas, porque esos libros son a veces el resultado de una larga gestaci\u00f3n. En ese caso, los textos m\u00e1s antiguos eran retomados, combinados, reorientados por nuevos autores que actuaban con plena responsabilidad: es la \u00faltima redacci\u00f3n del texto, tal como entr\u00f3 en la Biblia, que es un libro inspirado.

{N}1.6:{/} {N}LOS TEXTOS ORIGINALES
\u00bfD\u00d3NDE EST\u00c1N LOS TEXTOS ORIGINALES DE LA BIBLIA?{/}
Es la primera cuesti\u00f3n que se plantea a menudo en este campo. Parte de una preocupaci\u00f3n cr\u00edtica: puesto que la Biblia est\u00e1 traducida en todas las lenguas, \u00bfa partir de qu\u00e9 textos se debe hacer la traducci\u00f3n? Adem\u00e1s, si las traducciones difieren, \u00bfa qu\u00e9 texto se pueden referir los expertos para decir cu\u00e1l es la traducci\u00f3n justa?
Es dif\u00edcil responder debidamente si no se precisa primeramente que, en el caso de la Biblia, el texto original no significa la misma cosa que cuando se discute, por ejemplo, sobre el texto original de una novela de Gald\u00f3s.
Por lo que se refiere a las obras modernas, uno o varios autores escriben un manuscrito. Este manuscrito es el texto original: la misi\u00f3n del editor consiste en publicarlo. Podr\u00edamos preguntarnos si el editor, o la censura, no han cambiado nada del texto original, y muy a menudo podremos hacernos con el manuscrito escrito por el autor. La Biblia naci\u00f3 en un contexto completamente diverso. La mayor\u00eda de los libros del Antiguo Testamento han pasado por una larga historia hasta el momento en que la comunidad religiosa se hace cargo de ellos y decide difundirlos. El manuscrito ha pasado por much\u00edsimas manos, ha sido recopilado y a veces ha sufrido no pocas modificaciones. Y as\u00ed hasta el momento en que la comunidad lo considera como un libro sagrado que en adelante deber\u00e1 reproducirlo tal como es. V\u00e9ase {C}El canon de las Escrituras.{/}
De hecho es en los cuatro \u00faltimos siglos antes de la era cristiana cuando se constituye la colecci\u00f3n de los libros del pueblo de Israel conocida como la {C}TaNaK{/} (es decir, abreviadamente: Ley-Profetas-Escritos): es nuestro Antiguo Testamento. En cuanto al Nuevo Testamento, pasaron muy pocos a\u00f1os entre la escritura del manuscrito y su promoci\u00f3n al rango de libro reconocido por la comunidad: de unos diez a treinta a\u00f1os para los Evangelios. Las cartas de Pablo, salvo casos excepcionales, no fueron retocadas; es solamente probable que dos o tres de las ep\u00edstolas actuales est\u00e9n formadas por varios billetes de Pablo, de los que guardaron los p\u00e1rrafos m\u00e1s importantes. Aunque sobre algunos de estos libros haya habido dudas durante tres siglos antes de reconocerlos como inspirados, de hecho se guardaban mucho de retocarlos.
{N}DE LOS COPISTAS A LOS MUSEOS{/}
Debe quedar claro que en el caso de que no se tiene el manuscrito original, en el sentido moderno de este t\u00e9rmino, para ninguno de los libros de la Biblia: s\u00f3lo poseemos copias. La raz\u00f3n es sencilla: los manuscritos se deterioraban r\u00e1pidamente y hab\u00eda que volverlos a copiar: ver el documento {C}El libro y la escritura,{/} especialmente el p\u00e1rrafo {C}Los escribas.{/}
Desde hace siglos los expertos se han afanado por encontrar los manuscritos m\u00e1s antiguos, porque cuanto menos hayan sido copiados, menos errores contienen te\u00f3ricamente. Han realizado asimismo un enorme trabajo de cotejo entre todos los manuscritos de que dispon\u00edan para ver las diferencias, tratando de encontrar despu\u00e9s la pista de los diversos errores. Es el mismo problema que se le plantea al profesor cuyos alumnos han copiado unos de otros. Con un poco de sentido com\u00fan, y aplicando las reglas de la cr\u00edtica llamada textual, se llega a saber qui\u00e9n ha copiado a qui\u00e9n y cu\u00e1l era el trabajo original.
En cuanto al Antiguo Testamento hebreo, se sabe que en el siglo X de nuestra era los jud\u00edos se alarmaron por las peque\u00f1as diferencias entre los diversos manuscritos existentes. Entonces escogieron el que les parec\u00eda el mejor, lo hicieron texto oficial y destruyeron todos los dem\u00e1s. Afortunadamente se han descubierto despu\u00e9s algunos manuscritos antiguos que se hab\u00edan salvado de la hoguera y con ellos se han podido corregir algunos errores del texto oficial.
El texto griego del Antiguo Testamento ten\u00eda el inconveniente de no ser, la mayor parte de las veces, el texto original, sino la traducci\u00f3n de un original hebreo. Con frecuencia se trataba de una buena traducci\u00f3n, pero una buena traducci\u00f3n no es nunca el original. En compensaci\u00f3n se contaba, en el caso del griego, con bellos manuscritos de {C}pergamino{/} que se remontaban al siglo IV de nuestra era, es decir, mucho m\u00e1s antiguos que las copias actuales del texto hebreo. En un buen n\u00famero de  lugares su texto era m\u00e1s pr\u00f3ximo al original hebreo antiguo que el texto oficial hebreo de que nosotros disponemos hoy, y ellos nos han ayudado a encontrar el sentido primitivo de varios vers\u00edculos.
Para el Nuevo Testamento, el trabajo de cr\u00edtica da resultados mucho m\u00e1s satisfactorios, debido a que las copias de que disponemos est\u00e1n muy pr\u00f3ximas en el tiempo a los manuscritos de los autores. No solamente contamos para el conjunto del Nuevo Testamento con textos enteros de {C}pergamino{/} del siglo IV, sino que contamos con textos parciales copiados en {C}papiro,{/} algunos de comienzos del siglo II, es decir, de unos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la aparici\u00f3n del libro. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, las ep\u00edstolas, los cuatro evangelios, tal o cual libro, o solamente algunas p\u00e1ginas de un libro del Nuevo Testamento que hab\u00edan copiado personas privadas.
Este trabajo sobre los mismos textos ha sido facilitado por el estudio de todas las obras escritas a partir del siglo I por los autores cristianos. Ellos citan los textos de la Biblia, los comentan, discuten sobre el sentido de los textos o de sus variantes con aquellos que no tienen la misma visi\u00f3n de la fe. Apenas si hay un solo vers\u00edculo del Nuevo testamento que no haya sido citado por m\u00e1s de un autor. Es, pues, un medio para saber lo que ellos le\u00edan en su Biblia, que no era otra cosa que lo que nosotros leemos hoy.
As\u00ed, pues, desde hace m\u00e1s de un siglo se ha hecho un trabajo enorme para descubrir el texto original m\u00e1s all\u00e1 de los innumerables y peque\u00f1os detalles en que difieren los manuscritos. El trabajo ha merecido la pena: aunque se discuta y siga discutiendo siempre sobre el texto exacto de numerosos vers\u00edculos, hay muy pocos lugares donde el sentido haya sido gravemente alterado. Puede decirse sin temor de errar que ning\u00fan texto de la antig\u00fcedad, ning\u00fan texto sagrado de otra religi\u00f3n, ha sido sometido a una cr\u00edtica semejante, por lo que no puede preciarse de tal autenticidad.
{N}\u00bfD\u00d3NDE EST\u00c1N LOS ORIGINALES?{/}
El lector habr\u00e1 entendido que en este p\u00e1rrafo no hablamos de los originales, sino de {C}nuestros{/} originales: en realidad se trata de las copias m\u00e1s antiguas y seguras. Se encuentran por doquier en todos los grandes museos y las antiguas bibliotecas europeas, ya provengan de la cristiandad europea o hayan sido tra\u00eddos del Medio Oriente por los rebuscadores (y a veces los saqueadores) de la arqueolog\u00eda. Resulta completamente in\u00fatil ir a consultarlos sobre el lugar, si no es por la curiosidad de ver lo que eran ciertas obras de una calidad excepcional. Para quienes gustan de saber y citar algunos nombres, podemos recordar los grandes {C}c\u00f3dices{/} (v\u00e9ase {C}El libro y la Escritura){/} m\u00e1s conocidos: el {C}Vaticano,{/} el {C}Sina\u00edtico,{/} el {C}Alejandrino,{/} el {C}C\u00f3digo de Beza;{/} adem\u00e1s de los famosos {C}papiros de Bodmer.{/}
Tanto el texto hebreo del Antiguo Testamento, y su versi\u00f3n griega, como el texto griego del Nuevo Testamento se publican en ediciones baratas y se encuentran, por lo menos, en todas las librer\u00edas b\u00edblicas. Se trata de textos donde, en todos los detalles que var\u00edan seg\u00fan los manuscritos, los expertos han elegido la variante m\u00e1s probable; adem\u00e1s, en casi todas las ediciones, algunas notas se\u00f1alan en todos los detalles dudosos las variantes que se encuentran en ciertos manuscritos.
Digamos, por fin, que s\u00f3lo nos separan de la {C}letra{/} de la Biblia  nuestra capacidad personal y nuestro esfuerzo para instruirnos y desarrollar nuestra cultura. En cuanto a recibir la Palabra de Dios, no es solamente una cuesti\u00f3n de estudio: no olvidemos que es un libro inspirado, o sea portador del Esp\u00edritu, por lo que s\u00f3lo entrega la Palabra al que est\u00e1 abierto al Esp\u00edritu de Jes\u00fas.


