{2}PRIMERA CARTA DE JUAN{/}

Esta primera carta de Juan, inseparable de su evangelio, nos recuerda que el camino cristiano no es sino una divinizaci\u00f3n, la nuestra. En toda \u00e9poca el ideal cristiano ha parecido muy p\u00e1lido o muy estrecho a mucha gente. Sin criticar directamente los valores del cristianismo y sus beneficios a la humanidad, les ha parecido que limita al hombre. Pensemos en todos aquellos que, como Marx, han sostenido que la verdadera liberaci\u00f3n humana pasa por la lucha contra la fe. Pensemos en los que hoy en d\u00eda se conf\u00edan a la ciencia para prolongar sus posibilidades de vida. Pensemos, por \u00faltimo, en todos los que rechazan el activismo occidental y buscan en las sabidur\u00edas orientales un acceso al Absoluto, lo que ni siquiera han visto en la fe cristiana.
Pero incluso entre los cristianos, esa religi\u00f3n sentimental basada en un entusiasmo por Jes\u00fas, el Maestro bueno que ense\u00f1a el amor universal, oculta a menudo una ignorancia de los ideales de la fe. Porque en Jes\u00fas nosotros queremos alcanzar a Dios mismo; estamos en busca de la Verdad y queremos perdernos en esa Verdad de donde salimos.
En esta primera carta, Juan afirma: Si tienen al Hijo de Dios, tienen toda la Verdad, est\u00e1n en el camino del aut\u00e9ntico Amor y est\u00e1n en comuni\u00f3n con Dios mismo. Pero quiz\u00e1 nos enga\u00f1amos a nosotros mismos cuando pretendemos estar en Cristo. Y por eso Juan precisa los criterios, las condiciones que nos permiten verificar si realmente andamos en la luz y vivimos en el amor.
De este modo la primera carta de Juan completa su Evangelio, en el que hab\u00eda demostrado que al creer o no en Cristo tomamos la decisi\u00f3n m\u00e1s importante de la vida humana.
En esta carta se pueden reconocer tres partes:
\u0097_andar en la luz: [1Jn_1,5] a [1Jn_2,29]
\u0097_vivir como hijos de Dios: [1Jn_3,1] a [1Jn_4,6]
\u0097_Dios-Amor es fuente del amor, [1Jn_4,7-21], y fuente de la fe, [1Jn_5,1].

{2}SEGUNDA CARTA DE JUAN{/}

{C}Dama elegida, Se\u00f1ora{/}. As\u00ed saluda Juan a la comunidad de no sabemos qu\u00e9 ciudad. Elegida y santa es la Iglesia, como son elegidos de Dios y santos los que la integran.
Juan los invita a una actitud muy firme y tajante frente a los que no aceptan la fe de los ap\u00f3stoles. Al mismo tiempo recuerda la ley fundamental del cristiano, el amor.
Permanecer celosamente fieles a la verdad es amar a Cristo, que nos confi\u00f3 esta verdad, es servir a los hombres, que necesitan toda la verdad y no solamente la que m\u00e1s se aprecia en un momento determinado.

{2}TERCERA CARTA DE JUAN{/}

Para los cristianos que lo conoc\u00edan, el ap\u00f3stol Juan no era \u00absan Juan\u00bb, sino un hombre. Para cierto Diotrefes, al que hab\u00eda hecho responsable de no sabemos qu\u00e9 comunidad, Juan era un anciano molesto. Y Diotrefes, para mejor dominar en su Iglesia, cortaba las relaciones.
Al contrario, Juan habla en sus tres cartas, como en el Evangelio, de la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb que ha de existir entre todos los cristianos. Toda Iglesia y todo grupo debe permanecer abierto a los dem\u00e1s, manteniendo constantes relaciones con ellos. Pablo tambi\u00e9n recalca este deber: recibir en su propia casa a los cristianos que vienen de otros lugares para estrechar los lazos de la fe com\u00fan.
