{2}CARTA A LOS FILIPENSES{/}

Aqu\u00ed tenemos de nuevo una verdadera carta de Pablo, personal, llena de atenciones y de delicadeza, que envi\u00f3 desde la prisi\u00f3n a la comunidad que siempre se hab\u00eda preocupado m\u00e1s por \u00e9l. M\u00e1s de una vez Pablo hab\u00eda contado con su ayuda material, mostrando as\u00ed la confianza que ten\u00eda en ellos. Habitualmente, para evitar cualquier suspicacia de inter\u00e9s personal, prefer\u00eda ganarse la vida dedic\u00e1ndose totalmente a su misi\u00f3n. En esta carta encontraremos esa c\u00e9lebre p\u00e1gina: Tengan unos con otros las mismas disposiciones de Cristo.
Acabamos de decir que es una verdadera carta de Pablo. En realidad no est\u00e1 todo bien hilado; pareciera que se hubieran recompuesto varios fragmentos de cartas de Pablo. Esto lo haremos notar en [Flp_2,19]; [Flp_3,1]; [Flp_4,1]. Bien podr\u00eda tratarse de dos cartas, una en que Pablo quer\u00eda dar sus noticias y agradecer, y otra que era una advertencia al estilo de la carta a los G\u00e1latas.
Cuando se reunieron las cartas de Pablo, se agruparon primero, por orden de extensi\u00f3n, las cuatro m\u00e1s importantes: a los Romanos, a los Corintios y a los G\u00e1latas. Luego se pusieron las que llamamos las \u00abcartas de la cautividad\u00bb. All\u00ed se encuentra la carta a los Filipenses, entre las cartas a los Efesios y Colosenses, como si las tres hubiesen sido enviadas desde la misma prisi\u00f3n. Hay lugar para pensar, sin embargo, que la carta a los Filipenses no fue escrita cuando Pablo estaba en Roma, hacia el a\u00f1o 60, sino varios a\u00f1os antes, el 56. Entonces tal vez estaba prisionero en Efeso.
