{2}SIR\u00c1CIDES{/}

Dos siglos antes de Cristo, Jes\u00fas, hijo de Sir\u00e1, escribi\u00f3 este libro, que es una s\u00edntesis de las tradiciones y de las ense\u00f1anzas de los \u00absabios\u00bb.
Era un hombre acomodado y de buena educaci\u00f3n. Parece haber estado al frente de una casa importante y con servidumbre. Trat\u00f3 con mucha gente, se dedic\u00f3 a trabajos y negocios que le resultaron bien y, al final, este sabio confiesa que los libros sagrados son los que le ense\u00f1aron los secretos del \u00e9xito. Al escribir el presente libro, quiso compartir con otros lo que hab\u00eda le\u00eddo en aqu\u00e9llos y, adem\u00e1s, comprobado por su propia experiencia.
Escribe algunos a\u00f1os antes de la crisis religiosa de que se habla en los libros de los Macabeos. Muchos de sus contempor\u00e1neos se dejaban atraer por la cultura griega y su religi\u00f3n jud\u00eda les parec\u00eda anticuada. El autor quiere mostrarles lo que significa la fe para el que vive dentro de una sociedad humana y se enfrenta con los mil problemas de la vida pr\u00e1ctica. En ninguna otra naci\u00f3n hay una sabidur\u00eda superior a la del pueblo de Dios, porque ah\u00ed es donde, por orden divina, la Sabidur\u00eda ha venido a habitar. El presente libro muestra c\u00f3mo la Ley de Dios lleva a una vida personal y social m\u00e1s humana, m\u00e1s inteligente y m\u00e1s responsable.
Hay dos grandes partes en este libro que pertenece a los \u00abDeuterocan\u00f3nicos\u00bb:
- Los cap\u00edtulos 1-42 comprenden siete series de sentencias. Cada una empieza por un elogio de la sabidur\u00eda. Es especialmente notable el poema sobre la sabidur\u00eda del cap\u00edtulo 24.
- Los cap\u00edtulos 43-51 empiezan por alabar a Dios, cuya sabidur\u00eda brilla en el orden del universo, y siguen con la descripci\u00f3n de la sabia actuaci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s de los grandes personajes del Antiguo Testamento.
{K}Pr\u00f3logo del traductor griego{/}
La Ley, los Profetas y los dem\u00e1s Escritos que los han seguido nos han dado tantas excelentes ense\u00f1anzas que, al parecer, se debe felicitar a Israel por su doctrina y su sabidur\u00eda. Pero no bastar\u00eda con guardar esas verdades para nuestra instrucci\u00f3n personal, pues los que aman la sabidur\u00eda tratan de ayudar, por medio de sus palabras y de sus escritos, a los que est\u00e1n menos familiarizados con ella, es decir, con sus ense\u00f1anzas.
As\u00ed fue como mi abuelo Jes\u00fas se aplic\u00f3 durante toda su vida al estudio de la Ley, de los Profetas y de los dem\u00e1s Libros de nuestros antepasados. Despu\u00e9s de haber adquirido un gran dominio de ellos, se decidi\u00f3 tambi\u00e9n a escribir algo sobre estos temas de doctrina y de sabidur\u00eda, para que los amantes del saber pudiesen a su vez dedicarse a \u00e9ste y llevar una vida mucho m\u00e1s conforme a la Ley.
Est\u00e1n pues invitados a leerlos con benevolencia y atenci\u00f3n; sean indulgentes con aquellos lugares donde, a pesar de todos nuestros esfuerzos para traducir bien, pareciera que no logramos acertar en tal o cual expresi\u00f3n.
En realidad, las cosas que se dicen en hebreo pierden a menudo su fuerza cuando se las traduce a otro idioma. Por lo dem\u00e1s, esto no s\u00f3lo es problema de este libro, pues aun las traducciones de la Ley, de los Profetas y de los otros Escritos difieren a veces considerablemente del texto primitivo.
El a\u00f1o treinta y ocho_del rey Evergetes, habi\u00e9ndome trasladado a vivir a Egipto, descubr\u00ed un ejemplar de esta instrucci\u00f3n de tan elevada sabidur\u00eda. Inmediatamente me sent\u00ed obligado a traducir el presente libro lo m\u00e1s cuidadosamente posible, aun al precio de grandes esfuerzos. Desde entonces, y por mucho tiempo, consagr\u00e9 a este trabajo muchos estudios y noches sin dormir; quer\u00eda traducir todo este libro y publicarlo para uso de los que, viviendo fuera de Palestina, aspiran a ser amantes de la sabidur\u00eda y a vivir m\u00e1s conforme a la Ley.
