{2}EZEQUIEL{/}

{K}Cuando todo se viene abajo{/}
"Una tercera parte morir\u00e1 de peste y de hambre, otra caer\u00e1 a cuchillo, y una parte la esparcir\u00e9 a todos los vientos; y tambi\u00e9n a \u00e9stos los perseguir\u00e9 y saciar\u00e9 mi furor en ellos." Estas son las palabras de Dios, con las cuales Ezequiel anunciaba la ruina del Pueblo Santo. \u00bfAcaso no se aplican tambi\u00e9n a la crisis actual de la Iglesia?
Esta ha perdido en pocos a\u00f1os la fachada imponente que constitu\u00edan para ella sus templos y ceremonias concurridas, la pr\u00e1ctica mayoritaria del pueblo, la fidelidad de su clero presente en todas partes, la seguridad de una fe indiscutida y de una obediencia de todos al centro, Roma. Todo esto se va derrumbando. Muchos esperaban que la renovaci\u00f3n empezada con el Conciclio diera pronto frutos, pero cada d\u00eda se deshace m\u00e1s lo que parec\u00eda asegurar el porvenir.
Entonces nos vienen a la memoria otras palabras de Ezequiel: "No les permitir\u00e9 que sean un pueblo como los dem\u00e1s, sino que reinar\u00e9 por la fuerza sobre ustedes. Yo los reunir\u00e9 de en medio de los pueblos y me enfrentar\u00e9 con ustedes. Tendr\u00e1n que pasar bajo mi autoridad." \u00bfAcaso no ser\u00e1 Dios el que llama ahora las fuerzas de destrucci\u00f3n? \u00bfNo ser\u00e1 Dios el que echa abajo las construcciones humanas que nosotros cre\u00edamos ser la Iglesia? Algo subsistir\u00e1, por supuesto, {C}un resto{/}, como lo anunci\u00f3 Ezequiel, es decir, aquellos cuya fe habr\u00e1 sido purificada por la prueba y en los que actuar\u00e1 con m\u00e1s libertad el Esp\u00edritu de Dios.
Lo dicho anteriormente basta para entender el valor actual del libro de Ezequiel. Este fue testigo de Dios en los \u00faltimos a\u00f1os del reino de Jud\u00e1 y, despu\u00e9s de la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n, entre los desterrados a Babilonia.
Seguramente nos extra\u00f1ar\u00e1 el lenguaje que atribuye a Dios, el cual est\u00e1 siempre amenazando, y parece gozar con la situaci\u00f3n atroz de su pueblo, satisfaciendo con esto su rencor y sus celos. Pero \u00bfser\u00eda posible hablar de amor quitando de en medio las palabras {C}celos{/} y {C}violencia{/}?
Hay celos y violencia cuando Dios viene a conquistar a hombres carnales y pecadores. El esposo va a buscar a la mujer infiel en medio de sus amantes y la trae a la fuerza. Las palabras excesivas de Ezequiel no deben hacernos olvidar otras p\u00e1ginas de la Biblia en que Dios expresa su cari\u00f1o. Pero tampoco se pueden dejar a un lado so pretexto de que Dios ser\u00eda un buen pap\u00e1. Posiblemente hemos experimentado en carne propia la miseria del pecador que hace frente a Dios: a Ezequiel le toc\u00f3 denunciar toda la amargura del pecado y gritar la indignaci\u00f3n de Dios.
Los jud\u00edos suelen decir que Ezequiel mereci\u00f3 ser renegado de su naci\u00f3n por haber hablado del Pueblo Santo en forma tan insultante e incluso grosera... Pero nunca dudaron de que su palabra fuera de Dios. Y lo es tambi\u00e9n para nosotros. Una palabra que nos obliga a ser muy exigentes con la Iglesia, en la misma medida en que la queremos y nos sentimos parte de ella.
{K}El libro de Ezequiel{/}
Muy posiblemente Ezequiel era un joven sacerdote, y estuvo entre los jud\u00edos desterrados a Caldea despu\u00e9s del primer sitio de Jerusal\u00e9n, en el a\u00f1o 598 [2Re_24,14]. All\u00ed fue llamado por Dios como nos lo cuenta en los cap\u00edtulos 1 y 2.
La primera parte de su libro (cc. 1-24) re\u00fane sus discursos, que anunciaron la destrucci\u00f3n total de su patria.
Despu\u00e9s de las profec\u00edas contra las naciones extranjeras (cc. 25-32), viene la tercera parte del libro, las promesas a los desterrados. Porque Dios no quiere que muera su pueblo.
Se sabe de razas que desaparecen y de emigrantes que olvidan su patria porque encontraron trabajo en otro pa\u00eds. As\u00ed, debi\u00f3 morir el pueblo jud\u00edo despu\u00e9s de la crisis en que Jerusal\u00e9n fue desolada. Cuando estuvieron en Babilonia, desterrados en una naci\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3spera, los ancianos vivieron echando de menos a su tierra, mientras los j\u00f3venes pensaron aprovechar su nueva situaci\u00f3n. Pero Ezequiel se dedic\u00f3 a formar la conciencia de los que alg\u00fan d\u00eda volver\u00edan a Judea para construir el nuevo reino de Dios (cc. 33-39).
