{2}JOSUE{/}

La misi\u00f3n de Mois\u00e9s se hab\u00eda acabado en el monte Nebo. Como lo vimos en el Deuteronomio, Mois\u00e9s hab\u00eda sido llamado por Dios para hacer que el pueblo subiera desde la esclavitud de Egipto hasta las puertas de la tierra prometida. El pueblo est\u00e1 pues el all\u00ed, frente a esa tierra que Dios le da en herencia y en ese momento es Josu\u00e9, el primer Jes\u00fas (pues Josu\u00e9 y Jes\u00fas en hebreo son una sola  y misma palabra) quien va a introducir al pueblo en el atierra prometida.
{K}Un pueblo de emigrantes{/}
Hablar de pueblo es mucho decir. En efecto, todav\u00eda no se trata m\u00e1s que de algunos clanes guiados por Mois\u00e9s a trav\u00e9s del desierto y que sin duda se han incrementado con pocos que hayan sido estos n\u00f3madas confiados ahora a Josu\u00e9, llevan consigo una experiencia de una riqueza tal que se transformar\u00e1, despu\u00e9s de reunirse con otras tribus que no hab\u00edan abandonado la Palestina, en la herencia espiritual de todos.
Rente a los cananeos que habitaban las ciudades y cultivaban las tierras de los alrededores, estos n\u00f3madas toman poco a poco conciencia de su originalidad y de su identidad. El que se revel\u00f3 a Mois\u00e9s en el Sina\u00ed y que multiplic\u00f3 las maravillas a favor de los fugitivos de Egipto, Yav\u00e9-Dios, hizo una alianza con este pueblo de n\u00f3madas, con estas tribus de beduinos. Les dio su ley al mismo tiempo que su promesa. En adelante ser\u00e1n al pueblo que \u00e9l se eligi\u00f3 y \u00e9l ser\u00e1 su Dios. Es durante este periodo de Josu\u00e9 y de los Jueces cuando se constituir\u00e1 realmente el pueblo de Israel.
Sin embargo, por muy colmados que se sientan por Yav\u00e9, estos n\u00f3madas no pueden evitar de sentir admiraci\u00f3n por los cananeos en medio de los cuales viven. Los historiadores nos dicen que este per\u00edodo del segundo  milenio antes de Cristo es el per\u00edodo m\u00e1s prestigioso de la historia de Palestina en el plano cultural. Frente a las ciudades cananeas con sus fortificaciones, sus templos y sus palacios con artesonado de cedro, y decorados con incrustaciones de marfil, el nivel de vida de los n\u00f3madas parec\u00eda muy pobre. El mismo contraste se daba en el plano religioso: los cananeos de las ciudades multiplicaban sus celebraciones, fiestas y ritos a la vista de los beduinos que no ten\u00edan ni siquiera templo.
La tentaci\u00f3n es grande, y tanto los libros de Josu\u00e9 y de los Jueces como los de Samuel y de los Reyes no cesar\u00e1n de mostrarnos con cu\u00e1nta facilidad el pueblo de Israel se dejaba arrastrar. Atra\u00eddo por esa civilizaci\u00f3n brillante, abandona al mismo tiempo sus costumbres propias y su fe para adaptar los cultos de los habitantes del pa\u00eds. Durante todo el per\u00edodo de la realeza los profetas no dejar\u00e1n de recordar al pueblo las exigencias de la alianza y de la fidelidad a Yav\u00e9.
{K}La verdad sobre la conquista{/}
Un pueblo seducido por la cultura cananea, responsables que resisten proclam\u00e1ndole el llamado a la fidelidad, tal es el conflicto permanente que nos presentan los textos de la Biblia con respeto a este per\u00edodo. El libro de Josu\u00e9 parece que nos  presentara una conquista sistem\u00e1tica del pa\u00eds llevada a cabo por Josu\u00e9 a la cabeza de los tribus; pero en realidad las cosas debieron haber pasado de manera muy distinta.
La gente de las ciudades y los n\u00f3madas eran muy diferentes, y la obligaci\u00f3n que ten\u00edan unos y otros de cohabitan en un mismo territorio, no impidi\u00f3 que hubiera conflictos, unas veces eran los cananeos los que ganaban, otra, los n\u00f3madas. Pero poco a  poco las tribus fueron imponiendo su ley a los antiguos habitantes del pa\u00eds, y en la \u00e9poca de Sa\u00fal, los n\u00f3madas de o otra, convertido en citados a medida que pasaban los a\u00f1os, se hab\u00edan apoderado del poder en el pa\u00eds. David y luego Salom\u00f3n deber\u00edan confirmar esta situaci\u00f3n.
Las minor\u00edas activas son las que hacen la historia. cuando hablamos de la Iglesia y de su impacto en el mundo, no se trata a veces mas que de una minor\u00eda de creyentes. Los grupos de profetas que, varios siglos despu\u00e9s de Josu\u00e9, recopilaron las tradiciones y los documentos sobre la conquista, no pretendieron estregarnos una historia exacta y completa de aquella. No nos dejemos enga\u00f1ar  por el aspecto triunfador de esto srelatos en que todo Israel obtiene junto a Josu\u00e9 victorias asombrosas: el libro de Josu\u00e9 narra peque\u00f1as cosas que constituyeron una gran historia.
