
I. INTRODUCCI\u00d3N{/}
(1,1-26){/}

{1}1{/}

PR\u00d3LOGO{/}

{I}1_{/}Querido Te\u00f3filo: 
En mi primer libro trat\u00e9 
de todo lo que Jes\u00fas hizo 
y ense\u00f1\u00f3 desde el 
principio {I}2_{/}hasta el 
d\u00eda en que subi\u00f3 al cielo 
despu\u00e9s de haber dado 
instrucciones a los 
ap\u00f3stoles que hab\u00eda 
elegido bajo la acci\u00f3n 
del Esp\u00edritu Santo. 
{I}3_{/}Despu\u00e9s de su pasi\u00f3n 
se present\u00f3 a ellos, 
d\u00e1ndoles muchas pruebas 
evidentes de que estaba 
vivo: se apareci\u00f3 durante 
cuarenta d\u00edas y les habl\u00f3 
de las cosas del reino de 
Dios.
\u00daLTIMAS INSTRUCCIONES Y 
ASCENSI\u00d3N{/}

{I}4_{/}Una vez que 
estaba comiendo con ellos 
les mand\u00f3 que no saliesen 
de Jerusal\u00e9n, sino que 
aguardasen la promesa del 
Padre, de la que os 
habl\u00e9; {I}5_{/}porque Juan 
bautiz\u00f3 con agua, pero 
vosotros ser\u00e9is 
bautizados en el Esp\u00edritu 
Santo dentro de pocos 
d\u00edas. {I}6_{/}Los que estaban 
con \u00e9l le preguntaron: 
\u00abSe\u00f1or, \u00bfvas a 
restablecer ya el reino 
de Israel?\u00bb. {I}7_{/}Les 
respondi\u00f3: \u00abNo os toca a 
vosotros saber los 
tiempos y las 
circunstancias que el 
Padre ha fijado con su 
autoridad; {I}8_{/}pero 
recibir\u00e9is la fuerza del 
Esp\u00edritu Santo, que 
vendr\u00e1 sobre vosotros 
para que se\u00e1is mis 
testigos en Jerusal\u00e9n, en 
toda Judea, en Samar\u00eda y 
hasta los confines de la 
tierra\u00bb.
{I}9_{/}Dicho esto, lo 
vieron subir, hasta que 
una nube lo ocult\u00f3 a su 
vista. {I}10_{/}Ellos se 
quedaron mirando 
fijamente al cielo 
mientras \u00e9l se iba, 
cuando se les aparecieron 
dos hombres vestidos de 
blanco, {I}11_{/}que les 
dijeron: \u00abGalileos, \u00bfqu\u00e9 
hac\u00e9is ah\u00ed mirando al 
cielo? Este Jes\u00fas que 
acaba de subir al cielo 
volver\u00e1 tal como lo 
hab\u00e9is visto irse al 
cielo\u00bb.
ORACI\u00d3N PERSEVERANTE{/}

{I}12_{/}Entonces regresaron 
a Jerusal\u00e9n desde el 
monte de los Olivos, que 
dista poco de Jerusal\u00e9n, 
lo que se permit\u00eda andar 
en s\u00e1bado. {I}13_{/}Y as\u00ed que 
entraron, subieron a la 
estancia de arriba, donde 
se alojaban 
habitualmente. Eran Pedro 
y Juan, Santiago y 
Andr\u00e9s, Felipe y Tom\u00e1s, 
Bartolom\u00e9 y Mateo, 
Santiago el de Alfeo, 
Sim\u00f3n el Zelotes y Judas 
el de Santiago. 
{I}14_{/}Todos ellos hac\u00edan 
constantemente oraci\u00f3n en 
com\u00fan con las mujeres, 
con Mar\u00eda, la madre de 
Jes\u00fas, y con sus 
hermanos.
ELECCI\u00d3N DE MAT\u00cdAS{/}

{I}15_{/}Un d\u00eda de 
aquellos, en que se 
hab\u00edan reunido unos 
ciento veinte, Pedro se 
puso en pie en medio de 
los hermanos y dijo: 
{I}16_{/}\u00abHermanos, ten\u00eda que 
cumplirse lo que anunci\u00f3 
el Esp\u00edritu Santo por 
boca de David acerca de 
Judas, el gu\u00eda de los que 
prendieron a Jes\u00fas. 
{I}17_{/}Era uno de nosotros 
y formaba parte de 
nuestro ministerio. 
{I}18_{/}Con lo que le dieron 
por el delito se compr\u00f3 
un terreno, en el que se 
tir\u00f3 de cabeza desde lo 
alto, se revent\u00f3 por 
medio y se desparramaron 
todas sus entra\u00f1as. 
{I}19_{/}Esto fue notorio a 
todos los habitantes de 
Jerusal\u00e9n, de modo que el 
campo se llam\u00f3 en su 
lengua \u00abHac\u00e9ldama\u00bb, es 
decir, \u00abcampo de sangre\u00bb. 
{I}20_{/}Porque est\u00e1 escrito 
en el libro de los 
Salmos: Que su morada se 
convierta en un desierto 
y no haya quien habite en 
ella.{/} Y: que ocupe otro 
su cargo.{/} {I}21_{/}Conviene, 
por tanto, que uno de los 
que nos han acompa\u00f1ado 
todo el tiempo que Jes\u00fas, 
el Se\u00f1or, estuvo con 
nosotros, {I}22_{/}a partir 
del bautismo de Juan 
hasta el d\u00eda en que subi\u00f3 
al cielo, sea constituido 
testigo de su 
resurrecci\u00f3n con 
nosotros\u00bb. {I}23_{/}Y 
presentaron a dos: a 
Jos\u00e9, llamado Barsab\u00e1, 
por sobrenombre Justo, y 
a Mat\u00edas. {I}24_{/}Y oraron 
as\u00ed: \u00abT\u00fa, Se\u00f1or, que 
conoces el coraz\u00f3n de 
todos los hombres, 
mu\u00e9stranos a cu\u00e1l de 
estos dos has elegido 
{I}25_{/}para ocupar en este 
ministerio del apostolado 
el puesto que abandon\u00f3 
Judas para irse a su 
lugar\u00bb. {I}26_{/}Lo echaron a 
suertes, y cay\u00f3 la suerte 
sobre Mat\u00edas, que fue 
agregado a los once 
ap\u00f3stoles.
II. LA IGLESIA EN 
JERUSAL\u00c9N{/}

(2,1-8,3){/}

{1}2{/}

PENTECOST\u00c9S{/}

{I}1_{/}Al llegar el d\u00eda 
de pentecost\u00e9s, estaban 
todos juntos en el mismo 
lugar. {I}2_{/}De repente un 
ruido del cielo, como de 
viento impetuoso, llen\u00f3 
toda la casa donde 
estaban. {I}3_{/}Se les 
aparecieron como lenguas 
de fuego, que se 
repart\u00edan y se posaban 
sobre cada uno de ellos. 
{I}4_{/}Todos quedaron llenos 
del Esp\u00edritu Santo y 
comenzaron a hablar en 
lenguas extra\u00f1as, seg\u00fan 
el Esp\u00edritu Santo les 
mov\u00eda a expresarse.
{I}5_{/}Hab\u00eda en Jerusal\u00e9n 
jud\u00edos piadosos de todas 
las naciones que hay bajo 
el cielo. {I}6_{/}Al o\u00edr el 
ruido, la multitud se 
reuni\u00f3 y se qued\u00f3 
estupefacta, porque cada 
uno los o\u00eda hablar en su 
propia lengua. {I}7_{/}Fuera 
de s\u00ed todos por aquella 
maravilla, dec\u00edan: \u00ab\u00bfNo 
son galileos todos los 
que hablan? {I}8_{/}Pues, 
\u00bfc\u00f3mo nosotros los o\u00edmos 
cada uno en nuestra 
lengua materna? 
{I}9_{/}Partos, medos y 
elamitas, habitantes de 
Mesopotamia, Judea y 
Capadocia, el Ponto y el 
Asia, {I}10_{/}Frigia y 
Panfilia, Egipto y las 
regiones de Libia y de 
Cirene, forasteros 
romanos, {I}11_{/}jud\u00edos y 
pros\u00e9litos, cretenses y 
\u00e1rabes, los o\u00edmos hablar 
en nuestras lenguas las 
grandezas de Dios\u00bb. 
{I}12_{/}Todos fuera de s\u00ed y 
desconcertados, se dec\u00edan 
unos a otros: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
significa esto?\u00bb. 
{I}13_{/}Pero otros, 
burl\u00e1ndose, dec\u00edan: 
\u00abEst\u00e1n borrachos\u00bb.
DISCURSO DE PEDRO{/}

{I}14_{/}Entonces Pedro, 
en pie con los once, les 
dirigi\u00f3 en voz alta estas 
palabras: \u00abJud\u00edos y 
habitantes todos de 
Jerusal\u00e9n: percataos bien 
de esto y prestad 
atenci\u00f3n a mis palabras. 
{I}15_{/}No; \u00e9stos no est\u00e1n 
borrachos, como vosotros 
supon\u00e9is, pues son las 
nueve de la ma\u00f1ana; 
{I}16_{/}lo que pasa es que 
se est\u00e1 cumpliendo lo que 
dijo el profeta Joel:
{I}17_{/}En los \u00faltimos d\u00edas, 
dice Dios:{/}

derramar\u00e9 mi esp\u00edritu
sobre todos los hombres,
vuestros hijos y vuestras 
hijas
profetizar\u00e1n,
vuestros ancianos tendr\u00e1n 
sue\u00f1os
y vuestros j\u00f3venes 
visiones,{/}

{I}18_{/}y hasta en los 
esclavos y esclavas
derramar\u00e9 mi esp\u00edritu 
aquellos d\u00edas.{/}

{I}19_{/}Y har\u00e9 aparecer 
se\u00f1ales
en el cielo y en la 
tierra:{/}

sangre, fuego y columnas 
de humo.{/}

{I}20_{/}El sol se cambiar\u00e1 
en tinieblas
y la luna en sangre
antes que llegue el d\u00eda 
del Se\u00f1or
grande y glorioso.{/}

{I}21_{/}Pero el que invoque
el nombre del Se\u00f1or se 
salvar\u00e1.{/}

{I}22_{/}Israelitas, 
escuchadme: Dios acredit\u00f3 
ante vosotros a Jes\u00fas el 
Nazareno con los 
milagros, prodigios y 
se\u00f1ales que hizo por 
medio de \u00e9l, como bien 
sab\u00e9is. {I}23_{/}Conforme al 
plan proyectado y 
previsto por Dios, os lo 
entregaron, y vosotros lo 
matasteis crucific\u00e1ndolo 
por manos de los paganos; 
{I}24_{/}pero Dios lo ha 
resucitado, rompiendo las 
ligaduras de la muerte, 
pues era imposible que la 
muerte dominara sobre \u00e9l. 
{I}25_{/}Porque David dice de 
\u00e9l:
Ve\u00eda siempre al Se\u00f1or
en mi presencia,
lo tengo a mi derecha,
y as\u00ed nunca tropiezo.{/}

{I}26_{/}Por eso se alegra mi 
coraz\u00f3n,
se gozan mis entra\u00f1as,
todo mi ser descansa bien 
seguro,{/}

{I}27_{/}pues t\u00fa no me 
entregar\u00e1s a la muerte
ni dejar\u00e1s que tu fiel 
amigo
vea la corrupci\u00f3n.{/}

{I}28_{/}Me has ense\u00f1ado el 
camino de la vida
me has llenado de gozo
en tu presencia.{/}

{I}29_{/}Hermanos, hablemos 
con franqueza. El 
patriarca David muri\u00f3 y 
fue sepultado, y su 
sepulcro subsiste entre 
nosotros hasta el d\u00eda de 
hoy. {I}30_{/}Pero era 
profeta y sab\u00eda que Dios 
le hab\u00eda jurado 
solemnemente sentar sobre 
su trono un descendiente 
suyo. Por eso {I}31_{/}previ\u00f3 
y anunci\u00f3 la resurrecci\u00f3n 
del mes\u00edas cuando dijo 
que no ser\u00eda abandonado 
en el abismo ni su cuerpo 
ver\u00eda la corrupci\u00f3n. 
{I}32_{/}Dios ha resucitado a 
\u00e9ste, que es Jes\u00fas, de lo 
que todos nosotros somos 
testigos. {I}33_{/}Exaltado, 
pues, por la diestra de 
Dios, y habiendo recibido 
del Padre el Esp\u00edritu 
Santo, objeto de la 
promesa, lo ha derramado. 
Esto es lo que est\u00e1is 
viendo y oyendo. 
{I}34_{/}Porque David no 
subi\u00f3 al cielo, sino que 
\u00e9l dice:
Dijo el Se\u00f1or a mi 
Se\u00f1or:{/}

Si\u00e9ntate a mi derecha{/}

{I}35_{/}hasta que haga a tus 
enemigos
estrado de tus pies.{/}

{I}36_{/}Tenga, pues, todo 
Israel la certeza de que 
Dios ha constituido se\u00f1or 
y mes\u00edas a este Jes\u00fas a 
quien vosotros hab\u00e9is 
crucificado\u00bb.
PRIMERAS CONVERSIONES{/}

{I}37_{/}Al o\u00edrle, se 
conmovieron profundamente 
y dijeron a Pedro y a los 
dem\u00e1s ap\u00f3stoles: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
debemos hacer, 
hermanos?\u00bb. {I}38_{/}Y Pedro 
les dijo: \u00abArrepent\u00edos, y 
que cada uno de vosotros 
se bautice en el nombre 
de Jesucristo para el 
perd\u00f3n de vuestros 
pecados; entonces 
recibir\u00e9is el don del 
Esp\u00edritu Santo. 
{I}39_{/}Porque la promesa es 
para vosotros y para 
vuestros hijos, y tambi\u00e9n 
para todos los 
extranjeros que llame el 
Se\u00f1or Dios nuestro\u00bb. 
{I}40_{/}Y con otras muchas 
palabras los apremiaba y 
los exhortaba diciendo: 
\u00abSalvaos de esta 
generaci\u00f3n perversa\u00bb. 
{I}41_{/}Y los que acogieron 
su palabra se bautizaron; 
y aquel d\u00eda se agregaron 
unas tres mil personas. 
{I}42_{/}Eran constantes 
en escuchar la ense\u00f1anza 
de los ap\u00f3stoles, en la 
uni\u00f3n fraterna, en partir 
el pan y en las 
oraciones. {I}43_{/}Todos 
estaban impresionados 
ante los prodigios y 
se\u00f1ales que hac\u00edan los 
ap\u00f3stoles. {I}44_{/}Todos los 
creyentes viv\u00edan unidos y 
lo ten\u00edan todo en com\u00fan; 
{I}45_{/}vend\u00edan las 
posesiones y haciendas, y 
las distribu\u00edan entre 
todos, seg\u00fan la necesidad 
de cada uno. {I}46_{/}Todos 
los d\u00edas acud\u00edan juntos 
al templo, part\u00edan el pan 
en las casas, com\u00edan 
juntos con alegr\u00eda y 
sencillez de coraz\u00f3n, 
{I}47_{/}alabando a Dios y 
gozando del favor de todo 
el pueblo. El Se\u00f1or 
a\u00f1ad\u00eda cada d\u00eda al grupo 
a todos los que entraban 
por el camino de la 
salvaci\u00f3n.
{1}3{/}

CURACI\u00d3N DE UN COJO{/}

{I}1_{/}Pedro y Juan iban un 
d\u00eda al templo a la hora 
de la oraci\u00f3n, a las tres 
de la tarde. {I}2_{/}Todos 
los d\u00edas llevaban a un 
cojo de nacimiento y lo 
pon\u00edan a la puerta del 
templo llamada Hermosa 
para pedir limosna a los 
que entraban. {I}3_{/}Al ver 
a Pedro y a Juan que iban 
a entrar en el templo, 
les pidi\u00f3 limosna. 
{I}4_{/}Pedro y Juan clavaron 
sus ojos en \u00e9l; y Pedro 
le dijo: \u00abM\u00edranos\u00bb. 
{I}5_{/}\u00c9l los miraba, 
esperando que le dieran 
algo. {I}6_{/}Pedro dijo: \u00abNo 
tengo plata ni oro; pero 
lo que tengo, eso te doy: 
en nombre de Jesucristo, 
el Nazareno, echa a 
andar\u00bb. {I}7_{/}Lo agarr\u00f3 de 
la mano derecha y lo 
levant\u00f3; y al instante 
sus pies y sus tobillos 
se fortalecieron; {I}8_{/}y 
de un salto se puso en 
pie y ech\u00f3 a andar; y 
entr\u00f3 con ellos en el 
templo andando, saltando 
y alabando a Dios. 
{I}9_{/}Todo el pueblo lo vio 
andar y alabar a Dios. 
{I}1_0_{/}Y reconoc\u00edan que 
era el que sol\u00eda sentarse 
junto a la puerta Hermosa 
a pedir limosna; y se 
quedaron admirados y 
desconcertados por lo que 
le hab\u00eda sucedido. 
{I}11_{/}\u00c9l no se 
apartaba de Pedro y de 
Juan; y todo el pueblo, 
asombrado, fue corriendo 
a juntarse con ellos en 
el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n.
NUEVO DISCURSO DE PEDRO{/}

{I}12_{/}Pedro, al ver esto, 
dijo al pueblo: 
\u00abIsraelitas, \u00bfpor qu\u00e9 os 
asombr\u00e1is de esto y por 
qu\u00e9 nos mir\u00e1is como si 
por nuestro propio poder 
o por nuestra bondad 
hubi\u00e9ramos hecho andar a 
\u00e9ste? {I}13_{/}El Dios de 
Abrah\u00e1n, de Isaac y de 
Jacob, el Dios de 
nuestros padres, 
glorific\u00f3 a su Hijo 
Jes\u00fas, al que vosotros 
entregasteis y 
rechazasteis ante Pilato, 
el cual decidi\u00f3 ponerlo 
en libertad; {I}14_{/}pero 
vosotros rechazasteis al 
santo y justo, y 
pedisteis la libertad de 
un asesino; 
{I}15_{/}matasteis al autor 
de la vida, a quien Dios 
resucit\u00f3 de entre los 
muertos; de lo cual 
nosotros somos testigos. 
{I}16_{/}Como \u00e9ste, que veis 
y que conoc\u00e9is, ha tenido 
fe en \u00e9l, ha quedado 
fortalecido; la fe en 
Jes\u00fas lo ha curado 
completamente, como todos 
veis. {I}17_{/}Hermanos, s\u00e9 
que obrasteis por 
ignorancia, igual que 
vuestros jefes. {I}18_{/}Pero 
Dios cumpli\u00f3 as\u00ed lo que 
anunci\u00f3 de antemano por 
boca de todos los 
profetas: que su mes\u00edas 
ten\u00eda que padecer. 
{I}19_{/}Por tanto, 
arrepent\u00edos y convert\u00edos 
para que sean borrados 
vuestros pecados; 
{I}20_{/}as\u00ed llegar\u00e1n los 
tiempos de consuelo, y el 
Se\u00f1or os enviar\u00e1 al 
mes\u00edas destinado para 
vosotros, es decir, a 
Jes\u00fas, {I}21_{/}al que el 
cielo debe retener hasta 
los tiempos de la 
restauraci\u00f3n universal, 
de que habl\u00f3 Dios por 
boca de sus profetas 
desde muy antiguo. 
{I}22_{/}Mois\u00e9s dijo: El 
Se\u00f1or Dios vuestro os 
suscitar\u00e1 de entre 
vuestros hermanos un 
profeta como yo: 
escuchadlo en todo lo que 
os diga.{/} {I}23_{/}Y el que 
no escuche a este profeta 
ser\u00e1 exterminado del 
pueblo.{/} {I}24_{/}Todos los 
profetas que hablaron, a 
partir de Samuel, 
anunciaron estos d\u00edas. 
{I}25_{/}Vosotros sois los 
hijos de los profetas y 
de la alianza que 
estableci\u00f3 Dios con 
vuestros padres cuando 
dijo a Abrah\u00e1n: En tu 
descendencia ser\u00e1n 
bendecidas todas las 
familias de la tierra.{/} 
{I}26_{/}Por vosotros, en 
primer lugar, Dios, 
despu\u00e9s de haber 
resucitado a su Hijo, lo 
envi\u00f3 a bendeciros, para 
que os arrepint\u00e1is cada 
uno de vuestros pecados\u00bb.
{1}4{/}

PRISI\u00d3N DE PEDRO Y JUAN{/}

{I}1_{/}Mientras hablaban al 
pueblo, se les 
presentaron los 
sacerdotes, el oficial 
del templo y los 
saduceos, {I}2_{/}molestos de 
que ense\u00f1asen al pueblo y 
anunciasen que la 
resurrecci\u00f3n de entre los 
muertos se hab\u00eda 
realizado ya en la 
persona de Jes\u00fas; {I}3_{/}los 
detuvieron y los metieron 
en la c\u00e1rcel hasta el d\u00eda 
siguiente, pues era ya 
tarde. {I}4_{/}Pero muchos de 
los que oyeron el 
discurso creyeron; y el 
n\u00famero de los hombres 
lleg\u00f3 a unos cinco mil. 
{I}5_{/}Al d\u00eda siguiente se 
reunieron en Jerusal\u00e9n 
los jefes del pueblo, los 
ancianos y los maestros 
de la ley. {I}6_{/}Estaban 
An\u00e1s, el sumo sacerdote; 
Caif\u00e1s, Juan, Alejandro y 
todos los familiares de 
los sumos sacerdotes. 
{I}7_{/}Los pusieron en medio 
y les preguntaron: \u00ab\u00bfCon 
qu\u00e9 poder o en nombre de 
qui\u00e9n hab\u00e9is hecho 
esto?\u00bb.
DEFENSA DE PEDRO{/}

{I}8_{/}Entonces Pedro, lleno 
del Esp\u00edritu Santo, les 
dijo: \u00abJefes del pueblo y 
ancianos de Israel, 
{I}9_{/}ya que se nos pide 
cuentas por el bien que 
hemos hecho a un hombre 
enfermo y se nos pregunta 
de qu\u00e9 modo ha sido 
curado, {I}10_{/}sabed todos 
vosotros y todo el pueblo 
de Israel que \u00e9ste se 
encuentra sano ante 
vosotros en virtud del 
nombre de Jesucristo, el 
Nazareno, a quien 
vosotros crucificasteis y 
Dios resucit\u00f3 de entre 
los muertos. {I}11_{/}\u00c9l es 
la piedra que vosotros, 
los constructores, hab\u00e9is 
desechado, y que ha 
venido a ser la piedra 
angular.{/} {I}12_{/}Y no hay 
salvaci\u00f3n en ning\u00fan otro, 
pues no se nos ha dado a 
los hombres ning\u00fan otro 
nombre debajo del cielo 
para salvarnos\u00bb.
AMENAZAS DEL TRIBUNAL 
SUPREMO{/}

{I}13_{/}Al ver, por una 
parte, la valent\u00eda de 
Pedro y Juan, y 
comprendiendo, por otra, 
que eran hombres sin 
instrucci\u00f3n y cultura, 
estaban sorprendidos. 
Reconoc\u00edan que hab\u00edan 
estado con Jes\u00fas; 
{I}14_{/}pero al ver con 
ellos en pie al hombre 
que hab\u00eda sido curado, no 
pod\u00edan replicarles nada. 
{I}15_{/}Les ordenaron salir 
de la sala del tribunal, 
y se pusieron a deliberar 
entre ellos, 
{I}16_{/}pregunt\u00e1ndose: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
haremos con estos 
hombres? Porque 
ciertamente han hecho un 
milagro notorio y 
manifiesto a todos los 
habitantes de Jerusal\u00e9n, 
y no podemos negarlo. 
{I}17_{/}Pero para que no se 
divulgue m\u00e1s entre el 
pueblo, vamos a 
amenazarlos para que no 
vuelvan a hablar a nadie 
de ese hombre\u00bb. {I}18_{/}Los 
llamaron, y les ordenaron 
que no volvieran a hablar 
ni a ense\u00f1ar nada sobre 
la persona de Jes\u00fas. 
{I}19_{/}Pedro y Juan les 
replicaron: \u00ab\u00bfOs parece 
justo ante Dios que os 
obedezcamos a vosotros 
antes que a \u00e9l? 
{I}20_{/}Nosotros no podemos 
dejar de decir lo que 
hemos visto y o\u00eddo\u00bb. 
{I}21_{/}Pero ellos los 
despidieron amenaz\u00e1ndoles 
de nuevo, sin encontrar 
modo de castigarlos por 
causa del pueblo, porque 
todos alababan a Dios por 
lo sucedido, {I}22_{/}pues el 
hombre milagrosamente 
curado era de m\u00e1s de 
cuarenta a\u00f1os.
ORACI\u00d3N DE LA IGLESIA{/}

{I}23_{/}Puestos en libertad, 
fueron a reunirse con los 
suyos y les contaron lo 
que les hab\u00edan dicho los 
sumos sacerdotes y los 
ancianos. {I}24_{/}Despu\u00e9s de 
escucharlos, hicieron 
todos juntos, en voz 
alta, esta oraci\u00f3n a 
Dios: \u00abSoberano Se\u00f1or, t\u00fa 
eres el Dios que has 
hecho el cielo y la 
tierra, el mar y cuanto 
hay en ellos; {I}25_{/}el que 
por boca de nuestro padre 
David, tu siervo, 
dijiste:
\u00bfPor qu\u00e9 se amotinan las 
naciones
y los pueblos hacen 
proyectos vanos?{/}

{I}26_{/}Se levantan los 
reyes de la tierra
y los pr\u00edncipes conspiran 
a una
contra el Se\u00f1or y su 
mes\u00edas.{/}

{I}27_{/}As\u00ed ha sido. En esta 
ciudad, Herodes y Poncio 
Pilato se confabularon 
con los paganos y gentes 
de Israel contra tu santo 
siervo Jes\u00fas, tu mes\u00edas, 
{I}28_{/}para hacer lo que tu 
poder y tu sabidur\u00eda 
hab\u00edan determinado que se 
hiciera. {I}29_{/}Ahora, 
Se\u00f1or, mira sus amenazas 
y concede a tus siervos 
predicar tu palabra, 
{I}30_{/}y extiende tu mano 
para curar y obrar 
se\u00f1ales y prodigios en el 
nombre de tu santo siervo 
Jes\u00fas\u00bb. {I}31_{/}Acabada su 
oraci\u00f3n, tembl\u00f3 el lugar 
en que estaban reunidos, 
y quedaron todos llenos 
del Esp\u00edritu Santo, y 
anunciaban con absoluta 
libertad la palabra de 
Dios.
UNI\u00d3N DE LOS FIELES{/}

{I}32_{/}Todos los 
creyentes ten\u00edan un solo 
coraz\u00f3n y una sola alma, 
y nadie llamaba propia 
cosa alguna de cuantas 
pose\u00edan, sino que ten\u00edan 
en com\u00fan todas las cosas. 
{I}33_{/}Los ap\u00f3stoles daban 
testimonio con toda 
firmeza de la 
resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, el 
Se\u00f1or. Y todos gozaban de 
gran simpat\u00eda. {I}34_{/}No 
hab\u00eda entre ellos 
indigentes, porque todos 
los que pose\u00edan haciendas 
o casas las vend\u00edan, 
llevaban el precio de lo 
vendido, {I}35_{/}lo pon\u00edan a 
los pies de los ap\u00f3stoles 
y se repart\u00eda a cada uno 
seg\u00fan sus necesidades. 
{I}36_{/}Jos\u00e9, llamado por 
los ap\u00f3stoles Bernab\u00e9 -
que significa hijo de la 
consolaci\u00f3n-, levita, 
chipriota de naci\u00f3n, 
{I}37_{/}ten\u00eda un campo, lo 
vendi\u00f3, trajo el dinero y 
lo puso a los pies de los 
ap\u00f3stoles.
{1}5{/}

CASTIGO DE ANAN\u00cdAS Y 
SAFIRA{/}

{I}1_{/}Un tal Anan\u00edas, de 
acuerdo con Safira, su 
mujer, vendi\u00f3 una 
propiedad {I}2_{/}y se qued\u00f3 
con parte del precio, 
sabi\u00e9ndolo su mujer; 
llev\u00f3 el resto y lo puso 
a los pies de los 
ap\u00f3stoles. {I}3_{/}Pedro le 
dijo: \u00abAnan\u00edas, \u00bfpor qu\u00e9 
has dejado que entre 
dentro de ti Satan\u00e1s para 
mentir al Esp\u00edritu Santo 
y quedarte con parte del 
precio del campo? {I}4_{/}\u00bfEs 
que antes de venderlo no 
era tuyo, y aun despu\u00e9s 
de vendido no continuaba 
en tu poder? \u00bfPor qu\u00e9 
resolviste hacer esto? No 
has mentido a los 
hombres, sino a Dios\u00bb. 
{I}5_{/}Anan\u00edas, al o\u00edr estas 
palabras, cay\u00f3 muerto. Y 
cuantos lo supieron se 
llenaron de miedo. 
{I}6_{/}Unos j\u00f3venes fueron, 
lo amortajaron y lo 
llevaron a enterrar. 
{I}7_{/}Unas tres horas m\u00e1s 
tarde lleg\u00f3 su mujer sin 
saber lo ocurrido. 
{I}8_{/}Pedro le pregunt\u00f3: 
\u00abDime si vendisteis el 
campo en tanto\u00bb. Y ella 
contest\u00f3: \u00abS\u00ed, en tanto\u00bb. 
{I}9_{/}Pedro replic\u00f3: \u00ab\u00bfPor 
qu\u00e9 os pusisteis de 
acuerdo para tentar al 
Esp\u00edritu del Se\u00f1or? Ah\u00ed 
tienes a la puerta los 
pies de los que acaban de 
enterrar a tu marido; 
ellos te llevar\u00e1n a ti 
tambi\u00e9n\u00bb. {I}10_{/}Cay\u00f3 
fulminantemente a los 
pies de \u00e9l y expir\u00f3. Los 
j\u00f3venes entraron, la 
encontraron muerta y la 
llevaron a enterrar junto 
a su marido. {I}11_{/}Toda la 
Iglesia y todos los que 
oyeron esto se quedaron 
sobrecogidos de terror.
MILAGROS DE LOS 
AP\u00d3STOLES{/}

{I}12_{/}Los ap\u00f3stoles 
hac\u00edan muchos milagros y 
prodigios en el pueblo; 
todos se reun\u00edan en el 
p\u00f3rtico de Salom\u00f3n. 
{I}13_{/}Los dem\u00e1s no se 
atrev\u00edan a unirse a 
ellos; pero el pueblo los 
ten\u00eda en gran estima. 
{I}14_{/}Y el n\u00famero de 
hombres y mujeres que 
cre\u00edan en el Se\u00f1or 
aumentaba cada vez m\u00e1s; 
{I}15_{/}y hasta sacaban los 
enfermos a las plazas y 
los pon\u00edan en camillas y 
angarillas para que, al 
pasar Pedro, al menos su 
sombra tocase alguno de 
ellos. {I}16_{/}De las aldeas 
pr\u00f3ximas a Jerusal\u00e9n 
acud\u00eda tambi\u00e9n mucha 
gente llevando enfermos y 
pose\u00eddos por esp\u00edritus 
inmundos, y todos eran 
curados.
NUEVA PERSECUCI\u00d3N{/}

{I}17_{/}Intervino 
entonces el sumo 
sacerdote con todos los 
de su partido -la secta 
de los saduceos-. Llenos 
de furor, {I}18_{/}detuvieron 
a los ap\u00f3stoles y los 
metieron en la c\u00e1rcel 
p\u00fablica. {I}19_{/}Pero un 
\u00e1ngel del Se\u00f1or abri\u00f3 por 
la noche las puertas de 
la c\u00e1rcel, los sac\u00f3 y 
dijo: {I}20_{/}\u00abId al templo 
y anunciad con valent\u00eda 
al pueblo todo lo 
referente a esta nueva 
vida\u00bb. {I}21_{/}Obedecieron, 
entraron de madrugada en 
el templo y se pusieron a 
ense\u00f1ar. Entretanto, el 
sumo sacerdote y sus 
partidarios convocaron al 
tribunal supremo y a 
todos los dirigentes de 
Israel, y mandaron a la 
c\u00e1rcel a buscar a los 
ap\u00f3stoles. {I}22_{/}Los 
alguaciles fueron, pero 
no los encontraron en la 
c\u00e1rcel; volvieron y lo 
comunicaron diciendo: 
{I}23_{/}\u00abHemos encontrado la 
c\u00e1rcel bien cerrada y los 
guardias junto a las 
puertas; pero al abrir no 
hemos encontrado a nadie 
dentro\u00bb. {I}24_{/}Al o\u00edr 
esto, tanto el prefecto 
del templo como los sumos 
sacerdotes quedaron 
desconcertados, pensando 
qu\u00e9 habr\u00eda sido de ellos. 
{I}25_{/}Lleg\u00f3 uno diciendo: 
\u00abLos hombres que 
metisteis en la c\u00e1rcel 
est\u00e1n en el templo 
ense\u00f1ando al pueblo\u00bb. 
{I}26_{/}Entonces el prefecto 
fue con los alguaciles y 
los trajo, pero sin 
emplear la violencia, 
porque tem\u00edan que el 
pueblo los apedrease. 
{I}27_{/}Los trajeron y los 
presentaron al tribunal 
supremo. El sumo 
sacerdote les pregunt\u00f3: 
{I}28_{/}\u00ab\u00bfNo os ordenamos 
solemnemente que no 
ense\u00f1aseis en nombre de 
\u00e9se? Y, sin embargo, 
hab\u00e9is llenado Jerusal\u00e9n 
de vuestra doctrina y 
quer\u00e9is hacernos 
responsables de la sangre 
de este hombre\u00bb.
{I}29_{/}Pedro y los 
ap\u00f3stoles respondieron: 
\u00abHay que obedecer a Dios 
antes que a los hombres. 
{I}30_{/}El Dios de nuestros 
padres ha resucitado a 
Jes\u00fas, a quien vosotros 
matasteis colg\u00e1ndolo de 
un madero. {I}31_{/}Dios lo 
ha ensalzado con su 
diestra como jefe y 
salvador para dar a 
Israel el arrepentimiento 
y el perd\u00f3n de los 
pecados. {I}32_{/}Nosotros 
somos testigos de estas 
cosas, como lo es tambi\u00e9n 
el Esp\u00edritu Santo que 
Dios ha dado a los que lo 
obedecen\u00bb.
INTERVENCI\u00d3N DE GAMALIEL{/}

{I}33_{/}Ellos, enfurecidos 
con estas palabras, 
quer\u00edan matarlos. {I}34_{/}Un 
fariseo llamado Gamaliel, 
doctor de la ley, 
respetado por todo el 
pueblo, se levant\u00f3 en el 
tribunal, mand\u00f3 que 
sacaran de la sala por 
unos momentos a los 
ap\u00f3stoles y dijo: 
{I}35_{/}\u00abIsraelitas, mirad 
bien lo que vais a hacer 
con estos hombres. 
{I}36_{/}Porque no hace mucho 
se alz\u00f3 Teudas diciendo 
que \u00e9l era alguien, y le 
siguieron unos 
cuatrocientos hombres; 
pero lo mataron, todos 
sus seguidores se 
dispersaron y de aquello 
ya no queda nada. 
{I}37_{/}Despu\u00e9s de \u00e9ste 
surgi\u00f3 Judas, el galileo, 
en los d\u00edas del 
empadronamiento, que 
arrastr\u00f3 al pueblo tras 
de s\u00ed; tambi\u00e9n \u00e9l cay\u00f3, y 
todos sus seguidores se 
dispersaron. {I}38_{/}Por lo 
que hace al caso 
presente, os digo que no 
os met\u00e1is con estos 
hombres y que los dej\u00e9is 
en paz; porque si su 
empresa es cosa de 
hombres, se desvanecer\u00e1 
por s\u00ed misma; {I}39_{/}pero 
si es de Dios, no podr\u00e9is 
deshacerla. No os 
expong\u00e1is a luchar contra 
Dios\u00bb. Aceptaron su 
consejo. {I}40_{/}Llamaron a 
los ap\u00f3stoles, los 
azotaron, les prohibieron 
terminantemente hablar 
m\u00e1s de Jes\u00fas y los 
soltaron. {I}41_{/}Ellos 
salieron del tribunal muy 
contentos por haber sido 
dignos de ser ultrajados 
por tal nombre. {I}42_{/}No 
dejaban un d\u00eda de 
ense\u00f1ar, en el templo y 
en las casas, y de 
anunciar la buena noticia 
de que Jes\u00fas es el 
mes\u00edas.
{1}6{/}

LOS SIETE DI\u00c1CONOS{/}

{I}1_{/}Como el n\u00famero de 
los disc\u00edpulos aumentaba, 
los griegos se quejaron 
contra los hebreos porque 
descuidaban a sus viudas 
en el suministro 
cotidiano. {I}2_{/}Los doce 
convocaron a todos los 
fieles, y dijeron: \u00abNo 
est\u00e1 bien que nosotros 
abandonemos la palabra de 
Dios por servir a las 
mesas. {I}3_{/}Elegid, pues, 
cuidadosamente entre 
vosotros, hermanos, siete 
hombres de buena 
reputaci\u00f3n, llenos del 
Esp\u00edritu Santo y de 
sabidur\u00eda, y nosotros les 
encomendaremos este 
servicio; {I}4_{/}nosotros 
perseveraremos en la 
oraci\u00f3n y en el 
ministerio de la 
palabra\u00bb. {I}5_{/}Agrad\u00f3 la 
proposici\u00f3n a toda la 
asamblea, y eligieron a 
Esteban, hombre lleno de 
fe y del Esp\u00edritu Santo, 
y a Felipe y Pr\u00f3coro, a 
Nicanor y a Tim\u00f3n, a 
Parmenas y a Nicol\u00e1s, 
pros\u00e9lito antioqueno; 
{I}6_{/}los presentaron a los 
ap\u00f3stoles, los cuales, 
despu\u00e9s de orar, les 
impusieron las manos. 
{I}7_{/}La palabra de Dios 
crec\u00eda, el n\u00famero de los 
fieles aumentaba 
considerablemente en 
Jerusal\u00e9n, e incluso 
muchos sacerdotes 
abrazaban la fe.
ESTEBAN ANTE EL TRIBUNAL 
SUPREMO{/}

{I}8_{/}Esteban, por su 
parte, lleno de gracia y 
de poder, realizaba 
grandes prodigios y 
milagros en el pueblo. 
{I}9_{/}Unos cuantos de la 
sinagoga llamada de los 
Libertos, de Cirene, 
Alejandr\u00eda, Cilicia y 
Asia, se pusieron a 
discutir con Esteban; 
{I}10_{/}pero no pod\u00edan 
resistir la sabidur\u00eda y 
el esp\u00edritu con que 
hablaba. {I}11_{/}Entonces 
sobornaron a unos hombres 
para que dijeran: 
\u00abNosotros hemos o\u00eddo a 
\u00e9ste decir blasfemias 
contra Mois\u00e9s y contra 
Dios\u00bb. {I}12_{/}Con esto 
amotinaron al pueblo, a 
los ancianos y a los 
maestros de la ley, los 
cuales se echaron sobre 
\u00e9l, lo prendieron y lo 
llevaron al tribunal 
supremo. {I}13_{/}Despu\u00e9s 
presentaron testigos 
falsos, que dijeron: 
\u00abEste hombre no cesa de 
decir palabras contra 
este lugar santo y contra 
la ley; {I}14_{/}le hemos 
o\u00eddo decir que ese Jes\u00fas, 
el Nazareno, destruir\u00e1 
este lugar y cambiar\u00e1 las 
costumbres que nos 
transmiti\u00f3 Mois\u00e9s\u00bb. 
{I}15_{/}Entonces todos los 
que estaban sentados en 
el tribunal clavaron sus 
ojos en \u00e9l y vieron su 
rostro como el rostro de 
un \u00e1ngel.
{1}7{/}

DISCURSO DE ESTEBAN{/}

{I}1_{/}El sumo sacerdote 
pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfEs esto 
verdad?\u00bb. {I}2_{/}Y \u00e9l 
dijo: \u00abHermanos y padres, 
escuchad: El Dios de la 
gloria se apareci\u00f3 a 
nuestro padre Abrah\u00e1n 
cuando estaba en 
Mesopotamia, antes de 
vivir en Jar\u00e1n, {I}3_{/}y le 
dijo: Sal de tu tierra, 
deja tu familia y ven a 
la tierra que yo te 
mostrar\u00e9.{/} {I}4_{/}Sali\u00f3 
entonces de la tierra de 
los caldeos y vivi\u00f3 en 
Jar\u00e1n. Y all\u00ed, despu\u00e9s de 
la muerte de su padre, 
Dios lo traslad\u00f3 a esta 
tierra en que vosotros 
habit\u00e1is ahora; {I}5_{/}y no 
le dio propiedad en esta 
regi\u00f3n, ni siquiera un 
pie de tierra; pero 
prometi\u00f3 d\u00e1rsela en 
posesi\u00f3n a \u00e9l y a su 
descendencia despu\u00e9s de 
\u00e9l,{/} aunque no ten\u00eda 
hijos. {I}6_{/}Dios le 
declar\u00f3 que su 
descendencia ser\u00eda 
emigrante en tierra 
extranjera, y la 
esclavizar\u00edan y la 
maltratar\u00edan durante 
cuatrocientos a\u00f1os;{/} 
{I}7_{/}pero a\u00f1adi\u00f3: Yo 
juzgar\u00e9 a la naci\u00f3n que 
los esclavice; y despu\u00e9s 
de esto saldr\u00e1n y me 
adorar\u00e1n en este lugar.{/} 
{I}8_{/}Y le dio la alianza 
de la circuncisi\u00f3n; por 
eso circuncid\u00f3 a su hijo 
Isaac a los ocho d\u00edas de 
nacer; e Isaac a Jacob, y 
Jacob a los doce 
patriarcas. {I}9_{/}Los 
patriarcas, envidiosos de 
Jos\u00e9, lo vendieron a 
Egipto. Pero Dios estaba 
con \u00e9l, {I}10_{/}y lo libr\u00f3 
de todas sus 
tribulaciones; le dio una 
gran sabidur\u00eda, con lo 
que se gan\u00f3 el favor del 
Fara\u00f3n, rey de Egipto, 
que lo hizo gobernador de 
Egipto y de toda la casa 
real.{/} {I}11_{/}Sobrevino 
entonces en todo Egipto y 
en Cana\u00e1n tal hambre{/} y 
escasez que nuestros 
padres no encontraban qu\u00e9 
comer. {I}12_{/}Jacob oy\u00f3 que 
en Egipto hab\u00eda trigo y 
envi\u00f3 all\u00ed por primera 
vez a nuestros padres. 
{I}13_{/}La segunda vez Jos\u00e9 
se dio a conocer a sus 
hermanos, y el Fara\u00f3n 
conoci\u00f3 a la familia de 
Jos\u00e9.
{I}14_{/}Entonces Jos\u00e9 mand\u00f3 
llamar a su padre Jacob y 
a toda la familia, 
compuesta de setenta y 
cinco personas. 
{I}15_{/}Jacob fue a Egipto, 
donde \u00e9l y nuestros 
padres murieron. {I}16_{/}Sus 
cuerpos fueron 
trasladados a Siqu\u00e9n y 
puestos en el sepulcro 
que Abrah\u00e1n hab\u00eda 
comprado con dinero a los 
hijos de Jamot. {I}17_{/}A 
medida que se acercaba el 
tiempo en que se deb\u00eda 
cumplir la promesa que 
Dios hab\u00eda hecho a 
Abrah\u00e1n, el pueblo 
aumentaba y se 
multiplicaba en Egipto, 
{I}18_{/}hasta que surgi\u00f3 
otro rey que no conoc\u00eda a 
Jos\u00e9. {I}19_{/}\u00c9ste se port\u00f3 
cruelmente con nuestros 
padres y les oblig\u00f3 a 
abandonar a sus hijos 
reci\u00e9n nacidos, para que 
se extinguiese la raza.
{I}20_{/}En este momento 
naci\u00f3 Mois\u00e9s, que fue 
grato a Dios. Criado 
durante tres meses en 
casa de su padre, 
{I}21_{/}fue abandonado, y la 
hija del Fara\u00f3n lo 
recogi\u00f3 y lo cri\u00f3 como 
hijo propio. {I}22_{/}Mois\u00e9s 
fue instruido en todo el 
saber de los egipcios, y 
era poderoso en palabras 
y obras. {I}23_{/}Cuando 
cumpli\u00f3 cuarenta a\u00f1os, se 
propuso visitar a sus 
hermanos, los israelitas. 
{I}24_{/}Vio maltratar a uno 
de ellos, sali\u00f3 en su 
defensa y se veng\u00f3 de \u00e9l 
matando al egipcio. 
{I}25_{/}Esperaba que sus 
hermanos comprendieran 
que Dios les daba por 
medio de \u00e9l la libertad; 
pero ellos no lo 
entendieron. {I}26_{/}Al d\u00eda 
siguiente los sorprendi\u00f3 
ri\u00f1endo y trat\u00f3 de 
reconciliarlos, diciendo: 
Hombres, sois hermanos; 
\u00bfpor qu\u00e9 os maltrat\u00e1is 
unos a otros? {I}27_{/}El que 
maltrataba a su pr\u00f3jimo 
lo rechaz\u00f3 diciendo: 
\u00bfQui\u00e9n te ha puesto de 
jefe y juez sobre 
nosotros?{/} {I}28_{/}\u00bfEs que 
quieres matarme, como 
mataste ayer al egipcio?{/} 
{I}29_{/}Al o\u00edr esto, Mois\u00e9s 
huy\u00f3 y se fue a vivir 
como extranjero a la 
tierra de Madi\u00e1n, donde 
tuvo dos hijos.
{I}30_{/}Cuarenta a\u00f1os 
despu\u00e9s, se le apareci\u00f3 
en el desierto del monte 
Sina\u00ed un \u00e1ngel en la 
llama de una zarza 
ardiente.{/} {I}31_{/}Mois\u00e9s se 
sorprendi\u00f3 de lo que 
ve\u00eda; al acercarse para 
verlo mejor, se oy\u00f3 la 
voz del Se\u00f1or: {I}32_{/}Yo 
soy el Dios de tus 
padres, el Dios de 
Abrah\u00e1n, de Isaac y de 
Jacob.{/} Mois\u00e9s, 
tembloroso, no se atrevi\u00f3 
a mirar. {I}33_{/}El Se\u00f1or le 
dijo: Desc\u00e1lzate, porque 
el lugar en que est\u00e1s es 
tierra santa.{/} {I}34_{/}He 
visto bien la esclavitud 
de mi pueblo en Egipto; 
he o\u00eddo sus gemidos y he 
bajado a librarlos. Y 
ahora ven, que te voy a 
enviar a Egipto.{/}

{I}35_{/}A este Mois\u00e9s a 
quien hab\u00edan rechazado 
diciendo: \u00bfQui\u00e9n te ha 
puesto por jefe y juez?,{/} 
a \u00e9se Dios lo envi\u00f3 como 
jefe y libertador por 
mediaci\u00f3n del \u00e1ngel que 
se le apareci\u00f3 en la 
zarza. {I}36_{/}\u00c9l fue quien 
los sac\u00f3, obrando 
prodigios y milagros en 
Egipto, en el mar Rojo y 
en el desierto durante 
cuarenta a\u00f1os. {I}37_{/}\u00c9l es 
el que dijo a los 
israelitas: Dios os 
suscitar\u00e1 de entre 
vuestros hermanos un 
profeta como yo.{/} {I}38_{/}\u00c9l 
es el que, en la 
asamblea, en el desierto, 
estuvo con el \u00e1ngel que 
les hablaba en el monte 
Sina\u00ed, y con nuestros 
padres; el que escribi\u00f3 
palabras de vida para 
transmit\u00edrnoslas; {I}39_{/}al 
que no quisieron obedecer 
nuestros padres, sino que 
lo rechazaron, y, con el 
coraz\u00f3n puesto en Egipto, 
{I}40_{/}dijeron a Aar\u00f3n: 
Haznos dioses que vayan 
delante de nosotros; 
porque ese Mois\u00e9s que nos 
sac\u00f3 de Egipto no sabemos 
qu\u00e9 ha sido de \u00e9l.{/} 
{I}41_{/}Hicieron en aquellos 
d\u00edas un becerro, 
ofrecieron sacrificios al 
\u00eddolo y se regocijaron en 
la obra de sus manos. 
{I}42_{/}Dios, entonces, les 
volvi\u00f3 las espaldas y los 
entreg\u00f3 al culto de los 
astros, como est\u00e1 escrito 
en el libro de los 
profetas: \u00bfMe ofrecisteis 
sacrificios y ofrendas en 
el desierto durante 
cuarenta a\u00f1os, casa de 
Israel?{/} {I}43_{/}Pero 
llevasteis la tienda de 
Moloc y la estrella del 
dios Ref\u00e1n, las im\u00e1genes 
que hicisteis para 
adorarlas. Tambi\u00e9n yo os 
desterrar\u00e9 m\u00e1s all\u00e1 de 
Babilonia.{/}

{I}44_{/}Nuestros padres 
ten\u00edan en el desierto la 
tienda del testimonio, 
como orden\u00f3 aquel que 
dijo a Mois\u00e9s que lo 
hiciera seg\u00fan el modelo 
que hab\u00eda visto. 
{I}45_{/}Nuestros antepasados 
se fueron pasando la 
tienda de padres a hijos 
y la introdujeron, 
guiados por Josu\u00e9, en la 
tierra conquistada a los 
paganos, a los que 
expuls\u00f3 Dios delante de 
ellos. As\u00ed hasta los d\u00edas 
de David, {I}46_{/}el cual 
gozaba del favor de Dios, 
y le pidi\u00f3 que le 
permitiera construir una 
morada al Dios de Jacob. 
{I}47_{/}Sin embargo, fue 
Salom\u00f3n el que la 
construy\u00f3. {I}48_{/}Pero el 
alt\u00edsimo no habita en 
obras hechas por manos de 
hombres, como dice el 
profeta:
{I}49_{/}El cielo es mi 
trono,
y la tierra, el estrado 
de mis pies;
\u00bfqu\u00e9 casa podr\u00edais 
construirme
y qu\u00e9 lugar para reposo 
m\u00edo?{/}

{I}50_{/}\u00bfNo hizo mi mano 
todas estas cosas?{/} 
{I}51_{/}Hombres de cabeza 
dura e incircuncisos de 
coraz\u00f3n y de o\u00eddos, 
vosotros resist\u00eds siempre 
al Esp\u00edritu Santo; como 
fueron vuestros padres, 
as\u00ed sois tambi\u00e9n 
vosotros. {I}52_{/}\u00bfA qu\u00e9 
profeta no persiguieron 
vuestros padres? Mataron 
a los que predijeron la 
venida del Justo, del 
cual vosotros ahora sois 
los traidores y asesinos; 
{I}53_{/}vosotros, que hab\u00e9is 
recibido la ley por 
ministerio de los 
\u00e1ngeles, y no la hab\u00e9is 
guardado\u00bb.
MARTIRIO DE ESTEBAN{/}

{I}54_{/}Al o\u00edr esto 
estallaban de rabia sus 
corazones, y rechinaban 
los dientes contra \u00e9l. 
{I}55_{/}Pero \u00e9l, lleno 
del Esp\u00edritu Santo, con 
los ojos fijos en el 
cielo, vio la gloria de 
Dios y a Jes\u00fas de pie a 
la derecha de Dios, 
{I}56_{/}y dijo: \u00abVeo los 
cielos abiertos y al hijo 
del hombre de pie a la 
derecha de Dios\u00bb. 
{I}57_{/}Ellos, lanzando 
grandes gritos, se 
taparon los o\u00eddos y se 
lanzaron todos a una 
sobre \u00e9l; {I}58_{/}lo 
llevaron fuera de la 
ciudad y se pusieron a 
apedrearlo. Los testigos 
hab\u00edan dejado sus 
vestidos a los pies de un 
joven llamado Saulo. 
{I}59_{/}Mientras lo 
apedreaban, Esteban or\u00f3 
as\u00ed: \u00abSe\u00f1or Jes\u00fas, recibe 
mi esp\u00edritu\u00bb. {I}60_{/}Y 
puesto de rodillas, grit\u00f3 
con fuerte voz: \u00abSe\u00f1or, 
no les tengas en cuenta 
este pecado\u00bb. Y diciendo 
esto, expir\u00f3. Saulo 
aprobaba este asesinato.
{1}8{/}

PERSECUCI\u00d3N EN JERUSAL\u00c9N{/}

{I}1_{/}Aquel d\u00eda se 
desencaden\u00f3 una gran 
persecuci\u00f3n contra la 
Iglesia de Jerusal\u00e9n; y 
todos, excepto los 
ap\u00f3stoles, se dispersaron 
por las regiones de Judea 
y Samar\u00eda. {I}2_{/}Unos 
hombres piadosos 
enterraron a Esteban e 
hicieron gran duelo por 
\u00e9l. {I}3_{/}Saulo, en cambio, 
asolaba la Iglesia; 
entraba en las casas, 
sacaba a rastras a 
hombres y mujeres y los 
met\u00eda en la c\u00e1rcel.
III. PROPAGACI\u00d3N DEL 
EVANGELIO FUERA DE 
JERUSAL\u00c9N{/}

(8,4-12,25){/}

PREDICACI\u00d3N DE FELIPE{/}

{I}4_{/}Los que tuvieron 
que salir huyendo fueron 
por todas partes 
anunciando la palabra. 
{I}5_{/}Felipe lleg\u00f3 a la 
ciudad de Samar\u00eda, y se 
puso a predicar a Cristo. 
{I}6_{/}La gente escuchaba 
con atenci\u00f3n a Felipe, 
pues hab\u00eda o\u00eddo hablar de 
los milagros que hac\u00eda y 
ahora los estaban viendo: 
{I}7_{/}de muchos posesos 
sal\u00edan los esp\u00edritus 
impuros dando grandes 
voces, y muchos 
paral\u00edticos y cojos 
quedaban curados. {I}8_{/}La 
ciudad se llen\u00f3 de 
alegr\u00eda.
SIM\u00d3N EL MAGO{/}

{I}9_{/}Hac\u00eda tiempo que 
ven\u00eda practicando la 
magia en la ciudad un tal 
Sim\u00f3n, que ten\u00eda 
asombrada a la gente de 
Samar\u00eda, diciendo que \u00e9l 
era algo grande. 
{I}10_{/}Todos, desde el m\u00e1s 
chico al m\u00e1s grande, le 
segu\u00edan y dec\u00edan: \u00ab\u00c9ste 
es el poder mismo de 
Dios, el que llaman el 
Grande\u00bb. {I}11_{/}Lo segu\u00edan 
porque durante bastante 
tiempo los hab\u00eda 
asombrado con magias. 
{I}12_{/}Pero cuando Felipe 
les habl\u00f3 del reino de 
Dios y de Jesucristo, 
hombres y mujeres 
creyeron en \u00e9l y se 
bautizaron. {I}13_{/}El mismo 
Sim\u00f3n crey\u00f3 y se bautiz\u00f3; 
y ya no se apartaba de 
Felipe, viendo 
maravillado los prodigios 
y milagros insignes que 
hac\u00eda.
EL ESP\u00cdRITU SANTO{/}

{I}14_{/}Los ap\u00f3stoles, que 
estaban en Jerusal\u00e9n, al 
saber que Samar\u00eda hab\u00eda 
recibido la palabra de 
Dios, les enviaron a 
Pedro y a Juan; 
{I}15_{/}llegaron y oraron 
por los samaritanos, para 
que recibieran el 
Esp\u00edritu Santo; {I}16_{/}pues 
a\u00fan no hab\u00eda bajado sobre 
ninguno de ellos, y s\u00f3lo 
hab\u00edan recibido el 
bautismo en el nombre de 
Jes\u00fas, el Se\u00f1or. 
{I}17_{/}Entonces les 
impusieron las manos, y 
recibieron el Esp\u00edritu 
Santo.
CONDENACI\u00d3N DE LA 
SIMON\u00cdA{/}

{I}18_{/}Sim\u00f3n, al ver que 
mediante la imposici\u00f3n de 
las manos de los 
ap\u00f3stoles se confer\u00eda el 
Esp\u00edritu Santo, les 
ofreci\u00f3 dinero, 
{I}19_{/}diciendo: \u00abDadme 
tambi\u00e9n a m\u00ed ese poder, 
para que al que imponga 
las manos reciba el 
Esp\u00edritu Santo\u00bb. 
{I}20_{/}Pedro le dijo: \u00abAl 
infierno t\u00fa y tu dinero, 
por haber cre\u00eddo que el 
don de Dios se compra con 
dinero. {I}21_{/}No tienes 
parte ni herencia en 
esto, porque tu coraz\u00f3n 
no es recto delante de 
Dios. {I}22_{/}Arrepi\u00e9ntete 
de tu maldad y pide al 
Se\u00f1or que te perdone, si 
es posible, el mal 
pensamiento que has 
tenido; {I}23_{/}pues veo que 
no tienes buenas 
intenciones y est\u00e1s 
atrapado en los lazos de 
la iniquidad\u00bb. {I}24_{/}Sim\u00f3n 
respondi\u00f3: \u00abPedid 
vosotros por m\u00ed al Se\u00f1or 
para que no me suceda 
nada de lo que acab\u00e1is de 
decir\u00bb. {I}25_{/}Ellos, 
despu\u00e9s de haber dado 
testimonio y haber 
predicado la palabra del 
Se\u00f1or, se volvieron a 
Jerusal\u00e9n, evangelizando 
muchas aldeas de los 
samaritanos.
BAUTISMO DEL ET\u00cdOPE{/}

{I}26_{/}El \u00e1ngel del 
Se\u00f1or dijo a Felipe: 
\u00abPonte en marcha hacia el 
sur, por el camino que va 
de Jerusal\u00e9n a Gaza a 
trav\u00e9s del desierto\u00bb. 
{I}27_{/} Y se puso en 
marcha. En esto un et\u00edope 
eunuco, ministro de 
Candaces, reina de 
Etiop\u00eda, administrador de 
todos sus bienes, que 
hab\u00eda venido a Jerusal\u00e9n, 
{I}28_{/}regresaba y, sentado 
en su carro, le\u00eda al 
profeta Isa\u00edas. {I}29_{/}El 
Esp\u00edritu dijo a Felipe: 
\u00abAvanza y ac\u00e9rcate a ese 
carro\u00bb. {I}30_{/}Felipe 
corri\u00f3, oy\u00f3 que le\u00eda al 
profeta Isa\u00edas y dijo: 
\u00ab\u00bfEntiendes lo que est\u00e1s 
leyendo?\u00bb. {I}31_{/}\u00c9l 
respondi\u00f3: \u00ab\u00bfC\u00f3mo lo voy 
a entender si alguien no 
me lo explica?\u00bb. Y rog\u00f3 a 
Felipe que subiera y se 
sentara con \u00e9l. {I}32_{/}El 
pasaje de la Escritura 
que le\u00eda era \u00e9ste:
Como cordero llevado al 
matadero,
como ante sus 
esquiladores
una oveja muda
y sin abrir la boca.{/}

{I}33_{/}Por ser pobre, no le 
hicieron justicia.{/}

Nadie podr\u00e1 hablar
de su descendencia,
pues fue arrancado
de la tierra de los 
vivos.{/}

{I}34_{/}El eunuco dijo a 
Felipe: \u00abPor favor, \u00bfde 
qui\u00e9n dice esto el 
profeta? \u00bfDe \u00e9l o de 
otro?\u00bb. {I}35_{/}Felipe tom\u00f3 
la palabra y, comenzando 
por este pasaje de la 
Escritura, le anunci\u00f3 la 
buena nueva de Jes\u00fas. 
{I}36_{/}Continuaron su 
camino y llegaron a un 
lugar donde hab\u00eda agua; 
el eunuco dijo: \u00abMira, 
aqu\u00ed hay agua; \u00bfqu\u00e9 
impide que me bautice?\u00bb. 
{I}38_{/}Y mand\u00f3 detener el 
carro. Bajaron los dos al 
agua, Felipe y el eunuco, 
y lo bautiz\u00f3. {I}39_{/}Al 
salir del agua, el 
Esp\u00edritu del Se\u00f1or 
arrebat\u00f3 a Felipe. El 
eunuco ya no lo vio m\u00e1s, 
y continu\u00f3 su camino muy 
contento. {I}40_{/}Felipe se 
encontr\u00f3 con que estaba 
en Azoto, y fue 
evangelizando todas las 
ciudades hasta llegar a 
Cesarea.
{1}9{/}

CONVERSI\u00d3N DE SAULO{/}

{I}1_{/}Saulo, por su 
parte, respirando a\u00fan 
amenazas de muerte contra 
los disc\u00edpulos del Se\u00f1or, 
se present\u00f3 al sumo 
sacerdote {I}2_{/}y le pidi\u00f3 
cartas para las sinagogas 
de Damasco, con el fin de 
que si encontraba algunos 
que siguieran este 
camino, hombres o 
mujeres, pudiera 
llevarlos presos a 
Jerusal\u00e9n. {I}3_{/}En el 
camino, cerca ya de 
Damasco, de repente le 
envolvi\u00f3 un resplandor 
del cielo; {I}4_{/}cay\u00f3 a 
tierra y oy\u00f3 una voz que 
le dec\u00eda: \u00abSaulo, Saulo, 
\u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\u00bb. 
{I}5_{/}\u00c9l pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n 
eres, Se\u00f1or?\u00bb. Y \u00e9l: \u00abYo 
soy Jes\u00fas, a quien t\u00fa 
persigues. {I}6_{/}Lev\u00e1ntate 
y entra en la ciudad; 
all\u00ed te dir\u00e1n lo que 
debes hacer\u00bb. {I}7_{/}Los que 
lo acompa\u00f1aban se 
quedaron at\u00f3nitos, oyendo 
la voz, pero sin ver a 
nadie. {I}8_{/}Saulo se 
levant\u00f3 del suelo, y, 
aunque ten\u00eda los ojos 
abiertos, no ve\u00eda nada; 
lo llevaron de la mano a 
Damasco, {I}9_{/}donde estuvo 
tres d\u00edas sin ver y sin 
comer ni beber.
{I}10_{/}Hab\u00eda en Damasco un 
disc\u00edpulo llamado 
Anan\u00edas, a quien el Se\u00f1or 
llam\u00f3 en una visi\u00f3n: 
\u00ab\u00a1Anan\u00edas!\u00bb. Y \u00e9l 
respondi\u00f3: \u00abAqu\u00ed estoy, 
Se\u00f1or\u00bb. {I}11_{/}El Se\u00f1or le 
dijo: \u00abVete r\u00e1pidamente a 
la casa de Judas, en la 
calle Recta, y pregunta 
por un tal Saulo de 
Tarso, que est\u00e1 all\u00ed en 
oraci\u00f3n {I}12_{/}y ha tenido 
una visi\u00f3n: un hombre 
llamado Anan\u00edas entraba y 
le impon\u00eda las manos para 
devolverle la vista\u00bb. 
{I}13_{/}Anan\u00edas respondi\u00f3: 
\u00abSe\u00f1or, he o\u00eddo a muchos 
hablar de ese hombre y 
decir todo el mal que ha 
hecho a tus fieles en 
Jerusal\u00e9n. {I}14_{/}Y est\u00e1 
aqu\u00ed con plenos poderes 
de los sumos sacerdotes 
para prender a todos los 
que te invocan\u00bb. {I}15_{/}El 
Se\u00f1or le dijo: \u00abAnda, que 
\u00e9ste es un instrumento 
que he elegido yo para 
llevar mi nombre a los 
paganos, a los reyes y a 
los israelitas. {I}16_{/}Yo 
le mostrar\u00e9 cu\u00e1nto debe 
padecer por m\u00ed\u00bb. 
{I}17_{/}Anan\u00edas parti\u00f3 
inmediatamente y entr\u00f3 en 
la casa, le impuso las 
manos y le dijo: \u00abSaulo, 
hermano m\u00edo, vengo de 
parte de Jes\u00fas, el Se\u00f1or, 
el que se te apareci\u00f3 en 
el camino por el que 
ven\u00edas, para que recobres 
la vista y quedes lleno 
del Esp\u00edritu Santo\u00bb. 
{I}18_{/}En el acto se le 
cayeron de los ojos como 
escamas, y recobr\u00f3 la 
vista; se levant\u00f3 y fue 
bautizado. {I}19_{/}Comi\u00f3 y 
recobr\u00f3 fuerzas. Y se 
qued\u00f3 unos d\u00edas con los 
disc\u00edpulos que hab\u00eda en 
Damasco.
PREDICA EN DAMASCO Y ES 
PERSEGUIDO{/}

{I}20_{/}Y en seguida se 
puso a predicar en las 
sinagogas proclamando que 
Jes\u00fas es el Hijo de Dios. 
{I}21_{/}Todos los que lo 
escuchaban se quedaban 
estupefactos y dec\u00edan: 
\u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el que 
persegu\u00eda en Jerusal\u00e9n a 
los que invocan ese 
nombre, y no ha venido 
aqu\u00ed para llevarlos 
encadenados a los sumos 
sacerdotes?\u00bb. {I}22_{/}Saulo 
cobraba cada vez m\u00e1s 
\u00e1nimo y ten\u00eda confundidos 
a los jud\u00edos de Damasco, 
demostrando que Jes\u00fas es 
el mes\u00edas. {I}23_{/}Cuando 
pasaron bastantes d\u00edas, 
los jud\u00edos acordaron en 
consejo matarlo; 
{I}24_{/}pero Saulo se enter\u00f3 
de este complot. 
Custodiaban las puertas 
de la ciudad d\u00eda y noche 
con intenci\u00f3n de 
asesinarlo, {I}25_{/}pero los 
disc\u00edpulos lo descolgaron 
de noche por la muralla 
en un cesto.
SAULO EN JERUSAL\u00c9N Y 
TARSO{/}

{I}26_{/}Cuando lleg\u00f3 a 
Jerusal\u00e9n, trat\u00f3 de 
unirse a los dem\u00e1s 
disc\u00edpulos; pero todos lo 
tem\u00edan, no creyendo que 
fuera de verdad 
disc\u00edpulo. {I}27_{/}Entonces 
Bernab\u00e9 lo tom\u00f3 consigo, 
lo present\u00f3 a los 
ap\u00f3stoles y les refiri\u00f3 
c\u00f3mo en el camino Saulo 
hab\u00eda visto al Se\u00f1or, que 
le hab\u00eda hablado, y c\u00f3mo 
en Damasco hab\u00eda 
predicado p\u00fablicamente en 
el nombre de Jes\u00fas. 
{I}28_{/}Desde entonces se 
mov\u00eda libremente en 
Jerusal\u00e9n, hablando con 
libertad en el nombre del 
Se\u00f1or. {I}29_{/}Hablaba y 
discut\u00eda con los 
helenistas, los cuales 
intentaron matarle. 
{I}30_{/}Los hermanos, al 
enterarse, lo llevaron 
escoltado a Cesarea y le 
hicieron partir para 
Tarso.
MILAGROS DE PEDRO EN LIDA 
Y JAFA{/}

{I}31_{/}La Iglesia gozaba de 
paz en toda Judea, 
Galilea y Samar\u00eda; se 
consolidaba y progresaba 
en la fidelidad al Se\u00f1or, 
y se extend\u00eda alentada 
por el Esp\u00edritu Santo. 
{I}32_{/}Pedro, que lo 
recorr\u00eda todo, fue 
tambi\u00e9n a visitar a los 
fieles de Lida. {I}33_{/}All\u00ed 
encontr\u00f3 a un tal Eneas, 
paral\u00edtico, postrado en 
una camilla desde hac\u00eda 
ocho a\u00f1os. {I}34_{/}Pedro le 
dijo: \u00abEneas, Jes\u00fas, el 
mes\u00edas, te cura; 
lev\u00e1ntate y haz t\u00fa mismo 
la cama\u00bb. Y al instante 
se levant\u00f3. {I}35_{/}Todos 
los habitantes de Lida y 
Sar\u00f3n lo vieron y se 
convirtieron al Se\u00f1or.
{I}36_{/}En Jafa hab\u00eda una 
disc\u00edpula llamada Tabita, 
que significa \u00abgacela\u00bb, 
la cual se dedicaba a 
hacer buenas obras y 
muchas limosnas. {I}37_{/}Por 
aquellos d\u00edas cay\u00f3 
enferma y se muri\u00f3. La 
lavaron y la pusieron en 
la estancia de arriba. 
{I}38_{/}Como Lida est\u00e1 cerca 
de Jafa, los disc\u00edpulos 
enviaron dos hombres para 
pedirle que fuera 
r\u00e1pidamente a Jafa. 
{I}39_{/}Pedro se levant\u00f3 y 
se fue con ellos. Cuando 
lleg\u00f3, lo subieron a la 
estancia de arriba. All\u00ed 
le rodearon todas las 
viudas, llorando y 
mostrando las t\u00fanicas y 
mantos que les hac\u00eda 
Gacela cuando viv\u00eda con 
ellas. {I}40_{/}Pedro ech\u00f3 
fuera a todos; luego se 
arrodill\u00f3 y se puso a 
orar; se acerc\u00f3 despu\u00e9s 
al cad\u00e1ver y dijo: 
\u00abTabita, lev\u00e1ntate\u00bb. Ella 
abri\u00f3 sus ojos y, al ver 
a Pedro, se incorpor\u00f3. 
{I}41_{/}Pedro le dio la mano 
y la levant\u00f3. Llam\u00f3 a los 
fieles y a las viudas y 
se la present\u00f3 viva. 
{I}42_{/}Esto fue notorio en 
toda Jafa, y muchos 
creyeron en el Se\u00f1or. 
{I}43_{/}Y se qued\u00f3 bastantes 
d\u00edas en Jafa, en casa de 
un tal Sim\u00f3n, que era 
curtidor.
{1}10{/}

VISI\u00d3N DE CORNELIO{/}

{I}1_{/}Hab\u00eda en Cesarea un 
hombre llamado Cornelio, 
centuri\u00f3n de la cohorte 
It\u00e1lica. {I}2_{/}Piadoso y 
temeroso de Dios, con 
toda su casa, hac\u00eda 
muchas limosnas al pueblo 
y oraba continuamente a 
Dios. {I}3_{/}Hacia las tres 
de la tarde tuvo una 
visi\u00f3n, en la que vio 
claramente al \u00e1ngel de 
Dios, que se le present\u00f3 
y le dijo: \u00ab\u00a1Cornelio!\u00bb. 
{I}4_{/}Y \u00e9l, mir\u00e1ndolo 
fijamente y atemorizado, 
dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pasa, 
Se\u00f1or?\u00bb. Y le dijo: \u00abTus 
oraciones y tus limosnas 
han subido a la presencia 
de Dios, que se ha 
acordado de ti. {I}5_{/}Manda 
a unos hombres a Jafa a 
llamar a Sim\u00f3n Pedro. 
{I}6_{/}Est\u00e1 en casa de un 
tal Sim\u00f3n, curtidor, 
junto al mar\u00bb. {I}7_{/}Cuando 
se march\u00f3 el \u00e1ngel que le 
hablaba, llam\u00f3 a dos de 
sus criados y un soldado 
piadoso, de los que le 
asist\u00edan, {I}8_{/}les explic\u00f3 
todo y los mand\u00f3 a Jafa.
VISI\u00d3N DE PEDRO{/}

{I}9_{/}Al d\u00eda siguiente, 
mientras ellos caminaban 
y se acercaban a la 
ciudad, Pedro subi\u00f3 a la 
azotea a orar hacia el 
mediod\u00eda. {I}10_{/}Tuvo 
hambre y quiso comer 
algo; y mientras le 
preparaban de comer, tuvo 
un \u00e9xtasis: {I}11_{/}vio el 
cielo abierto y un objeto 
a modo de un gran lienzo, 
que colgado de las cuatro 
puntas descend\u00eda hacia la 
tierra; {I}12_{/}en \u00e9l hab\u00eda 
toda clase de 
cuadr\u00fapedos, reptiles de 
la tierra y aves del 
cielo. {I}13_{/}Una voz le 
dijo: \u00abLev\u00e1ntate, Pedro, 
mata y come\u00bb. {I}14_{/}Pedro 
dijo: \u00abDe ning\u00fan modo, 
Se\u00f1or, porque jam\u00e1s he 
comido cosa profana o 
impura\u00bb. {I}15_{/}La voz le 
dijo de nuevo: \u00abLo que 
Dios ha purificado no lo 
llames impuro\u00bb. {I}16_{/}Esto 
se repiti\u00f3 por tres 
veces. Y luego el objeto 
fue arrebatado al cielo. 
{I}17_{/}Pedro estaba 
perplejo, pensando lo que 
podr\u00eda significar la 
visi\u00f3n que acababa de 
tener, cuando los hombres 
enviados por Cornelio, 
que hab\u00edan averiguado 
d\u00f3nde estaba la casa de 
Sim\u00f3n, se presentaron en 
la puerta. {I}18_{/}Llamaron, 
y preguntaron si se 
alojaba all\u00ed Sim\u00f3n Pedro. 
{I}19_{/}Pedro segu\u00eda 
pensando en la visi\u00f3n; el 
Esp\u00edritu Santo le dijo: 
\u00abAh\u00ed te buscan tres 
hombres; {I}20_{/}baja y no 
dudes en ir con ellos, 
porque los he enviado 
yo\u00bb. {I}21_{/}Pedro baj\u00f3 y 
les dijo: \u00abYo soy el que 
busc\u00e1is. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is 
venido?\u00bb. {I}22_{/}Ellos 
dijeron: \u00abEl centuri\u00f3n 
Cornelio, var\u00f3n justo y 
temeroso de Dios, que 
goza de la reputaci\u00f3n de 
todos los jud\u00edos, ha 
recibido aviso de un 
santo \u00e1ngel para que te 
mande llamar y vayas a su 
casa y o\u00edr lo que tengas 
que decirle\u00bb. {I}23_{/}Pedro 
los invit\u00f3 y los hosped\u00f3. 
Al d\u00eda siguiente se 
levant\u00f3 y fue con ellos; 
y lo acompa\u00f1aron algunos 
hermanos de Jafa.
PEDRO EN CASA DE 
CORNELIO{/}

{I}24_{/}Al d\u00eda siguiente 
llegaron a Cesarea. 
Cornelio estaba 
esper\u00e1ndolos, y hab\u00eda 
convocado a sus parientes 
y amigos \u00edntimos. 
{I}25_{/}Tan pronto como 
entr\u00f3 Pedro, Cornelio le 
sali\u00f3 al encuentro, cay\u00f3 
a sus pies y le ador\u00f3. 
{I}26_{/}Pedro lo levant\u00f3 
diciendo: \u00abLev\u00e1ntate, que 
yo tambi\u00e9n soy hombre\u00bb. 
{I}27_{/}Y conversando con 
\u00e9l, entr\u00f3 y encontr\u00f3 a 
muchos reunidos; {I}28_{/}y 
les dijo: \u00abVosotros 
sab\u00e9is que a un jud\u00edo le 
est\u00e1 prohibido juntarse 
con extranjeros y entrar 
en su casa. Pero Dios me 
ha ense\u00f1ado a no llamar 
profano o impuro a ning\u00fan 
hombre; {I}29_{/}por lo cual 
he venido sin vacilar al 
ser llamado. Yo os 
pregunto ahora por qu\u00e9 
motivo me hab\u00e9is 
llamado\u00bb. {I}30_{/}Cornelio 
respondi\u00f3: \u00abHace cuatro 
d\u00edas, justamente a esta 
misma hora, las tres de 
la tarde, estaba yo 
orando en mi casa, cuando 
se present\u00f3 delante de m\u00ed 
un hombre con un vestido 
resplandeciente, {I}31_{/}y 
me dijo: Cornelio, Dios 
ha escuchado tu oraci\u00f3n y 
tiene presente tus 
limosnas. {I}32_{/}Env\u00eda a 
Jafa a llamar a Sim\u00f3n 
Pedro, que se hospeda en 
casa de Sim\u00f3n, curtidor, 
junto al mar. {I}33_{/}Te 
mand\u00e9 a buscar en 
seguida; y has hecho bien 
en venir. Y ahora aqu\u00ed 
estamos todos delante de 
Dios para escuchar todos 
los preceptos que el 
Se\u00f1or te ha dado\u00bb.
DISCURSO DE PEDRO{/}

{I}34_{/}Pedro tom\u00f3 la 
palabra y dijo: 
\u00abCompruebo que Dios no 
hace distinci\u00f3n de 
personas, {I}35_{/}que acepta 
al que le es fiel y 
practica la justicia, sea 
de la naci\u00f3n que sea. 
{I}36_{/}\u00c9l ha enviado su 
palabra a los israelitas 
anunciando la paz por 
medio de Jesucristo, que 
es el Se\u00f1or de todos. 
{I}37_{/}Vosotros conoc\u00e9is lo 
que ha pasado en Judea, 
comenzando por Galilea, 
despu\u00e9s del bautismo que 
predic\u00f3 Juan: {I}38_{/}c\u00f3mo 
Dios ungi\u00f3 con el 
Esp\u00edritu Santo y llen\u00f3 de 
poder a Jes\u00fas de Nazaret, 
el cual pas\u00f3 haciendo el 
bien y curando a los 
oprimidos por el demonio, 
porque Dios estaba con 
\u00e9l. {I}39_{/}Nosotros somos 
testigos de todo lo que 
hizo en el pa\u00eds de los 
jud\u00edos y en Jerusal\u00e9n. 
Ellos lo mataron, 
colg\u00e1ndolo de un madero. 
{I}40_{/}Pero Dios lo 
resucit\u00f3 al tercer d\u00eda y 
le concedi\u00f3 que se 
manifestase {I}41_{/}no a 
todo el pueblo, sino a 
los testigos elegidos de 
antemano por Dios, a 
nosotros, que hemos 
comido y bebido con \u00e9l 
despu\u00e9s de su 
resurrecci\u00f3n de entre los 
muertos; {I}42_{/}y nos 
encarg\u00f3 predicar al 
pueblo y proclamar que 
Dios lo ha constituido 
juez de vivos y muertos. 
{I}43_{/}Todos los profetas 
testifican que el que 
crea en \u00e9l recibir\u00e1, por 
su nombre, el perd\u00f3n de 
los pecados\u00bb.
BAUTISMO DE LOS PRIMEROS 
PAGANOS{/}

{I}44_{/}Todav\u00eda estaba 
hablando Pedro, cuando 
descendi\u00f3 el Esp\u00edritu 
Santo sobre todos los que 
escuchaban sus palabras. 
{I}45_{/}Todos los fieles 
circuncisos que hab\u00edan 
venido con Pedro se 
extra\u00f1aban de que el don 
del Esp\u00edritu Santo se 
hubiera derramado tambi\u00e9n 
sobre los paganos, 
{I}46_{/}pues los o\u00edan hablar 
lenguas extra\u00f1as y 
glorificar a Dios. 
{I}47_{/}Pedro dijo entonces: 
\u00ab\u00bfSe puede negar el agua 
del bautismo a \u00e9stos, que 
han recibido el Esp\u00edritu 
Santo como nosotros?\u00bb. 
{I}48_{/}Y orden\u00f3 que fuesen 
bautizados en el nombre 
de Jesucristo. Entonces 
le suplicaron que se 
quedara con ellos algunos 
d\u00edas.
{1}11{/}

PEDRO EXPLICA LO 
SUCEDIDO{/}

{I}1_{/}Los ap\u00f3stoles y los 
hermanos que estaban en 
Judea supieron que 
tambi\u00e9n los paganos 
hab\u00edan recibido la 
palabra de Dios. 
{I}2_{/}Cuando Pedro lleg\u00f3 a 
Jerusal\u00e9n, los 
partidarios de la 
circuncisi\u00f3n le echaron 
en cara: {I}3_{/}\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 
has entrado en casa de 
hombres incircuncisos y 
has comido con ellos?\u00bb. 
{I}4_{/}Entonces Pedro 
comenz\u00f3 a explicarles por 
orden, diciendo: 
{I}5_{/}\u00abEstaba yo en la 
ciudad de Jafa orando, 
cuando tuve en \u00e9xtasis 
una visi\u00f3n: un objeto 
descend\u00eda a modo de un 
gran lienzo, colgado por 
las cuatro puntas desde 
el cielo, y lleg\u00f3 hasta 
m\u00ed. {I}6_{/}Yo lo mir\u00e9 
fijamente, lo examin\u00e9 y 
vi cuadr\u00fapedos, bestias, 
reptiles y aves. {I}7_{/}O\u00ed 
tambi\u00e9n una voz que me 
dec\u00eda: Lev\u00e1ntate, Pedro, 
mata y come. {I}8_{/}Pero yo 
dije: De ninguna manera, 
Se\u00f1or; porque nada 
profano o impuro ha 
entrado jam\u00e1s en mi boca. 
{I}9_{/}Pero la voz del cielo 
dijo por segunda vez: Lo 
que Dios ha purificado, 
t\u00fa no lo llames impuro. 
{I}10_{/}Esto se repiti\u00f3 por 
tres veces, y todo fue 
arrebatado de nuevo al 
cielo. {I}11_{/}Entonces 
mismo se presentaron en 
la casa donde yo estaba 
tres hombres que me 
hab\u00edan enviado desde 
Cesarea. {I}12_{/}Y el 
Esp\u00edritu me dijo que 
fuera con ellos sin 
dudar. Estos seis 
hermanos vinieron tambi\u00e9n 
conmigo y entramos en la 
casa del hombre en 
cuesti\u00f3n, {I}13_{/}el cual 
nos cont\u00f3 que se le hab\u00eda 
aparecido un \u00e1ngel y que 
le hab\u00eda dicho: Manda a 
Jafa a llamar a Sim\u00f3n 
Pedro, {I}14_{/}el cual, con 
sus palabras, te traer\u00e1 
la salvaci\u00f3n a ti y a tu 
familia. {I}15_{/}Y al 
comenzar yo a hablar, 
descendi\u00f3 el Esp\u00edritu 
Santo sobre ellos, como 
al principio sobre 
nosotros. {I}16_{/}Record\u00e9 
estas palabras del Se\u00f1or: 
Juan bautiz\u00f3 en agua, 
pero vosotros ser\u00e9is 
bautizados en el Esp\u00edritu 
Santo.{/} {I}17_{/}Pues si Dios 
les ha dado a ellos el 
mismo don que a nosotros 
por haber cre\u00eddo en el 
Se\u00f1or Jesucristo, \u00bfc\u00f3mo 
pod\u00eda yo oponerme a 
Dios?\u00bb. {I}18_{/}Al o\u00edr esto 
callaron y glorificaron a 
Dios, diciendo: \u00abAs\u00ed que 
tambi\u00e9n a los paganos 
Dios ha concedido el 
arrepentimiento para 
alcanzar la vida\u00bb.
LA IGLESIA DE ANTIOQU\u00cdA{/}

{I}19_{/}Los que se 
hab\u00edan dispersado a causa 
de la persecuci\u00f3n 
ocurrida con ocasi\u00f3n de 
Esteban, llegaron hasta 
Fenicia, Chipre y 
Antioqu\u00eda, predicando 
s\u00f3lo a los jud\u00edos. 
{I}20_{/}Pero hab\u00eda entre 
ellos algunos chipriotas 
y cirenenses, quienes, 
llegados a Antioqu\u00eda, se 
dirigieron tambi\u00e9n a los 
griegos, anunciando a 
Jes\u00fas, el Se\u00f1or. {I}21_{/}El 
Se\u00f1or estaba con ellos, y 
un gran n\u00famero crey\u00f3 y se 
convirti\u00f3 al Se\u00f1or. 
{I}22_{/}Lleg\u00f3 la noticia a 
o\u00eddos de la Iglesia de 
Jerusal\u00e9n, y enviaron a 
Bernab\u00e9 a Antioqu\u00eda. 
{I}23_{/}Al llegar y ver la 
gracia de Dios, se llen\u00f3 
de alegr\u00eda y exhortaba a 
todos a perseverar con un 
coraz\u00f3n firme, fieles al 
Se\u00f1or, {I}24_{/}porque era un 
hombre bueno y lleno del 
Esp\u00edritu Santo y de fe. Y 
una gran multitud se uni\u00f3 
al Se\u00f1or. {I}25_{/}Se fue a 
Tarso en busca de Saulo; 
lo encontr\u00f3 y se lo llev\u00f3 
a Antioqu\u00eda. {I}26_{/}Y 
estuvieron un a\u00f1o entero 
en aquella Iglesia 
instruyendo en la fe a 
muchas personas. Fue en 
Antioqu\u00eda donde por 
primera vez los 
disc\u00edpulos recibieron el 
nombre de cristianos.
{I}27_{/}Por entonces unos 
profetas fueron de 
Jerusal\u00e9n a Antioqu\u00eda. 
{I}28_{/}Se levant\u00f3 uno de 
ellos, llamado Agabo, y, 
movido por el Esp\u00edritu, 
anunci\u00f3 que iba a 
sobrevenir sobre toda la 
tierra una gran escasez. 
Fue la que vino en tiempo 
de Claudio. {I}29_{/}Los 
disc\u00edpulos, cada uno 
seg\u00fan sus posibilidades, 
decidieron enviar socorro 
a los hermanos de Judea. 
{I}30_{/}Y as\u00ed lo hicieron, 
envi\u00e1ndolo a los 
presb\u00edteros por medio de 
Bernab\u00e9 y Saulo.
{1}12{/}

HERODES AGRIPA PERSIGUE A 
LA IGLESIA{/}

{I}1_{/}Por entonces el 
rey Herodes prendi\u00f3 a 
algunos de la Iglesia 
para maltratarlos. 
{I}2_{/}Hizo morir a espada a 
Santiago, hermano de 
Juan. {I}3_{/}Y viendo que 
esto agradaba a los 
jud\u00edos, hizo prender 
tambi\u00e9n a Pedro. Eran los 
d\u00edas de la pascua. {I}4_{/}Lo 
prendi\u00f3, lo encarcel\u00f3 y 
mand\u00f3 que lo custodiasen 
cuatro piquetes de cuatro 
soldados, con intenci\u00f3n 
de hacerlo comparecer 
ante el pueblo despu\u00e9s de 
la pascua. {I}5_{/}Mientras 
Pedro estaba de este modo 
custodiado en la c\u00e1rcel, 
la Iglesia oraba sin 
cesar por \u00e9l a Dios.
LIBERACI\u00d3N DE PEDRO{/}

{I}6_{/}La misma noche en que 
Herodes iba a hacerlo 
comparecer, Pedro estaba 
dormido entre dos 
soldados, atado con 
cadenas; los centinelas 
montaban la guardia en la 
puerta de la c\u00e1rcel. 
{I}7_{/}De repente se 
present\u00f3 un \u00e1ngel del 
Se\u00f1or, y la celda qued\u00f3 
toda iluminada. El \u00e1ngel 
toc\u00f3 a Pedro en el 
costado y lo despert\u00f3 
diciendo: \u00abLev\u00e1ntate en 
seguida\u00bb. Y se le cayeron 
las cadenas de las manos. 
{I}8_{/}El \u00e1ngel le dijo: 
\u00abC\u00ed\u00f1ete y ponte tus 
sandalias\u00bb. As\u00ed lo hizo. 
Y a\u00f1adi\u00f3: \u00ab\u00c9chate el 
manto y s\u00edgueme\u00bb. 
{I}9_{/}Pedro sali\u00f3 y lo 
sigui\u00f3, sin saber si era 
realidad lo que el \u00e1ngel 
hac\u00eda, pues se figuraba 
que era una visi\u00f3n. 
{I}10_{/}Pasaron la primera y 
segunda guardia, y 
llegaron a la puerta de 
hierro que da a la 
ciudad, la cual se les 
abri\u00f3 por s\u00ed sola. 
Salieron y avanzaron por 
una calle; y de repente 
el \u00e1ngel lo dej\u00f3.
{I}11_{/}Entonces Pedro, 
d\u00e1ndose cuenta de lo que 
pasaba, dijo: \u00abAhora s\u00e9 
realmente que el Se\u00f1or ha 
enviado su \u00e1ngel y me ha 
arrancado de la mano de 
Herodes y de todo lo que 
esperaba el pueblo 
jud\u00edo\u00bb. {I}12_{/}Y tras 
reflexionar, se fue a 
casa de Mar\u00eda, la madre 
de Juan, apellidado 
Marcos, donde hab\u00eda 
muchos reunidos y orando. 
{I}13_{/}Toc\u00f3 a la puerta del 
portal, y sali\u00f3 a 
escuchar una muchacha 
llamada Rode, {I}14_{/}la 
cual, al conocer la voz 
de Pedro, de alegr\u00eda no 
abri\u00f3, sino que fue 
corriendo a decir que 
estaba Pedro a la puerta. 
{I}15_{/}Ellos le dijeron: 
\u00abEst\u00e1s loca\u00bb. Pero ella 
insist\u00eda en que era as\u00ed. 
Y ellos dec\u00edan: \u00abEs su 
\u00e1ngel\u00bb. {I}16_{/}Pedro 
continuaba golpeando. 
Cuando abrieron y vieron 
que era \u00e9l, quedaron 
estupefactos. {I}17_{/}Pedro 
les hizo se\u00f1as con la 
mano de que callasen y 
cont\u00f3 c\u00f3mo el Se\u00f1or lo 
hab\u00eda sacado de la 
c\u00e1rcel. Y a\u00f1adi\u00f3: 
\u00abComunic\u00e1dselo a Santiago 
y a los hermanos\u00bb. Luego 
sali\u00f3 y se fue a otro 
sitio. {I}18_{/}Al venir el 
d\u00eda hubo una gran 
confusi\u00f3n entre los 
soldados por lo que 
habr\u00eda sido de Pedro.
CASTIGO DE HERODES{/}

{I}19_{/}Herodes lo busc\u00f3 y, 
al no encontrarlo, 
interrog\u00f3 a los guardias 
y los mand\u00f3 ajusticiar. 
De Judea se fue a 
Cesarea, y all\u00ed se qued\u00f3. 
{I}20_{/}Herodes estaba 
irritado con los tirios y 
sidonios, que de com\u00fan 
acuerdo se presentaron 
ante \u00e9l, y habi\u00e9ndose 
ganado a Blasto, que era 
camarero del rey, 
solicitaban la paz, 
porque su pa\u00eds se 
abastec\u00eda del pa\u00eds real. 
{I}21_{/}El d\u00eda se\u00f1alado, 
Herodes, vestido con 
atav\u00edos reales y sentado 
en el tribunal, los 
areng\u00f3. {I}22_{/}Y el pueblo 
gritaba: \u00abEs un dios que 
habla, y no un hombre\u00bb. 
{I}23_{/}Pero en aquel 
instante un \u00e1ngel del 
Se\u00f1or lo hiri\u00f3 de muerte, 
por haberse arrogado el 
honor de Dios, y muri\u00f3 
ro\u00eddo de gusanos. 
{I}24_{/}Mientras tanto la 
palabra del Se\u00f1or crec\u00eda 
y se multiplicaba. 
{I}25_{/}Bernab\u00e9 y Saulo, 
despu\u00e9s de haber cumplido 
su misi\u00f3n, volvieron de 
Jerusal\u00e9n, llevando 
consigo a Juan Marcos.
IV. PROPAGACI\u00d3N DEL 
EVANGELIO ENTRE LOS 
PAGANOS{/}

PRIMER VIAJE DE PABLO{/}

(13,1-15,35){/}

{1}13{/}

ELECCI\u00d3N DE SAULO Y 
BERNAB\u00c9{/}

{I}1_{/}En la Iglesia de 
Antioqu\u00eda hab\u00eda profetas 
y doctores: Bernab\u00e9 y 
Sim\u00f3n, apodado el Negro; 
Lucio de Cirene; Manah\u00e9n, 
hermano de leche de 
Herodes el virrey, y 
Saulo. {I}2_{/}Mientras 
celebraban el culto del 
Se\u00f1or y ayunaban, el 
Esp\u00edritu Santo dijo: 
\u00abSeparadme a Bernab\u00e9 y a 
Saulo para la obra a la 
que los he llamado\u00bb. 
{I}3_{/}Entonces, despu\u00e9s de 
haber ayunado y orado, 
les impusieron las manos 
y los despidieron.
EN CHIPRE{/}

{I}4_{/}Con esta misi\u00f3n del 
Esp\u00edritu Santo fueron a 
Seleucia, desde donde se 
embarcaron hacia Chipre. 
{I}5_{/}Al llegar a Salamina, 
se pusieron a anunciar la 
palabra de Dios en las 
sinagogas de los jud\u00edos. 
Ten\u00edan tambi\u00e9n a Juan 
como auxiliar. 
{I}6_{/}Atravesaron toda la 
isla de Pafos y 
encontraron a un mago 
pseudoprofeta jud\u00edo, 
llamado Bar Jes\u00fas, 
{I}7_{/}que estaba con el 
proc\u00f3nsul Sergio Paulo, 
hombre prudente, el cual 
llam\u00f3 a Bernab\u00e9 y Saulo 
deseoso de o\u00edr la palabra 
de Dios. {I}8_{/}Pero Elimas, 
el mago (tal es el 
significado de su 
nombre), se les opon\u00eda 
procurando apartar al 
proc\u00f3nsul de la fe. 
{I}9_{/}Entonces, Saulo, 
llamado tambi\u00e9n Pablo, 
lleno del Esp\u00edritu Santo, 
clav\u00f3 en \u00e9l sus ojos y le 
dijo: {I}10_{/}\u00abEmbustero, 
malvado hijo del diablo, 
enemigo de toda justicia, 
\u00bfcu\u00e1ndo vas a cesar de 
hacer tortuosos los 
rectos caminos del Se\u00f1or? 
{I}11_{/}Pues ahora la mano 
del Se\u00f1or est\u00e1 sobre ti; 
te vas a quedar ciego sin 
ver el sol por cierto 
tiempo\u00bb. Y en el mismo 
instante qued\u00f3 sumergido 
en la oscuridad y en las 
tinieblas; y, dando 
vueltas, buscaba quien lo 
llevara de la mano. 
{I}12_{/}Entonces el 
proc\u00f3nsul, viendo lo que 
hab\u00eda sucedido, crey\u00f3, 
lleno de admiraci\u00f3n por 
la doctrina del Se\u00f1or.
EN ANTIOQU\u00cdA DE PISIDIA{/}

{I}13_{/}Pablo y los suyos 
zarparon de Pafos y 
llegaron a Perge de 
Panfilia. Juan los dej\u00f3 y 
se volvi\u00f3 a Jerusal\u00e9n. 
{I}14_{/}Ellos continuaron su 
viaje, y de Perge pasaron 
a Antioqu\u00eda de Pisidia. 
El s\u00e1bado entraron en la 
sinagoga y se sentaron. 
{I}15_{/}Despu\u00e9s de la 
lectura de la ley y de 
los profetas, los jefes 
de la sinagoga les 
mandaron a decir: 
\u00abHermanos, si ten\u00e9is 
alguna palabra que 
comunicar al pueblo, 
decidla\u00bb.
{I}16_{/}Pablo se levant\u00f3 
y, haciendo con la mano 
se\u00f1al de silencio, dijo: 
\u00abIsraelitas y los que 
sois fieles a Dios, 
escuchad. {I}17_{/}El Dios de 
este pueblo, Israel, 
eligi\u00f3 a nuestros padres 
y acrecent\u00f3 al pueblo 
durante su exilio en 
Egipto, y con brazo 
poderoso los sac\u00f3 de 
all\u00ed. {I}18_{/}Por espacio de 
cuarenta a\u00f1os los asisti\u00f3 
en el desierto, {I}19_{/}y 
despu\u00e9s de haber 
destruido a siete 
naciones en tierra de 
Cana\u00e1n, les dio la 
posesi\u00f3n de sus tierras 
{I}20_{/}al cabo de unos 
cuatrocientos cincuenta 
a\u00f1os. Despu\u00e9s de esto, 
les dio jueces hasta el 
profeta Samuel. 
{I}21_{/}Luego pidieron rey, 
y Dios les dio a Sa\u00fal, 
hijo de Cis, de la tribu 
de Benjam\u00edn, que rein\u00f3 
durante cuarenta a\u00f1os. 
{I}22_{/}Despu\u00e9s lo destituy\u00f3 
y les dio como rey a 
David, hijo de Jes\u00e9, de 
quien dio este 
testimonio: He encontrado 
a David, hombre de mi 
agrado, quien cumplir\u00e1 
todos mis deseos.{/} 
{I}23_{/}Dios, seg\u00fan sus 
promesas, de la 
descendencia de \u00e9ste ha 
suscitado para Israel un 
salvador, Jes\u00fas. 
{I}24_{/}Antes de su venida, 
Juan hab\u00eda predicado a 
todo el pueblo de Israel 
un bautismo de 
conversi\u00f3n. {I}25_{/}Cuando 
estaba para terminar su 
misi\u00f3n, Juan dec\u00eda: Yo no 
soy lo que vosotros 
cre\u00e9is que soy, sino que 
viene en pos de m\u00ed aquel 
de quien no soy digno de 
desatar la sandalia.
{I}26_{/}Hermanos, hijos de 
la estirpe de Abrah\u00e1n, y 
los que sois fieles a 
Dios: a vosotros ha sido 
enviada esta palabra de 
salvaci\u00f3n. {I}27_{/}Porque 
los habitantes de 
Jerusal\u00e9n y sus jefes han 
cumplido, sin saberlo, 
las palabras de los 
profetas que se leen cada 
s\u00e1bado; {I}28_{/}y sin haber 
encontrado ninguna causa 
de muerte, le condenaron 
y pidieron a Pilato que 
lo matase. {I}29_{/}Y as\u00ed que 
cumplieron lo que acerca 
de \u00e9l estaba escrito, lo 
bajaron del le\u00f1o y lo 
sepultaron. {I}30_{/}Pero 
Dios lo resucit\u00f3 de entre 
los muertos; {I}31_{/}\u00e9l se 
apareci\u00f3 durante muchos 
d\u00edas a los que hab\u00edan ido 
con \u00e9l de Galilea a 
Jerusal\u00e9n, y que ahora 
son sus testigos ante el 
pueblo. {I}32_{/}Nosotros os 
anunciamos la buena 
nueva: la promesa hecha a 
nuestros padres {I}33_{/}Dios 
la ha cumplido en 
nosotros, sus hijos, 
resucitando a Jes\u00fas, 
seg\u00fan est\u00e1 escrito en el 
salmo segundo: T\u00fa eres mi 
hijo, yo te he engendrado 
hoy.{/} {I}34_{/}Y que Dios lo 
ha resucitado de los 
muertos de forma que no 
vuelva m\u00e1s a la 
corrupci\u00f3n, lo hab\u00eda 
afirmado: Os cumplir\u00e9 las 
promesas firmes que hice 
a David.{/} {I}35_{/}Por lo 
cual dice tambi\u00e9n en otra 
parte: No permitir\u00e1s que 
tu santo vea la 
corrupci\u00f3n.{/} {I}36_{/}Pues 
bien, David, despu\u00e9s de 
haber cumplido durante su 
vida la voluntad de Dios, 
muri\u00f3, fue sepultado con 
sus padres y vio la 
corrupci\u00f3n. {I}37_{/}Pero el 
que Dios ha resucitado no 
ha visto la corrupci\u00f3n.
{I}38_{/}Sabed, pues, 
hermanos, que por medio 
de \u00e9ste se os anuncia el 
perd\u00f3n de los pecados; 
{I}39_{/}y quien cree en \u00e9l 
es justificado de todas 
las cosas de las que no 
pudisteis ser 
justificados por la ley 
de Mois\u00e9s. {I}40_{/}Mirad, 
por tanto, que no os 
suceda lo dicho en los 
profetas:
{I}41_{/}Mirad, engre\u00eddos,
y quedaos admirados y 
asombrados,
pues voy a realizar
en vuestros d\u00edas una obra
que no creer\u00edais
si alguno os la 
contara\u00bb.{/}

{I}42_{/}Y al salir les 
rogaron que continuaran 
hablando de lo mismo el 
pr\u00f3ximo s\u00e1bado. 
{I}43_{/}Cuando se disolvi\u00f3 
la reuni\u00f3n, muchos jud\u00edos 
y pros\u00e9litos practicantes 
segu\u00edan a Pablo y a 
Bernab\u00e9, los cuales 
hablaban con ellos 
exhort\u00e1ndolos a ser 
fieles a la gracia de 
Dios. {I}44_{/}El s\u00e1bado 
siguiente casi toda la 
ciudad acudi\u00f3 a escuchar 
la palabra de Dios.
PREDICAN A LOS PAGANOS{/}

{I}45_{/}Los jud\u00edos, al ver 
tanta gente, se 
enfurecieron y se 
opusieron con blasfemias 
a lo que Pablo dec\u00eda. 
{I}46_{/}Entonces Pablo y 
Bernab\u00e9 dijeron con toda 
libertad: \u00abA vosotros 
hab\u00eda que anunciar antes 
que a nadie la palabra de 
Dios; pero ya que la 
rechaz\u00e1is y no os juzg\u00e1is 
dignos de la vida eterna, 
nos vamos a los paganos. 
{I}47_{/}As\u00ed nos lo mand\u00f3 el 
Se\u00f1or: Te he puesto como 
luz de las naciones, para 
que lleves la salvaci\u00f3n 
hasta el fin de la 
tierra\u00bb.{/} {I}48_{/}Los 
paganos, al o\u00edrlo, se 
llenaron de alegr\u00eda y 
aplaudieron la palabra 
del Se\u00f1or; y todos los 
que estaban destinados a 
la vida eterna abrazaron 
la fe. {I}49_{/}La palabra 
del Se\u00f1or se difund\u00eda por 
todo el pa\u00eds. {I}50_{/}Pero 
los jud\u00edos soliviantaron 
a las mujeres religiosas 
y nobles y a los 
principales de la ciudad, 
provocaron una 
persecuci\u00f3n contra Pablo 
y Bernab\u00e9 y los echaron 
de su territorio. 
{I}51_{/}\u00c9stos sacudieron el 
polvo de sus pies contra 
ellos y se fueron a 
Iconio. {I}52_{/}Y los 
disc\u00edpulos estaban llenos 
de gozo y del Esp\u00edritu 
Santo.
{1}14{/}

EN LICAONIA, ICONIO, 
LISTRA Y DERBE{/}

{I}1_{/}En Iconio entraron 
tambi\u00e9n en la sinagoga de 
los jud\u00edos, y hablaron de 
tal modo que muchos 
jud\u00edos y paganos 
abrazaron la fe. {I}2_{/}Pero 
los jud\u00edos que no 
quisieron creer 
soliviantaron a los 
paganos y los 
indispusieron contra los 
hermanos. {I}3_{/}All\u00ed se 
quedaron bastante tiempo, 
hablando con valent\u00eda del 
Se\u00f1or, que confirmaba su 
doctrina de gracia 
realizando por su medio 
prodigios y milagros. 
{I}4_{/}La poblaci\u00f3n de la 
ciudad se dividi\u00f3. Unos 
estaban con los jud\u00edos y 
otros con los ap\u00f3stoles. 
{I}5_{/}Los paganos y los 
jud\u00edos se confabularon a 
una con las autoridades 
para torturarlos y 
apedrearlos. {I}6_{/}Pero 
ellos se dieron cuenta y 
huyeron a las ciudades de 
Licaonia, Listra y Derbe 
y sus alrededores, 
{I}7_{/}donde se pusieron a 
anunciar la buena nueva.
{I}8_{/}En Listra hab\u00eda un 
hombre imposibilitado de 
los pies, sentado; cojo 
de nacimiento, jam\u00e1s 
hab\u00eda andado. {I}9_{/}Oy\u00f3 
hablar a Pablo, el cual, 
mir\u00e1ndolo fijamente y 
viendo que ten\u00eda fe para 
ser curado, {I}10_{/}dijo en 
alta voz: \u00abLev\u00e1ntate y 
tente derecho sobre tus 
pies\u00bb. \u00c9l dio un salto y 
ech\u00f3 a andar. {I}11_{/}La 
gente, al ver lo que 
hab\u00eda hecho Pablo, se 
puso a gritar en 
licaonio: \u00abLos dioses, en 
forma humana, han 
descendido a nosotros\u00bb. 
{I}12_{/}Y llamaban a Bernab\u00e9 
J\u00fapiter y a Pablo 
Mercurio, porque era el 
m\u00e1s elocuente. {I}13_{/}El 
sacerdote de J\u00fapiter, que 
estaba a la entrada de la 
ciudad, llev\u00f3 toros 
adornados con guirnaldas 
ante las puertas, y, en 
uni\u00f3n de la muchedumbre, 
quer\u00eda ofrecerles un 
sacrificio. {I}14_{/}Cuando 
se enteraron de ello los 
ap\u00f3stoles Bernab\u00e9 y 
Pablo, rasgaron sus 
vestidos y se lanzaron 
entre la gente gritando: 
{I}15_{/}\u00abAmigos, \u00bfpor qu\u00e9 
hac\u00e9is esto? Nosotros 
somos hombres como 
vosotros, que hemos 
venido a anunciaros que 
dej\u00e9is los dioses falsos 
y os convirt\u00e1is al Dios 
vivo, que ha hecho el 
cielo, la tierra, el mar 
y todo lo que hay en 
ellos. {I}16_{/}El cual ha 
permitido en las pasadas 
generaciones que todas 
las naciones siguiesen 
sus caminos; {I}17_{/}sin 
embargo, no ha cesado 
jam\u00e1s de dar testimonio 
de s\u00ed mismo haciendo el 
bien, mand\u00e1ndoos desde el 
cielo lluvias y 
estaciones fruct\u00edferas y 
saci\u00e1ndoos de comida y 
llenando vuestros 
corazones de felicidad\u00bb. 
{I}18_{/}Con estas palabras 
lograron a duras penas 
impedir que la gente les 
ofreciera un sacrificio.
{I}19_{/}Llegaron de 
Antioqu\u00eda e Iconio unos 
jud\u00edos que se ganaron a 
la gente. Apedrearon a 
Pablo y lo arrastraron 
fuera de la ciudad, 
d\u00e1ndolo por muerto. 
{I}20_{/}Pero cuando los 
disc\u00edpulos se juntaron en 
torno a \u00e9l, se levant\u00f3 y 
entr\u00f3 en la ciudad. Al 
d\u00eda siguiente march\u00f3 a 
Derbe en compa\u00f1\u00eda de 
Bernab\u00e9.
{I}21_{/}Despu\u00e9s de haber 
evangelizado aquella 
ciudad y haber hecho un 
buen n\u00famero de 
disc\u00edpulos, se volvieron 
a Listra, Iconio y 
Antioqu\u00eda, {I}22_{/}animando 
a los disc\u00edpulos, 
exhort\u00e1ndolos a 
permanecer en la fe y 
dici\u00e9ndoles que tenemos 
que pasar por muchas 
tribulaciones para entrar 
en el reino de Dios. 
{I}23_{/}Instituyeron 
presb\u00edteros en cada 
Iglesia, y, despu\u00e9s de 
orar y ayunar, los 
encomendaron al Se\u00f1or, en 
el que hab\u00edan cre\u00eddo. 
{I}24_{/}Atravesaron Pisidia 
y llegaron a Panfilia; 
{I}25_{/}predicaron en Perge 
y bajaron a Atal\u00eda.
REGRESO A ANTIOQU\u00cdA DE 
SIRIA{/}

{I}26_{/}All\u00ed se embarcaron 
para Antioqu\u00eda, de donde 
hab\u00edan partido y donde 
los hab\u00edan encomendado a 
la gracia de Dios para la 
obra que acababan de 
cumplir. {I}27_{/}Cuando 
llegaron, reunieron a la 
Iglesia y contaron todo 
lo que hab\u00eda hecho Dios 
por medio de ellos, y 
c\u00f3mo hab\u00eda abierto a los 
paganos la puerta de la 
fe. {I}28_{/}Y all\u00ed 
permanecieron largo 
tiempo con los 
disc\u00edpulos.
{1}15{/}

CONCILIO DE JERUSAL\u00c9N{/}

{I}1_{/}Algunos que 
vinieron de Judea 
ense\u00f1aban a los hermanos: 
\u00abSi no os circuncid\u00e1is 
seg\u00fan el rito de Mois\u00e9s, 
no pod\u00e9is salvaros\u00bb. 
{I}2_{/}Despu\u00e9s de un 
altercado y discusi\u00f3n no 
peque\u00f1a de Pablo y 
Bernab\u00e9 contra ellos, se 
decidi\u00f3 que Pablo y 
Bernab\u00e9 y algunos otros 
de entre ellos fueran a 
Jerusal\u00e9n para tratar 
esta cuesti\u00f3n con los 
ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros. {I}3_{/}Ellos, 
enviados por la Iglesia, 
atravesaron Fenicia y 
Samar\u00eda, narrando la 
conversi\u00f3n de los paganos 
y causando un gran gozo a 
todos los hermanos. 
{I}4_{/}Al llegar a 
Jerusal\u00e9n, fueron 
acogidos por la Iglesia, 
los ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros, y entonces 
contaron todo lo que Dios 
hab\u00eda hecho con ellos. 
{I}5_{/}Algunos de la secta 
de los fariseos que 
hab\u00edan abrazado la fe se 
levantaron y dijeron que 
los paganos deb\u00edan 
circuncidarse y guardar 
la ley de Mois\u00e9s. {I}6_{/}Los 
ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros se reunieron 
para estudiar el asunto.
{I}7_{/}Tras una larga 
discusi\u00f3n, se levant\u00f3 
Pedro y les dijo: 
\u00abHermanos, vosotros 
sab\u00e9is que hace mucho 
tiempo Dios me eligi\u00f3 
entre vosotros para que 
los paganos oyesen de mis 
labios la palabra del 
evangelio y abrazaran la 
fe. {I}8_{/}Y Dios, conocedor 
de los corazones, dio 
testimonio en su favor, 
d\u00e1ndoles el Esp\u00edritu 
Santo, igual que a 
nosotros; {I}9_{/}y no ha 
hecho diferencia alguna 
entre ellos y nosotros, 
purificando sus corazones 
con la fe. {I}10_{/}Ahora 
bien, \u00bfpor qu\u00e9 tent\u00e1is a 
Dios imponiendo sobre el 
cuello de los disc\u00edpulos 
un yugo que ni nuestros 
padres ni nosotros hemos 
podido soportar? 
{I}11_{/}Nosotros creemos que 
nos salvamos por la 
gracia de Jes\u00fas, el 
Se\u00f1or, igual que ellos\u00bb. 
{I}12_{/}Toda la asamblea 
guard\u00f3 silencio para 
escuchar a Bernab\u00e9 y a 
Pablo, que contaban todos 
los prodigios y milagros 
que hab\u00eda hecho Dios 
entre los paganos por 
medio de ellos.
{I}13_{/}Cuando ellos 
terminaron, intervino 
Santiago: \u00abHermanos, 
escuchadme. {I}14_{/}Sim\u00f3n ha 
contado c\u00f3mo Dios dispuso 
desde el principio 
escoger de entre los 
paganos un pueblo 
consagrado a su nombre. 
{I}15_{/}Con esto est\u00e1n de 
acuerdo las palabras de 
los profetas, seg\u00fan est\u00e1 
escrito:
{I}16_{/}Despu\u00e9s de esto 
volver\u00e9
y restaurar\u00e9 la choza 
ca\u00edda de David;
reparar\u00e9 sus ruinas
y la volver\u00e9 a levantar,{/}

{I}17_{/}para que los dem\u00e1s 
hombres
busquen al Se\u00f1or
y todas las naciones
que han sido consagradas
a mi nombre,
dice el Se\u00f1or, autor de 
estas cosas,{/}

{I}18_{/}conocidas desde la 
eternidad.{/}

{I}19_{/}Por eso yo creo que 
no hay que inquietar a 
los paganos que se 
convierten a Dios, 
{I}20_{/}sino escribirles que 
se abstengan de las 
contaminaciones de los 
\u00eddolos, de la 
fornicaci\u00f3n, de comer 
sangre o carne de 
animales ahogados. 
{I}21_{/}Pues en cada ciudad 
hay desde antiguo quienes 
leen y proclaman la ley 
de Mois\u00e9s los s\u00e1bados en 
la sinagoga\u00bb.
DECRETO CONCILIAR{/}

{I}22_{/}Entonces los 
ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros, con toda la 
Iglesia, decidieron 
elegir a algunos de entre 
ellos y enviarlos a 
Antioqu\u00eda con Pablo y 
Bernab\u00e9. Eligieron a 
Judas Barsab\u00e1s y a Silas, 
hombres eminentes entre 
los hermanos. {I}23_{/}Por 
medio de ellos les 
mandaron esta carta: \u00abLos 
ap\u00f3stoles y los 
presb\u00edteros, vuestros 
hermanos, a los hermanos 
de Antioqu\u00eda, Siria y 
Cilicia procedentes del 
paganismo. {I}24_{/}Nos hemos 
enterado de que algunos 
de los nuestros, sin 
nuestro mandato, os han 
inquietado y alarmado con 
sus palabras. {I}25_{/}Hemos 
decidido de com\u00fan acuerdo 
elegir unos delegados y 
enviarlos a vosotros, con 
nuestros queridos Bernab\u00e9 
y Pablo, {I}26_{/}hombres que 
han entregado sus vidas 
por el nombre de nuestro 
Se\u00f1or Jesucristo. {I}27_{/}Os 
enviamos a Judas y a 
Silas, que os dir\u00e1n lo 
mismo de palabra. 
{I}28_{/}Porque el Esp\u00edritu 
Santo y nosotros hemos 
decidido no poneros 
ninguna carga m\u00e1s que 
estas imprescindibles: 
{I}29_{/}abstenerse de la 
fornicaci\u00f3n, de comer 
sangre y carne 
sacrificada a los \u00eddolos 
o de animales ahogados. 
Har\u00e9is bien en guardaros 
de estas cosas. Adi\u00f3s\u00bb. 
{I}30_{/}Los delegados fueron 
a Antioqu\u00eda, reunieron a 
la gente y entregaron la 
carta. {I}31_{/}Al leerla, se 
llenaron de alegr\u00eda por 
su contenido alentador. 
{I}32_{/}Judas y Silas, que 
eran tambi\u00e9n profetas, 
alentaron y confortaron a 
los hermanos en una larga 
conversaci\u00f3n. {I}33_{/}Al 
cabo de cierto tiempo, 
los despidieron con 
saludos de paz para los 
hermanos que los hab\u00edan 
delegado. {I}35_{/}Pablo y 
Bernab\u00e9 se quedaron en 
Antioqu\u00eda, ense\u00f1ando y 
evangelizando la palabra 
del Se\u00f1or en uni\u00f3n de 
otros muchos.

V. SEGUNDO VIAJE DE 
PABLO{/}

(15,36-18,23){/}

BERNAB\u00c9 SE SEPARA DE 
PABLO{/}

{I}36_{/}Pasados unos d\u00edas, 
Pablo dijo a Bernab\u00e9: 
\u00abVolvamos a visitar a los 
hermanos por todas las 
ciudades en que 
anunciamos la palabra del 
Se\u00f1or, a ver c\u00f3mo est\u00e1n\u00bb. 
{I}37_{/}Bernab\u00e9 quer\u00eda 
llevar tambi\u00e9n a Juan 
Marcos. {I}38_{/}Pablo, en 
cambio, juzgaba que no 
deb\u00edan llevar al que los 
hab\u00eda dejado en Panfilia 
y no los hab\u00eda acompa\u00f1ado 
en la tarea. 
{I}39_{/}Discutieron entre 
ellos, y terminaron por 
separarse el uno del 
otro. Bernab\u00e9 tom\u00f3 
consigo a Marcos, y se 
embarc\u00f3 hacia Chipre; 
{I}40_{/}Pablo escogi\u00f3 a 
Silas y parti\u00f3, despu\u00e9s 
de encomendarlo los 
hermanos a la gracia del 
Se\u00f1or. {I}41_{/}Recorri\u00f3 
Siria y Cilicia, 
confirmando en la fe a 
las Iglesias.
{1}16{/}

TIMOTEO{/}

{I}1_{/}Lleg\u00f3 a Derbe y 
luego a Listra, donde 
hab\u00eda un disc\u00edpulo 
llamado Timoteo, hijo de 
una jud\u00eda creyente y de 
padre griego. {I}2_{/}Los 
hermanos de Listra e 
Iconio hablaban muy bien 
de \u00e9l. {I}3_{/}Pablo quiso 
llev\u00e1rselo con \u00e9l, y lo 
circuncid\u00f3 en 
consideraci\u00f3n a los 
jud\u00edos que hab\u00eda en 
aquellos lugares, pues 
todos sab\u00edan que su padre 
era griego. {I}4_{/}Seg\u00fan 
iban pasando por las 
ciudades, les 
comunicaban, para que los 
guardaran, los decretos 
dados por los ap\u00f3stoles y 
los presb\u00edteros de 
Jerusal\u00e9n. {I}5_{/}Las 
Iglesias se reafirmaban 
en la fe y aumentaban en 
n\u00famero de d\u00eda en d\u00eda.
PABLO LLAMADO A EUROPA{/}

{I}6_{/}Atravesaron Frigia y 
la regi\u00f3n de Galacia, 
pues el Esp\u00edritu Santo 
les impidi\u00f3 anunciar la 
palabra en Asia. 
{I}7_{/}Llegaron a Misia e 
intentaron entrar en 
Bitinia, pero el Esp\u00edritu 
de Jes\u00fas no se lo 
permiti\u00f3. {I}8_{/}Cruzaron, 
pues, Misia, y bajaron a 
Tr\u00f3ade. {I}9_{/}Durante 
la noche Pablo tuvo una 
visi\u00f3n: un macedonio, 
puesto en pie, le 
suplicaba: \u00abVen a 
Macedonia y ay\u00fadanos\u00bb. 
{I}10_{/}Inmediatamente 
despu\u00e9s de la visi\u00f3n 
intentamos pasar a 
Macedonia, persuadidos de 
que Dios nos hab\u00eda 
llamado para 
evangelizarlos.
EN FILIPOS{/}

{I}11_{/}Zarpamos de Tr\u00f3ade y 
fuimos derechos a 
Samotracia; al d\u00eda 
siguiente a Ne\u00e1polis, 
{I}12_{/}y de all\u00ed a Filipos, 
ciudad del primer 
distrito de Macedonia, 
colonia romana, en la que 
permanecimos algunos 
d\u00edas. {I}13_{/}El s\u00e1bado 
salimos fuera de la 
ciudad y fuimos por la 
orilla del r\u00edo, donde 
pens\u00e1bamos que estaba el 
lugar de oraci\u00f3n. Nos 
sentamos y nos pusimos a 
hablar con las mujeres 
que se hab\u00edan reunido. 
{I}14_{/}Una mujer llamada 
Lidia, vendedora de 
p\u00farpura, de la ciudad de 
Tiatira, fiel a Dios, nos 
estaba escuchando. El 
Se\u00f1or abri\u00f3 su coraz\u00f3n 
para que aceptase las 
cosas que Pablo dec\u00eda. 
{I}15_{/}Despu\u00e9s de haber 
sido bautizada con toda 
su familia, nos suplic\u00f3: 
\u00abSi consider\u00e1is que soy 
fiel al Se\u00f1or, venid y 
quedaos en mi casa\u00bb. Y 
nos oblig\u00f3 a ello. 
{I}16_{/}Otra vez, cuando 
\u00edbamos al lugar de la 
oraci\u00f3n, nos sali\u00f3 al 
encuentro una muchacha 
que ten\u00eda un esp\u00edritu 
adivinador, la cual con 
sus adivinaciones 
procuraba a sus amos 
muchas ganancias. 
{I}17_{/}Iba detr\u00e1s de Pablo 
y de nosotros gritando: 
\u00abEstos hombres son 
siervos del Dios 
alt\u00edsimo, y os anuncian 
el camino de la 
salvaci\u00f3n\u00bb. {I}18_{/}Esto lo 
hizo muchos d\u00edas, hasta 
que Pablo, ya cansado, se 
volvi\u00f3 y dijo al 
esp\u00edritu: \u00abEn nombre de 
Jesucristo te mando salir 
de ella\u00bb. Y en el mismo 
instante sali\u00f3. {I}19_{/}Sus 
amos, al ver que hab\u00eda 
desaparecido la esperanza 
de su ganancia, 
prendieron a Pablo y a 
Silas y los llevaron a la 
plaza p\u00fablica ante las 
autoridades. {I}20_{/}Los 
presentaron a los 
pretores y dijeron: 
\u00abEstos hombres alborotan 
nuestra ciudad. Son 
jud\u00edos, {I}21_{/}y predican 
costumbres que nosotros, 
siendo romanos, no 
podemos aceptar ni 
practicar\u00bb. {I}22_{/}La gente 
se sublev\u00f3 contra ellos, 
y los pretores mandaron 
que los desnudaran y les 
dieran de palos. 
{I}23_{/}Despu\u00e9s de haberles 
dado muchos palos, los 
metieron en la c\u00e1rcel, 
encargando al carcelero 
que los tuviera bien 
seguros; {I}24_{/}\u00e9l, al 
recibir tal orden, los 
meti\u00f3 en la celda m\u00e1s 
segura, y sujet\u00f3 sus pies 
en el cepo.
{I}25_{/}Hacia la medianoche, 
Pablo y Silas estaban en 
oraci\u00f3n cantando himnos a 
Dios, y los presos 
escuchaban. {I}26_{/}De 
repente se produjo tan 
gran terremoto que se 
conmovieron los cimientos 
de la c\u00e1rcel; se abrieron 
todas las puertas de la 
c\u00e1rcel y se soltaron las 
cadenas de todos. {I}27_{/}El 
carcelero se despert\u00f3 y, 
al ver abiertas las 
puertas de la c\u00e1rcel, 
creyendo que los presos 
se habr\u00edan fugado, 
desenvain\u00f3 la espada para 
matarse. {I}28_{/}Pablo le 
grit\u00f3: \u00abNo te hagas da\u00f1o, 
que todos estamos aqu\u00ed\u00bb. 
{I}29_{/}\u00c9l pidi\u00f3 una luz, 
entr\u00f3 y se ech\u00f3 temblando 
ante Saulo y Silas; 
{I}30_{/}los sac\u00f3 fuera y 
dijo: \u00abSe\u00f1ores, \u00bfqu\u00e9 debo 
hacer para salvarme?\u00bb. 
{I}31_{/}Ellos le dijeron: 
\u00abCree en Jes\u00fas, el Se\u00f1or, 
y te salvar\u00e1s t\u00fa y tu 
familia\u00bb. {I}32_{/}Y le 
anunciaron la palabra del 
Se\u00f1or a \u00e9l y a todos los 
que hab\u00eda en su casa. 
{I}33_{/}A aquellas horas de 
la noche el carcelero les 
lav\u00f3 las heridas, y 
seguidamente se bautiz\u00f3 
\u00e9l con todos los suyos. 
{I}34_{/}Los subi\u00f3 a su casa, 
puso la mesa y celebr\u00f3 
con toda su familia el 
haber cre\u00eddo en Dios.
{I}35_{/}Al llegar el d\u00eda, 
los magistrados mandaron 
a los alguaciles a decir 
al carcelero: \u00abPon en 
libertad a esos hombres\u00bb. 
{I}36_{/}El carcelero dijo a 
Pablo: \u00abLos magistrados 
han ordenado que se\u00e1is 
libertados. Salid, pues, 
y marchad en paz\u00bb. 
{I}37_{/}Pablo les dijo: \u00abNos 
han apaleado p\u00fablicamente 
y, sin juzgarnos, a pesar 
de ser ciudadanos 
romanos, nos han metido 
en la c\u00e1rcel, y \u00bfahora 
quieren sacarnos? 
{I}38_{/}Pues no; que vengan 
ellos a sacarnos\u00bb. Los 
alguaciles llevaron la 
respuesta a los 
magistrados, los cuales, 
al o\u00edr que eran romanos, 
tuvieron miedo. 
{I}39_{/}Fueron y les 
pidieron excusas; los 
sacaron y les suplicaron 
que se fueran de la 
ciudad. {I}40_{/}Salieron de 
la c\u00e1rcel y fueron a casa 
de Lidia; vieron a los 
hermanos, los animaron y 
se fueron.
{1}17{/}

EN TESAL\u00d3NICA{/}

{I}1_{/}Pasaron por Anf\u00edpolis 
y Apolonia, donde los 
jud\u00edos ten\u00edan una 
sinagoga. {I}2_{/}Pablo, 
seg\u00fan su costumbre, se 
present\u00f3 all\u00ed, y durante 
tres s\u00e1bados discuti\u00f3 con 
ellos sobre las 
Escrituras, 
{I}3_{/}explicando y probando 
que el mes\u00edas deb\u00eda 
padecer y resucitar de 
entre los muertos; y \u00abel 
mes\u00edas, dec\u00eda, es el 
Jes\u00fas que yo os anuncio\u00bb. 
{I}4_{/}Algunos de ellos se 
convencieron y se unieron 
a Pablo y Silas, as\u00ed como 
muchos pros\u00e9litos griegos 
y buen n\u00famero de mujeres 
nobles. {I}5_{/}Los jud\u00edos, 
llevados por la envidia, 
echaron mano de unos 
gamberros, que provocaron 
tumultos y alborotaron la 
ciudad. Se presentaron 
ante la casa de Jas\u00f3n 
para llevarlos ante la 
plebe; {I}6_{/}al no 
encontrarlos, arrastraron 
a Jas\u00f3n y algunos 
hermanos ante los 
magistrados, gritando: 
\u00ab\u00c9stos, que han 
revolucionado el mundo 
entero, se han presentado 
tambi\u00e9n aqu\u00ed, {I}7_{/}y Jas\u00f3n 
los ha hospedado. Todos 
\u00e9stos act\u00faan contra los 
decretos del c\u00e9sar, 
diciendo que hay otro 
rey, Jes\u00fas\u00bb. {I}8_{/}La plebe 
y los magistrados, al o\u00edr 
esto, se alarmaron; y 
{I}9_{/}exigieron una fianza 
a Jas\u00f3n y a los restantes 
para ponerlos en 
libertad.
EN BEREA{/}

{I}10_{/}Al llegar la noche, 
los hermanos hicieron 
partir en seguida a Pablo 
y a Silas hacia Berea. 
As\u00ed que llegaron, fueron 
a la sinagoga de los 
jud\u00edos. {I}11_{/}Los jud\u00edos 
de Berea eran m\u00e1s 
abiertos que los de 
Tesal\u00f3nica, y recibieron 
la palabra con buena 
disposici\u00f3n, estudiando 
diariamente las 
Escrituras para ver si 
todo era as\u00ed. {I}12_{/}Muchos 
jud\u00edos abrazaron la fe, 
as\u00ed como gran n\u00famero de 
paganos, mujeres 
distinguidas y hombres. 
{I}13_{/}Cuando los jud\u00edos de 
Tesal\u00f3nica supieron que 
Pablo anunciaba tambi\u00e9n 
en Berea la palabra de 
Dios, fueron all\u00e1 para 
agitar y alborotar a la 
plebe. {I}14_{/}Entonces los 
hermanos hicieron partir 
a Pablo hacia el mar, y 
Silas y Timoteo se 
quedaron all\u00ed. {I}15_{/}Los 
que acompa\u00f1aban a Pablo 
lo llevaron hasta Atenas, 
y se volvieron en seguida 
con el encargo para Silas 
y Timoteo de que se 
unieran con \u00e9l lo m\u00e1s 
pronto posible.
EN ATENAS{/}

{I}16_{/}Mientras Pablo 
los esperaba en Atenas, 
se llenaba de indignaci\u00f3n 
al contemplar la ciudad 
llena de \u00eddolos. 
{I}17_{/}Discut\u00eda en la 
sinagoga con los jud\u00edos y 
con los pros\u00e9litos, y 
diariamente en la plaza 
con los que se 
encontraba. {I}18_{/}Algunos 
fil\u00f3sofos epic\u00fareos y 
estoicos conversaban con 
\u00e9l; unos dec\u00edan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
querr\u00e1 decir ese 
charlat\u00e1n?\u00bb. Y otros: 
\u00abParece ser un predicador 
de divinidades 
extranjeras\u00bb (porque 
anunciaba a Jes\u00fas y la 
resurrecci\u00f3n). {I}19_{/}Lo 
llevaron al Are\u00f3pago, y 
le preguntaron: \u00ab\u00bfPodemos 
saber qu\u00e9 doctrina nueva 
ense\u00f1as? {I}20_{/}Nos tienes 
cansados los o\u00eddos con 
cosas extra\u00f1as, y 
queremos saber de qu\u00e9 se 
trata\u00bb. {I}21_{/}Todos los 
atenienses y los 
extranjeros residentes 
s\u00f3lo se entreten\u00edan en 
decir o en o\u00edr novedades.
PABLO EN EL ARE\u00d3PAGO{/}

{I}22_{/}Pablo, puesto en pie 
en medio del Are\u00f3pago, 
dijo: \u00abAtenienses, por 
todo veo que sois muy 
religiosos. {I}23_{/}Al 
recorrer vuestra ciudad y 
contemplar vuestros 
monumentos sagrados, me 
he encontrado incluso un 
altar con esta 
inscripci\u00f3n: "Al Dios 
desconocido". Pues bien, 
lo que vener\u00e1is sin 
conocerlo, eso es lo que 
yo os vengo a anunciar. 
{I}24_{/}El Dios que ha hecho 
el mundo y todo l que hay 
en \u00e9l, siendo se\u00f1or del 
cielo y de la tierra, no 
habita en templos 
construidos por la mano 
del hombre. {I}25_{/}Ni es 
servido por manos 
humanas, como si 
necesitase algo \u00e9l, que 
da a todos la vida, el 
aliento y todas las 
cosas; {I}26_{/}de un solo 
hombre ha hecho todo el 
g\u00e9nero humano para que 
habite sobre toda la 
superficie de la tierra, 
determinando los tiempos 
y los l\u00edmites de su 
morada, {I}27_{/}para que 
buscasen a Dios, y a ver 
si buscando a tientas lo 
pod\u00edan encontrar; aunque 
no est\u00e1 lejos de cada uno 
de nosotros, {I}28_{/}ya que 
en \u00e9l vivimos, nos 
movemos y existimos, como 
alguno de vuestros poetas 
ha dicho tambi\u00e9n: "Porque 
somos de su linaje". 
{I}29_{/}Pues si nosotros 
somos linaje de Dios, no 
debemos pensar que la 
divinidad es semejante a 
oro o plata o piedra, 
escultura hecha por el 
arte y el ingenio del 
hombre.
{I}30_{/}Dios, pasando por 
alto los tiempos de la 
ignorancia, hace saber 
ahora a los hombres que 
todos, en todas partes, 
se arrepientan, 
{I}31_{/}puesto que ha 
establecido un d\u00eda en el 
que ha de juzgar al 
universo con justicia por 
medio de un hombre, a 
quien ha designado y 
acreditado ante todos al 
resucitarlo de entre los 
muertos\u00bb. {I}32_{/}Al o\u00edr 
hablar de la resurrecci\u00f3n 
de los muertos, unos se 
burlaban y otros dijeron: 
\u00abTe oiremos sobre esto 
otra vez\u00bb. {I}33_{/}As\u00ed Pablo 
se separ\u00f3 de ellos. 
{I}34_{/}Algunos, sin 
embargo, se unieron a \u00e9l 
y creyeron; entre ellos 
se encontraba Dionisio 
Areopagita, una mujer 
llamada D\u00e1maris y algunos 
otros.
{1}18{/}

EN CORINTO{/}

{I}1_{/}Despu\u00e9s de esto, 
Pablo sali\u00f3 de Atenas y 
fue a Corinto. {I}2_{/}All\u00ed 
encontr\u00f3 a un jud\u00edo 
llamado \u00c1quila, oriundo 
del Ponto, que acababa de 
llegar de Italia con su 
mujer, Priscila, por 
haber decretado Claudio 
que salieran de Roma 
todos los jud\u00edos. 
{I}3_{/}Pablo se relacion\u00f3 
con ellos; y como eran 
del mismo oficio, se 
qued\u00f3 trabajando en su 
casa; se dedicaban a 
fabricar tiendas de 
campa\u00f1a. {I}4_{/}Todos los 
s\u00e1bados discut\u00eda en la 
sinagoga, intentando 
convencer a jud\u00edos y a 
griegos. {I}5_{/}Cuando Silas 
y Timoteo llegaron de 
Macedonia, Pablo se 
entreg\u00f3 por completo a la 
predicaci\u00f3n de la 
palabra, proclamando ante 
los jud\u00edos que Jes\u00fas era 
el mes\u00edas. {I}6_{/}Como ellos 
le llevaban la contraria 
y lo insultaban, se 
sacudi\u00f3 la ropa y dijo: 
\u00abQue vuestra sangre caiga 
sobre vuestras cabezas; 
yo soy inocente; desde 
ahora me ir\u00e9 con los 
paganos\u00bb. {I}7_{/}Parti\u00f3 de 
all\u00ed, y fue a casa de un 
pros\u00e9lito, que viv\u00eda 
junto a la sinagoga. 
{I}8_{/}Crispo, el jefe de la 
sinagoga, crey\u00f3 en el 
Se\u00f1or con toda su 
familia; y muchos de los 
corintios que hab\u00edan o\u00eddo 
a Pablo creyeron y se 
bautizaron. {I}9_{/}Una noche 
el Se\u00f1or dijo en visi\u00f3n a 
Pablo: \u00abNo tengas miedo, 
habla y no calles, 
{I}10_{/}porque yo estoy 
contigo, y nadie 
intentar\u00e1 hacerte mal, 
pues tengo en esta ciudad 
un pueblo numeroso\u00bb. 
{I}11_{/}Y se detuvo all\u00ed un 
a\u00f1o y medio, ense\u00f1ando 
entre ellos la palabra de 
Dios.
PABLO ANTE GALI\u00d3N{/}

{I}12_{/}Siendo Gali\u00f3n 
proc\u00f3nsul de Acaya, los 
jud\u00edos se sublevaron a 
una contra Pablo y lo 
llevaron ante el tribunal 
{I}13_{/}con esta acusaci\u00f3n: 
\u00ab\u00c9ste incita a los 
hombres a que den culto a 
Dios en contra de la 
ley\u00bb. {I}14_{/}Pablo iba a 
hablar, cuando Gali\u00f3n 
dijo a los jud\u00edos: \u00abSi se 
tratase de un crimen o de 
un delito grave, yo os 
escuchar\u00eda pacientemente, 
como es de justicia; 
{I}15_{/}pero si es cuesti\u00f3n 
de palabras y nombres y 
cosas de vuestra ley, 
all\u00e1 vosotros; yo no 
quiero ser juez de estos 
asuntos\u00bb. {I}16_{/}Y los ech\u00f3 
del tribunal. 
{I}17_{/}Entonces se 
apoderaron de S\u00f3stenes, 
el jefe de la sinagoga, y 
lo golpearon delante del 
tribunal, sin que nada de 
esto le importara a 
Gali\u00f3n.
VUELTA A ANTIOQU\u00cdA DE 
SIRIA{/}

{I}18_{/}Pablo permaneci\u00f3 a\u00fan 
cierto tiempo en Corinto; 
despu\u00e9s se despidi\u00f3 de 
los hermanos y se embarc\u00f3 
hacia Siria. Lo 
acompa\u00f1aban Priscila y 
\u00c1quila. En Cencreas se 
hab\u00eda rapado la cabeza 
porque hab\u00eda hecho un 
voto.
{I}19_{/}Llegaron a \u00c9feso, 
donde se separ\u00f3 de ellos. 
Fue a la sinagoga y 
estuvo discutiendo con 
los jud\u00edos. {I}20_{/}Ellos le 
pidieron que se quedase 
m\u00e1s tiempo; pero no 
accedi\u00f3; {I}21_{/}y se 
despidi\u00f3 con estas 
palabras: \u00abVolver\u00e9 de 
nuevo, si Dios quiere\u00bb. 
{I}22_{/}Zarp\u00f3 de \u00c9feso, 
desembarc\u00f3 en Cesarea, 
fue a saludar a la 
Iglesia y baj\u00f3 a 
Antioqu\u00eda.
{I}23_{/}All\u00ed estuvo alg\u00fan 
tiempo y recorri\u00f3 
nuevamente la regi\u00f3n de 
Galacia y Frigia, 
alentando a todos los 
disc\u00edpulos.
VI. TERCER VIAJE DE 
PABLO{/}

(18,24-21,16){/}

APOLO PREDICA EN \u00c9FESO Y 
ACAYA{/}

{I}24_{/}Un jud\u00edo llamado 
Apolo, oriundo de 
Alejandr\u00eda, hombre 
elocuente, muy versado en 
las Escrituras, lleg\u00f3 a 
\u00c9feso. {I}25_{/}Hab\u00eda sido 
instruido en el camino 
del Se\u00f1or. Lleno de 
entusiasmo, hablaba y 
ense\u00f1aba con bastante 
exactitud lo referente a 
Jes\u00fas, aunque s\u00f3lo 
conoc\u00eda el bautismo de 
Juan. {I}26_{/}\u00c9l se puso a 
hablar con toda libertad 
en la sinagoga. Mas 
cuando lo oyeron Priscila 
y \u00c1quila, lo llevaron 
aparte y le expusieron 
con mayor exactitud el 
camino de Dios. {I}27_{/}Como 
quer\u00eda ir a Acaya, los 
hermanos lo animaron y 
escribieron a los 
disc\u00edpulos para que le 
hicieran una buena 
acogida. Una vez all\u00ed, 
con la gracia de Dios, 
ayud\u00f3 mucho a los 
creyentes. {I}28_{/}Con 
argumentos s\u00f3lidos 
refutaba en p\u00fablico a los 
jud\u00edos, demostrando por 
las Escrituras que Jes\u00fas 
era el mes\u00edas.
{1}19{/}

PABLO EN \u00c9FESO{/}

{I}1_{/}Mientras Apolo 
estaba en Corinto, Pablo, 
despu\u00e9s de haber 
recorrido las regiones 
monta\u00f1osas, lleg\u00f3 a 
\u00c9feso, encontr\u00f3 algunos 
disc\u00edpulos {I}2_{/}y les 
pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfHab\u00e9is 
recibido el Esp\u00edritu 
Santo al abrazar la fe?\u00bb. 
Ellos contestaron: \u00abNi 
siquiera hemos o\u00eddo decir 
que haya Esp\u00edritu Santo\u00bb. 
{I}3_{/}\u00c9l les pregunt\u00f3: 
\u00ab\u00bfPues qu\u00e9 bautismo 
hab\u00e9is recibido?\u00bb. Ellos 
contestaron: \u00abEl bautismo 
de Juan\u00bb. {I}4_{/}Pablo dijo: 
\u00abJuan bautiz\u00f3 con 
bautismo de conversi\u00f3n, 
diciendo al pueblo que 
creyese en el que hab\u00eda 
de venir despu\u00e9s de \u00e9l, 
es decir, en Jes\u00fas\u00bb. 
{I}5_{/}Al o\u00edrlo, se 
bautizaron en el nombre 
de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. 
{I}6_{/}Cuando Pablo les 
impuso las manos, 
descendi\u00f3 sobre ellos el 
Esp\u00edritu Santo y se 
pusieron a hablar en 
lenguas extra\u00f1as y a 
profetizar. {I}7_{/}Eran en 
total unas doce personas.
PREDICA A LOS GENTILES{/}

{I}8_{/}Pablo entr\u00f3 despu\u00e9s 
en la sinagoga, donde 
habl\u00f3 con absoluta 
libertad durante tres 
meses, discutiendo y 
esforz\u00e1ndose por 
convencerlos acerca del 
reino de Dios. {I}9_{/}Pero 
como algunos se 
obstinaban en no creer y 
desacreditaban el camino 
del Se\u00f1or ante la gente, 
se apart\u00f3 de ellos, hizo 
un grupo aparte con los 
disc\u00edpulos y se puso a 
ense\u00f1ar diariamente en la 
escuela de Tirano. 
{I}10_{/}Esto dur\u00f3 dos a\u00f1os, 
de manera que todos los 
habitantes de Asia, tanto 
jud\u00edos como paganos, 
oyeron la palabra de 
Dios.
{I}11_{/}Dios hac\u00eda milagros 
extraordinarios por medio 
de Pablo, {I}12_{/}hasta el 
punto de que, con s\u00f3lo 
aplicar a los enfermos 
los pa\u00f1uelos o cualquier 
otra prenda de Pablo, se 
curaban y sal\u00edan los 
esp\u00edritus malignos.
LOS EXORCISTAS JUD\u00cdOS{/}

{I}13_{/}Algunos exorcistas 
jud\u00edos ambulantes 
intentaron tambi\u00e9n 
invocar el nombre de 
Jes\u00fas, el Se\u00f1or, sobre 
los que estaban pose\u00eddos 
por esp\u00edritus malignos, 
diciendo: \u00abOs conjuro por 
Jes\u00fas, a quien Pablo 
predica\u00bb. {I}14_{/}Hac\u00edan 
esto los siete hijos de 
Esceva, sumo sacerdote 
jud\u00edo. {I}15_{/}Pero el 
esp\u00edritu maligno les 
respondi\u00f3: \u00abConozco a 
Jes\u00fas y s\u00e9 qui\u00e9n es 
Pablo; pero vosotros, 
\u00bfqui\u00e9nes sois?\u00bb. {I}16_{/}El 
hombre pose\u00eddo del 
esp\u00edritu maligno salt\u00f3 
sobre ellos, se apoder\u00f3 
de los dos y los 
maltrat\u00f3, de modo que 
escaparon de aquella casa 
desnudos y heridos.
{I}17_{/}Esto se divulg\u00f3 
entre todos los 
habitantes de \u00c9feso, 
jud\u00edos y griegos; un gran 
temor se apoder\u00f3 de todos 
ellos y se ensalzaba el 
nombre de Jes\u00fas, el 
Se\u00f1or. {I}18_{/}Muchos 
creyentes ven\u00edan a 
confesar y a manifestar 
sus pr\u00e1cticas de magia. 
{I}19_{/}Y bastantes de los 
que hab\u00edan practicado 
artes m\u00e1gicas llevaron 
sus libros y los quemaron 
en presencia de todos; su 
valor fue calculado en 
cincuenta mil monedas de 
plata. {I}20_{/}As\u00ed crec\u00eda 
poderosamente y se 
consolidaba la palabra 
del Se\u00f1or. {I}21_{/}Despu\u00e9s 
de esos sucesos, Pablo se 
propuso atravesar 
Macedonia y Acaya e ir a 
Jerusal\u00e9n. Se dec\u00eda: 
\u00abDebo visitar tambi\u00e9n 
Roma\u00bb. {I}22_{/}Mand\u00f3 a 
Macedonia a dos de sus 
colaboradores, Timoteo y 
Erasto, y \u00e9l se detuvo 
alg\u00fan tiempo en Asia.
MOT\u00cdN DE \u00c9FESO{/}

{I}23_{/}Por entonces se 
produjo un gran mot\u00edn a 
prop\u00f3sito del nuevo 
camino del Se\u00f1or. {I}24_{/}Un 
platero llamado Demetrio, 
que hac\u00eda en plata 
templos de Diana, 
proporcionaba a los 
art\u00edfices grandes 
ganancias; {I}25_{/}reuni\u00f3 a 
todos los que ten\u00edan el 
mismo oficio y les dijo: 
\u00abAmigos, sab\u00e9is que 
nuestro bienestar depende 
de esta industria; 
{I}26_{/}veis y o\u00eds que no 
s\u00f3lo en \u00c9feso, sino en 
casi toda Asia, ese Pablo 
ha apartado y persuadido 
a mucha gente, diciendo 
que no son dioses los que 
han sido hechos con las 
manos de los hombres. 
{I}27_{/}No s\u00f3lo hay peligro 
de que nuestra industria 
se desacredite, sino 
tambi\u00e9n de que sea tenido 
en nada el templo de la 
gran Diana y de que sea 
despojada de la majestad 
aquella a quien venera 
toda Asia y el orbe 
entero\u00bb. {I}28_{/}Al o\u00edr esto 
se llenaron de ira, y se 
pusieron a gritar: 
\u00abGrande es la Diana de 
los efesios\u00bb. {I}29_{/}El 
desorden cundi\u00f3 por toda 
la ciudad y se lanzaron a 
una hacia el teatro, 
arrastrando consigo a 
Gayo y a Aristarco, 
macedonios, compa\u00f1eros de 
Pablo. {I}30_{/}Pablo quer\u00eda 
presentarse ante el 
pueblo, pero los 
disc\u00edpulos no lo dejaron. 
{I}31_{/}Algunas autoridades 
de Asia, amigos suyos, le 
mandaron tambi\u00e9n recado, 
rog\u00e1ndole que no se 
presentase en el teatro. 
{I}32_{/}Cada uno gritaba una 
cosa, de modo que la 
asamblea estaba 
alborotada y la mayor 
parte no sab\u00eda por qu\u00e9 se 
hab\u00edan reunido. 
{I}33_{/}Algunos jud\u00edos 
empujaron a Alejandro 
para que hablara a la 
gente, y Alejandro hizo 
se\u00f1al con la mano de que 
quer\u00eda hablar al pueblo. 
{I}34_{/}Pero cuando se 
dieron cuenta de que era 
jud\u00edo, todos a una 
gritaron por espacio de 
casi dos horas: \u00ab\u00a1Grande 
es la Diana de los 
efesios!\u00bb.
{I}35_{/}El letrado logr\u00f3 
calmar a la multitud y 
dijo: \u00abEfesios, \u00bfqui\u00e9n 
puede ignorar que la 
ciudad de los efesios es 
la guardiana de la gran 
Diana y de su estatua 
ca\u00edda del cielo? 
{I}36_{/}Siendo todo esto 
incontestable, conviene 
que os manteng\u00e1is serenos 
y no hag\u00e1is nada con 
precipitaci\u00f3n. 
{I}37_{/}Porque hab\u00e9is tra\u00eddo 
a estos hombres, que no 
son ni sacr\u00edlegos ni 
blasfemadores de vuestra 
Diana. {I}38_{/}Si Demetrio y 
los art\u00edfices que est\u00e1n 
con \u00e9l tienen algo contra 
alguno, para eso hay 
tribunales y proc\u00f3nsules: 
que apelen las dos partes 
a los tribunales. {I}39_{/}Y 
si solicit\u00e1is algo m\u00e1s, 
ser\u00e1 resuelto en la 
asamblea legal. 
{I}40_{/}Porque corremos 
peligro de ser acusados 
de rebeli\u00f3n por todo lo 
que ha sucedido hoy, no 
habiendo ning\u00fan motivo 
que pueda justificar este 
alboroto\u00bb. Dicho esto, se 
disolvi\u00f3 la asamblea.
{1}20{/}

A TRAV\u00c9S DE MACEDONIA Y 
GRECIA{/}

{I}1_{/}Despu\u00e9s que ces\u00f3 el 
alboroto, Pablo llam\u00f3 a 
los disc\u00edpulos, les dio 
\u00e1nimo, se despidi\u00f3 de 
ellos y parti\u00f3 para 
Macedonia. {I}2_{/}Recorri\u00f3 
aquellas regiones 
exhortando a los 
disc\u00edpulos en largas 
conversaciones. Por fin 
lleg\u00f3 a Grecia, {I}3_{/}donde 
pas\u00f3 tres meses. Cuando 
iba a embarcarse para 
Siria, se enter\u00f3 de que 
los jud\u00edos hab\u00edan 
preparado un atentado 
contra \u00e9l, por lo que 
determin\u00f3 volver por 
Macedonia. {I}4_{/}Le 
acompa\u00f1aban S\u00f3patros, 
hijo de Pirro, de Berea; 
Aristarco y Segundo, de 
Tesal\u00f3nica; Gayo, de 
Derbe, y Timoteo; y los 
asi\u00e1ticos T\u00edquico y 
Tr\u00f3fimo. {I}5_{/}\u00c9stos se 
adelantaron y nos 
esperaron en Tr\u00f3ade. 
{I}6_{/}Nosotros nos 
embarcamos en Filipos 
despu\u00e9s de la pascua, y a 
los cinco d\u00edas los 
alcanzamos en Tr\u00f3ade, 
donde nos detuvimos siete 
d\u00edas.
EN TR\u00d3ADE RESUCITA A 
EUTICO{/}

{I}7_{/}El primer d\u00eda de la 
semana nos reunimos para 
partir el pan. Pablo, que 
iba a partir al d\u00eda 
siguiente, estuvo 
hablando con ellos hasta 
medianoche. {I}8_{/}En la 
sala de arriba, donde 
est\u00e1bamos reunidos, hab\u00eda 
muchas l\u00e1mparas. {I}9_{/}Un 
joven, llamado Eutico, 
estaba sentado en la 
ventana. Como Pablo se 
alargaba demasiado en su 
conversaci\u00f3n, le entr\u00f3 un 
sue\u00f1o tan profundo que, 
vencido por \u00e9l, se cay\u00f3 
desde el tercer piso 
abajo, y lo levantaron ya 
cad\u00e1ver. {I}10_{/}Pablo baj\u00f3, 
se ech\u00f3 sobre \u00e9l y, 
abraz\u00e1ndolo, dijo: 
\u00abTranquilos, que est\u00e1 
vivo\u00bb. {I}11_{/}Subi\u00f3 de 
nuevo, parti\u00f3 el pan y 
comi\u00f3, estuvo hablando 
hasta el alba y se 
march\u00f3. {I}12_{/}Al muchacho 
lo trajeron vivo, con 
gran consuelo para todos.
EN MILETO{/}

{I}13_{/}Nosotros zarpamos 
con tiempo suficiente 
rumbo a Aso, donde 
ten\u00edamos que recoger a 
Pablo, pues \u00e9l hab\u00eda 
decidido hacer el viaje 
por tierra. {I}14_{/}As\u00ed que 
lleg\u00f3 a Aso, lo recogimos 
y fuimos a Mitilene. 
{I}15_{/}Seguimos navegando, 
y al d\u00eda siguiente nos 
encontramos frente a 
Qu\u00edo; al otro d\u00eda 
atracamos en Samos; al 
siguiente llegamos a 
Mileto. {I}16_{/}Pablo hab\u00eda 
resuelto pasar de largo 
por \u00c9feso para no perder 
tiempo en Asia, pues 
ten\u00eda prisa por 
encontrarse en Jerusal\u00e9n 
el d\u00eda de pentecost\u00e9s, si 
era posible. 
{I}17_{/}Desde Mileto 
mand\u00f3 a \u00c9feso a llamar a 
los presb\u00edteros de la 
Iglesia.
DISCURSO A LOS 
PRESB\u00cdTEROS DE \u00c9FESO{/}

{I}18_{/}Cuando llegaron, les 
dijo: \u00abVosotros sab\u00e9is 
c\u00f3mo me he portado con 
vosotros todo el tiempo 
desde el primer d\u00eda que 
entr\u00e9 en Asia, 
{I}19_{/}sirviendo al Se\u00f1or 
con toda humildad y con 
l\u00e1grimas, en medio de las 
pruebas que me han 
sobrevenido por las 
asechanzas de los jud\u00edos. 
{I}20_{/}Jam\u00e1s dej\u00e9 de 
anunciaros y ense\u00f1aros en 
p\u00fablico y por las casas 
todo cuanto os pudiera 
ser \u00fatil, {I}21_{/}instando a 
jud\u00edos y griegos a 
convertirse a Dios y a la 
fe en Jes\u00fas nuestro 
Se\u00f1or. {I}22_{/}Y ahora voy a 
Jerusal\u00e9n empujado por el 
Esp\u00edritu, sin saber lo 
que all\u00ed me va a suceder; 
{I}23_{/}\u00fanicamente s\u00e9 que el 
Esp\u00edritu Santo me asegura 
en todas las ciudades que 
me esperan prisiones y 
tribulaciones. {I}24_{/}Pero 
a m\u00ed no me preocupa mi 
vida ni la juzgo 
estimable, con tal de 
acabar mi carrera y 
cumplir el ministerio que 
he recibido de Jes\u00fas, el 
Se\u00f1or, de anunciar la 
buena nueva, la gracia de 
Dios. {I}25_{/}Yo s\u00e9 que 
todos vosotros, entre los 
que he pasado predicando 
el reino, no me volver\u00e9is 
a ver. {I}26_{/}Por lo cual 
os declaro en el d\u00eda de 
hoy que tengo la 
conciencia limpia 
respecto a todos 
vosotros, {I}27_{/}porque 
jam\u00e1s dej\u00e9 de anunciaros 
todo el plan de Dios.
{I}28_{/}Cuidad de vosotros y 
de todo el reba\u00f1o del que 
el Esp\u00edritu Santo os ha 
constituido como 
guardianes para apacentar 
la Iglesia de Dios, que 
ha adquirido con su 
propia sangre. {I}29_{/}Yo s\u00e9 
que despu\u00e9s de mi partida 
se introducir\u00e1n entre 
vosotros lobos crueles, 
que no perdonar\u00e1n al 
reba\u00f1o; {I}30_{/}y que de 
entre vosotros mismos 
surgir\u00e1n hombres que 
ense\u00f1ar\u00e1n doctrinas 
perversas con el fin de 
arrastrar a los 
disc\u00edpulos en pos de s\u00ed. 
{I}31_{/}Por lo cual, estad 
alerta y recordad que 
durante tres a\u00f1os no he 
cesado noche y d\u00eda de 
aconsejar con l\u00e1grimas en 
los ojos a cada uno de 
vosotros. {I}32_{/}Y ahora os 
encomiendo a Dios y a su 
mensaje de amor, que 
tiene poder para 
construir el edificio y 
dar la herencia a todos 
los consagrados. {I}33_{/}De 
nadie he deseado plata, 
oro o vestidos. 
{I}34_{/}Vosotros mismos 
sab\u00e9is que estas manos 
han provisto a mis 
necesidades y a las de 
los que andan conmigo. 
{I}35_{/}En todo os he 
mostrado que se debe 
trabajar as\u00ed para 
socorrer a los 
necesitados, recordando 
las palabras de Jes\u00fas, el 
Se\u00f1or: "Hay m\u00e1s felicidad 
en dar que en recibir"\u00bb. 
{I}36_{/}Cuando termin\u00f3 de 
hablar, se puso de 
rodillas y or\u00f3 con todos 
ellos. {I}37_{/}Todos 
rompieron a llorar, se 
echaron al cuello de 
Pablo y lo besaron, 
{I}38_{/}afligidos sobre todo 
porque les hab\u00eda dicho 
que no volver\u00edan a verlo. 
Y le acompa\u00f1aron hasta el 
barco.
{1}21{/}

DE \u00c9FESO A CESAREA{/}

{I}1_{/}Nos separamos de 
ellos, nos embarcamos y 
fuimos derechos a Cos, y 
al d\u00eda siguiente a Rodas, 
y de all\u00ed a P\u00e1tara. 
{I}2_{/}All\u00ed encontramos un 
barco que iba a Fenicia; 
subimos a \u00e9l y partimos. 
{I}3_{/}Al dar vista a 
Chipre, que dejamos a 
babor, navegamos hacia 
Siria y desembarcamos en 
Tiro, porque el barco 
ten\u00eda que dejar all\u00ed la 
carga. {I}4_{/}Encontramos a 
los disc\u00edpulos y 
estuvimos con ellos una 
semana. Ellos, movidos 
por el Esp\u00edritu, dec\u00edan a 
Pablo que no fuera a 
Jerusal\u00e9n. {I}5_{/}Pero, al 
pasar la semana, 
partimos. Nos acompa\u00f1aron 
todos, con sus mujeres y 
ni\u00f1os, hasta fuera de la 
ciudad. Nos pusimos de 
rodillas en la playa, 
oramos, {I}6_{/}nos 
despedimos mutuamente y 
subimos al barco; ellos 
se volvieron a sus casas. 
{I}7_{/}Nosotros, al terminar 
la navegaci\u00f3n, fuimos de 
Tiro a Tolemaida, donde 
saludamos a los hermanos 
y nos quedamos un d\u00eda con 
ellos.
PREDICACI\u00d3N DE AGABO{/}

{I}8_{/}Al d\u00eda siguiente 
partimos y llegamos a 
Cesarea. Fuimos a ver a 
Felipe, el evangelista, 
uno de los siete, y nos 
quedamos con \u00e9l. {I}9_{/}\u00c9ste 
ten\u00eda cuatro hijas 
solteras con el don de 
profec\u00eda. {I}10_{/}Al cabo de 
varios d\u00edas de estar 
all\u00ed, lleg\u00f3 de Judea un 
profeta llamado Agabo, 
{I}11_{/}el cual fue a 
nuestro encuentro, tom\u00f3 
el cinto de Pablo, se at\u00f3 
los pies y las manos, y 
dijo: \u00abEsto dice el 
Esp\u00edritu Santo: As\u00ed 
atar\u00e1n en Jerusal\u00e9n los 
jud\u00edos al hombre de quien 
es este cinto y lo 
entregar\u00e1n en manos de 
los paganos\u00bb. {I}12_{/}Cuando 
o\u00edmos esto, le 
suplicamos, tanto 
nosotros como los de 
aquel lugar, que no fuera 
a Jerusal\u00e9n. {I}13_{/}Pablo 
respondi\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is 
llorando y parti\u00e9ndome el 
coraz\u00f3n? Yo estoy 
dispuesto no s\u00f3lo a ser 
atado, sino tambi\u00e9n a 
morir en Jerusal\u00e9n por el 
nombre de Jes\u00fas, el 
Se\u00f1or\u00bb. {I}14_{/}Y como no 
hab\u00eda manera de 
convencerlo, desistimos, 
diciendo: \u00abH\u00e1gase la 
voluntad del Se\u00f1or\u00bb. 
{I}15_{/}Despu\u00e9s de unos 
d\u00edas, preparamos nuestro 
equipaje y nos fuimos a 
Jerusal\u00e9n. {I}16_{/}Fueron 
tambi\u00e9n con nosotros 
algunos disc\u00edpulos de 
Cesarea, y nos llevaron a 
casa de un tal Nas\u00f3n, 
chipriota, antiguo 
disc\u00edpulo, donde deb\u00edamos 
hospedarnos.
PABLO EN JERUSAL\u00c9N{/}

{I}17_{/}Cuando llegamos a 
Jerusal\u00e9n, los hermanos 
nos recibieron con grande 
alegr\u00eda. {I}18_{/}Al d\u00eda 
siguiente Pablo fue con 
nosotros a casa de 
Santiago, donde se 
reunieron todos los 
presb\u00edteros. {I}19_{/}Despu\u00e9s 
de saludarlos, cont\u00f3 una 
por una las cosas que 
hab\u00eda hecho Dios entre 
los paganos por su 
ministerio. {I}20_{/}Ellos, 
al o\u00edr todo esto, 
alabaron a Dios, y 
dijeron a Pablo: \u00abVes, 
hermano, cu\u00e1ntos millares 
de jud\u00edos han cre\u00eddo, y 
todos siguen siendo 
fieles observantes de la 
ley. {I}21_{/}Pero han o\u00eddo 
decir de ti que induces a 
los jud\u00edos que viven 
entre paganos a que dejen 
la ley de Mois\u00e9s, que no 
circunciden a sus hijos y 
que no sigan las 
tradiciones. {I}22_{/}\u00bfQu\u00e9 
hacemos? Seguro que se 
enterar\u00e1n de que has 
llegado. {I}23_{/}Haz lo que 
te vamos a decir. Hay 
entre nosotros cuatro 
hombres que han hecho un 
voto; {I}24_{/}t\u00f3malos, 
purif\u00edcate con ellos y 
paga por ellos para que 
se rasuren la cabeza. As\u00ed 
sabr\u00e1n todos que no es 
verdad nada de lo que han 
o\u00eddo decir de ti, sino 
que t\u00fa tambi\u00e9n sigues 
guardando la ley. 
{I}25_{/}Por lo que respecta 
a los paganos que han 
abrazado la fe, les hemos 
mandado a decir que se 
deb\u00edan abstener de la 
fornicaci\u00f3n, de comer 
sangre y carne 
sacrificada a los \u00eddolos 
o de animales ahogados\u00bb. 
{I}26_{/}Al d\u00eda siguiente 
Pablo tom\u00f3 consigo a los 
hombres, se purific\u00f3 con 
ellos y entr\u00f3 en el 
templo para fijar la 
fecha en la que 
terminaban los d\u00edas de la 
purificaci\u00f3n y en la que 
ser\u00eda presentada la 
ofrenda por cada uno de 
ellos.
VII. PRISIONES DE PABLO 
EN JERUSAL\u00c9N, EN CESAREA 
Y EN ROMA{/}

(21,27-28,31){/}

PRISI\u00d3N DE PABLO{/}

{I}27_{/}Cuando iban ya a 
cumplirse los siete d\u00edas, 
los jud\u00edos de Asia, al 
verlo en el templo, 
alborotaron a la gente y 
le echaron mano, 
{I}28_{/}gritando: 
\u00abIsraelitas, ayudadnos: 
\u00e9ste es el hombre que va 
ense\u00f1ando por todas 
partes y a todos contra 
el pueblo, contra la ley, 
contra este lugar; m\u00e1s 
a\u00fan, ha metido a los 
griegos en el templo, 
profanando este lugar 
santo\u00bb. {I}29_{/}Y es que 
hab\u00edan visto antes a 
Tr\u00f3fimo de \u00c9feso con \u00e9l 
en la ciudad, y pensaron 
que Pablo lo hab\u00eda metido 
en el templo. {I}30_{/}Toda 
la ciudad se alborot\u00f3 y 
la gente acudi\u00f3 en masa. 
Prendieron a Pablo, lo 
arrastraron fuera del 
templo y cerraron 
r\u00e1pidamente las puertas. 
{I}31_{/}Mientras intentaban 
matarlo, se avis\u00f3 al 
comandante de la 
guarnici\u00f3n de que toda 
Jerusal\u00e9n estaba 
alborotada; {I}32_{/}sin 
perder un instante, fue 
corriendo con soldados y 
oficiales. Ellos, al ver 
al comandante y a los 
soldados, dejaron de 
sacudir a Pablo. {I}33_{/}El 
comandante lleg\u00f3, agarr\u00f3 
a Pablo y mand\u00f3 sujetarlo 
con cadenas; luego 
pregunt\u00f3 qui\u00e9n era y qu\u00e9 
hab\u00eda hecho. {I}34_{/}En 
aquella masa de gente 
cada uno gritaba una 
cosa; y no logrando saber 
nada cierto por aquel 
alboroto, mand\u00f3 que lo 
llevasen a la fortaleza.
{I}35_{/}Cuando llegaron a 
las escaleras, los 
soldados tuvieron que 
llevar en volandas a 
Pablo, debido a la 
violencia de la gente. 
{I}36_{/}Porque todo el 
pueblo ven\u00eda detr\u00e1s, 
gritando: \u00ab\u00a1M\u00e1talo!\u00bb. 
{I}37_{/}Cuando estaban para 
meterlo en la fortaleza, 
Pablo dijo al comandante: 
\u00ab\u00bfPuedo decirte una 
cosa?\u00bb. Y \u00e9l dijo: 
\u00ab\u00bfSabes griego? {I}38_{/}\u00bfEs 
que no eres t\u00fa el egipcio 
que hace unos d\u00edas 
amotin\u00f3 a cuatro mil 
guerrilleros y se fue al 
desierto con ellos?\u00bb. 
{I}39_{/}Pablo dijo: \u00abYo soy 
jud\u00edo, ciudadano de 
Tarso, una ciudad no 
desconocida de Cilicia. 
Te ruego que me permitas 
hablar al pueblo\u00bb. 
{I}40_{/}El comandante se lo 
permiti\u00f3. Pablo, puesto 
en pie sobre las 
escaleras, hizo adem\u00e1n al 
pueblo con la mano, y se 
hizo un gran silencio. 
Entonces habl\u00f3 en lengua 
hebrea:
{1}22{/}

DISCURSO DE PABLO A LOS 
JUD\u00cdOS{/}

{I}1_{/}\u00abHermanos y 
padres, escuchad ahora mi 
defensa ante vosotros\u00bb. 
{I}2_{/}Cuando oyeron que les 
hablaba en lengua hebrea, 
el silencio se hizo m\u00e1s 
profundo. {I}3_{/}\u00c9l sigui\u00f3: 
\u00abYo soy jud\u00edo, nacido en 
Tarso de Cilicia, pero 
educado aqu\u00ed, en esta 
ciudad, a los pies de 
Gamaliel, instruido en la 
fiel observancia de la 
ley de nuestros padres, 
partidario entusiasta de 
la causa de Dios, como 
todos vosotros los sois 
en este d\u00eda; {I}4_{/}yo he 
perseguido a muerte este 
nuevo camino, encadenando 
y metiendo en la c\u00e1rcel a 
hombres y a mujeres, 
{I}5_{/}como me es testigo el 
sumo sacerdote y el 
colegio de los ancianos; 
ellos me dieron cartas 
para los hermanos de 
Damasco y fui all\u00e1 con el 
fin de traer presos a 
Jerusal\u00e9n a los creyentes 
que encontrara para que 
fueran castigados. 
{I}6_{/}Pero sucedi\u00f3 que 
cerca ya de Damasco, 
hacia mediod\u00eda, de 
repente me envolvi\u00f3 un 
gran resplandor del 
cielo. {I}7_{/}Ca\u00ed a tierra, 
y o\u00ed una voz que me 
dec\u00eda: Saulo, Saulo, \u00bfpor 
qu\u00e9 me persigues? {I}8_{/}Yo 
pregunt\u00e9: \u00bfQui\u00e9n eres, 
Se\u00f1or? Y me dijo: Yo soy 
Jes\u00fas de Nazaret, a quien 
t\u00fa persigues. {I}9_{/}Los que 
estaban conmigo vieron la 
luz, pero no oyeron la 
voz del que me hablaba. 
{I}10_{/}Yo dije: \u00bfQu\u00e9 tengo 
que hacer, Se\u00f1or? Y el 
Se\u00f1or me dijo: Lev\u00e1ntate 
y entra en Damasco; all\u00ed 
te dir\u00e1n lo que debes 
hacer. {I}11_{/}Como no ve\u00eda 
nada debido a aquel gran 
resplandor, entr\u00e9 en 
Damasco llevado de la 
mano de mis compa\u00f1eros de 
viaje. {I}12_{/}Un tal 
Anan\u00edas, fiel cumplidor 
de la ley, estimado por 
todos los jud\u00edos de la 
ciudad, {I}13_{/}se me 
present\u00f3 y me dijo: 
Hermano Saulo, recobra la 
vista. Y en el mismo 
instante la recobr\u00e9 y lo 
vi. {I}14_{/}\u00c9l dijo: El Dios 
de nuestros padres te ha 
destinado a conocer su 
voluntad, a ver al Justo 
y a o\u00edr su voz, 
{I}15_{/}porque ser\u00e1s su 
testigo ante todos los 
hombres de lo que has 
visto y o\u00eddo. {I}16_{/}Y 
ahora, \u00bfqu\u00e9 esperas? 
Lev\u00e1ntate, baut\u00edzate y 
lava tus pecados 
invocando su nombre. 
{I}17_{/}Cuando volv\u00ed a 
Jerusal\u00e9n, estando yo 
orando en el templo, fui 
arrebatado en \u00e9xtasis 
{I}18_{/}y vi al Se\u00f1or, que 
me dec\u00eda: Date prisa y 
sal pronto de Jerusal\u00e9n, 
porque no recibir\u00e1n tu 
testimonio acerca de m\u00ed. 
{I}19_{/}Yo le dije: Se\u00f1or, 
ellos saben que yo iba 
por las sinagogas para 
meter en la c\u00e1rcel y 
torturar a los que cre\u00edan 
en ti. {I}20_{/}Cuando se 
derram\u00f3 la sangre de 
Esteban, tu testigo, yo 
mismo estaba all\u00ed, 
consintiendo y guardando 
las ropas de los que lo 
mataban. {I}21_{/}Y me dijo: 
Ponte en camino, que te 
voy a enviar a pueblos 
m\u00e1s lejanos\u00bb.
FUROR DE LOS JUD\u00cdOS. 
CIUDADANO ROMANO{/}

{I}22_{/}Hasta aqu\u00ed lo 
estuvieron escuchando, 
pero entonces se pusieron 
a gritar: \u00abQuita del 
mundo a este hombre, 
porque no merece vivir\u00bb. 
{I}23_{/}Como ellos 
continuaban gritando, 
agitaban los mantos y 
tiraban polvo al aire, 
{I}24_{/}el comandante mand\u00f3 
meterlo en la fortaleza, 
con orden de que lo 
azotaran a ver si 
confesaba y lograba saber 
por qu\u00e9 gritaban as\u00ed 
contra \u00e9l. {I}25_{/}Pero 
cuando le iban a sujetar 
con correas, Pablo dijo 
al oficial all\u00ed presente: 
\u00ab\u00bfEst\u00e1 permitido azotar a 
un ciudadano romano sin 
haberlo juzgado antes?\u00bb. 
{I}26_{/}Al o\u00edr esto, el 
oficial sali\u00f3 a 
comunic\u00e1rselo al 
comandante: \u00ab\u00bfQu\u00e9 vas a 
hacer? Este hombre es 
romano\u00bb. {I}27_{/}El 
comandante fue y le dijo: 
\u00abDime, \u00bferes romano?\u00bb. 
Pablo contest\u00f3: \u00abS\u00ed\u00bb. 
{I}28_{/}El comandante dijo: 
\u00abYo he conseguido este 
derecho de ciudadan\u00eda 
mediante una importante 
suma\u00bb. Pablo replic\u00f3: 
\u00abPues yo lo tengo de 
nacimiento\u00bb. {I}29_{/}Al 
instante los que iban a 
torturarlo para hacerlo 
hablar se fueron. Y el 
comandante tuvo miedo, al 
darse cuenta de que era 
romano y que lo hab\u00eda 
encadenado. {I}30_{/}Al 
d\u00eda siguiente, queriendo 
saber con certeza de qu\u00e9 
lo acusaban los jud\u00edos, 
lo desat\u00f3 y mand\u00f3 que se 
reunieran los sumos 
sacerdotes y el tribunal 
supremo. Despu\u00e9s baj\u00f3 a 
Pablo y lo hizo 
comparecer ante ellos.
{1}23{/}

ANTE EL TRIBUNAL SUPREMO{/}

{I}1_{/}Pablo, mirando 
fijamente al tribunal, 
dijo: \u00abHermanos, yo me he 
comportado con buena 
conciencia ante Dios 
hasta el d\u00eda de hoy\u00bb. 
{I}2_{/}El sumo sacerdote 
Anan\u00edas mand\u00f3 a los que 
estaban junto a \u00e9l que le 
dieran un pu\u00f1etazo en la 
boca. {I}3_{/}Pablo le dijo: 
\u00abDios te golpear\u00e1 a ti, 
pared blanqueada. T\u00fa 
est\u00e1s sentado para 
juzgarme seg\u00fan la ley, \u00bfy 
violando la ley mandas 
golpearme?\u00bb. {I}4_{/}Los 
presentes dijeron: \u00ab\u00a1T\u00fa 
insultas al sumo 
sacerdote de Dios!\u00bb. 
{I}5_{/}Pablo dijo: \u00abNo 
sab\u00eda, hermanos, que 
fuera el sumo sacerdote, 
pues est\u00e1 escrito: No 
insultar\u00e1s al jefe de tu 
pueblo\u00bb.{/} {I}6_{/}Pablo, 
sabiendo que una parte 
del tribunal eran 
saduceos y otra fariseos, 
grit\u00f3 as\u00ed: \u00abHermanos, yo 
soy fariseo, hijo de 
fariseos; soy juzgado por 
la esperanza en la 
resurrecci\u00f3n de los 
muertos\u00bb. {I}7_{/}Al decir 
esto, surgi\u00f3 una 
discusi\u00f3n entre los 
fariseos y los saduceos, 
y se dividi\u00f3 la asamblea. 
{I}8_{/}Porque los saduceos 
dicen que no hay 
resurrecci\u00f3n, ni \u00e1ngeles, 
ni esp\u00edritus, mientras 
que los fariseos admiten 
una y otra cosa. {I}9_{/}Se 
produjo un gran alboroto. 
Algunos maestros de la 
ley de la parte de los 
fariseos se levantaron y 
afirmaron en\u00e9rgicamente: 
\u00abNosotros no encontramos 
nada malo en este hombre. 
\u00bfY si le ha hablado un 
esp\u00edritu o un \u00e1ngel?\u00bb.
{I}10_{/}Como la discordia 
crec\u00eda cada vez m\u00e1s, el 
comandante, temiendo que 
despedazaran a Pablo, 
orden\u00f3 que bajara la 
tropa, que lo sacaran de 
all\u00ed y que lo llevaran a 
la fortaleza.
CONJURACI\u00d3N PARA MATAR A 
PABLO{/}

{I}11_{/}A la noche siguiente 
se le apareci\u00f3 el Se\u00f1or y 
le dijo: \u00abTen \u00e1nimo, pues 
como has dado testimonio 
en Jerusal\u00e9n acerca de 
m\u00ed, as\u00ed conviene tambi\u00e9n 
que lo des en Roma\u00bb. 
{I}12_{/}Cuando se hizo de 
d\u00eda, los jud\u00edos 
convocaron una reuni\u00f3n, 
en la que se 
comprometieron bajo 
juramento a no comer ni 
beber hasta que matasen a 
Pablo. {I}13_{/}Eran m\u00e1s de 
cuarenta los que hicieron 
tal conjuraci\u00f3n. {I}14_{/}Se 
presentaron a los sumos 
sacerdotes y a los 
ancianos, y dijeron: \u00abNos 
hemos comprometido bajo 
juramento a no comer nada 
hasta matar a Pablo. 
{I}15_{/}Ahora vosotros y el 
tribunal supremo ten\u00e9is 
que pedir al comandante 
que lo haga comparecer en 
vuestra presencia con el 
pretexto de examinar m\u00e1s 
a fondo su causa; 
nosotros estamos 
preparados para matarlo 
antes que llegue\u00bb.
{I}16_{/}Pero el hijo de la 
hermana de Pablo, que 
tuvo conocimiento de la 
conjuraci\u00f3n, se present\u00f3, 
entr\u00f3 en la fortaleza y 
avis\u00f3 a Pablo. {I}17_{/}Pablo 
llam\u00f3 a uno de los 
oficiales y le dijo: 
\u00abLleva a este joven ante 
el comandante, porque 
tiene algo que 
comunicarle\u00bb. {I}18_{/}\u00c9l lo 
lev\u00f3 al comandante, al 
cual dijo: \u00abEl preso 
Pablo me ha llamado y me 
ha suplicado que te 
traiga a este joven, que 
tiene algo que decirte\u00bb. 
{I}19_{/}El comandante lo 
agarr\u00f3 de la mano, se lo 
llev\u00f3 aparte y le 
pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que 
tienes que decirme?\u00bb. 
{I}20_{/}Contest\u00f3: \u00abQue los 
jud\u00edos han acordado 
pedirte que hagas bajar 
ma\u00f1ana a Pablo al 
tribunal con el pretexto 
de examinar m\u00e1s a fondo 
su caso. {I}21_{/}T\u00fa no lo 
creas, porque m\u00e1s de 
cuarenta hombres de entre 
ellos le van a tender una 
emboscada, y se han 
comprometido bajo 
juramento a no comer ni 
beber hasta que lo hayan 
matado; y ahora est\u00e1n 
preparados, esperando tan 
s\u00f3lo tu respuesta\u00bb.
{I}22_{/}El comandante 
despidi\u00f3 al muchacho y le 
orden\u00f3 que no dijera a 
nadie que le hab\u00eda dicho 
aquello.
PABLO Y EL GOBERNADOR 
F\u00c9LIX{/}

{I}23_{/}Despu\u00e9s llam\u00f3 a dos 
oficiales y les dijo: \u00abA 
las nueve de la noche hay 
que salir para Cesarea. 
Preparad doscientos 
soldados de infanter\u00eda, 
setenta de caballer\u00eda y 
doscientos lanceros\u00bb. 
{I}24_{/}Disponed tambi\u00e9n 
cabalgaduras para montar 
a Pablo y llevarlo sano y 
salvo al gobernador 
F\u00e9lix. {I}25_{/}Y escribi\u00f3 
una carta en estos 
t\u00e9rminos: {I}26_{/}\u00abClaudio 
Lisias al excelent\u00edsimo 
gobernador F\u00e9lix, salud. 
{I}27_{/}Los jud\u00edos se han 
apoderado de este hombre, 
y ya estaban para 
matarlo, cuando intervine 
yo con los soldados y lo 
libr\u00e9, al saber que era 
ciudadano romano. 
{I}28_{/}Queriendo conocer la 
causa por la que lo 
acusaban, lo conduje a su 
tribunal supremo; {I}29_{/}he 
encontrado que lo 
acusaban por cuestiones 
de su ley y que no hab\u00eda 
cometido delito que 
merezca la muerte o la 
prisi\u00f3n. {I}30_{/}Pero 
informado de que se 
armaba una conjuraci\u00f3n 
contra este hombre, 
inmediatamente lo he 
enviado a ti, notificando 
a los acusadores que 
digan ante ti lo que 
tengan contra \u00e9l. Salud\u00bb.
{I}31_{/}Los soldados, seg\u00fan 
las \u00f3rdenes recibidas, 
tomaron a Pablo y lo 
llevaron durante la noche 
a Ant\u00edpatris; {I}32_{/}y al 
d\u00eda siguiente se 
volvieron a la fortaleza, 
dejando que fuesen con \u00e9l 
los de caballer\u00eda, 
{I}33_{/}los cuales, al 
llegar a Cesarea, 
entregaron la carta al 
procurador y le 
presentaron tambi\u00e9n a 
Pablo. {I}34_{/}\u00c9l ley\u00f3 la 
carta, y pregunt\u00f3 a Pablo 
de qu\u00e9 provincia era; 
informado de que era de 
Cilicia, {I}35_{/}dijo: \u00abTe 
oir\u00e9 cuando se presenten 
tus acusadores\u00bb. Y mand\u00f3 
que lo custodiaran en el 
palacio de Herodes.
{1}24{/}

{I}1_{/}Cinco d\u00edas m\u00e1s 
tarde, el sumo sacerdote 
Anan\u00edas lleg\u00f3 a Cesarea 
con algunos ancianos y un 
tal T\u00e9rtulo, abogado, y 
presentaron acusaci\u00f3n 
ante el gobernador contra 
Pablo. {I}2_{/}Cuando Pablo 
compareci\u00f3, T\u00e9rtulo 
comenz\u00f3 a acusarle as\u00ed: 
{I}3_{/}\u00abGracias a ti, oh 
excelent\u00edsimo F\u00e9lix, 
gozamos de una gran 
tranquilidad, y si esta 
naci\u00f3n ha obtenido 
saludables reformas, se 
debe a tu providencia; 
nosotros lo reconocemos 
siempre y en todas partes 
con la m\u00e1s profunda 
gratitud. {I}4_{/}Mas para no 
entretenerte demasiado, 
te ruego que nos escuches 
un momento, con tu 
acostumbrada bondad. 
{I}5_{/}Hemos comprobado que 
este hombre es peor que 
la peste, promueve 
motines entre todos los 
jud\u00edos esparcidos en el 
mundo y es el jefe de la 
secta de los nazarenos; 
{I}6_{/}hasta ha intentado 
profanar el templo. Lo 
hemos arrestado y hemos 
querido juzgarlo conforme 
a nuestra ley; {I}7_{/}pero 
lleg\u00f3 el comandante 
Lisias y nos lo arrebat\u00f3 
de las manos, 
{I}8_{/}mandando que sus 
acusadores compareciesen 
ante ti. T\u00fa mismo, si le 
interrogas, podr\u00e1s 
comprobar todas las cosas 
de que lo acusamos\u00bb. 
{I}9_{/}Los jud\u00edos 
corroboraron la acusaci\u00f3n 
diciendo que era como se 
hab\u00eda dicho.
{I}10_{/}Pablo, despu\u00e9s de 
darle el gobernador la 
se\u00f1al de hablar, 
respondi\u00f3: \u00abComo s\u00e9 que 
desde hace muchos a\u00f1os 
eres el juez de esta 
naci\u00f3n, har\u00e9 
confiadamente mi defensa. 
{I}11_{/}T\u00fa puedes averiguar 
que no hace m\u00e1s de doce 
d\u00edas que fui a Jerusal\u00e9n 
a rendir culto a Dios. 
{I}12_{/}No me han encontrado 
discutiendo con nadie en 
el templo ni amotinando a 
la gente en las sinagogas 
o en la ciudad; {I}13_{/}ni 
tampoco pueden probarte 
las cosas de que ahora me 
acusan. {I}14_{/}Pero te 
confieso que, conforme al 
nuevo camino, que ellos 
llaman secta, sirvo al 
Dios de nuestros padres, 
creyendo en todo lo que 
est\u00e1 escrito en la ley y 
en los profetas; 
{I}15_{/}teniendo en Dios la 
esperanza que estos 
mismos tienen de que 
habr\u00e1 resurrecci\u00f3n, tanto 
de justos como de 
injustos. {I}16_{/}Por tanto, 
yo me esfuerzo por tener 
una conciencia intachable 
para con Dios y para con 
los hombres. {I}17_{/}Despu\u00e9s 
de muchos a\u00f1os he venido 
a traer limosnas a mi 
naci\u00f3n y a presentar 
ofrendas. {I}18_{/}Me 
encontraron en el templo 
porque particip\u00e9 en el 
rito de purificaci\u00f3n con 
unos jud\u00edos de Asia, pero 
sin promover mot\u00edn o 
desorden alguno. 
{I}19_{/}Ellos eran los que 
deber\u00edan comparecer ante 
ti y acusarme, si es que 
tienen algo contra m\u00ed; 
{I}20_{/}o que digan estos 
mismos qu\u00e9 delito me 
encontraron cuando 
comparec\u00ed ante el 
tribunal, {I}21_{/}a no ser 
que me acusen por esta 
frase que pronunci\u00e9 ante 
ellos: "Yo soy juzgado 
hoy ante vosotros por la 
resurrecci\u00f3n de los 
muertos"\u00bb.
{I}22_{/}F\u00e9lix, que sab\u00eda 
detalladamente las cosas 
referentes al nuevo 
camino, les dio largas 
diciendo: \u00abCuando venga 
el comandante Lisias 
examinar\u00e9 a fondo vuestra 
causa\u00bb. {I}23_{/}Y mand\u00f3 al 
oficial que lo 
custodiase, que le 
permitiese tener alguna 
libertad y que no 
prohibiese a ninguno de 
los suyos que le 
asistiera.
{I}24_{/}Unos d\u00edas despu\u00e9s 
vino F\u00e9lix con Drusila, 
su mujer, que era jud\u00eda, 
llam\u00f3 a Pablo y le 
escuch\u00f3 acerca de la fe 
en Cristo Jes\u00fas. 
{I}25_{/}Cuando \u00e9l hablaba de 
la justicia, la 
continencia y el juicio 
futuro, F\u00e9lix, 
aterrorizado, dijo: \u00abPor 
ahora vete; te llamar\u00e9 en 
ocasi\u00f3n oportuna\u00bb. 
{I}26_{/}Esperaba al mismo 
tiempo que Pablo le diese 
dinero. Por eso lo 
llamaba con frecuencia y 
conversaba con \u00e9l. {I}27_{/}A 
los dos a\u00f1os sucedi\u00f3 a 
F\u00e9lix Porcio Festo; 
queriendo congraciarse 
con los jud\u00edos, F\u00e9lix 
dej\u00f3 a Pablo en la 
c\u00e1rcel.
{1}25{/}

PABLO, JUZGADO POR FESTO{/}

{I}1_{/}Festo, a los tres 
d\u00edas de su llegada a la 
provincia, subi\u00f3 desde 
Cesarea a Jerusal\u00e9n. 
{I}2_{/}Los sumos sacerdotes 
y los jefes de los jud\u00edos 
se le presentaron para 
acusar a Pablo {I}3_{/}y le 
pidieron como favor que 
lo trasladara a 
Jerusal\u00e9n, mientras 
preparaban una emboscada 
para matarlo por el 
camino. {I}4_{/}Festo 
respondi\u00f3 que Pablo 
estaba custodiado en 
Cesarea y que \u00e9l mismo 
ten\u00eda que irse de 
Jerusal\u00e9n muy pronto; 
{I}5_{/}y a\u00f1adi\u00f3: \u00abPor lo 
tanto, que vengan conmigo 
vuestras autoridades y 
que lo acusen, si es que 
ese hombre ha cometido 
alg\u00fan delito\u00bb. {I}6_{/}Festo 
se qued\u00f3 con ellos unos 
ocho o diez d\u00edas. Despu\u00e9s 
baj\u00f3 a Cesarea. Al d\u00eda 
siguiente se sent\u00f3 en el 
tribunal, y mand\u00f3 que 
trajesen a Pablo. 
{I}7_{/}Cuando se present\u00f3, 
lo rodearon los jud\u00edos 
que hab\u00edan llegado de 
Jerusal\u00e9n, aduciendo 
muchas y graves 
acusaciones, que no 
pod\u00edan probar, 
{I}8_{/}mientras que Pablo se 
defendi\u00f3 diciendo: \u00abYo no 
he cometido ning\u00fan delito 
ni contra la ley de los 
jud\u00edos, ni contra el 
templo, ni contra el 
c\u00e9sar\u00bb. {I}9_{/}Pero Festo, 
queriendo congraciarse 
con los jud\u00edos, pregunt\u00f3 
a Pablo: \u00ab\u00bfQuieres ir a 
Jerusal\u00e9n y ser all\u00ed 
juzgado ante m\u00ed de estas 
cosas?\u00bb. {I}10_{/}Pablo dijo: 
\u00abEstoy ante el tribunal 
del c\u00e9sar, donde debo ser 
juzgado. Yo no he 
cometido ning\u00fan delito 
contra los jud\u00edos, como 
t\u00fa sabes muy bien. 
{I}11_{/}Si he cometido alg\u00fan 
delito que merezca la 
muerte, no me niego a 
morir; pero si no hay 
nada de lo que \u00e9stos me 
acusan, nadie puede 
entregarme a ellos. Apelo 
al c\u00e9sar\u00bb. {I}12_{/}Entonces 
Festo, despu\u00e9s de haber 
consultado con su 
consejo, respondi\u00f3: \u00abHas 
apelado al c\u00e9sar, al 
c\u00e9sar ir\u00e1s\u00bb.
FESTO HABLA A AGRIPA 
SOBRE PABLO{/}

{I}13_{/}Unos d\u00edas despu\u00e9s, 
el rey Agripa y Berenice 
llegaron a Cesarea para 
saludar a Festo. 
{I}14_{/}Como se detuvieron 
all\u00ed muchos d\u00edas, Festo 
expuso al rey el asunto 
de Pablo: \u00abAqu\u00ed tenemos 
un hombre que F\u00e9lix ha 
dejado en la c\u00e1rcel. 
{I}15_{/}Cuando estuve en 
Jerusal\u00e9n, los sumos 
sacerdotes y los ancianos 
de los jud\u00edos me 
presentaron acusaciones 
contra \u00e9l, pidiendo su 
condena. {I}16_{/}Yo les 
respond\u00ed que no es 
costumbre entre los 
romanos condenar un 
hombre antes de que el 
acusado est\u00e9 en presencia 
de los acusadores y tenga 
la ocasi\u00f3n de defenderse 
de la acusaci\u00f3n. 
{I}17_{/}Ellos vinieron 
conmigo; y yo, sin 
ninguna dilaci\u00f3n, al d\u00eda 
siguiente me sent\u00e9 en el 
tribunal y mand\u00e9 traer al 
hombre. 
{I}18_{/}Comparecieron los 
acusadores, pero no 
adujeron ninguno de los 
cr\u00edmenes que yo 
sospechaba; {I}19_{/}s\u00f3lo 
ten\u00edan contra \u00e9l ciertas 
cuestiones acerca de su 
propia religi\u00f3n y de un 
tal Jes\u00fas, que ha muerto 
y que Pablo dec\u00eda que 
estaba vivo. {I}20_{/}No 
sabiendo qu\u00e9 decisi\u00f3n 
tomar en tales cosas, le 
pregunt\u00e9 si quer\u00eda ir a 
Jerusal\u00e9n y ser all\u00ed 
juzgado de ellas. 
{I}21_{/}Pero Pablo ha 
apelado y quiere ser 
sometido al juicio de 
Augusto. He ordenado que 
lo custodien hasta que lo 
remita al C\u00e9sar\u00bb. 
{I}22_{/}Agripa dijo a Festo: 
\u00abTambi\u00e9n yo desear\u00eda o\u00edr 
a este hombre\u00bb. Festo le 
contest\u00f3: \u00abMa\u00f1ana le 
oir\u00e1s\u00bb. {I}23_{/}As\u00ed pues, al 
d\u00eda siguiente Agripa y 
Berenice llegaron con 
gran pompa y entraron en 
la audiencia con los 
jefes militares y las 
autoridades de la ciudad. 
Festo mand\u00f3 que trajeran 
a Pablo. {I}24_{/}Festo dijo: 
\u00abRey Agripa y cuantos os 
encontr\u00e1is aqu\u00ed con 
nosotros: Aqu\u00ed ten\u00e9is a 
este hombre; todos los 
jud\u00edos a una, tanto en 
Jerusal\u00e9n como aqu\u00ed, me 
han pedido a gritos su 
cabeza. {I}25_{/}Yo he 
constatado que \u00e9l no 
hab\u00eda hecho nada que 
mereciera la muerte; pero 
como \u00e9l mismo ha apelado 
a Augusto, he decidido 
enviarlo. {I}26_{/}Como no 
tengo nada concreto que 
escribir al emperador 
acerca de \u00e9l, lo presento 
ante vosotros, 
especialmente ante ti, 
rey Agripa, para, despu\u00e9s 
de este interrogatorio, 
tener algo que escribir. 
{I}27_{/}No me parece 
razonable enviar un preso 
y no indicar los cargos 
que hay contra \u00e9l\u00bb.
{1}26{/}

DISCURSO DE PABLO ANTE 
FESTO Y AGRIPA{/}

{I}1_{/}Agripa dijo a Pablo: 
\u00abTienes permiso para 
hablar en tu defensa\u00bb. 
Entonces Pablo, con la 
mano extendida, present\u00f3 
su defensa: {I}2_{/}\u00abFeliz me 
considero, oh rey Agripa, 
al poder defenderme ante 
ti de todas las 
acusaciones de los 
jud\u00edos, {I}3_{/}sobre todo 
porque t\u00fa conoces bien 
las costumbres y las 
cuestiones de los jud\u00edos; 
te ruego, pues, que me 
escuches con paciencia. 
{I}4_{/}Todos los jud\u00edos 
conocen bien cu\u00e1l ha sido 
mi vida a partir de mi 
juventud, pues desde el 
principio he vivido en 
medio de mi pueblo, en 
Jerusal\u00e9n. {I}5_{/}Ellos me 
conocen hace mucho tiempo 
y, si quieren, pueden 
testificar que he vivido 
como fariseo, conforme a 
la secta m\u00e1s rigurosa de 
nuestra religi\u00f3n. 
{I}6_{/}Ahora estoy sometido 
a juicio por la esperanza 
de la promesa hecha por 
Dios a nuestros padres, 
{I}7_{/}a la que aspiran 
nuestras doce tribus, 
sirviendo a Dios 
asiduamente d\u00eda y noche. 
Por causa de esta 
esperanza, oh rey, soy 
acusado por los jud\u00edos. 
{I}8_{/}\u00bfOs parece incre\u00edble 
que Dios resucite a los 
muertos? {I}9_{/}Tambi\u00e9n yo 
cre\u00ed deber m\u00edo obrar 
en\u00e9rgicamente contra el 
nombre de Jes\u00fas Nazareno; 
{I}10_{/}y lo hice, en 
efecto, en Jerusal\u00e9n; con 
la autorizaci\u00f3n de los 
sumos sacerdotes, met\u00ed en 
la c\u00e1rcel a muchos fieles 
y di mi voto para que los 
condenaran a muerte. 
{I}11_{/}Recorr\u00ed las 
sinagogas y, a fuerza de 
torturas, los obligaba a 
renegar. Me ensa\u00f1\u00e9 contra 
ellos de tal modo que los 
persegu\u00eda hasta en las 
ciudades extranjeras.
{I}12_{/}Pensando en esto, me 
dirig\u00eda una vez hacia 
Damasco, con la 
autorizaci\u00f3n y el permiso 
de los sumos sacerdotes; 
{I}13_{/}al mediod\u00eda vi en el 
camino, oh rey, una luz 
venida del cielo, m\u00e1s 
brillante que la del sol, 
que me envolvi\u00f3 a m\u00ed y a 
los que iban conmigo. 
{I}14_{/}Todos ca\u00edmos a 
tierra, y yo o\u00ed una voz 
que me dec\u00eda en hebreo: 
Saulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me 
persigues? Duro es para 
ti dar coces contra el 
aguij\u00f3n. {I}15_{/}Yo dije: 
\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, Se\u00f1or? Y 
el Se\u00f1or dijo: Yo soy 
Jes\u00fas, a quien t\u00fa 
persigues. {I}16_{/}Pero 
lev\u00e1ntate y ponte en pie; 
que me he aparecido a ti 
para hacerte ministro y 
testigo de lo que has 
visto de m\u00ed y de lo que 
te voy a mostrar. {I}17_{/}Te 
voy a librar de tu pueblo 
y de los paganos, a 
quienes te enviar\u00e9 {I}18_{/}a 
abrirles los ojos, para 
que pasen de las 
tinieblas a la luz y del 
poder de Satan\u00e1s a Dios; 
para que, por la fe en 
m\u00ed, reciban el perd\u00f3n de 
los pecados y la herencia 
entre los consagrados. 
{I}19_{/}Yo no fui 
desobediente, oh rey 
Agripa, a la visi\u00f3n 
celeste, {I}20_{/}sino que, 
primero a los de Damasco, 
luego a los de Jerusal\u00e9n 
y de todo el territorio 
de Judea y, por fin, a 
los paganos les he 
predicado que se 
arrepientan y se 
conviertan a Dios 
observando una conducta 
de arrepentimiento 
sincera. {I}21_{/}Por esto me 
prendieron los jud\u00edos en 
el templo e intentaron 
matarme. {I}22_{/}Pero con la 
ayuda de Dios me mantengo 
hasta hoy dando 
testimonio a chicos y 
grandes, no afirmando 
nada fuera de lo que los 
profetas y Mois\u00e9s dijeron 
que hab\u00eda de suceder: 
{I}23_{/}que el Mes\u00edas ten\u00eda 
que padecer; que ser\u00eda el 
primero en resucitar de 
entre los muertos, y as\u00ed 
anunciar\u00eda la luz tanto 
al pueblo como a los 
paganos\u00bb.
Juicio de Festo y Agripa. 
{I}24_{/}Mientras as\u00ed se 
defend\u00eda, Festo exclam\u00f3: 
\u00ab\u00a1Est\u00e1s loco, Pablo! Las 
muchas letras te hacen 
perder la cabeza\u00bb. 
{I}25_{/}Pablo dijo: \u00abNo 
estoy loco, excelent\u00edsimo 
Festo, sino que pronuncio 
palabras de verdad y de 
sensatez. {I}26_{/}El rey 
est\u00e1 bien enterado de 
estas cosas; pues no creo 
que se le oculte nada, ya 
que no han ocurrido en un 
rinc\u00f3n. {I}27_{/}\u00bfCrees, rey 
Agripa, a los profetas? 
S\u00e9 que crees\u00bb. 
{I}28_{/}Agripa dijo a Pablo: 
\u00abPor poco me persuades a 
hacerme cristiano\u00bb. 
{I}29_{/}Pablo repuso: 
\u00ab\u00a1Quisiera Dios que, por 
poco o por mucho, no s\u00f3lo 
t\u00fa, sino todos los que me 
escuchan hoy, fueran en 
todo como yo, menos en 
estas cadenas!\u00bb. {I}30_{/}El 
rey, el gobernador, 
Berenice y todos los 
sentados se levantaron, 
{I}31_{/}y al retirarse iban 
diciendo: \u00abEste hombre no 
ha hecho nada que merezca 
la muerte o la c\u00e1rcel\u00bb. 
{I}32_{/}Agripa dijo a Festo: 
\u00abSe le pod\u00eda haber dado 
la libertad si no hubiera 
apelado al c\u00e9sar\u00bb.
{1}27{/}

NAVEGANDO HACIA ROMA{/}

{I}1_{/}Cuando se decidi\u00f3 
que embarc\u00e1semos para 
Italia, entregaron a 
Pablo y algunos otros 
presos a un oficial de la 
legi\u00f3n Augusta, llamado 
Julio. {I}2_{/}Subimos a un 
barco de Adrumeto, que 
ten\u00eda que dirigirse a las 
costas de Asia. Partimos 
en compa\u00f1\u00eda de Aristarco, 
macedonio de Tesal\u00f3nica. 
{I}3_{/}Al d\u00eda siguiente 
llegamos a Sid\u00f3n; y 
Julio, que trataba con 
benevolencia a Pablo, le 
permiti\u00f3 ir a casa de sus 
amigos para que le 
cuidasen. {I}4_{/}Partimos de 
all\u00ed y costeamos Chipre, 
porque los vientos eran 
contrarios; {I}5_{/}surcamos 
el mar de Cilicia y 
Panfilia y llegamos a 
Mira de Licia. {I}6_{/}All\u00ed 
el oficial encontr\u00f3 un 
barco de Alejandr\u00eda que 
se dirig\u00eda a Italia, y 
nos hizo transbordar a 
\u00e9l. {I}7_{/}Navegamos 
despacio durante varios 
d\u00edas, y a duras penas 
llegamos frente a Gnido. 
El viento no nos permiti\u00f3 
aproximarnos, y fuimos 
costeando Creta por el 
cabo Salm\u00f3n; {I}8_{/}despu\u00e9s 
que lo doblamos, seguimos 
navegando con grandes 
dificultades hasta llegar 
a un lugar llamado 
Puertos Hermosos, no 
lejos de la ciudad de 
Lasea.
LA TEMPESTAD{/}

{I}9_{/}Hab\u00edamos perdido 
mucho tiempo y la 
navegaci\u00f3n era peligrosa, 
pues ya hab\u00eda entrado el 
oto\u00f1o. Pablo les avis\u00f3: 
{I}10_{/}\u00abAmigos, veo que la 
navegaci\u00f3n no podr\u00e1 
hacerse sin peligro y sin 
graves da\u00f1os no s\u00f3lo del 
cargamento y del barco, 
sino tambi\u00e9n de nuestras 
vidas\u00bb. {I}11_{/}El oficial, 
sin embargo, se fiaba del 
piloto y del patr\u00f3n del 
barco m\u00e1s que de lo que 
dec\u00eda Pablo. {I}12_{/}Y como 
el puerto no era a 
prop\u00f3sito para pasar el 
invierno, la mayor\u00eda 
decidi\u00f3 hacerse a la mar 
desde all\u00ed, por si pod\u00edan 
alcanzar Fenice, puerto 
de Creta, orientado al 
suroeste y al noroeste y 
pasar all\u00ed el invierno. 
{I}13_{/}Se levant\u00f3 el viento 
del sur y creyeron que 
podr\u00edan llevar a cabo su 
proyecto; levaron anclas 
y costearon Creta m\u00e1s de 
cerca. {I}14_{/}Al poco 
tiempo se desencaden\u00f3 del 
lado de la isla un viento 
huracanado, llamado 
euroaquil\u00f3n. {I}15_{/}El 
barco fue embestido y, no 
pudiendo resistir al 
viento, nos dejamos 
llevar a la deriva. 
{I}16_{/}Al pasar al abrigo 
de un islote llamado 
Cauda, a duras penas 
logramos hacernos con el 
bote salvavidas; {I}17_{/}una 
vez izado a bordo, 
reforzaron con cables el 
casco del barco y as\u00ed nos 
dejamos llevar del viento 
con el \u00e1ncora suelta, por 
temor a chocar contra la 
Sirte. {I}18_{/}Como la 
tempestad segu\u00eda 
arreciando contra 
nosotros, al d\u00eda 
siguiente echaron al mar 
la carga, {I}19_{/}y al 
tercer d\u00eda arrojaron con 
sus propias manos los 
aparejos del barco. 
{I}20_{/}Durante muchos d\u00edas 
no aparecieron ni el sol 
ni las estrellas, y 
ten\u00edamos encima una 
tempestad tan fuerte, que 
perdimos toda esperanza 
de poder salvarnos.
{I}21_{/}Como llev\u00e1bamos sin 
comer mucho tiempo, 
Pablo, puesto en pie en 
medio de ellos, dijo: 
\u00abAmigos m\u00edos, m\u00e1s val\u00eda 
que me hubierais hecho 
caso y no hubi\u00e9ramos 
partido de Creta para 
evitar este desastre y 
estos da\u00f1os. {I}22_{/}Pero 
ahora os recomiendo que 
teng\u00e1is \u00e1nimo, porque 
ninguno de vosotros 
perder\u00e9is la vida; s\u00f3lo 
se perder\u00e1 el barco. 
{I}23_{/}Esta noche un \u00e1ngel 
del Dios al que 
pertenezco y a quien 
sirvo se me ha aparecido 
y me ha dicho: {I}24_{/}"No 
temas, Pablo; tienes que 
comparecer ante el c\u00e9sar; 
y he aqu\u00ed que Dios te ha 
concedido la vida de 
todos los que navegan 
contigo". {I}25_{/}Por lo 
cual tened \u00e1nimos, 
amigos; porque conf\u00edo en 
Dios, y estoy seguro de 
que suceder\u00e1 tal como se 
me ha dicho. {I}26_{/}Tenemos 
que dar en una isla\u00bb.
{I}27_{/}A los catorce d\u00edas 
de andar a la deriva por 
el Adri\u00e1tico, hacia la 
medianoche los marineros 
sospecharon la proximidad 
de tierra. {I}28_{/}Echaron 
la sonda, y encontraron 
que hab\u00eda veinte brazas; 
la echaron de nuevo un 
poco m\u00e1s adelante, y 
encontraron quince 
brazas. {I}29_{/}Por temor a 
chocar contra los 
escollos, echaron a popa 
cuatro anclas, esperando 
con ansiedad que se 
hiciera de d\u00eda. {I}30_{/}Los 
marineros intentaron 
abandonar el barco y 
arriaron el bote 
salvavidas con el 
pretexto de que iban a 
dar cable a las anclas de 
proa. {I}31_{/}Pablo dijo al 
oficial y a los soldados: 
\u00abSi \u00e9stos no se quedan a 
bordo, no podr\u00e9is 
salvaros vosotros\u00bb. 
{I}32_{/}Entonces los 
soldados cortaron los 
cables del bote y lo 
dejaron caer. 
{I}33_{/}Mientras esperaban a 
que se hiciera de d\u00eda, 
Pablo instaba a todos a 
que comiesen, 
dici\u00e9ndoles: \u00abLlev\u00e1is ya 
catorce d\u00edas esperando, 
en ayunas, sin comer 
nada; {I}34_{/}os aconsejo 
que com\u00e1is algo, que os 
vendr\u00e1 bien para vuestra 
salud; pues ni un cabello 
de vuestra cabeza se 
perder\u00e1\u00bb. {I}35_{/}Dicho 
esto, y tomando pan, dio 
gracias a Dios en 
presencia de todos, lo 
parti\u00f3 y comenz\u00f3 a comer. 
{I}36_{/}Todos se animaron y 
se pusieron tambi\u00e9n a 
comer. {I}37_{/}Est\u00e1bamos a 
bordo un total de 
doscientas setenta y seis 
personas. {I}38_{/}Cuando 
quedaron satisfechos, 
aligeraron la nave 
echando el trigo al mar. 
{I}39_{/}Al llegar el d\u00eda, 
los marineros no 
reconocieron aquella 
tierra; pero divisaron 
una ensenada que ten\u00eda 
playa y decidieron hacer 
todo lo posible para 
varar all\u00ed el barco. 
{I}40_{/}Soltaron las anclas 
y las dejaron caer al 
mar, aflojando a la vez 
las ataduras de los 
timones. Izaron al viento 
la vela de proa y se 
dirigieron hacia la 
playa.
{I}41_{/}Pero fueron a dar a 
un lugar azotado por una 
doble corriente, y el 
barco encall\u00f3; la proa, 
hincada, qued\u00f3 inm\u00f3vil, 
mientras que la popa se 
deshac\u00eda por la violencia 
de las olas. {I}42_{/}Los 
soldados decidieron matar 
a los presos para que no 
se escapase ninguno 
nadando. {I}43_{/}Pero el 
oficial, queriendo salvar 
a Pablo, se lo impidi\u00f3, y 
orden\u00f3 que los que 
supieran nadar se echasen 
al agua los primeros y 
saliesen a tierra, {I}44_{/}y 
que los restantes 
saliesen unos sobre 
tablas y otros sobre 
restos del barco. Y as\u00ed 
llegaron todos a tierra 
sanos y salvos.
{1}28{/}

EN MALTA{/}

{I}1_{/}Una vez a salvo, 
supimos que la isla se 
llamaba Malta. {I}2_{/}Los 
ind\u00edgenas nos trataron 
con una humanidad poco 
com\u00fan; como estaba 
lloviendo y hac\u00eda fr\u00edo, 
encendieron una hoguera y 
nos invitaron a 
calentarnos.
{I}3_{/}Pablo recogi\u00f3 un 
mont\u00f3n de ramaje y, al 
echarlo al fuego, una 
v\u00edbora, que escapaba de 
las llamas, le mordi\u00f3 la 
mano. {I}4_{/}Cuando los 
ind\u00edgenas vieron la 
v\u00edbora colgando de su 
mano, se dec\u00edan unos a 
otros: \u00abEste hombre es 
ciertamente un asesino; 
se ha librado del mar, 
pero la justicia divina 
no le permite vivir\u00bb. 
{I}5_{/}Mas \u00e9l se sacudi\u00f3 la 
v\u00edbora, la ech\u00f3 al fuego 
y no sufri\u00f3 da\u00f1o alguno. 
{I}6_{/}Ellos estaban 
esperando que se le 
hinchara la mano y cayese 
muerto de repente; pero 
despu\u00e9s de un largo rato 
sin que le pasara nada, 
cambiaron de parecer y 
dec\u00edan que era un dios.
{I}7_{/}Cerca de all\u00ed ten\u00eda 
una finca el principal de 
la isla, llamado Publio, 
el cual nos acogi\u00f3 
durante tres d\u00edas con 
afectuosa hospitalidad. 
{I}8_{/}El padre de Publio 
estaba en cama, atacado 
de fiebre y disenter\u00eda. 
Pablo lo visit\u00f3; rez\u00f3, le 
impuso las manos y lo 
cur\u00f3. {I}9_{/}Ante esto, los 
dem\u00e1s isle\u00f1os enfermos 
acudieron tambi\u00e9n y 
fueron curados. {I}10_{/}Nos 
tributaron muchos honores 
y, al marchar, nos 
suministraron todo lo 
necesario.
DE MALTA A ROMA{/}

{I}11_{/}Al cabo de tres 
meses nos hicimos a la 
mar en un barco de 
Alejandr\u00eda que hab\u00eda 
invernado en la isla. Era 
el \u00abC\u00e1stor y P\u00f3lux\u00bb. 
{I}12_{/}Arribamos a Siracusa 
y nos detuvimos tres 
d\u00edas; {I}13_{/}desde all\u00ed, 
costeando, fuimos a 
Regio. Al d\u00eda siguiente 
se levant\u00f3 el viento del 
sur, y dos d\u00edas despu\u00e9s 
llegamos a Pozzuoli, 
{I}14_{/}donde encontramos 
hermanos, que nos 
instaron a quedarnos con 
ellos una semana; desde 
all\u00ed nos dirigimos a 
Roma. {I}15_{/}Los hermanos 
de Roma, que ten\u00edan 
noticias de nuestra 
llegada, nos salieron al 
encuentro en Foro Apio y 
Tres Tabernas; Pablo, al 
verlos, dio gracias a 
Dios y cobr\u00f3 \u00e1nimos. 
{I}16_{/}Cuando entramos en 
Roma, a Pablo le 
permitieron quedarse en 
una casa particular con 
un soldado que lo 
custodiase.
ENTREVISTA DE PABLO CON 
LOS JUD\u00cdOS DE ROMA{/}

{I}17_{/}A los tres d\u00edas 
Pablo convoc\u00f3 a los 
jud\u00edos principales; y, 
cuando estaban reunidos, 
les dijo: \u00abHermanos, sin 
haber hecho nada contra 
el pueblo o las 
costumbres de nuestros 
padres, he sido 
encarcelado en Jerusal\u00e9n 
y entregado en manos de 
los romanos; {I}18_{/}los 
cuales, despu\u00e9s de 
haberme interrogado, 
quer\u00edan ponerme en 
libertad por no haber 
encontrado en m\u00ed nada que 
mereciese la muerte; 
{I}19_{/}pero como se opon\u00edan 
los jud\u00edos, me vi 
obligado a apelar al 
c\u00e9sar, aunque sin 
intenci\u00f3n de acusar en 
nada a mi pueblo. 
{I}20_{/}\u00c9ste es el motivo de 
haberos llamado para 
veros y conversar con 
vosotros, pues por la 
esperanza de Israel estoy 
cargado de cadenas\u00bb. 
{I}21_{/}Ellos le dijeron: 
\u00abNosotros ni hemos 
recibido de Judea cartas 
referentes a ti, ni 
ninguno de los hermanos 
que han venido nos ha 
tra\u00eddo malos informes o 
ha hablado mal de ti. 
{I}22_{/}Pero deseamos que 
nos digas lo que t\u00fa 
piensas; pues sabemos que 
esta secta encuentra 
oposici\u00f3n en todas 
partes\u00bb. {I}23_{/}Se\u00f1alaron 
un d\u00eda, y fueron a su 
alojamiento en mayor 
n\u00famero. Desde la ma\u00f1ana 
hasta la tarde les 
anunci\u00f3 el reino de Dios, 
dando testimonio y 
esforz\u00e1ndose por 
convencerlos de qui\u00e9n era 
Jes\u00fas, apoy\u00e1ndose en la 
ley de Mois\u00e9s y en los 
profetas. {I}24_{/}Unos 
creyeron lo que dec\u00eda, 
pero otros no quisieron 
creer.
{I}25_{/}Al despedirse sin 
ponerse de acuerdo unos 
con otros, Pablo termin\u00f3 
con estas palabras: \u00abCon 
raz\u00f3n dijo el Esp\u00edritu 
Santo a vuestros padres 
por medio del profeta 
Isa\u00edas: {I}26_{/}Ve a este 
pueblo y diles: Oir\u00e9is 
con los o\u00eddos, y no 
entender\u00e9is; mirar\u00e9is con 
vuestros ojos, y no 
ver\u00e9is.{/} {I}27_{/}Porque la 
mente de este pueblo se 
ha embotado, han tapado 
sus o\u00eddos y han cerrado 
sus ojos para no ver con 
sus ojos, ni o\u00edr con los 
o\u00eddos, ni entender con la 
mente, ni convertirse 
para que los cure.{/}

{I}28_{/}Sabed, pues, que 
esta salvaci\u00f3n de Dios ha 
sido enviada a los 
paganos; ellos s\u00ed que la 
escuchar\u00e1n\u00bb.
{I}30_{/}Pablo estuvo dos 
a\u00f1os en una casa 
alquilada; all\u00ed recib\u00eda a 
todos los que iban a 
verlo, {I}31_{/}predicando el 
reino de Dios y ense\u00f1ando 
las cosas referentes al 
Se\u00f1or Jesucristo con toda 
libertad y sin obst\u00e1culo 
alguno.
