
{1}1{/}

NABUCODONOSOR DE ASIRIA Y 
ARFAXAD DE MEDIA{/}

{I}1_{/}Doce a\u00f1os hac\u00eda 
que Nabucodonosor, rey de 
Asiria, reinaba en la 
gran ciudad de N\u00ednive, al 
mismo tiempo que Arfaxad, 
rey de Media, reinaba en 
Ecbatana. {I}2_{/}\u00c9ste 
amurall\u00f3 Ecbatana con 
piedra tallada de metro y 
medio de anchura y tres 
de longitud. La muralla 
ten\u00eda treinta y cinco 
metros de alta y 
veinticinco de ancha. 
{I}3_{/}Sobre las puertas de 
la ciudad levant\u00f3 torres 
de cincuenta metros de 
altura apoyadas en 
cimientos de veinte 
metros de anchura. 
{I}4_{/}Las puertas, de 
treinta y cinco metros de 
altas y veinte de anchas, 
permit\u00edan la salida de 
las fuerzas y el desfile 
de la infanter\u00eda.
{I}5_{/}Por entonces el rey 
Nabucodonosor declar\u00f3 la 
guerra al rey Arfaxad en 
la amplia llanura que se 
encuentra en los confines 
de Ragau. {I}6_{/}Se unieron 
a \u00e9l todos los habitantes 
de la monta\u00f1a, los de las 
riberas del \u00c9ufrates, del 
Tigris y del Hidaspes, y 
los vasallos de Arioc, 
rey de El\u00e1n; eran, pues, 
muchos los pueblos 
alistados contra los 
descendientes de Jeleud.
{I}7_{/}Nabucodonosor, rey de 
Asiria, envi\u00f3 emisarios a 
todos los habitantes de 
Persia y a todos los de 
las regiones 
occidentales, a los de 
Cilicia, Damasco, L\u00edbano 
y Antil\u00edbano, a todos los 
del litoral, {I}8_{/}a las 
poblaciones del Carmelo, 
Galaad, alta Galilea, 
gran llanura de Esdrel\u00f3n, 
{I}9_{/}a los habitantes de 
Samar\u00eda y sus ciudades, a 
los de Cisjordania hasta 
Jerusal\u00e9n, Batane, Jel\u00fas, 
Cades, el r\u00edo de Egipto, 
Tafnes, Rameses y pa\u00eds de 
Gosen, {I}10_{/}hasta m\u00e1s 
all\u00e1 de Tanis y Menfis, a 
todas estas gentes de 
Egipto hasta las 
fronteras de Etiop\u00eda. 
{I}11_{/}Pero los habitantes 
de todas estas regiones 
despreciaron el 
llamamiento de 
Nabucodonosor, rey de 
Asiria, y no fueron con 
\u00e9l a la guerra, porque no 
le tem\u00edan; lo 
consideraban como un 
hombre cualquiera. 
Despidieron a sus 
emisarios con las manos 
vac\u00edas y llenos de 
verg\u00fcenza.
{I}12_{/}Entonces 
Nabucodonosor se llen\u00f3 de 
ira contra todas estas 
regiones y jur\u00f3 por su 
trono y por su imperio 
vengarse con su espada de 
las regiones de Cilicia, 
de Damasco y de Siria, 
as\u00ed como de todos los 
habitantes de Moab, Am\u00f3n, 
Judea y Egipto hasta los 
l\u00edmites de los dos mares.
NABUCODONOSOR VENCE A 
ARFAXAD{/}

{I}13_{/}El a\u00f1o diecisiete 
puso en pie de guerra a 
todos sus efectivos 
militares contra el rey 
Arfaxad y lo venci\u00f3, 
desbaratando todo su 
ej\u00e9rcito, su caballer\u00eda y 
sus carros. {I}14_{/}Se 
adue\u00f1\u00f3 de sus ciudades y 
lleg\u00f3 hasta Ecbatana; 
ocup\u00f3 las torres, 
destruy\u00f3 las plazas y 
convirti\u00f3 en oprobio su 
esplendor. {I}15_{/}Persigui\u00f3 
a Arfaxad hasta las 
monta\u00f1as de Ragau y lo 
acribill\u00f3 de flechas, 
acabando con \u00e9l. 
{I}16_{/}Luego regres\u00f3 a 
N\u00ednive con sus tropas y 
con toda la incontable 
multitud de guerreros que 
le hab\u00edan seguido, y 
durante ciento veinte 
d\u00edas se dedicaron a 
descansar y a comer.
{1}2{/}

NABUCODONOSOR DECLARA LA 
GUERRA A LAS NACIONES NO 
ALIADAS{/}

{I}1_{/}El d\u00eda veintid\u00f3s 
del primer mes del a\u00f1o 
dieciocho se trat\u00f3 en el 
palacio de Nabucodonosor, 
rey de Asiria, de 
vengarse de todas las 
naciones, como lo hab\u00eda 
prometido. {I}2_{/}Convoc\u00f3 a 
los ministros y a los 
nobles, y tuvo con ellos 
un consejo secreto. \u00c9l 
mismo expuso todos los 
planes contra las 
regiones. {I}3_{/}Y 
decidieron exterminar a 
todos los que hab\u00edan 
despreciado las palabras 
del rey.
{I}4_{/}Apenas termin\u00f3 el 
consejo, Nabucodonosor, 
rey de Asiria, llam\u00f3 a 
Holofernes, general jefe 
de su ej\u00e9rcito, y le 
dijo: {I}5_{/}\u00abEsto dice el 
rey grande, el se\u00f1or de 
toda la tierra: Mira, al 
salir de mi presencia, 
re\u00fane contigo hombres de 
valor probado, unos 
ciento veinte mil de 
infanter\u00eda y gran n\u00famero 
de caballos con doce mil 
jinetes, {I}6_{/}y marcha 
contra toda la regi\u00f3n 
occidental, por haberse 
opuesto a mis planes. 
{I}7_{/}Diles que se rindan, 
porque ir\u00e9 enfurecido 
contra ellos; con los 
pies de mis soldados 
cubrir\u00e9 toda la tierra y 
la entregar\u00e9 al pillaje. 
{I}8_{/}Los heridos llenar\u00e1n 
los valles, y los 
cad\u00e1veres desbordar\u00e1n los 
torrentes y los r\u00edos. 
{I}9_{/}Los llevar\u00e9 cautivos 
hasta el fin del mundo. 
{I}10_{/}Anda y conquista 
para m\u00ed todos sus 
territorios; se 
entregar\u00e1n a ti, pero t\u00fa 
gu\u00e1rdamelos para el d\u00eda 
del castigo. {I}11_{/}No te 
compadezcas de los que no 
quieran rendirse; 
entr\u00e9galos a la muerte y 
al pillaje en toda la 
tierra. {I}12_{/}Lo juro por 
mi vida y por el poder\u00edo 
de mi imperio: lo que he 
dicho, lo realizar\u00e9 con 
mi mano. {I}13_{/}Y t\u00fa no 
quebrantes las \u00f3rdenes de 
tu se\u00f1or, sino ejec\u00fatalas 
escrupulosamente, como te 
he mandado, y real\u00edzalas 
pronto\u00bb.
{I}14_{/}Holofernes sali\u00f3 y 
convoc\u00f3 a los generales, 
capitanes y oficiales del 
ej\u00e9rcito asirio. 
{I}15_{/}Conforme a las 
\u00f3rdenes recibidas de su 
se\u00f1or, cont\u00f3 ciento 
veinte mil guerreros 
escogidos para la lucha y 
doce mil arqueros de a 
caballo, {I}16_{/}a los que 
form\u00f3 en orden de 
batalla. {I}17_{/}Se hizo con 
cantidades incontables de 
camellos, asnos y mulos, 
ac\u00e9milas e innumerables 
ovejas, bueyes y cabras 
para el abastecimiento. 
{I}18_{/}Cada hombre recibi\u00f3 
abundantes provisiones y 
gran cantidad de oro y 
plata facilitados por la 
casa real.
{I}19_{/}Ante la presencia 
del rey Nabucodonosor 
parti\u00f3 la expedici\u00f3n de 
Holofernes con su 
ej\u00e9rcito para invadir 
todos los pa\u00edses 
occidentales con sus 
carros, caballer\u00eda y 
soldados escogidos de 
infanter\u00eda. {I}20_{/}Le 
segu\u00eda una muchedumbre 
numerosa como la langosta 
y como la arena de la 
tierra, tan numerosa que 
no pod\u00eda contarse.
HOLOFERNES, VICTORIOSO{/}

{I}21_{/}Durante la 
primera etapa, de tres 
d\u00edas, llegaron desde 
N\u00ednive a la llanura de 
Bectilet, y despu\u00e9s de 
Bectilet acamparon junto 
a las monta\u00f1as que est\u00e1n 
a la izquierda de la alta 
Cilicia. {I}22_{/}Desde all\u00ed 
penetr\u00f3 con su ej\u00e9rcito, 
infanter\u00eda, caballer\u00eda y 
carros, en la regi\u00f3n 
monta\u00f1osa. {I}23_{/}Redujo a 
cenizas a Put y Lidia, 
saque\u00f3 a los habitantes 
de Rassis y a los de 
Ismael, que viv\u00edan en el 
desierto, al sur de 
Jele\u00f3n. {I}24_{/}Pas\u00f3 el 
\u00c9ufrates, atraves\u00f3 
Mesopotamia y arras\u00f3 
todas las ciudades 
fortificadas enclavadas 
junto al r\u00edo Abrona, 
hasta el mar. {I}25_{/}Se 
apoder\u00f3 de Cilicia, 
deshaci\u00e9ndose de todos 
los que le ofrec\u00edan 
resistencia; lleg\u00f3 al 
pa\u00eds de Jafet, al sur, 
cara a la Arabia; 
{I}26_{/}cerc\u00f3 a los 
madianitas, incendi\u00f3 sus 
tierras y tom\u00f3 en bot\u00edn 
sus ganados. {I}27_{/}Baj\u00f3 a 
la llanura de Damasco 
durante la siega e 
incendi\u00f3 sus campos, 
dispers\u00f3 sus ovejas y sus 
bueyes, saque\u00f3 sus 
ciudades, devast\u00f3 sus 
campi\u00f1as y pas\u00f3 al filo 
de la espada a todos los 
j\u00f3venes. {I}28_{/}El temor y 
el p\u00e1nico se apoderaron 
de todos los habitantes 
del litoral: de los 
habitantes de Sid\u00f3n y 
Tiro, de Sur y Ocina y 
Yamnia. Los de Asdod, 
Ascal\u00f3n y Gaza estaban 
aterrados.
{1}3{/}

{I}1_{/}Le enviaron 
emisarios en son de paz: 
{I}2_{/}\u00abAqu\u00ed nos tienes, 
siervos de Nabucodonosor, 
rey grande, rendidos ante 
ti; tr\u00e1tanos como 
quieras. {I}3_{/}Ah\u00ed est\u00e1n a 
tu entera disposici\u00f3n 
nuestras fincas, nuestro 
territorio y nuestros 
campos, nuestras ovejas y 
nuestras vacas y los 
apriscos de nuestros 
ganados. Haz con ellos lo 
que quieras. {I}4_{/}Tuyas 
son tambi\u00e9n nuestras 
ciudades, y siervos tuyos 
sus habitantes. Tr\u00e1talos 
como quieras\u00bb. 
{I}5_{/}Aquellos hombres se 
presentaron a Holofernes 
y le transmitieron este 
mensaje.
{I}6_{/}Holofernes baj\u00f3 con 
su ej\u00e9rcito hacia la 
costa, dejando 
guarniciones en las 
ciudades fortificadas y 
reclutando 
cuidadosamente, como 
refuerzo, fuerzas 
subsidiarias. {I}7_{/}Los de 
las ciudades y pueblos de 
los alrededores lo 
recibieron con coronas y 
danzando al son del 
tamboril. {I}8_{/}Pero \u00e9l 
arras\u00f3 sus templos, tal\u00f3 
sus bosques sagrados y 
destruy\u00f3 todos sus 
dioses, para que adorasen 
solamente a 
Nabucodonosor, y todas 
las lenguas y todas las 
tribus le invocasen como 
dios.
{I}9_{/}Lleg\u00f3 despu\u00e9s a la 
llanura de Esdrel\u00f3n, 
cerca de Dot\u00e1n, situada 
frente a la llanura de 
Palestina. {I}10_{/}Acamp\u00f3 
entre Gab\u00e1 y Escit\u00f3polis, 
donde permaneci\u00f3 un mes 
para reorganizar el 
aprovisionamiento de su 
ej\u00e9rcito.
{1}4{/}

RESISTENCIA DE LOS 
ISRAELITAS{/}

{I}1_{/}Cuando los 
israelitas y los 
habitantes de Jud\u00e1 
supieron lo que 
Holofernes, general\u00edsimo 
de Nabucodonosor, rey de 
Asiria, hab\u00eda hecho con 
los pueblos y c\u00f3mo hab\u00eda 
expoliado y destruido sus 
santuarios, {I}2_{/}se 
llenaron de p\u00e1nico y se 
angustiaron al tenerlo a 
las puertas, pensando en 
Jerusal\u00e9n y en su templo. 
{I}3_{/}Hac\u00eda poco que hab\u00edan 
vuelto del destierro, que 
el pueblo jud\u00edo se hab\u00eda 
reunificado y que los 
objetos del culto, el 
altar y el templo hab\u00edan 
sido purificados de su 
profanaci\u00f3n.
{I}4_{/}As\u00ed que dieron la voz 
de alarma a los montes de 
Samar\u00eda, Con\u00e1, Bejor\u00f3n, 
Belmain, Jeric\u00f3, Joba, 
Ajsora y al valle de 
Sal\u00e9n. {I}5_{/}Ocuparon las 
cimas de los montes, 
fortificaron los pueblos 
y reclutaron 
aprovisionamientos para 
sostener la guerra, pues 
hab\u00edan terminado de segar 
sus campos.
{I}6_{/}El sumo sacerdote 
Joaqu\u00edn, que por entonces 
resid\u00eda en Jerusal\u00e9n, 
escribi\u00f3 a los habitantes 
de Betulia y de 
Betomestain, situada 
frente a Esdrel\u00f3n, hacia 
la llanura de Dot\u00e1n. 
{I}7_{/}Les dec\u00eda que 
vigilasen las pendientes 
de las monta\u00f1as, pues 
eran el paso hacia Jud\u00e1. 
Les resultar\u00eda f\u00e1cil 
obstaculizar el avance, 
pues el desfiladero era 
tan estrecho que no 
permit\u00eda pasar m\u00e1s que de 
dos en dos. {I}8_{/}Los 
israelitas hicieron como 
les hab\u00eda ordenado el 
sumo sacerdote Joaqu\u00edn y 
el consejo de ancianos 
del pueblo de Israel, que 
habitaban en Jerusal\u00e9n.
FERVIENTES S\u00daPLICAS A 
DIOS{/}

{I}9_{/}Todos los israelitas 
se dirigieron 
fervorosamente a Dios y 
ayunaron rigurosamente. 
{I}10_{/}Los hombres y sus 
esposas, sus hijos, 
incluso peque\u00f1itos; sus 
animales, los forasteros, 
los jornaleros y los 
esclavos, se pusieron 
cilicios sobre sus 
cuerpos. {I}11_{/}Todos los 
israelitas, hombres, 
mujeres y ni\u00f1os que 
habitaban en Jerusal\u00e9n, 
se postraron ante el 
templo, se cubrieron de 
ceniza sus cabezas y se 
ci\u00f1eron con saco ante el 
Se\u00f1or. {I}12_{/}Rodearon 
tambi\u00e9n el altar con 
sacos, y todos juntos 
pidieron fervorosamente 
al Dios de Israel que no 
entregase sus hijos al 
pillaje, que no fuesen 
sus mujeres arrebatadas 
ni sus ciudades 
destruidas y que el 
templo no fuese profanado 
y ultrajado por paganos.
{I}13_{/}Dios oy\u00f3 su clamor y 
comprendi\u00f3 su angustia. 
El pueblo ayunaba d\u00eda 
tras d\u00eda en Jud\u00e1 y 
Jerusal\u00e9n, mirando al 
templo del Dios 
omnipotente. {I}14_{/}El sumo 
sacerdote Joaqu\u00edn, los 
sacerdotes del servicio y 
los levitas, ce\u00f1idos sus 
cuerpos con cilicio, 
ofrec\u00edan el sacrificio 
perpetuo, las ofrendas y 
los dones voluntarios del 
pueblo. {I}15_{/}Ten\u00edan sus 
turbantes cubiertos de 
ceniza y clamaban al 
Se\u00f1or con toda su fuerza 
para que velase por la 
casa de Israel.
{1}5{/}

VALIENTE DISCURSO DE 
AJIOR, EL AMONITA{/}

{I}1_{/}Holofernes, 
general jefe del ej\u00e9rcito 
asirio, supo que los 
israelitas se preparaban 
para la guerra, que 
hab\u00edan bloqueado los 
pasos de las monta\u00f1as, 
fortificado las cimas de 
los montes y levantado 
obst\u00e1culos en las 
llanuras. {I}2_{/}Se llen\u00f3 
entonces de ira y llam\u00f3 a 
los generales moabitas, a 
los jefes amonitas y a 
todos los s\u00e1trapas del 
litoral. {I}3_{/}Y pregunt\u00f3: 
\u00abCananeos, decidme qui\u00e9n 
es el pueblo que habita 
en las monta\u00f1as, cu\u00e1les 
son las ciudades que 
ocupa, qu\u00e9 contingente 
tiene de tropas, en qu\u00e9 
consiste su fuerza y su 
poder, qui\u00e9n es el rey 
que gu\u00eda su ej\u00e9rcito 
{I}4_{/}y por qu\u00e9 no se han 
dignado salir a recibirme 
como los otros pa\u00edses 
occidentales\u00bb.
{I}5_{/}Ajior, jefe de todos 
los amonitas, le 
respondi\u00f3: \u00abEscucha, 
se\u00f1or, la palabra de boca 
de tu siervo y te 
anunciar\u00e9 la verdad de 
ese pueblo que habita en 
la monta\u00f1a, que reside 
cerca de ti, y no te dir\u00e9 
ninguna mentira.
{I}6_{/}Este pueblo desciende 
de los caldeos. 
{I}7_{/}Habitaron primero en 
Mesopotamia, porque no 
quer\u00edan servir a los 
dioses de sus padres, a 
los dioses caldeos. 
{I}8_{/}Abandonaron el culto 
de sus padres y adoraron 
al Dios del cielo, al que 
reconoc\u00edan. Arrojados por 
sus padres de la 
presencia de sus dioses, 
huyeron a Mesopotamia, 
donde residieron largo 
tiempo. {I}9_{/}Pero su Dios 
les dijo que dejasen su 
residencia y se 
instalasen en el pa\u00eds de 
Cana\u00e1n, y aqu\u00ed llegaron y 
se llenaron de oro y 
plata y de gran cantidad 
de ganados.
{I}10_{/}Despu\u00e9s bajaron a 
Egipto, porque hubo un 
hambre general en Cana\u00e1n. 
All\u00ed permanecieron 
mientras encontraron 
comida. All\u00ed se 
multiplicaron hasta 
hacerse un pueblo 
numeroso e incontable. 
{I}11_{/}El rey de Egipto les 
forz\u00f3 a hacer ladrillos, 
los humill\u00f3 y redujo a la 
condici\u00f3n de esclavos. 
{I}12_{/}Clamaron a su Dios, 
y \u00e9l llen\u00f3 de plagas a 
Egipto, para las que no 
encontraban remedio. Los 
egipcios, entonces, los 
echaron de su tierra. 
{I}13_{/}Pero Dios sec\u00f3 el 
mar Rojo ante ellos 
{I}14_{/}y los condujo hasta 
el Sina\u00ed y Cadesbarne. 
Rechazaron a todos los 
habitantes del desierto. 
{I}15_{/}Habitaron luego en 
el pa\u00eds de los amorreos, 
y con su poder acabaron 
con todos los jesbonitas. 
Pasaron el Jord\u00e1n y 
ocuparon la regi\u00f3n 
monta\u00f1osa, {I}16_{/}y echaron 
de all\u00ed a los cananeos, 
fereceos y jebuseos, a 
los siquemitas y a todos 
los guirgaseos, y durante 
mucho tiempo habitaron en 
esta regi\u00f3n. 
{I}17_{/}Mientras no 
ofendieron a su Dios, 
todo les fue bien, pues 
estaba con ellos el Dios 
que aborrece la 
injusticia. {I}18_{/}Pero 
cuando se apartaron del 
camino que Dios les hab\u00eda 
trazado, gran n\u00famero 
pereci\u00f3 en numerosas 
batallas y fueron 
desterrados a tierras 
extra\u00f1as, el templo de 
Dios fue destruido y sus 
ciudades tomadas por los 
enemigos. {I}19_{/}Pero 
cuando se convirtieron a 
su Dios, volvieron a 
posesionarse de 
Jerusal\u00e9n, donde est\u00e1 su 
santuario, y habitaron la 
regi\u00f3n monta\u00f1osa, que 
estaba libre.
{I}20_{/}As\u00ed pues, poderoso 
se\u00f1or, si hay alg\u00fan 
delito en este pueblo, si 
han pecado contra su 
Dios, si existe alg\u00fan 
motivo de ca\u00edda, 
sep\u00e1moslo; y entonces, 
adelante, y los 
venceremos. {I}21_{/}Pero si 
no hay anomal\u00edas en esta 
gente, que se abstenga mi 
se\u00f1or; porque si su Se\u00f1or 
y Dios est\u00e1 con ellos, 
serviremos de irrisi\u00f3n a 
toda la tierra\u00bb.
INDIGNACI\u00d3N CONTRA AJIOR{/}

{I}22_{/}Tan pronto como 
Ajior termin\u00f3 de hablar, 
todo el pueblo que estaba 
congregado ante la tienda 
comenz\u00f3 a murmurar. Los 
magnates de Holofernes, 
los habitantes del 
litoral y los de Moab 
hablaban de despedazarlo. 
{I}23_{/}\u00abNo tememos a los 
israelitas, pues es un 
pueblo sin fuerza y sin 
poder para una lucha 
dura. {I}24_{/}Adelante, 
pues, que ser\u00e1n bot\u00edn de 
tu ej\u00e9rcito, poderoso 
Holofernes\u00bb.
{1}6{/}

{I}1_{/}Apaciguado el 
tumulto de la asamblea, 
Holofernes, general jefe 
del ej\u00e9rcito asirio, dijo 
a Ajior y a los hombres 
de Moab, ante la 
muchedumbre de 
extranjeros: {I}2_{/}\u00ab\u00bfQui\u00e9n 
eres t\u00fa, Ajior, y 
vosotros, mercenarios de 
Efra\u00edn, para profetizar 
hoy aqu\u00ed y para intentar 
persuadirnos de no pelear 
contra Israel, 
pretextando que Dios lo 
protege? \u00bfY qu\u00e9 Dios 
existe, a no ser 
Nabucodonosor? \u00c9l nos 
dar\u00e1 fuerza y los 
exterminar\u00e1 de la faz de 
la tierra, sin que pueda 
librarlos su Dios. {I}3_{/}Y 
nosotros, sus siervos, 
los barreremos como a un 
solo hombre y no podr\u00e1n 
resistir el br\u00edo de 
nuestra caballer\u00eda. 
{I}4_{/}Los quemaremos a 
todos, sus monta\u00f1as 
chorrear\u00e1n su sangre y 
sus llanuras ser\u00e1n 
cementerios. La planta de 
sus pies no resistir\u00e1 
ante nosotros, perecer\u00e1n 
sin remedio, dice el rey 
Nabucodonosor, se\u00f1or de 
toda la tierra. \u00c9l ha 
hablado, y no caer\u00e1 en el 
vac\u00edo ninguna de sus 
palabras. {I}5_{/}Y t\u00fa, 
Ajior, mercenario 
amonita, que has 
pronunciado estas 
palabras en un d\u00eda aciago 
para ti, no ver\u00e1s m\u00e1s mi 
rostro hasta que no me 
haya vengado de esta raza 
que escap\u00f3 de Egipto. 
{I}6_{/}Entonces la espada de 
mis soldados y la 
multitud de mis 
servidores traspasar\u00e1n tu 
cuerpo, y t\u00fa caer\u00e1s con 
los heridos cuando yo 
avance. {I}7_{/}Mis hombres 
te llevar\u00e1n a la regi\u00f3n 
monta\u00f1osa y te dejar\u00e1n en 
una de las ciudades de la 
subida. {I}8_{/}No perecer\u00e1s 
hasta que no seas 
exterminado con ellos. 
{I}9_{/}Si conf\u00edas que no 
ser\u00e1n vencidos, \u00a1no 
pongas esa cara! Ninguna 
de las palabras que he 
dicho quedar\u00e1 sin 
cumplimiento\u00bb.
AJIOR, EN BETULIA{/}

{I}10_{/}Holofernes 
orden\u00f3 a los hombres que 
estaban en su tienda que 
prendiesen a Ajior, lo 
llevasen a Betulia y lo 
entregasen a los 
israelitas. {I}11_{/}Ellos lo 
sacaron fuera del campo, 
hacia la llanura. Pasaron 
la llanura, se 
encaminaron hacia la 
monta\u00f1a y llegaron a las 
fuentes que hay bajo 
Betulia. {I}12_{/}Cuando los 
de la ciudad los 
divisaron, empu\u00f1aron sus 
armas y salieron hacia la 
cima del monte. Los 
pr\u00e1cticos en la honda 
imped\u00edan su subida 
dispar\u00e1ndoles piedras. 
{I}13_{/}Ellos, desliz\u00e1ndose 
por la ladera, ataron a 
Ajior, lo abandonaron en 
la falda del monte y se 
volvieron adonde estaba 
su jefe.
{I}14_{/}Los israelitas 
bajaron, se acercaron a 
\u00e9l, lo desataron, lo 
llevaron a Betulia y lo 
presentaron a los jefes 
de la ciudad, {I}15_{/}que 
eran entonces Oz\u00edas, hijo 
de Miqueas, de la tribu 
de Sime\u00f3n; Cabris, hijo 
de Godoniel, y Carmis, 
hijo de Melquiel. 
{I}16_{/}Convocaron a todos 
los ancianos de la 
ciudad. Acudieron tambi\u00e9n 
a la asamblea los j\u00f3venes 
y las mujeres. Ajior, 
puesto en medio del 
pueblo, fue interrogado 
por Oz\u00edas sobre lo 
sucedido. {I}17_{/}Les 
comunic\u00f3 lo de la 
asamblea de Holofernes, 
lo que hab\u00eda dicho ante 
los jefes asirios y la 
grandilocuencia de 
Holofernes contra Israel. 
{I}18_{/}Entonces todo el 
pueblo se postr\u00f3 y ador\u00f3 
a Dios diciendo: 
{I}19_{/}\u00abSe\u00f1or, Dios del 
cielo, considera su 
arrogancia y ten 
compasi\u00f3n de tu humillado 
pueblo; vuelve tu mirada 
a los que est\u00e1n 
consagrados a ti\u00bb. 
{I}20_{/}Aplaudieron a Ajior 
y lo felicitaron 
efusivamente. {I}21_{/}Oz\u00edas 
lo llev\u00f3 a su casa y 
ofreci\u00f3 un banquete a los 
ancianos. Pasaron toda la 
noche invocando la 
protecci\u00f3n del Dios de 
Israel.
{1}7{/}

BETULIA, CERCADA POR 
HOLOFERNES{/}

{I}1_{/}Al d\u00eda siguiente 
Holofernes orden\u00f3 a su 
ej\u00e9rcito y a todas las 
tropas que se le hab\u00edan 
unido para la guerra que 
marcharan hacia Betulia, 
ocuparan las pendientes 
de las monta\u00f1as y 
lucharan contra los 
israelitas. {I}2_{/}Todos sus 
guerreros se pusieron en 
marcha. Las fuerzas 
armadas sumaban ciento 
setenta mil soldados de 
infanter\u00eda y doce mil de 
caballer\u00eda, sin contar el 
material y la gente que 
se les hab\u00eda unido. Era 
una muchedumbre 
incontable. {I}3_{/}Acamparon 
en el valle cercano de 
Betulia, en la fuente, 
extendi\u00e9ndose a lo ancho 
desde Dot\u00e1n hasta 
Belmain, y a lo largo 
desde Betulia hasta 
Ciam\u00f3n, frente a 
Esdrel\u00f3n. {I}4_{/}Cuando los 
israelitas vieron aquella 
ingente multitud, se 
aterrorizaron y se 
dijeron unos a otros: 
\u00ab\u00c9stos, sin duda, 
cubrir\u00e1n toda la tierra, 
y ni los montes m\u00e1s 
altos, ni los 
desfiladeros, ni las 
colinas podr\u00e1n detener su 
marcha\u00bb. {I}5_{/}Sin embargo, 
cada cual tom\u00f3 su equipo 
guerrero e hicieron 
hogueras sobre las 
torres, permaneciendo en 
alarma toda la noche. 
{I}6_{/}El segundo d\u00eda 
Holofernes hizo desfilar 
toda su caballer\u00eda ante 
los israelitas de 
Betulia, {I}7_{/}examin\u00f3 
todas las subidas de la 
ciudad e inspeccion\u00f3 los 
manantiales, ocup\u00e1ndolos 
y destacando all\u00ed hombres 
de guerra. Despu\u00e9s se 
volvi\u00f3 con su ej\u00e9rcito.
BETULIA, SIN AGUA{/}

{I}8_{/}Los nobles edomitas, 
los jefes moabitas y los 
generales del litoral le 
dijeron: {I}9_{/}\u00abEscucha, 
se\u00f1or, una palabra, y no 
habr\u00e1 bajas en tu 
ej\u00e9rcito. {I}10_{/}Este 
pueblo de los israelitas 
conf\u00eda, m\u00e1s que en sus 
lanzas, en las alturas de 
sus monta\u00f1as, donde est\u00e1n 
replegados y donde no es 
f\u00e1cil subir. {I}11_{/}Por 
eso, si no quieres, 
se\u00f1or, que perezca 
ninguno de los tuyos, no 
los ataques en lucha 
ordenada. {I}12_{/}Permanece 
en tu tienda, ahorrando 
hombres de tu ej\u00e9rcito. 
Tus siervos ocupar\u00e1n las 
fuentes que brotan de la 
falda de la monta\u00f1a. 
{I}13_{/}Como de all\u00ed se 
surten de agua los de 
Betulia, los acosar\u00e1 la 
sed y tendr\u00e1n que 
entregar su ciudad. 
Entonces nosotros y 
nuestras tropas subiremos 
a lo alto de las 
monta\u00f1as, donde 
destacaremos puestos de 
guardia para impedir que 
nadie salga de la ciudad. 
{I}14_{/}Consumidos por el 
hambre, hombres, mujeres 
y ni\u00f1os quedar\u00e1n tendidos 
por las plazas antes de 
que intervengas con la 
espada. {I}15_{/}Habr\u00e1s as\u00ed 
asestado un fuerte 
castigo a su rebeld\u00eda por 
no haber salido a 
recibirte en son de paz\u00bb.
{I}16_{/}Agrad\u00f3 la propuesta 
a Holofernes y a sus 
ayudantes, y decidi\u00f3 
actuar conforme a ella. 
{I}17_{/}Sali\u00f3 al campamento 
de los amonitas, y con 
ellos cinco mil asirios; 
llegaron al valle y 
ocuparon las aguas y las 
fuentes de los 
israelitas. {I}18_{/}Los 
hombres de Esa\u00fa y los 
amonitas subieron y 
acamparon en la monta\u00f1a 
frente a Dot\u00e1n, de donde 
enviaron algunos al sur y 
al este, cara a Egrebel, 
cerca de Jus, que est\u00e1 
sobre el torrente Mocmur. 
El resto del ej\u00e9rcito 
asirio acamp\u00f3 en la 
llanura, cubriendo todo 
el pa\u00eds. Sus tiendas y su 
equipamiento eran una 
mole ingente, pues era 
una muchedumbre 
impresionante.
EL PUEBLO, DESESPERADO, 
DECIDE ENTREGARSE A LOS 
ASIRIOS{/}

{I}19_{/}Los israelitas 
clamaron al Se\u00f1or, su 
Dios, al ver que los 
rodeaban sus enemigos sin 
que hubiese posibilidad 
de escapar. {I}20_{/}El 
ej\u00e9rcito asirio, la 
infanter\u00eda, los carros y 
la caballer\u00eda los 
tuvieron cercados durante 
treinta y cuatro d\u00edas. 
Las reservas de agua 
llegaron a faltar a los 
habitantes de Betulia. 
{I}21_{/}Se agotaron las 
cisternas, y no pod\u00edan 
saciarse de agua ni 
siquiera un solo d\u00eda, 
porque se les daba 
racionada. {I}22_{/}Se 
desmayaban sus ni\u00f1os, 
desfallec\u00edan de sed sus 
mujeres y j\u00f3venes y ca\u00edan 
ex\u00e1nimes en las calles de 
la ciudad y en los pasos 
de las puertas. 
{I}23_{/}Entonces todo el 
pueblo, j\u00f3venes, mujeres 
y ni\u00f1os, se amotin\u00f3 
contra Oz\u00edas y los jefes 
de la ciudad, clamando a 
grandes voces ante los 
ancianos: {I}24_{/}\u00abJuzgue 
Dios entre vosotros y 
nosotros. Comet\u00e9is una 
gran injusticia al no 
negociar la paz con los 
asirios. {I}25_{/}Ya no hay 
quien nos ayude, pues 
Dios nos ha entregado en 
sus manos para que 
perezcamos de sed ante 
ellos en lenta agon\u00eda. 
{I}26_{/}Llamadlos y entregad 
como bot\u00edn la ciudad a 
las gentes de Holofernes 
y a su ej\u00e9rcito. 
{I}27_{/}Mejor es para 
nosotros ser su bot\u00edn. 
Seremos sus esclavos; 
pero viviremos y no 
veremos morir a nuestros 
ni\u00f1os ni perecer a 
nuestras mujeres y 
j\u00f3venes. {I}28_{/}Os 
conjuramos por el cielo y 
la tierra, por nuestro 
Dios y Se\u00f1or de nuestros 
padres, que nos castiga 
seg\u00fan nuestros pecados y 
los de nuestros padres, a 
tomar esta determinaci\u00f3n 
hoy mismo\u00bb. {I}29_{/}Toda la 
asamblea se conmovi\u00f3 
profundamente, clamando 
al Se\u00f1or, su Dios, a 
grandes voces.
OZ\u00cdAS CALMA AL PUEBLO{/}

{I}30_{/}Oz\u00edas les respondi\u00f3: 
\u00abTened calma, hermanos; 
resistamos todav\u00eda cinco 
d\u00edas; en estos d\u00edas, 
nuestro Dios se 
compadecer\u00e1 de nosotros, 
pues \u00e9l no nos abandonar\u00e1 
totalmente. {I}31_{/}Si, 
pasados estos d\u00edas, no 
llegara ning\u00fan socorro, 
har\u00e9 lo que dec\u00eds\u00bb. 
{I}32_{/}Hizo volver al 
pueblo a sus puestos, a 
las murallas y a las 
torres de la ciudad. A 
las mujeres y a los ni\u00f1os 
los mand\u00f3 a sus casas. 
Pero en la ciudad hab\u00eda 
una gran consternaci\u00f3n.
{1}8{/}

JUDIT, LA HERO\u00cdNA, ENTRA 
EN ESCENA{/}

{I}1_{/}Todo esto lo supo 
Judit, hija de Merar\u00ed, 
hijo de Ox, de Jos\u00e9, de 
Oziel, de Jelc\u00edas, de 
Anan\u00edas, de Gede\u00f3n, de 
Rafa\u00edn, de Ajitob, de 
El\u00edas, de Jilqu\u00edas, de 
Eliab, de Natanael, de 
Salamiel, de Sarasaday, 
de Israel. {I}2_{/}Su marido, 
Manas\u00e9s, de su misma 
tribu y familia, hab\u00eda 
muerto durante la siega 
de la cebada. 
{I}3_{/}Mientras vigilaba en 
la besana a los atadores 
de las gavillas, le dio 
una insolaci\u00f3n y tuvo que 
guardar cama. Muri\u00f3 en 
Betulia, su ciudad, y fue 
enterrado con sus padres 
en el campo situado entre 
Dot\u00e1n y Balam\u00f3n. 
{I}4_{/}Judit, viuda hac\u00eda 
tres a\u00f1os y cuatro meses, 
{I}5_{/}viv\u00eda en una 
habitaci\u00f3n que se hab\u00eda 
hecho en la terraza de la 
casa. Vest\u00eda un \u00e1spero 
sayal y siempre iba de 
luto. {I}6_{/}Desde que 
estaba viuda ayunaba 
todos los d\u00edas, excepto 
los s\u00e1bados y sus 
v\u00edsperas, los novilunios 
y sus v\u00edsperas, las 
fiestas y las 
conmemoraciones del 
pueblo de Israel. {I}7_{/}Era 
muy bella y de aspecto 
encantador. Su marido, 
Manas\u00e9s, le hab\u00eda dejado 
muchas riquezas, criados 
y criadas, ganados y 
campos, y ella los 
administraba. {I}8_{/}Nadie 
pod\u00eda hablar mal de ella, 
pues era muy temerosa de 
Dios.
JUDIT REPRENDE A LOS 
JEFES DEL PUEBLO{/}

{I}9_{/}Judit se enter\u00f3 de 
las duras palabras que el 
pueblo hab\u00eda dicho contra 
el jefe por la falta de 
agua. Supo tambi\u00e9n lo que 
hab\u00eda dicho Oz\u00edas y c\u00f3mo 
hab\u00eda jurado entregar la 
ciudad a los asirios 
despu\u00e9s de cinco d\u00edas. 
{I}10_{/}Entonces mand\u00f3 a la 
administradora de todos 
sus bienes que llamara a 
Cabris y a Carmis, los 
ancianos de la ciudad. 
{I}11_{/}Cuando llegaron, les 
dijo: \u00abJefes de Betulia, 
escuchadme. Lo que hoy 
hab\u00e9is dicho ante el 
pueblo no est\u00e1 bien. 
Hab\u00e9is jurado entregar la 
ciudad a nuestros 
enemigos si Dios no viene 
en vuestra ayuda en estos 
d\u00edas. {I}12_{/}\u00bfQui\u00e9nes sois 
vosotros para tentar as\u00ed 
a Dios y poneros por 
encima de \u00e9l delante de 
los hombres? {I}13_{/}Quer\u00e9is 
poner a prueba al Dios 
omnipotente, cuando no 
sab\u00e9is nada. {I}14_{/}Si no 
pod\u00e9is escrutar el fondo 
del coraz\u00f3n humano ni 
penetrar en los 
pensamientos de su mente, 
\u00bfc\u00f3mo vais a comprender a 
Dios, creador de todas 
las cosas? \u00bfC\u00f3mo vais a 
conocer sus pensamientos 
y a entender sus 
designios? Hermanos, no 
irrit\u00e9is al Se\u00f1or, 
nuestro Dios. {I}15_{/}Si no 
quiere socorrernos en 
estos cinco d\u00edas, tiene 
poder para ayudarnos 
cuando quiera o para 
exterminarnos a la vista 
de nuestros enemigos. 
{I}16_{/}Pero vosotros no 
forc\u00e9is la voluntad del 
Se\u00f1or, nuestro Dios, pues 
Dios no es como un 
hombre, al que se puede 
amenazar y presionar. 
{I}17_{/}Por tanto, con la 
esperanza de que nos 
salve, pid\u00e1mosle su 
ayuda; y, si le parece 
bien, escuchar\u00e1 nuestras 
s\u00faplicas. {I}18_{/}Por otra 
parte, no hay actualmente 
en nuestra naci\u00f3n ninguna 
tribu, familia, pueblo o 
ciudad que adore a los 
\u00eddolos, como sucedi\u00f3 en 
otro tiempo. {I}19_{/}Por eso 
nuestros padres fueron 
entregados a la espada y 
al saqueo, y cayeron ante 
nuestros enemigos. 
{I}20_{/}Pero nosotros no 
conocemos otro Dios que 
\u00e9l; por eso esperamos que 
no nos abandonar\u00e1 ni a 
nosotros ni a nuestra 
naci\u00f3n. {I}21_{/}Pues si 
caemos nosotros, caer\u00e1 
toda Judea, el templo 
ser\u00e1 saqueado y nosotros 
seremos responsables ante 
Dios de su profanaci\u00f3n, 
{I}22_{/}de la matanza de 
nuestros hermanos, de la 
esclavitud de nuestra 
tierra, de la destrucci\u00f3n 
de nuestros bienes en 
medio de los pueblos 
donde estemos 
desterrados. Nuestros 
conquistadores nos 
humillar\u00e1n y nos 
despreciar\u00e1n, {I}23_{/}y 
nuestra esclavitud no 
ser\u00eda para nuestro bien, 
sino que el Se\u00f1or, Dios 
nuestro, har\u00eda de ella 
nuestra deshonra. 
{I}24_{/}Por tanto, hermanos, 
seamos conscientes de que 
la vida de nuestros 
compatriotas depende de 
nosotros, y que el 
santuario, el templo y el 
altar pesan sobre 
nosotros. {I}25_{/}Por todo 
esto demos gracias al 
Se\u00f1or, Dios nuestro, que 
nos quiere probar, como a 
nuestros padres. 
{I}26_{/}Recordad lo que hizo 
con Abrah\u00e1n, c\u00f3mo prob\u00f3 a 
Isaac y lo que sucedi\u00f3 a 
Jacob en Mesopotamia de 
Siria, mientras 
apacentaba los reba\u00f1os de 
Lab\u00e1n, hermano de su 
madre. {I}27_{/}Pues como 
prob\u00f3 a \u00e9stos para 
sondear su coraz\u00f3n, as\u00ed 
lo hace con nosotros; 
pero no por venganza, 
pues Dios castiga a los 
que se acercan a \u00e9l para 
corregirlos\u00bb.
{I}28_{/}Oz\u00edas le respondi\u00f3: 
\u00abTodo lo que has dicho, 
lo has dicho con buenas 
intenciones, y nadie 
puede despreciar tus 
palabras. {I}29_{/}No es hoy 
cuando se ha manifestado 
tu prudencia, pues desde 
siempre el pueblo conoce 
tu sagacidad y la bondad 
natural de tu coraz\u00f3n. 
{I}30_{/}Pero el pueblo mor\u00eda 
de hambre y nos ha 
obligado a actuar como lo 
hemos hecho y a 
comprometernos con un 
juramento que jam\u00e1s 
quebrantaremos. {I}31_{/}Pide 
por nosotros t\u00fa, que eres 
una mujer piadosa, y el 
Se\u00f1or nos enviar\u00e1 lluvia 
abundante para llenar 
nuestras cisternas y que 
no perezcamos\u00bb.
JUDIT EXPONE SUS PLANES{/}

{I}32_{/}Judit le respondi\u00f3: 
\u00ab\u00a1Escuchadme! Voy a 
realizar una haza\u00f1a que 
se transmitir\u00e1 de 
generaci\u00f3n en generaci\u00f3n 
a los hijos de nuestra 
raza. {I}33_{/}Estad vosotros 
esta noche a la puerta de 
la ciudad; saldr\u00e9 yo con 
mi doncella y, antes de 
expirar el tiempo fijado 
para entregar la ciudad a 
nuestros enemigos, habr\u00e1 
librado el Se\u00f1or a Israel 
por mediaci\u00f3n m\u00eda. 
{I}34_{/}Vosotros no 
intent\u00e9is conocer mi 
haza\u00f1a; no la conocer\u00e9is 
hasta que se realice\u00bb. 
{I}35_{/}Oz\u00edas y los jefes le 
dijeron: \u00abVete en paz, y 
que el Se\u00f1or Dios est\u00e9 
contigo para vengarte de 
nuestros enemigos\u00bb. 
{I}36_{/}Entonces salieron de 
la habitaci\u00f3n y volvieron 
a sus puestos.
{1}9{/}

ORACI\u00d3N DE JUDIT{/}

{I}1_{/}Judit se postr\u00f3 
con el rostro en tierra, 
ech\u00f3 ceniza sobre su 
cabeza y dej\u00f3 al 
descubierto el \u00e1spero 
sayal que llevaba. Era 
precisamente la hora en 
que se ofrec\u00eda en 
Jerusal\u00e9n el incienso de 
la tarde en el templo de 
Dios, cuando clam\u00f3 al 
Se\u00f1or as\u00ed:
{I}2_{/}\u00abSe\u00f1or, Dios de mi 
padre Sime\u00f3n, en cuyas 
manos pusiste la espada 
para castigar a aquellos 
extranjeros que 
desnudaron, violaron y 
deshonraron a una virgen, 
profanando su seno. 
Hicieron todo eso, aunque 
t\u00fa hab\u00edas prohibido 
hacerlo. {I}3_{/}Pero 
entregaste a sus jefes a 
la matanza y su lecho, 
que presenci\u00f3 su 
ignominia, al enga\u00f1o y a 
la sangre; castigaste a 
los esclavos juntamente 
con los poderosos, y a 
\u00e9stos en sus tronos; 
{I}4_{/}abandonaste a sus 
mujeres al rapto y a sus 
hijos al cautiverio, y 
todas sus posesiones a 
que fueran repartidas 
entre tus hijos 
predilectos, que ardiendo 
en celo por ti, 
detestaron la profanaci\u00f3n 
de su sangre e invocaron 
tu ayuda. {I}5_{/}\u00a1Oh Dios, 
Dios m\u00edo, escucha a esta 
viuda! Tuyo es el pasado, 
el presente y el futuro; 
lo que has pensado, se ha 
hecho. Las cosas que has 
decidido, se han 
realizado. {I}6_{/}Todos tus 
caminos est\u00e1n preparados 
y previstas tus 
decisiones.
{I}7_{/}Los asirios se han 
crecido con su poder, se 
han enorgullecido de sus 
caballos y jinetes, se 
han jactado de la 
fortaleza de su 
infanter\u00eda, conf\u00edan en la 
espada y en la jabalina, 
en el arco y en la honda, 
pero no quieren reconocer 
que t\u00fa eres el Se\u00f1or que 
decide las guerras. 
{I}8_{/}Tu nombre es \u00abel 
Se\u00f1or\u00bb. Deshaz su fuerza 
con tu poder y humilla su 
dominio con tu ira, pues 
pretenden profanar tu 
santuario, violar el 
tabern\u00e1culo donde mora el 
nombre de tu gloria y 
arrancar con hierro los 
cuernos de tu altar. 
{I}9_{/}Mira su orgullo. 
Descarga tu ira sobre sus 
cabezas y da a mi mano de 
viuda la fuerza precisa.
{I}10_{/}Castiga con la 
seducci\u00f3n de mis palabras 
al esclavo y al se\u00f1or, al 
jefe y a su servidor. 
Acaba con su 
fanfarroner\u00eda por medio 
de mi mano de mujer. 
{I}11_{/}Pues no est\u00e1 tu 
fuerza en la multitud ni 
en los poderosos tu 
dominio, sino que eres 
Dios de los humildes, 
socorro de los oprimidos, 
protector de los d\u00e9biles, 
defensor de los 
abandonados, salvador de 
los desesperanzados. 
{I}12_{/}S\u00ed, Dios de mi padre 
y Dios de Israel, Se\u00f1or 
de cielos y tierra, 
creador de las aguas, rey 
de la creaci\u00f3n entera, 
escucha mi plegaria. 
{I}13_{/}Dame palabras 
seductoras para herir y 
deshacer a los que tienen 
tan perversos planes 
contra tu alianza, contra 
tu santuario, el monte de 
Si\u00f3n y la casa que 
pertenece a tus hijos. 
{I}14_{/}Haz que todo el 
pueblo y todas las tribus 
reconozcan que eres, oh 
Dios, todopoderoso y 
fuerte, y que fuera de ti 
no hay defensor del 
pueblo de Israel\u00bb.
{1}10{/}

RICA Y BELLAMENTE 
ATAVIADA, JUDIT SALE DE 
BETULIA{/}

{I}1_{/}Cuando termin\u00f3 de 
invocar al Dios de 
Israel, {I}2_{/}se levant\u00f3 
del lugar en que estaba 
postrada, llam\u00f3 a su 
doncella, baj\u00f3 a las 
habitaciones donde 
resid\u00eda en los s\u00e1bados y 
en las fiestas, {I}3_{/}se 
quit\u00f3 el \u00e1spero sayal que 
llevaba puesto, se 
despoj\u00f3 de sus vestidos 
de viuda, se ba\u00f1\u00f3 y se 
perfum\u00f3, se pein\u00f3, se 
ci\u00f1\u00f3 la cabeza con un 
turbante y se adorn\u00f3 con 
los vestidos de fiesta 
que sol\u00eda ponerse cuando 
viv\u00eda su esposo Manas\u00e9s. 
{I}4_{/}Se calz\u00f3 las 
sandalias, se cubri\u00f3 de 
collares, ajorcas, 
anillos, pendientes, de 
todas sus joyas. Tan 
bella estaba, que 
atraer\u00eda las miradas de 
cuantos hombres se 
encontrase. {I}5_{/}Entreg\u00f3 a 
su doncella una bota de 
vino y un tarro de 
aceite, llen\u00f3 las 
alforjas con panes de 
cebada, tortas de higos y 
panes rituales; lo 
envolvi\u00f3 todo y se lo 
entreg\u00f3.
{I}6_{/}Se dirigieron despu\u00e9s 
hacia la puerta de 
Betulia y hallaron junto 
a ella a Oz\u00edas y a los 
dos ancianos del pueblo, 
Cabris y Carmis. {I}7_{/}Al 
ver su rostro tan 
cambiado y mudados sus 
vestidos, se extasiaron 
ante su belleza y le 
dijeron: {I}8_{/}\u00abEl Dios de 
nuestros padres te 
favorezca y realice tus 
planes para gloria de 
Israel y exaltaci\u00f3n de 
Jerusal\u00e9n\u00bb. {I}9_{/}Ella 
ador\u00f3 a Dios y les dijo: 
\u00abMandad abrir la puerta 
de la ciudad para que 
pueda salir a realizar lo 
que me acab\u00e1is de decir\u00bb. 
Mandaron a los j\u00f3venes 
que abriesen, como ella 
hab\u00eda dicho. 
{I}10_{/}Cumplida la orden, 
Judit sali\u00f3 con su 
doncella. Los de la 
ciudad la segu\u00edan con la 
mirada mientras bajaba la 
monta\u00f1a hasta pasar el 
valle; despu\u00e9s la 
perdieron de vista.
JUDIT, DETENIDA Y LLEVADA 
A HOLOFERNES{/}

{I}11_{/}Ambas caminaban 
aprisa a trav\u00e9s del 
valle, cuando les 
salieron al paso 
centinelas asirios, 
{I}12_{/}que detuvieron a 
Judit y le preguntaron: 
\u00ab\u00bfDe qui\u00e9n eres? \u00bfDe 
d\u00f3nde vienes y ad\u00f3nde 
vas?\u00bb. Ella respondi\u00f3: 
\u00abSoy una hebrea que huye 
de los hebreos, porque 
est\u00e1n a punto de caer en 
vuestras manos. {I}13_{/}Voy 
a presentarme a 
Holofernes, general jefe 
de vuestro ej\u00e9rcito, para 
comunicarle informaci\u00f3n 
exacta. Yo le mostrar\u00e9 el 
camino para apoderarse de 
toda la monta\u00f1a, sin 
perder ni un solo 
hombre\u00bb. {I}14_{/}Los 
soldados, al o\u00edr estas 
palabras, y prendados de 
su hermosura -era de 
belleza extraordinaria-, 
le dijeron: {I}15_{/}\u00abHas 
salvado tu vida 
apresur\u00e1ndote a venir a 
nuestro jefe. Vete a su 
tienda; algunos de 
nosotros te escoltaremos 
hasta all\u00ed. {I}16_{/}Cuando 
est\u00e9s en su presencia, no 
tengas miedo; rep\u00edtele 
todo lo que nos has 
dicho, y te tratar\u00e1 
bien\u00bb. {I}17_{/}Escogieron a 
cien hombres, que las 
acompa\u00f1aron y guiaron 
hasta la tienda de 
Holofernes.
{I}18_{/}La noticia se 
propag\u00f3 de tienda en 
tienda; de todo el 
campamento acud\u00edan y la 
rodeaban, mientras ella, 
fuera de la tienda de 
Holofernes, esperaba el 
anuncio de su llegada. 
{I}19_{/}Se maravillaban de 
su belleza y de los 
israelitas, y comentaban: 
\u00ab\u00bfQui\u00e9n puede despreciar 
al pueblo que tiene 
mujeres tan bellas? No 
ser\u00eda prudente dejar ni 
un solo hombre, pues los 
supervivientes podr\u00edan 
seducir al mundo entero\u00bb. 
{I}20_{/}Los guardias 
personales de Holofernes 
y todos sus ayudantes de 
campo salieron y la 
introdujeron en la 
tienda. {I}21_{/}Holofernes 
descansaba en su lecho, 
bajo un baldaquino de 
p\u00farpura y oro, adornado 
de esmeraldas y piedras 
preciosas. 
{I}22_{/}Anunciaron la 
llegada, y se dirigi\u00f3 a 
la entrada de su tienda, 
precedido de l\u00e1mparas de 
plata.
{I}23_{/}Cuando Judit se 
present\u00f3 ante \u00e9l y sus 
ayudantes, todos se 
quedaron maravillados de 
la belleza de su rostro. 
Ella se postr\u00f3 en tierra, 
pero los ayudantes la 
levantaron.
{1}11{/}

BEN\u00c9VOLA ACOGIDA DE 
HOLOFERNES{/}

{I}1_{/}Holofernes le 
dijo: \u00abTen confianza, 
mujer, no tengas miedo; 
jam\u00e1s he maltratado a los 
que han decidido servir a 
Nabucodonosor, rey de 
toda la tierra. 
{I}2_{/}Tampoco ahora habr\u00eda 
levantado mi espada 
contra tu pueblo, que 
habita en la monta\u00f1a, si 
no me hubiese 
despreciado; pero \u00e9l lo 
ha querido. {I}3_{/}Y bien, 
dime por qu\u00e9 has huido y 
has venido a refugiarte 
entre nosotros. Lo has 
hecho para salvarte. Ten 
la seguridad de que 
salvar\u00e1s tu vida esta 
noche y en adelante. 
{I}4_{/}Nadie te har\u00e1 mal; te 
tratar\u00e1n bien, como se 
trata a los servidores de 
mi se\u00f1or el rey 
Nabucodonosor\u00bb.
EXTRAORDINARIA HABILIDAD 
DE JUDIT{/}

{I}5_{/}Judit respondi\u00f3: 
\u00abD\u00edgnate escuchar las 
palabras de tu sierva 
para que pueda hablar con 
libertad ante tu 
presencia, pues ninguna 
mentira dir\u00e9 a mi se\u00f1or 
esta noche. {I}6_{/}Si 
escuchas las propuestas 
de tu sierva, Dios 
realizar\u00e1 plenamente en 
ti sus designios, y mi 
se\u00f1or no quedar\u00e1 
decepcionado en sus 
empresas. {I}7_{/}Viva 
Nabucodonosor, rey de 
toda la tierra, y viva su 
poder, que te ha enviado 
para restablecer el orden 
en todos los seres 
vivientes; ya que, 
gracias a ti, no s\u00f3lo los 
hombres le sirven, sino 
hasta las bestias 
salvajes, los animales 
dom\u00e9sticos y las aves del 
cielo viven, gracias a tu 
poder, para Nabucodonosor 
y toda su dinast\u00eda.
{I}8_{/}Hemos o\u00eddo hablar de 
tu sabidur\u00eda y de la 
habilidad de tu esp\u00edritu, 
y toda la tierra sabe que 
t\u00fa solo en todo el reino 
eres h\u00e1bil, rico de 
experiencia y prodigioso 
en campa\u00f1as guerreras. 
{I}9_{/}Conocemos tambi\u00e9n las 
palabras que Ajior 
pronunci\u00f3 en tu asamblea, 
y hemos o\u00eddo sus 
propuestas, pues los 
hombres de Betulia lo 
acogieron y \u00e9l les cont\u00f3 
todo lo que hab\u00edan dicho 
delante de ti. {I}10_{/}Ahora 
bien, poderoso se\u00f1or, no 
desprecies sus palabras, 
sino consid\u00e9ralas bien, 
pues son verdaderas. No 
ser\u00e1 castigado nuestro 
pueblo ni la espada podr\u00e1 
con ellos si no han 
pecado contra su Dios. 
{I}11_{/}Pero para que no 
quedes decepcionado y 
fracasado, sabe que la 
muerte caer\u00e1 sobre ellos. 
Est\u00e1n dominados por el 
pecado, por el que 
excitan la ira de su Dios 
cuando cometen alg\u00fan 
desprop\u00f3sito. {I}12_{/}Puesto 
que les faltan los 
v\u00edveres y el agua 
escasea, han decidido 
echar mano de sus 
jumentos y consumir todo 
lo que Dios, con sus 
leyes, les tiene 
prohibido comer. {I}13_{/}Han 
determinado consumir las 
primicias del trigo y los 
diezmos del vino y del 
aceite, cosas sagradas 
reservadas a los 
sacerdotes de Jerusal\u00e9n, 
que ning\u00fan seglar puede 
tocar ni siquiera con las 
manos. {I}14_{/}Han enviado 
delegados a Jerusal\u00e9n, 
donde el pueblo hace lo 
mismo, para conseguir 
autorizaci\u00f3n de los 
ancianos. {I}15_{/}Cuando 
reciban la respuesta y se 
pongan a hacerlo, 
entonces Dios los pondr\u00e1 
en tus manos para que 
acabes con ellos. 
{I}16_{/}As\u00ed que yo, tu 
sierva, conociendo todo 
esto, he huido de ellos, 
y Dios me ha enviado para 
realizar contigo haza\u00f1as 
tales que toda la tierra, 
cuando las sepa, quedar\u00e1 
estupefacta.
{I}17_{/}Porque tu sierva es 
devota y honra al Dios 
del cielo d\u00eda y noche. Me 
quedar\u00e9 contigo, se\u00f1or, y 
saldr\u00e9 cada noche al 
valle a rezar a Dios para 
que me diga cu\u00e1ndo han 
cometido el pecado. 
{I}18_{/}Te informar\u00e9 
entonces, y t\u00fa saldr\u00e1s 
con tu ej\u00e9rcito, y nadie 
podr\u00e1 oponerte 
resistencia. {I}19_{/}Te 
llevar\u00e9 yo por toda la 
Judea hasta llegar a 
Jerusal\u00e9n y har\u00e9 que te 
sientes en el centro de 
ella. T\u00fa los conducir\u00e1s 
como ovejas sin pastor, y 
ni siquiera un perro 
ladrar\u00e1 contra ti. Todo 
esto me ha sido 
manifestado para que lo 
conocieras 
anticipadamente; Dios me 
lo ha comunicado, y me ha 
mandado anunci\u00e1rtelo\u00bb.
HOLOFERNES Y SUS 
AYUDANTES, IMPRESIONADOS 
POR LA PRUDENCIA DE 
JUDIT{/}

{I}20_{/}Estas palabras 
agradaron a Holofernes y 
a todos sus ayudantes de 
campo, que, admirados de 
su sabidur\u00eda, dijeron: 
{I}21_{/}\u00abEn el mundo entero 
no hay una mujer 
comparable a \u00e9sta en la 
hermosura y en la 
sabidur\u00eda\u00bb. 
{I}22_{/}Holofernes le dijo: 
\u00abDios ha hecho bien al 
enviarte por delante de 
tu pueblo para 
demostrarle que el poder 
est\u00e1 en mis manos y la 
ruina en los que 
desprecian a mi se\u00f1or. 
{I}23_{/}Eres muy hermosa y 
muy lista. Si haces lo 
que has dicho, tu Dios 
ser\u00e1 mi Dios, vivir\u00e1s en 
el palacio de 
Nabucodonosor y 
alcanzar\u00e1s renombre en 
toda la tierra\u00bb.
{1}12{/}

{I}1_{/}Mand\u00f3 que la 
pasaran adonde ten\u00eda sus 
cubiertos de plata, y 
orden\u00f3 que se le sirviera 
de sus manjares y que le 
dieran a beber de su 
vino. {I}2_{/}Pero Judit le 
dijo: \u00abNo puedo comer 
esos manjares para no 
caer en culpa; yo he 
tra\u00eddo mi propia comida\u00bb. 
{I}3_{/}Holofernes replic\u00f3: 
\u00abSi se te acaban tus 
provisiones, \u00bfc\u00f3mo nos 
arreglaremos para 
procurarte otras, pues no 
hay entre nosotros nadie 
de tu raza?\u00bb. {I}4_{/}Judit 
respondi\u00f3: \u00abPor tu vida, 
se\u00f1or m\u00edo, que no habr\u00e9 
terminado mis provisiones 
antes que el Se\u00f1or haya 
realizado por mi mano sus 
designios\u00bb. {I}5_{/}Los 
ayudantes de campo la 
llevaron a su tienda. 
Durmi\u00f3 hasta medianoche, 
y se levant\u00f3 de 
madrugada. {I}6_{/}Hab\u00eda 
pedido a Holofernes: 
\u00abOrdena, se\u00f1or m\u00edo, que 
me permitan salir para la 
oraci\u00f3n\u00bb. {I}7_{/}Y 
Holofernes lo hab\u00eda 
ordenado a sus guardias. 
Permaneci\u00f3 tres d\u00edas en 
el campo, y cada noche 
marchaba al valle de 
Betulia y se lavaba en la 
fuente, junto al cuerpo 
de guardia. {I}8_{/}Mientras 
iba, rogaba al Dios de 
Israel que encaminase sus 
pasos para exaltaci\u00f3n de 
los hijos de su pueblo. 
{I}9_{/}Volv\u00eda purificada, y 
permanec\u00eda en su tienda 
hasta el atardecer, en 
que tomaba sus alimentos.
JUDIT ASISTE AL BANQUETE 
DE HOLOFERNES{/}

{I}10_{/}El cuarto d\u00eda 
Holofernes ofreci\u00f3 un 
banquete s\u00f3lo a sus 
servidores, sin invitar a 
ninguno de sus oficiales. 
{I}11_{/}Y dijo a Bagoas, el 
eunuco, que era su 
mayordomo: \u00abTrata de 
persuadir a la hebrea 
para que venga a comer y 
beber con nosotros. 
{I}12_{/}Ser\u00eda vergonzoso 
dejar marchar semejante 
mujer sin habernos 
divertido con ella. Si no 
la conseguimos, se 
burlar\u00e1 de nosotros\u00bb. 
{I}13_{/}Bagoas fue adonde 
estaba Judit, y le dijo: 
\u00abQue esta hermosa joven 
no se niegue a venir 
donde mi se\u00f1or, para ser 
agasajada por \u00e9l, beber 
con nosotros el vino que 
causa alegr\u00eda y ser como 
una de las mujeres 
asirias, que viven en el 
palacio de 
Nabucodonosor\u00bb. 
{I}14_{/}Judit le respondi\u00f3: 
\u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo para 
oponerme a mi se\u00f1or? Todo 
lo que sea de su agrado, 
lo har\u00e9 con sumo gusto y 
ser\u00e1 para m\u00ed un motivo de 
gozo hasta el fin de mi 
vida\u00bb.
{I}15_{/}Ella se levant\u00f3, se 
puso un vestido de gala y 
sus adornos femeninos. 
Iba delante su doncella, 
que extendi\u00f3 en el suelo, 
junto a Holofernes, las 
pieles que Bagoas le 
hab\u00eda entregado para su 
uso diario, para comer 
recostada sobre ellas. 
{I}16_{/}Judit entr\u00f3 y se 
sent\u00f3. Holofernes sinti\u00f3 
una fuerte pasi\u00f3n por 
ella y un ardiente deseo 
de poseerla; desde que la 
hab\u00eda visto aguardaba el 
momento de seducirla. 
{I}17_{/}Holofernes le dec\u00eda: 
\u00ab\u00a1Bebe y al\u00e9grate con 
nosotros!\u00bb. {I}18_{/}Judit le 
respond\u00eda: \u00abCon mucho 
gusto bebo, se\u00f1or, porque 
jam\u00e1s me ha parecido la 
vida tan bella como hoy\u00bb. 
{I}19_{/}Y ante \u00e9l com\u00eda y 
beb\u00eda de lo que le hab\u00eda 
preparado su doncella. 
{I}20_{/}Holofernes estaba 
encantado de tenerla 
cerca, y bebi\u00f3 tal 
cantidad de vino cual no 
hab\u00eda bebido en ninguno 
de los d\u00edas de su vida.
{1}13{/}

JUDIT CORTA LA CABEZA DE 
HOLOFERNES{/}

{I}1_{/}Cuando se hizo 
tarde, los servidores se 
retiraron. Bagoas cerr\u00f3 
por fuera la puerta de la 
tienda, procurando dejar 
solo a su se\u00f1or. Cansados 
de tanto comer y beber, 
todos se fueron a dormir. 
{I}2_{/}Solamente qued\u00f3 Judit 
en la tienda con 
Holofernes, el cual, 
completamente borracho, 
estaba tumbado en la 
cama. {I}3_{/}Judit hab\u00eda 
dicho a su doncella que 
estuviera fuera del 
dormitorio, esperando su 
salida como los otros 
d\u00edas, ya que hab\u00eda 
anunciado que saldr\u00eda a 
la oraci\u00f3n, de lo que 
hab\u00eda hablado al mismo 
Bagoas.
{I}4_{/}Todos, grandes y 
peque\u00f1os, se hab\u00edan ido, 
y no hab\u00eda nadie en la 
tienda. Judit, de pie 
junto a la cama, dijo 
interiormente: \u00abSe\u00f1or, 
Dios omnipotente, mira en 
este momento la obra de 
mis manos para la 
exaltaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. 
{I}5_{/}Ha llegado el momento 
de ayudar a tu heredad y 
de realizar mis proyectos 
para derrotar a los 
enemigos que se han 
levantado contra 
nosotros\u00bb. {I}6_{/}Se acerc\u00f3 
al poste que hab\u00eda sobre 
la cabeza de Holofernes, 
y tom\u00f3 su alfanje. 
{I}7_{/}Fue a la cama, le 
agarr\u00f3 la cabeza por los 
cabellos, y dijo: \u00abSe\u00f1or, 
Dios de Israel, dame 
ahora fuerzas\u00bb. {I}8_{/}Le 
dio por dos veces en el 
cuello con toda su 
fuerza, y le cort\u00f3 la 
cabeza. {I}9_{/}Envolvi\u00f3 
luego el cuerpo con la 
ropa de la cama y quit\u00f3 
las cortinas de las 
columnas. Sali\u00f3 aprisa y 
entreg\u00f3 la cabeza de 
Holofernes a su doncella, 
{I}10_{/}quien la meti\u00f3 en 
las alforjas de las 
provisiones; luego 
salieron ambas a la 
oraci\u00f3n, como de 
costumbre. Atravesaron el 
campo, bordearon el 
valle, faldearon la 
monta\u00f1a de Betulia y 
llegaron a las puertas de 
la ciudad.
{I}11_{/}Judit desde lejos 
grit\u00f3 a los centinelas: 
\u00ab\u00a1Abrid, abrid la puerta! 
Dios, nuestro Dios, est\u00e1 
con nosotros, demostrando 
su poder a Israel y su 
fuerza contra los 
enemigos, como lo ha 
hecho hoy\u00bb.
JUDIT, ALABADA Y 
BENDECIDA EN BETULIA{/}

{I}12_{/}Tan pronto como los 
hombres de la ciudad 
oyeron su voz, se 
apresuraron a bajar a la 
puerta y llamaron a los 
ancianos. {I}13_{/}Todos, 
chicos y grandes, fueron 
corriendo; no esperaban 
su vuelta. Abrieron la 
puerta, las recibieron, 
encendieron fuego para 
verse y le hicieron 
corro. {I}14_{/}Ella les dijo 
a grandes voces: \u00ab\u00a1Alabad 
a Dios, alabadlo! Alabad 
a Dios, que no ha 
apartado su misericordia 
del pueblo de Israel, 
sino que ha derrotado 
esta noche a nuestros 
enemigos vali\u00e9ndose de 
m\u00ed\u00bb. {I}15_{/}Sac\u00f3 la cabeza 
de las alforjas, se la 
mostr\u00f3 y dijo: \u00abAqu\u00ed est\u00e1 
la cabeza de Holofernes, 
general del ej\u00e9rcito 
asirio. Aqu\u00ed est\u00e1n 
tambi\u00e9n las colgaduras 
bajo las que dorm\u00eda 
borracho. El Se\u00f1or le dio 
un golpe mortal por mano 
de una mujer. {I}16_{/}\u00a1Viva 
el Se\u00f1or, que me ha 
protegido en el camino 
recorrido! Mi rostro lo 
sedujo para su perdici\u00f3n. 
Pero no pudo pecar 
conmigo, lo que hubiera 
sido mi profanaci\u00f3n y mi 
deshonra\u00bb. {I}17_{/}Todo el 
pueblo, entusiasmado, se 
postr\u00f3, adorando a Dios y 
exclamando a coro: 
\u00ab\u00a1Bendito eres, Dios 
nuestro, que has 
aniquilado hoy a los 
enemigos de tu pueblo!\u00bb. 
{I}18_{/}Oz\u00edas dec\u00eda: 
\u00abBendita seas t\u00fa, hija 
del Dios alt\u00edsimo, entre 
todas las mujeres de la 
tierra, y bendito el 
Se\u00f1or Dios, que cre\u00f3 los 
cielos y la tierra, y te 
ha guiado hasta cortar la 
cabeza del jefe de 
nuestros enemigos. 
{I}19_{/}La confianza que has 
demostrado no se borrar\u00e1 
del coraz\u00f3n de los 
hombres, que siempre 
recordar\u00e1n el poder de 
Dios. {I}20_{/}Que Dios te 
colme de bienes para tu 
exaltaci\u00f3n eterna, pues 
viendo abatida nuestra 
raza, no has perdonado la 
vida, antes fuiste su 
socorro en la ruina, 
port\u00e1ndote con rectitud 
ante Dios\u00bb. Y todo el 
pueblo respondi\u00f3: \u00abAs\u00ed 
sea. As\u00ed sea\u00bb.
{1}14{/}

LA CABEZA DE HOLOFERNES, 
EN LAS MURALLAS{/}

{I}1_{/}Judit les dijo: 
\u00abO\u00eddme, hermanos. Tomad 
la cabeza y colgadla en 
lo alto de las murallas. 
{I}2_{/}Cuando amanezca y el 
sol haya salido, tomad 
vuestras armas, y que los 
m\u00e1s fuertes salgan de la 
ciudad con un jefe a la 
cabeza, como si quisieran 
bajar a la llanura contra 
las avanzadillas de los 
asirios, pero que no 
bajen. {I}3_{/}Ellos entonces 
empu\u00f1ar\u00e1n sus armas e 
ir\u00e1n al campo a despertar 
a los generales del 
ej\u00e9rcito asirio, que se 
presentar\u00e1n en la tienda 
de Holofernes, pero no lo 
encontrar\u00e1n. Entonces 
cundir\u00e1 el p\u00e1nico y 
huir\u00e1n ante vuestra 
presencia. {I}4_{/}Vosotros y 
los habitantes de todo el 
territorio de Israel los 
perseguir\u00e9is y los 
matar\u00e9is mientras huyen. 
{I}5_{/}Pero antes de 
realizar este plan, 
llamad a Ajior, el 
amonita, para que vea e 
identifique al que 
menospreciaba al pueblo 
de Israel y nos lo envi\u00f3 
para morir\u00bb.
{I}6_{/}Llamaron a Ajior, que 
estaba en casa de Oz\u00edas. 
Cuando lleg\u00f3 y vio la 
cabeza de Holofernes en 
manos de un hombre de los 
de la asamblea del 
pueblo, cay\u00f3 al suelo sin 
sentido. {I}7_{/}Cuando 
volvi\u00f3 en s\u00ed, se ech\u00f3 a 
los pies de Judit y le 
dijo: \u00abBendita seas en 
todas las tiendas y en 
todos los pueblos, que al 
o\u00edr tu nombre quedar\u00e1n 
asombrados. {I}8_{/}Cu\u00e9ntame 
ahora lo que hiciste 
estos d\u00edas\u00bb. Judit, en 
medio del pueblo, le 
cont\u00f3 todo lo que hab\u00eda 
hecho desde su partida 
hasta el momento en que 
hablaba. {I}9_{/}Al terminar, 
todo el pueblo dio gritos 
de alegr\u00eda, que resonaron 
en toda la ciudad. 
{I}10_{/}Viendo Ajior todo lo 
que hab\u00eda hecho el Dios 
de Israel, crey\u00f3 
firmemente en \u00e9l y se 
circuncid\u00f3, agreg\u00e1ndose 
para siempre al pueblo de 
Israel.
{I}11_{/}Al rayar el alba, 
colgaron la cabeza de 
Holofernes en las 
murallas. Tom\u00f3 cada cual 
sus armas y salieron en 
grupos hacia las subidas 
de la monta\u00f1a. {I}12_{/}Los 
asirios, al verlos, se lo 
comunicaron a sus 
oficiales, los cuales a 
su vez informaron a los 
generales, a los 
capitanes y a todos los 
jefes. {I}13_{/}Llegaron a la 
tienda de Holofernes y 
dijeron a su ayudante: 
\u00abDespierta a nuestro 
jefe, pues los esclavos 
se han atrevido a bajar a 
luchar contra nosotros 
para su ruina total\u00bb. 
{I}14_{/}Bagoas entr\u00f3 y toc\u00f3 
la puerta de la tienda, 
pues cre\u00eda que dorm\u00eda con 
Judit. {I}15_{/}Al no 
responder nadie, entr\u00f3 en 
el dormitorio y lo 
encontr\u00f3 tendido en el 
suelo, muerto, con el 
cuerpo sin cabeza. 
{I}16_{/}Dio entonces grandes 
gritos, llorando, 
gimiendo, clamando 
fuertemente y rasgando 
sus vestiduras. 
{I}17_{/}Entr\u00f3 despu\u00e9s en la 
tienda de Judit y no la 
encontr\u00f3. Corri\u00f3 al 
pueblo y grit\u00f3: 
{I}18_{/}\u00ab\u00a1Las esclavas nos 
han traicionado! Una 
mujer hebrea ha cubierto 
de verg\u00fcenza la casa de 
Nabucodonosor. Holofernes 
est\u00e1 tendido en el suelo 
sin cabeza\u00bb. {I}19_{/}Al o\u00edr 
estas palabras, los jefes 
del ej\u00e9rcito asirio 
rasgaron sus vestiduras, 
se conmovieron 
profundamente y se 
pusieron a lanzar 
lamentos y gritos en 
medio del campamento.
{1}15{/}

LOS ISRAELITAS PERSIGUEN 
A LOS ASIRIOS, QUE HUYEN 
A LA DESBANDADA{/}

{I}1_{/}Cuando los que 
estaban en las tiendas se 
enteraron de lo ocurrido, 
se quedaron estupefactos 
{I}2_{/}y se llenaron de 
miedo y de terror. 
Ninguno quer\u00eda permanecer 
all\u00ed; todos salieron a la 
desbandada, huyendo por 
todos los caminos de la 
llanura y de la monta\u00f1a. 
{I}3_{/}Los que estaban 
apostados en torno a 
Betulia se dieron tambi\u00e9n 
a la fuga. Entonces los 
israelitas, preparados 
para el combate, se 
lanzaron sobre ellos. 
{I}4_{/}Oz\u00edas envi\u00f3 
mensajeros a Betomestain, 
a Bebay, a Joba, a Cola y 
a todo Israel para 
informarles de lo 
ocurrido, y para que 
salieran a perseguir y 
destruir a los enemigos.
{I}5_{/}Cuando los israelitas 
lo supieron, cayeron 
sobre ellos, los 
derrotaron y los 
persiguieron hasta Joba. 
Acudieron tambi\u00e9n los de 
Jerusal\u00e9n y los de la 
regi\u00f3n monta\u00f1osa, pues ya 
sab\u00edan lo sucedido en el 
campamento de sus 
enemigos. Los de Galaad y 
los de Galilea les 
propinaron una gran 
derrota hasta m\u00e1s all\u00e1 de 
Damasco y su regi\u00f3n. 
{I}6_{/}Los que quedaron en 
Betulia bajaron al campo 
asirio, lo saquearon y se 
enriquecieron 
grandemente. {I}7_{/}Los 
israelitas que volv\u00edan de 
la matanza se adue\u00f1aban 
del resto. Las alquer\u00edas 
y las aldeas de la 
monta\u00f1a y de la llanura 
obtuvieron un gran bot\u00edn, 
pues la abundancia era 
enorme.
EL SUMO SACERDOTE 
FELICITA A JUDIT{/}

{I}8_{/}El sumo sacerdote 
Joaqu\u00edn y el consejo de 
los israelitas residentes 
en Jerusal\u00e9n vinieron a 
admirar los beneficios 
que Dios hab\u00eda concedido 
a Israel, a ver a Judit y 
a felicitarla. {I}9_{/}Al 
verla, todos a una la 
ensalzaron as\u00ed: \u00abT\u00fa eres 
la gloria de Jerusal\u00e9n, 
el honor de Israel, el 
orgullo de nuestra raza. 
{I}10_{/}Has hecho todo esto 
con tu mano, has 
procurado un gran bien a 
Israel y Dios se ha 
complacido en ello. Que 
el Se\u00f1or todopoderoso te 
bendiga para siempre 
jam\u00e1s\u00bb. Y todo el pueblo 
respondi\u00f3: \u00abAs\u00ed sea\u00bb.
APOTEOSIS DE JUDIT{/}

{I}11_{/}El pueblo estuvo 
saqueando el campamento 
durante treinta d\u00edas. A 
Judit le entregaron la 
tienda de Holofernes, 
todos sus objetos de 
plata, su dormitorio, su 
vajilla y todo su ajuar. 
Ella lo tom\u00f3, prepar\u00f3 las 
mulas, enganch\u00f3 los 
carros y lo carg\u00f3 todo. 
{I}12_{/}Todas las mujeres de 
Israel se hab\u00edan juntado 
para verla. La aclamaron 
y organizaron bailes en 
su honor. Ella llevaba 
tirsos en sus manos, y 
los repart\u00eda entre las 
que le acompa\u00f1aban. 
{I}13_{/}Iban coronadas con 
hojas de olivo, y Judit, 
a la cabeza del pueblo, 
dirig\u00eda el baile de las 
mujeres. Los hombres de 
Israel, armados y 
coronados, las segu\u00edan 
cantando himnos. 
{I}14_{/}Judit enton\u00f3 este 
himno de acci\u00f3n de 
gracias, que repet\u00eda todo 
el pueblo:
{1}16{/}

C\u00c1NTICO DE JUDIT{/}

{I}1_{/}\u00abAlabad a mi Dios 
con tamboriles, cantad al 
Se\u00f1or con c\u00edmbalos,
cantad en su honor un 
c\u00e1ntico nuevo, ensalzad e 
invocad su nombre.
{I}2_{/}El Se\u00f1or es el Dios 
que acaba con las 
guerras,
pues en el campamento, en 
medio del pueblo,
me libr\u00f3 de las manos de 
mis perseguidores.
{I}3_{/}Vinieron los asirios 
de las monta\u00f1as del norte
con su ej\u00e9rcito 
incontable.
La multitud cerraba los 
valles
y los caballos cubr\u00edan 
los montes.
{I}4_{/}Quisieron incendiar 
mi tierra,
pasar a los j\u00f3venes al 
filo de la espada,
estrellar contra el suelo 
a los ni\u00f1os de pecho,
llevarse como bot\u00edn a los 
muchachos
y raptar a las doncellas.
{I}5_{/}El Se\u00f1or todopoderoso 
los deshizo por medio de 
una mujer.
{I}6_{/}Su jefe no cay\u00f3 a 
manos de j\u00f3venes,
ni lo hirieron titanes,
ni lo atacaron gigantes.
\u00a1Fue Judit, hija de 
Merar\u00ed!
Ella lo desarm\u00f3 con su 
hermosura.
{I}7_{/}Ella se quit\u00f3 sus 
vestidos de viuda
para salvar a los 
afligidos de Israel.
Unt\u00f3 su rostro con 
perfumes,
{I}8_{/}recogi\u00f3 su cabellera 
en un turbante
y se visti\u00f3 de gala para 
seducirlo.
{I}9_{/}Sus sandalias robaron 
sus ojos,
y su belleza encaden\u00f3 su 
alma; el alfanje seg\u00f3 su 
cuello.
{I}10_{/}Los persas se 
estremecieron de su 
audacia,
los medos se turbaron de 
su temeridad.
{I}11_{/}Entonces mis 
humildes dieron la voz de 
alarma y ellos se 
asustaron;
mis d\u00e9biles gritaron, y 
ellos se llenaron de 
terror; dieron voces, y 
ellos se dieron a la 
fuga.
{I}12_{/}Hijos de esposas 
j\u00f3venes los atacaron,
como a fugitivos los 
her\u00edan;
perecieron por la acci\u00f3n 
de mi Se\u00f1or.
{I}13_{/}Cantad a mi Dios un 
c\u00e1ntico nuevo.
Eres grande, Se\u00f1or, y 
glorioso,
admirable por tu 
fortaleza e invencible.
{I}14_{/}Que te sirvan todas 
las criaturas,
pues hablaste, y fueron 
creadas;
enviaste tu esp\u00edritu, y 
existieron;
y no hay nada que se 
resista a tu voz.
{I}15_{/}Las aguas 
desquiciar\u00e1n los 
cimientos de los montes;
las rocas, ante ti, se 
derretir\u00e1n como la cera;
pero t\u00fa ser\u00e1s siempre 
propicio con tus fieles.
{I}16_{/}Poca cosa son los 
sacrificios de olor 
agradable
y es menos que nada la 
grasa de los holocaustos,
pero es grande 
sobremanera el que te 
teme.
{I}17_{/}\u00a1Ay de las naciones 
que se enfrentan a mi 
raza!
El Se\u00f1or omnipotente las 
castigar\u00e1 en el d\u00eda del 
juicio,
pondr\u00e1 fuego y gusanos en 
sus cuerpos
y llorar\u00e1n atormentados 
para siempre\u00bb.
FIESTAS EN JERUSAL\u00c9N{/}

{I}18_{/}Cuando llegaron 
a Jerusal\u00e9n, adoraron a 
Dios, se purificaron y 
ofrecieron holocaustos, 
dones y ofrendas 
voluntarias. {I}19_{/}Judit 
ofreci\u00f3 a Dios todos los 
objetos de Holofernes, 
que el pueblo le hab\u00eda 
entregado, y los 
cortinajes que ella hab\u00eda 
quitado de su dormitorio. 
{I}20_{/}El pueblo estuvo 
celebrando fiestas ante 
el templo durante tres 
meses.
VIDA TRANQUILA Y SANTA. 
MUERTE DE LA HERO\u00cdNA{/}

{I}21_{/}Despu\u00e9s, todos 
volvieron a sus casas; 
Judit regres\u00f3 a Betulia, 
y se dedic\u00f3 a su 
hacienda. Fue famosa en 
todo el pueblo mientras 
vivi\u00f3. {I}22_{/}Tuvo muchos 
pretendientes, pero ella 
no quiso casarse desde 
que su marido Manas\u00e9s 
muri\u00f3, y fue a reunirse 
con su pueblo. {I}23_{/}Su 
fama crec\u00eda cada d\u00eda 
hasta que se hizo vieja 
en casa de su marido 
Manas\u00e9s; lleg\u00f3 a la edad 
de ciento cinco a\u00f1os. Dio 
la libertad a su esclava 
y muri\u00f3 en Betulia. La 
enterraron en el sepulcro 
de su marido Manas\u00e9s. 
{I}24_{/}Hubo luto en el 
pueblo durante siete 
d\u00edas. Antes de morir, 
reparti\u00f3 su hacienda 
entre los parientes de su 
marido y entre los suyos. 
{I}25_{/}Mientras vivi\u00f3 
Judit, nadie amenaz\u00f3 a 
Israel, y ni siquiera en 
mucho tiempo despu\u00e9s de 
su muerte.
