
I.-LAS TRIBUS DE ISRAEL 
EN CANA\u00c1N{/}

{1}1{/}

TRIBUS DEL SUR{/}

{I}1_{/}Despu\u00e9s de la 
muerte de Josu\u00e9, los 
israelitas consultaron al 
Se\u00f1or: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de 
nosotros subir\u00e1 el 
primero para luchar 
contra los cananeos?\u00bb. 
{I}2_{/}El Se\u00f1or respondi\u00f3: 
\u00abSubir\u00e1 Jud\u00e1, pues he 
puesto el pa\u00eds en sus 
manos\u00bb. {I}3_{/}Entonces Jud\u00e1 
dijo a Sime\u00f3n, su 
hermano: \u00abSube conmigo al 
territorio que me ha 
tocado en suerte para 
luchar contra los 
cananeos; despu\u00e9s luchar\u00e9 
yo contigo en tu 
territorio\u00bb. Y Sime\u00f3n se 
le uni\u00f3. {I}4_{/}Jud\u00e1 subi\u00f3, 
y el Se\u00f1or puso en sus 
manos a los cananeos y a 
los fereceos; derrotaron 
en B\u00e9zec a diez mil de 
ellos, {I}5_{/}entre los que 
se encontraba Adonisedec. 
{I}6_{/}Adonisedec se dio a 
la fuga; pero ellos lo 
persiguieron, lo 
alcanzaron y le cortaron 
los pulgares de las manos 
y de los pies. 
{I}7_{/}Adonisedec dijo: 
\u00abSetenta reyes, cortados 
los pulgares de pies y 
manos, recog\u00edan las 
migajas debajo de mi 
mesa; Dios me paga con la 
misma medida\u00bb. Fue 
llevado a Jerusal\u00e9n, y 
all\u00ed muri\u00f3. {I}8_{/}Los de la 
tribu de Jud\u00e1 atacaron 
Jerusal\u00e9n y la tomaron, 
pasaron a filo de espada 
a todos sus habitantes y 
le prendieron fuego. 
{I}9_{/}Despu\u00e9s bajaron a 
atacar a los cananeos que 
viv\u00edan en la monta\u00f1a, el 
Negueb y la Sefela.
{I}10_{/}Atacaron tambi\u00e9n a 
los cananeos que viv\u00edan 
en Hebr\u00f3n. Hebr\u00f3n se 
llamaba antiguamente 
Quiriat Arb\u00e1. Y 
derrotaron a Sesay, a 
Ajim\u00e1n y a Talmay. 
{I}11_{/}Luego atacaron la 
ciudad de Debir. Debir se 
llamaba antiguamente 
Quiriat S\u00e9fer. 
{I}12_{/}Entonces Caleb 
prometi\u00f3: \u00abA quien ataque 
y tome Quiriat S\u00e9fer, le 
dar\u00e9 por mujer a mi hija 
Acs\u00e1\u00bb. {I}13_{/}La tom\u00f3 
Otoniel, hijo de Quenaz, 
hermano menor de Caleb, y 
\u00e9ste le dio por esposa a 
su hija Acs\u00e1. {I}14_{/}Cuando 
la llevaban a casa de su 
marido, \u00e9ste la convenci\u00f3 
para que pidiera a su 
padre un campo. Ella se 
baj\u00f3 del asno, y Caleb le 
pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
quieres?\u00bb. {I}15_{/}Ella 
respondi\u00f3: \u00abHazme un 
favor. Ya que me has dado 
una tierra de secano, 
dame al menos una 
fuente\u00bb. Y Caleb le dio 
la fuente de arriba y la 
de abajo.
{I}16_{/}Los hijos de Jobab, 
el quenita, suegro de 
Mois\u00e9s, subieron con los 
de Jud\u00e1 desde la ciudad 
de las palmeras al 
desierto que est\u00e1 al 
mediod\u00eda de Jud\u00e1, en la 
bajada de Arad, y 
vivieron con los 
amalecitas.
{I}17_{/}Despu\u00e9s Jud\u00e1 fue con 
Sime\u00f3n, su hermano, y 
derrotaron a los cananeos 
que viv\u00edan en Sefat, y 
entregaron al exterminio 
la ciudad. Por eso 
aquella ciudad se llam\u00f3 
Jorm\u00e1. {I}18_{/}Pero no 
pudieron apoderarse de 
Gaza, Ascal\u00f3n y Ecr\u00f3n con 
sus respectivos t\u00e9rminos. 
{I}19_{/}El Se\u00f1or estaba con 
Jud\u00e1, que conquist\u00f3 la 
monta\u00f1a; pero no pudo 
expulsar a los habitantes 
de la llanura, porque 
ten\u00edan carros de guerra. 
{I}20_{/}Siguiendo las 
\u00f3rdenes de Mois\u00e9s, Hebr\u00f3n 
fue dado a Caleb, que 
ech\u00f3 de all\u00ed a los tres 
hijos de Anac. {I}21_{/}Sin 
embargo, los de la tribu 
de Benjam\u00edn no pudieron 
echar de Jerusal\u00e9n a los 
jebuseos, que han 
continuado viviendo all\u00ed 
hasta el d\u00eda de hoy con 
los de Benjam\u00edn.
LAS TRIBUS DEL CENTRO{/}

{I}22_{/}A su vez, la casa de 
Jos\u00e9 subi\u00f3 contra Betel, 
y el Se\u00f1or estuvo con 
ella. {I}23_{/}Exploraron los 
alrededores de Betel, 
llamada antiguamente Luz. 
{I}24_{/}Los esp\u00edas vieron a 
un hombre que sal\u00eda de la 
ciudad y le dijeron: 
\u00abInd\u00edcanos por d\u00f3nde se 
puede entrar en la ciudad 
y seremos ben\u00e9volos 
contigo\u00bb. {I}25_{/}\u00c9l les 
indic\u00f3 por d\u00f3nde pod\u00edan 
entrar en la ciudad. 
Pasaron a filo de espada 
a la ciudad, pero dejaron 
libre a aquel hombre con 
toda su parentela. 
{I}26_{/}Aquel hombre se fue 
al pa\u00eds de los hititas, 
edific\u00f3 una ciudad y la 
llam\u00f3 Luz, nombre que a\u00fan 
conserva hoy.
{I}27_{/}Manas\u00e9s no pudo 
echar a los habitantes de 
Bets\u00e1n, de Tanac, de Dor, 
de Yible\u00e1n y de Meguido, 
con sus respectivas 
ciudades dependientes; 
los cananeos siguieron 
viviendo en ellas. 
{I}28_{/}Cuando los 
israelitas fueron m\u00e1s 
fuertes, los sometieron a 
trabajos forzados, pero 
no llegaron a echarlos de 
all\u00ed.
{I}29_{/}Efra\u00edn tampoco pudo 
echar a los cananeos que 
viv\u00edan en Gu\u00e9zer, de 
suerte que los cananeos 
siguen viviendo entre 
ellos.
TRIBUS DEL NORTE{/}

{I}30_{/}Zabul\u00f3n tampoco pudo 
echar de Quitr\u00f3n y de 
Nahalol a los cananeos, 
que siguen viviendo entre 
ellos, pero sometidos a 
trabajos forzados.
{I}31_{/}Tampoco Aser pudo 
echar de Aco, Sid\u00f3n, 
Majaleb, Afec y Rejob a 
los cananeos, {I}32_{/}que, 
al no poderlos echar, se 
quedaron a vivir entre 
ellos.
{I}33_{/}Neftal\u00ed tampoco pudo 
echar a los habitantes de 
Bet Semes ni de Bet Anat, 
por lo que se quedaron a 
vivir entre los cananeos; 
pero a los habitantes de 
Bet Semes y Bet Anat los 
sometieron a trabajos 
forzados.
{I}34_{/}Los amorreos 
contuvieron en la monta\u00f1a 
a los de Dan y no los 
dejaron bajar a la 
llanura; {I}35_{/}los 
amorreos se mantuvieron 
en Har Jeres, en Ayal\u00f3n y 
en Saalb\u00edn, pero cuando 
creci\u00f3 el poder de la 
casa de Jos\u00e9 fueron 
sometidos a trabajos 
forzados.
{I}36_{/}El territorio de los 
edonitas se extend\u00eda 
desde la subida de 
Acrab\u00edn hasta Sela, y 
segu\u00eda hacia arriba.
{1}2{/}

OR\u00c1CULO DE BOQU\u00cdN{/}

{I}1_{/}El \u00e1ngel del Se\u00f1or 
subi\u00f3 de Guilgal a Betel 
y dijo: \u00abYo os saqu\u00e9 de 
Egipto y os traje a esta 
tierra que hab\u00eda 
prometido con juramento a 
vuestros padres, 
diciendo: No romper\u00e9 
jam\u00e1s mi alianza con 
vosotros. {I}2_{/}Por vuestra 
parte, no har\u00e9is pactos 
con los habitantes de 
este pa\u00eds, sino que 
destruir\u00e9is sus altares. 
Pero vosotros no hab\u00e9is 
obedecido. \u00bfPor qu\u00e9 
hab\u00e9is hecho esto? 
{I}3_{/}Por eso os digo: No 
echar\u00e9 a estos pueblos 
delante de vosotros. 
Ser\u00e1n vuestros enemigos, 
y sus dioses ser\u00e1n una 
tentaci\u00f3n para vosotros\u00bb. 
{I}4_{/}Cuando el \u00e1ngel del 
Se\u00f1or termin\u00f3 de hablar, 
el pueblo se ech\u00f3 a 
llorar a gritos. {I}5_{/}Por 
eso llamaron a aquel 
lugar Boqu\u00edn, y 
ofrecieron sacrificios al 
Se\u00f1or.
COMPORTAMIENTO DE ISRAEL 
DURANTE EL PER\u00cdODO DE LOS 
JUECES. MUERTE DE JOSU\u00c9{/}

{I}6_{/}Josu\u00e9 despidi\u00f3 al 
pueblo, y los israelitas 
se fueron cada uno a 
tomar posesi\u00f3n de su 
territorio. {I}7_{/}El pueblo 
sirvi\u00f3 al Se\u00f1or durante 
toda la vida de Josu\u00e9 y 
de los ancianos que 
sobrevivieron a Josu\u00e9, 
que hab\u00edan visto todas 
las grandes obras que el 
Se\u00f1or hab\u00eda hecho en 
favor de Israel. 
{I}8_{/}Josu\u00e9, hijo de Nun, 
siervo del Se\u00f1or, muri\u00f3 a 
la edad de ciento diez 
a\u00f1os, {I}9_{/}y lo enterraron 
en su propio territorio 
de Timn\u00e1 S\u00e9raj, en la 
monta\u00f1a de Efra\u00edn, al 
norte del monte Gaas; 
{I}10_{/}muri\u00f3 tambi\u00e9n toda 
aquella generaci\u00f3n que no 
conoc\u00eda al Se\u00f1or ni lo 
que hab\u00eda hecho por 
Israel.
INFIDELIDAD Y CASTIGO DE 
LAS GENERACIONES 
SIGUIENTES{/}

{I}11_{/}Los israelitas 
hicieron lo que desagrada 
al Se\u00f1or y adoraron a los 
baales. {I}12_{/}Abandonaron 
al Se\u00f1or, Dios de sus 
padres, que los hab\u00eda 
sacado de Egipto, y se 
fueron tras otros dioses 
de los pueblos vecinos; 
los adoraron, provocando 
por ello la ira del 
Se\u00f1or. {I}13_{/}Abandonaron 
al Se\u00f1or para adorar a 
Baal y Astart\u00e9. 
{I}14_{/}Entonces se encendi\u00f3 
contra Israel la ira del 
Se\u00f1or; los entreg\u00f3 en 
manos de salteadores, que 
los saquearon, y los 
vendi\u00f3 a sus enemigos de 
alrededor, a los que no 
fueron capaces de oponer 
resistencia. {I}15_{/}En 
todas sus expediciones, 
la mano del Se\u00f1or pesaba 
sobre ellos para hacerles 
mal, como el mismo Se\u00f1or 
se lo hab\u00eda dicho y 
jurado.
MISI\u00d3N DE LOS JUECES{/}

{I}16_{/}Entonces el Se\u00f1or 
hizo surgir jueces que 
los libraron del poder de 
sus opresores. {I}17_{/}Pero 
ni aun a sus jueces 
obedec\u00edan. Se 
prostituyeron ante otros 
dioses y se prosternaron 
ante ellos. Se apartaron 
pronto del camino que 
hab\u00edan seguido sus 
padres, d\u00f3ciles a los 
mandamientos del Se\u00f1or; 
pero ellos no lo hicieron 
as\u00ed. {I}18_{/}El Se\u00f1or hizo 
surgir los jueces. El 
Se\u00f1or estaba con el juez 
y los libraba de la mano 
de sus enemigos mientras 
viv\u00eda el juez, pues se 
compadec\u00eda de ellos al 
o\u00edrles gemir bajo sus 
opresores y 
perseguidores. {I}19_{/}Pero 
cuando mor\u00eda el juez, 
volv\u00edan a caer y obraban 
peor que sus padres; no 
abandonaban las pr\u00e1cticas 
condenables y la terca 
conducta de sus padres.
LOS CANANEOS CONTIN\u00daAN EN 
EL PA\u00cdS POR VOLUNTAD DE 
DIOS{/}

{I}20_{/}La ira del Se\u00f1or 
se encendi\u00f3 contra Israel 
y dijo: \u00abYa que esta 
generaci\u00f3n ha violado la 
alianza que yo hab\u00eda 
establecido con sus 
padres y no me ha 
obedecido, {I}21_{/}desde 
ahora tampoco yo echar\u00e9 
delante de ellos a 
ninguna de las naciones 
que dej\u00f3 Josu\u00e9 al morir, 
{I}22_{/}a fin de probar por 
su medio a Israel, para 
ver si sigue o no los 
caminos del Se\u00f1or, como 
los siguieron sus 
padres\u00bb. {I}23_{/}Por eso el 
Se\u00f1or dej\u00f3 en paz 
aquellas naciones, no 
expuls\u00e1ndolas de momento, 
ni poni\u00e9ndolas en manos 
de Josu\u00e9.
{1}3{/}

PUEBLOS QUE QUEDARON EN 
MEDIO DE ISRAEL{/}

{I}1_{/}\u00c9stas son las 
naciones que el Se\u00f1or 
dej\u00f3 para probar por su 
medio a los israelitas 
que no hab\u00edan conocido 
ninguna de las guerras de 
Cana\u00e1n {I}2_{/}(fue 
\u00fanicamente para instruir 
en el arte de la guerra a 
los que no hab\u00edan 
conocido las guerras de 
antes). {I}3_{/}Los cinco 
principados filisteos, 
todos los cananeos, los 
sidonios y los hititas 
que habitaban la monta\u00f1a 
del L\u00edbano, desde la 
monta\u00f1a de Baal Herm\u00f3n 
hasta la entrada de 
Jamat. {I}4_{/}Ellos 
sirvieron para probar a 
Israel, para ver si 
guardaba los preceptos 
que el Se\u00f1or hab\u00eda dado a 
sus padres por medio de 
Mois\u00e9s. {I}5_{/}Por eso los 
israelitas vivieron entre 
los cananeos, los 
hititas, los amorreos, 
los fereceos, los heveos 
y los jebuseos; {I}6_{/}y 
tomaron por esposas a sus 
hijas, casaron a sus 
propios hijos con las 
hijas de ellos y adoraron 
a sus dioses.
II.-HISTORIA DE LOS 
JUECES{/}

OTONIEL{/}

{I}7_{/}Los israelitas 
hicieron lo que desagrada 
al Se\u00f1or. Olvidaron al 
Se\u00f1or, su Dios, para 
adorar a los baales y las 
aser\u00e1s. {I}8_{/}Entonces la 
ira del Se\u00f1or se encendi\u00f3 
contra ellos y los 
entreg\u00f3 a Cus\u00e1n 
Risatay\u00edn, rey de Ed\u00f3n. 
Los israelitas estuvieron 
sometidos a Cus\u00e1n 
Risatay\u00edn ocho a\u00f1os; 
{I}9_{/}clamaron al Se\u00f1or, y 
el Se\u00f1or hizo surgir un 
libertador para 
salvarlos: Otoniel, hijo 
de Quenaz, hermano menor 
de Caleb. {I}10_{/}El 
esp\u00edritu del Se\u00f1or vino 
sobre \u00e9l, fue juez de 
Israel y sali\u00f3 a combatir 
contra Cus\u00e1n Risatay\u00edn, 
rey de Ed\u00f3n; el Se\u00f1or se 
lo puso en sus manos y lo 
derrot\u00f3. {I}11_{/}As\u00ed el pa\u00eds 
estuvo en paz durante 
cuarenta a\u00f1os.
EHUD{/}

{I}12_{/}Muerto Otoniel, hijo 
de Quenaz, los israelitas 
volvieron a hacer lo que 
desagrada al Se\u00f1or, y el 
Se\u00f1or dio poder a Egl\u00f3n, 
rey de Moab, sobre 
Israel, porque hab\u00edan 
hecho lo que desagradaba 
al Se\u00f1or. {I}13_{/}Egl\u00f3n se 
colig\u00f3 con los amonitas y 
los amalecitas, march\u00f3 
contra Israel, lo derrot\u00f3 
y se apoder\u00f3 de la ciudad 
de las palmeras. {I}14_{/}Los 
israelitas estuvieron 
sometidos a Egl\u00f3n, rey de 
Moab, dieciocho a\u00f1os.
{I}15_{/}Los israelitas 
clamaron al Se\u00f1or, y el 
Se\u00f1or hizo surgir un 
libertador: Ehud, hijo de 
Guer\u00e1, benjaminita, que 
era zurdo. Los israelitas 
le encargaron que llevase 
el tributo a Egl\u00f3n, rey 
de Moab. {I}16_{/}Ehud se 
hizo un pu\u00f1al de dos 
filos, de medio metro de 
largo, y se lo ci\u00f1\u00f3 bajo 
sus vestidos, al lado 
derecho. {I}17_{/}Present\u00f3 el 
tributo a Egl\u00f3n, rey de 
Moab, que era un hombre 
muy gordo. {I}18_{/}Una vez 
terminada la presentaci\u00f3n 
del tributo, sali\u00f3 a 
despedir a los hombres 
que le hab\u00edan acompa\u00f1ado; 
{I}19_{/}pero cuando lleg\u00f3 al 
lugar llamado \u00abLos 
\u00cddolos\u00bb, cerca de 
Guilgal, se volvi\u00f3 y 
dijo: \u00abTengo un mensaje 
secreto para ti, oh rey\u00bb. 
El rey respondi\u00f3: 
\u00ab\u00a1Silencio!\u00bb, y mand\u00f3 
salir a todos los que 
estaban con \u00e9l. {I}20_{/}Ehud 
entr\u00f3. El rey estaba 
sentado en la sala de 
verano, reservada para \u00e9l 
solo, tomando el fresco. 
Ehud le dijo: \u00abTengo una 
palabra de Dios para ti, 
oh rey\u00bb, y \u00e9ste se 
levant\u00f3 de la silla. 
{I}21_{/}Entonces Ehud, con 
la mano izquierda, tom\u00f3 
el pu\u00f1al que llevaba al 
lado derecho y se lo 
meti\u00f3 en el vientre. 
{I}22_{/}La empu\u00f1adura entr\u00f3 
con la hoja, y la grasa 
se cerr\u00f3 sobre \u00e9sta, pues 
no sac\u00f3 el pu\u00f1al del 
vientre; luego Ehud sali\u00f3 
por la ventana. {I}23_{/}Ehud 
sali\u00f3 al p\u00f3rtico, despu\u00e9s 
de haber cerrado tras de 
s\u00ed las puertas de la 
habitaci\u00f3n alta y haber 
echado el cerrojo.
{I}24_{/}Despu\u00e9s que \u00e9l 
sali\u00f3, vinieron los 
servidores del rey y, 
viendo cerradas con 
cerrojo las puertas de la 
habitaci\u00f3n alta, se 
dijeron: \u00abSin duda est\u00e1 
haciendo sus necesidades 
en la sala de verano\u00bb. 
{I}25_{/}Esperaron hasta no 
saber qu\u00e9 pensar, pues \u00e9l 
no abr\u00eda las puertas de 
la sala de verano. 
Entonces tomaron una 
llave y abrieron. Su 
se\u00f1or yac\u00eda en tierra, 
muerto. {I}26_{/}Mientras 
ellos esperaban, Ehud 
huy\u00f3, pas\u00f3 el lugar 
llamado \u00abLos \u00cddolos\u00bb y se 
puso a salvo en Seir\u00e1. 
{I}27_{/}Tan pronto como 
lleg\u00f3 a tierra de Israel, 
toc\u00f3 la trompeta en la 
monta\u00f1a de Efra\u00edn, y los 
israelitas bajaron con \u00e9l 
de la monta\u00f1a. \u00c9l iba en 
cabeza. {I}28_{/}Y les dijo: 
\u00abSeguidme, porque el 
Se\u00f1or pone a vuestros 
enemigos, a Moab, en 
vuestras manos\u00bb. Ellos lo 
siguieron, cortaron a 
Moab los pasos del Jord\u00e1n 
y no dejaron pasar a 
ninguno. {I}29_{/}Aquel d\u00eda 
derrotaron a Moab, cerca 
de diez mil hombres, 
todos robustos y 
valientes, sin que 
escapase ni uno solo. 
{I}30_{/}Aquel d\u00eda Moab qued\u00f3 
derrotado bajo la mano de 
Israel, y la tierra 
estuvo en paz durante 
cuarenta a\u00f1os.
SANGAR{/}

{I}31_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l, fue 
juez Sangar, hijo de 
Anat. \u00c9l derrot\u00f3 a los 
filisteos, en n\u00famero de 
seiscientos hombres, con 
una aguijada de bueyes. 
Tambi\u00e9n \u00e9l salv\u00f3 a 
Israel.
{1}4{/}

D\u00c9BORA-BARAC{/}

{I}1_{/}Despu\u00e9s de la 
muerte de Ehud, los 
israelitas volvieron a 
hacer lo que desagrada al 
Se\u00f1or, {I}2_{/}y el Se\u00f1or los 
entreg\u00f3 en manos de 
Yab\u00edn, rey de Cana\u00e1n, que 
reinaba en Jasor, y cuyo 
jefe militar era S\u00edsara, 
que viv\u00eda en Jar\u00f3set 
Goy\u00edn.
{I}3_{/}Los israelitas 
clamaron al Se\u00f1or, porque 
Yab\u00edn ten\u00eda novecientos 
carros de guerra y hab\u00eda 
oprimido a los israelitas 
durante veinte a\u00f1os.
{I}4_{/}Por aquel tiempo era 
juez en Israel D\u00e9bora, 
profetisa, mujer de 
Lapidot. {I}5_{/}Se sentaba 
bajo la palmera de 
D\u00e9bora, entre Ram\u00e1 y 
Betel, en la monta\u00f1a de 
Efra\u00edn, y los israelitas 
sub\u00edan all\u00ed para arreglar 
sus litigios. 
{I}6_{/}Ella mand\u00f3 llamar 
a Barac, hijo de Abino\u00e1n, 
de Cades, en Neftal\u00ed, y 
le dijo: \u00abEl Se\u00f1or, Dios 
de Israel, ha ordenado 
esto: Vete al monte Tabor 
y toma contigo diez mil 
hombres de la tribu de 
Neftal\u00ed y Zabul\u00f3n. {I}7_{/}Yo 
te traer\u00e9 all\u00ed, al 
torrente Quis\u00f3n, a 
S\u00edsara, el jefe del 
ej\u00e9rcito de Yab\u00edn, con 
sus carros y sus tropas, 
y lo entregar\u00e9 en tus 
manos\u00bb. {I}8_{/}Barac 
respondi\u00f3: \u00abSi vienes t\u00fa 
conmigo, ir\u00e9; pero si no 
vienes, no ir\u00e9, porque yo 
no s\u00e9 en qu\u00e9 d\u00eda el \u00e1ngel 
del Se\u00f1or me dar\u00e1 la 
victoria\u00bb. {I}9_{/}D\u00e9bora 
contest\u00f3: \u00abIr\u00e9 contigo; 
pero el camino que vas a 
recorrer no ser\u00e1 gloria 
tuya, porque en manos de 
una mujer entregar\u00e1 el 
Se\u00f1or a S\u00edsara\u00bb. D\u00e9bora 
se puso en camino y, con 
Barac, se dirigi\u00f3 a 
Cades. {I}10_{/}Barac reuni\u00f3 
a Zabul\u00f3n y a Neftal\u00ed en 
Cades; lo siguieron diez 
mil hombres, y D\u00e9bora fue 
con ellos.
J\u00c9BER, EL QUENITA{/}

{I}11_{/}J\u00e9ber, el quenita, 
se hab\u00eda separado de la 
tribu de Ca\u00edn, de los 
hijos de Jobab, suegro de 
Mois\u00e9s, y hab\u00eda plantado 
sus tiendas alrededor de 
la encina de Saanan\u00edn, 
cerca de Cades.
HUIDA Y MUERTE DE S\u00cdSARA{/}

{I}12_{/}S\u00edsara, al enterarse 
de que Barac, hijo de 
Abino\u00e1n, hab\u00eda subido al 
monte Tabor, {I}13_{/}reuni\u00f3 
sus novecientos carros de 
hierro, y todas las 
tropas que ten\u00eda, desde 
Jar\u00f3set Goy\u00edn al arroyo 
Quis\u00f3n. {I}14_{/}D\u00e9bora dijo 
a Barac: \u00abLev\u00e1ntate, \u00e9ste 
es el d\u00eda en que el Se\u00f1or 
entregar\u00e1 a S\u00edsara en tus 
manos. \u00bfNo va el Se\u00f1or 
delante de ti?\u00bb. Y Barac 
dej\u00f3 el monte Tabor con 
sus diez mil hombres. 
{I}15_{/}El Se\u00f1or amedrent\u00f3 a 
S\u00edsara, a todos sus 
carros y a todo su 
ej\u00e9rcito ante la 
presencia de Barac. 
S\u00edsara, bajando de su 
carro, huy\u00f3 a pie. 
{I}16_{/}Barac persigui\u00f3 a 
los carros y al ej\u00e9rcito 
hasta Jar\u00f3set Goy\u00edn. Todo 
el ej\u00e9rcito de S\u00edsara 
cay\u00f3 bajo el filo de la 
espada y no escap\u00f3 ni un 
solo hombre.
{I}17_{/}S\u00edsara huy\u00f3 a pie 
hacia la tienda de Yael, 
mujer de J\u00e9ber, el 
quenita, porque hab\u00eda 
buenas relaciones entre 
Yab\u00edn, rey de Jasor, y la 
casa de J\u00e9ber, el 
quenita. {I}18_{/}Yael sali\u00f3 
al encuentro de S\u00edsara y 
le dijo: \u00abEntra, se\u00f1or 
m\u00edo, entra; no tengas 
ning\u00fan miedo\u00bb. \u00c9l entr\u00f3 
en la tienda, y ella lo 
cubri\u00f3 con una alfombra. 
{I}19_{/}\u00c9l le dijo: \u00abDame de 
beber un poco de agua, 
por favor, porque tengo 
sed\u00bb. Ella abri\u00f3 el odre 
de la leche, le dio de 
beber y lo cubri\u00f3 de 
nuevo. {I}20_{/}S\u00edsara le 
dijo: \u00abQu\u00e9date a la 
puerta de la tienda, y si 
viene alguien 
preguntando: \u00bfHay aqu\u00ed 
alg\u00fan hombre?, 
responder\u00e1s: No\u00bb. 
{I}21_{/}Pero Yael, mujer de 
J\u00e9ber, tom\u00f3 un clavo de 
la tienda y un martillo, 
y se acerc\u00f3 
silenciosamente a \u00e9l y le 
clav\u00f3 en la sien el 
clavo, que lleg\u00f3 hasta la 
tierra. S\u00edsara estaba 
profundamente dormido, 
agotado de cansancio, y 
muri\u00f3. {I}22_{/}Entre tanto 
lleg\u00f3 Barac, que 
persegu\u00eda a S\u00edsara. Yael 
sali\u00f3 a su encuentro y le 
dijo: \u00abVen, y te ense\u00f1ar\u00e9 
al hombre a quien 
buscas\u00bb. Entr\u00f3 con ella. 
S\u00edsara yac\u00eda muerto, con 
el clavo en la sien. 
{I}23_{/}As\u00ed humill\u00f3 Dios 
aquel d\u00eda a Yab\u00edn, rey de 
Cana\u00e1n, ante los 
israelitas. {I}24_{/}La mano 
de los israelitas pes\u00f3 
cada vez m\u00e1s sobre Yab\u00edn, 
rey de Cana\u00e1n, hasta que 
acabaron con \u00e9l.
{1}5{/}

C\u00c1NTICO DE D\u00c9BORA{/}

{I}1_{/}En aquel d\u00eda D\u00e9bora y 
Barac, hijo de Abino\u00e1n, 
cantaron as\u00ed:
{I}2_{/}\u00abLos pr\u00edncipes de 
Israel
se pusieron al frente,
el pueblo se ofreci\u00f3 
voluntario.
\u00a1Bendecid al Se\u00f1or!
{I}3_{/}O\u00edd, reyes;
prestad atenci\u00f3n, 
pr\u00edncipes:
yo cantar\u00e9 al Se\u00f1or,
Dios de Israel.
{I}4_{/}Se\u00f1or, cuando t\u00fa 
saliste de Se\u00edr,
cuando avanzaste
desde los campos de Ed\u00f3n,
la tierra tembl\u00f3,
se turb\u00f3 el cielo,
las nubes se deshicieron 
en agua.
{I}5_{/}Los montes se 
derritieron
ante la presencia del 
Se\u00f1or,
ante la presencia del 
Se\u00f1or,
Dios de Israel.
{I}6_{/}En los d\u00edas de 
Sangar,
hijo de Anat,
en los d\u00edas de Yael,
los caminos estaban 
desiertos;
los que andaban por los 
caminos,
iban por senderos 
tortuosos.
{I}7_{/}Faltaron los jefes de 
Israel,
faltaron;
hasta que surgiste t\u00fa, oh 
D\u00e9bora,
surgiste como madre de 
Israel.
{I}8_{/}Se prefer\u00edan dioses 
extranjeros;
la guerra llegaba ya a 
las puertas;
apenas se ve\u00eda un escudo 
o una lanza
entre los cuarenta mil de 
Israel.
{I}9_{/}Mi coraz\u00f3n se vuelve
a los jefes de Israel,
a los valientes del 
pueblo:
\u00a1Bendecid al Se\u00f1or!
{I}10_{/}Los que mont\u00e1is 
asnas blancas,
sentados sobre tapices,
y vosotros los que vais
por los caminos: \u00a1Cantad!
{I}11_{/}Al clamor de los que 
salen
a los abrevaderos,
all\u00ed se celebran las 
gestas del Se\u00f1or,
las gestas de su dominio 
en Israel.
(El pueblo del Se\u00f1or
baj\u00f3 a las puertas).
{I}12_{/}Despi\u00e9rtate, 
despi\u00e9rtate,
entona un c\u00e1ntico.
\u00c1nimo, lev\u00e1ntate, Barac,
y lleva tus prisioneros,
hijo de Abino\u00e1n.
{I}13_{/}Entonces Israel baj\u00f3 
a las puertas,
el pueblo del Se\u00f1or sali\u00f3
en su defensa con los 
nobles.
{I}14_{/}Los pr\u00edncipes de 
Efra\u00edn
est\u00e1n en el llano,
su hermano Benjam\u00edn
entre sus tropas;
de Maquir bajaron los 
jefes,
y de Zabul\u00f3n los que 
llevan
el bast\u00f3n de mando.
{I}15_{/}Los pr\u00edncipes de 
Isacar
est\u00e1n con D\u00e9bora,
Isacar fue el apoyo de 
Barac,
pues se lanz\u00f3 tras \u00e9l al 
valle.
En los clanes de Rub\u00e9n
hay grandes decisiones.
{I}16_{/}\u00bfPor qu\u00e9 te quedaste 
en tus apriscos,
escuchando las flautas
de los pastores?
En los clanes de Rub\u00e9n
hay grandes decisiones.
{I}17_{/}Galaad se qued\u00f3
al otro lado del Jord\u00e1n;
y Dan, \u00bfpor qu\u00e9 se qued\u00f3
junto a las naves?
Aser se sent\u00f3 a orillas 
del mar,
y habita tranquilo en sus 
puertos.
{I}18_{/}Zabul\u00f3n arriesg\u00f3 su 
vida,
como Neftal\u00ed,
en lo alto de sus campos.
{I}19_{/}Vinieron los reyes, 
lucharon;
entonces los reyes de 
Cana\u00e1n
combatieron en Tanac,
junto a las aguas de 
Meguido,
pero no obtuvieron un 
bot\u00edn de plata.
{I}20_{/}Desde los cielos 
combatieron
las estrellas, desde sus 
\u00f3rbitas
combatieron a S\u00edsara.
{I}21_{/}El arroyo Quis\u00f3n los 
arrastr\u00f3,
arroyo sagrado el arroyo 
Quis\u00f3n,
los barri\u00f3 con violencia.
{I}22_{/}Los cascos de los 
caballos resonaron
al galope, al galope con 
sus jinetes.
{I}23_{/}Maldecid a Meroz,
dijo el \u00e1ngel del Se\u00f1or,
maldecid, maldecid a sus 
habitantes,
que no vinieron en ayuda 
del Se\u00f1or,
en ayuda del Se\u00f1or entre 
los h\u00e9roes.
{I}24_{/}Bendita entre las 
mujeres sea Yael,
(la mujer de J\u00e9ber el 
quenita),
bendita entre las mujeres
del campamento.
{I}25_{/}Pidi\u00f3 agua, ella le 
dio leche;
en copa preciosa le 
sirvi\u00f3 nata.
{I}26_{/}Con su mano cogi\u00f3 el 
clavo,
con la derecha el 
martillo
de los trabajadores.
Le golpe\u00f3, le rompi\u00f3 la 
cabeza,
le atraves\u00f3 la sien.
{I}27_{/}A sus pies se 
dobleg\u00f3, cay\u00f3, yaci\u00f3,
a sus pies se derrumb\u00f3, 
cay\u00f3;
donde se dobleg\u00f3, all\u00ed 
cay\u00f3 muerto.
{I}28_{/}La madre de S\u00edsara
se asoma a la ventana,
mira por entre las 
celos\u00edas.
\u00bfPor qu\u00e9 tarda en venir 
su carro?
\u00bfPor qu\u00e9 son tan lentas
sus cuadrigas?
{I}29_{/}La m\u00e1s avisada de 
sus damas
responde y se repite
las mismas palabras:
{I}30_{/}Seguramente han 
encontrado bot\u00edn
y lo est\u00e1n repartiendo;
una, dos j\u00f3venes para 
cada guerrero,
un vestido, dos vestidos
de colores para S\u00edsara;
un vestido, dos vestidos
bordados para su cuello.
{I}31_{/}As\u00ed perezcan todos 
tus enemigos,
oh, Se\u00f1or;
y aquellos que te aman,
sean como el sol
cuando se levanta con 
todo vigor\u00bb.
{I}32_{/}La tierra estuvo en 
paz
durante cuarenta a\u00f1os.
{1}6{/}

ISRAEL, BAJO LA OPRESI\u00d3N 
DE LOS MADIANITAS{/}

{I}1_{/}Los israelitas 
hicieron lo que 
desagradaba al Se\u00f1or, y 
el Se\u00f1or los entreg\u00f3 en 
manos de Madi\u00e1n durante 
siete a\u00f1os. {I}2_{/}La mano 
de Madi\u00e1n pes\u00f3 
fuertemente sobre Israel. 
Para escapar de Madi\u00e1n, 
los israelitas se 
sirvieron de las cuevas, 
cavernas y refugios de 
los montes. {I}3_{/}Siempre 
que los israelitas 
sembraban algo, los 
madianitas, los 
amalecitas y la gente del 
oriente los atacaban; 
{I}4_{/}acampaban en su 
tierra, devastaban las 
mieses de la regi\u00f3n hasta 
cerca de Gaza, y no 
dejaban a Israel medio 
alguno de subsistencia, 
ni ovejas, ni bueyes, ni 
asnos. {I}5_{/}Sub\u00edan con sus 
reba\u00f1os y tiendas como 
una nube de langosta y lo 
destru\u00edan todo; sus 
camellos eran 
innumerables. {I}6_{/}Los 
israelitas se vieron 
reducidos a gran miseria 
por causa de Madi\u00e1n, y 
clamaron al Se\u00f1or.
{I}7_{/}Cuando los israelitas 
pidieron al Se\u00f1or que los 
librara de Madi\u00e1n, {I}8_{/}el 
Se\u00f1or les envi\u00f3 un 
profeta que les dijo: 
\u00abEsto dice el Se\u00f1or, Dios 
de Israel: Yo os saqu\u00e9 de 
Egipto, de la casa de la 
esclavitud. {I}9_{/}Os libr\u00e9 
del poder de Egipto y de 
todos los que os 
oprim\u00edan, los ech\u00e9 de 
delante de vosotros y os 
di a vosotros sus 
tierras. {I}10_{/}Y os dije: 
Yo soy el Se\u00f1or, vuestro 
Dios. No adorar\u00e9is a los 
dioses de los amorreos 
cuyas tierras vais a 
ocupar. Pero vosotros no 
me hab\u00e9is obedecido\u00bb.
VOCACI\u00d3N DE GEDE\u00d3N{/}

{I}11_{/}El \u00e1ngel del Se\u00f1or 
vino y se sent\u00f3 bajo la 
encina de Ofr\u00e1, que 
pertenec\u00eda a Jo\u00e1s, de 
Abiezer. Gede\u00f3n, su hijo, 
estaba limpiando el trigo 
en el lagar para 
ocultarlo a Madi\u00e1n. 
{I}12_{/}El \u00e1ngel del Se\u00f1or 
se le apareci\u00f3 y le dijo: 
\u00abEl Se\u00f1or est\u00e1 contigo, 
\u00a1guerrero valiente!\u00bb. 
{I}13_{/}Gede\u00f3n le respondi\u00f3: 
\u00abPor favor, mi Se\u00f1or; si 
el Se\u00f1or est\u00e1 con 
nosotros, \u00bfpor qu\u00e9 nos 
sucede todo esto? \u00bfD\u00f3nde 
est\u00e1n todos los prodigios 
que nos cuentan nuestros 
padres diciendo: No nos 
sac\u00f3 el Se\u00f1or de Egipto? 
Y ahora el Se\u00f1or nos ha 
abandonado y nos ha 
entregado al poder de los 
madianitas\u00bb. {I}14_{/}El 
Se\u00f1or lo mir\u00f3 y le dijo: 
\u00abVete con la fuerza que 
tienes y salvar\u00e1s a 
Israel del poder de los 
madianitas. \u00bfNo soy yo 
quien te env\u00eda?\u00bb. 
{I}15_{/}Gede\u00f3n respondi\u00f3: 
\u00abPor favor, Se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo 
salvar\u00e9 yo a Israel? Mi 
familia es la m\u00e1s humilde 
de Manas\u00e9s, y yo soy el 
\u00faltimo en la casa de mi 
padre\u00bb. {I}16_{/}El Se\u00f1or le 
respondi\u00f3: \u00abYo estar\u00e9 
contigo, y t\u00fa derrotar\u00e1s 
a Madi\u00e1n como si fuese un 
solo hombre\u00bb. {I}17_{/}Gede\u00f3n 
le dijo: \u00abSi he alcanzado 
tu favor, dame una se\u00f1al 
de que eres t\u00fa quien me 
habla. {I}18_{/}Por favor, no 
te muevas de aqu\u00ed hasta 
que yo vuelva\u00bb. \u00c9l le 
dijo: \u00abAqu\u00ed estar\u00e9 hasta 
que vuelvas\u00bb.
{I}19_{/}Gede\u00f3n se fue, 
prepar\u00f3 un cabrito, y con 
una media fanega de 
harina hizo panes sin 
levadura; puso la carne 
en una cesta y el caldo 
en una olla, lo llev\u00f3 
bajo la encina y se lo 
present\u00f3. {I}20_{/}Entonces 
el \u00e1ngel de Dios le dijo: 
\u00abCoge la carne y los 
panes sin levadura, 
ponlos sobre esta piedra 
y vierte el caldo\u00bb. 
Gede\u00f3n lo hizo as\u00ed. 
{I}21_{/}El \u00e1ngel del Se\u00f1or 
toc\u00f3 la carne y los panes 
sin levadura con la punta 
del bast\u00f3n que llevaba, 
sali\u00f3 fuego de la roca y 
consumi\u00f3 la carne y los 
panes. Y el \u00e1ngel del 
Se\u00f1or desapareci\u00f3 de su 
vista. {I}22_{/}Entonces 
Gede\u00f3n se dio cuenta de 
que era el \u00e1ngel del 
Se\u00f1or, y dijo: \u00ab\u00a1Ay, 
Se\u00f1or! \u00a1He visto cara a 
cara al \u00e1ngel del 
Se\u00f1or!\u00bb. {I}23_{/}El Se\u00f1or 
respondi\u00f3: \u00abLa paz est\u00e9 
contigo. No tengas miedo, 
no morir\u00e1s\u00bb. {I}24_{/}Gede\u00f3n 
levant\u00f3 all\u00ed un altar al 
Se\u00f1or y le puso por 
nombre \u00abEl Se\u00f1or es la 
paz\u00bb. Este altar est\u00e1 
todav\u00eda en Ofr\u00e1 de 
Abiezer.
GEDE\u00d3N, CONTRA BAAL{/}

{I}25_{/}Aquella misma noche 
el Se\u00f1or dijo a Gede\u00f3n: 
\u00abToma el toro gordo de tu 
padre, el de siete a\u00f1os, 
destruye el altar de Baal 
que tiene tu padre y 
corta el cipo que est\u00e1 a 
su lado. {I}26_{/}Despu\u00e9s 
construir\u00e1s al Se\u00f1or, tu 
Dios, en la cumbre de 
este cerro, un altar bien 
preparado. Entonces 
ofrecer\u00e1s el toro gordo 
en holocausto con la le\u00f1a 
que habr\u00e1s cortado\u00bb. 
{I}27_{/}Gede\u00f3n tom\u00f3 consigo 
diez hombres de entre sus 
siervos e hizo como el 
Se\u00f1or le hab\u00eda ordenado; 
pero como no se atrev\u00eda a 
hacerlo de d\u00eda, por miedo 
a su familia y a la gente 
de la ciudad, lo hizo de 
noche. {I}28_{/}Al d\u00eda 
siguiente, cuando se 
levant\u00f3 la gente de la 
ciudad, vieron que el 
altar de Baal hab\u00eda sido 
destruido, el cipo que 
estaba junto a \u00e9l 
cortado, y el toro gordo 
hab\u00eda sido ofrecido en 
holocausto sobre el nuevo 
altar. {I}29_{/}Y se 
preguntaban unos a otros: 
\u00ab\u00bfQui\u00e9n ha hecho esto?\u00bb. 
Indagaron, se informaron 
y concluyeron: \u00abLo ha 
hecho Gede\u00f3n, el hijo de 
Jo\u00e1s\u00bb. {I}30_{/}Entonces los 
hombres de la ciudad 
dijeron a Jo\u00e1s: \u00abSaca a 
tu hijo, que lo vamos a 
matar, porque ha 
destruido el altar de 
Baal y ha cortado el cipo 
que estaba junto a \u00e9l\u00bb. 
{I}31_{/}Jo\u00e1s respondi\u00f3 a 
todos los que estaban 
ante \u00e9l: \u00ab\u00bfOs corresponde 
a vosotros defender a 
Baal? \u00bfSois vosotros los 
que ten\u00e9is que salvarlo? 
El que tome la defensa de 
Baal morir\u00e1 antes de 
ma\u00f1ana. Si es Dios, se 
defender\u00e1 por s\u00ed mismo 
contra el que ha 
destruido su altar\u00bb. 
{I}32_{/}Aquel d\u00eda dieron a 
Gede\u00f3n el nombre de 
Yerubaal, pues dec\u00edan: 
\u00abQue Baal se defienda de 
\u00e9l, ya que le ha 
destruido su altar\u00bb.
INVASI\u00d3N DE LOS 
MADIANITAS{/}

{I}33_{/}Los madianitas, los 
amalecitas y la gente del 
oriente se hab\u00edan unido. 
Atravesaron el Jord\u00e1n y 
vinieron a acampar en la 
llanura de Yezrael. 
{I}34_{/}Entonces el esp\u00edritu 
del Se\u00f1or se apoder\u00f3 de 
Gede\u00f3n, toc\u00f3 la trompeta, 
y Abiezer le sigui\u00f3. 
{I}35_{/}Envi\u00f3 mensajeros a 
todo Manas\u00e9s, que tambi\u00e9n 
le sigui\u00f3; tambi\u00e9n envi\u00f3 
mensajeros a Aser, a 
Zabul\u00f3n y a Neftal\u00ed, que 
se pusieron en marcha 
para venir a su 
encuentro.
PRODIGIO DEL VELL\u00d3N DE 
LANA{/}

{I}36_{/}Gede\u00f3n dijo a Dios: 
\u00abSi de verdad quieres 
salvar a Israel por mi 
mano, como has dicho, 
{I}37_{/}mira, voy a poner un 
vell\u00f3n de lana al sereno; 
si el roc\u00edo se posa 
solamente sobre el vell\u00f3n 
estando seco todo el 
suelo, entonces sabr\u00e9 que 
librar\u00e1s a Israel por mi 
mano, como has dicho\u00bb. 
{I}38_{/}Y as\u00ed sucedi\u00f3. 
Gede\u00f3n se levant\u00f3 al d\u00eda 
siguiente de madrugada, 
tom\u00f3 el vell\u00f3n, lo 
exprimi\u00f3 y sac\u00f3 una 
cazuela llena de agua. 
{I}39_{/}Gede\u00f3n dijo a Dios: 
\u00abNo se encienda tu ira 
contra m\u00ed si te hablo 
todav\u00eda una vez. 
Perm\u00edteme que haga una 
\u00faltima vez la prueba del 
vell\u00f3n: que quede seco 
solamente el vell\u00f3n y en 
todo el suelo haya 
roc\u00edo\u00bb. {I}40_{/}Y Dios lo 
hizo as\u00ed aquella noche. 
Qued\u00f3 seco totalmente el 
vell\u00f3n y en todo el suelo 
hab\u00eda roc\u00edo.
{1}7{/}

REDUCCI\u00d3N DEL EJ\u00c9RCITO DE 
GEDE\u00d3N{/}

{I}1_{/}Yerubaal, o sea, 
Gede\u00f3n, se levant\u00f3 de 
madrugada y todo el 
pueblo que estaba con \u00e9l, 
y acamparon en En Jarod. 
El campamento de los 
madianitas se encontraba 
al norte del suyo, al pie 
de la colina de Mor\u00e9, en 
el valle. {I}2_{/}El Se\u00f1or 
dijo a Gede\u00f3n: \u00abEl pueblo 
que est\u00e1 contigo es 
excesivamente numeroso 
para que yo entregue a 
los madianitas en 
vuestras manos. Israel 
podr\u00eda gloriarse contra 
m\u00ed, diciendo: Es mi 
propia mano la que me ha 
librado. {I}3_{/}Por eso, 
llama al pueblo y dile: 
El que tenga miedo y 
tiemble, que se vuelva y 
se retire\u00bb. Se retiraron 
del pueblo veintid\u00f3s mil, 
y quedaron diez mil.
{I}4_{/}El Se\u00f1or dijo a 
Gede\u00f3n: \u00abTodav\u00eda es 
demasiada gente. Que 
bajen al agua, y yo los 
probar\u00e9. El que yo te 
diga: \u00c9ste ir\u00e1 contigo, 
\u00e9se ir\u00e1; y todo el que yo 
te diga: Que \u00e9ste no vaya 
contigo, \u00e9se no ir\u00e1\u00bb. 
{I}5_{/}Gede\u00f3n hizo bajar sus 
tropas al agua, y el 
Se\u00f1or le dijo: \u00abA todos 
los que lamen el agua de 
su mano como la lamen los 
perros, ponlos a un lado; 
y a todos los que se 
arrodillan para beber, 
ponlos a otro\u00bb. {I}6_{/}Los 
que lamieron el agua de 
sus manos fueron 
trescientos. El resto del 
pueblo se arrodill\u00f3 para 
beber. {I}7_{/}El Se\u00f1or dijo 
a Gede\u00f3n: \u00abCon los 
trescientos hombres que 
han lamido el agua os 
librar\u00e9 y pondr\u00e9 a los 
madianitas en tus manos. 
Que todos los dem\u00e1s se 
vayan cada uno a su 
casa\u00bb. {I}8_{/}Aqu\u00e9llos 
cogieron en sus manos los 
c\u00e1ntaros y trompetas del 
pueblo. A todos los dem\u00e1s 
hombres de Israel los 
mand\u00f3 a cada uno a su 
tienda, qued\u00e1ndose s\u00f3lo 
con los trescientos. El 
campamento de los 
madianitas estaba debajo 
del suyo, en la llanura.
EL SUE\u00d1O DE UN MADIANITA{/}

{I}9_{/}Aquella noche el 
Se\u00f1or orden\u00f3 a Gede\u00f3n: 
\u00abLev\u00e1ntate, baja al 
campamento, porque yo los 
entrego en tus manos. 
{I}10_{/}Pero si tienes miedo 
a atacar, baja al 
campamento con tu siervo 
Fur\u00e1 y {I}11_{/}escucha lo 
que ellos dicen; despu\u00e9s 
de esto cobrar\u00e1s m\u00e1s 
\u00e1nimo y caer\u00e1s sobre el 
campamento\u00bb. Baj\u00f3 \u00e9l con 
su siervo Fur\u00e1 hasta los 
\u00faltimos puestos de los 
hombres armados del 
campamento.
{I}12_{/}Los madianitas, los 
amalecitas y la gente de 
oriente estaban 
desplegados en el valle, 
tan numerosos como 
langostas; sus camellos 
eran innumerables, como 
la arena que hay a 
orillas del mar. 
{I}13_{/}Cuando lleg\u00f3 Gede\u00f3n, 
un hombre estaba contando 
un sue\u00f1o a un compa\u00f1ero 
suyo. Dec\u00eda: \u00abHe tenido 
un sue\u00f1o: ve\u00eda un pan 
redondo de cebada que 
rodaba por el campamento 
de los madianitas. Lleg\u00f3 
a la tienda, choc\u00f3 contra 
ella, le dio la vuelta y 
la derrib\u00f3 en tierra\u00bb. 
{I}14_{/} Su compa\u00f1ero le 
contest\u00f3: \u00abEsto no es 
otra cosa que la espada 
de Gede\u00f3n, hijo de Jo\u00e1s, 
de Israel. Dios ha 
entregado en su mano a 
los madianitas y a todo 
el campamento\u00bb. 
{I}15_{/}Cuando Gede\u00f3n oy\u00f3 el 
sue\u00f1o y su explicaci\u00f3n, 
se prostern\u00f3. Volvi\u00f3 al 
campamento de Israel y 
dijo: \u00abArriba, porque el 
Se\u00f1or ha entregado en 
vuestras manos el 
campamento de los 
madianitas\u00bb.
ATAQUE POR SORPRESA{/}

{I}16_{/}Gede\u00f3n dividi\u00f3 sus 
trescientos hombres en 
tres bandos. Puso en sus 
manos las trompetas y los 
c\u00e1ntaros vac\u00edos y dentro 
de ellos teas encendidas, 
{I}17_{/}y les dijo: \u00abMiradme 
a m\u00ed y haced lo que yo 
haga. Cuando llegue yo a 
los l\u00edmites del 
campamento, lo que haga 
yo, hacedlo vosotros 
tambi\u00e9n. {I}18_{/}Yo tocar\u00e9 
la trompeta, yo y todos 
los que est\u00e1n conmigo; 
entonces vosotros 
tocar\u00e9is tambi\u00e9n las 
trompetas en torno al 
campamento y gritar\u00e9is: 
\u00a1Por el Se\u00f1or y por 
Gede\u00f3n!\u00bb.
{I}19_{/}Gede\u00f3n y los que 
estaban con \u00e9l llegaron a 
los l\u00edmites del 
campamento a medianoche 
cuando acababan de 
relevarse los centinelas, 
tocaron las trompetas y 
rompieron los c\u00e1ntaros 
que llevaban en la mano. 
{I}20_{/}Entonces los tres 
bandos tocaron las 
trompetas y rompieron los 
c\u00e1ntaros; con la mano 
izquierda agarraron las 
teas encendidas y con la 
derecha las trompetas 
para tocarlas, y 
gritaron: \u00ab\u00a1Por el Se\u00f1or 
y por Gede\u00f3n!\u00bb. 
{I}21_{/}Ellos quedaron cada 
uno en su puesto 
alrededor del campamento, 
y todo el campamento se 
puso a correr, a gritar y 
a huir. {I}22_{/}Mientras los 
trescientos tocaban las 
trompetas, el Se\u00f1or hizo 
que cada uno volviese la 
espada contra su 
compa\u00f1ero. Todos huyeron 
hasta Bet Hassit\u00e1, hacia 
Serera, hasta la ribera 
de Abel Mejol\u00e1, frente 
por frente de Tabat.
PERSECUCI\u00d3N DE MADI\u00c1N{/}

{I}23_{/}Entonces se 
reunieron los hombres de 
Israel, de Neftal\u00ed, de 
Aser y de todo Manas\u00e9s y 
persiguieron a los 
madianitas. {I}24_{/}Gede\u00f3n 
envi\u00f3 mensajeros a toda 
la monta\u00f1a de Efra\u00edn, 
diciendo: \u00abBajad al 
encuentro de los 
madianitas y ocupad antes 
que ellos las fuentes 
hasta Bet Bar\u00e1 y el 
Jord\u00e1n\u00bb. Y todos los 
efraimitas respondieron a 
la llamada y ocuparon los 
vados a lo largo del 
Jord\u00e1n hasta Bet Bar\u00e1. 
{I}25_{/}Hicieron prisioneros 
a los dos jefes 
madianitas, Oreb y Zeb; 
mataron a Oreb en la roca 
de Oreb, y a Zeb en el 
lagar de Zeb. 
Persiguieron a los 
madianitas, y llevaron a 
Gede\u00f3n, al otro lado del 
Jord\u00e1n, las cabezas de 
Oreb y Zeb.
{1}8{/}

SUSCEPTIBILIDAD DE LOS 
EFRAIMITAS{/}

{I}1_{/}Los de la tribu de 
Efra\u00edn dijeron a Gede\u00f3n: 
\u00ab\u00bfQu\u00e9 manera es \u00e9sta de 
obrar con nosotros? \u00bfC\u00f3mo 
no nos has convocado 
cuando ibas a luchar 
contra los madianitas?\u00bb. 
Y se querellaron 
fuertemente contra \u00e9l. 
{I}2_{/}\u00c9l les respondi\u00f3: 
\u00ab\u00bfQu\u00e9 he hecho yo en 
comparaci\u00f3n con vosotros? 
\u00bfAcaso no ha sido mejor 
el rebusco de Efra\u00edn que 
la vendimia de Abiezer? 
{I}3_{/}El Se\u00f1or puso en 
vuestras manos a los 
jefes madianitas, Oreb y 
Zeb. Lo que yo he hecho, 
\u00bfpuede compararse con lo 
que hab\u00e9is hecho 
vosotros?\u00bb. Ante estas 
palabras, ellos se 
calmaron.
GRAN VICTORIA DE GEDE\u00d3N 
EN LA TRANSJORDANIA{/}

{I}4_{/}Gede\u00f3n, con sus 
trescientos, lleg\u00f3 al 
Jord\u00e1n y lo atraves\u00f3. \u00c9l 
y los que lo acompa\u00f1aban 
estaban muertos de hambre 
y de sed. {I}5_{/}Entonces 
dijo a la gente de Sucot: 
\u00abDad, por favor, tortas 
de pan a la gente que me 
sigue, porque est\u00e1n 
extenuados, y yo quiero 
continuar persiguiendo a 
Z\u00e9baj y a Salmun\u00e1, reyes 
madianitas\u00bb. {I}6_{/}Pero los 
jefes de Sucot 
respondieron: \u00ab\u00bfAcaso 
tienes ya en tus manos a 
Z\u00e9baj y a Salmun\u00e1, para 
que debamos suministrar 
pan a tu ej\u00e9rcito?\u00bb. 
{I}7_{/}Gede\u00f3n contest\u00f3: 
\u00abBien, cuando el Se\u00f1or 
entregue en mi mano a 
Z\u00e9baj y a Salmun\u00e1, yo 
desgarrar\u00e9 vuestras 
carnes con espinas y 
cardos del desierto\u00bb. 
{I}8_{/}Desde all\u00ed subi\u00f3 a 
Penuel y les hizo la 
misma petici\u00f3n. Los 
hombres de Penuel 
respondieron lo mismo que 
los de Sucot. {I}9_{/}Y \u00e9l 
les replic\u00f3 de la misma 
manera: \u00abCuando vuelva 
vencedor, destruir\u00e9 esta 
torre\u00bb.
VICTORIA SOBRE Z\u00c9BAJ Y 
SALMUN\u00c1{/}

{I}10_{/}Z\u00e9baj y Salmun\u00e1 
estaban en Carcor con sus 
ej\u00e9rcitos, alrededor de 
quince mil hombres, todos 
los que hab\u00edan quedado 
del ej\u00e9rcito del oriente. 
Hab\u00edan ca\u00eddo ciento 
veinte mil guerreros. 
{I}11_{/}Gede\u00f3n subi\u00f3 por el 
camino de los beduinos, 
al este de N\u00f3baj y de 
Yogboh\u00e1, y atac\u00f3 el 
campamento cuando menos 
lo esperaban. {I}12_{/}Z\u00e9baj 
y Salmun\u00e1 huyeron; pero 
Gede\u00f3n los persigui\u00f3, e 
hizo prisioneros a los 
dos reyes de Madi\u00e1n, 
Z\u00e9baj y Salmun\u00e1, y 
derrot\u00f3 a todo su 
ej\u00e9rcito.
VENGANZA DE GEDE\u00d3N{/}

{I}13_{/}Gede\u00f3n, hijo de 
Jo\u00e1s, volviendo de la 
batalla por la subida de 
Jares, {I}14_{/}apres\u00f3 a un 
joven de Sucot, le 
pregunt\u00f3, y \u00e9l le dio por 
escrito los nombres de 
los jefes de Sucot y de 
sus ancianos: setenta y 
siete hombres. 
{I}15_{/}Gede\u00f3n se present\u00f3 a 
la gente de Sucot, y 
dijo: \u00abAqu\u00ed est\u00e1n Z\u00e9baj y 
Salmun\u00e1, por los que os 
burlasteis de m\u00ed 
diciendo: \u00bfAcaso tienes 
ya en tus manos a Z\u00e9baj y 
a Salmun\u00e1 para que 
debamos suministrar pan a 
tu ej\u00e9rcito?\u00bb. {I}16_{/}\u00c9l 
apres\u00f3 a los ancianos de 
Sucot y, con espinas y 
cardos del desierto, 
desgarr\u00f3 las carnes de 
las gentes de Sucot. 
{I}17_{/}Destruy\u00f3 la torre de 
Penuel y mat\u00f3 a los 
hombres de la ciudad. 
{I}18_{/}Despu\u00e9s pregunt\u00f3 a 
Z\u00e9baj y Salmun\u00e1: \u00ab\u00bfC\u00f3mo 
eran los hombres que 
matasteis en el Tabor?\u00bb. 
Ellos respondieron: \u00abEran 
como t\u00fa; cada uno de 
ellos parec\u00eda un 
pr\u00edncipe\u00bb. {I}19_{/}Gede\u00f3n 
dijo: \u00abEran hermanos 
m\u00edos, hijos de mi madre. 
\u00a1Por la vida del Se\u00f1or! 
\u00a1Si los hubieseis dejado 
vivos, yo no os 
matar\u00eda!\u00bb. {I}20_{/}Y mand\u00f3 a 
Y\u00e9ter, su primog\u00e9nito: 
\u00abAnda, m\u00e1talos\u00bb. Pero el 
joven no desenvain\u00f3 la 
espada; no se atrev\u00eda, 
porque era todav\u00eda joven. 
{I}21_{/}Entonces Z\u00e9baj y 
Salmun\u00e1 dijeron: \u00ab\u00c1nimo, 
m\u00e1tanos t\u00fa; porque como 
es el hombre, as\u00ed es su 
fuerza\u00bb. Entonces Gede\u00f3n 
se levant\u00f3, mat\u00f3 a Z\u00e9baj 
y Salmun\u00e1 y se qued\u00f3 con 
las lunetas que llevaban 
al cuello sus camellos.
GEDE\u00d3N NO ACEPTA SER REY{/}

{I}22_{/}Los israelitas 
dijeron a Gede\u00f3n: \u00abReina 
sobre nosotros t\u00fa, tu 
hijo y tu nieto, porque 
nos has librado de la 
mano de los madianitas\u00bb. 
{I}23_{/}Pero Gede\u00f3n les 
respondi\u00f3: \u00abNo reinar\u00e9 yo 
sobre vosotros ni mi 
hijo, porque es el Se\u00f1or 
quien debe reinar sobre 
vosotros\u00bb. {I}24_{/}Y a\u00f1adi\u00f3: 
\u00abQuiero pediros una cosa: 
Dadme cada uno de 
vosotros un anillo de los 
del bot\u00edn, pues como los 
vencidos eran ismaelitas 
ten\u00edan anillos de oro\u00bb. 
{I}25_{/}Le contestaron: \u00abTe 
los damos con mucho 
gusto\u00bb. \u00c9l extendi\u00f3 su 
manto, y cada uno ech\u00f3 un 
anillo del bot\u00edn. {I}26_{/}El 
peso de los anillos de 
oro que \u00e9l hab\u00eda pedido 
ascendi\u00f3 a veinte kilos, 
sin contar las lunetas, 
los pendientes y los 
vestidos de p\u00farpura que 
llevaban los reyes 
madianitas ni los 
collares que colgaban del 
cuello de sus camellos. 
{I}27_{/}Gede\u00f3n hizo con 
ellos un efod, que coloc\u00f3 
en su ciudad, en Ofr\u00e1. 
Todo Israel se prostituy\u00f3 
ante \u00e9l, y esto fue para 
Gede\u00f3n y su casa la causa 
de su ruina.
\u00daLTIMOS A\u00d1OS DE GEDE\u00d3N{/}

{I}28_{/}Los madianitas 
quedaron sometidos a los 
israelitas y no volvieron 
a levantar cabeza. El 
pa\u00eds estuvo en paz 
cuarenta a\u00f1os mientras 
vivi\u00f3 Gede\u00f3n. 
{I}29_{/}Yerubaal, hijo de 
Jo\u00e1s, se fue a vivir a su 
casa. {I}30_{/}Gede\u00f3n tuvo 
setenta hijos, pues ten\u00eda 
muchas mujeres. 
{I}31_{/}Tambi\u00e9n su 
concubina, que viv\u00eda en 
Siqu\u00e9n, le dio un hijo, 
al que puso por nombre 
Abimelec. {I}32_{/}Gede\u00f3n, 
hijo de Jo\u00e1s, muri\u00f3 en 
buena ancianidad y fue 
sepultado en la tumba de 
su padre, Jo\u00e1s, en Ofr\u00e1 
de Abiezer.
{I}33_{/}Al morir Gede\u00f3n, los 
israelitas volvieron a 
prostituirse ante los 
baales y tomaron por dios 
a Baal Berit. {I}34_{/}Se 
olvidaron del Se\u00f1or, su 
Dios, que los hab\u00eda 
librado de la mano de 
todos sus enemigos de 
alrededor, {I}35_{/}y no 
demostraron 
agradecimiento a la casa 
de Yerubaal, o sea 
Gede\u00f3n, por todo el bien 
que hab\u00eda hecho a Israel.
{1}9{/}

ABIMELEC ES PROCLAMADO 
REY{/}

{I}1_{/}Abimelec, hijo de 
Yerubaal, se fue a 
Siqu\u00e9n, a casa de los 
hermanos de su madre, y 
dirigi\u00f3 a ellos y a toda 
la familia de la casa de 
su madre estas palabras: 
{I}2_{/}\u00abHaced saber, por 
favor, a todos los nobles 
de Siqu\u00e9n: \u00bfQu\u00e9 es mejor 
para vosotros: ser 
gobernados por setenta 
hombres, todos los hijos 
de Yerubaal, o ser 
gobernados por uno solo? 
Pensad, adem\u00e1s, que yo 
soy hueso vuestro y carne 
vuestra\u00bb. {I}3_{/}Los 
hermanos de su madre 
hablaron de \u00e9l a todos 
los nobles de Siqu\u00e9n, 
conforme a aquellas 
palabras, y se pusieron 
de parte de Abimelec, 
porque dec\u00edan: \u00abEs 
nuestro hermano\u00bb. {I}4_{/}Y 
le dieron setenta monedas 
de plata del templo de 
Baal Berit. Con ellas 
Abimelec pag\u00f3 el sueldo a 
mercenarios y aventureros 
que le siguieron. {I}5_{/}Fue 
a casa de su padre, a 
Ofr\u00e1, y mat\u00f3 a sus 
hermanos, los hijos de 
Yerubaal, setenta 
hombres, sobre una misma 
piedra. S\u00f3lo se salv\u00f3 
Jot\u00e1n, el hijo menor de 
Yerubaal, porque se hab\u00eda 
escondido. {I}6_{/}Los hijos 
nobles de Siqu\u00e9n y de Bet 
Mil\u00f3 se reunieron y 
proclamaron a Abimelec 
junto a la encina de la 
estela que est\u00e1 en 
Siqu\u00e9n.
AP\u00d3LOGO DE JOT\u00c1N{/}

{I}7_{/}Cuando Jot\u00e1n lo supo, 
fue a situarse en la 
cumbre del monte Gariz\u00edn, 
levant\u00f3 su voz y dijo: 
\u00ab\u00a1O\u00eddme, nobles de 
Siqu\u00e9n, y que Dios os 
escuche! {I}8_{/}Una vez los 
\u00e1rboles se pusieron en 
camino para ungir un rey 
que reinase sobre ellos. 
Dijeron al olivo: Reina 
sobre nosotros. {I}9_{/}El 
olivo les respondi\u00f3: \u00bfVoy 
a renunciar yo al aceite 
con el cual se honra a 
Dios y a los hombres para 
ir a balancearme sobre 
los \u00e1rboles? 
{I}10_{/}Entonces los \u00e1rboles 
dijeron a la higuera: Ven 
t\u00fa, reina sobre nosotros. 
{I}11_{/}La higuera les 
respondi\u00f3: \u00bfVoy yo a 
renunciar a mi dulzura y 
a mi excelente fruto para 
ir a balancearme sobre 
los \u00e1rboles? 
{I}12_{/}Entonces los \u00e1rboles 
dijeron a la vid: Ven t\u00fa, 
reina sobre nosotros. 
{I}13_{/}La vid les 
respondi\u00f3: \u00bfVoy a 
renunciar a mi mosto, 
alegr\u00eda de Dios y de los 
hombres, para venir a 
balancearme sobre los 
\u00e1rboles? {I}14_{/}Por fin, 
los \u00e1rboles dijeron a la 
zarza espinosa: Ven t\u00fa, 
reina sobre nosotros. 
{I}15_{/}La zarza espinosa 
les respondi\u00f3: Si de 
verdad quer\u00e9is ungirme 
por vuestro rey, venid y 
refugiaos a mi sombra; y 
si no, saldr\u00e1 fuego de la 
zarza y devorar\u00e1 a los 
cedros del L\u00edbano.
{I}16_{/}Ahora bien, si 
hab\u00e9is obrado de buena fe 
y con justicia al elegir 
por rey a Abimelec, si os 
hab\u00e9is portado bien con 
Yerubaal y con su casa, 
si lo hab\u00e9is tratado 
seg\u00fan sus m\u00e9ritos, 
{I}17_{/}pues mi padre luch\u00f3 
por vosotros y expuso su 
propia vida para libraros 
del poder de los 
madianitas, {I}18_{/}y 
vosotros os hab\u00e9is 
levantado hoy contra la 
casa de mi padre, hab\u00e9is 
matado a sus hijos, 
setenta hombres, sobre la 
misma piedra, y hab\u00e9is 
puesto por rey sobre los 
nobles de Siqu\u00e9n a 
Abimelec, el hijo de una 
esclava suya, porque es 
vuestro hermano; {I}19_{/}si 
hab\u00e9is obrado de buena fe 
y con justicia con 
Yerubaal y su casa en el 
d\u00eda de hoy, entonces que 
Abimelec sea vuestra 
gloria y vosotros la 
suya. {I}20_{/}Pero si no, 
que salga fuego de 
Abimelec y devore a los 
nobles de Siqu\u00e9n y de Bet 
Mil\u00f3, y que salga fuego 
de los nobles de Siqu\u00e9n y 
de Bet Mil\u00f3 para devorar 
a Abimelec\u00bb. {I}21_{/}Despu\u00e9s 
Jot\u00e1n huy\u00f3 y se fue a 
vivir en Beer, lejos de 
Abimelec, su hermano.
REVUELTA DE LOS 
SIQUENITAS CONTRA 
ABIMELEC{/}

{I}22_{/}Abimelec gobern\u00f3 
durante tres a\u00f1os a 
Israel. {I}23_{/}Despu\u00e9s el 
Se\u00f1or mand\u00f3 un esp\u00edritu 
de discordia entre 
Abimelec y los nobles de 
Siqu\u00e9n, y los nobles de 
Siqu\u00e9n se levantaron 
contra Abimelec, 
{I}24_{/}para que el crimen 
cometido contra los 
setenta hijos de Yerubaal 
y su sangre cayese sobre 
Abimelec, su hermano, que 
los hab\u00eda matado, y sobre 
los nobles de Siqu\u00e9n, que 
le dieron el poder para 
matar a sus hermanos. 
{I}25_{/}Los nobles de Siqu\u00e9n 
pusieron emboscadas sobre 
las cumbres de las 
monta\u00f1as y asaltaban a 
todos los que pasaban por 
el camino. Y Abimelec se 
enter\u00f3 de esto. 
{I}26_{/}Gaal, hijo de Obed, 
con sus hermanos, vino a 
pasar por Siqu\u00e9n, y los 
nobles de Siqu\u00e9n pusieron 
su confianza en \u00e9l; 
{I}27_{/}ellos salieron al 
campo, vendimiaron sus 
vi\u00f1as, pisaron la uva y 
organizaron una gran 
fiesta; entraron en el 
templo de su dios, 
comieron y bebieron y 
maldijeron a Abimelec. 
{I}28_{/}Entonces Gaal, hijo 
de Obed, dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es 
Abimelec y qui\u00e9n es 
Siqu\u00e9n para que debamos 
ser sus siervos? \u00bfNo 
sirvi\u00f3 el hijo de 
Yerubaal y Zebul, su 
lugarteniente, a las 
gentes de Jamor, padre de 
Siqu\u00e9n? \u00bfPor qu\u00e9, 
entonces, debemos 
servirles nosotros? 
{I}29_{/}\u00a1Qui\u00e9n pusiera este 
pueblo en mis manos! 
Quitar\u00eda de en medio a 
Abimelec y le dir\u00eda: 
Refuerza tu ej\u00e9rcito y 
sal a la batalla\u00bb. 
{I}30_{/}Cuando Zebul, 
gobernador de la ciudad, 
se enter\u00f3 de lo que 
andaba diciendo Gaal, 
hijo de Obed, mont\u00f3 en 
c\u00f3lera, {I}31_{/}y envi\u00f3 
mensajeros a Abimelec 
para decirle: \u00abGaal, hijo 
de Obed, con sus 
hermanos, ha llegado a 
Siqu\u00e9n y est\u00e1n agitando a 
la ciudad contra ti. 
{I}32_{/}Por tanto, sal esta 
noche con tu gente y 
ponte en emboscada en el 
campo. {I}33_{/}Ma\u00f1ana por la 
ma\u00f1ana, a la salida del 
sol, lev\u00e1ntate y cae 
sobre la ciudad. Cuando 
Gaal, con su gente, salga 
contra ti, haz con ellos 
lo que mandan las 
circunstancias\u00bb.
VICTORIA DE ABIMELEC 
SOBRE LOS SIQUENITAS{/}

{I}34_{/}Abimelec sali\u00f3 de 
noche con toda su gente, 
y se pusieron en 
emboscada frente a Siqu\u00e9n 
en cuatro bandos. 
{I}35_{/}Gaal, hijo de Obed, 
sali\u00f3 y se detuvo a la 
puerta de la ciudad. 
Abimelec y su gente 
salieron de la emboscada. 
{I}36_{/}Gaal los vio y dijo 
a Zebul: \u00abMira la gente 
que baja de la cumbre de 
los montes\u00bb. Zebul le 
respondi\u00f3: \u00abSon las 
sombras de los montes que 
te parecen hombres\u00bb. 
{I}37_{/}Gaal insisti\u00f3: \u00abUnos 
bajan por el ombligo de 
la tierra y otro bando 
viene por el camino de la 
encina de los adivinos\u00bb. 
{I}38_{/}Zebul le dijo: 
\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ahora tu 
boca, que dec\u00eda: Qui\u00e9n es 
Abimelec para que le 
sirvamos? \u00bfNo es \u00e9sta la 
gente a la que t\u00fa 
despreciabas? Sal ahora y 
pres\u00e9ntales batalla\u00bb. 
{I}39_{/}Sali\u00f3 Gaal a la 
cabeza de los nobles de 
Siqu\u00e9n y entabl\u00f3 batalla 
con Abimelec. {I}40_{/}Pero 
Abimelec lo derrot\u00f3 y lo 
puso en fuga, y muchos 
cayeron muertos antes de 
alcanzar la puerta de la 
ciudad. {I}41_{/}Abimelec se 
qued\u00f3 en Arum\u00e1, y Zebul 
ech\u00f3 de Siqu\u00e9n a Gaal y a 
sus hermanos.
DESTRUCCI\u00d3N DE SIQU\u00c9N{/}

{I}42_{/}Al d\u00eda siguiente los 
de Siqu\u00e9n se echaron al 
campo. Cuando Abimelec lo 
supo, {I}43_{/}tom\u00f3 a su 
gente, la dividi\u00f3 en tres 
bandos y se puso en 
emboscada en el campo. 
Cuando los vio salir de 
la ciudad, se lanz\u00f3 
contra ellos y los 
derrot\u00f3. {I}44_{/}Abimelec y 
su gente se desplegaron y 
tomaron posiciones en la 
puerta de la ciudad. Los 
otros dos cuerpos se 
desplegaron contra los 
que estaban en el campo y 
los mataron. 
{I}45_{/}Abimelec luch\u00f3 todo 
aquel d\u00eda contra la 
ciudad, se apoder\u00f3 de 
ella y mat\u00f3 a todos sus 
habitantes y la destruy\u00f3 
y sembr\u00f3 de sal. 
{I}46_{/}Cuando los nobles de 
Torre Siqu\u00e9n lo supieron, 
se refugiaron en la 
cripta del templo de El 
Berit. {I}47_{/}Cuando 
Abimelec lo supo, 
{I}48_{/}subi\u00f3 con su gente 
al monte Salm\u00f3n. Abimelec 
agarr\u00f3 un hacha, cort\u00f3 
una rama de un \u00e1rbol, la 
levant\u00f3 y la puso sobre 
sus espaldas. Y dijo a su 
gente: \u00abHaced r\u00e1pidamente 
lo mismo que me hab\u00e9is 
visto hacer a m\u00ed\u00bb. 
{I}49_{/}Toda la tropa cort\u00f3 
una rama; siguieron a 
Abimelec, amontonaron las 
ramas sobre la cripta del 
templo y les prendieron 
fuego. Y perecieron todos 
los de Torre Siqu\u00e9n, 
alrededor de mil entre 
hombres y mujeres.
MUERTE DE ABIMELEC{/}

{I}50_{/}Despu\u00e9s Abimelec se 
dirigi\u00f3 a Tebes, la siti\u00f3 
y la tom\u00f3. {I}51_{/}En medio 
de la ciudad hab\u00eda una 
torre fortificada. Todos 
los hombres y mujeres de 
la ciudad se refugiaron 
en ella, cerraron la 
puerta por dentro y 
subieron a lo alto de la 
torre. {I}52_{/}Abimelec 
lleg\u00f3 a la torre y la 
siti\u00f3; se acerc\u00f3 a la 
puerta para prenderle 
fuego, {I}53_{/}cuando una 
mujer tir\u00f3 sobre la 
cabeza de Abimelec una 
piedra de molino y le 
rompi\u00f3 el cr\u00e1neo. {I}54_{/}\u00c9l 
llam\u00f3 r\u00e1pidamente a su 
escudero y le dijo: \u00abSaca 
tu espada y m\u00e1tame, para 
que no se diga de m\u00ed: le 
mat\u00f3 una mujer\u00bb. Su 
escudero lo atraves\u00f3, y 
muri\u00f3. {I}55_{/}Cuando los 
israelitas vieron que 
Amibelec hab\u00eda muerto, 
cada uno se march\u00f3 a su 
casa.
{I}56_{/}As\u00ed hizo caer Dios 
sobre la cabeza de 
Abimelec todo el mal que 
\u00e9l hab\u00eda hecho a su 
padre, matando a sus 
setenta hermanos. 
{I}57_{/}Dios hizo igualmente 
recaer sobre la cabeza de 
los hombres de Siqu\u00e9n el 
mal que hab\u00edan hecho, 
cumpli\u00e9ndose la maldici\u00f3n 
de Jot\u00e1n, el hijo de 
Yerubaal.
{1}10{/}

TOL\u00c1{/}

{I}1_{/}Despu\u00e9s de 
Abimelec surgi\u00f3, para 
salvar a Israel, Tol\u00e1, 
hijo de Fu\u00e1, hijo de 
Dod\u00f3, de la tribu de 
Isacar. Habitaba en 
Samir, en la monta\u00f1a de 
Efra\u00edn. {I}2_{/}Fue juez en 
Israel durante veintitr\u00e9s 
a\u00f1os. Muri\u00f3 y fue 
sepultado en Samir.
YA\u00cdR{/}

{I}3_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l surgi\u00f3 
Ya\u00edr, de Galaad. Fue juez 
en Israel durante 
veintid\u00f3s a\u00f1os. {I}4_{/}Tuvo 
treinta hijos, que 
montaban treinta asnos y 
ten\u00edan treinta ciudades 
llamadas Javot Ya\u00edr hasta 
el d\u00eda de hoy, en Galaad. 
{I}5_{/}Ya\u00edr muri\u00f3 y fue 
sepultado en Cam\u00f3n.
OPRESI\u00d3N DE LOS AMONITAS{/}

{I}6_{/}Los israelitas 
volvieron a hacer lo que 
desagrada al Se\u00f1or; 
dieron culto a los Baales 
y Astart\u00e9s y a los dioses 
de Ar\u00e1n y de Sid\u00f3n, a los 
dioses de Moab, a los de 
los amonitas y filisteos. 
Abandonaron al Se\u00f1or y 
dejaron de darle culto. 
{I}7_{/}La ira del Se\u00f1or se 
encendi\u00f3 contra ellos y 
los entreg\u00f3 en manos de 
los filisteos y de los 
amonitas. {I}8_{/}Los 
amonitas y los filisteos 
oprimieron cruelmente 
durante dieciocho a\u00f1os a 
los israelitas de 
Transjordania, en el pa\u00eds 
amorreo, en Galaad. 
{I}9_{/}Los amonitas pasaron 
el Jord\u00e1n para combatir a 
Jud\u00e1, a Benjam\u00edn y a la 
casa de Efra\u00edn, e Israel 
se vio en grave aprieto.
{I}10_{/}Los israelitas 
clamaron al Se\u00f1or: \u00abHemos 
pecado contra ti, porque 
hemos abandonado al 
Se\u00f1or, nuestro Dios, para 
adorar a los Baales\u00bb. 
{I}11_{/}El Se\u00f1or respondi\u00f3: 
\u00abCuando los egipcios y 
los amorreos, los 
amonitas y los filisteos, 
{I}12_{/}los sidonios, 
amalecitas y madianitas 
os oprim\u00edan y clamasteis 
a m\u00ed, \u00bfno os salv\u00e9 yo de 
su mano? {I}13_{/}Pero 
vosotros me abandonasteis 
para adorar a otros 
dioses. Por eso no os 
salvar\u00e9 ya m\u00e1s. {I}14_{/}Id, 
clamad a los dioses que 
os hab\u00e9is elegido. \u00a1Que 
os salven ellos cuando 
est\u00e9is en aprietos!\u00bb. 
{I}15_{/}Los israelitas 
respondieron al Se\u00f1or: 
\u00ab\u00a1Hemos pecado! Haz con 
nosotros lo que te 
parezca bien; pero, por 
favor, l\u00edbranos ahora\u00bb. 
{I}16_{/}Quitaron de en medio 
de ellos los dioses 
extranjeros y adoraron al 
Se\u00f1or. Y \u00e9l no pudo 
soportar por m\u00e1s tiempo 
la aflicci\u00f3n de Israel.
{I}17_{/}Los amonitas se 
reunieron y vinieron a 
acampar en Galaad; se 
reunieron tambi\u00e9n los 
israelitas y acamparon en 
Misp\u00e1. {I}18_{/}Entonces el 
pueblo, los jefes de 
Galaad, se dijeron unos a 
otros: \u00abEl que comience a 
atacar a los amonitas, 
\u00e9se ser\u00e1 el jefe de todos 
los habitantes de 
Galaad\u00bb.
{1}11{/}

JEFT\u00c9 ES ELEGIDO JUEZ{/}

{I}1_{/}Jeft\u00e9, el galaadita, 
era un hombre fuerte y 
valiente. Era hijo de una 
prostituta. Su padre era 
Galaad. {I}2_{/}La mujer de 
Galaad le dio tambi\u00e9n 
otros hijos; y cuando 
crecieron, \u00e9stos echaron 
a Jeft\u00e9 y le dijeron: \u00abT\u00fa 
no tendr\u00e1s parte en la 
herencia de nuestro 
padre, porque eres hijo 
de una mujer extra\u00f1a\u00bb. 
{I}3_{/}Jeft\u00e9 se fue lejos de 
sus hermanos y se 
estableci\u00f3 en el pa\u00eds de 
Tob. Se junt\u00f3 con \u00e9l una 
pandilla de bandoleros, 
que hac\u00edan incursiones 
bajo su mando.
{I}4_{/}Al cabo de alg\u00fan 
tiempo, los amonitas 
declararon la guerra a 
Israel, {I}5_{/}y los 
ancianos de Galaad fueron 
a buscar a Jeft\u00e9 al pa\u00eds 
de Tob. {I}6_{/}Y le dijeron: 
\u00abVen, s\u00e9 nuestro caudillo 
en la guerra contra los 
amonitas\u00bb. {I}7_{/}Jeft\u00e9 les 
contesto: \u00ab\u00bfNo sois 
vosotros los que me 
odiab\u00e1is y me ech\u00e1steis 
de la casa de mi padre? 
\u00bfPor qu\u00e9 recurr\u00eds a m\u00ed 
ahora que os encontr\u00e1is 
angustiados?\u00bb. {I}8_{/}Los 
ancianos de Galaad le 
respondieron: 
\u00abPrecisamente por eso 
recurrimos ahora a ti. 
Ven con nosotros para 
luchar contra los 
amonitas y ser\u00e1s nuestro 
jefe, el jefe de todos 
los habitantes de 
Galaad\u00bb. {I}9_{/}Jeft\u00e9 
contest\u00f3: \u00abSi me hac\u00e9is 
volver con vosotros para 
luchar contra los 
amonitas y el Se\u00f1or los 
entrega en mi mano, 
entonces ser\u00e9 vuestro 
jefe\u00bb. {I}10_{/}Los ancianos 
de Galaad le 
respondieron: \u00abQue el 
Se\u00f1or sea testigo entre 
nosotros; aceptamos tu 
propuesta\u00bb. {I}11_{/}Jeft\u00e9 
parti\u00f3 con ellos, y el 
pueblo lo eligi\u00f3 como 
jefe y caudillo. Y Jeft\u00e9 
repiti\u00f3 en Misp\u00e1, ante el 
Se\u00f1or, lo que antes hab\u00eda 
dicho.
NEGOCIACIONES ENTRE JEFT\u00c9 
Y LOS AMONITAS{/}

{I}12_{/}Jeft\u00e9 envi\u00f3 
mensajeros al rey de los 
amonitas con esta misi\u00f3n: 
\u00ab\u00bfQu\u00e9 tienes contra m\u00ed 
para que vengas a hacerme 
la guerra en mi tierra?\u00bb. 
{I}13_{/}El rey de los 
amonitas respondi\u00f3 a los 
mensajeros de Jeft\u00e9: 
\u00abPorque Israel, cuando 
ven\u00eda de Egipto, se 
apoder\u00f3 de mi tierra 
desde el Arn\u00f3n hasta el 
Yaboc y hasta el Jord\u00e1n. 
As\u00ed que ahora 
devu\u00e9lvemela 
pac\u00edficamente\u00bb. {I}14_{/}De 
nuevo Jeft\u00e9 envi\u00f3 
mensajeros al rey de los 
amonitas {I}15_{/}con esta 
respuesta: \u00abEsto dice 
Jeft\u00e9: Israel no se 
apoder\u00f3 de la tierra de 
los moabitas ni de la de 
los amonitas, {I}16_{/}porque 
cuando ven\u00eda de Egipto, 
cruz\u00f3 el desierto hasta 
el mar Rojo y lleg\u00f3 a 
Cades. {I}17_{/}Desde all\u00ed 
Israel envi\u00f3 mensajeros 
al rey de Ed\u00f3n, diciendo: 
D\u00e9jame pasar, por favor, 
por tu tierra. Pero el 
rey de Ed\u00f3n no les dej\u00f3 
pasar. Envi\u00f3 tambi\u00e9n 
mensajeros al rey de 
Moab, pero \u00e9l tampoco le 
dej\u00f3 pasar. Por eso se 
qued\u00f3 en Cades. 
{I}18_{/}Despu\u00e9s march\u00f3 por 
el desierto, rodeando la 
tierra de Ed\u00f3n y de Moab, 
y lleg\u00f3 al este de Moab. 
Acamp\u00f3 al otro lado del 
r\u00edo Arn\u00f3n, sin entrar en 
los t\u00e9rminos de Moab, 
porque Arn\u00f3n es la 
frontera de Moab. 
{I}19_{/}Israel envi\u00f3 
entonces mensajeros a 
Sij\u00f3n, rey de los 
amorreos, rey de Jesb\u00f3n, 
pidi\u00e9ndole que le dejara 
pasar por su tierra hasta 
llegar a su destino. 
{I}20_{/}Pero Sij\u00f3n no le 
dej\u00f3 pasar por su 
territorio y, adem\u00e1s, 
reuni\u00f3 a todo el pueblo, 
acamp\u00f3 en Yahs\u00e1 y atac\u00f3 a 
Israel. {I}21_{/}El Se\u00f1or, 
Dios de Israel, entreg\u00f3 a 
Sij\u00f3n y a todo su pueblo 
en manos de Israel, que 
los derrot\u00f3; e Israel se 
apoder\u00f3 de todo el pa\u00eds 
de los amorreos que 
viv\u00edan en aquella regi\u00f3n, 
{I}22_{/}y as\u00ed ocup\u00f3 todo el 
t\u00e9rmino de los amorreos 
desde el Arn\u00f3n hasta el 
Yaboc y desde el desierto 
hasta el Jord\u00e1n. {I}23_{/}Y 
si el Se\u00f1or, Dios de 
Israel, expuls\u00f3 a los 
amorreos ante su pueblo, 
Israel, \u00bfquieres t\u00fa ahora 
quitarle su posesi\u00f3n? 
{I}24_{/}\u00bfNo posees t\u00fa todo 
lo que Cam\u00f3s, tu dios, ha 
quitado a los que lo 
pose\u00edan? As\u00ed, lo que el 
Se\u00f1or, nuestro Dios, ha 
quitado a los que lo 
pose\u00edan, lo poseemos 
nosotros. {I}25_{/}\u00bfAcaso 
eres t\u00fa mejor que Balac, 
hijo de Sipor, rey de 
Moab? \u00bfHa entrado \u00e9l en 
discusi\u00f3n con Israel? \u00bfLe 
ha declarado la guerra? 
{I}26_{/}Hace trescientos 
a\u00f1os que Israel vive en 
Jesb\u00f3n y en sus ciudades 
anejas, en Aroar y en sus 
ciudades anejas y en 
todas las ciudades de la 
ribera del Arn\u00f3n; \u00bfpor 
qu\u00e9 no las hab\u00e9is 
reclamado en todo este 
tiempo? {I}27_{/}Por tanto, 
yo no te he ofendido, 
pero t\u00fa me haces injuria 
declar\u00e1ndome la guerra. 
Que el Se\u00f1or, el juez, 
juzgue hoy entre los 
israelitas y los 
amonitas\u00bb. {I}28_{/}Pero el 
rey de los amonitas no 
escuch\u00f3 las palabras que 
Jeft\u00e9 le mand\u00f3 a decir.
{I}29_{/}El esp\u00edritu del 
Se\u00f1or vino sobre Jeft\u00e9, 
que recorri\u00f3 Galaad y 
Manas\u00e9s, pas\u00f3 a Misp\u00e1 de 
Galaad, y de all\u00ed al 
territorio de los 
amonitas. {I}30_{/}Jeft\u00e9 hizo 
este voto al Se\u00f1or: \u00abSi 
pones en mis manos a los 
amonitas, {I}31_{/}el primero 
que salga de la puerta de 
mi casa para venir a mi 
encuentro cuando vuelva 
vencedor de los amonitas 
le ofrecer\u00e9 en holocausto 
al Se\u00f1or\u00bb. {I}32_{/}Jeft\u00e9 
march\u00f3 contra los 
amonitas y el Se\u00f1or los 
entreg\u00f3 en sus manos.
{I}33_{/}Los derrot\u00f3 desde 
Aroer hasta Minit, veinte 
ciudades, y hasta Abel 
Keram\u00edn. Fue una gran 
derrota, y los israelitas 
dominaron a los amonitas.
{I}34_{/}Cuando Jeft\u00e9 volvi\u00f3 
de Misp\u00e1 a su casa, su 
hija sali\u00f3 a su encuentro 
con t\u00edmpano y danzas. Era 
hija \u00fanica. No ten\u00eda m\u00e1s 
hijos. {I}35_{/}Cuando la 
vio, rasg\u00f3 sus vestiduras 
y grit\u00f3: \u00ab\u00a1Ah, hija m\u00eda, 
infortunado de m\u00ed! T\u00fa 
eres la causa de mi 
desgracia, pues he hecho 
una promesa al Se\u00f1or y no 
puedo desdecirme\u00bb. 
{I}36_{/}Ella le respondi\u00f3: 
\u00abSi has hecho una promesa 
al Se\u00f1or, padre m\u00edo, haz 
conmigo lo que has 
prometido, ya que el 
Se\u00f1or te ha concedido 
vengarte de tus enemigos, 
los amonitas\u00bb. 
{I}37_{/}Despu\u00e9s dijo a su 
padre: \u00abConc\u00e9deme esta 
gracia: d\u00e9jame libre 
durante dos meses para ir 
por los montes con mis 
compa\u00f1eras llorando mi 
virginidad\u00bb. {I}38_{/}\u00c9l 
respondi\u00f3: \u00abVete\u00bb. Y la 
dej\u00f3 libre durante dos 
meses. Ella y sus 
compa\u00f1eras fueron por los 
montes y lloraron su 
virginidad. {I}39_{/}Pasados 
los dos meses, ella 
volvi\u00f3 a su padre, y \u00e9ste 
cumpli\u00f3 con ella la 
promesa que hab\u00eda hecho. 
Ella no hab\u00eda tenido 
relaciones con ning\u00fan 
hombre; de aqu\u00ed viene la 
costumbre de Israel 
{I}40_{/}de que todos los 
a\u00f1os las israelitas vayan 
a llorar a la hija de 
Jeft\u00e9, el galaadita, 
durante cuatro d\u00edas.
{1}12{/}

QUERELLA Y CASTIGO DE LOS 
EFRAIMITAS{/}

{I}1_{/}Los de la tribu de 
Efra\u00edn se reunieron, 
pasaron a Saf\u00f3n y dijeron 
a Jeft\u00e9: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 fuiste 
a luchar contra los 
amonitas sin llamarnos 
para ir contigo? Vamos a 
prender fuego a tu casa y 
a ti\u00bb. {I}2_{/}Jeft\u00e9 les 
respondi\u00f3: \u00abMi pueblo y 
yo est\u00e1bamos en una 
situaci\u00f3n grave, 
oprimidos por los 
amonitas. Entonces os 
llam\u00e9 a vosotros, y no 
vinisteis a ayudarnos. 
{I}3_{/}Viendo que nadie me 
socorr\u00eda, expuse mi vida, 
ataqu\u00e9 a los amonitas y 
el Se\u00f1or los entreg\u00f3 en 
mi mano. \u00bfPor qu\u00e9 ven\u00eds 
ahora a hacerme la 
guerra?\u00bb. {I}4_{/}Entonces 
Jeft\u00e9 reuni\u00f3 a todos los 
hombres de Galaad, dio la 
batalla a Efra\u00edn, y los 
hombres de Galaad 
vencieron a los de 
Efra\u00edn. Los de Efra\u00edn 
dec\u00edan que los de Galaad, 
que viv\u00edan entre Efra\u00edn y 
Manas\u00e9s, eran fugitivos 
de Efra\u00edn. {I}5_{/}Los de 
Galaad quitaron a los de 
Efra\u00edn los vados del 
Jord\u00e1n, y cuando los 
fugitivos de Efra\u00edn 
dec\u00edan: \u00abDejadnos pasar\u00bb, 
les preguntaban: \u00ab\u00bfEres 
t\u00fa de Efra\u00edn?\u00bb. Si 
respond\u00edan: \u00abNo\u00bb, {I}6_{/}le 
replicaban: \u00abDi, 
entonces, sibb\u00f3let\u00bb.{/} Si 
\u00e9l repet\u00eda sibb\u00f3let{/} y no 
pronunciaba 
correctamente, lo 
agarraban y lo mataban en 
los vados del Jord\u00e1n. En 
aquella ocasi\u00f3n murieron 
cuarenta y dos mil 
hombres de Efra\u00edn.
MUERTE DE JEFT\u00c9{/}

{I}7_{/}Jeft\u00e9 fue juez de 
Israel durante seis a\u00f1os; 
muri\u00f3 y fue sepultado en 
Misp\u00e1 de Galaad, su 
patria.
IBS\u00c1N, EL\u00d3N Y ABD\u00d3N{/}

{I}8_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l fue 
juez de Israel Ibs\u00e1n, de 
Bel\u00e9n. {I}9_{/}Ten\u00eda treinta 
hijos y treinta hijas. 
Cas\u00f3 a sus hijas fuera y 
trajo de fuera mujeres 
para sus hijos. Fue juez 
de Israel durante siete 
a\u00f1os. {I}10_{/}Muri\u00f3 y fue 
sepultado en Bel\u00e9n.
{I}11_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l fue 
juez de Israel, El\u00f3n, de 
Zabul\u00f3n, durante diez 
a\u00f1os. {I}12_{/}Muri\u00f3 y fue 
sepultado en Ayal\u00f3n, en 
la tierra de Zabul\u00f3n.
{I}13_{/}Despu\u00e9s de \u00e9l fue 
juez de Israel Abd\u00f3n, 
hijo de Hilel, de 
Pirat\u00f3n. {I}14_{/}Tuvo 
cuarenta hijos y treinta 
nietos, que montaban 
setenta asnos. Fue juez 
de Israel durante ocho 
a\u00f1os. {I}15_{/}Muri\u00f3 y fue 
sepultado en la tierra de 
Efra\u00edn, en el monte de 
Sal\u00edn.
{1}13{/}

ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE 
SANS\u00d3N{/}

{I}1_{/}Los israelitas 
volvieron a hacer lo que 
desagrada al Se\u00f1or, y el 
Se\u00f1or los entreg\u00f3 en 
manos de los filisteos 
durante cuarenta a\u00f1os. 
{I}2_{/}Hab\u00eda un hombre en 
Sor\u00e1, de la tribu de Dan, 
llamado Man\u00f3aj, cuya 
mujer era est\u00e9ril. No 
hab\u00eda tenido ning\u00fan hijo. 
{I}3_{/}El \u00e1ngel del Se\u00f1or se 
apareci\u00f3 a esta mujer y 
le dijo: \u00abT\u00fa eres est\u00e9ril 
y no has tenido ning\u00fan 
hijo; {I}4_{/}pero ahora ten 
cuidado; no bebas vino ni 
otras bebidas 
alcoh\u00f3licas, ni comas 
nada impuro, {I}5_{/}porque 
vas a concebir y dar\u00e1s a 
luz un hijo. No se le 
cortar\u00e1 el cabello, 
porque el ni\u00f1o estar\u00e1 
consagrado al Se\u00f1or desde 
el vientre de su madre. 
\u00c9l comenzar\u00e1 a salvar a 
Israel de la mano de los 
filisteos\u00bb. {I}6_{/}La mujer 
fue a cont\u00e1rselo a su 
marido: \u00abMe ha venido a 
ver un hombre de Dios; 
ten\u00eda el aspecto de un 
\u00e1ngel de Dios, lleno de 
majestad. No le pregunt\u00e9 
de d\u00f3nde era ni \u00e9l me 
dijo su nombre. {I}7_{/}Pero 
me dijo: Vas a concebir y 
dar\u00e1s a luz un hijo. No 
bebas vino ni otras 
bebidas alcoh\u00f3licas, ni 
comas nada impuro, porque 
el ni\u00f1o estar\u00e1 consagrado 
a Dios desde el vientre 
de su madre hasta el d\u00eda 
de su muerte\u00bb.
SEGUNDA APARICI\u00d3N DEL 
\u00c1NGEL{/}

{I}8_{/}Entonces Man\u00f3aj or\u00f3 
as\u00ed al Se\u00f1or: \u00abTe 
suplico, Se\u00f1or m\u00edo, que 
el hombre de Dios que 
enviaste vuelva otra vez 
y nos diga lo que debemos 
hacer con el ni\u00f1o que va 
a nacer\u00bb. {I}9_{/}Dios 
escuch\u00f3 la s\u00faplica de 
Man\u00f3aj, y el \u00e1ngel del 
Se\u00f1or se apareci\u00f3 otra 
vez a la mujer cuando 
estaba en el campo; no 
estaba con ella su 
marido. {I}10_{/}La mujer fue 
corriendo a avisar a su 
marido y le dijo: \u00abEl 
hombre que vi el otro d\u00eda 
se me ha vuelto a 
aparecer\u00bb. {I}11_{/}Man\u00f3aj se 
levant\u00f3, sigui\u00f3 a su 
mujer, lleg\u00f3 donde estaba 
el hombre y le dijo: 
\u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha 
hablado a esta mujer?\u00bb. 
\u00c9l respondi\u00f3: \u00abYo soy\u00bb. 
{I}12_{/}Man\u00f3aj le pregunt\u00f3: 
\u00abCuando se cumpla tu 
palabra, \u00bfqu\u00e9 norma hemos 
de seguir con el ni\u00f1o? 
\u00bfQu\u00e9 haremos con \u00e9l?\u00bb. 
{I}13_{/}El \u00e1ngel del Se\u00f1or 
le respondi\u00f3: \u00abQue la 
mujer haga todo lo que le 
he dicho: {I}14_{/}que no 
beba vino ni ning\u00fan otro 
producto de la uva, ni 
otras bebidas 
alcoh\u00f3licas, y que no 
coma nada impuro. Que 
haga todo lo que le he 
mandado\u00bb. {I}15_{/}Man\u00f3aj 
dijo al \u00e1ngel del Se\u00f1or: 
\u00abQu\u00e9date con nosotros y 
te prepararemos un 
cabrito\u00bb. {I}16_{/}El \u00e1ngel 
del Se\u00f1or le respondi\u00f3: 
\u00abAunque me quedara, no 
comer\u00eda tus manjares; 
pero, si quieres, prepara 
un holocausto y 
ofr\u00e9ceselo al Se\u00f1or\u00bb. 
Man\u00f3aj no sab\u00eda que era 
el \u00e1ngel del Se\u00f1or, 
{I}17_{/}y pregunt\u00f3 al 
\u00e1ngel del Se\u00f1or: \u00ab\u00bfC\u00f3mo 
te llamas, para que 
cuando se cumpla tu 
palabra te estemos 
agradecidos?\u00bb. {I}18_{/}El 
\u00e1ngel del Se\u00f1or le 
respondi\u00f3: \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 
preguntas por mi nombre? 
Es misterioso\u00bb. 
{I}19_{/}Man\u00f3aj tom\u00f3 el 
cabrito y la ofrenda y lo 
ofreci\u00f3 en holocausto 
sobre la roca al Se\u00f1or, 
que hace maravillas. 
{I}20_{/}Cuando sub\u00eda la 
llama del altar hacia el 
cielo, el \u00e1ngel del Se\u00f1or 
subi\u00f3 en la misma llama a 
la vista de Man\u00f3aj y de 
su mujer, que cayeron 
rostro en tierra. {I}21_{/}El 
\u00e1ngel del Se\u00f1or no se 
apareci\u00f3 m\u00e1s a Man\u00f3aj y a 
su mujer. Entonces 
comprendi\u00f3 Man\u00f3aj que era 
el \u00e1ngel del Se\u00f1or. 
{I}22_{/}Y dijo a su mujer: 
\u00abMoriremos, porque hemos 
visto al Se\u00f1or\u00bb. {I}23_{/}Su 
mujer le respondi\u00f3: \u00abSi 
el Se\u00f1or quisiese 
hacernos morir, no 
hubiese aceptado el 
holocausto ni la ofrenda 
ni nos hubiese revelado 
todas estas cosas\u00bb. 
{I}24_{/}La mujer dio a luz 
un hijo y le puso por 
nombre Sans\u00f3n. El ni\u00f1o 
crec\u00eda y el Se\u00f1or le 
bendec\u00eda. {I}25_{/}Y el 
esp\u00edritu del Se\u00f1or 
comenz\u00f3 a actuar en \u00e9l en 
el campo de Dan, entre 
Sor\u00e1 y Estaol.
{1}14{/}

SANS\u00d3N SE CASA CON UNA 
FILISTEA{/}

{I}1_{/}Sans\u00f3n baj\u00f3 a Timn\u00e1 y 
se fij\u00f3 en una joven 
filistea. {I}2_{/}A su 
regreso dijo a sus 
padres: \u00abHe visto en 
Timn\u00e1 a una joven 
filistea: ped\u00eddmela por 
esposa\u00bb. {I}3_{/}Sus padres 
le respondieron: \u00ab\u00bfEs que 
no hay una mujer en 
nuestra tribu o en todo 
Israel, para que vayas a 
buscar mujer entre esos 
filisteos 
incircuncisos?\u00bb. Sans\u00f3n 
respondi\u00f3 a su padre: 
\u00abDame \u00e9sa, porque me 
gusta\u00bb. {I}4_{/}Sus padres no 
sab\u00edan que lo hab\u00eda 
dispuesto as\u00ed el Se\u00f1or, 
el cual buscaba un 
pretexto para atacar a 
los filisteos, que, por 
entonces, oprim\u00edan a 
Israel.
{I}5_{/}Bajaba Sans\u00f3n a 
Timn\u00e1, y, al llegar a las 
vi\u00f1as de Timn\u00e1, le sali\u00f3 
al encuentro un cachorro 
de le\u00f3n rugiendo. {I}6_{/}El 
esp\u00edritu del Se\u00f1or se 
apoder\u00f3 de Sans\u00f3n y, con 
s\u00f3lo las manos, desgarr\u00f3 
al le\u00f3n como se desgarra 
un cabrito. Pero no cont\u00f3 
a sus padres lo que hab\u00eda 
hecho. {I}7_{/}Baj\u00f3 y habl\u00f3 
con la joven que le 
gustaba. {I}8_{/}Despu\u00e9s de 
alg\u00fan tiempo volvi\u00f3 para 
casarse con ella; se 
desvi\u00f3 de su camino para 
ver el cad\u00e1ver del le\u00f3n, 
y vio en los huesos del 
le\u00f3n un enjambre de 
abejas con miel. {I}9_{/}Sac\u00f3 
el panal con la mano y se 
fue comiendo la miel por 
el camino. Cuando alcanz\u00f3 
a sus padres, les dio y 
comieron; pero no les 
dijo que lo hab\u00eda cogido 
de la osamenta del le\u00f3n. 
{I}10_{/}El padre de Sans\u00f3n 
fue a casa de la joven, y 
Sans\u00f3n dio una fiesta, 
como era costumbre entre 
los mozos. {I}11_{/}Y como 
los filisteos le ten\u00edan 
miedo, eligieron treinta 
mozos para acompa\u00f1arle.
EL ENIGMA DE SANS\u00d3N{/}

{I}12_{/}Sans\u00f3n les dijo: \u00abOs 
voy a proponer un 
acertijo. Si lo adivin\u00e1is 
dentro de los siete d\u00edas 
de la fiesta, os dar\u00e9 
treinta piezas de lino 
fino y treinta vestidos 
preciosos. {I}13_{/}Pero si 
no lo adivin\u00e1is, me 
dar\u00e9is vosotros las 
treinta piezas de lino 
fino y los treinta 
vestidos preciosos\u00bb. 
Ellos le respondieron: 
\u00abDinos el acertijo: te 
escuchamos\u00bb. {I}14_{/}\u00c9l les 
dijo:
\u00abDel que come sali\u00f3 
comida,
y del fuerte sali\u00f3 
dulzura\u00bb.
Durante tres d\u00edas no 
pudieron resolver el 
acertijo. {I}15_{/}Al cuarto 
d\u00eda dijeron a la mujer de 
Sans\u00f3n: \u00abConvence a tu 
marido para que te d\u00e9 la 
soluci\u00f3n del acertijo; de 
lo contrario, te 
quemaremos a ti y la casa 
de tu padre. \u00bfEs que nos 
hab\u00e9is invitado para 
quitarnos lo nuestro?\u00bb. 
{I}16_{/}La mujer de Sans\u00f3n 
se ech\u00f3 en brazos de \u00e9l, 
llorando, y le dijo: \u00abT\u00fa 
me odias, no me amas. Has 
propuesto un acertijo a 
mis paisanos y no me lo 
has explicado a m\u00ed\u00bb. \u00c9l 
le respondi\u00f3: \u00abNo se lo 
he explicado ni a mi 
padre ni a mi madre, \u00bfy 
te lo voy a explicar a 
ti?\u00bb. {I}17_{/}Ella le estuvo 
llorando los siete d\u00edas 
que duraba la fiesta. 
Tanto le insisti\u00f3 que, 
por fin, al s\u00e9ptimo d\u00eda 
se lo explic\u00f3, y ella dio 
a sus paisanos la 
soluci\u00f3n del acertijo. 
{I}18_{/}El s\u00e9ptimo d\u00eda, 
antes de que Sans\u00f3n 
entrase en la habitaci\u00f3n, 
los filisteos le dijeron:
\u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s dulce que la 
miel,
qu\u00e9 hay m\u00e1s fuerte que el 
le\u00f3n?\u00bb.
\u00c9l les replic\u00f3:
\u00abSi no hubieseis arado 
con mi novilla,
no habr\u00edais adivinado mi 
acertijo\u00bb.
{I}19_{/}Entonces el esp\u00edritu 
del Se\u00f1or se apoder\u00f3 de 
Sans\u00f3n, baj\u00f3 a Ascal\u00f3n y 
mat\u00f3 a treinta hombres, 
les quit\u00f3 sus vestidos y 
se los dio a los que 
hab\u00edan adivinado su 
acertijo; y, enfurecido, 
se volvi\u00f3 a la casa de su 
padre. {I}20_{/}La mujer de 
Sans\u00f3n fue dada a uno de 
los compa\u00f1eros que le 
hab\u00eda servido de mozo de 
compa\u00f1\u00eda.
{1}15{/}

SANS\u00d3N INCENDIA LAS 
MIESES DE LOS FILISTEOS{/}

{I}1_{/}Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, 
en los d\u00edas de la siega 
del trigo, Sans\u00f3n fue a 
ver a su mujer. Le 
llevaba un cabrito. Y 
dijo: \u00abQuiero entrar a 
ver a mi mujer en la 
alcoba\u00bb. Pero el suegro 
no le dej\u00f3 entrar, {I}2_{/}y 
le dijo: \u00abCre\u00ed que ya no 
la quer\u00edas y se la di a 
un compa\u00f1ero tuyo. Pero 
su hermana menor es m\u00e1s 
hermosa que ella. T\u00f3mala 
en su lugar\u00bb. {I}3_{/}Sans\u00f3n 
le dijo: \u00abAhora s\u00ed que 
soy inocente del mal que 
voy a hacer a los 
filisteos\u00bb. {I}4_{/}Se fue, 
caz\u00f3 trescientas zorras, 
las at\u00f3 por el rabo de 
dos en dos y puso una tea 
entre los rabos; 
{I}5_{/}despu\u00e9s prendi\u00f3 fuego 
a las teas y solt\u00f3 a las 
zorras en las mieses de 
los filisteos; as\u00ed 
incendi\u00f3 las gavillas y 
el trigo sin segar, las 
vi\u00f1as y los olivos.
{I}6_{/}Los filisteos 
preguntaron: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha 
hecho esto?\u00bb. Y les 
dijeron: \u00abHa sido Sans\u00f3n, 
el yerno del timnita, 
porque \u00e9ste le ha quitado 
su mujer y se la ha dado 
a un compa\u00f1ero suyo\u00bb. 
Entonces los filisteos 
subieron y quemaron a la 
mujer y la casa de su 
padre. {I}7_{/}Sans\u00f3n les 
dijo: \u00abPor haber hecho 
esto, yo no estar\u00e9 
tranquilo hasta que me 
haya vengado de 
vosotros\u00bb. {I}8_{/}Y les dio 
tal paliza que no les 
dej\u00f3 hueso sano. Despu\u00e9s 
se fue a vivir a la roca 
de Et\u00e1n.
LA QUIJADA DEL ASNO{/}

{I}9_{/}Los filisteos fueron 
y acamparon en Jud\u00e1 y 
llegaron hasta Lej\u00ed. 
{I}10_{/}Los hombres de Jud\u00e1 
les preguntaron: \u00ab\u00bfPor 
qu\u00e9 hab\u00e9is venido contra 
nosotros?\u00bb. Ellos 
respondieron: \u00abHemos 
venido para atar a 
Sans\u00f3n, para tratarle 
como \u00e9l nos ha tratado\u00bb. 
{I}11_{/}Tres mil hombres de 
Jud\u00e1 fueron a la cueva de 
Et\u00e1n para decir a Sans\u00f3n: 
\u00ab\u00bfNo sabes que estamos 
bajo el dominio de los 
filisteos? \u00bfQu\u00e9 es lo que 
has hecho?\u00bb. \u00c9l les 
respondi\u00f3: \u00abLos he 
tratado como ellos me 
trataron a m\u00ed\u00bb. 
{I}12_{/}Entonces le dijeron: 
\u00abHemos venido para atarte 
y entregarte en manos de 
los filisteos\u00bb. Sans\u00f3n 
respondi\u00f3: \u00abJuradme que 
no me matar\u00e9is\u00bb. 
{I}13_{/}Ellos le dijeron: 
\u00abNo, nosotros solamente 
queremos atarte y 
entregarte en sus manos, 
pero no te mataremos\u00bb. Lo 
ataron con dos sogas 
nuevas y lo sacaron de la 
roca.
{I}14_{/}Cuando lleg\u00f3 a Lej\u00ed, 
los filisteos corrieron a 
su encuentro. Entonces el 
esp\u00edritu del Se\u00f1or se 
apoder\u00f3 de \u00e9l; las sogas 
con que estaba atado 
fueron como hilos de lino 
quemados por el fuego y 
las ataduras de sus 
brazos se deshicieron. 
{I}15_{/}Vio cerca una 
quijada de asno fresca, 
la agarr\u00f3 y mat\u00f3 a mil 
hombres: {I}16_{/}Sans\u00f3n 
dijo:
\u00abCon la quijada de asno
los he zurrado bien;
con la quijada de asno
he matado a mil hombres\u00bb.
{I}17_{/}Termin\u00f3 y tir\u00f3 la 
quijada; por eso aquel 
lugar se llama Ramat 
Lej\u00ed. {I}18_{/}Devorado por 
la sed, clam\u00f3 al Se\u00f1or: 
\u00abT\u00fa me has dado esta gran 
victoria, \u00bfy ahora me voy 
a morir de sed y a caer 
en manos de esos 
incircuncisos?\u00bb. {I}19_{/}El 
Se\u00f1or abri\u00f3 la pila que 
hay en Lej\u00ed, y sali\u00f3 de 
ella agua. Sans\u00f3n bebi\u00f3 y 
se reanim\u00f3. Por eso a la 
fuente de Lej\u00ed se la 
llama hasta la fecha En 
Hacor\u00e9. {I}20_{/}Sans\u00f3n fue 
juez de Israel durante 
veinte a\u00f1os, en la \u00e9poca 
de los filisteos.
{1}16{/}

SANS\u00d3N ESCAPA DE GAZA{/}

{I}1_{/}Sans\u00f3n se fue a Gaza, 
donde hab\u00eda una 
prostituta, y entr\u00f3 en su 
casa. {I}2_{/}Cuando los de 
Gaza supieron que Sans\u00f3n 
estaba all\u00ed, la cercaron 
y estuvieron todo el d\u00eda 
en acecho a las puertas 
de la ciudad. Por la 
noche se fueron 
tranquilos a sus casas 
diciendo: \u00abAl venir el 
d\u00eda lo mataremos\u00bb. 
{I}3_{/}Sans\u00f3n estuvo 
acostado hasta 
medianoche; a medianoche 
se levant\u00f3, cogi\u00f3 las dos 
hojas de las puertas de 
la ciudad, con los postes 
y el cerrojo, se las ech\u00f3 
al hombro y se las llev\u00f3 
a la cima del monte que 
est\u00e1 frente por frente de 
Hebr\u00f3n.
SANS\u00d3N Y DALILA{/}

{I}4_{/}Sans\u00f3n se enamor\u00f3 de 
una mujer del valle de 
Sorec, llamada Dalila. 
{I}5_{/}Los jefes de los 
filisteos fueron a verla, 
y le dijeron: \u00abSed\u00facele y 
averigua de d\u00f3nde le 
viene su extraordinaria 
fuerza y c\u00f3mo podr\u00edamos 
atarle y reducirle a la 
impotencia. Te daremos 
cada uno mil cien monedas 
de plata\u00bb. {I}6_{/}Dalila 
dijo a Sans\u00f3n: \u00abDime, por 
favor, de d\u00f3nde te viene 
tu extraordinaria fuerza 
y de qu\u00e9 modo podr\u00edas ser 
atado y sujetado\u00bb. 
{I}7_{/}Sans\u00f3n le contest\u00f3: 
\u00abSi me atasen con siete 
cuerdas humedecidas, sin 
dejarlas secar, perder\u00eda 
mi fuerza y ser\u00eda como 
otro hombre cualquiera\u00bb. 
{I}8_{/}Los jefes de los 
filisteos le llevaron las 
siete cuerdas 
humedecidas, sin secar, y 
Dalila lo at\u00f3 con ellas. 
{I}9_{/}Ten\u00eda gentes 
escondidas en su 
habitaci\u00f3n, y le grit\u00f3: 
\u00ab\u00a1Sans\u00f3n, los 
filisteos!\u00bb. \u00c9l rompi\u00f3 
las cuerdas como se rompe 
un hilo de estopa 
quemado, y as\u00ed no se 
conoci\u00f3 el secreto de su 
fuerza. {I}10_{/}Dalila dijo 
a Sans\u00f3n: \u00abTe has burlado 
de m\u00ed, me has mentido. 
Dime, por favor, c\u00f3mo 
habr\u00eda que atarte\u00bb. 
{I}11_{/}\u00c9l respondi\u00f3: \u00abSi me 
atasen fuertemente con 
sogas nuevas que nunca se 
hayan usado, perder\u00eda mi 
fuerza y ser\u00eda como otro 
hombre cualquiera\u00bb. 
{I}12_{/}Dalila tom\u00f3 sogas 
nuevas, lo at\u00f3 con ellas, 
y le grit\u00f3: \u00ab\u00a1Sans\u00f3n, los 
filisteos!\u00bb. Ten\u00eda gentes 
escondidas en su 
habitaci\u00f3n, pero \u00e9l 
rompi\u00f3 las cuerdas que 
ten\u00eda sobre los brazos 
como si fueran un hilo.
{I}13_{/}Dalila dijo a 
Sans\u00f3n: \u00abTe has burlado 
de m\u00ed, me has mentido. 
Dime c\u00f3mo habr\u00eda que 
atarte\u00bb. \u00c9l respondi\u00f3: 
\u00abSi me entretejes las 
siete trenzas de mi 
cabeza con hilos y las 
sujetas con un clavo de 
tejedor, perder\u00eda mi 
fuerza y ser\u00eda como otro 
hombre cualquiera\u00bb. 
{I}14_{/}Ella le durmi\u00f3 y 
entreteji\u00f3 las siete 
trenzas de su cabeza con 
hilos y las sujet\u00f3 con un 
clavo de tejedor, y 
grit\u00f3: \u00ab\u00a1Sans\u00f3n, los 
filisteos!\u00bb. \u00c9l se 
despert\u00f3 y arranc\u00f3 los 
hilos y el clavo de 
tejedor. Y as\u00ed no se 
conoci\u00f3 el secreto de su 
fuerza.
{I}15_{/}Dalila le dijo: \u00ab\u00a1No 
digas que me amas cuando 
tu coraz\u00f3n no est\u00e1 
conmigo! Por tres veces 
te has burlado de m\u00ed y no 
me dices el secreto de tu 
extraordinaria fuerza\u00bb. 
{I}16_{/}Y tanto le insist\u00eda 
d\u00eda tras d\u00eda con la misma 
pregunta que Sans\u00f3n, ya 
desesperado, {I}17_{/}le dijo 
la verdad: \u00abNo me he 
cortado nunca el cabello, 
porque estoy consagrado a 
Dios desde el vientre de 
mi madre. Si me lo 
cortasen, perder\u00eda toda 
mi fuerza y ser\u00eda como 
otro hombre cualquiera\u00bb. 
{I}18_{/}Dalila comprendi\u00f3 
entonces que le hab\u00eda 
dicho la verdad. Y mand\u00f3 
llamar a los jefes de los 
filisteos, diciendo: 
\u00abSubid, porque esta vez 
me ha dicho la verdad\u00bb. Y 
los jefes de los 
filisteos fueron con el 
dinero en la mano. 
{I}19_{/}Ella durmi\u00f3 a Sans\u00f3n 
sobre sus rodillas y 
llam\u00f3 a un hombre, que le 
cort\u00f3 las siete trenzas 
de su cabeza. Entonces \u00e9l 
comenz\u00f3 a perder su 
fuerza hasta que la 
perdi\u00f3 por completo. 
{I}20_{/}Ella dijo: \u00ab\u00a1Sans\u00f3n, 
los filisteos!\u00bb. \u00c9l se 
despert\u00f3 y se dijo: 
\u00abSaldr\u00e9 como tantas otras 
veces y me las 
arreglar\u00e9\u00bb. Pero no sab\u00eda 
que el Se\u00f1or lo hab\u00eda 
abandonado.
PRISI\u00d3N DE SANS\u00d3N{/}

{I}21_{/}Los filisteos lo 
apresaron, le sacaron los 
ojos y lo llevaron a 
Gaza. Lo sujetaron con 
dos cadenas de bronce y 
le pusieron a moler el 
grano en la c\u00e1rcel.
{I}22_{/}Entretanto su 
cabellera comenz\u00f3 a 
crecer como antes. 
{I}23_{/}Los jefes de los 
filisteos se reunieron 
para ofrecer un gran 
sacrificio a Dag\u00f3n, su 
dios, y celebrar su 
triunfo; y dec\u00edan: 
\u00abNuestro dios ha puesto 
en nuestras manos a 
Sans\u00f3n, nuestro enemigo\u00bb.
{I}24_{/}El pueblo, al verlo, 
alababa a su dios, 
gritando:
\u00abNuestro dios ha puesto
en nuestras manos
a Sans\u00f3n, nuestro 
enemigo,
que asolaba nuestros 
campos
y mat\u00f3 a tantos de los 
nuestros\u00bb.
{I}25_{/}En medio de su 
alegr\u00eda, dijeron: \u00abQue 
traigan a Sans\u00f3n para que 
nos divierta\u00bb. Lo sacaron 
de la c\u00e1rcel y se 
divirtieron con \u00e9l. Lo 
hab\u00edan puesto entre las 
columnas. {I}26_{/}Entonces 
Sans\u00f3n dijo al joven que 
lo llevaba de la mano: 
\u00abLl\u00e9vame hasta las 
columnas sobre las que 
descansa el edificio para 
que pueda apoyarme en 
ellas\u00bb.
\u00daLTIMA VENGANZA DE 
SANS\u00d3N{/}

{I}27_{/}El edificio estaba 
lleno de hombres y de 
mujeres. Estaban todos 
los jefes de los 
filisteos, y en la parte 
de arriba hab\u00eda unos tres 
mil hombres y mujeres 
viendo c\u00f3mo se divert\u00edan 
con Sans\u00f3n.
{I}28_{/}Entonces Sans\u00f3n 
invoc\u00f3 al Se\u00f1or as\u00ed: 
\u00abSe\u00f1or, Se\u00f1or, te lo 
suplico, acu\u00e9rdate de m\u00ed. 
Dame las fuerzas tan s\u00f3lo 
una vez m\u00e1s, y de un solo 
golpe me vengar\u00e9 de todos 
los filisteos por la 
p\u00e9rdida de mis ojos\u00bb. 
{I}29_{/}Sans\u00f3n palp\u00f3 las dos 
columnas centrales sobre 
las que descansaba el 
edificio, e hizo fuerza 
sobre ellas, sobre una 
con la mano derecha y 
sobre la otra con la mano 
izquierda. {I}30_{/}Y grit\u00f3: 
\u00abMuera yo con los 
filisteos\u00bb. Se agarr\u00f3 con 
todas sus fuerzas, y el 
edificio se derrumb\u00f3 
sobre los jefes y sobre 
todo el pueblo que estaba 
all\u00ed. Fueron m\u00e1s los que 
mat\u00f3 al morir que los que 
hab\u00eda matado durante su 
vida. {I}31_{/}Sus hermanos y 
toda su familia fueron y 
se lo llevaron. Lo 
sepultaron entre Sor\u00e1 y 
Estaol, en la tumba de 
Man\u00f3aj, su padre. Fue 
juez de Israel durante 
veinte a\u00f1os.
III.-AP\u00c9NDICES{/}

{1}17{/}

EL SANTUARIO PRIVADO DE 
MIC\u00c1{/}

{I}1_{/}Hab\u00eda un hombre 
en la monta\u00f1a de Efra\u00edn 
llamado Mic\u00e1, {I}2_{/}el cual 
dijo a su madre: \u00abLas mil 
cien monedas de plata que 
te quitaron y por las que 
maldijiste al ladr\u00f3n, las 
tengo yo, las rob\u00e9 yo. Te 
las devuelvo\u00bb. La madre 
le respondi\u00f3: \u00abQue Dios 
te bediga, hijo m\u00edo\u00bb. 
{I}3_{/}\u00c9l devolvi\u00f3 las mil 
cien monedas de plata a 
su madre, y ella dijo: 
\u00abQuiero consagrar este 
dinero al Se\u00f1or y que de 
mi mano pase a la de mi 
hijo para hacer con \u00e9l 
una imagen tallada y 
chapeada\u00bb. {I}4_{/}Tom\u00f3 
doscientas monedas de 
plata y se las dio al 
fundidor, el cual hizo 
con ellas una imagen 
tallada y chapeada, que 
fue colocada en la casa 
de Mic\u00e1. {I}5_{/}As\u00ed Mic\u00e1 
lleg\u00f3 a tener un 
santuario; hizo un efod e 
\u00eddolos familiares y 
nombr\u00f3 sacerdote a uno de 
sus hijos. {I}6_{/}En aquel 
tiempo no hab\u00eda rey en 
Israel; cada cual hac\u00eda 
lo que le parec\u00eda mejor.
{I}7_{/}Hab\u00eda en Bel\u00e9n un 
levita extranjero, de la 
tribu de Jud\u00e1. {I}8_{/}Sali\u00f3 
de Bel\u00e9n de Jud\u00e1 para 
establecerse donde 
pudiese. En su caminar 
lleg\u00f3 a la monta\u00f1a de 
Efra\u00edn, a casa de Mic\u00e1. 
{I}9_{/}Mic\u00e1 le pregunt\u00f3: 
\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde vienes?\u00bb. \u00c9l 
le respondi\u00f3: \u00abSoy un 
levita de Bel\u00e9n de Jud\u00e1, 
y voy de camino para 
establecerme donde 
pueda\u00bb. {I}10_{/}Mic\u00e1 le 
dijo: \u00abQu\u00e9date conmigo y 
s\u00e9 para m\u00ed un padre y 
sacerdote; te dar\u00e9 diez 
monedas de plata al a\u00f1o, 
de vestir y de comer\u00bb. 
{I}11_{/}El levita consinti\u00f3 
en quedarse, y fue para 
\u00e9l como uno de sus hijos. 
{I}12_{/}Mic\u00e1 le dio la 
investidura sacerdotal, 
de forma que el joven le 
hizo de sacerdote y vivi\u00f3 
en su casa. {I}13_{/}Mic\u00e1 
dijo: \u00abAhora estoy seguro 
de que el Se\u00f1or me 
bendecir\u00e1 porque tengo a 
este levita por 
sacerdote\u00bb.
{1}18{/}

LOS DANITAS CONQUISTAN 
LAIS{/}

{I}1_{/}En aquel tiempo no 
hab\u00eda rey en Israel. La 
tribu de Dan buscaba un 
territorio donde 
establecerse, porque 
hasta entonces no hab\u00eda 
recibido heredad entre 
las tribus de Israel. 
{I}2_{/}Los de Dan enviaron a 
cinco hombres valientes 
de Sor\u00e1 y Estaol para 
reconocer la regi\u00f3n y 
explorarla. Les dijeron: 
\u00abId a explorar la 
tierra\u00bb. Los cinco 
hombres llegaron a la 
monta\u00f1a de Efra\u00edn, a casa 
de Mic\u00e1, y all\u00ed pasaron 
la noche. {I}3_{/}Cuando 
estaban cerca de la casa 
de Mic\u00e1, reconocieron la 
voz del joven levita, 
fueron y le dijeron: 
\u00ab\u00bfQui\u00e9n te ha tra\u00eddo 
aqu\u00ed? \u00bfQu\u00e9 haces t\u00fa aqu\u00ed? 
\u00bfEn qu\u00e9 te ocupas?\u00bb. 
{I}4_{/}\u00c9l les respondi\u00f3: 
\u00abMic\u00e1 ha hecho conmigo 
esto y lo otro. Me da un 
salario, y yo le sirvo de 
sacerdote\u00bb. {I}5_{/}Ellos le 
dijeron: \u00abConsulta a Dios 
si tendr\u00e1 \u00e9xito el viaje 
que estamos haciendo\u00bb. 
{I}6_{/}El sacerdote les 
respondi\u00f3: \u00abId en paz; el 
viaje que hac\u00e9is est\u00e1 
bajo los auspicios del 
Se\u00f1or\u00bb. {I}7_{/}De all\u00ed los 
cinco hombres se fueron a 
Lais. Vieron que las 
gentes de esta ciudad 
viv\u00edan seguros, a la 
manera de los sidonios, 
tranquilos y pac\u00edficos, y 
que nada les faltaba de 
cuanto produce la tierra; 
adem\u00e1s estaban lejos de 
los sidonios y sin 
relaci\u00f3n alguna con los 
arameos. {I}8_{/}Regresaron a 
Sor\u00e1 y Estaol, y sus 
hermanos les preguntaron: 
\u00ab\u00bfQu\u00e9 nuevas tra\u00e9is?\u00bb. 
{I}9_{/}Ellos respondieron: 
\u00abHemos ido y recorrido la 
regi\u00f3n hasta Lais. 
\u00a1\u00c1nimo! Vamos a 
atacarlos, porque hemos 
visto que la tierra es 
muy buena. No dud\u00e9is en 
poneros en camino para 
conquistar aquella 
tierra. {I}10_{/}Cuando 
llegu\u00e9is, os encontrar\u00e9is 
con un pueblo sin 
defensa. Es una regi\u00f3n 
espaciosa que Dios ha 
puesto en vuestras manos, 
y en la que no falta de 
nada\u00bb.
{I}11_{/}Seiscientos hombres 
de la tribu de Dan 
salieron de Sor\u00e1 y Estaol 
bien armados {I}12_{/}y 
acamparon en Quiriat 
Year\u00edn, en Jud\u00e1. Por eso 
aquel lugar se llama 
todav\u00eda hoy \u00abel 
campamento de Dan\u00bb. Est\u00e1 
al poniente de Quiriat 
Year\u00edn. {I}13_{/}Desde all\u00ed 
pasaron a la monta\u00f1a de 
Efra\u00edn y llegaron a casa 
de Mic\u00e1. {I}14_{/}Los cinco 
hombres que hab\u00edan ido a 
explorar el pa\u00eds dijeron 
a sus compa\u00f1eros: \u00ab\u00bfNo 
sab\u00e9is que en esta casa 
hay un efod, \u00eddolos 
familiares y una imagen 
tallada y chapeada? 
Pensad lo que conviene 
hacer\u00bb. {I}15_{/}Fueron a la 
casa del joven levita, la 
casa de Mic\u00e1, y le 
saludaron. {I}16_{/}Los 
seiscientos hombres 
armados se pusieron a la 
entrada de la puerta. 
{I}17_{/}Y los cinco hombres 
que hab\u00edan ido a explorar 
el pa\u00eds entraron, se 
apoderaron de la imagen 
tallada y chapeada, el 
efod y los \u00eddolos 
familiares, mientras que 
el sacerdote estaba a la 
entrada de la puerta con 
los seiscientos hombres 
armados. {I}18_{/}Entonces el 
sacerdote les dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
est\u00e1is haciendo?\u00bb. 
{I}19_{/}Ellos respondieron: 
\u00abC\u00e1llate; cierra la boca, 
ven con nosotros y ser\u00e1s 
para nosotros padre y 
sacerdote. \u00bfQu\u00e9 es mejor 
para ti: ser sacerdote de 
una casa particular o ser 
el sacerdote de una tribu 
y de un clan de Israel?\u00bb. 
{I}20_{/}El sacerdote se 
alegr\u00f3, tom\u00f3 el efod, los 
\u00eddolos familiares y la 
imagen tallada y chapeada 
y se fue con ellos. 
{I}21_{/}Ellos se pusieron en 
marcha poniendo en cabeza 
a las mujeres, los ni\u00f1os, 
los reba\u00f1os y las cosas 
de valor. {I}22_{/}Estaban ya 
lejos, cuando Mic\u00e1 y sus 
vecinos se reunieron y se 
pusieron en su 
persecuci\u00f3n. {I}23_{/}Al o\u00edr 
los gritos de sus 
perseguidores, los de Dan 
se volvieron y 
preguntaron a Mic\u00e1: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
te pasa para gritar 
as\u00ed?\u00bb. {I}24_{/}\u00c9l respondi\u00f3: 
\u00ab\u00bfMe hab\u00e9is robado el 
dios que me hab\u00eda hecho y 
el sacerdote y me hab\u00e9is 
dejado sin nada, y 
todav\u00eda me pregunt\u00e1is qu\u00e9 
me pasa?\u00bb. {I}25_{/}Los de 
Dan le contestaron: \u00abNo 
alces la voz, no sea que 
perdamos la paciencia y 
nos lancemos sobre 
vosotros con riesgo de tu 
vida y la de tu familia\u00bb. 
{I}26_{/}Y los de Dan 
siguieron su camino. 
Mic\u00e1, viendo que eran m\u00e1s 
fuertes, se dio la vuelta 
y volvi\u00f3 a su casa.
{I}27_{/}Y ellos, con el 
\u00eddolo que se hab\u00eda hecho 
Mic\u00e1 y el sacerdote que 
ten\u00eda a su servicio, 
marcharon contra Lais, un 
pueblo tranquilo y 
confiado, lo pasaron a 
espada y prendieron fuego 
a la ciudad. {I}28_{/}No hubo 
nadie que los socorriese, 
porque estaban lejos de 
Sid\u00f3n y no ten\u00edan 
relaci\u00f3n alguna con los 
arameos. Estaba situada 
en el valle que se 
extiende hasta Bet Rejob. 
Ellos reedificaron la 
ciudad y se instalaron en 
ella. {I}29_{/}Y la llamaron 
Dan, de Dan, su padre, 
hijo de Israel. 
Antiguamente se llamaba 
Lais.
CULTO ILEG\u00cdTIMO DE DAN{/}

{I}30_{/}Los de Dan 
entronizaron el \u00eddolo 
para adorarlo, y Jonat\u00e1n, 
hijo de Guers\u00f3n, hijo de 
Mois\u00e9s, \u00e9l y sus hijos, 
fueron los sacerdotes de 
la tribu de Dan hasta el 
destierro. {I}31_{/}Y 
tuvieron entronizado el 
\u00eddolo durante todo el 
tiempo que la casa de 
Dios estuvo en Silo.
{1}19{/}

CRIMEN DE LAS GENTES DE 
GUIBE\u00c1{/}

{I}1_{/}En aquel tiempo, 
cuando no hab\u00eda rey en 
Israel, un levita que 
viv\u00eda en la monta\u00f1a de 
Efra\u00edn tom\u00f3 por concubina 
a una mujer de Bel\u00e9n de 
Jud\u00e1. {I}2_{/}Ella se 
disgust\u00f3 con \u00e9l y se fue 
a casa de su padre, a 
Bel\u00e9n de Jud\u00e1, y estuvo 
all\u00ed cuatro meses. {I}3_{/}Su 
marido fue a buscarla 
para convencerla de que 
volviera con \u00e9l. Llevaba 
consigo un criado y dos 
asnos. Ella lo hizo 
entrar en casa; {I}4_{/}el 
suegro, al verlo, lo 
recibi\u00f3 con alegr\u00eda y lo 
hizo quedarse con ellos. 
El levita y su criado 
estuvieron all\u00ed tres 
d\u00edas, comiendo, bebiendo 
y durmiendo. {I}5_{/}Al 
cuarto d\u00eda se levant\u00f3 de 
madrugada para irse; pero 
el padre de la joven le 
dijo: \u00abCome algo antes de 
irte, aunque sea un 
pedazo de pan\u00bb. {I}6_{/}Y los 
dos se sentaron, comieron 
y bebieron. Despu\u00e9s el 
padre de la joven le 
dijo: \u00abAnda, qu\u00e9date y 
pasa contento aqu\u00ed una 
noche m\u00e1s\u00bb. {I}7_{/}El levita 
se levant\u00f3 para irse, 
pero su suegro le inst\u00f3 
tanto a que se quedara, 
que se qued\u00f3 all\u00ed a pasar 
la noche. {I}8_{/}El quinto 
d\u00eda se levant\u00f3 de 
madrugada para irse, pero 
el padre de la joven le 
dijo: \u00abCome algo antes de 
salir para recobrar las 
fuerzas\u00bb. Y as\u00ed se les 
pas\u00f3 el tiempo, hasta 
declinar el d\u00eda, comiendo 
los dos juntos. {I}9_{/}El 
levita se levant\u00f3 para 
irse con su concubina y 
su criado, pero su suegro 
le dijo: \u00abMira, ya es 
tarde; pasa aqu\u00ed contento 
la noche; ma\u00f1ana os ir\u00e9is 
de madrugada\u00bb. {I}10_{/}Pero 
el levita no quiso pasar 
all\u00ed la noche. Se levant\u00f3 
y se fue. Avistaron a 
Jeb\u00fas, o sea, Jerusal\u00e9n. 
Llevaba los dos asnos 
cargados, la concubina y 
el criado.
{I}11_{/}Cuando llegaron 
cerca de Jeb\u00fas, era el 
atardecer, y el criado 
dijo a su amo: \u00abVayamos a 
esta ciudad de los 
jebuseos para pasar en 
ella la noche\u00bb. {I}12_{/}Su 
amo le respondi\u00f3: \u00abNo 
debemos entrar en una 
ciudad de extranjeros, 
donde no hay israelitas: 
sigamos hasta Guibe\u00e1; 
{I}13_{/}anda, intentemos 
llegar a uno de estos 
lugares para pasar la 
noche: Guibe\u00e1 o Ram\u00e1\u00bb. 
{I}14_{/}Pasaron de largo y 
continuaron su camino. 
Llegaron a Guibe\u00e1 de 
Benjam\u00edn a la puesta del 
sol, {I}15_{/}y se 
dispusieron a pasar all\u00ed 
la noche. Entraron y se 
sentaron en la plaza de 
la ciudad, pero nadie les 
ofreci\u00f3 su casa para 
pasar la noche. {I}16_{/}En 
esto lleg\u00f3 un anciano, 
que ven\u00eda de trabajar del 
campo. Era un hombre de 
la monta\u00f1a de Efra\u00edn, que 
viv\u00eda en Guibe\u00e1; las 
gentes del lugar eran 
benjaminitas. {I}17_{/}Vio a 
aquel viajero en la plaza 
de la ciudad, y le dijo: 
\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde vienes y 
ad\u00f3nde vas?\u00bb. {I}18_{/}\u00c9l 
respondi\u00f3: \u00abVenimos de 
Bel\u00e9n de Jud\u00e1 y vamos a 
la monta\u00f1a de Efra\u00edn. Yo 
soy de all\u00ed. Fui a Bel\u00e9n 
de Jud\u00e1, y ahora vuelvo a 
mi casa; pero nadie 
quiere hospedarme en su 
casa. {I}19_{/}Tenemos paja y 
forraje para nuestros 
asnos, y pan y vino para 
m\u00ed, para tu sierva y para 
el joven que acompa\u00f1a a 
tu siervo. No nos falta 
nada\u00bb. {I}20_{/}El anciano le 
dijo: \u00abLa paz est\u00e9 
contigo; yo te dar\u00e9 todo 
lo que te haga falta, 
pero no pases la noche en 
la plaza\u00bb. {I}21_{/}Los llev\u00f3 
a su casa, ech\u00f3 de comer 
a sus asnos, se lavaron 
los pies y despu\u00e9s 
comieron y bebieron.
{I}22_{/}Cuando m\u00e1s contentos 
estaban, unos hombres 
pervertidos de la ciudad 
empezaron a dar golpes a 
la puerta y a decir al 
anciano due\u00f1o de la casa: 
\u00abS\u00e1canos al hombre que ha 
entrado en tu casa para 
que abusemos de \u00e9l\u00bb. 
{I}23_{/}El due\u00f1o de la casa 
sali\u00f3 y les dijo: \u00abNo, 
hermanos m\u00edos, no hag\u00e1is 
semejante barbaridad, por 
favor. Ya que est\u00e1 en mi 
casa, no deb\u00e9is hacer 
esta infamia. {I}24_{/}Aqu\u00ed 
est\u00e1 mi hija, que es 
virgen; os la sacar\u00e9 
fuera para que abus\u00e9is de 
ella y hag\u00e1is con ella lo 
que quer\u00e1is; pero no 
comet\u00e1is con este hombre 
semejante infamia\u00bb. 
{I}25_{/}Pero no quisieron 
escucharlo. Entonces el 
levita les sac\u00f3 a su 
concubina. Ellos abusaron 
de ella durante toda la 
noche hasta la ma\u00f1ana, y 
al salir la aurora la 
dejaron. {I}26_{/}Al 
amanecer, la mujer fue a 
la casa donde estaba su 
marido y cay\u00f3 muerta a la 
puerta. {I}27_{/}Su marido se 
levant\u00f3, abri\u00f3 la puerta 
de la casa para salir y 
continuar su camino, 
cuando vio a su concubina 
ca\u00edda a la entrada de la 
casa con las manos en el 
umbral. {I}28_{/}\u00c9l le dijo: 
\u00abLev\u00e1ntate y v\u00e1monos\u00bb. 
Ella no respondi\u00f3. 
Entonces la carg\u00f3 sobre 
su asno y se puso en 
camino para ir a su casa. 
{I}29_{/}Cuando lleg\u00f3 a su 
casa, tom\u00f3 un cuchillo, 
descuartiz\u00f3 el cad\u00e1ver de 
su concubina en doce 
trozos y los mand\u00f3 por 
todo el territorio de 
Israel. {I}30_{/}Todos los 
que lo ve\u00edan comentaban: 
\u00abHay que reflexionar y 
pensar lo que hay que 
hacer. Nunca ha sucedido 
ni se ha visto cosa 
semejante desde que los 
israelitas salieron de 
Egipto hasta hoy\u00bb.
{1}20{/}

GUERRA DE ISRAEL CONTRA 
BENJAM\u00cdN{/}

{I}1_{/}Todos los israelitas 
como un solo hombre, 
desde Dan hasta Berseba y 
la regi\u00f3n de Galaad, 
fueron a reunirse ante el 
Se\u00f1or en Misp\u00e1. {I}2_{/}Los 
jefes de todo el pueblo, 
todas las tribus de 
Israel, asistieron a la 
asamblea del pueblo de 
Dios, cuatrocientos mil 
hombres de a pie que 
sab\u00edan manejar la espada. 
{I}3_{/}Los de la tribu de 
Benjam\u00edn supieron que los 
israelitas se hab\u00edan 
reunido en Misp\u00e1. Los 
israelitas preguntaron: 
\u00abContadnos c\u00f3mo se ha 
cometido este crimen\u00bb. 
{I}4_{/}Entonces el levita, 
el marido de la v\u00edctima, 
les dijo: \u00abYo llegu\u00e9 con 
mi concubina a Guibe\u00e1 de 
Benjam\u00edn para pasar la 
noche. {I}5_{/}Los de Guibe\u00e1 
durante la noche rodearon 
la casa donde yo estaba 
con idea de matarme, y de 
tal manera abusaron de mi 
concubina que muri\u00f3. 
{I}6_{/}Yo descuartic\u00e9 en 
trozos su cad\u00e1ver, los 
mand\u00e9 por todo el 
territorio para que todo 
Israel se enterara del 
crimen tan cruel. 
{I}7_{/}Vosotros, como 
israelitas, deliberad y 
tomad una decisi\u00f3n\u00bb. 
{I}8_{/}Todo el pueblo se 
levant\u00f3 como un solo 
hombre, diciendo: 
\u00abNinguno de nosotros 
volver\u00e1 a su tienda, 
ninguno volver\u00e1 a su 
casa. {I}9_{/}Vamos a echar 
suertes a ver a qui\u00e9n le 
toca atacar a Guibe\u00e1; 
{I}10_{/}uno de cada diez 
hombres de todas las 
tribus de Israel se 
encargar\u00e1 de conseguir 
v\u00edveres para el ej\u00e9rcito; 
los dem\u00e1s ir\u00e1n a dar su 
merecido a Guibe\u00e1 de 
Benjam\u00edn por la infamia 
que han cometido en 
Israel\u00bb. {I}11_{/}Todos los 
israelitas se unieron, 
como un solo hombre, para 
atacar a la ciudad.
{I}12_{/}Las tribus de Israel 
enviaron mensajeros a la 
tribu de Benjam\u00edn para 
decir: \u00ab\u00bfQu\u00e9 crimen es 
\u00e9ste que se ha cometido 
entre vosotros? 
{I}13_{/}Entregad a esos 
hombres perversos que hay 
en Guibe\u00e1 para que los 
matemos y hagamos 
desaparecer el mal de en 
medio de Israel\u00bb. Pero 
los de Benjam\u00edn no 
hicieron caso a sus 
hermanos, los israelitas. 
{I}14_{/}Los benjaminitas 
salieron de todas las 
ciudades y se reunieron 
en Guibe\u00e1 para ir a 
luchar contra los 
israelitas. {I}15_{/}Los 
benjaminitas, venidos de 
todas las ciudades, 
sumaron veinticinco mil 
hombres diestros en el 
manejo de la espada, sin 
contar los de Guibe\u00e1. 
{I}16_{/}Entre ellos hab\u00eda 
setecientos hombres 
elegidos, zurdos, capaces 
de tirar una piedra 
contra un pelo sin errar 
el blanco. {I}17_{/}Y los 
israelitas, prescindiendo 
de los de Benjam\u00edn, eran 
cuatrocientos mil, todos 
gente de guerra y 
diestros en el manejo de 
la espada; {I}18_{/}fueron a 
Betel para consultar a 
Dios: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de nosotros 
subir\u00e1 el primero a 
luchar contra los de 
Benjam\u00edn?\u00bb. El Se\u00f1or 
respondi\u00f3: \u00abJud\u00e1\u00bb.
PARCIAL VICTORIA DE 
BENJAM\u00cdN{/}

{I}19_{/}Los israelitas se 
pusieron en marcha por la 
ma\u00f1ana y acamparon en 
Guibe\u00e1 {I}20_{/}para luchar 
contra Benjam\u00edn, 
coloc\u00e1ndose en orden de 
batalla contra ellos. 
{I}21_{/}Pero los de Benjam\u00edn 
hicieron una salida desde 
Guibe\u00e1 y mataron en aquel 
d\u00eda a veintid\u00f3s mil 
israelitas. {I}22_{/}Los 
israelitas fueron a 
Betel, estuvieron 
llorando ante el Se\u00f1or 
hasta la tarde y le 
consultaron: \u00ab\u00bfVolveremos 
a luchar contra nuestros 
hermanos de Benjam\u00edn?\u00bb. 
El Se\u00f1or respondi\u00f3: \u00abId 
contra \u00e9l\u00bb. {I}23_{/}Entonces 
los israelitas se 
hicieron fuertes y 
volvieron a presentar 
batalla en el mismo lugar 
del d\u00eda anterior. {I}24_{/}Se 
acercaron de nuevo a los 
de Benjam\u00edn, {I}25_{/}pero 
los de Benjam\u00edn salieron 
a su encuentro desde 
Guibe\u00e1 y mataron a otros 
dieciocho mil israelitas 
diestros en el manejo de 
la espada. {I}26_{/}Entonces 
todo el ej\u00e9rcito de 
Israel y todo el pueblo 
fueron a Betel y all\u00ed 
lloraron ante el Se\u00f1or y 
ayunaron aquel d\u00eda hasta 
la tarde y ofrecieron al 
Se\u00f1or holocaustos y 
sacrificios de 
reconciliaci\u00f3n. 
{I}27_{/}Despu\u00e9s consultaron 
al Se\u00f1or. En aquel tiempo 
estaba all\u00ed el arca de la 
alianza del Se\u00f1or, {I}28_{/}y 
Fine\u00e9s, hijo de Eleazar, 
hijo de Aar\u00f3n, estaba a 
su servicio. Ellos 
preguntaron: \u00ab\u00bfSaldremos 
otra vez a luchar contra 
nuestros hermanos de 
Benjam\u00edn, o nos damos por 
vencidos?\u00bb. El Se\u00f1or 
contest\u00f3: \u00abId, porque 
ma\u00f1ana los entregar\u00e9 en 
vuestras manos\u00bb.
VICTORIA DE ISRAEL SOBRE 
BENJAM\u00cdN{/}

{I}29_{/}Los israelitas 
tendieron una emboscada 
en torno a Guibe\u00e1; 
{I}30_{/}al tercer d\u00eda 
marcharon contra los de 
Benjam\u00edn y se pusieron en 
orden de batalla frente a 
Guibe\u00e1, como las otras 
veces. {I}31_{/}Los de 
Benjam\u00edn salieron a su 
encuentro, alej\u00e1ndose de 
la ciudad como las veces 
anteriores; mataron a 
unos treinta hombres por 
los caminos de Betel y de 
Gaba\u00f3n. {I}32_{/}Los de 
Benjam\u00edn dec\u00edan: \u00abEst\u00e1n 
derrotados ante nosotros, 
como la vez anterior\u00bb. 
Pero los israelitas se 
dec\u00edan: \u00abHuyamos para 
traerlos lejos de la 
ciudad\u00bb. {I}33_{/}Entonces, 
mientras los israelitas 
se movieron de su puesto 
y se pusieron en orden de 
batalla en Baal Tamar, la 
emboscada de Israel 
surgi\u00f3 de su puesto al 
poniente de Guibe\u00e1. 
{I}34_{/}Y llegaron frente a 
Guibe\u00e1 diez mil hombres 
escogidos de todo Israel. 
El combate fue duro, pues 
los de Benjam\u00edn no se 
dieron cuenta del mal que 
se les echaba encima. 
{I}35_{/}El Se\u00f1or derrot\u00f3 a 
Benjam\u00edn ante Israel, y 
los israelitas mataron 
aquel d\u00eda veinticinco mil 
cien benjaminitas 
diestros en el manejo de 
la espada. {I}36_{/}Los de 
Benjam\u00edn se dieron cuenta 
de que estaban 
derrotados. Los 
israelitas hab\u00edan cedido 
terreno a Benjam\u00edn porque 
confiaban en la emboscada 
que hab\u00edan tendido junto 
a Guibe\u00e1. {I}37_{/}Los 
emboscados se desplegaron 
r\u00e1pidamente sobre Guibe\u00e1, 
y pasaron a espada a toda 
la ciudad. {I}38_{/}Los 
israelitas hab\u00edan 
convenido con los 
emboscados, como se\u00f1al, 
que \u00e9stos har\u00edan surgir 
de la ciudad una columna 
de humo. {I}39_{/}Los 
israelitas volvieron la 
espalda en el combate. 
Benjam\u00edn hab\u00eda matado a 
unos treinta hombres de 
Israel y se dec\u00eda: \u00abEst\u00e1n 
vencidos ante nosotros, 
como en la batalla 
anterior\u00bb. {I}40_{/}Pero 
entonces comenz\u00f3 a 
levantarse de la ciudad 
la se\u00f1al, una columna de 
humo; y Benjam\u00edn, 
volviendo los ojos atr\u00e1s, 
se dio cuenta del 
incendio de la ciudad, 
que sub\u00eda al cielo. 
{I}41_{/}Los israelitas les 
hicieron frente, y los de 
Benjam\u00edn, aterrados ante 
el desastre que les ven\u00eda 
encima, {I}42_{/}huyeron por 
el camino del desierto, 
pero los que ven\u00edan de la 
ciudad los alcanzaron y 
los mataron; {I}43_{/}los 
cercaron, los 
persiguieron y los 
derrotaron frente al 
oriente de Guibe\u00e1. 
{I}44_{/}Cayeron dieciocho 
mil benjaminitas, todos 
hombres valientes. 
{I}45_{/}Los otros volvieron 
la espalda y huyeron al 
desierto, hacia la roca 
de Rim\u00f3n. Los israelitas 
mataron a cinco mil 
hombres por las subidas; 
despu\u00e9s los persiguieron 
hasta Guid\u00f3n y mataron a 
dos mil hombres. {I}46_{/}El 
total de los que cayeron 
de Benjam\u00edn aquel d\u00eda fue 
de veinticinco mil 
hombres, todos diestros 
en el manejo de la espada 
y hombres valientes. 
{I}47_{/}Seiscientos hombres 
pudieron huir al 
desierto, a la roca de 
Rim\u00f3n, y permanecieron 
all\u00ed durante cuatro 
meses. {I}48_{/}Los 
israelitas atacaron a los 
de Benjam\u00edn y los pasaron 
a espada, a los hombres, 
a los animales y a todo 
lo que encontraron. A 
todas las ciudades que 
encontraron les 
prendieron fuego.
{1}21{/}

LAMENTO DE ISRAEL{/}

{I}1_{/}Los israelitas hab\u00edan 
hecho este juramento en 
Misp\u00e1: \u00abNinguno de 
nosotros dar\u00e1 su hija a 
ninguno de Benjam\u00edn por 
mujer\u00bb. {I}2_{/}El pueblo fue 
a Betel y estuvo all\u00ed 
hasta la tarde ante Dios, 
levantando su voz y 
haciendo gran llanto, y 
dec\u00edan: {I}3-{/}\u00ab\u00bfPor qu\u00e9, oh 
Se\u00f1or, Dios de Israel, ha 
pasado esto, que Israel 
haya sido privado de una 
de sus tribus?\u00bb. {I}4_{/}Al 
d\u00eda siguiente el pueblo 
se levant\u00f3 de madrugada, 
erigi\u00f3 all\u00ed un altar y 
ofreci\u00f3 holocaustos y 
sacrificios de 
reconciliaci\u00f3n. {I}5_{/}Se 
preguntaron: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de 
entre todas las tribus de 
Israel no acudi\u00f3 a la 
asamblea del Se\u00f1or?\u00bb. 
Porque hab\u00edan jurado 
solemnemente que quien no 
subiese a Misp\u00e1 ante el 
Se\u00f1or ser\u00eda castigado con 
la muerte.
SE PROVEE DE MUJERES A 
LOS SUPERVIVIENTES DE 
BENJAM\u00cdN{/}

{I}6_{/}Los israelitas se 
compadecieron de su 
hermano Benjam\u00edn. Y se 
dec\u00edan: \u00abHoy ha sido 
cortada de Israel una 
tribu. {I}7-{/}\u00bfQu\u00e9 haremos 
para dar mujeres a los 
que quedan? Porque hemos 
jurado ante el Se\u00f1or no 
darles nuestras hijas por 
mujeres\u00bb. {I}8_{/}Entonces se 
preguntaron: \u00ab\u00bfHay alguno 
de entre las tribus de 
Israel que no haya subido 
a Misp\u00e1 ante el Se\u00f1or?\u00bb. 
Y result\u00f3 que ninguno de 
Yab\u00e9s de Galaad hab\u00eda 
venido al campamento, a 
la asamblea. {I}9_{/}El 
pueblo hab\u00eda sido contado 
y, en efecto, no hab\u00eda 
ninguno de Yab\u00e9s de 
Galaad. {I}10_{/}Entonces la 
asamblea envi\u00f3 doce mil 
hombres de los m\u00e1s 
valientes con esta orden: 
\u00abId y pasad a espada a 
todos los habitantes de 
Yab\u00e9s de Galaad, a las 
mujeres y a los ni\u00f1os. 
{I}11_{/}Matad a todos los 
varones y a todas las 
mujeres que no sean 
v\u00edrgenes, pero dejad con 
vida a las v\u00edrgenes\u00bb. As\u00ed 
lo hicieron. {I}12_{/}Entre 
los habitantes de Galaad 
encontraron cuatrocientas 
v\u00edrgenes y las llevaron 
al campamento de Silo, en 
la tierra de Cana\u00e1n. 
{I}13_{/}Toda la asamblea 
envi\u00f3 mensajeros a los de 
Benjam\u00edn, que estaban en 
la roca de Rim\u00f3n, para 
ofrecerles la paz. 
{I}14_{/}Los de Benjam\u00edn 
regresaron, y los 
israelitas les dieron por 
mujeres las que hab\u00edan 
quedado con vida en Yab\u00e9s 
de Galaad; pero no hab\u00eda 
bastantes para todos.
{I}15_{/}El pueblo se 
compadeci\u00f3 de Benjam\u00edn, 
porque el Se\u00f1or hab\u00eda 
abierto una brecha en las 
tribus de Israel. 
{I}16_{/}Los ancianos de la 
comunidad se preguntaron: 
\u00ab\u00bfQu\u00e9 haremos para 
procurar mujeres a los 
que faltan, pues las 
mujeres de Benjam\u00edn 
fueron exterminadas?\u00bb. 
{I}17_{/}Y a\u00f1adieron: \u00ab\u00bfC\u00f3mo 
conservar un resto de 
Benjam\u00edn para que no 
desaparezca una tribu de 
Israel? {I}18_{/}Porque 
nosotros no podemos 
darles por mujeres a 
nuestras hijas, ya que 
los israelitas hicieron 
este juramento: Maldito 
quien d\u00e9 mujer a 
Benjam\u00edn\u00bb. {I}19_{/}Despu\u00e9s 
dijeron: \u00abEst\u00e1 cerca la 
fiesta del Se\u00f1or que se 
celebra todos los a\u00f1os en 
Silo, ciudad situada al 
norte de Betel, al 
oriente del camino que 
sube de Betel a Siqu\u00e9n y 
al sur de Lebon\u00e1\u00bb. {I}20_{/}Y 
mandaron decir a los de 
Benjam\u00edn: \u00abId y poneos en 
emboscada en las vi\u00f1as. 
{I}21_{/}Os qued\u00e1is 
observando y, cuando 
ve\u00e1is que las muchachas 
de Silo salen para bailar 
en coro, sal\u00eds vosotros 
de las vi\u00f1as y os llev\u00e1is 
cada uno una y os volv\u00e9is 
a vuestra tierra. 
{I}22_{/}Cuando sus padres o 
sus hermanos vengan a 
querellarse con vosotros, 
les diremos: Perdonadlos 
por haber tomado cada uno 
su mujer, como en guerra; 
porque si se las 
hubieseis dado vosotros, 
entonces vosotros ser\u00edais 
culpables\u00bb. {I}23_{/}Los de 
Benjam\u00edn lo hicieron as\u00ed 
y tomaron de entre las 
que bailaban una cada 
uno. Despu\u00e9s volvieron 
cada uno a su heredad, 
edificaron las ciudades y 
se establecieron en 
ellas. {I}24_{/}Los 
israelitas se fueron cada 
uno a su tribu y a su 
clan y volvieron cada uno 
a su heredad.
{I}25_{/}En aquel tiempo no 
hab\u00eda rey en Israel y 
cada cual hac\u00eda lo que 
quer\u00eda.
