{N}1,{/}3: (3-11) Los errores del v. 4 (cf Tit 3,9) podr\u00edan preludiar las genealog\u00edas de eones (seres emanados de la divinidad) de los gn\u00f3sticos del s. II. Pero m\u00e1s probablemente reflejan una especie de juda\u00edsmo gn\u00f3stico que aparece ya en el libro de los Jubileos (finales del s. II a.C.) y en cartas paulinas precedentes (Rom 14,1ss; Col 2,8-10.20-23). La ley es buena (v. 8), pero ten\u00eda un car\u00e1cter transitorio (cf G\u00e1l 3,23-4,7). Las leyes obligan a justos y malvados, pero en su aspecto penal miran m\u00e1s bien a estos. Listas como las de los vv. 9-10 las encontramos en escritos paulinos (Rom 1,28-31; 1Cor 6,9-10; G\u00e1l 5,19-21) y en la filosof\u00eda popular c\u00ednica y estoica.

{N}1,{/}18: (18-20) A veces el Esp\u00edritu Santo transmit\u00eda por medio de los profetas sus disposiciones referentes a la elecci\u00f3n de una persona para una misi\u00f3n especial (cf He 13,1s). En el v. 19 no se trata solamente de la excomuni\u00f3n; Satan\u00e1s era tambi\u00e9n considerado como autor de los males f\u00edsicos (Lc 13,16; 2Cor 12,7). Tales castigos podr\u00edan hacerlos volver al buen camino.

{N}2,{/}9: (9-15) San Pablo sabe muy bien que hombre y mujer tienen una misma dignidad (G\u00e1l 3,28). Pero en aquel ambiente de inferioridad de la mujer era inevitable que surgieran problemas al tratar de llevarlos a la pr\u00e1ctica. Advi\u00e9rtase que la argumentaci\u00f3n de Pablo no tiene valor demostrativo, sino ilustrativo. La misi\u00f3n fundamental de la mujer es ser madre y educar a los hijos. Y el fiel cumplimiento de esa tarea la llevar\u00e1 a la salvaci\u00f3n. Lo que no quiere decir que, para salvarse, precise la mujer del matrimonio (cf 1Cor 7).

{N}3,{/}1: (1-7) Obispo y presb\u00edtero designan en las pastorales, como en He 20,17.28, unas mismas personas. El primer t\u00e9rmino se refiere a la misi\u00f3n {C}(ep\u00edscopos={/}vigilante), el segundo pone de relieve la madurez que tal misi\u00f3n requiere. Entre las cualidades que ha de poseer el candidato, menciona la de haber sido marido de una sola mujer. San Pablo no proh\u00edbe las segundas nupcias; pero los mismos paganos no las ve\u00edan bien, consider\u00e1ndolas como una falta de fidelidad a la primera mujer. El Ap\u00f3stol, si bien permite el matrimonio a los presb\u00edteros, propuso como ideal de los mismos el celibato (1Cor 7). Cuando la Iglesia lo crey\u00f3 oportuno lo exigi\u00f3 a los candidatos al sacerdocio.
{C}La jerarqu\u00eda en las cartas pastorales.{/} San Pablo ejerce autoridad sobre todas las cristiandades por \u00e9l fundadas. Timoteo y Tito, que poseen la plenitud del sacerdocio, son delegados suyos en las iglesias que \u00e9l les conf\u00eda. Al frente de cada Iglesia, con la misi\u00f3n de ense\u00f1ar y gobernar, aparecen los obispos-presb\u00edteros; no sabemos si eran obispos en el sentido que hoy tiene ese t\u00e9rmino o simples sacerdotes. Como ministros suyos aparecen los di\u00e1conos. Tenemos, por tanto, los tres grados de la jerarqu\u00eda; pero no todav\u00eda el episcopado mon\u00e1rquico, que aparece claramente establecido a principios del s. II. Los escritos b\u00edblicos no suministran datos para detectar c\u00f3mo se verific\u00f3 el paso de la situaci\u00f3n de las pastorales a la realidad del s. II.

{N}3,{/}8: (8-13) No est\u00e1 claro si se trata de las mujeres de los di\u00e1conos o, lo que es m\u00e1s probable, de las diaconisas (cf Rom 16,1). La Iglesia es la depositaria del mensaje de Cristo y la que tiene la tarea de conservarla y ense\u00f1arla a los hombres. El v. 16 presenta seguramente un himno de car\u00e1cter primitivo que celebra los misterios fundamentales de la Palabra encarnada; el Esp\u00edritu Santo testific\u00f3 la verdad, la santidad y la resurrecci\u00f3n de Jesucristo (cf Rom 1,4).

{N}4,{/}1: (1-5) Los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb son los tiempos mesi\u00e1nicos, que comenzaron con la venida de Cristo y durar\u00e1n hasta su segunda venida al fin de los tiempos. Nos encontramos ya inmersos en ellos y experimentamos las pruebas anunciadas para ellos. El v. 2b evoca la marca indeleble de su infamia, que llevaban en su carne los esclavos fugitivos. Los gn\u00f3sticos condenaban el matrimonio, que consideraban estado pecaminoso. La condenaci\u00f3n de los alimentos es un vestigio del juda\u00edsmo, que no acababa de descartar la tradicional divisi\u00f3n de los alimentos puros y los impuros (que no pod\u00edan tomarse). Semejante rigorismo se encontraba tambi\u00e9n en ciertos c\u00edrculos religiosos y filosof\u00edas paganas del Oriente. San Pablo declara buenas ambas cosas y s\u00f3lo por motivos superiores considerar\u00e1 mejor la renuncia a ellas.

{N}4,{/}6: (6-16) San Pablo no descalifica los ejercicios f\u00edsicos; contribuyen al fortalecimiento y mejor dominio del cuerpo, y dan lugar al premio en las competiciones. Pero todo eso vale poco en comparaci\u00f3n con el ejercicio de la vida cristiana, que tiene como premio la vida eterna. El v. 14 alude a la ordenaci\u00f3n episcopal de Timoteo, en la que el colegio de los presb\u00edteros impone las manos. La Iglesia ha conservado este rito en la ordenaci\u00f3n de los sacerdotes.

{N}5,{/}3: (3-16) Las viudas de los vv. 9-10 formaban, muy probablemente, una instituci\u00f3n distinta de las diaconisas y desempe\u00f1aban tareas de catequesis y caridad. Precioso y oportuno ejemplo para tal clase de personas, con el que adem\u00e1s de llenar el vac\u00edo que entra\u00f1a la viudez prestan un inestimable bien al pr\u00f3jimo.

{N}5,{/}17: (17-24) Entre los consejos que Pablo da a Timoteo, tan humano alguno de ellos, reflejo de la atenci\u00f3n y delicadeza del Ap\u00f3stol con sus colaboradores (v. 23), est\u00e1 el de la prudencia en la selecci\u00f3n de los candidatos al ministerio, advirti\u00e9ndole la responsabilidad y consecuencias que podr\u00eda llevar consigo una elecci\u00f3n precipitada. Se trata, sin duda, de una excelente y oportuna advertencia no s\u00f3lo para el obispo que ordena, sino tambi\u00e9n para cuantos fieles son llamados a testificar en su favor. Para el v. 18, cf Dt 24,4; Lc 10,7.

{N}6,{/}1: (1-2) Pablo se\u00f1ala la conducta que han de observar los siervos, como creyentes, para con sus amos, particularmente para con los que comparten tambi\u00e9n la fe cristiana. El Ap\u00f3stol comprende que de momento aquella sociedad de esclavos y se\u00f1ores era irreversible. Lo que \u00e9l pudo hacer e hizo fue predicar, como Cristo, los principios de fraternidad universal Cuando ellos llegasen a informar la legislaci\u00f3n de los pueblos, fruto de la penetraci\u00f3n del cristianismo en las capas sociales, se acabar\u00eda aquella denigrante esclavitud.

{N}6,{/}20: (20-21) Preocupaci\u00f3n peculiar de Pablo fue la fiel transmisi\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas (cf 1Cor 11,2.23; 15,3; G\u00e1l 1,6ss): solicitud que al final de su vida quiere transmitir a su disc\u00edpulo y que es tarea permanente de la Iglesia. Y de los padres creyentes, que han de considerar como la mejor herencia que han recibido y pueden transmitir a sus hijos la fe cristiana.

