{N}1,{/}15: (15-17) Primera parte de un himno, tomado probablemente de la liturgia, en el que se afirma la absoluta primac\u00eda de Cristo en el orden de la creaci\u00f3n. \u00c9l es \u00abimagen\u00bb del Padre, igual en perfecci\u00f3n a \u00e9l (1,19), que se nos hace visible en el Hijo (Jn 14,19), \u00abprimog\u00e9nito\u00bb de la creaci\u00f3n, m\u00e1s que la preexistencia expresa la supremac\u00eda y el poder de Cristo sobre toda la creaci\u00f3n. Todas las cosas, tambi\u00e9n las potestades ang\u00e9licas, han sido creadas en \u00e9l, como en su centro de unidad; por \u00e9l como causa eficiente, y con miras a \u00e9l, en quien todo subsiste y halla su centro de cohesi\u00f3n y armon\u00eda.

{N}1,{/}18: (18-19) Exponen la relaci\u00f3n de Cristo con la Iglesia. \u00c9l es la cabeza; la fuente que comunica la vida a los fieles, los penetra con ella y los une como miembros de un organismo viviente. \u00c9l es el \u00abprincipio, primog\u00e9nito\u00bb de entre los muertos, no s\u00f3lo en cuanto que fue el primero que resucit\u00f3, sino en cuanto que en su resurrecci\u00f3n est\u00e1 realmente incluida la nuestra (cf 1Cor 15,20). \u00c9l es en quien reside la \u00abplenitud divina\u00bb (cf 2,9) efectiva y esencialmente, no en las potestades ang\u00e9licas.

{N}1,{/}20: (20-23) La reconciliaci\u00f3n de Cristo se extiende: a los hombres, que obtienen el perd\u00f3n de los pecados y la filiaci\u00f3n divina; a los seres inanimados, que un d\u00eda se ver\u00e1n libres de la esclavitud a que las somete el hombre cuando las utiliza para fines distintos de los que Dios les se\u00f1al\u00f3 (cf Rom 8,19-22). Respecto de los seres celestiales, Pablo ve detr\u00e1s de la ley (G\u00e1l 4,2s) a los \u00e1ngeles, que se oponen a Cristo y se hacen acreedores a la reconciliaci\u00f3n con \u00e9l. Una explicaci\u00f3n m\u00e1s general podr\u00eda ser: el pecado rompe la armon\u00eda entre los seres de la Creaci\u00f3n; la reconciliaci\u00f3n de los hombres afectar\u00eda a los \u00e1ngeles en cuanto que, al ser reconciliados los hombres, los \u00e1ngeles recobran la armon\u00eda con ellos, integr\u00e1ndose todos de nuevo en la gran familia de Dios.

{N}1,{/}24: (24-29) La pasi\u00f3n de Cristo fue m\u00e1s que suficiente para la redenci\u00f3n de todos los hombres. Lo que falta es: seg\u00fan unos, los sufrimientos del cuerpo m\u00edstico (sufri\u00f3 la cabeza, tienen que sufrir los miembros), lo que pondr\u00eda de relieve la uni\u00f3n de los cristianos con Cristo y de los cristianos entre s\u00ed. Seg\u00fan otros, lo que falta es la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9ritos del Cristo hist\u00f3rico, lo que se obtiene mediante los sufrimientos apost\u00f3licos que requiere la predicaci\u00f3n del evangelio, lo que pone de relieve la unidad del ministerio de Cristo y el de los ap\u00f3stoles (Jn 20-21), la necesidad de los trabajos apost\u00f3licos y la conexi\u00f3n necesaria entre el ministerio y los sufrimientos (Jn 16,1ss; He 14,22; 2Cor 4,7ss). El \u00abmisterio escondido\u00bb del que se habla es el designio salvador de Dios respecto de los gentiles, a quienes llama a formar parte del reino de Cristo en las mismas e id\u00e9nticas condiciones que las de los jud\u00edos (cf Ef 3,1-13).

{N}2,{/}4: (4-15) En Cristo reside toda la divinidad efectiva y esencialmente (v. 9); no la comparte con las potestades ang\u00e9licas. Y s\u00f3lo de \u00e9l, como de su fuente, depende toda la verdadera sabidur\u00eda, toda riqueza espiritual y toda perfecci\u00f3n. A la circuncisi\u00f3n de los jud\u00edos contrapone Pablo la circuncisi\u00f3n espiritual, que es el bautismo instituido por Cristo, que nos incorpora al nuevo pueblo de Dios (cf Rom 6,1-11). La justicia de Dios exig\u00eda la debida expiaci\u00f3n por nuestros pecados, que el autor presenta como anotados en una cuenta de deudas que nosotros nunca hubi\u00e9ramos podido satisfacer con nuestras propias fuerzas. Pero Dios ha clavado en la cruz de Jes\u00fas esa c\u00e9dula de deuda, quit\u00e1ndola de en medio mediante la expiaci\u00f3n que en aquella llev\u00f3 a cabo Jes\u00fas. Con ello Cristo venci\u00f3 por completo a los principados y potestades, se trate de los principados y potestades que Pablo entrev\u00e9 detr\u00e1s de la ley (a quienes quita su instrumento de dominaci\u00f3n) o de las potestades infernales.

{N}3,{/}1: (1-4) Pablo coloca como punto de partida y fundamento de la vida moral y asc\u00e9tica del cristiano la uni\u00f3n con Cristo resucitado, en la cual nos introduce el bautismo. Por \u00e9l morimos al pecado y renacemos a una nueva vida, cuya manifestaci\u00f3n esplendorosa y feliz no experimentaremos hasta que no hayamos traspasado los umbrales de esta vida mortal. Entre tanto tenemos que ir perfilando en nosotros la imagen de Cristo mediante una uni\u00f3n cada vez m\u00e1s \u00edntima con \u00e9l, por la renuncia al pecado y las concupiscencias (vv. 5-11) y la vivencia de las virtudes cristianas, sobre todo de la caridad (vv. 12-17). Vivimos en la tierra y tenemos que realizar una tarea en ella; pero con la mente y el coraz\u00f3n puestos en el m\u00e1s all\u00e1, donde nos espera Cristo.

{N}3,{/}5: (5-11) El v. 11 contiene una doctrina trascendental: en el nuevo orden inaugurado por Cristo desaparecen todas las diferencias de raza, cultura, clase social y religi\u00f3n, y con ellas el abismo que separaba a unos de otros (cf G\u00e1l 3,28). Para el hombre nuevo, cf Ef 4,17-24.

{N}3,{/}12: (12-17) El cristiano debe realizar todas las cosas -tambi\u00e9n las profanas, pues Cristo es tambi\u00e9n Se\u00f1or de la creaci\u00f3n- con la confianza puesta en Jesucristo y en su poder glorioso, y orientarlas, como a su \u00faltimo fin, a la gloria y alabanza de Dios. As\u00ed quedan santificadas (v. 18).

{N}3,{/}18: (18-4,1). Efesios expone m\u00e1s ampliamente estas recomendaciones familiares, particularmente las referentes a los esposos (cf Ef 5,22-23). La recomendaci\u00f3n que hace a los amos tiene vigencia tambi\u00e9n hoy: cumplir con los deberes de justicia y equidad con los obreros. Lo que es una exigencia de la ley natural es un deber especial para un empresario cristiano. La medida de su generosidad para con ellos ser\u00e1 la medida que les aplicar\u00e1 a todos ellos Dios, que es el aut\u00e9ntico y verdadero se\u00f1or y soberano de todos.

{N}4{/};1: (1-6) Concluye se\u00f1alando dos deberes fundamentales del cristiano: la oraci\u00f3n y el apostolado. Aquella mantendr\u00e1 el esp\u00edritu unido al Se\u00f1or y fortalecer\u00e1 el fundamento del que tiene que brotar toda la vida cristiana. El apostolado, por su parte, deriva de la entra\u00f1a misma del evangelio, que es esencialmente universalista. Quien se contentase con su propia justificaci\u00f3n y salvaci\u00f3n y se despreocupase de la de los dem\u00e1s no habr\u00eda entendido el mensaje de Jesucristo.

