{N}1,{/}1: (1-18) La Iglesia primitiva recurri\u00f3 frecuentemente a los himnos para celebrar, expresar y anunciar su fe. Nuestro pr\u00f3logo es un buen ejemplo de ello. En \u00e9l nos es presentado el protagonista del evangelio, destacando su origen eterno (vv. 1-5), su aparici\u00f3n como luz y vida en nuestro mundo (vv. 9-13) y el aterrizaje definitivo en nuestra historia haci\u00e9ndose uno de nosotros (vv. 14-18). Nuestro evangelista utiliz\u00f3 este himno primitivo para prologar su obra. Este nuevo destino le oblig\u00f3 a introducir en \u00e9l algunas modificaciones y ampliaciones: la insistencia en que la Palabra proyectaba hablar al hombre antes de que este existiese (v. 2); la acentuaci\u00f3n del Bautista como testigo de Jes\u00fas, frente a las sobrevaloraciones que los disc\u00edpulos de Juan hab\u00edan hecho de su persona (vv. 6-8.15); el modo concreto como Dios lleg\u00f3 a nuestro mundo, superando intentos anteriores de acercamiento, como el de Mois\u00e9s, mediador de la ley, la cual no pudo conducir a la salvaci\u00f3n (vv. 14.16-18).

{N}1,{/}19: (19-35) El Bautista excluye toda pretensi\u00f3n mesi\u00e1nica de su persona. Las tres figuras, que \u00e9l niega ser, pertenec\u00edan al terreno de las especulaciones mesi\u00e1nicas. Frente a ellas, Juan afirma que es testigo eminente de Jes\u00fas, la voz \u00faltima que deb\u00eda anunciarlo; y lo hace present\u00e1ndolo como {C}cordero,{/} eliminador del pecado; como {C}poseedor del Esp\u00edritu,{/} iniciador de los tiempos mesi\u00e1nicos y \u00faltima manifestaci\u00f3n de Dios; como el {C}elegido,{/} a partir del cual adquiere su sentido \u00faltimo el pensamiento de la \u00abelecci\u00f3n\u00bb, aplicado a los creyentes.

{N}1,{/}36: (36-51) Los disc\u00edpulos acuden a Jes\u00fas confes\u00e1ndolo como el mes\u00edas, aquel del que escribieron Mois\u00e9s y los profetas; rabb\u00ed, hijo de Dios, rey de Israel. En toda esta titulatura cristol\u00f3gica se presupone, adem\u00e1s de aquel primer encuentro, todos los posteriores, es decir, toda la reflexi\u00f3n ulterior gracias a la cual, y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, los disc\u00edpulos pueden descubrir la verdadera personalidad de Jes\u00fas. El mismo Jes\u00fas lo afirma al replicar que, desde la fe, se har\u00e1 posible que vean en \u00e9l al hijo del hombre, punto de uni\u00f3n entre el cielo y la tierra (v. 51, en referencia a G\u00e9n 28,12). S\u00f3lo sigui\u00e9ndolo se descubre la riqueza de su persona.

{N}2,{/}1: (1-11) Estamos ante un signo. Esto nos obliga a mirar m\u00e1s all\u00e1 del hecho en s\u00ed, teniendo los siguientes puntos de referencia: la constataci\u00f3n de la madre de Jes\u00fas: no tienen vino, es decir, la insuficiencia de la revelaci\u00f3n antigua; la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas: la revelaci\u00f3n plena comenzar\u00e1 cuando llegue su \u00abhora\u00bb. Esto se afirma en el marco de una boda: inicio de las nuevas relaciones entre Dios y el hombre. Comienza un tiempo nuevo, una nueva creaci\u00f3n (sumando a estos tres d\u00edas los cuatro mencionados en el c. 1, tenemos la semana: alusi\u00f3n a la primera creaci\u00f3n).

{N}2,{/}13: (13-22) En lugar de la purificaci\u00f3n del templo, aqu\u00ed deber\u00edamos hablar de la sustituci\u00f3n del mismo. En realidad, se trata de eso. Jes\u00fas es presentado como el verdadero y \u00fanico templo, el punto de uni\u00f3n entre lo humano y lo divino. El templo antiguo y todas las realidades simbolizadas en \u00e9l se hallan totalmente reemplazadas por la persona de Jes\u00fas.

{N}3,{/}1: (1-21) La aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas es mucho m\u00e1s que el reconocimiento de sus obras extraordinarias (2,23-25; 3,1-3). \u00c9l es la manifestaci\u00f3n \u00faltima del amor de Dios (v. 16); el principio \u00faltimo para el discernimiento y el juicio (vv. 17-19); el revelador del Padre, procedente del mundo \u00abde arriba\u00bb. Para aceptarlo as\u00ed es necesario nacer de nuevo del agua y del Esp\u00edritu, ser engendrado por Dios o abrirse plenamente a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu.

{N}3,{/}22: (22-30) La sobrevaloraci\u00f3n que los disc\u00edpulos del Bautista hac\u00edan de su maestro (He 17,24-18,5) obliga a nuestro evangelista a introducir otro testimonio, puesto en labios del propio Juan, para destacar la superioridad de Jes\u00fas; \u00e9l es el verdadero esposo (a partir de Oseas, las relaciones de Dios con su pueblo comenzaron a ser presentadas bajo la imagen del matrimonio), mientras que el Bautista es simplemente su precursor y el organizador de la fiesta; \u00e9l es la palabra reveladora, cuya audici\u00f3n produce la verdadera alegr\u00eda, incluso en el Bautista.

{N}3,{/}31: (31-36) Jes\u00fas se autopresenta como el que es de arriba, el enviado del Padre, el \u00fanico que puede hablarnos con conocimiento de causa de Dios, porque su testimonio recae sobre lo que ha o\u00eddo y ha visto (1,18). Quien lo acepta as\u00ed participa ya de la vida del mundo divino. Nuestro texto ser\u00eda el desarrollo \u00faltimo del di\u00e1logo con Nicodemo, interrumpido temporalmente por el testimonio del Bautista, vv. 22-30.

{N}4,{/}1: (1-15) Jes\u00fas act\u00faa absolutamente libre de prejuicios: supera la mentalidad raqu\u00edtica que consideraba indecoroso para un rabino hablar en p\u00fablico con una mujer, y se coloca por encima de las fronteras raciales. En cuanto don de Dios, que rechaza la acepci\u00f3n de personas (He 10,34), se ofrece a la mujer samaritana. \u00c9l es quien concede el agua viva, el dador del Esp\u00edritu (7,37-39), el regalador de la salud (2Cor 9,15). El don de Dios se identifica con Dios mismo, que se da en Jes\u00fas.

{N}4,{/}16: (16-18) Los cinco maridos que ha tenido la samaritana se refieren muy probablemente a los cinco dioses a los que se dio culto en Samar\u00eda (2Re 17,24ss); y el que tiene actualmente, que es Yav\u00e9, no es leg\u00edtimo, porque el culto que se le da es ileg\u00edtimo. Estar\u00edamos, por tanto, ante una persona que, aparte su conducta personal, simboliza a su regi\u00f3n.

{N}4,{/}19: (19-26) La aparici\u00f3n del mes\u00edas (v. 26) relativiza la cuesti\u00f3n del culto. A partir de Jes\u00fas no existe el culto verdadero si no es dado al Padre en uni\u00f3n con \u00e9l, que es la verdad y el nuevo templo (2,21), y bajo el impulso de Esp\u00edritu (v. 24).

{N}4,{/}38: (38-42) El texto presupone una misi\u00f3n floreciente en Samar\u00eda. Despu\u00e9s de la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas en la regi\u00f3n, los que le dieron impulso y crearon la comunidad fueron los que tuvieron que huir de Jerusal\u00e9n a ra\u00edz de la persecuci\u00f3n suscitada con motivo de \u00ablo de Esteban\u00bb (He 8). Ellos fueron los que trabajaron. Los que se beneficiaron de su trabajo (v. 38) fueron los ap\u00f3stoles delegados de la Iglesia de Jerusal\u00e9n para inspeccionar y controlar dicha misi\u00f3n (He 8,14).

{N}4,{/}46: (46-54) En comparaci\u00f3n con la versi\u00f3n sin\u00f3ptica del hecho (Mt 8,5-13; Lc 7,1-10), tenemos aqu\u00ed una magnificaci\u00f3n del mismo: curaci\u00f3n a distancia. Se pretende, como es habitual con los \u00absignos\u00bb en el cuarto evangelio, que el hecho lleve a la fe. La lecci\u00f3n es clara: necesidad de la fe en la palabra vivificante de Jes\u00fas, una fe que procura primordialmente la vida, y que llega hasta aceptar su persona. Nadie m\u00e1s que Jes\u00fas da vida. Nadie m\u00e1s que \u00c9l vence la enfermedad y la muerte.

{N}5,{/}1: (10.15.16.18) Para nuestro evangelio la palabra \u00abjud\u00edo\u00bb no es un concepto {C}\u00e9tnico:{/} no designa a los habitantes de un pa\u00eds llamado Judea, sino {C}teol\u00f3gico:{/} la clase dirigente jud\u00eda, enemiga de Jes\u00fas y, posteriormente, de los cristianos, contra los que dieron un decreto de excomuni\u00f3n de la sinagoga (cf 9,22: unos jud\u00edos, los padres del ciego de nacimiento, tienen miedo a \u00ablos jud\u00edos\u00bb).
{N}5,{/}1: (1-30) Es propio del evangelio de Juan narrar los signos de tal modo que sean seguidos de una discusi\u00f3n y terminen en un discurso revelador del significado de los mismos. Todos ellos apuntan a Jes\u00fas mismo en cuanto enviado de Dios. Esto significa que Jes\u00fas no puede ser entendido si se le separa de Dios (vv. 10-18). Jes\u00fas dispone, por tanto, del mismo poder de Dios en orden a la concesi\u00f3n de la vida. Existe una perfecta unidad de acci\u00f3n entre el Padre y el Hijo, que se concreta en dos temas fundamentales: la vida y el juicio (vv. 19-30).

{N}5,{/}3: (3-4) Algunos manuscritos a\u00f1aden: \u00abque estaban esperando el movimiento de las aguas. 4El \u00e1ngel del Se\u00f1or bajaba de cuando en cuando a la piscina y agitaba el agua. El primero que entraba despu\u00e9s de que el agua fuera agitada, se curaba de cualquiera enfermedad que tuviera\u00bb. Este texto est\u00e1 omitido en los mejores manuscritos antiguos.

{N}5,{/}31: (31-47) Ante el argumento esgrimido por los enemigos de Jes\u00fas en contra de sus pretensiones, por apoyarse en su propio testimonio (v. 31) (y vale lo mismo en relaci\u00f3n con la fe cristiana), la r\u00e9plica pone de manifiesto la veracidad de Jes\u00fas: se halla rubricada por el testimonio del Padre, que habla a favor de Jes\u00fas en la Escritura; tambi\u00e9n es aducido, aunque no como definitivo, el testimonio del Bautista; el de las propias obras, que engloban a toda la acci\u00f3n reveladora de Jes\u00fas; el mismo Mois\u00e9s est\u00e1 a favor de Jes\u00fas: el verdadero israelita es el que, a trav\u00e9s del AT, llega a Cristo (1,47). Despu\u00e9s de todos los argumentos, repitamos que Jes\u00fas no puede ser comprendido si se le separa de Dios.

{N}6,{/}1: (1-15) El relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes, en cuanto \u00absigno\u00bb, debe llevar a descubrir en Jes\u00fas al enviado de Dios, que responde a las necesidades m\u00e1s profundas del hombre. As\u00ed lo demuestra el conocimiento sobrehumano de Jes\u00fas; el n\u00famero siete (5 + 2), n\u00famero sagrado, imagen de Dios; el protagonismo absoluto de Jes\u00fas (comp\u00e1rese con Mc 6,37.41); la universalidad de su destino, simbolizada en las cinco mil persona saciadas. Deber\u00edamos hablar de la multiplicaci\u00f3n del pan, en lugar de la multiplicaci\u00f3n de los panes.

{N}6,{/}16: (16-21) Este milagro de epifan\u00eda, \u00abYo soy\u00bb describe la marcha de la Iglesia por el mundo en medio de dificultades y convulsiones. \u00danicamente la presencia de Jes\u00fas puede hacer que la barca llegue felizmente a la otra orilla.

{N}6,{/}22: (22-51a). Como el man\u00e1 salv\u00f3 al antiguo pueblo de Dios, as\u00ed ahora Jes\u00fas ha sido enviado del cielo, no como un milagrero com\u00fan, sino como el pan que alimenta la vida y que debe ser comido mediante su aceptaci\u00f3n por la fe. Este discurso sobre \u00abel pan de la vida\u00bb es de tipo \u00absapiencial\u00bb y pod\u00eda se entendido perfectamente por los interlocutores de Jes\u00fas.

{N}6,{/}51: (51b-58) El lugar adecuado de nuestro texto ser\u00eda el c. 13, relato de la \u00faltima cena. El evangelista lo traslada aqu\u00ed, por la semejanza con la materia, para hacer un discurso completo sobre el pan. N\u00f3tense dos diferencias en relaci\u00f3n con el discurso anterior: all\u00ed el protagonista era el Padre; aqu\u00ed lo es Jes\u00fas; la respuesta del hombre all\u00ed era la fe; aqu\u00ed, el comer y el beber la carne y la sangre. No resulta dif\u00edcil comprender la reacci\u00f3n de los que le escuchaban.

{N}6,{/}60: ss. A lo largo del c. 6 se habla de la \u00abgente\u00bb, de los \u00abjud\u00edos\u00bb, de los \u00abdisc\u00edpulos que abandonan\u00bb. Creemos que se trata siempre de las mismas personas, admiradores de Jes\u00fas, pero que no se deciden a dar el \u00faltimo paso exigido por la confesi\u00f3n adecuada de la fe cristiana: Jes\u00fas es el pan bajado del cielo, el enviado del Padre. Frente a dicha fe insuficiente de los admiradores inicialmente bastante entusiasmados con Jes\u00fas, se provoca seguidamente la confesi\u00f3n de la fe adecuada, cuyo representante y portavoz es Pedro.

{N}7,{/}1: (1-52) Jes\u00fas sube de inc\u00f3gnito a la fiesta. Evita la publicidad. No quiere ser considerado como un simple milagrero, sino como el dador del agua viva, del Esp\u00edritu (vv. 37-39), iniciador, por tanto, de los tiempos mesi\u00e1nicos; como enviado, cuya doctrina es la del que le envi\u00f3; como teniendo su patria \u00abarriba\u00bb, confundiendo los c\u00e1lculos humanos acerca de su origen y procedencia. La autopresentaci\u00f3n de Jes\u00fas divide, como siempre, a sus oyentes; unos lo aceptan o comienzan a hacerlo, otros lo odian a muerte.

{N}7,{/}53: (7,53-8,11) La historia de la ad\u00faltera no perteneci\u00f3 originalmente a este evangelio: interrumpe el contexto; falta en la mayor\u00eda de los manuscritos antiguos; anduvo errante de un lugar para otro; encajar\u00eda en cualquiera de los sin\u00f3pticos, particularmente en Lucas, donde la narra alg\u00fan manuscrito. En todo caso, pertenece al evangelio, y ense\u00f1a a no aplicar despiadadamente la ley cuando tambi\u00e9n los jueces son pecadores (Rom 2,1). Jes\u00fas, en cumplimiento de su misi\u00f3n, la perdona (Lc 19,10) y le concede la vida.

{N}8,{/}12: (12-30) La discusi\u00f3n entre Jes\u00fas y sus enemigos, entre el cristianismo naciente y el juda\u00edsmo, sobre su origen y procedencia arguye no s\u00f3lo falta de fe, sino tambi\u00e9n resistencia a la misma. Se acent\u00faan dos ense\u00f1anzas: 1) s\u00f3lo Jes\u00fas y el Padre tienen competencia para juzgar su doctrina; 2) la partida pr\u00f3xima de Jes\u00fas, su muerte, har\u00e1 in\u00fatil para muchos su b\u00fasqueda indebida (7,33ss). 

{N}8,{/}31: (31-59) Estamos ante la discusi\u00f3n m\u00e1s violenta entre Jes\u00fas y sus adversarios y, en un segundo nivel, entre el cristianismo y el juda\u00edsmo. Lo m\u00e1s sorprendente de la misma es que tiene lugar entre \u00abJes\u00fas y los jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo en \u00e9l\u00bb (v. 31). Esta afirmaci\u00f3n se ve desmentida tanto por el objeto de la discusi\u00f3n como por el modo como es llevada. En realidad se trata de una fe incipiente: \u00ablos que hab\u00edan cre\u00eddo\u00bb=los que hab\u00edan sentido un entusiasmo por Jes\u00fas o por su movimiento, pero que no se decidieron a llegar a confesar a Jes\u00fas como hijo de Dios, como el enviado, escud\u00e1ndose en los privilegios jud\u00edos. El racionalismo, aunque sea religioso, tambi\u00e9n excluye a Jes\u00fas.

{N}9,{/}1: (1-41) El relato constituye una exposici\u00f3n dramatizada del proceso de la fe. El verdadero milagro es Jes\u00fas en cuanto luz del mundo (8,12; 9,5), que resulta asequible \u00fanicamente a la fe, no a la investigaci\u00f3n: s\u00f3lo el que se ha lavado (v. 7), el creyente, el que acepta a Jes\u00fas como el enviado, queda iluminado, comienza a ver, inmediatamente se ve sometido a un proceso: la gente, y sobre todo los dirigentes, no quieren que escape nada a su control; este milagro de la luz es como una espada de dos filos: a unos les ilumina, mientras que a los que cre\u00edan ver les ciega (v. 39); el relato nos presenta a Jes\u00fas como el cumplidor de las antiguas esperanzas sobre la iluminaci\u00f3n del misterio de la existencia humana (Is 35,5). El curado se convierte en s\u00edmbolo de todo el proceso de la fe.

{N}9,{/}22: El relato del ciego de nacimiento refleja al mismo tiempo los acontecimientos ocurridos posteriormente entre el cristianismo y el juda\u00edsmo. Los fariseos, que hab\u00edan alcanzado en el sanedr\u00edn la mayor\u00eda, dieron, en torno al a\u00f1o 80, en el concilio de Jamnia, un decreto de excomuni\u00f3n de la sinagoga contra todos los seguidores y partidarios del movimiento de Jes\u00fas (9,22; 12,42; 16,2). Las cosas se nos cuentan como si hubiesen tenido lugar en tiempos de Jes\u00fas. A partir de entonces la designaci\u00f3n \u00abjud\u00edos\u00bb y \u00abfariseos\u00bb es intercambiable: la clase dirigente es, desde la fecha indicada, el juda\u00edsmo fariseo

{N}10,{/}1: (21) Las dos par\u00e1bolas, originariamente independientes, la del {C}pastor y el reba\u00f1o{/} (vv. 1-6), que indica la seguridad de las ovejas bajo la protecci\u00f3n del pastor, y que se concreta en la ampliaci\u00f3n de la misma (vv. 11-18), utilizando el lenguaje directo, hablando de la entrega de su vida por ellas para que tengan la vida verdadera; y la de la {C}puerta{/} (vv. 7-10), que presenta a Jes\u00fas como el acceso \u00fanico a la salud, responden a la pregunta de los jud\u00edos sobre {C}qui\u00e9n es Jes\u00fas.{/} \u00c9l busca a las ovejas (cf 9,35), no las dispersa como ellos, que son pastores aprovechados y a sueldo (9,34); \u00e9l se entrega a su misi\u00f3n hasta jugarse la vida por las ovejas, no las explota ni huye ante el peligro. Este lenguaje tiene delante el AT (Ez 34 y 37,16ss) y el uso que el NT hace de esta imagen (Mc 6,34; 14,27; Lc 15,3-7; 1Pe 2,25).

{N}10,{/}22: (22-42) El planteamiento mesi\u00e1nico est\u00e1 mal hecho. En la respuesta de Jes\u00fas se ve claro que \u00e9l es el mes\u00edas en cuanto enviado del Padre. Para reconocerlo as\u00ed, es necesaria la renuncia a la convicci\u00f3n de estar en posesi\u00f3n absoluta de la verdad y de ser los due\u00f1os absolutos del reba\u00f1o, y la apertura a las exigencias de la fe. S\u00f3lo desde ella puede reconocerse la unidad de acci\u00f3n de Jes\u00fas con el Padre: sus obras son las de Dios; y si esto es claramente as\u00ed, debe consiguientemente aceptarse la constante presencia de Dios en \u00e9l.

{N}11,{/}1: (1-44) La peculiaridad de nuestro relato en comparaci\u00f3n con los otros signos es que aqu\u00ed el hecho y su interpretaci\u00f3n se hallan fusionados, constituyendo una unidad literaria. As\u00ed lo exig\u00eda la dramatizaci\u00f3n de esta historia singular. Su dimensi\u00f3n simb\u00f3lica es clara: Jes\u00fas es la resurrecci\u00f3n y la vida bien porque da la vida del cuerpo como la espiritual; \u00e9l es el vencedor de la muerte; \u00e9l no deja a sus \u00abamigos\u00bb en el sepulcro; su uni\u00f3n con \u00e9l es la garant\u00eda de la vida, no s\u00f3lo en un futuro lejano -como lo piensa Marta, expresando as\u00ed la convicci\u00f3n jud\u00eda de la \u00e9poca-, sino ya a partir del momento presente (5,24s); desde la fe, el hombre vive ya en la eternidad de Dios. M\u00e1s all\u00e1 del hecho, y prescindiendo de la realidad del mismo, se halla esta ense\u00f1anza permanente y consoladora.

{N}11,{/}45: (45-54) La escena es una par\u00e1bola en acci\u00f3n, que ilumina otra sentencia de Jes\u00fas: \u00abquien quiera salvar su vida, la perder\u00e1...\u00bb (Mc 8,35). El sanedr\u00edn y su representante oficial condenan a Jes\u00fas para salvar al pueblo, cuando ning\u00fan pueblo puede salvarse fuera de este \u00fanico camino de salud. La consecuencia fue que dej\u00f3 de ser el pueblo de Dios y surgi\u00f3 uno nuevo.

{N}11,{/}55: (11,55-12,11) Por muy sofisticados que sean los medios de purificaci\u00f3n inventados por el hombre, nunca podr\u00e1n llegar a dejar limpia la conciencia (Heb 9-10); esta insuficiencia es la que se halla simbolizada en los \u00abseis\u00bb d\u00edas de purificaci\u00f3n antes de la pascua (el n\u00famero seis indica la imperfecci\u00f3n, lo mismo que el siete simboliza la perfecci\u00f3n y la plenitud). Nuestro relato apunta de manera muy clara hacia el \u00fanico medio posible de purificaci\u00f3n: la participaci\u00f3n en la muerte y en la pascua de Jes\u00fas.

{N}12,{/}12: (12-19) Estamos ante la entronizaci\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas. El sentido de la misma s\u00f3lo podr\u00eda ser comprendido despu\u00e9s de la pascua y desde ella (v. 16). \u00c9l es un rey singular; no encaja en las categor\u00edas habituales sobre la realeza (Mc 10,41-45).

{N}12,{/}20: (20-22) En los \u00abgriegos\u00bb que quieren ver a Jes\u00fas tiene delante nuestro evangelista a todo el \u00abmundo no jud\u00edo\u00bb, que se abri\u00f3 a la predicaci\u00f3n del evangelio. En esa evangelizaci\u00f3n del mundo gentil jugaron un papel muy importante Felipe y Andr\u00e9s (cf 6,5-8).

{N}12,{/}23: (23-29) Llega la \u00abhora\u00bb de Jes\u00fas, que es la de su glorificaci\u00f3n, pues Dios rubricar\u00e1, con su autoridad y poder, la obra de Jes\u00fas. El camino de Jes\u00fas termina en la gloria. Es el mismo camino que deben seguir sus disc\u00edpulos. Como concreci\u00f3n de la amargura de la \u00abhora\u00bb, el evangelista traslada aqu\u00ed la escena de Getseman\u00ed, que deb\u00eda contarnos en el c. 18.

{N}12,{/}30: (30-36) La pasi\u00f3n es el juicio de Dios sobre el mundo: condenaci\u00f3n del ego\u00edsmo, caracter\u00edstica del mundo, y que se halla personificada en el diablo; y apertura al amor, caracter\u00edstica de Dios, y que se halla personificada en Jes\u00fas (v. 15); es el origen de un nuevo pueblo, constituido por los que se unen, mediante la fe y la aceptaci\u00f3n de la luz al redentor (v. 32); es el reto y la superaci\u00f3n de todo mesianismo triunfalista (vv. 33-36).

{N}12,{/}37: (37-50) Nuestro texto responde a la pregunta de por qu\u00e9 Jes\u00fas no fue aceptado: 1) ya lo hab\u00eda predicho la Escritura; 2) hay muchos m\u00e1s creyentes de lo que parece, aunque sean \u00abvergonzantes\u00bb (vv. 42s); 3) la dificultad objetiva: aceptar a Dios en un hombre como nosotros, hasta el extremo de que o\u00edrle a \u00e9l equivale a o\u00edr a Dios, rechazarlo es quedar sometido a un juicio de condena, aceptarlo es ver iluminada la propia existencia... Estas son algunas de las razones por las que Jes\u00fas fue rechazado, a pesar de haber hecho grandes milagros. Los jud\u00edos permanec\u00edan incr\u00e9dulos. Despu\u00e9s de esto, Jes\u00fas no volver\u00e1 a dirigirse a las turbas.

{N}13,{/}1: (1-20) Tenemos aqu\u00ed, yuxtapuestos, dos relatos del lavatorio. El primero (vv. 6-11) es un {C}signo,{/} cuyo sentido no se comprende \u00abahora\u00bb, sino despu\u00e9s; es una acci\u00f3n que tiene que realizar Jes\u00fas y que \u00fanicamente \u00e9l puede hacer (n\u00f3tese que a Pedro no le dice \u00absi no te dejas lavar\u00bb, sino \u00absi no te lavo\u00bb). Este primer relato acent\u00faa la necesidad y el significado de la muerte de Jes\u00fas. El segundo relato (vv. 12-20) es un {C}ejemplo{/} cuyo sentido entiende todo el mundo cuando la realiza; es una acci\u00f3n que deben realizar los disc\u00edpulos a imitaci\u00f3n de Jes\u00fas, particularmente los dirigentes de la comunidad. En \u00e9l se acent\u00faa la necesidad de la praxis del amor.

{N}13,{/}21: (21-30) La incongruencia existente en el relato: a pesar de la claridad con que el traidor ha sido identificado por Jes\u00fas, los disc\u00edpulos no saben d\u00f3nde va Judas ni reaccionan en lo m\u00e1s m\u00ednimo al saber que va a entregar a Jes\u00fas, tiene la finalidad de que las cosas se desarrollen pac\u00edficamente; demuestra la soberan\u00eda de Jes\u00fas, que conoce los prop\u00f3sitos de Judas y no se opone a ellos; establece la separaci\u00f3n entre Jes\u00fas y los \u00absuyos\u00bb, por un lado, y los de fuera, los de las tinieblas, por otro, a los que pertenece Judas.

{N}13,{/}22: (27) Para nuestro evangelio, la conducta \u00e9tico-moral determina la pertenencia del hombre al mundo de Dios, de arriba, de la verdad..., o lo contrario, al mundo de Satan\u00e1s, de abajo, de la mentira... La opci\u00f3n humana coloca al hombre en un mundo o en el opuesto. Judas, al abandonar el seguimiento de Jes\u00fas, opta por el mundo contrario a \u00e9l. Una forma gr\u00e1fica de decirlo es que el diablo entr\u00f3 en \u00e9l, como el propietario entra a tomar posesi\u00f3n de la casa o finca adquirida.

{N}13,{/}31: (13,41-14,31) Es el verdadero y \u00fanico discurso de despedida. Se introduce con el tema de la partida de Jes\u00fas (vv. 13-31), que coincide con el de su glorificaci\u00f3n, con la manifestaci\u00f3n de la gloria en \u00e9l: Jes\u00fas ha manifestado a Dios en toda su actuaci\u00f3n, particularmente en los \u00faltimos acontecimientos de su vida, y, a su vez, Dios manifestar\u00e1 toda la dimensi\u00f3n y significado de Jes\u00fas resucit\u00e1ndolo y elev\u00e1ndolo junto a s\u00ed. Despu\u00e9s el discurso, comprendido bajo la figura literaria llamada \u00abinclusi\u00f3n\u00bb (n\u00f3tese el \u00abno se turbe vuestro coraz\u00f3n\u00bb en los versos 1 y 27), se desarrolla en dos partes: {C}me voy{/} (vv. 1-17) y {C}vuelvo{/} (vv. 14,18-27). El retorno de Jes\u00fas tiene lugar en la pascua, que es la verdadera parus\u00eda jo\u00e1nica.

{N}14,{/}14: (14-16s) La primera sentencia sobre el Par\u00e1clito le presenta como \u00abotro\u00bb Jes\u00fas, que estar\u00e1 de forma permanente con los disc\u00edpulos. En declaraciones sucesivas nos es presentado como \u00abmaestro\u00bb, \u00abque ense\u00f1a y recuerda\u00bb (14,25s); como \u00abtestigo\u00bb de Jes\u00fas 15-26s), como \u00abjuez\u00bb del mundo (16,7-11) y como \u00abrevelador\u00bb (16,12-15). El Par\u00e1clito, llamado as\u00ed \u00fanicamente en nuestro evangelio (en 1Jn 2,1 el t\u00edtulo es aplicado a Jes\u00fas), es inseparable de Jes\u00fas, y tiene la funci\u00f3n de desarrollar, completar y actualizar su obra.

{N}15,{/}1: (1-17) La alegor\u00eda de la vid define el disc\u00edpulo cristiano como {C}permanencia{/} en la palabra de Jes\u00fas. Esta permanencia es una realidad personal; se realiza como la proximidad entre personas, como una persona permanece en otra: mediante actos estrictamente personales, de amor, confianza, fidelidad, intercomunicaci\u00f3n, disponibilidad para el sacrificio. Y, como consecuencia, dar\u00e1 frutos, que en nuestro caso son el amor fraterno.

{N}15,{/}18: (15,18-16,4) Las cosas contrarias se excluyen. El amor condena el ego\u00edsmo. Por eso Jes\u00fas y su comunidad, cuya vida est\u00e1 determinada por el amor, se convierten en denuncia permanente del mundo, personificaci\u00f3n del odio, que, en obligada defensa, intenta apagar la voz de quien pone de manifiesto sus obras malas. El ser perseguido en cuanto cristiano es, por tanto, una ley normal, porque el cristiano es un \u00abm\u00e1rtir\u00bb, es decir, un testigo de Jes\u00fas.

{N}16,{/}7: (7-11) El Par\u00e1clito tiene como misi\u00f3n, entre otras, demostrar que Jes\u00fas ten\u00eda raz\u00f3n y que el mundo estaba equivocado. Ha cometido {C}pecado{/} al rechazar a Jes\u00fas (este es el concepto fundamental del pecado en nuestro evangelio); ha cometido una {C}injusticia,{/} juzgando como injusta una causa buena, y la prueba est\u00e1 en el refrendo que ha obtenido de Dios; finalmente se halla sometido al {C}juicio{/} de la cruz, que es el juicio de Dios sobre los jueces que condenaron a Jes\u00fas. 

{N}16,{/}16: (16-24) La ausencia y presencia de Jes\u00fas causa, respectivamente, la tristeza y la alegr\u00eda de los disc\u00edpulos. El \u00abenredo\u00bb literario producido por el \u00abpoco\u00bb: \u00abdentro de poco ya no me ver\u00e9is y dentro de poco me volver\u00e9is a ver\u00bb, se aclara si tenemos en cuenta que se refiere a dos clases distintas de visi\u00f3n: la ocular, que terminar\u00e1 en breve con su partida, y la de la fe, que comenzar\u00e1 en la pascua. Esta segunda es la que produce la alegr\u00eda cristiana, como lo demuestran las caracter\u00edsticas siguientes: s\u00f3lo la experimentar\u00e1n los disc\u00edpulos (v. 22a); nadie se la podr\u00e1 quitar (v. 22b); iluminar\u00e1 el misterio de Jes\u00fas y el de los disc\u00edpulos (v. 23).

{N}16,{/}25: (25-33) Al final de los discursos se desvela el misterio de Jes\u00fas: sali\u00f3 del Padre, vino al mundo, deja el mundo y vuelve al Padre. Estas grandes l\u00edneas constituyen el kerigma jo\u00e1nico m\u00e1s puro. Son como la s\u00edntesis de la cristolog\u00eda jo\u00e1nica. S\u00f3lo a la luz de la pascua y bajo la acci\u00f3n iluminadora del Esp\u00edritu, el misterio de Jes\u00fas comienza a desvelarse.

{N}17,{/}1: Llamado, con poca fortuna, oraci\u00f3n sacerdotal, es m\u00e1s bien el testamento de Jes\u00fas, expuesto en forma oracional. Era un g\u00e9nero literario frecuente en la antig\u00fcedad (cf el discurso de Jacob, G\u00e9n 49, o los de Mois\u00e9s en el Deuteronomio), Jes\u00fas describe su tarea reveladora del Padre: lo ha glorificado (v. 4), ha manifestado su nombre (v. 6), les ha dado su palabra (v. 14), les ha dado su gloria (v. 22), les ha dado a conocer su nombre (v. 26). As\u00ed se autopresenta Jes\u00fas como el revelador, como el enviado del Padre, al que retorna una vez cumplida su misi\u00f3n, en perfecta unidad con \u00e9l, unidad que pide para los creyentes.

{N}18,{/}1: (1-11) En el evangelio de Juan, la figura de Jes\u00fas en la pasi\u00f3n no es la del justo paciente que no abre su boca, sino la del Se\u00f1or que domina los acontecimientos que se le vienen encima. Por eso, no pod\u00eda narrar, en el p\u00f3rtico mismo de la pasi\u00f3n, la oraci\u00f3n de Getseman\u00ed. En su lugar, nuestro relato pone de relieve el conocimiento sobrehumano de Jes\u00fas; su se\u00f1or\u00edo, expresado mediante la f\u00f3rmula teof\u00e1nica \u00abYo soy\u00bb, ante la que caen por tierra sus enemigos; la confrontaci\u00f3n y la lucha entre la luz y las tinieblas.
El evangelio de Juan prescinde del proceso religioso de Jes\u00fas. Lo considera ya hecho en su confrontaci\u00f3n personal con el juda\u00edsmo y en el rechazo total de sus pretensiones, que culmina en la decisi\u00f3n oficial de eliminarlo (11,47-53). El careo personal de An\u00e1s con Jes\u00fas es muy veros\u00edmil, dada la preponderancia pol\u00edtica del que fuera sumo sacerdote. Este careo personal se convirti\u00f3, en el proceso de la transmisi\u00f3n oral, en la sesi\u00f3n nocturna del sanedr\u00edn, de la que nos informan Mateo y Marcos, y que juzgamos absolutamente inveros\u00edmil (de hecho, Lucas no nos la cuenta).

{N}18,{/}28: (18,28-19,16) Es el proceso verdaderamente importante. En \u00e9l, Jes\u00fas y el cristianismo entran en confrontaci\u00f3n con Roma, en la persona de su gobernador. La escena est\u00e1 narrada en forma de drama, teniendo como escenarios el {C}interior{/} del pretorio, donde tiene lugar el di\u00e1logo de Pilato con Jes\u00fas, y el {C}exterior,{/} donde Pilato dialoga con los jud\u00edos. La historicidad del relato debe hacerse compatible con la artificiosidad del mismo. Uno de los intereses m\u00e1s destacado de la narraci\u00f3n es el apolog\u00e9tico: exonerar de toda responsabilidad a los romanos, de quienes depend\u00eda entonces pr\u00e1cticamente la supervivencia cristiana. Pero ciertamente un procurador romano, y menos Pilato, no se dejaba coaccionar por los jud\u00edos. Para ser objetivos hay que pensar en una corresponsabilidad de jud\u00edos y romanos en el proceso y en la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas. En todo el relato destaca la personalidad gigantesca y sobrehumana de Jes\u00fas.

{N}19,{/}17: (17-37) Los pensamientos teol\u00f3gicos de los episodios de la cruz son los siguientes: la {C}realeza{/} de Jes\u00fas (el t\u00edtulo indicativo de la causa de su muerte); su {C}sacerdocio{/} (la t\u00fanica, que \u00fanicamente este evangelista menciona, es descrita teniendo como patr\u00f3n la del sumo sacerdote); la {C}Iglesia y los creyentes{/} (simbolizados en la madre de Jes\u00fas y en el disc\u00edpulo al que tanto quer\u00eda); los {C}dos grandes sacramentos de la Iglesia{/} (simbolizados en el agua y en la sangre que brotaron del costado abierto de Cristo); el {C}don del Esp\u00edritu{/} (simbolizado en la sed de Jes\u00fas y en la entrega del Esp\u00edritu) (vv. 28-30).

{N}20,{/}1: (1-18) La Magdalena no esperaba la resurrecci\u00f3n. Ni siquiera el sepulcro vac\u00edo la hizo pensar en esa posibilidad. Lo mismo le ocurri\u00f3 a Pedro. La causa de la fe pascual, la fe en Cristo resucitado, no fue el hallazgo del sepulcro vac\u00edo; este fue uno de los medios utilizados, desde el principio, para afirmarla. Los disc\u00edpulos tuvieron necesidad de las apariciones de Jes\u00fas.

{N}20,{/}19: (19-20) La verdadera causa de la fe pascual fue el encuentro personal de Jes\u00fas con los suyos; lo que llamamos apariciones. Nuestro relato est\u00e1 pensado como el cumplimiento de las palabras de Jes\u00fas: \u00abvolver\u00e9 a vosotros\u00bb (14,18); \u00abse present\u00f3 en medio de ellos\u00bb (20,19); \u00abotro poco y volver\u00e9is a verme\u00bb (16,16ss); \u00abos enviar\u00e9 el Esp\u00edritu\u00bb (14,26; 15,26; 16,7ss) y \u00abtendr\u00e9is paz\u00bb (16,33) \u00abla paz sea con vosotros..., recibid el Esp\u00edritu Santo\u00bb (20,21ss). El evangelista acent\u00faa adem\u00e1s: la identidad del resucitado con el crucificado (y tambi\u00e9n, l\u00f3gicamente, su diversidad); la confesi\u00f3n adecuada de la fe cristiana: \u00abSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u00bb; la actitud inadecuada de exigir pruebas tangibles y palpables para la fe; y, por \u00faltimo, se subraya la actitud adecuada de la fe en la palabra: \u00absin haber visto\u00bb.

{N}21,{/}1: (1-14) Inicio de la tarea evangelizadora de la Iglesia: \u00abvoy a pescar\u00bb (que es la respuesta al eco de otras palabras; \u00abos har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb), que debe llevar a cabo toda la Iglesia (son mencionados siete \u00abpescadores\u00bb, tres de los cuales no pertenec\u00edan a los doce). Se pone de relieve la capacidad de la Iglesia de recibir en ella a todos sin excepci\u00f3n (los 153) peces indican la universalidad: a pesar de ser tantos, \u00abla red no se rompi\u00f3\u00bb). La \u00abpesca\u00bb tiene y adquiere todo su sentido desde la \u00aborilla\u00bb, donde Jes\u00fas prepara la comida para los pescadores.

{N}21,{/}15: (15-23) Pedro tiene su propio y peculiar carisma, que debe desarrollar en el seguimiento de Cristo, sin excesiva preocupaci\u00f3n por otros modos distintos de vivir la fe. Tambi\u00e9n lo tiene el disc\u00edpulo amado, que sigue a ambos a su manera, y que es el que mejor conoce a Jes\u00fas. Jes\u00fas expresa su deseo de que este disc\u00edpulo amado permanezca hasta que \u00e9l vuelva. Evidentemente se refiere a la permanencia del evangelio, del que \u00e9l es el garante \u00faltimo, como se nos dice en la nota \u00faltima (21,24s), que es el certificado de garant\u00eda. Todo lo escrito se halla totalmente rubricado por la autoridad del as\u00ed llamado disc\u00edpulo amado.

