{N}1,{/}1: (1 a 11) La palabra \u00abevangelio\u00bb no pertenece todav\u00eda al terreno literario, sino al teol\u00f3gico. Designa la acci\u00f3n llevada a cabo por Dios en Cristo para la salvaci\u00f3n del hombre. Y esta acci\u00f3n equivale a una nueva creaci\u00f3n; de ah\u00ed la palabra \u00abprincipio\u00bb que recuerda G\u00e9n 1,1. Nueva acci\u00f3n de Dios en la l\u00ednea de continuidad con el plan trazado previamente; de ah\u00ed la cita de la Escritura. Para que dicha acci\u00f3n sea eficaz se requiere que el hombre colabore, que se convierta, que salga de s\u00ed, que viva en \u00e9xodo permanente; a ello se refiere el texto cuando habla de que toda la gente acud\u00eda a Juan, el profeta, cuya acci\u00f3n se halla simbolizada en su comida y atuendo prof\u00e9ticos. El Bautista es el iniciador escatol\u00f3gico. Cristo, como consumador, \u00abviene detr\u00e1s\u00bb, aunque es \u00abel m\u00e1s fuerte\u00bb, es decir, aquel en quien Dios ha manifestado su poder. La presencia de la realidad divina en nuestro mundo se describe mediante la \u00abapertura del cielo\u00bb; s\u00f3lo as\u00ed podr\u00eda Dios hacerse presente. Lo mismo se indica con la venida del Esp\u00edritu.

{N}1,{/}12: (12 a 13) Este breve relato recoge el hecho hist\u00f3rico de las tentaciones de Jes\u00fas. La forma de las mismas y las im\u00e1genes utilizadas en su presentaci\u00f3n son una elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica, sobre la base del AT, para destacar que Jes\u00fas es el nuevo Mois\u00e9s, que sali\u00f3 vencedor donde fue vencido el antiguo pueblo de Dios. Pueden verse las respuestas de Jes\u00fas en Dt 6,13; 6,16; 8,3; las fieras proceden de Sal 91,13 y de Dt 8,15; los \u00e1ngeles simbolizan la providencia especial de Dios al justo... Es un relato estrictamente mesi\u00e1nico.

{N}1,{/}14s: Es el primer sumario o s\u00edntesis de las que abundan en nuestro evangelio. Pretende decirnos que el centro de gravedad de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas era el reino: la nueva relaci\u00f3n entre el hombre y Dios, el nuevo estado de cosas vinculado a la persona de Jes\u00fas. La respuesta exigida al hombre en la conversi\u00f3n, la fe, la vuelta del hombre a Dios, estimulada, exigida y hasta alegrada por la buena nueva, por el evangelio.

{N}1,{/}16: (16 a 20) La palabra de Jes\u00fas se dirige a los llamados con la misma autoridad indiscutible con que Yav\u00e9 se dirig\u00eda a los profetas del AT. El maestro es una figura divina. Este relato de vocaci\u00f3n habla del milagro de la palabra imperativa de Dios. S\u00f3lo cuando existe la experiencia de este milagro de la palabra de Dios o\u00edda y recibida en el coraz\u00f3n se hacen compatibles dos cosas que, consideradas superficialmente, resultan contradictorias: la palabra imperativa de Dios y la libre decisi\u00f3n del hombre.

{N}1,{/}21: (21 a 28) El elogio mayor que pod\u00eda tributarse a un rabino era no haber dicho nada que no hubiese o\u00eddo a sus mayores. No era este el caso de Jes\u00fas, quien, como aut\u00e9ntico int\u00e9rprete de Dios, no se ve necesitado de que la letra de la ley o la tradici\u00f3n confirmen su doctrina. Jes\u00fas hablaba con autoridad: mezcla de un saber y de un poder sobrenaturales, de una soberan\u00eda sencilla, con la plena conciencia de su misi\u00f3n divina y filiaci\u00f3n \u00fanica, que hac\u00eda o\u00edr en sus palabras a la Palabra. Una palabra liberadora de cualquier posesi\u00f3n alienante del hombre, como en el caso presente: el mal es vencido por el bien, las tinieblas huyen con la aparici\u00f3n de la luz. La aceptaci\u00f3n de Cristo significa la victoria del bien sobre el mal.

{N}1,{/}29: (29 a 39) La victoria sobre el mal se describe mediante el recurso a curaciones concretas. Recordemos que el hombre antiguo ve\u00eda demonios detr\u00e1s de las enfermedades: m\u00e1s all\u00e1 de la fiebre hab\u00eda un demonio que la causaba. La victoria sobre el demonio se pone de relieve al afirmar que alguien ha entrado en su jurisdicci\u00f3n -enfermedad, adversidad, sufrimiento, lepra, dolor, muerte- y ha arrancado al hombre de su tiran\u00eda. El reino de Dios ha comenzado y camina hacia su consumaci\u00f3n.

{N}2,{/}1: (1 a 12) La escena es todo un programa: Jes\u00fas tiene poder sobre el pecado y para devolver al hombre la salud. As\u00ed lo demuestran sus palabras y su conocimiento sobrehumano, quedando el enfermo en segundo plano, como medio para decir qui\u00e9n es Jes\u00fas. La fe que lo descubre vence todos los obst\u00e1culos y dificultades. No otra cosa pretende decirnos el hecho de desmontar el tejado (el mismo Mateo lo vio tan exagerado, que lo suprimi\u00f3 en su versi\u00f3n del mismo hecho).

{N}2,{/}13: (13 a 28) En esta serie de discusiones, que Marcos colecciona aqu\u00ed, se abordan temas esenciales para la comprensi\u00f3n del ser y del actuar de Jes\u00fas: \u00e9l vino para todos, justos y pecadores; pero los justos que se afianzan en la propia justicia se autoexcluyen de la oferta de Jes\u00fas, de la que, por propia convicci\u00f3n, no necesitaban (v. 17); es el esposo que trae consigo la alegr\u00eda: la tristeza es un sentimiento extra\u00f1o en la existencia cristiana (vv. 18-20); \u00e9l aporta y exige una novedad radical: no bastan los remiendos (vv. 21-22); \u00e9l desplaza el centro de inter\u00e9s de lo legal a lo personal: el centro de inter\u00e9s para Jes\u00fas es el hombre (vv. 23-28); \u00e9l da sentido a la ley, no se convierte en su esclavo (3,1-6).

{N}3,{/}7: (7 a 19) Es una descripci\u00f3n general de la actividad de Jes\u00fas. Lo ocurrido en diversas ocasiones nos es presentado como teniendo lugar en un momento determinado y concreto. Lo importante es descubrir la intenci\u00f3n del evangelista. Se trata de justificar la b\u00fasqueda de Jes\u00fas. La raz\u00f3n es clara: \u00e9l sal\u00eda al paso de las necesidades humanas mediante los signos de liberaci\u00f3n que realizaba. Estos, a su vez, demostraban la dignidad de Jes\u00fas. Incluso los esp\u00edritus inmundos, a trav\u00e9s de las personas liberadas, reconoc\u00edan que era el hijo de Dios, actividad esta que deb\u00eda continuar despu\u00e9s que desapareciese Jes\u00fas. Por eso y para eso elige a los doce. Y lo hace de tal modo que la escena evoque la constituci\u00f3n del antiguo pueblo de Dios en la monta\u00f1a sagrada. Aqu\u00ed hay un nuevo Mois\u00e9s y un pueblo nuevo.

{N}3,{/}20: (20 a 35) Tampoco los suyos cre\u00edan en \u00e9l (Jn 7,5; 1,11). Incluso lo tuvieron por loco. Es una verdadera noticia hist\u00f3rica. No puede ser inventado lo que supondr\u00eda un desdoro para aquellos que despu\u00e9s ocuparon puestos importantes en la Iglesia. Estamos ante el misterio de Jes\u00fas, comprensible \u00fanicamente por los que pertenecen a su verdadera familia mediante lazos que son m\u00e1s fuertes que los de la sangre. Los enemigos, los escribas, lo tuvieron por endemoniado. \u00bfPor qu\u00e9? Los escribas se consideraban a s\u00ed mismos como los depositarios del don de Dios en medio de un mundo \u00abendemoniado\u00bb. Por tanto, la ense\u00f1anza y conducta de Jes\u00fas, que chocaba violentamente contra el frente escriba y fariseo, lo situaba en el lado opuesto, ten\u00eda que estar influenciado y determinado por el poder hostil a Dios. Y ese es el aut\u00e9ntico pecado contra el Esp\u00edritu Santo: rechazar el \u00fanico camino de salud abierto por Dios para el hombre. Fuera de \u00e9l no existe el perd\u00f3n. El perd\u00f3n est\u00e1 en el mismo Dios.

{N}4,{/}11: (11 a 12) El texto resulta incomprensible. Va en contra de la naturaleza misma de las par\u00e1bolas, cuya finalidad es aclarar lo dif\u00edcil. Tambi\u00e9n va en contra de Jes\u00fas, que hablaba para que lo entendiese la gente. Muy probablemente estamos ante un texto arameo mal traducido desde el principio al griego. La clave de la soluci\u00f3n estar\u00eda en el t\u00e9rmino {C}mashal,{/} que significa misterio, enigma, sentencia... y par\u00e1bola. En nuestro caso habr\u00eda que traducirlo por \u00abmisterio\u00bb, y el texto deber\u00eda sonar as\u00ed: \u00ab...a los de fuera todo les resulta \u00abmisterioso\u00bb, de modo que (la part\u00edcula tendr\u00eda sentido consecutivo, no final), como dice la Escritura (tendr\u00edamos subyacente una cita de la Escritura) \u00abmirando, miran y no ven...\u00bb; que se conviertan (el \u00abno sea que\u00bb puede tener tambi\u00e9n el sentido contrario de \u00absea, pues, que\u00bb) y ser\u00e1n perdonados\u00bb. El texto dir\u00eda lo contrario de lo que en apariencia dice.

{N}4,{/}35: (35 a 41) Se recurr\u00eda al celem\u00edn o a cualquier vasija cuando la luz deb\u00eda ser apagada. De hacerlo soplando, la llama extinguida produc\u00eda un olor insoportable, en toda la casa. Por eso se colocaba sobre ella cualquier recipiente que hubiese a mano para que se apagase lentamente sin producir tufo. El pensamiento, por tanto, es el siguiente: nadie enciende una luz para volver a apagarla. Y el mismo pensamiento se expresa al decir que la luz no se pone debajo de la cama. Equivale a encender la luz y colocarla en un lugar donde no puede cumplir su misi\u00f3n iluminadora. Lo que queda patente a todas luces es la necesidad de acoger el secreto del Reino y llevarlo a la pr\u00e1ctica. Nuestra responsabilidad queda en pie.

{N}5,{/}1: (1 a 20)Es \u00abposeso\u00bb todo aquel que vive \u00abpose\u00eddo\u00bb, alienado, sin ser \u00e9l mismo, porque otros poderes mandan sobre \u00e9l. S\u00f3lo la palabra de Jes\u00fas es liberadora. Y esto es lo que afirma este milagro. Ha tenido lugar una liberaci\u00f3n profunda. Para hacerla visible entra en escena el demonio, llamado legi\u00f3n: eran las legiones romanas las que estaban esclavizando al pa\u00eds. Aparecen los cerdos, cuya \u00fanica finalidad es llevar a los esp\u00edritus inmundos -al poder que domina al hombre- a las profundidades del mar, que es el lugar de su habitaci\u00f3n. As\u00ed se pone de relieve que la liberaci\u00f3n del hombre ha sido total y que el liberado debe convertirse en liberador de otros posesos.

{N}5,{/}21: (21 a 43) Dos historias entremezcladas, sobre cuyo andamiaje se desarrollan otros tantos pensamientos teol\u00f3gicos: la mujer desahuciada recupera la salud mediante la fe en Jes\u00fas. Se pone de relieve el paso del primer nivel: la salud corporal, al segundo: la paz, que es fruto de la fe, y que significa la consecuci\u00f3n de la salud o salvaci\u00f3n total. El significado de Jairo (\u00ab\u00e9l iluminar\u00e1\u00bb, \u00ab\u00e9l despertar\u00e1\u00bb) es el que sirve de base para el segundo pensamiento teol\u00f3gico: lo mismo que en el caso de L\u00e1zaro (Jn 11,11-14), Jes\u00fas tiene el poder de despertar del sue\u00f1o de la muerte. La imagen del sue\u00f1o es utilizada para afirmar que Jes\u00fas es el principal y el \u00fanico vencedor de la muerte.

{N}6,{/}7: (7 a 13) La expulsi\u00f3n de demonios, en la que parece centrada la \u00abmisi\u00f3n\u00bb encargada por Jes\u00fas a los doce, \u00bfa\u00f1ade algo al tema de la conversi\u00f3n-penitencia? Probablemente no. En nuestros d\u00edas carece de sentido hablar de posesi\u00f3n o expulsi\u00f3n de demonios. Tiene, sin embargo mucho sentido hablar de liberaci\u00f3n de los poderes ajenos al hombre, de aquellos poderes que se le imponen, bien sea desde fuera o desde dentro de s\u00ed mismo, y que lo alienan o tiranizan reduci\u00e9ndolo a la esclavitud. El hombre de hoy est\u00e1 \u00abpose\u00eddo\u00bb por una legi\u00f3n de demonios: dinero, poder, sexo, violencia, placer, droga, confort... El evangelio quiere liberar al hombre de todos estos {C}esp\u00edritus inmundos.{/} \u00bfNo es la misma finalidad de la conversi\u00f3n-penitencia?

{N}6,{/}30: (30 a 44) En toda la escena aparece Jes\u00fas como el salvador \u00faltimo de Israel. Se repite en la gente que acude a \u00e9l lo hecho por Yav\u00e9 a favor de su pueblo. El pan es el s\u00edmbolo profundo de la revelaci\u00f3n concedida por Dios al hombre en el hecho mismo de Jes\u00fas de Nazaret. Y esta es la tarea de la Iglesia: \u00abdadles vosotros de comer\u00bb.

{N}6,{/}45: (45 a 52) La barca en alta mar, en medio de las dificultades y de la adversidad es la imagen adecuada de la Iglesia y de la vida individual: \u00abos har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb (Mc 1,17). S\u00f3lo desde la fe en el \u00abyo soy\u00bb -que define a Jes\u00fas como Yav\u00e9 se defini\u00f3 a s\u00ed mismo en el AT- la barca no s\u00f3lo no sucumbir\u00e1 en las olas, sino que llegar\u00e1 felizmente a la \u00abotra orilla\u00bb, ante el asombro de los disc\u00edpulos que ve\u00edan en Jes\u00fas un fantasma.

{N}7,{/}1: (1 a 23) La relaci\u00f3n con Dios es cuesti\u00f3n del coraz\u00f3n. Dios quiere al hombre en su totalidad, sin rebajas ni parcelaciones; quiere una obediencia sincera y profunda; condena la hipocres\u00eda de la doble vida, la aparente y la real. La observancia externa y perfecta de lo mandado es compatible con la ausencia del coraz\u00f3n y con la impureza ego\u00edsta en todos los campos y direcciones. Y esto es abiertamente condenado por Jes\u00fas.

{N}7,{/}24: (24 a 30) Las palabras de Jes\u00fas reflejan la mentalidad de la \u00e9poca: los jud\u00edos se benefician en exclusiva de la acci\u00f3n liberadora de Dios; los dem\u00e1s, como es el caso de esta mujer no jud\u00eda, son tratados como los perros. Ahora bien, si las exclusivas son siempre nefastas, en el terreno religioso son sencillamente absurdas. Jes\u00fas destruye esta situaci\u00f3n de privilegio y traslada al hombre al terreno de la responsabilidad personal. La sirofenicia se convierte en un ejemplo de la fe que se apropia la acci\u00f3n de Dios mediante el {C}reconocimiento{/} de no poseer t\u00edtulos exigitivos ante Dios, su {C}constancia{/} en la petici\u00f3n y la {C}confianza{/} en la acci\u00f3n misericordiosa y liberadora de Dios.

{N}7,{/}31: (31 a 37) El ruido ensordecedor de la sociedad en que vivimos ha imposibilitado en el hombre la audici\u00f3n de otras palabras que no sean las suyas. No puede o\u00edr las voces que claman contra la injusticia y la opresi\u00f3n..., ni las que proclaman la igualdad de derechos para todos y el respeto a los de cada uno. S\u00f3lo cuando el hombre escucha la palabra del otro y del totalmente Otro se siente profundamente liberado. Liberaci\u00f3n que llegar\u00e1 entonces a su lengua. La lengua quedar\u00e1 libre para anunciar al liberador que trae la salvaci\u00f3n definitiva a todos los hombres.

{N}8,{/}22: (22 a 26) Muy probablemente este milagro de curaci\u00f3n era contado como cualquier otro de la misma especie. El relato adquiri\u00f3 estos rasgos sorprendentes que hoy tiene en el per\u00edodo de su transmisi\u00f3n oral. Con ellos se pretend\u00eda acentuar la dificultad objetiva de la curaci\u00f3n (cf Jn 9) y, por tanto, la magnitud del mismo. En todo caso, la intenci\u00f3n teol\u00f3gica est\u00e1 bastante clara: Jes\u00fas es primordialmente la luz que ilumina la ceguera en que vive el hombre.

{N}9,{/}2: (2 a 8) Jes\u00fas es la gran teofan\u00eda o manifestaci\u00f3n de Dios. Esto se halla expresado mediante los recursos siguientes: las tiendas (\u00c9x 33,7-11; Heb 9,1-14); la nube (\u00c9x 16,10; 19,9), la voz (Dt 18,15-18); la presencia expl\u00edcita del AT, que lo testifica mediante las figuras de Mois\u00e9s y El\u00edas; las vestiduras blancas, que, seg\u00fan la mentalidad antigua, simbolizaban el mundo divino. S\u00f3lo la revelaci\u00f3n logra descubrir el misterio de Jes\u00fas.

{N}9,{/}14: (14 a 29) El presente relato es evangelio, buena noticia. Presupone la actividad exorcista de la Iglesia y la necesidad de revisarla en la l\u00ednea siguiente: su poder curativo-liberador no reside en ella misma, sino en Jes\u00fas; el descubrimiento de la fe como confianza ilimitada en el poder de Dios, como mediadora entre Dios y el hombre, como liberadora de toda \u00abposesi\u00f3n\u00bb. Destaca la intuici\u00f3n de la gente sencilla, que deja a los escribas discutiendo acaloradamente con los disc\u00edpulos o a estos con aquellos, y se va a Jes\u00fas. \u00c9l es quien verdaderamente \u00abpuede\u00bb. La gente de todo su entorno se hab\u00eda dado poco a poco cuenta de ello.

{N}10,{/}1: (1 a 12) Sobre el problema planteado n\u00f3tese lo siguiente: las palabras de Jes\u00fas pertenecen al \u00e1mbito de su \u00abense\u00f1anza\u00bb: son, por tanto, revelaci\u00f3n. Indican la seriedad del seguimiento: el discipulado cristiano se ve comprometido en su aceptaci\u00f3n o rechazo; el pronunciamiento de Jes\u00fas se hace por encima de la ley vigente y prescindiendo de ella. Jes\u00fas saca la cuesti\u00f3n del terreno legal y la sit\u00faa en el plano de la voluntad divina. La unidad matrimonial se funda en el amor de Dios.

{N}10,{/}46: (46 a 52) La escena tiene una importancia excepcional. Es la \u00faltima antes de llegar a Jerusal\u00e9n. Se nos afirma que Jes\u00fas cumple las promesas y esperanzas: abre los ojos a los ciegos (Is 35,5); los que cierran sus ojos a la luz quedan envueltos en tinieblas (Is 6); se es ciego mientras se queda uno \u00abjunto al camino\u00bb, y se ve cuando se marcha \u00abpor el camino\u00bb; son muchos y muy variados los obst\u00e1culos que se oponen a la fe, y que provienen de todos aquellos que representan el orden y est\u00e1n fundamentalmente encargados de mantenerlo: \u00abla gente le reprend\u00eda para que se callase\u00bb.

{N}11,{/}1: (1 a 11) Estamos ante un relato estrictamente mesi\u00e1nico. As\u00ed lo demuestra el {C}lugar{/} (v. 2) en el que, seg\u00fan el AT (Zac 14,4s) y las especulaciones jud\u00edas, Yav\u00e9 o el mes\u00edas har\u00edan su aparici\u00f3n; la {C}cabalgadura{/} utilizada evoca tambi\u00e9n al AT (Zac 9,9; G\u00e9n 49,11); un animal utilizado para fines sagrados no pod\u00eda haber sido empleado en otros menesteres; el grito {C}Hosanna,{/} Yav\u00e9 salva o ayuda (Sal 118,25s). Se trata de la entrada del rey, \u00abel que viene\u00bb a salvar. Esta exclamaci\u00f3n, propia de Marcos, tiene un sentido claro de reconocimiento de la necesidad de Jes\u00fas por parte del pueblo.

{N}11,{/}26: Este vers\u00edculo falta en los principales manuscritos antiguos.

{N}11,{/}27: (27 a 33) El interrogatorio planteado a Jes\u00fas aborda la cuesti\u00f3n mesi\u00e1nica. La \u00abautoridad de Jes\u00fas est\u00e1 en relaci\u00f3n con su dignidad mesi\u00e1nica (1,22.27; 2,10; Mt 28,19). Preguntarle por la \u00abautoridad\u00bb equival\u00eda a la petici\u00f3n de que justificase sus pretensiones mesi\u00e1nicas. Con \u00abtodo esto\u00bb los sacerdotes, escribas y ancianos se refieren a toda la actividad de Jes\u00fas, a sus hechos y ense\u00f1anza: actitud frente a la ley, el templo, el s\u00e1bado... La r\u00e9plica de Jes\u00fas se centra en la inutilidad de discutir o dialogar con aquellos que est\u00e1n cerrados a toda raz\u00f3n que no sea la suya propia.

{N}12,{/}13: Teniendo en cuenta los estamentos de la sociedad jud\u00eda, la trampa tendida a Jes\u00fas era perfecta, no ten\u00eda salida digna. Cualquier soluci\u00f3n le enfrentar\u00eda directamente o con Roma, o con los {C}nacionalistas,{/} opuestos a los tributos; o con los {C}herodianos, {/}favorables a ellos; o con los {C}fariseos,{/} opuestos tambi\u00e9n pero pagadores de los mismos por convicci\u00f3n o por principios teol\u00f3gicos (Dan 2,21: Dios pone a los reyes en sus tronos...). Jes\u00fas no da la raz\u00f3n a ninguno de ellos. Afirma que el principio \u00faltimo de referencia en la conducta del hombre es Dios. Lo que \u00e9l no quiere es determinar la opci\u00f3n pol\u00edtica concreta ni verse envuelto en ning\u00fan partido.

{N}12,{/}18: (18 a 27) El caso presentado a Jes\u00fas te\u00f3ricamente posible desde la ley del levirato (Dt 25,5ss), era una ridiculizaci\u00f3n de la doctrina de Jes\u00fas sobre la resurrecci\u00f3n. En su respuesta, Jes\u00fas destaca: la fidelidad de Dios, que no puede abandonar a sus fieles en el momento de la muerte; la Escritura habla del poder de Dios. Adem\u00e1s, Dios es un Dios de vivos. No puede dudarse, por tanto, de la vida despu\u00e9s de la muerte. Hay, pues, fundadas esperanzas en la resurrecci\u00f3n.

{N}13,{/}1:Habla de la venida del hijo del hombre. Al incorporar determinadas descripciones apocal\u00edpticas (vv. 5-8.14-20.25-27), se ense\u00f1a que, antes de su venida, habr\u00e1 signos anunciadores en la naturaleza y en la historia que, seg\u00fan la mentalidad apocal\u00edptica, preceder\u00edan a la \u00faltima y definitiva intervenci\u00f3n de Dios a favor de los suyos: falsos profetas, persecuciones religiosas, guerras, hambre, conmociones c\u00f3smicas... Ahora bien, esta \u00faltima y definitiva intervenci\u00f3n de Dios hab\u00eda tenido lugar en el acontecimiento de Jes\u00fas y en la inauguraci\u00f3n del nuevo pueblo surgido a partir de \u00e9l. Precisamente por eso, los signos descritos nada tienen que ver con la posibilidad de calcular el tiempo de la parus\u00eda, ya que s\u00f3lo el Padre conoce el d\u00eda y la hora. En este terreno la ense\u00f1anza del evangelio no es el \u00abc\u00e1lculo\u00bb del tiempo, sino la amonestaci\u00f3n a una vigilancia constante.

{N}13,{/}14: (14 a 15) La detenci\u00f3n, el proceso y la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas se hallan enmarcados en el cuadro de la semana: la entrada en Jerusal\u00e9n tiene lugar el domingo; el lunes es purificado el templo; el martes est\u00e1 ocupado en debates y discusiones; la fiesta de los panes sin levadura (14,12) comienza el jueves (a la ca\u00edda del sol del mi\u00e9rcoles); la crucifixi\u00f3n tiene lugar el viernes, y el descubrimiento del sepulcro vac\u00edo, pasado el s\u00e1bado, de nuevo acontece en domingo (16,1).

{N}14,1{/}2: (12 a 25) La pascua jud\u00eda, vinculada al ritual de la cena del cordero y de la comida de los panes sin levadura, evocaba la gran liberaci\u00f3n de Egipto. La \u00faltima pascua celebrada por Jes\u00fas, en contexto claramente pascual y sacrificial (14,12-21), pretende llenar el antiguo ritual de un contenido nuevo: surge la nueva alianza, vinculada al pan y al vino, que simboliza la entrega permanente de Jes\u00fas no s\u00f3lo por Israel, sino por toda la humanidad. La f\u00f3rmula institucional de la eucarist\u00eda, procedente en su \u00faltima redacci\u00f3n de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica (1Cor 11,23-15), encuentra su mejor comentario en Jn 6,31ss: \u00abYo soy el pan venido del cielo...\u00bb. Jes\u00fas pretende dar a este gesto el sentido de sacrificio.

{N}14,{/}53: (53 a 72) La sesi\u00f3n nocturna del sanedr\u00edn es absolutamente inveros\u00edmil. Naci\u00f3 como una ampliaci\u00f3n del careo de An\u00e1s con Jes\u00fas (Jn 18,19-24), que es un relato fiable. Lo \u00fanico veros\u00edmil es la sesi\u00f3n de madrugada -la \u00fanica sesi\u00f3n que nos cuenta Lucas-, y que era necesaria para que el proceso, decidido por las autoridades jud\u00edas, pudiese seguir adelante, entregando al encausado al procurador romano.

{N}15,{/}1: (1 a 41) Las autoridades jud\u00edas acusan a Jes\u00fas de revolucionario religioso, con las inevitables implicaciones pol\u00edticas. Pilato comprueba que eso no es cierto. No obstante, decreta el suplicio \u00abromano\u00bb, la crucifixi\u00f3n. Los relatos son una confrontaci\u00f3n de los jud\u00edos, y de todos los hombres en general, con un acontecimiento, que es el juicio de Dios sobre la humanidad. El \u00abjusto paciente\u00bb (Sal 22,69) lograr\u00e1 que Dios reivindique aut\u00e9nticamente su causa.

{N}16,{/}1: (1 a 8) La presentaci\u00f3n del d\u00eda pascual contiene sorprendentemente s\u00f3lo una escena: las mujeres ante el sepulcro vac\u00edo y la afirmaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n hecha por un joven vestido de blanco (este \u00abatuendo\u00bb indica que la resurrecci\u00f3n es objeto exclusivo de la revelaci\u00f3n divina; s\u00f3lo mediante ella puede ser captada y aceptada. El \u00absilencio\u00bb de las mujeres sobre el particular s\u00f3lo indica que esta aparici\u00f3n no fue decisiva en orden a la aceptaci\u00f3n de la fe pascual). Las apariciones del resucitado son anunciadas (16,7; 14,28), pero no son narradas.

{N}16,{/}9: (9 a 20) Es el final de Marcos, que no perteneci\u00f3 originariamente al evangelio: falta en manuscritos antiguos e importantes; cambia por completo el estilo: de narraci\u00f3n detallada y pintoresca pasa a esquematismo fr\u00edo; Mateo y Lucas siguen a Marcos s\u00f3lo hasta 16,8. Fue a\u00f1adido como resumen-s\u00edntesis de las apariciones del resucitado y, naturalmente, hoy forma parte del evangelio. Sin embargo, a pesar de no poder demostrar la autor\u00eda de Marcos, este final constituye una aut\u00e9ntica reliquia de la primera generaci\u00f3n cristiana.

