{N}1,{/}1: (1-12) La designaci\u00f3n de Nabucodonosor como rey de Asiria es un claro anacronismo, pues \u00e9l fue rey de Babilonia del 605 al 562 a.C., mientras que N\u00ednive hab\u00eda sido destruida en el 612 a.C., por su padre Nabopolasar. Nada sabemos de un rey Medo llamado Arfaxad, en cuanto a la fortaleza de Ecbatana, seg\u00fan Herodoto hab\u00eda sido construida por Deioces hacia el 700 a.C., y fue ocupada por Ciro, rey de Persia (550-530 a.C). Podemos ya observar desde el principio el uso que hace nuestro autor de los datos hist\u00f3ricos y c\u00f3mo su finalidad es otra que la de narrarnos una verdadera historia. Enfrentando a dos gigantes de la historia, prepara dram\u00e1ticamente la escena del posterior asedio a una modesta ciudad israelita.

{N}2,{/}1: (1-20) Se subraya aqu\u00ed la enorme fuerza del ej\u00e9rcito de Nabucodonosor, encomendado a su general Holofernes, nombre de origen persa, que aparece entre los militares de la campa\u00f1a persa contra Egipto en el s. IV a.C. Esta potencia del ej\u00e9rcito que se enfrentar\u00e1 a los israelitas cobra un significado teol\u00f3gico si atendemos a los t\u00e9rminos del discurso de Nabucodonosor, \u00abel se\u00f1or de toda la tierra\u00bb (v. 5), \u00ablo que he dicho lo realizar\u00e9 con mi mano\u00bb (v. 12), etc. Todas son expresiones atribuidas a Dios en la Escritura, especialmente en el \u00c9xodo. Esta reutilizaci\u00f3n de textos b\u00edblicos es t\u00edpica del g\u00e9nero midr\u00e1sico y tiene aqu\u00ed la funci\u00f3n de hacernos ver que el enfrentamiento es entre Dios y los prepotentes enemigos de su pueblo. La expresi\u00f3n del v. 7 dice literalmente: \u00abDiles que preparen la tierra (el suelo con sus productos) y el agua (que apaga la sed y da fertilidad a los campos)\u00bb en se\u00f1al de sumisi\u00f3n; es una t\u00edpica frase persa.

{N}2,{/}21: (21-28) La campa\u00f1a de Holofernes es casi imposible de reconstruir geogr\u00e1ficamente. Junto a nombres de ciudades bien conocidas, otras no sabemos d\u00f3nde se hallaban. El mismo itinerario es dif\u00edcil de seguir, con alguna l\u00f3gica, sobre un mapa de la antig\u00fcedad.

{N}3,{/}1: La dominaci\u00f3n no es s\u00f3lo pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n religiosa (v. 8). El autor, present\u00e1ndonos a Nabucodonosor como dios frente al Se\u00f1or de Israel, est\u00e1 sin duda estableciendo un paralelo con Dan 11,36-37, que habla de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes, y presenta a los dos verdaderos protagonistas del drama. Dios y sus enemigos. Las coronas del v. 7 manifiestan una costumbre griega. Los reyes asirios no exigieron jam\u00e1s honores divinos, costumbre que iniciaron los sel\u00e9ucidas.

{N}4,{/}1: Se nos presenta ahora a los israelitas llenos de temor y realizando preparativos de defensa. Se dice que hace poco han vuelto del destierro y se presenta el templo en pleno funcionamiento. Adem\u00e1s, el gobierno del pueblo est\u00e1 en manos del sumo sacerdote y del consejo de ancianos: Todos estos datos nos remiten a la \u00e9poca macabea (s. II). Pero m\u00e1s all\u00e1 de estos anacronismos, lo que se quiere subrayar es la preocupaci\u00f3n religiosa: sobre todo hay que defender el templo (v. 3), y, junto a las necesarias disposiciones militares, es la oraci\u00f3n y el ayuno para implorar la ayuda de Dios (comparar con Jl y Jon 3,5-8) lo que verdaderamente importa. La ciudad de Betulia (v. 6), que ser\u00e1 el centro de la historia, no sabemos d\u00f3nde estaba, pero su nombre es todo un s\u00edmbolo, pues significa \u00abCasa de Dios\u00bb. Un sacerdote, llamado Joaqu\u00edn, aparece citado en Neh 12,10.12.26.

{N}5,{/}1: La narraci\u00f3n de la campa\u00f1a de Holofernes se detiene por un momento para informarse de qui\u00e9n es Israel. Ajior, un pagano, presenta al pueblo como obra de Dios, y establece el principio que est\u00e1 en la base de toda narraci\u00f3n: si el pueblo cumple la ley, Dios estar\u00e1 con \u00e9l, y en ese caso ser\u00e1 invencible. De nuevo subraya que la fuerza de Israel no est\u00e1 en sus militares, sino que su fuerza, su poder y su secreto se encuentra en su fidelidad a la ley de Dios.

{N}6,{/}1: (1-9) Las palabras de Holofernes son la contrapartida del discurso anterior e imitan el estilo y tono de los or\u00e1culos prof\u00e9ticos del Se\u00f1or (cf Ez 32,5s; 39,18). La clave est\u00e1 en el v. 2: la lucha ser\u00e1 entre el Dios de Israel y el falso dios Nabucodonosor.

{N}6,{/}10: (10-21) Sorprende la decisi\u00f3n de poner a Ajior en manos de los israelitas; este ser\u00e1 el inicio y la ocasi\u00f3n de su victoria. La plegaria de 6,19 es una s\u00edntesis de la teolog\u00eda del libro y de la piedad jud\u00eda: el Se\u00f1or vuelve su mirada sobre los d\u00e9biles que conf\u00edan en \u00e9l (cf Sal 138,6).

{N}7,{/}1: El sitio de Betulia se describe con toda su entereza, recordando el sitio de Jerusal\u00e9n por Senaquerib (cf 2Re 18); la rebeli\u00f3n del pueblo, explicable dada la situaci\u00f3n, evoca la rebeli\u00f3n de los israelitas en el desierto (cf N\u00fam 14,1-4); los cinco d\u00edas pedidos por Oz\u00edas como plazo para la intervenci\u00f3n de Dios se contraponen quiz\u00e1 a los cinco a\u00f1os que necesit\u00f3 Nabucodonosor para conquistar Ecbatana (cf 1,1 y 13): Dios s\u00f3lo necesitar\u00e1 cinco d\u00edas para derrotar al poderoso ej\u00e9rcito victorioso. Los edomitas (los hijos de Esa\u00fa) y los moabitas son los enemigos tradicionales de Israel.

{N}8,{/}1: Se inicia la segunda parte del libro con la presentaci\u00f3n de la hero\u00edna, Judit, \u00abla jud\u00eda\u00bb, que encarna el ideal de vida asc\u00e9tica y piadosa del jud\u00edo de la \u00e9poca: ayuno, oraci\u00f3n, prudente administraci\u00f3n de sus riquezas. En su discurso, de tonos prof\u00e9ticos, rechaza la concepci\u00f3n popular, demasiado simplista, del sufrimiento (25-27 frente a 7,28) e insiste en el sentido religioso de esta guerra. Con sus palabras subraya la confianza en Dios, pues el pueblo est\u00e1 defendiendo su causa y, mediante \u00e9l, nuestro autor indirectamente critica la pasividad de sus contempor\u00e1neos frente a Ant\u00edoco Ep\u00edfanes (cf 1Mac 2). El nombre de Judit parece claro que se ha elegido por su significaci\u00f3n.

{N}9,{/}1: Este cap\u00edtulo es una de las grandes p\u00e1ginas del libro. En  \u00e9l se expone su mensaje religioso central, la contraposici\u00f3n entre el poder orgulloso que se opone a Dios y la d\u00e9bil humildad que se hace fuerte con el poder de Dios (cf \u00c9x 25,6-7.15; 28,6-10). El v. 2 alude a G\u00e9n 34; el v. 7 recuerda \u00c9x 15,1-3, que es, sin duda, el texto que sirve de base para toda la plegaria.

{N}11,{/}1: La narraci\u00f3n del encuentro entre Judit y Holofernes es uno de los m\u00e1s bellos pasajes literarios de este libro. Judit lleva sus alimentos para no contaminarse (10,1-5), y as\u00ed cumplir la ley. Su belleza ser\u00e1 decisiva, pero tambi\u00e9n su inteligencia, que se llena de iron\u00eda en su discurso (11,5-19), en el que se anuncia c\u00f3mo Dios realizar\u00e1 en el general sus designios, repitiendo, indirectamente, que s\u00f3lo el pecado contra Dios destruir\u00e1 al pueblo, pecado que, por otra parte, no se cometer\u00e1. La respuesta de Holofernes es tambi\u00e9n prof\u00e9tica: Dios ser\u00e1 el Dios del general (v. 23), pero para humillarlo.

{N}12,{/}1: Frente al deseo de Holofernes, se presenta la fidelidad de Judit a la ley de Dios. Todos los alimentos de los paganos son considerados impuros (1-9). N\u00f3tese la iron\u00eda siniestra de las respuestas de Judit con doble sentido en vv. 4.14.18.

{N}13,{/}1: La victoria de Judit recuerda la de Yael (Jue 4) y la de David sobre Goliat (1Sam 17). la breve oraci\u00f3n del v. 7 subraya la grandeza religiosa del momento, y su entrada de noche en Betulia entre luces (v. 13) recuerda la noche luminosa del \u00c9xodo (\u00c9x 12,29ss; 14,24). Comp\u00e1rese el v. 11 con el Sal 24,7; 118,19. El significado teol\u00f3gico del acontecimiento se concentra en el v. 15; Dios ha vencido al enemigo por mano de una mujer. El contraste, en 14,18.

{N}14,{/}1: R\u00e1pidamente se narra c\u00f3mo el asedio a los m\u00e1s d\u00e9biles se troca en victoria sobre los m\u00e1s fuertes. La conversi\u00f3n de Ajior (14,10) da un tono universalista al relato: Dios con su poder agrega a los paganos al pueblo elegido. La persecuci\u00f3n del enemigo se engrandece, sin tener en cuenta demasiado los l\u00edmites realistas de la geograf\u00eda; lo que interesa es subrayar el paralelo de la acci\u00f3n de Dios con aquella del \u00e9xodo, que resuena en 15,7 de nuevo al recordar el gran bot\u00edn (cf \u00c9x 12,35-36). 15,11 es aplicado acomodaticiamente por la liturgia a Mar\u00eda, en cuya peque\u00f1ez Dios hizo grandes cosas, por lo que ser\u00e1 alabada por generaciones (cf Lc 1,46ss).

{N}16,{/}1: (1-17) Uno de los m\u00e1s bellos c\u00e1nticos de la Biblia, \u00fanicos por su dram\u00e1tico contenido y sus expresivas im\u00e1genes. Se recoge en \u00e9l, dentro de una actitud de acci\u00f3n de gracias, la historia de Israel y el gobierno universal de Dios, que conduce la historia de su pueblo. Judit es la nueva D\u00e9bora (Jue 5), y su c\u00e1ntico est\u00e1, sin duda, inspirado en el c\u00e1ntico de liberaci\u00f3n de \u00c9x 15.

{N}16,{/}18: (18-25) Con la referencia a una fiesta (que seg\u00fan la Vulgata ser\u00eda anual) en Jerusal\u00e9n y a la larga edad de la hero\u00edna (ciento cinco a\u00f1os, casi la de Mois\u00e9s y Josu\u00e9), se concluye la obra, que tiene un final redactado casi en el estilo de las biograf\u00edas de los patriarcas y jueces (cf G\u00e9n 50,22-26; Dt 34,5-12; Jos 24,29-33). Por mucho tiempo Israel gozar\u00e1 de la gesta de Judit.

