{N}1,{/}1: Castigo por el pecado. El poeta habla como representante del pueblo, al que designa de distintas maneras: Si\u00f3n, Jud\u00e1, Jacob, Jerusal\u00e9n. La desgracia que pesa sobre \u00e9l es interpretada como castigo por el pecado (vv. 5.8s.14.22). Expresando toda su amargura, Si\u00f3n acepta el juicio divino como recto (18ss), y termina con una petici\u00f3n: que sus enemigos sean medidos con el mismo rasero que le aplicaron a ella (21s). Los pensamientos apuntados no son aqu\u00ed expuestos sistem\u00e1ticamente, sino que m\u00e1s bien se pasa con relativa facilidad de uno a otro.

{N}2,{/}1: El Dios castigador. Este poema tiene todas las caracter\u00edsticas de haber sido compuesto inmediatamente despu\u00e9s de haber ocurrido el desastre. Todo est\u00e1 muy reciente. De ah\u00ed que no se piense en ninguna otra causa explicativa del mismo distinta del castigo de Dios. La causa \u00fanica de la destrucci\u00f3n del pa\u00eds (1-5), y en especial de Jerusal\u00e9n y del templo (6-11), es el Se\u00f1or; su ira, contenida durante mucho tiempo, se ha desatado (17); esto, sin embargo, en nada merma la responsabilidad del pueblo y la de sus dirigentes (14). Por eso la desgracia es indescriptible (11-13). No queda otra salida que la lamentaci\u00f3n y la petici\u00f3n de gracia (18-22). El poeta es quien habla a lo largo de toda la lamentaci\u00f3n; s\u00f3lo al final (18-22) cede la palabra al pueblo, llamado Si\u00f3n. El proceso del pensamiento es claro: desgracia, reconocimiento de la culpa, petici\u00f3n de ayuda. El poema resulta adaptado al uso lit\u00fargico.

{N}3,{/}1: Superaci\u00f3n de la desgracia. Este tercer poema tiene caracter\u00edsticas especiales. Ha pasado el tiempo, y la desgracia es contemplada desde la superaci\u00f3n de la misma. Cronol\u00f3gicamente hablando, es el \u00faltimo de los cinco poemas; y ya apunta la esperanza, aunque todav\u00eda no haya s\u00edntomas de una restauraci\u00f3n inmediata. El poema es, por tanto, anterior al edicto de Ciro, que permitir\u00eda a los jud\u00edos regresar a su patria. Tambi\u00e9n es singular su forma literaria: cada letra del abecedario hebreo, en lugar de corresponder a un vers\u00edculo, incluye tres. Por eso el poema consta de 66 vers\u00edculos. Notemos como tercera caracter\u00edstica su proximidad con Jerem\u00edas, lo cual apunta hacia un autor familiarizado con este profeta del exilio.
El poema dedica una parte importante a la lamentaci\u00f3n (1-20.48-51, y no s\u00f3lo ellos). La soluci\u00f3n ofrecida por el poeta es la necesidad de la conversi\u00f3n (40-47), ya que la gracia de Dios es inagotable, aunque se exige que el hombre se doblegue ante \u00e9l (21-30). En todo caso, la misericordia de Dios prevalece sobre el castigo (31-33) y nada ocurre sin su voluntad (34-39). De este modo, partiendo de la desgracia y de las l\u00e1grimas (48-51) y a trav\u00e9s de la experiencia de la salvaci\u00f3n (52-58), se llega a la completa seguridad de la adecuada remuneraci\u00f3n que Dios dar\u00e1 a la arrogancia petulante de los enemigos (59-66).
Resulta sorprendente el cambio de la primera persona del singular a la primera persona del plural (40-47). El que habla en singular lamenta su propia desgracia y la del pueblo. Aqu\u00ed estar\u00eda la explicaci\u00f3n del paso del singular al plural: su desgracia personal coincide con la desgracia del pueblo. Por eso pueden desaparecer las fronteras entre el yo y el nosotros.

{N}4,{/}1: Comparaci\u00f3n lastimosa. Los ojos del poeta contemplan en contrapunto las diferencias entre el \u00abantes\u00bb y el \u00abahora\u00bb. La descripci\u00f3n escalofriante del ahora pasa revista a la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os (3-5), de los j\u00f3venes (7s), de los hombres constituidos en ministerio y en dignidad (13-16), del rey y de su s\u00e9quito (19s). La causa de la desgracia es la culpa y el pecado (6.17.22). Son particularmente inculpados los sacerdotes y los profetas (13). Y la p\u00e9rdida de la dinast\u00eda dav\u00eddica es causa de especial lamento (20), ya que constitu\u00eda el elemento esencial de continuidad y de permanencia de la vida del pueblo. El poema termina con la visi\u00f3n de la restauraci\u00f3n de Si\u00f3n y con la humillaci\u00f3n de Ed\u00f3n (21s), por haberse aprovechado indebidamente de la situaci\u00f3n indefensa de Jud\u00e1 ocupando sus tierras.

{N}5,{/}1: Oraci\u00f3n de lamentaci\u00f3n. A diferencia de los poemas anteriores, este no aparece en forma de poes\u00eda alfab\u00e9tica (aunque tenga tambi\u00e9n 22 vers\u00edculos). Est\u00e1 compuesto m\u00e1s para una recitaci\u00f3n comunitaria que para ser cantado por una voz individual. Su relaci\u00f3n con Jer 31,18 y con el Sal 80,3.7.19 lo define como una plegaria comunitaria por la restauraci\u00f3n del pueblo, recitada o cantada en una acci\u00f3n lit\u00fargica. Probablemente una oraci\u00f3n de este tipo formaba parte de un acto nacional de penitencia con motivo del a\u00f1o nuevo. El lamento sobre la desgracia y destrucci\u00f3n (2-18) es funcional: sirve de fundamento y est\u00e1 en funci\u00f3n de la s\u00faplica y petici\u00f3n de ayuda de Dios (19-22). 

