{N}1,{/}1: Se inicia el libro con un relato en prosa, donde se nos van a presentar los personajes y la situaci\u00f3n. Este relato, que ocupa los dos primeros cap\u00edtulos, continuar\u00eda originalmente en 42,7-17, que tambi\u00e9n est\u00e1 en prosa. Al a\u00f1adirle el cuerpo versificado del libro, este marco hubo de sufrir algunas modificaciones. El libro lleva el nombre de su protagonista, Job, a quien desde el primer vers\u00edculo se nos describe como un hombre justo. No sabemos con certeza d\u00f3nde se encuentra Hus, la patria de Job; quiz\u00e1 en Ed\u00f3n, pero ciertamente es una regi\u00f3n no israelita. Tampoco son israelitas los amigos de Job que acuden a consolarle (cf 3,11). El libro nos presenta al protagonista como un hombre ajeno a las tradiciones teol\u00f3gicas de Israel, que desde la raz\u00f3n y en una perspectiva universal se pregunta por el problema del mal, problema que afecta a todo hombre, sea del pa\u00eds que sea.

{N}1,{/}2: (2-5) La justicia de Job es la causa de su felicidad. Esta felicidad en el mundo del antiguo Oriente se mide por la descendencia, las posesiones en criados y ganados y una larga vida (cf 42,16-17).

{N}1,{/}6: Va a iniciarse la prueba de la fidelidad de Job. El \u00abSat\u00e1n\u00bb que encontramos en el texto no es el demonio, sino uno de los \u00abhijos de Dios\u00bb. Estamos ante un relato muy antiguo, que quiz\u00e1 se remonte en su primitiva forma oral a la \u00e9poca patriarcal. El mundo celeste es imaginado a la manera de los clanes n\u00f3madas. Dios se halla rodeado de sus muchos hijos, como los patriarcas presiden su amplia familia. Obviamente, esta concepci\u00f3n evolucion\u00f3 a lo largo del AT. La figura de Sat\u00e1n tal y como aparece aqu\u00ed debe entenderse como mera expresi\u00f3n literaria. Sat\u00e1n, nombre que puede traducirse por \u00abadversario\u00bb, se pasea por la tierra para vigilar al hombre y comunicar posteriormente a Dios su actuaci\u00f3n. Cumple un cierto papel de \u00abfiscal de la creaci\u00f3n\u00bb. Por eso es el adversario del hombre. Este figura m\u00edtica acabar\u00eda por ser identificada con el demonio, al tiempo que los hijos de Dios que aparecen en este y otros textos antiguos ser\u00e1n identificados con los \u00e1ngeles.

{N}1,{/}7: (7-12) Se establece un di\u00e1logo entre Dios y Sat\u00e1n. Dios est\u00e1 orgulloso de la fidelidad de su servidor Job, mientras que Sat\u00e1n, fiel a su papel de adversario del hombre, sospecha que la fidelidad de Job tiene algo de interesado y de falso. \u00bfC\u00f3mo saberlo? Acudiendo a la prueba. Sat\u00e1n obtiene de Dios permiso para romper la ecuaci\u00f3n: justicia del hombre=felicidad y premio concedidos por Dios.

{N}1,{/}13: (13-22) En una primera prueba, Sat\u00e1n hiere a Job en sus bienes y en sus hijos, pues Dios le ha prohibido atentar contra su persona. El texto refleja c\u00f3mo las desgracias le sobrevienen al hombre provocadas por otros hombres y por la naturaleza: los sabeos, fuego del cielo (=rayo), los caldeos y el hurac\u00e1n. Job sale triunfante de la prueba (cf vv. 20-22). Sigue siendo fiel a Dios, aunque de esa fidelidad no se deriven bienes, como a primera vista se pudiera f\u00e1cilmente pensar.

{N}2,{/}1: (1-10) Una segunda escena en el cielo nos presenta un nuevo di\u00e1logo entre Dios y Sat\u00e1n. Dios vuelve a estar orgulloso de la fidelidad de su siervo Job, y Sat\u00e1n vuelve a sospechar de esa fidelidad alegando que a\u00fan no se ha tocado el bien m\u00e1s querido por el hombre: la salud y la vida. Obtenido el permiso y efectuada la prueba, la fidelidad de Job a Dios vuelve a salir triunfante incluso contra el consejo de su propia esposa que se al\u00eda contra Satan\u00e1s; in\u00fatil que permanezca fiel a un Dios que le trata de este modo. Tal vez se trataba de una especie de lepra (cf vv. 9-10). Podemos resumir el mensaje: la relaci\u00f3n de fidelidad y temor de Dios por parte del hombre no se justifica por el premio o temor al castigo. El hombre justo lo es independientemente de la recompensa.

{N}2,{/}11: (11-13) Llegan tres amigos a consolar a Job. Se duelen con \u00e9l durante siete d\u00edas (cf Si 22,12). Sus nombres aparecen en las genealog\u00edas (cf G\u00e9n 25,2 y 36,11). Los habitantes de Tem\u00e1n son considerados tradicionalmente sabios (cf Bar 3,22 y Jer 49,7).

{N}3,{/}1: A partir de este cap\u00edtulo cambia el tono literario y teol\u00f3gico del libro. Los cap\u00edtulos que siguen en verso constituyen una de las cumbres de la poes\u00eda hebrea y universal. Job no presenta ya la profunda sumisi\u00f3n de los cap\u00edtulos anteriores. Sirvi\u00e9ndose de la forma literaria de la lamentaci\u00f3n, el protagonista va a manifestarnos en medio de su profundo dolor la amargura de vivir una vida desgraciada. Dicho de otro modo: \u00bfqu\u00e9 raz\u00f3n puede darse el hombre a s\u00ed mismo para vivir en el dolor? Para que el lector no pierda la perspectiva debe tener en cuenta que para el libro de Job, tal como lo tenemos en el texto hebreo, la vida en el verdadero sentido de la palabra es s\u00f3lo intramundana. El abismo no es el lugar de los vivos, sino el reino de las sombras. Tampoco ha aflorado la concepci\u00f3n cristiana del valor del sufrimiento que nace de la comprensi\u00f3n de la cruz de Cristo. Job es el primer eslab\u00f3n en los textos b\u00edblicos que intenta conjugar el esc\u00e1ndalo del sufrimiento con la imagen de Dios propia del creyente. Job maldice el d\u00eda del nacimiento y la noche de la concepci\u00f3n.

{N}4,{/}1: Una vez que Job ha expuesto su lamentable situaci\u00f3n, el libro nos va a presentar tres series de discursos, en las que alternan Job y cada uno de sus tres amigos. La primera serie se extiende hasta el c. 11, la segunda ocupa los cc. 12-20 y la tercera los cc. 21-27. A lo largo de estas series de discursos no hay avance ni progresi\u00f3n l\u00f3gica del pensamiento. El tema es siempre el mismo y se trata mediante aproximaciones, como en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos: \u00bfc\u00f3mo puede explicarse el dolor del hombre justo?; o, desde otra perspectiva: si el hombre recto sufre, \u00bfes justo Dios? En los cc. 4-5, Elifaz, el primer amigo de Job, comienza exponiendo la teor\u00eda cl\u00e1sica de la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre: si Job sufre es porque ha pecado (cf 4,7); \u00bfqu\u00e9 inocente ha perecido?). Elifaz dice saberlo por experiencia (cf 4,8: hablo por lo que he visto), porque, en el fondo, nadie es un hombre justo (cf 4,17). Lo \u00fanico que puede hacer es aconsejar a Job que acuda humilde y esperanzadamente a Dios (cf 5,8).

{N}6,{/}1: La contestaci\u00f3n de Job no es un discurso l\u00f3gico que responda a los argumentos de Elifaz. Es, m\u00e1s bien, una larga y angustiosa queja. Job se queja de su situaci\u00f3n y sus desvar\u00edos (cf 6,3); se queja tambi\u00e9n de sus amigos porque no le comprenden y quieren explicar su dolor sin saber que el dolor no se explica, sino que se siente (cf 6,25-26); y, finalmente, se queja tambi\u00e9n de Dios porque se ha ensa\u00f1ado de una manera casi exclusiva y brutal con \u00e9l (cf 7,17-22).

{N}8,{/}1: La idea central de este primer discurso de Bildad est\u00e1 expresada en el v. 3; Dios no es injusto. Por tanto, Job ha de haber pecado para ser as\u00ed responsable de su castigo. Sin embargo, el lector sabe (cf 1,1) que Job es un hombre recto. Bildad malinterpreta los hechos para mantener el principio, que le ha trasmitido la tradici\u00f3n (cf 8,8-9), de la justicia divina.

{N}9,{/}1: En su respuesta Job mantiene el principio de la justicia divina, pero afirma al mismo tiempo su propia inocencia como hab\u00eda hecho ya en el discurso anterior (cf 6,25-29). Mas, sobre todo, Job mantiene por encima de la justicia de Dios su grandeza. La idea de Dios se quedar\u00eda demasiado peque\u00f1a y raqu\u00edtica si el hombre se limitara a comprenderle simplemente como un justo juez. En consecuencia, Job, antes que como justo o como pecador, se comprende a s\u00ed mismo como criatura de Dios (cf 10,8ss). Job no quiere reconocer una culpabilidad de la que no est\u00e1 convencido.

{N}11,{/}1: El tercer amigo, Sofar, apela a la sabidur\u00eda divina para acallar a Job. El camino que ha de recorrer el hombre para llevar una vida feliz es, de acuerdo con la tesis tradicional, la oraci\u00f3n y la confianza total y absoluta en la misericordia de Dios.

{N}12,{/}1: Comienza ahora la segunda serie de discursos, donde vamos a encontrar variaciones sobre los mismos temas de antes. Esta serie, como la primera en el c. 3, se inicia tomando la palabra Job. Reconoce la sabidur\u00eda divina, pero no acepta las f\u00e1ciles explicaciones de los amigos (cf 13,4: vosotros no sois m\u00e1s que charlatanes). No se puede defender a Dios si para ello hay que mentir sobre el hombre (cf 13,7ss). Job renuncia ya a discutir con sus amigos, y pide una discusi\u00f3n cara a cara con Dios (cf 13,17ss). S\u00f3lo pide dos cosas: que Dios no recurra al terror (cf 13,20) y que se establezca un di\u00e1logo (cf 13,22), es decir, que sea una discusi\u00f3n en plan de igualdad.

{N}15,{/}1: En su respuesta, Elifaz rechaza como pretencioso el anterior discurso de Job. Job se traiciona con sus palabras: sus protestas de inocencia revelan la preocupaci\u00f3n por disimular una falta.

{N}16,{/}1: Job reitera que su dolor no puede ser calmado por los razonamientos de ninguno de sus amigos. Vuelve a apelar al mismo Dios. A diferencia de sus consoladores, que s\u00f3lo de palabra se interesan por su caso, Job sufre sin descanso, tanto si habla como si calla.

{N}18,{/}1: Bildad recurre a lo que ha aprendido: el malvado no resistir\u00e1 ante Dios. Repite tesis sabidas, pero es incapaz de afrontar el problema. El v. 14 se refiere a un personaje de la mitolog\u00eda oriental y griega, que parece aqu\u00ed jefe de esp\u00edritus infernales.

{N}19,{/}1: Job describe de nuevo su dolor para volver a apelar a Dios y pedir su presencia. Job se siente abandonado por todos menos por Dios (cf 19,25ss). Acusa, sin embargo, a Dios de ser el causante de todos los inmensos males que est\u00e1 padeciendo (cf 19,21-22).

{N}20,{/}1: Sofar vuelve en su discurso al tema del malvado, que ya hab\u00eda tratado en el c. 11. El malvado es castigado con raz\u00f3n. Job est\u00e1 sufriendo un castigo propio de los imp\u00edos, luego el propio castigo testimonia muy claramente su mala conducta.

{N}21,{/}1: Con este nuevo discurso de Job se inicia la tercera serie, que es m\u00e1s breve que las anteriores. Ello se debe probablemente a una mala transmisi\u00f3n. Job vuelve a un tema que ya hab\u00eda tocado antes (cf 9,22: Me atrevo a decir: \u00c9l pierde igual al justo y al culpable), el tema de la desadecuaci\u00f3n entre la actuaci\u00f3n del hombre y la recompensa que recibe. Seg\u00fan Job, no es verdad que Dios premie al justo con la felicidad y castigue al malvado. M\u00e1s bien ocurre todo lo contrario. Son los malvados los que viven felices (cf 21,12); lo cual plantea un problema grave al pensamiento sapiencial: \u00bfqu\u00e9 raz\u00f3n puede darse el hombre a s\u00ed mismo para actuar de una u otra forma? (cf 21,15: \u00bfQu\u00e9 ganan los justos con invocar a Dios?). El mismo problema en los salmos 37, 49 y 73.

{N}22,{/}1: Elifaz reitera las ideas antes expuestas por \u00e9l o por los otros amigos e invita a Job a reconciliarse con Dios y a someterse a \u00e9l. Dios le escuchar\u00e1, le perdonar\u00e1 y le premiar\u00e1 (cf 22,12ss).
El cat\u00e1logo de faltas que Elifaz imputa gratuitamente a Job es notable por su insistencia en las infracciones de la justicia y de la caridad para con el pr\u00f3jimo.

{N}23,{/}1: (23,1-24,17.25) Elifaz ha propuesto a Job encontrarse con Dios pidi\u00e9ndole perd\u00f3n. Job pide encontrarse con Dios para defender ante \u00e9l su inocencia. El v. 17 aparece muy oscuro. Entendemos que Job se lamenta de no haber sido librado de la muerte, antes de la hora terrible y angustiosa de las tinieblas. Job se siente totalmente inocente

{N}25,{/}1: (25,1-27,23) Estos tres cap\u00edtulos se hallan desordenados en el original y probablemente corruptos. Se ofrece una de las ordenaciones posibles: Bildad 25,1-6 + 26,5-14; Job 26,1-4 + 27,1-12; Sofar 27,13-23 + 24,18-24. Otra posibilidad es adjudicar a Job 26,1-4 + 27,1-7, y a Sofar 24,12-24 + 27,8-23.
{N}25,{/}1-6; {N}26,{/}5-14. Bildad, dispuesto a demostrar que Job no es un hombre justo, recurre a comparar la creaci\u00f3n con el creador. Todas las maravillas de la creaci\u00f3n son nada ante Dios \u00a1Cu\u00e1nto menos el hombre! (cf 25,4ss).

{N}26,{/}1: (1-4) Amarga e ir\u00f3nica respuesta de Job que deber\u00eda continuar, seg\u00fan una reconstrucci\u00f3n ampliamente aceptada en 27,1-12. Job reitera su inocencia (cf 27,5-6). El di\u00e1logo con los amigos se muestra, una vez m\u00e1s, imposible.

{N}26,{/}13: (13-24) Sofar, en su \u00faltimo discurso, con el que van a desaparecer de la escena los tres amigos, abunda en el tema que ha expuesto antes: el malvado y su castigo (cf vv. 11 y 20).

{N}28,{/}1: Ha concluido la discusi\u00f3n. Podemos imaginarnos que los actores del drama se han retirado del escenario, dando as\u00ed lugar a que un coro a modo de interludio entone este poema sapiencial. Su tema es la inaccesibilidad de la sabidur\u00eda. El poema canta lo que constituye el trasfondo del asunto discutido: el hombre no puede explicarse el porqu\u00e9 del sufrimiento; tampoco sabe por qu\u00e9 es mejor ser justo que malvado; no es capaz de hacer compatible la idea de un Dios justo con muchas de sus experiencias. Si pudiera hacerlo, ser\u00eda sabio; pero la sabidur\u00eda es inaccesible al hombre y corresponde s\u00f3lo a Dios. Este problema ha dejado atr\u00e1s el optimismo, quiz\u00e1 algo ingenuo de Prov 8 y 9; y prepara la reflexi\u00f3n sapiencial que encontramos en Bar 3,9-4,4; Si 1 y 24 y Sab 6,22-9,18.

{N}29,{/}1: En un largo mon\u00f3logo, que originalmente preced\u00eda a la respuesta de Dios del c. 38, Job recapitula sus amargas quejas. Comienza recordando su antigua felicidad (c. 29), que contrasta con su amargura y dolor actuales (c. 30), para entonar luego un canto a su propia inocencia (c. 31). Finaliza Job su discurso pidiendo la presencia de Dios (cf 31,35).

{N}32,{/}1: (1-6a) Aparece ahora un nuevo personaje, Elih\u00fa, dispuesto a discutir con Job y a refutarle lo que no han conseguido sus amigos. Elih\u00fa tampoco es israelita, sino descendiente de Buz, hermano de Hus (G\u00e9n 22,21) (cf nota a 1,1). La intervenci\u00f3n de Elih\u00fa, que es posterior al resto del libro, se extiende hasta el c. 37, y consta de cuatro discursos no interrumpidos por ning\u00fan otro personaje.

{N}32,{/}6: (6b-22) Introducci\u00f3n de Elih\u00fa a sus propios discursos. Explica las razones que le mueven a intervenir.

{N}33,{/}1: En un primer discurso, Elih\u00fa centra su refutaci\u00f3n de Job en dos puntos: Job no tiene raz\u00f3n al decir que Dios le trata injustamente (cf 33,9-12) y Job no tiene derecho a quejarse de la falta de respuesta de Dios a sus requisitorias, pues Dios se revela y comunica la hombre de muchas formas (cf 33,13-25). Finaliza el discurso recomendando a Job que suplique a Dios perd\u00f3n (cf 33,26ss).

{N}34,{/}1: En el segundo discurso, Elih\u00fa reprocha a Job no tener raz\u00f3n en sus afirmaciones en contra de la justicia divina. Podr\u00edamos concluir que Job no puede juzgar su propio caso conforme a la ley retributiva, sino pensar que Dios le prueba por otras razones que \u00e9l desconoce.

{N}35,{/}1: Elih\u00fa critica ahora el planteamiento de Job: \u00bfde qu\u00e9 sirve al justo obrar bien? (cf 21,15). Tampoco a Dios le sirve de nada que el hombre act\u00fae de una u otra forma. En quien repercute de verdad la actuaci\u00f3n buena o mala del hombre es en los otros hombres. Por tanto, independientemente del premio o castigo, la actuaci\u00f3n humana tiene una raz\u00f3n para ser buena: el bien de los dem\u00e1s.

{N}36,{/}1: Dos ideas desarrolla Elih\u00fa en el \u00faltimo de sus discursos. Primero expone la virtualidad del sufrimiento como llamada de Dios a la conversi\u00f3n del hombre (cf 36,15-16) y pasa luego a cantar la grandeza de Dios, anticipando as\u00ed la hierofan\u00eda del c. 38.

{N}38,{/}1: (1-3) Este cap\u00edtulo empalmaba originalmente con 31,40. All\u00ed acababa Job diciendo: \u00abEl todopoderoso me responda\u00bb (cf 31,35). Pues bien, Dios accede a responder a Job, y su respuesta se va a extender a lo largo de cuatro cap\u00edtulos, vi\u00e9ndose s\u00f3lo interrumpida por un balbuceo de Job hacia la mitad (cf 40,3-5). En gran medida, la respuesta de Dios es desconcertante, porque no responde directamente a los problemas que Job y sus amigos han discutido. Su respuesta va en otra direcci\u00f3n: Dios obliga a Job a callar apabull\u00e1ndole con una serie de preguntas que es incapaz de responder, forz\u00e1ndole as\u00ed a reconocer su ignorancia en una serie de realidades de la creaci\u00f3n. Job, ignorante sobre casi todo, tambi\u00e9n lo es sobre la justicia de Dios y el sentido del sufrimiento.

{N}38,{/}4: (4-38) Dios interroga a Job para convencerle de su ignorancia, haci\u00e9ndole desfilar ante \u00e9l una serie de maravillas de la creaci\u00f3n: la tierra (vv. 4-7), el mar (vv. 8-11), la ma\u00f1ana (vv. 12-15), la profundidad y la extensi\u00f3n de la creaci\u00f3n (vv. 16-21), las precipitaciones atmosf\u00e9ricas (vv. 22-30), los astros (vv. 31-33) y los fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos (vv. 34-38). Tras todas esas realidades se esconde el misterio de la creaci\u00f3n, y Dios quiere hacer comprender a Job que no ha penetrado en ese misterio. Recu\u00e9rdese que la preocupaci\u00f3n por comprender la creaci\u00f3n es tema central en la investigaci\u00f3n sapiencial.

{N}38,{/}39: (38,39-39,30) Pasa Dios ahora a interrogar a Job sobre su providencia con los animales a los que alimenta (38,39-41), los partos y las cr\u00edas (39,1-4), y sobre una serie de animales maravillosos por sus cualidades: el onagro (vv. 5-8), el b\u00fafalo (vv. 9-12), el avestruz (vv. 13-18), el caballo (vv. 19-25), el gavil\u00e1n y el \u00e1guila (vv. 26-30). Dios confunde as\u00ed al perplejo Job.

{N}40,{/}1: (1-5) El discurso divino es interrumpido por el balbuceo de Job. Quiz\u00e1 las palabras de Job no se encontraban aqu\u00ed originalmente, sino despu\u00e9s de 42,1. En todo caso, Job reconoce que ha hablado ligeramente.

{N}40,{/}6: (40,6-41,26) Contin\u00faa Dios mostrando su grandeza y lo hace mencionando los misterios de la creaci\u00f3n, incomprensibles para el hombre. Describe dos animales: Behemot, el hipop\u00f3tamo (40,15-24), y Leviat\u00e1n, el cocodrilo (40,25-41,26), ambos idealizados y revestidos de rasgos ex\u00f3ticos y en cierto sentido m\u00edticos. Quiz\u00e1 tengan aqu\u00ed un cierto car\u00e1cter simb\u00f3lico de bestias de las aguas y, por tanto, representantes del mal. El mar es el reino del mal en diversos textos mitol\u00f3gicos de Ugarit y del antiguo Oriente, y cumple tambi\u00e9n esa funci\u00f3n en la literatura apocal\u00edptica. En 1Henoc 60,7-9, Behemot es el drag\u00f3n de los \u00faltimos tiempos. Probablemente el autor los ha mencionado aqu\u00ed para indicar que ninguno de estos seres representantes del mal escapan al poder de Dios. Dios domina incluso a los m\u00e1s poderosos del mundo.

{N}42,{/}1: (1-6) Job se retracta ante Dios una vez que este con su presencia y sus preguntas le ha colocado ante el misterio. Ah\u00ed radica el mensaje nuclear del libro: la creaci\u00f3n y todo lo que hay en ella, incluido el sufrimiento y el dolor, es un misterio que el hombre no comprende, pero que tiene que aceptar. Al aceptarlo descubre una nueva imagen de Dios y de s\u00ed mismo (cf 42,5).

{N}42,{/}7: (7-9) Volvemos al marco narrativo que hab\u00edamos abandonado en el c. 2. Ahora Dios da la raz\u00f3n a Job frente a sus amigos, porque estos no hab\u00edan dicho la verdad respecto a \u00e9l. Los amigos, al intentar justificarlo, han dado una imagen estrecha y peque\u00f1a de Dios. Job, por el contrario, por su rebeld\u00eda ha provocado que Dios le hiciera callar, pero ha conseguido tambi\u00e9n que se le revelara como misterio.

{N}42,{/}10: (10-17) Dios premia a Job y le restituye su antigua felicidad. Un final feliz que proclama el triunfo del hombre justo y la justicia de Dios. Job recupera la prosperidad pasada.

