{N}1,{/}1: (1-4) Queja del profeta a Dios, que parece impasible ante la situaci\u00f3n del pueblo. No est\u00e1 claro si se refiere a los des\u00f3rdenes de Jud\u00e1 o a un enemigo opresor.

{N}1,{/}5: (5-11) Respuesta de Dios, con expresiones e im\u00e1genes que reflejan la violencia y brutalidad de los caldeos. El viento del este (v. 9) que llena a Palestina de nubes de polvo, es s\u00edmbolo de las invasiones orientales (cf Os 12,2; Jer 18,17). El v. 11 se refiere al rey caldeo que, llevado de su soberbia, no conoce l\u00edmites en su acci\u00f3n saqueadora y, sin saberlo, se convierte en instrumento de la c\u00f3lera divina.

{N}1,{/}12: (12-17) Nueva queja del profeta: Dios permite que el imp\u00edo aplaste a quienes son m\u00e1s justos que \u00e9l. Dios no puede complacerse en el triunfo del mal. El v. 15 presenta im\u00e1genes del saqueo total. El sentido del v. 16 puede ser que el rey caldeo no reconoce ni rinde culto a otro dios que no sea su propia fuerza y a sus armas, que le proporcionan tantos bienes.

{N}2,{/}1: (1-4) Respuesta del Se\u00f1or que Habacuc espera con ansiedad. El imp\u00edo (Babilonia) recibir\u00e1 el castigo merecido a su tiempo; entre tanto, \u00abel justo vivir\u00e1 por su fidelidad\u00bb (v. 4) en el cumplimiento de la ley de Dios. San Pablo cita estas palabras, conforme a la versi\u00f3n griega, para poner de relieve la importancia y eficacia de la fe (Rom 1,17; G\u00e1l 3,11).

{N}2,{/}5: (5-20) Despu\u00e9s de constatar la codicia insaciable del conquistador, presenta cinco amenazas contra \u00e9l por su codicia opresora: el expoliador sufrir\u00e1 a su tiempo la expoliaci\u00f3n (vv. 6b-8); por sus ganancias sin escr\u00fapulos, que llev\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de lo justo, ser\u00e1 castigado (vv. 9-11); la opresi\u00f3n y la violencia no pueden construir una ciudad duradera, sino que con el tiempo ser\u00e1 convertida en cenizas (vv. 12-14); Babilonia ha ejercido una crueldad de todo punto injustificada, por ello quedar\u00e1 embriagada y aturdida por la venganza contenida en la imagen del c\u00e1liz de la diestra de Dios (cf Jer 25,15; 51,7; Is 14,8); la \u00faltima contiene una fina iron\u00eda contra los id\u00f3latras; s\u00f3lo el Se\u00f1or es un Dios vivo, ante el que la postura m\u00e1s adecuada es el silencio. El \u00absilencio\u00bb prepara 3,1-19.

{N}3,{/}1: (1-19) Preciosa composici\u00f3n po\u00e9tica, en la que el profeta describe la venida del Se\u00f1or en poder y majestad para realizar la salvaci\u00f3n de su pueblo. El profeta quiere que Dios se manifieste tambi\u00e9n ahora, como se manifest\u00f3 a los antepasados. Los vv. 7-11 describen el poder de Dios sobre la naturaleza, como preludio del que ejercer\u00e1 contra los enemigos de Israel (vv. 12-15). El \u00abungido\u00bb del v. 13 puede ser el rey, a quien se da ese t\u00edtulo (1Sam 10,1; 24,7.11; Sal 84,10), o mejor el mismo pueblo israelita, dado el paralelismo con la frase anterior. El profeta se siente conmovido ante el castigo que vendr\u00e1 al pueblo, pero mantiene firme su fe en la salvaci\u00f3n del pueblo escogido. El final del v. 19 es una indicaci\u00f3n que refleja su uso en la liturgia.

