{N}1,{/}1: (1-7) Para el v. 1 cf {C}Intr.{/} Dios va a proceder al juicio de su pueblo escogido, el reino del norte, y tambi\u00e9n de Jud\u00e1 por haber imitado su conducta. El \u00absalario de prostituci\u00f3n\u00bb es el salario de las prostitutas sagradas de Samar\u00eda (Am 2,7-8; Os 4,14). La idolatr\u00eda es una prostituci\u00f3n (Os 1,2). Samar\u00eda es una prostituta, como Israel, para Oseas. Los \u00eddolos y riquezas de los santuarios israelitas ser\u00e1n trasladados a los santuarios de los conquistadores (Os 10,6).

{N}1,{/}8: (8-16) Todas las ciudades mencionadas est\u00e1n cercanas a Mor\u00e9set. Probablemente se alude a la invasi\u00f3n de Senaquerib, que  conquist\u00f3 numerosas ciudades de Jud\u00e1 el a\u00f1o 701. Tal vez lo que hay en el fondo es una amenaza, en forma de lamentaci\u00f3n, de una invasi\u00f3n inminente.

{N}2,{/}1: (1-11) El profeta acusa a los habitantes de Jud\u00e1 de los mismos pecados sociales y religiosos que hab\u00eda criticado en los habitantes del reino de Israel (injusticias sociales de los terratenientes con los pobres). Con la met\u00e1fora del buey uncido al yugo (v. 3), Miqueas anuncia que el castigo divino adoptar\u00e1 la forma del destierro y de la esclavitud. La \u00abcuerda\u00bb (v. 5) serv\u00eda para medir las porciones de la tierra que ten\u00eda que repartirse; los principales del pueblo no recibir\u00edan parte en el Israel que ser\u00e1 restaurado despu\u00e9s del destierro. L\u00f3gicamente pretenden imponer silencio al profeta, pero este les declara que las promesas divinas no valen para los que quebrantan la ley del Se\u00f1or.

{N}2,{/}12: (12-13) Si estos versos son de Miqueas, tendr\u00edan sentido ir\u00f3nico: Dios, que hab\u00eda congregado siempre al pueblo para salvarlo, ahora se coloca al frente para enviarlos al destierro (a no ser que pretenda suavizar el rigor de la profec\u00eda precedente). Otros ven un fragmento que anuncia la restauraci\u00f3n posterior al destierro en Babilonia; el futuro gu\u00eda podr\u00eda ser Zorobabel, que lleva a los desterrados a Jerusal\u00e9n y puede ser tipo de Jes\u00fas.

{N}3,{/}1: (1-3) Miqueas, con expresivas comparaciones, pone de relieve las injusticias sociales de los terratenientes contra los d\u00e9biles.

{N}3,{/}4: (4-7) El profeta recrimina a los falsos profetas, que, en lugar de buscar y predicar la verdad, profetizan s\u00f3lo por af\u00e1n de lucro. No llegar\u00e1 la paz que anuncian, con lo que quedar\u00e1n avergonzados ante el pueblo.

{N}3,{/}8: (8-12) Frente a los falsos profetas, Miqueas se presenta como aut\u00e9ntico profeta de Dios, que declara a todas las clases dirigentes responsables de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del templo. Duro vaticinio, que debi\u00f3 causar impacto en el pueblo (cf Jer 26,18s). La ciudad fue destruida el 586 por los babilonios. Las continuas amenazas quedan condicionadas al arrepentimiento y a la conversi\u00f3n.

{N}4,{/}1: (1-14) Cambia el panorama. A las amenazas precedentes sigue ahora el anuncio de la era mesi\u00e1nica, en que Si\u00f3n ser\u00e1 el centro de la vida religiosa de las naciones. En los vv. 6-8 se describe la restauraci\u00f3n bajo la imagen del pastor (cf Ez 34; Jn 10,11). No es f\u00e1cil se\u00f1alar la \u00e9poca a que se refiere el vaticinio de los vv. 9-14 comparado con la mujer en parto. Quiz\u00e1 a la invasi\u00f3n de Senaquerib; pero contiene una preciosa ense\u00f1anza; para llegar a esa era venturosa hay que pasar primero por la prueba. Ser\u00e1 tambi\u00e9n norma evang\u00e9lica.

{N}5,{/}1: (1-4a) Bel\u00e9n, peque\u00f1a aldea de Jud\u00e1, disfrutar\u00e1 de una singular grandeza: de ella (de la familia de David) vendr\u00e1 el futuro rey de Israel restaurado.
En \u00absus or\u00edgenes\u00bb probablemente alude a la antig\u00fcedad de la dinast\u00eda dav\u00eddica (1Sam 17,12ss). El v. 2 refleja influencia de Is 7,14. La \u00abpaz\u00bb (v. 4) recapitula toda la obra de la restauraci\u00f3n mesi\u00e1nica. Tanto la tradici\u00f3n jud\u00eda como la cristiana han visto siempre en este pasaje un texto mesi\u00e1nico (cf Mt 5,2; Jn 7,41s) que se cumpli\u00f3, incluso en su materialidad, al nacer Jes\u00fas en Bel\u00e9n.

{N}5,{/}4: (4-8) Este fragmento anuncia una victoria futura sobre Asiria, tipo de los enemigos del pueblo de Dios, que ser\u00e1 derrotada por un personaje misterioso que gozar\u00e1 de la fortaleza de Dios. Los \u00absiete pastores\u00bb (n\u00famero de perfecci\u00f3n) designa a los pr\u00edncipes de la casa real. Los \u00abocho pastores\u00bb (n\u00famero de sobreabundancia) se refiere a los jefes del pueblo. Unos y otros se consideran subordinados al rey misterioso. Ser\u00e1n numerosos en Jud\u00e1 cuando llegue el momento de la lucha. El v. 6 indica el papel que jugar\u00e1 el \u00abresto\u00bb en la salvaci\u00f3n de las naciones (cf 5,1-4; 7,12; tema que no aparece antes del destierro; podr\u00eda ser posterior a Miqueas) y en su castigo (4,13; 5,8.14). Se trata de algo sobrehumano, que invita a pensar por encima de datos hist\u00f3ricos en los tiempos mesi\u00e1nicos.

{N}5,{/}9: (9-14) Vencidos los enemigos, Israel tendr\u00e1 que purificarse de sus pecados: de la confianza que puso en s\u00ed mismo y de la idolatr\u00eda. En los tiempos mesi\u00e1nicos podr\u00e1 presentarse como se\u00f1or de todas las naciones, y quienes no lo acepten como tal sufrir\u00e1n la ira de Dios. Dios destruye los falsos apoyos humanos.

{N}6,{/}1: (1-8) Dios, invitando a los montes y collados a que asistan como testigos a la interpelaci\u00f3n que va a hacer a su pueblo, enumera toda una serie de acciones salv\u00edficas llevadas a cabo en su favor. Israel se pregunta qu\u00e9 satisfacci\u00f3n podr\u00e1 ofrecer por sus pecados. S\u00f3lo la pr\u00e1ctica de la justicia (Am 5,20), del amor (Os 2,21) y de la fe humilde (Is 7,9).

{N}6,{/}9: (9-16) No est\u00e1 claro si el profeta se dirige a Jerusal\u00e9n o a Samar\u00eda. Recrimina los procedimientos de los ricos en su explotaci\u00f3n de los pobres. Han imitado la conducta de los m\u00e1s imp\u00edos reyes de Israel (cf 1Re 16,25; 16,30s; 18,18). Por ello el fruto de sus tierras pasar\u00e1 a dominio del invasor. El asedio de Jerusal\u00e9n por Senaquerib (701) fue s\u00f3lo el comienzo de los desastres que culminaron con la destrucci\u00f3n tambi\u00e9n de Jerusal\u00e9n (586)

{N}7,{/}1: (1-6) Sombr\u00eda situaci\u00f3n en tiempo del profeta. En lugar de la justicia, de la fidelidad y de la fe, reinan la violencia y banalidad en la vida p\u00fablica y privada. Por ello no tardar\u00e1 en llegar el castigo.

{N}7,{/}7: (7-17) Este or\u00e1culo probablemente es de la \u00e9poca persa. El pueblo, llevado por el castigo del destierro a la reflexi\u00f3n, se arrepiente y retorna a Dios. Por ello se le anuncia la restauraci\u00f3n de los muros de Jerusal\u00e9n y el ensanchamiento de las fronteras para acoger a los israelitas dispersos y a los paganos convertidos.

{N}7,{/}18: (18-20) Oraci\u00f3n en forma de salmo, que concluye con la referencia a la promesa y a la alianza, eje de la vida y de la esperanza de Israel. Dirigida al Dios del perd\u00f3n que ha perdonado al pueblo y mantenido la alianza. La salvaci\u00f3n de Israel es la realizaci\u00f3n de la promesa y la alianza.

