{N}1,{/}1: La figura de El\u00edas, que ocupa la \u00faltima parte de 1Reyes, cede ahora el paso a la del profeta Eliseo, protagonista de la primera parte de 2Reyes. La divisi\u00f3n de Reyes en dos libros es ciertamente una divisi\u00f3n meramente artificial. La primera Biblia hebrea no establece esta divisi\u00f3n.
{N}1,{/}1: \u00daltima intervenci\u00f3n de El\u00edas: or\u00e1culo de condena contra Ocoz\u00edas por haber cre\u00eddo y consultado a dioses extra\u00f1os. En el relato se mezclan elementos legendarios, cuya finalidad \u00faltima es la de poner de relieve el respeto debido a la palabra de Dios y sus profetas.

{N}2,{/}1: El primer encuentro de El\u00edas con Eliseo (1Re 19,19-21) recog\u00eda el momento de la vocaci\u00f3n e investidura prof\u00e9tica de Eliseo, a la que este respondi\u00f3 marchando tras El\u00edas. En el \u00faltimo encuentro de El\u00edas con Eliseo, poco antes de que El\u00edas fuera arrebatado al cielo (2Re 2), Eliseo recibe dos tercios (porci\u00f3n correspondiente al primog\u00e9nito: Dt 21,17) de esp\u00edritu de El\u00edas (v. 10). Eliseo aparece as\u00ed como el heredero espiritual de El\u00edas, el primog\u00e9nito espiritual suyo y el continuador de su obra. Su poder y autoridad quedan claramente manifiestos en los milagros que realiza (vv. 19-25). La ascensi\u00f3n de El\u00edas al cielo, en un carro de fuego, posiblemente quiere significar su desaparici\u00f3n por intervenci\u00f3n especial de Dios. El\u00edas ya no es de este mundo, su destino es un misterio.

{N}3,{/}1: Expedici\u00f3n de Jor\u00e1n, rey de Israel, contra Moab, e intervenci\u00f3n de Eliseo. El profeta manifiesta su eficacia y su poder tanto en la naturaleza como en la historia.

{N}4,{/}1: Peque\u00f1a colecci\u00f3n de milagros, realizados por Eliseo, en los alrededores de Guilgal. Con estos relatos se persigue una doble finalidad: primero, acreditar a Eliseo como el verdadero sucesor de El\u00edas; y segundo, poner en evidencia que Israel debe sus dones al Se\u00f1or, no a Baal.

{N}5,{/}1: La historia de la curaci\u00f3n de Naam\u00e1n, general del ej\u00e9rcito sirio, muestra c\u00f3mo para el Se\u00f1or no existen fronteras. \u00c9l es Dios, m\u00e1s all\u00e1 de Israel; cuida de todos los hombres, no s\u00f3lo de los israelitas. Eliseo se presenta como verdadero profeta (v. 8), y el Se\u00f1or es reconocido como el \u00fanico Dios.

{N}8,{/}1: (1-6) Complemento a la historia de la sunamita (cf 4, 8-37). La confianza de esta mujer en la palabra del profeta recibe la recompensa merecida.

{N}8,{/}7: (7-29) Tras la serie de historias personales acerca de la vida y actividad de Eliseo se reanuda el hilo, interrumpido en el c. 3, de la historia del reino de Israel. El motor \u00faltimo de esta historia es el Se\u00f1or, cuya voluntad llega a los hombres a trav\u00e9s de sus profetas.

{N}9,{/}1: La historia referida en estos cap\u00edtulos se puede sintetizar en dos t\u00e9rminos: ocaso y renacimiento. El asesinato de Jor\u00e1n, rey de Israel, y de Ocoz\u00edas, rey de Jud\u00e1, se\u00f1alan el ocaso de las dinast\u00edas de Omr\u00ed y de Ajab, que tan negativamente hab\u00edan pesado sobre la religi\u00f3n de Israel, seg\u00fan el historiador deuteronomista, debido a la pol\u00edtica aliancista de estos reyes con los cananeos. Apoyado por Eliseo, Jeh\u00fa se perfila como el rey elegido por Dios para castigar a los responsables de esta pol\u00edtica y para reformar la vida religiosa, ya que considera prostituci\u00f3n la infidelidad de Israel al Se\u00f1or.

{N}11,{/}1: (Cc. 11-17) Esta secci\u00f3n trata de los reinos de Israel y de Jud\u00e1 hasta la ca\u00edda de Samar\u00eda y la desaparici\u00f3n del reino del norte.
{N}11,{/}1: Despu\u00e9s del asesinato de los reyes de Israel y de Jud\u00e1 y de la proclamaci\u00f3n de Jeh\u00fa como rey, cab\u00eda esperar el exterminio de la familia real de Jud\u00e1, al igual que el de la de Israel, para lograr una renovaci\u00f3n din\u00e1stica completa y unificar la corona. Sin embargo, en Jud\u00e1 se restaura la dinast\u00eda dav\u00eddica, mostrando as\u00ed la fidelidad del Se\u00f1or a su promesa en favor de la casa de David (2Sam 7). El templo y el sacerdote colaboran tambi\u00e9n eficazmente en la pervivencia de la dinast\u00eda dav\u00eddica. A pesar de que Atal\u00eda rein\u00f3 seis a\u00f1os, el historiador apenas si se interesa por otros datos m\u00e1s que por los de su ascensi\u00f3n y muerte. La muerte de Atal\u00eda constitu\u00eda parte de la reforma religiosa, de la purificaci\u00f3n de las influencias cananeas. El pueblo cant\u00f3 y la ciudad vivi\u00f3 en paz tras esta muerte.

{N}12,{/}1: Del reinado de Jo\u00e1s de Jud\u00e1 destacan las reparaciones del templo. En la \u00f3ptica del historiador deuteron\u00f3mico, el templo era una pieza clave, y las medidas de Jo\u00e1s, que gozan de la aprobaci\u00f3n general, forman parte de la reforma religiosa (despu\u00e9s de la apostas\u00eda del reinado de Atal\u00eda), que culmin\u00f3 de una manera satisfactoria en la \u00e9poca de Jos\u00edas.

{N}13,{/}1: Al pecado y castigo de Joacaz siguen su s\u00faplica y la liberaci\u00f3n del Se\u00f1or (vv. 1-9) quedando clara la acci\u00f3n salvadora de Dios por amor a Israel. Esta acci\u00f3n salv\u00edfica divina se expresa asimismo a trav\u00e9s de las palabras y las acciones simb\u00f3licas de Eliseo (vv. 14-25). La leyenda de los vv. 21ss. denota el gran poder de Eliseo, que ni siquiera termin\u00f3 con su muerte.

{N}14,{/}23: (23-29) De pac\u00edfico y pr\u00f3spero para Israel puede calificarse el largo reinado de Jerobo\u00e1n II. A pesar de ello, poca atenci\u00f3n se le presta en el libro de los Reyes. Otros intereses mueven al historiador, como se desprende de los vv. 25-27: lo decisivo es la palabra salvadora del Se\u00f1or.

{N}15,{/}1: Tras la muerte de Jerobo\u00e1n II, en el corto espacio de dos d\u00e9cadas, se suceden en el reino de Israel nada menos que cinco reyes. Mientras tanto, Asiria avanza, ocupa territorios y deporta a los enemigos. Si el reinado de Jerobo\u00e1n II fue tranquilo, los a\u00f1os siguientes se encuentran entre los m\u00e1s agitados del reino del norte. Los asesinatos de reyes est\u00e1n a la orden del d\u00eda. El profeta Oseas, contempor\u00e1neo de estos hechos, describe la situaci\u00f3n con trazos tan negros como expresivos: \u00abtodos arden como un horno, devoran a sus gobernantes...\u00bb (Os 7,7). En la base de todo, seg\u00fan el historiador deuteronomista, se halla el pecado de Jerobo\u00e1n I (vv. 9.18-24.28). Israel paga por sus pecados. Jud\u00e1, por el contrario, sigue mejores derroteros.

{N}16,{/}1: Si bien es cierto que Jud\u00e1 tuvo m\u00e1s suerte que Israel con sus gobernantes, no todo fue posible en el reino del sur. Acaz pas\u00f3 a la historia como un rey injusto. Sus pecados superaron con mucho los de sus predecesores. A los ojos del historiador deuteronomista, las derrotas pol\u00edticas de Acaz fueron consecuencia directa e inmediata de sus pecados.

{N}17,{/}1: Ca\u00edda de Samar\u00eda, punto final del reino de Israel (vv. 1-6), balance religioso-teol\u00f3gico de las causas que condujeron al desastre (vv. 7-23) y situaci\u00f3n del reino del norte despu\u00e9s de su destrucci\u00f3n (vv. 24-41). La ruptura de la alianza y los muchos pecados de idolatr\u00eda, a pesar de las repetidas exhortaciones y amonestaciones de los profetas, se detectan como las causas principales que provocaron la ira divina. En esta perspectiva, la destrucci\u00f3n del reino del norte aparece como el justo castigo de Dios por los pecados de Israel. Asiria es presentada como el instrumento de Dios para castigar a Israel. Triste conclusi\u00f3n de un reino explicada como infidelidad a Dios.

{N}18,{/}1: (Cc. 18-25) Desde el reinado de Ezequ\u00edas hasta la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n. El reino de Jud\u00e1 logr\u00f3 sobrevivir durante cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n del reino del norte, pero termin\u00f3 sucumbiendo bajo los babilonios.
{N}18,{/}1: Pocos monarcas israelitas han recibido en los libros de los Reyes una valoraci\u00f3n tan positiva de su gesti\u00f3n como Ezequ\u00edas. Durante su reinado, Jerusal\u00e9n se libr\u00f3 de los ataques de Senaquerib, Jud\u00e1 venci\u00f3 a los filisteos y el pa\u00eds fue purificado de los cultos extranjeros. Si se contrasta lo acaecido en el reino del norte con la distinta suerte del reino del sur, la lecci\u00f3n resulta evidente: cuando surge un rey que permanece fiel al Se\u00f1or y atiende a la voz de sus profetas, el Se\u00f1or le socorre en el momento del peligro, le salva de sus enemigos y reina la paz y la prosperidad en el pa\u00eds.

{N}21,{/}1: Al piadoso rey Ezequ\u00edas le sucedi\u00f3 en el trono su hijo, el imp\u00edo Manas\u00e9s (vv. 1-18). El redactor deuteron\u00f3mico achaca a este rey numerosos pecados, especialmente de tipo cultual, causa de la condena del Se\u00f1or. El reinado de Am\u00f3n (vv. 19-26) fue tambi\u00e9n negativo para Jud\u00e1. Los sucesos ocurridos durante estos dos reinados son expuestos de tal forma que ya se puede barruntar el tr\u00e1gico desenlace que espera en un futuro muy inmediato a Jud\u00e1.

{N}22,{/}1: (22,1-23,10) Con Jos\u00edas se abri\u00f3 una puerta a la esperanza. Un resurgimiento nacional y religioso, juntamente con el ensanchamiento de sus fronteras, hizo pensar a los contempor\u00e1neos de Jos\u00edas que era posible volver a la reunificaci\u00f3n y al esplendor de los reinos de Israel y de Jud\u00e1, como en los d\u00edas de David y Salom\u00f3n. Su reforma pol\u00edtica y religiosa cobr\u00f3 gran fuerza con el descubrimiento en el templo del libro de la ley. De \u00e9l tom\u00f3 pie Jos\u00edas para urgir una serie de medidas religioso-cultuales, entre las que destaca la centralizaci\u00f3n del culto en el templo de Jerusal\u00e9n. La celebraci\u00f3n de la pascua en tiempos de Jos\u00edas era el mejor exponente de la unidad religiosa y nacional de todo el pueblo de Dios. Pero la derrota y muerte de Jos\u00edas, a manos de Nec\u00f3, dio al traste con todas las esperanzas que hab\u00edan sido puestas generosamente en todo lo que \u00e9l representaba.

{N}23,{/}1: Despu\u00e9s de la muerte de Jos\u00edas, Jud\u00e1 camin\u00f3 a pasos agigantados hacia su total destrucci\u00f3n. Joacaz, el hijo de Jos\u00edas (23,31-35), fue deportado a Egipto por el Fara\u00f3n, y all\u00ed muri\u00f3. Durante los reinados de Joaqu\u00edn (23,36-24,7), Jecon\u00edas (24,8-17) y Sedec\u00edas (24,18-25,21), Jud\u00e1 march\u00f3 a la deriva, entre Babilonia y Egipto, hasta que se hundi\u00f3.

{N}25,{/}1: Tres acontecimientos decisivos cierran los libros de los Reyes: la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n, la destrucci\u00f3n del templo y el destierro de Jecon\u00edas. La destrucci\u00f3n del templo es el acontecimiento que acapara la atenci\u00f3n del redactor deuteronomista. No en vano este historiador hace del templo, desde el comienzo hasta el final de la historia de los Reyes, uno de los pilares m\u00e1s grandes sobre los que asienta su concepci\u00f3n de la monarqu\u00eda. Arrasada la ciudad y quemado el templo, todo parece haber terminado para el pueblo de Dios. El Se\u00f1or ha intervenido constantemente ante su pueblo, por medio de sus profetas, con exhortaciones, amonestaciones y castigos, que han ido en aumento hasta acabar con la destrucci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 cabe esperar ahora? La palabra de Dios se cumple siempre. Sus palabras de amenaza ya se han verificado. Pero la promesa de David (2Sam 7) a\u00fan era vigente. Los favores concedidos a Jecon\u00edas (2Re 25,27-29), descendiente de David, invitan a pensar que a\u00fan es posible la salvaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00e1 si los desterrados se arrepienten de sus pecados y se convierten al Se\u00f1or? Todo depende de la gracia y de la gran misericordia de Dios.

