{N}EL MONTE DE LOS OLIVOS{/}

El Monte de los Olivos se encuentra al oriente de Jerusal\u00e9n, entre el monte Escopo al norte y el monte Esc\u00e1ndalo al sur. Forma parte de una cadena de colinas que dan origen a la l\u00ednea de cumbres que se elevan entre las vertientes occidental y oriental de la cresta monta\u00f1osa central del pa\u00eds. El valle del Cedr\u00f3n lo separa de la vieja ciudad de Jerusal\u00e9n y de la explanada del Templo, que se puede ver a una distancia de unos cien metros. Desde la cima, se descubre al peregrino, el interior de las murallas: destacan la Mezquita de la Roca cuya c\u00fapula dorada que atrapa la luz, llama poderosamente la atenci\u00f3n; la mezquita de El-Aqsa, m\u00e1s discreta; las dos c\u00fapulas sombr\u00edas de la bas\u00edlica del Santo Sepulcro, y, a partir de estos puntos de referencia, se pueden descubrir los diversos lugares santos entre el sinn\u00famero de campanarios y minaretes que se yerguen por encima de los edificios. Pero el panorama se despliega m\u00e1s a\u00fan hacia el oriente, hacia el desierto de Jud\u00e1 que, partiendo desde las mismas, puertas de Jerusal\u00e9n, desciende hasta la depresi\u00f3n del Mar Muerto, y, m\u00e1s all\u00e1, hacia las monta\u00f1as de Moab.
Este monte recibe su nombre de los olivos que, por siglos, cubrieron las faldas de la colina y de los cuales apenas quedan algunos ejemplares maltrechos y desgajados en el huerto de Getseman\u00ed.
Las numerosas iglesias diseminadas por la colina conmemoran los \u00faltimos momentos de la vida terrena de Jes\u00fas: su \u00faltima ense\u00f1anza a sus disc\u00edpulos en la {C}iglesia del Pater{/}, la lamentaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre Jerusal\u00e9n en {C}Dominus Flevit{/}, el {C}Huerto de los Olivos{/} y la {C}iglesia de la Agon\u00eda{/}. Las doradas c\u00fapulas de la Iglesia rusa de Santa Magdalena, construida a fines del siglo XIX, dan un toque de claridad y originalidad a este lugar, impregnado de un aire de duelo y tristeza. No obstante, este sitio cargado de sombras y sufrimientos, se abre a la luz de la Ascensi\u00f3n, en donde se revela la gloria de Cristo {N}resucitado{/}. 
Todas estas referencias b\u00edblicas est\u00e1n ligadas al Nuevo Testamento. Sin embargo, en el segundo libro de Samuel, el Monte de los Olivos es ya mencionado como un lugar santo, " en donde se adora a Dios". [2Sam_15,32].

{K}EN EL ANTIGUO TESTAMENTO{/}
El monte de los Olivos, es pocas veces mencionado en el Antiguo Testamento, y s\u00f3lo a ra\u00edz del golpe de estado de Absal\u00f3n lo escuchamos nombrar por primera vez. David prefiri\u00f3 huir a Jerusal\u00e9n con los soldados que se le mantuvieron fieles, en lugar de resistir, para no arriesgarse a tener que matar a su propio hijo. El viejo rey baja al valle del Cedr\u00f3n para tomar, de este modo, el camino a Jeric\u00f3, pues {C}hab\u00eda subido el cerro de los Olivos llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todos los que lo acompa\u00f1aban hac\u00edan otro tanto{/} [2Sam_15,30].
Cuatro siglos m\u00e1s tarde, cuando la gloria de Dios abandona Jerusal\u00e9n en donde su Templo ha sido {C}profanado por todas las cosas escandalosas que all\u00ed se practican{/} [Ez_8,13] el profeta Ezequiel nos dice que: {C}la Gloria de Yav\u00e9  se levant\u00f3 desde el centro de la ciudad; se elev\u00f3 y se detuvo en la monta\u00f1a que est\u00e1 al oriente de la ciudad{/} [Ez_11,22]. All\u00ed, sobre el Monte de Olivos, el Esp\u00edritu arrebata a Ezequiel y lo conduce junto a los exiliados en Caldea.
En los \u00faltimos siglos antes de Cristo, una visi\u00f3n apocal\u00edptica, relatada en el libro de Zacar\u00edas, describe el combate final, la victoria de Yav\u00e9 y la gloria de Jerusal\u00e9n, y sobre el Monte de los Olivos Yav\u00e9 se alza como Juez de las naciones:  
{C}Aqu\u00ed viene el d\u00eda de Yav\u00e9... Har\u00e9 que se junten todas las naciones para atacar a Jerusal\u00e9n. Se apoderar\u00e1n de la ciudad, saquear\u00e1n sus casas y violar\u00e1n a sus mujeres... Entonces saldr\u00e1 Yav\u00e9 a combatir; pelear\u00e1 con esas naciones como lo hace en los d\u00edas de batalla. Ese d\u00eda pondr\u00e1 su pie sobre el Cerro de los Olivos, que queda al oriente de Jerusal\u00e9n. Y el Cerro de los Olivos se partir\u00e1 en dos de este a oeste, dejando en medio un profundo valle; una parte del Cerro quedar\u00e1 al norte y la otra mitad al sur... Entonces vendr\u00e1 Yav\u00e9, tu Dios, acompa\u00f1ado de todos sus santos{/}.[Zac_14,5]


{K}- LOS RAMOS  - BETFAG\u00c9{/}
En el extremo suroriental de la colina, el pueblito de Betfag\u00e9 parece acurrucarse sobre un verde manch\u00f3n de vegetaci\u00f3n. 

{K}LA ENTRADA A JERUSAL\u00c9N{/}
Seg\u00fan la Ley, la Pascua deb\u00eda celebrarse en Jerusal\u00e9n, pero esta peque\u00f1a urbe contaba apenas con unos 25.000 habitantes en tiempos de Jes\u00fas, por tanto era demasiado peque\u00f1a para albergar a todos los peregrinos que sub\u00edan hasta el templo con motivo de la fiesta. Los que no encontraban alojamiento dentro de la ciudad lo buscaban en los poblados y caser\u00edos de los alrededores. Betfag\u00e9 estaba muy cerca, a unos 2 Kms aproximadamente, justo la distancia que se autorizaba a recorrer en un {C}d\u00eda de sabbat{/} [He_1,12]. Por lo tanto Bethfag\u00e9 era considerada como una extensi\u00f3n de Jerusal\u00e9n y el pueblo era pr\u00e1cticamente invadido durante las festividades. Jes\u00fas form\u00f3 parte de estos peregrinos que hab\u00edan logrado hospedarse en Betfag\u00e9 o, un poco m\u00e1s lejos, en Betania.
{C}Estaban ya cerca de Jerusal\u00e9n. Cuando llegaron a Betfag\u00e9, Junto al monte de los Olivos, Jes\u00fas envi\u00f3 a dos disc\u00edpulos con esta misi\u00f3n: "Vayan al pueblecito que est\u00e1 al frente, y all\u00ed encontrar\u00e1n a una burra atada con su burrito al lado. Des\u00e1tenla y tr\u00e1iganmela".
Esto sucedi\u00f3 para que se cumpliera lo dicho por el profeta: Digan a la hija de Si\u00f3n: "mira que tu rey viene a ti con toda sencillez, montado en una burra, un animal de carga"{/}

{K}TU REY VIENE MONTADO SOBRE UN ASNO{/}
Jes\u00fas entra a la ciudad montado en un asno, llevando un mensaje de paz, como lo hab\u00eda anunciado el profeta Zacar\u00edas a fines del siglo IV [Zac_9,9]. Pero Jes\u00fas es tambi\u00e9n el se\u00f1or, y su realeza queda subrayada por los gestos que hacen referencia al ritual de las entronizaciones reales: mantos y ramos extendidos sobre el camino por donde ha de pasar el rey, y aclamaciones de la multitud que evoca los vers\u00edculos del Gran Hallel [Sal_118,1]. Cuando se celebraba la Fiesta de las Tiendas (Tabern\u00e1culos), se aclamaba con este canto la realeza universal de Dios y la venida de su Mes\u00edas. Como todo israelita, Jes\u00fas debi\u00f3 cantar este salmo cada a\u00f1o de su vida terrena, para dar gracias a Dios todopoderoso, liberador y salvador. Pero desde el inicio de su ministerio, Jes\u00fas hab\u00eda escogido un camino distinto al que esperaba el pueblo: Dios no lo hab\u00eda enviado para devolver a Israel su independencia pol\u00edtica, sino para establecer su Reino entre los hombres, y su camino pasar\u00eda por la pobreza, el despojamiento y la muerte en cruz.

{K}JES\u00daS LLORA SOBRE JERUSAL\u00c9N{/}
Sobre la pendiente que mira hacia el Templo, una iglesia conmemora la parada que hizo Jes\u00fas frente a la Ciudad Santa, cuando ya conclu\u00eda la subida a Jerusal\u00e9n y se acercaba a la bajada del monte de los Olivos luego de pasar su cima.
{C}Al acercarse y ver la ciudad, llor\u00f3 por ella, y dijo: "\u00a1Si al menos en este d\u00eda t\u00fa conocieras los caminos de la paz! Pero son cosas que tus ojos no pueden ver todav\u00eda. Vendr\u00e1n d\u00edas sobre ti en que tus enemigos te cercar\u00e1n de trincheras, te atacar\u00e1n y te oprimir\u00e1n por todos los lados. Te estrellar\u00e1n contra el suelo a ti y a tus hijos dentro de ti, y no dejar\u00e1n en ti piedra sobre piedra, porque no has reconocido el tiempo ni la visita de tu Dios{/}" [Lc_19,41] - [Lc_19,44].
Ning\u00fan habitante de Jerusal\u00e9n sali\u00f3 a recibir a Jes\u00fas a su entrada a la Ciudad Santa, s\u00f3lo lo acompa\u00f1aron sus disc\u00edpulos y la gente de los pueblos vecinos. Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron [Jn_1,11]. Hoy Jes\u00fas llora por la ciudad que no supo reconocer en el al Rey-Mes\u00edas, ni acoger su mensaje de paz. Al igual que antiguamente lo hicieron los profetas, Jes\u00fas anunci\u00f3 la ruina de Jerusal\u00e9n. Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s la profec\u00eda se cumpli\u00f3. Tito impuso el asedio a la ciudad. Lo romanos acamparon sobre el Monte Escopo y sobre el Monte de los Olivos. A fines de Mayo del a\u00f1o 70, la muralla nororiental es echada abajo; los romanos avanzaron hasta el segundo muro que, a su vez, tambi\u00e9n cedi\u00f3. La fortaleza Antonia fue conquistada el 24 de Julio (mes de Ab para el calendario hebreo, que fue el mismo en que Nobucodonosor tomo Jerusal\u00e9n en 587) y el 29 fue incendiado el Templo. Los \u00faltimos defensores fueron muertos o reducidos a la esclavitud; el 25 y 26 de septiembre, Jerusal\u00e9n no era m\u00e1s que ruinas.


{K}- GETSEMAN\u00cd{/}
Por la tarde del Jueves Santo, durante la vigilia de su Pasi\u00f3n, Jes\u00fas sale del Cen\u00e1culo con sus disc\u00edpulos y toma muy probablemente la calle escalonada que baja de la colina de Si\u00f3n hacia el valle del Cedr\u00f3n se encontraba el olivar llamado Getseman\u00ed, lo que significa: prensa de aceite en arameo. Jes\u00fas se va a ese lugar tan familiar para \u00e9l, donde le gustaba pasar la noche con sus disc\u00edpulos. 
All\u00ed se pone a orar: frente a \u00e9l se alza el Templo, Santuario de Gloria del Padre, de quien se sabe enviado, a\u00fan m\u00e1s profundamente en esta hora. 
Getseman\u00ed es un lugar muy frecuentado y amado por los peregrinos. Vienen hasta aqu\u00ed con el m\u00e1s profundo recogimiento para asociar sus oraciones a las de Jes\u00fas la noche del jueves Santo. 
Los Olivos de troncos nudosos y maltrechos que all\u00ed se ven son, sin duda, m\u00e1s que centenarios, pero de ning\u00fan modo llegan a los dos mil a\u00f1os, ni pueden remontarse a los tiempos evang\u00e9licos.
Los Olivos del siglo I de nuestra era no pudieron haber resistido a los dos asedios a Jerusal\u00e9n por los romanos. En 70 y en 135 d.C. fueron utilizados para construir continuas empalizadas alrededor de la ciudad seg\u00fan la t\u00e1ctica de asedio practicada por los romanos, para fabricar maquinaria de guerra, o simplemente para alimentar el fuego de los campamentos legionarios. Pero el lugar donde Jes\u00fas pas\u00f3 la noche orando antes de su arresto, permaneci\u00f3 en la memoria, al igual que el Calvario y el Sepulcro. San Cirilo, obispo de Jerusal\u00e9n a mediados del siglo IV, consigna como una tradici\u00f3n ya establecida en la \u00e9poca, la costumbre de los cristianos de reunirse en la cima del monte en torno a su obispo y bajar a la luz de las antorchas hasta el lugar donde Jes\u00fas entr\u00f3 en agon\u00eda, para celebrar all\u00ed la liturgia del jueves Santo.


{K}- LA TUMBA DE LA VIRGEN{/}
Al pie del monte de los Olivos, a unos quince metros al norte del huerto de Getseman\u00ed, una escalera de unos quince pelda\u00f1os baja hacia un atrio cuadrado; uno de sus costados esta formado [o cerrado (?)] por una fachada [ o pared (?)] que data aproximadamente de 1130, en donde se abre una puerta de arcadas ojivales. Desde all\u00ed una escalera de unos cincuenta pelda\u00f1os conduce al interior de una iglesia, hoy d\u00eda completamente subterr\u00e1nea, debido al terraplenado progresivo del valle del Cedr\u00f3n desde principios de la era cristiana. La tradici\u00f3n cristiana venera aqu\u00ed la tumba de Mar\u00eda.

{K}LA TUMBA{/}
La tumba posee una banqueta funeraria. Una inundaci\u00f3n debida a las lluvias torrenciales de Febrero de 1972 implic\u00f3 la restauraci\u00f3n del peque\u00f1o santuario. Bajo el altar se puede ver el apoyo tallado en la roca como era habitual en las tumbas jud\u00edas de la \u00e9poca. Se puede percibir que antes de la construcci\u00f3n del altar, fue perforado con numerosas cavidades debido a que los fieles extra\u00edan fragmentos de ella a modo de reliquias. Este ser\u00eda un testimonio de sobra frente a la antigua tradici\u00f3n de Jerusal\u00e9n, seg\u00fan la cual el cuerpo de Mar\u00eda habr\u00eda sido depositado aqu\u00ed antes de su asunci\u00f3n.

{K}LA ASUNCI\u00d3N DE MAR\u00cdA{/}
Son numerosos los autores que consignan la sepultura de Mar\u00eda en el Valle del Cedr\u00f3n, y esto antes del Concilio de Calcedonia (451 d.C.)en donde Juvenal, obispo de Jerusal\u00e9n, atestigua el hecho ante el emperador Marciano y la emperatriz Pulqueria, pero, adem\u00e1s, y con la misma firmeza, proclama su fe en la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda. As\u00ed la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n de Jerusal\u00e9n, sostenida por los textos ap\u00f3crifos, nos dice que Mar\u00eda fue colocada en una tumba en Getseman\u00ed antes de ser llevada a los cielos.
Es lamentable que el lenguaje corriente haya dejado caer un velo de incertidumbre sobre el misterio de la glorificaci\u00f3n de Mar\u00eda y que no se haya usado el mismo vocabulario para la madre y para el hijo. En efecto, respecto a la Virgen se habla de su "Dormici\u00f3n" y de su "Asunci\u00f3n", mientras que de Jes\u00fas se dice que muri\u00f3 y resucit\u00f3. Mar\u00eda, la mujer con que Dios hizo Alianza, a fin de que diera al mundo aquel que es a la vez e inseparablemente hijo de Dios e hijo suyo, y en quien todos llegan a ser hijos, \u00bfpodr\u00eda esta mujer, conocer la corrupci\u00f3n de la tumba, consecuencia de pecado?.
Ella que es llena de gracia, es decir, aquella sobre la cual ha desbordado y sobreabundado todo aquello que hay de bueno, de luminoso, y de Santo entre todos los dones que Dios pudiera dar a una criatura, sin que jam\u00e1s el mal pudiese cubrirla con la m\u00e1s m\u00ednima sombra, \u00bfpodr\u00eda conocer una muerte distinta a la de su hijo? Para Mar\u00eda, seg\u00fan la voluntad de Dios, vino un d\u00eda la hora de pasar de este mundo al del Padre. Despu\u00e9s de haber comulgado con los sufrimientos de su hijo, fue llamada a compartir la Gloria de su Resurrecci\u00f3n.


{K}- LA ASCENSI\u00d3N{/}
La \u00faltima aparici\u00f3n del {N}resucitado{/} relatada por Lucas, tuvo lugar sobre el monte de los Olivos, y el recuerdo de los textos de Zacar\u00edas y de Oseas no le es extra\u00f1o. Jes\u00fas primer resucitado de entre los muerto, es elevado a la derecha de Dios donde se sienta como Juez de vivos y muertos [He_10,42].
En el sitio desde donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n adornada con el tiempo, Cristo ascendi\u00f3 al cielo dejando la impronta de su pie sobre la roca, los bizantinos construyeron un ed\u00edculo o templete, separado de la roca circundante, como se caracterizan las tumbas del valle del Cedr\u00f3n. San Jer\u00f3nimo quien, a fines del siglo IV, permaneci\u00f3 en Palestina, habla en sus escritos de la veneraci\u00f3n que se prodigaba a las improntas del Salvador.
