{N}3,{/}16 {N}LA INSPIRACI\u00d3N DE LA ESCRITURA{/}
{C}Toda Escritura est\u00e1 inspirada por Dios{/}. Esta frase puede tambi\u00e9n ser entendida y traducida en la forma siguiente: Toda Escritura inspirada por Dios es \u00fatil para...
Posiblemente la traducci\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s exacta si tom\u00e1ramos la libertad de modificarla un poco: "Toda Escritura (es) portadora del Esp\u00edritu de Dios". Porque no basta con decir que la Biblia ha sido escrita bajo el impulso del Esp\u00edritu; debemos a\u00f1adir que los textos son para nosotros Palabra de Dios s\u00f3lo en la medida en que permanecemos en el terreno del Esp\u00edritu. Se sabe que la Biblia no es en primer lugar un libro culto, pero ser\u00eda tambi\u00e9n poco decir que es un texto religioso. Este texto es {C}\u00fatil para ense\u00f1ar, para rebatir, para corregir{/} s\u00f3lo en la medida en que le hayamos reservado un puesto al Esp\u00edritu. La liturgia oriental de San Juan Cris\u00f3stomo es muy elocuente al respecto: el libro de los Evangelios es depositado junto con el pan y el vino en la mesa de las ofrendas y llevado al altar rodeado de los mismos ritos. Toda la liturgia muestra que los dos sacramentos, el de la Palabra y el de la Eucarist\u00eda est\u00e1n en el mismo plano, y se invoca al Esp\u00edritu tanto sobre el pan y el vino para que sean cuerpo y sangre de Cristo como sobre el libro para que sea portador del soplo de Dios.
{N}LA INSPIRACI\u00d3N DE LA ESCRITURA{/}
Quien quiere interiorizar o reafirmar la fe de la Iglesia en la inspiraci\u00f3n divina de los textos b\u00edblicos tiene que volver a un texto de la segunda Carta a Timoteo (3,16): {C}Toda Escritura (est\u00e1) inspirada por Dios{/}. Esta frase puede tambi\u00e9n ser entendida y traducida en la forma siguiente: Toda Escritura inspirada por Dios es \u00fatil para...
Posiblemente la traducci\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s exacta si tom\u00e1ramos la libertad de modificarla un poco: "Toda Escritura (es) portadora del Esp\u00edritu de Dios". Porque no basta con decir que la Biblia ha sido escrita bajo el impulso del Esp\u00edritu; debemos a\u00f1adir que los textos son para nosotros Palabra de Dios s\u00f3lo en la medida en que permanecemos en el terreno del Esp\u00edritu. Se sabe que la Biblia no es en primer lugar un libro culto, pero ser\u00eda tambi\u00e9n poco decir que es un texto religioso. Este texto es {C}\u00fatil para ense\u00f1ar, para rebatir, para corregir{/} s\u00f3lo en la medida en que le hayamos reservado un puesto al Esp\u00edritu. La liturgia oriental de San Juan Cris\u00f3stomo es muy elocuente al respecto: el libro de los Evangelios es depositado junto con el pan y el vino en la mesa de las ofrendas y llevado al altar rodeado de los mismos ritos. Toda la liturgia muestra que los dos sacramentos, el de la Palabra y el de la Eucarist\u00eda, est\u00e1n en el mismo plano, y se invoca al Esp\u00edritu tanto sobre el pan y el vino para que sean cuerpo y sangre de Cristo, como sobre el libro para que sea portador del soplo de Dios.
Muchos en el pasado creyeron que Dios hab\u00eda dictado los textos sagrados: muchos pintores representaron al evangelista, con una pluma en la mano, prestando el o\u00eddo a un angelito que, detr\u00e1s de \u00e9l, le sugiere la palabra que conviene. M\u00e1s a menudo se dijo que los escritores sagrados hab\u00edan sido los instrumentos de Dios, pero se debe precisar lo que entend\u00edan al decirlo: los autores hab\u00edan actuado no como unas m\u00e1quinas, sino como instrumentos libres y responsables.
Creemos que el libro sagrado es totalmente obra tanto de Dios como del que lo ha redactado. El autor se puso a trabajar, sin saber tal vez la promoci\u00f3n que Dios iba a dar a su obra, creyendo s\u00f3lo que estaba haciendo algo \u00fatil, y se dedic\u00f3 a eso tanto con sus preocupaciones como con las limitaciones de su cultura. Dios, por su parte, ha ordenado, o planificado,  tanto la escritura como los posteriores avatares del libro (v\u00e9ase la nota sobre {C}el Canon de los libros sagrados{/}). El, que se ha revelado de mil maneras a lo largo de la historia, quiso que aquel libro tuviera un valor especial, no si se toma aparte, sino dentro del conjunto de la Biblia. Porque la Biblia no hace sino una sola cosa con Cristo, Palabra de Dios.
Para nosotros que intentamos saber c\u00f3mo dichos libros han sido escritos y c\u00f3mo fueron reconocidos como Palabra de Dios, bastantes problemas salen a la luz, y nos pareciera a veces que la carrera sin obst\u00e1culos que los condujo hasta la canonizaci\u00f3n tiene mucho de azar: \u00bfPor qu\u00e9 se retuvo tal libro en vez de ese otro? \u00bfEra necesario contar con Abd\u00edas, Ester o la carta de Judas? Pero si miramos desde el punto de vista de Dios, no hay ning\u00fan azar: para Dios estaba primero la meta que alcanzar, y la meta precede los acontecimientos que la llevan a cabo seg\u00fan caminos que ning\u00fan observador humano habr\u00eda podido prever. En el plan de Dios estuvo primero la salvaci\u00f3n que traer\u00eda Cristo; asimismo quiso dejarnos una revelaci\u00f3n escrita de la que el sentido pleno apareciera cuando el Esp\u00edritu fuera derramado sobre el pueblo de Dios. Con esto entendemos que Dios quiso la Biblia como un instrumento de la que su Esp\u00edritu pudiera valerse.
Si lo tomamos as\u00ed, nos libramos del dilema insolube con el cual se han topado muchos y el que se podr\u00eda expresar esquem\u00e1ticamente en estos t\u00e9rminos: O bien todas las palabras son inspiradas, pero entonces \u00bfse deben a Dios todos los errores y debilidades del libro? O bien s\u00f3lo el sentido del mensaje es inspirado, y las debilidades del relato se deben al escritor, pero entonces, \u00bfqui\u00e9n reconocer\u00e1 el mensaje divino si no est\u00e1 en las palabras? Algunas personas dar\u00e1n una respuesta que tiene su valor, pero queda insuficiente: la inspiraci\u00f3n, dicen, garantiza el mensaje religioso, pero deja correr los errores con respecto a puntos hist\u00f3ricos o cient\u00edficos. Eso, en cierta medida, es cierto, pero si miramos c\u00f3mo los mismos autores sagrados han usado los textos que le\u00edan en su Biblia, vemos que para ellos todas las palabras ten\u00edan un sentido: v\u00e9anse las discusiones de Pablo en Gal 3, en especial lo que se refiere a {C}los descendientes{/}{N} {/}y {C}el descendiente{/}. Y adem\u00e1s, si la inspiraci\u00f3n s\u00f3lo cubre el mensaje religioso, \u00bfqui\u00e9n dir\u00e1 lo que es y lo que no es parte del mensaje religioso? Y \u00bfes la Biblia en primer lugar un mensaje?
Debemos pues sostener que todo el texto es inspirado, pero lo entendemos en un sentido muy diferente a como los musulmanes entienden, por ejemplo, la inspiraci\u00f3n del Cor\u00e1n. Para ellos el texto y todas las palabras del texto han sido dadas por Dios en \u00e1rabe, y ese es el texto inspirado: no deber\u00eda ni siquiera traducirse. Para un cristiano, en cambio, el texto b\u00edblico es un sacramento y por eso el Esp\u00edritu no est\u00e1 nunca encadenado a la letra del original: Dios no habla hebreo, pero El se revel\u00f3 a gente que hablaba hebreo o griego. De all\u00ed se desprenden dos consecuencias:
1. Si descubrimos errores o, digamos mejor: descalces del texto con respecto a nuestra cultura, no nos desconcertar\u00e1n: este texto es un instrumento tanto perfecto como imperfecto del cual el Esp\u00edritu quiere sacar partido y sabr\u00e1, sin duda, sacar partido. El Evangelio podr\u00e1 expresarse y producir sus frutos en otras culturas; los ejemplos pasados no se opondr\u00e1n a la b\u00fasqueda de un estilo nuevo de vida: est\u00e1 dicho claramente en Jn 16,12-13.
2. La inspiraci\u00f3n del texto original se encontrar\u00e1 tambi\u00e9n en las traducciones de la Escritura, aun cuando se sepa, como dice un proverbio, que una traducci\u00f3n es siempre un poco de traici\u00f3n.
{N}LAS TRADUCCIONES DE LA BIBLIA{/}
Es un hecho que la inmensa mayor\u00eda de los creyentes, incluso cuando la Iglesia (o las iglesias) los han presionado a leer la Biblia, s\u00f3lo han conocido sus traducciones. Eso ocurr\u00eda ya en la comunidad jud\u00eda. En tiempos de Jes\u00fas, seg\u00fan c\u00e1lculos estimativos, el 8% de la poblaci\u00f3n del imperio romano, o sea unos seis millones, correspond\u00eda a jud\u00edos. Por esa misma fecha, los de Palestina no eran m\u00e1s de medio mill\u00f3n. La Biblia griega, es decir la de los Setenta, era pues sin ninguna comparaci\u00f3n la m\u00e1s usada. Si hasta era usada en la misma Palestina, en el coraz\u00f3n del pa\u00eds "hebreo" por varias comunidades, y ella es la que citan los escritos del Nuevo Testamento. Esto es suficiente para hacer comprender la situaci\u00f3n falsa de cierta tendencia elitista que, hasta dentro de la misma Iglesia, mira con menosprecio a quien no tenga por lo menos una tintura de hebreo.
Los ap\u00f3stoles, las comunidades cristianas, los escritos mismos del Nuevo Testamento s\u00f3lo conocieron como palabra de Dios a la traducci\u00f3n de los Setenta. Ahora bien, esa traducci\u00f3n, muy fiel para el Pentateuco, lo es mucho menos para los dem\u00e1s libros y navega a veces a la deriva en los textos prof\u00e9ticos. \u00bfSignifica eso que la Iglesia que se apoy\u00f3 en ella estuvo privada de esa parte enajenable de la Palabra de Dios que es el Antiguo Testamento? El cap\u00edtulo 15 de los Hechos presenta al respecto un caso muy interesante: el ap\u00f3stol Santiago justifica su posici\u00f3n con un texto de Am\u00f3s que cita seg\u00fan la traducci\u00f3n griega (15,17). Pues bien, \u00e9sta es muy diferente del texto original. De lo expuesto se desprende que desde los comienzos de la Iglesia haya habido muchos que consideraban la versi\u00f3n de los Setenta tan inspirada como el texto hebreo.
A fines del siglo tercero, la Iglesia romana se adapta a la evoluci\u00f3n de la lengua y pasa del griego al lat\u00edn; un siglo despu\u00e9s San Jer\u00f3nimo lleva a cabo la versi\u00f3n latina de la Vulgata que ser\u00e1 la Biblia oficial de la Iglesia Cat\u00f3lica hasta mediados del siglo 20. Jer\u00f3nimo, siguiendo al respecto el punto de vista de Or\u00edgenes, le daba la prioridad al texto hebreo, y ese fue el texto que tradujo. Pero se sabe que fuera de su ciencia y de sus m\u00e9ritos, la traducci\u00f3n conten\u00eda varios errores. Y sin embargo, ese fue el texto que fue predicado, comentado, y cuyas palabras a veces err\u00f3neas inspiraron muchas aproximaciones entre un texto y otro, abriendo as\u00ed perspectivas a la vida espiritual. 
Esta es pues una realidad que se ignora muy f\u00e1cilmente cuando se discute sobre la inspiraci\u00f3n o la no inspiraci\u00f3n del texto; a fin de cuentas son las traducciones las que traen al esp\u00edritu del cual vive el pueblo de Dios. \u00bfNo habr\u00e1 que decir simplemente que el Esp\u00edritu que act\u00faa por el texto original inspirado, act\u00faa tambi\u00e9n muy libremente por medio de las traducciones, con sus m\u00e1s o sus menos seg\u00fan que sean bastardas o excelentes, pero reservando siempre su libertad?
{N}TRADUCCIONES PRECISAS Y VERSIONES PASTORALES{/}
Lo que acabamos de decir para las grandes versiones griega y latina vale tambi\u00e9n para las versiones modernas. El traductor, ya que trabaja para un auditorio determinado, procurar\u00e1 darle en otra lengua, todo lo que pueda entregarle del texto original. Al que se dirija a estudiantes, ya familiarizados con las lenguas y la historia antigua, se le permitir\u00e1 emplear palabras rebuscadas o raras que calcan bien con las palabras hebreas; ni tampoco tendr\u00e1 dificultad en forzar la frase castellana para adecuarla a los per\u00edodos de una carta de San Pablo en donde una sola oraci\u00f3n puede extenderse por m\u00e1s de diez l\u00edneas. Tratar\u00e1 de que el conocimiento del texto b\u00edblico se inscriba, intelectual y sensiblemente, entre los conocimientos que tenga el lector de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica.
El que se dirija en cambio a un p\u00fablico menos preparado pondr\u00e1 m\u00e1s atenci\u00f3n en los acentos del texto, en lo que debe ocupar el lugar preponderante de la oraci\u00f3n, aun cuando para eso tenga que cambiar el orden de las palabras, porque no se ordena de la misma manera lo que es importante y lo que no lo es en hebreo, en griego y en castellano. Sabiendo que la mayor parte de los escritores sagrados hablaban un lenguaje bastante comprensible para sus auditores, evitar\u00e1 todo lo que haga de su traducci\u00f3n un "lenguaje erudito"; no har\u00e1 de los ap\u00f3strofes de Pablo un discurso acad\u00e9mico. Aun cuando sepa que todo el texto es inspirado, no vacilar\u00e1 en reemplazar dos palabras griegas por una sola castellana que dice lo mismo, o poner dos palabras castellanas all\u00ed donde una sola no bastar\u00eda para expresar la palabra hebrea. Har\u00e1 pues lo que hace todo traductor: el que quisiera hacer una traducci\u00f3n palabra por palabra y poner un art\u00edculo en castellano cada vez que lo encuentra en ingl\u00e9s o no ponerlo cuando no est\u00e1 en ingl\u00e9s, no har\u00eda m\u00e1s que un mal trabajo.
Se conoce la gran se\u00f1al de Pentecost\u00e9s y de la venida del Esp\u00edritu. Los auditores de Pedro escuchan las alabanzas de Dios en todas las lenguas, no s\u00f3lo en hebreo, la lengua sagrada, sino cada cual en la lengua de sus padres. La diversidad de lenguas ser\u00e1 pues una necesidad en la Iglesia y en las traducciones de la Biblia. No se puede decir que una traducci\u00f3n es m\u00e1s verdadera que otra mientras uno no se ponga en la perspectiva propia de cada una de ellas.

