{N}1,{/}1 Basta con comparar este comienzo con el del Evangelio de Lucas para ver que son las dos partes de una misma obra. Te\u00f3filo significa: "Que ama a Dios". Podr\u00eda ser s\u00f3lo un nombre prestado: entonces Lucas dirigir\u00eda su libro a cualquiera que ame a Dios.

{N}1,{/}3 Hay que traducir: Daba sus instrucciones gracias al Esp\u00edritu Santo y no "que hab\u00eda escogido por el Esp\u00edritu Santo". Esas instrucciones son las que da Cristo resucitado durante sus encuentros que pasan a ser manifestaciones espirituales.

{N}1,{/}7 {C}\u00bfEs ahora cuando vas a restablecer el Reino de Israel?{/} Aqu\u00ed se reafirma la esperanza que ya hab\u00edan manifestado los disc\u00edpulos de Ema\u00fas. Esta cuesti\u00f3n t\u00edpicamente jud\u00eda, puesta al comienzo de un libro en el que las misiones de Pablo abarcar\u00e1n la mayor parte, ayuda a captar qu\u00e9 cambio de perspectiva iba a ser necesario para entregarles el Evangelio a los griegos.
Pero tambi\u00e9n quiere demostrar desde el comienzo que es in\u00fatil esperar un pronta vuelta de Cristo juez, comoese hab\u00eda sido el caso para la primera generaci\u00f3n cristiana. Las cartas de pablo a los Tesalonicenses son testigo de esta espera, y todav\u00eda lo son las cartas a los Corintios, a pesar de que muestran mucho m\u00e1s reserva (2Cor 5,3). En la hora que Lucas escribe, la Iglesia ya se est\u00e1 preparando para una larga historia como lo sugieren Mt 28,20 y Lc 21,24.

{N}1,{/}9 Este texto de los Hechos es el \u00fanico que habla de Jes\u00fas elevado al Cielo en una manifestaci\u00f3n visible (el texto de Lc 24,51 es muy dudoso y los dem\u00e1s evangelios no hacen menci\u00f3n de ello). \u00bfHabr\u00eda que pensar que Lucas materializ\u00f3 esa ascensi\u00f3n al Cielo que hasta entonces no ten\u00eda m\u00e1s que un sentido figurado? Era normal que les fuera concedida una manifestaci\u00f3n sensible, adaptada a su imaginer\u00eda religiosa, para que quedara grabada en su esp\u00edritu la exaltaci\u00f3n de Cristo. Es lo que Dios ha hecho por otros en m\u00faltiples ocasiones.
Debe quedar claro que todos los hechos y gestos de Jes\u00fas resucitado de que fueron testigos los ap\u00f3stoles fueron maneras que El tuvo para manifestarse a ellos. Su resurrecci\u00f3n le hab\u00eda dado acceso a otra existencia que no tiene representaci\u00f3n en nuestro mundo. Sin embargo, una sola palabra no bastaba para expresar lo que hab\u00eda sido la Resurrecci\u00f3n. La Escritura utilizaba al respecto dos palabras griegas diferentes: levantarse y despertarse, que traducimos com\u00fanmente por resucitar. Pero fuera de ese {C}despertar{/} o {C}levantarse{/}, la Escritura emplea igualmente el t\u00e9rmino {C}exaltar{/} o glorificar: (Jn 12,23; He 3,13). Y es entonces cuando debemos volver a leer Ef 1,20-21 y 4,9-10. La resurrecci\u00f3n y la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas significan que El tom\u00f3 en sus manos la historia y el cosmo. El enderezar\u00e1 todas las trayectorias para que terminen en ese Hombre Nuevo y en esas Tierra y Cielos Nuevos que est\u00e1n al fin de la historia.
Por lo tanto, aunque la imagen de Jes\u00fas elevado al Cielo choca con la representaci\u00f3n que nos hacemos ahora del cosmo, debemos conservar, con otras palabras, su sentido c\u00f3smico. Ni tampoco debemos renegar de todos esos t\u00e9rminos que definen al mundo espiritual a partir de un abajo y de un arriba, porque expresan indudablemente un orden aparente de las cosas.

{N}1,{/}14 En la nota a Col 1,15 hablamos de la importancia de esos primeros d\u00edas para la reflexi\u00f3n com\u00fan de la fe.

{N}1,{/}18 Los vers\u00edculos 18-19 son un inciso no de Pedro, puesto que toda la comunidad estaba al tanto de lo que hab\u00eda pasado, sino de Lucas. Este detalle anecd\u00f3tico contradice en realidad la versi\u00f3n de Mateo 27,3-10.

{N}1,{/}25 Ese cargo era tanto {C}ministerio {/}(en el sentido de ser responsable por un servicio) como {C}apostolado{/}. La palabra que traducimos por ministerio tiene la misma ra\u00edz que "di\u00e1cono", pero aqu\u00ed se trata del ministerio de un ap\u00f3stol, testigo oficial de la Resurrecci\u00f3n enviado por Cristo.

{N}2,{/}19 Pedro se empe\u00f1a en citar ese final del texto. Pero eso no prueba que lo interprete como el fin del mundo sino como una crisis apocal\u00edptica; en efecto, la primera Iglesia vio su cumplimiento en la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del Templo el a\u00f1o 70. No se puede negar sin embargo que Pedro expresaba la convicci\u00f3n de un pr\u00f3ximo regreso glorioso de Cristo.

{N}2,{/}22 En esa primera proclamaci\u00f3n, lo primero que quiere esclarecer Pedro no es la doctrina de Jes\u00fas. As\u00ed como Jes\u00fas part\u00eda de los hechos y, hablando en Nazaret, les daba un sentido a sus milagros (Lc 4,20), as\u00ed tambi\u00e9n Pedro da aqu\u00ed el sentido de la muerte muy reciente de Jes\u00fas. Ese asunto muy palpitante constitu\u00eda un verdadero esc\u00e1ndalo porque, cualquiera que fuese el n\u00famero de los que hab\u00edan pedido la muerte de Jes\u00fas, eran mucho m\u00e1s numerosos en el pueblo los que no comprend\u00edan como era posible que se hubiera crucificado a un hombre que se destacaba por su estatura religiosa y por sus curaciones. "\u00bfC\u00f3mo pudo Dios permitirlo?" Pedro se refiere a ese gran esc\u00e1ndalo y le da un primer sentido, pero no a la muerte de Jes\u00fas a cuyos autores perdona sino a la resurrecci\u00f3n que sigui\u00f3: es Jes\u00fas quien da el Esp\u00edritu a los que se arrepienten (38). Deben arrepentirse en primer lugar de haberse hecho los sordos cuando Jes\u00fas trataba de reunir al pueblo de Dios. La promesa de Dios se ha cumplido por fin, y es en ese sentido solamente que se puede hablar de una redenci\u00f3n y de un redentor.
En cuanto a nosotros que leemos estos textos, s\u00f3lo podemos asombrarnos del paso del Esp\u00edritu por sobre ese grupo que escucha a Pedro y luego por sobre aquellos que vendr\u00edan a junt\u00e1rseles en los d\u00edas siguientes: les ofrec\u00edan el Esp\u00edritu Santo, y eso les interesaba, y cre\u00edan.
Lucas nada dice sobre la manera como pudieron ser acogidas esas tres mil personas (41) que se unieron al primer n\u00facleo. No hay duda de que muchas de ellas, que hab\u00edan llegado en peregrinaci\u00f3n, se volvieron a sus casas con la fe, pero sin integrarse a una comunidad como la de Jerusal\u00e9n. No es inadmisible que, despu\u00e9s de habernos mostrado la amplitud de ese movimiento de conversi\u00f3n, Lucas nos hable en el vers\u00edculo siguiente de los menos numerosos que, en el mismo Jerusal\u00e9n, se reun\u00edan en la Iglesia. En ese caso habr\u00eda que comprender y traducir: Acud\u00edan asiduamente.

{N}2,{/}46 En el vers. 47 dice: "el Se\u00f1or hac\u00eda que los salvados se integraran a la Iglesia". V\u00e9ase la nota en 4,12.

{N}3,{/}16 El texto dice: "como si lo hubi\u00e9ramos hecho candar por nuestro propio poder o piedad".

{N}3,{/}17 Esa nueva predicaci\u00f3n de Pedro aporta elementos nuevos a lo que hab\u00eda esbozado la precedente (2,17-36) sobre el tema de la salvaci\u00f3n. Esta vez el {C}nombre{/} de Jes\u00fas es portador de vida y de sanaci\u00f3n. Pero sobre todo la fe que se apoya en \u00e9l (v\u00e9ase la nota en 4,12) acelera la venida de tiempos mejores. Pedro aborda de esa manera el misterio de la redenci\u00f3n; cree firmemente en \u00e9l , pero le cuesta expresarlo.
El sostiene que Jes\u00fas, al perdonar a su pueblo, les da a los que creen en \u00e9l una bendici\u00f3n que los lleva a que se arrepientan y se borren sus pecados. Eso era precisamente lo que anunciaba la profec\u00eda de Za 12,10 y 13,1. Pero Pedro no habla todav\u00eda de un rescate de los pecados por la sangre de Jes\u00fas.

{N}4,{/}12 {N} NO HAY OTRO NOMBRE{/}
{C}No hay salvaci\u00f3n en ning\u00fan otro{/}. Podr\u00edamos preguntarnos qu\u00e9 entiende Pedro por salvaci\u00f3n. Dios se hab\u00eda manifestado como el \u00fanico Salvador de su pueblo y como el \u00fanico Nombre por el cual los hombres deb\u00edan ser salvados. Pero ahora, como lo proclama Pedro, toda la obra de Dios en Israel pasar\u00e1 por ese Mes\u00edas ya instalado a su derecha (Sal 110). La salvaci\u00f3n que no se encuentra en nadie m\u00e1s es en primer lugar la "liberaci\u00f3n de Israel" (Lc 2,25) que aguardaban muchos de los auditores de Pedro. Y Pedro no vacila en prometerles tiempos mejores (3,20).
Pero los profetas nunca separaron la salvaci\u00f3n de Israel de una renovaci\u00f3n interior de los creyentes. Y los ap\u00f3stoles van inmediatamente a acentuar esa salvaci\u00f3n aportada a los que creen; no se habla de cristianos sino de "salvados" (2,47). No hay duda de que ten\u00edan conciencia de ser salvados y lo manifestaban en su vida cotidiana. Pero \u00bfpodr\u00eda eso durar? En el entusiasmo del primer momento, el que cree se siente renovado y tiene la impresi\u00f3n de que sus problemas se han resuelto. O m\u00e1s sencillamente como dicen algunas personas: "Ayer eso me paralizaba, ahora ya no me hago m\u00e1s un mundo". La presencia de una persona amada que pasa a ser el centro de nuestra existencia basta para darnos alas: Jes\u00fas era amado. Y no hablemos del don del Esp\u00edritu.
Jam\u00e1s habr\u00edan pensado en renegar del pasado de Israel, de la revelaci\u00f3n hecha a los profetas, de los recursos y de la fe de la comunidad jud\u00eda, que hab\u00eda producido ap\u00f3stoles y m\u00e1rtires, sin considerar la multitud de justos humildes y an\u00f3nimos. Estos convertidos quer\u00edan ser fieles a la Ley (Dt 30,10; Is 51,7; 1Ma 1,57; Ps 1,2) y la Alianza (1Ma 2,20; Ps 78,37) y esa era la manera de vivir la fe, como lo dice la carta a los Hebreos en el gran cap\u00edtulo 11. Pero no es lo mismo creer en Dios a partir de las intervenciones de su Providencia, o bien de creer en la alianza de Dios con Israel, escrita tanto en la historia como en la Escritura; o bien de recibir a Jes\u00fas como el Hijo Unico, Dios encarnado que vino a nosotros para compartir nuestra condici\u00f3n. Este acontecimiento \u00fanico es m\u00e1s poderoso que cualquier otra revelaci\u00f3n para atraer al coraz\u00f3n humano a la confianza en Dios Padre, y a la humildad y al amor verdadero, a ejemplo de Jes\u00fas.
Pues bien, con Jes\u00fas la fe hab\u00eda adquirido una dimensi\u00f3n nueva. Por eso las cartas de Pablo no hablan s\u00f3lo de la fe en Cristo (He 21,21; Gal 2,16...) sino de la {C}fe de Cristo{/}, es decir, propia de los cristianos, que se apoya en Cristo, que es seg\u00fan Cristo (He 3,16; Rom 3,22; Fil 3,9...) La prueba de que la fe de Cristo ha transformado el panorama psicol\u00f3gico y espiritual del creyente la tenemos en el don del Esp\u00edritu que acompa\u00f1aba al bautismo. En \u00e9l no s\u00f3lo se daba un carisma, un favor sensible destinado a recompensar al creyente sino que un mundo nuevo se le abr\u00eda y se abr\u00eda en \u00e9l.
Esta salvaci\u00f3n personal, que ocupar\u00e1 pronto el primer lugar en la Iglesia, es una renovaci\u00f3n en profundidad del alma creyente. En primer lugar hay un perd\u00f3n de los pecados. Porque Jes\u00fas ha dejado al descubierto el pecado como no se lo hab\u00eda hecho antes de \u00e9l; basta con leer el Serm\u00f3n de la Colina. Para algunos de los oyentes de Pedro el pecado consiste tambi\u00e9n en haber aprobado la condenaci\u00f3n de Jes\u00fas, y para todos los dem\u00e1s el haber deso\u00eddo sus llamados. Pero ahora Dios ofrece una reconciliaci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda que las del pasado, esencialmente porque \u00e9l ha manifestado su inmenso amor y su poder de perd\u00f3n, por la cruz de Cristo. Aun cuando los creyentes no supieran expresar bien todav\u00eda su fe en ese Hijo de Dios, estaban en conscientes de que lo hab\u00edan ganado todo: ellos eran, para retomar el lenguaje de los profetas, el "resto de Israel" y los "salvados de Si\u00f3n" (Is 4,3).
Pues bien, cuando Pedro dice que el que cree se salva, no se trata principalmente de escapar a una condenaci\u00f3n o a un apocalipsis inminente (He 2,21), como se pens\u00f3 durante los primeros a\u00f1os de la Iglesia (1Tes 5,1-4; 2Tes 1,6).  La salvaci\u00f3n es una plenitud. Los salvados son a la vez beneficiarios y cooperadores del misterio de salvaci\u00f3n que Dios efect\u00faa en el coraz\u00f3n de la historia humana. Y cuando miran en su derredor, no pueden dudar de que han entrado con cuerpo y alma en un estado, o m\u00e1s bien en una verdad propia de los que creyeron y entraron en la Iglesia.
Cuando Pedro dice, no s\u00f3lo para Israel sino para todos los pueblos: {C}Ning\u00fan otro Nombre bajo el cielo ha sido dado a los hombres{/}, no est\u00e1 limitando la obra de la salvaci\u00f3n. No niega el trabajo de Dios en esa gran parte de la humanidad que no conocer\u00e1 a Cristo; m\u00e1s bien habla por los que lo est\u00e1n escuchando y para ese pueblo que Dios ya se eligi\u00f3 para ser el portador de sus misterios. Y no dice tampoco que los que no creen ser\u00e1n condenados, sino que pierden esa salvaci\u00f3n que era el gran don de Dios.

{N}6,{/}5 {C}Llenos de fe y Esp\u00edritu Santo{/}. Hab\u00edamos escrito ya en el vers. 3: llenos del Esp\u00edritu y de sabidur\u00eda, para respetar las costumbres de nuestro lenguaje. Pero el texto dice en dos lugares: llenos de "fe y de esp\u00edritu", lleno de "esp\u00edritu y de sabidur\u00eda". Nuestro lenguaje religioso nos desv\u00eda un poco: sabiendo que el Esp\u00edritu es persona divina, queremos conservarle su capital y que no se tome un poco o mucho de El. Decimos que es "persona" divina, porque carecemos de una expresi\u00f3n mejor, pero es tambi\u00e9n muy verdadero que el Esp\u00edritu es la energ\u00eda divina, y se dice bien: lleno de vigor.
Nada sabemos de esos {C}siete{/}, excepto de Esteban y de Felipe. Como el Apocalipsis habla de los nicolaitas en Ap 2,6, algunos pensaron con demasiada prisa que deb\u00edan de ser los imitadores de ese Nicolas desconocido. En la Iglesia latina se le atribuy\u00f3 tambi\u00e9n el casamiento de los sacerdotes.

{N}7,{/}30 Esteban cita aqu\u00ed a Ex 3,2. Como todos los de su tiempo, Esteban ignoraba el sentido que ten\u00eda en los tiempos antiguos "el \u00e1ngel del Se\u00f1or" (v\u00e9ase el comentario de ese texto) y piensa en un \u00e1ngel. Y hace la conexi\u00f3n con el \u00e1ngel del que se habla en Ex 23,20.

{N}7,{/}42 Esteban cita aqu\u00ed a Am\u00f3s 5,25-26. El texto hebreo estaba corrompido y la Biblia griega, que utilizaban los ap\u00f3stdoles como el conjunto de los jud\u00edos del mundo griego, lo hab\u00eda seguido. El profeta no les reprochaba a los israelitas la idolatr\u00eda de sus padres en el desierto, sino la suya propia. Sin embargo Esteban no se equivoca en el fondo: la Biblia menciona esa idolatr\u00eda en varios lugares (Num 25).

{N}8,{/}9 Ese Sim\u00f3n no era un desconocido para la historia. Tuvo disc\u00edpulos en Samar\u00eda y las sectas gn\u00f3sticas del siglo siguiente lo contaban entre sus inspiradores.

{N}8,{/}14 {N}BAUTISMO E IMPOSICION DE MANOS{/}
Ese p\u00e1rrafo distingue el bautismo de la imposici\u00f3n de manos que confiere el Esp\u00edritu (He 19,6). Ambas cosas se distinguen n\u00edtidamente en Heb 6,2. En cambio los evangelios hablaban del bautismo en el Esp\u00edritu Santo que no era m\u00e1s que el bautismo cristiano, y lo opon\u00edan al bautismo de agua que era el de Juan Bautista.
Hay que recordar aqu\u00ed las palabras de Pedro en He 10,47: {C}los que han recibido el Esp\u00edritu Santo igual que nosotros{/}. Si nos atenemos igualmente al detalle de las explicaciones de Pedro en 11,16, hay que concluir que desde los primeros d\u00edas los ap\u00f3stoles quisieron transmitir por una imposici\u00f3n de manos (v\u00e9ase Num 27,18) el don que hab\u00edan recibido. Tal vez Jes\u00fas les hab\u00eda dicho algo en esos d\u00edas que siguieron a su Resurrecci\u00f3n y durante los cuales les dio sus instrucciones por el Esp\u00edritu Santo: He 1,2. En cambio no hablan del bautismo "en el Esp\u00edritu" tal como Jes\u00fas lo hab\u00eda dicho. Parece pues que desde sus or\u00edgenes la iniciaci\u00f3n cristiana incluy\u00f3 ambos ritos y uno s\u00f3lo puede preguntarse si estaban unidos o hab\u00eda un intervalo entre ellos. Por otra parte es cierto que la imposici\u00f3n de manos pas\u00f3 a ser sin ninguna ruptura de sentido o de pr\u00e1ctica nuestra confirmaci\u00f3n.
Las controversias modernas sobre un bautismo del Esp\u00edritu, que ser\u00eda independiente del sacramento de la confirmaci\u00f3n, se deben a la conjuntura actual. Como el bautismo y la confirmaci\u00f3n se administran lo m\u00e1s a menudo sin que haya habido el proceso normal de conversi\u00f3n y de descubrimiento de Cristo, el Se\u00f1or, lo que les da su pleno sentido, las manifestaciones visibles o carism\u00e1ticas del Esp\u00edritu son m\u00e1s raras o m\u00e1s discretas. Por eso a ciertos grupos les parece importante retomar ese proceso, con la esperanza con frecuencia recompensada de obtener tales gracias. Pero pretender que el Esp\u00edritu no es dado por la confirmaci\u00f3n y que es necesario a\u00f1adir otros ritos, ser\u00eda sin duda un menosprecio de la manera com\u00fan y tradicional de la vida cristiana.

{N}10,{/}9 Pedro ve {C}el cielo abierto{/}: esa era la expresi\u00f3n tradicional para decir que alguno tuvo una visi\u00f3n, tal como en Mc 1,10 y He 7,56. Ten\u00eda hambre y la visi\u00f3n le hizo ver un espejismo de caza.

{N}10,{/}37 Este nuevo discurso de Pedro retoma el esquema del discurso de Pentecost\u00e9s. Parte del esc\u00e1ndalo que constituy\u00f3 el suplicio de Jes\u00fas, y muestra como Dios volvi\u00f3 el mal en bien.
N\u00f3tese que, al dirigirse a un no jud\u00edo, Pedro pone una distancia entre {C}todo el pueblo{/} (41) y {C}los testigos que Dios hab\u00eda escogido{/}. Seguramente quiere demostrar que la resurrecci\u00f3n es un objeto de fe, pero adem\u00e1s es una manera de demostrar que la Iglesia toma sus distancias frente al pueblo jud\u00edo: ella ya es un pueblo elegido en el que el romano Cornelio tendr\u00e1 su lugar.
Otro elemento nuevo: el perd\u00f3n de los pecados es recibido gracias al Nombre de Jes\u00fas.

{N}14,{/}9 Pablo vio que {C}ten\u00eda la fe para ser sanado{/}. Se repite la palabra de Jes\u00fas: "Tu fe te ha salvado". Y la palabra {C}salvar{/} se presta para todas las formas de salvaci\u00f3n, desde la sanaci\u00f3n hasta la fe que justifica. En realidad el fondo de la fe es el mismo en ambos casos, y no es propio del cristianismo sino que se encuentra en todas las latitudes: \u00bfqui\u00e9n sabe si el inv\u00e1lido hab\u00eda entendido tres palabras de la pr\u00e9dica bonita de Pablo en un griego que el pueblo no hablaba (v11)?

{N}15,{/}28 {N}EL DECRETO DE JERUSALEN{/}
Dijimos en el comentario de 15,22 que a lo mejor Lucas junt\u00f3 aqu\u00ed en un mismo relato el encuentro de Jerusal\u00e9n y el decreto tomado posteriormente por Santiago para su propia di\u00f3cesis con mayor\u00eda de jud\u00edos. Debemos notar que varios manuscritos perteneciendo al grupo llamado occidental llevan un texto diferente para los vers\u00edculos 20 y 29. All\u00ed las prohibiciones son parcial o totalmente suprimidas y en cambio se pide a los cristianos no jud\u00edos que respeten la gran ley de la caridad ya sugerida en el Lev\u00edtico (19,18 y 34): no hagan a otros lo que ustedes no quieren que les hagan.
Cuando se examina este cap\u00edtulo junto con el de Pablo en Ga 2, varios detalles dan a pensar que el encuentro se desarroll\u00f3 en el marco de la fiesta de la Consagraci\u00f3n del Templo. De esta liturgia provienen el texto de Amos con la menci\u00f3n de la choza de David, que es el Templo, y los ap\u00f3stoles comparados a las columnas del Templo (G\u00e1l 2,9), y la alusion al yugo que "nuestros padres no fueron capaces de soportar". Siguiendo el ejemplo de moderaci\u00f3n dado por los mismos jud\u00edos respecto de los pros\u00e9litos que se les juntaban, la Iglesia iba m\u00e1s lejos todav\u00eda y les garantizaba la libertad respecto de las leyes de lo puro y lo impuro.
As\u00ed, pues, parece que nuestro texto fue retocado m\u00e1s tarde para ponerlo en consonancia con el decreto mencionado en He 21,25, el cual manten\u00eda esas reglas para las regiones cercanas a Palestina. 

{N}16,{/}3 Seg\u00fan la ley jud\u00eda, el hijo de una madre jud\u00eda y de un padre "impuro" es jud\u00edo. Por eso muchos de los cristianos de origen jud\u00edo no le habr\u00edan perdonado a Timoteo que no se circuncidara.

{N}16,{/}13 Cuando no hab\u00eda sinagoga, los jud\u00edos eran invitados a reunirse en otro lugar, como, a orillas de un r\u00edo.

{N}20,{/}28 Numerosos manuscritos antiguos tienen otra lectura: "la Iglesia de Dios que El adquiri\u00f3 con su propia sangre". Es dif\u00edcil pensar que Pablo haya hablado de la propia sangre de Dios, porque siempre reserva ese nombre para el Padre. Pero por otra parte dice siempre: la Iglesia de Dios. Es muy posible que la frase de Pablo haya seguido su pensamiento m\u00e1s que la correcci\u00f3n del estilo: "la Iglesia que Dios se adquiri\u00f3 - y ella fue adquirida por la sangre del Se\u00f1or". Parece pues muy dif\u00edcil sacar un argumento de este texto para probar la divinidad de Cristo.

{N}20,{/}30 Es el primer lugar del Nuevo Testamento en el que encontramos la preocupaci\u00f3n por la herej\u00eda. Esta s\u00f3lo pudo desarrollarse despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de los ap\u00f3stoles y ser\u00e1 el tema de la mayor\u00eda de las advertencias en las Cartas de Timoteo y de Tito como tambi\u00e9n en las Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas.

{N}20,{/}32 Se encuentra la misma expresi\u00f3n que en Luc 4,22 y He 14,3: la palabra o {C}el mensaje de su gracia. {/}Ve\u00e1se tambi\u00e9n He 20,24: la Buena Nueva de la gracia de Dios. Aqu\u00ed la Palabra de Dios es poderosa para construir a las personas: es todo el sentido de la lectura b\u00edblica considerada como un sacramento.

{N}26,{/}14 {C}En vano pataleas contra el aguij\u00f3n{/}: o sea: es in\u00fatil resistir m\u00e1s, no haces sino herirte a ti mismo. El encuentro con Jes\u00fas resucitado se produce al t\u00e9rmino de una larga lucha. Era imposible que Pablo no fuese seducido por la persona de Jes\u00fas. Su violencia en la represi\u00f3n era una se\u00f1al de ello; muchos peque\u00f1os hechos de su actividad perseguidora, y su misma violencia en casos como la muerte de Esteban, lo hab\u00edan dejado intranquilo y lo desgarraban interiormente.

{N}26,{/}15 {C}El poder de Satan\u00e1s{/}. Aparecen aqu\u00ed los mismos t\u00e9rminos que en Col 1,12-13. En el Evangelio Jes\u00fas amenazaba el poder de Satan\u00e1s cuando expulsaba a los demonios. Aqu\u00ed la obra redentora de Cristo nos libera de un mundo alienado para introducirnos en su Reino. Es imposible quitar de nuestra predicaci\u00f3n esta alienaci\u00f3n y ese poder de Satan\u00e1s sin reducir considerablemente el mensaje cristiano.

{N}27,{/}9 La {C}fiesta del ayuno{/}: es el mes de septiembre: Num 29,7.

