{N}1,{/}1 {N}EL VERBO \u00bfES DIOS O NO?{/}
{C}Y El Verbo era Dios.{/} Esa afirmaci\u00f3n ha sido discutida no s\u00f3lo porque exige un m\u00ednimo de reflexi\u00f3n, sino sobre todo porque hiere ciertos prejuicios doctrinales. Tal es el caso de los Testigos de Jehov\u00e1 quienes no dudan en traducir: "la Palabra era un dios". Y para justificar tal traducci\u00f3n se apoyan en el texto de Jn 10,34-36: la palabra griega {C}Theos{/}, dicen, puede significar tanto un dios como Dios, y cuando se trata de Dios, siempre aparece el art\u00edculo en griego: O Theos, el Dios. Pero aqu\u00ed no hay ning\u00fan art\u00edculo, por lo tanto se trata de un dios.
La realidad es muy diferente. Cuando se trata, no de un sujeto sino de un atributo, como es el caso aqu\u00ed con: {C}era Dios{/}, el griego b\u00edblico pone el art\u00edculo si Dios es considerado como una persona, pero no lo pone si {C}Dios{/} significa la naturaleza divina. Ciertamente aquel que es Dios (o las personas que son Dios) constituyen una sola cosa con la naturaleza divina, pero no es la misma cosa la persona que la naturaleza. Luego, no se usa el art\u00edculo si se dice {C}lo que es{/} Dios, y se usa si designa {C}al que es{/} Dios.
Tenemos un ejemplo de ello en el libro de los Reyes. En 1R 8,60 Salom\u00f3n declara: "As\u00ed todos los pueblos de la tierra sabr\u00e1n que Yav\u00e9 es Dios y que no hay otro fuera de \u00e9l". Y {C}Dios{/} est\u00e1 sin art\u00edculo: s\u00f3lo Yav\u00e9 es Ser divino. En cambio en 1R 18,21 El\u00edas dice al pueblo: "Si Yav\u00e9 es Dios, s\u00edganlo, si es Baal, s\u00edganlo". Y Dios est\u00e1 con art\u00edculo porque la elecci\u00f3n es entre dos personas. Lo mismo en Dt 32,39 y Jos 2,11 se ven dos ejemplos de {C}Dios{/} sin art\u00edculo, y cada vez es para decir que Yav\u00e9 es un Ser todopoderoso y soberano.
Si pasamos al Nuevo Testamento, encontramos un nuevo dato. Recordamos en el comentario de Jn 20,11 que desde los d\u00edas de la Resurrecci\u00f3n y de Pentecost\u00e9s, la fe cristiana hab\u00eda adquirido la certeza de que Jes\u00fas era Hijo de Dios en el sentido m\u00e1s firme del t\u00e9rmino. Muy pronto hab\u00edan comenzado a jugar con las palabras {C}Dios{/} y {C}Se\u00f1or{/} para designar al Padre y al Hijo sin que este \u00faltimo fuera privado de su rango divino. Y es f\u00e1cil ver c\u00f3mo Pablo los nombra siempre juntos: para \u00e9l Dios es el Padre, y, de acuerdo a lo que hemos dicho sobre el uso del art\u00edculo en griego, Pablo escribe siempre: {C}el Dios{/}, porque es la persona del Padre.
En esas condiciones, si Juan quer\u00eda decir que el Verbo era de naturaleza divina, es decir, que compart\u00eda la naturaleza divina de Dios-Padre, pero sin ser la misma persona que el Padre, no pod\u00eda sino expresarse tal como lo hizo: el Verbo era {C}Dios{/}, sin art\u00edculo. E inmediatamente despu\u00e9s dice: "Estaba desde el comienzo junto a Dios": y aqu\u00ed aparece {C}el Dios{/}, con art\u00edculo, porque dice que el Verbo estaba cerca de la persona de Dios-Padre.
Es verdad que desde los inicios de la Iglesia, tanto para los jud\u00edos como para los griegos la f\u00e9 cristiana en Jes\u00fas Hijo de Dios, nacido de Dios, y que comparte el misterio divino del Padre, era un desaf\u00edo a la raz\u00f3n filos\u00f3fica y a las religiones que se hab\u00edan ense\u00f1ado, y lo mismo sigue siendo todav\u00eda para los Testigos de Jehov\u00e1. Pues traducir: el Verbo (o la Palabra) era un dios, es absolutamente un absurdo, ya que si quisieran ser consecuentes con su argumento, debieran traducir igualmente en 16,27: Sal\u00ed de un dios. Porque all\u00ed tampoco hay art\u00edculo.

{N}1,{/}2 Se sabe que Juan pone en este cap\u00edtulo el t\u00e9rmino griego "Logos", el cual puede traducirse Verbo o Palabra en castellano. Nos cost\u00f3 escribir Palabra en esta edici\u00f3n, pues si bien Verbo ha perdido en castellano su sentido primero, Palabra, por su parte, puede extraviar al lector. Dijimos en el comentario que "la Expresi\u00f3n de Dios" ser\u00eda una traducci\u00f3n m\u00e1s precisa.
Pero al traducir "Logos" por Palabra, ponemos un t\u00e9rmino femenino ah\u00ed donde Juan usaba el masculino. Sabemos que no hay lugar en Dios para la diferencia entre masculino y femenino, y los cristianos de la Iglesia griega hablaron muy a menudo de {C}La Sabidur\u00eda{/} para designar a la segunda persona divina. Pero en este lugar, Juan afirma que El Logos no es otro que Cristo, y como nosotros pusimos La Palabra, ya no sabemos si debemos poner El o Ella en los vers\u00edculos 9,10 y 14.

{N}1,{/}3 Se puede cortar la frase de otro modo, quedando la traducci\u00f3n as\u00ed: Nada de lo que ha existido ha existido sin \u00e9l. 4 En \u00e9l estaba la vida y la vida es la luz de los hombres.

{N}1,{/}5 \u00bfHay que traducir: las tinieblas {C}no lo captaron{/}, detuvieron, sofocaron- o bien: las tinieblas {C}no lo acogieron{/}? La segunda traducci\u00f3n anunciar\u00e1 lo que Juan dir\u00e1 en 1,11. La primera ve al mundo, desde sus or\u00edgenes, invadido por tinieblas que la luz debe superar: es pues el anuncio de 3,19.

{N}1,{/}12 {C}Creyeron en su Nombre{/}. Ver Jn 20,30. En la Biblia el Nombre de Dios significa su poder que podemos invocar. El vers\u00edculo significa: creyeron en su poder divino y saben que pueden invocarlo.

{N}1,{/}17 M\u00e1s precisamente: {C}Por medio de Mois\u00e9s nos ha sido dada la Ley{/}. Ce don pr\u00e9c\u00e9dait une venue.

{N}1,{/}18 Juan utiliza aqu\u00ed una palabra que significa: {C}Hijo-\u00fanico{/}. Los manuscritos antiguos se dividen; el texto m\u00e1s probable es: el Dios Hijo-Unico; otros leen: el Hijo Hijo- Unico.

{N}1,{/}29 Algunos manuscritos antiguos dicen: {C}Betabar\u00e1{/}, un lugar conocido en ese sector. La mayor\u00eda lee: Betania, pero no se conoce ninguna Betania al otro lado del Jord\u00e1n.

{N}1,{/}38 \u00bf{C}D\u00f3nde vives{/}? Empiezan a ser los disc\u00edpulos de la Sabidur\u00eda: Pr 8,34; Si 6,36.

{N}1,{/}47 {N}JUAN Y LOS SAMARITANOS{/} 
{C}He aqu\u00ed a un verdadero israelita{/}. Cuando el Evangelio habla del Mes\u00edas, recurre habitualmente, no al vocabulario com\u00fan de los jud\u00edos, sino al de los samaritanos, herederos lejanos del reino de Israel y de las tribus del norte. Habl\u00f3 de El\u00edas, el gran profeta de Israel, del Profeta mencionado por el Deuteronomio 18,15, uno de los libros que figuraban igualmente en la Biblia de los samaritanos; en el vers\u00edculo 45 la frase est\u00e1 torcida y todo el acento est\u00e1 puesto: del cual habl\u00f3 Mois\u00e9s en la Ley, porque los Samaritanos reivindicaban a Mois\u00e9s, pero no a los profetas casi todos jud\u00edos; Jes\u00fas es el hijo de Jos\u00e9, un nombre querido por la gente del norte por que era el territorio de las tribus de Jos\u00e9; y Natanael responde: {C}T\u00fa eres el Rey de Israel{/}. Jes\u00fas reprende evocando el sue\u00f1o de Jacob en Betel, un hombre y un lugar que son todav\u00eda t\u00edpicamente samaritanos.
Todo eso nos lleva a pensar que algunas partes por lo menos del evangelio de Juan fueron escritas para los samaritanos o, m\u00e1s precisamente, para comunidades cristianas del otro lado del Jord\u00e1n donde se sent\u00edan m\u00e1s cerca de los samaritanos que de los jud\u00edos. En el cap\u00edtulo 4 la conversaci\u00f3n excepcionalmente larga con la samaritana mostrar\u00e1 las mismas caracter\u00edsticas, hasta la r\u00e9plica del v. 42, porque la expresi\u00f3n {C}Salvador del mundo{/} parece haber nacido por esa \u00e9poca en la provincia de Samar\u00eda. En los cap\u00edtulos siguientes Juan escribir\u00e1 muchas veces: {C}los jud\u00edos{/}, como si hablara de un grupo extranjero.
El descubrimiento en China de documentos importantes provenientes de cristianos llamados {C}nestorianos{/} que llevaron all\u00e1 el Evangelio en el siglo sexto ha arrojado alguna luz sobre sus tradiciones antiguas. Proven\u00edan de pa\u00edses situados al este del Jord\u00e1n y se consideraban como los herederos de Juan; en cambio sus tradiciones miraban con desconfianza a los jud\u00edos de Judea.

{N}2,{/}3 Hemos seguido algunos manuscritos antiguos que dan una versi\u00f3n un poco m\u00e1s extensa de este vers\u00edculo de tal manera que aparece tres veces la palabra {C}vino.{/}

{N}2,{/}11 {N}LOS SIMBOLOS DEL EVANGELIO DE JUAN{/}
Es verdad que el Evangelio de Juan se aplic\u00f3 a descubrir el simbolismo de muchos detalles de los acontecimientos de que fue testigo; hall\u00f3 la clave de ellos en su conocimiento de las Escrituras. Algunos plantear\u00e1n actualmente la pregunta: \u00bfquiso Dios todos esos simbolismos? \u00bfLos ten\u00eda presente en su esp\u00edritu Jes\u00fas cuando actuaba? \u00bfNo son m\u00e1s bien una interpretaci\u00f3n de Juan, admirable tal vez, pero no menos subjetiva?
Es imposible dar una respuesta sencilla a esas preguntas. Hemos tenido oportunidad de recordar que nunca ha habido una interpretaci\u00f3n "\u00fanica" de la Escritura. Ella es portadora del Esp\u00edritu (2 Tim 3,16) y es el Esp\u00edritu quien ense\u00f1a a cada uno una parte de los tesores que ella encierra. Se\u00f1alaremos aqu\u00ed algunos simbolismos que parece que fueron inscritos por Juan en su relato de las bodas de Can\u00e1.
{N}CAN\u00c1{/}
El evangelista ha conservado en la memoria ese acontecimiento de Can\u00e1, pero lo relee ahora a la luz de la Resurrecci\u00f3n y las aproximaciones simb\u00f3licas se multiplican porque se revela ahora la alegr\u00eda de las Bodas de Dios con la humanidad.
Las primeras palabras del relato sit\u00faan la fiesta en el tiempo: el tercer d\u00eda. Es el \u00faltimo d\u00eda de la "semana inaugural" que sigue al Pr\u00f3logo del Evangelio de Juan, es pues el s\u00e9ptimo d\u00eda desde el comienzo del ministerio en Galilea, en la presentaci\u00f3n que de \u00e9l hace el cuarto evangelista.
Ese tercer d\u00eda repone el acontecimiento en la historia de la salvaci\u00f3n. Con ocasi\u00f3n de la teofon\u00eda y de la conclusi\u00f3n de la Alianza en el Sina\u00ed, Dios hab\u00eda dicho a Mois\u00e9s: "Vuelve donde el pueblo y m\u00e1ndales que se purifiquen hoy y ma\u00f1ana...; y est\u00e9n listos para pasado ma\u00f1ana (el tercer d\u00eda) porque pasado ma\u00f1ana Yav\u00e9 bajar\u00e1 a vista de todos sobre el monte Sina\u00ed" (Ex 19,10-11).
Pero el tercer d\u00eda le recuerda tambi\u00e9n al creyente la Resurrecci\u00f3n de Cristo y las promesas de la vida eterna.
Sin embargo, en Can\u00e1 "no hab\u00eda llegado su hora", hora de la pasi\u00f3n y de la cruz, pero hora tambi\u00e9n en la que resplandecer\u00e1 su Gloria de Hijo de Dios y su amor por los hombres.
"La madre de Jes\u00fas", la primera que se menciona en el relato, interviene discretamente junto a su hijo; est\u00e1 atenta a la falta de vino sin el cual la fiesta habr\u00eda sido un fiasco. Mar\u00eda, hija de Israel, presenta a su hijo la angustia de su pueblo; junto con \u00e9l, ella aguarda la salvaci\u00f3n que le ha sido prometida. Ante la petici\u00f3n de su madre, Jes\u00fas responde con un registro muy diferente: "Mujer, \u00bfqu\u00e9 hay entre t\u00fa y yo?" \u00bfQu\u00e9 hay de com\u00fan en efecto entre la carencia de vino, un incidente lamentable, pero banal, y la "primera de las se\u00f1ales" por la que Jes\u00fas manifiesta su gloria?: a partir de ese momento, El instaura el reino de Dios en la tierra.
La referencia a la Hora insiste en esa distancia entre el hecho puntual y la revelaci\u00f3n mesi\u00e1nica del acontecimiento. Mar\u00eda comprende que la respuesta de Jes\u00fas va infinitamente mucho m\u00e1s all\u00e1 y ordena a los sirvientes: "Hagan todo lo que El les mande"; a su vez ella los invita a la actitud fundamental que la ha hecho vivir y actuar desde el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n: Yo soy la esclava del Se\u00f1or, que se haga seg\u00fan tu palabra (Lc 1,38).
Mar\u00eda se revela bajo un doble aspecto: como hija de Israel se la ve siendo solidaria con su pueblo, como madre de Jes\u00fas, es desde ya la figura de la Iglesia, el Israel de Dios.
Jes\u00fas hace servir el vino en la mesa de Can\u00e1, usando las jarras de piedra que conten\u00edan el agua de las purificaciones rituales, s\u00edmbolo cultual del juda\u00edsmo. Ese vino otorgado en profusi\u00f3n y conservado hasta ese d\u00eda, proclama la eclosi\u00f3n de la Alianza nueva, anunciada por los profetas e inaugurada en Jesucristo.
De ese modo la historia de la humanidad s\u00f3lo tiene dos tiempos: el tiempo de la promesa y el tiempo del cumplimiento. Por su misterio pascual Cristo lleva a su plenitud y transfigura esa historia: invita a la humanidad a participar del fest\u00edn eterno de las Bodas del Cordero (Ap 19,9).

{N}2,{/}13 Podr\u00eda uno asombrarse de que Juan sit\u00fae aqu\u00ed el episodio de los vendedores del Templo. V\u00e9ase al respecto el comentario de Mt 21,1. Es bastante probable que Juan articul\u00f3 la \u00faltima redacci\u00f3n de su evangelio alrededor de tres Pascuas, lo que no deja de presentar una peque\u00f1a dificultad porque con toda probabilidad el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas no dur\u00f3 m\u00e1s que dieciocho meses y por consiguiente no hubo en ese lapso m\u00e1s que dos Pascuas, siendo la segunda la de su Pasi\u00f3n. Se sabe que los dem\u00e1s evangelistas no quisieron mencionar m\u00e1s que una subida de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n y por lo tanto hablan s\u00f3lo de una Pascua, la \u00faltima.

{N}2,{/}25 El texto dice: {C}Sab\u00eda lo que hay en el hombre{/}. Esto se puede entender como lo que hab\u00eda en la persona que ten\u00eda delante de \u00e9l, o tambi\u00e9n: lo que hay en la naturaleza humana. Juan, sin duda, prefiere dejar abiertas ambas interpretaciones.

{N}3,{/}5 No hay duda de que la menci\u00f3n del agua en este lugar conhtiene una aludi\u00f3n al bautsmo: el Evangelio de Juan tiene siempre presentes los sacramentos del bautismo y de la eucarist\u00eda. Pero dicho p\u00e1rrafo no quiere tanto invitarnos a acudir al bautismo como llamarnos a buscar lo esencial: un renacer del Esp\u00edritu. Al comienzo del G\u00e9nesis todo nac\u00eda del agua y del Esp\u00edritu; hoy por Jes\u00fas, un nuevo nacimiento y un mundo nuevo nos est\u00e1n esperando. 

{N}3,{/}11 \u00bfPor qu\u00e9 ese {C}nosotros?{/} Muy probablemente porque es el comienzo de uno de los discursos que Juan construy\u00f3 en base a palabras de Jes\u00fas y en los cuales dice a sus lectores lo que las palabras de Jes\u00fas iban a significar para la Iglesia. El {C}nosotros{/} es el de la Iglesia, o con m\u00e1s exactitud el de los ap\u00f3stoles\u00b8testigos tal como en Jn 1,3.
Qu\u00e9 viene a hacer ese discurso despu\u00e9s de las palabras sobre el nuevo nacimiento? Sin duda Juan quiere mostrar lo serio que es el bautismo; no es s\u00f3lo uno de esos bautismos tales como el de Juan o de otros bautismos celebrados por diferentes grupos que s\u00f3lo significaban un compromiso personal. Con el bautismo cristiano se accede a la fe en el Nombre del Hijo del Hombre, es decir, en su car\u00e1cter divino, y acoger esa fe es como haber pasado el juicio: uno ha entrado en la vida eterna.

{N}3,{/}33 El texto griego dice: {C}Es como reconocer que Dios es veraz{/}. No olvidemos que en la cultura hebrea {C}verdadero{/} y {C}fiel{/} son una sola y misma palabra. Y se sabe que las dos grandes cualidades de Dios son la Gracia y la Verdad, o la Gracia y la Fidelidad. {C}Recibir el testimonio de Jes\u00fas{/} significa que se ha reconocido en \u00e9l lo que estaba en el coraz\u00f3n de la revelaci\u00f3n b\u00edblica. Se ha reconocido en El y en sus actos lo que la Biblia dejaba esperar, el cumplimiento de todas las palabras y promesas anteriores: se ha visto la continuidad de la obra de Dios.

{N}3,{/}36 El texto dice exactamente: {C}El que no crea en el Hijo no conocer\u00e1 la vida, la c\u00f3lera de Dios permanecer\u00e1 en \u00e9l{/}. Este es un texto muy duro. Para Juan que escribe estas frases, el que no cree es el creyente jud\u00edo que no reconoce en Jes\u00fas al Mes\u00edas prometido por Dios; de ah\u00ed que podamos decir: el que se niega a creer. No conocer\u00e1 la vida: no ver\u00e1 que se realiza para \u00e9l la promesa de Dios a su pueblo, y esa promesa era la vida en plenitud, fruto del Esp\u00edritu dado a los creyentes. La c\u00f3lera de Dios permanecer\u00e1 en \u00e9l: esa c\u00f3lera significa una condenaci\u00f3n ya pronunciada por Dios y que tarde o temprano se va a realizar. El que no quiere creer en el Hijo a pesar de las se\u00f1ales que Dios le ha dado se esforzar\u00e1 en vano tratando de apaciguar a Dios por medio de los sacrificios que le ofrecer\u00e1 seg\u00fan la Ley; ver\u00e1 como se multiplican sus fracasos y comprender\u00e1 entonces que el castigo por sus pecados. Pero, para Juan igual que para Pablo, nuestra reconciliaci\u00f3n con Dios no significa s\u00f3lo que Dios perdona, sino que es una nueva relaci\u00f3n que comienza: el que cree no duda m\u00e1s del amor de Dios. As\u00ed, pues, cuando escribimos: se queda con el Dios que condena, eso debe ser entendido en los sentidos que acabamos de decir: no recibir\u00e1 la paz de Dios y de igual suerte s\u00f3lo conocer\u00e1 a un Dios que condena.

{N}4,{/}6 Es en Sicar, al pie del Garizim, cerca del pozo de Jacob, donde se cruzan el camino de Jes\u00fas con el de la Samaritana. Uno trae la Buena Noticia a los que son vistos en Jerusal\u00e9n como her\u00e9ticos e impuros, la otra ha venido a sacar agua. Jes\u00fas hace brotar la luz en el coraz\u00f3n de la mujer, en la que la sed que se despierta est\u00e1 mezclada con tantas contradicciones. \u00a1Qu\u00e9 ambig\u00fcedad en ese di\u00e1logo cuando se inicia al borde del pozo! Pero Jes\u00fas ha venido a llamar a todo ser a la luz. A cada palabra, a cada pregunta de la mujer las respuestas de Jes\u00fas son como otros tantos golpes de picota de un misterioso excavador; de etapa en etapa, Jes\u00fas lleva a la mujer a bajar a lo m\u00e1s profundo de s\u00ed misma, y es entonces, y s\u00f3lo entonces, cuando brota el agua viva. Y en esa luz nueva que la inunda en ese momento, todo toma en ella un sentido nuevo: su propia identidad, su relaci\u00f3n con la Ley y su reencuentro con Dios.
La nueva ley anunciada por los profetas es ahora revelada por Jes\u00fas, y ese es el don de Dios por excelencia a toda la humanidad. Ante la pregunta de la mujer respecto al lugar donde se lo debe adorar, se descorre el velo una \u00faltima vez. Ustedes deben adorar al Padre en esp\u00edritu y en verdad. Moldeados por el Esp\u00edritu que permanece en ustedes, "ustedes ser\u00e1n adoradores del Padre tal como El los quiere".

{N}4,{/}10 Muchos se preguntan qu\u00e9 es {C}el don de Dios{/}. No hay que buscar sin embargo una aplicaci\u00f3n precisa; el {C}don{/} es otra palabra para designar los beneficios prometidos a David (Is 55,3) los que Pedro resume en una palabra: el don del Esp\u00edritu Santo (Hech 2,33).

{N}4,{/}11 El texto griego le hace decir a la mujer: {C}Se\u00f1or, t\u00fa no tienes{/}... Es bueno saber que en griego la palabra Se\u00f1or puede utilizarse tanto para dirigirse a Dios como para dirigirse cortesmente a un desconocido; lo que hace la diferencia es la may\u00fascula igual que en castellano. Cuando en el evangelio alguien le dice a Jes\u00fas: Se\u00f1or, generalmente es el evangelista quien puso esa palabra, porque con toda naturalidad \u00e9l hac\u00eda que hablaran sus interlocutores tal como \u00e9l y sus lectores se dirigir\u00edan a Cristo. En algunos discursos de su evangelio Juan gusta de poner siete veces la palabra {C}Se\u00f1or{/}, para recordarnos que dichos discursos destacan el car\u00e1cter divino de Jes\u00fas. Aqu\u00ed en cambio parece m\u00e1s natural que la mujer le diga Se\u00f1or a un desconocido.

{N}4,{/}22 El texto griego dice: {C}Ustedes adoran lo que no conocen{/}. Pero detr\u00e1s del texto est\u00e1 una construcci\u00f3n hebr\u00e1ica que llamar\u00eda la traducci\u00f3n: ustedes adoran {C}donde {/}no conocen. Jes\u00fas afirma, pues, que Jerusal\u00e9n es el lugar designado por Dios y que la elecci\u00f3n del monte Garizim por los samaritanos se debew a su ignorancia de la Biblia.

{N}4,{/}24 {C}Adorar en esp\u00edritu y en verdad{/}. {C}En esp\u00edritu{/}, es decir, con lo m\u00e1s elevado y m\u00e1s interior que hay en nosotros: los dones de la oraci\u00f3n que nos vienen del Esp\u00edritu nos confieren una capacidad nueva para estar en comuni\u00f3n con Dios y para que nuestro esp\u00edritu se deje dominar e instruir por El (Rom 8,26; 1 Cor 2,11). Pero el Esp\u00edritu s\u00f3lo puede actuar libre y continuamente de ese modo cuando nosotros hayamos descubierto las zonas profundas de nuestro esp\u00edritu, luego de haber silenciado la agitaci\u00f3n y los ruidos de los deseos y de las emociones superficiales. {C}En verdad{/}, porque no bastan el buen coraz\u00f3n y la generosidad. Debemos purificar tambi\u00e9n el entendimiento, porque todos conservamos en nosotros im\u00e1genes e ideas muy imperfectas de Dios y de su voluntad, incluso si somos feroces adversarios de las im\u00e1genes. Debemos podar muchas certezas y muchos sistemas de pensamiento, incluido el terreno de la fe, para abrirse al misterio de Dios.

{N}4,{/}28 Manuscritos antiguos dec\u00edan que la mujer {C}corri\u00f3 al pueblo{/}. Pero en aquellos tiempos la gente decente no corr\u00eda (voir Lc 15,20) y el texto fue corregido.

{N}5,{/}18 Pocos pasajes de la Biblia afirman con tanta fuerza la divinidad de Jes\u00fas como \u00e9ste. Reparemos en el orden de las afirmaciones: {C}llamaba a Dios su propio Padre, haci\u00e1ndose as\u00ed igual a Dios{/}. No se puede decir sin error que Jes\u00fas es Dios si no se dice al mismo tiempo que El es el Hijo; siendo el Hijo, puede ser igual a Dios (entendamos a Dios {C}Padre{/}), no como un rival sino como aquel que en Dios nace del Padre, que se despoja de su condici\u00f3n divina, y que recupera la Gloria del Padre. V\u00e9ase la nota en Fil 2.6.

{N}5,{/}43 {C}He venido en nombre de mi Padre{/}. Para entender bien este p\u00e1rrafo conviene tener presente que en hebreo (que est\u00e1 siempre detr\u00e1s del griego de Juan) la misma preposici\u00f3n puede significar {C}en{/}, {C}con{/} y {C}por medio de{/}. {C}En nombre de{/} significa pues no solamente en representaci\u00f3n de mi Padre sino con el Nombre (o el poder) de mi Padre. Y quien {C}viene en su propio nombre{/} viene nada m\u00e1s que con sus capacidades humanas; puede muy bien representar a otras personas y tener numerosas recomendaciones.

{N}5,{/}44 Juan usa dos veces la palabra gloria: la primera vez refiri\u00e9ndose a la que se da entre los hombres (y la frase da a entender que la cosa supone reciprocidad: yo hablo muy bien de ti para que luego hagas lo mismo para m\u00ed); y la segunda vez es la Gloria de Dios, la misma que comparte con el Hijo en la eternidad.

{N}5,{/}45 En los libros de Mois\u00e9s no hay m\u00e1s que el pasaje de Dt 18,15\u00b822 que puede ser interpretado como un claro anuncio del Mes\u00edas, y as\u00ed se lo entend\u00eda com\u00fanmente (v\u00e9ase el Profeta en Jn 1,21; 6,14). Pero para Juan se pod\u00edan invocar muchos m\u00e1s textos. Con un buen conocimiento de la Biblia y la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica era f\u00e1cil hallar en el Pentateuco numerosas escenas e im\u00e1genes que cuadraban perfectamente con la persona de Jes\u00fas y con las situaciones que hab\u00eda afrontado; tenemos un ejemplo de ello en Jn 3,14.

{N}6,{/}1 En cuanto al lugar de la multiplicaci\u00f3n del pan hay contradicci\u00f3n entre los evangelios y divergencias entre los manuscritos. Juan ubica el milagro cerrca de Tiber\u00edades. Luego Jes\u00fas env\u00eda a sus disc\u00edpulos hacia Cafarna\u00fan (6,17) o Betsaida (Mc 6,45), pero es la misma direcci\u00f3n. Luego, cuando sube a la barca, tocan tierra en Genesaret. Los que buscan a Jes\u00fas lo encuentran entre Genesaret y Cafarna\u00fan, y Jes\u00fas pronuncia el discurso del Pan de Vida en la sinagoga de Cafarna\u00fan (Jn 6,30-59).
Lucas 9,10 parece contradecir a Jn 6,1, pero este texto no es seguro y Betsaida falta ah\u00ed en manuscritos antiguos.
En Jn 6,21 las \u00faltimas palabras faltan en varios manuscritos y se lee: {C}se encontr\u00f3 en la orilla{/}. O sea, cerca de Genesaret, a mitad del camino de Cafarna\u00fan a donde se dirig\u00edan y donde no llegan.
Estas precisiones nos ayudan a distinguir esta multiplicaci\u00f3n de la segunda que tendr\u00e1 lugar en la orilla oriental.

{N}6,{/}25 {C}\u00bfC\u00f3mo llegaste ac\u00e1?{/} Es muy probable que Juan le haya dado a esas palabras un doble sentido: \u00bfC\u00f3mo llegaste a este mundo? Porque la respuesta de Jes\u00fas da a entender eso: Si supieran ustedes ver a trav\u00e9s de las se\u00f1ales que les doy, sabr\u00edan c\u00f3mo y de d\u00f3nde vine a este mundo.

{N}6,{/}33 {N}YO HE BAJADO DEL CIELO{/}
{C}El pan que Dios da es el que ha bajado del cielo y que da vida al mundo{/}. Nos encontramos siete veces en este cap\u00edtulo con esa palabra: {C}bajado del cielo{/}. Es suficiente para darnos a entender que para Juan esa afirmaci\u00f3n es esencial. Es muy dif\u00edcil de aceptar por quien tenga una formaci\u00f3n algo racionalista: \u00bfc\u00f3mo el Hijo, siendo Dios, puede bajar del cielo? En el siglo cuarto se acus\u00f3 a los nestorianos de dividir a Cristo: insist\u00edan de tal manera en la realidad humana de Jes\u00fas, que parec\u00eda que fuera una persona aparte del Hijo de Dios. Era algo as\u00ed  como si de lo alto del Cielo el Hijo eterno se hubiera unido estrechamente a un hombre al que piloteaba, asumiendo todo lo que ese hombre excepcional hiciera. Puede ser que los nestorianos hayan cometido ese error, pues nosotros lo cometemos con mucha frecuencia. Existe una manera muy com\u00fan de hablar de Jes\u00fas, que pone una gran distancia entre \u00e9l y el misterio de Dios en donde mora el Hijo eterno.
A lo mejor algunos dir\u00e1n: el Hijo no puede perder su condici\u00f3n divina y cambiarla por una condici\u00f3n humana. Por cierto, El no pierde su naturaleza divina, sino que de alguna manera la depone para volver a tomarla (Jn 10,17-18), lo que es muy diferente. Esa encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios (Jn 1,14) no puede m\u00e1s que chocar a nuestra raz\u00f3n tal como a la concepci\u00f3n del ser divino que exist\u00eda entre los fil\u00f3sofos griegos. Sin embargo se la encuentra en todos los textos del Nuevo Testamento que nos hablan del misterio del Hijo; v\u00e9ase Jn 3,32; 6,62; 8,14 y la nota en Fil 2,6.

{N}6,{/}48 Aqu\u00ed debemos recordar m\u00e1s que nunca lo que se dice en la Introducci\u00f3n con respecto a los Discursos del Evangelio de Juan. Juan se encarga de prolongar las palabras aut\u00e9nticas de Jes\u00fas mediante un largo discurso en el que Jes\u00fas se presenta como el Mes\u00edas, portador de la palabra de vida y que ha venido para dar la vida a los que creen en El. No existe la menor duda de que Jes\u00fas no habl\u00f3 exprexamente de la eucarist\u00eda en ese momento y a un tal p\u00fablico, ni siquiera a sus ap\u00f3stoles: \u00bfqu\u00e9 pod\u00edan hacer con una tal revelaci\u00f3n? Pero Juan construye el discurso y adapta los puntos fuertes de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas para el uso de sus auditores, cristianos que en la Iglesia se unen misteriosamente a Cristo por medio de los sacramentos y, en este caso, por la Eucarist\u00eda. 
Es evidente que las palabras de Jes\u00fas en 48-58 provocan el asombro entre sus oyentes. Un cat\u00f3lico, habituado a la muy firme doctrina de la Iglesia sobre la presencia del cuerpo y de la sangre de Cristo en la Eucarist\u00eda, ve f\u00e1cilmente una contradicci\u00f3n entre esa doctrina y lo que dice la raz\u00f3n. Le surgen dudas sobre esa presencia real del cuerpo y de la sangre de Cristo en la eucarist\u00eda, y cuando lee este p\u00e1rrafo, piensa inmediatamente que ese es el punto en el que insiste Jes\u00fas y que encandalizaba a sus auditores. En realidad nuestras dudas con respecto a la fe no son las mismas que las de los cristianos a los que Juan dirig\u00eda su discurso. Lo que m\u00e1s les costaba era admitir que el Hijo eterno haya tenido que hacerse {C}carne y sangre{/}, es decir, un hombre ordinario y mortal, para santificar a los creyentes. La dificultad que el Evangelio destaca aqu\u00ed no dice relaci\u00f3n con el sacramento sino con el misterio de la Encarnaci\u00f3n. V\u00e9ase el comentario a 6,52. Ese es el punto central del discurso, como lo dec\u00eda ya la nota precedente y como lo veremos en los vers\u00edculos 62-63.

{N}6,{/}66 {N}LA CRISIS DE LOS DISC\u00cdPULOS{/}
Juan es el \u00fanico que nos habla de tal crisis en la audiencia de Jes\u00fas y del alejamiento de numerosos disc\u00edpulos, aunque los sin\u00f3pticos tambi\u00e9n dar a entender que hubo una reducci\u00f3n de la masa que lo rodeaba. Marcos 9,30 nos dice un poco despu\u00e9s que Jes\u00fas iba de un lugar a otro y que no quer\u00eda que se supiera donde estaba porque estaba ocupado instruyendo a sus disc\u00edpulos. Se puede pensar entonces que ya no eran las muchedumbres las que acud\u00edan y, si tomamos en cuenta lo que Juan dice en este p\u00e1rrafo, se comprende mejor como, en los otros evangelios, Jes\u00fas pasa de la ense\u00f1anza a las muchedumbres a la formaci\u00f3n de los verdaderos fieles.
Pero, si hubo una crisis y grave, \u00bfcu\u00e1l fue el motivo? Juan da una doble respuesta. La primera es que la turba estaba decepcionada por el mesianismo (otros dir\u00e1n por la negativa de mesianismo) de Jes\u00fas. Cada uno se hac\u00eda en Israel su propia idea del Mes\u00edas, pero hab\u00eda sin embargo un punto en com\u00fan y ese era la restauraci\u00f3n nacional. Pues bien, cuando la popularidad de Jes\u00fas llega a su punto m\u00e1s alto, se derrumba. Marcos 6,45 confirma a su manera la desilusi\u00f3n de que nos habla Juan en 6,14-17.
El segundo motivo es m\u00e1s de fondo. Rehusar el mesianismo tal como lo entend\u00eda el pueblo no pon\u00eda en tela de juicio la ense\u00f1anza de Jes\u00fas; aqu\u00ed en cambio Juan ha querido que captemos la incapacidad de los simpatizantes por ponerse a la altura de la revelaci\u00f3n que Jes\u00fas les entregaba. Lo estimaban enormemente como Maestro, se maravillaban de sus poderes como sanador, cre\u00edan que Dios actuaba por medio de \u00e9l, pero cuando comenzaron a percibir lo que Jes\u00fas llevaba en s\u00ed, lo abandonaron. Hay personas que s\u00f3lo juran por tal o cual gran hombre y que aceptan como sagrado todo lo que diga. Esto provoca molestia o burla; felizmente esas personas no son numerosas y la mayor\u00eda muestra m\u00e1s sabidur\u00eda. Pues bien, fue precisamente esa mayor\u00eda del pueblo jud\u00edo, prevenida por la Ley contra el culto a la personalidad, la que se escandaliz\u00f3 porque Jes\u00fas elud\u00eda cualquier comparaci\u00f3n y cualquier esfuerzo por ubicarlo entre los Maestros o los Profetas. 
Juan no cre\u00f3 de la nada el discurso del cap\u00edtulo 6; debi\u00f3 reunir aqu\u00ed varias sentencias que Jes\u00fas opon\u00eda a la esperanza mesi\u00e1nica tal como la encontraba en el pueblo. Ahora bien, Jes\u00fas dice y repite que El es el pan que ha bajado del cielo. Y lo que es a\u00fan m\u00e1s grave, todas sus afirmaciones se desligan del Antiguo Testamento al que cita cuidadosamente. \u00a1Cu\u00e1n lejos se est\u00e1 de los escritos religiosos de su tiempo e incluso de los libros m\u00e1s tard\u00edos del Antiguo Testamento! Jerusal\u00e9n... el Templo..., los suspiros de Israel oprimido..., la compasi\u00f3n del Eterno por su pueblo... Muy por el contrario Jes\u00fas parece s\u00f3lo interesarse en que el Padre sea descubierto en el Hijo: all\u00ed est\u00e1 el reino. Y si la hora es \u00fanica, es porque Dios se ha hecho presente.
Los disc\u00edpulos ponen pie atr\u00e1s porque no est\u00e1n dispuestos a abandonar toda su herencia religiosa por la sola fe en aquel que ejerce sobre ellos una tal atracci\u00f3n: no s\u00f3lo escucharle y creerle sino creer en El. \u00bfQui\u00e9n se lo reprochar\u00eda{C}? Nadie puede venir a m\u00ed si mi Padre no se lo ha concedido {/}(65). 
Jes\u00fas nunca les dijo que renegaran de sus pr\u00e1cticas religiosas, sino que ellas someterse a algo muy distinto: la b\u00fasqueda y la experiencia de una comuni\u00f3n con Dios por el Hijo, y gracias a la vida en el Esp\u00edritu. Es f\u00e1cil ver que esa crisis de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas est\u00e1 siempre latente en el mundo cristiano: la idea de que la totalidad de Dios y del universo nos sea ofrecida hoy mismo en \u00e9l y s\u00f3lo en \u00e9l es intolerable para los sabios, y algunos no descansar\u00e1n hasta que no hayan hecho de Jes\u00fas uno de los m\u00e1s grandes o el m\u00e1s grande entre los hombres, pero sin {C}creer en El. {/}

{N}6,{/}71 {C}Judas el iscariotes, hijo de Sim\u00f3n{/}. Varios manuscritos dicen: Judas, hijo de Sim\u00f3n el iscariote. Esta divergencia es de poca importancia. En todo caso is-cariote significa: el hombre de {C}Keriot{/}, un pueblito de Judea.

{N}7,{/}34 Todav\u00eda una afirmaci\u00f3n notable. Las palabras {C}me envi\u00f3{/} aparecen un gran n\u00famero de veces en este evangelio (v\u00e9ase el detalle se\u00f1alado en 9,7). Si observamos de cerca, veremos que Jes\u00fas no fue enviado como podr\u00eda serlo un profeta, sino que el fue enviado del lado del Padre. Pero aun siendo, bajo cierto aspecto el que es enviado y que vuelve a Dios, no es en Dios un ser inferior que participar\u00eda de Dios; lo dice muy bien: all\u00ed donde yo soy, porque El es.

{N}8,{/}8 {C}Se puso a escribir en el suelo{/}. Esta peque\u00f1a frase trae a menudo la reflexi\u00f3n siguiente: Es, pues, que Jes\u00fas sab\u00eda escribir. En realidad, este p\u00e1rrafo no es ninguna prueba de ello, porque en el idioma griego el verbo escribir tiene un sentido muy amplio. Al comienzo significaba: trazar signos o marcas. Pero es dif\u00edcil pensar que, educado en un pueblo en que la educaci\u00f3n b\u00e1sica era muy desarrollada, Jes\u00fas no fuera capaz de leer. Si lo vemos escogiendo la lectura y leyendo en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,16) es porque no se hab\u00eda quedado al nivel de los que deletrean. Y consecuentemente, debi\u00f3 de saber escribir, por poco que fuera.  
Jes\u00fas hablaba el arameo; en la escuela de la sinagoga le ense\u00f1aron algo de hebreo, el idioma sagrado; habi\u00e9ndose criado en Galilea, es m\u00e1s que probable que pod\u00eda darse a entender en griego para las necesidades diarias, y es en esta lengua en la que contest\u00f3 a Pilato.

{N}8,{/}14{C} Los jud\u00edos{/}... (v.11,15,35). No faltan las razones para pensar que Juan escribi\u00f3 su evangelio para las comunidades cristianas de la provincia m\u00e1s all\u00e1 del Jord\u00e1n (10.40; 11,54), una provincia que se sent\u00eda bastante ajena al mundo jud\u00edo de Jerusal\u00e9n y de la Judea. Esto explica posiblemente por qu\u00e9 Juan, identific\u00e1ndose con sus lectores, dice: {C}los jud\u00edos{/} como si no fuera uno de ellos. Por otra parte Juan encontraba en esas comunidades una corriente muy influyente a la que se llamar\u00eda posteriormente los judio-cristianos. Estos reconoc\u00edan a Jes\u00fas como el Mes\u00edas, pero no quer\u00edan hacer nada que los opusiera a la comunidad jud\u00eda. Hablaband e Jes\u00fas Hijo de Dios, pero no daban a estos t\u00e9rminos toda la fuerza que tiene para la fe cristiana. Debido a esto, al hablar Juan de los jud\u00edos que cre\u00edan en Jes\u00fas pero no lo entend\u00edan (8,31), sospechamos que piensa en realidad a esos judiocristianos que treinta a\u00f1os despu\u00e9s dominar\u00edan ciertas iglesias de Palestina.

{N}8,{/}46 Muchos en el pasado comprendieron y tradujeron: {C}\u00bfQui\u00e9n de ustedes me convencer\u00e1 de pecado?{/} - como si Jes\u00fas dijera: Ustedes saben que yo no comet\u00ed nunca pecados. Pero la palabra griega tiene un sentido m\u00e1s amplio: error, falsedad, actuaci\u00f3n incorrecta. Aqu\u00ed Jes\u00fas se refiere a todo lo que, en su actuaci\u00f3n, podr\u00eda desacreditarlo como profeta. 

{N}8,{/}48 {C}Est\u00e1s poseido por un demonio{/}. Esto significa en la lengua griega: tienes la mente enferma. Eres un samaritano: esto es un insulto, y lo comprendemos mejor si se averig\u00fca que dicho evangelio fue escrito para lectores prosamaritanos y antijud\u00edos, lo que es m\u00e1s probable. En los vers\u00edculos siguientes se notar\u00e1 c\u00f3mo Jes\u00fas se ubica en el campo opuesto al de los jud\u00edos: {C}ustedes... el que llaman: nuestro Dios...{/} Ah\u00ed la oposici\u00f3n jud\u00edos-samaritanos se une a otra m\u00e1s fundamental: {C}ustedes son de abajo, y yo soy de arriba{/} (8,23).

{N}8,{/}51 En este p\u00e1rrafo Jes\u00fas afirma dos veces:{C} el que guarda mi palabra no probar\u00e1 la muerte jam\u00e1s{/}. Y leemos en 11,26 algo muy parecido: {C}el que cree en m\u00ed no morir\u00e1.{/} Bien es cierto que Jes\u00fas a\u00f1ade cada vez: {C}para siempre{/}, pero nos deja muy sorprendidos: \u00bfHabr\u00e1 realmente una muerte eterna de la que se salva el que recibe las palabras del Hijo de Dios hecho hombre y lo reconoce como el Hijo de Dios? Es digno de notar que Jes\u00fas est\u00e1 retomando lo dicho por el Deuteronomio, el que ofrece a Israel muerte o vida seg\u00fan observa o no la Palabra de Dios (Dt 4,4; 30,15). No se dirige a la humanidad entera ni les est\u00e1 quitando todo valor a las otras religiones, sino que advierte un p\u00fablico jud\u00edo que no se decide a reconocerlo. M\u00e1s a\u00fan podr\u00edamos decir que Juan hace que Jes\u00fas hable para su propia gente, es decir, para esas comunidades ya divididas por la corriente judiocristiana, las que no tardar\u00edan en marchitarse y morir porque tuvieron miedo a ubicar a Cristo en Dios mismo.

{N}8,{/}56 El texto original dice{C}: Su alegr\u00eda consisti\u00f3 en aguardar mi d\u00eda; lo vio y se alegr\u00f3{/}. Jes\u00fas no habla de una visi\u00f3n que haya tenido Abrah\u00e1n. Lo m\u00e1s probable es que Juan vea toda la historia de Isaac, comenzando por su sacrificio, como una figura de Cristo. Y atribuye a Jes\u00fas esa misma interpretaci\u00f3n de la Biblia: Isaac, hijo de Abrah\u00e1n, se confunde con aquel que representa y que ser\u00e1 el descendiente de Abrah\u00e1n. Esa manera de interpretar los textos sagrados est\u00e1 en realidad muy alejada de nuestra l\u00f3gica, pero forma parte de las resonancias que tenemos derecho de buscar all\u00ed. V\u00e9ase la nota en Lc 24,25.

{N}9,{/}22 No olvidemos que Juan est\u00e1 transmitiendo las palabras de Jes\u00fas a los cristianos de sus comunidades y que las modifica un poco para hacerlas m\u00e1s actuales. Escrib\u00eda en los momentos en que la comunidad jud\u00eda, reorganizada despu\u00e9s de los desastres de la guerra romana de los a\u00f1os 66-70, acababa de decidir la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos que se hicieran cristianos. Es por eso que fuerza un poco los t\u00e9rminos, porque es dif\u00edcil pensar que la comunidad jud\u00eda del tiempo de Jes\u00fas haya tomado una tal decisi\u00f3n cuando ni siquiera hab\u00eda todav\u00eda iglesia. En el p\u00e1rrafo que sigue (27-30) Juan contin\u00faa adaptando las palabras de Jes\u00fas a la situaci\u00f3n de los cristianos que lo rodeaban, y evoca las discusiones que se suscitaban entre los jud\u00edos disc\u00edpulos de Mois\u00e9s y los cristianos disc\u00edpulos de Jes\u00fas.

{N}9,{/}24 {C}Confiesa la verdad{/}. El texto dice: {C}da gloria a Dios{/}. Esta era la manera b\u00edblica de exigirle a alguien que reconociera su falta. Supongamos que haya sido designado como culpable, ya sea echando suertes o por cualquier otro medio tradicional, deb\u00eda dar gloria a Dios, es decir, reconocer que Dios hab\u00eda sacado a la luz su falta secreta (Jos 7,19).
{C}No sabemos de d\u00f3nde es{/}. Porque, ciertamente, sali\u00f3 de Dios. Juan no trepida en repetirlo hasta cansarnos; porque todo el Evangelio depende de esta afirmaci\u00f3n. La \u00fanica justificaci\u00f3n del mensaje cristiano con la salvaci\u00f3n \u00fanica que \u00e9l aporta es que en la persona de Jes\u00fas se concentra la plenitud de Dios corporalmente (Col 2,9).

{N}9,{/}39 {C}He venido para llevar a cabo un juicio{/}. El Evangelio no demor\u00f3 en poner en tela de juicio las certezas tanto de los jud\u00edos como de los griegos. El Evangelio no deja de provocar a lo largo de la historia una serie de juicios. Por un lado, las olas levantadas por los juicios liberadores aportados por Jes\u00fas no han cesado de minar de mil maneras las certezas humanas. Por otro, el papel de la Iglesia en el plan de Dios no consiste \u00fanicamente en predicar el buen mensaje por el cual se salvar\u00e1n los hombres. Ella es adem\u00e1s la continuaci\u00f3n del pueblo de Dios de cuyas experiencias y errores nos habla la Biblia, y es necesario que en todo momento ella redescubra hasta qu\u00e9 punto los caminos de Dios no son los de la sabidur\u00eda humana. {C}Los que ven, van a quedar ciegos{/}: no se trata s\u00f3lo de los fariseos del tiempo de Jes\u00fas. {C}Los que ven son{/}, incluso en la Iglesia, los que saben y que hacen la ley.

{N}10,{/}1 Los manuscritos antiguos difieren en muchos detalles de este texto.
En 10,8 numerosos manuscritos leen: {C}que vinieron antes que m\u00ed{/}. La frase queda as\u00ed m\u00e1s clara, Jes\u00fas estar\u00eda haciendo alusi\u00f3n a los que provocaron levantamientos sangrientos contra los Romanos los a\u00f1os anteriores. Pero a Juan le repugna decir antes o despu\u00e9s cuando se trata del Hijo que Es; y El no vino de la misma manera.
En los vers\u00edculos 11 y 14 tenemos tres veces la expresi\u00f3n {C}el buen pastor{/}, y esa es la se\u00f1al de la importancia que Juan atribuye a ese t\u00edtulo o a esa imagen. Se sabe que en la Biblia \u00fanicamente Dios es el Pastor de Israel. En realidad, debiera decirse no {C}el buen pastor{/} sino {C}el bello pastor{/}, porque ese es el primer sentido de la palabra, pero en griego expresa a la vez lo bueno y lo bello.
En 10,16 numerosos manuscritos dicen: y en adelante no habr\u00e1 m\u00e1s que un solo reba\u00f1o... 
En 10,18 algunos dicen: nadie me {C}quit\u00f3 {/}mi vida. En este caso Juan hace hablar en pasado al Cristo resucitado.

{N}10,{/}35 {C}No se puede cambiar la Escritura{/}. Con esa r\u00e9plica que deja muy sorprendidos a sus auditores,  Jes\u00fas nos invita a mirar m\u00e1s de cerca muchos textos b\u00edblicos que menospreciamos y que no sabemos profundizar porque no cuadran con nuestra manera de pensar y con nuestras propias convicciones religiosas. Los auditores de Jes\u00fas sab\u00edan que el Nombre del Dios \u00fanico no se puede comunicar a criatura alguna, pero, \u00bfera preciso excluir toda comuni\u00f3n del hombre con Dios para salvar esta certeza y esta fe? \u00bfNo se pod\u00eda decir que Dios se hace presente dentro de la misma humanidad? Y precisamente todo el Evangelio de Juan pone de relieve, junto con la divinidad del Enviado de Diso, la voluntad de Dios de divinizarnos a nosotros, mientras que los adversarios de Jes\u00fas se quedaban en el plano de los preceptos y de las tradiciones que hab\u00eda que observar para ser catalogado entre los buenos.
Pero tambi\u00e9n es un hecho que esa afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas toca el tema de la ausencia de errores en la Escritura, y sabemos que desde ya un siglo o dos el car\u00e1cter de verdad divina que se atribuye a los libros sagrados ha sido objetado con argumentos procedentes de lados muy diversos.
{N}ERROS NA B\u00cdBLIA: O ADVOGADO DO DIABO{/}
Para um crente, a aus\u00eancia de erro na Palavra de Deus \u00e9 ineg\u00e1vel; mas mesmo assim \u00e9 necess\u00e1rio precisar que tipo de verdade esperamos dessa Palavra. Basta, por exemplo, comparar duas vers\u00f5es do mesmo acontecimento nos diferentes evangelhos, para ver como as contradi\u00e7\u00f5es nos pormenores s\u00e3o numerosas. Compare-se, por exemplo, Mt 20,30 e Mc 10,46; Mt 18,1-3 e Mc 9,33-35. Devemos portanto admitir que Deus n\u00e3o ditou aos autores do Livro Sagrado uma acta oficial do que aconteceu. Os testemunhos e o modo de os transmitir oralmente at\u00e9 ao momento em que foram postos por escrito obedeceram \u00e0 regra geral: os melhores testemunhos dependem sempre em parte da pessoa que v\u00ea e que, sem querer, d\u00e1 uma certa interpreta\u00e7\u00e3o do que viu.
Mas, \u00e0 medida que se desenvolveu a civiliza\u00e7\u00e3o moderna, foram-se apresentando dificuldades cada vez maiores. As primeiras trouxe-as o desenvolvimento das ci\u00eancias: houve muito inc\u00f3modo pela oposi\u00e7\u00e3o que se advertia entre a vis\u00e3o do mundo e das origens do homem que a ci\u00eancia apresentava, e as que tinham os autores da B\u00edblia, em particular os primeiros cap\u00edtulos do G\u00e9nesis. Ent\u00e3o os crist\u00e3os dividiram-se. Enquanto os fundamentalistas se atinham \u00e0 letra da narra\u00e7\u00e3o, chegando a negar os factos cient\u00edficos mais provados, os outros tiveram que reconhecer que a verdade da narra\u00e7\u00e3o b\u00edblica n\u00e3o constava da descri\u00e7\u00e3o das nossas origens, mas sim no lugar que essas p\u00e1ginas atribu\u00edam \u00e0s criaturas e ao homem no plano de Deus. Leia-se, a este respeito, a nota de Gn 1.
Depois surgiram as dificuldades hist\u00f3ricas. Teve de se reconhecer que os autores da B\u00edblia n\u00e3o dispunham dos nossos meios para investigar o passado, e que, pelo contr\u00e1rio, viam na Hist\u00f3ria uma ilustra\u00e7\u00e3o da ac\u00e7\u00e3o de Deus na Hist\u00f3ria: o quadro era verdadeiro, mas nem todos os acontecimentos se puderam verificar. A partir do momento em que o leitor entrava nessa perspectiva, podia aceitar sem temor que n\u00e3o se pode duvidar da Escritura.
Em seguida veio a evolu\u00e7\u00e3o da moral. Muitas leis morais herdadas da B\u00edblia e consideradas at\u00e9 ent\u00e3o obrigat\u00f3rias para todas as pessoas de boa f\u00e9, deixaram de ser evidentes para os nossos contempor\u00e2neos. N\u00e3o se deviam relativizar as proibi\u00e7\u00f5es sexuais da B\u00edblia? Veja-se, a este respeito, o coment\u00e1rio a 1Cor 7.
O movimento de emancipa\u00e7\u00e3o feminina suscitou, por sua vez, uma objec\u00e7\u00e3o terr\u00edvel: a B\u00edblia inteira foi escrita no \u00e2mbito de uma cultura patriarcal. As experi\u00eancias religiosas que conta foram na sua maioria vividas, interpretadas e contadas por homens, em circunst\u00e2ncias em que as mulheres n\u00e3o tinham meios para se expressar nem para manifestar a sua pr\u00f3pria identidade. Que valor tem a imagem de um Deus masculino, guerreiro e dominador que ressalta em tantas p\u00e1ginas da B\u00edblia? E a inferioridade proclamada da mulher (1Tm 2,11-15) n\u00e3o lan\u00e7a um v\u00e9u de d\u00favida sobre toda a mensagem da B\u00edblia?
O \u00faltimo ataque prov\u00e9m de um olhar mais imparcial a respeito das outras religi\u00f5es. A partir do momento em que se admitiu que Deus previu efectivamente a salva\u00e7\u00e3o de todos os homens e n\u00e3o s\u00f3 dos que cr\u00eaem e s\u00e3o baptizados, de que servem tantos discursos do Novo Testamento, em especial quando parecem dizer que sem o Evangelho, sem o baptismo, sem a f\u00e9 em Cristo n\u00e3o h\u00e1 salva\u00e7\u00e3o? Veja-se, a este respeito, as notas a Mc 16,15 e Ap 22,3.
Por isso temos que escrever algumas palavras sobre a Aus\u00eancia de erros na B\u00edblia.
{N}A AUS\u00caNCIA DE ERROS: O SACRAMENTO DA PALAVRA{/}
O Livro Sagrado \u00e9 totalmente obra de Deus e totalmente obra de um autor humano, como se disse na nota sobre a Inspira\u00e7\u00e3o, a prop\u00f3sito de 2Tm 3,16. Deus n\u00e3o o ditou. Nem sequer pressionou o autor para que dissesse o que nunca pensou dizer, ou para que dissesse em oposi\u00e7\u00e3o \u00e0 sua pr\u00f3pria cultura. A obra do Esp\u00edrito foi mais discreta porque o Esp\u00edrito sabe tornar-se nosso esp\u00edrito. 
Deus e o homem: o homem contribuiu coma sua experi\u00eancia religiosa e a da sua comunidade, cada uma com as suas limita\u00e7\u00f5es; Deus fez com que esse livro ocupasse o seu lugar num conjunto onde devia inscrever-se toda a revela\u00e7\u00e3o necess\u00e1ria para todos aqueles que Ele quis chamar para que conhecessem o seu Filho \u00danico. S\u00f3 a partir desse duplo projecto, de Deus e do homem, se pode falar de erros ou de aus\u00eancia de erros na Escritura.
H\u00e1 que confessar que o uso habitual do termo aus\u00eancia de erros para referir-se a este tema \u00e9 bastante infeliz, pois \u00e0 partida pomo-nos em posi\u00e7\u00e3o defensiva. O advers\u00e1rio ataca: A vossa B\u00edblia cont\u00e9m erros! E respondemos como podemos. O fundamentalista mant\u00e9m-se nas suas convic\u00e7\u00f5es; adaptando a hist\u00f3ria contada por Anthony de Mello, o arque\u00f3logo diz-lhe: Foram agora encontradas ossadas num terreno que tem 30.000 anos de antiguidade, e a vossa cria\u00e7\u00e3o do homem data s\u00f3 de h\u00e1 5.000 anos. \u00c9 uma f\u00e1bula! Um momento, responde o fundamentalista, o que acontece \u00e9 que Deus colocou esses ossos nesse lugar para provar a nossa f\u00e9. A imensa maioria dos crentes responder\u00e1 simplesmente que, embora a inspira\u00e7\u00e3o do autor garanta a verdade da mensagem religiosa, n\u00e3o o liberta dos seus limites humanos nem das caracter\u00edsticas da sua cultura. Mas sem d\u00favida seria melhor lembrar que a Verdade \u00e9 Deus.
Deus revela-Se e comunica-Se, mas sempre o que procura \u00e9 colocar-nos na verdade, e jamais dar-nos verdades de que poder\u00edamos fazer um pequeno tratado, o qual bastaria para, olhando-o, termos sempre a resposta certa. Mais do que defender a B\u00edblia e falar de aus\u00eancia de erros de modo geral, em abstracto, dever\u00edamos perguntar-nos se alguma vez a B\u00edblia nos induziu em erro, ou se nos levou a tomar uma m\u00e1 decis\u00e3o. Certamente descobriremos, mais de uma vez, certos preconceitos do autor e as limita\u00e7\u00f5es da sua vis\u00e3o: isso \u00e9 pr\u00f3prio de qualquer cultura e de qualquer obra humana. Mas se nos aproximarmos do texto com o olhar da f\u00e9, sempre ficaremos com a certeza de havermos topado com a verdade. A p\u00e1gina, lida com f\u00e9 e posta de novo no conjunto da B\u00edblia, n\u00e3o nos enganar\u00e1. Descobrir-se-\u00e1 que todo o Antigo Testamento \u00e9 uma longa pedagogia de Deus, que muitas verdades foram surgindo a pouco e pouco e que algumas at\u00e9 se consolidaram s\u00f3 com a vinda de Jesus. Mas \u00e9 precisa uma chave para interpretar essa longa caminhada do povo de Deus; e inclusive, se se desejar reintroduzir alguns autores muito ausentes e menosprezados (como foram as mulheres); essa chave encontr\u00e1-la-emos na pessoa do Filho de Deus feito homem. Deus ordenou toda a revela\u00e7\u00e3o de tal modo que conduzisse a Ele, e \u00e9 n'Ele que ela se cumpre.

{N}11,{/}23 El texto dice: {C}volver\u00e1 a levantarse{/}. Pues el Evangelio y los dem\u00e1s textos del Nuevo Testamento no utilizan una palabra especial para hablar de la resurrecci\u00f3n; dicen, o bien: {C}levantarse{/} o bien {C}despertar{/}. Podemos pues conservar el sentido original.

{N}11,{/}25 El texto es dudoso. Varios manuscritos dicen solamente: {C}Yo soy la resurrecci\u00f3n.{/}

{N}11,{/}32 Se puede pensar que Mar\u00eda dej\u00f3 el grupo de los disc\u00edpulos para ir donde su pariente L\u00e1zaro, el hermano de Marta. De Betan\u00eda ha llamado a Jes\u00fas convencida de que por ella no dudar\u00eda en emprender el viaje; pero no vino.

{N}11,{/}41 El vers\u00edculo 42 es dif\u00edcil de traducir de una manera que el texto tenga un sentido aceptable. Se puede entender como: "te doy gracias no porque t\u00fa vas a hacer el milagro (porque eso ya lo sab\u00eda) sino porque esta gente podr\u00e1 creer."

{N}11,{/}44 Esta resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro plantea un problema: \u00bfc\u00f3mo es que los dem\u00e1s evangelios no hablen de ella? Esta no aconteci\u00f3 en una aldea de Galilea, como ocurri\u00f3 con la hija de Jairo y con el muchacho de Na\u00edm, sino a las puertas de Jerusal\u00e9n, y todo da a entender que L\u00e1zaro era un hombre de buena situaci\u00f3n. Si estaba presente en la primera comunidad, \u00bfno hablaban de \u00e9l? \u00bfO muri\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s? Eso explicar\u00eda que Juan haya mencionado que en esa primera ocasi\u00f3n estaba muerto y bien muerto.
Hay que advertir sin embargo que ese milagro est\u00e1 ligado a los p\u00e1rrafos siguientes, que son de aquellos en los que Juan da precisiones jam\u00e1s puestas en duda; y parece que \u00e9l tuvo acceso al peque\u00f1o mundo que rodeaba a los sumos sacerdotes (Jn 18,15). Hay que recordar sobre todo que los evangelios no tratan de coleccionar los milagros, sino que s\u00f3lo conservaron aquellos que ayudaban a descubrir lo que es el evangelio y qui\u00e9n es Jes\u00fas.

{N}11,{/}46 Cabe preguntarse de d\u00f3nde sac\u00f3 Juan tantas informaciones sobre lo que sucedi\u00f3 en el sanhedr\u00edn. \u00bfDe Nicodemo y de Jos\u00e9 de Arimatea que eran miembros de \u00e9l y que parecen haber quedado bastante cercanos a la primera comunidad en tiempos posteriores? Pero tampoco se puede ignorar que el disc\u00edpulo al que Jes\u00fas amaba ten\u00eda acceso a la casa del sumo sacerdote (Jn 18,15)

{N}12,{/}1 {C}Seis d\u00edas antes de la Pascua{/}. Marcos habla de dos d\u00edas. Un error del uno o del otro es posible, aunque poco probable en Juan. Pero no debemos olvidar que el relato de los evangelios deja entender que Jes\u00fas celebr\u00f3 la Pascua siguiendo otro calendario que el oficial. Y hay razones fuertes para pensar que celebr\u00f3 la \u00faltima Cena el martes mientras que para la Pascua la fecha oficial era el viernes.

{N}12,{/}28 {C}Lo he glorificado y volver\u00e9 a glorificarlo{/}. Aparentemente se refiere al Nombre de Dios, pero la continuaci\u00f3n del p\u00e1rrafo muestra que Juan mantiene una ambig\u00fcedad: la glorificaci\u00f3n del Nombre sera al mismo tiempo la de Jes\u00fas levantado de tierra para atraer todo a \u00e9l (13,31).

{N}12,{/}34 {C}Hemos escuchado que el Hijo del Hombre permanece para siempre{/}: es lo que dice la profec\u00eda de Daniel 7,14.

{N}12,{/}41 Una vez m\u00e1s el evangelio transfiere a Jes\u00fas todo lo que el Antiguo Testamento dec\u00eda de Dios mismo: \u00a1era la gloria del Hijo-Se\u00f1or, la que vi\u00f3 el profeta! Y de inmediato Juan se\u00f1ala el pecado, o la locura nuestra al no dar el paso de la fe: no vimos m\u00e1s que la gloria humana cuando se pod\u00eda ganar la Gloria de Dios.

{N}14,{/}2 Cierto n\u00famero de manuscritos llevan un texto algo diferente : En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones : de no ser as\u00ed se lo habr\u00eda dicho. Ahora voy a prepararles un lugar.

{N}14,{/}5 Dijimos en el comentario que esas intervenciones de personas que no entienden la palabra de Jes\u00fas son aqu\u00ed nada m\u00e1s que un procedimiento de estilo para hacer que Jes\u00fas precise lo que acaba de decir (como en 4,11; 6,52...) Sin embargo la elecci\u00f3n de sus interlocutores no es al azar. Tom\u00e1s interviene por segunda vez y se hablar\u00e1 de \u00e9l despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. Lo mismo Felipe citado en 6,5 y 12,22. Es probable que Tom\u00e1s y Felipe eran los ap\u00f3stoles m\u00e1s conocidos de los destinatarios de este evangelio. Si, como hay motivos para pensarlo, Juan estaba entonces al otro lado del Jord\u00e1n, no causar\u00eda extra\u00f1eza ver cerca de \u00e9l a Tom\u00e1s, el que seg\u00fan las antiguas tradiciones habr\u00eda partido desde all\u00ed al oriente y cuyas comunidades llevaron el Evangelio a la India.

{N}14,{/}7 En algunos textos antiguos se lee: {C}Si me conocen, conocer\u00e1n{/}. Y lo mismo en el v. 17: {C}porque estar\u00e1 con ustedes y permanecer\u00e1 en ustedes{/}. En realidad eso no cambia nada porque sabemos que en el evangelio de Juan ese discurso a los ap\u00f3stoles iba dirigido en realidad a los cristianos de su tiempo. Si Jes\u00fas hubiera hablado a los ap\u00f3stoles, tendr\u00eda que estar en futuro porque todav\u00eda no hab\u00edan recibido el Esp\u00edritu, pero si es Juan el que se dirige a los cristianos, entonces lo pone en presente.

{N}14,{/}22 Esos vers\u00edculos 22-27 dicen de manera muy simple lo que es la experiencia cristiana luego de la iluminaci\u00f3n. Existe una iluminaci\u00f3n ligada al bautismo cuando es el t\u00e9rmino de un descubrimiento de la fe y de un proceso de conversi\u00f3n (Ga 3,2). Pero com\u00fanmente esta manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu a la cual se refiere Pablo en varios lugares desaparece mientras se desarrolla una vida en la fe y en la perseverancia, sin manifestaci\u00f3n sensible de la presencia divina. Sin embargo Dios tiene su hora, El tiene toda la libertad para hacer que accedamos a un estado de madurez espiritual en el que se establece de manera estable esa conciencia de la presencia de Dios y, en la zona profunda del esp\u00edritu, la paz (Rom 8,16).

{N}16,{/}10 \u00bfDebemos comprender {C}justicia{/} o {C}camino de{/} {C}justicia{/}? En el primer caso, el Esp\u00edritu revela al creyente la glorificaci\u00f3n de Cristo crucificado. En el segundo, ense\u00f1a al creyente el camino de justicia porque Cristo se fue donde el Padre y ya no podemos verlo y seguirlo.

{N}16,{/}12 Se dijo en 15,26 que el Esp\u00edritu atestiguar\u00eda. Aqu\u00ed, en 16,13 el Esp\u00edritu {C}conduce por el camino de toda verdad... dir\u00e1 lo que oy\u00f3 y les anunciar\u00e1 las cosas que suceder\u00e1n{/}.
Se puede entender ese {C}el Esp\u00edritu dir\u00e1{/} como una manera de expresar las intuiciones y la inspiraci\u00f3n que vienen del Esp\u00edritu de Dios y que gu\u00edan tanto a las personas como a toda la Iglesia. Juan, sin embargo, piensa aqu\u00ed en primer lugar en el profetismo cristiano.
Porque el Esp\u00edritu no habla y, tal como Jes\u00fas lo recuerda, no tiene mensaje propio, sino que se hace esp\u00edritu de los profetas y \u00e9stos son los que dan mensajes en los que el Apocalipsis ve el testimonio de Jes\u00fas.
En el Antiguo Testamento no se dice que el Esp\u00edritu habla (la palabra s\u00f3lo se encuentra en 2 Sam 23,2, y Ez 3,24). En cambio en el Nuevo Testamento la expresi\u00f3n se hace frecuente: Mt 10,20; He 8,29; 10,19; 1 Tim 4,1 y el Apocalipsis cap. 2-3 y 22,17. Tambi\u00e9n se hablar\u00e1 de "los esp\u00edritus" para designar esa actividad prof\u00e9tica (1 Co 14,32; 1 Jn 4,1; Ap 22,6, lo que es una manera de reconocer que las revelaciones toman el color de los que las reciben.
Los carismas prof\u00e9ticos son por lo tanto para Juan un aspecto importante de la vida de la Iglesia. Recordamos en el comentario de Heb 7,1 que los profetas desempe\u00f1aron un rol decisivo en la formulaci\u00f3n de la fe. Introdujeron una interpretaci\u00f3n nueva de los textos del Antiguo Testamento que a veces nos desconcierta pero que marc\u00f3 el credo. El Apocalipsis es en verdad un testimonio ejemplar de esa forma de profec\u00eda, tanto en los mensajes a las iglesias como en sus visiones de la historia.

{N}16,{/}22 La oraci\u00f3n {C}en el nombre de Jes\u00fas{/} no se entrega aqu\u00ed como una forma especial de oraci\u00f3n cristiana. {C}Hasta ahora no han pedido nada invocando mi Nombre{/}: los ap\u00f3stoles que viv\u00edan al lado de Jes\u00fas no se dirig\u00edan a \u00e9l en su oraci\u00f3n; en ese per\u00edodo de su rebajamiento, no ten\u00eda todav\u00eda el Nombre divino que le corresponde (Fi 2,9). La oraci\u00f3n en nombre de Jes\u00fas significa que el creyente ha reconocido plenamente al Hijo; aunque toda oraci\u00f3n deba llegar hasta el Padre, el creyente est\u00e1 de tal manera compenetrado de lo que ha sido la venida y luego la glorificaci\u00f3n del Hijo de Dios, que quiere ignorar a cualquier otro fuera de \u00e9l.
En el momento de terminar, en el vers\u00edculo 32, Jes\u00fas recuerda que hasta el \u00faltimo instante de su sacrificio El sigue siendo el Hijo al que nada separa del Padre.

{N}16,{/}27 No deja de ser interesante fijarse en esas dos afirmaciones que se oponen y se complementan: {C}yo sal\u00ed de Dios {/}y {C}yo sal\u00ed del Padre{/}. La primera es sin el art\u00edculo (v\u00e9ase la notda a Jn 1,1), es decir, que se refiere a la naturaleza divina, y la segunda es sin equ\u00edvoco la persona del Padre.

{N}17,{/}2 {C}Todo lo que le has dado{/}, y no "todos". Esto se le\u00eda en 6,34 y lo volveremos a encontrar en 17,24. Jaun posiblemente quiere recordar que Jes\u00fas no salva s\u00f3lo personas individuales sino que los toma como unidos en una humanidad que no har\u00e1 sino una sola cosa con \u00e9l.

{N}17,{/}6 {C}Hablo de los que me diste apart\u00e1ndolos del mundo{/}. Podr\u00eda pensarse que Jes\u00fas habla como en 6,43 de aquellos de sus auditores que fueron tocados por el Padre para que escaparan a un mundo malvado y se salvaran. Pero, si leemos bien el v. 9: {C}No ruego por el mundo sino por los que t\u00fa me diste{/}, se presenta otra interpretaci\u00f3n. Puede haber all\u00ed un reconocimiento al plan misterioso del Padre que se reserva el derecho de llamar a quien quiera para constituir su pueblo particular sin descalificar empero a los otros, pues incluso cuando Dios eleg\u00eda a Israel, no era para dejar abandonados a los dem\u00e1s. 
Tenemos pues por un lado a los que son llamados y por otro al mundo. Este no se identifica de ning\u00fan modo con una masa de perdici\u00f3n (como dec\u00eda San Agust\u00edn, tan proclive a enviar al infierno), sino que simplemente est\u00e1 fuera del alcance de la revelaci\u00f3n b\u00edblica. Ese mundo son las tres cuartas partes de la humanidad, a las cuales Dios no ha querido decirles c\u00f3mo las salva, pero que fueron recordadas de paso cuando se habla del Verbo-luz en Jn 1,9; son el mundo al que Dios ha amado tanto que le dio a su Hijo \u00fanico (Jn 3,16). Se puede deducir de ese texto como del que estamos comentando que de ese mundo s\u00f3lo se salvar\u00e1n los que creen, pero el otro sentido es m\u00e1s obvio: los que ven a Cristo y creen en \u00e9l tendr\u00e1n desde ahora la salvaci\u00f3n cristiana y la vida eterna, pero no dice de ninguna manera que los dem\u00e1s se condenar\u00e1n. Y ese mundo creer\u00e1 cuando los cristianos sean uno en Dios.

{N}17,{/}21 Algunos manuscritos leen para este vers\u00edculo: {C}que sean tambi\u00e9n uno en nosotros.{/}
Con frecuencia se denomina esta oraci\u00f3n de Jes\u00fas la oraci\u00f3n sacerdotal. Lo es en cierto sentido con respecto a Jes\u00fas que se sacrifica para santificar a los suyos (v\u00e9anse las notas en Mc 10,45 y 14,22). Pero, en otro sentido, Jes\u00fas ora tambi\u00e9n por el pueblo que desempe\u00f1ar\u00e1 un rol sacerdotal en el mundo, el pueblo que conoce a Dios seg\u00fan la verdad, al que Dios se da a conocer, y que cumple una funci\u00f3n \u00fanica en la salvaci\u00f3n del mundo.

{N}18,{/}28 {N}LA FECHA DE LA PASCUA{/}
Este vers\u00edculo es el testimonio m\u00e1s importante sobre el punto siguiente: Jes\u00fas es juzgado por Pilato la ma\u00f1ana del d\u00eda en que se celebra la Pascua y muere ese mismo d\u00eda, unas horas antes de la comida pascual. La Pascua se celebraba aquel a\u00f1o un s\u00e1bado (18,31; Mc 15,42), y la comida pascual se celebraba el viernes por la tarde: recordemos que entre los jud\u00edos el "d\u00eda" de 24 horas empezaba al principar la noche, cuando aparec\u00eda la primera estrella, y la noche viene antes del d\u00eda, que se terminar\u00e1 tambi\u00e9n con el crep\u00fasculo.
La Pascua se celebraba siempre con la luna llena: el 14-15 del mes de Abib, el mes de la primavera (mes de Nisan en el calendario babilonio): ver Ex 12,6 y 23,15. Pod\u00eda, pues, caer cualquier d\u00eda de la semana. El hecho de que caiga este a\u00f1o un s\u00e1bado nos ayuda a precisar el a\u00f1o de la muerte de Jes\u00fas: seg\u00fan toda probabilidad, el a\u00f1o 30, lo que concuerda perfectamente con el comienzo de la predicaci\u00f3n de Juan el Bautista en el oto\u00f1o del 28.
Los sin\u00f3pticos parecen contradecir a Juan, puesto que dicen que "comi\u00f3 la Pascua" un d\u00eda antes, es decir, el jueves por la tarde, la v\u00edspera del d\u00eda en que muri\u00f3, que era un viernes. \u00bfC\u00f3mo explicar esta diferencia?
Una de las explicaciones posibles es la siguiente: Jes\u00fas habr\u00eda celebrado la Pascua siguiendo otro calendario distinto del oficial: por ejemplo, un calendario esenio. En este caso, la diferencia podr\u00eda haber sido de un d\u00eda, como parece deducirse de los sin\u00f3pticos: el jueves por la tarde, en lugar del viernes por la tarde. Pero esto no es m\u00e1s que una suposici\u00f3n. Tambi\u00e9n se ha propuesto otra hip\u00f3tesis: Jes\u00fas habr\u00eda seguido un calendario no oficial, con tres d\u00edas de diferencia, y la Cena habr\u00eda tenido lugar el martes por la tarde. Esta fecha ser\u00eda confirmada por el uso muy antiguo de ciertas iglesias del Oriente Medio que impon\u00edan dos d\u00edas de ayuno, el martes y el viernes, siendo justificado el martes por el detenimiento de Jes\u00fas. Esta diferencia tendr\u00eda la ventaja de hacer m\u00e1s plausible el desarrollo de los acontecimientos del proceso de Jes\u00fas, que nos parece demasiado r\u00e1pido: comparecencia delante de An\u00e1s la noche del jueves, ante el pleno del Sanedr\u00edn el viernes por la ma\u00f1ana, ante Pilato con la flagelaci\u00f3n, la segunda sesi\u00f3n, camino de la cruz y muerte de Jes\u00fas hacia las quince horas. Si el detenimiento hubiera tenido lugar la noche del martes, ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil seguir su desarrollo. Esta hip\u00f3tesis ha suscitado por tanto muchas dudas.
La soluci\u00f3n m\u00e1s probable es \u00e9sta: Jes\u00fas no celebr\u00f3 la Pascua. v\u00e9ase la nota de Lc 22,10. Adem\u00e1s de lo que decimos ah\u00ed sobre la manera habitual de responder de Jes\u00fas, est\u00e1 el hecho de que el relato de los evangelios ha sido compuesto en un ambiente cristiano que sab\u00eda que la \u00faltima Cena de Jes\u00fas hab\u00eda sido de hecho la inauguraci\u00f3n de la nueva Pascua. Todos los jud\u00edos preparan la Pascua esos d\u00edas, y Jes\u00fas igualmente prepara "su" Pascua. Por ello los evangelistas no tienen el menor escr\u00fapulo para poner la palabra {C}Pascua{/} en boca de los disc\u00edpulos y de Jes\u00fas mismo. Pero los relatos evang\u00e9licos de la \u00faltima Cena no hacen alusi\u00f3n a ninguno de los detalles de la celebraci\u00f3n jud\u00eda, con un cordero que se iba a inmolar en el Templo; nada recuerda su esp\u00edritu: s\u00f3lo se encuentra al Servidor sufriente de Yav\u00e9 (Is 52,13) y la nueva Alianza (Ex 19; Jer 31,31).

{N}19,{/}35 Podemos sorprendernos de que Juan d\u00e9 tanta importancia a su testimonio sobre este punto, que nos parece un detalle secundario; tal vez la raz\u00f3n est\u00e9 en el uso simb\u00f3lico que Juan hace de esta expresi\u00f3n: {C}el agua y la sangre{/} (1Jn 5,6). Pero tambi\u00e9n es posible que Juan proclame aqu\u00ed la veracidad de todo su testimonio sobre la muerte de Jes\u00fas: \u00e9l ha sido testigo ocular de todo lo que acaba de escribir, cosa que no sucede con los dem\u00e1s evangelistas.

{N}19,{/}38 Uno puede extra\u00f1arse de este {C}temor a los jud\u00edos{/} en un personaje importante como era Nicodemo. A lo mejor Juan no hace diferencia entre los temores del peque\u00f1o cuando est\u00e1 el riesgo de la c\u00e1rcel, y el temor de la gente pudiente cuando se le pide un gesto considerado como indigno de su clase.

{N}20,{/}8 Varios comentaristas a los que la fe no ha sido concedida hablan de la fe en la resurrecci\u00f3n como de un desquite de la esperanza defraudada. El mal hab\u00eda sido m\u00e1s fuerte y los disc\u00edpulos no ten\u00edan fuerza para reivindicar el derecho. Era necesario, dicen, que alg\u00fan recurso m\u00e1gico desmintiera la evidencia que se desprend\u00eda de los hechos, y fue entonces cuando se abri\u00f3 paso el mito de Cristo resucitado. Aqu\u00ed, sin embargo, el testimonio de Juan suena m\u00e1s aut\u00e9ntico: desde el primer momento el signo de la tumba vac\u00eda le dio acceso a la fe, y se le dio el entendimiento de la revelaci\u00f3n b\u00edblica entera. Porque la revelaci\u00f3n estaba, con tal de que hubiera quien la entienda; no hac\u00eda falta el tiempo ni tampoco un mito.

{N}21,{/}3 Con respecto a esta pesca, l\u00e9ase el fin del comentario de Lc 5,1. El verbo {C}manifestarse{/}  que leemos en 21,1 no se aplica en ninguna otra parte a las apariciones de Jes\u00fas resucitado (salvo en los p\u00e1rrafos que fueron agregados al Evangelio de Marcos en 16,9-12). Se lo lee en cambio en Jn 2,11 y parece que la tercera vez en 21,14 se refiere a la primera manifestaci\u00f3n en Can\u00e1 y a la segunda se\u00f1al milagrosa contada en 4,54.  En la primera redacci\u00f3n de este evangelio era el tercer milagro realizado por Jes\u00fas en Galilea. Juan quiso recordarlo aqu\u00ed en esta aparici\u00f3n de Jes\u00fas en los mismos lugares: los dos acontecimientos se iluminan el uno al otro. La pesca hab\u00eda sido la ocasi\u00f3n para un primer llamado; aqu\u00ed, despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n, la respuesta ten\u00eda una profundidad muy distinta.

{N}21,{/}15 Hay tres preguntas: dos veces, {C}ovejas{/}, y la tercera, {C}corderos{/}. Podr\u00eda pensarse que con los corderos y ovejas Jes\u00fas hace alusi\u00f3n a la responsabilidad del pastor que no debe olvidar a los m\u00e1s d\u00e9biles.
Las dos primeras veces Jes\u00fas interroga con un verbo que significa {C}amar{/}, y Pedro responde con otro verbo {C}amar {/}que es casi equivalente, pero que es m\u00e1s el del afecto directo y personal; ese verbo no se usa nunca en el Nuevo Testamento cuando se nos pide amar al pr\u00f3jimo. La tercera vez, Jes\u00fas retoma ese verbo del amor m\u00e1s \u00edntimo que Pedro le ha declarado y Pedro responde como lo hizo las dos veces anteriores. Se puede ver aqu\u00ed una progresi\u00f3n psicol\u00f3gica.

