{N}36,{/}18 {N}LA ESCRITURA Y EL LIBRO EN TIEMPOS BIBLICOS{/}
{N}LA ESCRITURA{/}
Cuando Abrah\u00e1n recorr\u00eda las tierras desoladas de Palestina, contorneando las ciudades de Cana\u00e1n o del delta del Nilo, hac\u00eda ya doce o quince siglos que hab\u00eda sido inventada la escritura; eso no quiere decir, por cierto, que n\u00f3mades como Abrah\u00e1n tuvieran conocimiento de ella. En las dos extremidades de la "f\u00e9rtil medialuna", en Babilonia y en Egipto, las necesidades del comercio habian acelerado la invenci\u00f3n de sistemas gr\u00e1ficos. En Egipto se hab\u00edan inventado los jeroglifos (pinturas sagradas), un sistema de dibujos esquematizados que correspond\u00edan cada uno a objetos o a s\u00edlabas. En Mesopotamia, la escritura cuneiforme (en forma de cu\u00f1as), cuyos trazos de la ca\u00f1a en la arcilla correspond\u00edan principalmente a s\u00edlabas. La escritura egipcia estaba muy ligada a esa lengua, lo que dificultaba su adaptaci\u00f3n a otras. La escritura cuneiforme, en cambio, fue adoptada por todos los pueblos de Mesopotamia, de Siria y de Cana\u00e1n.
La escritura se hab\u00eda hecho indispensable para la diplomacia, el comercio y la administraci\u00f3n. Cuando Mois\u00e9s conduc\u00eda su tropa fuera de Egipto, evit\u00f3 el camino de los fortines donde hab\u00eda un oficial que anotaba cada d\u00eda las entradas y las salidas. Por esos mismos a\u00f1os, los egipcios de la ciudad real del fara\u00f3n Akhenat\u00f3n utilizaban un diccionario egipcio-babil\u00f3nico para sus traducciones. Hab\u00eda circulaci\u00f3n de libros y se han encontrado en las excavaciones de Palestina y de Siria tanto los jeroglifos egipcios como la literatura babil\u00f3nica escrita en cuneiformes.
{N}EL ALFABETO{/}
Cuando en el siglo d\u00e9cimo antes de Cristo, Salom\u00f3n reuni\u00f3 a los primeros letrados de Israel, se acababa de entrar en la era del alfabeto. Hac\u00eda ya veinte siglos que exist\u00eda la escritura, pero cada vez se estaba m\u00e1s insatisfecho con los sistemas de escritura, que exig\u00edan demasiados esfuerzos para aprender tanto a leer como a escribir. Despu\u00e9s de muchos ensayos, estaba a punto de imponerse una novedad, el alfabeto de veinticinco a treinta letras, con su distinci\u00f3n de vocales y de consonantes, un instrumento que pod\u00eda adaptarse a cualquier lengua. Fue en Fenicia, en las tierras de Biblos, de Tiro y de Sid\u00f3n, donde las necesidades del comercio estimularon la investigaci\u00f3n y \u00e9sta dio resultados. El alfabeto -o uno de los alfabetos fenicios- fue pronto adoptado en todas partes menos en Egipto y principalmente en los principados del pa\u00eds de Cana\u00e1n. De \u00e9l derivan todas las escrituras occidentales o sem\u00edticas (como el \u00e1rabe o el hebreo).
 Los textos b\u00edblicos fueron pues escritos a partir de esa \u00e9poca en sociedad donde la mayor\u00eda no sabia leer, pero en que la administraci\u00f3n y el Templo no habr\u00edan podido estar sin textos escritos. En tiempos de los reyes cualquier puesto militar ten\u00eda al menos a un oficial capaz de recibir y de enviar mensajes. Por lo que toca la Biblia, despu\u00e9s de nueve siglos de tradici\u00f3n oral (para la historia de Abrah\u00e1n), y despu\u00e9s de tres siglos de tradici\u00f3n mucho m\u00e1s oral que escrita (para Mois\u00e9s), se estaba entrando en la era del libro.
{N}EL LADRILLO Y EL PAPIRO{/}
\u00bfEn qu\u00e9 se escrib\u00eda? Se escrib\u00eda en cualquier cosa, en todo lo que se ten\u00eda a mano: el bronce, la piedra, el revoque de yeso de los santuarios, los restos de cer\u00e1mica, etc. Pero desde los comienzos, es decir, desde el siglo treinta antes de Cristo, aparecieron dos grandes soportes de la escritura: el ladrillo y el papiro.
Los pueblos de Mesopotamia eran grandes consumidores de ladrillos de arcilla cocida (G\u00e9n 11,3). Veinte siglos antes de Cristo no hab\u00eda nada mejor para redactar en ellos tanto poemas como cheques que los ladrillos. El sabio procedimiento del contrato escrito y sellado en un ladrillo que se envolv\u00eda en una nueva capa de arcilla en la que se repet\u00eda la escritura, despu\u00e9s de lo cual se dejaba que todo se secara lentamente, hac\u00eda el fraude imposible. As\u00ed pues tanto los anales de los reyes como los grandes textos religiosos estaban grabados para la eternidad; en el siglo octavo antes de Cristo se hab\u00edan clasificado en los anaqueles de la gran biblioteca de Asurbanipal m\u00e1s ladrillos documentos que los que se necesitar\u00edan para construir los muros.
 Los egipcios, por su parte, hab\u00edan utilizado un material m\u00e1s manejable, el papiro. A partir del siglo treinta antes de Cristo se descortezaba un tipo de ca\u00f1a del Nilo y con las bandas de la corteza, se confeccionaban hojas cuyo formato pod\u00eda alcanzar entre 40 a 50 cms. Cada hoja estaba compuesta de dos capas: en la primera las bandas de corteza eran horizontales, y en la segunda, verticales. La primera formaba el lado derecho de la hoja, m\u00e1s f\u00e1cil de escribir ya que se escrib\u00eda en l\u00edneas horizontales, de derecha a izquierda, -lo que revela un esp\u00edritu conservador-, y de arriba abajo: era el interior del rollo. Pero tambi\u00e9n se pod\u00eda escribir en el otro lado: el rollo estaba pues escrito por dentro y por fuera (Ez 2,10). El rollo normal estaba compuesto de veinte hojas pegadas una al lado de la otra, cuya altura era la mitad del tama\u00f1o original, lo que daba un ancho de 20 cm. y un largo de alrededor de siete metros.
 El \u00fanico inconveniente del papiro, pero que no es peque\u00f1o, es que se deteriora r\u00e1pidamente con la humedad. Casi no se ha conservado fuera de Egipto, y en \u00e9ste s\u00f3lo se lo ha encontrado en las regiones muy secas. Pero entonces la sequedad lo hace muy quebradizo (como es el caso de los papiros conservados en los museos), siendo que es firme cuando est\u00e1 fresco. Se pod\u00eda lavar la tinta y escribir un nuevo texto, tal como se hac\u00eda con el cuero. En las excavaciones de Palestina se ha encontrado con frecuencia un sello de arcilla que serv\u00eda para asemblar un legajo de papiros, pero los papiros desaparecieron hace mucho tiempo.
Se escrib\u00eda con tinta (Jer 36,18; 3J 13) hecha de holl\u00edn y de goma, igual como lo hac\u00edan nuestros abuelos con la tinta de China; se ten\u00eda un pan de tinta duro que se dilu\u00eda en el momento de usarla. Para los t\u00edtulos y las notas marginales se ten\u00eda una tinta roja. Se escrib\u00eda con una ca\u00f1a cortada cuya punta se hab\u00eda mascado. El escriba llegaba pues con su material (Ez 9,2), el cual inclu\u00eda la paleta en la que escrib\u00eda, los panes de tinta y las ca\u00f1as-plumas. Normalmente escrib\u00eda sentado como un sastre o de rodillas, hasta el tiempo en que, como en Qumr\u00e1n, se prefer\u00eda sentarse delante de largas mesas.
{N}EL PERGAMINO{/}
El cuero era poco utilizado. Se llamaba entonces pergamino (2 Tm 4,13), del nombre de la ciudad de P\u00e9rgamo especializada en la preparaci\u00f3n de pieles para ese uso. Su empleo se desarroll\u00f3 durante la era cristiana, desde el momento en que la exportaci\u00f3n de papiro a occidente se dificult\u00f3 hasta el momento en que se comenz\u00f3 a fabricar el papel, inventado hac\u00eda ya mucho tiempo por los chinos y que fue dado a conocer por los \u00e1rabes. El pergamino pod\u00eda utilizarse en rollos, y los jud\u00edos hab\u00edan conservado ese uso. El libro hecho de hojas cosidas s\u00f3lo se usaba para las necesidades del comercio y para tomar notas. El libro, hecho de hojas de papiro o de pergamino plegadas, cortadas y pegadas, era entonces llamado codex, del nombre de las plaquetas de madera con que se hac\u00eda la cubierta. Los cristianos, a diferencia de los jud\u00edos, recurrieron r\u00e1pidamente a \u00e9ste para los textos b\u00edblicos; sin duda hay que ver all\u00ed la marca del medio social al que pertenec\u00edan muchos de ellos, gente de clase media y del comercio, no iletrados, pero s\u00ed m\u00e1s interesados por el aspecto pr\u00e1ctico que cohibidos por escr\u00fapulos art\u00edsticos o literarios.
En cuanto a nuestros textos b\u00edblicos, la gran mayor\u00eda de los documentos a trav\u00e9s de los cuales nos ha llegado el texto original son {C}c\u00f3dices{/} (plural de codex), y \u00e9stos eran pergaminos. Casi \u00fanicamente en Egipto se han encontrado textos del Nuevo Testamento escritos en papiros, ya sean rollos o fragmentos. Y estos papiros son a menudo mucho m\u00e1s antiguos que nuestros m\u00e1s antiguos pergaminos.
{N}LOS ESCRIBAS{/}
El uso del papiro, material perecible, exig\u00eda que se recurriera a muchos escribas para recopiar los libros y otros documentos importantes. En los pa\u00edses del Medio Oriente el escriba era un personaje letrado, altamente considerado, a menudo un funcionario, como Baruc, el secretario -secretario y ministro del rey- que se hizo el secretario de Jerem\u00edas (Jer 32; 35; 43).
La cosa era muy distinta en el mundo romano; las tareas culturales eran all\u00ed com\u00fanmente encargadas a gente oscura, a veces esclavos griegos que ten\u00edan tras ellos toda una tradici\u00f3n. Despu\u00e9s de las invasiones b\u00e1rbaras, el trabajo del escriba fue principalmente una actividad de los monjes; \u00e9stos se preocuparon de conservar las riquezas del pensamiento antiguo y ese trabajo que exig\u00eda tanto cuidado como paciencia conven\u00eda muy bien a su estado. De all\u00ed se deriva la expresi\u00f3n: un trabajo de benedictino.
Siempre era posible que el escriba cometiese errores. Por eso, desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad, se hab\u00edan establecido controles; as\u00ed por ejemplo, se pon\u00eda una se\u00f1al cada diez l\u00edneas, y al final del libro se anotaba el n\u00famero exacto de l\u00edneas. Esas reglas alcanzaron su m\u00e1ximo de rigurosidad cuando en tiempos de Jes\u00fas los masoretas reforzaron los controles para cualquier copia de un texto b\u00edblico. Entonces se contaban todas las letras del libro y se indicaba cu\u00e1l era la letra que quedaba en el medio. Eso explica que aun cuando, despu\u00e9s de siglos, haya manuscritos que contengan errores, esos errores alteraron muy raramente el sentido del texto.
Las diferencias m\u00e1s notables entre las copias de que disponemos y sus originales son a menudo las explicaciones o glosas, a\u00f1adidas por alg\u00fan escriba para precisar el sentido de una palabra o de una frase que a \u00e9l le parec\u00eda dif\u00edcil de comprender por el lector. Y no es raro que la explicaci\u00f3n fuese err\u00f3nea. Com\u00fanmente los escribas mostraban un gran respeto por el texto, pero a veces pon\u00edan en el margen ya fuera una nota explicativa de alguna expresi\u00f3n, ya fuera la correcci\u00f3n de un error que hab\u00edan cometido: un ejemplo claro de ello es 1 Cor 4,6. En el caso de los libros del Antiguo Testamento es mucho m\u00e1s dif\u00edcil hablar de glosas, porque esos libros son a veces el resultado de una larga gestaci\u00f3n. En ese caso, los textos m\u00e1s antiguos eran retomados, combinados, reorientados por nuevos autores que actuaban con plena responsabilidad: es la \u00faltima redacci\u00f3n del texto, tal como entr\u00f3 en la Biblia, que es un libro inspirado.

