{N}1,{/}1 La llegada al Sina\u00ed donde se celebr\u00f3 la Alianza (Ex 20 y 33-34) se situaba en el segundo mes despu\u00e9s de la salida de Egipto (Ex 19,1 la ubica en el tercer mes del a\u00f1o, siendo que la salida hab\u00eda sido el 14 del primer mes del a\u00f1o). El don de la ley se situaba en Pentecost\u00e9s, es decir, el quincuag\u00e9simo d\u00eda despu\u00e9s de la Pascua.

{N}1,{/}2 se habla del Horeb que es identificado con el monte Sina\u00ed y se se\u00f1ala que normalmente hay 11 d\u00edas de marcha hasta el oasis de Cad\u00e9s-Barn\u00e9. Seg\u00fan los N\u00fameros (cp 13-14) es all\u00ed donde el pueblo se niega a emprender la conquista de Cana\u00e1n, y all\u00ed es donde tendr\u00e1 que permanecer treinta y ocho a\u00f1os. 
Luego, bajo la conducci\u00f3n de Mois\u00e9s, se parte hacia Moab para entrar en Cana\u00e1n por el este. Se ha atravesado pues la Arabah, la gran depresi\u00f3n en la que se sit\u00faan el curso del Jord\u00e1n y, m\u00e1s al sur, el Mar Muerto. Se toparon con Sij\u00f3n, rey de los amorreos de Hesb\u00f3n, al otro lado del Jord\u00e1n y lo eliminaron; lo mismo hicieron, seg\u00fan nos dicen, con otro rey llamado Og que deb\u00eda haber estado m\u00e1s al norte, en la meseta de Bas\u00e1n, pero cuya historicidad es muy dudosa. Est\u00e1n en paz por un tiempo en los cerros de Moab, y es all\u00ed donde se ubica esta nueva actividad de Mois\u00e9s como legislador de Israel, en el \u00faltimo tiempo antes de su muerte.
Se sabe que la historia nos entrega una visi\u00f3n un poco distinta de esa marcha. V\u00e9ase los comentarios de Ex 17,8.

{N}2,{/}1 En esa historia de la marcha por el desierto, los vers\u00edculos 11-12 y 20 nos recuerdan que los edomitas, los ammonitas y los moabitas que iban a ser los vecinos de Israel entraron en la historia casi al mismo tiempo que ellos. Tambi\u00e9n eran n\u00f3mades que se instalaron en tierras habitadas por amorreos y horitas.

{N}4,{/}5 {N}LA SABIDUR\u00cdA DE LA BIBLIA{/}
{C}No hay pueblo tan sabio e inteligente como esta gran naci\u00f3n{/}. Este libro es contempor\u00e1neo del cap. 20 del Exodo y de nuestros Diez Mandamientos. Fue escrito ocho siglos antes de Cristo y ya en \u00e9l leemos esta afirmaci\u00f3n: Dios nos ha dado una sabidur\u00eda tal que no le ha sido comunicada a los dem\u00e1s pueblos. Podr\u00eda uno sonreir a la distancia y pensar que, desde el campanario de su aldea, el escritor sagrado no ve\u00eda m\u00e1s que un rinc\u00f3n del mundo y que de buenas ganas ignoraba tanto las milenarias culturas egipcias y mesopot\u00e1micas que lo hab\u00edan precedido como aquellas grandes culturas y religiones de la lejana Asia. 
Y sin embargo, era consciente de ser el depositario de leyes sorprendentes:
- la afirmaci\u00f3n de Yav\u00e9, Dios \u00fanico, al que no se puede representar; 
- la fe en el Dios Justo que exige la fidelidad interior y la pr\u00e1ctica de la justicia por sobre cualquier otra forma de culto;
- la obligaci\u00f3n rigurosa del s\u00e1bado como el medio para preservar la libertad y la dignidad de las personas; 
- la protecci\u00f3n de la vida humana y el respeto al extranjero, el que a menudo era m\u00e1s bi\u00e9n un forastero, es decir un israelita viviendo en el territorio de una tribu que no era la suya; 
- el rechazo a cualquier licencia sexual, 
El autor del libro ya ve\u00eda el beneficio de estas leyes que s\u00f3lo se apreciar\u00eda a la larga, cuando hubieran desaparecido una tras otra las culturas vecinas.
Pero si el orgullo de ser los detentores de una sabidur\u00eda superior pod\u00eda hacer nacer en Israel el sentimiento de ser privilegiado, se puede tambi\u00e9n invertir el orden de los t\u00e9rminos: la certeza de haber sido llamado por Dios con un destino \u00fanico era uno de los pilares de la sabidur\u00eda de Israel. Todo el edificio de la Ley se habr\u00eda derrumbado si no se hubiera cre\u00eddo en la alianza de Yav\u00e9 con Israel (4,13; 4,20). El Deuteronomio se inspir\u00f3 fuertemente en la predicaci\u00f3n de los primeros profetas de la escuela de El\u00edas, y nos va a repetir de mil maneras que s\u00f3lo hay salvaci\u00f3n para Israel en la fidelidad a su vocaci\u00f3n.
Aqu\u00ed encontramos un rasgo caracter\u00edstico de la identidad del pueblo de la Biblia. Hoy en d\u00eda debemos ciertamente abrir los ojos ante las religiones del mundo y ver c\u00f3mo a trav\u00e9s de ellas Dios ha hecho una obra de salvaci\u00f3n en las diversas culturas. Es muy \u00fatil reconocer que ni la religi\u00f3n de Israel ni el cristianismo han sido comienzos absolutos, sino que sus doctrinas han tenido antecedentes en otras religiones. Sin embargo, cuando se hayan aclarado todos esos aspectos y se haya intentado elaborar una "genealog\u00eda de las religiones", no se habr\u00e1 dicho nada a\u00fan sobre lo que es esencial a la revelaci\u00f3n b\u00edblica: esta revelaci\u00f3n ha sido encargada al \u00fanico pueblo al que Dios se dio a conocer cara a cara. Mientras otros se hagan testigos de lo indecible de Dios, aqu\u00ed Dios se dice y se hace pr\u00f3ximo. Por doquier las dem\u00e1s religiones propondr\u00e1n leyes divinas, hablar\u00e1n de sabidur\u00eda y buscar\u00e1n al Absoluto, pero en ninguna parte pondr\u00e1n en el coraz\u00f3n de la b\u00fasqueda, o del servicio o de la obediencia, un conocimiento de Dios cara a cara (4,7; 4,35; Col 2,8-10).
Es cierto que el Deuteronomio dice: "No han visto nada, s\u00f3lo han o\u00eddo la Palabra de Dios" (4,12; 5,24). Pero en esas palabras s\u00f3lo hay un rechazo a cualquier imagen y el llamado a la fe; no niegan que Dios se haya manifestado. El discurso que el autor atribuye a Yav\u00e9 es constantemente la palabra de un Dios que se revela a los que ama y que le aman (4,37; 7,8; 6,4). Pasemos al Nuevo Testamento y tendremos el Discurso despu\u00e9s de la Cena de Juan cap. 14-17. Eso no tiene equivalente ni antecedentes en ninguna otra religi\u00f3n.

{N}4,{/}9 Se encontrar\u00e1 esta advertencia en 4,25; 6,12; 8,11. El autor del libro pone aqu\u00ed en boca de Mois\u00e9s lo que le dicta su propia experiencia. La indiferencia religiosa de sus contempor\u00e1neos se debe en parte a que esa generaci\u00f3n no vio las maravillas de Dios ni quiere tampoco acordarse de la experiencia de sus padres. Eso no es s\u00f3lo efecto del tiempo que pasa porque en esa \u00e9poca las tradiciones pod\u00edan transmitirse oralmente durante siglos sin perder su valor de actualidad. Lo que ocurre es que se ha olvidado la experiencia del Sina\u00ed porque la gente ya no vive como antes. Ha habido un cambio cultural, Israel ya no es m\u00e1s una comunidad de n\u00f3mades sino un pueblo de agricultores agrupados en una naci\u00f3n. Al instalarse en el territorio han pasado de una gran precariedad en las condiciones de vida a una cierta estabilidad: ahora se est\u00e1 en su propia heredad y no en tierras extranjeras; se ha plantado y se ha implantado; se cosecha y se guarda la cosecha segura. 
Hab\u00eda pues que recordarles lo que fue la primera experiencia de salvaci\u00f3n de Dios y a la vez hacerles sentir que a\u00fan en esa tierra que cre\u00edan poseer no estaban seguros de nada. Es lo que dir\u00e1 el p\u00e1rrafo 11,10: Porque la tierra que van a poseer... En Egipto hab\u00eda que sufrir pero se pod\u00eda contar con su propio esfuerzo. En Palestina, en cambio, nada se puede hacer para que caiga el agua del cielo, sino que ah\u00ed todo depende de Dios que puede tanto cerrar como abrir el cielo. No debe pues dormirse ni la fe ni la fidelidad, porque Dios ha prometido enviar la lluvia si es fiel, ya que El es el due\u00f1o de la naturaleza.

{N}7,{/}1 Los cap\u00edtulos 7 y 8 pondr\u00e1n de relieve la identidad de Israel frente a las naciones que lo rodean. En el vers\u00edculo 1 traducimos por {C}pueblos {/}la palabra "goyim" que se la encontrar\u00e1 a lo largo de toda la Biblia y que designa casi siempre a los pueblos o naciones extranjeras. Otra palabra hebrea que tiene un sentido muy pr\u00f3ximo designa habitualmente a Israel: se la traduce com\u00fanmente por "el pueblo". Cuando la Biblia dice "el pueblo" sin m\u00e1s, se trata de Israel. Hallaremos pues, muy a menudo, la oposici\u00f3n entre {C}el pueblo{/}{N} {/}y {C}las naciones{/}. El Deuteronomio afirma la identidad de Israel oponi\u00e9ndolo a los otros elementos que pueblan la tierra de Palestina. Se sabe que a\u00fan despu\u00e9s de la conquista de Josu\u00e9, y durante todo el tiempo de los Reyes, esa poblaci\u00f3n cananea no israelita, privada entonces del poder, se mantuvo muy numerosa. La historia b\u00edblica la ignora habitualmente salvo cuando se trata de ponerse en guardia contra costumbres y pr\u00e1cticas religiosas enraizadas desde hac\u00eda muchos siglos y que muchos israelitas adoptaban sin escr\u00fapulos. Es por eso que el Deuteronomio pone en boca de Mois\u00e9s la orden de "condenar al anatema", es decir, de exterminar a todos los que ocupaban el pa\u00eds antes de ellos: es una manera de decir que todo habr\u00eda sido m\u00e1s sencillo para Israel si los ocupantes del territorio hubieran desaparecido para que Israel no tuviera constantemente ante sus ojos esos malos ejemplos.
Esos malos ejemplos ser\u00e1n tanto la libertad sexual como el culto a los \u00eddolos: la identidad del pueblo de Dios implicar\u00e1 el rechazo tanto de una como del otro. El cap\u00edtulo 8 denunciar\u00e1 el error y el pecado que son la base de todos los dem\u00e1s: es la suficiencia del hombre que cree que s\u00f3lo debe a s\u00ed mismo el nivel de vida que ha sabido alcanzar: se ha dicho algo sobre eso a prop\u00f3sito de 4,9.

{N}7,{/}6 {N}HAS SIDO ELEGIDO{/}{C}
El te ha elegido de entre todos los pueblos de la tierra para que seas su propio pueblo{/}. Con frecuencia se escucha esta pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 Dios eligi\u00f3 a Israel en vez de cualquier otro pueblo? Debemos recordar que Dios no est\u00e1 en la situaci\u00f3n de un jurado que elige entre diversos candidatos y que s\u00f3lo puede evaluar sus m\u00e9ritos y sus aptitudes. La elecci\u00f3n de Israel se hizo en la eternidad, a\u00fan antes de que se pusiera en marcha la historia y que se diversificaran los pueblos. Por esta raz\u00f3n la Biblia hace remontar sus genealog\u00edas hasta el primer Ad\u00e1n (Gen 5,1; Luc 3,38).
A los cristianos se les plantea ahora una cuesti\u00f3n m\u00e1s grave. Si bien el jud\u00edo actual est\u00e1 consciente de su originalidad en medio de los dem\u00e1s pueblos, por el solo hecho de haber nacido de padres jud\u00edos, a un cristiano en cambio le cuesta decir en qu\u00e9 es diferente a los dem\u00e1s, y m\u00e1s todav\u00eda c\u00f3mo ha sido elegido por Dios. A diferencia del primer caso, lo que hace a un cristiano no es el nacimienmto en tal o cual familia o en tal o cual pueblo. Es cierto que en los pa\u00edses de Europa y de Am\u00e9rica hasta una fecha muy reciente, se era cristiano de nacimiento y se llegaba casi necesariamente al bautismo. Los padres decid\u00edan de la fe de sus hijos y al hacerlo segu\u00edan una larga tradici\u00f3n que nadie podr\u00eda criticar. Dicha tradici\u00f3n, sin embargo, dejaba en la sombra una de las caracter\u00edsticas esenciales del bautismo, a saber, la respuesta a una llamada. V\u00e9ase el texto de Jerem\u00edas que anuncia la nueva alianza: se trata de un reconocimiento mutuo de Dios y de sus hijos o hijas.
Los Hechos nos muestran c\u00f3mo la Iglesia naci\u00f3 de esos jud\u00edos que reconocieron en Jes\u00fas a su Mes\u00edas y que, con \u00e9l, quisieron ser el pueblo de la nueva alianza. Y cuando se dieron cuenta que el conjunto del pueblo no los segu\u00eda, comprendieron mejor que hab\u00edan sido elegidos. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, los griegos y los no jud\u00edos que en todos los pa\u00edses se dejaban impactar por el Evangelio ten\u00edan una experiencia semejante: les hab\u00eda sido necesaria una disciplina y un catecumenado para entrar en la comunidad de los elegidos de Dios, pero Dios era quien les hab\u00eda permitido perseverar. Cada uno de ellos era consciente de que la gracia de Dios hizo que se encontraran con tal o cual persona que los atrajo a la Iglesia.
En la medida en que la llegada al bautismo ha sido un recorrido personal y una puesta a prueba de la fe, la celebraci\u00f3n del bautismo ha ido acompa\u00f1ada o seguida de una efusi\u00f3n del Esp\u00edritu, a veces muy fuerte en el plano de la sensibilidad, que recuerda la carta a los Hebreos (10,32-33: 12,18-24) y que supone la carta de Pedro (1 Pe cap 1). Sea cual fuere el momento en que el Esp\u00edritu manifiesta su presencia en la vida de cada uno (1 Cor 12,7; Gal 3,2), es dif\u00edcil hallar una fe aut\u00e9nticamente cristiana que no se apoye en una experiencia espiritual. Ese don del Esp\u00edritu es, seg\u00fan la Escritura, la prueba m\u00e1s evidente de que hemos sido llamados personalmente (Rom 8,16).

{N}9,{/}7 En los p\u00e1rrafos siguientes el autor recordar\u00e1 los pecados de Israel: ya se hab\u00eda referido a ello en el primer cap\u00edtulo. Ve\u00eda que deb\u00eda fundamentar el amor a Dios por una conciencia muy fuerte de las traiciones del pueblo y de la incansable paciencia de Dios. El amor nos abre los ojos para que descubramos la injusticia que hasta ese entonces beb\u00edamos como el agua (Job 15,16), y en retorno, la conciencia del pecado hace que el amor sea m\u00e1s humilde y por tanto, m\u00e1s aut\u00e9ntico (Sal 51; Lc 7,47).
He aqu\u00ed una nueva caracter\u00edstica del amor seg\u00fan la Biblia: al ser tomado como la regla de nuesto diario vivir, pone de manifiesto lo que se ha llamado el "estado de pecado de la raza humana". En este cap\u00edtulo se encuentra la misma certeza que se hallar\u00e1 en la ep\u00edstola a los Romanos: la fe seg\u00fan San Pablo es en primer lugar la acogida de la reconciliaci\u00f3n que Dios nos ofrece, y a trav\u00e9s de la cruz de Jes\u00fas reconocemos la inmensidad del amor del Padre (Rom 5,6-9; Lc 20,13).
Es cierto que el recuerdo constante del pecado puede ser una manera de desarrollar complejos de culpabilidad que nada tienen de sano (Ne 8,9-12), pero no podemos ignorar que somos pecadores y que a cada a rato cerramos la puerta a los llamados de lo alto (Ct 5,2-6).

{N}14,{/}1 Los cap\u00edtulos 14-16 establecen las bases que asegurar\u00e1n la cohesi\u00f3n de la sociedad israelita. Para comenzar, las prohibiciones de tipo alimenticio. Luego los diezmos que permitir\u00e1n mantener un culto digno de Dios. Despu\u00e9s viene el a\u00f1o de la remisi\u00f3n, el que pone un freno a los procesos que van separando cada vez m\u00e1s a los ricos de los pobres. Por \u00faltimo las fiestas que ser\u00e1n para todos los hombres de la naci\u00f3n la oportunidad de reencontrarse en Jerusal\u00e9n alrededor del Templo.
Las prohibiciones alimenticias ser\u00e1n un medio para separarse de los dem\u00e1s pueblos que habitan Palestina. Ser\u00e1n completadas con otras reglas que se refieren a lo que es puro o impuro y marcar\u00e1n poco a poco toda la trama de la vida cotidiana. De ese modo obligar\u00e1n al  jud\u00edo, a\u00fan al emigrado, a que no se funda en la masa de los no jud\u00edos sino que se junte siempre con sus "hermanos", cre\u00e1ndose entre ellos una solidaridad que har\u00e1 de Israel un pueblo siempre vivo y fuerte.
Los diezmos son un compromiso concreto, uno de aquellos ante el cual muchos creyentes retroceden, pretextando un sentido m\u00e1s espiritual de las realidades religiosas. Una parte del diezmo no es dada totalmente (14,22-27). Se la gasta en Jerusal\u00e9n, lo que genera abundantes entradas para el Templo y para la ciudad. No es el caso del diezmo de cada tres a\u00f1os, destinado al pobre y al levita (28-29). No olvidemos que el Deuteronomio formaba parte de la gran reforma que puso fin a los santuarios de provincias para darle la exclusividad al Templo de Jerusal\u00e9n. Quer\u00eda eliminar numerosos abusos de hecho y muchos compromisos religiosos, pero tambi\u00e9n desposey\u00f3 a todos los sacerdotes que viv\u00edan de esos santuarios. No se les quit\u00f3 el car\u00e1cter sagrado que se transmit\u00eda de padres a hijos, pero la comunidad deb\u00eda velar por su mantenci\u00f3n.
El a\u00f1o de la remisi\u00f3n es ya lo que ser\u00e1 en el Lev\u00edtico el a\u00f1o sab\u00e1tico: un a\u00f1o de remisi\u00f3n de las deudas merced a la cual cada israelita conservar\u00e1 en Israel la parte de su herencia.  Deber\u00eda favorecer la reconciliaci\u00f3n y la solidaridad social.
En cuanto a las tres fiestas, son inseparablemente un acto religioso y una manifestaci\u00f3n nacional. Es entonces cuando el pueblo experimenta m\u00e1s profundamente su identidad como pueblo de Dios y cuando la fe se reafirma con el recuerdo de las intervenciones de Dios en su historia.
Es evidente que todas esas leyes s\u00f3lo tienen sentido dentro del marco \u00fanico de la historia de Israel. Ellas debieron presidir la reforma de Ezequ\u00edas, del cual el segundo libro de las Cr\u00f3nicas nos hace el m\u00e1s grande elogio a prop\u00f3sito de la Gran Pascua que hizo celebrar (cap.29-31). Inspiraron tambi\u00e9n la Reforma de Jos\u00edas un siglo m\u00e1s tarde. Pero cuando los cristianos de hoy se inquietan por el derrumbe moral de la sociedad en pa\u00edses que ten\u00edan una identidad cristiana, no estar\u00eda dem\u00e1s que leyeran esas p\u00e1ginas: no se rehace un pa\u00eds sin imponerle una misi\u00f3n, sin pedirle sacrificios que cuestan y sin crear instituciones de solidaridad efectiva y de redistribuci\u00f3n. Gandhi hab\u00eda inscrito entre las leyes fundamentales de cualquier sociedad estos dos adagios: no hay pol\u00edtica sin moral, ni culto sin sacrificios.

{N}15,{/}1 El Deuteronomio pide aqu\u00ed que el s\u00e9ptimo a\u00f1o sea un a\u00f1o de remisi\u00f3n. En el Lev\u00edtico, escrito m\u00e1s tarde, el cap. 25 distingue entre el a\u00f1o s\u00e9ptimo, a\u00f1o {C}sab\u00e1tico{/} en que la tierra descansa, y el a\u00f1o quincuag\u00e9simo que es \u00e9l del {C}jubileo{/} o de la remisi\u00f3n.

{N}27,{/}9 Los cap\u00edtulos 27-31 reunieron diversas conclusiones y fueron sin duda repetidas veces arreglados hasta la vuelta del exilio. Es evidente que los p\u00e1rrafos 9-26 quieren darle otro contenido a la fiesta que se recordaba en 27,2, la que se celebraba en el territorio de Efra\u00edn, cerca de Siquem, en los cerros de Ebal y Garizim (v\u00e9ase Jos 8 y 24).

{N}32,{/}1 Ese c\u00e1ntico de Mois\u00e9s quiere recordarle a Israel su vocaci\u00f3n, sus culpas, las promesas de Dios que se cumplir\u00e1n el d\u00eda en que encuentre el camino de la fidelidad.
1. Ese c\u00e1ntico se presenta como un requisitorio; Mois\u00e9s toma como testigo al universo, como lo hacen otros textos (Dt 30,19; Job 20,27; Sal 50,1 y 6).

{N}32,{/}8 -9 La elecci\u00f3n de Israel desde el comienzo de la historia de la humanidad.

{N}32,{/}10 -14 La ascensi\u00f3n desde el desierto a los cerros de Palestina: la vid y el trigo son las riquezas del sedentario.

{N}32,{/}17 Ofrecieron sacrificios a los demonios. A menudo los \u00eddolos son considerados como obras muertas. Pero, a veces, el \u00eddolo es visto como una trampa que permite a un demonio hacerse adorar por medio de ella (Ba 4,7; Sal 106,37 y 1 Cor 10,20).

{N}32,{/}21 -25 La justicia de Dios vuelve celosos a los que han provocado su celo. 25: v\u00e9ase Ez 7,15.

{N}32,{/}26 -27 Dios se sirve de sus enemigos para castigar a su pueblo, no los dejar\u00e1 gozar de su triunfo: Is 10,5-7.

{N}32,{/}28 -33 \u00bfComprender\u00e1 al fin Israel cu\u00e1l es la raz\u00f3n de sus desgracias? \u00bfCu\u00e1ndo se dar\u00e1 cuenta de que los dioses y la cultura extranjera no hacen m\u00e1s que alienarlo?

{N}32,{/}34 -36 Yav\u00e9 no dejar\u00e1 de tener su hora y de rescatar a su pueblo desterrado.

{N}32,{/}40 -43 Juicio de Yav\u00e9: en contra de los enemigos de su pueblo y de aquellos de su pueblo que son sus enemigos.

