{N}8,{/}1 {N}AARON{/}
Este relato de la consecraci\u00f3n de Aaron es s\u00f3lo una manera de decir c\u00f3mo deber\u00e1 ser la consagraci\u00f3n del Sumo Sacerdote. Comparar con Ex 31. El presente ritual que se atribuye a Mois\u00e9s debe de ser en realidad muy posterior. Durante los tiempos de los reyes  s\u00f3lo el rey era consagrado con una unci\u00f3n de aceite, conforme a un rito tomado de los egipcios: esa era la manera de instituir a los grandes servidores del r\u00e9gimen con aceite proporcionado por el fara\u00f3n. A partir de ese momento el rey era el ungido (en hebreo: el mes\u00edas) de Dios. Solamente despu\u00e9s de la vuelta del Exilio y la restauraci\u00f3n de la comunidad jud\u00eda, los sumos sacerdotes, due\u00f1o del poder como lo hab\u00edan sido los reyes, heredaron esta forma de investidura: Dan 9,25; 2Mac 1,10. 

{N}10,{/}3 {N}EL DIOS SANTO QUE HACE SANTO{/}
{C}Dar\u00e9 a conocer mi santidad a trav\u00e9s de los que se allegan a m\u00ed{/}. Esta es una palabra bien esclarecedora sobre el destino de un pueblo santo. Muchos entender\u00e1n su pertenencia a un pueblo o a una Iglesia como un llamado a llevar una vida m\u00e1s exigente (1 Tes 4.7), querr\u00e1n que la perfecci\u00f3n de su vida cotidiana sea un testimonio rendido a la verdad en la que han cre\u00eddo (1 P 3.1), o querr\u00e1n hacer honor a Aquel cuyo nombre llevan (Mt 5.16; Rom 2.24). Otros sacar\u00e1n una conclusi\u00f3n muy diferente: Si la Iglesia es santa, hay que mirar sus actuaciones con un prejuicio favorable y atribuir s\u00f3lo a debilidades humanas las faltas que le reprocha la opini\u00f3n p\u00fablica y que nadie podr\u00eda negar. Otros sostendr\u00e1n que esa santidad nos obliga al silencio y a la obediente aprobaci\u00f3n de lo que dicen o hacen los que se sientan en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s (Mt 23.2; He 4,19).
La Palabra de Dios pone aqu\u00ed de manifiesto la tremenda responsabilidad de los que Dios se ha elegido. Ya sea que honren a Dios, ya sea que obstaculicen la irradiaci\u00f3n de su Gloria, Dios ser\u00e1 reconocido a trav\u00e9s de ellos. La elecci\u00f3n de parte de Dios de un pueblo que ser\u00e1 santo, y como tal diferente a los dem\u00e1s, no significa que ese pueblo sea mejor que los otros pueblos: los finales de este siglo han desenterrado y sacado a la luz muchas faltas cometidas por el pueblo cristiano a escala continental y ante las cuales la conciencia de los m\u00e1s altos responsables casi no se ha enmudecido. Falso o verdadero, autores serios han podido decir que la violencia religiosa lleg\u00f3 a su punto m\u00e1s alto entre los cristianos. Y aunque ahora los prelados piden perd\u00f3n por los pecados cometidos por sus predecesores, olvidan a veces los esc\u00e1ndalos actuales de que son responsables.
Pero lo cierto es que Dios en todos los casos manifestar\u00e1 su Santidad: dar\u00e1 a conocer al mundo los pecados cometidos en secreto por los suyos (2 Sa 12,12), humillar\u00e1 a los que debieran haber sido su orgullo -y hasta acepta por un tiempo ser despreciado junto con ellos (Ez 36,20 y 22). En una palabra nadie podr\u00e1 jugar o cubrirse con su nombre. Dios desconcierta a quien cree conocerlo, y desconcertar\u00e1 m\u00e1s a\u00fan a los que quieran usurpar su gloria y su autoridad (Is 42,8; 48,11), no siendo m\u00e1s que un tiesto entre otros tiestos (Is 45,9). El segundo libro de los Macabeos, tan duro contra los perseguidores del pueblo de Dios, no es menos severo con este pueblo: todas nuestras persecuciones, dice, las hemos merecido por nuestros pecados, y una se\u00f1al del inter\u00e9s muy especial que Dios nos tiene es que no tarda en hacernos pagar nuestras infidelidades (2 Mac 5,18; 7,18).

{N}12,{/}5 {N}PENALIZACI\u00d3N DE LA MUJER{/}
Este p\u00e1rrafo es uno de los que sancionan de manera indiscutible el status inferior de la mujer. En el cap. 27, la valorizaci\u00f3n de las personas marcar\u00e1 sin equ\u00edvoco el valor menor de la mujer, pero podr\u00eda decirse que all\u00ed se trata de una apreciaci\u00f3n desde el punto de vista econ\u00f3mico,en el caso que un hombre o una mujer puedan ser vendidos como esclavos. Aqu\u00ed, en cambio, est\u00e1 muy claro que la mujer es mucho menos digna de acercarse a Dios. No podemos sino alegrarnos de que esas leyes hayan sido consideradas, desde el primer concilio de Jerusal\u00e9n (He \u00ba15,10), como disposiciones transitorias que ten\u00edan valor \u00fanicamente para el pueblo jud\u00edo y s\u00f3lo para el tiempo que preced\u00eda a la venida del descendiente de Abrah\u00e1n (Gal 3,19).
Pero, por otra parte, si bien no se puede cambiar la Escritura, \u00bfno ser\u00eda esta discriminaci\u00f3n el punto de partida de un don de Dios? Puesto que a Dios le gusta acabar con los privilegios adquiridos, y si toler\u00f3 por un tiempo esa inferioridad oficial, \u00bfno fue acaso para darles m\u00e1s generosamente a las mujeres carismas que los hombres casi no tienen?

{N}15,{/}25 Este p\u00e1rrafo es el tel\u00f3n de fondo de la curaci\u00f3n efectuada por Jes\u00fas en Mc 8,24 (La cita est\u00e1 mal hecha). Se trataba all\u00ed de un caso de conciencia para cualquiera que conociera la Ley, y la mujer prefiri\u00f3 arriesgarse y "pecar" sin decir nada).

{N}16,{/}5 {N}AZAZEL{/}
En la gran par\u00e1bola de Mt 25,31 las ovejas son los buenos, y los chivos son los malos. Jes\u00fas se inserta en una larga tradici\u00f3n que representaba a los demonios bajo la figura de chivos permaneciendo en lugares des\u00e9rticos. Azazel es uno de ellos y con toda l\u00f3gica se le devuelve el chivo que no fue sacrificado.
En 17,7 el texto habla de chivos. Estos pueden ser \u00eddolos con cabeza de chivo, pero tambi\u00e9n pueden ser chivos-demonios. En ese caso debemos comprender que los sacrificios ofrecidos en el campo y no en Jerusal\u00e9n, ignorando las leyes referentes al culto, son recibidos gustosamente por los esp\u00edritus malos: Dt 32,17. Pablo se refiere a esta tradici\u00f3n en 1Co 10,20.

{N}18,{/}6 {N}PROHIBICIONES SEXUALES{/}
El p\u00e1rrafo 1,5 era algo as\u00ed como el pre\u00e1mbulo de las leyes que siguen: justificaba la imposici\u00f3n de leyes en un terreno donde los pueblos vecinos no ten\u00edan casi escr\u00fapulos. Las reglas morales, sobre todo en el terreno sexual, han sido siempre para una buena parte el resultado de un consenso social cuyos or\u00edgenes no pod\u00edan recordarse. Formaban parte de las tradiciones de cada pueblo. Fue un hecho que los diferentes pueblos que entraron en el territorio de Cana\u00e1n adoptaron sus costumbres al mismo tiempo que su religi\u00f3n naturista. Dios, sin embargo, le impone a su pueblo costumbres diferentes. No es posible discutir, s\u00f3lo hay que obedecer, y la obediencia se ve reforzada por una experiencia que se extiende por generaciones: la licencia sexual lleva a la muerte (Dt 4,3-4).
Hay pues aqu\u00ed una serie de leyes cuya interpretaci\u00f3n podr\u00eda variar despu\u00e9s, como fue el caso de los matrimonios entre consagu\u00edneos, un problema que suscit\u00f3 el decreto de Jerusal\u00e9n (He 15,20). Pero el conjunto fue mantenido por la tradici\u00f3n jud\u00eda, y cuando Pablo pone en tela de juicio la imposici\u00f3n de la Ley y de las costumbres jud\u00edas a los convertidos del mundo griego, ni por un instante discute las prohibiciones sexuales del Lev\u00edtico. En los res\u00famenes de moral elemental como son los pasajes 1 Cor 5,9-11 y 6,9-10 volvemos a encontrarlas. En Rom 1,22-27 Pablo ve una estrecha uni\u00f3n entre las relaciones homosexuales y la idolatr\u00eda: el ejemplo de la sociedad griega en la que hab\u00eda sido educado lo hab\u00eda instruido al respecto.
Causa asombro actualmente ver a cristianos que se levantan en contra de esas leyes como si la Palabra de Dios tuviera que interpretarse, ablandarse y acabar en el museo por el \u00fanico motivo de que sectores muy importantes del mundo contempor\u00e1neo rechazan cualquier disciplina sexual. \u00bfPero qu\u00e9 autoridad pueden atribuirse los voceros de una sociedad sin hijos y por lo tanto en v\u00edas de desaparici\u00f3n? (Lev 18,25). La v\u00eda cristiana no es el resultado de un consenso democr\u00e1tico, sino que se impone por la fuerza del Esp\u00edritu. El pueblo que Dios se ha elegido (1 P 2,9) recibi\u00f3 una determinada visi\u00f3n del hombre y de la manera como debe alcanzar su madurez, y no puede renegar ni de la Cruz ni de la manera de imitar a Dios que lo hace distinto a los no cristianos. En el comentario de 1 Cor 7 aludimos al argumento mayor de Pablo para justificar la disciplina sexual del cristiano: nuestra consagraci\u00f3n a Cristo por el bautismo. Pero las prohibiciones propiamente tales no son inventadas por Pablo, sino que son esencialmente del Lev\u00edtico.

{N}25,{/}1 {N}EL A\u00d1O SAB\u00c1TICO{/}
El a\u00f1o sab\u00e1tico se arraigaba en costumbres antiguas de los agricultores cananeos. Consideraban necesario el descanso peri\u00f3dico de las tierras, el que revist\u00eda un car\u00e1cter sagrado. La Biblia quiere que sea antes que nada una liberaci\u00f3n del hombre sometido a los ritmos de la producci\u00f3n e inquieto por su pan del ma\u00f1ana o del a\u00f1o que viene. Es la oportundiad de una reordenaci\u00f3n social, salvaguardando el patrimonio inalienable de los pobres... \u00bfSer\u00e1 necesario decir que dichas regulaciones eran muy poco respetadas?
Parece ser que se introdujo el a\u00f1o jubilar como el medio de volver m\u00e1s eficaz la liberaci\u00f3n antes prevista cada siete a\u00f1os, al hacerla menos frecuente. Al leer Jer 34, entendemos que tambi\u00e9n ela\u00f1o jubilar se impuso dif\u00edcilmente. Despue\u00b4s del Exilio, Ne 10,32 y 1Mac 6,49 son testigos de su puesta en pr\u00e1ctica.

{N}26,{/}26 El texto dice: Yo quebrar\u00e9 su bast\u00f3n de pan. Se encontrar\u00e1 la misma expresi\u00f3n en Ez 4,16; 5,16; 14,13; Sal 105,16. Esta expresi\u00f3n proviene posiblemente de los panes en forma de corona que se ensartaban en un bast\u00f3n.

