{N}1,{/}1 {C}En el principio, cuando Dios cre\u00f3 los cielos y la tierra.{/} Nos costaba abandonar la traducci\u00f3n tradicional : "En el principio Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra", pues es as\u00ed como la leyeron decenas de generaciones. M\u00e1s a\u00fan, las primeras palabras del evangelio de Juan, "En el principio" quieren precisamente recordar al Genesis. Pero la traducci\u00f3n exacta del texto hebreo es : "Cuando Dios empez\u00f3 la creaci\u00f3n de los cielos y de la tierra...). Tratamos de insinuar este sentido, si abandonar {C}En el principio{/}. No valdr\u00eda la pena insistir en este detalle si no fuera para confirmar la orientaci\u00f3n de todo el cap\u00edtulo. El autor no quiso afirmar que Dios hizo todo desde los primeros comienzos o, con otras palabras, que "de la nada hizo Dios el universo", como lo recuerda 2 Mac 7,28. Su proposito era otro. Dej\u00f3, pues, a un lado la cuesti\u00f3n de saber si el universo era sin comienzo (los jud\u00edos desconfiaban de la filosof\u00eda) y se centr\u00f3 en esta afirmaci\u00f3n : no hab\u00eda y no pod\u00eda haber ning\u00fan orden o armon\u00eda si no fuera por obra de Dios, el que entreg\u00f3 a su pueblo el sentido profundo de la creaci\u00f3n. 
En cuanto al sentido del verbo "crear", digamos que en hebreo es propio de Dios, pero no significa "hacer de nada". El sentido es, seg\u00fan los lugares, "hacer" o "formar".

{N}1,{/}3 {N}DIOS HABLA{/}
Dijimos en el comentario que este primer cap\u00edtulo era algo as\u00ed como el prefacio del primer n\u00facleo de la Biblia, cuando Esdras reuni\u00f3 los libros de Mois\u00e9s y de los profetas (Ne 8 ; 2 Mac 2,13). 
Si comparamos este primer cap\u00edtulo con otros relatos de los pueblos antiguos - podr\u00edamos hablar de sus {C}cosmogonias{/}  (escritos referentes a la formaci\u00f3n del universo) o de sus {C}mitos {/}(cuentos que expresan en forma figurada creencias referentes al orden del mundo)- aparecer\u00e1n algunos puntos en que \u00e9ste dice lo que otros no dicen. Unos de los m\u00e1s importantes es el enfasis puesto en esas palabras : {C}Dios dijo:{/}
Las Escrituras son nuestra regla, pero antes que cualquier escritura, ha sido dicha una palabra. La expresi\u00f3n {C}Dios dijo{/} volver\u00e1 un sinn\u00famero de veces a trav\u00e9s de la Biblia, pero, seg\u00fan los lugares, el enfasis estar\u00e1 puesto en que Dios toma la iniciativa de expresarse, o en que Dios da una ense\u00f1anza o una orden. En estos primeros {C}Dios dijo, {/}debemos entender lo uno y lo otro.
{N}DIOS ES UN DIOS QUE HABLA{/}
Presentar la Biblia solamente como una ense\u00f1anza de Dios ser\u00eda reducir la fe. Ense\u00f1anzas s\u00ed las hay, pero m\u00e1s importante todav\u00eda es el hecho de que Dios hable. \u00a1Qu\u00e9 revelaci\u00f3n m\u00e1s decisiva acerca de Aquel o de Aquello que debe de ser la eternidad misma! De entrada se descartan las dudas del que pregunta: \u00bfAcaso tiene conciencia ? \u00bfNos conoce? \u00bfPuede comunicarse con su creaci\u00f3n? \u00bfQuerr\u00e1 algo de nosotros? Muy pocos fil\u00f3sofos se han atrevido a dar una respuesta positiva a estas preguntas.. 
Pero ya en estos textos antiguos se define la fe jud\u00eda y cristiana: Dios sale de s\u00ed y se dirige a nosotros esperando una respuesta. Tr\u00e1s el universo, su inmensidad, sus misterios, sus sombras y sus luces, existe Alguien que ha desatado una aventura de incalculables consecuencias. Y lo m\u00e1s arriesgado de esta aventura ha sido que El entablara un dialogo con sus criaturas. Cuando hablamos nosotros, no es solamente para dar \u00f3rdenes, o para pedir. Cuando hablo, estoy tocando a la puerta de otro para que \u00e9l vea que yo existo, para ponerlo a prueba y ver si \u00e9l tambi\u00e9n existe de ver\u00e1s. Y cuando haya sido escuchado, yo tambi\u00e9n sabr\u00e9 que existo y cuento para algo.
La revelaci\u00f3n cristiana no ser\u00e1 en primer lugar una ley del Cielo que tendr\u00edamos que seguir so pena de un fracaso o de un castigo: Dios es "el Otro" que despierta en nosotros nuestra misma conciencia  y nos saca de nuestra soledad. Este es el punto a partir del cual podremos entender las numerosas p\u00e1ginas que testimonian de una llamada de Dios a sus profetas: Mois\u00e9s, El\u00edas, Isa\u00edas, Jerem\u00edas y muchos m\u00e1s, como ya sabemos. Cualquier llamada de Dios produce en el que la recibe una nueva conciencia de s\u00ed mismo y le da capacidad para cumplir con la misi\u00f3n recibida. De ah\u00ed que toda la historia b\u00edblica ser\u00e1 de alguna manera la obra de profetas. 
Dios es un Dios que habla. No esper\u00f3 para hacerlo que tuviera criaturas capaces de oirle, sino que habl\u00f3 primero para decirse a s\u00ed mismo. La Palabra est\u00e1 en Dios desde el comienzo. Ella es su misma Sabidur\u00eda y \u00e9l no la conoce sino d\u00e1ndole vida, frente a s\u00ed mismo para luego volver a traerla a s\u00ed mismo para que comparta su propia plenitud. Este misterio del Dios-que-se-dice-a-s\u00ed-mismo o, del Padre con su Hijo,  est\u00e1 en el origen de la creaci\u00f3n, y por eso nuestro mundo es un mundo en el que Dios habla.

{N}1,{/}29 {C}Les entrego toda clase de plantas con semillas{/}. Dios distribuye a cada cual el alimento que le corresponde. La diferencia entre el hombre y los animales est\u00e1 en el uso de los cereales que cultiva. En esto hay como un recuerdo de la gran revoluci\u00f3n econ\u00f3mica y cultural que signific\u00f3 la fijaci\u00f3n de los grupos humanos en tierras que empezaron a cultivar y en las que tambi\u00e9n criaban ganado, empezando as\u00ed la llamada era neol\u00edtica.  
\u00bfPor qu\u00e9 no se habla de la carne? Esto puede extra\u00f1arnos si notamos que en ninguna parte de la Biblia se elogia el r\u00e9gimen vegetariano. Solamente se elogia a los que prefieren quedarse con "hierbas y legumbres" antes que mancharse con las carnes de animales prohibidos por la ley (2 Mac 5,27 ; Dan 1,12). Puede ser que el autor excluya toda violencia del plan de Dios, incluso lo de matar animales. M\u00e1s probablemente el autor considera que solamente Dios, due\u00f1o del alma y de la sangre incluso de los animales (Lev 17,4), puede autorizar al hombre a matar, tanto para el culto divino como para su propia alimentaci\u00f3n. Esta autorizaci\u00f3n se dar\u00e1 despu\u00e9s del Diluvio, cuando Dios promulgue su alianza con todos los pueblos de la tierra. Por otra parte el autor no pod\u00eda tocar este tema sin distinguir entre animales puros e impuros, lo que desbordaba el marco de su cap\u00edtulo.

{N}1,{/}31 {N}EL REFLEJO DE DIOS{/}
{C}Dios vio que esto era bueno{/}. No cabe duda de que{C} bueno{/} significa aqu\u00ed en primer lugar: bien hecho, coherente, jerarquizado, apto para recibir a la humanidad y soportar la vida humana. Los hebreos no eran muy sensibles a la belleza de la creaci\u00f3n, o si lo eran, no nos hablaron de ello. Fuera del Cantar, del libro de Job y de algunos salmos, es poco lo que encontraremos en la Biblia que delate una emoci\u00f3n ante la belleza de las criaturas. Y pasaron siglos antes de que el mundo cristiano diera importancia a la belleza como una revelaci\u00f3n de Dios. 
En los \u00faltimos siglos, una cultura cientista llev\u00f3 a los comentadores de G\u00e9n 1 a considerar primero al universo como una m\u00e1quina inmensa. Se maravillaron de tantas leyes de la naturaleza, tan ordenadas, que manifestaban una tal sabidur\u00eda de su autor, y hablaron de \u00e9l como del hacedor, o del arquitecto, o del ingeniero supremo. Tal vez los artistas se acercan m\u00e1s a lo que Dios es por el camino de la belleza: Dios artista, bailar\u00edn, amante y padre. La creaci\u00f3n como un reflejo de Dios : el ser infinitamente rico, despu\u00e9s de expresarse en s\u00ed mismo -y es el Verbo, o Hijo de Dios-, se refleja en una multitud de seres que son esp\u00edritus como \u00e9l es esp\u00edritu, y libres y creadores de belleza, un poco como \u00e9l es libertad y a cada momento crea cosas y situaciones y personas nuevas, hermosas e imprevisibles. Y, de reflejo en reflejo, de los esp\u00edritus a la materia, la belleza y creatividad se hace estrellas, seres vivientes y corazones humanos. 
En cuanto miramos a la creaci\u00f3n como una participaci\u00f3n y un reflejo de lo que es en Dios, no se nos hace dif\u00edcil creer, como nos lo insin\u00faa la Biblia, en una creaci\u00f3n de un mundo espiritual del que depende el universo visible. Las relaciones que unen estos dos universos son tales, en realidad que no se deber\u00edan separar en una creaci\u00f3n visible y una de los esp\u00edritus: el universo es uno. Si bien los israelitas ve\u00edan preferentemente a los esp\u00edritus como mensajeros y portadores de los decretos de Dios (Is 37,36 ; Dan 9,21 ; Zac 1-2 ; Heb 1,7), tenemos el derecho de verlos como los dispensadores de la inteligencia y de la belleza en todas las areas del mundo de los seis d\u00edas. El hecho de que G\u00e9nesis 1 ponga un tal enfasis en Dios Creador no nos impide atribuirles un papel esencial en la creaci\u00f3n. Dispusieron los agentes materiales que han plasmado nuestro planeta; se hicieron los artistas y los inspiradores de la tan misteriosa evoluci\u00f3n de los seres vivos. Esta visi\u00f3n de los esp\u00edritus era la de los Santos Padres de formaci\u00f3n plat\u00f3nica; en el siglo pasado el cardenal John Newman la defend\u00eda.

{N}3,{/}1 {N}INTERPRETACIONES DE LA ESCRITURA
FUNDAMENTALISMO{/}
La interpretaci\u00f3n que damos de los cap\u00edtulos 1-3 del Genesis es muy diferente de la que pod\u00eda darse en el siglo pasado, cuando todos consideraban esas p\u00e1ginas como una descripci\u00f3n de c\u00f3mo Dios cre\u00f3 al mundo y, en especial, al hombre. Y tambi\u00e9n ser\u00e1 diferente la interpretaci\u00f3n del pecado de Ad\u00e1n. Esto nos invita a decir aqu\u00ed algunas palabras sobre estas interpretaciones divergentes de la Escritura y sobre la Inspiraci\u00f3n de los Libros Sagrados.
La divergencia se debe a las varias respuestas que uno puede dar a la pregunta siguiente :  Siendo las Escrituras a la vez Palabra de Dios valedera para todos los tiempos, y palabra humana acondicionada por  el temperamento de su autor, por su cultura y las necesidades de su tiempo, \u00bfc\u00f3mo distinguir la parte de estas dos componentes para alcanzar el mensaje que a nosotros se refiere?
Una primera respuesta la dan los {C}fundamentalista{/}s. Este vocablo se aplica hoy a muchos movimientos, cristianos, nocristianos, pol\u00edticos... , pero en un comienzo se trataba de cristianos que se negaban a regatear las verdades de la fe en nombre de la modernidad. Una de las cinco verdadeds que defend\u00edan era la interpretaci\u00f3n literal de la Escritura. Insist\u00edan en especial en que se deb\u00eda tomar al pie de la letra los relatos de la creaci\u00f3n; pues pensaban que toda otra interpretaci\u00f3n llevaba agua al molino de los darwinistas y preparaba la negaci\u00f3n a la vez del pecado original y de la redenci\u00f3n. En esto hab\u00eda un doble error:
- primero, porque no tiene sentido eso de interpretar un texto sin preguntarse lo que su autor quer\u00eda decir no tiene sentido; y no hay duda de que hubo un autor humano que se dirig\u00eda a una audiencia determinada.
- segundo porque, al no leer el texto en el contexto de su tiempo, se pierde una dimensi\u00f3n importante de la Escritura, la cual es a la vez una historia y una pedagog\u00eda. 
El que no ubica los textos en su tiempo pierde una dimensi\u00f3n importante de la Escritura que es la pedagog\u00eda de Dios. Pues desde los comienzos y, desde el tiempo de los Patriarcas hasta la venida de Jes\u00fas y el tiempo de los ap\u00f3stoles, toda la Historia Sagrada ha sido un largo proceso en que les esfuerzos humanos, la influencia de los profetas y las conyunturas internacionales se han unido a la continua presi\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios para hacer crecer y madurar en Israel la revelaci\u00f3n destinada al mundo. El que desconoce esta pedagog\u00eda o manera de actuar de Dios dentro de la vida de su pueblo hablar\u00e1, por supuesto, de Historia Sagrada, pero \u00e9sta se limitar\u00e1 para \u00e9l a una serie de guerras y pruebas del pueblo de Israel en las que constantemente el pueblo demostr\u00f3 ser poco fiel, y Dios, en cambio, manifest\u00f3 su justicia y su misericordia. Mucho se le escapar\u00e1, tanto m\u00e1s que, al no tomar en cuenta el tiempo en que se escribieron cada uno de los libros, no ver\u00e1 c\u00f3mo la manera propia de cada cual para enfocar esta historia depende del nivel de maduraci\u00f3n religiosa de la comunidad religiosa en el tiempo que escribi\u00f3.
El error de interpretaci\u00f3n del fundamentalista es mayor todav\u00eda en el caso de los primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis. Prefiere ignorar todo lo que la historia del Eden debe a los relatos mitol\u00f3gicos del Medio Oriente, e interpreta estas p\u00e1ginas de la Biblia como si Dios hubiera dictado al autor sagrado sus propios apuntes acerca de lo que hizo en el comienzo : S\u00ed, tom\u00f3 la arcilla (a pesar de que no tiene manos), y sopl\u00f3 (a pesar de que no tiene boca), y dijo al primer hombre (\u00bfen qu\u00e9 idioma si entonces no exist\u00edan?), y lo llam\u00f3 Ad\u00e1n (un nombre que tendr\u00e1 una significaci\u00f3n solamente muchos siglos despu\u00e9s cuando se formar\u00e1 el idioma hebreo), y vino una serpiente que hablaba, y a la mujer no le caus\u00f3 sorpresa que una serpiente le hablara... Partiendo de sus certitudes el fundamentalista negar\u00e1 que Dios haya preparado la venida de su Hijo y de la especie humana desde el principio de la creaci\u00f3n mediante la subida laboriosa de los seres vivos. Deber\u00e1 negar los hechos reconocidos por la ciencia (no hablamos de las teor\u00edas propuestas por cient\u00edficos, ya sean la darwinista o cualquier otra hip\u00f3tesis m\u00e1s actual). Si interpreta del mismo modo el cap\u00edtulo 5 de la Carta a los Romanos, se volver\u00e1 ciego al designio de Dios que quiere salvar a todos los hombres y mandar\u00e1 al infierno a todos aquellos que no encontraron el mensaje de la fe.
En realidad, no podemos condenar en forma tan absoluta el fundamentalismo, pues tanto los jud\u00edos, como el propio Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles interpretaban hasta un cierto punto la Escritura como lo hacen hoy los fundamentalistas. Esto se debe a que no ten\u00edan, ni la visi\u00f3n de la historia que ahora tenemos, ni la cultura que de ella se deriva. Para dar ejemplos, se les escapaba que los libros dichos "de Mois\u00e9s" hab\u00edan sido escritos varios siglos despu\u00e9s de \u00e9l, e incluso posteriormente a los libros de los profetas. Lo mismo estaban convencidos que el conjunto de los Salmos ten\u00eda a David por autor. Los efectos de esta ignorancia, sin embargo, eran limitados por el hecho de que se ba\u00f1aban en la cultura hebrea que hab\u00eda producido todos esos libros; m\u00e1s todav\u00eda, la tradici\u00f3n de la sin\u00e1goga se encargaba de limitar los excesos que pod\u00edan resultar de una interpretaci\u00f3n de tal o cual libro fuera del conjunto de la Escritura. Para dar otro ejemplo, si nos referimos a los cap\u00edtulos del Jard\u00edn de Eden, el nombre de Ad\u00e1n significaba a la vez para ellos el padre de la raza y la raza misma - igual como cada pueblo n\u00f3made llamaba por su nombre al antepasado m\u00edtico de la comunidad. Y se absten\u00edan de concluir del pecado de Ad\u00e1n que su falta hubiera tenido m\u00e1s importancia que cualquier otra rebeli\u00f3n de la colectividad. En cambio, a lo largo de los siglos que siguieron, mientras la cristiandad se alejaba de sus ra\u00edces culturales hebr\u00e1icas, los te\u00f3logos que entend\u00edan al pie de la letra toda la historia de Ad\u00e1n llegaron a pensar que se trataba de un solo pecado del primer hombre, el que era castigado por la muerte y el infierno para toda la humanidad. La Iglesia no ha terminado de pagar un error tan monstruoso
Si bien el fundamentalismo limitado de Jes\u00fas y de los ap\u00f3stoles (que nos perdonen esta expresi\u00f3n) no les permit\u00eda verificar en los textos b\u00edblicos una pedagog\u00eda de Dios de la que no dudaban, el da\u00f1o no era mucho porque viv\u00edan en tiempos en que cambios pol\u00edticos de mayor trascendencia no alteraban la cultura religiosa y los valores de la vida diaria. Mientras la fe la transmit\u00edan la comunidad y la familia, esa fe ped\u00eda antes que nada la observancia de conductas probadas e indiscutidas. Las opciones eran sencillas: seguir la Ley o ser un rebelde. Y la Ley ordenaba tanto las relaciones de los creyentes con los no jud\u00edos, como las normas de conducta en las diferentes \u00e1reas de la existencia. Era de menor importancia para los creyentes que vieran la historia como una pedagog\u00eda de Dios y que leyeran tambi\u00e9n los acontecimientos vividos como dispuestos por Dios que nos va guiando e instruyendo (ver sin embargo Mt 16,2). 
Las revoluciones culturales de nuestro siglo y, m\u00e1s especialmente, de la segunda mitad de \u00e9ste, nos han vuelto a poner en un camino de b\u00fasqueda. Ya tengamos que apreciar lo que es transitorio en la doctrina de la Iglesia y lo que no puede cambiar, o queramos entender la evoluci\u00f3n r\u00e1pida de las comunidades eclesiales, necesitamos profundizar los cambios atestiguados por la Escritura, en el campo de la fe vivida. Y es ah\u00ed donde una visi\u00f3n fundamentalista nos puede paralizar, pues \u00e9sta busca transformar los testimonios tan diversos y a veces opuestos que componen las Escrituras en "una" religi\u00f3n codificada por Dios mismo. Entonces la Palabra de Dios no demora en cederle el paso a un catecismo, el cual por supuesto se apoya en la Escritura, pero no por eso es sacramento de la Palabra o es capaz de dar vida.  

{N}3,{/}22 Dijimos en el comentario que esta sentencia y la indignaci\u00f3n de Dios ante el conocimiento que Ad\u00e1n acababa de adquirir proven\u00edan directamente de los mitos babil\u00f3nicos cuyas im\u00e1genes hab\u00eda utilizado el autor. \u00bfHabr\u00e1 pues que concluir simplemente que esas son expresiones defectuosas que hay que endilgarle a las limitaciones del autor sagrado, limitaciones que hasta Dios mismo respeta as\u00ed como respeta nuestra libertad? Tal vez.
Sin embargo nos viene a la mente la palabra tan firme de Jes\u00fas que leemos en Jn 10,35: "No se puede cambiar la Escritura". A lo mejor esa expresi\u00f3n ingenua de un letrado del tiempo de Salom\u00f3n est\u00e1 all\u00ed para invitarnos a profundizar en el misterio de nuestra libertad. Dijimos en el comentario que el conocimiento que se le prohibe a Ad\u00e1n es el arte de vivir que los creyentes est\u00e1n tentados de ir a buscar all\u00ed donde se desconoce la ley de Dios; el conocimiento y la felicidad que all\u00ed se encuentran no son m\u00e1s que un espejismo, el hombre no consigue all\u00ed m\u00e1s que el conocimiento de su desnudez y luego la muerte. Todo eso se desprende del texto sagrado. Sin embargo, hay otra manera de leerlo. Ese mandamiento que debemos respetar pone s\u00f3lo en juego la autoridad de Dios y la obediencia de Ad\u00e1n. No se puede decir que all\u00ed est\u00e9 involucrada toda la riqueza de nuestra libertad y de nuestro destino, pues Dios, tal como Jes\u00fas nos lo describir\u00e1 en el par\u00e1bola del Hijo pr\u00f3digo, ve y espera de nosotros mucho m\u00e1s que la obediencia.
Tendr\u00edamos una idea muy pobre de Dios si lo vi\u00e9ramos sumergido en el moralismo, pues la naturaleza humana es infinitamente m\u00e1s rica, y la mirada de Dios como as\u00ed tambi\u00e9n su pasi\u00f3n amorosa, ven lo que las categor\u00e1is del bien y del mal no pueden abarcar. Cuanto se ha dicho con respecto a la obediencia a la ley persiste, porque la ley es el camino de cualquier acceso a la libertad. Pero Dios que est\u00e1 presente en el fondo de nuestra libertad, jugando con nuestra necesidad de saber, de descubrir, de probar nuestra autonom\u00eda, de experimentar el amor y de romper los reglamentos. En esta segunda interpretaci\u00f3n, que no desmerece a la primera, Dios le permiti\u00f3 al hombre que experimentara su libertad, sabiendo que pondr\u00eda en pr\u00e1ctica un juego peligroso, y se lo advirti\u00f3: mientras m\u00e1s se sabe, m\u00e1s se sufre (Ec 1,18). El hombre quiso pues lograr el conocimiento y llegar al nivel de los inmortales. Dios lo desaprueba, porque es su obligaci\u00f3n como juez de la ley, aunque se alegra de que Ad\u00e1n haya querido desafiarlo. "Ustedes ser\u00e1n como dioses", dec\u00eda la serpiente, y en alguna medida era cierto. Dios quer\u00eda encontrar al hombre en una lucha de dos libertades (G\u00e9n 32, 29); pero en la realidad, en un mundo gobernado por el esp\u00edritu del mal (seg\u00fan el evangelio de San Juan) esa sed de libertad se pagar\u00e1 con la muerte. De all\u00ed una expresi\u00f3n un tanto ir\u00f3nica como amarga porque Dios sabe lo que le costar\u00e1: es la "feliz" culpa, como dice la liturgia, y son los esc\u00e1ndalos "necesarios" como dice el Evangelio.
Igual que en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo Dios ve m\u00e1s lejos que la cuenta que llevamos de las acciones buenas y malas. De lo contrario ser\u00eda un Dios demasiado serio y fastidioso, y no se entender\u00eda c\u00f3mo pudo imaginar esa fantas\u00eda tan desconcertante, tan dolorosa y aparentemente tan in\u00fatil como es el mundo presente, fuera de su propia eternidad que es Todo.

{N}3,{/}24 Los {C}querubines {/}eran en Mesopotamia los guardias de las residencias de los dioses. Todos han visto reproducciones de algunos de esos guardianes divinos que se alineaban a la entrada de los templos asirios : un cuerpo que mezcla rasgos del le\u00f3n y del toro, una cara humana con barba y mitra, dos alas (ver la visi\u00f3n de Ez 1 que se inspira en estos animales sagrados). En cuanto {C}al remolino que dispara rayos{/}, se inspira en postes colocados a la entrada de las ciudades babilonicas, que solamente disparaban maldiciones contra los posibles asaltantes. 

{N}4,{/}9{N}\u00bfSOY YO EL GUARDI\u00c1N DE MI HERMANO?{/}
\u00bfAcaso Ca\u00edn no ten\u00eda excusas? La leyenda que la Biblia retom\u00f3 y trastoc\u00f3 lo consideraba el m\u00e1s fuerte y el fundador de un pueblo. Ning\u00fan deseo de justicia puede impedir a las leyes de la naturaleza y que triunfe el m\u00e1s fuerte. Siempre ha habido sociedades tranquilas y razas agresivas, en otras palabras, vegetarianos y depredadores. Las invasiones b\u00e1rbaras de que nos habla la historia fueron ejecutadas por razas conquistadoras que dominan actualmente el mundo. Y es digno de destacarse que despu\u00e9s de la cristianizaci\u00f3n de esos "b\u00e1rbaros" el Evangelio se haya extendido gracias a aquellos que, por el hecho de ser cristianos, no perdieron su sed de conquista en todos los dominios de la existencia, del deporte y de la ciencia. El liberalismo que impusieron contribuy\u00f3 a acelerar la unificaci\u00f3n del mundo, lo que encaja muy bien en el plan de Dios, pero eso se hizo en general destruyendo irremediablemente las culturas y los espacios de humanidad que los dem\u00e1s hab\u00edan constru\u00eddo pacientemente.
Se ha comprobado la debilidad de la beneficencia organizada y el mal uso que se puede hacer de cualquier protecci\u00f3n. Pero la desigualdad cada vez mayor entre una minor\u00eda de ricos y una multitud inconmensurable de pobres, vuelve a poner en el tapete la cuesti\u00f3n de los medios leg\u00edtimos y de las libertades destructivas. Tambi\u00e9n los profetas tuvieron que enfrentarse con situaciones parecidas cuando el reino de Israel vio c\u00f3mo una minor\u00eda de ricos acaparaba, a veces legalmente, las tierras (Is 10,1-4; Mi 2,1-10). Sin duda hoy en d\u00eda es m\u00e1s dif\u00edcil decir qui\u00e9nes son buenos y qui\u00e9nes, malos, m\u00e1s a\u00fan si los aprovechadores son a menudo aquellos a los que su conciencia cristiana les plantea igual que a Zaqueo la pregunta: "\u00bfQu\u00e9 has hecho de tu hermano?" Pero en un mundo que se est\u00e1 globalizando, nadie ha logrado a\u00fan formular soluciones. El evangelio proclamado, vivido de cara al mundo o, en secreto, har\u00e1 que ciertamente surjan profetas, revoluciones morales. 

{N}4,{/}15 {N}MIA ES LA JUSTICIA{/}
Desde las primeras p\u00e1ginas de la biblia se encuentre una denuncia del engrenaje de la violencia. En cualquier \u00e9poca, quienes quieren vengarse de los Ca\u00ednes no se dan cuenta que la violencia es inseparable de la naturaleza humana y que, en una proporci\u00f3n dif\u00edcil de medir, se mezcla con su deseo de justicia. El que hoy es v\u00edctima ser\u00e1 ma\u00f1ana el violento (Is 14,1-2 ; Sal 137,9). La Biblia recordar\u00e1 mil veces que Dios es el Dios justo y que siempre hace justicia, pero no lo hace como nosotros. "Se venga" dicen nuestros textos, pero ser\u00eda mejor traducir : "toma su desquite" (Is 61,2), pues la palabra venganza indica habitualmente que al vengarse uno satisface su sed de dominar y de tener la raz\u00f3n. Dios no siente ning\u00fan deseo de imponerse y de tener la raz\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan inquietarle nuestra maldad o nuestro orgullo o nuestras blasfem\u00edas (Mc 3,28)? El est\u00e1 fuera de concurso.
La Justicia de Dios es su calidad primera (hablando en t\u00e9rminos humanos) : es la realizaci\u00f3n de un orden que no puede fallar, pues expresa en el mundo y en el tiempo el orden eterno que est\u00e1 en Dios. Decir que su Justicia pasa antes que cualquier otra consideraci\u00f3n no es negar su infinita misericordia, sino recordar que su perd\u00f3n no ser\u00e1 nunca una amnistia (Ex 32,33-35) o una debilidad del coraz\u00f3n. En varios lugares las Escrituras nos dicen a la vez que Dios perdona y que har\u00e1 pagar (Ex 20,5). Perdona : no queda en \u00e9l ning\u00fan rencor y todo ser\u00e1 para bien del mismo que ha pecado ; pero hay que pagar un precio para rehabilitar al culpable y para restablecer en el mundo un tesoro de caridad y de don de s\u00ed mismo que puede ser acrecentado, pero nunca verse afectado.   
En este texto Dios condena la venganza y, m\u00e1s precisamente, las vendettas familiares o tribales que no saben de su justicia ni de los caminos que llevan a su realizaci\u00f3n. Pero no basta con decir eso: todo esfuerzo nuestro para vengarnos a nosotros mismos o, en otras palabras, para tomar en nuestras manos el reajuste de cuentas, no hace sino impedir que Dios intervenga a favor nuestro. La \u00fanica manera de acelerar la intervenci\u00f3n de Dios es desprendernos de nuestra propia causa (1Sam 24,12). Esto no quiere decir que no podemos o que no debemos recurrir a los medios legales. Pero el deber de luchar contra la injusticia no es m\u00e1s urgente que el de escuchar la peque\u00f1a advertencia del Evangelio: "Si alguien te mete pleito por tu manto, d\u00e9jale tambi\u00e9n tu t\u00fanica...(Lc 6,29)" En eso nos topamos otra vez con el misterio de Dios. Apretados entre estas dos obligaciones, eligiremos seg\u00fan los tiempos y las circunstancias, y cada cual seg\u00fan su carisma, un camino que exprese lo que captamos de la voluntad de Dios en ese momento. Dejar a Dios la iniciativa de defendernos es siempre como lanzarle un desaf\u00edo, y esos son los desaf\u00edos que le gustan.
La historia de Ca\u00edn cobra aqu\u00ed una primera marca en el camino que lleva al Discurso en el Monte, el cual nos conduce al verdadero conocimiento de Dios y de su Justicia.

{N}4,{/}26 {N}ORIGINES{/}
{C}En\u00f3s fue el primero que invoc\u00f3 el nombre de Yav\u00e9{/}. Este es un dato muy interesante. Se sabe que fueron varios los autores del G\u00e9nesis. Para los sacerdotes que escribieron las partes m\u00e1s tard\u00edas, y tambi\u00e9n para los que antes que ellos hab\u00edan puesto por escrito las tradiciones antiguas, el nombre de Yav\u00e9 fue entregado por Dios a Mois\u00e9s. Este era el nombre m\u00e1s \u00edntimo de Dios que ense\u00f1\u00f3 a su pueblo para que lo invocara : este nombre era tesoro propio de Israel (Ex 3,15). Los sacerdotes del siglo 5 recalcaban que este nombre no hab\u00eda sido revelado antes a los patriarcas (Ex 6,3). Conservaron, sin embargo, tradiciones antiguas que recordaban una deuda de Mois\u00e9s a las tradiciones religiosas del pueblo madianita, la que es expresada bajo la forma de sus relaciones con Jetro, sacerdote de Madi\u00e1n (Ex ch. 2 y 18). Y de hecho, se han encontrado huellas de un culto a un dios llamado Yav\u00e9 en ciertas partes del Sinai antes de Mois\u00e9s, lo que no disminuye en nada la revelaci\u00f3n a \u00e9ste. De hecho, poco importa que el nombre haya existido antes en alg\u00fan rinc\u00f3n, pues, solamente con Mois\u00e9s pasa a ser el Dios de los dioses y el que ha escogido a Israel.
El primer autor del Genesis no ignoraba la antig\u00fcedad del culto a Yav\u00e9 y en toda su historia de los patriarcas, pone en boca de ellos el nombre de Yav\u00e9. Pero es en este lugar del G\u00e9nesis donde sit\u00faa expl\u00edcitamente el comienzo del culto a Yav\u00e9; y el primero que lo invoca es nada menos que un nieto de Adam. Posiblemente quiere decirnos con esto que Dios estuvo presente en la historia de la humanidad desde los comienzos de \u00e9sta. Lo mismo se expresar\u00e1 nuevamente en el pacto de Yav\u00e9 con No\u00e9 en el cap\u00edtulo 8,20-22.

{N}5,{/}1 {N}GENEALOG\u00cdAS{/}
No hab\u00eda llegado a\u00fan el tiempo de la arqueolog\u00eda ni del rastreo de los ecos del big bang, pero ya se sent\u00eda la necesidad de montar una visi\u00f3n de conjunto de la humanidad esparcida por los diversos pa\u00edses. Los cuentos que se transmit\u00edan entre los n\u00f3madas (c\u00f3mo hab\u00edan sido los hebreos), as\u00ed como los poemas escritos en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados (Egipto y Babilonia), quer\u00edan responder a una cuesti\u00f3n m\u00e1s profunda: en la organizaci\u00f3n actual de los pueblos, cu\u00e1l es la parte de las decisiones humanas y d\u00f3nde est\u00e1n los signos de la voluntad divina.
Una primera lectura revela dos manos muy diferentes en las genealog\u00edas de 4,17-26 y 5,1-30. El mismo contraste se notar\u00e1 entre la descendencia de No\u00e9 seg\u00fan est\u00e1 en 9,18-27, 10,8-32 y 11,28-29 por una parte, y las genealog\u00edas de 9,28, 10,1-7, 11,10-25.
Las del primer tipo se deben al autor antiguo y prolongan las historias m\u00e1s desarrolladas de Ca\u00edn y Abel, de No\u00e9 y de la torre de Babel sin dejar de formar con ellas un mismo tejido. Estas genealog\u00edas deben ser entendidas, no como una lista de antepasados en el sentido estricto, sino como una secuencia de antecedentes que llevan hasta el estado actual de la humanidad. Los nombres que se recuerdan son los de pueblos y ciudades con los que Israel tiene alg\u00fan trato o de los que ha o\u00eddo. Este repaso no hace distinci\u00f3n entre hechos religiosos y culturales, pues el autor ve una conducta de Dios en toda la vida del mundo y trata de mostrar en \u00e9sta una continuidad y un sentido. Hace, de alguna manera, lo que nosotros mismos pretendimos hacer en la presente edici\u00f3n de la Biblia con nuestra Introducci\u00f3n:{C} Antes de la Biblia{/}.
Las otras genealog\u00edas son la obra de los sacerdotes. En ellas no encontramos las preocupaciones culturales de las anteriores. Se limitan a recordar  nombres, y para cada uno el largo de su vida y su descendencia. Son cadenas en que los eslabones deben seguir sin que haya interrupci\u00f3n desde el primer padre hasta los tiempos actuales. Tambi\u00e9n se nota la preocupaci\u00f3n por mostrar una disminuici\u00f3n progresiva del largo de la vida humana.

{N}6,{/}9 Los p\u00e1rrafos que ponemos en letra cursiva fueron insertados por los sacerdotes en el relato primitivo en tiempos del Exilio a Babilonia. Aqu\u00ed ya no se habla de Yav\u00e9, el nombre sagrado revelado a Israel, sino de Dios. Ya no se atribuyen a Dios reacciones demasiado humanas (compare con 6,6). Se notar\u00e1 que la corrupci\u00f3n de la tierra es antes que nada{C} la violencia{/}. La mirada de Dios ve m\u00e1s all\u00e1 del universo limitado de los primeros redactores del tiempo de Salom\u00f3n. Esta vez no se da mayor importancia a la distinci\u00f3n entre seres puros e impuros: Dios quiere salvar un resto del mundo tal como lo ha creado.

{N}9,{/}24 Este p\u00e1rrafo dedicado a Cam no apunta tanto a \u00e9ste como a Cana\u00e1n, que aqu\u00ed representa los pueblos de la tierra conquistada por Israel. Pues los otros hijos de Cam: Cus, Misraim, las tribus del sur de Arabia (10,6-7) no son difamados por la Biblia, aun cuando son enemigos que Yav\u00e9 debe vencer y castigar. En el caso de Cana\u00e1n, por el contrario, los israelitas religiosos no ve\u00edan en su cultura y sus cultos m\u00e1s que licencia sexual, eliminaci\u00f3n de reci\u00e9n nacidos y prostituci\u00f3n sagrada (Dt 12,30 ; 18,9). Estos pueblos deb\u00edan ser vomitados por la tierra que ocupaban (Lev 18,28), y de hecho desaparecieron.

{N}11,{/}1 {C}Bajemos y confundamos ah\u00ed mismo su lengua{/}. Pocos lugares de la Biblia muestran tan claramente como \u00e9ste las dos caras del libro sagrado, a la vez obra humana y Palabra de Dios. Al autor no le cuesta traspasar a Yav\u00e9 las mismas motivaciones que los mitos antiguos pon\u00edan en boca de los dioses: \u00e9stos se asustaban al ver el atrevimiento de los hombres cuya bulla ahora iba a subir hasta las alturas y perturbar la paz de sus moradas clestiales: "\u00a1Hasta aqu\u00ed no m\u00e1s, ma\u00f1ana ser\u00e1 tarde!" En su ser profundo, fuertemente marcado por las tradiciones n\u00f3mades todav\u00eda vivas en Israel, le repugnaba al autor toda novedad que restringiera la libertad del padre de familia o de clan. As\u00ed que no le gustaban nada las pol\u00edticas centralizadoras de las que estaba dando ejemplo en aquellos a\u00f1os el gobierno de Salom\u00f3n. 
Palabra humana, pues, en su expresi\u00f3n, pero tambi\u00e9n es Palabra de Dios la moraleja: Dios no entra en los planes de unificaci\u00f3n cuando proceden del esp\u00edritu de dominaci\u00f3n. En esto hay una advertencia para los que hoy mismo se empe\u00f1an en edificar la civilizaci\u00f3n y la econom\u00eda planetaria; una advertencia tambi\u00e9n para la Iglesia siempre demasiado inclinada a reemplazar la colegialidad por la organizaci\u00f3n piramidal.   

{N}11,{/}10 En los p\u00e1rrafos siguientes se encuentra una genealog\u00eda antigua y corta (v. 26-29). Aqu\u00ed est\u00e1 inserta dentro de otra m\u00e1s reciente de origen sacerdotal: esta segunda cumpl\u00eda la misma finalidad que aquella otra que ocupa el cap\u00edtulo 5 y que por una parte trata de llenar unos tres mil a\u00f1os entre el origen supuesto de la humanidad y el tiempo de los patriarcas; tambi\u00e9n reduce la duraci\u00f3n de la vida de los antepasados conforme se pasa de los heroes o gigantes de tiempos pasados a personajes m\u00e1s cercanos a nosotros como son los patriarcas.

{N}11,{/}32 {N}LAS TRES PALABRAS DE DIOS CREADOR{/}
En el primer cap\u00edtulo del G\u00e9nesis dijo Dios, y es la creaci\u00f3n.
En el cap\u00edtulo 9, de nuevo dijo Dios, y es para dar su bendici\u00f3n a toda la humanidad.
En el cap\u00edtulo 12, dijo Dios por tercera vez, y es el comienzo del pueblo de Dios. Son tres pasos de muy desigual extensi\u00f3n de la Biblia, ya que la revelaci\u00f3n hecha al pueblo de Dios va a ocupar gran parte de \u00e9sta. Lo que en ella leeremos interesa en realidad a toda la humanidad, pero ser\u00e1 lo que Dios ha dicho y hecho con su pueblo en particular.
Si nos compenetramos del esp\u00edritu de la Biblia, descubriremos que estos tres aspectos de la obra divina conforman un todo y se armonizan entre s\u00ed de mil maneras. Pero, \u00a1cuidado! Si no hemos captado bien el sentido de esas tres palabras, llegar\u00e1 un momento en que no podremos aceptar m\u00e1s el testimonio de la Biblia y Jes\u00fas se nos esfumar\u00e1. Porque esas tres palabras chocan con algunos prejuicios que marcan profundamente a nuestro tiempo.
Dijo Dios y su palabra cre\u00f3 el universo con sus leyes f\u00edsicas. La Biblia nos recordar\u00e1 que esas leyes son estables para siempre. Pero tambi\u00e9n nos dir\u00e1 que el universo est\u00e1 siempre a disposici\u00f3n de Dios y que obedece a su Palabra. Decir que Dios puso el piloto autom\u00e1tico para dirigir al mundo, es en parte verdad, pues no da golpes de tim\u00f3n a cada momento. Pero nos estar\u00edamos saliendo de la revelaci\u00f3n b\u00edblica si dij\u00e9ramos que Dios lo determin\u00f3 todo desde un principio y que por lo tanto no puede hacer intervenir cuando quiera fuerzas superiores que interfieren con aquellas o las ponen entre par\u00e9ntesis (desde nuestro punto de vista). Se dice que Dios descans\u00f3 de sus obras al s\u00e9ptimo d\u00eda (G\u00e9n., 2,4), pero lo contrario tiene tambi\u00e9n su verdad: "el Padre todav\u00eda est\u00e1 trabajando" (Jn 5,17). Dios no cesa de expresarse a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de sus obras, y la creaci\u00f3n, de continuar viviendo y existiendo en \u00e9l. Las leyes de la naturaleza son la sombra de una justicia superior que est\u00e1 en Dios, pero en la naturaleza hay mucho m\u00e1s que leyes f\u00edsicas, comenzando por su riqueza y esplendor. Su constante creatividad, que es una de sus m\u00e1s misteriosas capacidades, es un reflejo de la libre creatividad de Dios, que no est\u00e1 nunca encadenada.
Esto es m\u00e1s que suficiente para hacer saltar a todos los que toman por verdad absoluta a determinados postulados de la raz\u00f3n, como por ejemplo, que las leyes son inflexibles y que nada existe fuera de lo que puede ser medido. Sin esos postulados no habr\u00eda investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pero eso no significa que expresen toda la realidad del mundo, ni siquiera lo esencial. Y sin embargo es justamente ese prejuicio lo que impide a muchos cristianos admitir cualquier tipo de intervenci\u00f3n de Dios en el orden habitual del mundo. De entrada se negar\u00e1n a admitir en el Evangelio la multiplicaci\u00f3n de los panes, la virginidad de Mar\u00eda, la Transfiguraci\u00f3n... o les har\u00e1n decir a los textos lo contrario de lo que dicen. Rechazar\u00e1n todos los testimonios actuales de los que han experimentado semejantes intervenciones soberanas de Dios. Luego negar\u00e1n cualquier intervenci\u00f3n directa de Dios en nuestro mundo interior, y muy l\u00f3gicamente se negar\u00e1 que la oraci\u00f3n tenga alg\u00fan sentido. Ese racionalismo inspirar\u00e1 muchos libros y discusiones, pero al fin y al cabo es est\u00e9ril. Jam\u00e1s har\u00e1 que brote la fe y nunca dar\u00e1 la alegr\u00eda.
El "dijo Dios" de la historia de No\u00e9 tambi\u00e9n tiene un profundo sentido. Dios act\u00faa en el tiempo despu\u00e9s del diluvio haciendo un pacto con todos los pueblos y con todas las religiones, puesto que todos son hijos de No\u00e9. Si Dios los bendice, eso quiere decir que les ofrece un camino de salvaci\u00f3n: lo hallar\u00e1n a trav\u00e9s de las mil culturas y religiones (He 17,27). Cuando la Palabra o Sabidur\u00eda de Dios se hace presente en su b\u00fasqueda de la sabidur\u00eda, en las palabras de sus libros sagrados, \u00e9sta (la palabra de Dios) no hacer m\u00e1s que continuar su obra creadora, pues por ella dispuso Dios los tiempos de la creaci\u00f3n (Heb 1,2). Pues bien toda la marcha de la historia prolongar\u00e1 el plan de Dios Creador, y por su parte las religiones estar\u00e1n ligadas a un descubrimiento de Dios o "de lo divino" en la naturaleza.
\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s necesitamos? \u00bfNo tiene all\u00ed la humanidad todo lo que necesita para terminar la creaci\u00f3n? Eso ser\u00eda olvidar que los "hijos de No\u00e9" son siempre "hijos de Ad\u00e1n". Muy pronto se cae de los sue\u00f1os en una realidad que no es muy hermosa. Pero no insistamos en los fracasos y en los l\u00edmites de las sabidur\u00edas humanas, porque lo importante est\u00e1 en otra parte. Para Dios la creaci\u00f3n es el medio que tiene para expresarse. Ahora bien, aunque \u00e9l entregara las riquezas del universo a una humanidad mucho m\u00e1s razonable de lo que somos, nada har\u00eda traslucir lo que hay de m\u00e1s extraordinario en \u00e9l: el dinamismo de un amor cuyas iniciativas s\u00f3lo \u00e9l comprende. Si no hubiera m\u00e1s que el hombre frente al Creador, s\u00f3lo aparecer\u00eda como grande y generoso. El no puede decir m\u00e1s sin romper el c\u00edrculo de una creaci\u00f3n aparentemente perfecta. Por eso Dios iba a llamar a personas y a grupos para que emprendieran con \u00e9l un camino muy singular y a menudo al rev\u00e9s de lo que ense\u00f1a la experiencia humana. Y el punto de partida, o la primera fractura, fue el llamado a Abrah\u00e1n.
Este tercer "dijo Dios" marca el comienzo de un pueblo de Dios, diferente a todos los dem\u00e1s y esta oposici\u00f3n, o mejor esta dualidad entre los que son elegidos para ser pueblo de Dios y los que no lo son, despierta un gran malestar en la conciencia de muchos cristianos de hoy. \u00bfPor qu\u00e9 dos pesos, por qu\u00e9 dos medidas? \u00bfEstamos seguros que la revelaci\u00f3n b\u00edblica es m\u00e1s que una religi\u00f3n entre todas las dem\u00e1s? Y a lo mejor hasta nos vemos tentados a renegar de nuestras riquezas: "\u00bfPor qu\u00e9 voy yo a tener la verdad m\u00e1s que los dem\u00e1s?"
Es pues el momento de aceptar o no al Dios de la Biblia, al que es "favor y fidelidad", \u00e9l llama al que quiere, y da a uno lo que no da a otro. Da m\u00e1s para que se produzca m\u00e1s y para que todo el mundo se aproveche; pero da lo que \u00e9l quiere. \u00bfNos ha llamado Dios para ser su pueblo? Esto no nos concede ning\u00fan derecho especial. Es una riqueza pertenecer al pueblo de Dios, m\u00e1s todav\u00eda es nuestro servicio al mundo. Es Dios quien nos hace surgir de la nada, todos \u00fanicos y necesarios. Y al mismo tiempo que nos hace lo que somos, nos pone en un camino que no forma m\u00e1s que una cosa con nuestras necesidades, nuestras esperanzas y nuestra sed de felicidad.
El lector cristiano tiene pues que aceptar el car\u00e1cter \u00fanico de su vocaci\u00f3n. Querer olvidarla para ser m\u00e1s semejante a los dem\u00e1s no tendr\u00eda aqu\u00ed ning\u00fan sentido, puesto que los dem\u00e1s no nos envidian nuestro lugar. No ser\u00eda una muestra de humildad o de esp\u00edritu m\u00e1s abierto sino de miedo: miedo a ser diferente, o tal vez, este otro terror que es una falta de fe: \u00bfno son puras ilusiones las grandes promesas de Dios?

{N}15,{/}6 Esta frase habr\u00eda de ser ampliamente comentada en el Nuevo Testamento. Una traducci\u00f3n muy precisa del texto hebreo podr\u00eda ser: "y Yav\u00e9 se lo consider\u00f3 como algo de justicia" o "y Yav\u00e9 lo puso a su cuenta como un acto propio de un justo". En otras palabras Yav\u00e9 est\u00e1 evaluando a Abrah\u00e1n y, al ver esta fe se convence: "Ah\u00ed s\u00ed que ha actuado como debe hacer, seg\u00fan m\u00ed, un justo."
En la carta a los Romanos, cap\u00edtulo 4, Pablo retomar\u00e1 este texto. Queriendo mostrar c\u00f3mo Dios {C}hace justa{/} (o sea, restaura) a la persona humana mediante el don de su Hijo y, luego, la fe en el perd\u00f3n de Dios, destaca la fe de Abraham en la promesa de Dios, la que le vali\u00f3 ser {C}un justo{/}. Es evidente que en su texto la palabra {C}justicia{/} adquiere un sentido m\u00e1s preciso y un contenido m\u00e1s rico. Lo desarrollar\u00e1 en los cap. 5-6 de la carta.

{N}16,{/}13 El texto del presente vers\u00edculo es en parte corrompido y la traducci\u00f3n no es segura. Dos cosas sin embargo est\u00e1n fuera de dudas: este detalle se asemeja a otras etimolog\u00edas que se encuentran en diversos lugares de los libros sagrados y pretende explicar el nombre del pozo de Lahai Rohi, un nombre que puede comprenderse como {C}Al viviente que me ve{/}. Asimismo Agar afirma que ha visto al que la hab\u00eda visto.   
No es pues m\u00e1s que un detalle en la historia de los patriarcas, pero aqu\u00ed aparece por primera vez lo que ser\u00e1 un dato mayor de la revelaci\u00f3n b\u00edblica: \u00e9sta no conoce otro Dios que aquel que ve. Esto puede parecer muy evidente a muchos cristianos y tal vez algunos se acuerdan del uso que se hac\u00eda de la mirada de Dios en el pasado para inspirar a los ni\u00f1os el temor al juicio de Dios aun cuando nadie los observara: \u00a1No olvides que Dios te ve!
La Biblia sin embargo no se detiene en este temor \u00abservil\u00bb a Dios (es decir el temor propio del esclavo que no tiene conciencia ni respeto a su due\u00f1o). Se maravilla m\u00b4s bien de ese conocimiento divino (Ps 139), de la atenci\u00f3n que Dios presta a los m\u00e1s desamparados (Ps 33,18; 102,20). Pablo dar\u00e1 una significaci\u00f3n m\u00e1s profunda a este \u00abser conocido de Dios\u00bb (1Cor 8,2).

{N}31,{/}45 Toda esta historia que concluye con un pacto entre Jacob y {C}Laban el arameo {/}(31,24) es seguramente una manera de recordar conflictos antiguos entre los israelitas y grupos arameos que viv\u00edan m\u00e1s al norte. No olvidemos que el territorio de Galaad, al otro lado del Jordan fue durante todo el tiempo de los reyes un territorio que reivindicaban tanto los israelitas como los arameos.
En los comentarios (o notas de la Biblia, en 32,27) se sacan los dos p\u00e1rrafos de la columna derecha de la p\u00e1gina 58 y se colocan aqu\u00ed:

{N}34,{/}1 Esta historia conserva seguramente el recuerdo de un conflicto sangriento entre grupos de las tribus de Lev\u00ed y de Sime\u00f3n en tiempos de la conquista. Posiblemente Dina es el nombre de un territorio o de un clan que fue el motivo del conflicto. El relato b\u00edblico trata de justificar la venganza de Sime\u00f3n y Levi, las violaciones y los raptos que cometieron, pero no los alaba. Aqu\u00ed Jacob los desaprueba por razones de oportunismo (v.30). En el cap. 49,5-7 se lee una condenaci\u00f3n expl\u00edcita del hecho, condenaci\u00f3n tanto m\u00e1s notable cuanto que, a diferencia de Sime\u00f3n que desapareci\u00f3 a los pocos a\u00f1os, la tribu de Levi gozaba de un privilegio \u00fanico. La violencia, denunciada en las primeras p\u00e1ginas del libro con ocasi\u00f3n de Ca\u00efn, pasar\u00e1 muy desapercibida a lo largo de los conflictos entre Israel y sus vecinos. El pueblo de Dios deb\u00eda sobrevivir y sobrevivir de manera diferente a los dem\u00e1s: en estas condiciones no hab\u00eda m\u00e1s perspectiva que ser el m\u00e1s fuerte o el m\u00e1s astuto. S\u00f3lo la revoluci\u00f3n del Evangelio y del Hijo de Dios voluntariamente humillado pod\u00edan abrir las mentes a la conciliaci\u00f3n y el perd\u00f3n.

{N}49,{/}3 {N}LA SUERTE DIVERSA DE LAS TRIBUS{/}
La tribu de Rub\u00e9n, al otro lado del Jord\u00e1n, no prosper\u00f3. No tuvo parte en la conquista de Cana\u00e1n: voir le chant de D\u00e9bora Jue 5,15; de ella no sali\u00f3 ninguno de los que la Biblia recuerda. La fechor\u00eda atribuida al antepasado recuerda seguramente una actuaci\u00f3n de dicha tribu que les apareci\u00f3 a las dem\u00e1s como una traici\u00f3n.
Respecto de Sime\u00f3n y Lev\u00ed, ver lo dicho en Gen 34,1. Sime\u00f3n, en el sur de Juda, no contaba sino con algunos pueblos y poblados y fue absorbida por su vecina. Ruben, Sime\u00f3n, Lev\u00ed y Jud\u00e1 eran los cuatro hijos de Lea, la mayor de las esposas de Jacob (ver el comentario de Gen 35,23). Seg\u00fan parece, estas cuatro tribus estaban desde hac\u00eda largos a\u00f1os en Cad\u00e9s cuando llegaron all\u00ed los compa\u00f1eros de Mois\u00e9s y les participaron la revelaci\u00f3n del Horeb. Estos iban a dar origen a las tribus de Ephra\u00edm, Manas\u00e9s y Benjam\u00edn, hijas \u00e9stas de Raquel. 
Si bien Sime\u00f3n se desvaneci\u00f3, Lev\u00ed, disperso tambi\u00e9n entre las tribus, permaneci\u00f3 como una casta privilegiada por el hecho de ser los \u00fanicos sacerdotes reconocidos por la Ley. A esta tribu pertenec\u00eda Mois\u00e9s (Ex 2,1), y posiblemente fue esta la raz\u00f3n por lo cual lo apoyaron sin reserva en el asunto del becerro de oro (Ex 32,26), recibiendo una bendici\u00f3n que era de hecho su consagraci\u00f3n como sacerdotes (en Ex 32,29 el texto dice precisamente "Sus manos han sido llenadas para Yav\u00e9" usando el t\u00e9rmino propio de la consagraci\u00f3n sacerdotal. En las bendiciones de Mois\u00e9s, posteriores a \u00e9stas, ya no se menciona a Sime\u00f3n, mientras que se olvid\u00f3 el castigo de Lev\u00ed y sol\u00f3 se realza su privilegio (Dt 33,8). Las dos historias contadas en Jue 18 y 19 son testimonio del tiempo en que todav\u00eda no exist\u00eda el templo de Jerusal\u00e9n con su clero de levitas-sacerdotes regido por las leyes de David (1 Cro 23-28). Los levitas eran entonces gente pobre que no dispon\u00eda de un territorio com\u00fan, e iban de una parte a otra seg\u00fan encontraban alguna ocasi\u00f3n de servir en un santuario que les diera de comer.   
Muy posiblemente Jud\u00e1 se form\u00f3 agreg\u00e1ndose diversos clanes ubicados en el sur de Palestina, entre los cuales se destacaban los queniceos; esto explicar\u00eda la importancia reconocida a Caleb, el queniceo, en los relatos de la conquista (Num 13,6 ; 32,12). Seg\u00fan las bendiciones de Mois\u00e9s posteriores a \u00e9stas (Dt 33,7), Jud\u00e1 se qued\u00f3 buen tiempo aparte en sus cerros del sur de Palestina, de hecho, hasta el rey David. 
La preeminencia reconocida a Jud\u00e1 en los vers\u00edculos 9-12 se debe tal vez al hecho de que ese p\u00e1rrafo fue redactado e insertado cuando la dinast\u00eda de David ya hab\u00eda pasado a ser el \u00fanico centro de Israel. Pero no por eso se toc\u00f3 el p\u00e1rrafo referente a las tribus del norte, a las que se llamaba "casa de Jos\u00e9". El que escribi\u00f3 la historia de Jos\u00e9, patr\u00f3n com\u00fan de Efra\u00edn y de Manas\u00e9s, no ignoraba que \u00e9stas eran, junto con Benjam\u00edn y m\u00e1s que las otras, el grupo de Mois\u00e9s. Ellas fueron durante varias generaciones las herederas de su mensaje hasta que, por una decisi\u00f3n del Dios al que nadie puede hacer suyo, casi desaparecieron. El no haber aceptado la unificaci\u00f3n con David, cre\u00e1ndose el reino de Jeroboam en Siquem fue un pecado de ceguera respecto del plan de Dios. Y dos siglos despu\u00e9s, ocurri\u00f3 el naufragio de dicho reino, sin que hubiera un grupo capaz de guardar la herencia de Israel y luego hacerla revivir, como sucedi\u00f3 con Jud\u00e1. Pero la bendici\u00f3n que a ellas se refiere se remonta al tiempo en que segu\u00edan siendo el coraz\u00f3n del pueblo de Dios.
Isacar tiene derecho a un juego de palabras con la palabra "asalariado" que se pronuncia igual. Una tribu que debi\u00f3 haberse juntado a las dem\u00e1s sin entusiasmo: eran de esos que no ambicionaban m\u00e1s que vivir en paz al lado de los cananeos, poni\u00e9ndose a su servicio.
Dijimos respecto de G\u00e9n 35,23 que si bien todas las tribus se reconoc\u00edan hermanas, no todas ten\u00edan el mismo pasado, ni la misma dignidad. No se puede dudar de que las hijas de las "sirvientas" Bil\u00e1 y Zelfa se juntaron m\u00e1s tarde a las dem\u00e1s sin haber compartido con ellas las tradiciones sobre Mois\u00e9s y la estadia en Cad\u00e9s.


