{N}2.1:{/} {N}DIOS HABLA {/}[G\u00e9n_1,3]
Dijimos en el comentario que este primer cap\u00edtulo era algo as\u00ed como el prefacio del primer n\u00facleo de la Biblia, cuando Esdras reuni\u00f3 los libros de Mois\u00e9s y de los profetas ([Neh_8,1]; [2Mac_2,13]). 
Si comparamos este primer cap\u00edtulo con otros relatos de los pueblos antiguos - podr\u00edamos hablar de sus {C}cosmogonias{/}  (escritos referentes a la formaci\u00f3n del universo) o de sus {C}mitos {/}(cuentos que expresan en forma figurada creencias referentes al orden del mundo)- aparecer\u00e1n algunos puntos en que \u00e9ste dice lo que otros no dicen. Unos de los m\u00e1s importantes es el enfasis puesto en esas palabras: {C}Dios dijo:{/}
Las Escrituras son nuestra regla, pero antes que cualquier escritura, ha sido dicha una palabra. La expresi\u00f3n {C}Dios dijo{/} volver\u00e1 un sinn\u00famero de veces a trav\u00e9s de la Biblia, pero, seg\u00fan los lugares, el enfasis estar\u00e1 puesto en que Dios toma la iniciativa de expresarse, o en que Dios da una ense\u00f1anza o una orden. En estos primeros {C}Dios dijo, {/}debemos entender lo uno y lo otro.
{N}DIOS ES UN DIOS QUE HABLA{/}
Presentar la Biblia solamente como una ense\u00f1anza de Dios ser\u00eda reducir la fe. Ense\u00f1anzas s\u00ed las hay, pero m\u00e1s importante todav\u00eda es el hecho de que Dios hable. \u00a1Qu\u00e9 revelaci\u00f3n m\u00e1s decisiva acerca de Aquel o de Aquello que debe de ser la eternidad misma! De entrada se descartan las dudas del que pregunta: \u00bfAcaso tiene conciencia ? \u00bfNos conoce? \u00bfPuede comunicarse con su creaci\u00f3n? \u00bfQuerr\u00e1 algo de nosotros? Muy pocos fil\u00f3sofos se han atrevido a dar una respuesta positiva a estas preguntas.. 
Pero ya en estos textos antiguos se define la fe jud\u00eda y cristiana: Dios sale de s\u00ed y se dirige a nosotros esperando una respuesta. Tr\u00e1s el universo, su inmensidad, sus misterios, sus sombras y sus luces, existe Alguien que ha desatado una aventura de incalculables consecuencias. Y lo m\u00e1s arriesgado de esta aventura ha sido que El entablara un dialogo con sus criaturas. Cuando hablamos nosotros, no es solamente para dar \u00f3rdenes, o para pedir. Cuando hablo, estoy tocando a la puerta de otro para que \u00e9l vea que yo existo, para ponerlo a prueba y ver si \u00e9l tambi\u00e9n existe de ver\u00e1s. Y cuando haya sido escuchado, yo tambi\u00e9n sabr\u00e9 que existo y cuento para algo.
La revelaci\u00f3n cristiana no ser\u00e1 en primer lugar una ley del Cielo que tendr\u00edamos que seguir so pena de un fracaso o de un castigo: Dios es "el Otro" que despierta en nosotros nuestra misma conciencia  y nos saca de nuestra soledad. Este es el punto a partir del cual podremos entender las numerosas p\u00e1ginas que testimonian de una llamada de Dios a sus profetas: Mois\u00e9s, El\u00edas, Isa\u00edas, Jerem\u00edas y muchos m\u00e1s, como ya sabemos. Cualquier llamada de Dios produce en el que la recibe una nueva conciencia de s\u00ed mismo y le da capacidad para cumplir con la misi\u00f3n recibida. De ah\u00ed que toda la historia b\u00edblica ser\u00e1 de alguna manera la obra de profetas. 
Dios es un Dios que habla. No esper\u00f3 para hacerlo que tuviera criaturas capaces de oirle, sino que habl\u00f3 primero para decirse a s\u00ed mismo. La Palabra est\u00e1 en Dios desde el comienzo. Ella es su misma Sabidur\u00eda y \u00e9l no la conoce sino d\u00e1ndole vida, frente a s\u00ed mismo para luego volver a traerla a s\u00ed mismo para que comparta su propia plenitud. Este misterio del Dios-que-se-dice-a-s\u00ed-mismo o, del Padre con su Hijo,  est\u00e1 en el origen de la creaci\u00f3n, y por eso nuestro mundo es un mundo en el que Dios habla.

{N}2.2: \u00bfSOY YO EL GUARDI\u00c1N DE MI HERMANO? {/}[G\u00e9n_4,9]
\u00bfAcaso Ca\u00edn no ten\u00eda excusas? La leyenda que la Biblia retom\u00f3 y trastoc\u00f3 lo consideraba el m\u00e1s fuerte y el fundador de un pueblo. Ning\u00fan deseo de justicia puede impedir a las leyes de la naturaleza y que triunfe el m\u00e1s fuerte. Siempre ha habido sociedades tranquilas y razas agresivas, en otras palabras, vegetarianos y depredadores. Las invasiones b\u00e1rbaras de que nos habla la historia fueron ejecutadas por razas conquistadoras que dominan actualmente el mundo. Y es digno de destacarse que despu\u00e9s de la cristianizaci\u00f3n de esos "b\u00e1rbaros" el Evangelio se haya extendido gracias a aquellos que, por el hecho de ser cristianos, no perdieron su sed de conquista en todos los dominios de la existencia, del deporte y de la ciencia. El liberalismo que impusieron contribuy\u00f3 a acelerar la unificaci\u00f3n del mundo, lo que encaja muy bien en el plan de Dios, pero eso se hizo en general destruyendo irremediablemente las culturas y los espacios de humanidad que los dem\u00e1s hab\u00edan constru\u00eddo pacientemente.
Se ha comprobado la debilidad de la beneficencia organizada y el mal uso que se puede hacer de cualquier protecci\u00f3n. Pero la desigualdad cada vez mayor entre una minor\u00eda de ricos y una multitud inconmensurable de pobres, vuelve a poner en el tapete la cuesti\u00f3n de los medios leg\u00edtimos y de las libertades destructivas. Tambi\u00e9n los profetas tuvieron que enfrentarse con situaciones parecidas cuando el reino de Israel vio c\u00f3mo una minor\u00eda de ricos acaparaba, a veces legalmente, las tierras ([Is_10,1] - [Is_10,4]; [Miq_2,1] - [Miq_2,10]). Sin duda hoy en d\u00eda es m\u00e1s dif\u00edcil decir qui\u00e9nes son buenos y qui\u00e9nes, malos, m\u00e1s a\u00fan si los aprovechadores son a menudo aquellos a los que su conciencia cristiana les plantea igual que a Zaqueo la pregunta: "\u00bfQu\u00e9 has hecho de tu hermano?" Pero en un mundo que se est\u00e1 globalizando, nadie ha logrado a\u00fan formular soluciones. El evangelio proclamado, vivido de cara al mundo o, en secreto, har\u00e1 que ciertamente surjan profetas, revoluciones morales. 

{N}2.3:{/} {N}LA SUERTE DIVERSA DE LAS TRIBUS {/}[G\u00e9n_49,3]
La tribu de Rub\u00e9n, al otro lado del Jord\u00e1n, no prosper\u00f3. No tuvo parte en la conquista de Cana\u00e1n: voir le chant de D\u00e9bora [Jue_5,15]; de ella no sali\u00f3 ninguno de los que la Biblia recuerda. La fechor\u00eda atribuida al antepasado recuerda seguramente una actuaci\u00f3n de dicha tribu que les apareci\u00f3 a las dem\u00e1s como una traici\u00f3n.
Respecto de Sime\u00f3n y Lev\u00ed, ver lo dicho en [G\u00e9n_34,1]. Sime\u00f3n, en el sur de Juda, no contaba sino con algunos pueblos y poblados y fue absorbida por su vecina. Ruben, Sime\u00f3n, Lev\u00ed y Jud\u00e1 eran los cuatro hijos de Lea, la mayor de las esposas de Jacob (ver el comentario de [G\u00e9n_35,23]). Seg\u00fan parece, estas cuatro tribus estaban desde hac\u00eda largos a\u00f1os en Cad\u00e9s cuando llegaron all\u00ed los compa\u00f1eros de Mois\u00e9s y les participaron la revelaci\u00f3n del Horeb. Estos iban a dar origen a las tribus de Ephra\u00edm, Manas\u00e9s y Benjam\u00edn, hijas \u00e9stas de Raquel. 
Si bien Sime\u00f3n se desvaneci\u00f3, Lev\u00ed, disperso tambi\u00e9n entre las tribus, permaneci\u00f3 como una casta privilegiada por el hecho de ser los \u00fanicos sacerdotes reconocidos por la Ley. A esta tribu pertenec\u00eda Mois\u00e9s [\u00c9x_2,1], y posiblemente fue esta la raz\u00f3n por lo cual lo apoyaron sin reserva en el asunto del becerro de oro [\u00c9x_32,26], recibiendo una bendici\u00f3n que era de hecho su consagraci\u00f3n como sacerdotes (en [\u00c9x_32,29] el texto dice precisamente "Sus manos han sido llenadas para Yav\u00e9" usando el t\u00e9rmino propio de la consagraci\u00f3n sacerdotal. En las bendiciones de Mois\u00e9s, posteriores a \u00e9stas, ya no se menciona a Sime\u00f3n, mientras que se olvid\u00f3 el castigo de Lev\u00ed y sol\u00f3 se realza su privilegio [Dt_33,8]. Las dos historias contadas en [Jue_18,1] y [Jue_19,1] son testimonio del tiempo en que todav\u00eda no exist\u00eda el templo de Jerusal\u00e9n con su clero de levitas-sacerdotes regido por las leyes de David [1Cr\u00f3n_23,1] - [1Cr\u00f3n_23,28]. Los levitas eran entonces gente pobre que no dispon\u00eda de un territorio com\u00fan, e iban de una parte a otra seg\u00fan encontraban alguna ocasi\u00f3n de servir en un santuario que les diera de comer. 
Muy posiblemente Jud\u00e1 se form\u00f3 agreg\u00e1ndose diversos clanes ubicados en el sur de Palestina, entre los cuales se destacaban los queniceos; esto explicar\u00eda la importancia reconocida a Caleb, el queniceo, en los relatos de la conquista [N\u00fam_13,6]; [N\u00fam_32,12]. Seg\u00fan las bendiciones de Mois\u00e9s posteriores a \u00e9stas [Dt_33,7], Jud\u00e1 se qued\u00f3 buen tiempo aparte en sus cerros del sur de Palestina, de hecho, hasta el rey David. 
La preeminencia reconocida a Jud\u00e1 en los vers\u00edculos 9-12 se debe tal vez al hecho de que ese p\u00e1rrafo fue redactado e insertado cuando la dinast\u00eda de David ya hab\u00eda pasado a ser el \u00fanico centro de Israel. Pero no por eso se toc\u00f3 el p\u00e1rrafo referente a las tribus del norte, a las que se llamaba "casa de Jos\u00e9". El que escribi\u00f3 la historia de Jos\u00e9, patr\u00f3n com\u00fan de Efra\u00edn y de Manas\u00e9s, no ignoraba que \u00e9stas eran, junto con Benjam\u00edn y m\u00e1s que las otras, el grupo de Mois\u00e9s. Ellas fueron durante varias generaciones las herederas de su mensaje hasta que, por una decisi\u00f3n del Dios al que nadie puede hacer suyo, casi desaparecieron. El no haber aceptado la unificaci\u00f3n con David, cre\u00e1ndose el reino de Jeroboam en Siquem fue un pecado de ceguera respecto del plan de Dios. Y dos siglos despu\u00e9s, ocurri\u00f3 el naufragio de dicho reino, sin que hubiera un grupo capaz de guardar la herencia de Israel y luego hacerla revivir, como sucedi\u00f3 con Jud\u00e1. Pero la bendici\u00f3n que a ellas se refiere se remonta al tiempo en que segu\u00edan siendo el coraz\u00f3n del pueblo de Dios.
Isacar tiene derecho a un juego de palabras con la palabra "asalariado" que se pronuncia igual. Una tribu que debi\u00f3 haberse juntado a las dem\u00e1s sin entusiasmo: eran de esos que no ambicionaban m\u00e1s que vivir en paz al lado de los cananeos, poni\u00e9ndose a su servicio.
Dijimos respecto de [G\u00e9n_35,23] que si bien todas las tribus se reconoc\u00edan hermanas, no todas ten\u00edan el mismo pasado, ni la misma dignidad. No se puede dudar de que las hijas de las "sirvientas" Bil\u00e1 y Zelfa se juntaron m\u00e1s tarde a las dem\u00e1s sin haber compartido con ellas las tradiciones sobre Mois\u00e9s y la estadia en Cad\u00e9s.

{N}2.4:{/} {N}LAS SIETE NACIONES {/}[\u00c9x_3,8]
Aqu\u00ed las naciones que han de ser despose\u00eddas de la tierra de Cana\u00e1n son seis. La misma lista se encontrar\u00e1 en otros lugares: [\u00c9x_3,17]; [\u00c9x_23,23] ... ; [Jos_12,8]. En DGT 7,1 se les a\u00f1adir\u00e1 los Guergaseos, lo que permite hablar de {C}siete naciones{/} como en [Jos_3,10]. La lista se encuentra casi id\u00e9ntica en diez lugares, y m\u00e1s corta en otros m\u00e1s. Esta lista es s\u00f3lo una enumeraci\u00f3n tradicional y no servir\u00eda para un atlas geogr\u00e1fico. Pues al entrar los israelitas en Cana\u00e1n, encontraron all\u00ed una poblaci\u00f3n mezclada de amoreos (los que eran de la misma raza que Abraham) y de heteos. Estos \u00faltimos proced\u00edan del norte y hab\u00edan ocupado el pa\u00eds durante el tiempo; formaban la clase alta. De hecho el pueblo cananeo se presentaba como un mosaico de reinos peque\u00f1itos y la Biblia los llama a veces con el nombre de estas comarcas: son llamados jebuseos en Jerusal\u00e9n [2Sam_5,6], heveos y guergaseos en otros lugares (ver [G\u00e9n_10,17]).
N\u00f3tese con qu\u00e9 tranquilidad se habla de quitarles la tierra que ocupan. Al mirar al pasado los autores de esos libros, se daban cuenta que la conquista hab\u00eda sido un elemento esencial para la fundaci\u00f3n de un pueblo de Dios diferente a los dem\u00e1s y que en esto hab\u00eda una voluntad de Dios. Estos textos siguen inspirando algunos protagonistas de los actuales conflictos del Medio Oriente como si justificaran nuevas conquistas. En esto reconocemos una interpretaci\u00f3n fundamentalista del texto sagrado: lo que fue voluntad de Dios en tiempos lejanos es considerado por algunos como una norma para hoy, como si el pueblo de Dios, sus derechos y sus deberes, su base territorial y sus instituciones debieran ser lo que eran treinta siglos atr\u00e1s.

{N}2.5:{/} {N}AAR\u00d3N{/} [\u00c9x_4,10]
\u00bfMois\u00e9s busca a\u00fan pretextos? \u00bfTeme no poseer las cualidades humanas indispensables para un jefe? Dios que llama dar\u00e1 los medios necesarios.
{C}Tu hermano Aar\u00f3n hablar\u00e1 por ti.{/} Para entender mejor el papel atribuido a Aar\u00f3n en estos acontecimientos, recordemos que en tiempos posteriores los sacerdotes jud\u00edos ser\u00edan llamados . Por esta raz\u00f3n Aar\u00f3n, sin duda hermano de Mois\u00e9s en un sentido muy vago, al igual que , pas\u00f3 a ser con el tiempo su hermano sangu\u00edneo. El comparte la autoridad de Mois\u00e9s e interpreta sus palabras: todo esto apunta en realidad a los sacerdotes de Israel y consolida su autoridad.

{N}2.6:{/} {N}YAV\u00c9 ENDURECE EL CORAZON{/} [\u00c9x_10,1]
{C}He endurecido su coraz\u00f3n{/}. Aqu\u00ed guardamos un modismo hebraico que deber\u00eda entenderse como:  Pero para los hebreos el coraz\u00f3n es el lugar donde se decide, como para nosotros lo es la cabeza. Esto, pues, no quiere decir que Dios volvi\u00f3 malo el coraz\u00f3n del Fara\u00f3n, sino que el Fara\u00f3n se empecina, y eso es lo que quer\u00eda Dios, pues su plan saca partido aun de los obst\u00e1culos que se le oponen. El autor ciertamente no quer\u00eda decir que Dios hab\u00eda llevado al Fara\u00f3n a que pecara.

{N}2.7:{/} {N}LA MUERTE DE LOS PRIMOGENITOS {/}[\u00c9x_12,12]
{C}Dar\u00e9 muerte a todos los primog\u00e9nitos de Egipto{/}. Hemos comentado esta expresi\u00f3n en [G\u00e9n_11,1]. Ver tambi\u00e9n el comentario de [G\u00e9n_22,1]. Aqu\u00ed conviene notar c\u00f3mo los autores del Exodo enfatizan el gesto soberano de Dios. Esta matanza quer\u00eda justificar la ofrenda de los primeros nacidos de los animales a Dios, y tambi\u00e9n el rescate de los primog\u00e9nitos de Israel conforme a las leyes del cap\u00edtulo 13.
De esto resulta tambi\u00e9n la dignidad propia del hijo mayor en Israel. La Biblia invita a la familia a que crea en la vida y sea fecunda, no para satisfacci\u00f3n propia sino como una misi\u00f3n que debe cumplir. El primog\u00e9nito y las primicias son lo mejor, y son para Dios. Ofrec\u00e9rselos es pagar la deuda que uno contrat\u00f3 con Dios por el solo de haber sido escogido preferentemente a las dem\u00e1s naciones.
Israel pertenece a Dios y es consagrado al culto divino. La Biblia le ense\u00f1a en esta forma la sentencia que Gandhi puso entre los siete mandamientos de la moralidad social: "no puede haber culto sin sacrificios". No habr\u00e1 culto que no encierre y no acepte cierta forma de muerte; la carta a los Hebreos lo recordar\u00e1 [Heb_9,22] cuando vea en el culto sangriento del Templo la expresi\u00f3n de una ley profunda inscrita en el plan de salvaci\u00f3n, la cual hab\u00eda de cumplirse en Jes\u00fas.
La nueva alianza concedida a los bautizados ya no es la integraci\u00f3n a un pueblo diferente de los dem\u00e1s y tampoco podemos pagar un don de Dios que nos ha sido comunicado de persona a persona en la fe y el amor. Esta alianza incluye sin embargo una perspectiva de muerte: Juan recordar\u00e1 que la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas no es solamente una purificaci\u00f3n, cuyo signo es el agua, sino tambi\u00e9n un sacrificio, cuyo signo es la sangre [1Jn_5,6].

{N}2.8:{/} {N}EL DIOS SALVADOR {/}[\u00c9x_14,30]
Seguramente habr\u00e1 pocas personas que honren a alguna divinidad sin esperar de ella un poco o mucho de ayuda en sus dificultades: "L\u00edbrame de este problema; s\u00e1lvame del enemigo que me persigue...; c\u00farame de tal enfermedad..." Lo que all\u00ed se busca es su salvaci\u00f3n. Pero la salvaci\u00f3n que ofrecen las grandes religiones tiene un sentido muy diferente, ya sea que se hable de la salvaci\u00f3n budista, de la musulmana, o de la cristiana; se trata de la toma de conciencia de un mal profundo que afecta a la condici\u00f3n humana, de la aspiraci\u00f3n a una vida m\u00e1s feliz despu\u00e9s de la muerte, de la fe en un camino que se nos ofrece si obedecemos a determinados preceptos o si llevamos a cabo algunos cambios en nuestra vida.
En este sentido, es muy cierto que toda la Biblia nos ofrece la salvaci\u00f3n, pero es un mensaje que se da s\u00f3lo en parte desde un comienzo. No hay salvaci\u00f3n que se pueda ofrecer a todos sin que ellos mismos no hayan hecho antes algo del camino. Tanto el ni\u00f1o como el joven o el adulto necesitan mucho tiempo y experiencia para que puedan distinguir entre lo que es bueno o lo que es malo para \u00e9l, entre lo que s\u00f3lo es apariencia y lo que es verdadera riqueza y verdadera felicidad. Y todas las experiencias que nos cuenta la Biblia apuntan a la misma direcci\u00f3n: el hombre no puede salvarse por s\u00ed solo. Empieza con grandes proyectos y bellas intenciones, pero siempre, tarde o temprano, cae. Muchos pueblos cre\u00edan que los dioses ten\u00edan envidia de nosotros; la Biblia elimina estas sospechas desde el [G\u00e9n_3,1], y es entonces cuando da un primer mensaje de esperanza, sin precisarlo: al final habr\u00e1 una victoria de la humanidad sobre el mal. 
Pero eso no se har\u00e1 sin Dios. Y el libro del Exodo nos ense\u00f1a el car\u00e1cter particular de la salvaci\u00f3n cristiana cuando nos recuerda las intervenciones del Dios Salvador. Lo que la Biblia destaca, cuando la tropa de Mois\u00e9s es librada de sus perseguidores, e incluso una parte en las orillas mismas del Mar de Juncos, no es en primer lugar que fue salvada sino que hubo un Dios Salvador: Yav\u00e9 fue mi salvaci\u00f3n, el es mi Dios, el Dios de mi padre [\u00c9x_15,2]. El texto muestra claramente que Israel era incapaz de salir del problema y que ni siquiera tuvo el coraje de mirar de frente el peligro, pero Yav\u00e9 intervino gratuitamente en favor de ellos. Intervino tanto por fidelidad a las promesas que hab\u00eda hecho a sus padres [\u00c9x_15,2] como porque quer\u00eda que Israel fuera su pareja [\u00c9x_15,13].
Ese paso del mar no era  sin duda m\u00e1s que un peque\u00f1o incidente con respecto a la historia, y la salvaci\u00f3n que se ofrec\u00eda a n\u00f3mades que quer\u00edan escaparse puede parecernos bien ajena a los grandes problemas que atormentan a la humanidad; sin embargo lo esencial ya est\u00e1 dicho. Se necesitar\u00e1n siglos para descubrir toda la amplitud de la salvaci\u00f3n que Dios ofrece a la humanidad, pero ya en esta p\u00e1gina se sostiene que el hombre no puede salvarse por sus propias fuerzas. Es asunto de Dios y de su amor [\u00c9x_15,13] o m\u00e1s bien de su libre generosidad. Lo que importa no es que haya una salvaci\u00f3n sino que haya un Dios Salvador. Y uno ya est\u00e1, en cierto sentido, salvado cuando sabe que Dios es un Dios que interviene y que ama; \u00e9l es tanto el compa\u00f1ero como la meta.
El hombre ser\u00e1 para Dios una pareja poco fiel y siempre insegura: la Biblia nos hablar\u00e1 largamente del pecado del hombre. La reconciliaci\u00f3n con Dios y el perd\u00f3n de los pecados ser\u00e1n el tema central de la salvaci\u00f3n anunciada por los profetas cuando anuncien una era de paz y de reconciliaci\u00f3n con la naturaleza. Y de la misma manera, en el Nuevo Testamento, nuestra reconciliaci\u00f3n con Dios Padre gracias a la muerte de Jes\u00fas ser\u00e1 el alma de la salvaci\u00f3n cristiana.

{N}2.9:{/} {N}LA LITURGIA CELESTE {/}[\u00c9x_25,40]
Estos largos cap\u00edtulos dedicados en primer lugar a la descripci\u00f3n de todos los objetos de culto que Mois\u00e9s ten\u00eda que fabricar en su desierto, y luego, a la elaboraci\u00f3n de esos mismos objetos, no ser\u00e1 ciertamente lo que m\u00e1s nos atraiga en el libro del Exodo. Y sin embargo eran de primer\u00edsima importancia para el que hizo la \u00faltima redacci\u00f3n de ese libro. Es f\u00e1cil comprobar que el relato interrumpido en [\u00c9x_24,8] es retomado directamente en [\u00c9x_31,18] y que el bloque de caps. [\u00c9x_25,1] a [\u00c9x_25,31] termina con un recuerdo del s\u00e1bado cuya conclusi\u00f3n ocupa los primeros vers\u00edculos del cap. 35. Est\u00e1 claro entonces que los cap\u00edtulos [\u00c9x_25,1] y [\u00c9x_35,1] a [\u00c9x_35,40] conformaban al principio un solo conjunto y que se los insert\u00f3 en el libro tal como exist\u00edan anteriormente. 
En la versi\u00f3n anterior la finalizaci\u00f3n del libro era la celebraci\u00f3n de la alianza perpetua entre Dios e Israel, seguida inmediatamente por el pecado original de Israel, la fiesta del ternero de oro. Pero el libro, tal como entr\u00f3 en la Biblia, tuvo una nueva finalizaci\u00f3n: la alianza de Dios con Israel encontrar\u00e1 su perfecta expresi\u00f3n en el culto que Israel, el \u00fanico entre todas las naciones, le rinda a Yav\u00e9 en su Templo. 
Dijimos brevemente en el comentario de [\u00c9x_25,1] que toda esa visi\u00f3n de la Tienda-Santuario en el desierto ten\u00eda algo as\u00ed como dos fundamentos. Por una parte se conservaba el recuerdo de una tienda que cobijaba los objetos sagrados de la tribu n\u00f3made (para Israel era esencial el cofre llamado arca) y que lo acompa\u00f1aba en sus desplazamientos. Y por otra parte, quer\u00eda sostenerse que el Templo de Jerusal\u00e9n no era m\u00e1s que la prolongaci\u00f3n del gran santuario m\u00f3vil, la Tienda, que Mois\u00e9s hab\u00eda mandado elaborar en los or\u00edgenes, con capacidad para una multitud inmensa de 600.000 personas. La Tienda era ya pues el Templo y \u00e9ste deb\u00eda ser la expresi\u00f3n de la fidelidad de Israel a la Alianza. Estos cap\u00edtulos dedicados a todo el material del culto y que reg\u00edan el dominio de Dios, se ubican pues l\u00f3gicamente all\u00ed donde los pusieron, antes de todas las dem\u00e1s leyes que se encontrar\u00e1n en el Lev\u00edtico y en los N\u00fameros.
La Tienda -o m\u00e1s tarde el Templo- es el lugar donde se lleva a cabo la liturgia seg\u00fan las leyes dadas por Dios mismo. Es lo que significa el vers\u00edculo [\u00c9x_25,40]. Construir\u00e1s la Morada conforme al modelo que te he dado en el monte. (Nota: la versi\u00f3n de la Pastoral es diferente). Lo mismo en [\u00c9x_26,30] y [\u00c9x_27,8]. Se encontrar\u00e1 una confirmaci\u00f3n de un culto terrestre semejante a la liturgia celestial en otros pasajes de la Biblia: [Sap_9,8]; [Si_24,9]. En el Nuevo Testamento el discurso de Esteban hace alusi\u00f3n a ello. Es bueno recordar esto para comprender lo que dice el evangelio de San Juan respecto al Templo que es el cuerpo -y nosotros dir\u00edamos la persona de Jes\u00fas [Jn_2,21]. La carta a los Hebreos evoca el Templo celestial a donde entr\u00f3 Cristo portando su propia sangre [Heb_9,11] y enseguida pasa a otra imagen [Heb_10,19]: el Templo es el cuerpo de Cristo.
El Apocalipsis de Juan hablar\u00e1 tambi\u00e9n de ese Templo celestial en el que se pronuncian las sentencias de Dios con respecto a la historia, a partir de [Jn_11,19] hasta el cap. [Jn_16,1]. Al final de la historia, esa visi\u00f3n del Templo desaparecer\u00e1 de la escena, porque en el estado final, Dios es todo en todos [Jn_21,22.]
Todo este recuerdo no est\u00e1 quiz\u00e1s dem\u00e1s, ya que nuestro cristianismo occidental ha olvidado esa larga tradici\u00f3n que, a la inversa, marca profundamente la liturgia de la eucarist\u00eda de la Iglesia griega.

{N}2.10:{/} {N}LOS MILAGROS DEL DESIERTO{/} [\u00c9x_40,36]
Es cierto que a trav\u00e9s de toda la aventura del Sina\u00ed hubo signos muy importantes de la intervenci\u00f3n de Dios, que fueron verdaderos milagros. No se ve c\u00f3mo podr\u00edan haber nacido esas tradiciones sobre las maravillas del desierto si no hubiera habido algo. Se adornaron, se a\u00f1adieron muchas cosas, pero all\u00ed igual que en todas partes s\u00f3lo se presta a los ricos. (Nunca sabremos c\u00f3mo se presentaron las cosas. Acontecimientos que, vistos a la distancia podr\u00edan no ser m\u00e1s que el producto de la casualidad, fueron interpretados como obras de Dios por los que los vivieron y sintieron en carne propia, y que fueron impactados por mil detalles concretos que no dejaban lugar a duda. Los que transmitieron luego esos recuerdos, como eran incapaces de salvaguardar el contexto, hicieron que los hechos perdieran su sentido divino y se tornaran ordinarios. Sabiendo que hab\u00eda habido algo maravilloso, los que transmit\u00edan la tradici\u00f3n lo expresaron a su manera multiplicando los prodigios, como se hac\u00eda en las historias maravillosas. Se puede decir, en general, que se inventaron milagros para reemplazar a los que no se pod\u00edan contar tales como fueron.
Por lo que respecta a la nube, es un hecho que cuando comienza un peque\u00f1o cicl\u00f3n en el Sina\u00ed (lo cual no es raro), se lo nota frecuentemente por un torbellino que levanta granos de arena tan finos que forman una polvareda cristalina impalpable: una verdadera columna luminosa que se desplaza lentamente, totalmente resplandeciente a la luz del sol. Es muy probable que la nube del \u00c9xodo provenga de testimonios relativos a esos fen\u00f3menos. Pero lo que aqu\u00ed interesa es la interpretaci\u00f3n que se les dio. La nube era una bella imagen, dada por Dios, y que pod\u00eda expresar muchas cosas para las que no hay palabras: la presencia misteriosa de Dios con nosotros, luminosa y oscura a la vez.

{N}2.11:{/} {N}EL DIOS SANTO QUE HACE SANTO {/}[Lev_10,3]
{C}Dar\u00e9 a conocer mi santidad a trav\u00e9s de los que se allegan a m\u00ed{/}. Esta es una palabra bien esclarecedora sobre el destino de un pueblo santo. Muchos entender\u00e1n su pertenencia a un pueblo o a una Iglesia como un llamado a llevar una vida m\u00e1s exigente [1Tes_4,7], querr\u00e1n que la perfecci\u00f3n de su vida cotidiana sea un testimonio rendido a la verdad en la que han cre\u00eddo [1Pe_3,1], o querr\u00e1n hacer honor a Aquel cuyo nombre llevan [Mt_5,16]; [Rom_2,24]. Otros sacar\u00e1n una conclusi\u00f3n muy diferente: si la Iglesia es santa, hay que mirar sus actuaciones con un prejuicio favorable y atribuir s\u00f3lo a debilidades humanas las faltas que le reprocha la opini\u00f3n p\u00fablica y que nadie podr\u00eda negar. Otros sostendr\u00e1n que esa santidad nos obliga al silencio y a la obediente aprobaci\u00f3n de lo que dicen o hacen los que se sientan en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s [Mt_23,2]; [He_4,19].
La Palabra de Dios pone aqu\u00ed de manifiesto la tremenda responsabilidad de los que Dios se ha elegido. Ya sea que honren a Dios, ya sea que obstaculicen la irradiaci\u00f3n de su Gloria, Dios ser\u00e1 reconocido a trav\u00e9s de ellos. La elecci\u00f3n de parte de Dios de un pueblo que ser\u00e1 santo, y como tal diferente a los dem\u00e1s, no significa que ese pueblo sea mejor que los otros pueblos: los finales de este siglo han desenterrado y sacado a la luz muchas faltas cometidas por el pueblo cristiano a escala continental y ante las cuales la conciencia de los m\u00e1s altos responsables casi no se ha enmudecido. Falso o verdadero, autores serios han podido decir que la violencia religiosa lleg\u00f3 a su punto m\u00e1s alto entre los cristianos. Y aunque ahora los prelados piden perd\u00f3n por los pecados cometidos por sus predecesores, olvidan a veces los esc\u00e1ndalos actuales de que son responsables.
Pero lo cierto es que Dios en todos los casos manifestar\u00e1 su Santidad: dar\u00e1 a conocer al mundo los pecados cometidos en secreto por los suyos [2Sam_12,12], humillar\u00e1 a los que debieran haber sido su orgullo -y hasta acepta por un tiempo ser despreciado junto con ellos [Ez_36,20] y [Ez_36,22]. En una palabra nadie podr\u00e1 jugar o cubrirse con su nombre. Dios desconcierta a quien cree conocerlo, y desconcertar\u00e1 m\u00e1s a\u00fan a los que quieran usurpar su gloria y su autoridad [Is_42,8]; [Is_48,11], no siendo m\u00e1s que un tiesto entre otros tiestos [Is_45,9]. El segundo libro de los Macabeos, tan duro contra los perseguidores del pueblo de Dios, no es menos severo con este pueblo: todas nuestras persecuciones, dice, las hemos merecido por nuestros pecados, y una se\u00f1al del inter\u00e9s muy especial que Dios nos tiene es que no tarda en hacernos pagar nuestras infidelidades [2Mac_5,18]; [2Mac_7,18].

{N}2.12:{/} {N}PENALIZACI\u00d3N DE LA MUJER {/}[Lev_12,5]
Este p\u00e1rrafo es uno de los que sancionan de manera indiscutible el estatus inferior de la mujer. En [Lev_27,1], la valorizaci\u00f3n de las personas marcar\u00e1 sin equ\u00edvoco el valor menor de la mujer, pero podr\u00eda decirse que all\u00ed se trata de una apreciaci\u00f3n desde el punto de vista econ\u00f3mico, en el caso que un hombre o una mujer puedan ser vendidos como esclavos. Aqu\u00ed, en cambio, est\u00e1 muy claro que la mujer es mucho menos digna de acercarse a Dios. No podemos sino alegrarnos de que esas leyes hayan sido consideradas, desde el primer concilio de Jerusal\u00e9n [He_15,10], como disposiciones transitorias que ten\u00edan valor \u00fanicamente para el pueblo jud\u00edo y s\u00f3lo para el tiempo que preced\u00eda a la venida del descendiente de Abrah\u00e1n [G\u00e1l_3,19].
Pero, por otra parte, si bien no se puede cambiar la Escritura, \u00bfno ser\u00eda esta discriminaci\u00f3n el punto de partida de un don de Dios? Puesto que a Dios le gusta acabar con los privilegios adquiridos, y si toler\u00f3 por un tiempo esa inferioridad oficial, \u00bfno fue acaso para darles m\u00e1s generosamente a las mujeres carismas que los hombres casi no tienen?

{N}2.13:{/} {N}PROHIBICIONES SEXUALES {/}[Lev_18,6]
El p\u00e1rrafo [Lev_1,5] era algo as\u00ed como el pre\u00e1mbulo de las leyes que siguen: justificaba la imposici\u00f3n de leyes en un terreno donde los pueblos vecinos no ten\u00edan casi escr\u00fapulos. Las reglas morales, sobre todo en el terreno sexual, han sido siempre para una buena parte el resultado de un consenso social cuyos or\u00edgenes no pod\u00edan recordarse. Formaban parte de las tradiciones de cada pueblo. Fue un hecho que los diferentes pueblos que entraron en el territorio de Cana\u00e1n adoptaron sus costumbres al mismo tiempo que su religi\u00f3n naturista. Dios, sin embargo, le impone a su pueblo costumbres diferentes. No es posible discutir, s\u00f3lo hay que obedecer, y la obediencia se ve reforzada por una experiencia que se extiende por generaciones: la licencia sexual lleva a la muerte [Dt_4,3]
Hay pues aqu\u00ed una serie de leyes cuya interpretaci\u00f3n podr\u00eda variar despu\u00e9s, como fue el caso de los matrimonios entre consangu\u00edneos, un problema que suscit\u00f3 el decreto de Jerusal\u00e9n [He_15,20]. Pero el conjunto fue mantenido por la tradici\u00f3n jud\u00eda, y cuando Pablo pone en tela de juicio la imposici\u00f3n de la Ley y de las costumbres jud\u00edas a los convertidos del mundo griego, ni por un instante discute las prohibiciones sexuales del Lev\u00edtico. En los res\u00famenes de moral elemental como son los pasajes [1Cor_5,9] y [1Cor_6,9] volvemos a encontrarlas. En [Rom_1,22] Pablo ve una estrecha uni\u00f3n entre las relaciones homosexuales y la idolatr\u00eda: el ejemplo de la sociedad griega en la que hab\u00eda sido educado lo hab\u00eda instruido al respecto.
Causa asombro actualmente ver a cristianos que se levantan en contra de esas leyes como si la Palabra de Dios tuviera que interpretarse, ablandarse y acabar en el museo por el \u00fanico motivo de que sectores muy importantes del mundo contempor\u00e1neo rechazan cualquier disciplina sexual. \u00bfPero qu\u00e9 autoridad pueden atribuirse los voceros de una sociedad sin hijos y por lo tanto en v\u00edas de desaparici\u00f3n? [Lev_18,25]. La v\u00eda cristiana no es el resultado de un consenso democr\u00e1tico, sino que se impone por la fuerza del Esp\u00edritu. El pueblo que Dios se ha elegido [1Pe_2,9] recibi\u00f3 una determinada visi\u00f3n del hombre y de la manera como debe alcanzar su madurez, y no puede renegar ni de la Cruz ni de la manera de imitar a Dios que lo hace distinto a los no cristianos. En el comentario de [1Cor_7,1] aludimos al argumento mayor de Pablo para justificar la disciplina sexual del cristiano: nuestra consagraci\u00f3n a Cristo por el bautismo. Pero las prohibiciones propiamente tales no son inventadas por Pablo, sino que son esencialmente del Lev\u00edtico.

{N}2.14:{/} {N}LA MORADA Y LA TIENDA {/}[N\u00fam_9,15]
Aqu\u00ed al igual que en otros lugares del Exodo y de los [N\u00fam_3,25] La Morada cuya construcci\u00f3n ocupa la mayor parte del Exodo 25-40 se identifica con la Tienda del Testimonio. Es claro adem\u00e1s que el libro del Exodo habla indiferentemente de la Tienda del Testimonio y de la Tienda de las Citas.
Digamos en primer lugar que las dos palabras {C}Testimonio {/}y {C}Citas{/} son parientes entre s\u00ed en hebreo. {C}Testimonio{/} es el Testimonio o Declaraci\u00f3n Divina que se guarda en el Arca y que se expresa entre otras cosas a trav\u00e9s de los Diez Mandamientos. {C}Citas{/}: es el lugar donde Dios cita a Mois\u00e9s cuando quiere conversar con \u00e9l ([\u00c9x_29,42]; [N\u00fam_12,5]; [N\u00fam_17,7] - [N\u00fam_17,8]). En ambos casos se trata de una tienda en cuyo secreto Dios se manifiesta \u00fanicamente a Mois\u00e9s [N\u00fam_12,5].
Pero cuando luego se quiso montar toda la ficci\u00f3n de la Morada grandiosa, primer esbozo del Templo de Jerusal\u00e9n, se la quiso identificar con esa Tienda de la cual conservaban el recuerdo las tradiciones m\u00e1s antiguas (ver especialmente [\u00c9x_38,21]). En realidad, si se quer\u00eda una Morada grandiosa para el culto divinmo, se so\u00f1aba m\u00e1s bien en un tiempo en que Dios citaba a su amigo y le hablaba cara a cara [N\u00fam_12,7] - [N\u00fam_12,8]. En todo el libro de Job est\u00e1 impl\u00edcito este sue\u00f1o que los profetas acariciaron de vez en cuando [Is_30,20].
El presente p\u00e1rrafo hace el elogio de un tiempo en el que Dios interven\u00eda personalmente, daba \u00f3rdenes y tomaba en sus manos la direcci\u00f3n del pueblo. Ya hemos tenido ocasi\u00f3n de recordar que los libros santos presentan la historia pasada como una gran epopeya en la que Dios llevaba soberanamente todas las cosas a un t\u00e9rmino en el que quedaban de manifiesto su justicia y su salvaci\u00f3n. Se lo ve desde la historia de Abrah\u00e1n, se lo vuelve a ver en el libro de Josu\u00e9, y mucho despu\u00e9s, en las Cr\u00f3nicas. Pero eso era un punto de vista de fe, y por el momento los que fueron los actores de la historia tuvieron una experiencia bastante diferente: lo poco que se hab\u00eda hecho con grandes esfuerzos conten\u00eda muchas sombras y la presencia de Dios hab\u00eda sido com\u00fanmente muy discreta, aun cuando no se dudara de ella. En varios lugares vemos la extra\u00f1eza e incluso el esc\u00e1ndalo del creyente que compara lo que ocurre ante sus ojos con lo que las tradiciones cuentan del pasado y no comprende que Dios haya cambiado [Sal_77,1]: \u00bfPor qu\u00e9 los cielos est\u00e1n ahora cerrados y ya no responden? [Is_63,7] - [Is_63,16]; [Sal_74,9] - [Sal_74,10].
\u00bfQu\u00e9 secreto deseo impuls\u00f3 a los hombres de fe a hacer al pasado m\u00e1s bello de lo que fue y a Dios m\u00e1s generoso? En  primer lugar, se ha proyectado sobre la historia antigua todo lo que se habr\u00eda querido ver en el presente, comenzando por la historia de Ad\u00e1n y siguiendo por la de Mois\u00e9s y la de David; pero luego se ha proyectado hacia el futuro lo que se le\u00eda en los libros de historia, y se ha comenzado a esperar. Fue el aguij\u00f3n de la esperanza lo que hizo madurar en Israel la espera de una era nueva con un Mes\u00edas enviado por Dios. En todas las culturas se hab\u00eda puesto una edad de oro al comienzo de los tiempos, pero luego se decidi\u00f3 que no habr\u00eda m\u00e1s que una edad de hierro. En verdad en todas las latitudes ha habido hombres y mujeres que "han esperado contra toda esperanza" [Rom_4,18], pero ciertamente fue en la revelaci\u00f3n b\u00edblica en donde la locura de la esperanza se instal\u00f3 m\u00e1s profundamente.

{N}2.15:{/} {N}LOS ANCIANOS {/}[N\u00fam_11,24]
En Exodo 18 ve\u00eda el origen de los jueces, o Ancianos, en una sugerencia del suegro madianita de Mois\u00e9s. Aqu\u00ed, en cambio, es Dios quien lo ordena. Como sea, estos ancianos ser\u00e1n la autoridad con m\u00e1s profundas ra\u00edces en la tradici\u00f3n israelita. En tiempos de los reyes, el poder central va a reducir su rol y los manipular\u00e1, como se ve en [1Re_21,8] - [1Re_21,12]. Volver\u00e1n a ocupar el primer lugar durante el Exilio en Babilonia, como se puede ver en Ezequiel [Ez_8,1]; [Ez_14,1]; [Ez_20,1]. De vuelta del Exilio su autoridad se combinar\u00e1 con la de los sacerdotes: el sanedr\u00edn o consejo supremo del pueblo jud\u00edo en tiempos del Nuevo Testamento estar\u00e1 compuesto por sacerdotes, ancianos y maestros de la Ley. De hecho, esos ancianos son los jefes de las m\u00e1s importantes familias. Pero, fuera de Palestina, en todas las comunidades diseminadas entre las naciones, los sacerdotes no desempe\u00f1ar\u00e1n un rol activo, ya que el Templo no est\u00e1 all\u00ed, y quienes tendr\u00e1n la autoridad en las sinagogas ser\u00e1n los ancianos. 
Los ancianos expresan la idea de un pueblo de Dios hecho de comunidades, en que los jefes no se sienten superiores a la comunidad y los problemas se solucionan en forma humana m\u00e1s que administrativa. Est\u00e1n al opuesto de una autoridad que pretende imponerse desde arriba. La Biblia reserva el derecho del rey y del sumo sacerdote, elegidos de Dios, pero mantiene una actitud cr\u00edtica cuando  un jefe pretende hacerse el due\u00f1o del pueblo de Dios [1Sam_8,11]; [2Sam_24,1]; [1Re_12,1]. El d\u00eda que el Apocalipsis nos muestre al pueblo de Dios congregado en el cielo para recibir a Cristo que se presenta victorioso, veinticuatro ancianos son sus representantes y est\u00e1n sentados alrededor del trono: ya no se habla de reyes [Ap_4,4].
No olvidemos que en la Iglesia primitiva, la autoridad de los ap\u00f3stoles, aut\u00e9nticos testigos de Cristo y de la fe, no disminu\u00eda en nada la de los ancianos. Para elegirlos se segu\u00eda el modelo de las sinagogas; presid\u00edan la comunidad y su eucarist\u00eda, pero el hecho de que la palabra {C}anciano{/} haya tenido el mismo sentido que {C}presb\u00edtero {/}no significa en absoluto que hayan sido los equivalentes a los "presb\u00edteros" de hoy. En el N.T. los ap\u00f3stoles son fieles al esp\u00edritu comunitario del pasado y al mismo tiempo conscientes de su autoridad como testigosde Cristo; no por casualidad Pedro y Juan se dan a s\u00ed mismos el t\u00edtulo de ancianos [1Pe_5,1]; [2Jn_1,1]; [3Jn_1,1].
La comunicaci\u00f3n del esp\u00edritu a los ancianos entra\u00f1a varias ense\u00f1anzas. Por una parte, las autoridades del pueblo de Dios no pueden decidir m\u00e1s que bajo la inspiraci\u00f3ns de la sabidur\u00eda divina; pero tambi\u00e9n el esp\u00edritu que reciben los ancianos es aquel mismo que resid\u00eda en Mois\u00e9s, y esto significa que nadie podr\u00e1 cambiar las bases de la revealaci\u00f3n. Puede sorprendernos el que el Deuteronomio prevea la venida del Profeta al que todos deber\u00e1n escuchar: gracias a este texto se queda abierto el porvenir, y si bien Jes\u00fas recuerde la inspiraci\u00f3n divina de la Ley, no por eso se creer\u00e1 obligado a quedarse dentro de los marcos de Mois\u00e9s.

{N}2.16:{/} {N}DIOS PERDONA {/}[N\u00fam_14,11]
La siguiente p\u00e1gina y la oraci\u00f3n de Mois\u00e9s son muy semejantes a lo que le\u00edmos en [\u00c9x_32,9], [\u00c9x_32,13]. Encontraremos algo equivalente en Jerem\u00edas. Este di\u00e1logo es ciertamente una manera de expresar tanto lo que debiera ser la reacci\u00f3n de un Dios justo que castiga la desobediencia como cual ser\u00e1 la actitud de Dios que ve m\u00e1s all\u00e1 del momento presente. El nunca se sentir\u00e1 disminuido por nuestras faltas, lo perdona todo castigando. Podr\u00eda pensarse que este "perd\u00f3n de Dios" muestra  solamente la continuidad de su obra a trav\u00e9s de las edades: castiga a la generaci\u00f3n presente, la que no entrar\u00e1 enm la Tierra, pero no detendr\u00e1 la obra que ha emprendido al elegirse un pueblo. Esa obra debe continuarse hasta el fin de la historia.
Sin embargo la palabra perdonar da a entender algo m\u00e1s. No hay nada en Dios que recuerde las peque\u00f1eces de nuestra psicolog\u00eda; al contrario el es en el nivel m\u00e1s amplio la capacidad de darse en la comprensi\u00f3n y el amor o el juego mutuo. Y por profundo que sea el misterio de Dios es soberanamente importante para nosotros sostener esta palabra de perd\u00f3n, que s\u00f3lo tendr\u00e1 sentido all\u00ed donde haya mirada mutua y deuda verdadera que el amor reconoce. No le pidamos al libro de los N\u00fameros, pues aqu\u00ed se trata de tradiciones antiguas, el desarrollo y las finezas que ir\u00e1n apareciendo despu\u00e9s. Los profetas, por sobre todo, m\u00e1s que de la paciencia de Dios hablar\u00e1n de su fidelidad; y posteriormente vendr\u00e1 la conciencia de una relaci\u00f3n mutua entre Dios y la persona humana en un solo Esp\u00edritu [1Cor_6,17]. All\u00ed todo es perdonado, y Dios es m\u00e1s que paciente puesto que ya se ha entregado a s\u00ed mismo.

{N}2.17:{/} {N}EL DIOS QUE CASTIGA {/}[N\u00fam_17,1]
Otra vez en este relato, "Dios castiga". Algunos, al leer con demasiada prisa, no descubren aqu\u00ed sino esta ense\u00f1zanza, siempre la misma: los que se portan mal ser\u00e1n castigados. En el presente caso se hablar\u00e1 de aquellos que se rebelan contra los representantes de Dios. Otras personas se quedar\u00e1n con la idea de un Dios muy enojadizo y rencoroso y har\u00e1n suya la queja de los israelitas en [N\u00fam_17,27]: Si seguimos as\u00ed, vamos a perecer todos. 
No debe sorprendernos que en esos libros Dios act\u00fae con autoridad, se enoje y castigue, aun en ocasiones en que los culpables actuaron tal vez con ignorancia. Y \u00bfqu\u00e9 le importa a \u00e9l, hoy, si dichas actuaciones nos escandalizan (ver el libro de Job)? Esta fuera de duda que Dios se adapta a la imagen que de \u00e9l nos hacemos. A diferencia del profesor que adoctrina sin preocupar mayormente por c\u00f3mo sus palabras ser\u00e1n interpretadas, Dios habla a cada cual con el lenguaje que le es familiar. Devuelve a cada uno sus propias condenaciones y da a los que reprende las se\u00f1ales que podr\u00e1n interpretar. Siendo que Dios quer\u00eda revelarse a un pueblo todav\u00eda primitivo, acostumbrado a una justicia expeditiva que ignorabalas motivaciones de los culpables, no pod\u00eda sino adoptar sus modales.
Aun en caso de que esta historia fuera ver\u00eddica, \u00bfque perdieron los culpables? \u00bfA qu\u00e9 felicidad y a cu\u00e1ntos a\u00f1os de vida ten\u00edan derecho ante Dios? \u00bfPodemos hablar de autoritad cuando nos referimos al que desde los or\u00edgenes ha visto todas nuestras vidas? En \u00e9l ya no cuentan el n\u00famero de nos d\u00eda en la tierra ni los a\u00f1os en que pudimos gozar de una jubilaci\u00f3n, ni los sufrimientos, tal vez horribles, que nos llevaron a nuestra madurez eterna.

{N}2.18:{/} {N}EL SUMO SACERDOTE {/}[N\u00fam_35,22]
V\u00e9ase la prescripci\u00f3n de los vers\u00edculos 25 y 28: hasta la muerte del Sumo Sacerdote.
El Sumo Sacerdote no es s\u00f3lo el encargado de cumplir ritos. Desde el momento en que ha sido consagrado por una unci\u00f3n muy solemne [\u00c9x_29,1]; [Lev_8,1] pasa a ser y lo ser\u00e1 hasta su muerte un parapeto contra los azotes divinos. Como se vio en los episodios dedicados a Aar\u00f3n \u00e9l es quien protege al pueblo de la c\u00f3lera de Dios [N\u00fam_17,12]. El tiene el tremendo privilegio de entrar cada a\u00f1o para la Fiesta del Perd\u00f3n en el santuario m\u00e1s rec\u00f3ndito del Templo, el Santo de los Santos [Heb_9,7]. All\u00ed derrama sobre la cubierta del Arca, el Instrumento de Expiaci\u00f3n, la sangre de la vaca sacrificada [N\u00fam_19,1]. La vestimenta sagrada que lleva son una parte esencial del rito, de ah\u00ed el lugar que ocupan en el Exodo las reglas de su confecci\u00f3n [\u00c9x_26,1] y [\u00c9x_39,1]. En tiempos de Jes\u00fas, bajo la ocupaci\u00f3n romana, el gobernador guardaba esa vestimenta y s\u00f3lo la entregaba en el momento de la Fiesta para recuperarla inmediatamente: ese era el medio de que dispon\u00eda para tener al Sumo Sacerdote a su merced.
La muerte del Sumo Sacerdote era ocasi\u00f3n de una amnist\u00eda semejante a la que acompa\u00f1aba al a\u00f1o del Jubileo. En tiempos de Jes\u00fas, las mujeres de la familia del Sumo Sacerdote se preocupaban especialmente de los presos y les daban limosnas para que no tuvieran la idea de pedirle a Dios que apresurara su salida de la prisi\u00f3n caus\u00e1ndole la muerte al Sumo Sacerdote. El precepto que se lee en [\u00c9x_22,27] se refiere especialmente al Sumo Sacerdote. Se comprender\u00e1 entonces que ese ungido o Mes\u00edas del Se\u00f1or sea un personaje sagrado (en lenguaje b\u00edblico, una persona santa) a pesar de sus aspectos negativos. V\u00e9ase a prop\u00f3sito de esto la presentaci\u00f3n de Cristo como el Sumo Sacerdote de los nuevos tiempos en Heb cap 5-10.

{N}2.19:{/} {N}LA SABIDUR\u00cdA DE LA BIBLIA {/}[Dt_4,5]
{C}No hay pueblo tan sabio e inteligente como esta gran naci\u00f3n{/}. Este libro es contempor\u00e1neo del cap. 20 del Exodo y de nuestros Diez Mandamientos. Fue escrito ocho siglos antes de Cristo y ya en \u00e9l leemos esta afirmaci\u00f3n: Dios nos ha dado una sabidur\u00eda tal que no le ha sido comunicada a los dem\u00e1s pueblos. Podr\u00eda uno sonre\u00edr a la distancia y pensar que, desde el campanario de su aldea, el escritor sagrado no ve\u00eda m\u00e1s que un rinc\u00f3n del mundo y que de buenas ganas ignoraba tanto las milenarias culturas egipcias y mesopot\u00e1micas que lo hab\u00edan precedido como aquellas grandes culturas y religiones de la lejana Asia. 
Y sin embargo, era consciente de ser el depositario de leyes sorprendentes:
- la afirmaci\u00f3n de Yav\u00e9, Dios \u00fanico, al que no se puede representar; 
- la fe en el Dios Justo que exige la fidelidad interior y la pr\u00e1ctica de la justicia por sobre cualquier otra forma de culto;
- la obligaci\u00f3n rigurosa del s\u00e1bado como el medio para preservar la libertad y la dignidad de las personas; 
- la protecci\u00f3n de la vida humana y el respeto al extranjero, el que a menudo era m\u00e1s bien un forastero, es decir un israelita viviendo en el territorio de una tribu que no era la suya; 
- el rechazo a cualquier licencia sexual, 
El autor del libro ya ve\u00eda el beneficio de estas leyes que s\u00f3lo se apreciar\u00eda a la larga, cuando hubieran desaparecido una tras otra las culturas vecinas.
Pero si el orgullo de ser los detentores de una sabidur\u00eda superior pod\u00eda hacer nacer en Israel el sentimiento de ser privilegiado, se puede tambi\u00e9n invertir el orden de los t\u00e9rminos: la certeza de haber sido llamado por Dios con un destino \u00fanico era uno de los pilares de la sabidur\u00eda de Israel. Todo el edificio de la Ley se habr\u00eda derrumbado si no se hubiera cre\u00eddo en la alianza de Yav\u00e9 con Israel [Dt_4,13]; [Dt_4,20]. El Deuteronomio se inspir\u00f3 fuertemente en la predicaci\u00f3n de los primeros profetas de la escuela de El\u00edas, y nos va a repetir de mil maneras que s\u00f3lo hay salvaci\u00f3n para Israel en la fidelidad a su vocaci\u00f3n.
Aqu\u00ed encontramos un rasgo caracter\u00edstico de la identidad del pueblo de la Biblia. Hoy en d\u00eda debemos ciertamente abrir los ojos ante las religiones del mundo y ver c\u00f3mo a trav\u00e9s de ellas Dios ha hecho una obra de salvaci\u00f3n en las diversas culturas. Es muy \u00fatil reconocer que ni la religi\u00f3n de Israel ni el cristianismo han sido comienzos absolutos, sino que sus doctrinas han tenido antecedentes en otras religiones. Sin embargo, cuando se hayan aclarado todos esos aspectos y se haya intentado elaborar una "genealog\u00eda de las religiones", no se habr\u00e1 dicho nada a\u00fan sobre lo que es esencial a la revelaci\u00f3n b\u00edblica: esta revelaci\u00f3n ha sido encargada al \u00fanico pueblo al que Dios se dio a conocer cara a cara. Mientras otros se hagan testigos de lo indecible de Dios, aqu\u00ed Dios se dice y se hace pr\u00f3ximo. Por doquier las dem\u00e1s religiones propondr\u00e1n leyes divinas, hablar\u00e1n de sabidur\u00eda y buscar\u00e1n al Absoluto, pero en ninguna parte pondr\u00e1n en el coraz\u00f3n de la b\u00fasqueda, o del servicio o de la obediencia, un conocimiento de Dios cara a cara [Dt_4,7]; [Dt_4,35]; [Col_2,8].
Es cierto que el Deuteronomio dice: "No han visto nada, s\u00f3lo han o\u00eddo la Palabra de Dios" [Dt_4,12]; [Dt_5,24]. Pero en esas palabras s\u00f3lo hay un rechazo a cualquier imagen y el llamado a la fe; no niegan que Dios se haya manifestado. El discurso que el autor atribuye a Yav\u00e9 es constantemente la palabra de un Dios que se revela a los que ama y que le aman [Dt_4,37]; [Dt_7,8]; [Dt_6,4]. Pasemos al Nuevo Testamento y tendremos el Discurso despu\u00e9s de la Cena de Juan [Jn_14,1] a [Jn_ 17,26]. Eso no tiene equivalente ni antecedentes en ninguna otra religi\u00f3n.

{N}2.20:{/} {N}HAS SIDO ELEGIDO {/}[Dt_7,6]
El te ha elegido de entre todos los pueblos de la tierra para que seas su propio pueblo{N}{/}. Con frecuencia se escucha esta pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 Dios eligi\u00f3 a Israel en vez de cualquier otro pueblo? Debemos recordar que Dios no est\u00e1 en la situaci\u00f3n de un jurado que elige entre diversos candidatos y que s\u00f3lo puede evaluar sus m\u00e9ritos y sus aptitudes. La elecci\u00f3n de Israel se hizo en la eternidad, a\u00fan antes de que se pusiera en marcha la historia y que se diversificaran los pueblos. Por esta raz\u00f3n la Biblia hace remontar sus genealog\u00edas  hasta el primer Ad\u00e1n [G\u00e9n_5,1]; [Lc_3,38].
A los cristianos se les plantea ahora una cuesti\u00f3n m\u00e1s grave. Si bien el jud\u00edo actual est\u00e1 consciente de su originalidad en medio de los dem\u00e1s pueblos, por el solo hecho de haber nacido de padres jud\u00edos, a un cristiano en cambio le cuesta decir en qu\u00e9 es diferente a los dem\u00e1s, y m\u00e1s todav\u00eda c\u00f3mo ha sido elegido por Dios. A diferencia del primer caso, lo que hace a un cristiano no es el nacimiento en tal o cual familia o en tal o cual pueblo. Es cierto que en los pa\u00edses de Europa y de Am\u00e9rica hasta una fecha muy reciente, se era cristiano de nacimiento y se llegaba casi necesariamente al bautismo. Los padres decid\u00edan de la fe de sus hijos y al hacerlo segu\u00edan una larga tradici\u00f3n que nadie podr\u00eda criticar. Dicha tradici\u00f3n, sin embargo, dejaba en la sombra una de las caracter\u00edsticas esenciales del bautismo, a saber, la respuesta a una llamada. V\u00e9ase el texto de Jerem\u00edas que anuncia la nueva alianza: se trata de un reconocimiento mutuo de Dios y de sus hijos o hijas.
Los Hechos nos muestran c\u00f3mo la Iglesia naci\u00f3 de esos jud\u00edos que reconocieron en Jes\u00fas a su Mes\u00edas y que, con \u00e9l, quisieron ser el pueblo de la nueva alianza. Y cuando se dieron cuenta que el conjunto del pueblo no los segu\u00eda, comprendieron mejor que hab\u00edan sido elegidos. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, los griegos y los no jud\u00edos que en todos los pa\u00edses se dejaban impactar por el Evangelio ten\u00edan una experiencia semejante: les hab\u00eda sido necesaria una disciplina y un catecumenado para entrar en la comunidad de los elegidos de Dios, pero Dios era quien les hab\u00eda permitido perseverar. Cada uno de ellos era consciente de que la gracia de Dios hizo que se encontraran con tal o cual persona que los atrajo a la Iglesia.
En la medida en que la llegada al bautismo ha sido un recorrido personal y una puesta a prueba de la fe, la celebraci\u00f3n del bautismo ha ido acompa\u00f1ada o seguida de una efusi\u00f3n del Esp\u00edritu, a veces muy fuerte en el plano de la sensibilidad, que recuerda la carta a los Hebreos [Heb_10,32]; [Heb_12,18] y que supone la carta de Pedro [1Pe_1,1]. Sea cual fuere el momento en que el Esp\u00edritu manifiesta su presencia en la vida de cada uno [1Cor_12,7]; [G\u00e1l_3,2], es dif\u00edcil hallar una fe aut\u00e9nticamente cristiana que no se apoye en una experiencia espiritual. Ese don del Esp\u00edritu es, seg\u00fan la Escritura, la prueba m\u00e1s evidente de que hemos sido llamados personalmente [Rom_8,16].

{N}2.21:{/} {N}LA OTRA CARA DE LA HISTORIA{/} [1Sam_29,1]
Ese comienzo del cap\u00edtulo nos deja un poco desacomodados y no deja de sembrar dudas sobre la conciencia que pod\u00eda tener David de su identidad israelita. El libro que sigue (en realidad s\u00f3lo ser\u00e1 la segunda mitad del Libro de Samuel) lo mostrar\u00e1 preocupado de realizar en provecho propio la unidad de Israel. Pero las p\u00e1ginas que se acaban de leer \u00bfson objetivas cuando lo presentan como la esperanza de los israelitas y como la noble v\u00edctima de un Sa\u00fal envidioso y man\u00edaco? Este es el momento tal vez de recordar que no se sabe nada de una tribu de Jud\u00e1 anterior a David; Jud\u00e1 era sin duda entonces s\u00f3lo el nombre de esa regi\u00f3n de los montes de Jud\u00e1, ocupada por diversos clanes de los cuales el m\u00e1s importante era el de los Queniceos. Y el n\u00facleo duro de las tribus, los herederos de Mois\u00e9s, eran Efra\u00edn, Manas\u00e9s y Benjam\u00edn, la tribu de Sa\u00fal.
Se podr\u00eda dar a toda esa historia una interpretaci\u00f3n muy diferente. Frente a Sa\u00fal que, torpemente tal vez, trata de realizar la unidad de las tribus, David juega su propia carta como campe\u00f3n de la gente del Sur. Con sus guerrillas realiza la unidad de la tribu de Jud\u00e1 al mismo tiempo que paraliza los esfuerzos de Sa\u00fal para unificar a Israel. Quien tendr\u00e1 \u00e9xito en la tarea ser\u00e1 David, y Jud\u00e1, el nuevo advenedizo, desplazar\u00e1 a los que hasta entonces preservaban el ideal de Israel en gestaci\u00f3n. David recibir\u00e1 para su dinast\u00eda las promesas de Dios, pero habr\u00e1 contribuido a arraigar fuertemente los rencores mutuos del norte y del sur, preparando as\u00ed el cisma, sesenta a\u00f1os despu\u00e9s.
Esto nos invita a reflexionar sobre la acci\u00f3n de Dios y la de los hombres en la historia del pueblo de Dios, y sobre la parte tambi\u00e9n que les toca a los escritores inspirados en la fabricaci\u00f3n de la historia santa. Existe toda la libertad para dar otras interpretaciones, y a lo mejor estar\u00e1n m\u00e1s en lo cierto, pero s\u00f3lo ser\u00e1n interpretaciones, y no cambiar\u00e1n la historia.
Porque la Biblia ya le dio el sentido y todos los escritores sagrados han prolongado esa primera visi\u00f3n de los libros de Samuel. En el primer libro, David pasa a ser el vencedor de Goliat; al fin del segundo ser\u00e1 el autor de los Salmos. El libro de las Cr\u00f3nicas har\u00e1 de \u00e9l el verdadero creador del Templo y de todo el culto de Israel. Se puede pensar que David se pareci\u00f3 muy de lejos a ese personaje de leyenda, pero nadie podr\u00eda negar que su historia, tal como se nos ha transmitido, ha sido portadora de una fuerza espiritual y humana enorme. Ha determinado por una buena parte el destino de los jud\u00edos, y sin ella Jes\u00fas perder\u00eda sus ra\u00edces humanas. Aqu\u00ed debemos reconocer que el libro inspirado escapa a los hombres y que Dios se sirve de \u00e9l para dirigir soberanamente los destinos de su pueblo.

{N}2.22:{/} {N}LA REDENCI\u00d3N {/} [Mt_20,28]
{C}Rescatar, reparar, liberar, rescate{/}: esas palabras cuya diferencia no siempre vemos acompa\u00f1an las im\u00e1genes y las ideas que ordinariamente nos formamos sobre la Redenci\u00f3n.
Tras las palabras del Nuevo Testamento que traducimos por {C}rescatar{/} puede ser conveniente distinguir cuatro palabras hebreas del Antiguo Testamento que no han sido siempre traducidas por las mismas palabras griegas.
En primer lugar tenemos el verbo {C}rescatar{/}. Ese rescate es una adquisici\u00f3n, pero lo que se adquiere es un bien que la mayor\u00eda de las veces perteneci\u00f3 a la familia y que esta recupera. La palabra rescate sed encuentra m\u00e1s veces en el peque\u00f1o libro de Rut que en todo el resto de la Biblia. En el Nuevo Testamento podr\u00eda traduc\u00edrselo con m\u00e1s frecuencia por el verbo liberar: [Rom_8,23]; [Ef_1,7]; [Col_1,14]; [Gal_3,13]; [Gal_4,5]. En [Heb_9,15] y [Tit_2,14] es \u00fanico t\u00e9rmino que conviene es rescatar.
Tambi\u00e9n est\u00e1 la palabra {C}adquisici\u00f3n{/}. Cuando la Biblia recuerda la elecci\u00f3n que hizo Dios de un pueblo que le pertenece, habla a veces de una adquisici\u00f3n para indicar que Dios se hace el due\u00f1o y el propietario de Israel y que nadie en adelante podr\u00eda quit\u00e1rselo. Se encontrar\u00e1 ese sentido en [2Pe_2,1] para designar a los que hab\u00eda sido llamados a formar parte del pueblo de Dios. En [Ap_14,3] y [Ap_14,4] son los 144.000 elegidos y v\u00edrgenes del cerro Si\u00f3n los que han sido adquiridos (o tomados) entre los dem\u00e1s seres humanos.
En cambio, en el presente texto de Mateo y en el texto paralelo de [Mc_10,45], y luego en [1Tim_2,6], la palabra que traducimos por {C}rescate{/} debe ser entendida como el sacrificio de expiaci\u00f3n que se deb\u00eda pagar por una falta cometida. Aqu\u00ed, en Mateo, Jes\u00fas se refiere al Servidor de Dios del libro de Isa\u00edas que ofrece su vida para reparar las faltas de su pueblo ([Is_52,13] a [Is_53,12]). Es el \u00fanico lugar del Evangelio donde Jes\u00fas da ese sentido a su muerte, pero los Hechos nos muestran que los predicadores del Evangelio gustaban usar la profec\u00eda de Isa\u00edas para proclamar a Jes\u00fas-Mes\u00edas. A partir de ah\u00ed, seguramente, desarrollaron las tres afirmaciones que leemos en varios lugares de la predicaci\u00f3n ap\u00f3stolica: Jes\u00fas muri\u00f3 por nuestros pecados; muri\u00f3 para que se perdonen los pecados; se hizo v\u00edctima por nuestros pecados.
Esa idea de un sacrificio por nuestros pecados puede sorprendernos en la medida en que instintivamente tratamos de eludir nuestra responsabilidad en ese desorden universal que es el pecado; reconozcamos adem\u00e1s que nos sentimos humillados por el solo hecho de que otro tenga que pagar por nosotros.  Pero nuestra molestia proviene de que ese rescate ha sido a menudo comentado de manera muy sorprendente. Mientras los textos b\u00edblicos que hablan de rescate, tomados en su conjunto, insisten m\u00e1s en el aspecto de liberaci\u00f3n que en el aspecto de pago, algunos han entendido que la muerte de Jes\u00fas fue un pago que hizo al demonio para aflojar su dominio sobre la humanidad. Otros hablan de ofensas hechas a Dios que exig\u00edan una reparaci\u00f3n y que quedaron saldadas con los sufrimientos y el sacrificio de Cristo.
Es muy cierto que Jes\u00fas muri\u00f3 por nuestros pecados, pero la Redenci\u00f3n va mucho m\u00e1s lejos que el pago de una serie de deudas. Hay una ordenamiento del mundo, as\u00ed como hay un ordenamiento del hombre que supera nuestras perspectivas a corto plazo. Era necesario que todo culminara en un equilibrio perfecto para que todo pudiera volver a Dios. Jes\u00fas ten\u00eda por misi\u00f3n asegurar ese regreso de un mundo enajenado, y el pecado era el mayor dato de nuestra enajenaci\u00f3n. La unidad del universo y de los hijos de Dios dispersos solo pod\u00eda realizarse en una reconciliaci\u00f3n que ser\u00eda tambi\u00e9n una reconciliaci\u00f3n con Dios despu\u00e9s de la falta original -la de los esp\u00edritus tutores y rectores de la creaci\u00f3n. La muerte voluntaria de Jes\u00fas era el recomposici\u00f3n, en sentido figurado, de tal quiebra. De ah\u00ed a asegurar que Jes\u00fas en el momento de morir tuvo ante sus ojos todas nuestras faltas individuales, es algo totalmente ajeno; pero todas nuestras faltas forman parte del pasivo y ninguna de nuestras "rebeliones" ([Is_53,5] y [1Jn_3,4]) pod\u00eda olvidarse as\u00ed no m\u00e1s.
Los que en el pasado entendieron ese texto de Pablo como la afirmaci\u00f3n de un pecado mayor efectivamente cometido por el primer hombre, no dejaron de ver en la muerte de Jes\u00fas la reparaci\u00f3n de ese pecado tan misterioso. Muchas veces los artistas han pintado al pie de la cruz un cr\u00e1neo que ser\u00eda el de Ad\u00e1n. Sin embargo los evangelios no est\u00e1n interesados ni en ese pecado ni en ese pecador: ver el comentario sobre le Pecado Original en [G\u00e9n_3,1].
Hasta aqu\u00ed nos hemos quedado en una visi\u00f3n intelectual y moral de la Redenci\u00f3n, pero debemos ir m\u00e1s lejos. Cuando los ap\u00f3stoles comentan el sacricio de Jes\u00fas muerto por nuestros pecados, muerto por nuestra liberaci\u00f3n ([Rom_3,25]; [Rom_4,25]; [Rom_5,6]; [2Cor_5,20] y [1Pe_2,21]) no pretenden principalmente explicar sino que m\u00e1s bien quieren forzar nuestra admiraci\u00f3n frente a la grandeza del amor divino. Generosidad en primer lugar de Dios Padre ([Rom_8,3]; [Jn_3,16]; [1Jn_4,10]); pero luego reconocimiento y aplastamiento en la humildad ante el sacrificio voluntario del Hijo [Rom_5,7]. Y de ah\u00ed viene su entrega total a la persona de Jes\u00fas [G\u00e1l_2,19].
Se ha dicho que nadie ha sido tan amado como lo ha sido, lo es y lo ser\u00e1 Jes\u00fas, y este es otro aspecto de la Redenci\u00f3n. Si creemos que el sacrificio de Cristo salva a la humanidad entera [1Jn_2,2], as\u00ed como tambi\u00e9n que este mismo Hijo-Verbo ilumina toda conciencia humana [Jn_1,9], es tambi\u00e9n un hecho que la inmensa mayor\u00eda de los pueblos no han sabido nada de eso. Pero a partir del momento en que Dios se elige un pueblo al que se revela y al que revela su plan de salvaci\u00f3n ([Is_54,13]; [Jer_31,34]; [Ef_3,5]), toda una parte de la Redenci\u00f3n se efectuar\u00e1 a trav\u00e9s de las relaciones mutuas entre Dios y ese pueblo elegido ([Is_62,1]; [Sof_3,17]). Los que fueron llamados vieron el amor de Dios y creyeron [1Jn_4,16]. Y as\u00ed queda abierta para Dios la posibilidad de efectuar con ellos una experiencia \u00fanica, la del amor rec\u00edproco en la claridad.
Esa es la raz\u00f3n por la cual Jes\u00fas quiere - y esa es una de sus mayores motivaciones- que su sacrificio purifique [Ef_5,26] y santifique [1Cor_6,11] a los que ha adquirido [He_20,28] o va a adquirir para Dios ([Ap_5,9]; [Ap_14,3]). Se consagra por ellos ([Jn_17,19]; [Heb_10,14]). Y por su parte, la contemplaci\u00f3n de los rebajamientos y del amor del Hijo les sugerir\u00e1 todas las locuras del amor, lo mismo que constituir\u00e1 en la eternidad la admiraci\u00f3n de las potencias celestiales [1Pe_1,12].

{N}2.23:{/} {N}JES\u00daS Y LOS FARISEOS {/}[Mt_23,1]
El cap\u00edtulo 23 de Mateo debe leerse a la luz de las oposiciones y persecuciones que conoci\u00f3 la Iglesia en Palestina hasta el momento en que los cristianos fueron excluidos de la comunidad jud\u00eda. La ruptura fue definitiva con los decretos tomados por los fariseos en el a\u00f1o 95 en su concilio de Jamnia, cuando reorganizaron la comunidad israelita despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Fue entonces cuando determinaron el canon de los libros sagrados y tambi\u00e9n encerraron la religi\u00f3n jud\u00eda en tradiciones y costumbres muy precisas, poniendo fin a una actitud m\u00e1s abierta que hab\u00eda facilitado, en tiempos de Cristo, un desarrollo impresionante del proselitismo jud\u00edo en el mundo romano y hab\u00eda multiplicado las conversiones de los \u00abgriegos\u00bb.
El Evangelio de Mateo, escrito en esos a\u00f1os, se pone muy pol\u00e9mico respecto de los fariseos, por representar este juda\u00edsmo, adversario de la Iglesia. Hablando de los fariseos del tiempo de Jes\u00fas, tiende a ver en ellos sus principales enemigos. Pero, si bien al hacerlo deforma la realidad hist\u00f3rica mejor expresada por Lucas, no por eso podemos deshechar el testimonio que nos deja de una oposici\u00f3n fundamental entre fariseismo y evangelio: el libro de Mateo es palabra de Dios, y esto significa que nos da, sobre las situaciones que Jes\u00fas enfrent\u00f3, la visi\u00f3n que Dios quiso que guard\u00e1ramos. 
A pesar de que, bajo muchos aspectos, Jes\u00fas hizo suya la interpretaci\u00f3n de la Biblia que daban los fariseos (y fueron ellos numerosos entre los primeros disc\u00edpulos), su religi\u00f3n hecha en gran parte de deberes y de derechos, no se acordaba con otra visi\u00f3n resultante del solo hecho que Jes\u00fas fuera el Hijo entregado por el Padre para salvaci\u00f3n de los pecadores. 
En el presente cap\u00edtulo Mateo presenta una pol\u00e9mica de Jes\u00fas contra los fariseos. Esta no puede dejar indiferente a ning\u00fan  cristiano, pues el fariseismo es la expresi\u00f3n, en un tiempo determinado, de una actitud religiosa tan presente entre nosotros como lo era en tiempos de Jes\u00fas. En tiempos pasados, muchos autores cristianos hablaron de ellos como si todos hubieran sido gente hip\u00f3crita y de mala fe. Al leer esos comentarios, uno sospecha que intu\u00edan, pero no quer\u00edan reconocer, hasta qu\u00e9 punto ellos, cl\u00e9rigos, maestros, elite supuesto del pueblo cristiano, ocupaban en la Iglesia el mismo lugar en que se ubicaban los fariseos en la sociedad de su tiempo y ca\u00edan bajo las mismas acusaciones del evangelio. Ansiosos por distinguirse de ellos, no pod\u00edan sino pintarlos en forma caricatural. Hoy, en cambio, son muchos en la Iglesia los que quisieran, no s\u00f3lo justificar los fariseos de semejantes alegaciones, sino ignorar o incluso rechazar las advertencias del evangelio que a ellos se refieren. Posiblemente la raz\u00f3n de un tal fervor es la misma que inspir\u00f3 la actitud opuesta en tiempos anteriores: canonizan a los fariseos en la medida misma en que han pasado a ocupar sus puestos, incurriendo en el mismo peligro: el de ser aquellos sabios y prudentes a los cuales no ha sido revelado el misterio de Jes\u00fas. 

{N}2.24:{/} {N}MANDABA A LOS ESP\u00cdRITUS IMPUROS{/} [Mc_1,16]
Sabemos muy poco sobre lo que fue la vida de Jes\u00fas durante los dieciocho meses o un poco m\u00e1s que pas\u00f3 con ellos. Juan se preocup\u00f3 de hablarnos de los primeros encuentros [Jn_1,29]. Marcos se\u00f1ala aqu\u00ed el llamado que Jes\u00fas les dirigi\u00f3 un d\u00eda: "no fueron ustedes quienes me eligieron".

{N}2.25:{/} {N}LOS HERMANOS DE JES\u00daS {/}[Mc_3,31]
Aqu\u00ed no pretendemos m\u00e1s que completar lo que ya dijimos en el comentario de este vers\u00edculo [Mc_3,31]. Uno puede extra\u00f1arse de que los testimonios del evangelio al respecto sean interpretados habitualmente con tan poca impartialidad. \u00bfSer\u00e1 porque la insistencia (y a veces los excesos) de la predicaci\u00f3n cat\u00f3lica referente a Mar\u00eda son rebatidos por un examen m\u00e1s objetivo de los textos? Lo que m\u00e1s bien llama la atenci\u00f3n, es que en este punto muchos niegan testimonios y datos sin m\u00e1s argumentos que algunos "tal vez" y "se puede pensar".
Recordemos primero que \u00abMar\u00eda siempre virgen\u00bb no es solamente una {C}tradici\u00f3n antigua{/} como se lee incluso bajo la pluma de cat\u00f3licos, sino que es parte de la fe y del Credo. No se trata de un sentimiento piadoso respecto a hechos discutibles que ser\u00edan ajenos a la revelaci\u00f3n. Si_ Dios-Hijo Unico se hizo realmente hombre, y si fue concebido en un acto libre, digno a la vez de Dios y de una mujer consciente de la gracia \u00fanica de la que era objeto, la que ser\u00eda su madre en el sentido m\u00e1s fuerte de la palabra, es imposible que Dios no la haya hecho suya en forma exclusiva y definitiva. Ninguna persona que haya tenido una experiencia espiritual fuerte se atrever\u00e1 a cuestionar este punto. Y es este sentimiento (nos referimos a una intuici\u00f3n de la verdad divina) el que est\u00e1 debajo de la afirmaci\u00f3n constante de la fe cristiana. Hacer toda la luz sobre este punto no es, pues, otra cosa que desvelar el rostro de Dios tal como se ha manifestado en las Escrituras. Y si otras Iglesias siguen desconociendo este aspecto de las maravillas divinas, esta no es una raz\u00f3n suficiente para que lo callemos.
Ahora bien, \u00bfser\u00e1n ambiguos los textos? Dijimos que si los hermanos de Jes\u00fas eran hijos de su madre, el autor debi\u00f3 haber escrito: "tu madre y los hijos de tu madre". Pero esto no se lee en ning\u00fan lugar. M\u00e1s todav\u00eda, si tres evangelios quisieron recordar la respuesta de Jes\u00fas en ese momento, por qu\u00e9 no la confirmaron con un texto que ven\u00eda muy bien al caso y que todos conoc\u00edan: "me volv\u00ed como un extra\u00f1o para mis hermanos, un desconocido para los hijos de mi madre" [Sal_69,9]. Este salmo es citado en m\u00e1s de 15 lugares del N.T., pero nunca aparece el vers\u00edculo 9, el que m\u00e1s deb\u00eda llamar la atenci\u00f3n de la Iglesia si Jes\u00fas hubiera tenido hermanos.
Son muy d\u00e9biles los argumentos para negar que la palabra {C}hermano {/}designe aqu\u00ed a parientes. El \u00fanico que hayamos encontrado es el siguiente. Un exegeta descubre que en un lugar del N.T. (y nada m\u00e1s que en ese lugar) se encuentra la palabra griega {C}primo{/} [Col_4,10] y concluye: Si Pablo la us\u00f3 en ese lugar, \u00bfc\u00f3mo pudo ser que no la usara hablando de los Hermanos del Se\u00f1or, si fueran realmente primos? Sencillamente, Pablo la us\u00f3 en Colosenses porque sus corresponsales griegos conoc\u00edan Aristarcos como un {C}primo de Bernab\u00e9{/}, pero en otro lugar habl\u00f3 de los {C}hermanos{/} del Se\u00f1or porque ese era el nombre que todos daban a los primos de Jes\u00fas en un contexto arameo. Y, como ya dijimos, los textos griegos de la Biblia guardaron siempre el termino {C}hermano {/}cuando lo le\u00edan en el texto hebreo o arameo. 
Dijimos el peso que tiene el testimonio de [Mc_15,40], respaldado por [Mc_15,47] y [Mt_27,56] respecto de Mar\u00eda madre de Santiago y de Jos\u00e9. Y no falta m\u00e1s para que varios exegetas propongan conjeturas e hip\u00f3tesis para impugnar esta afirmaci\u00f3n. Al fin y al cabo, uno no puede sino preguntarse por qu\u00e9 la virginidad de Mar\u00eda y la menci\u00f3n de su hijo \u00fanico causan tanto malestar a mucha gente seria e inteligente. "Me odiaron sin causa alguna" dice [Jn_15,25]. 

{N}2.26:{/} {N}EL BUEN USO DE LAS SE\u00d1ALES {/}[Mc_8,12]
{C}A esta gente no se le dar\u00e1 ninguna se\u00f1al.{/} En realidad, Jes\u00fas ha dado muchas se\u00f1ales [Jn_20,30] y Juan insiste en el hecho de que sus milagros forman parte de las se\u00f1ales que permiten reconocerlo [Jn_10,38]. Por lo tanto aqu\u00ed da la impresi\u00f3n de que se niega a hacerlos porque se le ordena [Jn_6,30] y porque no se dan las condiciones para pasar de la se\u00f1al a la fe [Jn_6,26].
Hay otros pasajes empero donde Jes\u00fas se queja de que necesitemos siempre se\u00f1ales para creer [Jn_4,48]. Para \u00e9l la se\u00f1al que Dios da, al igual que la oraci\u00f3n escuchada, son como el don de una persona que se revela y as\u00ed es como debemos acogerlos [Jn_16,24]. Muchas veces pareciera que en nuestras relaciones con Dios, consideramos la confianza como una cosa dif\u00edcil y costosa, y nos parece justo que Dios no la reclame sin haber dado pruebas claras de que existe, de que nos oye y de que nuestros servicios u obediencia ser\u00e1n recompensados. Pero, desde el momento en que le exigimos estas garant\u00edas, le negamos la \u00fanica cosa que a \u00e9l le interesa. \u00bfQu\u00e9 gusto sentir\u00e1 El con que cumplamos nuestras obligaciones religiosas o realicemos buenas obras? A El no le va ni le viene. Al contrario, toda su alegr\u00eda (la palabra no es demasiado fuerte) consiste en comenzar desde aqu\u00ed abajo ese juego del amor rec\u00edproco en el que somos capaces de dar un paso adelante para ver como reaccionar\u00e1, y un segundo y un d\u00e9cimo si se obstina en no responder. Esto es un acercamiento a la vida eterna.

{N}2.27:{/} {N}EL QUE NO CREA SER\u00c1 CONDENADO {/}[Mc_16,16]
El texto original dice: {C}El que no crea ser\u00e1 condenado{/}. Aun cuando entendamos eso como el que se resista a creer, hay all\u00ed una afirmaci\u00f3n terrible, de efectos incalculables.
El que{C} no cree{/} es aquel  al que se le presenta el mensaje. En el contexto de este p\u00e1rrafo, una serie de se\u00f1ales acompa\u00f1ar\u00e1n al mensaje, bastante elocuentes para que se pueda reconocerlo como un  mensaje del Cielo. El que no crea en tales circunstancias s{C}er\u00e1 condenado{/}, es decir que, al ser juzgado por Dios y rendir cuentas de sus actos buenos o malos, recibir\u00e1 una condenaci\u00f3n con respecto a esta desconfianza: all\u00ed hubo una falta de su parte. Es lo mismo que se lee en [Mt_10,40]. 
El que crea y se bautice{C} se salva{/}, es decir, goza desde ya de los dones que Dios tiene reservados a los que lo han reconocido en la persona de su Hijo, los que, gracias a la fe, se benefician de un reordenamiento de todo su ser. Estos son a la vez beneficiarios y cooperadores del misterio de salvaci\u00f3n que Dios lleva a cabo en el coraz\u00f3n de la historia de la humanidad. Porque en esa obra que interesa tanto a los que est\u00e1n cerca como a los que est\u00e1n lejos, una parte esencial est\u00e1 reservada a su pueblo especial. Y si \u00e9ste renunciara a cumplir esa misi\u00f3n, la humanidad estar\u00eda {C}condenada{N} {/}a perderse{/}, en todo el sentido de la palabra.
Uno se pregunta c\u00f3mo pudo Dios permitir que esas verdades fueran interpretadas tan tendenciosamente en la Iglesia occidental, y esto hasta fines del siglo diecinueve. Los portadores de la fe estaban convencidos de que todos deb\u00edan acoger su predicaci\u00f3n, aun cuando hablaran un idioma odiado o incomprendido o no mostraran las se\u00f1ales indicadas en el Evangelio. Quisieron imponer el bautismo sin haber preparado antes un renacimiento de las personas, como si le atribuyeran al rito un efecto m\u00e1gico. Sosten\u00edan, lo que el texto no dice, que el que no creyere perd\u00eda la salvaci\u00f3n eterna y estaba condenado a un infierno sin fin. Ver a este respecto  la Introducci\u00f3n al libro de Jon\u00e1s. 
Esa interpretaci\u00f3n inexacta que hac\u00eda de la instituci\u00f3n eclesial el partido de los salvados, frente a la masa de los perdidos, satisfac\u00eda el fondo de violencia que subyace en el coraz\u00f3n de cualquier comunidad cuando se cree elegida por Dios para entregar al mundo la \u00fanica verdad.
Uno puede extra\u00f1arse de que esa interpretaci\u00f3n errada de la Escritura haya sido tan com\u00fanmente aceptada sin que se hayan manifestado profetas que la combatieran. Hay all\u00ed un misterio. Sin embargo, sepamos reconocer que esa visi\u00f3n del mundo en blanco y negro sin medias tintas ha estimulado en millones de creyentes una f\u00e9rrea voluntad para dominar sus instintos y realizar muchas veces acciones heroicas: todo menos pecar.

{N}2.28:{/} {N}LA LISTA DE LOS DOCE {/}[Lc_6,14]
V\u00e9ase la nota puesta en [Mc_3,14]. 
Es cierto que Jes\u00fas los escogi\u00f3 Doce, y dicho n\u00famero era rico de sentido, siendo el de las tribus de Israel: se les encarga la totalidad del pueblo de Dios.
Es posible que algunos de esos Doce no hayan dejado huellas en los recuerdos de la comunidad primitiva y que la Iglesia, preocupada por guardar el n\u00famero de doce haya incluido en la lista unos disc\u00edpulos de la primera hora que se hab\u00edan ganado cierta fama. Se notan puntos comunes, ya sea reales o forjados por la tradici\u00f3n, entre el ap\u00f3stol Felipe y el \u00abdi\u00e1cono\u00bb Felipe [He_6,1] [He_8,1].
Se sabe que la lista de los Doce no es la misma en los tres evangelios sin\u00f3pticos, a los que habr\u00eda que agregar [He_1,13]. No se sabe si hay que traducir Judas {C}de Santiago{/} por {C}hijo{/} o {C}hermano de{/} {C}Santiago{/}. Se ve sin embargo que reemplaza a Tadeo (llamado Lebb\u00e9 en algunos manuscritos antiguos) al que citan Mateo y Marcos. \u00bfEs Tadeo el mismo que Judas de Santiago? \u00bfO bien era uno de los Doce que se retir\u00f3 y fue pronto olvidado, siendo reemplazado en ese momento por Judas de Santiago? Lucas nos habla del reemplazo de Judas Iscariote [He_1,15] pero no estaba obligado a hablarnos de otros reemplazos, lo que era factible dado que hubo un tiempo en que se daba el t\u00edtulo de ap\u00f3stoles a algunos que pasaban por fundadores de iglesias. Fuera de eso, no hay raz\u00f3n alguna para identificar a Bartolom\u00e9 con Natanael: el hecho de que [Jn_1,45] - [Jn_1,50] nos muestre a este \u00faltimo entre los primeros disc\u00edpulos no es prueba de que haya pertenecido al grupo de los Doce.
Sim\u00f3n, el zelote, es llamado el cananeo en [Mt_10,4]. Este vocablo, en hebreo, significa lo mismo que zelote en griego: el fan\u00e1tico. Se refer\u00eda a terroristas que asaltaban a los romanos y sus colaboradores.

{N}2.29:{/} {N}TU FE TE HA SALVADO {/}[Lc_8,43]
Numerosos manuscritos antiguos tienen para este vers\u00edculo un texto m\u00e1s largo y m\u00e1s cercano a [Mc_5,25]. Ese detalle vale poco al lado de la palabra de Jes\u00fas: {C}Tu fe te ha salvado{/}. Se la encuentra en Mateo y en Marcos en el mismo relato, y adem\u00e1s cuatro veces en Lucas [Lc_7,50]; [Lc_17,19]; [Lc_18,42] y [He_14,9]. \u00bfDe qu\u00e9 fe se trata? Por muy mal informados que hubieran estado los enfermos, sab\u00edan sin embargo bastante para considerar a Jes\u00fas como un profeta [Mc_6,15] y se acercaban a \u00e9l con la misma certeza: Dios ha visitado a su pueblo [Lc_7,16].
Esta es la fe tal como se la encuentra en el pueblo sencillo y sin teolog\u00eda. Y Jes\u00fas es el primero en valorizarla. Si nos remitimos a los relatos de milagros del Antiguo Testamento que pueden compararse con los del evangelio -aunque de hecho s\u00f3lo se los encontrar\u00e1 en los cap\u00edtulos consagrados a El\u00edas y a Eliseo [1Re_17,1]; [2Re_1,1] - [2Re_1,7] - la fe no est\u00e1 ausente, pero no es lo m\u00e1s importante [N\u00fam_21,9]. Los relatos destacan el carisma del profeta, y el profeta, que tiene la fe y el carisma, pide a Dios el milagro. El evangelio por su parte, y muy especialmente el de Marcos, da testimonio del poder de Jes\u00fas, el que, a diferencia del profeta, no pide a Dios sino que da una orden. Lucas en cambio se complace en recordar las palabras de Jes\u00fas que celebran el poder de la fe. 
Muchas personas miran en menos ese poder de la fe e inmediatamente piensan: Es la misma fe que atrae la clientela donde los charlatanes. No ven all\u00ed m\u00e1s que una autosugesti\u00f3n, la que en determinados casos da el latigazo que se necesitaba, pero que no tiene valor en el plano m\u00e9dico ni menos en el religioso.
La palabra de Jes\u00fas nos invita m\u00e1s bien a envidiar esa fe sin instrucci\u00f3n que reconoce a menudo a los profetas pero que no hace gran uso de la Iglesia instalada; ella es una de nuestras grandes riquezas. En el mundo que nos rodea, en el comienzo de todo lo que es grande ha estado la fe, si no bajo la forma de {C}Dios ha visitado a su pueblo{/}, a lo menos en su versi\u00f3n laicizada: la suerte nos ayudar\u00e1. Todos, y en todas las religiones entienden ese lenguaje. 
El Antiguo Testamento, si bien muestra a esa fe en acci\u00f3n (v\u00e9ase [Heb_11,1]), poco habla de ella. Los escritos del Nuevo Testamento en cambio hacen a cada rato el elogio de la fe, pero con m\u00e1s frecuencia se trata de la fe en Cristo el Se\u00f1or. Esos libros nos hablan de creyentes que viven conscientemente su vida nueva de bautizados, y lo importante de la fe seg\u00fan Cristo (v\u00e9ase la nota en [He_4,12]) es que ella permite el acceso a los bienes sobrenaturales. Se est\u00e1 pues al lado del terreno en donde se debate la pobre gente. Pero aqu\u00ed el Evangelio nos recuerda a esa gran mayor\u00eda de nuestros hermanos para quienes no est\u00e1 asegurado el pan del d\u00eda siguiente y para quienes m\u00e9dicos y servicios de salud constituyen un lujo fuera de su alcance. Su fe mal o poco instruida, muy condicionada por las necesidades del momento [2Re_4,39]; [Jn_2,3], no es menos valiosa a los ojos de Dios. Un optimismo irracional los lleva a veces a pensar que Dios los sacar\u00e1 del apuro, y Dios se reconoce en esa idea que ellos se hacen de \u00e9l. 

{N}2.30:{/} {N}EL PROJIMO {/}[Lc_10,29]
Los m\u00e1s antiguos comentarios rab\u00ednicos de la Biblia - contempor\u00e1neos de los evangelios- muestran que los maestros estaban divididos con respecto a la pregunta de qui\u00e9n es el pr\u00f3jimo. La pregunta que se le plante\u00f3 a Jes\u00fas ten\u00eda pues una gran actualidad. Y las interpretaciones de la palabra {C}pr\u00f3jimo{/} iban de la familia m\u00e1s cercana a los familiares, a todo hermano jud\u00edo, incluso a los pros\u00e9litos que no eran todav\u00eda plenamente jud\u00edos. Pero nadie hab\u00eda traspasado esa barrera tanto nacional como religiosa.
La respuesta de Jes\u00fas es pues absolutamente nueva. Tal como la ha demostrado el fil\u00f3sofo Henri Bergson, pasar del pr\u00f3jimo miembro del mismo grupo social a un pr\u00f3jimo que puede ser cualquier otra persona, no es s\u00f3lo una ampliaci\u00f3n, sino que es acceder a otro mundo. El amor al pr\u00f3jimo que se trataba de practicar entre jud\u00edos y griegos en la Iglesia primitiva a pesar de las desconfianzas mutuas (y eso era una de las principales preocupaciones de Pablo: [2Cor_8,1] - [2Cor_9,1]) era una riqueza nueva dada al mundo. San Juan, por su parte, lo ve\u00eda como un mandamiento totalmente nuevo [Jn_13,34]; [1Jn_2,8]. Si ahora la respuesta de Jes\u00fas no nos parece tan extraordinaria, es simplemente porque esa par\u00e1bola ha transformado ya las conciencias. Sin embargo ese amor al pr\u00f3jimo contin\u00faa apareciendo como una novedad en el mundo actual; si bien se dan numerosos ejemplos de ayuda al pr\u00f3jimo lejano cuando se trata de casos individuales y de salvar a marginados, es cosa m\u00e1s sorprendente cuando el amor permite el reencuentro de grupos sociales entre los cuales existen barreras.

{N}2.31:{/} {N}EL ROSTRO HUMANO DE DIOS {/}[Lc_18,1]
Las par\u00e1bolas en las que Jes\u00fas presta a Dios un rostro tan humano traer\u00e1n tal vez alg\u00fan malestar a varias personas que tienen una formaci\u00f3n filos\u00f3fica. En un primer tiempo a uno lo conmueve esa humanidad de Dios; pero luego recapacita, y la par\u00e1bola ya no es para \u00e9l sino una comparaci\u00f3n de la que uno no debe fiarse demasiado. \u00bfAcaso Dios no es el Unico y el Uno, el Absoluto y la primera Substancia, eterno, inmutable e incomovible? Es ah\u00ed sin embargo, donde la fe ve con mayor claridad que la raz\u00f3n. El Dios de los fil\u00f3sofos, aun cuando le conceden generosamente las dotes de toda persona digna de este nombre, no deja de ser habitualmente concebido a imagen y semejanza de los principios y de los profesores. 
Jes\u00fas en cambio nos invita a ver en \u00e9l todo lo que admiramos en las personas realmente inteligentes, las que gustan de usar el humor y la fantasia; en los amantes, que bien poco observan la moderaci\u00f3n; en los padres, preocupados por sus hijos. Es cierto que dichas par\u00e1bolas han originado figuraciones de Dios y pr\u00e1cticas religiosas que muchas veces olvidaron el misterio de lo Infinito. Pero no debemos desconfiar menos de las certezas de nuestra predicaci\u00f3n y de los discursos respecto de Aquel que nuestra teolog\u00eda ignora mucho m\u00e1s que lo conoce. Uno se pondr\u00e1 m\u00e1s indulgente con respecto a los excesos de la piedad popular si recuerda que la misi\u00f3n propia de la revelaci\u00f3n cristiana es la de iniciar una comuni\u00f3n sencilla y confiada entre Dios y sus hijos e hijas. Nuestra Biblia dej\u00f3 a otros la prosternaci\u00f3n y solamente habla de ella al mencionar la ciudad celestial: [Ap_4,10]; [Ap_5,14]; [Ap_7,11] ...

{N}2.32:{/} {N}ESTABA EN LAS ESCRITURAS {/}[Lc_24,45]
Lucas nos muestra a Jes\u00fas resucitado d\u00e1ndoles a los ap\u00f3stoles y a la Iglesia las bases de una interpretaci\u00f3n cristiana de las Escrituras [Lc_24,27] y [Lc_46,1] - [Lc_47,1].
{C}Los padecimientos del Mes\u00edas y su resurrecci\u00f3n{/}. Ser\u00eda dif\u00edcil encontrar un solo texto que lo diga expl\u00edcitamente, pero s\u00ed toda la historia b\u00edblica est\u00e1 hecha de muertes y de resurrecciones. Muchos salmos son la acci\u00f3n de gracias de un fiel que estaba al borde de la tumba y al que Dios devolvi\u00f3 la vida. El famoso poema del Servidor que se lee en [Is_53,1] habla, sin duda alguna, en la intenci\u00f3n del autor, de la minor\u00eda fiel que asegurar\u00e1 el futuro de Israel. Pero de hecho Dios ha querido que hablara de esa minor\u00eda fiel bajo al figura de un Servidor. Dios permiti\u00f3 que hablara de muerte injusta y de resurrecci\u00f3n, de perd\u00f3n de los pecados y de una posteridad de justos, para expresar el destino de ese pueblo fiel. Eso es suficiente para que apliquemos ese texto al que resum\u00eda en su persona la descendencia de Abrah\u00e1n y el destino del pueblo elegido.
Una palabra de Jes\u00fas en [Jn_10,35] nos recuerda que no se puede cambiar la Escritura. Se podr\u00eda decir que en tal o cual lugar las palabras sobrepasaron el pensamiento del autor, que aparecieron all\u00ed por casualidad... Pero es un hecho que est\u00e1n all\u00ed, y aunque debamos guardar la prioridad a lo esencial del mensaje, la palabra que sorprende, o la imagen ins\u00f3lita han de ser siempre recibidas como un llamado a la reflexi\u00f3n. En una discusi\u00f3n el oponente podr\u00e1 decir que la respuesta de Jes\u00fas en [Jn_10,35] no era incuestionable y que atra\u00eda hacia s\u00ed el texto; de igual modo ser\u00e1 muy dif\u00edcil probarle que la Escritura anunciaba la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas si de partida no ha reconocido a Jes\u00fas como el Mes\u00edas. Una discusi\u00f3n puramente racional del texto muy rara vez conducir\u00e1 a la fe; en el episodio de la Tentaci\u00f3n en [Mt_4,1] y [Lc_4,1], el demonio hace un uso excelente de los textos que cita.
La interpretaci\u00f3n cristiana de la Escritura no se limita a una investigaci\u00f3n racional que reponga los textos en su contexto para no decir m\u00e1s que lo que el autor sagrado quiso decir. Cuando Jes\u00fas dijo: {C}Estaba en la Escritura{/}, no se trata en primer lugar de probar que estaba escrito. Mejor ser\u00eda decir que la resurreci\u00f3n de Jes\u00fas le da a la Escritura una dimensi\u00f3n que antes no ten\u00eda. Hab\u00eda desde ya una interpretaci\u00f3n jud\u00eda que se iba tejiendo a medida que se ampliaba la experiencia del pueblo de Dios, pero ahora los hechos nuevos obligaban a una relectura de los textos. Lo da a entender [Mt_13,52] al hablar de un maestro de la Ley que, despu\u00e9s de haber vivido la experiencia del Reino de Dios, descubre tesoros nuevos en el texto antiguo.
La {C}letra {/}es un instrumento con el que juega libremente el Esp\u00edritu, y la experiencia diaria nos ense\u00f1a que la sabidur\u00eda del libro sagrado penetra en los corazones sin pasar siempre por los caminos de la l\u00f3gica. Muy a menudo una imagen sugiere una l\u00ednea de pensamiento, se hace la conexi\u00f3n con otras im\u00e1genes que nos ofrece el libro, con otros pasajes en donde se encuentran las mismas palabras, y se anudan los hilos para establecer una interpretaci\u00f3n o para descubrir el juego de Dios en las situaciones en que vivimos.
El creyente, o el profeta, que relee la Escritura no traiciona los textos, sino que les da una vida nueva, y al final, habr\u00e1 hecho una obra po\u00e9tica, en el primer sentido del t\u00e9rmino: el poeta es el que {C}crea{/}. La poes\u00eda no se sujeta en primer lugar a las normas did\u00e1cticas, y lo mismo se puede decir, a un nivel m\u00e1s elevado, para la Escritura. Dios es tanto poeta como profesor (para no decir que lo es mucho m\u00e1s) y el Esp\u00edritu Santo insin\u00faa la verdad m\u00e1s all\u00e1 de la letra. Guste esto o no, ese tipo de interpretaci\u00f3n po\u00e9tica o prof\u00e9tica es generalmente m\u00e1s poderosa que la ex\u00e9gesis racional para iluminar el esp\u00edritu. Bien es cierto que se deben prevenir las elucubraciones desquiciadas o perversas, y la segunda carta de Pedro se alza con fuerza contra las interpretaciones personales (v\u00e9ase la nota puesta en [2Pe_1,20] sobre la Inspiraci\u00f3n de la Biblia). Por eso es que se lee la Escritura \u00aben la Iglesia\u00bb; eso no quiere decir que solamente repetimos lo que han dicho los antiguos o lo que dice la jerarqu\u00eda, sino que tenemos los ojos y los o\u00eddos abiertos para asegurarnos de que nos mantenemos en la gran corriente de la tradici\u00f3n y de que no andamos perdidos.
As\u00ed fue como procedi\u00f3 la profec\u00eda en la Iglesia primitiva, y la Escritura nos ha dejado dos modelos insuperables de ella en la carta a los Hebreos y en el Apocalipsis. Un libro, sobre todo, facilit\u00f3 el florecimiento de esa profec\u00eda: fue el de los Salmos. Se cre\u00eda que era totalmente obra de David, y que adem\u00e1s el Mes\u00edas era hijo de David. Esos dos datos reunidos impulsaron el desarrollo de muchas investigaciones sobre tal o cual vers\u00edculo de los salmos. Los letrados y los monjes meditaban sobre las intuiciones y la oraci\u00f3n de David, y a partir de all\u00ed se trat\u00f3 de comprender mejor el misterio de Cristo.
En los dos pasajes de Lucas que hemos citado, Jes\u00fas se atiene a lo que ser\u00e1 la base de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, y a esas primeras lecciones se refiere Lucas cuando nos dice que Jes\u00fas instruy\u00f3 a sus ap\u00f3stoles por el Esp\u00edritu Santo despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n [He_1,2].

{N}2.33:{/} {N}EL VERBO \u00bfES DIOS O NO? {/}[Jn_1,1]
{C}Y El Verbo era Dios.{/} Esa afirmaci\u00f3n ha sido discutida no s\u00f3lo porque exige un m\u00ednimo de reflexi\u00f3n, sino sobre todo porque hiere ciertos prejuicios doctrinales. Tal es el caso de los Testigos de Jehov\u00e1 quienes no dudan en traducir: "la Palabra era un dios". Y para justificar tal traducci\u00f3n se apoyan en el texto de [Jn_10,34] - [Jn_10,36]: la palabra griega {C}Theos{/}, dicen, puede significar tanto un dios como Dios, y cuando se trata de Dios, siempre aparece el art\u00edculo en griego: O Theos, el Dios. Pero aqu\u00ed no hay ning\u00fan art\u00edculo, por lo tanto se trata de un dios.
La realidad es muy diferente. Cuando se trata, no de un sujeto sino de un atributo, como es el caso aqu\u00ed con: {C}era Dios{/}, el griego b\u00edblico pone el art\u00edculo si Dios es considerado como una persona, pero no lo pone si {C}Dios{/} significa la naturaleza divina. Ciertamente aquel que es Dios (o las personas que son Dios) constituyen una sola cosa con la naturaleza divina, pero no es la misma cosa la persona que la naturaleza. Luego, no se usa el art\u00edculo si se dice {C}lo que es{/} Dios, y se usa si designa {C}al que es{/} Dios.
Tenemos un ejemplo de ello en el libro de los Reyes. En [1Re_8,60] Salom\u00f3n declara: "As\u00ed todos los pueblos de la tierra sabr\u00e1n que Yav\u00e9 es Dios y que no hay otro fuera de \u00e9l". Y {C}Dios{/} est\u00e1 sin art\u00edculo: s\u00f3lo Yav\u00e9 es Ser divino. En cambio en [1Re_18,21] El\u00edas dice al pueblo: "Si Yav\u00e9 es Dios, s\u00edganlo, si es Baal, s\u00edganlo". Y Dios est\u00e1 con art\u00edculo porque la elecci\u00f3n es entre dos personas. Lo mismo en [Dt_32,39] y [Jos_2,11] se ven dos ejemplos de {C}Dios{/} sin art\u00edculo, y cada vez es para decir que Yav\u00e9 es un Ser todopoderoso y soberano.
Si pasamos al Nuevo Testamento, encontramos un nuevo dato. Recordamos en el comentario de [Jn_20,11] que desde los d\u00edas de la Resurrecci\u00f3n y de Pentecost\u00e9s, la fe cristiana hab\u00eda adquirido la certeza de que Jes\u00fas era Hijo de Dios en el sentido m\u00e1s firme del t\u00e9rmino. Muy pronto hab\u00edan comenzado a jugar con las palabras {C}Dios{/} y {C}Se\u00f1or{/} para designar al Padre y al Hijo sin que este \u00faltimo fuera privado de su rango divino. Y es f\u00e1cil ver c\u00f3mo Pablo los nombra siempre juntos: para \u00e9l Dios es el Padre, y, de acuerdo a lo que hemos dicho sobre el uso del art\u00edculo en griego, Pablo escribe siempre: {C}el Dios{/}, porque es la persona del Padre.
En esas condiciones, si Juan quer\u00eda decir que el Verbo era de naturaleza divina, es decir, que compart\u00eda la naturaleza divina de Dios-Padre, pero sin ser la misma persona que el Padre, no pod\u00eda sino expresarse tal como lo hizo: el Verbo era {C}Dios{/}, sin art\u00edculo. E inmediatamente despu\u00e9s dice: "Estaba desde el comienzo junto a Dios": y aqu\u00ed aparece {C}el Dios{/}, con art\u00edculo, porque dice que el Verbo estaba cerca de la persona de Dios-Padre.
Es verdad que desde los inicios de la Iglesia, tanto para los jud\u00edos como para los griegos la f\u00e9 cristiana en Jes\u00fas Hijo de Dios, nacido de Dios, y que comparte el misterio divino del Padre, era un desaf\u00edo a la raz\u00f3n filos\u00f3fica y a las religiones que se hab\u00edan ense\u00f1ado, y lo mismo sigue siendo todav\u00eda para los Testigos de Jehov\u00e1. Pues traducir: el Verbo (o la Palabra) era un dios, es absolutamente un absurdo, ya que si quisieran ser consecuentes con su argumento, debieran traducir igualmente en [Jn_16,27]: Sal\u00ed de un dios. Porque all\u00ed tampoco hay art\u00edculo.

{N}2.34:{/} {N}JUAN Y LOS SAMARITANOS {/}[Jn_1,47]
{C}He aqu\u00ed a un verdadero israelita{/}. Cuando el Evangelio habla del Mes\u00edas, recurre habitualmente, no al vocabulario com\u00fan de los jud\u00edos, sino al de los samaritanos, herederos lejanos del reino de Israel y de las tribus del norte. Habl\u00f3 de El\u00edas, el gran profeta de Israel, del Profeta mencionado por el Deuteronomio [Dt_18,15], uno de los libros que figuraban igualmente en la Biblia de los samaritanos; en el vers\u00edculo 45 la frase est\u00e1 torcida y todo el acento est\u00e1 puesto: del cual habl\u00f3 Mois\u00e9s en la Ley, porque los Samaritanos reivindicaban a Mois\u00e9s, pero no a los profetas casi todos jud\u00edos; Jes\u00fas es el hijo de Jos\u00e9, un nombre querido por la gente del norte por que era el territorio de las tribus de Jos\u00e9; y Natanael responde: {C}T\u00fa eres el Rey de Israel{/}. Jes\u00fas reprende evocando el sue\u00f1o de Jacob en Betel, un hombre y un lugar que son todav\u00eda t\u00edpicamente samaritanos.
Todo eso nos lleva a pensar que algunas partes por lo menos del evangelio de Juan fueron escritas para los samaritanos o, m\u00e1s precisamente, para comunidades cristianas del otro lado del Jord\u00e1n donde se sent\u00edan m\u00e1s cerca de los samaritanos que de los jud\u00edos. En el cap\u00edtulo 4 la conversaci\u00f3n excepcionalmente larga con la samaritana mostrar\u00e1 las mismas caracter\u00edsticas, hasta la r\u00e9plica del v. 42, porque la expresi\u00f3n {C}Salvador del mundo{/} parece haber nacido por esa \u00e9poca en la provincia de Samar\u00eda. En los cap\u00edtulos siguientes Juan escribir\u00e1 muchas veces: {C}los jud\u00edos{/}, como si hablara de un grupo extranjero.
El descubrimiento en China de documentos importantes provenientes de cristianos llamados {C}nestorianos{/} que llevaron all\u00e1 el Evangelio en el siglo sexto ha arrojado alguna luz sobre sus tradiciones antiguas. Proven\u00edan de pa\u00edses situados al este del Jord\u00e1n y se consideraban como los herederos de Juan; en cambio sus tradiciones miraban con desconfianza a los jud\u00edos de Judea.

{N}2.35:{/} {N}LOS SIMBOLOS DEL EVANGELIO DE JUAN {/}[Jn_2,11]
Es verdad que el Evangelio de Juan se aplic\u00f3 a descubrir el simbolismo de muchos detalles de los acontecimientos de que fue testigo; hall\u00f3 la clave de ellos en su conocimiento de las Escrituras. Algunos plantear\u00e1n actualmente la pregunta: \u00bfquiso Dios todos esos simbolismos? \u00bfLos ten\u00eda presente en su esp\u00edritu Jes\u00fas cuando actuaba? \u00bfNo son m\u00e1s bien una interpretaci\u00f3n de Juan, admirable tal vez, pero no menos subjetiva?
Es imposible dar una respuesta sencilla a esas preguntas. Hemos tenido oportunidad de recordar que nunca ha habido una interpretaci\u00f3n "\u00fanica" de la Escritura. Ella es portadora del Esp\u00edritu [2Tim_3,16] y es el Esp\u00edritu quien ense\u00f1a a cada uno una parte de los tesores que ella encierra. Se\u00f1alaremos aqu\u00ed algunos simbolismos que parece que fueron inscritos por Juan en su relato de las bodas de Can\u00e1.
{N}CAN\u00c1{/}
El evangelista ha conservado en la memoria ese acontecimiento de Can\u00e1, pero lo relee ahora a la luz de la Resurrecci\u00f3n y las aproximaciones simb\u00f3licas se multiplican porque se revela ahora la alegr\u00eda de las Bodas de Dios con la humanidad.
Las primeras palabras del relato sit\u00faan la fiesta en el tiempo: el tercer d\u00eda. Es el \u00faltimo d\u00eda de la "semana inaugural" que sigue al Pr\u00f3logo del Evangelio de Juan, es pues el s\u00e9ptimo d\u00eda desde el comienzo del ministerio en Galilea, en la presentaci\u00f3n que de \u00e9l hace el cuarto evangelista.
Ese tercer d\u00eda repone el acontecimiento en la historia de la salvaci\u00f3n. Con ocasi\u00f3n de la teofon\u00eda y de la conclusi\u00f3n de la Alianza en el Sina\u00ed, Dios hab\u00eda dicho a Mois\u00e9s: "Vuelve donde el pueblo y m\u00e1ndales que se purifiquen hoy y ma\u00f1ana...; y est\u00e9n listos para pasado ma\u00f1ana (el tercer d\u00eda) porque pasado ma\u00f1ana Yav\u00e9 bajar\u00e1 a vista de todos sobre el monte Sina\u00ed" [\u00c9x_19,10] - [\u00c9x_19,11].
Pero el tercer d\u00eda le recuerda tambi\u00e9n al creyente la Resurrecci\u00f3n de Cristo y las promesas de la vida eterna.
Sin embargo, en Can\u00e1 "no hab\u00eda llegado su hora", hora de la pasi\u00f3n y de la cruz, pero hora tambi\u00e9n en la que resplandecer\u00e1 su Gloria de Hijo de Dios y su amor por los hombres.
"La madre de Jes\u00fas", la primera que se menciona en el relato, interviene discretamente junto a su hijo; est\u00e1 atenta a la falta de vino sin el cual la fiesta habr\u00eda sido un fiasco. Mar\u00eda, hija de Israel, presenta a su hijo la angustia de su pueblo; junto con \u00e9l, ella aguarda la salvaci\u00f3n que le ha sido prometida. Ante la petici\u00f3n de su madre, Jes\u00fas responde con un registro muy diferente: "Mujer, \u00bfqu\u00e9 hay entre t\u00fa y yo?" \u00bfQu\u00e9 hay de com\u00fan en efecto entre la carencia de vino, un incidente lamentable, pero banal, y la "primera de las se\u00f1ales" por la que Jes\u00fas manifiesta su gloria?: a partir de ese momento, El instaura el reino de Dios en la tierra.
La referencia a la Hora insiste en esa distancia entre el hecho puntual y la revelaci\u00f3n mesi\u00e1nica del acontecimiento. Mar\u00eda comprende que la respuesta de Jes\u00fas va infinitamente mucho m\u00e1s all\u00e1 y ordena a los sirvientes: "Hagan todo lo que El les mande"; a su vez ella los invita a la actitud fundamental que la ha hecho vivir y actuar desde el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n: Yo soy la esclava del Se\u00f1or, que se haga seg\u00fan tu palabra [Lc_1,38].
Mar\u00eda se revela bajo un doble aspecto: como hija de Israel se la ve siendo solidaria con su pueblo, como madre de Jes\u00fas, es desde ya la figura de la Iglesia, el Israel de Dios.
Jes\u00fas hace servir el vino en la mesa de Can\u00e1, usando las jarras de piedra que conten\u00edan el agua de las purificaciones rituales, s\u00edmbolo cultual del juda\u00edsmo. Ese vino otorgado en profusi\u00f3n y conservado hasta ese d\u00eda, proclama la eclosi\u00f3n de la Alianza nueva, anunciada por los profetas e inaugurada en Jesucristo.
De ese modo la historia de la humanidad s\u00f3lo tiene dos tiempos: el tiempo de la promesa y el tiempo del cumplimiento. Por su misterio pascual Cristo lleva a su plenitud y transfigura esa historia: invita a la humanidad a participar del fest\u00edn eterno de las Bodas del Cordero [Ap_19,9].

{N}2.36:{/} {N}YO HE BAJADO DEL CIELO {/}[Jn_6,33]
{C}El pan que Dios da es el que ha bajado del cielo y que da vida al mundo{/}. Nos encontramos siete veces en este cap\u00edtulo con esa palabra: {C}bajado del cielo{/}. Es suficiente para darnos a entender que para Juan esa afirmaci\u00f3n es esencial. Es muy dif\u00edcil de aceptar por quien tenga una formaci\u00f3n algo racionalista: \u00bfc\u00f3mo el Hijo, siendo Dios, puede bajar del cielo? En el siglo cuarto se acus\u00f3 a los nestorianos de dividir a Cristo: insist\u00edan de tal manera en la realidad humana de Jes\u00fas, que parec\u00eda que fuera una persona aparte del Hijo de Dios. Era algo as\u00ed  como si de lo alto del Cielo el Hijo eterno se hubiera unido estrechamente a un hombre al que piloteaba, asumiendo todo lo que ese hombre excepcional hiciera. Puede ser que los nestorianos hayan cometido ese error, pues nosotros lo cometemos con mucha frecuencia. Existe una manera muy com\u00fan de hablar de Jes\u00fas, que pone una gran distancia entre \u00e9l y el misterio de Dios en donde mora el Hijo eterno.
A lo mejor algunos dir\u00e1n: el Hijo no puede perder su condici\u00f3n divina y cambiarla por una condici\u00f3n humana. Por cierto, El no pierde su naturaleza divina, sino que de alguna manera la depone para volver a tomarla [Jn_10,17], lo que es muy diferente. Esa encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios [Jn_1,14] no puede m\u00e1s que chocar a nuestra raz\u00f3n tal como a la concepci\u00f3n del ser divino que exist\u00eda entre los fil\u00f3sofos griegos. Sin embargo se la encuentra en todos los textos del Nuevo Testamento que nos hablan del misterio del Hijo; v\u00e9ase [Jn_3,32]; [Jn_6,62]; [Jn_8,14] y la nota en [Flp_2,6].

{N}2.37:{/} {N}LA CRISIS DE LOS DISC\u00cdPULOS {/}[Jn_6,66]
Juan es el \u00fanico que nos habla de tal crisis en la audiencia de Jes\u00fas y del alejamiento de numerosos disc\u00edpulos, aunque los sin\u00f3pticos tambi\u00e9n dar a entender que hubo una reducci\u00f3n de la masa que lo rodeaba. [Mc_9,30] nos dice un poco despu\u00e9s que Jes\u00fas iba de un lugar a otro y que no quer\u00eda que se supiera donde estaba porque estaba ocupado instruyendo a sus disc\u00edpulos. Se puede pensar entonces que ya no eran las muchedumbres las que acud\u00edan y, si tomamos en cuenta lo que Juan dice en este p\u00e1rrafo, se comprende mejor como, en los otros evangelios, Jes\u00fas pasa de la ense\u00f1anza a las muchedumbres a la formaci\u00f3n de los verdaderos fieles.
Pero, si hubo una crisis y grave, \u00bfcu\u00e1l fue el motivo? Juan da una doble respuesta. La primera es que la turba estaba decepcionada por el mesianismo (otros dir\u00e1n por la negativa de mesianismo) de Jes\u00fas. Cada uno se hac\u00eda en Israel su propia idea del Mes\u00edas, pero hab\u00eda sin embargo un punto en com\u00fan y ese era la restauraci\u00f3n nacional. Pues bien, cuando la popularidad de Jes\u00fas llega a su punto m\u00e1s alto, se derrumba. [Mc_6,45] confirma a su manera la desilusi\u00f3n de que nos habla [Jn_6,14].
El segundo motivo es m\u00e1s de fondo. Rehusar el mesianismo tal como lo entend\u00eda el pueblo no pon\u00eda en tela de juicio la ense\u00f1anza de Jes\u00fas; aqu\u00ed en cambio Juan ha querido que captemos la incapacidad de los simpatizantes por ponerse a la altura de la revelaci\u00f3n que Jes\u00fas les entregaba. Lo estimaban enormemente como Maestro, se maravillaban de sus poderes como sanador, cre\u00edan que Dios actuaba por medio de \u00e9l, pero cuando comenzaron a percibir lo que Jes\u00fas llevaba consigo lo abandonaron. Hay personas que s\u00f3lo juran por tal o cual gran hombre y que aceptan como sagrado todo lo que diga. Esto provoca molestia o burla; felizmente esas personas no son numerosas y la mayor\u00eda muestra m\u00e1s sabidur\u00eda. Pues bien, fue precisamente esa mayor\u00eda del pueblo jud\u00edo, alertada por la Ley en contra de cualquier culto a la personalidad, la que se escandaliza porque Jes\u00fas elude cualquier comparaci\u00f3n y cualquier esfuerzo por ubicarle un sitio entre los Maestros y los Profetas. 
Juan no cre\u00f3 de la nada el discurso del cap\u00edtulo 6; debi\u00f3 reunir aqu\u00ed varias sentencias que Jes\u00fas opon\u00eda a la esperanza mesi\u00e1nica tal como la encontraba en el pueblo. Ahora bien, Jes\u00fas dice y repite que El es el pan que ha bajado del cielo. Y lo que es a\u00fan m\u00e1s grave, todas sus afirmaciones se desligan del Antiguo Testamento al que cita cuidadosamente. \u00a1Cu\u00e1n lejos se est\u00e1 de los escritos religiosos de su tiempo e incluso de los libros m\u00e1s tard\u00edos del Antiguo Testamento! Jerusal\u00e9n... el Templo..., los suspiros de Israel oprimido..., la compasi\u00f3n del Eterno por su pueblo... Muy por el contrario Jes\u00fas parece s\u00f3lo interesarse en que el Padre sea descubierto en el Hijo: all\u00ed est\u00e1 el reino. Y si la hora es \u00fanica, es porque Dios se ha hecho presente.
Los disc\u00edpulos ponen pie atr\u00e1s porque no est\u00e1n dispuestos a abandonar toda su herencia religiosa por la sola fe en aquel que ejerce sobre ellos una tal atracci\u00f3n: no s\u00f3lo escucharle y creerle sino creer en El. \u00bfQui\u00e9n se lo reprochar\u00eda{C}? Nadie puede venir a m\u00ed si mi Padre no se lo ha concedido {/}(65). 
Jes\u00fas nunca les dijo que renegaran de sus pr\u00e1cticas religiosas, sino que ellas someterse a algo muy distinto: la b\u00fasqueda y la experiencia de una comuni\u00f3n con Dios por el Hijo, y gracias a la vida en el Esp\u00edritu. Es f\u00e1cil ver que esa crisis de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas est\u00e1 siempre latente en el mundo cristiano: la idea de que la totalidad de Dios y del universo nos sea ofrecida hoy mismo en \u00e9l y s\u00f3lo en \u00e9l es intolerable para los sabios, y algunos no descansar\u00e1n hasta que no hayan hecho de Jes\u00fas uno de los m\u00e1s grandes o el m\u00e1s grande entre los hombres, pero sin {C}creer en El. {/}

{N}2.38:{/} {N}NO HAY OTRO NOMBRE {/}[He_4,12]
No hay salvaci\u00f3n en ning\u00fan otro. Podr\u00edamos preguntarnos qu\u00e9 entiende Pedro por salvaci\u00f3n. Dios se hab\u00eda manifestado como el \u00fanico Salvador de su pueblo y como el \u00fanico Nombre por el cual los hombres deb\u00edan ser salvados. Pero ahora, como lo proclama Pedro, toda la obra de Dios en Israel pasar\u00e1 por ese Mes\u00edas ya instalado a su derecha [Sal_110,1]. La salvaci\u00f3n que no se encuentra en nadie m\u00e1s es en primer lugar la "liberaci\u00f3n de Israel" [Lc_2,25] que aguardaban muchos de los auditores de Pedro. Y Pedro no vacila en prometerles tiempos mejores [Lc_3,20].
Pero los profetas nunca separaron la salvaci\u00f3n de Israel de una renovaci\u00f3n interior de los creyentes. Y los ap\u00f3stoles van inmediatamente a acentuar esa salvaci\u00f3n aportada a los que creen; no se habla de cristianos sino de "salvados" [Lc_2,47]. No hay duda de que ten\u00edan conciencia de ser salvados y lo manifestaban en su vida cotidiana. Pero \u00bfpodr\u00eda eso durar? En el entusiasmo del primer momento, el que cree se siente renovado y tiene la impresi\u00f3n de que sus problemas se han resuelto. O m\u00e1s sencillamente como dicen algunas personas: "Ayer eso me paralizaba, ahora ya no me hago m\u00e1s un mundo". La presencia de una persona amada que pasa a ser el centro de nuestra existencia basta para darnos alas: Jes\u00fas era amado. Y no hablemos del don del Esp\u00edritu.
Jam\u00e1s habr\u00edan pensado en renegar del pasado de Israel, de la revelaci\u00f3n hecha a los profetas, de los recursos y de la fe de la comunidad jud\u00eda, que hab\u00eda producido ap\u00f3stoles y m\u00e1rtires, sin considerar la multitud de justos humildes y an\u00f3nimos. Estos convertidos quer\u00edan ser fieles a la Ley [Dt_30,10]; [Is_51,7]; [1Mac_1,57];[Sal_1,2] y la Alianza [1Mac_2,20]; [Sal_78,37] y esa era la manera de vivir la fe, como lo dice la carta a los Hebreos en el gran cap\u00edtulo 11. Pero no es lo mismo creer en Dios a partir de las intervenciones de su Providencia, o bien de creer en la alianza de Dios con Israel, escrita tanto en la historia como en la Escritura; o bien de recibir a Jes\u00fas como el Hijo Unico, Dios encarnado que vino a nosotros para compartir nuestra condici\u00f3n. Este acontecimiento \u00fanico es m\u00e1s poderoso que cualquier otra revelaci\u00f3n para atraer al coraz\u00f3n humano a la confianza en Dios Padre, y a la humildad y al amor verdadero, a ejemplo de Jes\u00fas.
Pues bien, con Jes\u00fas la fe hab\u00eda adquirido una dimensi\u00f3n nueva. Por eso las cartas de Pablo no hablan s\u00f3lo de la fe en Cristo [He_21,21]; [G\u00e1l_2,16] ... sino de la fe de Cristo, es decir, propia de los cristianos, que se apoya en Cristo, que es seg\u00fan Cristo [He_3,16]; [Rom_3,22]; [Flp_3,9] ...) La prueba de que la fe de Cristo ha transformado el panorama psicol\u00f3gico y espiritual del creyente la tenemos en el don del Esp\u00edritu que acompa\u00f1aba al bautismo. En \u00e9l no s\u00f3lo se daba un carisma, un favor sensible destinado a recompensar al creyente sino que un mundo nuevo se le abr\u00eda y se abr\u00eda en \u00e9l.
Esta salvaci\u00f3n personal, que ocupar\u00e1 pronto el primer lugar en la Iglesia, es una renovaci\u00f3n en profundidad del alma creyente. En primer lugar hay un perd\u00f3n de los pecados. Porque Jes\u00fas ha dejado al descubierto el pecado como no se lo hab\u00eda hecho antes de \u00e9l; basta con leer el Serm\u00f3n de la Colina. Para algunos de los oyentes de Pedro el pecado consiste tambi\u00e9n en haber aprobado la condenaci\u00f3n de Jes\u00fas, y para todos los dem\u00e1s el haber deso\u00eddo sus llamados. Pero ahora Dios ofrece una reconciliaci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda que las del pasado, esencialmente porque \u00e9l ha manifestado su inmenso amor y su poder de perd\u00f3n, por la cruz de Cristo. Aun cuando los creyentes no supieran expresar bien todav\u00eda su fe en ese Hijo de Dios, estaban en conscientes de que lo hab\u00edan ganado todo: ellos eran, para retomar el lenguaje de los profetas, el "resto de Israel" y los "salvados de Si\u00f3n" [Is_4,3].
Pues bien, cuando Pedro dice que el que cree se salva, no se trata principalmente de escapar a una condenaci\u00f3n o a un apocalipsis inminente [He_2,21], como se pens\u00f3 durante los primeros a\u00f1os de la Iglesia [1Tes_5,1] - [1Tes_5,4]; [2Tes_1,6].  La salvaci\u00f3n es una plenitud. Los salvados son a la vez beneficiarios y cooperadores del misterio de salvaci\u00f3n que Dios efect\u00faa en el coraz\u00f3n de la historia humana. Y cuando miran en su derredor, no pueden dudar de que han entrado con cuerpo y alma en un estado, o m\u00e1s bien en una verdad propia de los que creyeron y entraron en la Iglesia.
Cuando Pedro dice, no s\u00f3lo para Israel sino para todos los pueblos: Ning\u00fan otro Nombre bajo el cielo ha sido dado a los hombres, no est\u00e1 limitando la obra de la salvaci\u00f3n. No niega el trabajo de Dios en esa gran parte de la humanidad que no conocer\u00e1 a Cristo; m\u00e1s bien habla por los que lo est\u00e1n escuchando y para ese pueblo que Dios ya se eligi\u00f3 para ser el portador de sus misterios. Y no dice tampoco que los que no creen ser\u00e1n condenados, sino que pierden esa salvaci\u00f3n que era el gran don de Dios.

{N}2.39:{/} {N}BAUTISMO E IMPOSICION DE MANOS {/}[He_8,14]
Ese p\u00e1rrafo distingue el bautismo de la imposici\u00f3n de manos que confiere el Esp\u00edritu [He_19,6]. Ambas cosas se distinguen n\u00edtidamente en [Heb_6,2]. En cambio los evangelios hablaban del bautismo en el Esp\u00edritu Santo que no era m\u00e1s que el bautismo cristiano, y lo opon\u00edan al bautismo de agua que era el de Juan Bautista.
Hay que recordar aqu\u00ed las palabras de Pedro en [He_10,47]: {C}los que han recibido el Esp\u00edritu Santo igual que nosotros{/}. Si nos atenemos igualmente al detalle de las explicaciones de Pedro en [He_11,16], hay que concluir que desde los primeros d\u00edas los ap\u00f3stoles quisieron transmitir por una imposici\u00f3n de manos (v\u00e9ase [N\u00fam_27,18]) el don que hab\u00edan recibido. Tal vez Jes\u00fas les hab\u00eda dicho algo en esos d\u00edas que siguieron a su Resurrecci\u00f3n y durante los cuales les dio sus instrucciones por el Esp\u00edritu Santo: [He_1,2]. En cambio no hablan del bautismo "en el Esp\u00edritu" tal como Jes\u00fas lo hab\u00eda dicho. Parece pues que desde sus or\u00edgenes la iniciaci\u00f3n cristiana incluy\u00f3 ambos ritos y uno s\u00f3lo puede preguntarse si estaban unidos o hab\u00eda un intervalo entre ellos. Por otra parte es cierto que la imposici\u00f3n de manos pas\u00f3 a ser sin ninguna ruptura de sentido o de pr\u00e1ctica nuestra confirmaci\u00f3n.
Las controversias modernas sobre un bautismo del Esp\u00edritu, que ser\u00eda independiente del sacramento de la confirmaci\u00f3n, se deben a la conjuntura actual. Como el bautismo y la confirmaci\u00f3n se administran lo m\u00e1s a menudo sin que haya habido el proceso normal de conversi\u00f3n y de descubrimiento de Cristo, el Se\u00f1or, lo que les da su pleno sentido, las manifestaciones visibles o carism\u00e1ticas del Esp\u00edritu son m\u00e1s raras o m\u00e1s discretas. Por eso a ciertos grupos les parece importante retomar ese proceso, con la esperanza con frecuencia recompensada de obtener tales gracias. Pero pretender que el Esp\u00edritu no es dado por la confirmaci\u00f3n y que es necesario a\u00f1adir otros ritos, ser\u00eda sin duda un menosprecio de la manera com\u00fan y tradicional de la vida cristiana.

{N}2.40:{/} {N}EL DECRETO DE JERUSALEN {/}[He_15,22]
Dijimos en el comentario de [He_15,22] que a lo mejor Lucas junt\u00f3 aqu\u00ed en un mismo relato el encuentro de Jerusal\u00e9n y el decreto tomado posteriormente por Santiago para su propia di\u00f3cesis con mayor\u00eda de jud\u00edos. Debemos notar que varios manuscritos perteneciendo al grupo llamado occidental llevan un texto diferente para los vers\u00edculos 20 y 29. All\u00ed las prohibiciones son parcial o totalmente suprimidas y en cambio se pide a los cristianos no jud\u00edos que respeten la gran ley de la caridad ya sugerida en el Lev\u00edtico [Lev_19,18] y [Lev_19,34]: no hagan a otros lo que ustedes no quieren que les hagan.
Cuando se examina este cap\u00edtulo junto con el de Pablo en [G\u00e1l_2,1], varios detalles dan a pensar que el encuentro se desarroll\u00f3 en el marco de la fiesta de la Consagraci\u00f3n del Templo. De esta liturgia provienen el texto de Amos con la menci\u00f3n de la choza de David, que es el Templo, y los ap\u00f3stoles comparados a las columnas del Templo [G\u00e1l_2,9], y la alusion al yugo que "nuestros padres no fueron capaces de soportar". Siguiendo el ejemplo de moderaci\u00f3n dado por los mismos jud\u00edos respecto de los pros\u00e9litos que se les juntaban, la Iglesia iba m\u00e1s lejos todav\u00eda y les garantizaba la libertad respecto de las leyes de lo puro y lo impuro.
As\u00ed, pues, parece que nuestro texto fue retocado m\u00e1s tarde para ponerlo en consonancia con el decreto mencionado en [He_21,25], el cual manten\u00eda esas reglas para las regiones cercanas a Palestina. 

{N}2.41:{/} {N}JES\u00daS ES EL SE\u00d1OR: \u00bfLO INVENT\u00d3 LA FE ? {/}[Rom_1,5]
La figura de Jes\u00fas, tal como se desprende de los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, es la de un rab\u00ed, un maestro de la Ley en la m\u00e1s pura tradici\u00f3n del pueblo de Israel [Jn_3,2]. Anque, posteriormente, se haya dado a los conflictos con los fariseos un poco m\u00e1s de importancia que la que hab\u00edan tenido, no se ha olvidado sin embargo que la ense\u00f1anza de Jes\u00fas se aproximaba a la de los fariseos en muchos puntos [Mc_2,16]; [Mc_12,28]; [Mc_12,32]. Disc\u00edpulos y adversarios le ve\u00edan como un maestro de la ley autodidacto [Jn_7,15]. Pues bien, \u00bfc\u00f3mo se pudo pasar de ah\u00ed a la figura de Cristo tal como aparece de modo muy especial en las cartas de Pablo: el Se\u00f1or de la historia, el nuevo Ad\u00e1n, aquel que ha recibido un "Nombre" incomunicable?
Los ap\u00f3stoles y toda la comunidad cristiana, que ha nacido de esta certidumbre, han cre\u00eddo la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. No se dudaba de que \u00e9l fuera el Mes\u00edas; tambi\u00e9n se cre\u00eda que \u00e9l era hijo de Dios en un sentido todo especial, completamente diverso de lo que los jud\u00edos entend\u00edan con este t\u00e9rmino. Pero hizo falta mucho tiempo para deducir de ello todas las consecuencias, y es seguro que este paso fue  m\u00e1s dif\u00edcil para aquellos que hab\u00edan conocido personalmente a Jes\u00fas y lo hab\u00edan visto a trav\u00e9s del cristal de su cultura jud\u00eda. No porque Jes\u00fas no hubiera sido plenamente jud\u00edo incluso en su manera de ense\u00f1ar, sino porque lo que ellos hab\u00edan amado en \u00e9l les imped\u00eda ir m\u00e1s lejos. Ellos se ve\u00edan reflejados ciertamente en la carta de Santiago, el m\u00e1s "jud\u00edo" de los escritos apost\u00f3licos. El autor de esta carta, aun reconociendo a Jes\u00fas como "nuestro Se\u00f1or", ve\u00eda ante todo en \u00e9l al maestro de una ley nueva que recoge lo mejor del Antiguo Testamento [Sant_2,1] y [Sant_2,8].
Las comunidades cristianas de Palestina se van, pues, a mantener apegadas a esta imagen que les ha quedado del rab\u00ed galileo, impulsadas  por el grupo de Nazaret, los "hermanos de Jes\u00fas" [G\u00e1l_1,19]. \u00c9l hab\u00eda resucitado, sin duda, pero no hab\u00eda retrasado el reloj del mundo, y su herencia era ante todo una moral depurada. En algunas generaciones estos "judeo-cristianos" se van a encontrar como extranjeros a la fe de la Iglesia, cuyo centro pasar\u00e1 mientras tanto de Jerusal\u00e9n a Roma.
Es aqu\u00ed donde Pablo juega un papel decisivo sin propon\u00e9rselo. \u00c9l no ha inventado al Cristo Se\u00f1or y Redentor: ya estaba presente en las primeras proclamaciones de Pedro ([He_2,32]; [He_3,15]). Pero Pablo no hab\u00eda sido marcado (y al mismo tiempo limitado) por la imagen y las palabras del rab\u00ed galileo; muy al contrario, su conversi\u00f3n hab\u00eda sido un encuentro con el mismo Dios en la persona de Jes\u00fas, y la hab\u00eda tomado de lo alto por su relaci\u00f3n con la predicaci\u00f3n itinerante del Maestro [2Cor_5,16]. 
Si Jes\u00fas no hubiera resucitado, se habr\u00eda quedado como un simple maestro: sus palabras habr\u00edan sido quiz\u00e1 m\u00e1s importantes que \u00e9l mismo. Pero si era verdad que su cuerpo hab\u00eda desaparecido del sepulcro la ma\u00f1ana de Pascua, aquello supon\u00eda un quebranto en las leyes del universo. A partir de entonces todas las apariciones del resucitado encerraban un solo mensaje: \u00a1Jes\u00fas Se\u00f1or! Se estaba muy lejos del Jerem\u00edas aureolado de gloria o del El\u00edas llevado al cielo. En Pentecost\u00e9s Pedro dice que por esta resurrecci\u00f3n Dios hab\u00eda rehabilitado a su "santo Servidor" [He_3,13], pero a\u00f1ade: "Dios lo ha hecho Se\u00f1or". Bien pronto habr\u00e1 que reconocer en Jes\u00fas al "hijo de la mujer elevado al cielo para tomar en sus manos el Libro de la Historia" [Ap_12,5]; [Ap_5,7]. Pablo y Juan tienen todo el derecho para hablar de ello porque son verdaderos testigos: ambos han sido invitados a echar una ojeada all\u00e1 arriba [Ap_4,1]; [2Cor_12,2].
Ahora era la persona de Jes\u00fas la que daba la clave de sus palabras, porque \u00e9l era Dios nacido de Dios. Cuando Pablo hable de Cristo como "imagen de Dios" [Col_1,15], no nos invitar\u00e1 ante todo a reencontrar en los gestos de Jes\u00fas la bondad del Padre: \u00e9l pensar\u00e1 m\u00e1s inmediatamente en el Hijo que, desde el origen, es la manifestaci\u00f3n, proyecci\u00f3n y sabidur\u00eda activa de Dios eternamente invisible. Es \u00e9l quien ha atravesado el tiempo y nuestra historia, para que por \u00e9l toda la creaci\u00f3n y la historia de los hombres vuelvan al misterio divino [Col_1,20].
En los evangelios Jes\u00fas s\u00f3lo quer\u00eda ser el anunciador del Reino de Dios. Pero con Pablo s\u00f3lo hay Reino en el Hijo hecho hombre y resucitado [Col_3,1]. Ah\u00ed se sit\u00faa la zanja entre la fe cristiana y la posici\u00f3n de aquellos que, entre los jud\u00edos, sienten la m\u00e1xima simpat\u00eda por la figura de Jes\u00fas. No ha sido Pablo el que ha elevado un muro de incomprensi\u00f3n: el esc\u00e1ndalo estaba en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y en su muerte en cruz.
El esc\u00e1ndalo no es menor para el cristiano de nuestros d\u00edas. Por mucha fe que tengamos, a veces nos asalta la duda: \u00bfser\u00e1 verdad todo esto? Y muchos libros escritos por incr\u00e9dulos o incluso por cristianos instruidos corroboran nuestras dudas: "\u00bfLa resurrecci\u00f3n? No hay otra prueba sobre ella que un sepulcro vac\u00edo... Por otra parte, \u00bflo sabemos?... Despu\u00e9s se ha interpretado, se ha cre\u00eddo ver... Se dice que ha resucitado, era un modo de rodearle de una aureola y de reafirmar la esperanza de la comunidad...".
Todas estas razones no dan sin embargo raz\u00f3n de una convicci\u00f3n \u00edntima en el coraz\u00f3n del creyente; un instinto de Dios le dice que la verdad est\u00e1 en el misterio y no en las interpretaciones que pretenden eliminarlo [1Jn_2,27]. Hablamos de "un instinto de Dios", porque \u00e9sta no es una cuesti\u00f3n de sentimiento. Nosotros creemos, lo cual quiere decir ante todo que recibimos el testimonio de los ap\u00f3stoles y de la Iglesia y creemos como ellos creyeron. Pero si nosotros aceptamos la fe, Dios no nos dejar\u00e1 solos con nuestras dudas, pues hay una promesa para aquel que cree: el don del Esp\u00edritu Santo [He_2,38]. Los textos b\u00edblicos del Antiguo y Nuevo Testamento dicen claramente que no se da fe sin una experiencia espiritual [Heb_12,18] y sigue siendo m\u00e1s verdadero para aquellos que viven, como es con frecuencia nuestro caso, en una civilizaci\u00f3n impermeable a la fe [1Cor_12,3].

{N}2.42:{/} {N}EL VOCABULARIO DE LA JUSTIFICACI\u00d3N {/}[Rom_3,20]
Desde el momento en que abordamos los textos tan importantes de Pablo sobre la "justificaci\u00f3n", es bueno precisar el sentido de las palabras que \u00e9l emplea y que deberemos expresar bien en nuestra lengua que no es la suya. La diferencia por lo dem\u00e1s no est\u00e1 s\u00f3lo aqu\u00ed entre el griego y el castellano; Pablo utiliza las palabras de la Biblia griega de los {C}Setenta{/}, la que en cierta medida hab\u00eda determinado el lenguaje religioso de los jud\u00edos de lengua griega, y esas palabras deben ser comprendidas a la luz de las experiencias religiosas del Antiguo Testamento.
Nuestro vocabulario de la justificaci\u00f3n y de la gracia ha estado marcado fuertemente por las interminables controversias teol\u00f3gicas y por las pol\u00e9micas entre cat\u00f3licos y protestantes del siglo 16 al 18. Nuestros antepasados de antes de Cristo estaban muy lejos de imaginar semejantes cuestiones. El vocabulario de la redenci\u00f3n, del pecado, de la justificaci\u00f3n, ha nacido de la experiencia que ten\u00edan de las entre grupos o personas, entre uno menos importante y otro m\u00e1s poderoso que pasa a ser su protector. El m\u00e1s poderoso concede una alianza con obligaciones rec\u00edprocas. Sucede que el inferior se rebela, que {C}peca{/} contra su soberano ([2Re_18,14]; [Ez_17,15]) y lo traiciona. Por su parte el soberano puede apreciar la fidelidad de su aliado y lo considera como {C}justo{/}. 
All\u00ed tenemos las palabras de la Alianza. Por cierto no se duda de la misericordia de Dios, se sabe que perdona, pero tambi\u00e9n el pueblo es consciente de la justicia de Dios: Si pone en pr\u00e1ctica los mandamientos de la Alianza, se merecer\u00e1 una mirada favorable de Dios. Los profetas har\u00e1n progresar la espera del juicio: entonces Dios justificar\u00e1 a los suyos, es decir, los reconocer\u00e1 como justos y los perdonar\u00e1. Otra idea se abre camino mientras el pueblo sigue pecando: el hombre necesita de una conversi\u00f3n y esa no puede ser sino la obra de Dios [1Re_18,37]; pero no es la palabra justificaci\u00f3n.
Despu\u00e9s del Exilio, en la oraci\u00f3n de los Salmos, vemos desarrollarse el deseo del creyente sincero de cumplir del mejor modo los preceptos de la Ley, sabiendo que quien los ponga en pr\u00e1ctica vivir\u00e1 por ellos [Lev_18,5]. Conocedor de su propia debilidad, no se cansar\u00e1 de pedir a Dios un {C}coraz\u00f3n puro{/} dispuesto a observar su Ley. Pero cuando leemos que {C}Dios justifica{/}, eso significa siempre que reconoce la justicia de alguien y que la proclama.
Esta era la manera de sentir y de expresarse de los creyentes de origen jud\u00edo, o de los convertidos a la religi\u00f3n jud\u00eda a los que se dirig\u00eda Pablo. El, sin embargo, propone una reorientaci\u00f3n radical de las palabras y de la actitud religiosa. Hasta entonces, la {C}justificaci\u00f3n{/} depend\u00eda sobre todo del hombre y de su fidelidad en poner en pr\u00e1ctica los preceptos de la Ley. La {C}justicia{/} era un conjunto de cualidades reunidas en el coraz\u00f3n y en la vida del creyente, pero se la apreciaba en primer lugar como una perfecci\u00f3n moral y legal que merec\u00eda la benevolencia de Dios. La relaci\u00f3n con Dios era en buena parte jur\u00eddica: la Ley establec\u00eda un c\u00f3digo de derechos y obligaciones, y a\u00fan cuando la piedad esperara mucho de la misericordia divina, cada cual se hac\u00eda responsable de su propia justificaci\u00f3n.
Pablo, ahora, descubre el valor universal de la venida del Cristo, es decir, del Mes\u00edas. Por \u00e9l, y gracias a la fe, Dios reordena la persona humana. La palabra griega que Pablo utiliza significaba tanto "justicia" como "proceso de justificaci\u00f3n" (llegar a ser justo, o hacerse justo, o reconocer como justo). Ahora eso la {C}justificaci\u00f3n{/} ser\u00e1 una refundici\u00f3n de la persona en lo m\u00e1s profundo de s\u00ed misma: la fe cristiana abre el esp\u00edritu y lo sit\u00faa en el coraz\u00f3n de la verdad. Si la palabra justi-ficar nos desconcierta, es f\u00e1cil reemplazarla por otras palabras castellanas que tienen un origen muy pr\u00f3ximo: recti-ficar, re-habilitar, re-ordenar, re-ajustar, re-formar...
Esa media vuelta de la palabra ir\u00e1 acompa\u00f1ada de una evoluci\u00f3n de la palabra, {C}compra{/} o {C}redenci\u00f3n{/} (v\u00e9ase la nota en [Mt_20,28]). Por otra parte, el hecho de que la nueva justicia sea una perfecci\u00f3n interior, obra de Dios, lleva a reubicar una con respecto a la otra las palabras {C}santo{/} y {C}justo{/}.
Para el Antiguo Testamento, la {C}santidad{/} es propia de Dios, pues expresa su misterio, lo que lo mantiene a distancia de todo lo que no es El y de todo lo que se puede decir de El. {C}Santo{/} se opone a {C}profano{/}. Se llama {C}santos{/}, en el libro de Daniel y en los Salmos, a los seres celestiales que est\u00e1n cerca de Dios, nosotros dir\u00edamos los \u00e1ngeles ([Dan_4,10] y [Dan_4,14]; [Sal_89,6]). En el dominio terrenal, la palabra {C}santo{/} se aplica a las personas y cosas que est\u00e1n consagradas a Dios, y que por lo tanto obedecen a leyes distintas a las propias de los profanos: as\u00ed son los sacerdotes, el Santuario, los objetos de culto. Incluso cuando Dios le dice a todo el pueblo: "Sean santos porque yo soy santo", la palabra no tiene el sentido que le dar\u00edamos actualmente. Ella asocia a la idea de justicia la de ser un pueblo diferente a los dem\u00e1s porque est\u00e1 consagrado a Dios. En el Antiguo Testamento, cuando se quiere expresar que una persona es perfecta a los ojos de Dios y que le es agradable, se utilizan las palabras {C}justa{/} y {C}piadosa{/}.
Desde el momento en que la {C}justicia {/}es entendida como una refundici\u00f3n de la persona y le abre el acceso a una comuni\u00f3n con Dios, pasa a ser sin\u00f3nimo de {C}santidad{/}. En dos lugares encontramos las dos palabras asociadas y en un orden diferente ([1Cor_6,11]; [Ap_22,11]), lo que demuestra que no son dos etapas sucesivas, o dos acciones diferentes de Dios, sino dos palabras cuyo sentido se completa para una persona familiarizada con el lenguaje griego de los Setenta. Com\u00fanmente la palabra {C}santo{/} tiene en Pablo el sentido de "consagrado a Dios", y as\u00ed es como encontramos a menudo la expresi\u00f3n "los santos" para designar a los cristianos. Pero tambi\u00e9n Pablo manifiesta que los que est\u00e1n consagrados a Dios deben ser sin tacha e irreprochables, es decir, santos en el sentido en que lo entendemos ([1Cor_1,8]; [Col_1,22]); esa santidad cristiana ser\u00e1 una imitaci\u00f3n de la perfecci\u00f3n divina [Mt_5,45].

{N}2.43:{/} {N}NO HAY PROCLAMACI\u00d3N SIN RIESGOS {/}[G\u00e1l_5,1]
{C}\u00bfCreen que seguir\u00eda siendo perseguido?{/} (v.11) Quien escribe estas cartas es el mismo Pablo al que los jud\u00edos persegu\u00edan de una ciudad a otra. Y si as\u00ed era perseguido no era por azar. Es probable que su car\u00e1cter estricto le haya atra\u00eddo muchos enemigos, pero eso no explica lo m\u00e1s importante.
Recordemos que Dios lo hab\u00eda elegido como ap\u00f3stol del mundo grecorromano, pero habr\u00eda sido imposible evangelizar en pocos a\u00f1os ese mundo pagano sin haberse apoyado en las innumerables comunidades jud\u00edas que se hab\u00edan formado desde hac\u00eda siglos en todas las ciudades del Imperio. En los siglos anteriores a Jes\u00fas los inmigrantes jud\u00edos y sus comunidades hab\u00edan preparado el camino para la difusi\u00f3n de la Palabra de Dios, estableciendo con su entorno lazos a veces agresivos pero a la vez conquist\u00e1ndose simpat\u00edas y ganando adeptos.
Pablo ten\u00eda pues que encontrar en esas comunidades jud\u00edas a los primeros "griegos" que luego conquistar\u00edan a otros. Pero, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda si la mayor\u00eda de los jud\u00edos, a ejemplo de los de Palestina, se negaban a creer? Podr\u00eda entonces tratar de mantenerse sin provocar choques, o presentarse discretamente como una secta jud\u00eda que se adher\u00eda a la persona y a la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, y procurar ganarse a algunos no jud\u00edos sin ofender a los jud\u00edos. Pues \u00e9stos, aunque eran una minor\u00eda, dispon\u00edan de tanta fuerza en el Imperio Romano que su hostilidad atraer\u00eda sobre la Iglesia los m\u00e1s graves peligros y llegar\u00eda hasta amordazar el apostolado cristiano. \u00bfNo era m\u00e1s prudente quedarse dentro de la sinagoga?
Pero Pablo prefiere correr el riesgo. Urge a los jud\u00edos a convertirse, a reconocer a Aquel en quien se han realizado las promesas de Dios, y si se niegan a creer, Pablo se separar\u00e1 de ellos. Esta ruptura dolorosa ser\u00e1 el motivo de las primeras persecuciones contra los cristianos. Hasta el mismo Pablo ser\u00e1 v\u00edctima de ellas. Pero precisamente esa actitud decidida y la afirmaci\u00f3n firme y clara de Jes\u00fas Se\u00f1or y Salvador ser\u00e1 lo que les d\u00e9 a las primeras comunidades cristianas su dinamismo apost\u00f3lico. 
Es cierto que esa predicaci\u00f3n intr\u00e9pida incluye cierta forma de violencia de la que ahora nos es m\u00e1s f\u00e1cil tomar conciencia, pero no por eso debemos ignorar o despreciar el camino que eligi\u00f3 Pablo, que era el del mismo Jes\u00fas.

{N}2.44:{/} {N}EL MISTERIO DEL HIJO {/}[Flp_2,6]
Este texto de Pablo es uno de los m\u00e1s importantes del Nuevo Testamento. Es sabido que desde los primeros d\u00edas de la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles el gran desaf\u00edo de la fe ha sido de situar a Cristo con respecto al Dios \u00fanico, su Padre. El punto de partida de cualquier esfuerzo por definir la fe era la certeza de que Jes\u00fas era "el Hijo": \u00e9ste era su "nombre" en el sentido b\u00edblico de la palabra [Heb_1,4], es decir, lo que mejor expresaba lo esencial de su ser y de su misi\u00f3n. La Resurrecci\u00f3n lo hab\u00eda confirmado y cuando los ap\u00f3stoles recapacitaban en el pasado, se acordaban de muchas palabras e insinuaciones de Jes\u00fas, tan como de varios de sus gestos que confirmaban esta evidencia: habiendo llegado despu\u00e9s de muchos servidores y profetas, hab\u00eda actuado con la autoridad y la libertad del Hijo [Mt_11,26]. Las primeras predicas de Pedro afirman la glorificaci\u00f3n y la elevaci\u00f3n de Jes\u00fas-Mes\u00edas a un rango divino [He_2,33] y durante alg\u00fan tiempo se conformar\u00e1n con estas expresiones. Pero ahora, en la carta a los Filipenses, Pablo va a precisar la trayectoria del Hijo de Dios que descendi\u00f3 hasta nosotros. 
Est\u00e1 claro que en estas l\u00edneas Pablo aplica a Jes\u00fas la profec\u00eda del Servidor que leemos en [Is_52,13] - [Is_53,12]: el Servidor de Yav\u00e9, pasando por la humillaci\u00f3n, alcanzar\u00e1 gloria. Sus sufrimientos le permitir\u00e1n ser el Redentor. Pero, en este lugar, Pablo enfatiza la libre decisi\u00f3n de Cristo que renuncia a todo llegando a ser como nada, y con esto le da al texto una significaci\u00f3n nueva.
{C}El, siendo de condici\u00f3n divina. {/}Hablamos de condici\u00f3n, a pesar de que Pablo emplea un t\u00e9rmino griego que significa m\u00e1s precisamente "la forma", pero con un sentido m\u00e1s amplio que nuestra palabra castellana. No es solamente la forma que el ojo reconoce, sino la forma de ser de una persona, incluso podr\u00edamos hablar de su naturaleza. Hablando de {C}condici\u00f3n{/}, no pensemos que se trate solamente de un rango divino al que Jes\u00fas pod\u00eda pretender: suya era la condici\u00f3n divina, es decir la forma de ser propia de Dios, o sea la naturaleza divina con su gloria y majestad.
{C}Tomando la condici\u00f3n de servidor. {/}El primer sentido de la palabra griega es: "esclavo". Pero esta nunca fue la condici\u00f3n de Jes\u00fas. Aunque uno dijera que el suplicio de la cruz era reservado a los esclavos, el texto distingue esta condici\u00f3n humilde de la aceptaci\u00f3n posterior de la cruz. El vocablo griego, pues, debe ser entendido en el sentido de servidor que tiene muy com\u00fanmente en la Biblia: Mois\u00e9s, servidor de Dios..., Pablo, servidor de Jesucristo.... Si bien Pablo quiso expresar con mucha fuerza el rebajamiento de Cristo, por otra parte ten\u00eda a la vista la profec\u00eda del Servidor. Cristo {C}se redujo a nada{/} despoj\u00e1ndose de la condici\u00f3n propia de Dios y tomando una condici\u00f3n plenamente humana, la del Servidor redentor. 
Aqu\u00ed tenemos una intuici\u00f3n muy profunda del misterio de Jes\u00fas Hijo de Dios. Su identidad, o su personalidad est\u00e1 toda en este {C}rebajamiento{/} seguido de una exaltaci\u00f3n que deja maravillado a Pablo. Hay que reconocer que nos conformamos demasiadas veces con palabras al hablar del misterio de la Trinidad, y guardamos inconscientemente la imagen de tres personas bastante semejantes una a la otra que est\u00e1n instaladas en una com\u00fan naturaleza. Y sin decirlo, imaginamos a Dios establecido en una eternidad inm\u00f3vil e inmutable como lo pensaba el fil\u00f3sofo Arist\u00f3teles. Se olvida que Dios es {C}el Padre,{/} el Padre de quien todo procede.
El Hijo comparte todo lo que es Dios Padre; es su imagen, pero es Dios de un modo muy diferente. No convendr\u00eda apretar demasiado la palabra "imagen" que leemos en [Col_1,15], porque es parte de una serie de t\u00e9rminos que traducen en forma diversa la relaci\u00f3n del Hijo al Padre. El es el Verbo [Jn_1,1], la Irradiaci\u00f3n [Heb_1,1]), la Sabidur\u00eda... El Hijo no es, ni una reproducci\u00f3n, ni un rival del Padre. Si el Padre proyecta a su Hijo en la eternidad, esto se debe a que la din\u00e1mica del amor est\u00e1 inscrita en lo m\u00e1s profundo del Dios-Amor. La total generosidad y la comunicaci\u00f3n de s\u00ed mismo que es propia del Padre hace surgir frente a \u00e9l esta otra cara del amor que consiste en desprenderse de uno mismo: y es propio del Hijo este perderse a s\u00ed mismo para ser retomado en la unidad divina.
As\u00ed, pues, cuando Pablo nos dice que Cristo se redujo a nada, este rebajamiento es anterior a las humillaciones que Jes\u00fas conoci\u00f3 en su naturaleza humana. Al decir Pablo que no se apeg\u00f3 a su igualdad con Dios, nos se refiere a unos privilegios o alg\u00fan bienestar que Jes\u00fas pod\u00eda reservarse en medio de los hombres, pues es en Dios mismo que el Hijo se {C}redujo a la nada.{/}
Ahora bien, el movimiento por el cual el Padre proyecta a su Verbo en la eternidad contin\u00faa con la creaci\u00f3n del universo: es en este universo creado donde el Hijo alcanza el t\u00e9rmino de su rebajamiento. En la eternidad se rebaja para volver a gozar las riquezas del Padre y -si se nos permite esta expresi\u00f3n- \u00e9l da a la vida divina su ritmo y como su respiraci\u00f3n. Pero entrando en el universo, fija en \u00e9ste el momento a partir del cual el tiempo se despliega, antes y despu\u00e9s de su encarnaci\u00f3n. En ese preciso momento nace en un rinc\u00f3n de nuestro mundo para hacer ah\u00ed la experiencia de nuestras limitaciones, empezando por la experiencia del tiempo que lleva a la muerte a todos los seres creados.
La Biblia nos afirma que el Hijo ha venido {C}a buscar y a salvar lo que estaba perdido{/} [[Lc_19,10], y que Dios ha enviado a su propio Hijo para {C}enfrentar al pecado{/} [Rom_8,3]. En estas condiciones, si su encarnaci\u00f3n tiene por objeto el de reparar una falta original, es necesario confrontar estas verdades con lo que acabamos de decir. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 posible que este rebajamiento del Hijo sea una caracter\u00edstica eterna de su persona y que al mismo tiempo su venida y su Pasi\u00f3n tengan por objeto reparar una ca\u00edda original posterior a la creaci\u00f3n? Aqu\u00ed toda respuesta y discusi\u00f3n es vana pues no podemos comprender ni la eternidad ni las relaciones mutuas de la eternidad y del tiempo: para Dios no hay un antes y un despu\u00e9s. La Biblia nos impone una visi\u00f3n de la historia en la que se suceden creaci\u00f3n, pecado y redenci\u00f3n, pero todo ya no hace sino una sola cosa en el mundo de Dios. 
Es, pues, en el mismo misterio divino, donde encontramos el modelo que Jes\u00fas propondr\u00e1 a sus disc\u00edpulos (a los te\u00f3logos les gusta guardar al respecto la palabra griega "kenosis" que significa sencillamente "reducirse a nada"). Y consta que, seg\u00fan [Mc_8,34] y m\u00e1s todav\u00eda en [Lc_8,23] y [Jn_12,24], Jes\u00fas habla de este perderse a s\u00ed mismo, no como de un deber que impondr\u00eda a sus disc\u00edpulos, sino como de algo necesario para todos.
As\u00ed, pues, la Resurrecci\u00f3n de Cristo, que la Iglesia pone al centro de su culto no es solamente una glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas que celebramos a veces sin creer mucho en ella. Tampoco es un honor p\u00f3stumo que Dios le habr\u00eda decernido, una inmortalidad de m\u00e1s categor\u00eda que aquella a la que nosotros aspiramos; no es solamente la vuelta a la vida de un tal Jes\u00fas mediante el cual el Hijo se habr\u00eda hecho presente en la tierra a pesar de que se quedaba arriba: es con toda verdad la vuelta del Hijo al Padre{C}. {/}El Hijo "que por un momento fue hecho m\u00e1s bajo que los \u00e1ngeles" [Heb_2,9] vuelve a encontrar el Nombre y la Gloria --Juan es el que lo dice expresamente en [Jn_17,5]--. Y pasa a ser verdadero Dios y verdadero hombre; \u00e9l es el hombre en Dios o el hombre glorificado. {C}Jesucristo es Se\u00f1or{/}, y trae de vuelta con \u00e9l a toda la creaci\u00f3n [Col_1,20].
La persona misteriosa del Hijo tiene, pues dos caras. En nuestro mundo y en el tiempo, no se ve m\u00e1s que la trayectoria de Jes\u00fas de la que Mar\u00eda y los ap\u00f3stoles fueron los testigos. Esta manifestaci\u00f3n segu\u00eda a otras venidas de la Sabidur\u00eda a nuestro mundo [Sap_9,10]; [Sir_24,8]; [Jn_1,5] y [Jn_8,1] - [Jn_10,1] y les pon\u00eda el punto final. Y por otra parte, en la eternidad, el Hijo nace del Padre, pero eso es s\u00f3lo para vaciarse de s\u00ed mismo y perderse, y luego ser retomado. Entonces llega a su consumaci\u00f3n el gozo mutuo que tienen de s\u00ed les personas divinas. Pero Pablo no nos conduce hasta ese punto y es en el Evangelio de Juan donde se nos dar\u00e1n algunas luces al respecto [Jn_14,1] - [Jn_17,1].
Reconozcamos la pobreza de nuestro lenguaje, que ser\u00e1 siempre incapaz de abarcar el misterio de Dios. Por siglos los cristianos se han desgarrado en nombre de esas expresiones diferentes de la fe, en vez de aceptar humildemente que haya otros que sean m\u00e1s sensibles que nosotros a determinados aspectos del misterio. No existe una sola manera de expresar la fe, pues de lo contrario la Iglesia no habr\u00eda recibido a la vez el Evangelio de Marcos y \u00e9l de Juan.

{N}2.45:{/} {N}CRISTO, PRINCIPIO Y FIN DEL UNIVERSO {/}[Col_1,15]
No es dif\u00edcil ver que el pasaje [Col_1,15] a [Col_1,20] es un himno. Es algo as\u00ed como un par\u00e9ntesis en el texto, porque sin \u00e9l se pasar\u00eda normalmente del vers\u00edculo [Col_1,14] al [Col_1,21], pero no se puede decir que fue insertado m\u00e1s tarde en la carta de Pablo porque sirve de conclusi\u00f3n a la oraci\u00f3n que antecede y se conecta muy naturalmente con lo que sigue.
Esta presentaci\u00f3n excepcional del lugar central que ocupa Cristo en el plan de Dios merece que nos detengamos en ella. Todo el plan del Dios creador est\u00e1 centrado en el Hijo; El ya estaba presente en Dios como la imagen del Padre; despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n pasa a ser la cabeza de ese pueblo particular de Dios que es la Iglesia, pero al mismo tiempo es el centro en torno al cual se mueve nuestra historia y en El lograr\u00e1 el universo su unidad.
Se sabe que desde la resurrecci\u00f3n la primera comunidad cristiana crey\u00f3 en Cristo como en el Mes\u00edas y salvador de Israel. Pero adem\u00e1s, desde ese momento, crey\u00f3 tambi\u00e9n que El era de origen divino. Siempre es tan dif\u00edcil precisar su pensamiento que no hay palabras para ello, por eso los primeros cristianos y muy en especial los ap\u00f3stoles, testigos oficiales de Jes\u00fas, quisieron precisar en qu\u00e9 sentido se lo llamaba y se cre\u00eda en El como Hijo de Dios. Porque esta expresi\u00f3n ya exist\u00eda en la Biblia, ya que era el t\u00edtulo de los reyes consagrados por Dios, y ese t\u00edtulo conven\u00eda de una manera particular al Mes\u00edas-Salvador. A partir de la Resurrecci\u00f3n se impone la certeza de que Jes\u00fas es el Hijo de Dios; pero la palabra segu\u00eda siendo imprecisa porque era claro para todos que solamente hay un Dios y que Jes\u00fas era hombre. Sin lugar a dudas el Esp\u00edritu sugiri\u00f3 las palabras. En los d\u00edas que precedieron a Pentecost\u00e9s, la comunidad junto con orar discuti\u00f3 y reflexion\u00f3 sobre su fe [He_1,14]. El testimonio de Mar\u00eda sobre la concepci\u00f3n de Jes\u00fas debi\u00f3 pesar fuertemente: es por eso que Lucas lo cita ampliamente en sus dos primeros cap\u00edtulos que proceden de un antiguo documento de las iglesias de Palestina. Tambi\u00e9n fue muy importante el testimonio de los tres testigos de la Transfiguraci\u00f3n. Pero fue durante toda la generaci\u00f3n que vio la preparaci\u00f3n de los evangelios cuando los profetas de la Iglesia primitiva (entre los cuales hay que reconocer a Pablo) hicieron progresar el vocabulario cristiano; precisaron el sentido que ten\u00eda el rango divino atribuido a Jes\u00fas.
El primer paso fue cuando se le dio a Jes\u00fas el t\u00edtulo de Se\u00f1or (v\u00e9ase el comentario de [Jn_20,11] y se le aplicaron sin vacilar muchos textos de la Escritura en donde el Se\u00f1or no es otro que Yav\u00e9-Dios ([Mt_21,16]; [2Cor_3,16]). De ese modo se hac\u00eda una afirmaci\u00f3n sin duda alguna posible de su rango divino. Los saludos de Pablo en sus cartas citan siempre lado a lado al Padre y a Jes\u00fas como los autores de una \u00fanica gracia: el Padre es Dios y Jes\u00fas es el Se\u00f1or ([1Cor_1,3]; [2Cor_1,2]). Pero todav\u00eda no se precisaba la situaci\u00f3n y la personalidad del Hijo frente al Padre. 
Al respecto tenemos aqu\u00ed un texto muy rico. Diremos algunas palabras sobre \u00e9l. Todo el trasfondo de Pablo es b\u00edblico. En el libro de los Proverbios, en la parte m\u00e1s reciente que debe remontarse al siglo segundo o tercero antes de Cristo, se lee un poema sobre la Sabidur\u00eda [Sap_8,22], en donde \u00e9sta es presentada como una persona. La sabidur\u00eda designa el plan activo de Dios sobre su creaci\u00f3n, anterior al universo, origen de todo lo que hay de orden, de belleza y de armon\u00eda en el mundo. Ella baja a donde los hombres, porque es all\u00ed donde se encuentra m\u00e1s a gusto, y se instala en Israel para inspirar a sus sabios. En el libro de Sirac se encuentra de nuevo un poema sobre la Sabidur\u00eda [Sap_24,1] en el que ella es de nuevo personificada. Pero el sentido est\u00e1 un poco cambiado: la Sabidur\u00eda designa esta vez al esp\u00edritu de la Ley. Baj\u00f3 del cielo donde celebraba el culto divino en su santuario celestial, y ech\u00f3 ra\u00edces en Jerusal\u00e9n: ella se encuentra como que encarnada en el Libro de la Ley.
Podr\u00edan compararse estos textos. Pero si bien el himno de los Colosenses le debe su estructura, se independiza de ellos y se muestra mucho m\u00e1s audaz: Cristo tiene un rango, una realidad, un se\u00f1or\u00edo sobre el mundo que faltaba en los textos sobre la Sabidur\u00eda.
15. El es la imagen del Dios que no se puede ver. \u00bfD\u00f3nde encontr\u00f3 Pablo esa palabra imagen que aplica a Cristo y que no est\u00e1 en los textos sobre la Sabidur\u00eda? Seguramente pens\u00f3 en [G\u00e9n_1,27]. Aplic\u00f3 al Hijo del Hombre lo que all\u00ed se dice del hombre, igual como [Heb_2,6] lo hace interpretando el Salmo 8. Casi en ninguna parte de la Biblia se encuentra la palabra imagen asociada a Dios, porque se sab\u00eda que las im\u00e1genes de Dios estaban totalmente excluidas. Sin embargo est\u00e1n [N\u00fam_12,8] donde Mois\u00e9s contempla la imagen de Dios, el [Sal_17,15] y [Ez_1,28]. El mismo [Dt_4,12], que reafirma: "ustedes no han visto imagen, solo han o\u00eddo la voz", debi\u00f3 incitarlo a ver en el Hijo hecho hombre la imagen del Padre invisible.
16. Para toda criatura es el Primog\u00e9nito (Nota: La Pastoral traduce: "El Primog\u00e9nito de toda creaci\u00f3n"; seg\u00fan la interpretaci\u00f3n que se da aqu\u00ed, hay que cambiar). Hemos puesto para y no de (el primog\u00e9nito de toda criatura), porque en la Biblia el primog\u00e9nito ocupa un puesto especial, no es s\u00f3lo el primero de los hermanos. Cristo no es creado; Pablo se cuida muy bien de decirlo siendo que la Sabidur\u00eda es "creada" en [Pro_8,22] y tambi\u00e9n en [Si_24,8] y [Si_24,9], aun cuando haya salido de la boca de Dios. \u00c9l es la imagen a partir de la cual todo ha sido creado. No se puede hacer de El una supercriatura anterior a toda la creaci\u00f3n (como lo afirman los Testigos de Jehov\u00e1) porque antes de la creaci\u00f3n no hay sino Dios, y \u00bfqu\u00e9 puede haber en Dios que no sea eterno y uno con \u00c9l? Si \u00c9l era entonces el Hijo ([Heb_1,2] y [Heb_1,4]) es porque no era criatura.
Todo fue hecho para \u00c9l (Nota: De nuevo, hay que cambiar la traducci\u00f3n de la Pastoral). Otro elemento nuevo. El que serv\u00eda a la sabidur\u00eda obten\u00eda los favores de Yav\u00e9 [Pro_8,35], pero aqu\u00ed todo retorna a Cristo. Como lo dec\u00eda ya [1Cor_15,24], El s\u00f3lo entregar\u00e1 el Reino cuando le haya sido sometido todo el Universo.
17. Todo se mantiene en \u00c9l. he aqu\u00ed el principio de unidad del universo; recordemos que para los griegos, el todo, es tambi\u00e9n el universo.
19-20. Todo se reconcilia con Dios (Nota: Lo mismo que antes: hay que cambiar la traducci\u00f3n de la Pastoral) despu\u00e9s que la sangre de su cruz haya restablecido la paz. La redenci\u00f3n no es solo una reparaci\u00f3n de los pecados que hayamos cometido sino que es un acontecimiento de orden c\u00f3smico. Hay all\u00ed un punto que se nos escapa, porque la idea que tenemos del universo es la que nos da la ciencia a partir de lo que vemos, y lo que all\u00ed vemos es un orden puramente material y f\u00edsico: velocidades, distancias, a\u00f1os luz (Nota: \u00bfY a nivel subcu\u00e1ntico? \u00bfy qu\u00e9 pasa con el universo hologr\u00e1fico?). Pero no sabemos c\u00f3mo ve un esp\u00edritu todo ese conjunto, porque para \u00e9l las distancias no existen (Nota: tampoco existen a nivel subcu\u00e1ntico): y \u00bfcu\u00e1l es la realidad del universo a los ojos de Dios? Todas las interpretaciones son pues posibles, y Pablo nos dice que la obra llevada a cabo por el Hijo, muerto en Palestina hace dos mil a\u00f1os, culmina el orden del uuniverso.

{N}2.46:{/} {N}LA MUJER Y EL DRAGON {/}[Ap_12,1]
Esa visi\u00f3n de la mujer retoma el sol, la luna y las estrellas del sue\u00f1o de Jos\u00e9 en [G\u00e9n_37,9], pero el rol del sol y de la luna llevan inmediatamente a pensar en la mujer del [Cant_6,10]. En el G\u00e9nesis se trataba de Jos\u00e9 en medio de sus hermanos, en el Cantar era Israel en medio de las naciones (ve\u00e1se las l\u00edneas precedentes del [Cant_6,8]. Aqu\u00ed parece que la mujer es el centro de la creaci\u00f3n. El cap\u00edtulo se presenta como una continuaci\u00f3n de [G\u00e9n_3,15] pero sin ignorar al Emmanuel ni a su madre en [Is_7,14] y [Miq_5,2].
Este cap\u00edtulo es uno de aquellos que dan a entender la mezcla de diferentes piezas, de ah\u00ed que se han imaginado muchas soluciones para reorganizarlo y para encontrar los elementos originales; la multiplicidad de esos ensayos demuestra que ninguno se ha impuesto. Este cap\u00edtulo, al igual que el primer cap\u00edtulo de los Efesios, se divide en dos tiempos: primero lo que pasa en el plano eterno de Dios, luego su realizaci\u00f3n en la tierra; esto est\u00e1 muy de acuerdo con la visi\u00f3n de la historia que tienen las apocalipsis.
1-2 La mujer y la Encarnaci\u00f3n en el centro del plan de Dios sobre el universo.
3-4a La presentaci\u00f3n del drag\u00f3n, \u00e1ngel poderoso. Se dice que \u00e9l provocar\u00e1 la rebeli\u00f3n en la esfera celeste, pero no que \u00e9sta tenga lugar en ese momento.
4b-6 El drag\u00f3n decidi\u00f3 devorar al hijo de la mujer, y Dios interviene: el hijo ser\u00e1 se\u00f1or de las naciones, aun cuando la mujer tenga que vivir en el desierto (como la madre del Emmanuel).
7-9 Divisi\u00f3n del mundo de los esp\u00edritus y expulsi\u00f3n de los malvados.
10-12 El coro (en el sentido de la tragedia antigua) alaba las decisiones de Dios.
13-18 Se pasa a las consecuencias de esta crisis en el tiempo y en la historia. La que est\u00e1 en juicio es la Iglesia, al d\u00eda siguiente de la Resurrecci\u00f3n. Pero es dif\u00edcil interpretar el r\u00edo que el drag\u00f3n vomita detr\u00e1s de la mujer. En 17-18 se vuelve a las persecuciones en contra de los cristianos en el Imperio, a los que Juan se dirige.
Si quisi\u00e9ramos ahora precisar el sentido de la visi\u00f3n, habr\u00eda que reubicarla en el libro. V\u00e9ase al respecto la nota puesta en [Ap_8,1]. La visi\u00f3n de los dos testigos, en el cap. 11, es la evangelizaci\u00f3n y el llamado a la conversi\u00f3n a lo largo de toda la historia. Ahora, la visi\u00f3n de la Mujer y del Drag\u00f3n presenta a los protagonistas de la lucha que ocupar\u00e1 los cap\u00edtulos siguientes. La Mujer es la humanidad desposada con Dios. No digamos que es la Iglesia, porque ella estaba all\u00ed antes de Cristo y ella es quien lo da a luz, pero en cada \u00e9poca se identifica con el pueblo salvado. Antes de Cristo, ella era la esposa del Cantar, aguardando ansiosa la visita de su Rey. Luego, ella constituye una sola cosa con sus hijos que, ahora, son los del Evangelio, testigos y profetas de Jes\u00fas; porque en la cultura hebrea los hijos de... sean de Ad\u00e1n, de Belial o de los profetas designan a una colectividad que constituyen una sola cosa con el padre legendario al que est\u00e1n vinculados. 
Aqu\u00ed Juan conserv\u00f3 su lenguaje, pero hay un elemento nuevo: la madre de Jes\u00fas es una persona concreta, y de repente la Mujer sale del mundo de los s\u00edmbolos para encarnarse en Mar\u00eda.
Si Juan reconoce en Mar\u00eda a la Mujer, tanto en Can\u00e1 como en el calvario, es tambi\u00e9n muy leg\u00edtimo conservar aqu\u00ed esa identificaci\u00f3n. Y al contrario ser\u00eda un error pensar que la se\u00f1al impresionante sea una manera de designar de un modo exclusivo a tal persona o cual comunidad que Juan ten\u00eda en la cabeza: la profec\u00eda da una se\u00f1al que abarca la totalidad del tiempo, y luego Juan la aplica, o nosotros la aplicamos, con m\u00e1s o menos acierto, a los acontecimientos y a las personas que se ubican en la l\u00ednea indicada. La figura de la Mujer en el centro del Apocalipsis es extremadamente importante porque, aunque la Biblia est\u00e9 casi totalmente dominada por el punto de vista de los hombres y te\u00f1ida de experiencias vividas s\u00f3lo por hombres, uno de los rasgos dominantes de la revelaci\u00f3n cristiana, y lo que da su identidad a la fe, es concebir toda la relaci\u00f3n de los hombres con Dios como la preparaci\u00f3n de un matrimonio grandioso. El Cantar y la se\u00f1al de la Mujer expresan lo que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de toda la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica. De igual manera es verdad que cuando la Iglesia defiende la predestinaci\u00f3n de Mar\u00eda, su virginidad perpetua y su presencia en toda la obra de la salvaci\u00f3n, ella reafirma uno de los rasgos esenciales del Dios de la Biblia: no reconocer los privilegios de Mar\u00eda es no volver a encontrarse con Dios \u00fanicamente, es adulterar el rostro que Dios ha querido darse a s\u00ed mismo.
Pero es un hecho tambi\u00e9n que en nuestro siglo la piedad mariana ha invadido muchos dominios de los cuales estaba antes ausente. En los siglos pasados, la misma fe y la misma visi\u00f3n de Dios y de Cristo-Esposo se apoyaban en convicciones y en una piedad diferentes. Una pl\u00e9yade de enamorados se han vuelto a encontrar en la Esposa del Cantar, viendo totalmente en ella ante todo la figura de la Iglesia: se sab\u00edan parte importante del misterio y de la predestinaci\u00f3n de Dios. La identificaci\u00f3n de Mar\u00eda con la Mujer no deber\u00eda ser ahora una manera m\u00e1s de subestimar nuestra propia vocaci\u00f3n y el amor \u00fanico en el cual nos ha conocido el Padre. Jes\u00fas invit\u00f3 a sus ap\u00f3stoles a creer que estaban en el centro del plan de Dios, m\u00e1s que envidiar a los m\u00e1s grandes santos del pasado y vivir por medio de personas interpuestas.

{N}2.47:{/} {N}PROFECIAS Y PREDICCIONES {/}[Ap_20,7]
Observamos aqu\u00ed un brusco cambio de velocidad de la visi\u00f3n prof\u00e9tica. Juan habl\u00f3 ampliamente de la idolatr\u00eda romana y de las persecuciones del poder totalitario, luego, con el cap\u00edtulo 20 entramos en los tiempos que siguen y Juan ve en ellos aparentemente s\u00f3lo la dicha de la paz recuperada. La bestia totalitaria y el falso Cristo -instituciones m\u00e1s que personas- han sido enviados al fuego eterno y los agentes de Satan\u00e1s han sido eliminados pura y simplemente [Ap_19,21]. S\u00f3lo despu\u00e9s de esos mil a\u00f1os de paz resumidos en algunas l\u00edneas el demonio se pone a trabajar nuevamente; en dos p\u00e1rrafos la gran revuelta (Pablo hablar\u00e1 de la apostas\u00eda en [2Tes_2,3] es dominada y la historia se termina con el demonio que es enviado nuevamente al infierno.
Hallamos aqu\u00ed lo que ya se notaba en los profetas del Antiguo Testamento: la profec\u00eda ve en los acontecimientos del momento una presencia anticipada del Juicio, pasa por encima de todo lo que tienen de positivo y s\u00f3lo quiere mostrar  lo que en ellos clama por una intervenci\u00f3n de Dios. Luego todo el tiempo que transcurrir\u00e1 entre el fin del sistema actual condenado y el fin de la historia no es m\u00e1s que un gran enga\u00f1o: el profeta no estaba all\u00ed para describir de antemano el desarrollo de la historia.
Hay una continuidad entre la profec\u00eda del Antiguo Testamento y la profec\u00eda cristiana. Aun cuando la revelaci\u00f3n se concluye, y de manera definitiva, con el Apocalipsis, el carisma prof\u00e9tico no se extingue sin embargo. Muchas personas actualmente se vuelven hacia los mensajes celestiales, tanto m\u00e1s numerosos cuanto m\u00e1s se ha agrandado el mundo y cuanto m\u00e1s las revoluciones en curso hayan echado abajo nuestras certezas. Sea cual fuere la parte de credulidad y de ilusi\u00f3n en los mensajes celestiales que florecen un poco por todas partes, ser\u00eda muy injusto menospreciar todas esas advertencias; a menudo provienen de profetas cuyo carisma es dif\u00edcil de recusar. La mayor parte del tiempo no hacen m\u00e1s que repetir de manera intensiva, con im\u00e1genes que impactan nuestra imaginaci\u00f3n y que llevan al convencimiento, los llamados del Evangelio a la conversi\u00f3n y la inminencia del juicio de Dios de los sistemas idol\u00e1tricos que nos aprisionan. Aun cuando su mensaje no aporte nada m\u00e1s que lo que hallamos en la Escritura le\u00edda con fe, esas profec\u00edas no son in\u00fatiles, porque tocan a los que la Iglesia o las circunstancias no les han permitido entrar en la Biblia.
No se trata pues de ignorar la profec\u00eda cristiana de nuestro tiempo desde el sitial de nuestra ciencia teol\u00f3gica, a menudo muy racionalista; el Esp\u00edritu y los esp\u00edritus son tan necesarios como los prelados en la vida de la Iglesia, incluso si tocan el monopolio de la autoridad. Pero, hay que aplicarles, eso s\u00ed, los criterios de la Biblia. Debi\u00e9ramos escuchar las advertencias, prestar atenci\u00f3n a las se\u00f1ales pr\u00f3ximas que se nos presentan; pero, en cambio, todo lo que, en esos mensajes, quisiera reense\u00f1arnos lo que suceder\u00e1, debe ser atribuido a la ilusi\u00f3n y a las limitaciones humanas del profeta y no al Esp\u00edritu de Dios.

{N}2.48:{/} {N}LA SALVACION DE LOS NO CRISTIANOS {/} [Ap_22,3]
\u00bfEl Nuevo Testamento, palabra definitiva, no nos debiera decir c\u00f3mo se salvar\u00e1n los que no han conocido al Unico Salvador? Pero no lo hace, y el Apocalipsis que concluye al libro, s\u00f3lo nos habla de una lucha sin cuartel de las potencias del mal, instaladas en todas las esferas de la sociedad, contra la Iglesia naciente. En ning\u00fan momento menciona a los innumerables no cristianos que no han sido, ni los testigos de la palabra, ni los instrumentos del mal.
Y lo mismo ocurre en las cartas de Pablo: los no cristianos son {C}los de afuera{/}; son un {C}mundo {/}en el cual el esp\u00edritu malo act\u00faa libremente. Incluso el texto de [1Tim_2,4] ({C}Dios quiere que todos los hombres se salven{/}...) ignora nuestra cuesti\u00f3n, porque s\u00f3lo se refiere a la voluntad divina de hacer llegar a todos los hombres el mensaje de salvaci\u00f3n.
Ignorar hasta tal punto a los que constituyen la inmensa mayor\u00eda podr\u00eda hacer del cristianismo un mensaje sectario: ya dijimos una palabra sobre ese "fuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n" a prop\u00f3sito de [Mc_16,16]. No debemos sin embargo sorprendernos: los libros del Nuevo Testamento iban dirigidos a peque\u00f1as comunidades cuyo universo se limitaba al mundo grecorromano y cuyos problemas no iban m\u00e1s all\u00e1 de su ciudad. All\u00ed estaba el combate para esos cristianos a menudo mal vistos o perseguidos: hab\u00eda que decirles que de su fidelidad depend\u00eda la salvaci\u00f3n del mundo.
Nada, sin embargo, justifica en el Evangelio una discriminaci\u00f3n con respecto a los que no recibieron la revelaci\u00f3n b\u00edblica: veamos c\u00f3mo act\u00faa Jes\u00fas con los no Jud\u00edos en [Mc_7,24]; [Mc_8,10]. Y del mismo modo la par\u00e1bola del Juicio final [Mt_25,31] no hace ninguna distinci\u00f3n entre creyentes y no creyentes. Eso es suficiente para llevarnos a replantear el problema de la salvaci\u00f3n de los que no han recibido la fe. La cuesti\u00f3n por lo dem\u00e1s no consiste ahora en saber si Dios tiene el esp\u00edritu lo bastante amplio como para interesarse en "los de afuera", sino en comprender c\u00f3mo dispuso El la historia humana de manera que todos sean salvados por el \u00fanico Salvador, pero que s\u00f3lo una minor\u00eda deba conocer al Hijo hecho hombre. \u00bfPor qu\u00e9 vocaciones tan opuestas: conocer o no la gran manifestaci\u00f3n divina? si creemos que Dios act\u00faa con una generosidad sin l\u00edmites y sin distinci\u00f3n de personas, \u00bfc\u00f3mo podemos ver en eso una obra digna de \u00e9l?
A muchos cristianos, hoy, les gustar\u00eda pensar que solamente el lenguaje y la cultura nos separan de aquellos que no comparten nuestra fe, que la diversidad religiosa nace de nuestras limitaciones y que la verdad debe ser encontrada m\u00e1s all\u00e1 de los diferentes credos. est\u00e1n abiertos a las espiritualidades orientales o inmersos en nuestra cultura liberal, existe la gran tentaci\u00f3n de negar las diferencias y de remitirlo todo al terreno de las religiones comparadas. La revelaci\u00f3n cristiana se opone a ese tipo de concesiones: aun cuando aceptemos que haya otras revelaciones de Dios y que otras religiones se apoyen en profetas que no son los nuestros, pero que debemos respetar, el Hijo es \u00fanico as\u00ed como Dios es uno. Sin embargo, sin renegar de la unicidad de la salvaci\u00f3n cristiana, podemos ampliar nuestra visi\u00f3n tradicional: bastar\u00eda con poner en evidencia  no una afrenta sino un desaf\u00edo de las sabidur\u00edas no cristianas con la del pueblo de Dios. Durante siglos se ha querido tranquilizarse rebajando esas otras sabidur\u00edas y religiones: no son m\u00e1s que balbuceos humanos all\u00ed donde Dios nos da la plena luz. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no reconocer que hay all\u00ed dos caminos igualmente queridos por Dios, aunque el Esp\u00edritu del mal ha sembrado all\u00ed toda clase de confusi\u00f3n y de espejismos?
No podemos dudar de nuestra vocaci\u00f3n privilegiada, pero tampoco podemos concluir que Dios mide los dones que concede a los otros y que los salva de sobra. Dios salva a unos manifest\u00e1ndose y a otros dej\u00e1ndolos que busquen [He_17,27]; lo que aqu\u00ed nos parece una contradicci\u00f3n es de hecho una exigencia absoluta de la santidad de Dios. Porque Dios no se puede descubrir sin quedar al mismo tiempo oculto, El no puede prometer y comprometer alguna parte sin hundirse inmediatamente en el misterio o, si preferimos, hundirnos en nuestra condici\u00f3n de criatura.
Hablar del Dios Santo es confesar que tenemos una conciencia aguda no tanto de lo que El es sino de su acci\u00f3n siempre imprevisible. Los acontecimientos que vivimos, con su buena dosis de tragedias y de esc\u00e1ndalos, se nos presentan entonces como un juego divino: vemos que se desarrollan en un fondo de realidad donde no hay m\u00e1s que el misterio de la libertad divina. {C}Nuestro Dios es un fuego devorador{/}, y nosotros quedamos sin poder hacer nada frente a las iniciativas y a la exuberancia de sus riquezas inalcanzables, a menudo terribles, las que pueden aplastarnos con nuestra sabidur\u00eda.
El Dios Santo ha querido la cosa m\u00e1s inconcebible para la raz\u00f3n humana: hacer que seres creados vuelvan a El en su eternidad. Asumi\u00f3 en eso riesgos sorprendentes: \u00bf qu\u00e9 pueden y qu\u00e9 deben conocer de Dios? \u00bfQu\u00e9 experiencias deben efectuar en el curso de su existencia tan limitada en el tiempo, qu\u00e9 deben adivinar del Ser superior del cual provienen para que su vida presente sea un preludio de la eternidad? \u00bfQu\u00e9 traumatismos son necesarios para prepararlos para esa metamorfosis?
El ap\u00f3stol Santiago sostiene que en Dios no hay tinieblas y que en El todo es luz. Pero esa luz no es la nuestra y nos encegue. \u00bfQu\u00e9 creyente, al salir de la oraci\u00f3n, no se encuentra de pronto perturbado por una desgracia imprevista? \u00bfC\u00f3mo pudo Dios permitir eso...? Vayamos m\u00e1s lejos: no ha habido nunca un amigo de Dios, a quien se ha revelado m\u00e1s all\u00e1 de las normas comunes, que no haya tenido que pasar por tiempos de prueba interior, a veces terrible, donde pareciera que todo lo que ha experimentado no fue m\u00e1s que un sue\u00f1o. Porque Dios no puede revelarse sin que nuestras palabras, y luego nuestras experiencias traicionen su verdad.
Ese misterio de una luz que se da y que se niega est\u00e1 en lo m\u00e1s profundo de la obra de salvaci\u00f3n. Las tensiones que en Dios mismo se anudan y concluyen en la unidad, son la raz\u00f3n \u00faltima de las contradicciones inscritas en el plan de salvaci\u00f3n con sus diversos caminos: la mayor\u00eda de los hombres emprender\u00e1 la b\u00fasqueda de Dios por cuenta propia, aun cuando Dios se reserve el intervenir discretamente; pero otros son elegidos para ser su pueblo y recibir su propio testimonio. Vivir\u00e1n otras experiencias y ser\u00e1n los testigos de una sabidur\u00eda divina ignorada por los que no han sido llamados. Y as\u00ed es como el Dios santo salva la historia humana, utilizando tanto su mano izquierda como la derecha, tanto su cara luminosa como su cara oscura.
Dios previ\u00f3 que la mayor\u00eda de los hombres no conocieran a su Salvador durante su vida terrena, porque eso es bueno y necesario. Pero no digamos que por eso son menos amados: Dios ama a cada uno y a cada una con un amor total que ser\u00e1 capaz de transfigurarlos en todas sus dimensiones cuando llegue la hora. Y cuando llegue esa hora, nadie se quejar\u00e1 de haber hecho su camino sin el peso y las riquezas de la revelaci\u00f3n, porque las flaquezas que fueron nuestra parte en la tierra aparecer\u00e1n como los instrumentos del amor particular que Dios nos tiene desde su eternidad. Y en esos innumerables hijos e hijas de Dios que en la tierra no son su pueblo, El sabe elegirse buenos amigos.
Pero Dios quiso manifestarse a un pueblo al que ha hecho suyo, porque eso tambi\u00e9n es  bueno y necesario. El llamado a Abrah\u00e1n primero, el llamado a creer en Cristo despu\u00e9s, hicieron nacer un pueblo, no superior a los dem\u00e1s, sino diferente. Ese pueblo es realmente privilegiado porque Dios se dio a s\u00ed mismo. No s\u00f3lo lo conocemos, sino que nos ejercitamos desde ya en lo que ser\u00e1 la vida de todos en la eternidad, la relaci\u00f3n de amor mutuo en la ternura y en la fidelidad. Y ese pueblo desempe\u00f1a una funci\u00f3n esencial en la historia humana aunque haya escrito muchas p\u00e1ginas poco brillantes. Entre los que han experimentado las riquezas del amor de Cristo, \u00bfqui\u00e9n dudar\u00e1 en decir que ha recibido la mejor parte? \u00bfHabr\u00eda por tanto que decir que ese privilegio inmerecido nos da una superioridad sobre los que no fueron llamados? San Pablo respondi\u00f3 a esa interrogante en su carta a los Romanos [Rom_3,1].
Es el momento de mirar m\u00e1s de cerca la contrapartida del don de Dios. Si la revelaci\u00f3n de la Biblia nos ofreciese plena seguridad e hiciese de nosotros ejemplos de virtud, podr\u00edamos hablar de desigualdad. Pero es el Dios Santo el que nos ha acercado a El, y nosotros vamos a quemarnos en el fuego de su santidad. \u00bfQui\u00e9n soportar\u00e1 el peso del primer mandamiento: "Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas?" \u00bfY qui\u00e9n actuar\u00e1 mejor que esos ap\u00f3stoles a los que Jes\u00fas reprochaba a cada rato su falta de fe? La historia b\u00edblica es la de una larga lista de rebeliones y de incomprensiones que contin\u00faan en la historia de la Iglesia. Jes\u00fas dio a entender que los salvados, en el sentido que El da al t\u00e9rmino, son muy pocos. El pueblo elegido es m\u00e1s que cualquier otro un pueblo de pecadores, y aqu\u00ed se restablece el equilibrio [Mal_1,11]. 
Aunque es pecador, el creyente quisiera compartir con todos las riquezas de su fe [2Cor_5,14]. Pero hay un l\u00edmite que no podemos pasar: Dios no nos ha consultado para ofrecerle a cada cual su destino y sufriremos a menudo al ver que Dios mantiene a los que amamos en caminos en los que Cristo est\u00e1 ausente [Rom_9,3].
No terminaremos jam\u00e1s de hacer la s\u00edntesis del camino cristiano y de los otros caminos, aunque del otro lado haya algunos que piensan que la hicieron, porque en la base de la revelaci\u00f3n est\u00e1n las palabras {C}elecci\u00f3n {/}y{C} gracia{/}. No hablar de la elecci\u00f3n, ser\u00eda renegar de toda la historia b\u00edblica. Y esa elecci\u00f3n est\u00e1 confirmada por la palabra {C}gracia{/} que \u00fanicamente la fe cristiana pone en el centro de nuestras relaciones con Dios. Pero \u00bfpara qu\u00e9 quisi\u00e9ramos edificar a todo costo una s\u00edntesis o realizar la unidad antes de que venga el d\u00eda de Dios? Lo que cuenta no es lo que se ha podido levantar aqu\u00ed abajo. Deber\u00edamos m\u00e1s bien preguntarnos si los dos caminos, tanto el camino en que Dios se revela como aquel otro en que se va caminando a tientas, no son igualmente necesarios para que al fin las riquezas del amor de Dios puedan ser plenamente reconocidas: ver en [Rom_15,8].

{N}2.49{/}: {N}APARICIONES Y ANGELES{/} [G\u00e9n_16,1] 
\u00bfQu\u00e9 pensar de esas apariciones de \u00e1ngeles? \u00bfRealidad o manera de decir? Precisemos lo siguiente:
No debemos confundir los \u00e1ngeles y el Angel de Yav\u00e9. Solamente en los libros m\u00e1s tard\u00edos del Antiguo Testamento (y, por supuesto, en el Nuevo) se habla de \u00e1ngeles con el sentido que les damos: criaturas espirituales que ocupan un lugar en el ordenamiento del mundo y en la salvaci\u00f3n de los hombres. As\u00ed, en [Za_1,1] y [Za_2,1]. Tambi\u00e9n en [Dn_9,21] y [Dn_10,12] - [Dn_10,21]. En cambio, los antiguos israelitas hablaban del Angel de Yav\u00e9, o sea, de un Mensajero de Yav\u00e9 para expresar muchas cosas que no sab\u00edan explicar y que denotaban una intervenci\u00f3n de Dios. Cuando una epidemia destruye providencialmente el ej\u00e9rcito asirio, es el {C}\u00e1ngel de Yav\u00e9: {/}ver [Is_37,36] y tambi\u00e9n [2Sam_24,16]. Sabiendo que a Dios nadie lo puede ver, cuando alguien ten\u00eda una aparici\u00f3n se hablaba del Angel de Yav\u00e9: ver [Jue_6,11].
Toda la Biblia muestra que Dios se da a conocer a los que lo buscan, usando un sinn\u00famero de medios. Habla por medio de los acontecimientos; ilumina el coraz\u00f3n del que lee la Palabra; habla por medio de nuestras intuiciones y sue\u00f1os; habla por medio de visiones o palabras y, a veces, como en el caso de los grandes profetas, en forma m\u00e1s directa, en un contacto \u00edntimo y espiritual.
Pero no podemos tomar al pie de la letra todo lo que se dice de apariciones o palabras recibidas de Dios, porque los pueblos antiguos no se expresaban como nosotros. Cuando un hombre se preguntaba a s\u00ed mismo o era tentado por el Mal , ellos expresaban a veces esta meditaci\u00f3n interior por medio de personajes y dec\u00edan que el demonio o Dios dialogaban con ese hombre: ver [Jos_7,10] y [1Re_3,4].
Muy posiblemente, Dios no actuaba con los hombres antiguos de la Biblia de la misma manera que en nuestro tiempo. Ahora, despu\u00e9s de la venida de Cristo, todo lo tenemos en \u00e9l y en su Iglesia, y Dios habitualmente reserva visiones y apariciones para los que lleva por un camino especial. En cambio, en los primeros siglos de la Biblia, Dios se comunicaba mucho m\u00e1s con estos medios m\u00e1s ostensibles, pero inferiores.

{N}2.50:{/} {N}RELIGION Y FE {/}[Dt_4,32]
Estos dos t\u00e9rminos aparecen constantemente cuando hablamos de nuestra relaci\u00f3n con Dios. Debemos sin embargo saber lo que entendemos por "religi\u00f3n" y lo que queremos decir cuando hablamos de la fe.
Los pueblos de la antig\u00fcedad y muchos hombres de hoy en d\u00eda son "religiosos": creen que el mundo en que viven es obra de un Dios creador "que hizo el cielo y la tierra y todo lo que ellos contienen." Es por eso que encontramos en todas las religiones de la antig\u00fcedad, igual como en las primeras p\u00e1ginas de la Biblia, relatos de la creaci\u00f3n que explican el origen del mundo y del hombre. Siendo Dios el autor de la Creaci\u00f3n, s\u00f3lo \u00e9l puede dar las reglas de su funcionamiento: todas las religiones, pues, han asociado muy naturalmente a sus relatos de los or\u00edgenes prescripciones de orden moral.
El Dios de la religi\u00f3n (o los dioses, pues el polite\u00edsmo est\u00e1 muy difundido) es servido por un clero que, en nombre del pueblo, le agradece los bienes que da a los hombres y le ruega para que renueve sus beneficios a lo largo del a\u00f1o que viene. As\u00ed es como las fiestas religiosas est\u00e1n constituidas principalmente por acciones de gracias y primicias, como lo vemos tambi\u00e9n en los textos rituales del Antiguo Testamento. La religi\u00f3n es por naturaleza conservadora, pues asegura la buena marcha del mundo; sin "esperanza" pues el hombre nada tiene de nuevo que esperar, sino s\u00f3lo aguardar que el ma\u00f1ana le d\u00e9 como el hoy lo que necesita en este mundo.
Al abrir la Biblia y al hacer nuestra "profesi\u00f3n de fe", reconocemos que tambi\u00e9n somos un pueblo religioso; \u00bfno decimos acaso: "Creo en Dios Todopodero, Creador del cielo y de la tierra"? Pero esta religi\u00f3n que confesamos ha sido totalmente transfigurada por la fe: el Dios Creador se ha "revelado", se ha manifestado al pueblo de Israel al que escogi\u00f3 desde toda la eternidad para que fuera su "testigo en medio de las naciones." A lo largo de los siglos Dios se ha "revelado" incluso en la historia de Israel: condujo a su pueblo, como un padre gu\u00eda a su hijo [Dt_1,31] a una plenitud que el hombre no puede concebir ni siquiera imaginar ([Ef _1,15] a [Ef_1,23]; [Ef_3,14] a [Ef_3,21]; [Col_1,9] a [Col_1,14]; [Col_1,25] a [Col_1,27]).
Dios se da a conocer tal cual es y lleva al hombre a una comuni\u00f3n de amor eterno con \u00e9l [Jn_17,21]. De ah\u00ed que la esperanza, al menos tal cual nos la define Pablo [Rom_8,24] a [Rom_8,25] est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de nuestra fe, y si nuestra acci\u00f3n de gracias se eleva siempre a Dios por los bienes que recibimos de \u00e9l, se eleva mucho m\u00e1s, infinitamente m\u00e1s, hacia el Padre "que nos ha autorizado a participar de la herencia con los santos en la luz", hacia aquel "que nos arranc\u00f3 del poder de las tinieblas y nos hizo pasar al Reino de su Hijo muy amado" [Col_1,12] a [Col_1,13].

{N}2.51:{/} {N}DIOS SALVA A TODOS LOS HOMBRES{/} [Jon_4,1]
Jon\u00e1s no ama a los paganos, y si Dios los salva, \u00e9l no est\u00e1 dispuesto a pagar el pato. Pero esas peque\u00f1eces, dignas de un creyente muy mediocre, no deben ocultarnos un esc\u00e1ndalo del que pareciera que Dios tiene la culpa. \u00bfC\u00f3mo se entiende que Dios salva a todos los hombres, si al mismo tiempo repite, a lo largo de toda la Biblia, que el \u00fanico elegido es Israel, que Jes\u00fas s\u00f3lo tiene palabras de vida, y que no podemos ser salvados sin el bautismo? \u00bfAcaso tiene Dios dos maneras de hablar? \u00bfO bien debemos creer que la salvaci\u00f3n cristiana es una entre todas las que Dios ha dado a los pueblos de diferentes culturas y religiones?
Uno de los primeros que se preguntaron al respecto, el fil\u00f3sofo y m\u00e1rtir san Justino, pens\u00f3 que ya antes de Jes\u00fas, el Verbo de Dios estuvo en el mundo como una semilla de verdad, y que ilumin\u00f3 a los sabios de todas las religiones. San Agust\u00edn, por el contrario, tom\u00f3 al pie de la letra [Mc_16,16]: \u00abEl que no crea ser\u00e1 condenado.\u00bb Por ende, se vio obligado a demostrar que todo lo que vemos de bueno en los no cristianos es fruto de un orgullo secreto. En ellos no hay sino virtudes humanas, es decir, una perfecci\u00f3n aparente que no tiene valor a los ojos de Dios. Esta soluci\u00f3n radical fogueaba el entusiasmo de los bautizados y la Iglesia no demor\u00f3 en adoptarla.
Hay que decir que la Iglesia ya se hab\u00eda sentado en el trono de gloria que a Cristo, su esposo, le correspond\u00eda. Siendo \u00e9l el unico Salvador, ella se daba como la intermediaria que ninguno pod\u00eda ignorar sin condenarse para siempre. Era verdad que el misterio de la Iglesia abrazaba la humanidad entera, pero se estaban confundiendo dos cuestiones: \u00bfes la Iglesia necesaria para la salvaci\u00f3n de la historia humana? Y aquella otra: \u00bfno hay acaso salvaci\u00f3n para aquellos que no se ubican dentro de la estructura eclesial?
As\u00ed fue como la Iglesia de Occidente se encastill\u00f3 en la posici\u00f3n de san Agust\u00edn y la apuntal\u00f3 con la doctrina del pecado original de la que \u00e9l hab\u00eda trazado las grandes l\u00edneas (v\u00e9ase el comentario de [G\u00e9n_3,1] y de [Rom_5,12]). Se sosten\u00eda imperturbablemente que debido al pecado de Ad\u00e1n, todos los hombres se condenaban al infierno, excepto aquellos que fueran bautizados o que al menos manifestaran el deseo de hacerlo. Y esto se dijo y se predic\u00f3 hasta una \u00e9poca muy reciente.
Fue s\u00f3lo en la primera mitad del siglo XX, especialmente con el Concilio Vaticano II, que este muro se cay\u00f3 oficialmente. Durante los tres siglos anteriores esa condena sin apelaci\u00f3n de todas las religiones y de la gran mayor\u00eda de los hombres que no entraron en el movimiento cristiano, hab\u00eda escandalizado a innumerables esp\u00edritus abiertos, dando as\u00ed paso al ate\u00edsmo occidental, pero la Iglesia (o mejor, las Iglesias) segu\u00edan inmutables. No hay pues que extra\u00f1arse de que, apenas se reconoci\u00f3 que la voluntad de Dios era salvar a todos los hombres (y esto no s\u00f3lo en teor\u00eda, a saber, que \u00abDios quiere salvar a todos los hombres con la condici\u00f3n de que crean y se hagan cat\u00f3licos romanos\u00bb), la masa de los cristianos haya comenzado a desestimar su fe. No se la negaba, se pensaba que tal vez era mejor, pero que todas las religiones ten\u00edan el mismo valor. Bien pronto se lleg\u00f3 a pensar que en este terreno no hay camino que se imponga y que cada uno se salva como puede, si es que a\u00fan se puede hablar de salvarse o ser salvado.
Los creyentes de hoy no pueden asimilar, en algunos a\u00f1os ni siquiera en el transcurso de un siglo, un viraje de tal magnitud, y sin duda seremos incapaces, antes de mucho tiempo, de entender a la vez c\u00f3mo Dios ama y salva a todos los hombres y c\u00f3mo el llamado a la fe que hemos recibido es una gracia \u00fanica. Debemos escuchar lo que Dios dice al profeta Jon\u00e1s, pero no por eso olvidaremos que Jes\u00fas es mucho m\u00e1s que cualquier Jon\u00e1s o Salom\u00f3n [Mt_12,41], m\u00e1s que cualquier sabio o profeta de Oriente o de Occidente. Ninguno, fuera de \u00e9l, ha recibido el Nombre divino sin el cual la humanidad no se salvar\u00e1 [He_4,12].

{N}2.52:{/} {N}EL INFIERNO{/} [Mt_10,17]
{C}Cu\u00eddense de los hombres{/}. Este punto se desarrollar\u00e1 en [Jn_15,18]. 
{C}Los azotar\u00e1n en las sinagogas{/}. En el mundo romano las varias colectividades \u00e9tnicas ten\u00edan cierta organizaci\u00f3n interna Los jud\u00edos ten\u00edan all\u00ed sus sinagogas y pod\u00edan castigar ciertos delitos seg\u00fan sus propias leyes [He_9,2].

{N}2.53:{/} {N}SABIDUR\u00cdA DE JES\u00daS{/} [Mc_6,1]
{C}No es m\u00e1s que el carpintero{/}. Este es el \u00fanico lugar en que Jes\u00fas es llamado {C}hijo de Mar\u00eda{/}. En boca de los jud\u00edos, que deber\u00edan llamarlo {C}hijo de Jos\u00e9{/}, ser\u00eda algo extra\u00f1o, a lo mejor un insulto. Pero manuscritos antiguos llevan: el hijo del carpintero, igual que en [Mt_13,55]. Y Or\u00edgenes afirma que en ning\u00fan lugar del evangelio Jes\u00fas es llamado: el carpintero. Otros manuscritos llevan: el hijo del carpintero y de Mar\u00eda. El texto actual debi\u00f3 de ser modificado por respeto a Mar\u00eda.

{N}2.54:{/} {N}PURO E IMPURO {/}[Mc_7,14]
En la religi\u00f3n jud\u00eda, un punto muy importante era mantenerse puro, pues no se pod\u00eda participar en el culto sin poseer ese estado de pureza. La palabra{C} pureza{/} no ten\u00eda para ellos el mismo sentido que le damos ahora. Hombre puro era el que no se hab\u00eda contaminado, ni siquiera por inadvertencia, con alguna de las cosas prohibidas por la Ley.
Por ejemplo, la carne de cerdo y de conejo era considerada impura: no se deb\u00eda comer. Una mujer durante sus reglas o cualquier persona que tuviese hemorragias eran tenidas por impuras durante un determinado n\u00famero de d\u00edas, y nadie deb\u00eda ni tocarlas siquiera. Un leproso era impuro hasta que sanara. Si ca\u00eda un bicho muerto en el aceite, \u00e9ste se hac\u00eda impuro y se deb\u00eda tirar, etc. Todo el que se hubiera manchado con esas cosas, aunque no fuera por culpa suya, ten\u00eda que purificarse, habitualmente con agua, y otras veces pagando sacrificios.
Estas leyes hab\u00edan sido muy \u00fatiles en un tiempo para acostumbrar al pueblo jud\u00edo a vivir en forma higi\u00e9nica. Serv\u00edan, adem\u00e1s, para proteger la fe de los jud\u00edos que viv\u00edan en medio de pueblos que no conoc\u00edan a Dios. Pues, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan conservar su fe en el Dios \u00fanico, si se les permitiera convivir con esos pueblos, tenerlos como amigos e imitarlos en todo? Ahora bien, con esas innumerables costumbres religiosas que el jud\u00edo ten\u00eda que observar, se apartaba necesariamente de los que no compart\u00edan su fe, llevaba un tipo de vida distinto y se quedaba en medio de sus correligionarios.
Jes\u00fas quita a estos ritos su car\u00e1cter sagrado; nada de lo que Dios ha creado es impuro; Dios no se ofende porque hayamos tocado a un enfermo, un cad\u00e1ver o alguna cosa manchada con sangre. No le molesta que comamos esto o aquello. El pecado es siempre algo {C}que ha salido del coraz\u00f3n{/}, y no algo que hicimos sin querer.
Es verdad que el Antiguo Testamento ense\u00f1a los conceptos de \u00abpuro e impuro\u00bb, pero todo eso se escribi\u00f3 a lo largo de siglos, y no todo lo que dice cada libro vale para todos los siglos. Como dir\u00e1 Pablo en su ep\u00edstola a los G\u00e1latas [G\u00e1l_4,1] a [G\u00e1l_4,7], el pueblo de Dios pas\u00f3 por una etapa de ni\u00f1ez en que hubo que darle reglas precisas para formarlo; pero \u00abcuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos\u00bb, cuando el pueblo de Dios se hizo adulto, esas reglas perdieron su raz\u00f3n de ser.
Es totalmente leg\u00edtimo que haya cristianos que adopten una alimentaci\u00f3n vegetariana o comunidades cristianas que consideren el rechazo al alcohol o al tabaco como un testimonio que ayuda a su medio. Pero no deben decir que eso forma parte de la fe, ni juzgar a quienes conservan su libertad. De lo contrario estar\u00edan rebajando la salvaci\u00f3n cristiana al olvidar que va m\u00e1s all\u00e1 de cualquier cuesti\u00f3n de \u00abcomida o bebida\u00bb [Rom_14,17].

{N}2.55:{/} {N}EL NOMBRE DE JESUS {/}[Mc_16,15]
Al resucitar Jes\u00fas, su naturaleza humana empieza a participar plenamente de la gloria divina. Jes\u00fas es ahora Hijo de-Dios-con-poder [Rom_1,4], y nos pide que creamos en su {C}Nombre,{/} o sea, en el poder divino que acaba de recibir y que act\u00faa en \u00e9l.
El {C}Nombre{/}e es un t\u00e9rmino que significa poco para nosotros, pero para los jud\u00edos significaba la presencia activa de Dios. Este t\u00e9rmino permit\u00eda hablar de la presencia misteriosa de Dios sin desmedro de su grandeza. Por ejemplo, la Biblia no dice que Dios caminaba con los hebreos hacia la Tierra Prometida (sabemos que Dios no va caminando); en cambio dice que su {C}Nombre{/} [N\u00fam_6,27] o su {C}Rostro{/} [\u00c9x_33,15], o su {C}Angel{/} [\u00c9x_23,23] estaba en medio de ellos. Dios no pod\u00eda encerrarse en un Templo de piedras, pero la Biblia dec\u00eda que su Nombre resid\u00eda en aquel lugar para bendecir desde all\u00ed todas las actividades de su pueblo [1Re_8,27] y [1Re_8,29].
El {C}Nombre{/}, pues, significaba el poder o la presencia divina. Y Pablo dice que Jes\u00fas resucitado ha recibido un Nombre que supera todo otro nombre [Flp_2,9]. Dios Padre se lo ha comunicado, y Jes\u00fas, que lo recibe del Padre, no es menos que \u00e9l: todo lo que es del Padre es ahora suyo. Jes\u00fas no recibe solamente un t\u00edtulo o una gloria divina, pues la Gloria divina no podr\u00eda darse a ning\u00fan otro que a Dios; si \u00e9l recibe un t\u00edtulo divino (ya anunciado en [Is_9,5], es porque en realidad ya hab\u00eda recibido del Padre la Divinidad, o sea, su mismo Ser divino.
Jes\u00fas, pues, es Dios igual que el Padre, pero lo es de un modo diferente, porque todo lo recibe del que todo lo tiene. Por eso tambi\u00e9n est\u00e1 escrito que su Nombre es {C}El Hijo{/} [Heb_1,4]. Y cuando nos dirigimos al Padre invocando el Nombre de Jes\u00fas, esto significa mucho m\u00e1s que ampararnos con sus m\u00e9ritos [Heb_5,9] o valernos de su poderosa intercesi\u00f3n [Heb_7,25]; en el Nombre de Jes\u00fas nos presentamos como hijos, sabiendo que Dios nos abraza en el mismo amor paterno que tiene a su {C}muy Amado{/} [Ef_1,6].
En adelante el Se\u00f1or Jes\u00fas somete poco a poco, con poder divino, la historia de los hombres y el recorrido personal de cada uno de nosotros. Los disc\u00edpulos son enviados al mundo para sanarlo y santificarlo. Los milagros y sanaciones, cuya importancia se enfatiza en este p\u00e1rrafo, no son el fin, sino se\u00f1ales y medios; el fin de la evangelizaci\u00f3n es que toda la creaci\u00f3n se re\u00fana en torno a la Persona del Hijo de Dios hecho hombre, por obra de su Esp\u00edritu. \u00abNo teman, nos dice Jes\u00fas, mi Iglesia no es un refugio contra el mundo, sus seducciones y sus problemas, sino que, al bautizarse, cada uno de ustedes empieza a ser ap\u00f3stol\u00bb.
{C}Estas se\u00f1ales acompa\u00f1ar\u00e1n a los que crean{/} (17). Los Hechos de los Ap\u00f3stoles relatan algunas de estas se\u00f1ales y milagros en los primeros a\u00f1os de la Iglesia. Hoy se siguen verificando, con otras m\u00e1s, en todos los lugares en que los cristianos toman en serio su misi\u00f3n de evangelizar a la creaci\u00f3n.

{N}2.56:{/} {N}LOS CASTIGOS DE DIOS {/} [Lc_13,11]
En este pasaje Jes\u00fas pone en tela de juicio la idea que tenemos de los castigos de Dios. No se puede creer en Dios sin creer en la justicia, y entre los Griegos, que ten\u00edan dioses caprichosos y poco honrados, la justicia era una fuerza divina superior a los dioses. Pero siempre uno se cree el centro del mundo y se cree mejor. Si la desgracia cae sobre alguno, otros piensan que eso es justo, pero cuando nos toca a nosotros, nos preguntamos: "\u00bfQu\u00e9 le he hecho a Dios para que me suceda esto?"
El Evangelio tomar\u00e1 en cuenta varios aspectos de la pregunta. En primer lugar, tratemos de superar el esp\u00edritu de clan o de partido (v\u00e9ase [Lc_6,32]); el mal hecho por nuestros enemigos no es peor que el que hacemos nosotros. En segundo lugar, la justicia de Dios sobrepasa en mucho a la nuestra, y s\u00f3lo se realiza verdaderamente en el otro mundo (el caso de L\u00e1zaro [Lc_16,19]).
Las desgracias que en esta vida nos parecen \u00abcastigos de Dios\u00bb no son, en realidad, m\u00e1s que se\u00f1ales, medidas pedag\u00f3gicas de que se sirve el Se\u00f1or para que seamos conscientes del pecado, pues \u00e9l saca el bien del mal. Y muchas veces Dios convierte a un pecador otorg\u00e1ndole una gracia inesperada (v\u00e9ase el caso de Zaqueo: [Lc_19,1]).
Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 se habla tanto de los castigos de Dios en el Antiguo Testamento? Precisamente porque el pueblo de Dios no ten\u00eda idea todav\u00eda del m\u00e1s all\u00e1 y era necesario mostrarles castigos de Dios en la presente vida para que creyeran en su justicia. De hecho, Dios sigue dando signos semejantes, tanto para las personas como para las colectividades, y es bueno que los sepamos reconocer, aun sabiendo que esta no es la \u00faltima palabra de la justicia divina.

