{2}APOCALIPSIS{/}

La Apocal\u00edptica es, ante todo, una mentalidad y una actitud religiosa que, en su concepci\u00f3n del mundo, cuenta con la acci\u00f3n de Dios, que crea un mundo nuevo y elimina al antiguo por oponerse a la realizaci\u00f3n de sus planes de salud para el hombre. Esta concepci\u00f3n, al poner por escrito sus perspectivas, crea el correspondiente g\u00e9nero literario, llamado \u00abapocal\u00edptico\u00bb. La mentalidad apocal\u00edptica y su correspondiente g\u00e9nero literario surge en todas aquellas religiones que se preguntan por el fin del mundo, por el sentido \u00faltimo de la historia y la suerte adversa del hombre justo en un mundo que le es hostil. No estamos, por tanto, ante un g\u00e9nero literario t\u00edpicamente cristiano. El cristianismo hered\u00f3 este g\u00e9nero literario del juda\u00edsmo.
El libro del Apocalipsis nos sit\u00faa, una vez m\u00e1s, ante la paradoja. Nosotros hemos vinculado a este nombre algo que es secreto, oculto, misterioso, enigm\u00e1tico... Y ah\u00ed est\u00e1 la paradoja. Porque, en su intenci\u00f3n y finalidad, es exactamente todo lo contrario. Lo dice claramente su mismo nombre: apocalipsis significa revelaci\u00f3n-manifestaci\u00f3n [Ap_1,1]. Por tanto, por su misma naturaleza, no pretende ocultar cosas escribi\u00e9ndolas en un libro sellado con siete sellos, sino abrir o levantar los sellos y desvelar o dar a conocer los grandes misterios que afectan a todos los cristianos. El vidente lo escribe por orden expresa del Cristo glorioso.
El Apocalipsis es un libro de consolaci\u00f3n, dirigido a una Iglesia perseguida, que tiene delante de sus ojos como algo temible e inevitable el martirio. Por eso el autor describe los acontecimientos del presente y de un pasado inmediato y predice lo que ocurrir\u00e1 a corto plazo. Estamos diciendo que el Apocalipsis es un libro de su tiempo y para su tiempo, aunque no s\u00f3lo para \u00e9l. No es un libro que describa cosas a\u00e9reas que nadie sabe cu\u00e1ndo ocurrir\u00e1n.
Las caracter\u00edsticas fundamentales de este g\u00e9nero literario son el dualismo: un dualismo hist\u00f3rico-\u00e9tico, de fuerzas opuestas y personificadas, que puede ser llamado tambi\u00e9n dualismo c\u00f3smico, porque todo el cosmos, cielo, tierra y abismo, se halla envuelto en la oposici\u00f3n o contraposici\u00f3n entre el poder del bien y el del mal; y la escatolog\u00eda: su preocupaci\u00f3n por las cosas \u00faltimas, los tiempos \u00faltimos, la muerte y el fin de la era presente y la vida del mundo futuro. El mundo presente se halla bajo el control del maligno, pero Dios es m\u00e1s fuerte y conceder\u00e1 la victoria a los suyos.
Otras caracter\u00edsticas son: la visi\u00f3n, que es un recurso para ganar la atenci\u00f3n del lector; la pseudonimia: estos escritos son atribuidos a personalidades del pasado para ganar autoridad, como Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, Juan...; la angelolog\u00eda y la demonolog\u00eda juegan un papel decisivo en las representaciones; el simbolismo de los animales, de las partes del cuerpo, de los n\u00fameros; la narraci\u00f3n de grandes cat\u00e1strofes predecesoras del fin.
La apocal\u00edptica es hija de la profec\u00eda, aunque existe una diferencia fundamental entre ellas. Mientras que los profetas afirman que los planes de Dios se realizan en y a trav\u00e9s de la historia, de las leyes que la rigen, de sus estructuras, de las personas dirigentes, los apocal\u00edpticos est\u00e1n convencidos de que el mundo actual no puede cambiar, y entonces la renovaci\u00f3n tiene que predecirse mediante la eliminaci\u00f3n del orden presente y la aparici\u00f3n de un mundo nuevo, creado por Dios [Is_65,17]. M\u00e1s a\u00fan; en contra de la sobriedad de los profetas, los apocal\u00edpticos se atreven incluso a describir dicho mundo nuevo.
En la historia contempor\u00e1nea ve nuestro autor el gran drama que se est\u00e1 representando. El escenario es el mundo, dominado por Roma, y, en particular, la provincia de Asia. En este escenario aparecen dos fuerzas contrapuestas: el poder estatal pagano y la comunidad cristiana. El imperio romano es la bestia, el enemigo encarnizado de la Iglesia [Ap_13,1]ss; la Roma pagana es la gran ramera, sentada sobre la bestia [Ap_17,1]ss. Las comunidades cristianas han sufrido ya el ataque de la bestia [Ap_2,3] [Ap_2,10]; [Ap_3,8]s, y esto no ha sido m\u00e1s que el principio [Ap_3,10]s; [Ap_6,11]; [Ap_13,10]. En la penumbra y entre bastidores est\u00e1n, a favor de la bestia e impuls\u00e1ndola, Satan\u00e1s, el drag\u00f3n, la serpiente antigua; y detr\u00e1s de las comunidades cristianas e impuls\u00e1ndolas, est\u00e1 Dios y su Cristo. En el desarrollo de los acontecimientos no hay imprevistos. Todo est\u00e1 escrito en un libro y todo se cumplir\u00e1. Su contenido, a pesar de todos los horrores, es evangelio, la plenitud y consumaci\u00f3n de la salud [Ap_14,6]; [Ap_10,7].
Entre la simbolog\u00eda, hay que destacar: el trono=la soberan\u00eda divina; el mar de vidrio mezclado con fuego=la santidad inaccesible de Dios; el arco iris=la gracia divina; los siete esp\u00edritus=la plenitud del Esp\u00edritu; la huida del cielo y de la tierra=el juicio (20,11); el drag\u00f3n y sus \u00e1ngeles=el reino o las fuerzas del mal; la plaga de langostas y las tropas de caballer\u00eda=el pecado corporativo de la raza; el arc\u00e1ngel Miguel=Cristo en su lucha contra las fuerzas de la injusticia; las siete l\u00e1mparas=la Iglesia universal; Sodoma y Egipto o Babilonia=Roma y la cultura del mundo contempor\u00e1neo; la nueva Jerusal\u00e9n=la Iglesia o el pueblo de Dios; los truenos...=la revelaci\u00f3n; los ojos=el conocimiento; el color blanco=victoria; el rojo=martirio; el escarlata=lujuria o magnificencia; el n\u00famero cuatro=las cuatro direcciones cardinales; el siete o el cuarenta=perfecci\u00f3n; el doce=el nuevo Israel; mil=una gran muchedumbre.
El autor de este libro no ha sido Juan el Zebedeo. Debe ser buscado dentro del mundo tan rico que conocemos con el nombre de \u00abmundo de Juan\u00bb.

