{2}CARTA A LOS HEBREOS{/}

Dif\u00edcilmente encontraremos un escrito m\u00e1s estimulante; en el que mejor se vea reflejado el cristiano y la comunidad creyente; que recoja nuestras vivencias y problemas con tanta hondura y humanidad, como lo hace la carta a los Hebreos. Ning\u00fan escrito del NT ha plasmado con tanta audacia y profundidad la m\u00e1s grave tentaci\u00f3n que puede dar al traste con la identidad cristiana, tanto a nivel personal como comunitario: la tentaci\u00f3n del cansancio. Un cansancio proveniente no del trabajo -cosa normal y perfectamente explicable-, sino de la p\u00e9rdida de vista de las dimensiones reales del misterio cristiano, de sus exigencias determinantes, de sus esperanzas gratificantes.
La palabra de Dios, que habla para nosotros, se hace m\u00e1s interesante cuando caemos en la cuenta de que habla de nosotros. Como lo hace nuestra carta, record\u00e1ndonos: 1. Los tiempos gloriosos del amor primero, en que juramos fidelidad perpetua, aliment\u00e1ndonos ya entonces de manjares s\u00f3lidos y no de leche, indicada m\u00e1s bien para organismos d\u00e9biles e infantiles [Heb_5,12]. 2. El grave peligro que corremos de extraviarnos si no prestamos mayor atenci\u00f3n a lo que hemos o\u00eddo [Heb_2,1]; [Si_ nos volvemos torpes de o\u00eddo y tardos de entendimiento [Heb_5,11]; Si endurecemos nuestros corazones [Heb_3,7]; si_ no mantenemos la gozosa satisfacci\u00f3n de la esperanza [Heb_3,6]; Si_, dominados por la cobard\u00eda, olvidamos los trabajos sufridos por exigencias de fidelidad a la fe cristiana [Heb_10,32]ss. 3. La tentaci\u00f3n del cansancio puede ser tan grave que llegue al abandono del camino emprendido, a la defecci\u00f3n total, a la apostas\u00eda [Heb_3,12]; [Heb_6,4]ss.
Adem\u00e1s de denunciar el peligro, el autor de nuestra carta recuerda los medios m\u00e1s eficaces para una soluci\u00f3n s\u00f3lida: comenzar de nuevo, Si es preciso [Heb_6,1]ss; traer a la memoria la fidelidad fundamental de Cristo [Heb_3,1]ss que nos sustenta, a condici\u00f3n de responder con nuestra confianza [Heb_3,14]; recordar la eficacia y penetraci\u00f3n de la palabra de Dios [Heb_4,12]; evocar nuestra dignidad de \u00abhermanos en Cristo\u00bb [Heb_2,12]; profundizar en todo el plan de Dios que, realizado en Cristo, es para nosotros. Constituye un argumento no despreciable de nuestra fidelidad \u00abla historia [Os_ contempla\u00bb: la serie de testigos y campeones de la fe en el pasado (cc. [Heb_11,1] a [Heb_12,1]). Todo ello debe ser un est\u00edmulo muy importante para que mantengamos firme la confesi\u00f3n de la esperanza, pues el autor de la promesa es fiel.
Hebreos es una aut\u00e9ntica carta cristiana. Por sus caracter\u00edsticas podr\u00eda y deber\u00eda figurar entre las cartas \u00abcat\u00f3licas\u00bb. No estamos ante una verdadera carta. La raz\u00f3n de haber sido considerada as\u00ed la tenemos en algunas alusiones concretas a la situaci\u00f3n de los lectores, referencias directas a ellos e incluso saludos al final. En realidad se trata de un documento teol\u00f3gico, en el que la Iglesia cristiana expone sus puntos de vista en claro debate con el juda\u00edsmo. El autor ha definido su escrito como una palabra de exhortaci\u00f3n [Heb_13,22]. Al catalogarla as\u00ed debemos recordar las tres caracter\u00edsticas de esta clase de escritos: a) es palabra de defensa y apolog\u00eda. El autor utiliza todos los recursos a su alcance para convencer a sus lectores cristianos de la grandeza de la fe que abrazaron. Se trata, por tanto, de una demostraci\u00f3n y defensa de la doctrina cristiana en s\u00ed misma y frente al juda\u00edsmo. De aqu\u00ed deriva su car\u00e1cter apolog\u00e9tico; b) palabra de exhortaci\u00f3n. La exhortaci\u00f3n, llamada o toque de atenci\u00f3n, se dirige a cristianos vacilantes en su fe. Por eso recurre a todos los medios para que se mantengan en ella; c) palabra de consuelo. El que ha vivido y vive en medio de dificultades, pruebas y sufrimientos necesita aliento y cari\u00f1o. Nuestro escrito los brinda ampliamente a sus lectores, tanto a nivel humano como, sobre todo, teol\u00f3gico: \u00a1vale la pena ser cristiano!
Una caracter\u00edstica importante de nuestro escrito es su tono oratorio. De su lectura recibimos la impresi\u00f3n de hallarnos ante una verdadera predicaci\u00f3n de la Iglesia primitiva. Una predicaci\u00f3n de tipo doctrinal, en la que los temas se desarrollan en profundidad y no al modo de la predicaci\u00f3n kerigm\u00e1tica, m\u00e1s elemental y sint\u00e9tica. El uso ininterrumpido de los textos b\u00edblicos y su correspondiente comentario la colocan, al mismo tiempo, en la l\u00ednea de la predicaci\u00f3n homil\u00e9tica.
Durante mucho tiempo se pens\u00f3 que los destinatarios de esta carta hab\u00edan sido cristianos procedentes del juda\u00edsmo, judeo-cristianos. Hoy se piensa que fueron cristianos procedentes del paganismo, \u00e9tnico-cristianos. \u00bfRazones? La necesidad de volver a empezar en el tema de la doctrina cristiana y de la conversi\u00f3n al Dios \u00fanico [Heb_6,1]s; [Heb_11,6]; las advertencias sobre la ca\u00edda-apostas\u00eda [Heb_3,12]. Por otra parte, las alusiones frecuent\u00edsimas al AT no prueban nada en contra de esta forma de ver las cosas, ya que entonces la \u00fanica Biblia conocida era el AT.
En cuanto al tiempo de composici\u00f3n, el punto serio de referencia es [Heb_13,7]: el tiempo apost\u00f3lico se halla ya lejano. Tambi\u00e9n parece interesante la constataci\u00f3n siguiente: la cuesti\u00f3n del judeo-cristianismo y el \u00e9tnico-cristianismo est\u00e1 ya superada. Estos dos datos llevan a la conclusi\u00f3n siguiente: Hebreos debe datarse en la \u00faltima d\u00e9cada del s. I. El autor es desconocido. No existen razones definitivas para optar por una persona u otra. El ap\u00f3stol Pablo est\u00e1 claramente descartado. Igualmente inseguro es el lugar desde donde fue escrita. La inscripci\u00f3n \u00aba los Hebreos\u00bb pudo haber surgido por la fuerte influencia que el juda\u00edsmo helenista tuvo en nuestro escrito.

