{2}PRIMERA CARTA A LOS TESALONICENSES{/}

Tesal\u00f3nica, la actual Sal\u00f3nica, era, en tiempos de Pablo, una ciudad populosa, comercial y cosmopolita. Esto obedec\u00eda a su privilegiada situaci\u00f3n estrat\u00e9gica, en la v\u00eda Egnacia, la calzada principal que un\u00eda Roma con el Oriente. All\u00ed lleg\u00f3 Pablo el a\u00f1o 50, procedente de Filipos y acompa\u00f1ado de Silas y Timoteo ([He_17,1] [He_17,10] [He_17,13]; [He_18,5]). Como era su costumbre, entraron en contacto en primer lugar con los jud\u00edos, a los que predicaron durante tres s\u00e1bados. Rechazados por estos, se vieron obligados a ejercer su apostolado en una casa particular, la de Jas\u00f3n. Tuvieron notable \u00e9xito. Entonces la envidia de los jud\u00edos provoc\u00f3 una rebeli\u00f3n contra ellos. Se les acusaba de sediciosos y de enemigos del c\u00e9sar. Los misioneros tuvieron que escapar de noche de la ciudad, huyendo a Berea.
Despu\u00e9s del encabezamiento de rigor, expone el Ap\u00f3stol, en la primera parte, una mirada retrospectiva sobre c\u00f3mo fue predicado, recibido y conservado fielmente el evangelio en Tesal\u00f3nica ([1Tes_1,2] a [1Tes_3,13]). La exposici\u00f3n es al mismo tiempo condenaci\u00f3n y rechazo de las acusaciones calumniosas que los jud\u00edos hab\u00edan lanzado contra los misioneros. La preocupaci\u00f3n de Pablo por la suerte de sus cristianos de Tesal\u00f3nica era tan grande que apenas pod\u00eda vivir [1Tes_3,8], hasta que Timoteo le trajo noticias tranquilizadoras. La segunda parte se compone de exhortaciones y ense\u00f1anzas. El mensaje cristiano debe convertirse en fuente de santificaci\u00f3n en el amor y en la esperanza [1Tes_4,1] a [1Tes_5,24]. Su excesiva preocupaci\u00f3n por la suerte de los muertos debe ceder ante la esperanza cierta, que se apoya en la palabra del Se\u00f1or, de que un d\u00eda estaremos todos con el Se\u00f1or [1Tes_4,13] a [1Tes_4,18]. Mientras llega ese d\u00eda, es necesario mantenerse alerta, unidos a Cristo en la fe, la esperanza y la caridad [1Tes_5,12] a [1Tes_5,22]. Estamos ante el escrito m\u00e1s antiguo del Nuevo Testamento.

{2}SEGUNDA CARTA A LOS TESALONICENSES{/}

Esta segunda carta a los de Tesal\u00f3nica presupone la primera [2Tes_2,2] [2Tes_2,15]; [2Tes_3,14] y es muy similar a ella en el estilo y en el contenido. Despu\u00e9s del encabezamiento, viene una acci\u00f3n de gracias a Dios por la valent\u00eda con que se han mantenido en la fe a pesar de las dificultades. Las persecuciones les har\u00e1n dignos del reino. La intenci\u00f3n principal de la carta es corregir una excesiva preocupaci\u00f3n por la parus\u00eda o segunda venida del Se\u00f1or: el d\u00eda del Se\u00f1or todav\u00eda no ha llegado; primero tiene que manifestarse la apostas\u00eda y el imp\u00edo; el imp\u00edo ya est\u00e1 en acci\u00f3n, pero hay un obst\u00e1culo que le impide manifestarse; despu\u00e9s de su manifestaci\u00f3n ser\u00e1 destruido [2Tes_2,1] a [2Tes_2,12]. Sigue una acci\u00f3n de gracias con la invitaci\u00f3n a la perseverancia. De repente se interrumpe el tomo suave de la carta y se vuelve bruscamente contra los holgazanes, a los que dirige la c\u00e9lebre frase \u00abel que no trabaje que no coma\u00bb [2Tes_3,6] a [2Tes_3,16].
De la primera carta nadie duda que sea de Pablo. Las razones aducidas para cuestionar la paternidad paulina de la segunda son las siguientes: 1) una excesiva semejanza con la primera. No era esa la costumbre de Pablo; m\u00e1s que tener las ideas en la cabeza para escribirlas, hace suponer que el autor tuvo delante la primera carta. Por otra parte, el desarrollo de los signos anunciadores de la parus\u00eda [2Tes_2,1]ss, ausentes en la primera carta, no pertenece al estilo ni encaja dentro de las preocupaciones del Ap\u00f3stol. Ninguno de los dos argumentos es convincente para excluir la paternidad paulina. Y no se olvide el acento que pone en el saludo final [2Tes_3,17]. La carta parece haber sido escrita pocos meses despu\u00e9s de la primera.

