{2}CARTA A LOS EFESIOS{/}

1. Pablo ha sido considerado tradicionalmente el autor de esta carta, cuya autenticidad paulina contin\u00faan afirmando comentaristas tanto cat\u00f3licos como protestantes. Hoy no pocos la ponen en duda, habida cuenta de la lengua y el estilo de la carta (m\u00e1s solemne y complicado que el de las cartas indudablemente paulinas), y sobre todo del desarrollo doctrinal, que parece postular un largo tiempo entre las cartas mayores y esta. Contendr\u00eda doctrina del Ap\u00f3stol ulteriormente desarrollada por sus disc\u00edpulos. Quienes la atribuyen a Pablo colocan su composici\u00f3n en los a\u00f1os 61-63; los que no, vacilan entre los a\u00f1os 70 al 100.
2. Los destinatarios. \u00c9feso ha sido considerada la ciudad a cuyos fieles fue dirigida la carta. Situada en la costa occidental del Asia Menor, Pablo permaneci\u00f3 all\u00ed durante casi tres a\u00f1os en su tercer viaje misionero. En favor de ello aboga el t\u00edtulo y la inscripci\u00f3n (v. 1) tal como aparece en la mayor\u00eda de los c\u00f3dices. Extra\u00f1a, sin embargo, la ausencia de saludos y despedidas, de referencias a episodios tan importantes que le acaecieron en esa ciudad. Las palabras \u00aben \u00c9feso\u00bb faltan en los m\u00e1s antiguos c\u00f3dices y en la lectura de algunos padres. La mayor parte de los autores opinan que se trata de una carta circular dirigida a las comunidades cristianas de \u00c9feso y ciudades cercanas evangelizadas por Pablo durante su estancia en \u00c9feso. Qued\u00f3 luego el nombre de esta ciudad en la carta por ser la iglesia principal.
3. Plan y contenido. Contiene un pr\u00f3logo [Ef_1,1] a [Ef_1,2], una parte dogm\u00e1tica [Ef_1,3] [Ef_3,21], una parte moral [Ef_4,1] a [Ef_6,20] y un ep\u00edlogo [Ef_6,21] a [Ef_6,24].
Los temas principales de la parte dogm\u00e1tica son: la acci\u00f3n del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo en la salvaci\u00f3n [Ef_1,3] a [Ef_1,14]; el triunfo y soberan\u00eda de Cristo sobre las jerarqu\u00edas ang\u00e9licas y su papel de cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo, plenitud del que lo llena todo [Ef_1,21] a [Ef_1,24]; el amor de Dios, que, estando muertos por nuestros delitos, nos vivific\u00f3 de modo plenamente gratuito en Cristo [Ef_2,1] a [Ef_2,10]; la uni\u00f3n en un solo pueblo de los jud\u00edos y los gentiles [Ef_2,11] a [Ef_2,22], misterio para cuya predicaci\u00f3n \u00e9l ha sido elegido [Ef_3,1] a [Ef_3,13]; el fortalecimiento del hombre interior por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu mediante el ejercicio de la fe y la caridad [Ef_3,14] a [Ef_3,21].
La parte moral contiene: una exhortaci\u00f3n a la unidad dentro de la diversidad de carismas que Dios otorga a la Iglesia [Ef_4,1] a [Ef_4,16]; la recomendaci\u00f3n a morir al hombre viejo y revestirse del nuevo en Cristo, con una serie de consejos pr\u00e1cticos consecuentes, entre los que sobresale el amor e imitaci\u00f3n de Cristo [Ef_4,17] a [Ef_5,21]; consejos de moral familiar, sobre todo para los esposos; tambi\u00e9n para los padres e hijos, se\u00f1ores y siervos [Ef_5,22] a [Ef_6,9]. Concluye con una viva descripci\u00f3n de la vida cristiana como una milicia en la que hay que empu\u00f1ar las armas del esp\u00edritu en la lucha que todo cristiano tiene que sostener contra las insidias del diablo.

