{2}PRIMERA CARTA A LOS CORINTIOS{/}

La antigua ciudad de Corinto alcanz\u00f3 su apogeo en los ss. VI y V a.C. Destruida por los romanos el a\u00f1o 146, fue reconstruida por Julio C\u00e9sar el 44, estableciendo all\u00ed una colonia romana. El a\u00f1o 27 de nuestra era, Roma hizo de ella la capital senatorial de Acaya. Situada entre dos mares -de ah\u00ed el nombre de bizalasos o amfizalasos, bimaris o dos mares-, pose\u00eda dos puertos: uno hacia el oriente, en el mar Egeo, llamado Cencreas, y otro hacia occidente, en el J\u00f3nico, llamado Lequeo. Era una ciudad populosa, de m\u00e1s de medio mill\u00f3n de habitantes, cuando fue evangelizada por Pablo, y un importante centro comercial. Entre los diversos aspectos que hicieron c\u00e9lebre a Corinto cabe destacar el de su corrupci\u00f3n moral. Hasta tal punto que los verbos fornicar y \u00abcorintizar\u00bb eran sin\u00f3nimos.
Pablo lleg\u00f3 a Corinto a fines del a\u00f1o 50, y permaneci\u00f3 all\u00ed a\u00f1o y medio aproximadamente ([He_18,1] a [He_18,8]). Como consecuencia de su predicaci\u00f3n, surgi\u00f3 en Corinto una comunidad floreciente, rica en toda clase de carismas, que mereci\u00f3 la felicitaci\u00f3n de Pablo. Sin embargo, el ambiente moral, religioso, cultural y social existente creaba serias dificultades a cristianos incipientes. No se hace un cristiano en un d\u00eda. Exist\u00edan graves peligros de tipo moral y crisis de conciencia, confusi\u00f3n de los dones carism\u00e1ticos del Esp\u00edritu con las manifestaciones tumultuosas, lascivas y morbosas de las religiones griegas y cultos orientales, que los nuevos cristianos hab\u00edan vivido hasta el momento de su conversi\u00f3n.
En Corinto, el cristianismo chocaba por vez primera con la cultura griega. Corr\u00eda el riesgo de ser confundido con una especie m\u00e1s de las sabidur\u00edas reinantes. Por otra parte, el esp\u00edritu griego, curioso, inquieto, esc\u00e9ptico, independiente, discutidor y amigo de brillar, encontraba serias dificultades para doblegarse ante la disciplina austera de la autoridad y de la tradici\u00f3n, de las renuncias que impone la religi\u00f3n cristiana. En una palabra, la l\u00f3gica helenista chocaba violentamente con la \u00abl\u00f3gica\u00bb cristiana. Este es el ambiente en el que se movi\u00f3 Pablo; y es muy importante tenerlo en cuenta, para que nosotros podamos comprender los problemas con los que tiene que enfrentarse en sus cartas.
Pablo resolvi\u00f3 los problemas de aquella comunidad recurriendo a principios evang\u00e9licos o teol\u00f3gicos que son v\u00e1lidos para todos los tiempos. Resolvi\u00f3 los casos sin caer en la casu\u00edstica. La vida cristiana no se halla vinculada a la brillantez de exposici\u00f3n por parte de sus anunciadores, sino a Jes\u00fas, y este crucificado. Para ser cristiano no es necesario \u00absalir de la ciudad\u00bb, es decir, cambiar de profesi\u00f3n. La doctrina sobre el matrimonio y la virginidad, sobre la jerarqu\u00eda de los carismas, la cena del Se\u00f1or, la resurrecci\u00f3n..., conservan todo su valor y frescura originales.

{2}SEGUNDA CARTA A LOS CORINTIOS{/}

La segunda Carta a los corintios es el reflejo m\u00e1s fiel del Ap\u00f3stol. En ella aparece como m\u00edstico y hombre de acci\u00f3n, te\u00f3logo y misionero, fundador y organizador, roturador y cultivador, polemista y ap\u00f3stol, orador y contemplativo. Los mismos contrastes se observan en su temperamento: orgulloso y humilde, audaz y t\u00edmido, tranquilo y apasionado, en\u00e9rgico y cort\u00e9s, afectuoso y sarc\u00e1stico.
Ninguna comunidad cristiana caus\u00f3 tantos sinsabores, sudores y l\u00e1grimas al Ap\u00f3stol como la de Corinto. En su riqueza de carismas y vida espiritual estaban las ra\u00edces de sus m\u00faltiples problemas. Para empezar, la actividad misionera de Pablo en Corinto dur\u00f3 en torno a los dos a\u00f1os y medio en total. Posteriormente, e incluso simult\u00e1neamente, a esta relaci\u00f3n personal, tuvo que surgir la epistolar. Las dos cartas a los Corintios que se nos conservan constituyen s\u00f3lo una parte de la correspondencia mantenida por Pablo con los cristianos de Corinto. Al menos debi\u00f3 escribirles cuatro cartas: la carta A) es anterior a nuestra primera. Se hace alusi\u00f3n a ella en [1Cor_5,9]: \u00abOs escrib\u00ed en carta...\u00bb; la carta B) es la primera de las dos que conservamos. Pero esta carta no resolvi\u00f3 todos los problemas. Su categor\u00eda de \u00abap\u00f3stol\u00bb segu\u00eda siendo discutida, por la ciza\u00f1a que hab\u00edan metido y segu\u00edan metiendo los predicadores hostiles a Pablo, al estilo de lo ocurrido en Galacia. Ante esta situaci\u00f3n, se decide a ir personalmente a Corinto. Es lo que se llama visita intermedia [2Cor_2,1]. Pero la situaci\u00f3n no mejor\u00f3 gran cosa. Posteriormente env\u00eda a Tito con una carta personal, la carta C), conocida como la carta de las l\u00e1grimas [2Cor_2,4] a [2Cor_2,9]; [2Cor_7,8]ss. La presencia de Tito con la carta C) parece haber arreglado las cosas. La autoridad del Ap\u00f3stol volvi\u00f3 a ser aceptada. Al poco tiempo vuelve a enviar a Tito, con dos hermanos no mencionados por su nombre [2Cor_8,16]ss y ellos son los portadores de la carta D), que es precisamente nuestra segunda a los Corintios.
Nuestra carta se divide claramente en tres partes: presentaci\u00f3n y defensa del ministerio apost\u00f3lico [2Cor_1,12] a [2Cor_7,16]; la colecta (cc. [2Cor_8,1] a [2Cor_9,1]); la apolog\u00eda pol\u00e9mica (cc. [2Cor_10,1] a [2Cor_13,1]).
La actualidad de esta segunda carta a los Corintios debe verse en que, m\u00e1s all\u00e1 de las situaciones concretas, llegan hasta nosotros los principios iluminadores de la vida y del ministerio apost\u00f3lico. Dif\u00edcilmente pueden decirse cosas m\u00e1s bellas y profundas que las que aqu\u00ed encontramos sobre la cuesti\u00f3n. Se destaca la necesidad que deben sentir los creyentes de identificarse con el mensaje recibido y en el que creen. Se acent\u00faa la exigencia de la docilidad a Dios y, al mismo tiempo, la aceptaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de la Iglesia y la sumisi\u00f3n a la autoridad apost\u00f3lica. La carta es sumamente \u00fatil para el conocimiento de los or\u00edgenes cristianos, que no fueron tan ideales como Lucas nos los pinta en los Hechos.

