{2}EVANGELIO SEG\u00daN SAN MARCOS{/}

La investigaci\u00f3n b\u00edblica de los \u00faltimos decenios ha redimido a Marcos, sac\u00e1ndolo del injusto silencio en que hab\u00eda vivido y coloc\u00e1ndolo en el lugar de referencia que le corresponde por derecho propio. En el cristianismo primitivo tuvo una importancia excepcional. Nunca ser\u00e1 exagerado cuanto se diga sobre el particular. Gracias a \u00e9l, las tradiciones orales sobre Jes\u00fas adquirieron, por primera vez, la forma de un libro, lo cual, desde el punto de vista hist\u00f3rico, es un hecho extraordinariamente importante. M\u00e1s a\u00fan, el acontecimiento de Jes\u00fas, reducido a un fr\u00edo esquematismo por el kerygma original, fue \u00abarropado\u00bb, humanizado y, de alg\u00fan modo, justificado, al ser insertado en el marco hist\u00f3rico-cultural en que vivi\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret. El hecho pascual -muerte y resurrecci\u00f3n- se halla preparado por los sucesos anteriores. La pascua cristiana es la culminaci\u00f3n de la historia de Jes\u00fas. Fe e historia confluyen en un acontecimiento \u00fanico. Y fue Marcos quien, por primera vez, dej\u00f3 constancia por escrito de esta conjunci\u00f3n.
Marcos supo descubrir la relaci\u00f3n existente entre la doctrina y los hechos de Jes\u00fas. Sus pretensiones y ense\u00f1anza tienen el respaldo de las acciones que realiz\u00f3 [Mc_2,1] a [Mc_2,12], y los hechos descubren todo su alcance y significado en las palabras que pronunci\u00f3 [Mc_3,1] a [Mc_3,5]. Y tanto los hechos como las palabras ponen de relieve la dignidad de Jes\u00fas, su autoridad y poder [Mc_1,27].
Marcos nos presenta la vida de Jes\u00fas desarroll\u00e1ndose en dos escenarios: Galilea y Jerusal\u00e9n. Ambos escenarios est\u00e1n unidos por un viaje que va desde el primero al segundo. En estos dos escenarios sit\u00faa todo el material evang\u00e9lico. Esta presentaci\u00f3n es arbitraria y artificiosa: los dos escenarios parecen separados intencionadamente, en el sentido de que Jes\u00fas no act\u00faa en Jerusal\u00e9n hasta que no ha terminado su actuaci\u00f3n en Galilea. La vida de Jes\u00fas debi\u00f3 ser m\u00e1s movida, y as\u00ed nos es presentada por el evangelio de Juan; la duraci\u00f3n del ministerio en cada uno de los escenarios resulta excesivamente desproporcionada: s\u00f3lo unos d\u00edas en Jerusal\u00e9n, el resto del tiempo en Galilea. Sin embargo, para describir estos pocos d\u00edas dedica m\u00e1s de la tercera parte del evangelio.
El material evang\u00e9lico de nuestra obra est\u00e1 integrado por los bloques siguientes: 1. El material narrativo, que es absolutamente preponderante; 2. Le sigue, a bastante distancia, el discursivo (cc. [Mc_4,1]; [Mc_13,1]; [Mc_7,1]); 3. Las controversias o disputas de escuela, con las que Marcos ha hecho dos colecciones ([Mc_2,1] a [Mc_3,6] y [Mc_11,27] a [Mc_13,37]); 4. Los sumarios o frases que sintetizan o generalizan la actividad o ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Al no poder narrar pormenorizadamente todas sus intervenciones, recurre a estos sumarios-res\u00famenes para decir: as\u00ed predicaba o actuaba Jes\u00fas por donde pasaba ([Mc_1,14]s; [Mc_1,21]s; [Mc_1,39]; [Mc_2,13]; [Mc_3,7] a [Mc_3,9]...).
No cabe duda de que el Jes\u00fas de Marcos es el Jes\u00fas de la pasi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 su insistencia en la pasi\u00f3n, en el sufrimiento y la cruz? La raz\u00f3n tiene que estar, necesariamente, en relaci\u00f3n con los destinatarios de su obra. Marcos se dirige a una comunidad que se halla bajo el signo del sufrimiento. El a\u00f1o 64, Ner\u00f3n hab\u00eda acusado a los cristianos de prender fuego a la ciudad de Roma. Muchos cristianos hab\u00edan ardido en la ciudad eterna como teas vivientes. Pedro y Pablo hab\u00edan sido martirizados. Los cristianos viv\u00edan bajo el signo de la persecuci\u00f3n. En estas circunstancias, Marcos se dirige a ellos con el prop\u00f3sito de ayudarles a prepararse para la venida del hijo del hombre. Es bien sabido que, seg\u00fan la concepci\u00f3n apocal\u00edptica, las persecuciones y sufrimientos eran un signo indudable de la proximidad del fin. Estas circunstancias en que viven los destinatarios de su obra obligan a Marcos a presentarles el evangelio como una historia did\u00e1ctica. \u00c9l les presentaba la vida de Jes\u00fas de tal manera que pudiera ser considerada como una anticipaci\u00f3n de la suya propia.
Seg\u00fan la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, el autor de nuestro evangelio es Juan Marcos ([He_12,12]; [He_13,13]; [He_15,37] a [He_15,39]). La leyenda posterior le hizo secretario e int\u00e9rprete de Pedro [1Pe_5,13]. En contra de esta leyenda debemos tener en cuenta lo siguiente: no parece que el autor sea buen conocedor de Palestina (cf [Mc_7,31]); se muestra impreciso al describir los alrededores de Jerusal\u00e9n [Mc_11,1]; conoce difusamente las costumbres jud\u00edas [Mc_7,3]s; un compa\u00f1ero o acompa\u00f1ante de Pablo deber\u00eda estar m\u00e1s influenciado por la teolog\u00eda del Ap\u00f3stol. El autor ha debido ser un cristiano an\u00f3nimo de ascendencia pagana.
En cuanto al tiempo y al lugar de composici\u00f3n, poco puede decirse con seguridad. Del examen interno del libro se deduce que, cuando escribe Marcos, el evangelio ya hab\u00eda sido abierto al mundo pagano; la presencia amenazadora de Roma en Palestina se adivina f\u00e1cilmente (c. [Mc_13,1]). Habr\u00eda que pensar, por tanto, en torno a los a\u00f1os 65-70.

