{2}JUDIT{/}

La acci\u00f3n de este libro narrativo se sit\u00faa durante el reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia (605-562 a.C.), que en un momento determinado decide atacar a Arfaxad, rey de Media. Varios pueblos no acuden a la petici\u00f3n de ayuda hecha por Nabucodonosor, el cual, tras vencer a Arfaxad, decide castigarlos. Entre ellos est\u00e1 Judea, cuyos hombres se hacen fuertes en Betulia, cerca de la llanura de Esdrel\u00f3n, donde son cercados por el hambre y la sed. Una d\u00e9bil mujer, Judit, ser\u00e1 el instrumento de Dios para vencer al gran rey y liberar a su pueblo. Toda la obra se puede dividir as\u00ed en tres actos del drama: amenaza del ej\u00e9rcito de Nabucodonosor a Judea y campa\u00f1a de Holofernes [Jdt_1,1] a [Jdt_7,1]; la hero\u00edna Judit [Jdt_8,1] a [Jdt_12,1]; liberaci\u00f3n del pueblo y victoria de Jud\u00e1 mediante Judit [Jdt_13,1] a [Jdt_16,1].
La obra, compuesta quiz\u00e1 originariamente en hebreo, nos ha llegado sobre todo en traducciones griegas bastante diferentes. Quiz\u00e1 por eso no fuese aceptada en el canon hebreo, y en consecuencia en el protestante, mientras que la Iglesia cat\u00f3lica lo recibi\u00f3 en el suyo a trav\u00e9s de la traducci\u00f3n griega de los Setenta desde muy pronto. Las muchas incongruencias hist\u00f3ricas y geogr\u00e1ficas que contiene el relato han convencido a los cr\u00edticos de que no estamos ante una narraci\u00f3n estrictamente hist\u00f3rica, sino m\u00e1s bien ante una obra en la que hechos y personajes hist\u00f3ricos, pertenecientes a \u00e9pocas muy diversas, se combinan h\u00e1bilmente con una finalidad preferentemente edificante. De hecho, toda una serie de datos concretos nos inclinan a situar la composici\u00f3n del libro de Judit en la \u00e9poca macabea, en el s. II, cuando el pueblo jud\u00edo era asediado por la campa\u00f1a de helenizaci\u00f3n que promov\u00eda Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes (175-164 a.C.), con claro peligro para la identidad jud\u00eda, tanto pol\u00edtica como religiosa y cultural. Su autor habr\u00eda sido un jud\u00edo palestino, buen conocedor de la Escritura y h\u00e1bil narrador, que intentaba animar la esperanza de sus contempor\u00e1neos presentando a Dios como protector de los m\u00e1s d\u00e9biles.
De hecho, la ense\u00f1anza teol\u00f3gica fundamental del libro se contiene en [Jdt_9,11]: Dios protege a los humildes, venga a los desheredados, salva a los que carecen de esperanza humana, es decir, al pueblo de Israel. Estamos, pues, ante una ense\u00f1anza tradicional en la Biblia, que estaba arraigada en los jud\u00edos piadosos desde los tiempos del \u00e9xodo y que se prolongar\u00e1 en el NT: Dios humilla a los soberbios, que conf\u00edan en su fuerza, y enaltece a los peque\u00f1os, que ponen su confianza en Dios y guardan su ley. Junto a esta ense\u00f1anza fundamental, podemos destacar tambi\u00e9n sus apreciaciones sobre Dios como Se\u00f1or de la historia, que protege a su pueblo, un cierto universalismo, ejemplificado en la figura del pagano Ajior; una gran apreciaci\u00f3n de la viudez, y una presentaci\u00f3n notablemente racional de las intervenciones de Dios, que act\u00faa siempre por medio de las personas y los acontecimientos, sin intervenciones milagrosas. Notemos, finalmente, que la liturgia cristiana usa acomodaticiamente el himno del c. [Jdt_15,1], especialmente [Jdt_15,9], para alabar a Mar\u00eda como \u00abgloria de Jerusal\u00e9n, gloria de Israel y orgullo de nuestra raza\u00bb.

