{2}ESTER{/}

Dos redacciones bien distintas nos han llegado del libro de Ester, una en hebreo y otra, ampliada, en lengua griega. La primera, que tiene plena unidad en s\u00ed misma, ocupa [Est_1,1] a [Est_10,3] y narra la amenaza de exterminio del pueblo jud\u00edo exiliado durante el reinado del persa Asuero (Artajerjes en la versi\u00f3n griega), as\u00ed como su liberaci\u00f3n mediante la intercesi\u00f3n de la jud\u00eda Ester, elevada a la categor\u00eda de reina, y de Mardoqueo, influyente jud\u00edo en la corte persa. A consecuencia de esta victoria, se habr\u00eda institucionalizado la fiesta de purim, una especie de festividad popular de origen desconocido, que tratar\u00eda de explicar precisamente este relato. Consta de un pr\u00f3logo: repudio de la reina Vasti y elecci\u00f3n de Ester ([Est_1,1] a [Est_2,23]); una amplia narraci\u00f3n: contraposici\u00f3n Am\u00e1n-Mardoqueo, decreto de exterminio de los jud\u00edos, intervenci\u00f3n de Ester, exaltaci\u00f3n de Mardoqueo, ruina de Am\u00e1n, victoria de los jud\u00edos ([Est_3,1] a [Est_9,19]); y un ep\u00edlogo: instituci\u00f3n de la fiesta de purim, elogio de Mardoqueo ([Est_9,20] a [Est_10,3]). Esta versi\u00f3n hebrea, que en ning\u00fan momento nombra a Dios, deja tras una primera lectura cierto regusto desagradable en el lector moderno, a causa del enfrentamiento entre paganos y jud\u00edos, violentamente expuesto y no sin ciertos tonos de odio. Cuando se profundiza en su lectura, puede descubrirse c\u00f3mo Dios, a pesar de todo, es el actor principal y oculto del drama, que expone en \u00faltimo t\u00e9rmino su acci\u00f3n providencial en la historia a favor de su pueblo. La redacci\u00f3n griega no es una simple traducci\u00f3n del texto hebreo, sino que, junto a leves retoques en el original, a\u00f1ade varios cap\u00edtulos ([Est_10,4] a [Est_16,24]), explicitando la visi\u00f3n religiosa que est\u00e1 en el original y obrando con ello una transformaci\u00f3n notable en el conjunto de la obra. San Jer\u00f3nimo, al traducir este libro, releg\u00f3 los fragmentos griegos al final de la obra.
A\u00fan hoy se sigue discutiendo mucho sobre el g\u00e9nero literario de esta obra. Probablemente se trata de una narraci\u00f3n con cierto trasfondo hist\u00f3rico, aunque dif\u00edcil de precisar; sobresalen ciertos procedimientos midr\u00e1sicos empleados, que reinterpretan historias b\u00edblicas paralelas (p. ej., la historia de Jos\u00e9), as\u00ed como no pocos temas sapienciales y referencias m\u00e1s o menos claras a los grandes acontecimientos liberadores del \u00e9xodo y la pascua. Todo ello con la finalidad de exponer la acci\u00f3n providente y salvadora de Dios sobre el pueblo jud\u00edo. Por lo dem\u00e1s, la redacci\u00f3n de este libro es complicada, y ha de situarse entre finales del dominio persa (s. II a.C.) y el final de la rebeli\u00f3n macabea (s. II a.C.). El autor de la versi\u00f3n hebrea parece ser un jud\u00edo de la di\u00e1spora oriental, buen conocedor de las costumbres persas; los suplementos griegos habr\u00edan sido a\u00f1adidos por un jud\u00edo alejandrino a finales del s. II a.C., y formar\u00edan parte de los continuos comentarios midr\u00e1sicos a este texto, sobre todo con la intenci\u00f3n de subrayar su dimensi\u00f3n religiosa.
El texto hebreo fue admitido en el canon jud\u00edo bastante tarde, debido a que en \u00e9l no se nombra a Dios y a su conexi\u00f3n con la fiesta de purim, de origen probablemente pagano, en la cual se le\u00eda el libro. La Iglesia cat\u00f3lica acept\u00f3, no sin discusiones, este texto y los suplementos griegos en su canon. Estos \u00faltimos no han entrado en la Biblia protestante. En nuestra edici\u00f3n los ofrecemos integrados en el texto hebreo; pero el libro puede leerse tambi\u00e9n en su original hebreo, comenzando desde el cap\u00edtulo primero.

