{2}LAMENTACIONES{/}

Las Lamentaciones son una colecci\u00f3n de cinco poemas eleg\u00edacos, en forma alfab\u00e9tica, que, por su forma po\u00e9tica, pertenecen al g\u00e9nero literario llamado kinah o canto f\u00fanebre. La situaci\u00f3n hist\u00f3rica que provoc\u00f3 estas lamentaciones fue la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por los ej\u00e9rcitos babilonios el a\u00f1o 587 y la deportaci\u00f3n del pueblo, en particular la de todas aquellas personas que pod\u00edan influir de alguna manera en su restauraci\u00f3n. Fue una cat\u00e1strofe total, que no dej\u00f3 esperanza alguna de futuro para Jud\u00e1. Y esto no s\u00f3lo a nivel pol\u00edtico, sino tambi\u00e9n en el terreno religioso. La ciudad santa, elegida por el Se\u00f1or para hacer habitar en ella su santo nombre [Dt_12,5] y que hab\u00eda sido convertida en el lugar \u00fanico del culto del pueblo de Dios a partir de la gran reforma del rey Jos\u00edas [2Re_23,1], hab\u00eda quedado arrasada y, al menos de momento, sin perspectivas de restauraci\u00f3n.
La reacci\u00f3n suscitada en el pueblo por este desastre irreparable puede formularse mediante la siguiente alternativa: o el Se\u00f1or hab\u00eda sido superado por las divinidades propias de los invasores o, de lo contrario, hab\u00eda abandonado a su pueblo. Si_ el Se\u00f1or no ten\u00eda poder para salvar [Is_50,2], puesto que todo hombre necesita un dios al que dar culto, era l\u00f3gico confiarse a otros dioses ([Jer_7,18]; [Jer_44,17]ss). Pero hubo muchas gentes que, siguiendo el pensamiento prof\u00e9tico, interpretaron el acontecimiento como el juicio divino sobre su pueblo. Y esta consideraci\u00f3n les afianz\u00f3 en la creencia del se\u00f1or\u00edo \u00fanico de su Dios, no s\u00f3lo sobre su pueblo, sino tambi\u00e9n sobre la marcha de la historia. As\u00ed surgi\u00f3 el pensamiento de la necesidad de la conversi\u00f3n. El reconocimiento del juicio divino, manifestado en aquellos acontecimientos adversos, los llev\u00f3 a una cr\u00edtica sincera de su propia conducta. Las Lamentaciones surgieron en el c\u00edrculo de los que pensaban as\u00ed. Tradicionalmente han sido atribuidas a Jerem\u00edas. Pero ni el estilo ni el contenido confirman esta opini\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, la consideraci\u00f3n de las Lamentaciones dentro del g\u00e9nero de una liturgia penitencial -al menos as\u00ed pueden ser consideradas- hace que no deba pensarse en Jerem\u00edas como su autor. No es probable que Jerem\u00edas participase en la mentalidad reflejada en algunas expresiones: no hay profetas [Lam_2,9], no hay capacidad de salvar [Lam_4,17], nosotros cargamos con las culpas de nuestros padres [Lam_5,7].
Todos los poemas reflejan una vivencia inmediata de los acontecimientos sobre los que se lamentan. Las circunstancias y la situaci\u00f3n social que presuponen son las que corresponden a los a\u00f1os 586-540. En el a\u00f1o 586 naci\u00f3 la costumbre de subir a Jerusal\u00e9n a lamentarse sobre ella. Nuestros poemas fueron compuestos para ser cantados en estas circunstancias. En su composici\u00f3n intervinieron distintas manos de sacerdotes y profetas. Su intenci\u00f3n era conducir al pueblo desde su dolor al arrepentimiento, suscitando de nuevo la esperanza en su Dios.

